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Hora Santa Agosto 14 de 2025

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“TODO POR JESÚS” 14 DE AGOSTO 2025

HORA SANTA
“María, elevada al cielo, nos conduce a Jesús”
Señor Jesús, presente y vivo en la Eucaristía, venimos hoy a adorarte y a honrar a tu Madre, nuestra Madre,
en el misterio glorioso de su Asunción. Ella, la humilde esclava del Señor, vivió tu Evangelio en plenitud: te
concibió con fe, te acompañó con amor, sufrió contigo en la cruz y ahora reina contigo en la gloria. Hoy
queremos contemplar su victoria como primicia de la humanidad redimida, aprender de su humildad y de su
fidelidad, y pedir su intercesión para ser discípulas auténticas en medio de este mundo que cambia tan
rápido.
María nos enseña a decir “sí” a la voluntad del Padre, a mantenernos firmes en la prueba y a caminar con la
mirada puesta en la meta definitiva: el Cielo. Señor Jesús, al exponerte en este altar, queremos mirar la vida
de tu Madre a la luz de la tuya y confrontar nuestro propio camino, para que, guiadas por Ti y sostenidas por
ella, vivamos en santidad y lleguemos un día a compartir tu gloria.
(Mientras se expone el Santísimo Sacramento, se puede entonar “TU REINARAS” )
Bendito, alabado y adorado seas Jesús en el Santísimo sacramento del altar. Seas para siempre bendito y alabado.
Mi Jesús sacramentado mi dulce amor y consuelo, quien te amara tanto que de amor por ti muriera.
Padre Nuestro, Ave maría y Gloria al Padre…
Hoy a vísperas se celebrar el dogma de la Asunción, proclamado por el Papa Pío XII en 1950, nos enseña
que María, al terminar su vida terrena, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del Cielo. Señor Jesús, hoy
contemplamos a tu Madre elevada al cielo en cuerpo y alma. En ella vemos cumplida tu promesa: “El que
me sigue tendrá la vida eterna”. María no fue arrancada de la tierra como quien huye del dolor, sino llevada
a la plenitud como quien ha amado hasta el extremo.
Hoy, ante Ti, Pan vivo bajado del cielo, sentimos que la Asunción no es un recuerdo lejano, sino un espejo
en el que debemos mirarnos. Porque María, en su sencillez y docilidad, nos confronta con nuestra manera de
vivir la fe. Ella creyó sin exigir pruebas. Nosotras, en cambio, muchas veces buscamos signos, resultados
inmediatos, aprobación de los demás. Ella dijo “Hágase” sin condiciones; nosotras decimos “Hágase…
pero que sea a mi manera”. Ella vivió en un mundo hostil a la fe, pero nunca negoció sus principios;
nosotras, con frecuencia, adaptamos el Evangelio a nuestra comodidad para no incomodar.
María vivió con los pies en la tierra y el corazón en el cielo. Hoy, Señor, vivimos rodeadas de ruido, de redes
que prometen “seguidores” y “likes”, pero no nos enseñan a ser discípulos. Nos preocupamos por la imagen
que proyectamos, pero poco por la pureza del corazón. Nos obsesionamos con tener más, pero olvidamos lo
único que no se pierde: Tu presencia.
Ante Ti, Jesús Eucaristía, pedimos la gracia de mirar como María, creer como María y vivir como María,
para que, cuando llegue nuestra hora, también Tú nos lleves a la plenitud del cielo. Que su Asunción sea
para nosotros una llamada urgente:
• A vivir con coherencia en un mundo que relativiza la verdad.
• A levantar la mirada cuando el peso de la vida nos inclina hacia el suelo.
• A recordar que el destino final no es esta tierra, sino la comunión eterna contigo.
Jesús, aquí estamos, como hijas que te traen el ejemplo de su Madre. Recíbenos, transfórmanos y haznos
caminar cada día un paso más cerca del cielo.

1
“TODO POR JESÚS” 14 DE AGOSTO 2025
Mi Jesús sacramentado mi dulce amor y consuelo, quien te amara tanto que de amor por ti muriera.
Jesús Eucaristía, has que te ame mas y mas cada día
Padre Nuestro, Ave maría y Gloria al Padre…
María no llegó al Cielo por magia ni por fuerza propia: llegó porque su vida fue un “sí” constante a Dios.
Ella vivió en humildad, en fidelidad y en servicio. Es la primicia de lo que Dios quiere hacer con cada una
de nosotras. Su Asunción es como una flecha que nos señala la meta definitiva: no nos quedemos atrapados
en la tierra, vivamos mirando al Cielo con los pies en la tierra recordando que María es el Primer Sagrario
que nos dio a Jesús.
Señor Jesús, hoy quiero mirarte a Ti, oculto en el Pan Eucarístico, a través de los ojos y el corazón de tu
Madre. Ella fue el primer lugar donde habitaste en la tierra. No un templo de piedra, sino un corazón puro,
humilde y disponible. En su seno, Dios y el hombre se encontraron en la más perfecta intimidad.
María fue tu Primer Sagrario, y en ella encontramos tres lecciones para nuestra vida:
1. Silencio que custodia: En un mundo donde todo se expone y se comenta, María guardaba en su
corazón cada palabra y cada gesto tuyo. Nosotras, en cambio, a veces llenamos nuestro interior de
ruidos y pensamientos que nos alejan de Ti. Hoy nos invitas a convertirnos en sagrarios vivos, donde
tu presencia sea custodiada en silencio y adoración.
2. Disponibilidad total: María no entendía todo lo que sucedía, pero su fe fue más grande que sus
dudas. En un tiempo donde queremos controlarlo todo y exigir respuestas, María nos enseña a
abrirnos al plan de Dios aunque no veamos el final del camino.
3. Presencia transformadora: En casa de Isabel, María llevó en su vientre al Salvador y su sola
presencia llenó de gozo aquel hogar. Hoy, cada vez que te recibimos en la Comunión, también
nosotras te llevamos. La pregunta es: ¿Nuestra presencia provoca paz, alegría, esperanza… o
dejamos que tu luz se apague antes de salir del templo?
Jesús, así como María te llevó en lo oculto de su ser, queremos ser también “sagrarios andantes”, que te
porten con reverencia y te den a conocer con gestos concretos. Que en cada uno de nosotros se cumpla lo
que en ella fue perfecto: que nuestra vida entera sea un tabernáculo donde Tú reines.
Jesús Eucaristía, has que te ame más y más cada día.
Hostia silenciosa del sagrario, enséñame a sufrir, callar y amar.
Padre Nuestro, Ave maría y Gloria al Padre…
Canto: Felipe Gomez / La Casa Del Pan: [Link]
Letanías a la Virgen María Asunta al Cielo
Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, óyenos.
Señor, ten piedad. Cristo, óyenos.
Cristo, ten piedad de nosotros. Cristo, escúchanos.
Cristo, ten piedad. Cristo, escúchanos.
Señor, ten piedad de nosotros. Dios Padre celestial,
Señor, ten piedad. Ten misericordia de nosotros.

2
“TODO POR JESÚS” 14 DE AGOSTO 2025
Dios Hijo, Redentor del mundo, Puerta del cielo que nos recuerdas nuestro destino
Ten misericordia de nosotros. eterno
Ruega por nosotros.
Dios Espíritu Santo,
Ten misericordia de nosotros. Madre que hoy brillas coronada de gloria
Ruega por nosotros.
Santa Trinidad, un solo Dios,
Ten misericordia de nosotros. Estrella que guía a los que dudan en medio de la
oscuridad
Santa María, elevada al cielo en cuerpo y alma
Ruega por nosotros. Ruega por nosotros.
Consuelo de los que sufren en este mundo
Madre que viviste con los pies en la tierra y el
pasajero
corazón en el cielo
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Madre que intercedes para que también nosotros
Mujer del “Sí” total y sin condiciones
lleguemos al cielo
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Madre que caminaste entre dificultades sin perder
Reina que nos enseñas a vivir con esperanza
la fe
Ruega por nosotros.
Ruega por nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Virgen que no buscó aplausos, sino la voluntad de
Perdónanos, Señor.
Dios
Ruega por nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Escúchanos, Señor.
Madre que esperaste en silencio y confiaste en las
promesas Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
Ruega por nosotros. Ten piedad de nosotros.
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Oración: Señor Jesús, que has glorificado a tu Madre María en cuerpo y alma, concédenos vivir en la tierra
con fe, esperanza y amor, para que un día, por su intercesión, gocemos de tu presencia en el cielo. Amén.
Mi Jesús sacramentado mi dulce amor y consuelo, quien te amara tanto que de amor por ti muriera.
Padre Nuestro, Ave maría y Gloria al Padre…
Oración al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, enciende en nosotros el Danos tu luz para reconocer a Cristo vivo en la
fuego de tu amor. Eucaristía, tu fuerza para servir con alegría
Ilumina nuestra mente para comprender los como lo hizo María,
misterios de Dios y fortalece nuestro corazón y tu paz para vivir con la mirada puesta en el
para seguirlos con fidelidad. cielo.
Tú, que descendiste sobre María y la llenaste de Espíritu Santo, consúmenos en el amor a Jesús,
gracia para que acogiera al Verbo eterno, purifica nuestras intenciones, y haz que nuestra
llénanos también a nosotros de tu presencia, vida sea alabanza al Padre, como fue la vida de
para que podamos decir con ella: “Hágase en mí la Virgen Asunta. Amén.
según tu palabra”.

3
“TODO POR JESÚS” 14 DE AGOSTO 2025
EVANGELIO: Lucas 1, 39-56
Luz para nuestra vida en la actualidad
1. La urgencia del servicio: María "se levantó y se puso en camino de prisa" (Lc 1,39). Su fe no fue
pasiva: salió de sí misma para acompañar a Isabel. En nuestro mundo actual, tan marcado por el
aislamiento digital y el individualismo, este gesto nos recuerda que la auténtica fe se traduce en
gestos concretos de cercanía y solidaridad, especialmente hacia quienes más lo necesitan.
2. Presencia de lo divino en lo cotidiano: Cuando Isabel recibió el saludo de María, el niño saltó de
alegría en su vientre (Lc 1,41). Lo divino —Jesús presente en el seno de María— provoca reacción,
despliega vida. Hoy, también nos urge reconocer y saludar a Cristo presente en los que nos rodean:
en los gestos humildes, los silencios escondidos, la ternura cotidiana.
3. La fe auténtica provoca alabanza: Isabel proclama: “Bienaventurada tú que creíste” (Lc 1,45).
María se convierte en paradigma de fe sin garantías, confiando en la palabra de Dios. En tiempos
donde exigimos señales, resultados o tendencias "confirmadas", el “sí” confiado de María nos
desafía: creer más allá de lo visible, esperar en lo improbable.
4. Magnificat: canto de justicia y liberación: El cántico de María es un himno profético: proclama
justicia —“derriba a los poderosos, enaltece a los humildes, colma a los hambrientos…” (Lc 1,51-
53)—. Nos desafía a instaurar en lo terreno un orden nuevo: de equidad, compasión, solidaridad. En
un mundo marcado por desigualdades, este canto anima a transformar estructuras, no solo orar desde
ellas.
5. Anticipo de esperanza: la Asunción como destino: La liturgia de la Asunción ve en este Evangelio un
anticipo del destino glorioso de María, figura y primicia de la Iglesia futura. Su Asunción en cuerpo
y alma nos revela que nuestra esperanza trasciende esta vida. Mientras peregrinamos, María es luz y
signo: ya vive en plenitud con Cristo, y nos invita a caminar “hacia arriba”.

Canto: Dame Tu Luz: [Link]


Bendito sea Dios.
Bendito sea Dios. Bendito sea el Espíritu Santo Consolador.
Bendito sea su Santo Nombre. Bendita sea la Incomparable Madre de Dios la
Santísima Virgen María.
Bendito sea Jesucristo verdadero Dios y verdadero
Hombre. Bendita sea su Santa e Inmaculada
Concepció[Link] sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el Nombre de Jesú[Link] sea su
Sacratísimo Corazón. Bendito sea el Nombre de María Virgen y Madre.
Bendito sea su Preciosísima Sangre. Bendito sea San José su casto esposo.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.
Altar.
Oremos: Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de Tú pasión; Te pedimos nos
concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de Tu Cuerpo y de Tu Sangre, que experimentemos
constantemente en nosotros el fruto de Tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amen.
Bendito, alabado y adorado seas Jesús en el Santísimo sacramento del altar. Seas para siempre bendito y alabado.
Mi Jesús sacramentado mi dulce amor y consuelo, quien te amara tanto que de amor por ti muriera.
Padre Nuestro, Ave maría y Gloria al Padre…

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“TODO POR JESÚS” 14 DE AGOSTO 2025
Gracias, Señor, por esta Hora Santa, Gracias, Señor Jesús, por permitirme estar a tus pies en este tiempo
de adoración. Gracias por el silencio que ha hablado más que mil palabras, por tu mirada que ha sanado mi
corazón, y por tu amor que me ha envuelto sin condiciones. Hoy, junto a tu Madre María, te entrego lo que
soy y lo que tengo. Ella, que fue tu Primer Sagrario, me ha recordado que también yo puedo llevarte al
mundo, si vivo con fe, humildad y entrega. Gracias por cada luz recibida, por cada inquietud que me llama a
cambiar, y por la paz que solo Tú puedes dar. Que esta Hora Santa no termine aquí, sino que se prolongue en
mi vida, en mis palabras, en mis decisiones y en mi servicio. Jesús, te amo y confío en Ti. María, enséñame
a adorar con el corazón y a caminar siempre hacia el cielo.
Se reserva el Santísimo. Tú en Mí, Yo en Ti: [Link]
Cantemos al amor de los amores…

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