Unidad 6
Primer contacto
El primer contacto con la familia, incluso si es telefónico, ya marca el inicio de la relación
terapéutica. Desde ese momento, el terapeuta comienza a observar la actitud de la familia ante
el problema y plantea la importancia de ver a todos los miembros convivientes como parte del
sistema. Aunque se puede flexibilizar esta regla, se comunica que el objetivo es comprender
mejor la situación en su conjunto. La respuesta de la familia —aceptación o resistencia— ya
aporta información valiosa sobre su dinámica. Este primer paso sienta las bases para un trabajo
con el sistema familiar completo o con sus subsistemas, según lo indique el proceso
terapéutico.
Consideraciones generales
La primera entrevista es clave porque define el curso de la terapia: aunque la familia acude
buscando ayuda, también resiste el cambio para mantener su equilibrio. El terapeuta debe
integrarse como parte del sistema, observar tanto la comunicación verbal como la no verbal, y
trabajar desde el primer encuentro en conjunto con la familia, sin depender de historias
previas ni aceptar información secreta, creando así un espacio donde el cambio sea posible sin
destruir el sistema familiar.
Resumen – Fases de la primera entrevista
A) Primera etapa: Presentación y adaptación
El terapeuta sigue normas sociales básicas, se presenta y hace que la familia se sienta
cómoda.
Observa cómo se ubican los miembros (vínculos).
No se habla del problema aún. Se busca generar un clima relajado y de confianza.
Se explica cualquier equipo que se utilice (grabadora, cámara, etc.).
Se interactúa brevemente incluso con niños pequeños, aunque no se los entreviste
formalmente.
B) Segunda etapa: Recogida de visiones individuales
El terapeuta pregunta a todos los miembros cómo ven el problema, sin interpretaciones ni
juicios.
Se presta atención a semejanzas, diferencias y dinámicas familiares.
Se evita empezar con el “paciente identificado” para no reforzar su aislamiento o rol
problemático.
El terapeuta no interviene emocionalmente; se limita a escuchar hechos y opiniones.
Se observan las interrupciones y la forma en que los miembros se
comunican entre sí.
C) Tercera etapa: Exploración de la estructura familiar
El terapeuta promueve que los miembros hablen entre ellos, no solo con él.
Observa interacciones reales para detectar pautas, alianzas, límites, etc.
Puede usar técnicas (como hablar en díadas o subsistemas) para provocar esas interacciones.
Se intenta descentrar el foco del paciente identificado hacia los problemas relacionales del
sistema.
El terapeuta ajusta el nivel de presión o confrontación según el estrés que la familia pueda
tolerar.
Todo lo que se haga debe mantener como objetivo que la familia quiera volver a la próxima
sesión.
D) Cuarta etapa: Formulación de objetivos y contrato terapéutico
Se busca una definición clara y operativa del problema.
El objetivo debe ser resoluble y formulado en términos concretos (por ejemplo, “volver al
colegio” en lugar de “superar una fobia escolar”).
Se establece el contrato terapéutico:
frecuencia, duración y número de sesiones (5 a 12 como orientación).
Si el problema se resuelve antes, se finaliza antes; si no se alcanza el objetivo, se reevaluará
si continuar.
Fases de la primera entrevista
La primera entrevista se estructura en cuatro etapas progresivas: generar confianza, recoger
visiones individuales, promover interacciones familiares y establecer objetivos. Cada fase
permite al terapeuta observar sin intervenir de forma invasiva, comprender la dinámica
familiar real y empezar a trabajar sobre la estructura disfuncional sin reforzar etiquetas previas.
Al final de la sesión, el objetivo es que la familia se sienta parte activa del proceso, con metas
claras, realistas y un encuadre definido,
fomentando así su motivación para continuar el tratamiento.
Unidad 7
¿Qué es la acomodación en terapia familiar según Minuchin y qué tipos de intervenciones la
componen?
La acomodación, según Salvador Minuchin, es el proceso por el cual el terapeuta se adapta
activamente al estilo de funcionamiento, la organización y la comunicación de una familia, con
el fin de formar una alianza terapéutica efectiva. Esta adaptación no implica una aceptación
pasiva, sino una incorporación estratégica al sistema familiar, que le permite al terapeuta
intervenir de manera que sea aceptada por los miembros de la familia.
Para lograrlo, el terapeuta debe “fundirse” temporalmente con la familia, respetando su lógica
interna, sus temas predominantes y sus canales de comunicación, incluso aquellos
parcialmente cerrados o bloqueados. La transformación del sistema familiar solo es posible si
el terapeuta logra insertarse en él de manera sintónica.
Aunque las técnicas de acomodación no siempre conducen directamente al logro de los
objetivos terapéuticos, son valiosas porque promueven la alianza y aumentan las
probabilidades de que la familia regrese a nuevas sesiones.
Minuchin identifica tres tipos fundamentales de intervenciones dentro del proceso de
acomodación:
Mantenimiento: El terapeuta respeta y sostiene temporalmente la organización existente,
evitando choques prematuros con las reglas familiares.
Rastreo: El terapeuta sigue el discurso familiar tal como se presenta, permitiendo que el
sistema se exprese y dejando al descubierto sus estructuras.
Mimetismo: El terapeuta adapta su estilo comunicacional (lenguaje verbal y no verbal) para
parecerse al de la familia y facilitar la sintonía.
¿Qué se entiende por reestructuración en la terapia familiar estructural y cómo se articula
con la acomodación?
En la terapia familiar estructural, reestructuración es el conjunto de intervenciones activas y
dramáticas con las que el terapeuta provoca cambios en la organización interna de la familia
para acercarla a las metas terapéuticas. Mientras que la acomodación permite al terapeuta
incorporarse al sistema familiar ‒reduciendo la distancia y ganando alianza‒, la
reestructuración constituye el paso decisivo en el que se desafía esa misma organización para
que la familia se reorganice de modo más funcional.
Relación acomodación–reestructuración
Son interdependientes: sin acomodación no hay vínculo, pero sin reestructuración no hay
cambio real.
El terapeuta debe mezclarse lo suficiente para ser aceptado, pero mantener liderazgo para
cuestionar la estructura familiar y dirigir el movimiento hacia los objetivos.
Función del terapeuta en la reestructuración
Conservar la libertad de acción: evitar ser absorbido por las reglas familiares.
Introducir intervenciones que obliguen a la familia a acomodarse a él,
replanteando jerarquías, límites y roles.
Ejemplo: apoyar de forma explícita al cónyuge que habitualmente queda relegado; eso
obliga al miembro dominante a redistribuir poder y la familia a reajustar sus interacciones.
Vínculo con el mantenimiento
A veces, una maniobra inicialmente de mantenimiento se vuelve reestructurante: al validar
un subsistema, el terapeuta exige implícitamente que otros subsistemas cambien su forma de
relacionarse.
Tipos de intervenciones reestructurantes
Si bien el texto detalla más adelante las técnicas específicas, Minuchin suele incluir
maniobras como marcar y reforzar límites, desbalancear la jerarquía, reencuadrar conductas,
provocar enactments (escenificaciones en sesión) y prescribir tareas que obligan al sistema a
operar de manera distinta.
Conclusión: la reestructuración es el motor del cambio estructural; requiere que el terapeuta
combine la empatía lograda mediante la acomodación con intervenciones firmes que
modifiquen las pautas disfuncionales, manteniendo siempre su posición de liderazgo
terapéutico.
Describa y fundamente las principales técnicas de reestructuración en terapia familiar
estructural según Minuchin y otros autores.
Las técnicas de reestructuración en la terapia familiar estructural tienen como objetivo
provocar cambios en la organización interna del sistema familiar, desafiando las pautas
disfuncionales de interacción. Estas maniobras implican una intervención activa del terapeuta,
quien debe mantener una posición de liderazgo, sin ser absorbido por el sistema, para
facilitar el movimiento hacia los objetivos terapéuticos. A continuación se detallan algunas de
las principales técnicas:
1. Intervención en las pautas transaccionales
El terapeuta estimula a los miembros de la familia a actuar y no solo describir, promoviendo
que se hablen directamente entre ellos. Esto permite observar en vivo las interacciones
disfuncionales y fortalece la conciencia de sus propias dinámicas. Técnicas asociadas:
Dar instrucciones explícitas: "Habla con tu madre sobre eso".
Redirigir la atención evitando responder al terapeuta.
Usar el espacio terapéutico: girar la silla, mirar a otro lado, incluso salir de la habitación.
Estas maniobras permiten que la familia internalice una nueva regla: en terapia se comunican
entre ellos.
2. Redistribución geográfica
Consiste en manipular el espacio físico durante la sesión para hacer visibles o modificar
dinámicas familiares. Ejemplos:
Separar a dos miembros para bloquear una coalición.
Ubicar a un subsistema (por ejemplo, padres e hijos) en el centro de la sala.
Ubicar al terapeuta entre miembros en conflicto para mediar simbólicamente.
Estas maniobras hacen uso del lenguaje no verbal para marcar límites y reforzar nuevas
configuraciones interaccionales.
3. Intensificación del stress
Implica aumentar la tensión en el sistema familiar para hacer visibles sus límites de
funcionamiento y forzar su reestructuración. Se puede lograr:
Obstruyendo la comunicación habitual: interrumpir un patrón de evitación, impedir que un
miembro se auto-anule o sabotee la confrontación.
Aliándose temporalmente con un miembro: el terapeuta se pone del lado
de un subsistema, obligando al resto a reajustarse.
La clave está en que la familia perciba que el terapeuta sigue aliado al sistema completo y que
sus maniobras buscan el bienestar grupal.
4. Reencuadre
Es una intervención comunicacional mediante la cual se cambia el marco conceptual desde el
que se interpreta una situación. No se modifica el hecho, sino el sentido que se le atribuye.
Ejemplo (Watzlawick): un hombre tartamudo ve su dificultad como un obstáculo para vender,
pero el terapeuta lo ayuda a verla como una ventaja: su modo pausado genera atención y evita
el rechazo común hacia vendedores insistentes.
El reencuadre permite a los pacientes reinterpretar sus experiencias desde un punto de vista
más funcional o menos estigmatizante.
Conclusión:
Las intervenciones reestructurantes permiten al terapeuta desestabilizar patrones rígidos,
visibilizar conflictos, modificar jerarquías, establecer nuevos límites y facilitar una organización
más saludable. Son herramientas centrales para lograr un cambio terapéutico profundo y
duradero.
Posible pregunta de examen:
¿En qué consisten las intervenciones paradójicas en terapia sistémica y cuál es su finalidad
terapéutica? Ejemplifique.
Respuesta sugerida:
Las intervenciones paradójicas en terapia sistémica consisten en prescribir o reforzar
conductas sintomáticas o disfuncionales, de manera estratégica, con el objetivo de desactivar
la resistencia al cambio. Suelen emplearse cuando la familia o el paciente pide ayuda pero
simultáneamente boicotea todo intento de transformación, atrapando al terapeuta en un
doble vínculo: si actúa para cambiar, es rechazado; si no actúa, se le reclama intervención.
Este tipo de intervención reconoce que en el sistema familiar operan fuerzas contradictorias:
por un lado, el deseo de cambiar; por otro, la homeostasis que busca conservar las pautas
conocidas, incluso si son disfuncionales. La paradoja rompe este equilibrio rígido.
Fundamento teórico:
En vez de oponerse directamente a la resistencia del sistema, el terapeuta la acepta, la
redefine e incluso la prescribe. Esto se denomina contraparadoja, y obliga a la familia o al
paciente a salir del juego conocido y adoptar una posición activa de responsabilidad frente al
cambio.
Ejemplo: si una familia dice querer ayuda, pero sistemáticamente invalida todas las
sugerencias terapéuticas, el terapeuta puede decir:
“Tal vez no sea el momento de cambiar. Quizás sea preferible que sigan como están, ya que eso
les da cierta seguridad.”
Esto puede descolocar a los miembros, activando la parte del sistema que sí desea el cambio y
generando una reacción transformadora espontánea.
Ejemplo clínico (Watzlawick):
Un hombre esquizofrénico lleva diez años internado y rechaza todas las sugerencias de
independencia. En lugar de insistir en que debe cambiar, el terapeuta le dice:
“¿Por qué tendría que cambiar usted? Tiene una vida cómoda: comida, cama,
seguridad. Yo mismo envidio esa tranquilidad.”
Este reencuadre paradójico lleva al paciente a indignarse y responder:
“¡No diga eso! Yo quiero salir, trabajar, tener mi vida.”
Así, el cambio surge desde el propio sujeto, al intentar contradecir el pronóstico negativo del
terapeuta. Esto se denomina cambio de segundo orden, pues no modifica sólo una conducta,
sino el marco desde el cual se organizan las conductas.
Finalidad terapéutica:
La paradoja no busca confundir o manipular, sino:
Desactivar resistencias.
Romper círculos viciosos rígidos.
Generar nuevos significados para viejos síntomas.
Promover la autoafirmación del paciente o de la familia.
Estimular un cambio espontáneo y no impuesto.
Conclusión:
Las intervenciones paradójicas son herramientas potentes en contextos de resistencia crónica
al cambio. Al aceptar el síntoma o reforzar la disfunción, el terapeuta restablece su liderazgo,
provoca una disonancia en el sistema familiar.
¿Qué se entiende por “ilusión de alternativas” en el contexto de la terapia sistémica? ¿Cómo
puede usarse terapéuticamente? Ejemplifique.
Respuesta sugerida:
La “ilusión de alternativas” es una dinámica comunicacional en la que a una persona se le
presenta una supuesta elección entre dos opciones, pero en realidad ambas alternativas son
inadecuadas, falsas o conducen al mismo resultado. Es una forma de comunicación
paradójica, ya que se le da la apariencia de
libertad de elección al sujeto, cuando en realidad está encerrado en un marco rígido e
impuesto.
Este tipo de situación genera doble vínculo, ya que haga lo que haga, el individuo estará
equivocado. La presión se disfraza de opción.
Uso terapéutico:
En terapia, la ilusión de alternativas puede utilizarse estratégicamente para orientar el
comportamiento, brindando opciones que no son realmente opuestas, pero que todas
conducen al cambio deseado por el terapeuta.
Ejemplo (Erickson):
Un padre le dice a su hijo:
“¿Querés dar de comer primero a los cerdos o a las gallinas?”
La alternativa real (no hacer nada) está excluida. Se le ofrece una elección limitada dentro de
un marco ya definido por el adulto, lo que reduce la resistencia y favorece la acción. La clave
está en que el marco no se discute, sólo se elige dentro de él.
Condiciones para que funcione:
Para que la técnica sea eficaz:
El terapeuta debe definir claramente el marco de intervención.
Debe excluir la opción no deseada sin mencionarla directamente.
Las elecciones deben parecer libres, aunque estén orientadas estratégicamente.
Conclusión:
La “ilusión de alternativas” es una técnica comunicacional que puede ser disfuncional en
relaciones familiares rígidas, pero que también puede usarse como herramienta terapéutica
poderosa cuando se desea disminuir la resistencia al cambio sin confrontar directamente.
Permite que el paciente se sienta en control, cuando en realidad está siendo guiado a través
de un marco previamente delimitado por el terapeuta.
¿Qué son las intervenciones metafóricas en la terapia sistémica? ¿Qué función
cumplen y cómo se aplican en la práctica? Ilustre con ejemplos.
Respuesta desarrollada:
Las intervenciones metafóricas en la terapia sistémica son técnicas comunicacionales en las
que el terapeuta utiliza metáforas, analogías o situaciones simbólicas para hablar
indirectamente de un problema, especialmente cuando el abordaje directo genera resistencia
o defensas.
Este tipo de intervención permite que tanto el terapeuta como la familia aborden niveles
profundos del conflicto sin hacerlo de forma frontal, facilitando el insight o el cambio
conductual de manera indirecta.
Función terapéutica:
Accede a niveles simbólicos y emocionales del sistema familiar.
Permite decir lo indecible y tratar temas delicados sin provocar rechazo.
Evita el lenguaje lógico y confrontativo, que muchas veces es resistido.
Posibilita que los miembros de la familia proyecten significados propios en el relato y saquen
conclusiones personales.
Aplicación clínica:
Ejemplo 1 – Adopción y miedo:
En el caso de un niño adoptado con miedo a los perros (que inconscientemente sabe que es
adoptado), el terapeuta propone adoptar un perro miedoso. Al hablar de cuidar, curar y no
abandonar al animal, el niño y los padres proyectan su situación real sobre el perro, tratando
simbólicamente los temores del niño y el compromiso de los padres con él.
Ejemplo 2 – Frigidez y el deshielo:
A una mujer con dificultades sexuales se le pide que describa, paso a paso, cómo deshiela su
refrigerador. El terapeuta evita cualquier mención sexual directa, pero la metáfora permite que
la paciente reflexione internamente sobre su propia sexualidad, bloqueos y procesos de
apertura.
Ejemplo 3 – Pareja y la comida:
Erickson utiliza la comida como metáfora sexual. Comenta detalles como “aperitivos antes de
cenar” o “cenar a media luz” mientras interroga si la pareja come a solas. Esto despierta
asociaciones inconscientes con la sexualidad, que luego se traducen en una consigna
concreta: preparar y compartir una cena íntima, facilitando el reencuentro erótico sin hablar
explícitamente de sexo.
Conclusión:
Las intervenciones metafóricas son herramientas poderosas en la terapia sistémica que
permiten abordar
resistencias, movilizar recursos internos y generar cambios profundos sin recurrir a
confrontaciones directas. A través de símbolos, historias o comparaciones, el terapeuta
introduce nuevas formas de comprensión y comportamiento, facilitando la transformación del
sistema familiar.
¿Qué son las prescripciones en la terapia familiar sistémica? ¿Qué funciones cumplen y qué
implicancias tienen en el proceso terapéutico?
Las prescripciones, también llamadas directrices o tareas terapéuticas, son intervenciones
planificadas por el terapeuta que tienen como objetivo provocar cambios en el sistema
familiar a
través de la acción. Lejos de ser una mera sugerencia, una prescripción es un acto terapéutico
directivo que propone nuevas experiencias, facilita el insight y promueve la transformación del
sistema relacional.
Aunque la directividad está presente en toda forma de terapia (desde recetar un psicofármaco
hasta indicar silencio para promover asociación libre), en la terapia sistémica se asume como
parte esencial del encuadre estratégico: el terapeuta se posiciona activamente en la
conducción del proceso, diseñando intervenciones específicas que apuntan al cambio en las
reglas de relación del sistema familiar.
Objetivos y funciones de las prescripciones:
Función terapéutica:
Provocar comportamientos nuevos → generar experiencias diferentes.
A partir del cambio en la conducta, facilitar el cambio emocional y cognitivo.
Función diagnóstica:
La forma en que la familia responde a una prescripción (cumplimiento, rechazo,
reinterpretación, sabotaje) revela dinámicas relacionales profundas, alianzas, resistencias y
grados de rigidez o flexibilidad.
Función relacionar:
Al dar una tarea para el hogar, el
terapeuta entra simbólicamente en la vida cotidiana de la familia, manteniendo una conexión
activa entre sesiones.
Refuerza la posición de liderazgo del terapeuta en las primeras fases de la terapia.
Ejemplos prácticos:
Pedirle a una pareja que durante la semana no discuta frente a los hijos y que registren
cómo se sienten.
Solicitar a los padres que permitan que su hijo adolescente decida la cena del domingo y
que toda la familia se adapte a su elección.
Indicar que un miembro de la familia
mantenga un diario de interacciones para analizar cómo se comunican durante el día.
Asignar una tarea paradójica, como "programe una discusión de pareja para el jueves a las
19 h, sin importar lo bien que se sientan ese día".
Importancia en el proceso terapéutico:
El uso de prescripciones permite intervenir en el aquí y ahora del sistema, rompiendo
patrones estancados y habilitando la reestructuración espontánea. En muchas ocasiones, la
tarea misma genera descubrimientos que modifican la forma en que la familia se organiza.
A través de estas intervenciones, el terapeuta logra que el sistema familiar:
Experimente opciones nuevas de funcionamiento.
Redescubra su capacidad de autorregulación.
Deje de depender de síntomas o chivos emisarios como forma de estabilidad.
Conclusión:
Las prescripciones son herramientas fundamentales de la terapia sistémica. Funcionan como
actos terapéuticos estratégicos que permiten diagnosticar, intervenir y sostener el vínculo
terapéutico, generando las condiciones necesarias para que la familia recupere su flexibilidad
y autonomía, dejando atrás patrones disfuncionales.
¿Cómo deben ser impartidas las prescripciones en la terapia sistémica? ¿Qué debe tener en
cuenta el terapeuta al dar tareas a la familia?
En la terapia sistémica, impartir prescripciones implica asignar tareas específicas a la familia
con el fin de provocar cambios en la dinámica relacional. No basta con definir qué tarea será
útil, sino que es fundamental cómo se comunica esta indicación, ya que de ello depende en
gran parte su eficacia.
1. Motivar a la familia:
El primer paso es motivar a los miembros para que realicen la tarea. Motivar implica
convencerlos de que obtendrán algún beneficio, individual o familiar, al llevarla a cabo. Para
ello, el terapeuta debe:
Presentarse como experto: posicionarse como alguien que sabe lo que está haciendo
genera confianza y aumenta la probabilidad de cumplimiento.
Apelar a la autoridad terapéutica, diciendo por ejemplo:
"Sé que puede parecer tonto, pero necesito que lo hagan", anticipando y neutralizando la
resistencia.
"Tengo mis razones, pero prefiero no explicarlas ahora", instalando un aire de misterio o
desafío.
2. Formulación clara y directa:
Las prescripciones deben ser claras, específicas y abiertas, evitando ambigüedades:
Mejor: "Quiero que hagan X"
Evitar: "¿Por qué no intentan X?" o "¿Han pensado en hacer X?"
Cuando se busca una reacción indirecta o no confrontativa, también puede usarse la
insinuación casual, pero de forma precisa.
3. Verificar comprensión:
El terapeuta debe asegurarse de que todos hayan entendido la tarea. Puede:
Preguntar si tienen dudas.
Pedir que repitan la indicación con sus palabras.
Esto garantiza que no haya confusión ni malos entendidos que puedan afectar el cumplimiento.
4. Involucrar a todos los miembros del sistema:
Todos deben participar activamente o ser tenidos en cuenta en la tarea, incluso si a alguien
se le asigna no intervenir, eso también es una
participación activa.
La consigna debe reforzar la unidad del sistema familiar.
El terapeuta debe cuidar de no alterar la jerarquía interna, evitando pedir a los hijos tareas
que correspondan al mundo de los adultos.
Conclusión:
Impartir prescripciones de manera eficaz requiere que el terapeuta sea claro, directo,
estratégico y consciente de la dinámica del sistema. No se trata solo de dar instrucciones, sino
de movilizar al sistema familiar hacia un cambio, respetando sus estructuras y fomentando la
participación activa de todos sus integrantes.
¿Cuáles son los tipos de prescripciones en la terapia sistémica? Explique las prescripciones
directas y paradójicas, ejemplificando.
En la terapia sistémica, las prescripciones son intervenciones estratégicas que el terapeuta
asigna a los pacientes con el objetivo de generar un cambio en sus patrones de interacción.
Estas pueden ser de dos tipos principales:
1. Prescripciones Directas:
Consisten en indicaciones claras y explícitas sobre una conducta a realizar o evitar. Se espera
que el paciente siga la instrucción tal como se le dio.
a) Ordenarle a alguien que deje de hacer algo:
El terapeuta intenta modificar una conducta simplemente pidiendo que se interrumpa.
Es una de las prescripciones más difíciles de cumplir, ya que presupone que la persona
tiene control racional sobre su comportamiento.
Requiere que el terapeuta tenga gran autoridad, reputación o prestigio, y aún así, suele no
ser suficiente en casos de conductas muy arraigadas.
Ejemplo:
Pedirle a una persona alcohólica que "deje
de beber" o decirle a alguien impulsivo que “sea más reflexivo”.
Estas directivas, aunque lógicas, no abordan las dinámicas profundas del sistema y suelen
fracasar si no están acompañadas por otras estrategias más indirectas o sistémicas.
Nota crítica:
El simple consejo o mandato supone que los actos humanos son voluntarios y racionales,
cuando muchas veces responden a pautas relacionales inconscientes o automatizadas. Por
eso, esta estrategia directa tiene utilidad limitada.
2. Prescripciones Paradójicas:
Este tipo de prescripción utiliza la lógica del síntoma, pero de manera estratégica y
contraintuitiva.
Consiste en pedirle a la persona que continúe con su síntoma, lo mantenga o incluso lo
aumente, con la intención de desactivar su función dentro del sistema o romper el ciclo de
resistencia.
Se basa en la premisa de que muchas familias piden ayuda para cambiar, pero
simultáneamente resisten ese cambio, manteniéndose en una homeostasis disfuncional.
Este tipo de prescripción acepta el doble vínculo en el que está atrapado el sistema familiar
y lo devuelve en forma de contraparadoja.
Ejemplo (Watzlawick):
Un terapeuta le dice a un paciente: “Usted tiene razón. Su situación es desesperada. Lo mejor
sería que acepte que no puede cambiar”.
Esta afirmación rompe con las reglas del juego del paciente, quien suele “pedir ayuda para no
cambiar”, y lo lleva a reaccionar con una respuesta de afirmación del cambio, como: “¡No! ¡Sí
puedo cambiar!”.
Conclusión:
Las prescripciones en terapia sistémica no solo orientan acciones, sino que intervienen en la
estructura del sistema familiar.
Las prescripciones directas son claras
pero poco efectivas si se usan de forma aislada.
Las prescripciones paradójicas aprovechan la lógica del síntoma y la resistencia al cambio,
convirtiéndose en potentes herramientas para producir cambios de segundo orden.
b) Pedirle que haga algo diferente:
Este tipo de prescripción directa consiste en solicitar al paciente o a los miembros de la familia
que realicen una conducta diferente a la habitual, con el fin de interrumpir la secuencia
disfuncional en la interacción cotidiana del sistema.
Se utiliza especialmente cuando los
intentos anteriores de "ser razonables" o "dialogar" han fracasado, y el cambio requiere una
intervención concreta, no solo comprensión.
Ejemplo 1:
Una madre y su hija discuten todas las noches por la hora en que la joven regresa al hogar. En
vez de insistir en que se "escuchen y negocien", el terapeuta introduce una acción disruptiva:
Pide al padre que espere a la hija cuando llegue tarde y a la madre que se acueste
temprano.
Este cambio altera la estructura del conflicto y libera a madre e hija de una interacción rígida y
desgastante.
Ejemplo 2:
Una pareja se corrige mutuamente todo el tiempo. El terapeuta le indica al más colaborador
que, cuando su pareja lo corrija, simplemente le dé la razón.
Con esto se busca interrumpir el ciclo de corrección mutua y hacer visible la rigidez del
vínculo, provocando un efecto de toma de conciencia o desactivación del conflicto.
Estas tareas a veces tienen un objetivo oculto, como un truco de magia (prestidigitación):
mientras se pide una acción concreta, el verdadero cambio se genera en otro nivel relacional.
Por eso, muchas veces se dice que el síntoma se desactiva sin que sea tratado directamente.
a) Prescripción del síntoma
¿Qué es?
La prescripción del síntoma es una intervención paradójica en la que el terapeuta ordena o
alienta al paciente a continuar, intensificar o repetir el comportamiento sintomático, que
habitualmente es percibido por el propio paciente como espontáneo o incontrolable.
Esta técnica se basa en una lógica paradójica:
Si el síntoma es espontáneo, no puede realizarse por orden sin perder su naturaleza.
Pero si el paciente decide no obedecer la orden, deja de actuar el síntoma, lo que también
representa un cambio.
Ejemplo clásico (Watzlawick):
Una joven no lograba levantarse temprano para asistir a clase. El terapeuta le propuso que si
no se levantaba a las 7, debía permanecer en cama sin hacer nada hasta las 11. Al
experimentar ese aburrimiento forzado, el síntoma perdió su función y ella eligió levantarse
temprano.
Fundamento teórico:
El síntoma aparece como involuntario, pero se ve desestabilizado si se lo convierte en
obligación.
El terapeuta renuncia aparentemente a intervenir, pero en realidad alienta el síntoma como
un medio para desactivar su lógica.
El síntoma se convierte así en una puerta de entrada al cambio, porque se transforma el
contexto en el que se manifiesta.
Relación con la “incitación a la recaída” (Erickson):
En casos donde se teme una recaída, o cuando el síntoma se usa de manera manipulativa, el
terapeuta puede anticipar y alentar su regreso. Al prever el fracaso o el malestar, el paciente
reacciona inesperadamente con mayor autonomía o con rechazo del síntoma.
Cuanto más lo “autoriza” el terapeuta, menos tolerable se vuelve el síntoma para el
paciente.
Objetivo clínico:
No es resolver directamente el síntoma, sino abrir una brecha en sistemas familiares rígidos,
reactivando potencialidades reprimidas o bloqueadas.
Perfecto, Luis. Te dejo la respuesta de examen para el ítem:
Prescripción de las reglas
(Tipo de intervención paradójica en terapia familiar sistémica)
¿En qué consiste?
La prescripción de las reglas es una técnica terapéutica que consiste en ordenar de manera
explícita que la familia exagere y cumpla rígidamente las reglas disfuncionales que sostienen
su problema.
Se busca hacer visible y ridículo el patrón patológico para que la familia,
espontáneamente, rompa la regla y encuentre nuevas formas de relacionarse.
Fundamento teórico:
Toda familia tiene reglas (explícitas o implícitas) que regulan su funcionamiento.
En situaciones de malestar prolongado, estas reglas se vuelven rígidas y disfuncionales,
manteniendo el síntoma.
Al prescribirlas con exageración, el terapeuta pone en crisis ese patrón:
→ Si la familia cumple la regla, se agota su sentido.
→ Si desobedece, ya está generando cambio.
¿Qué efecto produce?
Provocación terapéutica: El terapeuta adopta una posición desafiante ("Hagan más de lo
mismo") y así activa una contra-provocación positiva:
“Te demostraremos que estás equivocado”
Esto permite a la familia recuperar la iniciativa del cambio, sin sentir que lo hacen porque el
terapeuta lo ordena, sino para contradecirlo, pero aún así cambiar.
Es un modo indirecto de liberar al sistema familiar de su trampa homeostática.
Ejemplo práctico (hipotético):
En una familia donde el hijo adolescente es constantemente desautorizado por la madre y
defendido por el padre (patrón rígido), el terapeuta podría prescribir:
“Durante toda la semana, la madre deberá corregir al hijo por cada pequeño error que
cometa, y el padre deberá defenderlo sin excepción.”
Al vivenciar esta dinámica exagerada, la familia puede rebelarse contra ella y, al hacerlo,
comenzar a ensayar nuevas reglas de relación.
Efecto sistémico:
Se sustituye el “juego sin fin” disfuncional por un juego nuevo, estructurado por el
terapeuta.
La familia gana conciencia del patrón subterráneo del que son prisioneros.
La intervención desmonta el rol del chivo emisario (quien cargaba con el síntoma) y
distribuye la responsabilidad del malestar familiar.
Unidad 8
Resumen de símbolos del Genograma
(Símbolos del 1 al 12)
1. Sexo biológico:
Hombre → cuadrado
Mujer → Circulo
2. Paciente identificado:
Se representa con doble línea en el símbolo correspondiente.
3. Persona fallecida:
Se indica con una “X” dentro del círculo o cuadrado.
No se marcan las figuras de más de tres generaciones atrás.
4. Embarazos, abortos y partos:
CasoSímboloEmbarazo (en curso) TriánguloFeto muerto al nacer con
dentroAborto espontáneo Círculo negroAborto provocado Cruz
5. Relaciones legales o biológicas:
Línea continua horizontal: relación conyugal o biológica.
Línea punteada horizontal: pareja
conviviente sin casamiento.
6. Separación o divorcio:
/ Una barra oblicua: separación.
// Dos barras oblicuas: divorcio.
7. Matrimonios múltiples:
El matrimonio actual se dibuja con una línea horizontal continua.
Los anteriores se representan con líneas tangenciales cortadas por otras dos.
8. Hijos y orden de nacimiento:
Los hijos se conectan con líneas
verticales desde la línea conyugal.
Se ordenan de izquierda a derecha del mayor al menor.
9. Adopciones:
Hijo adoptado: se representa con línea de puntos desde los padres al símbolo del hijo.
10. Mellizos y gemelos idénticos:
Mellizos: dos líneas diagonales que convergen desde la línea de los padres.
Gemelos monocigóticos (idénticos): misma forma que los mellizos, pero con una barra
horizontal que los une.
11. Miembros que viven en el mismo hogar:
Se engloba con una línea punteada cerrada a los miembros que viven juntos.
12. Composición de hogar (unidad conviviente):
Este encuadre con línea punteada sirve para diferenciar miembros que conviven de quienes
no (por ejemplo, abuelos que viven aparte o hijos mayores que ya no residen en la casa
familiar).
Unidad 9
Idea esencial
CAMBIO-1 = ajuste del contenido; mantiene la forma del sistema.
CAMBIO-2 = cambio de la forma; crea un sistema nuevo con reglas distintas.
En terapia familiar, las soluciones intentadas por la propia familia suelen ser CAMBIOS-1. El
trabajo del terapeuta es propiciar CAMBIOS-2 que modifiquen las reglas relacionales y
eliminen la necesidad del síntoma.
¿Qué se entiende por “más de lo mismo” y cómo se relaciona con el Cambio-1 en terapia
sistémica?
Definición
“Más de lo mismo” es un fenómeno típico del Cambio-1, que ocurre cuando una persona
repite una misma solución ineficaz, pensando que el problema persiste porque no la ha
aplicado con suficiente intensidad, en lugar de cuestionar si esa solución es adecuada.
Características
La solución no cambia el sistema, solo insiste en lo mismo con más fuerza.
Cuanto más se aplica, más se agrava el problema.
Mantiene el síntoma y la estructura rígida del sistema.
Ejemplos
Una esposa exige comunicación al marido → él se cierra más → ella insiste aún más → él se
vuelve hostil.
Padres quieren una relación armoniosa con su hijo adolescente → lo presionan para que se
“abra” → el hijo se vuelve más arisco → los padres creen que tiene un trastorno y buscan
terapia.
Diferencia entre dificultad y
problema
Dificultad: Situación molesta, pero común o transitoria; puede manejarse o aceptarse.
Problema: Se crea cuando una dificultad se enfrenta con soluciones erróneas y se sostiene
en el tiempo por la forma en que se aborda.
Idea clave para el examen
El fenómeno “más de lo mismo” muestra que el problema muchas veces no es la situación en
sí, sino la forma rígida e ineficaz con que se intenta resolverla. Cambiar esa lógica requiere un
Cambio-2, que cuestione las reglas mismas del sistema.
¿Qué es una paradoja?
Una paradoja es cuando algo parece tener sentido, pero en realidad se contradice a sí mismo.
Es como decir:
“Estoy mintiendo”.
Si es verdad… entonces estás mintiendo.
Pero si estás mintiendo… ¡entonces es verdad!
Es un círculo sin salida. Eso es una paradoja.
¿Por qué importan las paradojas en psicología sistémica?
Porque muchas veces las familias o
personas se quedan atrapadas en pensamientos o soluciones que parecen lógicas, pero en
realidad mantienen el problema.
Y esas trampas mentales se pueden entender con una teoría lógica que se llama:
Teoría de los Tipos Lógicos (de Russell)
Russell dijo:
“No podemos hablar de una cosa usando las mismas reglas con las que hablamos de un grupo
de cosas”
Ejemplo fácil:
Una manzana es una fruta
El conjunto de todas las frutas NO es una fruta
Es un grupo (un tipo diferente)
ERROR: Decir que el grupo de frutas es una fruta
Ese error genera confusión o paradojas
Otro ejemplo fácil con lenguaje:
Frase paradójica:
“Esta frase es falsa”
Si es falsa, es verdadera. Si es verdadera, es falsa. ¡No tiene salida!
Para resolver eso, el filósofo Tarski dijo
que hay niveles en el lenguaje:
Nivel 1: Hablamos de cosas (“El cielo es azul”)
Nivel 2: Hablamos de lo que dijimos en el nivel 1 (“La frase el cielo es azul es verdadera”)
PROBLEMA: Si mezclamos los niveles, aparece la paradoja.
Solución: Separar los niveles para no confundir.
¿Qué tiene que ver esto con terapia?
Cuando las familias quieren cambiar un problema, muchas veces lo hacen desde el mismo
nivel lógico:
“Si grito más, tal vez me escuche”
“Si le insisto más, va a hablar conmigo”
Eso es “más de lo mismo”. No funciona.
Están repitiendo el mismo patrón, en el mismo nivel → Cambio 1
Lo que hay que hacer es subir de nivel.
Ver el problema desde otro lugar. Cambiar las reglas. Eso es un Cambio 2
Lo esencial para el examen:
Las paradojas muestran que a veces el problema está en cómo pensamos o hablamos del
problema
La teoría de los tipos lógicos enseña a
no mezclar niveles de análisis
En terapia, para lograr un verdadero cambio (Cambio 2), hay que salir del nivel donde se
creó el problema
TEORÍA DEL DOBLE VÍNCULO (Bateson, 1956)
Tipo de paradoja pragmática
¿Qué es un doble vínculo?
Es una situación comunicacional paradójica donde cualquier respuesta es incorrecta, y la
persona no puede escapar ni aclarar el mensaje.
Condiciones para que exista un doble vínculo:
Relación intensa y significativa (emocional o vital).
Ej.: padres e hijos, amor, religión, terapia, enfermedad, etc.
Mensaje contradictorio en dos niveles:
Verbal: “Te quiero”
No verbal (analógico): expresión de rechazo, frialdad corporal
Ambos se anulan mutuamente.
Prohibición de meta-comunicación o de escapar:
No se puede aclarar ni salir del juego.
Ej.: no se puede decir “¿de verdad me querés?” ni alejarse.
Repetición constante en el tiempo:
Se vuelve un patrón relacional crónico. La persona empieza a percibir el mundo de forma
doblemente vinculada.
Efectos del doble vínculo prolongado:
Puede generar patrones comunicacionales desorganizados.
En contextos familiares con alta exposición, puede llevar a que la persona manifieste
conductas compatibles con la esquizofrenia.
No causa esquizofrenia directamente, pero puede predisponer.
Punto clave:
"El problema no es un mensaje
contradictorio aislado, sino que ese tipo de comunicación sea constante y sin salida.”
Resumen: Lealtad familiar y delegación
(Basado en la Terapia Contextual de Boszormenyi-Nagy)
1. Lealtad familiar
Es un compromiso afectivo entre miembros de la familia. Une los deseos individuales con las
necesidades del grupo.
Se desarrolla dentro de una red multipersonal, donde cada miembro
cumple roles y expectativas.
Los síntomas individuales pueden ser expresión de lealtades familiares, muchas veces
ocultas.
2. La delegación
Delegar es asignar misiones a los hijos como expresión de lealtad. El hijo se convierte en
"portador" de deseos, frustraciones o ideales de los padres.
Puede generar autoestima si la misión es clara y adecuada, pero problemas si no lo es.
Ejemplos de delegación patológica:
Hijo enviado a vivir lo que los padres no pudieron (aventuras, éxito, libertad).
Ser el apoyo emocional o práctico de los padres.
Representar el ideal de los padres (atleta, científico, etc.).
Encarnar aspectos rechazados por los padres (por ejemplo, un padre rígido delega la
sensibilidad en su hijo).
Problemas de la delegación:
Ocurre cuando:
Las misiones no son apropiadas a la edad del niño.
El hijo es expuesto a conflictos
irresolubles, como:
a) Misiones contradictorias: ser un niño obediente y a la vez un deportista fuerte.
b) Lealtades cruzadas: un padre le pide una cosa, el otro algo opuesto.
c) Choque con la sociedad: padres piden dependencia, el mundo exige independencia.
Delegación circular:
No es lineal (padre → hijo), sino circular: el hijo también gana algo al cumplir su rol
(atención, posición central en la familia).
Por eso resiste cambiar, aunque esté sufriendo. Por ejemplo, una hija con anorexia puede
usar su síntoma como castigo hacia los padres y forma de mantener el control.
En resumen:
La lealtad es el motor oculto de muchas conductas familiares. La delegación no es negativa en
sí, pero puede generar síntomas si es excesiva, confusa o contradictoria.
Delegados vinculados – resumen listo para examen (Unidad 10):
¿Qué son?
Hijos a quienes se les asigna una misión dentro del sistema familiar, quedando fuertemente
ligados emocionalmente al núcleo familiar.
Predominan fuerzas centrípetas (la familia “absorbe” al hijo, impide su separación e
individuación).
Características:
Separación postergada de los padres.
Desarrollan un fuerte sentido del deber.
Sienten que la supervivencia emocional de los padres depende de ellos.
Consecuencia:
El hijo no puede construir su propio proyecto vital sin sentir culpa o traición hacia la familia.
Se vuelve “cautivo emocional”, lo que puede generar síntomas o conflictos más adelante.
Resumen listo para examen – UNIDAD 10 (continuación)
Delegados expulsados
Familias con fuerzas centrífugas → favorecen una separación precoz del hijo.
El hijo crece con rechazo, frialdad y descuido, forzando una autonomía prematura.
Buscan en otros (parejas, figuras parentales sustitutas) afecto y protección.
Tienden a ser perfeccionistas, obedientes, pero sin sentimiento de ser importantes.
Aunque sufran rechazo, idealizan a sus padres.
Terapéuticamente: el síntoma puede entenderse como sacrificio no reconocido.
Registro de méritos
Concepto de Boszormenyi-Nagy.
En cada familia hay un balance simbólico de "débitos y créditos" intergeneracionales.
Si alguien se sacrifica, espera retribución o reconocimiento.
Si no se compensa, el conflicto puede pasar a la siguiente generación (ej.: hija que debe
compensar el dolor de la madre).
El síntoma puede ser un intento de
saldar una deuda no resuelta.
Crítica: visión demasiado lineal y vertical, hay que considerar también lo que ocurre en
el presente (contexto actual).
Resumen listo para estudiar – UNIDAD 10 (Parentalización y Triangulación):
Parentalización
El hijo asume funciones parentales dentro de la familia.
Ocurre cuando hay una inversión de roles y se alteran las fronteras generacionales.
Suele darse porque los padres no fueron satisfechos por sus propios padres y esperan
compensación en sus hijos.
Es patológica cuando no hay recompensa ni reconocimiento.
No siempre es disfuncional: puede ser normal en la adultez (ej.: cuidar padres mayores).
Triangulación
Se incluye a un tercero (ej. hijo) para evitar o desactivar un conflicto diádico (ej. entre
padres).
El hijo puede volverse el chivo expiatorio o se le delega una conducta problemática.
Hay dos formas típicas:
Triángulo clásico: el hijo es usado para reducir tensión entre los padres.
Triángulo perverso (Haley): un padre y un hijo forman una coalición contra el otro padre,
violando fronteras generacionales.!
Tríadas Patológicas (Minuchin)
Cuando un hijo es usado para encubrir conflictos parentales, hablamos de una tríada rígida.
Hay 4 tipos:
Triangulación:
Cada padre busca el apoyo del hijo contra el otro. Conflicto de lealtades.
Coalición padre-hijo:
Un padre se alía con el hijo contra el otro. Es más visible el conflicto parental.
Tríada desviadora-atacadora:
Padres se enfocan en “controlar” al hijo (chivo expiatorio), pero están en desacuerdo entre
ellos.
Tríada desviadora-asistidora:
Padres sobreprotegen a un hijo “enfermo”, se unen a través de esa preocupación. Típica en
casos psicosomáticos.
Triángulo perverso (Haley)
Coalición secreta entre un padre y un hijo contra el otro padre. Niegan esa alianza a nivel
metacomunicativo.
→ Este patrón suele repetirse entre generaciones. Si se repite, vuelve patológico.
Triángulos múltiples
Una persona puede estar en muchos triángulos familiares (ej.: madre, padre, abuelos,
hermanos). Si los vínculos entre triángulos están en conflicto, puede generar síntomas.
Unidad 11: Diagnóstico Familiar!
Diagnóstico familiar vs. médico tradicional
No se centra en un solo miembro, sino en toda la familia como sistema.
Diagnóstico y tratamiento no están separados: se hacen al mismo tiempo, evolucionan
juntos.
El terapeuta forma parte del sistema: influye y es influido (co-evolución).
Objetivo del diagnóstico familiar
Más que “analizar”, se busca evaluar el funcionamiento sistémico.
No busca un diagnóstico “exacto” sino una comprensión aproximada del contexto.
Interesa cómo se organiza la familia en torno al síntoma.
Enfoque del diagnóstico
No cuantitativo ni de partes separadas: se integran diversos tipos de datos.
Se considera la influencia de contextos externos: escuela, cultura, economía, religión, etc.
Primer contacto telefónico
Ya es parte de la relación terapéutica.
Se solicita ver a toda la familia (bajo el mismo techo, lazos de sangre).
La respuesta familiar (aceptación o rechazo) ya da información sobre su
Diagnóstico familiar
Diagnóstico en terapia familiar no se hace por separado de la terapia: se mezclan. El
terapeuta no analiza a un
individuo, sino cómo funciona la familia como sistema.
Niveles del diagnóstico
Genograma
Mapa gráfico de la familia. Ayuda a ver relaciones y lealtades.
Exploración de áreas concretas
Se recopila info en las entrevistas:
a) Sobre el paciente identificado (P.I.):
Qué síntomas tiene, cuándo empezaron, por qué consultan ahora, qué opinan los demás del
síntoma.
b) Sobre cada miembro de la familia:
Trabajo, salud, contactos, percepción de la familia del otro.
c) Sobre el sistema familiar:
Organización diaria (quién hace qué), eventos significativos (muertes, separaciones,
nacimientos), y si algún cambio coincide con los síntomas del P.I.
Observación de interacciones (verbal y no verbal)
Se observa cómo se comunican (quién habla, quién interrumpe, tono, gestos).
Se buscan: alianzas, exclusiones, roles (el favorito, el malo, el débil), contradicciones entre lo
que dicen y
cómo lo dicen.
El terapeuta también se observa a sí mismo para captar el clima emocional.
¿Para qué sirve esto?
Para hacer hipótesis sobre cómo funciona la familia.
Para planificar el tratamiento desde una mirada sistémica.
Para ver si el síntoma cumple una función en el sistema familiar.
Diagnóstico Familiar – Parte final (resumen claro)
El terapeuta elabora hipótesis según el enfoque teórico que utilice:
Palo Alto → se enfoca en repetición del ciclo sintomático.
Modelo estructural → analiza confusión jerárquica y coaliciones patológicas.
Modelo de Milán → observa el "juego familiar".
Para diagnosticar se debe:
Pasar del individuo al sistema familiar.
Observar procesos, no solo contenidos.
No solo interpretar, sino prescribir cambios.
Dejar de buscar causas lineales y entender pautas de interacción.
Rol del terapeuta
Debe crear una alianza terapéutica (acomodación).
Usa su personalidad como herramienta: empatía, humor, calidez, autocrítica.
Evita ser ni demasiado frío ni
demasiado involucrado.
Las relaciones con su propia familia influyen en cómo se vincula con las familias tratadas.
Unidad 12 – Introducción: Manejo de la resistencia
Puntos clave para intervenir bien:
Respetar valores, ideología y estilo familiar.
No forzar la entrada en la familia: ir al ritmo que ellos permitan.
Usar lenguaje acorde al nivel sociocultural.
Mantener neutralidad con todos los miembros.
Evitar intervenciones que:
Sean defensivas.
Generen rechazo.
Den muchas prescripciones a la vez.
Sean imposibles o cargadas de hostilidad.
¿Qué es la resistencia?
Es del sistema terapéutico completo (familia, terapeuta y contexto).
La familia resiste porque busca volver
a la estabilidad que siente amenazada.
Aunque pidan ayuda, tienen ambivalencia frente al cambio.
La familia no siempre acepta de entrada la terapia familiar.
¿Por qué aparece la resistencia?
Porque sienten que traer a toda la familia es decir que todos son culpables.
Esto genera culpa o ansiedad, sobre todo en los padres.
Hay una metacomunicación implícita: "ustedes influyen en el problema".
Niveles de resistencia
La resistencia puede ir desde el acatamiento total hasta la oposición absoluta.
Algunas familias obedecen todo (¡cuidado! puede ser resistencia encubierta).
Otras hacen lo contrario de lo que se les indica → lo que Brehm llama reactancia.
La resistencia puede cambiar a lo largo de la terapia:
Algunas familias se oponen al principio y luego confían.
Otras al principio colaboran y después se resisten cuando sienten que hay riesgo o amenaza.
Formas comunes de resistencia al inicio:
"El problema es solo de uno".
Cancelan sesiones.
"No hay problema".
Un miembro domina o no habla.
Insisten en contar historia pasada, o se niegan a hablar de ella.
¿Cómo actuar?
No enfrentar la resistencia directamente.
Evitar escalar la tensión (no resistir la resistencia).
Mostrar empatía, comprensión y competencia.
Mantener control y flexibilidad.
Técnica 1: Clarificar y recapitular
Clarificar = asegurar que se entendió bien el mensaje de la familia → se hace preguntando o
reformulando.
Recapitular = resumir lo dicho por los
miembros, ordenarlo, conectar ideas → permite avanzar y no perderse en detalles.
Recapitulación: Técnica que resume y organiza lo dicho por la familia para cerrar una etapa,
aclarar mensajes confusos, unir temas dispersos y dar feedback. Ayuda a verificar comprensión
y avanzar con sentido en la terapia.
Preguntas circulares: intervenciones donde el terapeuta pide a un miembro que describa la
relación entre otros dos, revelando la visión recíproca y la circularidad del sistema. Según los
ejes lineal-circular y descriptivo-interventivo se agrupan en cuatro tipos: 1) estratégicas
lineales, 2) descriptivas lineales, 3) descriptivas circulares y 4) reflexivas circulares.
Preguntas estratégicas lineales: son directas y buscan corregir una conducta o idea. Tienen
efecto confrontativo y suelen generar resistencia. Ejemplo: “¿No cree que está siendo
demasiado duro con su hijo?”.
Preguntas descriptivas lineales: buscan información concreta y directa sobre conductas
individuales. Son neutras y conservadoras. Ejemplo: “¿Quién llega más tarde a casa?”.
Preguntas descriptivas circulares: exploran conductas dentro del sistema familiar, mostrando
relaciones. Son aceptantes y liberadoras. Ejemplo: “¿Qué hace tu hermana cuando tu mamá se
enoja con vos?”.
Preguntas reflexivas circulares: preguntas que piden a un miembro imaginar cómo un cambio
en la conducta de otro afectaría al sistema. Son generativas: estimulan nuevas perspectivas,
descubren
coaliciones ocultas y facilitan el cambio sin provocar resistencia.
Escultura familiar: técnica no verbal donde un miembro (el escultor) ubica físicamente a los
demás para representar cómo percibe las relaciones familiares. Permite visualizar y
experimentar vínculos, roles y emociones. Es útil para diagnóstico, intervención, superar
resistencias y clarificar objetivos terapéuticos.
Narración de cuentos metafóricos: técnica donde la familia o el terapeuta construyen un
cuento simbólico. Si lo narra la familia, permite diagnóstico; si lo narra el terapeuta, cumple
función terapéutica. La metáfora revela dinámicas familiares y genera nuevas comprensiones
sin necesidad de análisis directo.
Prescripciones: Rituales curativos
Son intervenciones terapéuticas simbólicas que ayudan a sanar pérdidas,
duelos o bloqueos emocionales en la familia. Se utilizan acciones rituales (como traer objetos
significativos o compartir recuerdos) para reconectar, procesar emociones estancadas y
transformar el dolor en un proceso compartido y constructivo.
Tareas originales en terapia familiar (prescripciones):
Tarea de primera sesión: Observar y registrar lo que sí funciona bien en la familia hasta el
próximo encuentro.
Días impares / días pares: Alternar conductas antiguas y nuevas según el día, para flexibilizar
resistencias al cambio.
Una sorpresa agradable: Cada
miembro debe hacerle una sorpresa al otro sin decir cuál es. Luego, en sesión, deben
adivinarla.
Autoevaluación: Puntuar diariamente la propia conducta (y la del otro) en un aspecto
acordado. Ayuda a tomar conciencia y modificar la interacción.
Un objeto en el congelador: Asociar el malestar con un objeto que se congela y se coloca a
la vista cuando aparece la conducta disfuncional. Favorece el cambio simbólico.