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Arte de Perdonar

Meditación sobre el perdón

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ARTE DE PERDONAR

El arte de saber perdonar solo lo domina una pequeña parte de la


población. No es sencillo pedir disculpas, y mucho menos lo es que
las acepte la persona ofendida. A veces puede más el ego
personal que admitir que hemos hecho algo mal que puede haber
afectado a otro. Una vez que hemos asumido nuestra
responsabilidad, llega el paso dos, más complicado aun si cabe: pedir
perdón.
Llegado este momento, nos asaltan las dudas. ¿Cómo se lo digo? ¿Le
doy una explicación larga o me limito a disculparme y ya? ¿Le llevo
algún regalo? Un sinfín de cuestiones que nos hacen sentir inseguros
y que no aseguran que el perdón sirva para algo bueno.
A todo ello se suma la educación que ha tenido la mayoría
de hombres, criados en un ambiente donde disculparse era un signo
de debilidad del que había que huir. Las mujeres, en cambio, dominan
más el arte del perdón. De hecho, forma parte de su día a día, y no
porque deban hacerlo, es que no les cuesta. Si te fijas en tu bandeja
de entrada del correo del trabajo verás queellas casi siempre se
disculpan por haber tardado en contestar o por no poder ayudarte
con lo que pretendes. Algo que es muy difícil encontrar en un email
escrito por un hombre.
No es sencillo pedir disculpas, y mucho menos que las acepte
la persona ofendida. No obstante, existen reglas básicas para
salir siempre airoso
Ahora el hecho de pedir perdón será muy fácil para ambos sexos,
gracias a consejos de reputados psicólogos, como Harriet Lerner. Si
sigues al pie de la letra estos diez consejos, no habrá quien te niegue
una excusa.
1) Corto y dulce
Lo mejor es que no te extiendas en disculpas muy largas. Es pedante
y nada necesario. Además, corres el riesgo de que la otra persona
acabe enfadándose más. Un perdón directo y breve es dos veces
bueno. Recuerda que la clave es limar asperezas y que la otra
persona sabe de tu arrepentimiento, además de allanar el terreno
para una conversación futura más profunda.
2) No hables de ti
No te conviertas en el protagonista de tu pretexto. No intentes
justicarte ni expresar tus sentimientos. Aquí el único protagonista
es la persona ofendida, clávatelo a fuego. Frases como "estoy tan
avergonzado" o "soy una persona horrible, me siento fatal" no harán
más que agravar el problema. Si la parte dañada comienza a sentir la
necesidad de consolarte, mal asunto. Solo discúlpate de forma
sincera, y guarda tus emociones para una charla posterior.
3) No pidas que te perdonen
Relacionado con lo anterior, está la necesidad de ser perdonado.
Olvídate de decir "¿me perdonas?" o "por favor, acepta mis
disculpas". No estás en condición de exigir nada, recuerda que quien
ha fallado aquí eres tú. La parte dañada verá si le sirven tus excusas
o no, y debes darle el tiempo que estime necesario. Si solicitas su
exculpación, parecerá que solo te has disculpado para sentirte tú
mejor.
4) Di que te digan cómo arreglarlo
Recuerda que la protagonista es la persona ofendida, y debes hacer
que se sienta como tal. Si el perdón no va a buen puerto siempre
tienes la opción de pedir que te digan cómo restaurar el daño
causado. "¿Qué puedo hacer para
corregirlo/remediarlo/compensarlo?" es la frase mágica. Si te dice que
no puedes hacer nada, no insistas, retírate. Muchas veces, la persona
ofendida solo necesita tiempo para digerir todo y pensar si te quiere
seguir teniendo en su vida como antes de aquello.
5) Que sea de verdad
Para pedir perdón de forma eficaz es necesario ser consciente de que
se ha hecho un daño importante al otro. Hay que ponerse en su lugar
e intentar sentir el dolor que está sintiendo la persona dañada. Si tus
disculpas no son sinceras, no servirá de nada. Un perdón de verdad
y con sentimiento vale más que diez falsos. Recuerda: solo se trata
de ser empático y de que el otro vea que de verdad lo estás sintiendo
y te sientes mal por lo realizado.
Lo mejor es que no te extiendas en disculpas muy largas. Es
pedante y no es necesario. Un perdón directo y breve es dos
veces bueno
6) Promete que no volverá a ocurrir
Al sentido "perdón" ha de sumarse un "no volverá a ocurrir". La
confianza y amor que tenía el otro en ti está dañado por lo que has
hecho, y darle un mínimo de seguridad en el futuro le hará más fácil
perdonarte. No lo repitas, con una sola vez es suficiente. Y, como
hemos dicho, dilo solo si lo sientes de verdad.
7) Nunca añadas un "pero"
La parte afectada solo quiere escuchar una disculpa sincera, así que
no intentes buscar explicación o excusas que minicen el daño que has
causado. Lo hecho, hecho está, y ahora no es el momento de dar
justificaciones. "Lo siento pero no tenía opción" o "perdona pero
no pensé que..." es un error garrafal que no hará más que agrandar el
entuerto y teñir de falsedad tu excusa. Las explicaciones déjalas para
la conversación posterior.
8) Tampoco un "si"
Ni pero, ni "si". "Lo siento si te ha molestado" o "perdona si sientes
que fui desconsiderado..." son un error total. Es como si estuvieras
diciendo que para ti no es ofensivo lo que has hecho, pero como
a la otra persona le ha molestado pues te disculpas. Tu perdón
acabará pareciendo superfalso.

Si este nos hubiera hecho caso, ella ya le habría perdonado. (iStock)

9) Muestra las palmas de las manos


Adopta esta regla de oro del lenguaje no verbal: mostrar la palma
de la manomientras te explicas. Cuando queremos que el otro sepa
que estamos siendo sinceros, debemos enseñarle las palmas, un
gesto que será interpretado como sinceridad y franqueza. Si estás
siendo realmente sincero, este gesto te saldrá solo. Si no, siempre
puedes provocarlo para que la otra persona te perdone, aunque,
como te hemos dicho, si la disculpa no es sincera, no la hagas.
10) Puedes llevar una ofrenda
Si has ofendido a un compañero de trabajo no está de más
disculparte con un desayuno. Si la lastimada ha sido tu pareja,
siempre puedes comprarle unas flores. Llevar una ofrenda aumenta
tus posibilidades de ser perdonado por el otro. Es un detalle que
refleja interés y arrepentimiento, que la otra persona te importa y
que lo lamentas de verdad. No te tomes como algo personal y no
acepta el obsequio, pues si te perdona lo acabará haciendo.

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