Fallo Sisnero
Super-resumen
Una vecina de la ciudad de Salta y una fundación que promueve los derechos de las mujeres
presentaron una acción de amparo colectivo contra las diversas entidades de transporte y las
empresas que tienen a su cargo los ocho corredores del transporte público urbano de
pasajeros en la mencionada ciudad, mediante la cual interpusieron dos pretensiones, una de
carácter individual y otra de carácter colectivo. En relación con la pretensión individual,
alegaron la violación del derecho a la igualdad y a la no discriminación en razón del género a
raíz de la imposibilidad de la amparista de acceder a un puesto de trabajo como chofer en las
empresas demandadas, pese a haber cumplido con todos los requisitos de idoneidad
requeridos para dicho puesto. En relación con la pretensión colectiva, fundaron la vulneración
del derecho a la igualdad y a la no discriminación en la falta de contratación de choferes
mujeres en el transporte público de pasajeros. La Cámara hizo lugar a la demanda y ordenó el
cese de la discriminación por razones de género. Contra esta sentencia, las empresas
interpusieron recurso de apelación. La Corte de Justicia de Salta identificó revocó la sentencia
por considerar que no se había configurado el presupuesto para que prosperase el pedido de
una orden de cese de discriminación. Contra ese pronunciamiento, la parte actora interpuso
recurso extraordinario, cuya denegatoria motivó la queja. La Corte Suprema hizo lugar a la
presentación directa, declaró procedente el recurso extraordinario y dejó sin efecto la
sentencia impugnada.
Precedente para que la carga de la prueba la tenga el demandado: La discriminación no suele
manifestarse de forma abierta y claramente identificable; de allí que su prueba con frecuencia
resulte compleja. Lo más habitual es que la discriminación sea una acción más presunta que
patente, y difícil de demostrar ya que normalmente el motivo subyacente a la diferencia de
trato está en la mente de su autor, y ‘la información y los archivos que podrían servir de
elementos de prueba están, la mayor parte de la veces, en manos de la persona a la que se
dirige el reproche de discriminación´”, y -por otro- se estableció el estándar probatorio
aplicable a estas situaciones según el cual “para la parte que invoca un acto discriminatorio, es
suficiente con ‘la acreditación de hechos, que prima facie evaluados, resulten idóneos para
inducir su existencia, caso en el cual corresponderá al demandado, a quien se reprocha la
comisión del trato impugnado, la prueba de que éste tuvo como causa un motivo objetivo y
razonable ajeno a toda discriminación”.
Corte Interamericana de Derechos Humanos en la que se expresó que “en una relación laboral
regida por el derecho privado, se debe tener en cuenta que existe una obligación de respecto
de los derechos humanos entre particulares, esto es, de la obligación positiva de asegurar la
efectividad de los derechos humanos protegidos, que existe en cabeza de los Estados, se
derivan efectos en relación con terceros (erga omnes)”