Formadas por partículas de alto peso molecular que no atraviesan membranas capilares.
Retienen agua en el espacio intravascular gracias a su efecto oncótico.
Producen una expansión del volumen sanguíneo más duradera que las soluciones cristaloides.
Clasificación basada en su origen.
1. Soluciones Glucosadas
Las soluciones glucosadas son preparaciones estériles destinadas a la administración intravenosa que
contienen glucosa disuelta en agua para inyección. Estas soluciones se emplean con fines terapéuticos
como fuente de energía, para mantener la hidratación en pacientes que no pueden ingerir alimentos o
líquidos por vía oral, o como vehículo para la administración de medicamentos. Se presentan en diferentes
concentraciones, siendo las más comunes al 5%, 10%, 25% y 50%.
La composición de estas soluciones varía según la concentración. Por ejemplo, una solución glucosada al
5% (SG5%) contiene 5 gramos de glucosa por cada 100 mL de agua, con una osmolaridad cercana a 278
mOsm/L, similar a la del plasma, lo que la hace útil para hidratación general. En concentraciones más altas,
como la glucosa al 10%, 25% o 50%, se consideran soluciones hipertónicas y se utilizan en situaciones
clínicas específicas, como en hipoglucemias severas o cuando se requiere un aporte calórico rápido. Estas
soluciones no contienen electrolitos, a menos que se adicionen de forma específica.
Las indicaciones médicas de las soluciones glucosadas incluyen el tratamiento de la hipoglucemia, el
aporte calórico temporal en pacientes con ayuno prolongado o imposibilidad de alimentación, la
prevención de cetosis, y el uso como diluyente de fármacos intravenosos. También se utilizan durante la
fase de corrección de la cetoacidosis diabética, una vez que los niveles de glucosa han disminuido. Además,
pueden ser útiles en situaciones en las que se requiere mantener una vía venosa permeable con un flujo
bajo de solución. Deficiencia de agua que no puede ser suplida con otras soluciones hidroelectrolíticas, y
siempre que sea necesario administrar agua sin sodio; en casos de deshidratación hipertónica
(hipernatremia), para iniciar venoclisis (soluciones al 5%). Aumento del aporte calórico (soluciones al 10%).
Complemento energético para alimentación parenteral total por vena central (soluciones al 50%), en
mezcla con solución de aminoácidos.
Existen varias contraindicaciones para el uso de soluciones glucosadas, especialmente en pacientes con
hiperglucemia no controlada, diabetes mellitus descompensada, hiponatremia severa, síndrome
hiperosmolar, o en aquellos con insuficiencia renal sin diuresis adecuada. También se debe evitar su uso
exclusivo como fuente de hidratación en pacientes con requerimientos electrolíticos específicos, debido al
riesgo de desequilibrios metabólicos. Las soluciones glucosadas están contraindicadas en casos de coma
diabético y estados de hiperglucemia. La solución al 5% está contraindicada si hay hemodilución,
intoxicación acuosa o alcalosis. En todos los casos se restringirá su empleo en pacientes edematosos, con
hiponatremia o sin ella; también en la insuficiencia cardiaca con edema o sin éste; en pacientes
oligoanúricos con hidratación adecuada. La solución al 50% está contraindicada en casos de diuresis
osmótica, hemorragia intracraneal o intrarraquídea, delirium tremens e insuficiencia renal grave. Además,
esta solución está contraindicada por vía periférica, ya que produce irritación grave del endotelio venoso.
La colocación de catéteres centrales debe hacerse únicamente por especialistas. Administrar lentamente.
Entre los efectos adversos más comunes se encuentran la hiperglucemia, la hiponatremia dilucional, los
desequilibrios electrolíticos, y la flebitis en el sitio de la inyección, especialmente cuando se usan
soluciones hipertónicas. El uso prolongado sin suplementos de electrolitos puede provocar hipokalemia, y
en pacientes con diabetes mal controlada, puede precipitar un estado hiperglucémico hiperosmolar. Poco
frecuentes: tromboflebitis (soluciones al 5 y 10%), irritación venosa local, hiperglucemia y glucosuria
(solución al 50%).
Un ejemplo de caso clínico sencillo es el de una mujer de 25 años, previamente sana, que acude a
urgencias por náuseas, malestar general y ayuno de más de 24 horas. Presenta signos leves de
deshidratación y una glucosa capilar de 75 mg/dL. Se decide administrarle solución glucosada al 5% (SG5%)
a 125 mL/hora por vía intravenosa para rehidratarla y aportarle calorías mientras se recupera. Tras el
tratamiento, la paciente mejora su estado general, tolera líquidos por vía oral y es dada de alta sin
complicaciones. Este caso ejemplifica un uso común de las soluciones glucosadas: prevención de
hipoglucemia e hidratación en pacientes con ayuno temporal.
2. Dextrosa
La solución de dextrosa es una preparación intravenosa que contiene glucosa purificada disuelta en agua
estéril, en diferentes concentraciones que varían del 5% al 50%. La presentación al 5% tiene una
osmolaridad aproximada de 252 mOsm/L, mientras que las concentraciones más altas, como el 10%, 25% o
50%, son hipertónicas y superan los 500 mOsm/L. El pH de estas soluciones suele oscilar entre 3,5 y 6,5
La dextrosa al 5% se utiliza principalmente para reponer el volumen extracelular cuando no hay un déficit
significativo de electrolitos, como en casos de fiebre, hipertiroidismo, diabetes insípida o hipercalcemia.
También sirve para rehidratar cuando la pérdida de agua es mayor que la de cloruro de sodio y otros
solutos, prevenir la deshidratación intra y extracelular, y como diluyente de medicamentos para
administración parenteral. Además, se emplea como vehículo de aporte energético en periodos pre, peri y
postoperatorios, así como para prevenir o tratar la cetosis en la desnutrición.
Contra indicaciones
Las contraindicaciones de la dextrosa incluyen intolerancia a los carbohidratos, pacientes con diabetes
mellitus o niveles excesivos de glucosa en sangre, así como su uso contraindicado en personas con anuria,
hemorragia intracraneal o intraespinal, y en delirium tremens cuando existe deshidratación; también debe
evitarse en pacientes con síndrome de malabsorción de glucosa-galactosa o con alergia conocida al maíz o
a productos que lo contengan.
Efectos indeseables
Ocasionales: Hiperglicemia, glucosuria, trastornos hidroelectrolíticos (hipopotasemia, hipomagnesemia,
hipofosfatemia), edemas sobre todo con la administración prolongada o de grandes volúmenes. Las
soluciones parenterales de dextrosa pueden provocar dolor local y tromboflebitis, su administración rápida
provoca deshidratación debido a la hiperglicemia que induce
Un caso clínico común es el de un paciente diabético que, tras la administración excesiva de insulina,
desarrolla hipoglucemia grave con pérdida de la conciencia. En urgencias se administra dextrosa al 50% por
vía intravenosa para restablecer rápidamente los niveles de glucosa en sangre y revertir los síntomas.
5. Sueros Mixtos
Los sueros mixtos, también conocidos como soluciones parenterales mixtas, son preparaciones estériles en
las que se combinan suero fisiológico (salina al 0,9 %) con suero glucosado (dextrosa), formando una única
solución intravenosa personalizada para cubrir necesidades de hidratación, aporte calórico y electrólitos (p.
ej., dextrosa 5 % en solución salina)
En una forma isotónica típica, esta solución contiene 5 g de glucosa y 0,9 g de cloruro de sodio por cada
100 ml, lo que equivale en un litro a aproximadamente 50 g de dextrosa y 9 g de NaCl (osmolaridad cercana
a 560 mOsm/L en su variante hipertónica). Se han reportado variaciones según la formulación: isotónica,
hipotónica o hipertónica, como por ejemplo 50 g glucosa + 1,8 g NaCl por litro en isotónica, o 33 g glucosa
+ 3 g NaCl en su variante hipotónica.
Indicaciones médicas
Estos sueros se utilizan para reponer y mantener el volumen circulante, especialmente en situaciones de
pérdidas patológicas de líquidos, al proporcionar simultáneamente agua, sodio y energía (glucosa). Son
útiles en contextos como hemorragia quirúrgica o traumática, deshidratación por vómito, sudoración
excesiva o ingesta insuficiente de líquidos. También se emplean en estados de deshidratación moderada o
desequilibrios electrolíticos.
Contraindicaciones
Están contraindicadas en casos como diabetes mellitus descompensada, coma hiperglucémico,
sobrehidratación, acidosis hiperclorémica, y se deben usar con precaución en pacientes con insuficiencia
cardíaca o renal y en presencia de edema o retención de sodio.
Las reacciones adversas son poco frecuentes, pero pueden incluir lesiones locales en el sitio de
administración, hipernatremia, edema y acidosis hiperclorémica. La administración rápida puede inducir
hiperglucemia y síndrome hiperosmolar, requiriendo control clínico y biológico constante.
Caso clínico de uso: Un paciente adulto de 45 años ingresa con vómitos y diarrea intensos por
gastroenteritis aguda, presentando signos de deshidratación leve (taquicardia, mucosas secas) y pérdida
evidente de sodio a través de diarrea. Se inicia rehidratación con suero mixto de dextrosa 5 % en solución
salina 0,9 %, administrado por vía intravenosa a velocidad moderada según indicación médica. En 24 horas,
el paciente recupera signos vitales normales, la diuresis se normaliza y mejora el estado general, sin
presentar hipernatremia ni complicaciones glucé[Link] 48 horas, se retira la terapia IV y se reintroduce
progresivamente la vía oral con buena tolerancia.
6) Suero de Hartmann
La solución de Hartmann, también conocida como Ringer lactato, es una preparación cristalina isotónica
para uso intravenoso que contiene electrolitos como sodio, potasio, calcio, cloro y lactato. Se considera una
solución balanceada porque sus componentes se asemejan a la composición del plasma sanguíneo, lo que
ayuda a minimizar los desplazamientos iónicos y efectos adversos posteriores a su administración.
Por cada litro, la solución contiene aproximadamente 131 mEq de sodio, 111 mEq de cloro, 29 mEq de
lactato, 5 mEq de potasio y entre 2 y 4 mEq de calcio, con una osmolaridad cercana a 279–280 mOsm/L.
Esta composición le confiere isotonicidad y permite mantener un equilibrio cercano al fisiológico.
Se utiliza para la restitución o el mantenimiento del volumen circulante en pérdidas patológicas como
hemorragias quirúrgicas, traumatismos, deshidratación isotónica, vómitos, diarrea, fístulas, quemaduras,
shock y cirugía. También ayuda en la corrección de acidosis metabólica leve o moderada y, en pacientes
quirúrgicos, la administración previa de unos 500 ml reduce la incidencia y severidad de la hipotensión
postanestésica, así como la necesidad de fármacos vasoactivos.
Debe evitarse o administrarse con extrema precaución en casos de hipersensibilidad al lactato de sodio,
hipervolemia, insuficiencia renal grave con oliguria o anuria, insuficiencia cardíaca no compensada,
hipercalcemia, hipercalemia, alcalosis metabólica, acidosis metabólica grave, acidosis láctica, cirrosis con
ascitis y enfermedad hepática grave con deterioro del metabolismo del lactato. En neonatos menores de 28
días que reciben ceftriaxona está contraindicada por riesgo de precipitación calcio-ceftriaxona; en adultos,
si se administra por la misma vía, se debe lavar previamente.
Los efectos adversos posibles incluyen reacciones locales como fiebre, dolor, irritación, flebitis o trombosis,
así como alteraciones electrolíticas como hiponatremia, hipernatremia o hiperpotasemia, sobre todo en
administración rápida o en pacientes con desbalance previo. También puede producir edema pulmonar o
sobrecarga de volumen en casos de cardiopatía o función renal comprometida, y de manera poco
frecuente, reacciones alérgicas o convulsiones.
Un ejemplo clínico sería el de una mujer de 60 años con diarrea profusa y vómitos, que presenta
hipotensión, taquicardia y mucosas secas. Se inicia reposición intravenosa con un litro de solución de
Hartmann en cuatro horas bajo monitorización. En seis horas, la paciente presenta mejoría de la tensión
arterial, diuresis adecuada y normalización del pH arterial, sin signos de sobrecarga hídrica ni alteraciones
electrolíticas. A las 24 horas, tolera vía oral y se retira la terapia intravenosa.