GASES IDEALES
La ley de los gases ideales, también conocida como la ecuación de estado de los gases
ideales, es una ley de la física que describe el comportamiento de un gas ideal bajo ciertas
condiciones. Un gas ideal es un modelo simplificado que cumple con las siguientes
suposiciones:
1. Las moléculas del gas no tienen volumen propio, es decir, ocupan un volumen despreciable en
comparación con el volumen total del recipiente que contiene el gas.
2. En cualquier volumen de gas hay un número muy grande de partículas.
3. Las partículas obedecen las Leyes de Newton y se encuentran en movimiento continuo y
aleatorio.
4. Las moléculas del gas no interactúan entre sí, es decir, no hay fuerzas de atracción o repulsión
entre ellas.
5. Las colisiones entre las moléculas del gas y con las paredes del recipiente son perfectamente
elásticas.
6. Sobre las partículas no actúan fuerzas externas, salvo durante los choques (se desprecia el
peso de las moléculas).
Un gas ideal no existe en la realidad, pero es un concepto muy útil porque los gases reales a
bajas presiones se comportan como gases ideales.
La ley de los gases ideales establece la relación entre la presión (P), el volumen (V), la
temperatura (T) y la cantidad de sustancia (n) de un gas en un sistema cerrado. La ecuación
matemática de la ley de los gases ideales es:
PV=nRT
Donde:
P: es la presión del gas (en pascales, atmósferas, o cualquier otra unidad de presión).
V: es el volumen ocupado por el gas (en metros cúbicos u otra unidad de volumen).
n: es la cantidad de sustancia del gas (en moles).
R: es la constante de los gases ideales, cuyo valor depende de las unidades utilizadas para
presión, volumen, temperatura y cantidad de sustancia. En unidades SI (Sistema Internacional),
el valor de R es aproximadamente 8.3148.314 julios por mol kelvin (J/mol*K).
T: es la temperatura del gas, medida en kelvin (K).
Esta ecuación relaciona las cuatro variables de estado (presión, volumen, temperatura y
cantidad de sustancia) de un gas ideal en una ecuación simple y poderosa. La ley de los gases
ideales es una aproximación válida para gases a temperaturas moderadas y a bajas presiones.
La ley de los gases ideales fue desarrollada por varios científicos a lo largo del tiempo. Aunque
no hay un único creador de esta ley, hay tres científicos cuyos trabajos contribuyeron
significativamente a su formulación:
Robert Boyle (1627-1691): Boyle, un científico irlandés, realizó experimentos en el siglo XVII
que demostraron que, a temperatura constante, la presión y el volumen de un gas son
inversamente proporcionales. Esto se conoce como la Ley de Boyle, que es una parte clave de
la ley de los gases ideales.
Jacques Charles (1746-1823): Charles, un científico francés, realizó experimentos a finales del
siglo XVIII que establecieron una relación entre la temperatura y el volumen de un gas a
presión constante. Esta relación se conoce como la Ley de Charles y también es un
componente importante de la ley de los gases ideales.
Joseph Louis Gay-Lussac (1778-1850): Gay-Lussac, otro científico francés, contribuyó al
desarrollo de la ley de los gases ideales al descubrir una relación entre la presión y la
temperatura de un gas a volumen constante. Esta relación se conoce como la Ley de Gay-
Lussac y completa la base teórica de la ley de los gases ideales.
Posteriormente, la ley de los gases ideales se formuló combinando las contribuciones de Boyle,
Charles y Gay-Lussac en una sola ecuación, conocida como la ecuación de estado de los
gases ideales.
Si cambia el estado de un sistema, siempre esperaremos hasta que las variables de estado
hayan alcanzado los mismos valores en todo el sistema. Así que sólo se consideran los estados
de equilibrio de un sistema: cuando las variables que lo describen (como volúmen, temperatura
y presión) son las mismas a través de todo el sistema y no cambian con el tiempo.