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Analgésicos

Los analgésicos son medicamentos diseñados para aliviar el dolor y se clasifican en grupos como antiinflamatorios no esteroideos (AINE), opiáceos menores, opiáceos mayores y fármacos adyuvantes. Los AINE incluyen fármacos como el paracetamol, ibuprofeno y naproxeno, mientras que los opiáceos abarcan la codeína, tramadol, morfina y fentanilo. Además, algunos medicamentos originalmente destinados a otras condiciones, como corticoides y antidepresivos, también se utilizan para tratar el dolor crónico.
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Analgésicos

Los analgésicos son medicamentos diseñados para aliviar el dolor y se clasifican en grupos como antiinflamatorios no esteroideos (AINE), opiáceos menores, opiáceos mayores y fármacos adyuvantes. Los AINE incluyen fármacos como el paracetamol, ibuprofeno y naproxeno, mientras que los opiáceos abarcan la codeína, tramadol, morfina y fentanilo. Además, algunos medicamentos originalmente destinados a otras condiciones, como corticoides y antidepresivos, también se utilizan para tratar el dolor crónico.
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Analgésicos: qué son, para qué sirven y cómo se

clasifican
Medicamentos
Entre los medicamentos que sirven para tratar el dolor se encuentran los antiinflamatorios no
esteroideos (paracetamol, ibuprofeno, naproxeno, dexketoprofeno…) y los opiáceos (tramadol,
codeína, morfina, fentanilo…). La elección dependerá del tipo de dolor y de la intensidad, entre
otros factores.

Los analgésicos son los fármacos destinados a suprimir o aliviar el dolor. Dado que las
sensaciones dolorosas tienen orígenes muy dispares y se manifiestan de diferentes formas y con
distintas intensidades, se han desarrollado diversas familias de medicamentos para tratar
el dolor muscular, de cabeza, oncológico, postoperatorio…

Este tipo de fármacos se pueden agrupar de diferentes formas. Una de las clasificaciones que
más se usan es la que los divide en cuatro grandes grupos: antiinflamatorios no esteroideos o
AINE, opiáceos u opioides menores, opiáceos mayores y fármacos adyuvantes.

Antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y paracetamol


Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) son un grupo químicamente heterogéneo de
fármacos que, además de tener propiedades antiinflamatorias, actúan en mayor o menor medida
como analgésicos y antipiréticos (reducen la fiebre).

Se pueden encontrar en el mercado como medicamentos genéricos o con marca comercial.


Muchos se dispensan en las oficinas de farmacia sin receta médica, mientras que otros -
especialmente, las presentaciones con dosis más altas- son de prescripción.

Hay que tener en cuenta que, aunque generalmente son menos dañinos que los
antiinflamatorios esteroideos o corticosteroides, también pueden producir efectos secundarios.
Por eso, conviene adoptar ciertas precauciones, como no tomar dos medicamentos de este tipo
a la vez y no intercalar otro AINE entre dos tomas.

Paracetamol

El paracetamol se suele incluir en el grupo de los AINE, aunque no posee acción antiinflamatoria.
Está indicado para el tratamiento sintomático del dolor leve o moderado y para disminuir la
fiebre. Se suele prescribir para los dolores de cabeza, así como para la fiebre y los síntomas
ocasionados por la gripe o la covid. Conviene prestar atención a la dosis máxima diaria, su
consumo con alcohol y el uso adecuado en embarazadas.

Ácido acetilsalicílico o aspirina


El ácido acetilsalicílico (más conocido por su nombre comercial, Aspirina) fue el primer
antiinflamatorio comercializado. Este antiinflamatorio se utiliza para tratar casos de dolor leve o
moderado y también actúa frente a la fiebre. Además, está indicado para evitar la coagulación
excesiva de la sangre por sus propiedades como antiagregante.

En la actualidad, la aspirina infantil está contraindicada en niños menores de 16 años debido al


riesgo de síndrome de Reye, que es una enfermedad infrecuente pero potencialmente mortal.

Ibuprofeno

El ibuprofeno es un AINE que se utiliza para tratar tanto la fiebre como dolores de intensidad leve
a moderada, así como para aliviar los síntomas de la dismenorrea primaria (dolor intenso pélvico
y abdominal antes o durante la menstruación).

Algunas de sus presentaciones requieren receta médica, como es el caso de todas las dosis de
600 mg. Se ha demostrado que la presentación de 400 mg, que se puede comprar sin receta en
las oficinas de farmacia, resulta igual de eficaz.

Naproxeno

El naproxeno es el segundo AINE más consumido, después del ibuprofeno. Se utiliza


fundamentalmente por su acción frente al dolor, pero también sirve para bajar la fiebre (acción
antitérmica). Ibuprofeno y naproxeno comparten características y aplicaciones muy similares. En
última instancia, será el médico el que decida cuál de ellos es el más adecuado para cada persona.

Dexketoprofeno

El dexketoprofeno (Enantyum) está indicado para el tratamiento sintomático del dolor agudo de
moderado a intenso, como puede ser el dolor postoperatorio, el cólico renal (dolor intenso en el
riñón) y dolor lumbar o lumbalgia, cuando otros medicamentos de menor escalón analgésico no
son efectivos”.

Ketoprofeno

El ketoprofeno es otro antiinflamatorio no esteroideo que se utiliza para el alivio sintomático de


los dolores leves a moderados, como dolor muscular y de las articulaciones, dolor de cabeza,
dolor asociado a la irritación de garganta, dolor dental y dolor menstrual. Asimismo, sirve para
bajar la temperatura temporal.

Junto a las presentaciones por vía oral, existe una presentación tópica que se aplica directamente
sobre la piel.

Opiáceos menores
Se denominan analgésicos opiáceos aquellos fármacos cuya acción frente al dolor se produce
gracias a su interacción con los receptores opioides de las neuronas del sistema nervioso central.
Son los analgésicos más potentes de los que se dispone en la actualidad.
Se suelen subdividir en opiáceos mayores y menores. Estos últimos se denominan así porque su
acción analgésica es más débil y, por lo tanto, constituyen un escalón analgésico previo a los
opiáceos mayores. Hay que tener en cuenta que el tratamiento del dolor se debe basar en el
empleo del fármaco menos potente en la menor dosis posible que sirva para atajar los síntomas.

Entre los opiáceos menores más utilizados se encuentran la codeína y el tramadol.

Codeína

La codeína es un opioide autorizado para el tratamiento sintomático del dolor de intensidad leve
o moderada y de la tos improductiva . Los medicamentos basados en este opiáceo han sido
objeto de distintas advertencias de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios
(Aemps), debido a los potenciales efectos adversos en ciertos casos.

Tramadol

El tramadol es un fármaco derivado de opioides que tiene actividad analgésica potente. Se


emplea ampliamente para el tratamiento sintomático del dolor de moderado a intenso asociado
a diferentes patologías. Sobre todo, se utiliza frente a los dolores osteomusculares.

Opiáceos mayores
Los analgésicos opioides mayores se deben utilizar únicamente en caso de dolor moderado o
grave cuando hayan fracasado otras opciones de tratamiento. Estos medicamentos pueden
producir adicción cuando no se utilizan correctamente y bajo la supervisión del médico.

Morfina

La morfina es un analgésico opiáceo muy potente que no tiene techo terapéutico (se puede
aumentar la dosis siempre que se quiera hasta eliminar el dolor). Se debe tomar siempre bajo
prescripción médica y siguiendo al pie de la letra las pautas de administración, con el fin de limitar
sus efectos adversos.

Fentanilo

El fentanilo es un opiáceo mayor que es entre 50 y 100 veces más potente que la morfina. Resulta
eficaz frente a diversos tipos de dolor: postoperatorio, oncológico, dolor agudo en los servicios de
urgencia…

Una dosis excesiva de fentanilo, heroína u otros opiáceos puede llevar a la muerte por
sobredosis. En estos casos, el mejor antídoto es el fármaco naloxona.

Fármacos adyuvantes
Algunos de los medicamentos más efectivos para combatir el dolor crónico fueron creados para
tratar otras enfermedades. Entre ellos destacan los corticoides, los antidepresivos y los
anticonvulsivantes.

Corticoides

Los antiinflamatorios esteroideos o corticoides, como la prednisona, la hidrocortisona, la


betametasona y la beclometasona, se utilizan para reducir la inflamación y con diferentes fines,
entre los que se encuentra el tratamiento sintomático del dolor. De hecho, tienen un efecto
analgésico bastante potente.

Antidepresivos

Los antidepresivos se usan con mucha frecuencia frente al dolor crónico porque se ha observado
que las mismas sustancias químicas que afectan al estado de ánimo podrían afectar también al
dolor. Solo se utilizan en determinados pacientes porque su utilidad en este contexto no está del
todo clara.

Anticonvulsivantes

Los fármacos anticonvulsivantes parecen tener efectividad no solo en el tratamiento de


la epilepsia, sino también frente a ciertos tipos de dolor, como el neuropático o el de origen
musculoesquelético.

Otros analgésicos
Entre los analgésicos que no se pueden clasificar en ninguno de los cuatro grupos anteriores se
puede citar uno de uso habitual, aunque no siempre de forma correcta: el metamizol (nolotil).
Este medicamento se ha dejado de comercializar en algunos países debido a sus efectos
adversos. En España se sigue vendiendo, pero con unas indicaciones muy concretas y siempre
bajo la supervisión del médico.

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