género dramático?
El género dramático, también llamado drama, es una forma de literatura que representa situaciones a
través del diálogo y las acciones de los personajes, tanto en el texto escrito (el guion teatral) como en su
representación escénica (la puesta en escena)
Aunque el drama se considera uno de los géneros literarios, como la narrativa y la poesía, se distingue
de ellos en que las acciones representadas en sus obras no están mediadas por la voz de un narrador y
ocurren en un presente continuo, es decir, a medida en que se leen.
Características del género dramático
El género dramático se caracteriza por lo siguiente:
No está pensado para ser leído únicamente. Los textos dramáticos se ubican en la frontera entre la
literatura y las artes escénicas, ya que están pensados para que puedan ser leídos y a la vez
interpretados por actores.
Cuenta un relato sin necesidad de un narrador. Para ello, representa directamente las acciones y los
diálogos de los personajes, sin intermediación. Las aclaratorias necesarias se hacen en un texto de
apoyo llamado “didascalia” o “acotación”, y suele ir entre paréntesis o corchetes.
Sus obras ocurren siempre en tiempo presente. Esto no significa que estén escenificadas en la
actualidad, sino que las acciones tienen lugar conforme se las lee, en el tiempo presente de la obra.
Combina elementos literarios y escénicos. Dado que el texto está pensado para su representación, es
común que se haga referencia a elementos del montaje, como la entrada o salida de personajes, al
mismo tiempo que utiliza recursos literarios para embellecer el estilo.
ELEMENTOS DEL GÉNERO DRAMÁTICO
El género dramático consta de diferentes elementos, tanto para su escritura como para su
representación escénica.
Acción. El conjunto de acciones e intercambios que tienen lugar en escena durante la representación de
la obra, no todos los cuales están contemplados necesariamente en el texto escrito. En general, la
acción compone el argumento de la obra, es decir, la historia que se desarrolla frente a nuestros ojos.
Espacialidad. El escenario o lugar ficcional en donde ocurre la obra, representado a través de elementos
escénicos reales (decorados o instrumentos) o imaginarios (aquellos que se hacen “aparecer” mediante
la actuación).
Temporalidad. En la obra coinciden dos formas muy distintas de tiempo: el tiempo de la obra y el
tiempo de la representación. El tiempo de la obra es el que abarca el despliegue de la acción, que
pueden ser minutos, semanas, meses o años, dependiendo de la anécdota contada. El tiempo de la
representación es el tiempo real que toma contar la anécdota, o sea, el tiempo de duración del
espectáculo, usualmente comprendido entre una y tres horas.
Personajes. Cada actor en escena le da cuerpo a un personaje de la trama, de acuerdo a lo contemplado
en el guion. Los personajes pueden ser protagónicos o secundarios, y pueden presentarse al público
acompañados de disfraces o no. En la Antigüedad griega, los actores empleaban máscaras que dejaban
en claro a qué personaje encarnaban.
Conflicto. En toda obra dramática hay un conflicto que es la fuente de la tensión en la historia, o sea,
que genera suspenso y ganas de seguir contemplando o leyendo la obra. Dicho conflicto surge a partir
de los deseos del protagonista y su encuentro con la realidad del resto de los personajes, es decir,
cuando dos o más visiones de mundo se enfrentan en el argumento.
Ver también: Características de una obra de teatro
Estructura de la obra dramática
Las obras dramáticas pueden variar en cuanto a estructura, pero en general se componen de actos y
escenas.
Actos. Son unidades amplias en las que se segmenta la obra, separadas entre sí por un descanso
(entreacto) representado por una bajada del telón, oscuro o mecanismo similar.
Escenas. Son las unidades en las que se divide cada acto y que se corresponden con la presencia en el
escenario de ciertos personajes o elementos, o sea que están determinadas por la entrada o salida de
los actores al escenario.
Una obra teatral puede tener entre 2 y 7 actos o más, y cada uno de ellos un número diverso de
escenas.
Segmentos narrativos
En términos narrativos, una obra teatral se divide en tres segmentos claramente diferenciados, según la
visión aristotélica clásica: inicio, desarrollo y desenlace.
Inicio. A este segmento le corresponde la presentación de los personajes y del conflicto, generalmente a
partir de posturas contrarias.
Desarrollo. A este segmento le corresponde la complicación de la trama, conduciendo a los personajes
al enfrentamiento decisivo o a la situación límite, que es donde el relato alcanza su punto máximo de
tensión.
Desenlace. A este segmento le corresponde la resolución del conflicto y la presentación de un nuevo
orden de las cosas, que resuelve las tensiones y brinda el fin de la obra.