Clases Garantías 1ra Parte
Clases Garantías 1ra Parte
1RA PARTE
13-03 CLASE 1
Lunes 05/05 1er parcial escrito
Apuntes clases
Constitución Democracia
¿En qué se piensa? En dchos. Y garantías, ¿En qué se piensa? Autonomía, libertad,
normas fundamentales, poderes, ppios, sufragio, dd hh, mayoría, Ferrajoli -diría
jerarquía. que es negativo y decía que nos sacaban
dchos y “los jueces nos defendían. - si la
mayoría decida “cosas” se “borran” lo de
la cn
Entre ambas hay simbiosis, complementarias, límite. 5 formas interpretativas de la cn.
Las garantías no se mueren, no se puede decidir sobre ello, no todo tiene un significado
muy claro, ¿Por qué el juez tiene la últ palabra? Con respecto a las garantías, no es
claro. La cn no quedo vivo en un momento determinado sino que fue evolucionando y
como soc hay que ir actualizando, gargarella dice que no puede ser alterado por
voluntad propia.
Apuntes bibliografía
Gargarella, roberto. mayorías democráticas y derecho penal. cuatro temas y cuatro
problemas en la teoría jurídica de luigi Ferrajoli
Cuatro temas clave en Ferrajoli
Democracia e irracionalidad Ferrajoli sostiene que las mayorías democráticas tienden a
ser irracionales; Ferrajoli sostiene que las mayorías democráticas tienden a ser
irracionales, opresivas y manipulables, lo que puede derivar en corrupción y
autoritarismo. Para contrarrestarlo, propone una democracia garantista. con controles
que limitan los controles que limitan los abusos de las mayorías.
La esfera de lo indecidible Introduce este concepto: Introduce este concepto como un
ámbito fuera del alcance de las decisiones mayoritarias, donde se protegen derechos
fundamentales y se restringe el poder del Estado. Su objetivo es blindar estos derechos
incluso frente a consensos unánimes.
Control judicial Ferrajoli defiende que los jueces, aunque nove
Ferrajoli defiende que los jueces, aunque no elegidos democráticamente, deben
controlar las decisiones políticas para garantizar los derechos fundamentales. Inspirado
en Dworkin, ve a los jueces como defensores imparciales de la verdad y la justicia,
frente a la posible tiranía de las mayorías.
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Minimalismo penal Propone un minimalismo penal: Proponer un derecho penal mínimo
para frenar el populismo punitivo. Aboga por limitar tanto los delitos como las penas,
protegiendo a las minorías y evitando abusos del sistema penal.
Segunda parte: Cuatro problemas en la teoría de Ferrajoli
Democracia y ciudadanía Se critica su visión: Se critica su visión pesimista y elitista de
la democracia, que desconfía de la participación ciudadana. Ignora modelos más
deliberativos que fomentan la participación inclusiva y el debate público.
Derechos-Su-enfoque: Su enfoque iusnaturalista sobre los derechos como autoevidentes
es problemático, pues omite los desacuerdos reales sobre su definición. Además,
excluye al ciudadano común del debate sobre qué derechos deben protegerse.
Aunque justifica el control judicial para frenar a las mayorías, se le reprocha que no
reconoce los sesgos que también pueden afectar al poder judicial. No queda claro cómo
se definen los derechos ni quién debe protegerlos, lo que refuerza el carácter elitista de
su teoría.
Minimalismo-penal Se señala que su propuesta es insuficiente frente a los abusos del
sistema penal. Carece de evidencias empíricas y no considera alternativas abolicionistas
más radicales ni soluciones que eviten el encarcelamiento.
Conclusión: Gargarella reconoce el valor de la teoría garantista de Ferrajoli, pero la
crítica por su visión elitista, su desconfianza hacia la ciudadanía y por no ofrecer
fundamentos sólidos ni teóricos ni empíricos en áreas clave como el control judicial y el
derecho penal.
Gargarella, roberto. la dificultosa tarea de la interpretación constitucional en teoría y
crítica
La Constitución como "texto vivo": la interpretación "dinámica" de la Constitución.
Este enfoque plantea que la Constitución debe ser interpretada de manera que refleje las
necesidades y valores actuales de la comunidad. Los defensores argumentan que ello
evita estar sujetos a las limitaciones del pasado, permitiendo una "actualización" de los
valores constitucionales. Sin embargo, enfrenta críticas que señalan la discrecionalidad
y el alejamiento de los jueces de las mayorías sociales, lo cual cuestiona la legitimidad
democrática de sus decisiones.
Actualización del Significado: Esta postura sostiene que la comunidad actual debe
interpretar la Constitución, adaptándola a las necesidades y problemas contemporáneos.
Se basa en la idea de que, en una sociedad democrática, la autoridad máxima reside en
la propia comunidad.
Ventajas: La interpretación dinámica promete una vida jurídica moderna y acorde con
los tiempos, evitando estar sujetos a las decisiones del pasado. Esta visión busca que la
Constitución sea un instrumento para la libertad y no un freno a ella.
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Críticas: Los críticos argumentan que los procedimientos de reforma constitucional son
costosos y que la actualización constante puede llevar a una excesiva discrecionalidad
judicial. Además, se cuestiona si los jueces, como una élite no democrática, son los más
adecuados para interpretar los avances sociales.
El Originalismo y sus Problemas. El originalismo busca fijar el significado de la
Constitución en el sentido que le dieron sus creadores en el momento de su redacción.
Este método promete certeza interpretativa y respeto a la voluntad democrática original.
No obstante, enfrenta críticas por su inviabilidad práctica y por requerir decisiones
morales externas, lo que genera incertidumbre en su aplicación. Además, se considera
que este enfoque no logra cumplir su promesa de evitar la discrecionalidad del
intérprete
Fijación del Significado Original: El originalismo propone interpretar la Constitución
conforme al significado que le dieron sus creadores. Esta postura busca limitar la
discrecionalidad del intérprete y garantizar la seguridad jurídica.
Ventajas: El originalismo asegura estabilidad y certeza interpretativa, evitando que los
jueces impongan sus propias opiniones. Se argumenta que este método es respetuoso de
la voluntad democrática de la ciudadanía, que puede modificar la Constitución cuando
lo desee.
Críticas: En la práctica, interpretar el significado original puede ser complejo y
subjetivo. Además, se argumenta que el originalismo no puede evitar completamente la
discrecionalidad del intérprete, ya que requiere decisiones sobre qué opiniones y
materiales históricos considerar relevantes.
Dworkin: Una Lectura Moral de la Constitución. Ronald Dworkin propone interpretar la
Constitución a partir de los principios abstractos que incorpora, en lugar de reglas fijas
ligadas al contexto de su creación. Argumenta que esta lectura busca la mejor
concepción moral en coherencia con la tradición constitucional. Sin embargo, su
enfoque ha sido criticado por otorgar un rol excesivo a los jueces, quienes, al operar en
aislamiento, podrían desestimar la importancia del diálogo democrático.
Interpretación Basada en Principios: Ronald Dworkin propone interpretar la
Constitución basándose en principios abstractos, más que en reglas concretas. Los
jueces deben encontrar la mejor concepción de los conceptos fundamentales de la
Constitución.
Ventajas: La propuesta de Dworkin busca respetar tanto el texto constitucional como las
tradiciones y prácticas de la comunidad. Los jueces no tienen las manos libres y deben
justificar sus decisiones de manera coherente con la historia constitucional. Críticas: Se
critica por otorgar demasiado poder a los jueces y por depender excesivamente de la
reflexión individual, en lugar del diálogo público. Además, se cuestiona si los jueces
pueden realmente encontrar una única “mejor” interpretación de los principios
constitucionales.
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John Ely: Control Judicial y Procedimientos Democráticos. John Ely plantea que el
control judicial debe centrarse en custodiar los procedimientos democráticos
establecidos en la Constitución, dejando las cuestiones sustantivas o de valores en
manos de los legisladores. Su enfoque defiende un papel restringido pero activo de los
jueces, asegurando que los procedimientos permitan decisiones inclusivas y
democráticas, sin interferir directamente en los debates sustantivos.
Custodia de los Procedimientos: John Ely defiende una tarea judicial restringida a la
custodia de los procedimientos democráticos, dejando las cuestiones sustantivas a los
representantes del pueblo.
Ventajas: Esta postura busca evitar la intervención judicial en decisiones políticas y
proteger los procedimientos democráticos. Ely argumenta que la Constitución es un
manual de procedimientos más que un compendio de valores.
Críticas: Aunque protege los procedimientos democráticos, puede ser insuficiente para
proteger los derechos fundamentales en situaciones donde los procedimientos fallan.
Además, se cuestiona si los jueces pueden realmente abstenerse de intervenir en
cuestiones sustantivas.
Jeremy Waldron: El Derecho como Desacuerdo. Jeremy Waldron critica las estructuras
contra mayoritarias y propone un modelo mayoritario que respete la igualdad de las
personas. Defiende a la legislatura como un órgano más adecuado que el judicial para
resolver los desacuerdos inherentes a las sociedades democráticas. Waldron rechaza la
idea de que los derechos individuales requieran mecanismos judiciales contra
mayoritarios, enfatizando la participación democrática como solución.
Desacuerdo y Autogobierno: Jeremy Waldron critica la idea de que los jueces deben
tener la última palabra en la interpretación constitucional. Defiende una concepción
mayoritarista de la política, donde las decisiones deben ser tomadas por la legislatura,
respetando el desacuerdo y la diversidad de perspectivas.
Ventajas: Waldron argumenta que la participación democrática es esencial para respetar
la dignidad de las personas. La legislatura, con su diversidad de experiencias y
perspectivas, está mejor situada para tomar decisiones en condiciones de desacuerdo.
Críticas: Su postura puede ser vista como arriesgada en contextos donde las mayorías
pueden oprimir a las minorías. Además, se cuestiona si la legislatura puede realmente
manejar todas las complejidades de la interpretación constitucional sin apoyo judicial.
Repensando la función judicial. El autor concluye que la atribución de la "última
palabra" constitucional al poder judicial es difícil de justificar en democracia. Propone
reorganizar su rol para fomentar el diálogo interinstitucional y reforzar la deliberación
democrática, evitando decisiones arbitrarias y asegurando un debate inclusivo. Así, la
justicia podría contribuir al mejoramiento de las decisiones colectivas sin concentrar el
poder interpretativo en un único órgano.
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Gargarella concluye que la interpretación constitucional es una tarea compleja y que
ninguna postura ofrece una solución perfecta. Propone un enfoque que combine el
respeto por el texto constitucional con la necesidad de adaptarlo a las realidades
contemporáneas, promoviendo un diálogo constante entre los diferentes poderes del
estado y la participación ciudadana. Además, sugiere que los jueces pueden jugar un
papel importante en mejorar y refinar las decisiones colectivas, siempre que se
mantenga un equilibrio adecuado entre la autoridad judicial y la voluntad democrática.
17-03 CLASE 2
Privacidad, autonomía y el derecho penal. Acciones privadas: privacidad vs. intimidad.
Resumen textos y fallos
Nino “El bien de la privacidad, la intimidad y la reunión y asociación con otros”
“Privacidad” en lo que se refiere a acciones voluntarias de los individuos que no afectan
a terceros. Son privadas en el sentido de que si violentan exigencias morales sólo lo
hacen con las que derivan de ideales de una moral privada o personal. Esto se refiere al
desarrollo del carácter moral del agente. Sobre el ppio de autonomía que valora la libre
elección de planes de vida y veda la interferencia que con esa libre acción el ideal al que
responde es inaceptable. Surge de este ppio la valoración del contenido de todos los
dchos fundamentales. Hay algo aquí no abarcado por esos bienes específicos que es la
libertad de realizar cualquier acción que no cause daños a los demás. Es derivado del
ppio de autonomía de la persona de los arts. 4° y 5° de la Declaración de los Derechos
del Hombre y del Ciudadano.
hay, al menos, cuatro clases de daños a terceros que no pueden computarse como
justificativo para interferir con la autonomía de un individuo: a) el que es insignificante
comparado con la centralidad que tiene la acción para el plan de vida del agen- te; b) el
que se produce no directamente por la acción en cuestión sino por la interposición de
otra acción voluntaria; c) el que se pro- duce gracias a la intolerancia del dañado, y d) el
que se produce por la propia interferencia del Estado. las acciones son privadas en la
medida en que sólo ofendan una moral privada compuesta por pautas que valo- ran tales
acciones por sus efectos en la vida y el carácter moral del propio agente, y no ofendan
en cambio una moral pública constitui- da por pautas que valoran a tales acciones por
sus efectos dañosos o beneficiosos sobre terceros.
DERECHO A LA INTIMIDAD. - Hay una considerable confu- sión entre el bien de la
intimidad que estudiaremos en este parágra- fo, y el de la privacidad, que fue objeto del
precedente. Como aclaré allí, entiendo por "privacidad" la posibilidad irrestricta de
realizar acciones "privadas" , o sea acciones que no dañan a terceros y que, por lo tanto,
no son objeto de calificación por parte de una moral pública como la que el derecho
debe imponer; ellas son accio- nes que, en todo caso, infringen una moral personal o
"privada" que evalúa la calidad del carácter o de la vida del agente, y son, por lo tanto,
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acciones privadas por más que se realicen a la luz del día y con amplio conocimiento
público. interpreto por "intimidad", en cambio, una estera de la persona que está exenta
del conocimiento generalizado por parte de los demás.
Fallos
Caso Bazterrica (29 de agosto de 1986): Tenencia de estupefacientes. El señor
Bazterrica es condenado a un año de prisión y al pago de una multa de $200 por haber
sido culpado de cometer el delito de tenencia de estupefacientes. Bazterrica inicia un
recurso extraordinario basado en la violación de las garantías constitucionales previstas
en el art 19 de la CN; allí se establece el derecho a la privacidad que se ve vulnerado en
el art 6 de la ley 20.771 que prevé una pena para la sola creación de un riesgo, un
perjuicio potencial y peligros abstractos. Es necesaria la existencia en concreto de un
peligro para la salud pública. Debe distinguirse entre la ética privada reservada por la
Constitución al juicio de Dios, y la ética colectiva referida a bienes o intereses de
terceros. El art 19 de la CN impone limites a la actividas legislativa en exigir que no se
prohiba una conducta que se desarrolle dentro de la esfera privada entendida ésta no
como la de las acciones que se realizan en intimidad, sino como aquellas que no
ofendan al orden o a la moralidad pública, esto es, que no perjudiquen a terceros. No se
encuentra probado que la prevención penal de la tenencia y de la adicción, sea un
remedio eficiente para el problema que plantean las drogas. De acuerdo con la OMS, la
detención obligatoria no resulta por sí beneficiosa. En la mayor parte de los casos no
parece ser indicado el encarcelamiento por la posesión de pequeñas cantidades de
drogas causantes de dependencia, destinadas a uso personal. La corte expide
interpretando que la prohibición constitucional de interferir en conductas privadas de los
hombres, es suficiente en sí misma para invalidar el art 6 de la ley anteriormente
mencionada. Dicho esto, los jueces resuelven que penar la tenencia de drogas para el
consumo personal, sobre la base de potenciales daños que puedan ocasionarse, no se
justifica frente a la norma del art 19 de la CN; por lo que el art 6 de la ley 20.771 es
declarado inconstitucional y Bazterrica queda absuelto.
Caso Montalvo (11 de diciembre de 1990): Ernesto A. Montalvo tenía en su poder 2,7
gramos de marihuana en circunstancias en que era conducido detenido junto con Jorge
A. Monteagudo como sospechosos del delito de hurto. El hecho ocurrió el 8 de junio de
1986 en las proximidades de la Unidad Policial de Carlos Paz, provincia de Córdoba.
Sostiene el recurrente que la incriminación de la simple tenencia de estupefacientes para
consumo personal es las condiciones en la que la llevó a cabo su asistido, tal como se
encuentra prevista en el art 6 de la ley 20.771 y 14, 2da parte, de la actualmente vigente
ley 23.737, afecta la garantía constitucional que consagra el art 19 de la CN en cuanto
ampara todas aquellas conductas que no trascienden al mundo exterior y que, por ende,
no ofender al orden ni a la moral pública. La Corte consideró legítima la incriminación
de la tenencia para consumo personal, allí se había sostenido que la incriminación del
tenedor de estupefacientes permitiría combatir más fácilmente a las actividades
vinculadas con el comercio de estupefacientes y arribar a resultados promisorios que no
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se cumplieron, pues tal actividad criminal lejos de disminuir se fue aumentando
notablemente, y eso a costa de una interpretación restrictiva de los derechos
individuales. La incriminación de la tenencia de estupefacientes cuando se trata del
consumo personal del tenedor no se dirige a la represión del usuario, sino de reprimir el
delito contra la salud pública, porque lo que se pretende proteger no es el interés
particular del adicto, sino el interés general que está por encima de él y que aquel trata
de alguna manera de agrietar, dado que su conducta también constituye un medio de
difusión de la droga. En este caso la Corte no decide no aplicar lo estipulado en el caso
Bazterrica y decide mantener la sentencia apelada por Montalvo debido al art 1 de la ley
23.737 (condena la tenencia de estupefacientes, aunque sea para consumo personal).
Aquí el máximo tribunal señaló que lo resuelto en Bazterrica demostraría la ineficiencia
de aplicar sanciones penales para combatir la drogadicción. Resolución: la Cámara
Federal de Córdoba no hizo lugar a la declaración de inconstitucionalidad del art 6 de la
ley 20.771 planteada por la defensa del procesado Ernesto A. Montalvo y, por aplicación
del art 2 del Código Penal, lo condenó a la pena de 3 meses de prisión en suspenso,
como autor de delito previsto y reprimido por el art 14, 2da parte, de la ley 23.737.
Contra ese pronunciamiento su defensor interpuso recurso extraordinario, el que fue
concedido. En 1990, con el fallo Montalvo, se vuelve a la doctrina de 1979, y se vuelve
a considerar constitucional el art 6 de la ley 20.771 (esto puede explicarse por el
creciente narcotráfico). En este fallo se considera que la adicción puede ser dañina para
la salud pública en el sentido de que es potencialmente contagiosa.
Caso Arriola (25 de agosto de 2009): La causa se comenzó en 2006. En Rosario, Santa
Fe. La Corte declaró la inconstitucionalidad de la norma que sanciona penalmente la
tenencia de estupefacientes para consumo personal por ser incompatible con el principio
de reserva del art 19 de la CN, que protege las acciones privadas que no ofendan al
orden y la moral pública, ni perjudiquen a un tercero. Hechos En el marco de una
investigación por tráfico y comercialización de estupefacientes se realizó un
allanamiento en el cual fueron detenidas 8 personas que portaban marihuana que, por su
escasa cantidad, indicaba ser para uso personal. La defensa de los detenidos sostuvo que
el art 14, segundo párrafo, de la ley 23.737, que reprime la tenencia de estupefacientes
para consumo personal, es incompatible con el art 19 y señaló que la intervención
punitiva cuando no media un conflicto jurídico, entendido como la afectación de un bien
jurídico total o parcialmente ajeno, individual o colectivo, no es legítima. Una norma
similar fue declarada inconstitucional por la Corte en el ‘86 en el caso “Bazterrica”. Allí
el tribunal destacó que la protección constitucional de los valores de la intimidad y la
autonomía personal impedían castigar la simple tenencia de drogas para consumo
propio. En el ‘89 el Congreso sancionó una nueva ley que contradecía el principio
sentado en el fallo y mantenía la incriminación. Un año más tarde, ya con otra
composición, la Corte destacó la clara voluntad de los legisladores y declaró legítimo el
enfoque punitivo. Señaló que incriminar al tenedor de drogas haría más fácil combatir el
tráfico. Ahora, durante el caso presente, la Corte retomó y dijo “sostener” los principios
sentados en “Bazterrica”. Indicó que el art 19 sienta el principio de que el Estado debe
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tratar a todas las personas (y sus preferencias) con igual consideración y respeto. La
Corte agregó que “las razones pragmáticas o utilitaristas” en las que se basaba el
enfoque punitivo fracasaron, pues el comercio de drogas aumentó notablemente pese a
que por más de 18 años se castigó la tenencia. Añadió que la reforma constitucional del
‘94 y los tratados de derechos humanos que tiene incorporados refuerzan la protección
de la privacidad y la autonomía personal y el principio de dignidad humana, que impide
el tratado utilitario de la persona. Explicó que la idea de penar al consumidor para poder
combatir el comercio de drogas difícilmente se ajuste a dicho principio. Además,
recordó que el consumidor es una víctima de os criminales que trafican drogas, y
concluyó que castigarlo produce su revictimización.
NN o U, V. s/protección y guarda de personas la titular de la Asesoría de Incapaces n° 1
del Departamento Judicial de Mar del Plata promovió una medida de protección de
derechos del niño a favor de V. U. -nacido por parto domiciliario el 2 de septiembre de
2009-, mediante la cual peticionó la internación del menor en un hospital público a
efectos de que se le administrara la vacunación pertinente con- forme el protocolo
oficial de vacunación, asi como la dosis de vitamina K aconsejada, con el auxilio de la
fuerza pública.
Sobre el art 19: los recurrentes alegan que al obligarlos a vacunar a su hijo de manera
compulsiva contra sus creencias fa- miliares, el Estado viola el principio de autonomía,
se agravian en ese sentido por un “paternalismo compulsivo” que obstaculiza el plan de
vida que los suscriptos han trazado para su familia. De ese modo, enmarcan su petición
dentro del articulo 19. el artículo 19 citado le reconoce al individuo un ámbito de
libertad en el cual éste puede adoptar libremente las decisiones fundamentales acerca
de su persona, sin intervención alguna por parte del Estado o de los particulares, en
tanto dichas decisio- nes no violen el orden, la moral pública o los derechos de ter-
ceros. Es decir, mientras una persona no ofenda al orden, a la moral pública, o a los
derechos ajenos, sus comportamientos incluso públicos estén protegidos por el art 19 y
hay que respetarlos aunque a lo mejor es molestos para 3ros o desentonen con pautas
del obrar colectivo Que el derecho a la privacidad -por definición propio y exclusivo de
cada persona— se extiende a situaciones en que alcanza a dos o más personas que
integran un núcleo familiar erigiéndose en el derecho a la privacidad de ese grupo
(articulo 11, inciso 2º de la Convención Americana Sobre Derechos Huma- nos). En
ejercicio de este derecho los progenitores pueden ele- gir sin interferencias del Estado el
proyecto de vida que desean para su familia; sin embargo, tal derecho tendrá como
limite lo dispuesto por el articulo 19 de la Constitución Nacional.
Que la decisión adoptada por los recurrentes al diseñar su proyecto familiar afecta los
derechos de terceros, en tanto pone en riesgo la salud de toda la comunidad y
compromete la eficacia del régimen de vacunaciones oficial, por lo que no puede
considerarse como una de las acciones privadas del articu- lo 19 antes referido.
Ello es asi, pues la vacunación no alcanza sblo al individuo que la recibe, sino que
excede dicho ámbito personal para incidir directamente en la salud pública, siendo uno
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de sus objetivos primordiales el de reducir y/o erradicar los contagios en la población.
S6lo de esta forma puede entenderse el carácter obligatorio y coercitivo del régimen
para “todos los habitantes del pais” (articulo 11 de la ley 22.909) que se funda en
razones de interés colectivo que hacen al bienestar general.
Fallo Garay Diego: En noviembre de 2014, un control de tránsito detuvo a Diego
Sebastián Garay cuando circulaba en automóvil por la intersección de Acceso Norte y
Reconquista, en el departamento de Las Heras, provincia de Mendoza. Tal como indica
la norma provincial, al advertir que el conductor no llevaba puesto el cinturón de
seguridad, el oficial de tránsito le impuso una multa.
Garay planteó la inconstitucionalidad de la ley que lo obligaba a usar cinturón de
seguridad cuando se desplazaba en la vía pública como único ocupante del vehículo.
Sostuvo que, en esas condiciones, utilizar o no cinturón de seguridad era una acción que
no afectaba a terceros y debía quedar exenta de control estatal, en los términos del
artículo 19 de la Constitución Nacional (Artículo 19, CN.- Las acciones privadas de los
hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un
tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados).
Por unanimidad, la Corte Suprema de Justicia de la Nación rechazó el planteo de Garay
y convalidó la constitucionalidad del uso obligatorio del cinturón de seguridad. Con
diferentes votos, los jueces coincidieron en que las normas que regulan el tránsito
vehicular buscan coordinar la acción de diferentes actores que interactúan entre sí.
En el caso puntual, señalaron que el uso obligatorio del cinturón de seguridad se
justificaba en la prevención de un riesgo a terceros, pues si se produce una colisión
vehicular la falta de correajes del conductor puede aumentar las probabilidades de
pérdida de control del automóvil y, por ende, las de afectar directamente a terceros que
circulan en la vía pública.
En su sentencia, la Corte reafirmó su línea jurisprudencial que protege
constitucionalmente las acciones privadas de la intervención estatal, pero señaló que el
planteo de Garay se encuentra por fuera de la citada protección.
CLASE 3 – 20/03
Juez natural e independencia
Apuntes clases
¿Por qué un juez en comisión pone en jaque la independencia judicial?
Desde la óptica de Maier siempre con la mirada que es para la persona que esta acusada
de un delito. Porque cuando se ve la independencia judicial se tiende a pensar en
protección para el juez y eso interpretarlo mal, siendo que esto está pensado para el
justiciable. Además del imputado es una garantía para la víctima del proceso, su dcho a
que el juzgador sea imparcial, hay diferentes garantías que tienen dos caras tanto para el
imputado como para la víctima del proceso. Con esto se busca con la imparcialidad, se
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evita que designen un juez adhoc y se diferencia la imparcialidad frente al caso en
particular como a la general.
Juez natural art 18 CN -com especial, ley anterior, 118 cn territorialidad-. Legalidad
como principal, comisiones especiales y jueces designados antes del dcho así está
comprendido el juez natural ¿son dos cosas distintas? La CADH art 8.1 “juez ind e
imparcial con anterioridad con la ley”, repite lo de antes de la ley, art 14.1 PIDCYP
“habla de independiente pero no de lo establecido por ley”, imparcialidad falta de
sesgos o prejuicios influencias externas al caso eso es. Ideal absoluto, se busca con esto
ayudar al juez a acercarse en lo que podría llegar a influir mediante arreglos
constitucionales. Búsqueda de evitar un caso lo falle un tribunal que haya sido
establecido para el caso en concreto. Temporalidad ¿distinto o no? Grisolía determinar q
significa c parte del art porque cada vez q hay un cambio en un tribunal en comisiones
se viola el 18
Territorialidad: 118 tiene justificación histórica con los colonos.
Independencia judicial: frenos y contrapesos, el pj antes era el diferente no eran elegidos
por la población por eso se necesitaban controles internos, de forma limitada para evitar
que influyan su independencia el pj solo debe fallar en cuanto al caso en base a eso toda
otra presión, lo ponga en juego y hagan fallar al juez por presión. Compuesta por varias
normas internas: 8.1 CADH pero nuestra CN no lo dice de forma explícita son acuerdos
inst art 110, prohibición al presidente d ejerce funciones judicial 109 art 63, 59 y 75 cn
deber de decir con 116
Estabilidad cargo, compensación no disminuida, presidente funciones no y congreso
tampoco. Maier tipos de in: externa respecto de otros poderes del Estado y poderes
externos y la interna de jerarquía del pj por tema de plenarios y adaptación de
decisiones a los superiores, el recurso no tiene que pensarse como que afecte las
decisiones para uniformarlas y afecte al caso.
Los jurados son más o menos independientes que un juez? Discutido.
-ind burocrático, un juzgado de instrucción por ejemplo porque el juez delega funciones
y termina dependiendo de la burocracia el juez depende de otros,
109 estabilidad en el cargo.
Nombramiento de jueces: acto entre poderes, consejo de magistratura, PL y presidente.
La corte dijo que en subrogancias para que no se vea comprometida la cn deben
intervenir los 3 poderes, entonces la corte lo declaró inconstitucional. La forma de
evitar q el congreso influya, es por ejemplo la remuneración que n o debe ser
disminuida de manera alguna, sobre esto se ha discutido. El congreso no debe dirigir al
pj como grupo ni incentivarlos, esto se busca evitar.
Fallo Grisolía: un policía, tribunales policiales se derogan y plantea que si eso era una
com especial o no, y soler resuelve que no xq el tribunal ya existía antes, constitución
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del 49 crea dos fueros: policía y el militar, hay un tipo de personas que tenían un fueron
específico. Si se cometía un delito siendo policía durante la vigencia del fuero pero se
me enjuiciaba luego ¿Quién correspondía? Es un conflicto de competencia, la cámara se
declara sin jurisdicción para resolver el caso y eso conllevaba a la impunidad de los
delitos. Con el cambio del 49 el tribunal natural dejó de existir, a la forma de interpretar
de la cámara, com especiales y ley anterior al dcho son dos cosas q tienden a lo mismo,
es una manera de garantizar que no se creen com especiales, ahí hay una cuestión
histórica. Cualquier cambio de fuero, no hay juez para tal causa. La corte dice lo
contrario el dictamen del procurador dice que la corte desde el inicio de su historia, ya
dijo esto, que el tema son las com especiales. Como eran jueces permanentes no eran
com especial en eso se apoya grisolía y la cámara no puede confundir a un juez
establecido en forma permanente, si son ley post no hay problema, te protege de sacarle
la competencia un juez para dársela a otro y se arma una comisión especial
“camuflada”.
Fallo Videla: al momento de los hechos de la dictadura, el juez, la ley decía que los
delitos en tiempo de paz eran juzgado en un tribunal militar. Pasaba el juzgamiento d
ellos delitos dentro de lo militar y ordenaba que si un caso dentro d ellos 6 meses no era
resuelve se elevaban a cámara o quitarle la jurisdicción al comité de las ffaa y así se
llegó al juicio a la junta. La corte tenia jurisprudencia q decía que le juez natural era
garantía para juicios militares también, la cámara criminal es permanente, estable y no
fue creado para un hecho en concreto y tiene argumentos basados en la falta de revisión
judicial el tipo de procesos, sobre de que en un tribunal administrativo no puede NO
haber revisión judicial “le daban juez” le daban las garantías. Dos supuestos:
imposibilidad fáctica de que no exista más e imposibilidad jurídica por modificación de
ley para corte el comité de ffaa perdió su competencia cuando en esos 6 meses no juzgó.
La cámara federal ya existía, pero como él -videla- la había sacado tuvieron que volver
a poner jueces de cámara. La potestad del estado de establecer tribunales y modificar las
que existían. No se le puede quitar al de crear tribunales y modificar competencias.
Fallo levinas el 27 de diciembre de 2024, en autos «Ferrari, María Alicia c/ Levinas,
Gabriel Isaías s/ incidente de incompetencia», la Corte Suprema de Justicia de la Nación
resolvió declarar que «el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires es el superior tribunal de la causa al que se refiere el artículo 14 de la ley
48 para los procesos que tramitan ante la justicia nacional ordinaria de la CABA».
Por ello, en ese caso concreto, el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires (TSJ) es competente para revisar la sentencia dictada por la Sala A de
la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil.
Además, se exhorta «a las autoridades competentes para que readecuen la
estructura institucional y normativa necesaria en los términos de este fallo».
Lo anterior implica la aplicación de la ley 402 de CABA, (Ley de procedimientos ante
el tribunal superior de justicia de la Ciudad de Buenos Aires). Concretamente, para
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recurrir una sentencia de una Cámara Nacional se deberá utilizar el recurso de
inconstitucionalidad ante el TSJ, previsto en los arts. 27 y siguientes de la ley citada.
Luego de reseñar diversos precedentes, el Máximo Tribunal de la Nación, con la unica
disidencia del Dr. Rosenkrantz “[…] «…a treinta años de la reforma de la Constitución
Nacional, a veintiocho de la sanción de la constitución porteña, a nueve de la
mencionada exhortación en “Corrales”, a siete de la firma del último convenio –lo
que ya evidencia un proceso político estancado- y a cinco del fallo “Bazán”,
se mantiene el escenario de “inmovilismo”. Por tal motivo, resulta imperioso que esta
Corte Suprema continúe adecuando su actuación a aquella que le impone el texto de la
Constitución Nacional, más allá de que el Estado Nacional y el Gobierno de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires perpetúen la situación descripta.»
Este recurso de insconstitucionalidad debe interponerse «contra las sentencias
definitivas del tribunal superior de la causa. Procede cuando se haya controvertido la
interpretación o aplicación de normas contenidas en las constituciones nacional o de la
ciudad, o la validez de una norma o acto bajo la pretensión de ser contrarios a tales
constituciones siempre que la decisión recaiga sobre esos temas.
CLASE 4 27/03
Imparcialidad de Juez
Fallo Llerena- Imparcialidad del Juez En este caso sucedió que la misma jueza de
instrucción, quien llevo delante la investigación había dispuesto durante la instrucción
distintos medios de prueba, ordenó llevar a cabo el allanamiento del inmueble donde
Llerena residía, le tomo declaración indagatoria, dicto su procesamiento y más tarde
considero que la instrucción estaba completa y ordeno la elevación de la causa a juicio.
Antes de que el debate comenzara, la defensa de Llerena solicito la recusación de la
jueza interviniente debido a la sospecha y el temor de parcialidad, porque justamente
esa magistrada había dictado diversas resoluciones en contra de Llerena para así avanzar
en el proceso. La jueza resolvió hacer lugar al planteo puesto que entendió que existía
un temor fundado de parcialidad por el hecho de haber intervenido en las dos etapas del
proceso. Entonces, remitió el expediente a la cámara del crimen para que sortearan la
intervención de un nuevo magistrado, el juez que salió sorteado no acepto la
competencia atribuida y remitió la causa a la cámara nacional de casación penal donde
no se hizo lugar a la recusación planteada por no estar frente a ninguna de las causales
previstas en el art 55 del CPPN . La defensa interpuso recurso extraordinario, y frente a
su rechazo, interpuso una queja. Frente a ello la CSJN se expidió manifestando que se
había violado la garantía constitucional de imparcialidad del juez, por el hecho de que
el mismo magistrado que llevo adelante la investigación sea luego quien intervenga en
la etapa de juicio y dicte sentencia en la causa. Asimismo, advirtió que, si bien el
instituto de la recusación del art. 55 del CPPN debe ser interpretado de modo restrictivo,
eso no puede violar la garantía del debido proceso que impide que sea un mismo juez el
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que interviene en las dos etapas del proceso. La investigación y la de debate. La CSJN
manifestó que la garantía de imparcialidad del juez es uno de los pilares en los que se
apoya nuestro sistema de enjuiciamiento, dado que es una manifestación directa del
principio acusatorio y de las garantías de defensa en juicio y del debido proceso. El voto
mayoritario distinguió dos aspectos de la imparcialidad: el objetivo y el subjetivo. El
primero de ellos es descripto como un derecho de la persona que lo ampara ante el
temor de parcialidad del juez o de la jueza por hechos objetivos del procedimiento, sin
cuestionar la personalidad, la honorabilidad, ni la labor particular del magistrado o de la
magistrada. Por su parte, el aspecto subjetivo se trata de las “actitudes o intereses
particulares del juzgador con el resultado del pleito”. En el caso, la Corte consideró que
el supuesto de temor de parcialidad se relaciona con el aspecto objetivo de la
imparcialidad, en virtud de la intervención de una misma persona en el rol de jueza,
tanto en la etapa de investigación como en la etapa de juzgamiento. Para ello,
entendieron que cada juez/a debe contar con la confianza de los sujetos que juzga de
modo que éstos no tengan ningún temor de ser juzgados por alguien no imparcial. Por
ello, determinaron que la mera sospecha de parcialidad de la jueza en el caso era
argumento suficiente para su apartamiento de la causa. En su voto particular, el juez
Petracchi recalcó que la necesidad de interpretar de forma estricta las causales de
recusación que se establecen en el Código Procesal Penal “no puede ser entendida como
un cercenamiento del derecho a un tribunal imparcial, pues ello sería poner a la ley por
encima de la Constitución”. “Ausencia de prejuicios o intereses frente al
caso”=Imparcialidad.
Objetiva: actos previos del proceso, en instancias previas al juicio ya tomando
decisiones al inicio crea temor de parcialidad
Subjetiva: si tiene que ver con intereses personales.
Dcho de defensa, debido proceso y sistema acusatorio: aquel previsto por la CN, la corte
es la 1ra vez que habla que en la carta magna el mandato es la división de roles, que
alguien investiga y OTRA persona controle eso, no debe ser la misma persona.
Fallo Dieser: El 20 de mayo de 2000, Natalia Fraticelli, de 15 años, fue encontrada sin
vida en su domicilio en Rufino, Santa Fe. Sus padres, Carlos Fraticelli, entonces juez
penal, y María Graciela Dieser, fueron acusados y posteriormente condenados a prisión
perpetua por el supuesto homicidio de su hija. La acusación se basó en la hipótesis de
que Natalia representaba una carga para la vida social de sus padres debido a un leve
retraso madurativo que padecía
La Cámara de Apelaciones en lo Penal de Venado Tuerto, con la participación de dos
jueces que previamente habían intervenido en la confirmación del procesamiento y la
prisión preventiva, confirmó la sentencia condenatoria. La defensa argumentó que esta
composición del tribunal vulneraba las garantías de imparcialidad y doble instancia, y
presentó recursos que fueron denegados en instancias provinciales, llevando el caso a la
pág. 13
Corte Suprema nacional. La Corte Suprema, siguiendo el dictamen del Procurador
Fiscal, hizo lugar al recurso extraordinario y revocó la sentencia apelada. El tribunal
sostuvo que la intervención de los mismos magistrados en la revisión del auto de
procesamiento y posteriormente en la sentencia condenatoria afectaba la garantía de
imparcialidad, ya que podía comprometer la objetividad necesaria para un reexamen sin
prejuicios del caso. Asimismo, consideró que se violaba la garantía de doble instancia,
que exige que las decisiones sean revisadas por jueces que no hayan participado
anteriormente en el proceso. Señaló que la participación de los mismos magistrados en
la revisión del procesamiento y en la sentencia condenatoria comprometía la objetividad
del proceso. Como resultado, la Corte anuló la sentencia y ordenó una nueva revisión
del caso. Para evitar dudas razonables y confianza de la ciudadanía, la Corte extrapola
esta idea de la imparcialidad a toda la población.
FALLO “CANALE” sobre juicio por jurados (CSJN) - 2 May 2019. La decisión de la
CSJN fue en el marco del pedido de inconstitucionalidad que presentaron los hermanos
Canale, que fueron declarados culpables de homicidio calificado por un jurado popular
neuquino y condenados a prisión perpetua. Antes de que el caso llegara a la Corte, los
hermanos se habían presentado sin éxito ante el Tribunal de Impugnación de Neuquén y
ante el Superior Tribunal de Justicia provincial para apelar el fallo.
La CSJN sostuvo que el jurado es el juez natural, establecido por la Constitución, para
decidir la culpabilidad o no de una persona, según las instrucciones de derecho de un
juez. La Corte Suprema, fiel a su tradición de respetar el esquema federal de gobierno,
ratificó la decisión de las provincias de instaurar el sistema de jurados. Por otra parte, la
CSJN también reconoció que el Juicio por Jurados es obligatorio para los crímenes y
que su forma inmotivada de veredicto -“culpable o no culpable”- es constitucional.
FALLO “LUZ AIMÉ DÍAZ” sobre temor de parcialidad. Solicitan la recusación de dos
jueces por temor porque eran jueces que en otros fallos y notas se había pronunciado en
contra de lo que se llama la “ideología de género” y juzgar con perspectiva de género ya
que Luz es trans. Desde la causa había llegado al tribunal no la nombraban con la
identidad de género que ella se identificaba. Le decían “el imputado” y el nombre que le
habían asignado sus progenitores. Casación termina resolviendo a favor por el temor de
parcialidad. En el propio informe del tribunal se confirma que que hay parcialidad al
llamar a la imputada con su nombre masculino.
MAIER, JULIO B. J. FUNDAMENTOS…, PÁGS. 737/763 Y 774/804. (LM)
Introducción.- La organización judicial que establece la Constitución se fundamenta en
una serie de principios esenciales que guían su estructura y funcionamiento, destacando
especialmente la federalización del sistema judicial y su relación con la seguridad
jurídica. Este principio, aunque de carácter político, tiene profundas implicancias en la
administración de justicia en las provincias y su autonomía para aplicar la ley común. A
nivel federal, se ha garantizado la supremacía constitucional y la administración de
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justicia en materias que las provincias han delegado al Gobierno Federal. La aplicación
de la ley común por los tribunales provinciales constituye un poder reservado por las
provincias (121,75 inc 22) y ello principalmente por razones de seguridad; ser juzgado
por los por los jueces y por la ley del lugar.
Nuestra CN conservó la administración de Justicia local (autonomía de las
organizaciones judiciales provinciales) como base de su organización judicial, pero
erigió al lugar del hecho en pilar fundamental de la competencia territorial(CN 108) y
cedió a la nación (el estado Federal) la determinación del poder penal materia del
Estado, con la excepción del derecho contravencional. En manera judicial el estado
Federal conservó también el control de la supremacía constitucional y la aplicación del
derecho Federal propiamente dicho en aquellas materias delegadas enteramente por las
provincias al Gobierno Federal; el derecho común son los territorios propios (75 inc 30)
Imparcialidad de los jueces.-
El principio de imparcialidad es clave en la definición del juez en un Estado de derecho.
La imparcialidad no es un absoluto, pero se aproxima a ella a través de reglas que
buscan evitar cualquier influencia externa, asegurando que el juez decida de manera
independiente del caso concreto y de los protagonistas del conflicto. Existen tres
máximas fundamentales: la independencia de los jueces frente a los demás poderes del
Estado que pueda influir en la consideración del caso, la imparcialidad respecto al caso,
determinada por la relación del juzgador con el caso mismo (motivos de temor o
sospecha de parcialidad del Juez, que persigue el fin de posibilitar su exclusión de la
tarea de juzgar en un caso concreto cuando él afecta su posición Imparcial) y el
principio del juez natural, que prohíbe la manipulación para asignar casos a jueces
específicos.
La independencia judicial: es una característica que le corresponde al poder judicial y se
concibe en dos niveles: por un lado, la independencia del poder judicial frente a los
otros poderes del Estado; y por otro, la autonomía de cada juez al decidir casos
concretos. Esta independencia asegura que los jueces puedan dictar resoluciones libres
de presiones externas, limitándose solo al derecho vigente. Además, la estabilidad de
los jueces, garantizada por la Constitución, refuerza esta autonomía, evitando que sean
removidos arbitrariamente.
La independencia judicial implica que los jueces no deben ser influenciados por otros
poderes del Estado. Cada juez es soberano en la resolución de un caso, conforme a la
ley. Las instancias recursivas no deben ser vistas como una organización jerárquica, sino
como mecanismos para evitar errores judiciales y garantizar la justicia.
Las reglas que prevén la estabilidad de los jueces permanentes, la compensación por
sus tareas, insusceptible de ser disminuida, la prohibición para el Presidente de ejercer
funciones judiciales y el deber gral. de los jueces de ajustar sus decisiones a la ley del
Congreso, son sólo aspectos de la independencia y límites de la función judicial.
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Es una organización horizontal en la que cada juez es soberano al decidir el caso
conforme a la ley. Y esto es así, aunque se faculte a alguien para recurrir la decisión de
un tribunal y se permita, de este modo, que otro tribunal re examine el caso y este
tribunal elimine, revoque o reforme la decisión anterior por considerarla errónea; pues
las instancias recursivas y los tribunales creados para llevarlas a cabo deben ser
considerados para evitar errores judiciales para garantía de justiciable. La CN prohíbe al
poder ejecutivo ejercer funciones judiciales y arrogarse el conocimiento de causas
pendientes o restablecer la fenecidas; de esto se desprende que el PL carece de
atribuciones judiciales, como no sean aquellas propias de juicio político que son para
destituir autoridades constitucionales. El PJ es el único autorizado para juzgar los
conflictos sociales concretos y para solucionar los aplicados aplicando la ley.
Solo los tribunales establecidos por ley y competentes para juzgar el caso concreto, se
pueden pronunciar sobre el caso libremente y sin estar sometidos a la autoridad de otra
persona, juez o tribunal. Esta es otra de las razones que impiden regular la función
judicial por medio de la llamada jurisprudencia obligatoria.
Esto implica que cada juez cuando juzga y decide un caso concreto es libre para tomar
su decisión y solo se le exige que su fallo se conforme con aplicar el derecho vigente.
En esto reside la independencia judicial.
Imparcialidad frente al caso.-
Las reglas sobre imparcialidad se refieren por ello a la posición del juez frente al caso
en concreto que en principio de juzgar e intentar impedir que sobre él pese el temor de
parcialidad. La herramienta que el derecho utiliza en estos casos recién es la exclusión
del juez sospechado de parcialidad y su reemplazo por otra persona, puede ser por: estar
relacionados con las personas que intervienen en el procedimiento o bien con su objeto
o con el resultado. En estos casos se puede recusar a un juez y obtener su reemplazo o el
juez puede denunciar la relación y apartarse de oficio (excusación o inhibición).
Además de ser independiente, un juez debe enfrentar cada caso con objetividad frente
al caso concreto. La ley prevé mecanismos para apartar a un juez cuando existen
sospechas fundadas de parcialidad. Esto incluye tanto la recusación por las partes como
la excusación del juez cuando reconozca algún motivo que pueda afectar su
imparcialidad. Esta regla busca que el juez que investigó un caso no sea el mismo que lo
juzgue, garantizando así una mayor equidad en el proceso judicial.
Los motivos de apartamiento pretenden operar de pleno derecho. Es por ello que resulta
razonable permitir, a quienes pueden recusar, invocar y demostrar otro motivo que
funde seriamente el temor de parcialidad en el caso concreto.
Un caso especial de temor de parcialidad, se da cuando un integrante del tribunal de
juicio interviene en periodos anteriores en el procedimiento. La regla gral. debe impedir
que un juez que intervino total o parcialmente, dictó o contribuyó a dictar alguna
resolución en un periodo anterior del procedimiento, integre el tribunal formado para
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tramitar o decidir un periodo posterior. Por ende, la función de investigar para decidir si
va a realizarse un juicio contra una persona y la de juzgar a esa persona, no puede ser
cumplida por un mismo juez. En el único caso en el cual el poder legislativo nacional
conoce una imputación concreta contra alguien, es el juicio político, los diputados
llevan a cabo la investigación preliminar y acusan y los senadores, juzgan a la manera
de un órgano de enjuiciamiento.
En tres ocasiones la CN limita el poder del legislador procesal al tomar como modelo el
juicio por jurados y obligar al congreso a dictar una ley general sobre la materia: Art 24,
75 inc 12 y 118 CN.- Este tipo de enjuiciamiento solo funciona sobre la base de un
tribunal neutral, cuyos integrantes no hayan intervenido en la preparación de la
acusación que se juzga en el juicio, ni están afectados por motivo alguno que funde la
sospecha de parcialidad.
La estabilidad de los jueces.-Los jueces permanentes gozan de estabilidad en sus cargos,
asegurándose su inamovilidad salvo que incurran en delito o dejen de cumplir sus
funciones adecuadamente. Los mecanismos para su destitución están claramente
regulados en la Constitución, incluyendo el juicio político para los jueces de la Corte
Suprema y un jurado de enjuiciamiento para los jueces de tribunales inferiores. Este
sistema busca proteger la independencia judicial, evitando que los jueces sean objeto de
persecuciones políticas o presiones indebidas.
Los jueces gozan de estabilidad en sus empleos, con un límite de edad de 75 años. Son
nombrados por un sistema que involucra tanto al poder ejecutivo como al legislativo, y
su estabilidad en el cargo busca garantizar su independencia y pluralismo ideológico.
Cumplida la edad de 75 años, deberán renovar su nombramiento.-
En definitiva, la organización judicial busca garantizar un sistema imparcial,
independiente y justo, donde los jueces puedan ejercer su función sin interferencias
externas y con plena sujeción al derecho.
Nombramiento de los jueces.- Es un acto conjunto que propone el PE y del PL que a
través del Senado presta su acuerdo para la designación, con la reforma del 94 se
conservó este sistema solo para los jueces de la Corte Suprema.- En cambio, los jueces
de tribunales inferiores serán sugeridos en terna vinculante por un Consejo de la
Magistratura a crearse y nombrados por el presidente con el acuerdo del senado.
Con ambos sistemas se pretende en conjunción con la permanencia y estabilidad de los
jueces en sus cargos, garantizar la independencia y el pluralismo político e ideológico.
La estabilidad de los jueces en sus empleos se asegura al establecer que solo serán
removidos cuando desempeñan mal sus funciones o cuando comentan un delito al
ejercerla y se prevé una forma de enjuiciamiento especial para la comprobación de estas
circunstancias cuyo tribunal solo puede destituir al acusado en caso de condena. Para
los jueces la reforma previó un Jurado de enjuiciamiento integrado por legisladores,
magistrados y abogados, en el marco del Consejo de la Magistratura.
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Para los jueces de la Corte Suprema se prevé lo que es el juicio político que resuelve
provocar la cámara de diputados, quien asume el papel de acusador - mientras el senado
se constituye como tribunal de enjuiciamiento.
Los jueces tienen el privilegio que impide perseguirlos penalmente antes de su
remoción, no significa inmunidad pues la pérdida del cargo por alguna razón, no solo
por remoción, habilita la persecución penal y coloca al juez en la misma posición que
cualquier habitante.
JUICIO POR JURADOS.-
Nuestra CN establece la necesidad de que la sentencia penal sea dictada con la
colaboración de jueces accidentales no permanentes ni profesionales que no formen
parte de la burocracia judicial.
La ley fundamental adherido a un modelo concreto de enjuiciamiento penal que
permite a los jurados representantes populares conocer controlar Y valorar la prueba que
decide el caso y por la otra como consecuencia necesaria que estos representantes del
pueblo estén presentes durante el juicio en el que son incorporados los elementos
válidos para determinar la sentencia y se escucha a todos los intervinientes en el
procedimiento que pretenden influir sobre esta decisión.
El resultado de la aplicación del sistema es consecuente él solo se ha mostrado eficiente
para percibir los hechos punibles de menor importancia cometidos por delincuentes no
habituales O sea primarios Generalmente adaptados a una vida social sin desviaciones
de las reglas establecidas.
La concepción que políticamente rechaza el juicio por jurados tiende a raíces
autoritarias .
El tribunal de jurados constituye un freno político para la arbitrariedad de los
funcionarios públicos permanentes, en el uso de mecanismos coactivos de gran poder
destructor de la personalidad, en el sentido de consultar otra opinión, para el caso
vinculante, que autorice a los funcionarios a usar, conforme a la ley penal, la ley estatal.
Debate.- La opinión dominante sostiene que la regla sobre la organización judicial y la
composición de los tribunales no obliga a las autonomías locales, ya que las provincias
no han transferido a la nación su organización judicial. Se argumenta que la
Constitución Nacional (art. 24 y 75 inc. 12) solo impone al Congreso nacional la
obligación de implementar el juicio por jurados, por lo que la integración de tribunales
penales con ciudadanos solo sería aplicable a la organización judicial federal.
Sin embargo, otra postura defiende que el art. 24 es una garantía que debe ser respetada
por las provincias para asegurar la correcta administración de la justicia penal (art. 5
CN). Además, el art. 75 inc. 12 establece que la ley del juicio por jurados es una "ley
general para toda la Nación", lo que implica que el poder legislativo nacional tiene
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competencias delegadas en esta materia, quedando fuera de las facultades provinciales
(art. 121 CN).
En este contexto, el proceso penal y la organización del jurado son competencias
legislativas del Congreso, ya que la implementación del juicio por jurados afecta no solo
a la organización judicial, sino también a la estructura básica de los tribunales y
aspectos políticos del juicio. Esto podría llevar a una unificación legislativa de los
sistemas procesales penales mediante una ley marco nacional.
¿ÚNICA O DOBLE INSTANCIA? La Corte Suprema ha afirmado que la doble
instancia no es un requisito constitucional, permitiendo al legislador decidir sobre la
existencia de una o más instancias. Sin embargo, se subraya la necesidad de que un
condenado pueda apelar ante un tribunal superior tras un fallo condenatorio.
Se argumenta a favor de la apelación como medio para evitar errores judiciales y
garantizar una administración de justicia adecuada.
Un caso crítico es el de un tribunal unipersonal (el tribunal del debate y del fallo esté
representado por un solo juez), donde se admite la apelación ante un tribunal colegiado,
resaltando que la pluralidad e idoneidad de los jueces son esenciales.
Maier sostiene que el recurso de casación debe permitir la inclusión de pruebas omitidas
para corregir errores graves o nueva prueba que no ingresó al debate o elemento de
prueba falsamente percibido por el tribunal de debate y cumplir con las convenciones
internacionales de Derechos Humanos. Este recurso no debería estar limitado por la
gravedad de la pena, y el acusador no debería tener derecho a apelar tras un juicio en
única instancia, respetando el principio de ne bis in idem.
este sistema es más apto que el de jueces profesionales para asegurar un juicio justo, y
para fundamentarlo abordan aspectos centrales como:
La estructura del juicio oral.
La composición del jurado.
La deliberación.
Las formas de evitar la influencia externa (medios, prejuicios).
1. Imparcialidad: concepto y fundamento
La imparcialidad significa que el juez no tiene interés en el resultado del juicio significa
que el juez no tiene interés en el resultado del juicio, actuando como un “tercero
desinteresado”. Está garantizado por tratados internacionales y se vincula con los
principios de juez natural e independencia judicial. La imparcialidad es tanta.
La imparcialidad es tanto objetiva. (estructura del proceso) como subjetiva (estructura
del proceso) como subjetiva (actitud del juez), y constituye una garantía del acusado ,
no una cualidad personal del juez. Sin ella, el derecho al debido proceso se
desnaturaliza.
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2. Modelos de enjuiciamiento: inquisitivo vs acusatorio
El artículo compara dos modelos:
Sistema inquisitivo : el juez investiga, acusa y juzga, lo que lo vuelve parte del proceso
y viola la imparcialidad desde eldesde el origen.
Sistema acusatorio : las funciones están separadas, el juez solo juzga y el caso se
resuelve en un proceso oral, público y contradictorio .
El juicio por jurados es parte del modelo acusatorio y está previsto en la Constitución
Argentina (art. 118) como meta pendiente . En este sistemacomo meta pendiente. En
este sistema, la imparcialidad cobra mayor fuerza gracias a la participación ciudadana.
3. Ventajas del juicio por jurados
a. Juicio oral y contradictorio
Los jurados no conocen el caso antes del debate.
No tienen acceso al expediente ni prejuicios previos.
Solo decidió en base a lo dicho y probado durante el juicio. Esto refuerza la neutralidad.
y elimina el riesgo de que los jueces lleguen al juicio con ideas formadas.
b. Exclusión de pruebas ilícitas
A diferencia de los jueces profesionales, los jurados no pueden verse influidos por
pruebas inválidas porque nunca las conocen .
Esto garantiza la eficacia real de la regla de exclusión probatoria .
Principio de inocenciac. Principio de inocencia
Los jurados no conocen antecedentes penales del acusado.
Esto reduce el riesgo de prejuzgamiento y hace más efectivo el derecho penal de acto
(juzgar hechos, no personas).
4. Selección e integración del jurado
El proceso de selección de jurados (voir dire) es más riguroso y transparente queque el
de los jueces. Se asegura:
Representatividad sección transversal ) .: el jurado debe reflejar la diversidad social.
Igualdad : no se puede excluir jurados por razones de raza, género, religión.
Se recurre a recusaciones con y sin causa para excluir a potenciales jurados
sesgados .para excluir a potenciales jurados sesgados.
Este procedimiento apunta a formar un jurado imparcial y objetivo , ajustado al caso
concreto.
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5. Deliberación colectiva: una práctica democrática
La deliberación del jurado es clave porque:
Permite contrastar ideas y prejuicios entre personas diversas.
Favorece el análisis racional, la escucha y el consenso.
Tiene un valor educativo y cívico , fomentando la ciudadanía activa.
Estudios en EE.UU. muestran quiénes participan como jurados:
Aumentarán su compromiso social y confianza en las instituciones.
Desarrollan habilidades democráticas. Además, la exigencia de unanimidad o mayorías
cualificadas refuerza la reflexión y legitima el veredicto.
6. Influencia de los medios de comunicación.
Uno de los desafíos de la imparcialidad es la presión mediática en casos de alta
repercusión. Sin embargo, el juicio por jurados cuenta con herramientas para
neutralizarla :
Voir dire: permite excluir jurados ya influenciados.
Instrucciones judiciales: ordenan a los jurados no informarse por medios.
Secuestro del jurado: aislamiento temporal para evitar contacto con la prensa.
Control de declaraciones públicas de abogados y testigos.
En comparación, los jueces profesionales también pueden ser influenciados, pero no
existen tantos mecanismos para prevenirlo. Además, muchas temen represalias
mediáticas o políticas, lo que puede afectar su libertad para decidir.
El juicio por jurados es una herramienta esencial para garantizar la imparcialidad. Su
carácter ciudadano, temporal y plural , junto con un diseño procesal transparente, lo
convierte en un modelo más confiable que los jueces profesionales permanentes.
Mientras que el juez profesional debe demostrar su imparcialidad después del fallo ya
nace mediante una sentencia motivada, el jurado ya nace imparcial gracias al proceso de
selección y gracias al proceso de selección ya las condiciones del debate.
Aunque no hay valores absolutos, el jurado representa una aproximación realista y
democrática al ideal al ideal de justicia. Su implementación a nivel nacional no solo
asegura juicios más justos, sino que fortalece la democracia , acercando a la ciudadanía
al sistema judicial.
Apuntes de clase 4
Imparcialidad. Garantía
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Se extrae de la CN que el que juzga debe ser lo más imparcial posible, nada sirve tener
un juez independiente, que se corresponde como natural si al momento de juzgar tiene
intereses en el resultado del pleito. Llerena. La imparcialidad es “apropiada
indiferencia”, sobre el resultado de este proceso, en cuanto a que si tomamos el origen
de la palabra imparcial, no debe interesar el resultado. Importancia: no sirve de nada si
quien va a juzgar no es imparcial, si tiene un interés por eso ciertos autores denominan a
esta garantía como “meta” garantía, por encima de otras. Acciones con las que se busca
que un juez sea imparcial. En cuanto a ello frente al caso concreto, podemos tener run
juez independiente y natural pero puede tener interés porque sigue siendo ser humano.
Maier dice que la imparcialidad se obtiene o nos acercamos de forma negativa,
“corriendo al juez”, esa herramienta procesal para correrlo es la recusación y la
excusación -esto es, por parte del juez mismo.- Son taxativas? No, pueden ser
económicas, personales, etc. Antes se consideraba que si eran taxativos, pero con
Llerena la CSJN dijo que no, se agrega esta “ventana” con los códigos, pero Maier ya
decía que no debía ser taxativo porque es imposible de prever.
Objetiva: actos previos del proceso, en instancias previas al juicio ya tomando
decisiones al incio crea temor de parcialidad
Subjetiva: si tiene que ver con intereses personales.
Juicio por jurados. Maier y la CN tiene un mandato muy claro, que es que los juicios
criminales ordinarios deben resolverse por JXJ, art 24, 118. Maier señala que, se puede
desprender del ppio republicano pero no hay nada en la CN que nos indique, más claro
que los procesos deben ser acusatorios deben ser JXJ ningún caso hay donde un jurado
investigo, elevo a juicio y juzgó solo decidían con lo que plantean las partes. Interviene
en nuestro país en la etapa acusatoria, arreglo constitucional que busca un juzgador
imparcial. Rol del ciudadano para juzgar, busca que la persona que lo hace sea lo más
imparcial posible como dcho del imputado/a a tener un juzgamiento imparcial. Del texto
de Almeida surge el porqué con esto se garantiza la imparcialidad del que juzga, 1- la
accidentalidad ya que no pone en juego nada al momento de resolver el proceso, y que
es la 1ra y última vez que resuelven, 2- dimensión democrática y de confianza al poder
judicial en el sentido que aporta a la discusión democrática y participación ciudadana,
esto último le da otra legitimidad 3- cuando empieza a surgir le jurado como
constitución? Año 2005- 08 en adelante, 4- mecanismo de selección: sorteo anual donde
se pone a miles de ciudadanos, luego hay otro sorteo mitad mujeres y mitad hombres y
el proceso de selección avanza cuando intervienen las partes en el proceso en ellas las
partes tienen dcho a recusar jurados luego de hacerles unas preguntas y durante la
audiencia se le pueden hacer más preguntas, se intenta eliminar las condiciones
externas. Las recusaciones pueden ser con y sin causa, las con se le deben explicar al
juez. La prueba solo la ven los jurados que fue admitida para el juicio, eso también
busca garantizar imparcialidad, 5- deliberación. Ahí hay jurados que pueden cambiar de
opinión, esta deliberación enriquece porque deben llegar a una decisión, acá en arg
puede o no ser unánime, para penas perpetuas debe serlo.
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CLASE 5 31/03
Derecho de Defensa parte I
Fallo Núñez:
Reafirma que la ausencia de un abogado o su mala actuación puede llevar a la nulidad
del proceso.
Señala que la defensa es un pilar del Estado de Derecho.
Resalta que la defensa técnica debe garantizarse a toda persona sin distinción.
Principios Relacionados: Igualdad de armas: Se busca evitar la desigualdad entre la
fiscalía y la defensa. Nulidad procesal: La falta de defensa técnica puede invalidar un
juicio. Defensa pública: Importancia de contar con un sistema de defensores
capacitados.
Conclusión: La asistencia técnica efectiva es esencial para la justicia penal.
Su ausencia o deficiencia vulnera el derecho de defensa y puede afectar la validez de un
proceso.
Se recomienda reforzar los mecanismos que garanticen defensores públicos eficientes y
procesos justos.
Apuntes de clase
LEER la ley
Art 18 es inviolable, dcho que viene desde hace siglos, en algunos lugares se clamó
como parte del debido proceso, pero nuestra CN eligió decir “defensa” además de lo
dispuesto en los TT II:
art 8.2 inc D del CADH; 2. Toda persona inculpada de delito tiene derecho a que se
presuma su inocencia mientras no se establezca legalmente su culpabilidad. Durante el
proceso, toda persona tiene derecho, en plena igualdad, a las siguientes garantías
mínimas:
-a. derecho del inculpado de ser asistido gratuitamente por el traductor o intérprete, si no
comprende o no habla el idioma del juzgado o tribunal;
b. comunicación previa y detallada al inculpado de la acusación formulada; 15
c. concesión al inculpado del tiempo y de los medios adecuados para la preparación de
su defensa;
d. derecho del inculpado de defenderse personalmente o de ser asistido por un defensor
de su elección y de comunicarse libre y privadamente con su defensor;
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e. derecho irrenunciable de ser asistido por un defensor proporcionado por el Estado,
remunerado o no según la legislación interna, si el inculpado no se defendiere por sí
mismo ni nombrare defensor dentro del plazo establecido por la ley;
f. derecho de la defensa de interrogar a los testigos presentes en el tribunal y de obtener
la comparecencia, como testigos o peritos, de otras personas que puedan arrojar luz
sobre los hechos;
g. derecho a no ser obligado a declarar contra sí mismo ni a declararse culpable,
y h. derecho de recurrir del fallo ante juez o tribunal superior
14.3 D de PIDCYP
Intervenir en el proceso y realizar todas las actuaciones necesarias para [MAIER VER]
que se te garantice la posibilidad de intervenir para resistir la acusación, alegar para
evitar que la acusación avance y se aplique el poder punitivo. Dentro de este dcho se
habla también, del dcho a ser oído, controlar la prueba, probar los hechos que invoca la
defensa y valorar la prueba. Se entiende la defensa
Debido proceso para la CSJN: acusación, defensa, prueba, y sentencia que contiene todo
sin esto NO HAY debido proceso y se puede anular si no fue respetado debidamente, la
defensa se entiende de la acusación sobre una acusación, si no me “escuchan” de qué
sirve? Debe ser clara, precisa, circunstanciada/-modo, tiempo, lugar- con lenguaje
descriptivo. Art. 164 xej cómo me defiendo? Si no es lenguaje descriptivo, es abstracto.
Además debo conocerla imputación, si yo no la sé de forma fehaciente no puedo
defenderme -indagatoria o intimación de los hechos- se le hace saber de lo que se lo
acusa, el delito calificado, la prueba y ahí el imputado esa audiencia tiene la oportunidad
de ofrecer prueba o versión de los hechos o no decir nada. Dcho de confrontar a los
testigos -en el marco del proceso para defenderse el imputado debe saber y participar,
controlar la prueba participar de peritajes y demás. Valorar=alegrar, no es menor que el
imputado dé su versión porque si no da su valoración no tiene sentido la imputación.
La defensa material: la ejerce el imputado en el ser oído, hablando con el juez/fiscal,
ofreciendo testigos, es lo más esencial entrando en colisión con el juicio en ausencia
porque hay muchas cosas que solo el imputados sabe, si se le informó la posibilidad de
participar pero el imputado no quiso ahí está ok, ahora bien, si no se le informó
Técnica: asistencia de un abogado. Existe la posibilidad de que uno se defienda a sí
mismo pero si no conoce el proceso el juez debe poner una defensa técnica.
Fallo Nuñez: 10 días detenido sin ir ante autoridad judicial, violando garantías de
defensa -desde el momento en que me detienen estoy imputado- cuando interpone
casación in pauperis “de forma paupérrima”, no es un escrito técnico, la defensora copia
lo que él dice y se le corre vista repitiendo lo que él puso sin estar de acuerdo con la
petición del imputado. Solo se hace lugar al recurso y se rechaza por la formalidad de
falta de fundamentación, el REF, se le corre vista a un asesor letrado éste sin contestar
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corre vista, mientras que la CSJN dice que no estaba rechazado el REF y ahí dice que no
puede aún intervenir, sin embargo entra al Recurso, en materia criminal deben
extremarse los recaudos, debe ser CIERTO que haya un despliegue de autoridades, los
reclamos de los privados de libertad deben ser eficientes dándole un defensor para ese
recurso y darle el trámite que merece. La Corte le da un matiz sobre la apelación, no es
que el defensor debe fundar TODO lo que el imputado pide, no se cumplieron las
exigencias del art 18 de la CN es insuficiente el recurso in pauperis, no alcanza con
decir que hubo una violación a la defensa en juicio, sino que hay que ir a raíz esto es, el
trámite de casación local o sea había problemas desde antes “trasgresión de defensa en
juicio” .
Estrategia de defensa, puede hacer cosas que parecen perjudiciales y quizás quiere
guardarse argumentos para el momento del juicio.
Principio de Congruencia
No hay defensa sin imputación; todo sobre el dcho a ser oído pierde sentido si la
sentencia no tiene correlación con la acusación y todo lo que surgió de ella y lo que
pude ser oído y defenderme si no existe este ppio de congruencia para que me defendi?
Si me acusaron de otra cosa. La lógica es, conozco la imputación, me defiendo y la
sentencia solo se puede pronunciar sobre ello esto es, esencia del ppio acusatorio el juez
no se puede apartar de lo que el fiscal dijo en la acusación. Hay que caso x caso en
concreto que cuando no hay correlación o hay modificación la persona ya tiene la
oportunidad de defenderse. En todos los casos donde falla esto y “la persona es
sorprendida” hay una violación al dcho de defensa.
Apuntes bibliografía
Hegglin, María Florencia (2006). Al rescate de una defensa técnica adecuada.
(Comentario al fallo Nuñez).
El imputado Ricardo Alberto Núñez presentó , por sí mismo, in forma pauperis, un
escrito ante la Corte Suprema contra la denegatoria de un recurso extraordinario federal.
Su defensa oficial luego lo fundamentó, pero sin sustancia ni compromiso real. En ese
momento, el recurso aún no había sido formalmente denegado.
La Corte, pese a esta irregularidad procesal, decidió intervenir igualmente debido a la
gravedad debido a la gravedad del estado de indefensión en que se encontraba Núñez ya
las Múltiples falencias en su defensa técnica a lo largo del proceso penal.
Derecho de defensa efectiva y asistencia técnica adecuada. La Corte reafirma que toda
persona privada de libertad tiene derecho a una defensa jurídica real, cierta y sustancial ,
no meramente formal. La designación de un defensor oficial no es suficiente si no se
ejerce una defensa auténtica que permita al imputado ejercer sus derechos procesales.
Estado de indefensión. Se constataron numerosas fallas: cambios reiterados de defensor,
falta de notificación a la defensa, ausencia de asistencia durante más de diez días,
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actitud pasiva de los defensores, y falta de tratamiento de la apelación contra la prisión
preventiva.
Rol de los jueces y responsabilidad institucional. La CSJN criticó duramente a los
tribunales inferiores , que mostraron indiferencia ante la deficiencia en la defensa de
Núñez y agravaron su estado de indefensión. al negar sus recursos conal negar sus
recursos con un excesivo rigor formal.
Interpretación amplia del recurso de casación. La Corte sostuvo que los recursos deben
ser interpretados de forma no restrictiva ni formalista , conforme a los estándares del
Derecho Internacional de los Derechos Humanos, especialmente el artículo 8 inciso h)
del Pacto de San José de Costa Rica. El recurso de casación debe poder ser accedido de
forma sencilla.la validez de lay revisar permitirá la validez de la sentencia y el respeto a
los derechos fundamentales.
La Corte: Declaró la nulidad de todo lo accionado a partir del recurso de casación in
forma pauperis . Ordenó que ese recurso fuera resuelto luego de que Núñez contara con
una defensa efectiva y sustancial . Exhortó al Tribunal Superior de Córdoba a esclarecer
las circunstancias de la privación de libertad de Núñez sin asistencia legal. Emitió una
recomendación general a todos los jueces para evitar este tipo de situaciones que
deterioran la administración de justicia.
Importancia del fallo
El caso demuestra la firme preocupación de la Corte por garantizar el derecho de
defensa en juicio. Subraya que no basta con designar un defensor , sino que este debe
actuar de manera comprometida y eficaz. Reitera que el debe de garantizar una defensa
adecuada recae también sobre los jueces , no solo sobre los defensores.
Implicancias para el sistema judicial. El fallo redefine la defensa técnica adecuada como
un derecho ciudadano y una obligación del Estado .
Marca un precedente claro sobre el rol activo que deben tener los jueces frente a la
ineficacia defensiva, y cómo deben evitar los formalismos que impiden el acceso real a
la justicia.
MAIER. Nuestra Constitución establece que la defensa en juicio de la persona y sus
derechos es inviolable. Esta protección se extiende a todos los atributos de la persona,
como la libertad, la vida, el patrimonio y los derechos que pueden ser susceptibles de
intervención o menoscabo por decisiones estatales.
Se establecen requisitos rigurosos para garantizar que el imputado tenga una
oportunidad adecuada de audiencia: Debe comparecer en persona ante el tribunal, que le
comunicará con claridad el hecho que se le imputa, permitiéndole así ejercer su defensa
material. Aunque el imputado tiene el derecho de abstenerse de declarar, se le concede
la oportunidad de ser oído.
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Además, durante el juicio se rige el principio de inmediación, lo que implica que la
presencia del acusado es obligatoria durante todo el debate y hasta la lectura de la
sentencia. Esto permite verificar que el imputado ha tenido la oportunidad suficiente
para interrogar a los testigos y peritos, controlar la prueba presentada por la parte
contraria y exponer al tribunal la solución que propone para la sentencia.
La Constitución también se ha referido al enjuiciamiento penal de manera particular,
abarcando reformas procesales que buscan garantizar una defensa eficaz de la vida, la
libertad y el honor de los ciudadanos. La introducción del juicio por jurados no sólo
aborda la composición de los tribunales penales, sino que también enfatiza que el juicio
penal debe ser oral, continuo y regido por el principio de inmediación.
El derecho de defensa no se limita únicamente a la protección del imputado, sino que
también se extiende a otros individuos que pueden intervenir en el proceso. Este
derecho permite defender un interés legítimo frente a las decisiones estatales, ya sea
buscando una acción reparatoria o resistiendo una pretensión.
Esta garantía, al igual que otras, actúa como un contrapeso al poder del Estado,
limitando su capacidad de acción. Es importante tener en cuenta que si un error judicial
lleva a la negación de atribuciones del ministerio público, esta situación puede ser
objeto de anulación si se recurre, aunque no bajo el argumento de violación de la
defensa, sino por incumplimiento del procedimiento legal. Interpretar de otra manera
sería confundir el sentido de las garantías individuales como limitadoras del poder
estatal, sugiriendo que el propio Estado, en el ejercicio de su autoridad, pueda
beneficiarse de estas cláusulas.
El derecho de defensa del imputado incluye la facultad de intervenir en el
procedimiento penal, con el fin de cuestionar la posible reacción penal en su contra.
Esto implica realizar todas las actividades necesarias para evidenciar la falta de
fundamento de la potestad penal del Estado o cualquier circunstancia que pueda excluir
o atenuar dicha reacción. Este derecho también abarca la facultad de ser oído, controlar
la prueba de cargo que se utilizará en la sentencia, presentar pruebas que apoyen su
posición y argumentar legalmente para obtener una sentencia favorable que limite la
aplicación del poder penal estatal.
Una característica distintiva es la obligatoriedad de la defensa técnica. Nuestro sistema
de derecho procesal penal establece, de manera unánime, que la asistencia jurídica del
imputado es necesaria. En caso de que el imputado no pueda designar a un defensor por
falta de recursos u otras razones, el Estado está obligado a proporcionarle un defensor
oficial. La única excepción es el derecho a defenderse a sí mismo, que los códigos
procesales penales permiten, aunque no de manera absoluta, siempre que no afecte la
eficacia de la defensa ni obstruya el normal desarrollo del proceso.
Es crucial considerar que la necesidad de defensa técnica se reconoce como un servicio
público esencial, que se brinda incluso en contra de la voluntad del imputado. El
defensor, por lo tanto, complementa la capacidad del imputado para participar en el
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juicio penal, desempeñando así un rol fundamental. A excepción de ciertas situaciones,
tanto el imputado como el defensor poseen facultades autónomas.
Derecho a ser oído. La base fundamental del derecho a defenderse radica en la
posibilidad de expresarse libremente sobre cada uno de los aspectos de la imputación.
Esto incluye la capacidad de aportar todas las circunstancias relevantes que puedan
ayudar a evitar o atenuar las consecuencias jurídicas potenciales, así como a inhibir la
persecución penal. De hecho, algunas constituciones incorporan directamente en su
texto el derecho a ser oído, reconociéndose como un pilar del derecho a defenderse.
Sin embargo, para que cualquier garantía constitucional tenga efectividad, las pocas
palabras que la enuncian deben tener un significado mucho más profundo que el
meramente semántico. No sería suficiente escuchar al imputado si no se establecen, al
desarrollar el contenido de la garantía, ciertos presupuestos y consecuencias que
faciliten el ejercicio de este derecho. Esto es fundamental para otorgarle un significado
más preciso y valioso, más allá de la mera posibilidad de que el imputado exponga su
posición en el procedimiento penal.
La complejidad se agrava al considerar que la Constitución nacional, en su Artículo 28,
exige que la ley de enjuiciamiento penal contemple actividades previas y consecuencias
posteriores relacionadas con el ejercicio de esta facultad. Esto es esencial para que se
constituya en el núcleo del derecho de defensa en juicio. El desarrollo de estas
necesidades formales se conoce como el principio de contradicción, que asegura que el
proceso sea justo y que todas las partes tengan la oportunidad de presentar su caso
adecuadamente.
Imputación necesaria. Para que alguien pueda defenderse, es fundamental que exista
una imputación clara, es decir, algo de lo cual defenderse, ya sea una acción u omisión
que se le atribuye y que tenga relevancia en el ámbito jurídico. Esta imputación debe
señalar que el imputado ha violado una prohibición o un mandato del orden jurídico, lo
que podría llevar a consecuencias penales, ya que incluye todos los elementos que,
según la ley penal, configuran un hecho punible.
Una imputación correctamente formulada es crucial para que el derecho a ser oído sea
efectivo, ya que debe basarse en una descripción clara y detallada de un hecho concreto,
incluyendo las circunstancias de modo, tiempo y lugar. Además, es fundamental que la
imputación no comprometa la imparcialidad del tribunal que juzga, es decir, no debe
originarse en él, para así preservar su imparcialidad y evitar cualquier sospecha de
sesgo. Esta es una máxima fundamental del principio acusatorio.
El CCPN no ha avanzado significativamente en este aspecto. Sin embargo, es evidente
que nuestro sistema jurídico mantiene la figura de dos inquisidores al conservar al juez
de instrucción junto al ministerio público, que actúa como el nuevo acusador estatal.
Esta dualidad genera consecuencias como la excesiva complejidad del procedimiento y
la falta de garantías procesales. Esto se debe a que el juez que autoriza medidas
coercitivas es el mismo que investiga y persigue penalmente, lo que implica que actúa
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tanto como juez de la necesidad de la medida para la eficacia de la persecución penal
como juez de su legitimidad jurídica. Esta confusión de roles es inadmisible y, en última
instancia, debilita el control necesario para garantizar la protección de las garantías
procesales.
La acusación del ministerio público es un acto procesal crucial que debe incluir, además
de la identificación del acusado, una descripción clara, precisa y circunstanciada del
hecho que se le imputa. Si la acusación presenta defectos, se compromete la eficacia del
acto, lo que a su vez afecta el derecho del imputado a una defensa efectiva.
Este proceso se compone de diversos actos procesales interrelacionados, donde cada
acto sirve como un presupuesto necesario para el siguiente, hasta llegar a la sentencia.
Así, una acusación bien formulada es esencial para garantizar un debate justo y una
sentencia válida. La ineficacia de la acusación es absoluta y no puede ser subsanada por
hechos posteriores, como la falta de denuncia del defecto o el consentimiento del
interesado. Por lo tanto, el tribunal tiene la facultad de declarar la inadmisibilidad del
acto o privarlo de su eficacia, ya sea antes de su ingreso al procedimiento o al momento
de su ingreso.
Conocimiento de la imputación.
Nadie puede defenderse de lo que no conoce. Por ello, para garantizar el derecho del
imputado a ser oído, es esencial informar correctamente sobre la imputación. Este
proceso, conocido como intimación, debe cumplir con ciertas características: debe
ofrecer una notificación clara, precisa y detallada del hecho concreto que se le atribuye
al imputado. No basta con mencionar la ley penal supuestamente infringida; es
necesario describir específicamente la acción u omisión, incluyendo las circunstancias
de modo, tiempo y lugar que definan su conducta.
El derecho a ser oído se extiende no solo a la sentencia definitiva, sino también a
decisiones interlocutorias que puedan perjudicar al imputado. Por ello, las leyes
procesales requieren cumplir formalmente con el acto de intimación desde el inicio del
procedimiento.
La falta de una imputación precisa o de una intimación adecuada conduce a la privación
del derecho a ser oído, lo que puede invalidar la resolución judicial que afecta al
imputado. Esto resalta la importancia del derecho constitucional a la defensa, del cual el
derecho a ser oído es una parte integral.
Audiencia. El derecho a ser oído alcanza su expresión real en la audiencia del imputado
ante el tribunal. Esta audiencia es crucial para que el imputado pueda rechazar la
imputación o, si la admite, presentar circunstancias que la neutralicen o aminoren. No
solo es importante en la sentencia final, sino también en decisiones interlocutorias que
afectan su situación durante el proceso.
El imputado debe tener la oportunidad de pronunciarse ante el tribunal en cualquier
etapa, ya sea durante el juicio ,en el caso de que el acusador amplie su acusación o en la
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fase preparatoria o preliminar (etapa de instrucción) del procedimiento, donde pueden
aplicarse medidas coercitivas. La audiencia es un requisito formal de la acusación.
También cuando se coloca en manos del Ministerio Público el procedimiento
preparatorio, el deber de escuchar al imputado es uno de los presupuestos formales de la
acusación.
Además, el imputado puede solicitar ser escuchado en cualquier momento, siempre que
se refiera a la imputación y no busque perturbar o demorar el procedimiento. La
Constitución prohíbe, como parte integrante del derecho a la defensa, cualquier forma
de coerción que limite su voluntad o restrinja la libertad de decidir, garantizando que su
declaración sea libre y voluntaria, lo que se alinea con el principio de que nadie puede
ser obligado a declarar en su contra (Art. 18 CN).
Para asegurar que la declaración del imputado represente su toma de decisión frente a la
imputación: Las preguntas deben ser claras y precisas, sin ser capciosas, y el imputado
tiene el derecho a abstenerse de declarar sin que su silencio se interprete como una
prueba en su contra.
La falta de audiencia o el incumplimiento de estas normas invalidan cualquier
resolución judicial que afecte al imputado, vulnerando así su derecho a ser oído, un
componente esencial del derecho de defensa.
Correlación entre imputación y fallo.
La estricta regulación del derecho a ser oído carece de sentido si la sentencia no se
limita a los hechos y circunstancias que han sido formalmente intimados al acusado.
Esto garantiza que el fallo no aborde elementos no incluidos en el proceso,
estableciendo el principio de correlación entre acusación y sentencia.
Este principio se relaciona con la inviolabilidad de la defensa; cualquier sorpresa en la
sentencia afecta negativamente este derecho. La sentencia debe centrarse en el hecho
imputado, ya sea acción u omisión, y no puede valorar circunstancias no presentadas en
la acusación ni hechos distintos al acusado. Por ejemplo, un cambio abrupto en la
calificación jurídica puede causar indefensión.
Aunque el tribunal puede adjudicar al hecho acusado una calificación jurídica distinta a
la expresada en la acusación (iura novit curia), ésta debe establecer la calificación que
orienta a la defensa. A pesar de esta regla, la sentencia no puede exceder las
circunstancias fácticas descritas en la acusación; de lo contrario (si fracasa), no será
posible una nueva persecución penal con circunstancias no incluidas originalmente (el
principio ne bis in idem).
Una solución eficaz es presentar acusaciones alternativas o subsidiarias: donde el
acusador pondrá en juego las hipótesis posibles, debe detallar todas las circunstancias
necesarias para que sean verificables en la sentencia; sin perjuicio de ordenar el escrito
de manera que permita entender cuál es la tesis principal y cuál es la subsidiarias o
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alternativas. Es un pilar fundamental que permite el ejercicio idóneo del derecho de
defensa.
Es importante señalar que el tribunal puede en la sentencia y de oficio, introducir
circunstancias que beneficien al imputado, siempre que éstas no alteren la naturaleza de
la imputación. Si las figuras jurídicas son secantes, introducir de oficio circunstancias
que conduzcan a una condena más leve, sin haber sido defendidas o probadas, lesiona el
derecho de defensa. Los errores en la calificación jurídica no afectan la defensa mientras
se mantengan dentro de los hechos y circunstancias descritos en la acusación.
Igualdad de posiciones.
El poder del Estado.
El Estado, a través de órganos públicos preestablecidos, como el Ministerio Público y la
policía, quienes ejercen el poder penal del Estado, persigue penalmente.
Durante la fase de instrucción (procedimiento preparatorio y preliminar), la tarea
principal es investigar los elementos de pruebas sobre un hecho punible que se ha
denunciado, con el fin de con el fin de lograr la decisión acerca de si promueve el juicio
penal- acusación- o si se clausura la persecución penal- sobreseimiento- resulta que en
el.
En esta etapa, los órganos de persecución penal prevalecen sobre el imputado, aunque
deben respetar las garantías individuales que lo protegen.
El procedimiento de construcción de la verdad procesal, durante la instrucción
preliminar, es un procedimiento bastante autoritario; cualquiera que sea la autoridad que
lo preside o dirige ya sea un juez de instrucción o un fiscal: Esta autoridad estatal busca
recolectar información para determinar si se debe enjuiciar a una persona.
Una vez concluida la instrucción, idealmente se busca un equilibrio entre el acusado y el
acusador en el juicio, que es el momento donde ambos se enfrentan en igualdad de
condiciones. En este procedimiento, las facultades de ambos son paralelas: la acusación
genera la respuesta del acusado, y ambos pueden presentar pruebas y controvertir las del
otro, orientando al tribunal sobre cómo debe ejercer su poder de decisión.
Sin embargo, la situación cambia cuando se habla de la persecución de delitos de acción
privada. En estos casos, no hay un período de instrucción, y el procedimiento se
concentra prácticamente en el juicio, siguiendo un sistema acusatorio.
La posición de los órganos de persecución penal del Estado.
Se ha dicho que el Ministerio Público no es una parte del procedimiento penal en el
sentido de que haga valer en él un interés subjetivo propio o ajeno del estado - Hola
actuación de la ley penal sino por el contrario un órgano público cuyo interés se resume
en la correcta actuación de la ley penal; el tanto Amparo de ciudadano incorporar la
prueba de su inocencia y reclamar una decisión que libere la persecución penal como le
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imputa un hecho punible y demanda una consecuencia jurídica bajo la condición
procesal de que se verifique en el debate todos los extremos que condicionan esa
consecuencia. de acá se desprende que el ministerio público no esté situado frente al
imputado para inquirir y requerir sólo en contra de él sino para aclarar la imputación
procesal que soporte y requerir también a su favor cuando corresponde; solo con este
concepto se puede comprender que el Ministerio Público debe procurar la incorporación
de los elementos que sirvan para descargo del imputado, tenga la Facultad de requerir
El sobreseimiento o la solución si el resultado del procedimiento así lo indica y pueda
recurrir también a favor del imputado.
La defensa técnica
Una de las formas de propender a la equiparación de posiciones entre la acusador y el
acusado es sin duda el erigir a la defensa técnica en una presupuesto de la validez del
procedimiento y en fin de la sentencia. quien representa al ministerio público, órgano
de persecución Penal del Estado, es es un abogado; el acusador en los delitos de acción
privada está siempre asistido por un letrado. de allí que resulte necesario que un letrado
asista como defensor al imputado, cuando él no posee conocimiento jurídico
suficientes, o aún poseyéndolos, no puede ponerlos en práctica con idoneidad.
El defensor no es tan solo un asistente técnico del imputado sino que es un verdadero
sujeto del procedimiento penal que por lo general, ejerce facultades autónomas, sin
depender de la voluntad del imputado y cuya actividad responde siempre un interés
parcial. la defensa del imputado.
Facultades defensivas
Desde un punto de vista se definió el procedimiento judicial como un método para
conocer la verdad, es por esto que para que se pueda hablar de igualdad de
posibilidades en relación a la decisión que pone fin el procedimiento resulta necesario
garantizar al imputado las mismas facultades que las reconocidas al ministerio público:
Control de la prueba que valorará el tribunal de la sentencia.- Esta es la principal
razón de ser del debate oral y público, Este debate se cumple con la presencia
ininterrumpida de todos los sujetos procesales (inmediación) inclusive el imputado y su
defensor y en él son incorporados los únicos elementos de prueba idóneos para fundar la
sentencia, es una forma de proceder que asegura el control probatorio por parte de todas
las personas interesadas en la decisión; a él concurren el acusador y el acusado-
también su defensor - con las mismas facultades. De esto resulta que la investigación
anterior (instrucción o procedimiento preliminar) y los medios de pruebas que allí se
realizan tienen solo valor preparatorio O sea que sirven para decir acerca de si se
enjuicia al imputado más no para fundar la sentencia.
Producción de prueba de descargo.- Esta facultad es considerada imprescindible por
nuestra Corte Suprema como manifestación del derecho de defensa, El código procesal
establece la facultad a cada uno de los intervinientes de ofrecer prueba para ser recibida
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en el debate durante el plazo de citación a juicio, facultad que genera como
consecuencia el deber del tribunal de ordenar su recepción durante la audiencia del
debate, salvo cuando la prueba ofrecía sea evidentemente impertinente (no referida al
objeto concreto) o superabundante ( excesiva para demostrar el extremo que se
pretende).
La inobservancia por el tribunal de esta regla permite eventualmente recurrir la
sentencia por la vía de la casación ( falta de fundamentación por prueba omitida).
Valoración de la prueba.- La equiparación de facultades en relación con la posibilidad
de influir en el resultado de la sentencia no se limita únicamente a la reconstrucción del
hecho atribuido, sino que también abarca la valoración jurídica del comportamiento que
surge del debate. Por ello, al concluir el debate, la discusión final entre las partes
incluye no sólo la valoración de la prueba, sino también la interpretación jurídica del
comportamiento que se considere verificado, así como la eventual determinación de la
pena. Esto brinda al defensor y al imputado la oportunidad de influir en todos los
aspectos del fallo: la reconstrucción del hecho, su valoración jurídica y la imposición de
la pena, además de permitirles refutar los argumentos y conclusiones presentados por el
acusador basados en lo ocurrido durante el debate.
Otras disposiciones.- se refiere a las disposiciones formales en el proceso penal que
buscan facilitar la defensa del imputado. Estas disposiciones otorgan facultades tanto al
imputado como a su defensor, y establecen ciertos requisitos para que los actos
procesales sean eficaces. El objetivo principal es garantizar que el imputado pueda
influir en la decisión judicial, especialmente en lo relacionado con la prueba del hecho
imputado y las circunstancias que puedan contrarrestar esa imputación.
Entre las disposiciones más importantes se encuentran aquellas relacionadas con los
actos definitivos e irreproducibles. Estos son medios de prueba que, aunque se reciban
antes del juicio, pueden ser introducidos durante el debate mediante su lectura, ya que
sus resultados se protocolizan. En este sentido, representan un adelanto de la prueba que
influirá en la decisión final del tribunal.
Otras derivaciones.-
Inadmisibilidad de la “reformatio in peius”: Nuestra Corte Suprema afirmado
reiteradamente que la prohibición de la reformatio in peius es también una garantía
constitucional cuya inobservancia afecta el debido proceso y lesiona el derecho de
defensa a un juicio. Esta vive en el ámbito de los recursos contra las resoluciones
jurisdiccionales y básicamente significa prohibir al tribunal que revisa la decisión, por la
interposición de un recurso, la modificación de la resolución en perjuicio del imputado,
cuando ella solo fue recurrida por él o por otra persona, autorizada por la ley o a su
favor.
La Corte Suprema afirmó que la reformatio in peius es una regla que sólo
indirectamente se vincula con el principio de defensa. en verdad, si se limita las
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atribuciones del tribunal que decide el recurso al conocimiento del proceso sólo en
cuanto a los puntos de la decisión de los cuales se refieren los agravios, de modo tal que
la manifestación de voluntad concreta del impugnante acerca de los motivos por los que
el fallo resulta Injusto constituye la frontera de la competencia del tribunal, es porque se
piensa que en materia de recursos rige en toda su extensión y con todas sus
consecuencias el principio acusatorio.
El acusatorio es un principio emparentado con la defensa. si alguien no dice que la
sentencia es injusta y por qué es injusta, al imputado y su defensa les resulta imposible
contradecir ( defenderse del recurso, oponiéndose al resultado pretendido), razón por la
cual el fallo sería sorpresivo y el tribunal conocerá de oficio sin excitación extraña a él.
Por eso es que la Corte Suprema dice que la prohibición de este principio tiene sustento
constitucional como derivado de la inviolabilidad de la defensa Art 18 CN.
Resulta necesario recordar que la garantía expuesta como todas ellas solo juega a favor
del imputado Pues los recursos interpuestos por el acusador permitirán modificar o
revocar la decisión aún a favor del imputado. la razón de ser de esta regla sencilla: el
proceso penal no es un proceso de partes ni en Él juega la autonomía la voluntad de
ellas o el principio dispositivo a la manera de como ocurre en el procedimiento civil; el
imputado no puede disponer íntegramente su condena, Ni aún envía recursiva, motivo
por el cual el derecho procesal penal aprovecha todas las oportunidades posibles para
intentar la corrección de vicios o errores que puedan afectar al imputado.
B) inadmisibilidad del juicio contra ausentes: La prohibición del procedimiento
contumacial en materia penal se fundamenta en el principio de defensa, con la
excepción de las infracciones contravencionales donde rigen reglas más absolutas. La
justificación de esta prohibición radica en que el proceso penal requiere verificar, con la
presencia física del imputado, su idoneidad para participar en el procedimiento. Es
decir, se debe comprobar que el imputado tenga la capacidad y las condiciones
necesarias para ejercer las facultades que le otorga la ley procesal penal. De igual modo,
se debe garantizar la necesidad de una defensa técnica adecuada.
C) incoercibilidad del imputado como órgano de prueba: Aunque con diferentes
consecuencias también se vincula al principio de defensa a la prohibición de obligar al
imputado a aclarar contra sí mismo Art 18 CN. la inadmisibilidad de emplear ciertas
formas de coerción para privar al imputado de su libertad de decisión como informante
en su propio caso reside en la pretensión de evitar que una declaración coacta del
imputado pueda ser valorada como elemento de Cargo en su contra.
Nota de jurisprudencia de la CSJN (derecho de defensa y defensor oficial): En materia
criminal, en la que se encuentran en juego los derechos esenciales de la libertad y el
honor, deben extremarse los recaudos que garanticen plenamente el ejercicio del
derecho de defensa. La Corte siempre señaló que el ejercicio de la defensa debe ser
cierto, de modo tal que quien sufre un proceso penal ha de ser provisto de un adecuado
asesoramiento legal que le asegure la realidad sustancial de la defensa en juicio. En
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materia criminal, en la que se encuentran en juego los derechos esenciales de la libertad
y el honor, deben extremarse los recaudos que garanticen plenamente el ejercicio del
derecho de defensa. La Corte siempre señaló que el ejercicio de la defensa debe ser
cierto, de modo tal que quien sufre un proceso penal ha de ser provisto de un adecuado
asesoramiento legal que le asegure la realidad sustancial de la defensa en la tutela de
esta garantía ha sido preocupación del Tribunal desde sus orígenes y ya en 1868, a raíz
de procesamientos relacionados con hurto de caballos y mulas en la época de la rebelión
de Cuyo, afirmó que tratándose de personas desvalidas y a quienes se había hecho sufrir
una prisión inmerecida correspondía, por equidad, apartarse del rigor del derecho para
reparar los efectos de una condenación injusta, que no se había apelado por ignorancia
de los acusados o por descuido del Defensor (Fallos: 5:459). Es por ello que la Corte ha
dicho que no basta para cumplir con las exigencias básicas del debido proceso que el
acusado haya tenido patrocinio letrado de manera formal, sino que es menester además
que aquel haya recibido una efectiva y sustancial asistencia de parte de su defensor. Es
que el ejercicio del derecho de defensa no puede considerarse satisfecho con la
intervención meramente formal del defensor oficial, ya que no es suficiente con que se
asegure la posibilidad de que el imputado cuente con asesoramiento legal, sino que este
asesoramiento debe ser efectivo; lo contrario no garantiza un verdadero juicio
contradictorio ni asegura el cabal ejercicio del derecho federal a que la condena sea
revisada por un tribunal superior. En ese sentido, tiene dicho el Tribunal que la garantía
de defensa en juicio en materia penal no se reduce al otorgamiento de facultades para el
ejercicio del poder de defensa, sino que se extiende, según los casos, a la provisión por
el Estado de los medios necesarios para que el juicio al que se refiere el art. 18 de la
Constitución Nacional se desarrolle en paridad de condiciones respecto de quien ejerce
la acción pública y quien debe soportar la imputación mediante la efectiva intervención
del defensor. En relación a ello, en numerosos pronunciamientos ha destacado la
obligación de los tribunales de asegurar la efectiva protección del derecho de defensa de
los acusados en procesos penales. En efecto, indicó que los reclamos de quienes se
encuentran privados de su libertad, más allá de los reparos formales que pudieran
merecer, deben ser considerados como una manifestación de voluntad de interponer los
recursos de ley, y afirmó que es obligación de los tribunales suministrar la debida
asistencia letrada que permita ejercer la defensa sustancial que corresponda. Así, en un
caso en que el defensor oficial se había limitado a acompañar un escrito que, por vía de
principio, hubiera estado destinado a ser descalificado ante la instancia extraordinaria al
haberse negado a fundar técnicamente la voluntad recursiva del imputado, la Corte
resolvió que el tribunal superior debió haber asumido con mayor prudencia la misión
que le correspondía, en orden a tomar a su cargo el aseguramiento de la efectiva tutela
de la inviolabilidad de la defensa, pues, de otro modo, quedaría completamente
desvirtuado el sentido de su doctrina según la cual los recursos procesales constituyen
una facultad del imputado y no una potestad técnica del defensor. En esa misma línea,
ha dicho que la protección de la garantía consagrada en el art. 18 de la Constitución
Nacional no es función exclusiva de la Corte sino que debe ser resguardada por los
tribunales de las instancias anteriores, a quienes corresponde salvar la falta de asistencia
pág. 35
técnica . Decidió también que el abandono de la defensa del procesado que implicó la
inactividad de su abogado al no prestarle la asistencia necesaria, obligaba al tribunal a
garantizar inmediatamente una concreta defensa de los intereses del justiciable
manifestados el mismo día en que se leyó el veredicto y no aguardar a suplirla con la
intervención del apelante, otorgada recién cinco meses después con motivo de la
renuncia del letrado particular. Dijo también la Corte que es violatoria de la defensa en
juicio la sentencia de la cámara que condenó al procesado, absuelto en primera
instancia, sin que aquél hubiera sido autorizado a defenderse personalmente o contado
con asistencia de letrado en el trámite de la alzada. Explicó que no importaba que el
recurrente hubiera incurrido en manifiesta negligencia al no nombrar nuevo defensor
después del fallecimiento del que le asistió en primera instancia, pues el tribunal debió
haber suplido su falta para evitar la indefensión del acusado en el trámite ante la
Cámara, por lo cual correspondía declarar nulo todo lo actuado en esas condiciones. En
relación a lo expuesto hasta aquí, el Tribunal, en reiteradas ocasiones, ha declarado la
nulidad de todo lo actuado por haberse afectado el derecho fundamental a la defensa en
juicio. Así, en un caso en el cual la Defensora Oficial, en lugar de dar sustento jurídico
al recurso in forma pauperis, se limitó a transcribir los agravios que había alegado el
imputado en dicha presentación, resolvió que correspondía declarar la nulidad del
recurso de casación y de todo lo actuado en consecuencia. Ello toda vez que no les
había dado fundamento técnico ni había desarrollado una crítica concreta y razonada a
los argumentos de la sentencia condenatoria, siendo la silenciosa aceptación de tal
proceder incompatible con el principio que impone a los jueces en materia criminal
extremar los recaudos que garanticen plenamente el ejercicio del derecho de defensa. En
ese sentido, también ha dicho en casos similares, que ello importa un inadmisible
menoscabo al derecho de defensa en juicio del acusado, que determina la nulidad del
recurso interpuesto por carecer de una asistencia efectiva de la defensa, máxime cuando
se trata de una defensa técnica provista por el Estado. También decidió que invalidaba
todo lo actuado el estado de indefensión provocado al acusado que había sido asistido
en primer lugar, por un defensor que admitió estar incumpliendo con su obligación por
razones de salud que le impedían el correcto ejercicio del ministerio que había asumido
y, posteriormente, por otro que no sólo no procuró sanear tal situación, sino que
mantuvo silencio en la oportunidad apta a los fines de alegar según el procedimiento
local y, finalmente, integró el tribunal que resolvería la inadmisibilidad del recurso por
razones que —en alguna medida— él contribuyó a. A su vez, si el imputado manifestó
encontrarse abandonado legalmente y expresó su voluntad de presentar recurso
extraordinario, todo el procedimiento seguido en la sustanciación de las presentaciones
que éste efectuara con posterioridad a ello, debía ser declarado nulo y el recurso federal
debía ser resuelto después que haya recibido una efectiva y sustancial asistencia letrada.
En cambio, indicó que, al no invocar el imputado los motivos concretos que
demostraban una situación relevante de indefensión, traducida en hechos perjudiciales
concretos que, de no haber ocurrido, habrían variado su situación procesal, la crítica se
limitaba a reflejar su mera disconformidad o desacuerdo con el letrado que lo había
asistido técnicamente, sin que ello apareciera suficientemente razonado con referencia a
pág. 36
las circunstancias del caso ni alcanzara a conmover los atendibles y por demás
abundantes fundamentos que contenía el fallo, en cumplimiento, precisamente, del
deber que tienen los tribunales de todas las instancias de garantizar a toda persona
sometida a proceso penal un auténtico patrocinio como el exigido en el art. 18 de la
Constitución Nacional. El Tribunal explicó también que, si bien no es obligación de la
asistencia técnica del imputado fundar pretensiones de su defendido que no aparezcan, a
su entender, mínimamente viables, ello no la releva de realizar un estudio serio de las
cuestiones eventualmente aptas para ser canalizadas por las vías procesales pertinentes,
máxime porque se trata de una obligación que la sociedad puso a su cargo. Ello toda vez
que no puede imputarse al procesado la inoperancia -a la que es ajeno- de la institución
prevista para asegurar el ejercicio de su derecho constitucional, cuya titularidad ostenta
exclusivamente y cuya inobservancia puede acarrear responsabilidad internacional al
Estado Argentino (art. 75, inc. 22 de la Ley Fundamental, arts. 1 y 8, párrafo 2, incs. d y
e, de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos, arts. 2.1, 14.3.b y d). Asimismo, señaló que la sola
notificación de la resolución condenatoria al defensor oficial sin que se le hubiera
corrido vista de la apelación para que fundara la presentación de su pupilo, no satisfacía
las exigencias de un auténtico patrocinio letrado como el exigido por la garantía
consagrada en el art. 18 de la Constitución Nacional. Por ello, correspondía invalidar
todo lo actuado durante el trámite posterior a la notificación de la sentencia de cámara,
debido al estado de indefensión padecido por el imputado. En un caso similar, indicó
que correspondía declarar la nulidad de todo lo actuado con posterioridad a la
notificación de la sentencia condenatoria de segunda instancia si las deficiencias en la
defensa habían sido consecuencia directa e inmediata de una evidente ausencia de la
asistencia profesional mínima que el Estado debía proveer para que el juicio al que se
refiere el art. 18 de la Constitución Nacional se desarrollara en paridad de condiciones
respecto de quien ejerce la acción pública y quien debe soportar la imputación. La Corte
expresó a su vez que la decisión que concedió el recurso extraordinario interpuesto en
forma pauperis sin proveer al condenado de la asistencia efectiva de un defensor oficial
importa un inadmisible menoscabo a la garantía de la defensa en juicio. También
decidió que correspondía declarar la nulidad del auto denegatorio del recurso
extraordinario en un caso en que el defensor oficial, pese a haber tomado conocimiento
de la presentación de su defendido, había omitido examinar siquiera mínimamente la
procedencia de sus reclamos, razón por la cual la vista conferida no había resultado
suficiente a los fines de tener por cumplido el traslado que dispone el art. 257 del
Código Procesal Civil y Comercial de la Nación.
Corte IDH, caso “Álvarez vs. Argentina”
El caso se relaciona con las presuntas violaciones a derechos humanos de que habría
sido víctima Guillermo Antonio Álvarez en el marco de un proceso penal seguido en su
contra. Se alega que el Estado violó los derechos del señor Álvarez en el marco del
referido proceso penal en tanto no habría contado con el tiempo y medios para la
preparación de una defensa adecuada. Se argumenta que, tras la revocación del
pág. 37
patrocinio a los representantes de confianza de la presunta víctima, el tribunal a cargo
del proceso decidió no concederle tiempo para la designación de nuevo defensor, sino
que designó de oficio, el mismo día que comenzaba la audiencia de inicio de juicio, a la
defensora pública que representada a otro imputado en el mismo proceso. La presunta
víctima habría podido reunirse con la defensora solo una hora antes de la audiencia. Si
bien el tribunal consideró que la defensora designada tendría conocimiento de la causa,
se alega que ella misma señaló que no le era posible estudiar la situación del señor
Álvarez en menos de 24 horas. Además, se arguye que el tribunal no realizó un análisis
de la posible incompatibilidad en la representación de los dos imputados en la misma
causa por una defensora común. Se alega también que la inactividad argumentativa en
favor de los intereses del señor Álvarez, así como la indebida fundamentación de los
recursos interpuestos, tuvieron un impacto en su derecho a la defensa efectiva. En tal
sentido, la presunta víctima no habría contado con un defensor que interpusiera un
recurso extraordinario federal contra la sentencia de la Cámara de Casación Penal. En
todo caso, a pesar de que las múltiples deficiencias en la defensa del señor Álvarez
fueron conocidas por las autoridades judiciales mediante diversos recursos presentados,
estos no fueron efectivos a fin de subsanar las violaciones a las garantías judiciales
alegadas. Asimismo, se alega que el señor Álvarez fue presentado en la audiencia
esposado, sin que el Estado justificara que tal medida resultaba idónea y proporcional
para disminuir el riesgo de fuga o violencia, lo que habría afectado su derecho de
presunción de inocencia. A su vez, se argumenta que las limitaciones que la presunta
víctima experimentó en relación con las causales de procedencia del recurso de casación
ocasionaron que no contara con un recurso ante autoridad jerárquica que efectuara una
revisión integral de la condena emitida en su contra, incluyendo las cuestiones de hecho,
derecho, valoración probatoria y debido proceso alegadas por la defensa. Se arguye
también que, como consecuencia del carácter limitado del recurso de casación y aún
más limitado del recurso extraordinario, el señor Álvarez no contó con recursos
judiciales sencillos y efectivos en el marco del proceso penal que culminó con su
condena. Corte Interamericana de Derechos Humanos 2022 Por otra parte, respecto de
la imposición de la pena de reclusión perpetua más la accesoria de reclusión por tiempo
indeterminado de efectivo cumplimiento, se alega que dicha pena conllevaría que, en el
mejor de los casos, la presunta víctima podría obtener su libertad definitiva en un
mínimo de 30 años. Aunado a ello, conforme al modelo de revisión de la condena en
casos de reclusión perpetua, el señor Álvarez tendría a su disposición la revisión de su
condena hasta 20 años después de la sentencia condenatoria, sin que un juez pudiese
hacer una valoración de diversos elementos a efectos de determinar si debiese continuar
privado de libertad. Por lo anterior, se arguye que dicha pena tuvo un carácter
desproporcionado y contrario al fin resocializador; asimismo, la pena accesoria
impuesta como resultado de las condenas de la presunta víctima en otros procesos,
habría constituido una expresión del derecho penal de autor que implicaría, en la
práctica, un tratamiento diferenciado injustificado en comparación con otras personas
que habrían cometido el mismo delito.
pág. 38
CLASE 6 03/04
Derecho de Defensa parte II
Apuntes bibliografía
El fallo Sircovich de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN), dictado el 31 de
octubre de 2006, es un caso clave en materia de principio de congruencia en el derecho
penal argentino.
Hechos del caso: Los imputados, Emilce Stella Maris Tolosa, Jorge Oscar Sircovich y
Mariano Daniel Sircovich, adquirieron un inmueble en 1986 a través de un proceso de
quiebra de la Clínica Marini S.A. Sin embargo, incumplieron con los pagos acordados,
lo que llevó a la ejecución hipotecaria del inmueble. Durante ese proceso judicial, los
acusados habrían realizado maniobras fraudulentas con el objetivo de obstaculizar la
subasta del inmueble. Estas maniobras incluían:
Presentación de documentos falsos.
Simulación de contratos de locación.
Engaños para evitar la ejecución.
Proceso judicial y problema legal: Inicialmente, los acusados fueron imputados por
defraudación por desbaratamiento de derechos acordados (Art. 173, inc. 11 del Código
Penal). Sin embargo, en la sentencia de primera instancia fueron condenados por:
Estafa procesal (art. 172 del Código Penal).
Uso de documento privado falso (art. 296 del Código Penal).
El problema radicó en que la condena se basó en una figura penal diferente a la
imputación original, sin que se les haya notificado debidamente a los acusados para
ejercer su defensa. La defensa alegó que esto violaba el principio de congruencia, que
exige que no haya diferencias entre la acusación y la sentencia.
Decisión de la Corte Suprema: La CSJN hizo lugar al recurso extraordinario presentado
por la defensa y concluyó que se había violado el principio de congruencia, ya que los
acusados fueron condenados por delitos diferentes a los que se les imputaron
inicialmente. La Corte señaló que:
La falta de notificación de la nueva calificación impidió que los imputados se
defendieran adecuadamente.
Se vulneró el derecho de defensa en juicio y el debido proceso legal.
La sentencia debía ser revocada por esta grave afectación de garantías procesales.
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Importancia del fallo: El caso Sircovich es relevante porque refuerza la exigencia de
respetar el principio de congruencia en el proceso penal, lo que significa que una
persona no puede ser condenada por un delito diferente al que se le imputó inicialmente
sin haber tenido la posibilidad de defenderse adecuadamente.
Este fallo sigue siendo un precedente importante en derecho penal argentino,
especialmente en casos donde se cambia la calificación legal durante el proceso sin
cumplir con los requisitos procesales adecuados.
[Los abogados de Sircovich dilataron el proceso, se extrajeron testimonios y en la causa
se acusó por defraudación, al momento de ser condenados se lo condenó por estafa
procesal, la CSJN se pregunta ¿hay cambio de calificación sin incidencia si toca los
hechos o siendo que cambio el tipo penal se juzgan diversas conductas? El voto del
procurador se pregunta ¿qué es el delito por el cual fueron condenados? La estafa
procesal que requiere un ardid específico de engaño al juez para que resuelva con datos
falsos, peor no es lo que ocurrió ya que ellos jueces nunca fueron engañados ante c/
presentación de parte demandada no fueron engañados y a diferencia de
desbaratamiento de dchos acordados no hay engaño al juez entonces se parte de la base
que la acusación y condena o sea los hechos son distintos entonces ¿por qué se ve
afectado el dcho? La defensa de Sircovich si se defendió de la estafa pudo de lo otro?
En teoría, el juez no cayó en ningún error pero el acusado nunca se pudo defender
porque nunca se lo acusó VER DEFENSAS ENUMERADAS la parte que alega que se
vulneró su dcho de defensa debe demostrar que se hubiese podido defender si se lo
hubiera acusado. Regla formal: siempre que le acusado se encuentra con una sorpresa,
algo debe “hacer ruido”, en el caso de la vulneración entre acusación y sentencia la
sorpresa es por los hechos que se defendió. La vulneración del dcho de defensa: el
cambio de calificación será conforme el art 18 CN siempre que no se haya desbaratado
la estrategia defensiva del acusado. La CSJN entiende que el dcho de defensa se vulnera
ante un cambio de calificación solamente si la defensa que opuso la condenada, hubiese
sido distinta. Si la defensa durante el proceso fue inútil, entonces si se vulneró, si no lo
fue entonces NO se vulneró. Esto también se discute en el fallo LUNA. Pero en este,
siempre se defendió por el desbaratamiento de dchos. Nunca por estafa procesal.
AUDIO 20:40]
En el caso LUNA zaffaroni vota en disidencia porque entiende otra cosa. Condenado por
Partícipe secundario de robo, casación revoca la condena pero modifica la calificación
por encubrimiento. La defensa dice, que cambiada la calificación se vulneró el ppio de
congruencia, la acusación fue por partícipe secundario del robo, en la indagatoria se le
mencionó la posibilidad de imputarle el encubrimiento, al ser condenado por lo primero,
la defensoría aparte de presentar un recurso por condena señaló que tampoco puede ser
condenado por encubrimiento o sea la defensa sola sin que haya acusación, por las
dudas también señaló que no puede ser encubrimiento -esto en casación-. La CJSN dijo
que no fue vulnerado el ppio de congruencia, porque no hay el efecto sorpresa. Ya que
se le mencionó en la etapa primera y se defendió del tipo penal, cita a Sircovich. Al no
pág. 40
ser desbaratada su defensa, el mismo no se vulneró. Zaffa dice que si, que no importa lo
que hizo la defensa del acusado sino que no hubo una acusación debidamente
formulada. Si no se desbarata la defensa, no se vulnera la misma.
Fallo delgado. Si hubo vulneración de defensa, fue acusado por abuso sexual, y al no
tener prueba suficientes lo acusa de abuso simple en vez de acceso carnal. En instancia
recursiva el fiscal insiste por abuso simple pero casación lo condena por acceso carnal y
remite a sircovich audios 37:00 casación. La CSJN dice que se ingresa a un tipo penal
que la defensa había descartado así como también la fiscalía. Un cambio de acusación
se puede cuando no se desbarata de defensa, según la CSJN.
¿Qué entiende la CSJN por vulneración del dcho. De defensa?
Prohibición de la reformatio in pejus se da cuando un condenado/imputado: ámbito de
los recursos, aplica cuando no hay recurso de la acusación sino de la defensa se prohíbe
empeorar la situación del condenado cuando el único que recurre la situación es el
mismo condenado. La CSJN lo relaciona con xej Maier, tiene más fundamento en el
ppio acusatorio y el ppio dispositivo que rige en el civil pero aplicado a los recursos.
CUANDO HAY RECURSO DE FISCALÍA NO APLICA ESTO, SOLO CUANDO LA
DEFENSA SI RECURRE LA QUERELLA TAMPOCO SOLO SOLAMENTE SI
RECURRE LA DEFENSA SOLITA.
-Controlar testigos de cargo y toda la prueba. Fallo Benitez: incorporación por lectura
de los testimonios brindados en instrucción. El sr. Benitez lo condenan por lesiones
agravadas por uso de armas, esta condena se baso en el testimonio del testigo directo y
víctima pero no fueron en el juicio dados sino en instrucción, y Benitez sostenía una
teoría del caso completamente distinta por lo que habría sido útil los testigos y su
declaración. Art 341 donde se prevé que s eincorpore testimonio por lectura: si está
fallecido, inhabilitado, esta fuera del país -el testigo-. La CSJN dice que el control de los
testimonios es importante, el defendido ejerce su defensa en el juicio, se vulnera el dcho
a interrogar los testigos del cargo y si esa declaración fue única o
determinante/fundamental para fundar la condena. Hay un problema incosntitucional en
la incoirporacion de testigos por lectura, pero si hay casos en los que hay excepciones.
Fallo Olmos: condenado a 2 años y 3 de inhabilitación, presenta recurso en el TSJ de
Neuquén el cual anula condena y reenvía un nuevo fallo y pasa de 2 años a 3 y la
inhabilitación de 3 a 6. La CSJN dice que, resulta ilógico concederle al imputado
impugnar y exponerlo por esto que empeore su situación procesal. Voto Petracci: la
existencia de empeorar su situación lesiona el dcho de defensa porque no se puede uno
defenser libremente ante una condena. Hay una disidencia de Argibay y Gonzalez: la
prohibición de reformatio in pejus está en la cn cuando no hay reucrso del fiscla peor
NO aplica con un reenvio porque el juez tiene potestad para resolver el tipo penal entero
esto es voto minoritario porque la mayoría entiende que si aplica la prohibición de
reformatio in pejus.
-Controlar testigos de cargo y toda la prueba. Fallo Benitez.
pág. 41
Fallo Delgado: Si en el requerimiento fiscal de elevación a juicio se imputó a los
encartados el delito de abuso sexual con acceso carnal (art. 119, párrafo tercero, en
función del primero, del Código Penal) pero la pretensión fiscal quedó ceñida a la
imputación por abuso sexual simple (art. citado, párrafo primero), por haberse
descartado -por insuficiencia probatoria- la existencia de penetración, corresponde dejar
sin efecto la decisión del superior tribunal provincial que casó la sentencia y condenó
por abuso sexual agravado, ya que al volver a incluir la penetración como aspecto
integrante del hecho endilgado, modificó el supuesto de hecho incluyendo en él una
circunstancia agravante que dio sustento a la calificación más gravosa finalmente
adoptada y tal modificación resultó sorpresiva para la defensa, reincorporando a la base
fáctica de reproche una circunstancia que la asistencia técnica de los imputados había
dejado de tener en consideración a partir de la acusación fiscal en el debate.
Apuntes clase
El dcho de defensa; repaso. No tiene sentido este dcho si no hay ppio. de congruencia-
sobre los hechos NO sobre los delitos que se me acusan-, entre acusación y sentencia.
No tiene sentido tampoco si la sentencia no es sobre lo que se me acusó, yo me defiendo
de x hechos y al final me condenan por otra cosa. Se habla de hechos porque xej el ppio
iura novit cura
¿Cuándo puede varias el tipo penal y que varíe la plataforma fáctica? En caso xej de
homicidios agravados que no se pueda probar la alevosía y se condene con homicidio
simple, sigue siendo la plataforma fáctica que es el homicidio. Maier propone acusación
subsidiaria xej el fiscal acusa por robo y subsidiario encubrimiento, la subsidiaria debe
ser válida. La base siempre debe ser la misma, ahora bien, se habla de dcho de defensa y
al Corte tiene su op al respecto.
CLASE 7- 7/04
Intimidad. Detenciones y requisas.
Intimidad
Las medidas de coerción se ponen a personas aún inocentes, por lo que tienen que estar
delimitadas, se termina mezclando con las medidas de prueba, hay medios de pruebas
que se entre mezclan con las medidas de coacción. Una medida que tiene finalidad
probatoria se rige por el ppio de amplitud probatoria, pero el texto propone que no es un
numero abierto, todo debe estar previsto legalmente. Hay requisitos: ppio de legalidad -
debe estar en la ley-, y el org que dicta la medida debe ser competente. Estos son los
requisitos objetivos (tribunal, políca, etc). ¿existe? ¿Quién es el org competente? ¿el
fiscal puede disponer de esa medida de coerción? La subjetiva es la
fundamentación/justificación de la medida, NO debe haber una medida menos gravosa
para ello, debe ser idónea y por último, proporcional. Esto último, significa que debe
tener una correlación con la finalidad que se busca, esto aparece mucho xej en la pp.
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Finalidad: si es de coerción debe ser un fin para asegurar el proceso. El cpp de la
ciudad, esta el tema de la retención de la licencia de conducir ¿cuál es el fin cautelar de
ello?
Art 18 arresto: no sin virtud competente en juego con el art 14 tenemos el dcho de
circulación -ver art – en la const de la ciudad hay un req que es orden escrita de aut
comp CADH ART 7 lib personal 7.2. encarcelamiento y requisitos subhjetivo del texto
en el 7.3 arbitario: sin fundar/justificar en circunstancias objetivas.
Apuntes bibliografía
“La nulla coactio sine lege como pauta de trabajo en materia de medidas de coerción en
el proceso penal” No hay delito ni hay pena sin ley'. Principio de legalidad del derecho
penal.
Actualmente contamos con una importante cantidad de disposiciones incorporadas a las
leyes procesales que intentan regular todas y cada una de las medidas de coerción, pero
que no las ubican en un contexto general, y muchas veces al ser confrontadas con la
Constitución Nacional, se contradicen. Este problema que presentan las medidas de
coerción se encuentra agravado por carecer, en carácter general, de una teoría o métodos
que las unifique, lo que deberíamos intentar revertir.
Las medidas de coerción son sólo legítimas si responden a sus fines. La razón de ser de
las medidas de coerción reside en brindarle a los órganos del estado encargados de la
averiguación o persecución de los delitos los medios necesarios para poder cumplir con
los fines del proceso.
Esos fines son: la averiguación de la verdad y el cumplimiento del derecho material. Si
la medida no cumple con alguna de estas finalidades NO se justifica. Toda medida de
coerción, aunque se encubra bajo el nombre de “medida cautelar”, si su utilización no
responde a los fines mencionados, no puede ser considerada bajo estos parámetros.
Medidas de coerción y medidas de prueba: ¿numerus apertus? No tenemos que
confundir medios de prueba en general con medidas de coerción a través de las cuales
se pueden incorporar medios de prueba. Un problema son los medios de prueba donde
rige la libertad probatoria. Otro problema es decir si se trata de un sistema fundado
sobre la prueba tasada, sobre la sana crítica, o si la valoración se efectúa con apoyo
exclusivo en libres convicciones. Para llenar cada uno de esos modelos y sistemas
probatorios tenemos determinado tipo o conjunto de pruebas. A criterio de Bruzzone,
tenemos un sistema abierto en materia de pruebas: NUMERUS APERTUS.
En principio existen determinados límites o prohibiciones probatorios respecto a
algunos supuestos en particular (art. 242 CP, declaraciones entre parientes que no se
pueden efectuar si son en contra del imputado). Otro ej. es el art. 296 CPP, en relación a
la declaración indagatoria donde se establece que debe ser realizada sin coacciones de
ningún tipo ni promesas que puedan de alguna manera incidir en la obtención de una
confesión. Estas son algunas de las reglas particulares que existen en materia de prueba,
pág. 43
pero para poder establecer el principio general, se debe recurrir al inciso 1 del art. 193
del CPP nación, en cuanto se refiere al objeto de instrucción, donde se dice que se
tendrán que utilizar todas “las diligencias conducentes al descubrimiento de la verdad”,
es decir, todos los medios que estuvieren a disposición. A su vez, el inciso 4 del art 184
establece que los órganos idóneos realizarán las demás operaciones que aconseje la
policía científica, sin especificar cuales pueden ser.
Es decir, hay AMPLITUD EN MATERIA PROBATORIA. Si los adelantos técnicos
descubren o desarrollan nuevos elementos probatorios o de acreditación de
circunstancias relevantes para el proceso, y se encuentran en consonancia con el respeto
a la dignidad humana, las pruebas que de ellos se deriven podrán ser incorporada
fácilmente porque el sistema, en principio, salvo excepciones como las antes señaladas,
es abierto.
Limitaciones al numerus apertus. Siempre que la medida probatoria ponga en contra de
derechos y garantías de manera directa, nos encontramos frente a una medida de
coerción, y como tal, no es posible utilizarla sin limitaciones.
Si bien existe numerus apertus en materia probatoria, no ocurre lo mismo con las
medida de coerción de las que pueden derivar la incorporación de elementos
probatorios. Por ejemplo, el ENCARCELAMIENTO PREVENTIVO se justifica para
neutralizar los llamados peligros procesales (de entorpecimiento de la investigación y
fuga), cuando se intenta preservar la doble finalidad que reconoce el proceso penal:
averiguación de la verdad y cumplimiento del derecho material. Siempre a fin de
justificar el encuentro preventivo de una persona, inocente desde el ángulo
constitucional, pero imputada con elementos concretos de la realización de un delito, se
tiene que tener en consideración exclusivamente estas dos circunstancias.
Los medios probatorios en general, no tiene ese grado de afectación de derechos y
garantías cuando se trata de pruebas a cabo en contra del imputado, en tanto no lo
afecten de manera directa en un derecho o en una garantía. Las medidas de coerción,
por otro lado, si suponen una afectación directa contra una garantía o un derecho.
¿Cómo tendrían que ser las medidas de coerción para afirmar que fueron
legítimamente dictadas?
Nulla coactio sine lege. Constatar si la medida de coerción se encuentra prevista en la
ley procesal, con que alcance, o para qué supuestos. Si tomamos una medida de
coerción que no está expresamente prevista en la ley, entonces estamos violando el
mandato del ART 18 CN. Debemos hablar de la tipicidad de la medida de coerción para
poder utilizarla. Por ejemplo, si detectamos una organización que se dedica a la
violación de mujeres extranjeras residentes en el país por razones raciales, siendo el acto
de iniciación una violación en la vía pública para el ingreso al grupo. ¿Puede un juez
disponer el ingreso de un agente encubierto en esa organizacion para desbaratarla? No,
porque la figura del agente encubierto esta prevista en la ley solamente para incestigas y
pág. 44
reprimir delitos que tienen que ver con la ley de drogas o en relacion a hechos del
terrorismo y demas tipos penlaes (que no son el mencionado).
La primera cuestión es determinar si la medida se encuentra legalmente prevista. En
segundo lugar, establecer si el órgano que la va a realizar es competente para hacerlo y
bajo qué circunstancias.
La medida tiene que estar justificada subjetivamente. Si un juez de instrucción se
encuentra legalmente autorizado para detener personas, no puede hacer
indiscriminadamente, ni tampoco puede ordenar allanamientos arbitrarios.
Esta faz subjetiva queda expuesta en la fundamentación de la decisión que dispone la
medida. En las resoluciones que se realizan al efecto.
De qué manera se funda la medida de coerción. es un problema central en cada caso.
debemos constatar, en relación al fin para que se dicta, que la medida sea NECESARIA,
IDÓNEA y PROPORCIONAL.
Entonces, para evaluar la aplicación de una medida de coerción tengo que evaluar:
Tiene que estar prevista en la ley - nulla coactio sine lege
Que el órgano que la está dictando en ese momento determinado sea el competente para
disponerla.
Que sea necesaria
Que sea idónea para el fin que se persigue
Que la medida sea proporcional teniendo en cuenta los intereses afectados.
Se propone un método para evitar la abritrarialidad y no caer en el peligro que supone la
adopción mecánica de esta clase de decisiones, que permanentemente, son efectuadas al
calor de la instrucción de un caso, pero que requieren del mismo grado de análisis y
procedencia que para el dictado de otras (supuestamente) de mayor entidad o mas
trascendentes.
Estas son las cuestiones sobre las que necesariamente debemos reflexionar cada vez que
se utilice una medida de coerción o de injerencia: para fundarlas en su aplicación, para
permitirnos criticarlas cuando no estamos de acuerdo en su utilización o en su no
utilización, y para controlarlas cuando su revisión se pretende por órganos
jurisdiccionales superiores.
García, luis dime quién eres, pues quiero saber en qué andas. sobre los límites de las
facultades de la policía para identificación de personas.
Las facultades policiales generales de identificación de personas y la libertad física.
La policía se decidió a identificar al transeúnte pues algo le despertó "sospechas":
aparentemente su vestimenta no concordaba con el estereotipo que los policías
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consideraban "normal", y el pasante habría tenido alguna actitud -no descripta de forma
exhaustiva en el dictamen ni en la sentencia- que los policías juzgaron evasiva del
patrullero. Frente a este cuadro de situación detuvieron su marcha y le solicitaron que se
identificara.
Corresponde pues examinar, si la policía tiene facultades para identificar personas, en su
caso, bajo qué circunstancias. La interceptación policial y el interrogatorio sobre
nombre y otros datos personales implica una intervención estatal, que interfiere en
distintos campos de autodeterminación, en particular, se interrumpe la libre circulación
en un ámbito público, y se requieren datos personales al interceptado ¿Cuál es la
calificación jurídica de estas interferencias? Según se la califique de restricción a la
libertad de circulación, de privación de libertad, o de injerencia en la vida privada o
personal serán las normas bajo cuyas reglas corresponde examinar el caso.
También es discutible que desde la óptica de los tratados y demás instrumentos de
derechos humanos citados pueda sostenerse que la simple interceptación en la vía
pública de una persona sea una privación de libertad que cae bajo las reglas de los arts.
7° C.A.D.H., 9° P.I.D.C. y P. o 9° D.U.D.H. En esas disposiciones la libertad personal
es algo más específico que la mera libertad general de actuar, y es entendida como
libertad física, o libertad ambulatoria en el sentido más estricto y al mismo tiempo,
diferenciada de la libertad de circulación. Toda privación de la libertad física conlleva
una seria limitación a la libertad de circulación, pero al contrario, no cualquier
restricción a la libertad de circulación constituye una privación de libertad física.
La libertad física constituye el derecho sustancial objeto de protección, mientras que
bajo el concepto sintético de seguridad personal se alude a las obligaciones positivas del
Estado que le imponen a éste crear estructuras y tomar recaudos idóneos para evitar que
alguien se vea amenazado de ser privado de su libertad de manera ilegal o arbitraria. Es
más, las disposiciones internacionales que se refieren a la libertad y seguridad
personales no se reducen a los casos de detención de una persona por causa de una
imputación penal, sino que, por regla, tienen un campo de aplicación amplio que
comprende cualquier forma de privación de la libertad física, tenga ésta por causa una
imputación penal, o cualquier otra.
Es por ello que, todas las garantías de seguridad personal son aplicables a cualquier
privación de libertad, con excepción de la parte final del art. 9°.2 (obligación de
notificar sin demora de la acusación formulada) y todo el art. 9°.3, que se refieren con
exclusividad a las personas contra las cuales se hayan formulado acusaciones penales.
No hay todavía un estándar seguro que permita definir sobre qué bases un acto de la
autoridad que de algún modo restringe la libertad física constituye una "privación" de la
libertad en los términos de los respectivos instrumentos internacionales. Por lo pronto,
se intenta distinguir entre simples "restricciones" y "privaciones" de la libertad. Pero la
diferencia entre privación de libertad y simple restricción de la libertad de movimientos
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residiría únicamente en la medida e intensidad de la medida, y no en su naturaleza o
esencia.
También se propone, complementariamente, que cuando un policía, indica a una
persona que no está libre de irse, ya sea por coerción física, verbalmente, o por su
conducta, debe considerarse que existe un "arresto" en los términos del art. 5° C.E.D.H.;
así, por ejemplo, una persona a quien se la induce a creer que está obligada a
permanecer cuando es parada por un policía en la calle o en algún otro lugar, con el
propósito de interrogarla, requisarla o someterla a un test debería considerarse que cae
bajo la protección del art. 5° C.E.D.H.
Es relevante determinar si existe la LIBERTAD DE IRSE. En la medida en que una
persona permanezca en un lugar por su propia voluntad no hay privación de libertad,
siempre que tal consentimiento pueda ser revocado en cualquier momento, lo que exige,
en primer lugar, una base de información exhaustiva. A este respecto, no debe ponerse el
énfasis en la coerción física, sino en la coerción psicológica, donde lo relevante es si se
ha creado la impresión en la persona de que no puede irse, y de que si intenta hacerlo
será retenida por la fuerza.
Volviendo al caso, cuando la policía condujo a Tumbeiro hacia el patrullero, y lo hizo
ingresar a éste mientras se esperaba la contestación radial sobre los antecedentes que
pudiera registrar, los policías eligieron un medio para llevar a cabo la identificación que
inequívocamente indicaba que el señor Tumbeiro NO estaba en libertad de irse.
Casos en que la policía puede identificar personas y casos y condiciones en los que la
policía puede detenerlas sin necesidad de orden escrita de autoridad competente.
El caso más frecuente en el que la policía obra legalmente autorizada para la detención
de una persona, lo constituye la flagrancia. Para el examen de la legalidad de una
detención en flagrancia, es necesario un test objetivo-subjetivo. Desde el punto de vista
objetivo, el autor del hecho debe estar cometiendolo, o acaba de cometerlo, o el
supuesto autor es perseguido por la fuerza, o que el sujeto tiene objetos o presenta
rasgos que permitan presumir que ha participado en un delito. Por el lado subjetivo, el
agente de policía, debe poder reconocer por esas conductas externas que está
cometiendo o acaba de cometer un delito, pues debe ser sorprendido en tal actividad.
La Ley Orgánica de la Policía Federal, asigna a esa policía funciones de policía de
seguridad y judicial:
Cuando obra como policía de seguridad tiene el deber de prevenir (evitar) delitos de
competencia de los jueces de la Nación, velar por el mantenimiento del orden público y
de las buenas costumbres garantizando la tranquilidad de la población, todo ello de
acuerdo con las leyes y reglamentos respectivos.
Cuando lo hace en su carácter de policía judicial tiene el deber de averiguación de los
delitos cometidos, de recolección de elementos de prueba, y de presentación de sus
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presuntos autores a los jueces, y a ese fin sus facultades no emanan de la Ley Orgánica,
sino del Código Procesal Penal de la Nación.
En resumen, la policía federal no necesita obrar sobre la base de ningún indicio o
sospecha de la comisión de delitos o contravenciones para requerir a una persona que se
identifique, pero la mera identificación insuficiente, a juicio de la policía, o la
imposibilidad de identificarse con un documento hábil, o la negativa o rebeldía a
identificarse, NO constituyen un supuesto de hecho que habilite a conducir a la persona
a la comisaría para proceder a tal identificación.
Ahora bien, en el orden nacional, la ley 23.950 (B.O. 1991/09/11) ha venido a restringir
las facultades de detención policial con fines de identificación. Dice su texto: "Fuera de
los casos establecidos en el Código de Procedimientos en Materia Penal, no podrá
detenerse a las personas sin orden de juez competente. Sin embargo, si existiesen
circunstancias debidamente fundadas que hagan presumir que alguien hubiese cometido
o pudiese cometer un hecho delictivo o contravencional y no acreditase fehacientemente
su identidad, podrá ser conducido a la dependencia policial que correspondiese con
noticia al juez con competencia en lo correccional en turno y demorada por el tiempo
mínimo necesario para establecer su identidad, el que en ningún caso podrá exceder de
diez horas…”
Esta ley concede a la policía una autorización excepcional para detener personas fuera
de los casos establecidos en la ley procesal. En el caso "Tumbeiro", la Corte emplea
indistintamente "actitud sospechosa", "sospecha" y "estado de sospecha". La falta de
distinción de los aspectos objetivos y subjetivos es común en la jurisprudencia, que
suele referirse indistintamente a "indicios que lleven a sospechar", "actitud sospechosa"
o "sospecha" de la policía.
El señor Tumbeiro se había identificado suficientemente ante los policías, según surge
de la misma sentencia, la introducción de su persona, en el interior del patrullero, a fin
de esperar la determinación de sus antecedentes, constituyó una detención que no tenía
justificativo ni legal ni objetivo.
Los puntos oscuros ¿Requisa o hallazgo casual de la sustancia estupefaciente? Aquello
de lo que nadie habla.
Toda persona tiene derecho al respeto de su vida privada, de su integridad física,
psíquica y moral. También tiene derecho a la protección de la ley frente a injerencias
ilegales o arbitrarias en su vida privada. De estos derechos se deriva que los agentes del
Estado no tienen libre discrecionalidad para inspeccionar en cualquier extensión el
cuerpo de las personas, su estado de salud, sus ropas, lo que llevan entre sus ropas, lo
que llevan consigo separado del cuerpo en maletines, valijas, paquetes, o cualquier otro
continente susceptible de ser transportado o llevado por la persona misma, o ciertos
medios de transporte usados por ella. el caso Tumbeiro no cae dentro de la constelación
anterior. He señalado ya que en una sociedad democrática, la circulación en la vía
pública, en momentos de normalidad debe ser en principio libre y no sujeta a ninguna
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condición. No pueden exigirse, en tales épocas de normalidad, documentos, pases o
salvoconductos como condición del ejercicio del derecho a circular. Donde no hay
seguridad personal de manera general, no puede hablarse de orden público y seguridad
"comunes", porque nadie del "común" está a salvo de la injerencia estatal.
La tesis del Procurador General en su dictamen en el caso "Tumbeiro", según la cual los
fines del resguardo de la tranquilidad y orden públicos enunciados en el art. 4°, inc. 1 de
la Ley Orgánica de la Policía Federal, y de investigación y prevención en la persecución
de los delitos fijados en el art. 183 C.P.P.N. autorizarían a restricciones de libertad fuera
de los casos específicos previstos en el citado código, en "infinidad de situaciones de
imposible enunciación por el legislador.
Son de destacar dos aspectos. Por un lado, que en la sentencia nunca se dice claramente
que el señor "Tumbeiro" fue objeto de una inspección de sus ropas, o de las cosas que
llevaba consigo. He advertido al inicio, que no surgía de la sentencia si el hallazgo de la
sustancia estupefaciente había sido casual, por ejemplo, por haberse caído la bolsa del
periódico que la ocultaba, o por la propia torpeza del transeúnte, que lo ocultó en el
periódico pero lo hizo tan mal que a simple vista se veía, o si fue el resultado de una
requisa sobre el cuerpo y los efectos que éste transportaba. La sentencia parece insinuar
tal clase de hallazgo, porque dice que se "halló" o "detectó" la bolsa con la sustancia
estupefaciente pero no se dice más. Sin embargo, si se pretende invocar la regla del
hallazgo casual o inocente, la carga de demostrar que se estaba actuando lícitamente, y
que en el marco de lo autorizado se halló algo inesperado corresponde al Estado.
Si la policía no estaba en el caso legitimada para avanzar más allá de la simple
constatación de identidad, porque no tenía sospechas de alguna actividad criminal
concreta, no podía tampoco realizar siguiera una inspección o requisa externa sobre sus
ropas o sobre las cosas que llevaba consigo (64), constelación que debe ser distinguida
de los casos en los cuales, la policía ha llevado a cabo una detención o arresto legítimos,
y puede, limitadamente, realizar ciertas inspecciones en las ropas, cuerpo o cosas que
lleva el detenido bajo condiciones de "urgencia".
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expresamente permitidas por una ley, incumplen principio de legalidad que rige las
actuaciones del Estado y son, por ello, ilegales y contrarias a la CADH.
4. Aquellas, aun cuando estuvieran autorizadas por una ley, al no exigir la concurrencia
de ningún motivo previo, serían contrarias a la CADH por ser arbitrarias. De igual
modo deberían ser calificadas si mediara un estándar legal vago o indefinido.
5. La eximición de una orden judicial previa en casos de urgencia no evita un adecuado
e inmediato control posterior, algo que sólo podría cumplirse disponiendo estándares
legales precisos y exigentes para habilitar detenciones, y no previendo o construyendo
facultades implícitas que se apliquen a presuntos controles al “azar” en el que, además,
las personas —sin asistencia técnica ni testigos— extraña y “espontáneamente” declaran
ser autores de ilícitos.
FALLO “WALTTA, CÉSAR LUIS” - DISIDENCIA DEL MINISTRO MAQUEDA. La
mayoría (formada por los Dres. Petracchi, Belluscio, Fayt, Zaffaroni y Highton de
Nolasco) desestimó la queja presentada por la Fiscalía. Consideró inadmisible (art. 280
del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación) el recurso extraordinario deducido
contra el pronunciamiento que rechazó el recurso de casación deducido contra la
decisión que declaró la nulidad del acta de procedimiento policial y de todo lo obrado
en su consecuencia. El Ministerio Público pretendía que se validara una requisa llevada
adelante por policías que al llegar a una esquina observaron la presencia de varias
personas sentadas en el umbral de una vivienda “amparados por la penumbra de la
noche, en actitud sospechosa”. Ese solo motivo había llevado a identificarlos y
requisarlos. La mayoría consideró que la pretensión del Ministerio Público no
constituye cuestión federal suficiente que legitime la intervención de ese Tribunal, y por
lo tanto, interpretando a contrario sensu su determinación, validó la declaración de
nulidad del acta procedimiento policial y sus consecuencias.
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Policía Federal Argentina, no cumplieron con el estándar de legalidad, fueron
arbitrarias, y constituyeron una injerencia en sus vidas privadas. En el mismo sentido, la
Corte determinó la inconvencionalidad de diversas normas habilitantes para la detención
de personas sin orden judicial, así como una práctica inconvencional en Argentina
respecto a la aplicación de dichas normas en la época de los hechos. Asimismo, el
Tribunal concluyó que la detención del señor Tumbeiro fue, además, discriminatoria y
una violación al derecho a la igualdad ante la ley. Adicionalmente, la Corte declaró la
violación a los derechos a las garantías judiciales y la protección judicial ocurridas por
la falta de control judicial adecuado en las diversas instancias judiciales durante el
proceso penal seguido en contra de las víctimas. En consecuencia, la Corte concluyó
que el Estado era responsable por la violación a los artículos 7 (derecho a la libertad
personal), 8 (garantías judiciales), 11 (protección de la honra y de la dignidad) y 25.1
(protección judicial) de la Convención Americana, en relación con los artículos 1.1
(obligación de respetar y garantizar los derechos) y 2 (deber de adoptar disposiciones de
derecho interno) del mismo instrumento, en perjuicio de los señores Fernández Prieto y
Tumbeiro, y por la violación a los artículos 24 (igualdad ante la ley) y 1.1 (deber de no
discriminación) de la Convención, en perjuicio del señor Tumbeiro.
I. HECHOS: En la Sentencia, la Corte advirtió que las detenciones de los señores
Fernández Prieto y Tumbeiro, en 1992 y 1998, respectivamente, se llevaron a cabo en
un contexto general de detenciones y requisas arbitrarias en Argentina. 2 El 26 de mayo
de 1992, un inspector y dos sargentos que se encontraban “recorriendo la jurisdicción”
avistaron, cerca de las 7:00 pm, en una zona casi despoblada de la ciudad de Mar de
Plata, un vehículo verde con “tres sujetos en su interior en actitud sospechosa”, entre los
cuales se encontraba el señor Fernández Prieto. Los agentes policiales interceptaron el
vehículo, hicieron descender a los pasajeros y, en presencia de dos testigos llamados al
efecto, procedieron a realizar una requisa. Según el acta de detención, en el baúl del
vehículo se encontraron un ladrillo envuelto en un papel plateado con cinta marrón cuyo
aroma y características indicaban que “podría tratarse de […] marihuana”, y un revólver
calibre 32 con diez proyectiles y 30 vainas. En el interior del vehículo, en el asiento que
ocupaba el señor Fernández Prieto, se hallaron cinco ladrillos iguales al anterior y una
pistola calibre 22 con 8 proyectiles, un cargador y dos pistoleras. En virtud de estos
hallazgos, los agentes policiales procedieron al secuestro de dichos objetos, detuvieron
al señor Fernández Prieto y los demás pasajeros, y los llevaron a la dependencia
policial. El 16 de junio de 1992, el Juez Federal de la Ciudad de Mar de Plata dictó
orden de prisión preventiva contra el señor Fernández Prieto. El 19 de julio de 1996, el
Juez Federal condenó al señor Fernández Prieto a cinco años de prisión y multa de tres
mil pesos por el delito de transporte de estupefacientes. En su sentencia, el Juez sostuvo
que estaba “plena y legalmente comprobado […] que el día 26 de mayo de 1992, en las
circunstancias de modo, tiempo y lugar señaladas […] el acusado […] se encontraba
transportando una cantidad cierta de […] marihuana […]”. El 26 de noviembre de 1996,
la Cámara Federal de Apelaciones de Mar de Plata desestimó el recurso de agravio
presentado por la defensa, confirmando la sentencia condenatoria. En dicho recurso se
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alegó la nulidad de la requisa sin orden judicial y la errónea calificación jurídica. El 12
de noviembre de 1998, la Corte Suprema de Justicia de la Nación rechazó el recurso de
queja y confirmó la sentencia condenatoria. En su sentencia, la Corte Suprema
consideró que el examen de la legalidad de la detención debía realizarse a partir de las
especiales circunstancias en que se desarrolló, así como considerando que los
funcionarios policiales se encontraban recorriendo la jurisdicción en la específica
función de la prevención del delito. En virtud de su condena, el señor Fernández Prieto
estuvo privado de su libertad por un periodo de dos años, ocho meses y cinco días.
Falleció en el año 2020. El 15 de enero de 1998, alrededor del mediodía, el señor
Tumbeiro, electricista de 44 años, fue interceptado por agentes de la Policía Federal
Argentina “con fines de identificación”, mientras transitaba por una calle de Buenos
Aires. Los agentes policiales preguntaron al señor Tumbeiro qué hacía en la zona, a lo
que contestó que buscaba equipo electrónico de repuesto y procedió a entregar su
documento de identidad. Al notarlo “sumamente nervioso”, “previo palpado de sus
prendas” en la vía pública, uno de los agentes “lo invitó a subir” a la patrulla “hasta
tanto comprobar su identidad”. Mientras esperaban la comprobación sobre la existencia
de antecedentes penales, los agentes se percataron de que el señor Tumbeiro “en medio
de un diario […] portaba consigo una sustancia […] blanca similar al clorhidrato de
cocaína”, a raíz de lo cual requirieron la presencia de testigos y procedieron con la
detención. Según la versión policial, la actitud del señor Tumbeiro “resultaba
sospechosa” porque “su vestimenta era inusual para la zona y por mostrarse evasivo
ante la presencia del patrullero”. Por su lado, el señor Tumbeiro declaró que ese día iba
vestido con pantalones jean y camisa, que los agentes policiales lo “metieron en el
patrullero” y le “encajaron la droga”, y que hasta entonces nunca había tenido un
“antecedente”. El señor Tumbeiro también fue obligado a bajarse los pantalones y la
ropa interior en el interior de la patrulla. El 26 de agosto de 1998, el Tribunal Oral en lo
Criminal Federal No. 1 de la Capital Federal condenó al señor Tumbeiro a un año y seis
meses de prisión “de cumplimiento en suspenso” por el delito de tenencia de
estupefacientes, contenido en el artículo 14 de la Ley 23.737. El señor Tumbeiro
recurrió en casación la sentencia condenatoria y solicitó la nulidad del acta de secuestro
por estimar que no existió “el grado de sospecha suficiente” para proceder a la requisa
sin orden judicial. En virtud de este recurso, la Sala I de la Cámara Nacional de
Casación Penal absolvió al señor Tumbeiro mediante sentencia de 15 de marzo de 1999.
El 30 3 de marzo de 1999, el Fiscal General interpuso un recurso extraordinario de
apelación contra la referida decisión. El 3 de octubre de 2002, la Corte Suprema revocó
la decisión de la Cámara de Casación Penal y ordenó que fuera emitido un nuevo
pronunciamiento. La Corte Suprema juzgó que en el procedimiento “no se advierte
ninguna irregularidad” y que la sentencia recurrida ignoró “la legitimidad de lo actuado
en prevención del delito” y omitió valorar el “nerviosismo” del señor Tumbeiro
conjuntamente a “las demás circunstancias por las cuales el personal judicial decidió
identificarlo”. El señor Tumbeiro nunca estuvo privado de su libertad salvo el día de su
detención, sino que fue requerido a realizar servicios comunitarios en una fundación. El
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2 de mayo de 2006, el Juez Nacional de Ejecución Penal resolvió dar por cumplida la
condena. El señor Tumbeiro falleció el 30 de julio de 2014.
II. RECONOCIMIENTO DE RESPONSABILIDAD INTERNACIONAL. . El Estado
aceptó las conclusiones a las que arribó la Comisión Interamericana en su Informe de
Fondo No. 129/17, y solicitó a la Corte que produzca la prueba ofrecida, y se pronuncie
tanto sobre las consecuencias jurídicas de los hechos aceptados, como sobre las
reparaciones. En virtud de dicho reconocimiento de responsabilidad, la Corte concluyó
que había cesado la controversia respecto de lo siguiente: a) los hechos establecidos por
la Comisión en su Informe de Fondo; b) la violación a los derechos a la libertad
personal, garantías judiciales, honra y dignidad, protección judicial, e igualdad y no
discriminación, reconocidos en los artículos 7, 8, 11, 24 y 25.1 de la Convención
Americana, en relación con las obligaciones establecidas en los artículos 1.1 y 2 del
mismo instrumento, y c) la necesidad de otorgar medidas de reparación.
III. FONDO. 1) Derecho a la libertad personal. La Corte recordó que el contenido
esencial del artículo 7 de la Convención Americana es la protección de la libertad del
individuo contra toda interferencia arbitraria o ilegal del Estado. Por esta razón, la
restricción del derecho a la libertad personal únicamente es viable cuando se produce
por las causas y en las condiciones fijadas de antemano por las Constituciones Políticas
o por las leyes dictadas conforme a ellas (aspecto material), y además, con estricta
sujeción a los procedimientos objetivamente definidos en las mismas (aspecto formal).
Sobre esta base procedió a analizar si las detenciones de los señores Fernández Prieto y
Tumbeiro habrían cumplido con el requisito de legalidad. En ese sentido, en primer
lugar, el Tribunal observó que la Constitución de Argentina establece en su artículo 18
que “[n]adie puede ser obligado a declarar contra sí mismo; ni arrestado sino en virtud
de orden escrita de autoridad competente”. Esta disposición se encontraba vigente en la
época de los hechos y era aplicable a las dos víctimas del caso. Sin embargo, la
legislación procesal aplicable era distinta en ambos casos, por lo que la Sentencia
planteó un análisis separado de cada una de las detenciones. En relación con el señor
Fernández Prieto, la Corte notó que el artículo 4 del Código de Procedimientos en lo
Criminal, vigente en la época en que fue detenido, disponía que “[e]l Jefe de la Policía
de la Capital y sus agentes tienen el deber de detener a las personas que sorprendan in
fraganti delito y a aquellas contra quienes hayan indicios vehementes o semivehementes
o semiplena prueba de culpabilidad, debiendo ponerlas inmediatamente a disposición
del juez competente”. Asimismo, constató que el artículo 184.4 de la misma norma
establecía que “[…] en los delitos públicos, los funcionarios tendrán las siguientes
obligaciones y facultades: Proceder a la detención del presunto culpable en los casos
mencionados en el artículo 4”. En razón de ello, al analizar los hechos relacionados con
su detención, y las decisiones judiciales que conocieron sobre la legalidad de la misma,
concluyó que la presunta “actitud sospechosa” que motivó la interceptación del vehículo
no era un supuesto asimilable a la flagrancia o bien a un posible “indicio vehemente o
semiprueba de culpabilidad” y, por lo tanto, no era una causal prevista por el Código de
Procedimientos en lo Criminal. 4 El Tribunal advirtió que las diversas sentencias a nivel
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interno que se pronunciaron sobre la validez de la interceptación y registro del
automóvil en que viajaba el señor Fernández Prieto se basaron en consideraciones
relacionadas con la eficacia en la prevención del delito y con argumentos de naturaleza
consecuencialista (los cuales validaban la actuación policial en virtud de los resultados
obtenidos, es decir de las pruebas recabadas), sin tomar en consideración si la actuación
de la policía se encuadraba dentro de los supuestos habilitantes previstos por el Código
de Procedimientos para realizar una detención sin orden judicial. La Corte consideró
que, con independencia de la legitimidad de las razones mencionadas por los distintos
tribunales que conocieron sobre el caso para justificar el registro y posterior detención
como una cuestión de cumplimiento del deber de prevención del delito, o bien porque
las pruebas obtenidas en virtud de ella podrían demostrar la culpabilidad del señor
Fernández Prieto, de las propias sentencias se confirma que la interceptación y posterior
registro y detención no fue realizada en aplicación de la legislación vigente. En ese
sentido, al incumplirse el requisito de legalidad de la detención, la Corte concluyó la
violación a los artículos 7.1 y 7.2 de la Convención, en relación con el artículo 1.1 del
mismo instrumento. En un sentido similar, en relación con la detención del señor
Tumbeiro, el Tribunal constató que el Código Procesal Penal de la Nación, vigente a
partir de octubre de 1992, y por lo tanto vigente en la época de la detención del señor
Tumbeiro en 1998, establecía en su artículo 284 que “los funcionarios y auxiliares de la
policía tienen el deber de detener, aún sin orden judicial”, a: a) quien “intentare un
delito de acción pública reprimido con pena privativa de libertad, en el momento de
disponerse a cometerlo”; b) quien se “fugare, estando legalmente detenido”; c) de
manera excepcional, contra quien “hubiere indicios vehementes de culpabilidad, y
exista peligro inminente de fuga o de serio entorpecimiento de la investigación y al solo
efecto de conducirlo ante el juez competente de inmediato para que resuelva su
detención”, y d) quien “sea sorprendido en flagrancia en la comisión de un delito de
acción pública reprimido con pena privativa de libertad […]”. Asimismo, notó que la
Ley 23.950, que modificó la Ley Orgánica Para la Policía Federal de 1958, disponía
que, fuera de los casos establecidos en la normativa procesal penal, no se podría detener
a las personas sin orden de juez competente, salvo si: "[…] existiesen circunstancias
debidamente fundadas que hagan presumir que alguien hubiese cometido o pudiere
cometer algún hecho delictivo o contravencional y no acreditase fehacientemente su
identidad […]”. En el caso concreto de la detención del señor Tumbeiro, el Tribunal
constató que su detención se basó en tres hechos: a) se mostró nervioso ante la presencia
de los policías; b) no estaba vestido conforme al modo de vestir propio de la zona por la
que transitaba, y c) contestó que se encontraba buscando un material “totalmente
extraño a lo que podía obtenerse en los comercios aledaños”. El Tribunal consideró que
ninguna de las razones que dio la policía para retener al señor Tumbeiro y solicitarle su
identificación constituían en sí mismas, o en conjunto, hechos o informaciones
suficientes y concretas que permitieran a un observador razonable inferir objetivamente
que probablemente había cometido o estaba por cometer una infracción penal o
contravencional. Por el contrario, calificó que las razones que motivaron la detención
con fines de identificación respondieron a preconceptos sobre cómo se debe ver una
pág. 55
persona que transita en un determinado lugar, cómo se debe de comportar ante la
presencia policial, y qué actividades debe realizar en ese lugar. De igual modo,
consideró que la detención obedeció a la aplicación por parte de los agentes policiales
de estereotipos sobre la apariencia del señor Tumbeiro, y su presunta falta de
correlación con el entorno por el que transitaba. La Corte manifestó que el uso de
estereotipos supone una presunción de culpabilidad contra toda persona que encaje en
los mismos, y no la evaluación caso a caso sobre las razones objetivas que indiquen
efectivamente que una persona está vinculada a la comisión de un delito. Por ello,
recordó que las detenciones realizadas por razones discriminatorias son 5
manifiestamente irrazonables y por tanto arbitrarias. En el caso, la Corte encontró que el
contexto sobre detenciones arbitrarias en Argentina, así como las razones invocadas por
la policía para su detención, evidencian que no hubo indicios suficientes y razonables
sobre su participación en un hecho delictivo. Por el contrario, la detención del señor
Tumbeiro se efectuó prima facie debido a la sola circunstancia de no reaccionar del
modo en que los agentes intervinientes percibían como correcto, y utilizar un atuendo
juzgado por ellos como inadecuado con base en una preconcepción subjetiva sobre la
apariencia que debían resguardar los habitantes del área. Estos actos llevaron a que la
detención constituyera un trato discriminatorio que además tornó en arbitraria la
detención. La Corte concluyó que la detención del señor Tumbeiro constituyó una
violación de los artículos 7.1, 7.2, 7.3 y 24 de la Convención, en relación con el artículo
1.1 del mismo instrumento. Adicionalmente, el Tribunal consideró que la forma
genérica e imprecisa en que la legislación aplicable contemplaba los supuestos
habilitantes para la detención de una persona sin orden judicial, permitía que una mera
“sospecha” de la autoridad fuera suficiente para requisar o detener a una persona. De
esta forma, consideró que los términos empleados en el Código de Procedimientos en lo
Criminal, en el Código Procesal de la Nación y la Ley 23.950, junto con las
formulaciones que contenían, tienen una abstracción de tal entidad que abrían la puerta
a la discrecionalidad. Asimismo, concluyó que la manera amplia en que estaban
redactados los supuestos para realizar una interceptación de un automóvil y una
detención con fines de identificación, y la práctica por parte de las autoridades del
Estado al aplicar dichas normas – tanto por la policía como por los jueces-, representó,
entre otros, un problema de diseño normativo, pues no permitía evitar la arbitrariedad de
las detenciones y el abuso de autoridad, y por el contrario las podía incentivar. En ese
sentido, concluyó que existió una violación al artículo 7.1 y 7.2 de la Convención, en
relación con el artículo 2 del mismo instrumento. 2) Derecho a la protección de la honra
y de la dignidad. La Corte recordó que el artículo 11 de la Convención prohíbe toda
injerencia arbitraria o abusiva en la vida privada de las personas. En esa lógica,
consideró que las pertenencias que una persona lleva consigo en la vía pública, incluso
cuando la persona se encuentra dentro de un automóvil, son bienes que, al igual que
aquellos que se encuentran dentro de su domicilio, están incluidos dentro del ámbito de
protección del derecho a la vida privada y la intimidad. Por esta razón, no puede ser
objeto de interferencias arbitrarias por parte de terceros o las autoridades. En razón de
ello, concluyó que la requisa del automóvil en que viajaba el señor Fernández Prieto
pág. 56
constituyó una injerencia en la vida privada, en tanto fue practicada sin que esta
cumpliera con el requisito de legalidad. En el mismo sentido, el Tribunal concluyó que
la requisa corporal a la que fue sujeto el señor Tumbeiro incumplió el requisito de
legalidad, pues las razones arguidas por los policías para realizarla no constituyeron
motivos suficientes para considerar que existieran motivos para presumir que ocultaba
en su cuerpo cosas relacionadas con un delito, tal como lo requería el artículo 230 del
Código Procesal Penal de la Nación. Adicionalmente, la Corte consideró que la requisa
corporal antes mencionada fue arbitraria y desproporcionada, pues el señor Tumbeiro
fue obligado a desnudarse en el interior de la patrulla, y que la norma habilitante para
realizarla resultaba imprecisa y contraria al principio de tipicidad. Los anteriores hechos
constituyeron una violación al artículo 11 de la Convención Americana, en relación con
los artículos 1.1 y 2 del mismo instrumento.
CLASE 8 10/04
Inviolabilidad. Allanamientos
Art 18, hay un montón de cosas que no están protegidas no queda claro a que se refiere
la cn con “domicilio”. El dom es inviolable, hay 3 dchos que la cn señala como
inviolables, delata la ideología de esa época, el dcho de defensa, la propiedad y el
domicilio. Esos son los 3inviolables, sin embargo al última no es un dcho absoluto una
ley debe regularlo. Estas leyes que determinan en qué caso se podrá allanar es el Código
Procesal, Código Aduanero, Leyes tributarias que también prevén allanamientos ya sea
locales o revisión de equipaje del aeropuerto. Cuando se habla de proceso penal se habla
del cód. procesal ahí están las pautas de cuando se puede requisar, allanar y demás.
Requisa es protección a la intimidad. Allanamiento sin orden: el código es más
específico, el nacional, federal y de ciudad enumera específicamente un policía sin
orden judicial puede entrar sin orden un incendio, una persona que se escapa de la
policía, inundación voces de socorro que provengan desde dentro del domicilio. Las
medidas de coerción existen un ppio de legalidad nulla coactio sine lege en cuanto al
domicilio y requisas, solo se puede allanar si la razón está prevista en el cpp
1er requisito: ppio de legalidad que esté previsto en el código.
2do requisito: Debe estar dictado por autoridad competente, medida necesaria idónea y
proporcional. Con estos 3 últimos yo juez quiero citar a alguien y en lugar de allanarlo
le mando una citación a su casa para que se presente en el juzgado. No es proporcional
allanar su domicilio para detenerlo y llevarlo al juzgado entonces se necesita esta
proporcionalidad.
3er requisito: Es valido: expreso, previo al ingreso, no habiendo mediado ni fuerza ni
intimidación y la persona que consiente que la policía ingrese debe saber que se puede
negar a ese ingreso, previsto o mejor dicho NO debe estar prohibido en el código de
procedimiento.
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Fallo Fiorentino (1981). La CSJN hasta este fallo se negaba a tratar temas de
allanamiento, pero a partir de esto, la corte abre el recurso y aborda lo que ocurrió ya
que se encuentra en juego la intimidad. De hecho Petracchi menciona que la libertad es
inviolable, en relación con la vulneración a la intimidad.
La CSJN buscaba abandonar viejas prácticas que eran comunes en la dictadura. ¿La
corte dice que hay un supuesto de allanamiento previsto en el código? ¿Se dan los
supuestos de excepción? ¿Hay orden judicial? Entre los supuestos de excepción en ese
momento en ese código vigente figuraban supuesto similares a los actuales y la corte
descarta todo porque la policía ingresa a su casa con sus llaves y se va por el lado del
consentimiento del titular del domicilio se pregunta ¿hay o no consentimiento válido? El
consentimiento tácito NO ES válido. Petracchi nos dice cuando Es valido: expreso,
previo al ingreso, no habiendo mediado ni fuerza ni intimidación y la persona que
consiente que la policía ingrese debe saber que se puede negar a ese ingreso, previsto o
mejor dicho NO debe estar prohibido en el código de procedimiento. ¿Autoridad
competente para autorizar el allanamiento? El juez, a partir de este fallo más que
ordenar un allanamiento es autoridad competente para controlar ya que el MPF puede
ordenar uno xej en secuestro extorsivos lo ordena.
Un allanamiento en horas nocturnas es una excepción a las reglas, el juez que lo ordena
debe dar motivos extras. Eso se entiende porque la noche tradicionalmente es el
descanso de las personas. La inviolabilidad del domicilio es oponible, todas las personas
fundamentalmente las autoridades tienen permiso para ingresas con casos expresamente
permitidos.
¿Cuándo el domicilio es involiable? ¿Qué es un domicilio? La habitación de hotel por
ejemplo.
Apuntes bibliografía
Hairabedián, maximiliano (2012): inviolabilidad, registro y allanamiento del domicilio.
El art. 18 CN declara y determina que el domicilio es inviolable, y una ley determina en
qué casos y con qué justificativos podrá procederse a su allanamiento y ocupación. Por
otro lado, el art. 19 fija los límites que permiten tolerar la afectación de esta garantía: la
moral y el orden público, como así también los derechos de terceros.
De este esquema derivan 3 consecuencias principales:
Que la regla es la inviolabilidad, y toda ley que autorice al estado a ingresar a un
domicilio debe contemplar casos excepcionales (art. 28 CN). Por eso las limitaciones
impuestas por leyes reglamentarias a esta garantía constituye cuestión federal que
habilite la procedencia del recurso extraordinario, sobre todo a partir del caso
Fiorentino.
Que deben mediar justificativos de la medida, lo que implica la prohibición de la
arbitrariedad y la exigencia de razonabilidad, regla sustancial denominada también,
pág. 58
como lo refiere Campos, “el principio o la garantía del debido proceso sustantivo”, que
posee como finalidad preservar el valor justifica en el contenido de todo acto de poder.
Que siendo el dictado de normas procesales un poder NO delegado por las provincias,
las leyes que se dicten en reglamentación a esta garantía estarán a cargo de los órganos
legislativos provinciales, y del congreso de la nación, en el supuesto de que esas normas
procesales están destinadas a regir el proceso penal nacional.
El mandamiento constitucional tutela tanto la propiedad y libertad como la intimidad.
La protección que ofrece el proceso radica en que no será posible buscar información en
tales fuentes si no media una autorización expresa de un juez.
Renuncia a la garantía vía consentimiento. La cuestión radica en establecer si el
consentimiento es válido para que la autoridad pueda allanar sin la orden
correspondiente.
Actualmente hay un acuerdo, tanto en la doctrina como en la jurisprudencia nacional y
extranjera, en el cual el consentimiento (cuyo poder de obviar la orden de allanamiento
se discute), debe ser prestado por algún residente o persona habilitada, y antes del
ingreso, mediante los siguientes requisitos:
EXPRESO. El permiso otorgado a la autoridad para que ingrese al domicilio NO se
presume, son inadmisibles el consentimiento presunto o implícito, la mera anuencia
pasiva y el silencio. La ausencia de objeciones por parte del interesado no resulta por sí
sola equivalente al consentimiento de aquel.
VOLUNTARIO. Para ser voluntaria la acción debe contar con tres elementos:
discernimiento, intención y libertad. Discernimiento. Un estado de conciencia
determinado por el desarrollo intelectual del individuo, que lo coloca en condición de
formar un juicio por cuyo medio percibe y declara la diferencia que existe entre varias
cosas. Las causas clásicas de afectación del discernimiento son la inmadurez por edad,
la enfermedad mental, la embriaguez alcohólica o por drogas, etc. El consentimiento
valido requiere que se trate de un acto conciente, siendo inadmisible el otorgado por un
demente, o un menor de 14 años.
La intención aparece tras la deliberación. El espíritu adquiere conciencia de un acto
determinado, y ese conocimiento, estimulado por el deseo de su realización, es
encaminado consciente y voluntariamente al acto.
La libertad es la espontaneidad de la determinación de la persona, de elegir entre varias
determinaciones o motivos. Libertad -sobre la decisión- libertad física o sea de
ejecución. Por eso no habrá consentimiento válido si no fuese libremente prestado,
como sucede cuando medie violencia física o moral (esto incluye la “atmósfera de
intimidación”).
INDUBITABLE. Debe haber certeza sobre el consentimiento y su espontaneidad, de
forma tal que NO queden dudas en cuanto a la plena libertad del individuo al formular
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la autorización. En caso de incertidumbre, se estará a favor del derecho de exclusión.
pág. 60
Relación con la inviolabilidad del domicilio y el derecho de propiedad. El allanamiento
es una medida que afecta tanto la inviolabilidad del domicilio como al derecho a la
intimidad de las personas. Existe una íntima relación y complementación entre ambas
garantías, dada porque el domicilio es el escenario más importante donde se desarrolla
la intimidad personal. Pero ello no es razón para confundir un derecho con otro. El
domicilio es uno de los tantos ámbitos donde la intimidad se proyecta. En menor
medida, esto también puede involucrar otros derechos, como el de propiedad. El estudio
del registro domiciliario deberá ser enfocado a la luz de tales derechos constitucionales:
la inviolabilidad del domicilio, la propiedad, y la intimidad. Así lo demuestra la
regulación legal del allanamiento, que prevé esta medida no solo cuando deba
penetrarse en una morada, sino también en otros locales donde el ingreso estatal puede
afectar la intimidad o la propiedad de las personas.
La tecnología y las nuevas técnicas de investigación - allanamientos impropios o a
distancia. La fotografía (incluida la satelital), la filmación, la utilización de micrófonos,
ratos, aviones, o animales entrenados, el examen metódico y sistemático de los
derechos, entre otros, pueden implicar en muchos casos un menoscabo a las garantías
bajo análisis. . La autora trae el ejemplo de la fotografía del interior de un domicilio
tomada a distancia, acto al que considera un allanamiento impropio, en el que se
practicó una inspección documentada fotográficamente. El carácter de impropio es
porque no existe un franqueamiento compulsivo material o físico. Para que estas
prácticas vulneran los intereses en juego, como la inviolabilidad del domicilio, el
derecho a a la intimidad o a la propiedad hace falta que la observación se haya
realizado desde una posición a la que no podría acceder legalmente le sujeto activo, o
utilizando una tecnología que burle las defensas normales que toma la gente por
proteger su intimidad, sin autorización judicial.
Inspeccion aerea. Observación área de propiedades con fines de investigación. En ARG,
el código civil plantea que la propiedad inmueble se extiende en línea perpendicular
hacia el espacio aéreo, y el propietario es exclusivo del mismo. Pero esta disposición se
encuentra limitada por un valor de orden público apreciable como es la aviación. El
código de aviación dispone que nadie puede en razón de un derecho de propiedad
oponerse al paso de una aeronave. Observaciones domiciliarias de una superficie o
externas. Para dilucidar la legalidad y validez de una observación de la propiedad
privada realizada desde el exterior deben tener en cuenta: a) los medios empleados, b) la
licitud de la ubicación física del artificio utilizado y de la persona que realizó la
operación, c) el carácter del lugar sobre el que recae la medida (no es lo mismo una casa
que un campo), d) la exteriorización de la materia observada. No es necesaria una orden
para la simple observación del sector externo de una casa (desde un automóvil, la
policia mira cómo llegan supuestos compradores de droga). Tampoco se requiere
autorización por la simple observación visual del interior de un sitio privado desde un
lugar al que tiene acceso legalmente (mirar desde la vía pública el interior de una casa a
través de su ventana). En estos casos la presencia del observador en el lugar no está
prohibida por el orden jurídico, siempre en cuando no se emplean mecanismos para
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vencer obstáculos en la visión. Si para saber lo que ocurre dentro de una morada es
necesario valerse de artificios tecnológicos que de un conocimiento ampliado, se
impone la misma autorización jurisdiccional que hace falta para el ingreso físico, ya sea
que utilice medio visual o auditivo)(escuchas telefónicas a distancias).
Examen de residuos. . Para que el ejercicio del derecho no se torne abusivo, lo conocido
por medio de la apropiación no debe causar perjuicio excediendo su uso procesal - no se
podría divulgar públicamente datos íntimos.
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Corte Suprema, ninguna de las excepciones de dicho artículo se encontraban
verificadas, ni había mediado consentimiento válido por parte del imputado o de sus
padres, que diera autorización al ingreso del personal policial en el domicilio.
Asimismo consideró irrazonable juzgar la falta de resistencia verbal de Fiorentino como
consentimiento, atento a su edad e inexperiencia y demás circunstancias de su
aprehensión. Tampoco resultaba reprochable la ausencia de oposición verbal de los
padres, toda vez que se les informó del allanamiento cuando éste ya se estaba llevando
adelante, silencio que tampoco debería tomarse como consentimiento tácito. . Sostuvo
que entablada la invalidez del registro domiciliario realizado sin autorización judicial y
sin el debido consentimiento de las partes, igual suerte deberían correr todos aquellos
elementos secuestrados producto del allanamiento.
“Ello es así porque la incautación del cuerpo del delito no es entonces sino el fruto de
un procedimiento ilegítimo, y reconocer su idoneidad para sustentar la condena
equivaldría a admitir la utilidad del empleo de medios ilícitos en la persecución penal,
haciendo valer contra el procesado la evidencia obtenida con desconocimiento de
garantías constitucionales”.
Descartada entonces la validez del procedimiento, se debe entender que los efectos de
este también carecen de valor, por lo cual no podrían ser admitidos como elementos
probatorios en el proceso, “pues el método seguido para su obtención ofende al sentido
de justicia”.
Voto Petracchi: “(...) los medios probatorios incautados mediante un allanamiento ilegal
de morada no son admisibles en juicio y determinan la nulidad de la sentencia que se
base sustancialmente en ellos. Tal es la situación que se presenta en el sub judice, pues
el corpus delicti sólo cabría darse por probado mediante los elementos secuestrados con
quebrantamiento de la inviolabilidad del domicilio, lo cual no sólo sustenta la
revocación del pronunciamiento de la alzada sino que determina la exclusión de la
condena”. Argumentó que el allanamiento sin orden judicial era una violación de esta
garantía y que la prueba obtenida como resultado de dicho allanamiento no podía ser
utilizada en el juicio.
Impacto del fallo Teoría del fruto del árbol envenenado.
Fallo Minaglia. La CSJN confirmó la resolución de la Cámara Federal que condenó a
una persona por infracción a la ley de estupefacientes (Ley 23.737) fundado en un
allanamiento practicado en base a los dichos vertidos por otro imputado al personal
policial. Se señaló que el allanamiento practicado a raíz de los dichos, sin coacción, que
vierte otro imputado a personal policial, es válido si lo ordena un juez en base a las
constancias de la causa, aunque no consigne los motivos de la decisión. La mayoría de
la corte confirma la resolución de un tribunal que condenó a una persona como
consecuencia de un allanamiento que surgió a partir de los dichos de otro imputado a la
policia.
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En febrero de 1992, tomó conocimiento de que en la calle de caba se estaba vendiendo
robo, observan a dos personas intercambiando droga, persiguen al vehículo, se secuestró
cocaína y se detiene a estas dos personas. Ambas personas se refieren al personal
policial que la cocaína la habían comprado en el domicilio de un individuo cuyo nombre
no conocían. Con esta información, el juez emite la orden de allanamiento, y una vez
realizado el mismo, se procedió al secuestro de drogas, y a la detención de numerosos
imputados. Se detiene a Mauro Minaglia.
1ra instancia: se declara nulo el procedimiento. En segunda instancia, se lo condena. El
máximo tribunal consideró que las manifestaciones de una persona detenida, dadas ante
autoridad policial, dadas ciertas circunstancias acotadas resultan válidas si se tratan de
DICHOS ESPONTÁNEOS. Asimismo, entendió que la falta de motivación de la orden
de allanamiento no afecta la garantía de inviolabilidad del domicilio si la decisión se
basa en las constancias de la causa, lo que se verificó en este caso en concreto. Se
concierto que existía un procedimiento policial considerado válido, y que fue eso el
antecede a la decisión de allanar.
Tres de los jueces votaron en disidencia. Petracchi consideró que aunque NO se consta
indicio físico de coacción, la persona detenida dio una versión distinta ante el juez que
la que la policia refirió haber escuchado, y que esto resulta suficiente para inferir la
coacción, y no considerar espontánea la manifestación que motivó el allanamiento. Por
eso debió aplicarse la regla de exclusión para la versión brindada al personal judicial, y
nulos los actos que acontecieron a partir de ella.
Fallo Quaranta. La Corte Suprema declaró la nulidad de una prueba obtenida sin que el
juez cuente con elementos objetivos que permitieran inferir una mínima sospecha
razonable. donde decretó la nulidad de una intervención telefónica realizada sin que el
juez expresara razones ni basarse en elementos objetivos presentados en la causa que
dieran lugar a una mínima sospecha razonable. José Carlos Quaranta fue condenado a
las penas de 5 años de prisión y multa de diez mil pesos por resultar autor del delito de
confabulación que prevé la ley 23.737, luego de una investigación iniciada a raíz de una
llamada telefónica anónima realizada a la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la
Policía Federal.
En dicha llamada, se denunciaba que una mujer que se encontraría vendiendo troqueles
de L.S.D. y anfetaminas, dando detalles precisos sobre la cantidad de dosis vendidas,
domicilio, teléfono y antecedentes de esa persona.
A partir de dicha comunicación, el Juez interviniente ordenó a la por entonces Secretaría
de Inteligencia del Estado (SIDE) que interviniera la línea telefónica de la mujer
denunciada, de donde se obtuvo información que posteriormente condujo a la
intervención de otras líneas telefónicas. Fue en virtud de ello que se obtuvieron las
pruebas que llevaron a la incriminación de los delitos contra el Sr. Quaranta, cuya
legalidad fue convalidada por la Cámara Nacional de Casación Penal por entender que
no se presentaba como irrazonables según las circunstancias del caso.
pág. 64
La defensa había cuestionado el rechazo que el Tribunal Oral Criminal había hecho a su
recurso de Casación, donde se basó en los principios de preclusión y progresividad para
oponerse al cuestionamiento a la intervención telefónica que inició la causa. Luego de
que dicha Cámara rechazara el recurso extraordinario presentado por su defensa,
llegaron a través de una queja a la Corte Suprema por alegar haber sufrido una violación
al derecho a la intimidad de Quaranta.
Arribado el caso a la Corte, señalaron que los argumentos dados por el Tribunal Oral
respecto la violación de los principios de preclusión y progresividad que rigen el
proceso penal no podían considerarse resueltos, ya que la cuestión federal que motivó la
queja y que fue impugnada no había llegado a la Corte porque el mismo Tribunal
entendió que no era una sentencia definitiva o equiparable a tal. La corte citó Rayford,
para entender qué Quaranta podía impugnar la intervención telefónica realizada a la
mujer que dio origen al resto de la investigación, ya que a pesar de que dicha prueba le
era en principio ajena a su persona, fue a partir de ella que se dieron los distintos pasos
en la investigación que llevaron a su incriminación.
En lo atinente a la violación a la privacidad del domicilio, la Corte interpretó los
artículos 18 y 19 de la Constitución junto a la Convención Americana y el PIDCyP para
concluir que nadie puede ser objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, familia,
domicilio y/o correspondencia, estándar que es aplicable a las circunstancias de este
caso.Una orden de registro –en este caso, telefónico- solo puede ser dictada válidamente
por un juez “cuando median elementos objetivos idóneos para fundar una mínima
sospecha razonable”. La CSJN retomó el mencionado fallo Rayford para decir que si la
prueba que dio sustento a toda la investigación es ilegal, todo el resto de la investigación
y prueba obtenida a partir de ella debe ser excluida y debe decretarse su nulidad.
CSJN, ACORDADA 17/2019 (19/06/2019). Diversas comunicaciones personales fueron
filtradas y difundidas de manera masiva. Por esa razón, la CSJN solicitó que se realizara
una auditoría sobre la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen
Organizado. La Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró que todos los órganos
judiciales, en los procesos y procedimiento involucrados en la interceptación y
captación de comunicaciones, deberán observar los Principios Rectores en la materia:
Derecho a la intimidad. Derecho a la privacidad. Constitución Nacional. Tratados
internacionales.
Intervenciones de las telecomunicaciones. Derecho a la privacidad. Que el derecho a la
privacidad y la consecuente garantía contra su lesión actúan contra toda ‘injerencia’ o
‘intromisión’ arbitraria o abusiva en la vida privada de los afectados. En este sentido,
este Tribunal en el precedente ‘Quaranta’ -que constituye el leading case en la materia–
precisó […] que si bien en ellas no se hizo mención a las comunicaciones telefónicas ni
a la protección de su secreto, en cuanto éstas contemplan –en redacción casi idéntica–
que nadie puede ser objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, en la de su
familia, en su domicilio o en su correspondencia, permiten hacer extensivas aquellas
consideraciones a estos supuestos. “En el precedente ‘Halabi’, esta Corte declaró
pág. 65
inadmisibles las restricciones autorizadas por la ley que estén desprovistas del
imprescindible grado de determinación que excluya la posibilidad de que su ejecución
concreta quede en manos de la más libre discreción de las autoridades públicas…”.
Derecho a la privacidad. Principio de legalidad. “La Constitución Nacional veda las
intromisiones arbitrarias en la privacidad. De tal modo, las circunstancias y razones que
validan la irrupción en el ámbito privado de los individuos deben estar previstas en la
ley, perseguir un fin legítimo y cumplir con los requisitos de idoneidad, necesidad y
proporcionalidad, es decir, deben ser necesarias en una sociedad democrática (arg.
‘Halabi’ […])”.
Principio de proporcionalidad. Principio de excepcionalidad. “El balance entre el
derecho de toda persona a no sufrir invasiones a su privacidad y el interés estatal en la
persecución penal de un posible delito, debe incluir una necesaria ponderación de los
instrumentos escogidos y los fines hacia los que se dirige la específica herramienta
investigativa dispuesta en la causa, en cuyo marco corresponde tamizar la medida
elegida por los filtros de la necesidad, la adecuación y la proporcionalidad”. “La
interceptación de comunicaciones es una medida judicial de investigación excepcional.
Será ordenada con criterio restrictivo atendiendo de forma especial a su razonabilidad
para el esclarecimiento y resolución del delito”.
Orden judicial. Deber de fundamentación. “Por expreso mandato constitucional, las
comunicaciones en todas sus variantes, al igual que la correspondencia epistolar, solo
pueden ser objeto de injerencia en la medida en que exista una orden judicial
debidamente fundada, sin que la privacidad pueda ser soslayada en miras a satisfacer
una necesidad genérica y abstracta de prevenir o descubrir delitos”. “La orden judicial
será fundada y no podrá ser otorgada con base en términos genéricos. No podrá estar
destinada a obtener información indeterminada en pos de una necesidad genérica y
abstracta de prevenir o descubrir delitos”.
Plazo razonable. La intervención de comunicaciones se ordenará por un plazo razonable
determinado, pudiendo ser renovado expresando los motivos que justifican su extensión
conforme a la naturaleza y circunstancias del hecho investigado.
Información confidencial. Cadena de custodia “La interceptación y captación de
comunicaciones es un eslabón de una cadena que comprende las subsiguientes etapas de
(i) almacenamiento, (ii) traslado, (iii) incorporación al proceso y (iv) destrucción en los
supuestos previstos por la ley. Una falla en cualquiera de las etapas afecta la
confiabilidad de todo el sistema. Por ello, rigen para los magistrados, funcionarios,
agentes y empleados que tengan participación activa en la intervención y/o
responsabilidad sobre estos elementos probatorios el deber de confidencialidad y secreto
respecto de la información obtenida por estos medios. Quienes incumplan este deber
incurrirán en responsabilidad penal acorde a lo previsto en el derecho vigente”.
Derecho de defensa. Información confidencial. “La interceptación de las
comunicaciones entre un imputado y su abogado defensor constituye una grave
pág. 66
violación a la garantía constitucional de defensa en juicio. Sin la garantía de la defensa
en juicio, toda la población ve comprometida la vigencia del estado constitucional de
derecho”.
FALLO SUPREME COURT OF THE USA: “FLORIDA V. RILEY” 488 U.S. 445
(1989). La policía del estado de Florida, Estados Unidos. Un policía circuló la vivienda
en helicóptero a una altura de 120 metros. En base a sus observaciones, obtuvo una
orden de allanamiento y se encontraron cultivos de marihuana en el lugar. Durante el
proceso penal, el hombre imputado requirió que se excluyera la prueba obtenida. El
tribunal hizo lugar al pedido. Contra esta decisión, la fiscalía interpuso un recurso de
apelación. El Tribunal de Apelaciones de Florida hizo lugar a la impugnación y admitió
la evidencia. Sin embargo, solicitó a la Corte Suprema de Florida que se pronunciara
sobre la legalidad de las inspecciones policiales realizadas desde helicópteros. Sobre
este aspecto, señaló la necesidad de interpretar la situación de acuerdo con el derecho a
la privacidad consagrado en la Cuarta Enmienda. La Corte Suprema de Florida hizo
lugar al requerimiento y revocó la decisión de la Cámara de Apelaciones. el Estado de
Florida presentó un “writ of certiorari” que dio intervención a la Corte Suprema de
Justicia de los Estados Unidos.
La Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, por mayoría, hizo lugar al recurso
y revocó la sentencia apelada (jueces White, Rehnquist, Scalia, Kennedy y, según su
voto, jueza O´Connor). A su vez, en disidencia, los jueces Brennan, Marshall, Stevens y,
según su voto, Blackmun consideraron que la inspección aérea sin orden judicial
violaba el derecho a la privacidad y confirmaron la sentencia impugnada.
Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional, Sala I. “S,HE”. Registro
N° 361/2016. Causa N° 5958/2014. 15/5/2016.
Hechos: Una persona alquiló una habitación en un hotel. Al ingresar para la limpieza del
cuarto, la encargada del hospedaje encontró un arma en su interior. Ante esta situación
se comunicó con la policía. Con posterioridad, dos oficiales ingresaron a la habitación,
secuestraron el arma, entre otras pertenencias, y detuvieron al huésped. Éste fue
procesado por el delito de tenencia de arma de guerra. Oportunamente, la defensa
planteó la nulidad del procedimiento de registro de la habitación. El Tribunal Oral en lo
Criminal rechazó la nulidad planteada y condenó al imputado la a pena de prisión por el
delito de tenencia arma de guerras sin la debida autorización legal. Contra esa decisión,
la defensa interpuso recurso de Casación.
Resolución: La Sala I de la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional
anuló la decisión impugnada y absolvió al imputado. Para llegar a esta conclusión el
juez García, a cuyo voto adhirieron los jueces Sarrabayrouse y Dias, manifestó que“…
quien contrata una habitación de hotel, sea bajo la forma de contrato de arrendamiento o
de hospedaje con servicios, y realiza actos materiales que implican su ocupación con
exclusión de otros, tiene asegurada la protección constitucional del art. 18 CN, con el
alcance que fijan las leyes”. Al respecto, el magistrado consideró que “…la protección
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de inviolabilidad del domicilio, cubre no sólo el hogar, sino también cualquier lugar en
el que un habitante establezca su residencia y descanso, de modo más o menos
permanente o temporal, incluidos los lugares de alojamiento por períodos breves”. El
magistrado advirtió también que “…el derecho de exclusión del huésped de una
habitación de hotel o una posada puede ser limitado en los casos y con los justificativos
que regula, el art. 224 y 227 del CPPN, y también por el ejercicio de los derechos y
deberes del posadero y sus dependientes. En lo de más, goza de la ‘inviolabilidad’ que
le garantiza el art. 18 CN”. En este sentido, el juez García destacó que “…la inmunidad
opera cuando el huésped realiza actos materiales de ocupación de la habitación, aunque
no lleve o deposite ninguna pertenencia, o cuando ya se le ha asignado la llave que le
permite jurídica y fácticamente ocuparla, con exclusión de otros. Pues desde que tiene la
llave puede rechazar que otros entren, y pertenece ya al ámbito de protección de su vida
privada que le permitan a él la entrada a la habitación, y también decidir qué
pertenencias lleva y guarda en ella”.
El magistrado señaló que “...lo que está en juego no el derecho de propiedad, ni de
respeto de la vida privada del hotelero o sus dependientes, sino el ámbito de vida
privada del huésped”. En tal sentido, concluyó que “…la policía ingresó a la habitación
del hotel […]sin contar con la autorización de un juez emitida según los arts. 224 y 225
CPPN, sin que se presentase ninguno de los supuestos de hecho que dispensarán de la
orden según el art. 227, y sobre la base de la autorización de ingreso de una dependiente
del hotel que no tenía autoridad para darla, por lo que la entrada sin el consentimiento
del imputado ha violado su derecho garantizado por el art. 18 CN”. Por el último, el
juez sostuvo la exclusión de la información obtenida mediante el allanamiento ya que
“[l]as pruebas materiales obtenidas por medios inconstitucionales de ejecución de la ley
no pueden ser valoradas en juicio porque no son compatibles con la idea de un proceso
penal fundado en ley”.
CLASE 9 – 14/04
Apuntes bibliografía
MAIER.- Inocencia-
Concepto: La ley fundamental impide que se trate como si fuera culpable a la persona
quien se le atribuye un hecho punible, cualquiera sea el grado de verosimilitud de la
imputación, hasta tanto el estado por intermedio de los órganos judiciales no pronuncia
la sentencia penal firme que declare su culpabilidad y la someta a una pena. Esta
afirmación surge directamente de la necesidad de un juicio previo. Al principio
estudiado solo quiere significar que toda persona debe ser tratada como si fuera inocente
desde el punto de vista del orden jurídico mientras no exista una sentencia penal de
condena. Desde este punto de vista es lícito afirmar que el imputado goza de la misma
situación jurídica que un inocente. El principio no afirma que el imputado sea en
verdad inocente sino antes bien que no puede ser considerado culpable hasta la decisión
que pone fin al procedimiento condenándolo.
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Indubio-Pro-reo
I.- para el derecho procesal penal la exigencia de que la sentencia de condena y Por
ende la aplicación de una pena solo puede estar fundada en la certeza del tribunal que
falla acerca de la existencia de un hecho punible atribuible al acusado. Precisamente la
falta de certeza representa la imposibilidad del estado de destruir la situación de
inocencia construida por la ley (presunción), que ampara al imputado razón por la cual
ella conduce a la absolución. cualquier otra posición del juez respecto de la verdad, la
duda o aún la probabilidad, impiden la condena y desembocan en la absolución.
II.- La Corte Suprema reconoció la vigencia constitucional del aforismo y su núcleo de
significa, casi siempre con remisión al argumento sobre la imposibilidad de invertir la
carga de la prueba (próxima consecuencia del principio de inocencia), colocando en
cabeza del imputado la necesidad de probar su inocencia y desplazando la regla
derivada que impone al acusador o al Estado que es el persecutor penal la exigencia de
demostrar con certeza la imputación delictiva. Luego de la Reforma del 94 esta garantía
de la prohibición de invertir la carga de la prueba ha sido incorporada en el derecho
internacional y en nuestra Constitución nacional con jerarquía constitucional.
III.- La sentencia definitiva ya sea por condena o por absolución, es el ámbito natural
en que la regla juega su papel. se admite que por excepción se afirme el favor rei en
una decisión que no sea la sentencia, pero siempre debería de estar en relación con los
elementos que tornan punible un hecho, ante la posibilidad de afirmarlos o negarlos, Y
de esa decisión dependerá, materialmente la clausura de la persecución penal
(sobreseimiento). por ejemplo, si al recibir una acepción de prescripción no se obtiene
certeza acerca de la existencia de un hecho interrumpido o suspensivo de su curso, del
que depende la extinción de la persecución penal y la impunidad del hecho, la falta de
certeza favorecerá al imputado y Por ende determinará el sobreseimiento.
IV.- La falta de certeza se puede presentar tanto respecto de la imputación y sus
elementos como relación a las causas de diverso orden que excluyen la condena y la
pena. Solo que cuando se trata de una causa que excluye la condena o la pena, la falta
de certeza Sobre la existencia del hecho punible conduce a su negación en la sentencia;
en cambio, la falta de certeza sobre la inexistencia de los presupuestos de una causa de
justificación, de inculpabilidad o de impunidad de existencia probable, según el caso,
conduce a su afirmación. Según Maier la ley penal no contiene un principio
interpretativo semejante por lo que no parece que una interpretación intra legem,
vulnere la reserva de legalidad en materia penal sustantiva. pero por el contrario sí lo
tiene con la atribución de un comportamiento concreto de una persona (hechos).
Onus-probandi Derivado de la necesidad de afirmar la certeza sobre la existencia de un
hecho punible para justificar una sentencia de condena se ha firmado también que en el
procedimiento penal la carga de la prueba de la inocencia no le corresponde al imputado
o de otra manera que la carga de demostrar la culpabilidad del imputado le corresponde
al acusador y también que toda la teoría de la carga probatoria no tiene sentido en el
pág. 69
procedimiento penal. su solución depende de la forma en la cual se defina el concepto
de carga de la prueba.
El concepto de carga de la prueba en el derecho procesal apareció como un intento de
reemplazar el concepto de obligación, indicando que quien no cumplía con esa carga
procesal omitía desarrollar una facultad que lo preservaba de colocarse en situaciones de
ventajosas respecto de la decisión
El deber del acusador público no reside en verificar ese hecho punible sino en Investigar
la verdad objetiva acerca de la hipótesis delictual objeto del procedimiento, tanto en
prejuicio como en favor del imputado, de ver similar al que pesa sobre el tribunal.
El trato inocente y la coerción procesal. El axioma que impide la pena sin una sentencia
judicial que la ordene, ha fundado correctamente la pretensión de que durante el curso
de ese procedimiento el imputado no puede ser tratado como un culpable o que debe ser
tratado como un inocente. Sin embargo la afirmación no se ha podido sostener al punto
de eliminar toda posibilidad de utilizar la coerción estatal, e incluso sobre la misma
persona del imputado, durante el procedimiento de persecución penal.
JURISPRUDENCIA
FALLO ABRAHAM JONTE, RONALDO FABIÁN S/ RECURSO DE CASACIÓN".
Policía de la federal arresta a 3 personas que él dice que estaban haciendo movimientos
sospechosos. Termina yendo a juicio y condenado porque no pudo demostrar que no se
daba esa situación legitimante. La corte señaló que lo que hizo el tribunal.como
casación fue dar vuelta la carga de la.prueba, quien tiene que hacerlo a todas las
cuestiones que hacen a la culpabilidad de alguien es quien acusa. Con ese criterio se le
daría rienda suelta a la policía para que haga lo que quiera porque siempre estará bajo
sus funciones.
El fallo delimita el principio de la prohibición de dar vuelta la carga de la prueba. El
imputado no debe demostrar su inocencia pero los tribunales han vuelto ese principio
para que éste demuestre su inocencia. La relación del principio de inocencia con la
coerción. ¿Aplica para la prisión preventiva? Constitucionalmente hablando no se aplica
a las medidas de coerción. Pero legalmente hablando sin porque la mayoría de los
códigos indican que donde debe haber una coerción o presión se debe aplicar la más
lesiva. Constitucionalmente no porque el srt q8 dice que no se puede penar a alguien sin
juicio previo y de esto se desprende el principio de inocencia. Año 2001. Dictamen del
procurador general de la nación que la corte hace suyo. Policia que fue condenado por
delito de privación ilegítima de la libertad por una detención que se había considerado,
precisamente, ilegítima. Donde lo que se analiza es el alcance del principio de inocencia
en los elementos probatorios que se toman en cuenta para la fundamentación de dicha
condena.
El tribunal oral funda su condena al señalar que la detención se había producido sin
ningún tipo de fundamento, ya que no se habían acreditado los movimientos
pág. 70
sospechosos que presumieron la posibilidad de cometer un delito. Y que no se había
realizado ninguna tarea tendiente a demostrar la ocurrencia de dichas circunstancias.
Para confirmar la condena, la cámara de casación penal plantea que la apelación se trata
de una mera discrepancia probatoria con relación al fallo, y por ende, no se había
producido una inobservancia a la ley, o algún tipo de supuesto de arbitrariedad.
El Procurador General, en su dictamen, discrepa con los tribunales pre opinantes,
señalando que se estaba vulnerando el principio de inocencia desde le punto de vista de
la carga probatoria “resulta arbitrario por una condena en la cual no pudieron
corroborarse los movimientos sospechosos de los detenidos, pues lo que debe
dilucidados ee si, con la spruebas adquiridas en el proceso puede admitirse un juicio de
certeza sobre que tales movimientos en algún momento existieron”. Discrepa en cuanto
al enfoque respecto al enfoque de determinada circunstancia. Se trataba de un juicio
PROBABILÍSTICO. Fallo que debe analizarse de manera conjunta con Fernandez
Prieto y Tumbeiro.
FALLO ANTIÑIR. Se discute una cuestión de la interpretación de una norma penal.
Análisis del homicidio en riña y quien dio el golpe final. Tipo penal inconstitucional
porque es violatorio del principio de inocencia porque no se pudo probar. VOTO
ARGIBAY: ¿El tipo penal del art es un tipo de sospecha? NO. Es un tipo penal que no
tiene que ver con el homicidio, lo que se condena es una intervención activa en una riña
contra la víctima que terminó lesionada o muerta producto de esas pero como la riña es
de muchos no se puede individualizar los golpes. Hay un desvalor de la.acción de la
persona que interviene en una riña , no se pena a alguien x el mero hecho de estar
presente en la riña. No hay dudas sobre la autoría y que lo hizo con dolo.
FALLO VEGA GIMENEZ. Una persona fue encontrada con mariguana y se discutía si el
in dubio por reo incluye el pensar si es una tenencia simple o de consumo personal. Para
evaluar o interpretar todo lo relacionado con el t.s osea con la voluntad, se debe tener en
cuenta el in dubio pro reo. Señala la corte que di bien.no se pudo probar que era para
consumo personal ni los elementos de prueba permiten pensarlo así, ante la duda, es
consumo personal. In dubio pro reo para analizar el tipo subjetivo de la misma forma
que analizamos el tipo objetivo. La corte dice que no puede ser inequívoca la carga de
la prueba.
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Bahía Blanca condenó a Claudio Esteban
Vega Giménez a la pena de un año y dos meses de prisión por el delito de tenencia de
estupefacientes en infracción al art. 14, primer párrafo de la ley 23.737. La defensa
oficial del nombrado interpuso recurso de casación por inobservancia de las normas
sustantivas y procesales toda vez que, a su juicio, dada la escasa cantidad detentada y
demás circunstancias que confluían en el caso, debía concluirse en que la tenencia era
para consumo personal en el marco del art. 14, segundo párrafo de la ley 23.737.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación hizo lugar a la queja, declaró procedente el
recurso extraordinario federal y revocó la sentencia apelada. "7°) Que el Tribunal estima
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que la exigencia típica de que la tenencia para uso personal deba surgir
"inequívocamente" de la "escasa cantidad y demás circunstancias", no puede conducir a
que si "el sentenciante abrigara dudas respecto del destino de la droga" quede excluida
la aplicación de aquel tipo penal y la imputación termine siendo alcanzada por la figura
de tenencia simple, tal como sostuvo el tribunal apelado". “9º) [A]nte la proposición que
afirma que no se pudo acreditar la finalidad de consumo personal, puede postularse que
también es formalmente cierto que no se pudo acreditar que esa finalidad no existiera; y
esta conclusión, favor rei, impide el juicio condenatorio que sólo admite la certeza". 11)
[E]l tipo penal en cuestión –tenencia para uso personal– no sólo alcanza al ‘consumidor
asiduo’ sino también al ocasional o esporádico y que, en consecuencia, de no acreditarse
la dependencia física o psíquica de estupefacientes –cuya omisión achacó a la defensa
del imputado […]– ello podría incidir, a todo evento, en la aplicación de lo dispuesto
por los arts. 17 y 18 de la ley 23.737 pero no desplazar la figura del tenencia para
consumo personal” (voto de los ministros Petracchi, Highton de Nolasco, Maqueda y
Zaffaroni). En el fallo **Vega Giménez**, dictado por la Corte Suprema de Justicia de
la Nación el 27 de diciembre de 2006, la jueza Carmen Argibay formó parte de la
mayoría que decidió aplicar el principio del **"in dubio pro reo"** . Este principio
establece que en caso de duda razonable sobre la culpabilidad del acusado, la sentencia
debe ser favorable al acusado.
Contexto del Caso: Claudio Esteban Vega Giménez fue acusado de tenencia simple de
estupefacientes. La defensa argumentó que no había pruebas suficientes para condenarlo
y que debía aplicarse el principio de "in dubio pro reo"
Voto de Argibay Carmen Argibay, en su voto, destacó la importancia de proteger los
derechos del acusado y garantizar un juicio justo Argumentó que en caso de duda
razonable, la sentencia debe ser favorable al acusado para asegurar que no se cometan
errores judiciales que puedan afectar la vida de una persona.
Impacto del Fallo: El fallo Vega Giménez reafirmó el principio de "in dubio pro reo" y
su aplicación en los procesos judiciales argentinos. Este principio ha sido fundamental
para garantizar la protección de los derechos individuales y la justicia en el sistema
judicial argentino.
FALLO CARRERA. Un comerciante que manejaba su auto por el barrio de Pompeya en
la Capital Federal, un martes 25 de enero de 2005 alrededor de las 14 horas, cuando fue
perseguido y baleado por agentes policiales sin identificación provocando que su
vehículo atropelle y mate a tres personas. En el año 2007, fue condenado a 30 años de
prisión por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 14 de la Capital Federal. La defensa de
Carrera interpuso recurso de casación, que fue rechazado por la Sala III de la Cámara
Federal de Casación Penal (CFCP) el día 29 de abril de 2008 (registro n°501/08). Ello
motivó que interpusiera recurso extraordinario federal, que fue declarado inadmisible
por la propia Casación. Así las cosas, la defensa planteó recurso de queja ante la Corte
Suprema de Justicia de la Nación (CSJN). Pasarían más de nueve años y dos sentencias
del Máximo Tribunal de la Nación para que Carrera fuera absuelto por aplicación del
pág. 72
principio in dubio pro reo, en una causa que contó con numerosas irregularidades en el
accionar policial previo y posterior al hecho que se le imputaba. Acusado x 4
homicidios porque la policía le cruzó el auto de civil y se llevó a gente puesta. La
“Masacre de Pompeya”. Se puso en duda si venía de robar, si tenía arma. Fue
confirmada la condena, la Corte manda a revisar la calificación y absuelve cuando se lo
mandan de nuevo. Porque no podían dejar pasar el tiempo. Señala la corte que para
tomar en serio el principio de inocencia los jueces tienen que tener el descargo del
imputado como cierto. Todo lo que la defensa plantea en su descargo, el juzgador debe
abordarlo de forma seria. Y asegurarse de que haya pasado así. En el fallo, ante la duda
se debería haber absuelve porque no es certeza positiva.
FALLO “TOMASSI” Durante la última dictadura militar, un grupo de integrantes del
Ejército Argentino había secuestrado a un abogado. Según testimonios de los vecinos, la
persona había sido trasladada a una finca donde se la mantuvo secuestrada y fue
torturada. La finca era propiedad de dos hermanos que no integraban el Ejército. Ambos
fueron imputados, junto a un grupo de integrantes de las Fuerzas Armadas, por los
delitos de privación ilegal de la libertad doblemente agravado por tratarse el agente de
un funcionario público y haberse cometido con violencia, e imposición de tormentos
agravado por tratarse la víctima de un perseguido político. Al declarar, los hermanos
señalaron que en el período en que los hechos habían transcurrido la chacra se
encontraba abandonada. A su vez, negaron haber prestado, cedido o alquilado el lugar.
Por otra parte, uno de ellos manifestó que, por motivos laborales, durante esa época
había mantenido relaciones protocolares con distintos militares. El Tribunal Oral
condenó a los hermanos en calidad de partícipes necesarios de los delitos imputados.
Para decidir de ese modo, destacó que la finca no tenía signos de violencia o de
usurpación y tuvo en cuenta los vínculos que tenían con grupos militares. Destacó
también que la relevancia del aporte del préstamo de la finca radicaba en que sus
características permitían el actuar clandestino. A su vez, afirmó que la presencia de las
Fuerzas Armadas en el lugar resultaba de tal notoriedad que no podía ser ignorada por
sus dueños. Contra esa decisión, la defensa interpuso un recurso de casación. Entre sus
argumentos, señaló que las conclusiones del tribunal habían sido realizadas a partir de
meras inferencias. En ese sentido, sostuvo que la prueba se había valorado de manera
arbitraria y en sentido contrario al principio in dubio pro reo. Por último, cuestionó la
contradicción en la que incurrió el tribunal al indicar las características de la finca que
permitían la clandestinidad y, por otra parte, considerar que la presencia de las Fuerzas
Armadas en el lugar no podía ser ignorada por sus dueños en razón de la notoriedad del
lugar. La Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal confirmó la sentencia. La
decisión indicó que el tribunal interviniente había indicado los motivos en los que había
sustentado la condena. Asimismo, convalidó la conclusión respecto del presunto
préstamo de la finca en base a que el lugar no presentaba signos de violencia o
usurpación. Entonces, las defensas interpusieron sendos recursos extraordinarios
federales, cuyo rechazo motivó la presentación de los correspondientes recursos de
queja.
pág. 73
La Corte Suprema de Justicia de la Nación hizo lugar a la queja, declaró procedente el
recurso extraordinario federal y dejó sin efecto la sentencia impugnada (ministros
Lorenzetti, Maqueda, Rosatti y, según su voto, Rosenkrantz). 1. Recurso de casación.
Revisión judicial. Doble conforme. “[C]onforme lo estableciera el Tribunal en el
precedente ‘Casal’ (Fallos: 328:3399), el derecho de recurrir del fallo ante el juez o
tribunal superior del artículo 8.2. ap. h de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos y del concordante artículo 14.5 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos, requiere garantizar una revisión integral, exhaustiva y amplia del fallo
condenatorio. Sin embargo, en inobservancia de ese deber, el a quo convalidó la
condena limitándose a reiterar los fundamentos del fallo pero sin abordar –y en
consecuencia, sin tampoco refutar– los conducentes planteos que los recurrentes
formularon respecto tanto a la falta de correlato de los indicios de cargo con las
constancias probadas de la causa como a la alegada presencia de razonamientos
contradictorios en los que, con mengua del principio de culpabilidad y del principio de
presunción de inocencia, habría incurrido la sentencia de mérito para fundar el reproche.
De tal modo, la actividad revisora desplegada por el a quo devino en insuficiente en la
medida que se limitó a repetir los términos empleados en la sentencia de mérito sin
brindar un razonamiento y una respuesta concreta que rebatiera los planteos de los
recurrentes que cuestionaban todos y cada uno de los extremos a partir de los que se
infirió su conocimiento de la ocupación de la finca y del que, a su vez, se derivó que
conocieron el destino que se le dio al inmueble y que quisieron brindarlo a esos
efectos”. “Por ello, sin abrir juicio sobre el fondo del asunto, se concluye que el a quo
omitió analizar agravios conducentes planteados por la defensa de [los imputados], para
la correcta resolución del asunto, lo que implicó, en definitiva, que no se cumpliera con
la revisión integral y exhaustiva del fallo condenatorio en los términos establecidos en
el precedente ‘Casal’ (Fallos: 328:3399) y, por tal motivo, el fallo impugnado debe ser
descalificado” (considerando 10° del voto de los ministros Lorenzetti, Maqueda y
Rosatti). 2. In dubio pro reo. Principio de inocencia. Prueba. Apreciación de la prueba.
“En el presente caso debe hacerse lugar a los recursos interpuestos, dado que en modo
alguno pudo acreditarse la responsabilidad de los hermanos [imputados]. No existe la
necesaria certeza, requerida para la imposición de pena en un Estado de Derecho, acerca
del conocimiento por parte de los [hermanos] de la comisión de los delitos que se
imputaron a los autores directos de los hechos investigados, y menos aún existe certeza
de su voluntad de cooperar en la comisión de dichos delitos” (considerando 3° del voto
concurrente del ministro Rosenkrantz). “La sentencia recurrida afirmó también que la
inexistencia de signos de violencia en las entradas a la propiedad desmiente la tesis de la
usurpación invocada por la defensa. En autos no se comprobó la existencia de signos de
violencia en las entradas a la propiedad, pero de ello en modo alguno se sigue que, tal
como sugiere el tribunal a quo, sus propietarios conocieran el uso que le fuera dado a la
propiedad durante los cuatro días que [el abogado] fue allí apresado. Los hermanos
[imputados] sostuvieron que su propiedad estaba deshabitada y en desuso, lo que, como
se dijo precedentemente, no fue desmentido por la prueba reunida, por lo que resulta
plausible que la propiedad haya sido usada sin el conocimiento y menos aún el
pág. 74
consentimiento de los recurrentes” (considerando 4° del voto concurrente del ministro
Rosenkrantz). 3. Delitos de lesa humanidad. Deber de investigar. “[A] partir de lo
expresado en los considerandos precedentes y dada la especial trascendencia del caso,
este Tribunal entiende oportuno precisar que se ratifica, en forma expresa y
contundente, la vigencia del deber constitucional y convencional de enjuiciar y castigar,
sin excepción alguna, a todos los responsables de las gravísimas violaciones masivas a
los derechos humanos cometidas durante la última dictadura militar, cuyo cumplimiento
esta Corte ha buscado asegurar en su jurisprudencia en aras de remover diversos
obstáculos que lo comprometían indebidamente […]. Por tal motivo, se efectúa la
importante aclaración que en modo alguno este fallo puede implicar tolerar o fomentar
que se empleen subterfugios para amparar cualquier forma de impunidad, sino
simplemente que resulta indudable que este deber tiene que ser asegurado cumpliendo
también con las normas constitucionales y convencionales que obligan a esta Corte a
velar por el respeto de las garantías judiciales, en el caso la del doble conforme, las que
resultan instrumentales para asegurar que ‘la aplicación de una pena solo pued[a] estar
fundada en la certeza del tribunal que falla acerca de la existencia de un hecho atribuible
al acusado’…” (considerando 11° del voto de los ministros Lorenzetti, Maqueda y
Rosatti). 4. In dubio pro reo. Doble conforme. Prueba. Apreciación de la prueba.
Principio de inocencia. “[E]s preciso no perder de vista la íntima relación existente entre
la garantía de la doble instancia y el beneficio de la duda […]. En este sentido,
corresponde recordar que tanto ese principio como el del in dubio pro reo […] guardan
una estrecha relación con la presunción de inocencia constitucional (artículo 18 de la
Constitución Nacional). Que cuando ese artículo dispone categóricamente que ningún
habitante de la Nación será penado sin juicio previo, establece el principio de que toda
persona debe ser considerada y tratada como inocente de los delitos que se le imputan
hasta que en un juicio respetuoso del debido proceso se demuestre lo contrario mediante
una sentencia firme (Fallos: 321:3630 ‘Nápoli’). A ello se agrega lo establecido en el
artículo 8.2 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, incorporada a la
Constitución Nacional por el artículo 75, inc. 22, con la máxima jerarquía normativa,
que expresamente establece que ‘toda persona inculpada de delito tiene derecho a que se
presuma su inocencia mientras no se establezca legalmente su culpabilidad’. En una
formulación equivalente, el artículo 14.2 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos, que cuenta con la misma jerarquía, determina que ‘toda persona acusada de un
delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su
culpabilidad conforme a la ley’ […]. A la luz de estos principios, resulta decisivo que el
juez, aun frente a un descargo que pudiera estimarse poco verosímil, mantenga una
disposición neutral y contemple la alternativa de inocencia seriamente, esto es, que
examine la posibilidad de que la hipótesis alegada por el imputado pueda ser cierta.
Desde esta perspectiva, la presunción de inocencia consagrada en el artículo 18 de la
Constitución Nacional puede ser vista, en sustancia, como el reverso de la garantía de
imparcialidad del tribunal” (Fallos: 339:1493, considerando 22°, y Fallos: 342:2319,
considerando 22°)” (considerando 11° del voto de los ministros Lorenzetti, Maqueda y
Rosatti).
pág. 75
Apuntes clases
Principio de Inocencia
¿Qué entendemos por ppio de inocencia? Maier dice que este ppio es probatorio,
garantía política y procesal que tiene nuestro proceso penal. Lo encontramos en el art.
18 de nuestra CN “nadie puede ser penado sin juicio previo” art 8.2 CADH y 14.2
PDCYP hay distintas reglas que se derivan de este principio
Presunción de inocencia; toda persona debe ser tratada como inocente hasta que la
sentencia lo declare culpable y haya sentencia firme. Hay autores que dicen que hasta
tanto no se pueda recurrir debe ser tomado inocente. Pero nuestra ley dice “firme” a
secas.
In dubio pro reo: toda duda a la hora de elaborar una sentencia tiene que jugar a favor
del imputado, el juzgador tiene tres posiciones: probabilidad, duda y certeza. ¿Cuándo
se puede condenar? Cuando hay SOLO certeza positiva, pero frente a la probabilidad se
utiliza el requerimiento de elevación a juicio,
Onus probandi: carga de la prueba siempre en cabeza del acusador, no debe probarlo el
imputado a su inocencia, debe el otro demostrar pruebas.
Prohibidas las medidas que impliquen un trato como culpable que se anticipación de la
pena. ¿Y la PP?
pág. 76
Antiñir: lesiones en riña. Se plantea la inconstitucionalidad del art de las lesiones en
riña, no viola el ppio de culpabilidad en tanto se participó y hubo dolo de violencia y
como se dan esos presupuestos no se estaría violando el ppio de culpabilidad.
Vega Gimenez 2006: ¿regla de int constitucional? Lo encuentran con drogas y le
imputan con tenencia simple y vegas gimenez dice que es consumo personal, el tribunal
dice que el tipo penal para consumo debe demostrarse “inequívocamente” pero en el
caso no se demostró que era para cons per y se lo condenó por tenencia simple la corte
dice que el indubio pro reo alcanza el tipo penal y el tipo subjetivo.
Carrera: la CSJN dijo que se revise la sentencia de acuerdo con el precedente casal y
casación vuelve a condenar a 30 años, la CSJN vuelve a intervenir y hace hincapié en
que el ppio de inocencia implica también que los jueces se tomen en serio la defensa y
analicen con seriedad lo que el imputado plantea. Dcho al recurso+ppio de inocencia,
este último es la contracara del ppio de imparcialidad, si soy imparcial debo valorar de
igual manera lo que me dice la contraparte no debo tomar las pruebas que me sirva sino
todas deben valorarse sino no soy imparcial.
CLASE 10 21-04
Apuntes clases
Prisión preventiva y libertad durante el proceso
Prisión preventiva; si se llega al punto de que se viola el ppio de inocencia, con ese
“criterio” no se podría detener a nadie. Lo que dice Ferrajoli es que la única
justificación posible es que lo puedo coaccionar para conducirlo ante el juez por lo que,
mínimo debo permitirme detenerlo para llevarlo -entorpecimiento del proceso-. Debe
mantenerse el trato de inocente, todo esto derivado del ppio de inocencia. Si una
persona se presume inocente, ¿cómo justifico meterlo preso? Pues bien, si vamos al
origen del encierro, se asocia más a la pp que al castigo, ya que es muy difícil desde la
cn decir que la pp es inconstitucional, La CADH art 7.5 habla de que se debe llevar ante
un juez a la persona, en un plazo razonable, “su libertad puede estar CONDICIONADA
a garantizar su presencia en el juico”. Art 9 PDCYP está más claro.
1- Interpretación, la regla es la prisión preventiva y debo justificar en qué caso
debo dejar en suspenso, esta forma de interpretarlo FUE ABANDONADA.
Porque la idea es asociar la pp a la gravedad del delito, pero dejo de justificarla
como medida cautelar. Si tengo una expectativa de pena alta tengo riesgo de
fuga, esto también se dejó de lado. No puedo presumir en base a lo objetivo que
hay riesgo de fuga.
2- Para imponer la medida de coerción deben haber justificación suficiente la
presunción de que no se someterá al procedimiento y la temporalidad VER
Natalia sergi art 220 inc c CPPF; 221 y 222
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3- Plazo máximo de pp 24390 ref 25430 es una ley que reglamenta el 7.5 de la
CADH arts 1, 2, 3, 4 y 5. También el 10.
Apuntes bibliografía
dictada una sentencia condenatoria, son los que procuran los fines del proceso ⎯peligro
Para la doctrina liberal tradicional, para privar a una persona de su libertad antes de ser
Principios y límites que la rigen. La CIDH en dos informes sobre el tema (Informes
12/ 96 y 2/ 97) enfatizó los requisitos materiales para privar a una persona de la libertad
durante el proceso:
1- Principio de excepcionalidad: es la idea fundamental que lo limita, este carácter
excepcional surge de la combinación entre el principio de los principios , el
principio de inocencia y del derecho general a la libertad ambulatoria. Debe ser
absolutamente imprescindible para evitar los peligros procesales, no podrá ser
aplicado si los peligros para los fines del proceso ya demostrados pueden ser
neutralizados por medidas de aseguramiento menos cruentas.
2- Principio de proporcionalidad: límite temporal.
pág. 78
3- Sospecha sustantiva de responsabilidad. La prisión preventiva presupone, por
tratarse de una medida de coerción grave, un cierto grado de desarrollo de la
imputación, una probabilidad concreta de que el imputado haya cometido el hecho
punible.
4- Provisionalidad de la detención: Todos estos requisitos no sólo son necesarios en el
momento de la orden de la prisión preventiva, sino que deben subsistir para
otorgarle legitimidad. Una vez desaparecidos estos presupuestos la prisión
preventiva carece de legitimidad y obliga a la autoridad jurisdiccional a hacerla
cesar.
5- Control judicial: se deben respetar las garantías del sujeto.
6- Límite temporal del encarcelamiento preventivo. El carácter y ubicación
sistemática de cada supuesto la gran parte de las actividades desplegadas por los
órganos de control internacional del sistema americano de protección, y su
preocupación, se refiere a la legalidad de la privación de la libertad vinculada al
requisito de plazo razonable.
Fallo Nápoli Erika: El caso de Erika Elizabeth Nápoli y otros imputados por infracción
del artículo 139 bis del Código Penal fue analizado por la Sala VII de la Cámara
Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional la cuestión principal giró en
torno a la excarcelación que inicialmente había sido otorgada por la juez de menores
pero luego revocada por la Cámara lo que llevó a la defensa a interponer un recurso
extraordinario federal alegando la inconstitucionalidad de la norma procesal que
restringía la excarcelación la defensa argumentó que dicha norma vulneraba los
principios de presunción de inocencia igualdad y razonabilidad además sostuvo que la
privación de libertad antes de una sentencia firme generaba un perjuicio irreparable
pág. 79
equiparable a una condena definitiva la Corte Suprema intervino analizando la
constitucionalidad de la normativa aplicada para negar la excarcelación y concluyó que
la restricción basada exclusivamente en la naturaleza del delito contravenía el derecho a
la igualdad por lo que declaró la inconstitucionalidad del artículo 12 de la ley 24410 y
revocó la sentencia apelada reafirmó también el principio de presunción de inocencia y
el derecho a la libertad durante el proceso subrayando que la prisión preventiva debe ser
excepcional y no la norma general además estableció que su imposición debe estar
fundamentada en el riesgo de fuga o entorpecimiento de la investigación y no en la
gravedad del delito el pronunciamiento de la Corte estuvo alineado con la jurisprudencia
de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que sostiene que la prisión preventiva
debe ser una medida cautelar y no una sanción anticipada y que su aplicación con base
exclusiva en la naturaleza del delito resulta contraria al principio de igualdad esta
decisión significó un avance en la protección de las garantías constitucionales y en la
revisión de criterios que afectan la libertad personal durante el proceso penal.
Fallo Acosta: El recurso de casación presentado por la defensa de Jorge Eduardo Acosta
y Jorge Carlos Radice ante el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 12 de
Buenos Aires se centró en cuestionar la prórroga de su prisión preventiva dictada por un
año con fundamento en la complejidad del caso y la gravedad de los delitos imputados
que incluían robo extorsión reiterada falsificación ideológica de instrumento público y
asociación ilícita la defensa sostuvo que dicha prórroga era ilegítima y que la detención
se tornaba irrazonable en respuesta la Cámara Nacional de Casación Penal homologó la
medida argumentando que se ajustaba a derecho lo que llevó a la defensa a interponer
un recurso de casación alegando la caducidad del término legal para la prisión
preventiva así como una errónea interpretación de la ley 24390 la Corte Suprema
intervino analizando si la interpretación de dicha norma era razonable y concluyó que la
prórroga de la prisión preventiva no podía justificarse exclusivamente en la gravedad de
los delitos y la complejidad del caso por lo que hizo lugar al recurso de casación y
ordenó la libertad de Acosta y Radice bajo caución personal sin embargo el juez
Mitchell manifestó su disidencia sosteniendo que la gravedad de los delitos imputados y
el riesgo de fuga justificaban la continuidad de la prisión preventiva considerando que la
duración de esta no había excedido un plazo razonable dada la complejidad del caso
posteriormente el Fiscal General presentó un recurso extraordinario ante la Corte
Suprema argumentando que la decisión de la Cámara de Casación era arbitraria y
contraria a la ley 24390 ante esta impugnación la Corte Suprema dejó sin efecto la
sentencia apelada y ordenó un nuevo pronunciamiento sobre la cuestión.
Fallo Plenario Diaz Bessone: dictado el 30 de octubre 2008, el tribunal en pleno dijo
que los procesados con prisión preventiva, incluso aquellos acusados por delitos graves,
tienen derecho a gozar de libertad durante el proceso siempre que no entorpezcan la
investigación o haya peligro de fuga. Específicamente, el plenario sentó como doctrina
que “no basta en materia de excarcelación o eximición de prisión para su denegación la
imposibilidad de futura condena de ejecución condicional, o que pudiere corresponderle
pág. 80
al imputado una pena privativa de la libertad superior a ocho años (arts. 316 y 317 del
C.P.P.N.), sino que deben valorarse en forma conjunta con otros parámetros tales como
los establecidos en el art. 319 del ordenamiento ritual a los fines de determinar la
existencia de riesgo procesal”.
Fallo Lloyo Fraile: Una vez condenado su cliente, a Cafferata Nores le habían
rechazado la libertad a pesar de que la sentencia no estaba firme. En Córdoba al igual
que la Provincia de La Rioja la prisión preventiva opera prácticamente de modo
automático con la sola acusación de un delito que tenga una pena privativa de la libertad
mayor a determinados años, y salvo circunstancias extraordinarias, raramente se
concede la excarcelación cuando concurren esos requisitos objetivos de la pena. Es
tradición inquisitorial del sistema.
El Dictamen del Procurador General, que luego fue tomado por mayoría en nuestra
CSJN, consiste en que estas medidas de carácter provisorio y meramente preventivo. Lo
que el dictamen del Procurador indica es que el imputado será el principal afectado por
la medida de restricción de su libertad, resultando elemental el análisis serio de las
condiciones socio-ambientales, económicas, físicas, familiares, etc. que lo rodean en
cuanto ser humano. el dictamen del Procurador pueden ser resumidos en los siguientes
extractos: 1. La prisión preventiva es una medida cautelar y meramente preventiva: “El
encarcelamiento no deja de ser cautelar, y entonces la decisión debe contener la
motivación suficiente que permita evaluar si se ajusta a los requisitos impuestos por la
Corte Interamericana de Derechos Humanos, entre ellos, el de la necesidad, en el
sentido de que sean absolutamente indispensables para conseguir el fin deseado y que
no exista una medida menos gravosa respecto al derecho intervenido entre todas
aquellas que cuentan con la misma idoneidad para alcanzar el objetivo propuesto”.
2. El Juez debe garantizar la posibilidad real del imputado de ejercer su derecho de
defensa: “la decisión privó a los imputados de la posibilidad de exponer razones a favor
de su libertad, y en definitiva nuevamente le atribuyó carácter irrevocable a aquella
presunción legal. En definitiva, también en el sub lite el acusado se vio privado de la
posibilidad de exponer razones a favor de su libertad, y en los hechos se le atribuyó
carácter irrevocable a aquella presunción legal, por lo que el pronunciamiento no se
conformó a los criterios de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre esta
materia”
CLASE 11 24/04
Autoincriminación
Garantía de no declarar contra sí mismo, de autoincriminación forzada. ¿por qué
forzada? “nemotenetur”=“nadie tiene que”. La normativa: art 18 nadie puede ser
obligado art 8.2 CADH; 8.3 CADH “válida sin coacción sin ninguna naturaleza”,
PIDCYP.
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Fundamento de Maier: se vincula a que le imputado es el que más sabe del hecho y por
lo tanto es habitual que las autoridades vayan hacia esta persona. Se vinculaba la
garantía, se resalta también que es un límite formal a la averiguación de la verdad.
García tiene una forma particular de llamar esta garantía, usa la expresión “privilegio
contra la autoincriminación” y el imputado tiene dcho. A guardar silencio. Esta garantía
se entiende de la forma en que interactúa con las otras y es compleja, tiene que ver con
la carga probatoria y el ppio de inocencia. No se puede dejar de pensar en el vínculo con
el ppio mencionado y la fiscalía es la que tiene que demostrarlo.
1ra de discusión: ¿En qué tipo de materias aplica? Únicamente en penal. El único que
puede declarar bajo juramento es el testigo. Y en caso de negarse a declarar -el
imputado- eso no será usado en su contra
2da disc ¿la persona puede mentir? Podría ser eso un falso testimonio o una falsa
denuncia. ¿desde qué momento la garantía empieza a operar? Primero se aclara que
cualquier persona imputada. Pero García presenta dos situaciones posibles, si es ANTES
de una causa en contra NO podemos mentir pero si estamos siendo investigado
simultáneamente como testigos estamos en un momento donde se afectaría la garantía.
Una vez que el imp sabe sus dchos. Todo lo que diga puede ser utilizado en su contra.
Esta es una interpretación amplia de la garantía porque la estricta es mientras que no
obligue a la persona no estará protegido. ¿Qué pasa cuando una persona esta
sobreseída? ¿Se puede citar a declarar? García sostiene que mientras no haya
posibilidad de persecución penal la garantía de incriminación forzada no opera. ¿el
arrepentido es una persona que declara contra sí mismo forzadamente? Maier dice que
puedo o no declarar y se proscriben los métodos que anulen la voluntad de declarar. Y
también todo lo que afecte la libre decisión ya sea moral, física. A partir de esto, se le
aplica la escala de tentativa al arrepentido a cambio de eso te dan “la info” que sirva. Si
comparamos dos personas una que se arrepintió y otra que no, la primera recibe “más
pena”. Sanch menciona esto.
Johnatan P. Tomando el celular, para una inv es uno de los elementos más importantes,
la discusión se da en varios niveles: xej dar los datos biométricos. Una doctrina
estadounidense, nos habla de qué podemos hacer con el cuerpo de la persona imputada,
¿xej una rueda de reconocimiento? Se discutió pero mientras no hable la persona. Ahora
bien, la extracción de sangre? La corte tomó un criterio similar, por ende el núcleo de la
garantía viene que no le puede exigir manifestaciones al imputado. El mismo tiene dcho
a estar pasivos ¿en un cuerpo de escritura que pasaría?
Sujeto de prueba: ver quien introduce info al proceso si es el imputado participa como
sujeto mientras que si es perito el/la que introduzca info como prueba al sujeto será
válido. García dice que los peritajes psiquiátricos y ahí sostiene que debe protegerse no
hacer estas manifestaciones. El desbloqueo de celular: hubo fallos en donde los jueces
sostuvieron que si hay una exteriorización de la voluntad al mirar el celular, pero dentro
de la jurisprudencia mayoritaria sostuvieron que no hay una afectación al nemotenetum.
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Polanski ¿Qué pasa si dejo el celular en x lado y allano y me llevo el celular sin saber de
quien es? Habría contenido testimonial implícito en ese celular. El celular pertenece a
una persona y su contenido también. Hay un criterio más amplio de la garantía, si le
exijo el desbloqueo tengo un contenido testimonial implícito como sacar sangre. Hay
criterios más amplios. Luego hay una postura restrictiva que es q la persona participa
como menor objeto y no hay contenido testimonial implícito.
Fallos: Cabral y García.
Cabral: se baja de un taxi y tenía unas cajas que parecían monitores y la policía le pide
explicaciones, ante el reacio de él, la policía lo detiene y en la comisaría confiesa que
eso se lo vendió una persona y que él tenía más en su casa para vender en dólares. Por
contrabando lo terminaron imputando. Es forzada la declaración? Primero se le tendría
que haber hecho saber que eso que dijo podía ser usado en su contra. La corte sostuvo
que fue una mera comunicación y no hubo coacción.
Apuntes bibliografía
El caso "Cabral, Agustín" involucra la valoración y aplicación de derechos humanos en
el contexto de un proceso penal. Agustín Cabral fue involucrado en un juicio penal,
donde se plantearon cuestiones sobre el debido proceso y la legalidad de ciertas pruebas
presentadas en su contra. La defensa de Cabral argumentó fundamentalmente que se
habían vulnerado garantías procesales en el desarrollo del juicio. Específicamente, se
adujo que las pruebas utilizadas para condenarlo fueron obtenidas de manera ilícita, lo
que afectaba la validez del fallo en su contra. También se apeló a principios de
proporcionalidad y razonabilidad respecto a la condena. Antes de llegar a la Corte
Suprema, el fallo fue inicialmente decidido por instancias de tribunal de apelación,
donde se mantuvo la condena a pesar de los cuestionamientos de la defensa. Las
decisiones anteriores justificaron la validez de las pruebas presentadas, a pesar de las
objeciones planteadas. La Corte Suprema revocó las decisiones de las instancias
inferiores, señalando que efectivamente se habían vulnerado derechos fundamentales de
Cabral. La Corte estableció que el uso de pruebas obtenidas de manera ilícita constituye
una violación al debido proceso, y reafirmó la necesidad de proteger los derechos
humanos dentro del ámbito penal. Los fundamentos legales de la resolución se basaron
en la interpretación de la Constitución Nacional y tratados internacionales de derechos
humanos ratificados por Argentina. La Corte citó principios relacionados con el debido
proceso, la legalidad de las pruebas y el respeto a los derechos fundamentales
consagrados en la Constitución. El fallo "Cabral, Agustín" tuvo un impacto significativo
en la jurisprudencia argentina, reafirmando la protección de los derechos humanos en
procesos penales. Sirvió como un precedente importante para futuros casos, donde la
anulación de pruebas ilícitas se convierta en un estándar esencial para garantizar un
juicio justo. Además, este fallo resalta la función crítica de la Corte Suprema en la
defensa de los derechos individuales frente a posibles abusos estatales.
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Fallo García: un funcionario público que fue cesado de su cargo en una
dependencia estatal. El despido fue objeto de impugnación ante la
justicia, ya que se denunciaron irregularidades en el procedimiento
que llevó a la decisión. El caso cuestiona la legalidad del despido y su
conformidad con los derechos laborales y humanos del demandante.
La defensa de García D´Auro presentó varios argumentos, entre los que se destacan:
1. Arbitrariedad: Se argumentó que el despido fue arbitrario y carente de
justificación válida, en contraposición a lo establecido por la normativa laboral y
administrativa.
2. Debido Proceso: Se enfatizó la falta de garantías procesales durante el
procedimiento de despido, incluyendo el derecho a ser oído y a defenderse
adecuadamente.
3. Prohibición de Autoincriminación: Se argumentó que, en el contexto de la
defensa, cualquier presión para que el demandante admitiera conductas ilícitas
habría violado su derecho a no autoincriminarse, tal como está protegido por la
Constitución Nacional y convenciones internacionales.
En las instancias inferiores, el tribunal administrativo había respaldado el despido,
aduciendo razones de gestión y necesidad del servicio. Sin embargo, la defensa apeló
estas decisiones, insistiendo en la violación de derechos fundamentales, incluyendo
argumentaciones sobre la falta de observancia del debido proceso y de la prohibición de
autoincriminación. La Corte Suprema falló a favor de García D´Auro, reconociendo la
nulidad del despido. La decisión se basó en la constatación de que no se respetaron las
garantías fundamentales que asisten a los empleados públicos, así como en la existencia
de presión para obtener una confesión que pudiera implicar autoincriminación.
Fundamento legal: Prohibición de Autoincriminación: La Corte subrayó la importancia
de la prohibición de autoincriminación, estableciendo que cualquier intento de obligar a
un empleado a confesar o autoincriminarse en el contexto de un despido constituye una
violación a sus derechos fundamentales.
Impacto del fallo destacando: Protección de Derechos Laborales: Reafirmó la necesidad
de respetar los derechos laborales de los empleados públicos y la importancia del debido
proceso en los procedimientos administrativos. Precedente sobre Autoincriminación:
Estableció un precedente importante relativo a la prohibición de autoincriminación,
enfatizando que ningún ciudadano puede ser obligado a confesar o admitir situaciones
en las que pueda comprometerse penalmente, lo que también repercute en futuros casos
de derecho penal y administrativo. Fortalecimiento del Estado de Derecho: El fallo
contribuyó al fortalecimiento del Estado de derecho al exigir a las instituciones estatales
que actúen de conformidad con los principios de justicia y equidad. Relación con la
Prohibición de Autoincriminación: es relevante en la medida que destaca la importancia
de la prohibición de autoincriminación en un procedimiento administrativo,
estableciendo un marco que garantiza que los individuos no sean obligados a declarar
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contra sí mismos. La Corte Suprema, al subrayar este aspecto, reforzó el principio de
que cualquier intento de presión para obtener confesiones en un contexto donde se
puede vulnerar la libertad personal es inaceptable y constitutivo de violaciones graves
de derechos humanos.
CLASE 12 28/04
Regla de exclusión
Consecuencia de algún tipo de violación a las garantías. ¿Qué hacemos con la prueba
obtenida ilegalmente? Acá entra en juego la regla de exclusión, ¿Qué pasa con un
allanamiento ilegal? Entre otras cosas, una tortura que a través se confiesa un delito.
¿Qué pasa con todo eso? Una prueba obtenida en colisión de garantías no puede fundar
una acusación y sustentar policial o sea ni ser valorada por el org judicial. SI una
persona es detenida y eso queda invalidado y posteriormente el juez no puede valorar
eso. ¿Qué argumentos hay a favor de esto? ¿Y en contra? Hay que hacer una valoración
del caso concreto. Carrió rechaza los argumentos en contra, en cuanto a la gravedad de
los delitos dice que se aplica a delitos menores.
A FAVOR EN CONTRA
1- Protege la intimidad. 1- Justicia “no lo puedo dejar pasar”
2- Disuade practicas abusivas para 2- Búsqueda de la verdad.
que no sean realizadas de parte de 3- Acceso a la justicia – complejidad
xej la policía 4- Protección al orden público
3- Evita la vulneración de los dchos. 5- Se dificulta la recolección de
Del imputado pruebas/obstáculos
4- Garantiza el ppio de congruenci 6- Gravedad en cuanto al
5- El Estado no cometa delitos / “terrorismo”
limite
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lo están llevando detenido, él involucra a otra persona que supuestamente le había dado
la marihuana, a su vez cuando llegan al vendedor llegan a una tercera persona -el
segundo era menor de edad-, los absuelven en 1ra inst., y en segunda el recurso
extraordinario lo interpone el 3ro cuestionando la nulidad de las garantías por lo
sucedido en la casa de rayford. La corte aborda la legitimación para pedir la exclusión
por esta garantía vulnerada yd ice que se puede pedir a favor de un 3ro, se enfocan en el
debido proceso que el mismo se extiende a TODOS los involucrados, la ausencia de
objeciones no equivale a consentir el allanamiento, hay que valorar las circunstancias en
la que se dio “de noche/madrugada, no se opuso, no entendía bien el idioma”, en base a
eso el allanamiento y como consecuencia el haber encontrado marihuana es inválido. El
3ro fue condenado por suministrar la droga, las confesiones del 2do asumió que había
proveido la droga entonces ese suministro si se podría aprobar. Aquí entra la teoría del
fruto del árbol envenenado=se excluye todo lo que se consiguió a raíz de la 1ra prueba
encontrada como consecuencia del secuestro ilegítimo de rayford y la misma se expande
a todos los actos que fueron consecuencia. Aquí La Corte establece como la exclusión
de la prueba se expande, pero introduce la fuente independiente o sea que el juez debe
valorar que hay pruebas independientes a las contaminadas si se pudieran tomar, esto es,
una excepción a la regla de exclsuión. Se absolvió al 2do y al 3ro. Debe haber un nexo
de causalidad en todo. Aplicación de la teoría del fruto del árbol venenoso.
Ruiz 1987: 3 Personas tenían un modus operandi para robar en taxis, el caso que llega a
lo penal es xq ellos entran a una farmacia y se bajan de un taxi, son sorprendidos por la
policía y hay un tiroteo, uno muere, otro se escapa y Ruíz es detenido. En el sumario
policial se menciona que ellos no serían ajenos a la comisión de otros delitos. Luego se
verifica en la instrucción que había pruebas compatibles con apremios ilegales contra
Ruiz. Al mismo tiempo, en el tiroteo se encuentran otras pruebas: el taxi que no les
pertenecía y en el bolsillo del que murió, se obtiene un DNI que pertenecía a otra
persona, ambos -dueño del dni y del taxi- declaran haber sido robados por ruiz y su
banda y lo reconocen en rueda de reconocimiento. Acá entra la prueba independiente, la
Corte aborda la prueba que lleva c/u de los hechos, de los 3 el invalido es el de
“Procopio” – un taxista- porque a este último lo encontraron por los dichos de ruiz
luego de que los policías lo torturaban.
Daray 1994: Una persona que andaba con matrícula diplomática, la frenan para tener
sus papeles y se lo llevan a la comisaria para “mayores averiguaciones” él después en la
comisaria involucra a sus hijos diciendo que en un garaje tenían autos robados, luego
van a su casa. La causa independiente no puede ser una mera conjetura, debe ser
analizando la prueba contaminada sobre lo concreto que hay en la causa, hay que ver
que pruebas vienen ya con causas independientes.
Francomano 1987: Delitos de la época de la dictadura, “delitos vinculados a la
propaganda subversiva”, había varias personas, a la Corte llega una mujer, Graciela, el
imputado, francomano la involucra a esta mujer en base a manifestaciones espontaneas
que luego surge de la investigación posterior que había sido bajo violencia, la imputada
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confiesa como 5 acciones, y ante el juez vuelve a confesar. Aquí vuelve el problema de
causa independiente, se aborda la asoc ilic. La corte aplica la regla de exclusión porque
la sra. Fue involucrada mediante el relato bajo coacción de francomano.
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