El género dramático
El género dramático también es conocido como género teatral y acoge obras en
forma de diálogo con la intención de que sean representadas en un escenario. Las
obras dramáticas siguen su curso a partir de las interrelaciones de los personajes
que, sin que el autor los represente o describa y sin especificar qué hacen o
sienten, el público los va conociendo a partir del diálogo que se crea entre ellos.
Dentro de este género se encuentran los siguientes subgéneros:
La tragedia: es un género dramático que se caracteriza por tener un
desenlace desgraciado y a menudo trágico para los personajes principales.
En este tipo de obras, los conflictos suelen ser intensos y los personajes, en
su mayoría, pertenecen a una posición social destacada. Las tragedias
exploran las pasiones humanas, como el amor apasionado, el odio, la
ambición y los celos, que pueden llevar a los personajes a la destrucción y,
en muchos casos, a la muerte. Un ejemplo icónico de tragedia es Romeo y
Julieta de William Shakespeare, donde dos jóvenes amantes pertenecientes
a familias enemigas enfrentan un destino trágico.
La comedia: es un género dramático que se caracteriza por tener un final
feliz y por el uso de un tono humorístico. En las obras de comedia, se
desarrollan situaciones divertidas y amables que a menudo involucran
enredos, malentendidos y personajes excéntricos. A diferencia de la
tragedia, los personajes en las comedias tienden a ser menos nobles y a
menudo representan a personas comunes. El objetivo principal de la
comedia es provocar la risa y el entretenimiento del espectador, a menudo
a través del humor verbal y situacional. Ejemplos de comedias incluyen
obras de Shakespeare como Sueño de una noche de verano y comedias
modernas como Las amistades peligrosas de Christopher Hampton.
El drama o tragicomedia: es un subgénero intermedio entre la tragedia y
la comedia. En este tipo de obras, las pasiones humanas y los conflictos no
alcanzan el nivel de intensidad que se encuentra en las tragedias clásicas.
Si bien puede haber elementos de tragedia y seriedad en la historia,
también se intercalan elementos cómicos o humorísticos. Los personajes
protagonistas suelen enfrentar adversidades y mostrar un gran dolor
emocional, pero el final de la obra puede variar y no necesariamente llevar
a una tragedia total. La tragicomedia a menudo refleja la complejidad de la
vida humana, donde los momentos de felicidad y risa pueden coexistir con
la tristeza y la angustia. Ejemplos de tragicomedias incluyen obras como El
mercader de Venecia de Shakespeare y Esperando a Godot de Samuel
Beckett.
GÉNERO LÍRICO
La lírica o género lírico es uno de los más antiguos géneros literarios, cuya expresión
habitual es el poema, en sus múltiples y muy diferentes presentaciones posibles.
El Género Lírico se origina en la antigua Grecia, sus obras solían ser cantadas con el
acompañamiento de un instrumento musical llamado “LIRA”, que es parecido a un
arpa. De allí nace esta palabra Lírica, que con el paso del tiempo fue adquiriendo
diferentes formas de manifestación.
Al Género Lírico pertenecen todas las obras escritas en verso o prosa en las que se
expresan sentimientos, emociones y los pensamientos del poeta.
Algunos ejemplos de textos líricos son los poemas, odas, trabalenguas, acrósticos,
payas, sonetos, pregones, refranes, canciones).
Características del género lírico
En general, el género lírico se caracteriza por lo siguiente:
Expresa una realidad subjetiva del poeta o compositor, como sus sentimientos,
impresiones, reflexiones, etc., usando para ello un lenguaje propio, original, en
el que abundan los recursos retóricos, como la metáfora.
Emplea el verso para expresarse, tanto así que antiguamente se estudiaba la
lírica conforme a la métrica, o sea, al tipo de verso empleado según su número
de sílabas. Actualmente, en cambio, se prefiere el verso libre, sin métrica, y
existen también la prosa poética y el poema en prosa.
Antiguamente era acompañada de música, como lo que hoy en día
entendemos por canción o canto, mientras que en la actualidad se reserva para
la lectura silente o para la declamación, en recitales y lecturas de poesía.
Emplea un lenguaje rico en figuras literarias y giros lúdicos, que puede llegar
incluso a ser críptico, o sea, oscuro o difícil de entender.