10 Epoc, Tep, HTP
10 Epoc, Tep, HTP
EPOC
Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC): es un trastorno permanente y lentamente progresivo
caracterizado por una disminución del flujo en las vías aéreas, causado por la existencia de bronquitis crónica
aislada, enfisema pulmonar aislado o la combinación de ambas patologías. La disminución del flujo puede ser
parcialmente reversible y puede mejorar algo con el tratamiento. Se calcula que afecta al 10 al 15% de la
población, en EEUU es la cuarta causa de muerte.
El tabaco es la causa primordial del EPOC, por lo que este antecedente debe tenerse en cuenta al establecer el
diagnóstico. Los pacientes asmáticos de muchos años de evolución con pobre control de su enfermedad
desarrollan cambios crónicos en la vía aérea que los hace indistinguibles de los pacientes bronquíticos crónicos.
El déficit congénito de alfa 1 antitripsina predispone al EPOC en edades tempranas y a la cirrosis hepática, en
general en estos pacientes el EPOC aparece a edades precoces y el enfisema predomina en los lóbulos inferiores.
La exposición crónica a tóxicos ambientales o laborales puede predisponer a la aparición del EPOC.
La bronquitis crónica se define por criterios clínicos y se caracteriza por la presencia de tos y expectoración
durante más de 3 meses al año en dos o más años consecutivos, siempre que se hayan descartado otras causas.
El enfisema pulmonar en cambio, se define por criterios anatomopatológicos y se caracteriza por el
agrandamiento anormal y permanente de los espacios aéreos distales al bronquiolo terminal, acompañado por la
destrucción de las paredes alveolares, sin fibrosis evidente.
El tabaquismo activo es el principal factor de riesgo para adquirir EPOC. El humo del tabaco produce estrés
oxidativo, altera el balance entre proteasas y antiproteasas a nivel pulmonar y activa a la respuesta inflamatoria
con destrucción alveolar. La respuesta inflamatoria neutrófila produce elastasa que al no ser degradada por las
antiproteasas pulmonares inhibidas por el tabaco, genera la destrucción de los tabiques alveolares. El tabaco
provoca además aumento de la producción de moco a nivel bronquial y proliferación de las glándulas
bronquiales.
Sólo desarrollan la enfermedad un 15 al 20% de los fumadores, por lo que necesariamente hay otros factores
implicados en su patogenia. Hay una relación clara en los fumadores entre la exposición al tabaco y la pérdida
anual del volumen espiratorio en el primer segundo de una espiración forzada (FEV1) en los pacientes que
desarrollarán EPOC. La prolongación del FEV 25-75% es un indicador precoz de daño de la pequeña vía aérea
en estos pacientes.
Los fumadores susceptibles al EPOC experimentan una disminución del FEV1 que es el doble o el triple (80-
100 ml/año) que la de los no fumadores. Si los fumadores susceptibles abandonan el tabaco no recuperan la
función pulmonar perdida, pero el descenso anual del FEV1 se iguala con el de los individuos no fumadores
luego de algunos años.
Si bien es clara la causa de obstrucción bronquial en los pacientes asmáticos o bronquíticos crónicos, es
más difícil explicarla en los pacientes con enfisema puro. En este caso la obstrucción se debe al colapso de
la vía aérea distal (bronquiolos) producido porque normalmente dichos bronquiolos se mantienen
distendidos al espirar por la presencia de fibras elásticas ubicadas entre los alvéolos pulmonares. Por la
acción no controlada de la elastasa dichas fibras elásticas son digeridas y ello provoca colapso espiratorio
con sibilancias, hiperinsuflación, y atrapamiento aéreo.
Hay enfisema pulmonar en el 2% de los adictos a drogas intravenosas, por las sustancias contaminantes de la
droga que son retenidas en el lecho pulmonar. La cocaína y heroína producen bullas en los lóbulos superiores. La
metadona, metilfenidato y marihuana producen enfisema basilar y paraacinar.
Los pacientes HIV positivos tienen mayor riesgo para desarrollar EPOC. Los pacientes con vasculitis
urticariana hipocomplementémica, con cutis laxa, enfermedad de Marfán, enfermedad de Ehlers Danlós tienen
mayor riesgo de EPOC.
Los pacientes con la enfermedad de Salla (autosómica recesiva por acumulación de ácido siálico, tienen retardo
mental, ataxia, nistagmo) presentan EPOC a edades precoces.
Manifestaciones Clínicas
Tos crónica: Suele ser productiva y de predominio matutino. No guarda relación con la gravedad o las
alteraciones funcionales respiratorias.
Expectoración: Las características del esputo pueden ser de utilidad clínica. Un aumento de su volumen o
purulencia puede indicar la presencia de una infección respiratoria. Un volumen expectorado superior a 30
ml/día sugiere la existencia de bronquiectasias. La presencia de hemoptisis puede indicar cáncer pulmonar,
más común en estos pacientes
Disnea: Es progresiva y cuando aparece existe ya una obstrucción moderada o grave al flujo aéreo. Se
percibe de forma desigual por los enfermos y su relación con la pérdida de función pulmonar no es estrecha.
Sibilancias: junto con la espiración forzada y la prolongación del tiempo espiratorio indican la presencia de
obstrucción al flujo de aire, pero su ausencia no la excluye ni su presencia sirve para determinar la
severidad de la obstrucción.
Murmullo vesicular: suele estar disminuido. La gran insuflación torácica provoca la aparición de un tórax
“en tonel”.
Hipersonoridad a la percusión torácica: Por atrapamiento aéreo
Las manifestaciones clínicas del EPOC suelen aparecer a partir de los 45 o 50 años de edad. Los síntomas
afectan a los individuos susceptibles que han fumado unos 20 cigarrillos al día durante 20 años o más (índice: 20
paquetes-año). Unos 10 años después de surgir los primeros síntomas suele manifestarse la disnea de esfuerzo.
Las agudizaciones se hacen más frecuentes y graves al progresar la enfermedad.
La exploración física del paciente con EPOC es poco expresiva en la enfermedad leve. En el EPOC avanzado la
espiración alargada y sibilaciones son signos inespecíficos, aunque indican la existencia de una obstrucción al
flujo aéreo. La disminución generalizada de los ruidos respiratorios, la limitación de la expansión del tórax, la
disminución de la excursión diafragmática y la hiperresonancia a la percusión son hallazgos frecuentes en la
enfermedad avanzada pero tampoco se correlación con la severidad de la alteración obstructiva. El uso de los
músculos accesorios de la respiración y la respiración con los labios fruncidos sugieren, por él contrario,
alteración obstructiva severa.
Los pacientes con EPOC se han clasificado en dos tipos clínicos:
"Abotagados azules": en los que predominan la cianosis, edema y congestión de las conjuntivas, aumento
de peso, signos de hipertensión pulmonar, edema de miembros inferiores, tos y expectoración, cefalea y
confusión al despertarse. Son pacientes con predominio de bronquitis crónica
"Sopladores rosados": son más frecuentes la disnea, aumento de la frecuencia respiratoria, uso de los
músculos accesorios de la respiración, pérdida de peso y cuadros de depresión e insomnio. Son pacientes
con predominio del enfisema pulmonar.
En la EPOC grave aparecen signos más llamativos y persistentes. Los más característicos son: roncus,
insuflación del tórax, cianosis central, acropaquia, pérdida de peso.
La hipoxemia progresiva provoca vasoconstricción de la arteria pulmonar con hipertensión pulmonar y
desarrollo ulterior de ICD (edemas, ingurgitación yugular, hepatomegalia congestiva)
El desarrollo de hipertensión pulmonar y cor pulmonale se manifiesta por aumento de la presión en las venas
yugulares, hepatomegalia y edema de miembros inferiores, puede tener reforzamiento del segundo ruido con
aumento del componente pulmonar, soplo de insuficiencia tricuspídea o pulmonar y signos de hipertrofia del
ventrículo derecho como el signo de Dressler positivo.
Cuando el EPOC tiene una marcada hipertensión pulmonar, los hilios suelen ser prominentes, hay
agrandamiento del ventrículo derecho y opacidad en la parte inferior del espacio retroesternal en la radiografía de
tórax de perfil.
Las alteraciones del sueño, especialmente el ronquido patológico y somnolencia diurna sugieren la coexistencia
de apnea del sueño. En estos pacientes es frecuente la eritrocitosis con cianosis intensa, hipoventilación
alveolar, hipertensión pulmonar y falla cardiaca congestiva. Por ello en pacientes con una eritrocitosis mayor que
la esperada para el grado de EPOC debe descartarse un síndrome de apnea obstructiva de sueño asociado
Suelen presentar alteraciones en el rostro que se torna agrandado y con cierta deformación lo que ha sido
resumido en la frase “facies en mascarón de proa”
Bronquiectasias: son comunes en pacientes con EPOC moderado a severo u los presentan bronquiectasias
tienen peor pronóstico
Metodología de Estudio:
Espirometría: es imprescindible para el diagnóstico y valoración de la gravedad de la EPOC. Permite
detectar la alteración ventilatoria incluso en sus fases iniciales. También ayuda a estimar la respuesta al
tratamiento.
El VEF1 es el mejor predictor de la expectativa de vida, de la tolerancia al ejercicio y del riesgo operatorio.
Cuanto menor el FEV1 peor el pronóstico
Se considera que existe obstrucción al flujo aéreo cuando el FEV1 es menor del 80% del valor teórico o de
referencia y la relación VEF1/FVC es menor del 70%. La prueba espirométrica debe repetirse con el uso de
broncodilatadores se considera que la respuesta a los broncodilatadores es positiva cuando el FEV1 aumenta
más del 12% y, en términos absolutos, más de 200 ml.
Gasometría arterial: Está indicada en las formas moderadas o graves para valorar la existencia de una
insuficiencia respiratoria crónica y para indicar y controlar la oxigenoterapia continua domiciliaria. Tienen
hipoxemia e hipercapnia
Determinación de los volúmenes pulmonares estáticos (pletismografía o técnicas de dilución con
helio): Pueden estar indicadas en pacientes con EPOC moderado o grave. Algunos pacientes con EPOC
tienen aparte del componente obstructivo cierto grado de fibrosis pulmonar con componente restrictivo,
siendo útil en estos casos la utilización de estas técnicas para valorar el grado de atrapamiento aéreo en
enfermos que tienen disminución del volumen corriente por su componente restrictivo.
Test de difusión de monóxido de carbono: permite cuantificar el daño alveolar a la difusión de los gases,
es útil para valorar el grado de fibrosis pulmonar asociada.
Otras pruebas funcionales respiratorias: Las pruebas funcionales más específicas, que pueden estar
indicadas puntualmente en ciertos enfermos en algún momento de su evolución, son el test de la marcha de
6 o 12 min en la cual el paciente desatura claramente, oximetría nocturna, polisomnografía y ergometría
respiratoria.
Evaluación de la circulación pulmonar: La HTP es frecuente en los pacientes con EPOC avanzado y su
severidad tiene relación con su pronóstico. De los métodos no invasivos la ecocardiografia Doppler es el
más adecuado para calcular la presión arterial pulmonar sistólica pero no es suficiente para dar una cifra
precisa que sólo se logra mediante el cateterismo derecho, examen que casi nunca se requiere en la práctica
clínica. El electrocardiograma es el menos preciso de los métodos no invasivos, son signos de hipertensión
pulmonar la P pulmonale (P picuda y > de 2 mm), la desviación del eje eléctrico a la derecha, los complejos
R/S > 1 de V1 a V3 y el patrón de bloqueo de rama derecha que indican hipertrofia del ventrículo derecho.
Las arritmias supraventriculares o ventriculares que son frecuentes en pacientes EPOC tienen etiología
multifactorial (hipoxia, dilatación auricular y fármacos utilizados para su tratamiento)
Radiografía de tórax: presenta un tórax hiperinsuflado con aplanamiento de los diafragmas, con aumento
de los espacios intercostales, corazón adopta una disposición “en gota” como suspendido en el aire, puede
observarse la presencia de áreas de parénquima pulmonar sin trama pulmonar por el severo enfisema y aún
la presencia de bullas. El espacio retroesternal y precardíaco esta aumentado en la radiografía de perfil de
tórax.
Tomografía computarizada de tórax: es muy útil, entre otros motivos, para el estudio del enfisema y en el
diagnóstico de las bronquiectasias y para descartar un carcinoma pulmonar asociado.
Laboratorio: tienen poliglobulia ya que la hipoxemia crónica induce el aumento de la producción renal de
eritropoyetina.
Determinación de alfa-1 antitripsina sérica: En todo paciente con EPOC debe realizarse al menos una
vez para descartar el déficit de alfa 1 antitripsina de causa genética como productor de la enfermedad. Se
efectúa con el proteinograma electroforético, donde hay una marcada reducción de la fracción alfa 1 de las
proteínas.
Pronóstico
Factores que empeoran el pronóstico del EPOC son: persistencia del hábito tabáquico, presencia de
hipoxemia o hipercapnia, existencia de hipertensión pulmonar y cor pulmonale, edad avanzada,
malnutrición, episodios frecuentes de agudización.
El parámetro que mejor predice el pronóstico de la EPOC es el FEV1. Cuanto menor sea éste o mayor su
descenso anual, peor es el pronóstico.
Las dos únicas medidas capaces de mejorar el pronóstico de la EPOC y aumentar su supervivencia son el
abandono del tabaco y, cuando está indicada, la oxigenoterapia continua domiciliaria.
La administración de oxígeno domiciliario durante 12 o 24 horas diarias permite disminuir la hipoxemia,
evitando la hipertensión pulmonar y la aparición de la insuficiencia cardíaca derecha mejorando la
sobrevida de los pacientes. Puede efectuarse con tubos de oxígeno, o con concentradores del aire
atmosférico que extraen el oxígeno de dicha fuente. Para permitir el desplazamiento de los pacientes existen
mochilas transportables de oxígeno con reservas para 3 o 4 horas del gas.
Enfisema Bulloso
Las bullas pulmonares son espacios aéreos intraparenquimatosos con un diámetro superior a 1 cm.
Representan una forma especial de enfisema y son comunes en pacientes con EPOC y con neumoconiosis,
aunque a veces pueden aparecer en pulmones normales. Las bullas son áreas localizadas de enfisema que
contienen alvéolos hiperinsuflados y tabiques desestructurados en su interior. Las bullas pueden ser únicas o
múltiples.
Las bullas que aparecen en pulmones normales pueden tener un curso asintomático, pero a veces pueden
aumentar progresivamente de tamaño y producir disnea. Si existe enfisema subyacente, la sintomatología
será la propia de la EPOC, pudiendo estar más comprometida la función pulmonar por el efecto compresivo
de la bulla.
La exploración física puede ser normal o revelar una disminución localizada del murmullo vesicular.
Examen radiográfico: la imagen característica consiste en una zona avascularizada, bien delimitada por
sombras lineales que marcan las paredes de la bulla. Estas imágenes son más evidentes en las radiografías
efectuadas en espiración, dado que el aire atrapado en el interior de las bullas resalta sus características.
La tomografía computada es de gran importancia en la valoración del enfisema bulloso ya que permite
delimitar mejor las bullas, definir el volumen que ocupan, detectar si existe compresión parenquimatosa en
las regiones adyacentes.
En pacientes con EPOC severos puede intentarse a veces la extirpación quirúrgica de las bullas de gran
tamaño, con lo que se logra una mejor expansión del pulmón remanente y una cierta mejoría del estado
pulmonar.
Actualmente, por vía endoscópica, se pueden instalar válvulas unidireccionales intrabronquiales que
permiten la salida del aire de la bulla, pero no su entrada, generando así luego de unos días el colapso
de la bulla sin requerir cirugía.
Algoritmo De Tratamiento Del EPOC En Consultorio:
1- Intensos Intentos Para Que El Paciente Abandone El Tabaquismo Con Ayuda Farmacológica
2- Beta agonistas de acción prolongada: salmeterol en polvo para inhalar disminuye la inflamación
bronquial, edema bronquial y acelera la resolución del edema bronquial y mitiga el daño epitelial inducido
por bacterias. Se ha reportado disminución del número de exacerbaciones del EPOC en los pacientes que lo
utilizan.
3- Anticolinérgicos: se prefiere el tiotropio en aerosol por su vida media prolongada que permite su
administración una vez por día. Ha demostrado disminuir el número de exacerbaciones en los pacientes con
EPOC. Se puede utilizar también el bromuro de ipratropio pero requiere al menos dos administraciones
diarias.
4- Teofilina oral 200 mg cada 12 hs en pacientes hasta 80 kg, en pacientes de mayor peso se pueden usar
hasta 300 mg cada 12 hs. La teofilina en el EPOC sería útil porque mejora la eficacia contráctil del
diafragma, y podría tener cierto efecto broncodilatador.
5- Corticoides inhalatorios: no evitan la declinación progresiva de la función pulmonar en el paciente con
EPOC, pero pueden producir una leve mejoría en el flujo aéreo y disminuye el número de exacerbaciones
bronquiales. Sin embargo, no todos los pacientes se benefician con su uso, por ello se aconseja
administralos a prueba durante tres meses, si hay mejoría gasométrica y espirométrica se continúa con su
uso, en caso contrario se los suspende.
6- Vacuna antigripal y antineumococo: todo paciente con EPOC debe recibir cada año la vacuna antigripal,
la vacuna antineumococo, se aplica una sola vez en la vida.
7- Roflumilast: es una droga con acción antiinflamatoria actúa en los macrófagos y en los CD8, es un
inhibidor de la fosfodiesterasa tipo 4, y se la utiliza en el tratamiento de pacientes con EPOC con bronquitis
crónica. La droga mejora la función pulmonar, lo que se documenta con la mejoría del VEF1, mejora los
síntomas del paciente y disminuye el número de las descompensaciones bronquiales. La dosis es de 500 µg
por día por vía oral. Los efectos adversos más importantes son: diarrea (9%), pérdida de apetito y peso,
cefalea y náuseas. La droga se puede asociar a salmeterol o formoterol, a ipratropio o tiotropio o sus
derivados y a corticoides inhalatorios.
8- Profilaxis antibiótica: está discutida, en pacientes con muy frecuentes exacerbaciones bronquiales, se usan
dosis pequeñas profilácticas de antibióticos como la trimetoprima sulfa, amoxicilina, y quinolonas como la
levofloxacina, rotando frecuentemente dichos antibióticos.
9- Programas de rehabilitación kinésica: con ejercicios musculares y percusión torácica para favorecer la
movilización de las secreciones.
10- Oxígeno domiciliario: se utiliza un concentrador de oxígeno a partir del aire ambiental con cánula nasal de
bajo flujo (2 litros por minuto) o con máscara que no supere el 24 o el 28%. Se lo indica en pacientes
hipoxémicos con poliglobulia o con signos de falla de bomba derecha. En general se comienza su uso con
PaO2 de 55 mmHg o una saturación menor de 90% de la hemoglobina. El objetivo terapéutico es llevar la
PaO2 a 65 mmHg. Se calcula que cada litro de O2 que se administra por cánula nasal aumenta 4% la
fracción inspirada de oxígeno.
11- Ventiladores domiciliarios a presión negativa tipo Chest respirator: se los utiliza durante varias horas al
día para producir presión negativa alrededor del tórax lo que permite disminuir la fatiga muscular en estos
pacientes.
12- Trasplante pulmonar: se lo utiliza en muy pocas ocasiones, ya que los pacientes mayores de 50 años, que
son la mayoría de los que presentan EPOC, tienen mal pronóstico luego de la realización del trasplante.
Corticoides: se usará meprednisona por vía oral a una dosis de 40 mg por día, que se irá luego
disminuyendo poco a poco a medida que el paciente mejore. Si no puede recibir esteroides orales se puede
usar metilprednisolona intravenosa a dosis moderadas.
Apoyo kinésico: se efectuará en forma intensiva y varias veces por día para lograr una expectoración
eficaz.
Se colocará un plan antibiótico adecuado para el manejo de la bronquitis purulenta bacteriana o para
neumonía extra o intrahospitalaria según corresponda.
Pueden requerir diuréticos para el manejo de la insuficiencia cardíaca derecha, se suele utilizar furosemida
pero debe hacerse con cautela y recordando que la aminofilina o la teofilina son diuréticas. El exceso de
diuréticos puede producir alcalosis metabólica y como dicha alcalosis metabólica se compensa con acidosis
respiratoria ello puede provocar una insuficiencia respiratoria grave seguida de muerte.
En caso de ser necesario ventilar al paciente se recurrirá en primer lugar al CIPAP, con la colocación de
máscaras a presión que incluyen boca y nariz y permite administrar oxígeno a presión. Otra manera de
administrar CIPAP es con ventilación a presión positiva intermitente. Se recordará que el paciente con
EPOC tiene una auto PEEP de 4,5 a 8,5 cm de HO2. La aplicación de estas técnicas disminuye la auto
PEEP mejorando la sobrecarga respiratoria. Estas técnicas de ventilación asistida son exitosas en 85% de
los casosos y evitan la intubación y la asistencia respiratoria mecánica. Disminuyen la mortalidad
intrahospitalaria del 28% al 9%.
Si ha pesar de ello el paciente tiene dificultad ventilatoria severa (fatiga muscular marcada, aumento muy
importante de la PaCO2, pH menor de 7,25 y deterioro del estado mental), se recurrira a la intubación y a la
colocación de asistencia respiratoria mecánica. Cuando se usa el respirador los pacientes con EPOC tienen alto
riesgo de barotrauma y de neumotórax. Se usará una relación inspiración-espiración que permita la espiración
prolongada, se emplearán volúmenes respiratorios bajos y la menor fracción inspirada de oxígeno que permita
mantener al paciente con una PaO2 alrededor de 65 a 70 mmHg. No se llevará al paciente a niveles de
oxigenación mayores ya que si no el destete del respirador se torna muy dificultoso. No se disminuye la PaCO2 a
niveles normales sino se trata de mantenerlos ligeramente elevados (hipercapnia permisiva)
A veces si el paciente tiene una poliglobulia muy importante con Hto mayor de 55 puede ser necesario
efectuar una sangría.
Manifestaciones Clínicas
Disnea de aparición súbita e inexplicable (84%).
Dolor torácico de tipo pleurítico (76%)
Tos (50%)
Dolor en la pantorrilla (40%)
Sudoración, ansiedad inexplicable (36%)
Hemoptisis (28%), suele aparecer en las primeras 48 hs, y no contraindica la anticoagulación.
Palpitaciones (10%), dolor tipo anginoso (1%) dolor torácico no pleurítico (17%)
Puede ser asintomático en 30% de los casos.
Cuando cursa con un infarto pulmonar se presenta con la tríada de dolor pleurítico, disnea súbita y
hemoptisis (10% de los casos). El infarto de pulmón es doloroso porque se localiza en la periferia pulmonar
en contacto con la pleura.
Taquipnea (85%). Signo más frecuente. La respiración es superficial.
Taquicardia (58%).
Sindrome de taquicardia y taquipnea inexplicable (sindrome mínimo de TEP)
Aumento del 2º ruido pulmonar (57%).
Fiebre (50%). Generalmente de bajo grado.
Trombosis venosa profunda en miembros inferiores (41%).
Roce o frote pleural (18%).
Hepatomegalia (10%).
Reflujo hepatoyugular (5%).
Ritmo de galope derecho, ondas a prominentes en el pulso venoso.
Síndrome de derrame pleural.
Suele ser un derrame pequeño que puede ser trasudado, exudado o hemorrágico.
Si se produjo un infarto de pulmón semiológica puede simular un síndrome de condensación.
Diagnósticos Diferenciales
Sindrome coronario agudo, angina inestable e infarto agudo de miocardio
Insuficiencia cardíaca congestiva, edema agudo de pulmón
Neumonía, bronquitis
Exacerbación de asma o EPOC
Hipertensión pulmonar
Pleuritis aguda, neumotórax
Sepsis
Ataque de pánico
Metodologia Diagnóstica
Laboratorio:
La concentración de dímero D medida mediante la prueba de ELISA está elevada (>500 ng/ml) en más del
90%, reflejando la degradación de la fibrina del trombo por la acción de la plasmina. La vida media
circulante del dímero D es de 4-6 horas, pero teniendo en cuenta que la lisis de un trombo requiere hasta
una semana, se puede detectar en sangre durante ese lapso. Es poco específico, pero con alto valor
predictivo negativo –si es negativo descarta TEP-. Indica que en algún lugar del organismo hay un trombo
que está siendo lisado.
Se observa la presencia de leucocitosis hasta en el 20%, y neutrofilia.
Los gases sanguíneos arteriales suelen manifestar una alcalosis respiratoria con hipoxemia e hipocapnia por
la hiperventilación.
Electrocardiograma
Presentan arritmias como taquicardia sinusal –hallazgo más frecuente-, fibrilación o aleteo auricular.
El eje cardíaco se desvía a la derecha (es importante comparar el electrocardiograma luego del episodio, con
el ECG de ingreso del paciente si está internado).
Se ha descrito un patrón de Mc Ginn-White S1Q3T3 (prominencia de la onda S en la derivación I y de la
onda Q en la III unida a una inversión de la onda T en la III). Este patrón es poco frecuente pero muy
específico, si se lo encuentra es casi con certeza un tromboembolismo pulmonar.
También puede observarse “P pulmonale”, sobrecarga ventricular derecha de V1 a V4, que simula un IAM
de cara anterior, y un bloqueo completo de rama derecha.
Radiografía de tórax
Es normal en el 70-90% de los pacientes.
Oligoemia focal (signo de Westermarck)
Densidad homogénea periférica en forma de cuña encima del diafragma (joroba de Hampton)
Arteria pulmonar descendente derecha de mayor tamaño (signo de Palla)
Corte abrupto en la arteria pulmonar descendente derecha.
Elevación del hemidiafragma
Atelectasias laminares basales (líneas de Fleishner)
Pequeño derrame pleural
El infarto pulmonar puede dar una imagen de condensación con forma de cuña con vértice hacia el hilio
pulmonar y base hacia la perifería del pulmón.
Ecodoppler venoso de miembros inferiores: Permite confirmar la trombosis venosa profunda. Puede ser
negativa si el material trombótico se ha embolizado totalmente.
Tratamiento
Si con los estudios anteriores se tiene una presunción suficiente de la presencia de TEP se debe proceder
inmediatamente al tratamiento anticoagulante. (Vale el aforismo: El TEP si lo pensé lo traté) Los estudios
confirmatorios se encararán en las siguientes 72 horas pero ya con el paciente anticoagulado. Si
ulteriormente dichos estudios descartan TEP se procede a suspender la anticoagulación. Dicha decisión se
basa en que una segunda embolia puede ser mortal y debe ser evitada con la anticoagulación.
Anticoagulación:
o Se deberá evaluar que el paciente no tenga contraindicación para ser anticoagulado como hemorragia
reciente o hematoma cerebral.
o La piedra angular del manejo del TEP es la heparina, que debe ser administrada a todo paciente con una
probabilidad clínica intermedia o alta, mientras se espera un diagnóstico definitivo.
o Con heparina –potencia la antitrombina III-, se impide la formación adicional de trombos y se permite
que los mecanismos fibrinolíticos endógenos lisen el coágulo que ya se ha formado. Pero se tendrá en
cuenta de que ella no disuelve el émbolo ya alojado en el pulmón.
o Si se utiliza heparina sódica la dosis suele ser de aproximadamente 30.000 U en el día, de las cuales
10.000 se administran en bolo intravenoso y las 20.000 restantes con bomba de infusión a pasar en 24
hs. La dosis inicial utilizada es de 80 U/ kg en bolo IV y posteriormente 18 U/kg/h IV, ajustándose de
acuerdo al KPTT.
o Se debe controlar que la anticoagulación sea efectiva con el KPTT que se hará las primeras 48 hs cada
6 hs. Su valor normal es de 27 a 41 segundos, y debe llevarse dos a tres veces por encima de su valor
normal (60 a 90 segundos).
o A partir de las 48 hs, se agrega al tratamiento un anticoagulante oral, warfarina o acenocumarol. En la
Argentina se usa el acenocumarol un comprimido por día, ajustando luego la dosis según necesidad.
Tarda 3 a 4 días en alcanzar su acción anticoagulante antagonizando a la vitamina K. Se controla su
eficacia con el tiempo de Quick (su valor normal es de 12 segundos), se debe llevar dos a tres veces por
encima de dicha valor normal (24 a 36 segundos). Para standarizar la anticoagulación en todo el mundo
se ha generado un standard de anticoagulación llamado RIN, debiéndose llevar el RIN a dos a tres
veces por encima del normal.
o Si se confirma el TEP con los estudios confirmatorios se mantendrá la anticoagulación por seis meses,
pero si la patología que originó los trombos es persistente en el tiempo el paciente debe quedar
anticoagulado de por vida.
Heparinas de bajo peso molecular:
o Las heparinas de bajo peso molecular (HBPM) son una nueva clase de anticoagulantes que están
reemplazando a la heparina no fraccionada
o El efecto anticoagulante de las HBPM se debe a que a pesar de ser moléculas pequeñas mantienen su
habilidad para unirse a la antitrombina III. Dicha unión es suficiente para catalizar la inactivación del
factor Xa.
o No requieren administración intravenosa, se administra por vía subcutánea lo que permite manejar el
TEP en domicilio sin internación, y no requieren controles con el KPTT ya que su efecto farmacológico
es muy estable.
o Las dosis más comúnmente utilizadas en el tratamiento de tromboembolia pulmonar son de 1 mg/kg de
enoxaparina subcutánea dos veces por día; en el caso de la nadroparina las dosis utilizadas son de 8 200
U subcutánea en 24 horas en pacientes de menos de 50 kg, de 12 300 U en pacientes cuyo peso se
encuentra entre 50 y 70 kg y de 18 400 U en pacientes con más de 70 kg de peso.
o Tienen la desventaja de su mayor costo respecto a la heparina convencional
o El TEP de la mujer embarazada debe manejarse sólo con heparina sódica o heparinas de bajo peso
molecular continuándose durante todo el embarazo, debido a que los anticoagulantes orales están
totalmente contraindicados en el embarazo
Metodología De Estudio
Radiografía de tórax: pueden observarse áreas de hipoperfusión pulmonar, y secuelas de un derrame
pleural producido por el TEP previo. Puede haber aumento de la silueta de ambas arterias pulmonares,
aumento de la aurícula derecha y cardiomegalia con configuración derecha (con forma de zueco).
Ecocardiograma con doppler: permite medir la presión en la arteria pulmonar, observar si hay hipertrofia
del ventrículo derecho, y si hay dilatación de las cavidades derechas. Se pueden detectar soplos de
insuficiencia tricuspídea o pulmonar.
Centellograma de ventilación/perfusión: hay defectos o discordancias entre zonas ventiladas y no
perfundidas, a nivel segmentario o lobar pulmonar.
Tomografía computada helicoidal: permite ver el aumento del ventrículo derecho, y observar el material
embólico en el lecho pulmonar, se ve la dilatación de las arterias pulmonares centrales, puede observarse el
flujo colateral a través de la arteria bronquial y una atenuación en mosaico del parénquima pulmonar. Se
tendrá en cuenta que este estudio no tiene buena sensibilidad para detectar un TEP crónico a nivel
segmentario.
Angiografía de la arteria pulmonar: permite visualizar mejor las lesiones.
Medición de la PaO2: en reposo puede ser normal pero disminuye marcadamente durante el ejercicio.
Cateterismo del corazón derecho: permite cuantificar el grado de la hipertensión pulmonar.
Angioscopía de la arteria pulmonar: el angioscopio permite recorrer la arteria y sus ramas hasta el nivel
segmentario. Permite ver alteraciones de la íntima vascular, bandas en la luz del vaso, masas ocluyendo la
luz y recanalización de la luz.
Tratamiento
Está indicada la tromboendarterectomía pulmonar. Se abren las arterias pulmonares y se remueve el
material que las obstruye. Los pacientes son mantenidos luego con anticoagulación con acenocumarol. La
mortalidad operatoria es del 6%.
A tres años del procedimiento la mortalidad es del 2 al 6%. Un 20% de los casos pueden quedar con cierta
hipertensión pulmonar y requerir tratamiento médico.
El tratamiento médico se efectúa con las drogas usuales para mejorar la HTP y se reserva para los pacientes
que no quieren o no pueden ser operados, o como puente para llegar a la cirugía, o para manejar la
hipertensión pulmonar residual luego del postoperatorio.
Metodología Diagnóstica
El TEP masivo amerita un enfoque diagnóstico diferente. Cuando se sospecha, por la presencia de shock o
hipotensión, el examen más útil es el ecocardiograma, que mostrará signos indirectos de hipertensión
pulmonar y sobrecarga del ventrículo derecho, si el TEP es realmente la causa de la alteración
hemodinámica.
Si el paciente se logra estabilizar con tratamiento de sostén, se puede intentar un diagnóstico definitivo,
mediante TAC helicoidal, ecocardiograma transesofágico, o directamente arteriografía pulmonar
El patrón electrocardiográfico de Mc Ginn-White es característico del TEP masivo.
Tratamiento
Como primera medida se debe estabilizar hemodinámicamente al paciente administrando cuidadosamente
líquidos intravenosos. Con dobutamina y/o dopamina y eventualmente noradrenalina, pueden tratarse
eficazmente la ICD y el shock cardiogénico.
Norepinefrina: mejora la presión arterial sistémica, gasto cardíaco, resistencia vascular pulmonar y la
presión ventricular derecha, por ello su uso en el TEP masivo produce un beneficio hemodinámico
consistente.
La dopamina, que posee efectos tanto beta a dosis moderadas como alfa a dosis altas, parece ofrecer un
beneficio similar al de la norepinefrina.
La hipoxemia debe ser corregida mediante la administración de oxígeno con máscara.
A veces requieren directamente intubación y asistencia respiratoria mecánica.
Interrupción De Vena Cava: La sola existencia de un TEP masivo es indicación para la interrupción de vena
cava con filtros colocados en ella. La situación hemodinámica en esta situación es tan precaria, que una nueva
embolia, por pequeña que sea, pudiera terminar con nuestros esfuerzos y con la vida del paciente.
Embolectomía Quirúrgica De La Arteria Pulmonar: Está indicada en TEP masivo con contraindicación a la
terapia trombolítica y/o falta de respuesta a la misma y al tratamiento médico intensivo. Se debe efectuar una
angiografía pulmonar previa a la cirugía. La mortalidad quirúrgica es del 20% al 50%. La cirugía requiere de
circulación extracorpórea y se efectúan incisiones longitudinales en las ramas de la arteria pulmonar y los
trombos son extraídos con pinzas de fórceps o con equipos de succión.
Embolectomía No Quirúrgica: Consiste en extraer los émbolos alojados en la arteria pulmonar mediante un
catéter de succión. Suele tener resultados satisfactorios en 80% de los casos con una mortalidad hospitalaria final
del 27%. Debe efectuarse lo más rápidamente posible. Una alternativa a la extracción de trombos es la de
fragmentar los trombos centrales y dispersarlos periféricamente disminuyendo con ello el área de obstrucción
absoluta. Finalmente, a nivel experimental en animales y con alentadores resultados se encuentra la
fragmentación de los trombos pulmonares con un catéter con dispositivo rotatorio en la punta y el uso de láser
intravascular.
Causas Comunes
Secundaria a hipoxemia (se produce una vasoconstricción refleja de la arteria pulmonar): EPOC;
enfermedad intersticial pulmonar, apnea del sueño, síndrome de Pickwick, hipoventilación alveolar, altura
(exposición crónica)
Secundaria a trombosis o embolia: TEP, tromboembolismo tumoral, tromboembolismo por cuerpos
extraños, embolia grasa.
Hipertensión pulmonar venosa: se produce por aumento en la presión de la aurícula izquierda, y aumento
de presión en las venas pulmonares: insuficiencia cardíaca izquierda, estenosis mitral
Cardiopatías congénitas con compromiso del ventrículo derecho
Enfermedades autoinmunes: LES, esclerosis sistémica progresiva, CREST, artritis reumatoidea y
enfermedad mixta del tejido conectivo, enfermedad autoinmune tiroidea, síndrome antifosfolipídico.
Hipertensión pulmonar idiopática y familiar.
Fisiopatológicamente presentan:
Disminución de prostaciclinas
Aumento del tromboxano
Aumento de la endotelina tipo 1 que estimula la proliferación de las células musculares lisas
Disminución del óxido nítrico
Aumento de la serotonina que aumenta la hipertrofia y la hiperplasia de las células musculares lisas (sería la
causa en los pacientes con trombocitosis ya que las plaquetas contienen gránulos ricos en serotonina)
Disminución del VIP (es un vasodilatador de la arteria pulmonar).
Aumento del factor de crecimiento vascular endotelial que sería responsable de la proliferación vascular y
de la aparición de las lesiones plexiformes.
Metodología de estudio
Laboratorio: rutina completa con hepatograma, reumatograma y serología para HIV.
ECG: hipertrofia del ventrículo derecho (R altas en V1 y V2 y S profundas en V5 y V6), eje desviado a la
derecha, hipertrofia de la aurícula derecha, P pulmonares.
Radiología pulmonar: dilatación de la arteria pulmonar en los hilios. Silueta cardíaca agrandada a
predominio del ventrículo derecho (corazón con forma de zueco). Agrandamiento de la aurícula derecha.
Ecodoppler: se observa agrandamiento con hipertrofia del ventrículo derecho, movimiento paradojal del
septum interventricular (por la dilatación del ventrículo derecho, el septum interventricular se desplaza
hacia la izquierda). Se puede medir la presión de la arteria pulmonar.
Centellograma de ventilación perfusión: permite descartar al TEP crónico como causa.
Tomografía computada de tórax helicoidal: permite descartara al TEP como causa.
Embolia Grasa
Se produce cuando hay bloqueo a la circulación en los vasos pulmonares por glóbulos de grasa. La adhesión a
los capilares puede ser temporaria o permanente ya que el émbolo graso es fluido y deformable. Es más común
entre los 16 y los 40 años.
Los émbolos grasos pueden pasar a la circulación sistémica, ello ocurre por el aumento de la presión pulmonar
con apertura de shunts arterio-venosos pulmonares y llegada de los émbolos a la aurícula izquierda.
Las causas que pueden producirla son:
Fracturas de huesos largos 0,5 a 3% de las fracturas la presentan
Politraumatizados 30% de los casos
Colocación de clavos endomedulares en traumatología
Gran quemado
Pancreatitis necrohemorrágica
Infecciones por Clostridios
Descompensación diabética
Estado de mal epiléptico
Hígado graso
Eclampsia
Trasplante de órganos
Resucitación cardiopulmonar
Lipoaspiración
Es más común en fracturas de tibia y fémur sobre todo cuando no se la inmoviliza rápidamente.
Manifestaciones Clínicas:
Forma leve: se presenta con hipoxemia, fiebre y cambios hematológicos menores que aparecen en los
primeros tres días después del trauma.
Forma distressiforme: Hay una forma aguda con fiebre, distress respiratorio, encefalopatía con confusión
mental, petequias, taquicardia y taquipnea que puede evolucionar a la muerte por insuficiencia respiratoria.
Sólo 10% de los casos requieren asistencia respiratoria mecánica.
Forma embolia grave aguda: cursa con insuficiencia respiratoria grave, insuficiencia cardíaca derecha grave
y embolias graves a sistema nervioso central con muerte en pocas horas
El cuadro neurológico acompañante presenta: cefaleas, alucinaciones, delirios, confusión mental,
convulsiones, movimientos anormales, crisis de rigidez generalizada, signos de foco neurológico,
movimientos pendulares de los ojos, desigualdad de las pupilas, nistagmo. El cuadro neurológico puede ser
reversible. En el fondo de ojo hay exudados blanquecinos brillantes en contacto con los vasos sanguíneos en
el 70% de los casos.
El 50% tienen erupción petequial fugaz en conjuntivas, hombros, cuello, cara anterior del tórax y axilas. Se
produce por impactación de glóbulos de grasa y ruptura vascular con extravasación de la sangre.
Metodología De Estudio:
En la radiografía de tórax se observan opacidades perihiliares con predominio bibasal que evolucionan al
distress respiratorio.
En el ECG y en ecocardiograma hay cambios compatibles con un corazón pulmonar agudo.
En la tomografía computada cerebral pueden verse áreas de isquemia o hemorragia pero puede ser normal
En los gases en sangre hay hipoxemia e hipocapnia
En el hemograma hay anemia normocrómica y normocítica con reticulocitos aumentados, plaquetopenia y
pueden tener coagulación intravascular diseminada.
Tratamiento:
1- Administrar oxígeno y colocar en ARM si es necesario
2- Hidrocortisona intravenosa en dosis altas 500 mg cada 12 horas
3- Corregir la anemia
4- Inmovilizar rápido las fracturas.
Embolia Tumoral
Puede ser una embolia macro o microscópica. Se produce en tumores con acceso directo a la vena cava
inferior como sarcomas, tumores germinales, carcinoma renal o carcinoma hepático. Los microémbolos más
comunes son los provenientes de estómago, mama y tumor trofoblástico.
El cuadro clínico es de tromboembolismo pulmonar, lo mismo que la centellografia pero los defectos de
perfusión suelen ser subsegmentarios. La angiografía sólo muestra enlentecimiento del relleno arterial de
los vasos periféricos pulmonares por la presencia de microémbolos. En la anatomía patológica, hay oclusión
de arteria, arteriolas y capilares por células tumorales asociadas a fenómenos trombóticos locales.
Sindrome Torácico Agudo: Se presenta en pacientes con anemia drepanocítica porque los hematíes con forma
falciforme provocan trombosis en la microvascular pulmonar. Puede ocurrir además secundariamente a
microtrombosis óseas o de médula ósea que pueden originar embolias grasas o de médula ósea con posterior
embolización pulmonar. El centellograma oseo ayuda a certificar la existencia de infarto óseo. La mortalidad de
estos episodios es del 5%.
Embolia Por Siliconas: Se produce en pacientes que se someten a cirugías estéticas con implantes de siliconas
en los senos o en la zona glútea. Cursa con disnea, fiebre, tos, hemoptisis, dolor torácico, hipoxemia y pueden
presentar evolución a la hemorragia alveolar y encefalopatía. En la radiografía se observan edema pulmonar
difuso bilateral. Puede haber casos mortales
Fisiopatología:
Durante la inspiración, la contracción de los músculos ventilatorios provoca una presión pleural
subatmosférica (negativa) que se transmite a la farínge y permite la entrada de aire en los pulmones. En la
región faríngea, la presión negativa intraluminal tiende a colapsar su luz. Sin embargo, la acción de los
músculos de la vía aérea superior evita el colapso.
En los pacientes obesos el peso de la zona de la úvula y las zonas aledañas por acúmulos de grasa provoca
la caída de la úvula contra la pared posterior de la farínge y su oclusión durante la respiración.
Otros factores anatómicos que pueden jugar un rol en la aparición de las apneas obstructivas son las
amígdalas gigantes, las malformaciones mandibulares, la hipertrofia lingual, la obesidad, las obstrucciones
nasales. La insuficiencia respiratoria nasal por defectos del tabique nasal contribuye a disminuir el flujo de
aire capaz de mantener permeable a la faringe.
El alcohol es otro agente decisivo ya que no sólo provoca edema de la vía aérea superior sino que deprime
selectivamente la acción de los músculos de dicha región. El consumo de alcohol y el uso de
benzodiacepinas para dormir aumentan la frecuencia y la duración de las pausas en la respiración de las
personas que tienen apnea del sueño.
En la apnea hay interrupción total del pasaje del aire por la farínge. Cuando hay una disminución del flujo
aéreo capaz de producir una desaturación de oxígeno superior al 4% se habla de hipopnea. Para ser
significativas la apnea o la hipopnea debe durar por lo menos más de 10 segundos, pero hay casos en los
que duran 30 segundos y aún más de un minuto. El despertar ocurre como consecuencia del stress
provocado por la desaturación de la oxihemoglobina, y provoca la reapertura de la vía aérea. Ese ciclo de
obstrucción, microdespertar y reapertura de la vía áerea puede ocurrir en pacientes severos hasta 500 veces
por noche.
Metodología De Estudio:
El diagnóstico definitivo se establece por la polisomnografía, que incluye la medición de una serie de
variables fisiológicas durante el sueño como el EEG, los movimientos oculares y la actividad muscular del
geniogloso, el flujo aéreo en la boca o la nariz, los movimientos tóraco-abdominales y la saturación de la
oxihemoglobina.
Un número de apneas/ hipopneas por hora superior a 10 es anormal. Un número de apneas superior a
20 por hora se acompaña de un aumento de la mortalidad por trastornos cardiovasculares.
Un número de apneas por hora entre 10 y 20 se considera leve, entre 20 y 40, moderado y superior a
40, grave. Para valorar la gravedad se debe tener en cuenta además la duración de las apneas, el grado de
desaturación de la oxihemoglobina que ocasionan y la sintomatología clínica.
Se han diseñado recientemente equipos de poligrafía del sueño para uso domiciliario, que miden el flujo
aéreo o presión naso-bucal, los movimientos respiratorios y la saturación de oxígeno. Puede utilizarse como
método de screening en pacientes que no cuentan en su lugar de residencias con posibilidades de efectuar
polisomnografías convencionales.
Puede ser necesaria la evaluación otorrinolaringológica con tomografía de senos paranasales y macizo facial
en caso de presentar alteraciones esqueléticas faciales que predispongan a la apnea del sueño.
Diagnóstico Diferencial: debe realizarse con las diversas entidades que causan somnolencia e insomnio, las
parasomnias y los trastornos respiratorios durante el sueño que ocurren en otras enfermedades. Respecto a la
somnolencia debe establecerse el diagnóstico diferencial con las siguientes entidades:
Síndrome hipoventilación-obesidad (síndrome de Pickwick).
Hipoventilación alveolar central idiopática: consiste en la alteración de la respuesta ventilatoria a la hipoxia
y a la hipercapnia de origen central
Narcolepsia: se caracteriza por la somnolencia y la aparición de ataques de sueño irresistible, que duran
desde pocos minutos a una hora.
Síndromes psiquiátricos: específicamente la depresión atípica con somnolencia.
Tratamiento: El objetivo del tratamiento de la apnea del sueño es mantener las vías respiratorias abiertas con el
fin de prevenir los episodios apnéicos durante el sueño.
Se recomendará para ello:
o Dieta y ejercicio para reducir el peso
o Control de la tensión arterial
o Eliminar el alcohol
o No usar sedantes tipo benzodiazepinas.
o Evitar dormir en decúbito dorsal, para ello se pueden adosar pelotas de tenis en el pijama del paciente,
de modo tal que si se acuesta de espalda le producen dolor, obligándolo a adoptar el decúbito lateral.
o Corrección quirúrgica de obstrucciones nasales
o Evaluación de la necesidad de corregir quirúrgicamente malformaciones mandibulares.
Si estas medidas no resultan efectivas se recomienda el uso un sistema de CPAP (presión positiva continua
en las vías respiratorias), una forma de respiración mecánica que involucra el uso de una máscara
especialmente diseñada para ser usada sobre la nariz o la nariz y la boca durante la noche. La CPAP no es
un tratamiento curativo, lo cual implica que su aplicación debe ser continua (si se suspende reaparece la
apnea).
La tasa de cumplimiento del tratamiento es del 50% ya que muchos pacientes encuentran muy molesto
dormir con la máscara. La presión positiva eficaz para mantener la vía aérea abierta durante el sueño deberá
medirse en el laboratorio de polisomnografia, la mayoría requiere entre 6 a 12 cm de agua. La presión
utilizada puede variar a lo largo del tiempo, a veces, es necesario medirla nuevamente luego de unos años
de su uso. Las complicaciones descritas con su uso son nariz seca, congestiva o rinorrea, sensación de
claustrofobia, abrasiones en la piel de la cara y conjuntivitis. Los síntomas nasales pueden manejarse con
spray nasal de ipratropio, antihistamínicos o esteroides.
Como una posible forma de tratamiento, se están estudiando algunos dispositivos mecánicos que se insertan
dentro de la boca durante la noche para mantener la mandíbula hacia adelante.
Siempre debe comprobarse mediante una polisomnografía de control la desaparición de las apneas con el
tratamiento.
A veces, es necesaria una cirugía para remover el exceso de tejido de la parte posterior de la garganta
(uvulopalatofaringoplastía), en esta operación sólo mejoran el 50% de los casos y es muy difícil predecir de
antemano cuales de ellos mejorarán.
El procedimiento puede efectuarse también con láser o con radiofrecuencia. Puede ser necesario extirpar las
amígdalas o adenoides agrandados.
En los casos con asfixia severa y arritmias con riesgo de muerte súbita puede ser necesario efectuar
transitoriamente una traqueostomía hasta controlar la apnea obstructiva con otros procedimientos.
Recientemente se ha comenzado a tratar la enfermedad con un estimulador implantable del nervio
hipogloso (par XII) en su rama medial, sincronizado con un sensor ubicado en las costillas con los
movimientos ventilatorios y un generador de energía colocado en un bolsillo subcutáneo. La estimulación
produce protrusión de la lengua mejorando el pasaje del aire. El procedimiento ha demostrado ser eficaz
para disminuir el número de apneas e hipopneas nocturnas, mejorando los episodios nocturnos de
hipoxemia. El estímulo produce activación del músculo geniogloso que es fundamental para mantener
permeable la vía aérea superior. Se reportaron efectos adversos en 2% de los casos 1) debilidad de la lengua
transitoria que resolvió en pocos días a semanas, 2) disconfort asociado con la estimulación 3) abrasión de
la parte baja de lengua, que fue resuelta con prótesis para que los dientes no raspen la lengua. El aparato
puede ser calibrado y modificado en su intensidad y frecuencia de estímulo por telemetría.
Los pacientes con respiración de Cheyne-Stockes (ciclopnea) tienen: períodos prolongados de apnea de 10 a
30 segundos luego de los cuales presentan una serie de respiraciones de profundidad creciente hasta llegar a una
respiración máxima, luego de la cual ocurren respiración de profundidad decreciente hasta llegar otra vez a la
apnea. Se produce por un aumento de la sensibilidad del centro respiratorio al CO2. Dicha hipersensibilidad hace
que el paciente respire en exceso, disminuyendo tanto la CO2 que luego se produce una apnea prolongada, hasta
que la pCO2 aumenta de nuevo y se reinicia el ciclo. Las causas que pueden producirla son la insuficiencia
cardíaca congestiva avanzada, la insuficiencia renal crónica, las meningitis, encefalitis, accidente
cerebrovascular, traumatismos y tumores del sistema nervioso central.
Respiración de Biot: presenta apneas de duración variable con ciclos de respiraciones de diferente profundidad,
se ve en meningitis y en lesiones protuberanciales bajas.
La apnea central idiopática es muy rara (Mal de Ondina). Tienen 50 o más apneas por hora con pCO2
disminuida o normal. La apnea termina abruptamente con una larga respiración y sin hipoxemia asociada.
Pueden tratarse con marcapasos diafragmáticos.
El tratamiento con CIPAP de una apnea obstructiva puede poner en evidencia a una apnea central oculta en 6%
de los casos.
Tratamiento
CIPAP: mejora la oxigenación nocturna, disminuye los niveles de nordrenalina, mejora la fracción de
eyección y la prueba de la marcha en 6 minutos.
Agregar espacio muerto con un cilindro de 400 a 800 ml que agrega CO2 en el aire respirado, lo que
permite aumentar la PaCO2 1,5 a 2 mmHg lo que alcanza para evitar las apneas y estabilizar al paciente
Servo ventilación adaptativa: es un dispositivo de CIPAP que cuando detecta la apnea central aumenta la
presión inspiratoria por encima de la presión espiratoria.
Administración de oxígeno suplementario con bigotera.
Acetazolamida oral: lleva el umbral apneico de la PCO2 a un nivel menor: Se usa en la respiración de
Cheyne Stockes, en la altura y en las formas idiopáticas.
Aminofilina: aumenta la frecuencia respiratoria en Cheyne Stockes y en la altura.
Temozepam y zolpidem: reducen los episodios de apnea central.
SINDROME DE OBESIDAD CON HIPOVENTILACIÓN (sind Pickwick)
Se define como un síndrome caracterizado por obesidad e hipercapnia crónica (no atribuible a enfermedad
cardio-pulmonar subyacente). Suelen tener trastornos de la respiración durante el sueño con exacerbación de la
anormalidad de los gases durante el sueño o con una caída dramática de la ventilación durante el sueño. Afecta al
30% de los grandes obesos.
Se postula que estos pacientes tendrían por las apneas e hipopneas del sueño una acumulación de CO2 que
luego no podría ser adecuadamente eliminada durante el día.
Se cree que la liberación cerebral de opioides endógenos jugaría un rol en la aparición de la hipoventilación y la
hipercapnia de estos pacientes. Se cree que la hipercapnia nocturna induce una mayor retención renal de
bicarbonato y ello perpetuaría durante el día la presencia de la hipercapnia.
Los obesos tienen una reducción de la compliance de la pared torácica y de la tolerancia al esfuerzo de los
músculos respiratorios con aumento de la resistencia de la vía aérea y la pared torácica. Hay una pérdida del
volumen de reserva espiratorio con reducción de la capacidad pulmonar total y de la capacidad funcional
residual. Tienen atelectasias basales por dichos volúmenes respiratorios reducidos, con áreas localizadas de
hipoventilación que producen shunt y trastornos de la relación ventilación-perfusión. Es por ello que los obesos
presentan cierto grado de hipoxemia que empeora al acostarse.
Pueden presentar cansancio, somnolencia (moderada a severa), trastornos del humor, dificultad en la
concentración y en la memoria, sueño fragmentado con ronquido y cefaleas matinales.
Suelen tener por la hipoxemia hipertensión pulmonar y evolucionan a la insuficiencia cardíaca derecha con
edemas periféricos. Las escleróticas suelen estar inyectadas.
En la polisomnografía suelen tener desaturaciones prolongadas intermitentes. Tienen niveles elevados de
bicarbonato en la sangre venosa. Tienen hipoxemia durante el día, pero menos ostensible durante la noche. Se
recomienda efectuar gases en sangre a todo pacientes en el cual se sospecha apnea del sueño. Las drogas sedantes
del sistema nervioso central no deben usarse en estos pacientes.
Un grupo de pacientes con el sindrome de obesidad e hipoventilación puede presentarse con una falla
respiratoria severa. Tienen hipoxemia e hipercapnia más severa. Si se les pide que hiperventilen voluntariamente
estos pacientes son capaces de llevar los niveles de PaCO2 a lo normal, lo que permite diferenciarlo de un EPOC.
El diagnóstico se hace con la polisomnografía.
Se tratan con dieta y ejercicio para reducir el peso, CIPAP hasta normalizar la respiración, ello en pocos días
normaliza los niveles de PCO2 elevados. Si ha pesar del CIPAP persisten con desaturación de O2 se puede
presumir cierto grado de hipoventilación central asociada.
Se puede administrar medroxiprogesterona oral que aumenta la frecuencia respiratoria o acetazolamida oral que
disminuye los niveles séricos de bicarbonato.
Pueden requerir suplementación de oxígeno con bigotera y en los casos más graves traqueostomía.
Q en III, S en I
Trombos en arterias pulmonares
TEP