EXPOSICIÓN SOTERIOLOGIA
EFECTOS DE LA JUSTIFICACION
Perdón o remisión de pecados
Debido a que los pecados del creyente son perdonados, se
entiende que la culpa y el castigo también son removidos.
***“En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados
según las riquezas de su gracia” (Ef. 1:7).
***“Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de
vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los
pecados” (Col. 2:13).
Restauración en el favor de Dios.
Uno de los grandes problemas de la sociedad hoy en día es la
rehabilitación de aquellos que han caido en la cárcel por un crimen
cometido. Aunque él ha cumplido su deuda ante la sociedad, le es difícil
encontrar su lugar en la sociedad. Esta marcado por su delito y no
es aceptado por aquellos que lo conocían antes. Esta es la razón por
la cual un gran porcentaje de aquellos que han sido encarcelados
vuelven a delinquir a menudo son arrestados y sentenciados a otro
período en prisión.
Gracias a Dios que su gracia es tan abundante que nosotros somos
recibidos en su favor como si nunca hubiéramos quebrantado sus
leyes.
***Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios, por medio de
nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a
esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de
la gloria de Dios (Rom. 5:1, 2).
Ejemplos de restauración: la parábola del hijo pródigo: “Pero el
padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un
anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y
matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y
ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse”
(Lc. 15:22–24).
El hombre justificado es más que un criminal absuelto: Es
restaurado a posición del justo. Dios lo trata como si nunca hubiera
pecado
La Imputación de la justificación de Cristo.
Toda comunión con Dios Santo debe ser sobre la base de la
justificación.
En los primeros 2.5 capítulos de la carta a los Romanos, Pablo examina a
las diferentes clases de sociedades y argumenta que no tienen justificación
propia:
***“Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la
ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de
Dios, ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado
delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado”
(Rom. 3:19-20).
Pablo continúa: “Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia
de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por
medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él” (Rom.
3:21-22).
La justificación es absolutamente necesaria para la comunión con
Dios
La justificación de Cristo es provista a través del evangelio para
aquellos que creen en Él.
Si Dios justificara sólo a gente buena entonces no habría evangelio
para el pecador. Pero, gracias a Dios, Él justifica a los injustos.
La justificación reconoce en el pecador la rectitud de Cristo, y Dios
lo ve así a través de la perfecta rectitud de su Hijo.
El método de la justificación.
La justificación es la base de nuestra posición delante de Dios.
Hay un plan divino por medio del cual los pecadores pueden ser
declarados justos. Fuera del plan, la justificación no es posible.
No por buenas obras.
Ningún hombre es justificado con base en su propia rectitud o en
sus propias obras.
Así también aún en este tiempo ha quedado un remanente escogido por
gracia. Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no
es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es
obra (Rom. 11:5-6).
No por guardar la ley.
***Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por
la fe en Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser
justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por
las obras de la ley nadie será justificado (Gál. 2:16).
Teóricamente sería posible ser salvo guardando la ley, si acaso se
pudiera guardarla perfectamente. Pero todos de una forma u otra,
hemos quebrantado la ley de Dios en el pasado y somos incapaces
de guardarla perfectamente en el futuro.
Enseñanzas de Pablo y Santiago,
“Concluimos, pues”, dice Pablo “que el hombre es justificado por fe sin las
obras de la ley” (Rom. 3:28).
dice Santiago, “que el hombre es justificado por las obras, y no solamente
por la fe” (Stg. 2:24).
No puede haber ninguna contradicción entre Pablo y Santiago porque
ambos son inspirados por el mismo Espíritu Santo.
Ambos están escribiendo sobre dos aspectos diferentes del mismo tema:
Pablo nos dice que la salvación es solamente por medio de la fe y no por
obras; mientras que Santiago insiste que la fe genuina resultará en buenas
obras.
Efesios 2:8–10 menciona ambos aspectos: “Porque por gracia sois salvos
por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por
obras, para que nadie se
gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas
obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en
ellas.”
Por el don de la gracia de Dios.
No se puede obrar para justificación, ni puede ser merecida. Sólo
es recibida por la gracia de Dios.
***“Siendo justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención
que es en Cristo Jesús” (Rom. 3:24).
¿Qué es la “gracia”?
Cualquier favor otorgado a otro, especialmente cuando el receptor
no merecía tal favor. REGALO INMERECIDO
En el Nuevo Testamento significa el perdón de pecados por la
bondad de Dios, aparte de cualquier mérito de la persona
perdonada.
La gracia bendice al hombre frente al no mérito.
Por medio del sacrificio sustituto de Jesucristo.
Dios no puede perdonar nuestros pecados solamente porque está lleno de
gracia. Dios es justo, Su perdón se basa sobre los términos estrictos
de la justicia.
La pena de nuestro pecado ha sido pagada por ningún otro mas
que el Señor Jesucristo.
*** “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero,
para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia y
por cuya herida fuisteis sanados” (I Pe. 2:24).
Dios puede perdonar el pecado porque la ley ha sido guardada y la
sentencia de la infracción ha sido cancelada.
Cristo toma nuestro pecado sobre si mismo, mientras que su
justificación nos es otorgada. Aleluya
Por medio de la fe solamente.
Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que
es en Cristo Jesús, a quien Dios puso por propiciación por medio de la fe en
su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en
su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este
tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de
la fe de Jesús (Rom. 3:24-26).
Porque con el corazón se cree para justicia (Rom. 10:10).
Por la fe recibimos su provisión de gracia.
No somos salvos por nuestra fe, sino mediante nuestra fe.
Dos aspectos muy importantes:
1. La resurrección de Cristo es la garantía de nuestra
justificación
El hecho de que Dios levantó a Jesús de los muertos es un testimonio
de que estaba satisfecho con el sacrificio que Jesús había hecho, y
que nuestros pecados, que llevó sobre sí, han desaparecido.
Es el sello de aprobación del Padre sobre la muerte expiatoria de
Cristo.
2. La justificación es completa. No hay grados o niveles en la
justificación.
Un niño en Jesucristo tiene la misma justificación que un creyente de
cincuenta años.
EL ESPITITU SANTO EN LA JUSTIFICACION
Promesa del Hijo, de enviar a Dios – Espiritu Santo para estar sobre cada creyente
Convenciéndolo de Pecado de Justicia y de Juicio