0% encontró este documento útil (0 votos)
10 vistas57 páginas

PM Arma Nuclear

El documento detalla la historia y desarrollo de la radiactividad y las armas nucleares, comenzando con el descubrimiento de los rayos X por Röentgen y la radiactividad por los Curie. Se describe la evolución de la fisión nuclear y la creación de armas nucleares, incluyendo la primera explosión atómica en 1945 y las pruebas posteriores. Además, se abordan los tipos de explosiones nucleares y su impacto, así como la situación actual de las fuerzas nucleares en los EE. UU.

Cargado por

carlaperez010618
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
10 vistas57 páginas

PM Arma Nuclear

El documento detalla la historia y desarrollo de la radiactividad y las armas nucleares, comenzando con el descubrimiento de los rayos X por Röentgen y la radiactividad por los Curie. Se describe la evolución de la fisión nuclear y la creación de armas nucleares, incluyendo la primera explosión atómica en 1945 y las pruebas posteriores. Además, se abordan los tipos de explosiones nucleares y su impacto, así como la situación actual de las fuerzas nucleares en los EE. UU.

Cargado por

carlaperez010618
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Arma nuclear

MsC. Lázaro R. Díaz Vidal


Prof. Auxiliar
1895, el sabio alemán Guillermo
Röentgen descubre los Rayos X capaces
de atravesar diferentes objetos y
materiales y de dejar impresa su
imagen más densa en una placa
fotográfica. Estos rayos emitían una luz
verde amarillenta al aparecer en el tubo
de vidrio que los producían y este
fenómeno motivó a Becquerel a estudiar
la relación entre las radiaciones X y la
fluorescencia.
María y Pierre Curie estudian con
interés la radiación Becquerel y, en
1898, descubren una sustancia que
emitía gran cantidad de radiaciones a
la que denominan polonio y
posteriormente descubren el radio y
denominan radiactivas todas las
sustancias que emitían los rayos
Becquerel por lo que desde entonces
este fenómeno se conoce como
radiactividad.
El fenómeno de la radiactividad se estudió
por numerosos investigadores desde
entonces y se descubre que estos rayos al
pasar por un campo magnético se separaban
en tres porciones bien definidas por lo que
se denominan rayos α (alpha) a los que se
desviaron menos y β (beta) a los que más se
desviaron. Los rayos que no se desviaron
fueron llamados γ (gamma). Así se concluyó
que existen elementos químicos que emiten
radiaciones los cuales se conocen con el
nombre de radiactividad natural.
Símbolo
internacional de
los servicios de
protección contra
las AEM
1934, los esposos Curie (Irene y Joliot)
descubrieron el fenómeno de la radiactividad
artificial al bombardear el aluminio con partículas
con lo cual se forma un nuevo elemento químico que
emite radiaciones como es el fósforo radiactivo. De
esta forma, se descubrió el método para obtener
isótopos radiactivos. Ya en este caso, se empleaba
el método de bombardear los núcleos de los
elementos químicos pesados con neutrones para
investigar fenómenos de la física atómica y es así,
que en la Universidad de Roma, Enrique Fermi, al
emplear una fuente de radioberilio bombardeaba
con neutrones distintas sustancias y al trabajar
sobre el uranio produjo nuevos elementos con
núcleos radiactivos.
1939, los físicos alemanes Otto Hahn, Streassmann
y L. Meitner, obtienen un nuevo elemento, pero no
con el número de orden superior al 92 que es el del
uranio, sino con los números 56 y 36 de la tabla de
Mendeleiv, obteniéndose bario y kriptón. Poco
tiempo después, L. Meitner, en la Universidad de
“Copenhague”, demuestra que en esa reacción se
forman dos partículas de masa semejante por lo
que se logró dividir el núcleo atómico y producir
durante esta fisión una cantidad enorme de energía
y que también se emitían varios neutrones nuevos,
lo que hizo pensar en la posibilidad de producir una
reacción en cadena.
Al comienzo de los años 40 el danés Niels Bohr,
precisa que es el uranio 235 el fisionable de los
isótopos de este elemento y que sólo este podía
producir una reacción en cadena al fisionarse.
La deducción de que con una masa suficiente
se produciría una explosión instantánea de una
fuerza colosal hizo que estas investigaciones se
consideraran secreto en Alemania. A sugerencia
de Albert Einstein, al Presidente F. D. Roosvelt,
se comienzan los trabajos en EE.UU.
construyéndose en breve plazo el centro de
investigaciones de Los Álamos.
Es a fines de la Segunda Guerra Mundial cuando la Alemania
hitleriana decide reiniciar los trabajos para construir el
arma nuclear, tarea que se le asigna a Edwin Oppenheimer,
principalmente, y aún cuando ya en Abril de 1945, poseían la
bomba atómica no la emplearon porque el régimen nazi para
esa fecha se desmoronaba y las tropas soviéticas estaban
combatiendo en la propia Alemania.
Edwin Oppenheimer, es llevado a los EE.UU. para
trabajar en Los Álamos, después de la capitulación Alemana,
y allí se percata de las divergencias entre Teller, Fermi y
Radic con Edwin Oppenheimer (director del Plan Americano)
en relación con la cubierta interior del combustible nuclear.
El 16 de Julio de 1945, en Álamo Gordo, estado de Nuevo
México, se produce la primera explosión de una bomba
atómica.
Los días 6 y 9 de Agosto de 1945, son masacradas las ciudades
japonesas de Hiroshima y Nagasaki por los Estados Unidos con
bombas atómicas Alemanas.
Las primeras bombas atómicas fabricadas por los
norteamericanos fueron lanzadas los días 1 y 25 de Julio de 1946 en
el Atolón de Bikini, en las Islas Marshall conocidas como las pruebas
Able y Baker respectivamente.
Sin embargo, sus resultados no fueron los esperados, ya que la
potencia de las bombas no superaron los 11 kilotones, es decir, casi
la mitad de lo producido por las bombas de Hiroshima y Nagasaki.
En Agosto de 1949, los soviéticos hacen explotar una bomba
seis veces más potente que la del acto genocida norteamericano, en
Japón.
El 1 de Noviembre de 1952, los EE.UU. producen la
explosión de la primera bomba de hidrógeno con una potencia de
3 megatones, pero de enormes dimensiones y el 8 de Agosto, de
1953, los soviéticos realizan una explosión termonuclear de 1
megatòn, pero con una bomba transportable en avión.
En los años 40 se desarrolla la carrera por la superación
nuclear que se prolonga hasta nuestros días.
Radiactividad y reacciones nucleares

La radiactividad puede ser natural o artificial. La


presencia se produce, espontáneamente, por los núcleos
que son inestables y tienden a tomar una configuración
estable emitiendo algunas partículas o radiaciones
electromagnéticas.
La estabilidad del núcleo, entre otros factores,
dependen de la correlación que tengan los protones y
neutrones que lo forman. Al variar el número de masa los
núcleos se transforman en otro elemento diferente del
original.
Las radiaciones radiactivas nucleares son las
partículas alfa, las partículas beta y los rayos gamma
Radiactividad artificial (inducida)

Se produce modificando, artificialmente,


el núcleo de un elemento estable, como por
ejemplo, con el bombardeo neutrónico en un
rector nuclear, de lo que se obtiene un isótopo
radiactivo o un nuevo elemento químico.
En 1934, los científicos franceses Irene y
Federico Joliot Curie demostraron que los
isótopos radiactivos pueden obtenerse
artificialmente.
De esta forma, se producen actualmente
más de 700 isótopos radiactivos que se aplican
en la medicina, la agricultura, la industria y las
investigaciones científicas.
Medios de empleo del arma nuclear
Las Fuerzas Armadas de los EE. UU., no obstante las
reducciones tras la guerra fría cuentan con más de 12
500 cabezales nucleares y con 150 bombas tácticas B-61
desplegados en su territorio, en la Alemania, Inglaterra,
Italia, Turquía, Holanda y Grecia y en los cielos y mares
del mundo.
Actualmente, los EE.UU. desarrollan bombas
termonucleares del tipo B-61, la ojiva W-87 para cohete
Mx, las cabezas nucleares W-76 y W-88 de los Trident
que son lanzados desde submarinos.
Las fuerzas nucleares de los EE.UU. por su
designación son:
Estratégicas.
Técnico-operativas.
Fuerzas nucleares estratégicas
A) Los EE. UU. tienen más de 1 000 cohetes balísticos intercontinentales y
misiles terrestres con los siguientes sistemas:
1. MINUTMAN II y III de 11 000 km de alcance con 3 ojivas de 200 kt cada
uno.
2. TITAN II de 10 000 km de alcance con ojiva de 10 m (mega).
3. Mx de un alcance de hasta 10 200 km con 20 ojivas de reentrada múltiple
independiente de 350 kt cada una. Su error balístico circular de impacto es de
900 m.
B) Aviación estratégica.
Se compone de más de 200 bombarderos B-52 y más de 60 FB-111 que se
encuentran en permanente disposición combativa en más del 90 %. Las B-52
pueden transportar 20 cohetes crucero de 200 kt cada uno. El alcance del avión
es de 1 800 km y el del cohete es de 2 500 km.
C) Fuerzas navales nucleares.
Están formadas por varias docenas de submarinos que pertenecen a las flotas
del Atlántico y del Pacífico y que incluyen los siguientes sistemas:
1. Poseidón C-3 con 4 500 km de alcance con 6 ojivas de 50 kt o 10 ojivas de
50 kt.
2. Polarios A-3 con 4 600 km de alcance y 3 ojivas de 100 kt cada una.
3. Trident I y II con un alcance de 1 200 km, 8 ojivas de 100 kt y un error
balístico circular de impacto de 400 m.
Fuerzas nucleares táctico-operativas
Dispone de varios miles de proyectiles con sus medios de empleo entre los que se cuenta
más de 1 000 aviones solamente en Europa.
1. Aviación táctica: Tiene como medios portadores el F-4 (4 200 km) y el F-16 (3 500
km) que pueden emplear municiones desde 0.05 hasta 1 000 ky.
2. Fuerza aérea de portaaviones: Se basifica en unos 14 portaaviones de tipo
«INTERPRISE» con 82 aviones cada uno. Un portaaviones tiene hasta 100 municiones
nucleares.
3. Cohetes crucero basificados en tierra: Están organizados en destacamentos de
fuego de 4 rampas con 4 cohetes cada una. Su alcance es 2 600 km.
4. Cohete T/O Pershing I-A: Tiene 740 km de alcance y una ojiva de 440 kt.
5. Cohete T/O Pershing II: Tiene 2 500 km y una ojiva de 60, 200 ó 440 kt puede
portar una ojiva neutrónica de 0.5-2 kt. Es efectivo contra los puestos de mando y obras
subterráneas, ya que porta un proyectil que penetra el terreno para producir una
explosión subterránea con una ojiva de 1 kt. En terreno suave puede perforar hasta 70 m,
y en terreno duro, de 5 a 7 m.
6. Cohete crucero Tomahawk: Sus ojivas nucleares son de 00,32 y 80 kt.
7. Cohete Lance (lance 2): Su alcance máximo es de 130 km y el mínimo de 5 km (Lance
2-200/5). Tiene ojivas de 0.4; 3; 1.2; 1.7; 3.8; 5; 10 y 55 kt. Pueden portar una munición
neutrónica de 1 kt.
8. Artillería nuclear:
- Obus 155 mm. Su alcance es de 18 km, pero con una munición nuclear puede
alcanzar hasta 30 km. La potencia de las municiones es de 0. 08 y 0.1 kt. Puede portar una
munición entre 0.5 y 2 kt.
- Obus 2-3,2 mm: su alcance es de 20 km y puede alcanzar hasta 29 km con carga
nuclear. La potencia de la munición es de 2 y 10 kt. Puede portar una munición neutrónica
de 0.5-2 kt.
Explosiones nucleares
De acuerdo con el objetivo de las misiones
que se cumplan con el empleo del arma
nuclear (destrucción, neutralización o
aniquilamiento) y del tipo de acción
combativa que se piensa desarrollar se
pueden efectuar cuatro tipos de explosiones
nucleares:
1. Terrestre (acuática).
2. Subterránea (submarina).
3. Áerea.
4. Estratosférica.
Explosión nuclear terrestre (acuática)

Es aquella cuya esfera de fuego toca la superficie de la tierra y del


agua.
Al producirse la explosión surge una llamarada cegadora, y
posteriormente, una semiesfera de fuego, semejante a la salida del sol,
pero mucho mayor. Pasados varios segundos se apaga y se convierte en
una nube radiactiva.
Al producirse la explosión desde el epicentro se levanta una columna
de polvo y tierra que se mezcla con la nube por lo que adopta la forma
característica de un hongo.
Cuando la explosión se realiza sobre la superficie de la tierra forma
un cráter de diferentes dimensiones en dependencia de la potencia de
la misma por lo que puede alcanzar hasta centenares de metros de
diámetro.
Estas explosiones se caracterizan por la fuerte contaminación
radiactiva del terreno (agua) que produce y que desplaza según la
dirección del viento que arrastra la nube radiactiva.
Explosión nuclear subterránea (submarina)

Cuando la explosión nuclear ocurre debajo de la


tierra se levanta una columna de polvo y tierra de varios
kilómetros de altura sin observarse la radiación
luminosa. El cráter que se forma depende de la potencia
de la munición.
La explosión nuclear submarina ocurre bajo el agua y
se observa una mancha luminosa muy brillante
inicialmente, levantándose, seguidamente, una nube de
agua cilíndrica que alcanza de 2 a 3 km de altura. En su
parte superior se forma una nube radiactiva formada
por vapor de agua y gases radiactivos.
Esta explosión da lugar a olas que pueden alcanzar
de 20 a 30 m de altura cerca del lugar de la explosión y
de 2 a 4 m a una distancia de hasta 10 km.
Explosión nuclear aérea
Esta explosión ocurre a una altura de varios cientos de
metros de la superficie de la tierra o del agua. La altura
dependerá de la potencia de la explosión.
Al producirse la explosión se origina una llamarada
cegadora intensa que se puede observar a más de 100 km
del epicentro de la explosión, acto seguido se forma una
esfera de fuego que se eleva rápidamente.
El diámetro de esta esfera puede alcanzar centenares
de metros. Varios segundos después se apaga y se convierte
en una nube fumígena junto a la que se levanta una columna
de polvo y tierra que le da la configuración de un hongo que
en la explosión de gran altura no se une con la nube.
La altura de la nube puede alcanzar 15 km en 10 y 15
min, en dependencia de la potencia de la explosión.
El viento moverá la nube en su dirección y
paulatinamente la dispersará. La explosión crea una fuerte
contaminación radiactiva sólo cerca de su epicentro.
Explosión nuclear
estratosférica

Su principal objetivo es
destruir aviones y cohetes en
vuelo por lo que debido a su
gran altura no afecta los
objetivos terrestres.
Acción destructiva de la explosión nuclear
La explosión nuclear genera una energía colosal
instantáneamente, la que puede alcanzar de 10 a 20
millones ºC que es la causante de la radiación calórica y
luminosa.
El calor intenso produce una enorme cantidad de gases
incandescentes (25 000 Yon en 0,1s) que están encerrados
en un pequeño espacio por lo que se crea una presión de 30
a 40 000 millones de atmósferas.
Estos gases se dilatan rápidamente y ponen en movimiento
las capas de aire del medio que los rodean formándose así,
la onda de choque.
La explosión nuclear produce, también, flujos de
radiación neutrónica y rayos gamma que se conocen como
radiación penetrante.
La nube al desplazarse produce una gran precipitación
de sustancias radiactivas que
contaminan el terreno y el aire.
De esta forma, los factores destructivos del
arma nuclear son:
1. La onda de choque.
2. La radiación luminosa.
3. La radiación penetrante.
4. La contaminación radiactiva del terreno y
del aire.

La energía de la explosión nuclear se distribuye


aproximadamente como sigue:
1. Formación de la onda de choque. – 50 %
2. Radiación luminosa. – 35 %
3. Radiación penetrante. – 5 %
4. Contaminación del terreno. -10 %
Onda de choque
Es el factor destructivo principal de la explosión
nuclear. Constituye una masa de aire fuertemente
comprimido que se propaga en todas dimensiones
desde el centro de la explosión a velocidad
supersónica.
Es capaz de lesionar al personal, causar
destrucciones y daños enormes en las fortificaciones,
almacenes, técnica de combate a grandes distancias del
centro de la explosión.
La acción de la onda de choque depende de la
potencia de la explosión y de la dirección de su
propagación. De esta forma, los objetivos que son
perpendiculares a su dirección reciben una enorme carga
de presión por lo que son más afectados que los que
están ubicados tangencialmente.
Todos los objetivos del terreno no son
afectados por igual, ya que los que se encuentran
situados en la contra pendiente de las montañas y
desniveles del terreno y en las áreas protegidas
por bosques serán menos afectadas, pero debe
tenerse en cuenta que dentro de los bosques el
peligro se debe a la caída de los árboles. Para
considerar el grado de destrucción de la onda de
choque hay que tener en cuenta:
1. Tipo y potencia de la explosión.
2. Distancia del centro de la explosión.
3. Medios de protección empleados.
Lesiones leves
Ocurren cuando el personal se encuentra al descubierto a más de
2,5 km del centro de la explosión. Se observan lesiones leves en los
oídos, contusiones y esguinces en las extremidades.
Los afectados no pierden la capacidad combativa.
Lesiones menos graves
Aparecen en el personal situado al descubierto a una distancia de
hasta 1 km del centro de la explosión.
Las lesiones se producen en todo el organismo observándose
hemorragias óticas, nasales, etc. Y en la mayor parte de los casos se
producen fracturas y luxaciones en las extremidades. Estos
afect6ados pierden la capacidad combativa y deben recibir la asistencia
primaria por el sanitario y ser evacuados en primera prioridad hasta la
asistencia médica calificada.
Lesiones graves
Aparecen en la persona que se encuentra sin protegerse a una
distancia menor al kilómetro del centro de la explosión. Se observan
fuertes contusiones en todo el cuerpo con grandes hemorragias,
lesiones en los órganos internos y fracturas graves de las
extremidades.
Se atiende y se evacua en:
Primera prioridad: Por los sanitarios y médicos hasta la
asistencia médica calificada. Cuando la sobre presión es superior a
0.7 kg/cm² a 1 kg/cm² los lesionados son mortales.
Según datos de estudios realizados en la Segunda Guerra Mundial y
de los resultados de la explosión nuclear en Hiroshima y Nagasaki
las principales alteraciones producidas por la onda de choque
pertenecen al sistema nervioso central. Los afectados pierden el
conocimiento según la envergadura de la contusión y siendo breve
(min) en los casos leves y hasta 24 h y más en los graves. Después
de recobrar el conocimiento quedan trastornos auditivos,
alteraciones visuales, olfatorias y del habla. Además, presentan
adinamia marcada y responden poco a los estímulos. Con frecuencia
aparecen alteraciones, cardiorespiratorias, llamando la atención la
labilidad del pulso y la bradicardia y la tendencia a alterarse la
presión arterial. En el ECG se observa bradicardia sinusal,
extrasístoles y aplanamiento de la onda T.
Radiación luminosa
La colosal temperatura que se produce durante la explosión
nuclear provoca la excitación de los átomos y la recombinación de
los iones creando las condiciones para la emisión de cuantos de
radiación electromagnética de diferentes longitudes de onda, desde
la radiación gamma hasta la radiación infrarroja.
En los límites de estas longitudes de onda se encuentran la
radiación visible y ultravioleta.
En el espacio circundante a la zona de reacción nuclear se
observan solamente la radiación infrarroja, la luz visible y
ultravioleta que son componentes de la radiación luminosa de la
explosión nuclear.
Al formarse la radiación luminosa el 50 % está constituido por
rayos ultravioletas coincidiendo con un gran aumento de la
temperatura (8 000- 10 000) °C. Esta desciende rápidamente (1-6
s) en dependencia de la potencia de la explosión. Los rayos Röentgen
se absorben, completamente, por las capas de aire adyacentes.
El primer segundo de exposición es el más peligroso por ser
muy intenso el impulso luminoso (cal/cm²).
La magnitud del impulso luminoso depende de la distancia al
centro de la explosión, la potencia de ésta, el tipo de explosión y de
factores climatológicos (lluvia, nubosidad, etc.).
Acción destructiva de la radiación luminosa
La radiación luminosa actúa sobre diferentes materiales
inflamándolos y carbonizándolos o fundiéndolos.
El grado de calentamiento de la superficie depende de la
intensidad del impulso luminoso, del color y de la forma de la
superficie y del grosor.
Las superficies negras y ásperas absorben más energía y se
inflaman rápidamente, al tiempo que las superficies blancas y
pulimentadas reflejan más energía luminosa y se inflaman más
lentamente. Por ejemplo, las tablas secas, sin pintar, se inflaman
con impulso luminoso de 40 a 50 cal/cm² y las pintadas de blanco
cuando es de 100 a 150 cal/cm².
Como la radiación luminosa se propaga en forma recta es más
fácil protegerse de ella, por lo que cualquier obstáculo (paredes,
pendientes, pisos, barranco, trincheras, etc.), evita que las personas
se quemen.
Las quemaduras producidas al personal por la radiación
luminosa pueden ser epidérmicas, dérmicas superficiales,
dérmicas profundas e hipodérmicas según (MS. Molchanov).
Las quemaduras epidérmicas (primer grado) se producen
por un impulso luminoso de 2 a 5 cal/cm²
(aproximadamente 70ºC) al personal no protegido, situados a
3 y 5 km de distancia del centro de la explosión. Se
caracterizan por eritema, por hiperemia y se puede observar
un edema discreto de la zona afectada.
Las quemaduras dérmicas superficiales (segundo
grado) son producidas por un impulso luminoso de 5 a 10
cal/cm², al personal no protegido situado a 2 y 3 km del
centro de la explosión. Se caracterizan por la formación de
flictenas que pueden infestarse.
Las quemaduras dérmicas profundas (tercer
grado) se ocasionan por un impulso luminoso de 10 a
15 cal/cm², al personal no protegido situado hasta
1,5 km del centro de la explosión. Se caracterizan
por la necrosis epidérmica y de las capas
superficiales de la dermis, considerable edema de
la piel y de la capa muscular y trombosis vascular.
Las quemaduras epidérmicas (cuarto grado)
las producen un impulso luminoso superior a 15
cal/cm², al personal no protegido situado a una
distancia inferior a 1,5 km del centro de la
explosión. Se caracteriza la lesión por la necrosis
total de las capas de la piel, el tejido celular
subcutáneo y en ocasiones, de músculos, tendones
y huesos.
El personal afectado por quemaduras de primer grado,
generalmente, no pierde totalmente la capacidad
combativa, pero sí necesita la asistencia sanitaria
evacuándose en tercera prioridad cuando el área de
quemadura es extensa al PMB.
Los afectados por quemaduras de segundo, tercer
o cuarto grados requieren de atención primaria y
asistencia médica calificada de acuerdo con el sistema
de tratamiento y evacuación por etapas en
dependencia del área total de las lesiones y su
profundidad hasta su ingreso en la sala de quemado de
los hospitales de asistencia médico-quirúrgico
especializados terminales y su recuperación en las áreas
y regiones de convalecientes.
La radiación luminosa afecta también, los órganos de la
visión por la acción de los rayos ultravioletas visibles y
los infrarrojos. Los rayos visibles provocan la
disminución rápida de la visión y su pérdida
posteriormente.
Los afectados permanecen durante 20 ó 30 min con
una fuerte sensación dolorosa que no cede hasta la
recuperación de la visión. Al producirse la quemadura de
los ojos afecta la piel que presenta escaras amarillentas
o gris oscuro; y la conjuntiva y la cornea pueden sufrir
una necrosis profunda.
Las grandes quemaduras conjuntivales producen la
adhesión del párpado al globo ocular (simbléfaron) y
pueden presentarse cataratas con protrusión de la
córnea y esclerótica (estafiloma).
Radiación penetrante
Al flujo invisible de rayos gamma y
neutrones que emiten la explosión nuclear se
denomina explosión penetrante.
Esta radiación es característica exclusiva de la
explosión nuclear. Se compone en un 70 % por
rayos gamma y en un 30 % por neutrones.
Las partículas alfa y beta no forman parte de la
radiación penetrante, ya que su alto poder
ionizante hace que su recorrido sea pequeño, por
lo que su acción se limita a las cercanías del
centro de la explosión.
Los rayos gamma y los neutrones tienen gran
capacidad de penetración, debilitándose poco en
el aire.
Acción destructiva de la radiación penetrante
El tiempo de la acción destructiva de la radiación gamma es
de unos 10 s y el flujo de neutrones sólo actúa en el
momento de la explosión en algunas décimas de segundos.
La exposición a la radiación gamma es expresa en Röntgen (
R) y para calificar la actividad biológica de los neutrones
se emplea el equivalente biológico del Röntgen (BER).
En la acción de la radiación penetrante en el organismo
humano inciden los siguientes factores:
-La radiación penetrante acumulada.
-El tiempo de irradiación.
-La superficie y el volumen corporal irradiados.
-La resistencia particular de los tejidos a la radiación.
-Las características particulares del organismo afectado y
su estado general al ser irradiado.
Las principales unidades de medición biológica de la radiación
penetrante en el medio y en el organismo son el Röntgen ( R) que mide
la dosis incidente de radiación x y gamma y la unidad para medir la
dosis absorbida por el organismo (RAD) que equivale a 100 ergios/g. La
unidad de medidas para la calificación de la actividad biológica de los
neutrones es el (BER) y el Curie que representa la unidad de cantidad
de material radiactivo evaluada según su dosis de emisión dada por su
radiactividad.
Röntgen: Es la dosis de irradiación gamma en la que, en 1 cm³ de aire
seco, a la temperatura de O °C. y a una presión de 760 mm de Hg se
forman 2,08 x 10 9 pares de iones portadores de una unidad de carga
electrostácica
BER corresponde a un flujo de neutrones cuya acción biológica es
igual a la acción de un Röntgen de radiación gamma.
RAD es la unidad para medir la dosis absorbida que equivale a 100
ergios/g.
Curie es igual a 3,7 x 10 (a la nueve) desintegraciones por segundo o
2,22 x 10¹² desintegraciones por minuto.
Acción biológica de la radiación penetrante
La dividimos en tres etapas para su mejor composición.
Primera etapa: En esta etapa se desarrollan los
procesos físicos (submoleculares y subatómicos)
relacionados directamente con la absorción de la energía
radiante lo que produce ionización y excitación de los
átomos y moléculas.
Segunda etapa: Los procesos de la primera etapa se
relacionan con la aparición de reacciones fisicoquímicas
que transcurren en niveles subatómicos y submolecular
propiciando la formación de pequeñas cantidades de
radicales oxidantes muy activos.
Tercera etapa: En esta etapa se producen los
trastornos a nivel fisiológico. Las etapas anteriores son
fugaces, pero provocan trastornos en sus niveles
(moleculares y submoleculares) que serán los causantes
de los trastornos morfológicos y funcionales, tanto a
escala celular como de órganos y sistemas.
Radiosensibilidad de los tejidos
La sensibilidad de los tejidos a la radiación ionizante se determina
por la actividad mitósica, el estado de la mitosis, el grado de
diferenciación celular, el metabolismo celular, etc.
De acuerdo a la radiosensibilidad de un tejido es directamente
proporcional a su capacidad reproductora, e inversamente
proporcional a su grado de diferenciación podemos resumir en orden
de disminución la radiosensibilidad de los tejidos como sigue:
Linfocitos.
Granulocitos.
Células epiteliales.
Células basales de las glándulas secretorias.
Células basales de los testículos y ovarios.
Células alveolares del pulmón y células del conducto biliar.
Células de los túbulos del riñón.
Células endoteliales.
Células del tejido conjuntivo.
Célula muscular.
Célula ósea.
Célula nerviosa.
La recuperación de los tejidos
irradiados dependen de:

El poder regenerativo del


tejido.
La dosis de radiación.
El momento de la irradiación.
La reserva sanguínea del
tejido
Severidad de las lesiones según la radiación recibida
En general, ante la irradiación total pueden presentar las siguientes
situaciones:
Dosis hasta 50 RAD (0,5 Gy [Gy =Gray]) frecuentemente, no causa
enfermedad evidenciable clínicamente. Aunque esta dosis es biológicamente
activa, los cambios que provocan en el organismo son reversibles.
Dosis entre 50 y 100 RAD (0,5-1 Gy). Pueden mostrar signos ligeros de
enfermedad en las personas debilitadas, enfermos crónicos o convalecientes de
enfermedades.
Dosis entre 100 y 200 RAD (1-2 Gy) producen la enfermedad radiactiva
ligera o de primer grado en la que se observan síntomas ligeros y pasajeros.
Entre el 10 y el 50 % del personal afectado presenta, náuseas y vómitos en las
primeras 24 h; después de la irradiación la supervivencia es posible si no se
prolonga la depresión del conteo hemático.
Dosis entre 200 y 300 RAD (2-3 Gy) producen la enfermedad radiactiva de
mediana gravedad o de segundo grado en la que entre el 10 y el 20 % de los
lesionados mueren y, entre el 50 y el 100 % de los irradiados presentan náuseas
y vómitos en el primer día. La supervivencia es probable si no se prolonga la
depresión hemática.
Dosis entre 300 y 500 RAD (3-5 Gy) provocan la enfermedad radiactiva grave
o de tercer grado con una letalidad del 50 % del personal afectado. Esta puede
disminuir con un tratamiento adecuado.
Dosis superiores a 500 RAD (5-G) dan lugar a la enfermedad
radiactiva muy grave, generalmente fatal.
Contaminación radiactiva del terreno
La radiación producida en el primer minuto que sigue a
la explosión nuclear (radiación inicial) afecta un área
relativamente pequeña y se calcula en un tercio del total de
las radiaciones de la detonación. La radiación residual surge
por la precipitación de los productos radiactivos sobre la
superficie del terreno. Las partículas pueden precipitar en
24 h una parte, pero otras pueden quedar suspendidas
hasta varios años antes de caer. La precipitación está
condicionada por: La altura alcanzada por las partículas, la
velocidad del viento y por sus dimensiones.
Entre los isótopos radiactivos producidos por las
diferentes fuentes en la contaminación radiactiva del
terreno, los más peligrosos para el organismo humano son
los de yodo, cesio, bario, tritio, circonio, niobio, molibdeno,
telurio y rutenio.
Las vías de penetración de estos isótopos son la
respiratoria, la digestiva y las lesiones de la piel.
Enfermedad radiactiva
La enfermedad radiactiva es una enfermedad
sistémica que se origina por la acción de la radiación
ionizante la cual puede cursar de forma aguda o crónica.
En la guerra la enfermedad radiactiva aparece por la
acción de la radiación penetrante, por la radiación beta o
gamma de las regiones contaminadas con sustancias
radiactivas y por la penetración de estas sustancias en el
organismo.
Si se emplea el arma nuclear las lesiones se pueden
presentar aisladas, o en combinación con otros traumas
(heridas, quemaduras, etc.).
La afectación del organismo puede ser externa,
interna o combinada. La acción externa puede ser
localizada o generalizada.
Formas clínicas de las lesiones por radiación.
Las lesiones por radiación pueden ser aguadas o crónicas.
Las lesiones agudas por radiación pueden presentar las siguientes
formas clínicas:
Formas sobreagudas (fulminantes) intestinal toxémica y cerebral
debido a la irradiación externa generalizada por neutrones o rayos x.
Radiotoxémia aguda (I, II, III, IV grados) por irradiación externa
relativamente uniforme por rayos gamma o neutrones y por
irradiación beta-gamma ya sea generalizada y externa o por
contaminación interna con soluciones radiactivas.
Radiotoxémia aguda por irradiación irregular externa con lesión,
principalmente, en regiones vitales (cabeza, tórax, abdomen) por
irradiación gamma o neutrónica prolongada externa o beta-gamma
localizada.
Lesione agudas locales por radiación de diferentes grados de
gravedad por irradiación beta-gamma de contacto (piel, mucosa,
vestuario).
Las lesiones crónicas por radiación muestran la forma
clínica que sigue:
Radiotoxémia crónica por irradiación general
(I, II, III, IV grados) debido ala radiación externa
reiterada, prolongada (externa o interna).
Radiotoxémia crónica por irradiación local
producida por irradiación externa parcial prolongada o
irradiación interna por localización selectiva de los
radionúclidos.
Formas combinadas y transitorias
de la radiotoxémia crónica por la acción local y general
prolongada en diversas combinaciones (irradiación
externa, interna y combinada).
Para la medicina de guerra, la forma aguda tiene un
mayor interés, por ser la forma de presentación más
usual en este período.
Enfermedad radiactiva aguda por
radiación externa uniforme

Es una enfermedad sistémica


causada por radiaciones ionizantes,
en dosis única de determinada
magnitud o acumuladas por reiteradas
exposiciones cortas, de toda la
superficie corporal o de una gran
parte de ella.
Cuadro clínico
El cuadro clínico se estudió en los
enfermos irradiados durante la explosión
nuclear en Hiroshima y Nagasaki observándose
que con dosis mayores de 1 000 R, la
enfermedad presenta formas sobreagudas en la
que los síntomas se intensificaron, desde los
primeros momentos, hasta causar la muerte en
pocas horas del día.
La forma clínica depende de su intensidad
clasificándose en cuatro grados de gravedad
como se explica anteriormente la severidad de
las lesiones según la radiación recibida.
La radiotoxémia evoluciona en cuatro
períodos:

-Período inicial (reacción primaria).


-Período oculto (mejoría aparente).
-Período de estado (empeoramiento
del estado general).
-Período de convalecencia.
Tratamiento de la enfermedad radiactiva
aguda

El tratamiento se debe realizar de acuerdo


con las manifestaciones clínicas de la
enfermedad basándose en el siguiente esquema:

Reposo, cuidado individual, dieta, uso de


antibióticos, derivados de la sangre y sustitutos
del plasma, así como el empleo de
antihemorrágicos, fármacos hormonales y
antihistamínicos.
Tratamiento y evacuación por
etapas
Los afectados leves (I grado)
una vez controlado el período inicial
se reintegran a sus unidades y si
presentan manifestaciones clínicas al
desarrollarse el período de estado se
hospitalizan.
Los pacientes con lesiones de II y
III grados se hospitalizan tan pronto
como se diagnostiquen.
Reposo, cuidado individual y dieta
El reposo está condicionado por el estado del paciente debiendo
crearse las mejores condiciones de higiene y limpieza en los locales de
hospitalización. La observación y cuidado del afectado deben ser
continuos y esmerados por el personal calificado y especializado que vele
por sus índices vitales y cumpla estrictamente las indicaciones médicas.
Debe tenerse en cuenta la frecuencia del íleo paralítico en estos
pacientes por lo que se usará la sonda nasogástrica para aspiración y
lavado gástrico y los bloqueos paravertebrales con novocaína.
Es importante en el período inicial y oculto, proporcionarles a los
pacientes una dieta hiperproteica, hipercalórica y rica en vitaminas
hidrosolubles (C, complejo B) y liposolubles (A, D, E y K). Hay que tener
en cuenta en el período de estado el tipo de dieta de acuerdo con la
situación del paciente, pudiendo emplearse, cuando no existan lesiones
de la mucosa digestiva, la dieta habitual hospitalaria semejante a la
empleada en los períodos iniciales y ocultos; o la dieta preparada para los
pacientes con lesiones de la mucosa gastrointestinal que se administra
por sonda sin grasa ni residuos.
Empleo de los antibióticos
Deben emplearse precozmente de acuerdo
con los resultados de los cultivos periódicos. Es
recomendable evitar los antibióticos
nefrotóxicos, hepatotóxicos y, en general,
considerar sus reacciones secundarias antes de
decidir su utilización.
La antibioticoterapia es debe combinar
con los antimicóticos y con medicamentos que
disminuyan su acción secundaria como el ácido
fólico y las vitaminas C y B12, etc. Las
sulfamidas de acción prolongada se indican al
final del período oculto o en el estado cuando la
antibioticoterapia no aporta buenos resultados.
Utilización de los derivados de la sangre y de los sustitutos del
plasma
Las transfusiones de sangre ejercen gran acción desintoxicante a
la vez, que mejoran el metabolismo, sustituyen las células de la sangre y
aumentan los recursos inmunológicos del organismo entre otros efectos.
No deben emplearse en los casos leves y se recomienda administrar
sangre fresca en cantidades de 300 a 400 mL dos o tres veces a la
semana. La transfusión de masas eritrocitarias, leucocitarias o de
plaquetas se recomienda en caso de anemia, leucopenia o
trombocitopenia si se cuenta con estos recursos. La serotonina es un
antihemorrágico efectivo que se puede usar en solución al 0,1 %, de 5 a
10 mL endovenoso con sangre total o masa de plaquetas.
Para combatir la fibrinólisis se pueden emplear antifibrinolíticos
como el ácido aminocaproico.
El trasplante de médula ósea es un método radical necesario para
la recuperación de la hematopoyesis. Los mejores resultados son los
homotrasplantes y los autotrasplantes, aunque hay que tener presente
la posibilidad del rechazo y de reacciones inmunológicas en los
homotrasplantes
Uso de los fármacos hormonales y
antihistamínicos

Los antihistamínicos se emplean para


combatir las sustancias histaminoides que
generan las toxinas y deben emplearse en los
tres primeros estadios de la enfermedad y como
profilaxis de las reacciones postransfusionales.
Los anabólicos se indican por su acción
sobre el metabolismo proteico, la estimulación
de la eritropoyesis y la trombocitopoyesis,
mejorando al afectado y propiciando la
reparación tisular.
Asistencia primaria
Tomar las medidas necesarias para la atención sistemática por índices vitales a este
nivel, con los recursos del sanitario que incluye el tratamiento sanitario especial parcial a
los contaminados.
Se prepara para la evacuación en primera prioridad de acuerdo con el grado de
gravedad en el período inicial, especialmente, a los afectados con vómitos incontrolables.
Los pacientes con sintomatología más discreta se evacúan en segunda o tercera
prioridad.
Primera asistencia médica
1. Se realiza el tratamiento sanitario especial parcial a los contaminados.
2. En caso de vómitos en el período inicial se administran antiheméticos,
antihistamínicos y de
ser necesarios, cardiotónicos y sedantes.
3. En el período de estado se trata la sintomatología de urgencia, y se administran
preparados
vitamínicos, antihistamínicos y antibióticos.
Asistencia calificada
En el período inicial: Se complementan las medidas tomadas en las etapas anteriores y
se administran polivinilpirrolidona 250 mL al 6 % endovenosa o 500 mL de poliglukin.
En el período oculto se administran antihistamínicos y preparados polivitamínicos, en los
afectados de III grado polivinilpirrolidona o poliglukin, dos veces por semana y al final
de este período comenzar la antibioticoterapia.
En el período de estado. Se emplean la antibioticoterapia o quimioterapia del tipo de las
sulfamidas y se administran plasma, sangre fresca, serotonina, ácido aminocaproico,
vitamina K, etc.
Asistencia especializada
Se realizan todos los tratamientos necesarios que incluyen los trasplantes de médula
ósea y transfusión de células de la madre.
Medidas generales de protección contra los
factores destructivos del arma nuclear.
Medidas contra la onda de choque.
1.- Emplear las elevaciones del terreno, de las
carreteras y vías férreas, fosas, paredes y muros
sólidos, principalmente, si están situados
perpendicularmente a la dirección de la onda
expansiva.
2.- Tener en cuenta que las obras ingenieras
ofrezcan protección de acuerdo con su tipo y
característica. Las trincheras reducen 2 veces la
acción de la onda de choque y los refugios hasta
veces.
3.- Los tanques reducen el efecto de la onda
expansiva de 2 a 3 veces
Medidas contra la radiación luminosa.
1.- Prever la construcción de refugios y empleo de
instalaciones en el terreno que protejan de la
propagación de la luz, especialmente, al producirse
la explosión nuclear
2.- Considerar para ala ubicación del personal la
protección que pueden ofrecer los obstáculos a la
propagación de la luz como las paredes,
terraplenes altos, barracones, techos, cuevas, etc.
3.- Emplear las superficies claras y las sustancias
blancas que reflejan más intensamente ala luz y
son menos inflamables que alas oscuras.
4.- Prever la utilización de fuentes de agua,
colchas, lonas, ramas o hierbas, etc., para proteger
los materiales inflamables.
Medidas contra la radiación penetrante.
1.- Delimitar el terreno contaminado y organizar el paso de
las tropas, de ser necesario, con los medios de protección y
en el menor plazo de tiempo posible. Determinar,
inmediatamente, después, el nivel de radiación recibida para
establecer el pronóstico de la conducta que hay que seguir
con el personal, el armamento y la técnica.
2.- Emplear, oportunamente, las trincheras, abrigos y
refugios que brindan una gran protección, especial, entre los
dos últimos.
3.- Considerar la utilidad de la protección que brinda la
técnica blindada ante la radiación penetrante y su efecto
negativo en caso del empleo del arma neutrónica.
4.- Tener en cuenta que las cubiertas de lona de los
vehículos reducen dos veces el efecto de la radiación, los
transportes blindados cuatro veces y los tanques diez veces.
Medidas contra la contaminación radiactiva del
terreno.
1.- Empleo de la careta antigás.
2.- Uso de la capa de protección individual.
3.- Prohibir la ingestión de agua o alimentos en la
región contaminada o sospechosa de contaminación.
4.- No permitir realizar las necesidades
fisiológicas ni tocar la superficie contaminada
durante la permanencia del personal en la zona
contaminada.
5.- Efectuar el tratamiento sanitario especial
parcial y completo al personal, el armamento y la
técnica al abandonar la región contaminada una vez
cumplida la misión encomendada.

También podría gustarte