La Filosofía en la Baja Edad Media
MATERIA: Filosofía
INTEGRANTES: Natalia Elena Flores Torrico
Alejandra Valeria Pérez Apaza
Joelma Blanca Aramayo Chalco
Nicole Eliana Chura Loayza
Adriana Nevenla Gutierrez Villegas
Pedro Saúl Sanabria Marco
DOCENTE: Roxana Beatriz Mamani Kasa
CURSO: 4to F
2025
1. Introducción
La Baja Edad Media, comprendida aproximadamente entre los siglos XIII y XV, fue un
período caracterizado por profundas transformaciones políticas, sociales, culturales y
religiosas en Europa. Esta etapa, lejos de constituir un mero epílogo del pensamiento
medieval, representó una fase de crisis y renovación que sentó las bases para el surgimiento
del pensamiento moderno y del Renacimiento. La filosofía, como reflejo de estos cambios,
experimentó una significativa evolución, marcada por la crítica a los sistemas dominantes,
la emergencia de nuevas corrientes intelectuales y la reconfiguración de la relación entre fe,
razón y poder.
Durante este periodo, el sistema escolástico —particularmente el desarrollado por Tomás
de Aquino— comenzó a ser cuestionado por nuevas propuestas que privilegiaban el papel
de la voluntad divina, la experiencia individual y la independencia del conocimiento
respecto a la teología. A ello se sumó una transformación en la concepción del poder
político, que pasó de una visión idealizada y teologizada del gobierno a una perspectiva
más pragmática, secular y realista.
Tres pensadores destacan por la relevancia e influencia de sus aportes: Juan Duns Escoto,
quien defendió una teología centrada en la voluntad y en la individuación; Guillermo de
Ockham, pionero del nominalismo y del pensamiento crítico contra el papado; y Nicolás
Maquiavelo, quien, ya en los albores del Renacimiento, ofreció una concepción
radicalmente nueva de la política, ajena a las ataduras morales tradicionales. El presente
informe tiene como objetivo examinar el pensamiento de estos autores, contextualizarlos
históricamente y evaluar su impacto en la transición hacia la modernidad filosófica.
2. Objetivos
Analizar las principales corrientes filosóficas que surgieron o se consolidaron
durante la Baja Edad Media.
Estudiar las propuestas filosóficas y políticas de Juan Duns Escoto, Guillermo de
Ockham y Nicolás Maquiavelo.
Evaluar el papel de estos autores en el proceso de transformación del pensamiento
medieval.
Establecer vínculos entre sus ideas y los debates filosóficos posteriores,
especialmente en el campo de la epistemología, la teología y la teoría política.
3. Marco Teórico y Desarrollo
3.1 Juan Duns Escoto (1266–1308): Voluntad, singularidad y libertad
Escoto nació en el seno de la tradición franciscana y se formó dentro del
marco de la escolástica. Sin embargo, su pensamiento se apartó del
tomismo dominante, especialmente en lo que respecta al papel de la
razón en la teología. Fue un defensor de la autonomía de la voluntad
divina, lo que le valió el apelativo de Doctor Sutil por la agudeza de sus
distinciones conceptuales.
Aportes principales:
Voluntarismo teológico: A diferencia del tomismo, que privilegiaba la racionalidad
del orden divino, Escoto sostuvo que la voluntad de Dios es absolutamente libre y
no está sujeta a la lógica humana. Esta afirmación implica que los principios
morales o naturales podrían haber sido diferentes si así lo hubiera querido la
voluntad divina.
Teoría de la individuación (haecceitas): Escoto argumentó que lo que hace único
a un ser no es su esencia compartida, sino su "estoidad" o haecceitas. Este concepto
introduce una noción de individualidad que anticipa el pensamiento moderno sobre
el sujeto.
Inmaculada Concepción: Fue uno de los primeros teólogos en defender esta
doctrina mariana con argumentos racionales, anticipando su futura proclamación
como dogma por la Iglesia Católica en el siglo XIX.
Influencia:
El pensamiento de Escoto sentó las bases para una teología más centrada en la libertad,
tanto divina como humana, y anticipó nociones modernas de contingencia, voluntad
individual y autonomía ética.
3.2 Guillermo de Ockham (1285–1347): Crítica al
universalismo y separación entre fe y razón
Ockham fue un pensador franciscano que vivió en un tiem po de
agitación política y conflicto entre el papado y el poder secular. Su
filosofía representa una ruptura con la metafísica tradicional y una
fuerte crítica a la pretensión de la razón de alcanzar verdades absolutas
en el terreno teológico.
Aportes principales:
Nominalismo: En contraposición al realismo platónico y al tomismo, Ockham
sostuvo que los universales no existen en la realidad, sino que son construcciones
mentales o nombres. Esta visión redujo la metafísica a sus fundamentos más básicos
y abrió el camino para un conocimiento más empírico.
Principio de parsimonia (Navaja de Ockham): En la búsqueda del conocimiento,
las explicaciones más simples y con menos supuestos son preferibles. Este principio
metodológico tuvo gran influencia en la ciencia moderna.
Distinción entre fe y razón: Ockham estableció que la teología no puede ser
demostrada racionalmente y debe ser aceptada por fe. Este planteamiento rompía
con el intento de armonizar filosofía y religión, propio de la escolástica.
Influencia:
Ockham anticipó el escepticismo metodológico, el empirismo moderno (con autores como
Hume y Locke) y contribuyó a debilitar el monopolio intelectual de la Iglesia sobre el
saber. Su pensamiento también tuvo un profundo impacto en el desarrollo del laicismo y en
la reforma del pensamiento político.
3.3 Nicolás Maquiavelo (1469–1527): Política sin teología
Aunque Maquiavelo pertenece ya al Renacimiento, su pensamiento
puede considerarse como el cierre definitivo del paradigma medieval.
En una Europa desgarrada por guerras e inestabilidad, Maquiavelo
replanteó radicalmente la función del poder, separando la política de
la moral religiosa.
Aportes principales:
Realismo político: En El Príncipe, Maquiavelo describe la acción del gobernante
desde una perspectiva pragmática y no idealista. El buen gobernante no está
obligado a actuar conforme a principios éticos, sino en función de la eficacia y la
conservación del poder.
Crítica al idealismo cristiano: Rechazó la idea de que el poder debe regirse por
virtudes cristianas como la caridad, la humildad o la obediencia, proponiendo una
política fundada en la realidad concreta de los hechos.
Virtù y fortuna: Introdujo estos conceptos para describir la relación entre la
capacidad del gobernante y las circunstancias externas. La virtù es la habilidad del
político para adaptarse y manipular la fortuna (el azar).
Influencia:
Maquiavelo es considerado el fundador de la ciencia política moderna. Su influencia se
proyecta en corrientes como el republicanismo, el laicismo político, el contractualismo y el
pensamiento moderno sobre el Estado.
4. Conclusiones
La Baja Edad Media no fue un periodo de decadencia filosófica, como en ocasiones se ha
sostenido desde perspectivas renacentistas o ilustradas, sino una etapa de reconfiguración
intelectual que preparó el terreno para la modernidad. Autores como Juan Duns Escoto y
Guillermo de Ockham ofrecieron visiones alternativas al pensamiento dominante, abriendo
el camino a nuevas concepciones sobre la libertad, la individualidad, el conocimiento y la
autonomía del poder secular. Nicolás Maquiavelo, por su parte, representó el punto de
inflexión definitivo: su rechazo a la moralización del poder y su análisis técnico de la
política marcaron el inicio de un pensamiento secular, realista y centrado en la acción
humana.
En suma, los aportes de estos pensadores transformaron la filosofía medieval desde dentro,
superando sus límites y generando nuevas preguntas que alimentaron el humanismo, la
Reforma protestante, el racionalismo moderno y la ciencia política. La filosofía de la Baja
Edad Media, lejos de ser un epílogo, debe ser comprendida como una etapa fundacional de
la modernidad occidental.