EL HUMANISMO
Es un movimiento cultural, filosófico y educativo que surgió en Europa a finales de la
Edad Media y alcanzó su esplendor durante el Renacimiento (siglos XIV al XVI). Su idea
principal es poner al ser humano como centro del pensamiento, valorando su
dignidad, su capacidad de razonar, de aprender, de crear arte, de actuar libremente y
de transformar el mundo.
Antes del Humanismo, la mayoría de las ideas giraban en torno a Dios y la religión
(teocentrismo). Con el Humanismo, se empieza a valorar más al ser humano, su
inteligencia, su libertad y su importancia en la sociedad (antropocentrismo).
El Humanismo se inspira en las culturas clásicas de Grecia y Roma. Los humanistas
estudiaban textos antiguos, como los de Platón, Aristóteles, Cicerón, Virgilio o Séneca,
porque creían que contenían ideas valiosas para formar personas sabias y virtuosas.
Algunas características del Humanismo son:
Antropocentrismo: el ser humano es el centro del pensamiento y se valora su
libertad y dignidad.
Valoración de la razón: se confía en la inteligencia humana para entender el
mundo.
Educación integral: se busca formar personas cultas, críticas y éticas.
Estudio de los clásicos: se recuperan textos antiguos en latín y griego.
Fomento del arte y la ciencia: se impulsa el conocimiento, la observación de la
naturaleza y la belleza en el arte.
Un factor clave que impulsó el Humanismo fue la invención de la imprenta por
Johannes Gutenberg hacia 1450. Antes, los libros se copiaban a mano y eran muy caros
y escasos. Con la imprenta, se podían producir muchas copias de forma rápida y más
barata, lo que facilitó la difusión de textos clásicos y de nuevas ideas. Gracias a esto,
muchas más personas accedieron al conocimiento, no solo los religiosos o nobles, sino
también comerciantes, artesanos y estudiantes. La imprenta permitió que el
Humanismo se expandiera por toda Europa, fortaleciendo la educación, el
pensamiento crítico y el debate intelectual. Fue una herramienta fundamental para
que las ideas humanistas llegaran a más personas y cambiaran la forma de ver al ser
humano y al mundo. Además, ayudó a consolidar el valor de la lectura y del estudio
como base para el progreso personal y social.