La regla de las tres R
La “regla de las tres R” es una
metodología de tratamiento de
materiales de desecho que tiene
como objetivo disminuir la
cantidad de basura. Para ello,
propone tres principios de acción, que
son:
Reducir. Significa disminuir la
cantidad de residuos que se
generan. Implica consumir de
manera más consciente, evitar
productos con exceso de
embalaje, elegir envases
retornables, comprar solo lo
necesario y priorizar los bienes
duraderos.
Reutilizar. Consiste en volver a
utilizar un objeto sin necesidad de
transformarlo. Por ejemplo, volver
a usar frascos como recipientes o
macetas, reparar
electrodomésticos en lugar de
reemplazarlos o donar ropa en
buen estado. Esto extiende la vida
útil de los productos, reduce la
demanda de nuevos materiales y
disminuye el volumen de desechos
generados.
Reciclar. Implica someter los
residuos a un proceso que permita
convertirlos en nuevos productos
o materias primas. Para que esto
sea posible, es necesario separar
correctamente los residuos
reciclables (papel, cartón, plástico,
vidrio, metales) y asegurarse de
que lleguen a los centros de
reciclado.
¿Basura o residuos?
Los conceptos de basura y residuo se
utilizan coloquialmente como
sinónimos. Sin embargo, desde una
perspectiva ambiental, estos términos
no significan lo mismo. La basura es
algo que no se reaprovecha y que se
descarta por ser carente de valor,
mientras que los residuos pueden ser
reutilizados, reciclados o
transformados. De esta forma, puede
evitarse su acumulación como basura.