Hoy tengo el gusto de poder dirigirme a ustedes para informarles y hablarles sobre
un tema fundamental para la dignidad y la justicia en nuestras sociedad, lo que
son temas como: la protección de los derechos humanos a través del Sistema
Universal y el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. En este mundo que
está en constante cambio, donde la injusticia y la desigualdad siguen presentes, la
cual estos sistemas que anteriormente mencionamos nos dan la esperanza y la
garantía de que nuestros derechos fundamentales sean respetados y protegidos
de igual forma para todos y todas las personas.
Primero hablaremos sobre el Sistema Universal de los Derechos Humanos, la cual
es liderado por las Naciones Unidas, este sistema nace con la carta de las
Naciones Humanas y su propósito es mantener La Paz, fomentar el diálogo entre
las naciones y realizar la cooperación internacional en la solución de problemas
internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario, y en el
desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades
fundamentales de todos sin hacer distinción por motivos de razas, sexo, idioma o
religión, esto mencionado en el artículo 1 de la Carta de las Naciones Unidas.
También mencionamos que este sistema que mencioné anteriormente es un pilar
esencial para la lucha por la justicia y la equidad. Su estructura, conformada por la
Declaración de Derechos Humanos, los tratados internacionales y los órganos de
de supervisión, ha permitido que los Estados sean responsables ante la
comunidad internacional. Sin embargo, el impacto de este sistema depende en
gran medida del compromiso de los gobiernos para implementar sus
recomendaciones. ¿De qué sirve un marco normativo sólido si los Estados no lo
cumplen? Aquí es donde la presión social y la exigencia ciudadana juegan un
papel clave. Para poder operar cuenta con un conjunto de grupos e trabajo y
relatores que acuden a los países a recabar la información necesaria para poder
emitir una recomendación, sugerencia, informe o petición de los Estados
revisados. Sus funciones son: determinar cuáles son los problemas que se han de
seguir; desarrollar vínculos para establecer presencia en todos los niveles de la
sociedad, generalmente antes de que surge una crisis se evalúan las perspectivas
de los contactos y reunir informaciones exactas y precisas mediante la recepción
de denuncias, la investigación y las entrevistas; verifica las informaciones, sobre
todo comprobando su coherencia mediante fuentes independientes, analizando las
informaciones, efectuando un seguimiento que impulse a las autoridades a obrar
con diligencia en la respuesta al problema e informa al respecto. Su principal
propósito de estos procesos es determinar si existe responsabilidad del Estado
como agente protector de los derechos humanos.
Por otro lado, el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, compuesto por la
comisión y la Corte Interamericana, ha sido crucial para América Latina. En una
región marcada por dictaduras, conflictos armados y crisis de gobernabilidad, este
sistema ha dado voz quienes han sido silenciados. Casos emblemáticos han
demostrado su efectividad al condenar violaciones graves de derechos humanos y
obligar a los Estados a reparar a las víctimas. Sin embargo, aún enfrentemos
desafíos. La falta de voluntad política de algunos gobiernos para acatar sus fallos
es un obstáculo para acatar sus fallos es un obstáculo que debemos respetar.
Este Sistema opera como un codificador internacional de ciertos idearios y
principios axiológicos universales, independientemente de los procesos internos
de los Estados.
Los Estados, pertenecen al sistema en distinto grado:
Quienes son miembros de la OEA; los que además han ratificado el Pacto de San
José; Quienes, junto a lo anterior, han aceptado la competencia contenciosa de la
Corte; Cuba: pero no el régimen castrista-; Venezuela: el gobierno de Maduro solo
la Carta de la OEA; el de Guaidó, el sistema amplio de protección (situación
compleja en constante evolución).
Cuenta con dos órganos principales de protección: Comisión Interamericana de
Derechos Humanos, Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Comisión Interamericana de Derechos Humanos:
Compuesta por siete miembros.
Sede: Washington, EUA.
Actúa en representación de los Estados americanos.
La Carta de la OEA le da vida a este órgano.
Se creó en 1959.
Corte Interamericana de Derechos Humanos:
Compuesta por siete jueces, elegidos a título personal entre juristas de la más alta
autoridad moral, de reconocida
competencia en materia de derechos humanos.
Sede: San José, Costa Rica.
El Pacto de San José le dio vida a este órgano.
Principales competencias de la Corte: la emisión de Opiniones Consultivas y la
Competencia Contenciosa.
Ambos sistemas son indispensables y complementarios. Sin embargo, su éxito
depende de nuestra acción colectiva. La defensa de los derechos humanos no
puede ser solo una responsabilidad de organismos internacionales; es un
compromiso de cada uno de nosotros. Debemos exigir a nuestros gobiernos que
cumplan con sus obligaciones y apoyemos activamente a quienes trabajan por la
justicia y la equidad.
No podemos permitir que la impunidad y la indiferencia socaven los avances
logrados. Es nuestra responsabilidad promover, proteger y fortalecer estos
sistemas para garantizar que cada persona, sin importar su origen, condición o
ideología, viva con dignidad y justicia.
Y por último mencionaremos un caso emblemático de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos que es el de “Velásquez Rodríguez vs. Honduras” (1988).
Este caso marcó un precedente clave en la lucha contra las desapariciones
forzadas en América Latina.
Manfredo Velásquez Rodríguez, un estudiante universitario y activista hondureño,
fue detenido en 1981 por fuerzas de seguridad del Estado y nunca más se supo
de él. Su familia presentó el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos, argumentando que el Estado de Honduras era responsable de su
desaparición. La decisión de la corte fue que en 1988, la Corte Interamericana
determinó que Honduras había violado el derecho a la vida, la libertad y la
integridad personal de Velásquez Rodríguez. Se estableció que el Estado es
responsable no solo por actos de sus agentes, sino también por no prevenir,
investigar y sancionar las violaciones de derechos humanos. Su impacto fue que
caso sentó jurisprudencia clave sobre la responsabilidad del Estado en
desapariciones forzadas y la obligación de garantizar justicia para las víctimas.
Además, reforzó el papel de la Corte en la protección de los derechos humanos en
América Latina.
REFERENCIAS