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Investigacion Curriculo

El currículo en la educación inicial y básica es fundamental para guiar los procesos de enseñanza y aprendizaje, considerando aspectos sociales, culturales y pedagógicos que favorecen el desarrollo integral de los estudiantes. Se enfoca en formar niños críticos y creativos a través de un aprendizaje contextualizado, donde la planificación curricular y la evaluación continua son esenciales para adaptar las estrategias pedagógicas a las necesidades de cada niño. Además, promueve la participación de las familias y comunidades, fortaleciendo la identidad cultural y social de los estudiantes.

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El currículo en la educación inicial y básica es fundamental para guiar los procesos de enseñanza y aprendizaje, considerando aspectos sociales, culturales y pedagógicos que favorecen el desarrollo integral de los estudiantes. Se enfoca en formar niños críticos y creativos a través de un aprendizaje contextualizado, donde la planificación curricular y la evaluación continua son esenciales para adaptar las estrategias pedagógicas a las necesidades de cada niño. Además, promueve la participación de las familias y comunidades, fortaleciendo la identidad cultural y social de los estudiantes.

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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR

PARA LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA

INSTITUTO UNIVERSITARIO DE TECNOLOGÍA


“ANTONIO RICAURTE”

CURRÍCULO Y LA PLANIFICACIÓN EN LA EDUCACIÓN INICIAL Y BÁSICA

Autora: Jholmarys Alvarado

Docente: Rogelio Cruces

Maracay, Julio 2025


INTRODUCCIÓN

El currículo en la educación inicial y básica constituye un componente esencial


que guía y estructura los procesos de enseñanza y aprendizaje, teniendo en cuenta
diversos aspectos sociales, culturales, filosóficos, políticos y legales que influyen en
el desarrollo integral de los estudiantes. Este marco curricular se apoya en teorías
educativas y pedagógicas que fundamentan las metodologías, así como en los
perfiles de egreso, los cuales establecen las competencias y habilidades que se
espera que los niños adquieran al finalizar su etapa educativa. Además, resalta la
importancia del rol del docente como mediador, facilitador y guía en el proceso
formativo, promoviendo un entorno de aprendizaje inclusivo, participativo y
adaptado a las necesidades de los niños. La integración de estos elementos
contribuye a formar individuos críticos, creativos y comprometidos con su entorno,
preparados para afrontar los desafíos del siglo XXI.
DESARROLLO

CONCEPCIÓN DEL NIÑO Y LA NIÑA EN SU ENTORNO SOCIAL Y


CULTURAL
En la educación inicial, el entorno social y cultural desempeña un papel
fundamental en el desarrollo integral de los niños. Se entiende a los niños
como seres humanos sujetos de derechos, con un potencial de crecimiento
que les permite avanzar de manera progresiva desde la infancia hacia etapas
superiores, como la adolescencia y la adultez. Cada niño o niña posee un ritmo
y estilo de aprendizaje y desarrollo propios, caracterizados por su curiosidad,
sensibilidad, espontaneidad y creatividad. La observación constante, la
exploración activa y la investigación de su entorno son estrategias clave que
favorecen su comprensión del mundo y fomentan su autonomía.
El ambiente familiar, escolar y comunitario, incluyendo parques, centros
recreativos y reuniones sociales, contribuye a que los niños se integren y
participen activamente en diferentes contextos sociales. La interacción con
familiares, docentes y otros actores sociales enriquece su experiencia,
promoviendo habilidades sociales, valores y actitudes positivas. La educación
inicial, por tanto, busca no solo el desarrollo cognitivo, sino también el afectivo,
social y cultural, promoviendo la formación de ciudadanos críticos,
participativos y respetuosos de la diversidad cultural y social en la que están
inmersos.
Además, es importante destacar que el entorno cultural influye en la manera
en que los niños interpretan y dan sentido a su realidad, por lo que la educación
inicial debe reconocer y valorar las distintas expresiones culturales, tradiciones
y formas de vida de las comunidades. La contextualización de las actividades
pedagógicas y la participación de las familias y comunidades en los procesos
educativos son estrategias que fortalecen la identidad cultural y fomentan un
sentido de pertenencia en los niños.
PERFIL DEL EGRESADO DE EDUCACIÓN INICIAL
El perfil del niño o niña que finaliza la educación inicial, especialmente en el
nivel preescolar, está fundamentado en cuatro grandes dimensiones de
aprendizaje: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir y
aprender a ser, según lo establecido en el informe de la UNESCO (1996).
Estos aprendizajes integran aspectos cognitivos, sociales, afectivos y éticos,
promoviendo una formación integral que prepara a los niños para afrontar los
desafíos futuros.
El aprender a conocer implica desarrollar habilidades de observación,
exploración, curiosidad y adquisición de conocimientos básicos sobre su
entorno. Aprender a hacer se relaciona con la adquisición de habilidades
prácticas, motrices y técnicas que les permiten resolver problemas y realizar
tareas concretas. El aprender a convivir fomenta habilidades sociales,
empatía, respeto, cooperación y resolución pacífica de conflictos, esenciales
para su integración social. Finalmente, aprender a ser abarca el desarrollo de
su identidad, autoestima, autonomía y la formación de valores que les permitan
convivir armónicamente en diferentes ámbitos.
Este proceso de formación es dinámico y contextual, en interacción constante
con su entorno social y cultural, y requiere la participación de docentes,
familias y comunidades. La visión holística del perfil del egresado busca formar
niños que sean ciudadanos críticos, creativos, respetuosos y comprometidos
con su entorno, capaces de aprender a lo largo de toda la vida.
Validez Interna y Externa en la Investigación Educativa
La validez interna y externa son conceptos esenciales en la investigación
educativa, que garantizan la rigurosidad y aplicabilidad de los resultados
obtenidos. La validez interna se refiere a la certeza de que los cambios
observados en el comportamiento o desarrollo de los niños son atribuibles de
manera efectiva a la intervención o estrategia implementada en el estudio, sin
que otros factores externos hayan influido en dichos resultados. Por ejemplo,
si durante un programa de intervención en habilidades sociales un niño
muestra mejoras, la validez interna asegura que estas mejoras son producto
directo de la intervención, y no de otros aspectos como cambios en el entorno
o medicación.
Por otro lado, la validez externa evalúa la posibilidad de generalizar los
hallazgos del estudio a otros contextos, poblaciones o situaciones diferentes.
Es decir, si los resultados de un programa de estimulación temprana en una
comunidad específica pueden aplicarse en otras comunidades con
características similares, el estudio cuenta con una alta validez externa. Esto
es fundamental para diseñar políticas educativas y programas que tengan un
impacto efectivo y sostenido en diferentes contextos sociales y culturales.
Para fortalecer ambas valideces, los investigadores deben diseñar estudios
rigurosos, emplear instrumentos confiables, controlar posibles sesgos y
realizar análisis cuidadosos, garantizando que los hallazgos sean tanto
precisos como aplicables en la práctica educativa.
ELEMENTOS ESTRUCTURALES DEL CURRÍCULO
El currículo en la educación inicial está organizado en torno a ejes
fundamentales que consideran la afectividad, lo lúdico y la inteligencia, en
articulación con los aprendizajes de convivir, saber y hacer. Estos ejes reflejan
una visión integral del desarrollo infantil, reconociendo la importancia de las
emociones, el juego y la estimulación de diversas capacidades.
La afectividad se orienta a potenciar el desarrollo emocional, social, moral y
del lenguaje, integrándose en todas las actividades pedagógicas y en las
orientaciones dirigidas a las familias. La relación afectiva entre niños y adultos
es crucial para crear un ambiente de confianza y respeto, que favorece la
motivación y el disfrute del proceso de aprendizaje.
El eje lúdico, en estrecha vinculación con la afectividad, promueve que los
niños aprendan mediante el juego, que es su actividad natural y espontánea
para explorar, inventar y disfrutar. El juego favorece el desarrollo de
habilidades cognitivas, sociales, motoras y afectivas, además de fortalecer la
autoestima y la capacidad de resolver conflictos de manera pacífica.
Por su parte, el eje de la inteligencia busca potenciar las capacidades físicas,
cognitivas, sensoriales y emocionales del niño, promoviendo la estimulación
de sus sentidos, su lenguaje y sus habilidades motrices. La creación de
ambientes ricos en estímulos y oportunidades de exploración favorece un
desarrollo armónico y equilibrado, considerando las distintas formas de
inteligencia y talentos de cada niño.
OBJETIVOS DE LA EDUCACIÓN INICIAL
La educación inicial tiene como principal objetivo facilitar experiencias de
aprendizaje que potencien las capacidades, habilidades y valores de los niños,
promoviendo su autonomía, creatividad, participación, respeto por la
diversidad y sentido de identidad. Se busca crear un ambiente de respeto
mutuo y tolerancia, donde cada niño pueda expresar su individualidad y
desarrollar su potencial en un marco de igualdad.
Asimismo, la educación inicial trabaja en fortalecer la identidad cultural y social
del niño, valorando sus raíces, tradiciones y contextos específicos. La atención
inclusiva es un eje central, garantizando que aquellos en situación de riesgo o
con necesidades especiales reciban las oportunidades y apoyos necesarios
para su desarrollo pleno.
Otro objetivo importante es la participación de las familias y comunidades en
el proceso educativo, promoviendo redes de atención y colaboración que
faciliten una transición efectiva hacia la educación básica. La implicación de
las familias en las actividades escolares y en la valoración del proceso de
aprendizaje contribuye a crear un entorno de apoyo y motivación para los
niños.
CONTENIDOS CURRICULARES
Los contenidos curriculares constituyen el conjunto de conocimientos,
habilidades, valores y actitudes que se consideran esenciales para la
formación integral del niño o niña. Incluyen conocimientos culturales,
científicos, sociales y tecnológicos, contextualizados en su realidad social y
cultural, y diseñados para promover su socialización y desarrollo personal.
Estos contenidos se organizan en torno a ejes temáticos y se presentan de
manera secuencial, lógica y constructivista, favoreciendo el aprendizaje
significativo y la participación del niño. La planificación de actividades se
realiza considerando la diversidad de intereses, estilos de aprendizaje y
niveles de desarrollo de los niños, promoviendo una educación inclusiva y
democrática.
CLASIFICACIÓN DE CONTENIDOS
Los contenidos se pueden clasificar en:
• Conceptuales: hechos, fenómenos, conceptos, principios y leyes que los
niños pueden aprender y comprender a partir de sus conocimientos previos,
estableciendo relaciones y conexiones significativas que favorecen la
comprensión profunda.
• Procedimentales: habilidades y acciones que los niños deben aprender a
realizar, como buscar información, analizar, comunicar, resolver problemas y
aplicar técnicas, mediante prácticas repetidas y progresivas que favorecen la
autonomía y la competencia.
• Actitudinales: disposiciones, valores y tendencias que orientan la conducta
de los niños, como el respeto, la empatía, la solidaridad y la responsabilidad,
los cuales pueden modificarse y fortalecerse a través de experiencias y
modelaciones positivas.
METODOLOGÍA Y EVALUACIÓN EN LA EDUCACIÓN INICIAL
La metodología en la educación inicial se basa en enfoques activos,
participativos y constructivistas, donde el juego, la exploración, la
experimentación y la interacción social son los pilares fundamentales. La
evaluación es un proceso continuo, formativo y preventivo, cuyo propósito es
identificar los avances y necesidades de cada niño y niña, así como ajustar las
estrategias pedagógicas en función de sus características.
Se emplean diversos instrumentos y técnicas, como observaciones, registros,
portafolios y entrevistas, que permiten recopilar información sobre el proceso
de aprendizaje en diferentes contextos. La evaluación diagnóstica al inicio
ayuda a conocer los conocimientos previos; la evaluación continua permite
monitorear el progreso, y la evaluación final ayuda a valorar logros y planificar
futuras acciones.
Es importante que la evaluación sea participativa, considerando la opinión de
los niños, las familias y los docentes, promoviendo una visión integral del
desarrollo y evitando enfoques centrados solo en los resultados académicos.
Planificación Curricular
La planificación curricular es una herramienta esencial para organizar y
orientar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Según Chávez (2018), consiste
en prever qué contenidos y habilidades se abordarán y cómo se desarrollarán
en el aula. Implica seleccionar actividades, metodologías y recursos
adecuados para alcanzar los objetivos planteados.
De acuerdo con Ander-Egg (1991), la planificación requiere procedimientos
estructurados que permitan diseñar actividades coherentes con el perfil de
egreso y los principios pedagógicos, facilitando decisiones oportunas y
efectivas. Montilla (2015) destaca que una buena planificación garantiza la
coherencia entre los contenidos, las actividades y las evaluaciones,
favoreciendo el logro de los aprendizajes y promoviendo el desarrollo integral
de los niños.
Una planificación efectiva también considera la diversidad del grupo,
adaptando las estrategias a las necesidades particulares, y fomenta la
participación de las familias y la comunidad, promoviendo un proceso de
aprendizaje significativo y contextualizado.
CONCLUSIÓN
El currículo en la educación inicial y básica constituye un elemento esencial que
guía y estructura la labor pedagógica, teniendo en cuenta el entorno social y cultural
en el que se desarrollan los niños. Este marco curricular reconoce y valora las
potencialidades, intereses y necesidades de los estudiantes, promoviendo un
aprendizaje contextualizado y relevante. Además, se fundamenta en principios
pedagógicos y metodológicos que buscan garantizar una formación integral, que
abarque no solo aspectos académicos, sino también sociales, emocionales, éticos
y culturales, promoviendo así el desarrollo de habilidades y competencias
necesarias para su vida futura.

La planificación curricular, en conjunto con procesos de evaluación continua y


formativa, permite a los docentes ajustar sus estrategias pedagógicas en función de
los avances y dificultades de los estudiantes. Este enfoque favorece la creación de
ambientes de aprendizaje inclusivos, motivadores y participativos, donde los niños
puedan explorar, cuestionar y construir conocimientos de manera activa. La
implementación de un currículo flexible y adaptado a las características de cada
comunidad promueve aprendizajes significativos, favorece el desarrollo armónico y
fomenta la creatividad y la autonomía en los niños.

Asimismo, un currículo bien diseñado y aplicado contribuye a preparar a los niños


para su transición hacia la educación formal, asegurando que cuenten con las bases
cognitivas, sociales y emocionales necesarias para afrontar con éxito los nuevos
retos académicos. Además, fortalece su participación en la sociedad, promoviendo
valores ciudadanos, respeto por la diversidad y responsabilidad social. En definitiva,
un currículo enriquecido y dinámico es clave para formar individuos críticos,
reflexivos y comprometidos con su entorno, capaces de contribuir positivamente al
desarrollo de su comunidad y del país.

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