GT26 S2 Mira Estebandoc
GT26 S2 Mira Estebandoc
Abstract
A través de una selección de films rodados en los últimos 20 años, este trabajo
intenta rastrear las causas que motivaron la emigración internacional de argentinos tanto
por motivos políticos como económicos. Como parte de este complejo fenómeno
emerge el tema de la identidad: la relación del individuo con su lugar de origen, su
entorno y su país. La utilización del cine como fuente de significados sociales permite
realizar una triangulación con otras fuentes tradicionales: bibliográficas, estadísticas,
etc. y así rescatar los matices y la complejidad de las relaciones causales promotoras de
los flujos migratorios pasados y presentes.
Palabras clave
Introducción.
Cuando comienza el siglo XX, Argentina se había consolidado como país
receptor de grandes flujos migratorios transoceánicos provenientes sobre todo del sur de
Europa1. Este fenómeno inmigratorio de colosales dimensiones terminó constituyéndose
en mito fundacional de su historia moderna2; y en signo de distinción con relación a
otros países de Latinoamérica. Y he aquí una paradoja: Argentina ingresa con “éxito” a
una modernidad tardía como próspero destino para millones de inmigrantes y sale de
ella sumida en una crisis sin precedentes mientras se produce la mayor cantidad de
emigraciones de su breve historia.
1 Según Alfredo Lattes, Argentina era uno de los seis principales países de destino de esa enorme ola emigratoria,
junto con EEUU, Canadá, Antillas, Australia y Brasil. Entre estos países, no sólo ocupó el segundo lugar en términos de
cantidad absoluta de inmigrantes recibidos, sino que es el país donde la inmigración extranjera tuvo mayor impacto
numérico con relación a la cantidad de población nativa. En A. LATTES; E. OTEIZA. Dinámica migratoria argentina (1955
– 1984) Democratización y retorno de expatriados. 2ª edición. Buenos Aires: CEAL, 1987.
2 “(...) Argentina ha sido siempre considerada una tierra acogedora, de promisión, lo que constituye uno de los
más arraigados mitos fundacionales vernáculos.” J. Graciarena. Prólogo. En A. LATTES; E. OTEIZA. Op. Cit. pp. 17-31
2
Por otra parte, desde el primer tercio del siglo XX, Argentina ha contado con
una de las industrias cinematográficas más potentes del sub-continente, y aunque su
apogeo ha quedado muy lejos –décadas de 1940 y 1950-, todavía puede presumir de
estar a la cabeza de América Latina, junto con México, Brasil y Cuba. Su relativa
declinación posterior no es un obstáculo para considerar el cine como un medio
relevante para el análisis de la realidad del país. Este argumento se refuerza a partir de
la clausura de la última y desvastadora dictadura militar en 1983, como explica Mario
Ranalletti (1999:4):
“El cine argentino del primer gobierno democrático de los años ochenta (1983-
1989) se constituye, a mi entender, en el principal vehículo por el cual se comunica una
visión del pasado reciente doloroso y traumático, que permite al público elaborar una
idea sobre los desaparecidos y la justificación del terrorismo estatal (…); la poderosa
vigencia de esta visión (Teoría de los dos Demonios) resulta de una combinación entre
la retracción de la educación general y la nula participación de los historiadores en el
debate sobre el pasado reciente”.
3 Decimos que los movimientos migratorios son fenómenos multidimensionales porque se trata de procesos que
en su desenvolvimiento en el tiempo y en el espacio van constituyendo diferentes sub-procesos (emigración, inmigración
y potencialmente retorno o re-emigración) e implicando distintos sujetos individuales y colectivos (el propio migrante, la
3
comunidad emisora, la comunidad receptora). Además, la interacción dinámica de estos elementos con otros de tipo
estructural configura problemáticas harto diferentes y más complejas aún (Colectivo IOÉ, 1999:213).
4 “El único denominador común de los films que tratan la historia de forma experimental es su oposición a las
prácticas habituales, a los códigos del realismo y la narración de Hollywood. La mayoría de los films experimentales
incluyen algunas de las seis características que tienen los films tradicionales [explica la historia como una narración con un
principio, un desarrollo y un final; mediante avatares de individuos importantes; el relato es cerrado y simple; personaliza,
dramatiza y confiere emociones a la historia; ofrece una “apariencia del pasado a través de escenografías; muestran la
historia como un proceso] pero todos transgreden convenciones. Entre los fims que abordan la historia de forma
experimental, nos encontramos con una enorme variedad: films analíticos, multicausales, distantes, expresionistas,
surrealistas y posmodernos (…) (Rosenstone, 1997:53).
4
El cine, entonces, cambia las reglas del juego histórico al señalar sus propias
certezas y verdades; verdades que nacen en una realidad estética y sensorial que es
imposible capturar mediante palabras7. Pero es precisamente esta cualidad la que ha
llevado a sus detractores a cuestionar los fundamentos epistemológicos de objetividad
5 “El cine produce este efecto de desorganizar todo aquello que muchas generaciones de hombres de Estado y
pensadores habían conseguido ordenar equilibradamente; el cine destruye la imagen reflejada que cada institución, cada
individuo, se había formado ante la sociedad. La cámara revela su funcionamiento real, dice más sobre esas instituciones y
personas de lo que ellas querrían mostrar; devela sus secretos, muestra la cara oculta de una sociedad, sus fallos; ataca, en
suma, sus mismas estructuras (…) La idea de que ese gesto pudiera significar una frase, y aquella mirada un largo discurso,
se hace insoportable, pues significaría que la imagen, las imágenes sonoras, el llanto de una niña, el pánico de aquella
gente, constituyen la materia de otra historia distinta a la historia, un contraanálisis de la sociedad (Ferro, 1995:37)”.
6 “Por otra parte, el film no solo es un documento, sino que a veces crea el acontecimiento, sea a través del cine o
Las imágenes de la pantalla, junto con los diálogos y los sonidos en general, nos envuelven, embargan nuestros sentidos y
nos impiden mantenernos distanciados de la narración. En la sala de cine estamos, por unas horas, atrapados en la historia
(Rosenstone, 1997:31)”.
5
que posee el género. Es decir, que por sus propias características de medio audiovisual,
carecería de rigor “científico” como fuente de información.
Desde un punto de vista similar, Robert Rosenstone (1997:36) dice que “si la
historia escrita está condicionada por las convenciones narrativas y lingüísticas, lo
mismo ocurre con la historia visual, aunque en este caso serán las propias del género
cinematográfico. Si aceptamos que las narraciones escritas son “ficciones narrativas”,
entonces las narraciones visuales deben ser consideradas “ficciones visuales”, es decir,
no como espejos del pasado sino como representaciones del mismo (…) La historia en
imágenes debe tener normas verificables, pero, y aquí radica la clave, normas que deben
estar en consonancia con las posibilidades del medio. Es imposible juzgar una película
histórica con las normas que rigen un texto, ya que cada medio tiene sus propios y
necesarios elementos de representación”.
Por último, y ya hilando más fino, los films y las escenas seleccionadas fueron
escogidos porque profundizan sobre los motivos que inducen un proyecto migratorio, es
decir, irse, quedarse y volver, en este caso de Argentina. Al igual que Ferro, pensamos
que las imágenes permiten un “contra-análisis” de las cusas de los desplazamientos ya
que contrastan fuentes bibliográficas, estadísticas oficiales y opiniones de expertos con
el discurso “dramatizado” in situ de los actores. Creemos que esta triangulación podría
resultar interesante para intentar reconstruir el puzzle de causas macro, meso y micro
que promovieron, y aún promueven, los flujos migratorios de argentinos hacia el
exterior.
8 Con esta expresión queremos significar una inversión de relaciones de fuerza. En este caso concreto se trató de
la alteración del statu quo político-económico establecido a partir del derrocamiento del presidente J. D. Perón en 1955.
En los términos de la teoría social, es lo que Michel Foucault (1979:200) denominó un acontecimiento: “(...)por eso es
necesario entender no una decisión, o un tratado, un reino o una batalla, sino una relación de fuerzas que se invierte, un
poder confiscado, un vocabulario retomado y que se vuelve contra sus utilizadores (...) algo distinto que aparece en la
escena, enmascarado”.
7
9 Sobre este tema existen al menos dos grandes líneas de interpretación entre las cuales hay, a su vez, una gama
de matices que conjugan una y otra. Aunque no las desarrollaremos porque no es el objetivo de este trabajo, sí al menos
mencionaremos sus proposiciones. Si bien ambas atribuyen un papel determinante a la nueva coyuntura internacional
derivada de la crisis de 1973, la primera sostiene que el patrón de acumulación basado en el proceso de sustitución de
importaciones fue deliberadamente interrumpido por la Dictadura Militar a partir del golpe de 1976 (Basualdo, 2002:29);
mientras que la segunda postula que existían importantes signos de agotamiento del particular régimen de Estado de
Bienestar populista vigente en el país (Lo Vuolo, 1994:126)
10 Para un análisis de la compleja coyuntura política previa al Golpe de Estado desde la perspectiva de los
exiliados ver: G. MIRA DELLI-ZOTTI. Voces distantes, otras miradas examinan el círculo de hierro. Política, emigración
8
y exilio en la declinación argentina. América Latina Hoy: Exilios. Historia reciente de Argentina y Uruguay, vol. 34, agosto del
2003, Ediciones Universidad de Salamanca. pp.125-135.
11 “El número de argentinos que abandonó el país en esa coyuntura no pasa de conjeturas. Incluso en este punto
asoma la mano negra de la dictadura: los registros de salidas del país entre 1977 y 1980 han desaparecido. De acuerdo a las
estimaciones más bajas, España pudo haber recibido entre 12.000y 15.000 argentinos, México unos 10.000, Israel 3.000,
Francia, Italia y EEUU unos 1.000 cada uno y cifras inferiores Venezuela, Perú, Alemania, Suecia, Holanda, Bélgica,
Colombia, Costa Rica, Dinamarca o Canadá.” Ibídem, p.133
12 Por supuesto que en muchos casos fueron exilios ocasionados por la virulencia de la vida política argentina,
caracterizada por golpes de estado y proscripciones políticas. No obstante se trató, por regla general, de represalias
contra los opositores de turno, mediante cesantías, despidos, malas condiciones de trabajo, etc. Otras veces fueron, sin
más, renuncias voluntarias basadas en principios éticos a raíz del recorte de libertades individuales. Sin embargo, el
exilio de mediados de los ´70 supuso un salto en volumen y significación respecto a los flujos migratorios anteriores.
13 En este sentido se asemeja a lo ocurrido en el resto del sub-continente latinoamericano, solo que tuvo una
incidencia menor, puesto que la oferta interna de personal calificado era más elevada. Este proceso está muy bien
documentado y estudiado por muchos de los países emisores, tal el caso de Argentina. Al respecto debe tenerse en cuenta
el trabajo de: R. BERTONCELLO. Algunos antecedentes sobre la investigación de la emigración de argentinos. En A.
LATTES, E. OTEIZA, op. cit. Vol. 1, pp. 51-60.
14 Para Oteiza (1969:52),”las principales causas de las migraciones de personal altamente calificado a los países
más desarrollados son la existencia de diferencias en las condiciones de vida y de trabajo a favor de dichos países, la gran
movilidad de las personas con un alto nivel educacional, y la política inmigratoria selectiva que les provee de un
instrumento para posibilitar el ingreso de recursos humanos clave para su desarrollo, impidiendo al mismo tiempo la
inmigración de carácter masivo”. Sobre el mismo tema ver: N. SITO. La emigración de científicos de la Argentina.
Departamento de Sociología de la Fundación Bariloche. Río Negro, Argentina. Octubre de 1968. M. SLEMENSON (y
colaboradores). Emigración de científicos argentinos: organización de un éxodo a América Latina. Historia y
consecuencias de una crisis político-universitaria. Centro de Investigaciones Económicas del Instituto Torcuato De Tella,
1968.
9
definido como brain drain por científicos sociales preocupados por el subdesarrollo del
Tercer Mundo en un contexto geopolítico caracterizado por la Guerra Fría.
Pero volvamos al exilio, ese amargo camino que recorrieron miles de argentinos
y que cada uno elaboró de un modo particular15. Como todo desplazamiento es
dinámico y contingente, situando al sujeto en un espacio de intersección entre el mundo
de origen y el de refugio. La miríada de situaciones y experiencias que enfrentaron las
víctimas del extrañamiento forzoso fueron variadas y heterogéneas. Films como
Tangos. El exilio de Gardel (Fernando Solanas, 1986), Las veredas de Saturno (Hugo
Santiago, 1989) o Sentimientos. Mirta de Liniers a Estambul (Jorge Coscia y Guillermo
Saura, 1987) dan buena cuenta de ello.
15 La Guía de Conceptos sobre Migraciones, Racismo e Interculturalidad (Malgesini, 2000) define exilio “(…)
como un distanciamiento forzoso de una persona del lugar de origen o patria, al cual se siente fuertemente vinculado (…)
se trata del territorio que se ha abandonado compulsivamente, con el que se ha establecido una identificación personal –
nacional duradera y cargada de emotividad, que se reivindica como el lugar ideal más allá del bienestar objetivo.”
16 Habría que estudiar más detenidamente el sentido que la “lealtad” puede tener para los militantes peronistas, en
la medida que es un significante para el propio partido. Es decir que da sentido a la acción política y constituye al
movimiento como grupo autorreferencial. Precisamente, uno de los rituales más emblemáticos del peronismo fue el “Día
de la Lealtad”. Todos los 17 de octubre, en remembranza de aquel acontecido en 1945, las masas acudían a dialogar con
su líder en una especie de asamblea mística, sin mediaciones posibles, donde ambos renovaban su compromiso mutuo de
lealtad. La significación simbólica de aquel 17 de octubre de 1945 fue tan fuerte que inauguró una nueva cultura política
10
Enrique, el protagonista masculino del film, se siente muy mal en Suecia (al
igual que otros miles de Enriques en México, en Alemania, en España, en Italia…),
fuera de sitio y con un gran sentimiento de culpa por haberse salvado mientras otros
“compañeros” han muerto. “Cuando mayor es la distancia, aumenta la culpa”, dice,
reprochándose estar vivo. Su rechazo visceral a la sociedad nórdica que lo acoge le hace
recluirse en su “mundo argentino” y, tangencialmente, en un gueto de inmigrantes
latinoamericanos: un par de amigos con los que toca el saxo en el metro, noticias del
país, mate, música, recuerdos.
en Argentina. Sobre el particular puede verse entre otros: LUNA, Felíx. Argentina de Perón a Lanusse: 1943-1973.
Buenos Aires: Planeta, 1972. REYES, Cipriano: Yo hice el 17 de octubre. Memorias. Buenos Aires: Ediciones R.A. 1946
17 Dejamos para un próximo trabajo un análisis más pormenorizado de las películas que han tomado el exilio
como tema central donde destacan las ya citas “Tangos. El exilio de Gardel” y “Las veredas de Saturno”.
11
18 BENEDETTI, Mario. El desexilio. El País, 18 de abril de 1983; El exilio y las elecciones. Resumen de la actualidad
pero ya no quiere regresar (Mabel), el que se quedó pero quiere irse (el Negro), y la que
se quedó y no quiere partir (Yoli).
20 En el sentido weberiano del término. Es decir, diferencias de reputación (consideración social) que se expresan
en las sociedades modernas a través de los estilos de vida, del nivel educativo y del prestigio personal, sea éste heredado o
adquirido. Marcadores y símbolos de estatus como el vestido, la forma de hablar y la ocupación ayudan a configurar la
posición social de un individuo ante los demás (Weber, 1993: 245 ss. )
21 No está de más resaltar algunos aspectos de la política económica desarrollada durante la dictadura militar por
su influencia determinante sobre el comportamiento de la economía argentina durante las décadas posteriores. Para ello
recurrimos a la magnífica síntesis que hiciera Hugo Notcheff (1999:15): “Los principales efectos de las acciones políticas,
sociales, económicas y represivas de la dictadura militar fueron la pulverización de la sociedad civil; el debilitamiento de
las organizaciones intermedias, de los partidos políticos y del Estado – tanto como sistema técnico como árbitro
relativamente autónomo de los conflictos y acuerdos sociales-; el fortalecimiento del capital concentrado; la prevalencia de
las ganancias financieras sobre las productivas; la concentración del poder económico; la reducción a la mitad del techo
13
salarial de largo plazo y el gran salto de nivel y de tasa de crecimiento del endeudamiento externo. Tanto la amplitud como
la profundidad de estos efectos transformaron radicalmente a la sociedad argentina.”
22 En su acepción de lugar o paradero; también de función a desempeñar; pero en ningún caso nos referimos a la
suerte o supuesta fuerza a la que se atribuye la determinación de manera inexorable de lo que ha de ocurrir.
23 En un diálogo íntimo entre las cuñadas, Mabel y Yoli, hábilmente realizado por el director en una escena
donde ambas están recogiendo la ropa puesta a secar al sol, apelando así a cierta forma de identificación entre ellas a
14
sido tiempo suficiente para construir una nueva vida en Estados Unidos. Y es allí donde
ahora pertenecen sus hijas, donde desarrolla su profesión en condiciones dignas.
partir del trabajo doméstico. En ese momento, Mabel confiesa las penurias que pasaron cuando recién llegaron a New
York. Ella había sacado adelante a su familia, un rol que suele asumir la mujer en momentos de crisis, porque Osvaldo, su
marido, se había desmoronado anímicamente.
24 Las prácticas psiquiátricas innovadoras, experimentales, basadas en nuevas técnicas como la
desmanicomianización, fueron caratuladas como trangresoras. Y ya se sabe lo que sucede en una dictadura cuando algo es
calificado así.
25 La pugna entre los de afuera y los de adentro aparece reflejada en: S. SOSNOWSKI (comp.). Represión y reconstrucción de
Aunque el film no lo explicita, los exiliados nunca hablan de estas cosas. Sólo la
llegada de un extranjero –Hans, español- activa estas memorias. El personaje de José
Sacristán suscita al principio el mismo rechazo que el cacique local (Andrada), para
quien trabaja el forastero. El escepticismo del geólogo madrileño (que anticipa la peor
cara del progreso con la construcción de una presa que amenaza despoblar la región)
contrasta con el idealismo de los protagonistas. Sin embargo, la relación dará un vuelco
espectacular a raíz de una cena convocada para que se conozcan Hans y Nelda (una
monja tercermundista amiga de la pareja protagonista) durante la cual emerge una
sensibilidad común a partir de un tiempo y un espacio compartidos: la España de la
transición, Madrid, la evocación del exilio. El geólogo Hans es el eslabón que anuda la
España como refugio frente a la dictadura y la España como promesa para los que
desean irse de una Argentina devastada, ya en democracia, como confesará el propio
hijo de los protagonistas. Hans también representa el desembarco de las empresas
españolas en Argentina, un hecho desconocido hasta entonces y que se consolidaría a lo
largo de la década de 1990 en el marco de la globalización neoliberal.
26 A. ARISTARAIN. Un lugar en el mundo. Guión cinematográfico. Buenos Aires: Cántaro, 2001, p. 62-63.
27 Ibidem, p. 64-65.
17
“El pensamiento que alimenta las acciones del protagonista es alguna variante
del socialismo iluminista de los años 30. Una posición que le permite despreciar
olímpicamente la decisión de los miembros de la cooperativa so pretexto de que estos se
han aburguesado. Para [Mario] Dominici el peronismo no existió, y su conducta es la de
un anarquista polaco que carece de cualquier mala conciencia frente a los vasallos de los
señores feudales que rigen muchas regiones argentinas”.28 Aunque también podríamos
agregar: en un ambiente de irracionalidad y arbitrariedad, la obstinación de Mario
también puede orillar la intolerancia y el sinsentido. Su decisión de “quemar las naves”
también puede leerse como una dificultad tremenda de la sociedad argentina para
dialogar, para buscar consensos y asumir la pluralidad de opiniones y voluntades.
28 Quintín. Revista El Amante. 1992 (Buenos Aires, 4 abril). En cuanto a la vigencia de los feudos provinciales, basta con
echar una ojeda a las noticias del día: “La provincia del horror. Santiago del Estero, uno de los territorios más pobres de
Argentina, vive sumido en continuas violaciones de los derechos humanos”, El País, 29 marzo 2004, p. 8.
29 A. ARISTARAIN, op. cit., p. 137.
18
desde Madrid. Es el personaje que hace avanzar la narración, pero en realidad, el eje de
toda la historia es el propio Martín. No hace falta gran intuición para advertir de que se
trata de un personaje con características autobiográficas del propio director: argentino,
en la cincuentena larga, director de cine, padre de un hijo adolescente, interpretado por
el actor fetiche de Aristaráin (Federico Luppi), con quien comparte un cierto parecido.
Martín (el padre), exiliado argentino de los ´70, reputado cineasta, es un ser
huraño, frío, hermético, incluso egoísta, deudor de una educación de tono patriarcal y,
por ende, hábil ocultador de sus sentimientos. Este personaje aparece descrito con
especial cuidado en sus contradicciones: perspicaz cuando juzga la realidad de su
Argentina de origen, grosero cuando niega la evidencia de sentimientos propios y
ajenos. Aristaráin opera con él una estratagema que, a la postre, convierte a Martín en
héroe. Mientras durante todo el film aparece escrutado desde la perspectiva de otros –
su amante, su amigo, su hijo-, dada la impenetrabilidad de sus afectos, termina redimido
por gestos heroicos que le hacen ganar el afecto del espectador.
En realidad, el tema que más nos interesa a los efectos de nuestro trabajo, es la
argumentación que expone Martín para convencer a Hache, su hijo, de que emigre de
Argentina definitivamente, discurso que también opera como justificación de su
decisión de no retornar. Este es el diálogo íntimo entre padre e hijo:
- “Martín: Vos vas a estar bien. Madrid es un buen lugar para vivir.
- Hache: ¿No extrañás? ¿No te dieron ganas de volver?
-Martín: Eso de extrañar, la nostalgia y todo eso, es un verso. No se extraña un país, se
extraña el barrio en todo caso, pero también lo extrañás si te mudás a diez cuadras. El
que se siente patriota, el que cree que pertenece a un país es un tarado mental, la patria
es un invento. ¿Qué tengo que ver yo con un tucumano o con un salteño? Son tan ajenos
a mí como un catalán o un portugués. Es una estadística, un número sin cara. Uno se
siente parte de muy poca gente. El país son tus amigos y eso sí se extraña, pero se pasa.
Lo único que yo te digo es que cuando uno tiene la chance de irse de Argentina la tiene
que aprovechar. Es un país donde no se puede ni se debe vivir. ¡Te hace mierda! Si te lo
tomás en serio, si pensás que podés hacer algo para cambiarlo, te hacés mierda. ¡Es un
país sin futuro! ¡Es un país saqueado, depredado y no va a cambiar! Los que se quedan
con el botín no van a permitir que cambie.
-Hache: Que la patria es un verso, estoy de acuerdo. Pero es una posición muy
pesimista. Todo puede cambiar. No creo que sea mucho peor que otros países.
-Martín: La Argentina es otra cosa. No es un país, es una trampa (…) lo que vos dijiste:
puede cambiar. La trampa es que te hacen creer que puede cambiar. Lo sentís cerca, ves
que es posible, que no es una utopía, es ya, mañana y siempre te cagan. Vienen los
milicos y matan 30.000 tipos. O viene la democracia y las cuentas no cierran y otra vez
a aguantar y a cagarse de hambre y lo único que podés hacer, lo único en que podés
pensar es en tratar de sobrevivir o de no perder lo que tenés. El que no se muere, se
traiciona y se hace mierda. Y encima te dicen que somos todos culpables. Son muy
19
hábiles los fachos. ¡Son unos hijos de puta! Pero hay que reconocer que son
inteligentes: saben trabajar a largo plazo”.
30 El periodista pregunta: “Creo que la película es el choque generacional, la del 68, que creyó en unos valores,
que quiso hacer una revolución, y ahora se ha acomodado a lo establecido y siente un miedo atroz ante todo lo que
suponga movilidad. Y eso pasa acá, en a Argentina, allá, en España, y en todo Occidente”. Adolfo Aristaráin, responde:
“Es lo que me hizo arrancar con esta historia. Es algo que lo ves a diario y te sorprende. Existe esta onda del
postmodernismo que empuja a decir que el sistema actual es inamovible como una roca, que no se puede modificar. Lo
curioso es que estos tipos tuvieron la revolución al alcance de la mano. No por nada hubo 30.000 desaparecidos. Lo
mismo pasó en Chile. Así que me empezó a comer el coco esta generación que, habiendo cuestinado una ética hipócrita,
una falsa moral, unos dogmas preestablecidos herencia del catolicismo, de repente han renunciado a todo, y no sólo por
sobrevivir ellos sino que han recomendado o exigido a sus hijos que agachen la cabeza, que entren de manera totalmente
hipócrita en el mundo. Y lo justifican por el miedo a la supervivencia de sus hijos”. RIBAS, José. Entrevista a Adolfo
Aristaráin. En Ajoblanco nº 11, junio de 1997, pp.11-15
31 La medición de flujos migratorios registra entradas y salidas de migrantes durante un período determinado de
tiempo, generalmente un año natural, desde el 1º de enero hasta el 31 de diciembre, en un espacio territorial concreto, que
suele ser un Estado-Nación. Hay que tener en cuenta que se trata de una medición del conjunto de los desplazamientos y
no de personas individuales. Así, por ejemplo, una misma persona que ingresa y sale de Argentina cuatro veces al año,
será contabilizada por cada una de las veces que ingresó o salió del país. En Argentina, estos datos son procesados y
publicados por el INDEC sobre la base de los partes diarios suministrados por la Dirección Nacional de Migraciones.
20
en perspectiva comparada, significa que en dos años emigró del país prácticamente un
quinto del total de residentes argentinos en el exterior sobre un stock constituido en 50
años de crecimiento33.
40.000
20.000
-20.000
-40.000
-60.000
-80.000
1997 1998 1999 2000 2001
AÑO
*Se incluye: Aeropuerto Internacional de Ezeiza, Aeropuerto Jorge Newbery y Puerto de Buenos Aires.
Se excluyen las personas transportadas en cruceros, buques y vuelos de carga.
32 Seguramente esta tendencia continuó en 2002, sólo que no disponemos de datos al respecto.
33 Sobre flujos y stocks de emigrantes argentinos ver: R. BERTONCELLO, A. LATTES. Medición de la
emigración de argentinos a partir de la información general. En A. LATTES, E. OTEIZA, op. cit. Vol. 1, pp. 61 - 80
21
Tabla I: Distribución del ingreso familiar per. capita. Gran Buenos Aires. En
porcentaje del total para los años seleccionados.
34 Esta idea se deduce de un razonamiento obvio: las clases sociales más desfavorecidas no poseen el capital social
y económico necesario para llevar a cabo una emigración internacional transoceánica; y las clases sociales que se apropian
de la mayor parte del ingreso no tienen motivos para hacerlo.
22
Años
Quintiles*
1976 1983 1991 2002
Fuente: Elaboración propia con base en datos de la EPH. INDEC. Onda octubre
35 Este descenso se produjo gracias a los planes de jefas y jefes de hogar que computa a sus beneficiarios como
trabajadores. Se trata de un subsidio de $150 mensuales para jefes y jefas de hogares que se encuentren desocupados a
cambio de trabajar en los municipios. Este cómputo estadístico suscito muchas críticas porque fue atribuido a una
maniobra política de la gestión Duhalde para bajar artificialmente las cifras de desempleados.
36 Hay que tener en cuenta que cuando se habla de población desocupada, la Encuesta Permanente de Hogares
registra aquellas personas que, no teniendo ocupación, se encuentran buscando activamente trabajo. Es decir que aquellas
personas que han desistido en su búsqueda no se registran como desocupados. Con lo cuál, es muy probable que las
cifras verdaderas sean superiores.
23
30
25
20
% 15
10
5
D E S O C U P A C IÓ N
0 S U B O C U P A C IÓ N
1974 1978 1982 1986 1990 1994 1998 2002
1976 1980 1984 1988 1992 1996 2000
AÑOS
Para cerrar la exposición abordamos una película que podría enmarcarse dentro
de este “sub-género”. Se trata de Un día de suerte (2002), segunda realización de la
joven directora Sandra Gugliota. No es un film ambicioso. Tampoco fue consagrado por
la crítica como ocurrió con casi todas las películas analizadas anteriormente –con la
excepción de Sentimientos. Mirta de Liniers a Estambul-. Sin embargo, en la medida
que narra una historia (de vida) donde la protagonista tiene decidido, desde el comienzo,
emigrar del país, sirve a nuestros propósitos.
Detrás del telón romántico de la heroína que decide ir a Italia siguiendo los
pasos de un hombre del que cree haberse enamorado, hay un retrato cuasi documental
de la situación social argentina en el marco de la crisis económica de 2001. El grupo de
jóvenes protagonistas trata de ir resolviendo su existencia recurriendo a “trabajos
basura” y “trapicheos”, cruzándose esporádicamente en su camino con movilizaciones
de protesta, barricadas y ollas populares; un recurso efectivo que transmite al espectador
con crudo realismo un clima de anomia social que envolverá toda la trama.
60
50
40
%
30
20
10
INDIGENCIA
0 POBREZA
M
M 19
M 19
M 19
M 19
M 19
M 19
M 19
M 19
M 19
M 19
M 19
M 19
M 20
M 20
AY
AY 88
AY 89
AY 90
AY 91
AY 92
AY 93
AY 94
AY 95
AY 96
AY 97
AY 98
AY 00
AY 99
AY 01
20
02
FECHA DEL RELEVAMIENTO
Elsa (Valentina Bassi) y sus amigos, Laura (Lola Berthet), Walter (Fabián
Miras) y Toni (Damián De Santo) buscan, no ya un futuro, sino un presente mejor, a
pesar de que sus expectativas no parecen ambiciosas. Sin embargo, no consiguen ir más
allá de la inmediatez de la supervivencia cotidiana, como si en sus vidas no existiera el
“por-venir”. Hay dos escenas que testimonian muy gráficamente esta situación. La
primera transcurre mientras Elsa, recostada en un sofá junto a Laura y con la mirada
extraviada en algún lugar del techo, le pregunta: “¿No te parece que a veces sentís que
nunca te va a pasar nada en la vida?”. La segunda escena es un diálogo entre Elsa y
Walter, donde éste intenta convencerla de que no se vaya:
-Walter: ¿A qué te vas a Italia? ¿Por qué no te quedás?
-Elsa: Y… acá no tengo nada.
-Walter: Nadie tiene nada (…) Acá nadie tiene nada en ningún lado.
Esta ausencia de “proyecto” es una hipoteca para una generación de jóvenes que
sienten que sus vidas están atrapadas en un paréntesis temporal que sólo conjuga
presente, porque no únicamente los privó de un futuro mejor, sino que también les negó
la posibilidad de aprender del pasado para construirlo37. De un pasado que alguna vez
fue un presente promisorio para sus padres y que la transmisión oral de la experiencia
37 En este sentido, la decisión de Hache (Del film Martín Hache) de volver a Argentina a pesar de contar con
todas las posibilidades para quedarse en Madrid, podría justificarse excepcionalmente porque él cuenta con un referente
muy fuerte: el exilio de su padre. También, hay que admitirlo, la película data de 1997, antes de que se desatara la crisis
socioeconómica. Tal vez hoy el final sería diferente.
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El abuelo siciliano de Elsa, interpretado por Darío Víttori, re-presenta ese pasado
cuando le explica a su nieta que emigró a Argentina “buscando hacer fortuna, porque
allá se puede ser feliz (…) allá, detrás del mar, está la vida, allá no hay hambre (…) nos
vamos a la nueva Italia (…) allá no somos extranjeros, nos vamos a encontrar con una
ciudad linda, la más linda que hemos visto hasta ahora. ¡Imponente Buenos Aires! Esto
era Europa”.
En este panorama desolador, el único personaje que busca y encuentra (?) una
salida es Elsa. La emigración aparece así como una válvula de escape, ya que ningún
protagonista vislumbra otra solución, si es que existen soluciones individuales a
38 Suponemos que las escenas donde aparece una vaca “flaca” caminando por las calles de Buenos Aires es un
guiño irónico de la directora a esta metáfora tan popular; aunque desde le punto de vista de la narración estas escenas
aparezcan como “descolgadas”.
39 “Alejandro Horowicz (1990:30) ensaya una explicación sobre las causas de esta situación que nos parece por
demás sugerente. Sostiene que los gobiernos democráticos post dictatoriales desarrollaron un “programa de la derrota” a
través de una política de desarme. El desarme evita la lucha. Evitar la lucha es por cierto una fantasía colosal, pero opera
políticamente como perpetuación de la derrota, como eternización de la impotencia. El fantasma de los treinta mil
desaparecidos se había convertido en terror flotante insuficientemente metabolizado que censuró el debate, “porque el
debate remite al combate y el combate a la derrota, al exilio y a la muerte”.
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problemas sociales. Para la directora parece que sí: en la escena final, mientras la
moneda que lanza ritualmente Elsa en la “Fontana di Trevi” se hunde lentamente, va
apagándose el sonido en off de las protestas sociales en la ciudad de Buenos Aires. Una
metáfora visual para significar una nueva etapa en la vida de la protagonista.
Conclusiones
Ernesto -la mirada del narrador en Un lugar en el Mundo-, que obtiene la beca
para ir a estudiar a España conecta el primer bloque con las dos últimas películas
tratadas, donde aparece el factor generacional. Martín Hache y Un día de suerte nos
sitúan en otro contexto: la década del 90, el menemismo y la globalización neoliberal.
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Bibliografía.