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Eval. Plan Lector 2do

El texto narra la historia de Madame Loisel, una mujer que sueña con una vida de lujos y se siente insatisfecha con su situación económica. Al recibir una invitación a una fiesta, pide prestado un collar a su amiga para sentirse elegante, pero pierde la joya y enfrenta consecuencias devastadoras. La historia simboliza las apariencias y la búsqueda de aceptación social, así como las lecciones sobre la honestidad y la aceptación de la propia condición.

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Eval. Plan Lector 2do

El texto narra la historia de Madame Loisel, una mujer que sueña con una vida de lujos y se siente insatisfecha con su situación económica. Al recibir una invitación a una fiesta, pide prestado un collar a su amiga para sentirse elegante, pero pierde la joya y enfrenta consecuencias devastadoras. La historia simboliza las apariencias y la búsqueda de aceptación social, así como las lecciones sobre la honestidad y la aceptación de la propia condición.

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Plan lector 2do

IE. MARIO VARGAS LLOSA - CCAPANA


“ Vargasino que aprende y cree, triunfa”
Lee con atención el siguiente texto y responde:
EL COLLAR
Era una de esas lindas y encantadoras muchachas nacidas como por un error del
destino, en una familia de empleados. No tenía dote, ni esperanzas, ni el menor medio
de que un hombre rico y distinguido la conociera, la comprendiera, la amara y la
llevara al altar; y dejó que la casaran con un empleadillo del Ministerio de Instrucción
Pública.
Al no poder engalanarse, fue sencilla, pero desgraciada como si hubiera venido a
menos; pues las mujeres no tienen casta ni raza, y su belleza, su gracia y su encanto
les sirven de nacimiento y de familia. Su natural finura, su instintiva elegancia, su
agilidad de espíritu constituyen su única jerarquía, e igualan a las hijas del pueblo con
las grandes señoras.
Sufría por la pobreza de su hogar, por la miseria de las paredes, por el desgaste de las
sillas, por la fealdad de las telas. Todas esas cosas, en las cuales otra mujer de su
casta ni siquiera habría reparado, la torturaban e indignaban. Pensaba en grandes
salones revestidos de viejas sedas, en muebles finos con chucherías inestimables, y
en saloncitos coquetos, perfumados, hechos para la charla de las cinco con los amigos
más íntimos. Pensaba en cenas de gala, en servicios de plata resplandeciente, en
tapicerías que poblaban las paredes con personajes antiguos y extrañas aves en
medio de un bosque de cuento de hadas.
(...) Ahora bien, una noche su marido volvió a casa con aire triunfante, y llevando en la
mano un ancho sobre. —Mira —dijo—, aquí hay algo para ti
Ella rasgó vivamente el papel y sacó una tarjeta impresa con estas palabras: «El
ministro de Instrucción Pública y la señora de Ramponneau ruegan al señor y la
señora Loisel les hagan el honor de pasar la velada del lunes 18 de enero en el hotel
del ministerio».
En lugar de estar encantada, como esperaba su marido, tiró con des pecho la
invitación sobre la mesa, murmurando:
—¿Qué quieres que haga con eso?
—Pero, querida, pensaba que estarías contenta. No sales nunca, y es una ocasión. ¡Y
estupenda! Me costó mucho trabajo conseguirla. Todo el mundo la quiere; es muy
buscada, y no han dado muchas a los empleados. Verás allí a todo el mundo oficial.
Ella lo miraba con ojos irritados, y declaró con impaciencia:
—¿Y qué quieres que me ponga para ir?
Él no lo había pensado; balbució: —¡Pues el traje con el que vas al teatro!
—No tengo nada que ponerme, no puedo ir a esa fiesta. Dale tu tarjeta a cualquier
colega cuya mujer esté mejor trajeada que yo.
(…) Se acercaba el día de la fiesta, y la señora Loisel parecía triste, inquieta, ansiosa.
Sin embargo, su traje estaba preparado. Su marido le dijo una noche: —¿Qué tienes?
Veamos, llevas tres días muy rara. Y ella respondió:
—Me fastidia no tener una joya, ni la más insignificante piedra, nada que ponerme.
Así tendré un aire pobretón.
Casi preferiría no ir a esa velada. Ella no estaba muy convencida.
—No… no hay nada más humillante que tener pinta de pobre entre mujeres ricas. Pero
su marido exclamó:
—¡Qué tonta eres! Ve a ver a tu amiga, la señora Forestier, y pídele que te preste
alguna joya. Tienes bastante amistad con ella para hacerlo.
Ella lanzó un grito de gozo:
—Es cierto. No se me había ocurrido.
Al día siguiente se dirigió a casa de su amiga y le contó su apuro. La señora Forestier
le dijo a la señora Loisel: —Escoge, querida.
Vio primero brazaletes, después un collar de perlas, luego una cruz veneciana, de oro
y pedrería, un admirable trabajo. Se probó los aderezos.
De repente descubrió, en una caja de satén negro, un soberbio collar de brillantes; y
su corazón empezó a latir con un deseo inmoderado. Sus manos temblaban al cogerlo.
Lo sujetó en torno a su garganta, sobre su traje de cuello alto, y se quedó extasiada
consigo misma.
Plan lector 2do
IE. MARIO VARGAS LLOSA - CCAPANA
“ Vargasino que aprende y cree, triunfa”
Después preguntó, vacilante, llena de angustia: —¿Puedes prestarme esto, solo esto?
—Claro que sí, desde luego. Saltó al cuello de su amiga, la abrazó con arrebato, y
después escapó con su tesoro. Llegó el día de la fiesta. La señora Loisel tuvo un
verdadero triunfo. Estaba más linda que ninguna, elegante, graciosa, sonriente y loca
de alegría. Bailaba con entusiasmo, con arrebato, embriagada de placer, sin pensar en
nada, entre el triunfo de su belleza, entre la gloria de su éxito, entre una especie de
nube de felicidad compuesta por todos los deseos despertados, por esa victoria tan
completa y tan dulce para el corazón de las mujeres.
Bailaba con entusiasmo, con arrebato, embriagada de placer, sin pensar en nada,
entre el triunfo de su belleza, entre la gloria de su éxito.
Se marchó hacia las cuatro de la madrugada, se quitó la prenda con que se había
cubierto los hombros, delante del espejo, con el fin de verse una vez más en plena
gloria. Pero de pronto lanzó un grito.
¡Ya no llevaba el collar en torno del cuello!
Se volvió hacia él, enloquecida:
—¡No…, no…, no tengo el collar de la señora Forestier!
Y buscaron entre los pliegues del traje, entre los pliegues del abrigo, en los bolsillos,
por todas partes. No lo encontraron.

1. ¿Con qué soñaba constantemente la señora Loisel?


a) A Vivir en otro país
b) Tener una vida de lujos
c) Poseer un collar de perlas
d) Casarse con un rico
2. ¿Cuál es el significado de la palabra en negrita?
a) Joyas ostentosas
b) Objetos preciosos
c) Cosa de poca importancia, pero pulida y delicada.
d) Una joya de oro.
3. ¿Qué simboliza el collar en la historia?
a) La verdadera riqueza de la mujer.
b) Las apariencias y las falsas apariencias de la riqueza.
c) La amistad verdadera.
d) La suerte y el destino.
4. ¿Qué motivo principal lleva a Madame Loisel a pedir un collar prestado?
a) Quería impresionar a todos en la fiesta con su belleza.
b) Quería sentirse aceptada y elegante sin que nadie se diera cuenta que era
pobre.
c) Necesitaba un que el collar conjugar con su vestido.
d) Quería vivir de apariencias.
5. ¿Qué lecciones podemos aprender de esta historia?
a) La importancia de la honestidad y de aceptar nuestra condición.
b) Que siempre hay que gastar mucho dinero en lujo.
c) Que las joyas falsas no valen nada.
d) Que es mejor no asistir a las fiestas importantes.

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