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En los últimos tiempos, hemos observado un aumento

preocupante en los casos de violencia dentro de las relaciones de


pareja, lo que se ha convertido en un problema frecuente. Esta
violencia puede manifestarse de diversas maneras, incluyendo
insultos, humillaciones e incluso agresiones físicas, emocionales o
sexuales. Según Alonso (2009), la violencia de diferentes géneros
constituye un grave problema en la sociedad que afecta a
mujeres de todas las edades, clases sociales, culturas y niveles
educativos, trascendiendo los estereotipos tradicionales sobre
quiénes son las víctimas (p.85). Un estudio de OMS (2012) señala
que la violencia perpetrada por la pareja es una de las formas
más comunes de violencia contra la mujer, abarcando tanto el
maltrato físico como el sexual o emocional, así como
comportamientos controladores por parte del compañero íntimo.
Ocampo y Amar (2011) sostienen que las diversas formas de
violencia dentro de la pareja son multifacéticas y peligrosamente
encubiertas, entrelazándose y combinándolos entre sí, dando
lugar a un ciclo interpersonal e incluso llegando a configurar una
forma de relación única, muchas personas que experimentan
estas situaciones; estas formas de violencia van desde la
desvalorización más sutil hasta el daño físico más grave.

En una investigación llevada a cabo en la universidad


ecuatoriana, los estudiantes examinan las conexiones entre el celo
y otros aspectos relacionados. Esta institución pública recibe
aproximadamente 18.000 estudiantes en programas pre y
postgrado. La universidad promueve programas de atención y
también orienta a los estudiantes haciendo campañas contra las
drogas, la violencia y la orientación. La universidad también
promueve programas de atención para prevenir la violencia de
pareja y otras formas de violencia. No obstante, informes recientes
muestran la gravedad que enfrenta Ecuador, ya que el 40,8% de
las mujeres experimentaron violencia psicológica y una de cada
cuatro sufrieron violencia física a lo largo de su vida. X. Verdesoto
et al. (Ecuador, 2021).

Según la Asamblea General de la ONU en 2021, se ha


registrado que 243 millones de mujeres a nivel mundial
experimentaron violencia física o sexual por parte de sus parejas o
familiares en el año previo a la pandemia. En Colombia, en 2020 se
registraron 279 casos de suicidio de mujeres, debido a la existencia
de conflictos y violencia física, psicológica y sexual, según el
Registro Único de Víctimas. Además, se notó que 32.697 víctimas,
el 91,8 % de las cuales son mujeres, han sido víctimas de
violaciones a su libertad e integridad sexual. (Sánchez y García,
2019).

Se sabe que en México, la violencia hacia la mujer puede


tener un grave problema, según una encuesta hecha por (Encuesta
Nacional sobre Dinámica de la Relaciones en los Hogares) o
también llamada (ENDIREH), el 66.1% de las mujeres reportan
haber vivido alguna situación de violencia y el 43,9% mencionan
que fueron violentadas. Este tipo de violencia por parte de ex
parejas o parejas puede causar daños físicos, psicológicos,
económicos y emocionales graves. García y Jenaro (2020)
descubrieron a nivel cognitivo que las mujeres que fueron víctimas
de violencia tuvieron un porcentaje significativamente bajo en
pruebas neuropsicológicas en comparación con las mujeres que no
la experimentaron. Por lo tanto, las personas que experimentan o
han experimentado violencia de pareja tendrán efectos en su
funcionamiento cognitivo.
Según estimaciones internacionales, un estudio de la
Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló que más del 25%
de las mujeres en Perú están envejeciendo. 2 personas entre 15 y
49 años que han estado en una relación experimentan maltrato
físico y tienen relaciones sexuales al menos una vez en su vida (9).
Según informes, Perú llevó a cabo la Encuesta Demográfica y de
Salud de los Hogares (ENDES) 2019 de nuevo. El 63,2% de las
mujeres en edad reproductiva ha experimentado violencia en algún
momento de su vida. El maltrato psicológico o verbal (52,8%), el
maltrato físico (29,5%) y el abuso sexual (7,1%) son los principales
tipos de violencia cometidos por su esposo o pareja (10). Como se
mencionó anteriormente, la violencia de pareja se considera un
problema social y de salud para todos.

En Perú, hay varios programas gubernamentales que


brindan atención a personas vulnerables que han sido objeto de
malos tratos, desprecio y/o agresión sexual. En 2020, uno de estos
Centros Emergencia Mujer (CEM) publicó datos de 4475 casos de
violencia en Lima Metropolitana, donde el 49.3% fue psicológico, el
37.9% físico, el 12.3% sexual y el 0.6% económico. El género
femenino es claramente el más afectado por dichos tratos con un
83.3%, mientras que el género masculino es el más afectado con
un 16%. No obstante, es preocupante que lo mencionado
anteriormente sea solo una pequeña parte de muchos otros casos
que aún no han sido identificados, ya sea debido a la inseguridad
que les deja el agresor para escapar o incluso una normalización
anormal de tratos indignos hacia su persona que incluso osan
justificar . (Paz, C., 2023).
Es necesario aumentar la conciencia de la importancia de no
permitir que se vulneren los derechos de todos, tanto hombres
como mujeres. Se puede inferir de los datos que, al estar en
convivencia mutua, dos personas pueden desarrollar un sentido de
pertenencia hacia la pareja, lo que puede llevar a creer que la
pareja es solo un objeto de disfrute y satisfacción; actitudes como
estas demostrarían que dichas personas carecen de empatía,
respeto y compasión. Según la Encuesta Demográfica y de Salud
Familiar (ENDES), el 54,8% de los casos de violencia de pareja en
2020 fueron mujeres. Estos casos incluyen los mismos tipos de
violencia que se mencionaron anteriormente. (Coveñas y Crispin,
2022).

La persona que ha sobrevivido a la violencia doméstica


puede experimentar algunos trastornos psicológicos como
resultado de los eventos. En la provincia constitucional del Callao
se llevó a cabo un análisis de 108 denuncias de mujeres que fueron
agredidas por sus parejas en 2018 y 2019. Durante el análisis se
detectaron varios síntomas como obsesión, compulsión, ansiedad y
somatización. (Colque , 2020).

Objetivo General

- Describir cómo se manifiesta la violencia de pareja desde el


enfoque de Karen Horney

Objetivo Específico

- Analizar las característica y manifestaciones de la violencia


de pareja
- Observar o analizar cómo puede afectar a la violencia de
pareja
- Mencionar los rasgos que puede tener la personalidad de
parejas que superaron la violencia según el enfoque de
Karen Horney

Propósito e Importancia

Informar al público en general sobre los signos de una pareja


violenta. Es esencial educar a la población sobre los signos de una
pareja violenta, enseñar habilidades de comunicación, fomentar
relaciones saludables, involucrar a hombres y niños en la
educación y prevención, fomentar una comunidad de apoyo y
brindar servicios de salud mental accesibles. Cada acción que
tomamos para aumentar la educación y la conciencia puede tener
un impacto significativo en la lucha contra la violencia de pareja.

II. MARCO TEÓRICO

2.1 Definición de la violencia

En un informe de la OMS, la violencia se define como el uso

intencional de la fuerza o el poder físico que puede resultar en una

amenaza contra alguien o contra uno mismo, lo que puede resultar

en lesiones, muertes, daños psicológicos, etc. Esto también puede

incluir violencia física, sexual, emocional y psicológica, que puede

ser ilegal (Armenta, T. 2021).


Stanko (2003) nos dice que la violencia es agredir o dañar a

alguien, un animal o algo para sentirse o obtener algún beneficio.

Además, Castro (2017) propone que la violencia puede

entenderse como un fenómeno cultural y social en el que diferentes

actores y agentes sociales participan en la construcción de ciertos

tipos de violencia.

Por otro lado Andrés (2021). La violencia es un término que

se usa con frecuencia en la vida diaria. Es una palabra común en

nuestro lenguaje, pero también es un concepto que se utiliza

regularmente en las ciencias humanas y sociales, y es un tema de

interés en la filosofía, la religión y otros campos de estudio. Solo

recientemente, con el comienzo del siglo XXI, las ciencias naturales

han comenzado a mostrar interés en la violencia.

2.1.1 Definición de violencia de pareja

Según Juliana, Pacheco (2022). La violencia de pareja es

cuando una persona lastima a su pareja de alguna manera. Esto

puede ser físicamente, como golpear o patear, o puede ser

emocionalmente, como insultar o humillar. También puede ser

sexual, como forzar a la pareja a hacer algo que no quiere hacer.

Además, puede ser económico, como controlar el dinero de la

pareja. Esto puede pasar en cualquier tipo de relación, ya sea de

noviazgo, matrimonio o convivencia. Y puede afectar a cualquier

persona, sin importar su género, edad, nivel de educación o


situación económica. Pero es complicado generalizar porque cada

situación es única.

2.2 Violencia de parejas gay

Según Rojas, I. et al (2021), la violencia en parejas gay, es

un asunto complejo que abarca una variedad de comportamientos

como agresiones físicas, hostigamiento, acoso psicológico,

coerción sexual y control ejercido por la pareja actual. Este

fenómeno se caracteriza por la falta de consenso en su definición y

por la escasez de investigaciones y recursos de apoyo disponibles.

Afecta a hombres gay y bisexuales en todas las etapas de la vida,

desde la juventud hasta la adultez. Es un problema que demanda

una mayor atención y medidas preventivas para asegurar la

seguridad y bienestar de las personas LGTB.

2.3 Violencia de parejas embarazadas

En USA (2021). Se hizo un estudio a 300 mujeres

embarazadas, donde el 10% de las mujeres sufrió abuso físico y un

19% sufrió abuso emocional. Además , en otro estudio se pudo

observar que hay un porcentaje más alto de violencia de parejas en

madres jóvenes en la que el 26% de las madres latinas con hijos en

edad de colegio documentaron violencia de pareja en relaciones

más recientes o actuales. (Esperanza, 2021).

2.4. Violencia de pareja en Perú


Según el estudio realizado por Coveñas E y Crispín R

(2022), en el contexto peruano, se identificó que el distrito de

Apurímac presenta el mayor porcentaje de violencia hacia la mujer,

con un alarmante 72.8%. Este dato resalta la gravedad de la

situación en dicha región y la urgencia de implementar medidas

efectivas para prevenir y abordar la violencia de pareja en esa zona

específica.

Según el estudio realizado por Jacobi y Urbano (2020), se

identificó que el distrito con el menor porcentaje de violencia de

pareja es el distrito de Huancavelica, con un bajo nivel de violencia

del 3.30%. Esta cifra refleja una menor incidencia de violencia de

pareja en comparación con otros distritos analizados en el estudio.

2.5 Tipos de violencia de parejas.

En la Universidad César Vallejo sede Chiclayo (Dasilva D, et al.,

2022), se realizó una investigación de modalidad virtual dirigida a

un total de 158 mujeres tarapotinas mayores de 18 años, donde se

relacionaba la implicancia de la dependencia emocional en los

siguientes tipos de violencia.

2.5.1. FISICA

Existen numerosos casos de violencia física de pareja,

siendo la mujer constantemente la víctima en esta problemática,

actos como empujones, puñetes, patadas acompañados de insultos


denigrantes son unos cuantos ejemplos de lo que pasa una mujer

que vive al lado de un hombre que posiblemente haya presenciado

desde su infancia dichos actos hacia su progenitora, tomándolas

como correctas. Otra causa es la dependencia que pueda tener la

novia hacia su pareja, generando una actitud de tolerancia con el

propósito de mantener la relación y no ser abandonada.

2.5.2 PSICOLÓGICA

La estabilidad emocional, experiencias de vida y el apego

tanto del hombre como de la mujer determinarán la forma en que

estos convivan en pareja, acá la dependencia emocional también

juega un papel importante en la aceptación por parte de la víctima

hacia este tipo de violencia que se presenta en forma de celos,

manipulaciones, comentarios denigrantes o el aislamiento social

como una supuesta forma de protección.

2 .6 Enfoque de Karen Horney

Karen Horney sostenía que los mecanismos de defensa pueden

arraigarse tanto en la personalidad que se convierten en impulsos o

necesidades que moldean la conducta. Identificó diez de estas

necesidades y las denominó "necesidades neuróticas" debido a

que representan respuestas irracionales a los problemas.

1. Efecto y validación

2. Un dúo preponderante
3. Autoridad

4. Aprovechamiento

5. Renombre

6. Estima

7. Realización o aspiración

8. Independencia

9. Idealidad

10. Restricciones rigurosas para la existencia.

Las necesidades neuróticas, que incluyen la necesidad de afecto,

sumisión, poder y retirada, son estrategias que usamos para

defendernos de la ansiedad. Todos experimentamos cierta cantidad

de estas necesidades en nuestras vidas. Sin embargo, cuando

buscan la satisfacción de manera intensa y compulsiva como única

forma de aliviar la ansiedad básica, se vuelven neuróticas.

En sus escritos posteriores, Horney agrupó estas necesidades en

tres categorías, llamadas tendencias neuróticas, que reflejan las

actitudes del individuo hacia sí mismo y para los demás. Estas

tendencias evolucionan a partir de los mecanismos de

autoprotección e implican comportamientos compulsivos, donde el

neurótico siente la necesidad de actuar de acuerdo con al menos

una de las tendencias

Las tendencias neuróticas también se manifiestan de manera

indiscriminada en diversas situaciones. Estas son:


● Movimiento hacia otras personas, que se refiere a una

personalidad complaciente.

● Movimiento en contra de otras personas, que corresponde a una

personalidad agresiva.

● Movimiento para alejarse de otras personas, que se asocia con

una personalidad desapegada.

2.7 RELACIÓN DEL ENFOQUE DE KAREN HORNEY EN LA

VIOLENCIA DE PAREJAS

2.7.1 La personalidad complaciente

De acuerdo con Shultz, 2002. Desde el enfoque de Karen, las

personas que tienen una personalidad complaciente muestran

comportamientos y actitudes que demuestran su deseo de

interactuar con otras personas. Buscan ser amados, deseados y

protegidos porque tienen una necesidad constante y profunda de

validación y amor. Aunque expresan estas necesidades a todos,

normalmente buscan a alguien dominante, como un amigo o

pareja, para que se encargue de su vida y les ofrezca orientación y

protección.

Son conciliadores y priorizan los deseos de los demás en sus

interacciones sociales. Evitan ser asertivos, críticos o exigentes, y

están dispuestos a asumir la culpa y a ser diferentes. Hacen lo que

creen que es necesario para recibir afecto, aprobación y amor de la

situación. Su autopercepción siempre es de impotencia y debilidad.


Estos patrones de conducta surgen de emociones negativas no

expresadas. Horney argumentó que incluso las personas que

aparentan estar felices pueden tener sentimientos reprimidos de

resentimiento y deseo de venganza. Estas personas anhelan

ejercer poder sobre los demás, manipular y explotar, a pesar de

que sus actitudes y acciones exteriores reflejen lo contrario. Debido

a la necesidad de reprimir sus impulsos agresivos, adoptan una

actitud complaciente y están dispuestos a satisfacer a otros sin

esperar reciprocidad (Shultz, 2002).

2.7.2 La personalidad agresiva

También Shultz, 2002. Las personas con personalidades agresivas,

según el enfoque de Karen, se enfrentan a los demás en un mundo

que perciben como hostil, donde solo sobreviven los más aptos y

astutos. Actúan de manera ruda y dominante, sin consideración por

los demás, y se sienten obligados a alcanzar altos niveles de

desempeño para obtener el control y la superioridad que

consideran necesarios para su supervivencia. A pesar de que

pueden parecer seguros de sus capacidades y desinhibidos para

afirmar y defender su personalidad, la inseguridad, la ansiedad y la

hostilidad impulsan a las personas agresivas. Juzgan todo en

función de lo que obtendrán de la relación y se esfuerzan al

máximo por ser los mejores, lo que puede llevarlos a tener mucho

éxito en su carrera profesional.


2.7.3 La personalidad desapegada

Las personas que tienen una personalidad desapegada evitan

interactuar emocionalmente con los demás. No se involucran

emocionalmente y buscan la autosuficiencia con sus propios

recursos. Hay un fuerte deseo de privacidad en ellos y necesitan

pasar la mayor parte del tiempo solos. Son muy sensibles a

cualquier intento de persuadirlos y evitan cualquier tipo de

limitaciones.(Shultz, 2002). Estas personas quieren sentirse

superiores, pero no competitivamente. Debido a que no pueden

competir con otros, creen que merecen reconocimiento automático.

Reprimen o rechazan cualquier sentimiento hacia los demás,

especialmente el amor y el odio. Debido a esta limitación

emocional, tienen un gran aprecio por la razón, la lógica y la

inteligencia. Hortney notó que en los neuróticos prevalece una de

las tres tendencias (complaciente, agresiva o desapegada), aunque

las otras dos también están presentes en cierta medida. El

comportamiento y la actitud hacia los demás están determinados

por la tendencia dominante. Los neuróticos deben luchar para

evitar que las tendencias no dominantes se manifiestan. Son

estrictos e inflexibles, y abordan todas las situaciones con actitudes

y comportamientos típicos de la tendencia predominante. Por el

contrario, una persona no neurótica puede expresar las tres

tendencias según las circunstancias y puede adaptarse a los

cambios en la situación.
2.8 Causas

Se identificaron los factores de riesgos previos a una conducta

violenta de pareja en Ecuador mediante una encuesta ejecutada

por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) realizada

a 5 853 420 mujeres mayores de 15 años por todo el país.

(Vacacela. S, Mideros.A., 2022).

● INDIVIDUAL: Las mujeres más jóvenes, con poca o ninguna

educación y en situación de pobreza sufren de violencia

psicológica, física, sexual y financiera. Además, se descubrió

que la mayoría de las mujeres indígenas eran las que recibían

violencia física y que las mujeres con hijos a temprana edad

eran más propensas a soportar maltratos de su pareja.

● RELACIONAL: Determina que las relaciones de pareja estables

pueden experimentar el sufrimiento de varios tipos de violencia.

● COMUNIDAD Y SOCIAL: Es crucial empoderar a las mujeres y

concientizar a los hombres sobre la igualdad de derechos que

comparten porque vivir en una provincia con altas tasas de

acoso, discriminación económica, violación, violencia familiar y

una muy poca representación femenina está relacionado con

una mayor tasa de violencia femenina.


2.9 Consecuencias

En Ecuador, la violencia de género contra las mujeres es un

problema grave y generalizado. Según datos del INEC, 6 de cada

10 mujeres han vivido algún tipo de violencia de género a lo largo

de su vida. La violencia psicológica es la más común, afectando al

53,9% de las mujeres, seguida de la violencia física (38%), sexual

(25,7%) y patrimonial (16,7%).

La violencia de género tiene un impacto devastador en la salud y

bienestar de las mujeres. Las consecuencias psicológicas son

frecuentes y graves, incluyendo depresión, ansiedad, baja

autoestima y trastorno de estrés postraumático. En casos

extremos, la violencia puede llevar al femicidio. En 2023, 702

mujeres fueron víctimas de femicidio en Ecuador, incluyendo 49

niñas y adolescentes menores de 18 años.

Diversos factores contribuyen a la violencia de género en Ecuador.

Las relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres, los

estereotipos de género y las prácticas culturales que perpetúan la

subordinación femenina son raíces históricas del problema.

Además, mientras más íntima y duradera es la relación entre

víctima y agresor, mayor es el riesgo de violencia extrema.

El Estado ecuatoriano ha dado pasos importantes para abordar la

violencia de género, incluyendo la promulgación de leyes como el

Código Orgánico Integral Penal que tipifica diversas formas de

violencia. Sin embargo, aún quedan desafíos, como garantizar el


acceso efectivo de las mujeres a la justicia y a servicios de apoyo, y

transformar las normas sociales que toleran y perpetúan la

violencia.

2.10 Impacto

En virtud de la complejidad y relevancia que tienen las relaciones informales

próxima a la mujer en el contexto de la violencia de pareja y de la necesidad

de información que documente dichos procesos en México y Latinoamérica,

el estudio desarrollado en las siguientes páginas tiene como objetivo

principal conocer el impacto simultáneo que varias manifestaciones de estas

relaciones tienen sobre los niveles de violencia experimentados en mujeres

reclutadas en varios centros que brindan varios servicios a la comunidad

ubicados en Ciudad Juárez, México. Se encontró que las expresiones de las

relaciones sociales en las que se enfocó este trabajo tuvieron un impacto en

la frecuencia de violencia recibida por las participantes. Particularmente, el

nivel de conflicto, la percepción de apoyo de la red familiar y el tamaño de la

red de apoyo mostraron tener una influencia en las expresiones de violencia

estudiadas. Contrariamente, no se encontró que la percepción de apoyo de

las amistades tuviera un impacto significativo sobre la violencia de pareja.

De forma general, estos hallazgos confirman la tendencia encontrada en

otros contextos nacionales según la cual el apoyo social es un factor

protector para la violencia de pareja (Bassuk et al., 2006; Bybee y Sullivan,

2005; Fleet y Hiebert-Murphy, 2013; Matudet al., 2003).

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