Derecho Civil I
Derecho Civil I
Apuntes realizados en base a las Obras Curso de Derecho Civil, Parte General, del
profesor Hernán Corral Talciani, y Teoría General del Acto Jurídico, del profesor Víctor
Vial Del Rio, y complementados con los apuntes de clases de los profesores Rodrigo de
Alencar, Jorge Baraona y Juan Andrés Orrego.
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Contenidos
I. Introducción al Derecho Civil
II. Las Fuentes del Derecho
III. Teoría de la Ley
IV. La Relación Jurídica y los Derechos Subjetivos
1
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
2
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
3
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
1. Aspectos Generales
A) Evolución Histórica y Concepto
En el Derecho Romano, el Derecho Civil, o Ius Civile, se refería al derecho de los
ciudadanos romanos, oponiéndose al Ius Gentium o Derecho de Gentes, que hacía alusión
al derecho de los extranjeros.
En un sentido más profundo, se oponía también al Derecho Natural, puesto que éste
último era impuesto por la naturaleza del hombre, mientras que el Ius Civile era creado
por el hombre.
A la caída del Imperio Romano, no obstante, sólo quedaba un derecho, que era el derecho
de los romanos, ampliado y modificado, y que había pasado a ser la ley común del
imperio.
Por ello, durante la edad media, el término Derecho Civil se empleaba para referirse al
Derecho Romano, recogido en las compilaciones ordenadas por Justiniano (Corpus Iuris
Civilis), y se contraponía al Derecho Canónico, expresado en el Corpus Iuris Canonicis.
A día de hoy, entendemos por el Derecho Civil aquella rama del Derecho Privado,
formada por el conjunto de principios y preceptos jurídicos sobre la personalidad y las
relaciones patrimoniales y de familia (Vodanovic).
Es en la práctica el derecho común aplicable a las relaciones de los particulares entre sí,
y comprende, especialmente, a la familia, a la propiedad y a las relaciones pecuniarias de
los mismos particulares entre sí.
En cuanto al estudio del Derecho Civil, suele agruparse en seis materias distintas:
• Personas;
• Actos y Contratos;
• Bienes y Derechos Reales;
• Obligaciones;
• Familia;
• Sucesión por Causa de Muerte.
4
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
• 1847-1853
Durante 1848 y 1849, el trabajo de la Comisión se hizo esporádico hasta que dejó
de reunirse, y de hecho se extinguió. Sin embargo, Andrés Bello continuó
trabajando sólo, y logró presentar concluido el Proyecto en 1852. El gobierno
nombró una comisión revisora, que introdujo diversas modificaciones hasta la
presentación del Proyecto de 1853.
5
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
• 1853-1855
Se creó una nueva Comisión Revisora, cuyo trabajo tuvo como resultado el
Proyecto Inédito, revisado nuevamente por otra comisión, dando lugar al
Proyecto de 1855, que se presentó al Congreso y fue aprobado por éste el 14 de
Diciembre de 1855.
Ya concluido, el Código Civil se publicó el 31 de Mayo de 1856, con algunas
enmiendas introducidas por Andrés Bello, y entró en vigencia el 1° de Enero de
1857.
En cuanto a las Fuentes del Código Civil chileno, Andrés Bello se basó tanto en
legislación positiva extranjera como en importantes autores históricos.
Entre la legislación positiva más influyente encontramos:
• Corpus Iuris Civilis;
• Código Civil francés de 1804;
• Las Siete Partidas;
• Novísima Recopilación y el Fuero Real;
• Códigos de Luisiana, Sardo, Austria, Prusia, Holandés y Bávaro.
El Código Civil tuvo notable influencia en los países de habla hispana debido a sus notas
de buena doctrina, precisión, concisión y gran lenguaje. Varios países adoptaron en
bloque nuestro Código, entre ellos El Salvador, Ecuador, Nicaragua y Honduras.
El Libro Primero se titula “De las Personas” (Arts. 54-564). Reglamenta lo relativo a
las personas naturales, su nacionalidad y domicilio, principio y fin de su existencia, el
matrimonio, los esponsales, obligaciones y derechos entre cónyuges, filiación, derechos
y obligaciones entre padres e hijos, estado civil, alimentos, tutelas y curadurías y personas
jurídicas.
El Libro Segundo se titula “De los Bienes y de su Dominio, Posesión, Uso y Goce”
(Arts. 565-950). Regula lo relativo a los bienes, el dominio, los modos de adquirir, la
posesión, las limitaciones al dominio, la acción reivindicatoria y las acciones posesorias.
El Libro Tercero se titula “De la Sucesión por Causa de Muerte y de las Donaciones
entre Vivos” (Arts. 951-1436). Reglamenta lo concerniente a la sucesión intestada, la
ordenación del testamento, las asignaciones testamentarias, las asignaciones forzosas, la
revocación y reforma del testamento, la apertura de la sucesión, albaceas, partición de
bienes, pago de las deudas hereditarias y testamentarias, beneficio de separación y
donaciones entre vivos.
6
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
El Libro IV se titula “De las Obligaciones en General y de los Contratos” (Arts. 1437-
2524). Se ocupa de la definición de los diversos tipos de contratos, de los requisitos de
los actos jurídicos, de las clases de obligaciones, de sus efectos, de la interpretación de
los contratos, de los modos de extinguir las obligaciones, de la nulidad, de la prueba de
las obligaciones, de los regímenes patrimoniales en el matrimonio, de los diversos
contratos y cuasicontratos, de los delitos y cuasidelitos civiles, la prelación de créditos y
la prescripción.
Muchas disposiciones del Código recogen este principio, como por ejemplo:
• La ley considera iguales a todos los hijos (Art. 33 CC);
• Son personas todos los individuos de la especie humana, cualquiera sea su edad,
sexo, estirpe o condición (Art. 55 CC);
• La ley no reconoce diferencias entre el chileno y el extranjero en cuanto a la
adquisición y goce de los derechos civiles que regla el Código (Art. 57 CC).
7
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
El principio de igualdad no prohíbe toda diferencia jurídica, sino sólo aquellas que no
estén justificadas racionalmente.
Como señala la Constitución, se prohíben las diferencias arbitrarias, que podemos
entender como discriminatorias.
Abolir toda diferencia en el trato jurídico es abolir el Derecho mismo, que busca
proporcionar una regulación igualitaria a lo que debe tener un igual tratamiento jurídico.
C) La Buena Fe
La palabra latina fides, de la que deriva fe, quiere decir confianza.
La buena fe alude, por lo tanto, a la necesidad que toda sociedad tiene de que sus
miembros actúen lealmente, como personas de recto proceder y sin querer engañar o
aprovecharse del error ajeno.
Por eso, el Derecho Civil asume que las personas intentan comportarse honradamente, de
modo que la buena fe se presume, salvo que se pruebe lo contrario (Art. 707 CC).
8
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
9
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
F) La Responsabilidad
La libertad que se reconoce al ser humano le impone el deber de responder por las
consecuencias de sus actos.
La responsabilidad en el Derecho Civil no suele ser sancionatoria, como en el caso del
Derecho Penal, sino más bien reparatoria, es decir, su existencia y extensión se miden
según el daño causado a otra persona injustamente.
Este principio tiene aplicación en el ámbito de un contrato, ya que las partes son
responsables respecto de la otra en caso de incumplimiento (responsabilidad
contractual), o fuera de contrato, cuando alguien daña a otro por un delito o cuasidelito
(responsabilidad extracontractual).
El Código Civil regula los delitos o cuasidelitos civiles como fuentes de las obligaciones,
en este caso, la de reparar el daño causado (Arts. 1437 y 2284 CC), y contempla un
estatuto que regula esta obligación, cuyo principio general expresa el Art. 2314 CC, en
cuya conformidad, el que ha cometido un delito o cuasidelito que ha inferido daño a otro,
es obligado a la indemnización.
El principio de responsabilidad puede ser visualizado como una limitación del principio
de libertad y del adagio de que en el Derecho Civil se puede hacer todo lo que no esté
expresamente prohibido.
La libertad no autoriza a dañar injustamente a otro, de modo que quien ejerce de esa
manera su libre albedrío deberá responder por el perjuicio causado, y surgirá para él la
obligación de reparar ese daño, ya sea en naturaleza, reponiendo la situación original, o
en equivalente, a través de una indemnización dineraria.
B) Constitucionalización
Con la dictación de la Constitución de 1980, se produjo una importante
constitucionalización del Derecho Civil, dado que la Constitución consagra como
derechos fundamentales varios que son de orden civil, como el derecho de propiedad o la
libertad para desarrollar actividades económicas lícitas, entre otros.
10
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
De esta forma, el análisis de las más importantes instituciones del Derecho Civil debe
partir del estudio de las normas que se refieren a ellas en la Constitución.
C) Internacionalización
Diversas convenciones internacionales forman parte a día de hoy del Derecho chileno,
siendo sus normas igualmente obligatorias que las leyes nacionales, y muchas de ellas
tratan materias propias del Derecho Civil, como el Pacto de San José de Costa Rica o la
Convención de Derechos del Niño, por ejemplo.
En la medida que estos tratados han sido ratificados por Chile, han pasado a ser derecho
vigente, habiendo debido modificarse nuestra legislación para adecuarse a los preceptos
internacionales en varios casos.
11
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
1. Introducción
Se da el nombre de fuentes del derecho a las realidades de las cuales el Derecho emana,
y a aquellas que lo expresan o contienen.
La expresión fuentes del derecho se usa, sin embargo, en dos formas: una para designar
los factores que influyen en la conformación de un particular ordenamiento jurídico y que
determinan las características específicas que permiten diferenciarlo de otros, y otra para
señalar los tipos de elementos que deben ser tenidos como Derecho aplicable en un
determinado sistema jurídico.
Así, se distinguen las fuentes materiales y las fuentes formales. Las primeras tienden a
fijarse en el contenido de lo que llamamos Derecho, mientras que las segundas apuntan
al continente donde se inserta o encuentra el Derecho.
Las fuentes materiales son múltiples y poco caracterizadas por los juristas, ya que no
interesan tanto a los jueces y estudiosos del Derecho, sino más bien a los sociólogos
jurídicos.
Se mencionan como posibles fuentes materiales el lenguaje, la cultura popular, la moral
social, la religión, el clima, la historia, el paisaje, la geografía, y muchos otros factores
similares.
A los juristas les interesan más las fuentes formales, que reciben su nombre porque aluden
no al contenido mismo del Derecho, sino a las formas en las que se expresa o se
manifiesta.
Las fuentes formales varían no sólo respecto de cada ordenamiento jurídico, sino que
también de la historia.
En los primeros ordenamientos, la fuente primordial era la costumbre, la que daba paso a
los llamados sistemas de Derecho consuetudinario.
Más tarde, la organización de una judicatura permitió avanzar hacia la costumbre jurídica
que conocemos con el nombre de jurisprudencia.
Las opiniones de los expertos en Derecho también podían ser invocadas como fuentes
autorizadas, como sucedió en el Derecho romano.
Aunque en la antigüedad existían también normativas escritas, ordenadas cumplir por las
autoridades gubernamentales, estas, bajo el nombre de leyes, comenzaron a tener su
apogeo gracias al movimiento ilustrado consumado por la revolución francesa, que dio
paso al movimiento jurídico conocido como codificación.
Aparece aquí también la idea de una Ley mayor o fundamental, que toma el nombre de
Constitución.
Esta evolución de las fuentes formales no es uniforme en todos los países, y debe
advertirse que junto a la formación de este sistema romano-continental en los países
europeos y latinoamericanos, se forja en Inglaterra, Estados Unidos y otros países de
cultura anglosajona el llamado sistema de Common Law, donde la fuente formal por
excelencia sigue siendo la jurisprudencia, y las decisiones legislativas tienen menor
relevancia para jueces y juristas.
Podemos ver que en el sistema de Derecho chileno se reconocen como fuentes formales
fundamentales algunas que se presentan como textos normativos escritos y otras que se
apartan de esa conformación.
12
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Las primeras toman el nombre de fuentes legisladas, porque toman la forma de una ley
en sentido lato, y las segundas, por oposición, fuentes no legisladas.
Son fuentes legisladas la Constitución, la ley en sus diversas facetas, los tratados
internacionales aprobados y ratificados, los decretos supremos y demás normas de la
potestad reglamentaria del Poder Ejecutivo.
Son fuentes no legisladas la costumbre, la jurisprudencia, la doctrina, la equidad y los
principios generales del Derecho o principios jurídicos.
2. La Constitución
El consenso consuetudinario fundante y legitimador de nuestras fuentes formales
reconoce que existe una fuente formal que reclama la supremacía sobre todas las demás,
en cuanto emanación del llamado poder constituyente. Se trata del texto normativo que
recibe el nombre de Constitución Política de la República.
La misma Constitución prevé mecanismos para asegurar que las leyes y demás normas
inferiores se ajusten a los preceptos constitucionales, siendo el más importante de ellos el
control de constitucionalidad que ejerce el Tribunal Constitucional.
Este órgano, que no integra el Poder judicial, puede ejercer un control preventivo antes
de que las normas entren en vigor, y también un control represivo o a posteriori, cuando
la norma ya ha entrado en vigor.
3. La Ley
A) Conceptos Generales
Suele emplearse la expresión ley en un sentido amplio, como comprensivo de todo texto
escrito que contiene una regulación imperativa de carácter general, aplicable a toda la
población o a un sector de ella.
13
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Algunas de las definiciones tradicionales de ley adoptan este sentido lato, y enfatizan la
misión de la ley como fuente del Derecho, y por tanto como regla de la justicia. Es
conocida la definición que hace Santo Tomás de Aquino, en la que intenta comprender
en la noción no sólo a la ley positiva, sino a la ley eterna y a la ley natural: “ordenación
de la razón dirigida al bien común, dada y promulgada por quien tiene a su cargo el
cuidado de la comunidad”.
Una definición de ley también en sentido lato, pero que enfatiza su aspecto formal, y no
su finalidad, es la del jurista francés Marcel Planiol: “La ley es una regla social
obligatoria, establecida en forma permanente por la autoridad pública y sancionada por
la fuerza”.
En el Derecho actual, si bien a veces también se usa el sentido lato de ley, se reserva el
sentido estricto de ley a una norma emanada del Estado, y más concretamente a la dictada
por el Poder Legislativo de acuerdo a los procedimientos determinados por la
Constitución.
Su origen es la doctrina de la separación de los poderes y el constitucionalismo moderno.
De este tipo es la definición con la que Andrés Bello decidió abrir el Código Civil: “La
ley es una declaración de la voluntad soberana que, manifestada en la forma prescrita
por la Constitución, manda, prohíbe o permite” (Art. 1º CC).
La definición no ha estado exenta de críticas, y algunas de las que se le dirigen son las
siguientes:
• Que no establece el fin de la ley;
• Que no puede ser la ley una declaración de la voluntad, sino de la razón;
• Que el poder legislativo humano no es soberano, sino que está subordinado a la
ley natural;
• Que la explicitación de que la ley manda, prohíbe o permite es superflua, porque
ya estaba contenida en la mención de la voluntad soberana.
Las críticas no son del todo justas, y pueden ser refutadas. Hay que decir, primero, en
descargo de Bello, que no trataba de dar una definición filosófica o académica de ley,
sino una noción de carácter didáctico y funcional a las demás disposiciones del Código.
Es lógico, por consecuencia, que silenciara aspectos más de fondo, que pueden entenderse
implícitos en la noción de soberanía, voluntad y Constitución, como por ejemplo, que la
ley positiva debe adecuarse a los imperativos básicos de la justicia natural y que debe
ordenarse hacia el bien común.
Recuérdese que el precepto se remite a la Constitución, y que ésta señala que el Estado,
y por tanto las leyes que dicte, está al servicio de la persona humana, y su finalidad es
promover el bien común (Art. 1º CPR), y que la soberanía debe entenderse limitada en
su ejercicio por el respeto a los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana
(Art. 5° CPR).
14
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Por último, el que se explicite el carácter imperativo de la ley no debe juzgarse superfluo
si contribuye a la claridad y elegancia de la fórmula y en nada estorba, sino más bien
ayuda, a la comprensión de lo definido.
B) Clases de Leyes
1) Según el Modo de su Obligatoriedad
Como mencionamos, la definición de ley que nos otorga el Código Civil distingue tres
formas en que las leyes pueden obligar, esto es, ordenando, prohibiendo y permitiendo,
por lo que tenemos entonces tres clases de leyes:
• Leyes Imperativas
Son aquellas que ordenan expresamente alguna cosa, como las que obligan a pagar
impuestos, realizar el servicio militar obligatorio o servir de vocal de mesa.
• Leyes Prohibitivas
Son aquellas que ordenan que los ciudadanos se abstengan de realizar ciertos actos
que se consideran negativos o perjudiciales.
La mayoría de las leyes que penan conductas son de este tipo, ya que prohíben, si
bien indirectamente, su realización.
15
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
aplicarse, y por ello, autores como Corral consideran que son también leyes prohibitivas
aquellas cuyo fin sea impedir una conducta, aunque tengan casos de excepción.
• Leyes Dispositivas
Son aquellas que tiene por objeto resolver un conflicto de intereses que se suscita
entre dos personas que no han contratado entre sí.
Por ejemplo, la norma del Art. 1815 CC se pone en la situación de la venta de
una cosa por una persona distinta de su dueño, lo que genera un conflicto de
intereses entre el propietario de la cosa que fue vendida y el actual poseedor que
la ha comprado.
Como estudiaremos más adelante, la norma da preferencia al propietario, salvo
que el comprador haya adquirido el dominio por la prescripción transcurrido el
tiempo legal.
16
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
• Leyes Ordinarias
Se suelen denominar leyes ordinarias a las que no caen en ninguna de las
categorías anteriores.
Su quórum de aprobación es la mayoría absoluta de diputados y senadores
presentes.
Pueden versar sobre cualesquiera de las materias que la Constitución reserva a la
ley (Arts. 63 y 65 CPR).
Estas leyes no están sujetas a control de constitucionalidad preventivo necesario,
pero pueden ser llevadas al Tribunal Constitucional por un requerimiento
presentado por el Presidente o por la cuarta parte de los diputados o senadores
(Art. 93 Inc. 3º CPR).
En Chile, la Constitución determina que son materias de ley las que son objeto de
codificación, sea civil, comercial, procesal, penal u otra (Art. 63 N°3 CPR).
El Tribunal Constitucional ha señalado que esta disposición constitucional alude a la
codificación como la técnica o forma de ejercicio de la función legislativa que produce
leyes llamadas códigos, que se refieren a leyes que usualmente se citan por su nombre y
no por su número, y que corresponden a cuerpos jurídicos sistematizados a partir de
principios generales.
Los Códigos deben ser aprobados como leyes ordinarias, salvo que por su materia se exija
un quórum especial, como sucede con el Código Orgánico de Tribunales, de conformidad
con el Art. 77 y Disp. 4ª transitoria CPR.
Las leyes no codificadas son todas las demás que no tienen la forma de códigos.
17
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
La delegación debe hacerse por una ley y someterse a las restricciones establecidas en el
Art. 64 CPR, esto es, sólo es admisible en ciertas materias y debe fijarse un plazo que no
puede exceder el año.
2) El Decreto-Ley
Se conoce como decreto-ley el decreto dictado por el Poder Ejecutivo, sobre materias
propias de ley, que, por una ruptura constitucional, ha asumido de hecho las potestades
legislativas.
No están regulados ni en la Constitución ni en otra norma legislada, ya que son propios
de períodos de crisis política en los que el orden constitucional no ha podido funcionar.
En nuestro país, se han dictado en épocas de crisis políticas, como en la crisis del gobierno
parlamentario de los años 1924-1925, en la llamada República Socialista de 1932 y, más
recientemente, durante la dictadura militar.
3) El Contrato-Ley
Se denomina contrato-ley a una figura híbrida que se genera por la conjunción entre una
ley y un contrato entre el Estado, que aprueba la ley, y un particular que necesita
especiales garantías de seguridad de su estatuto jurídico contractual.
En el fondo, es un contrato que proporciona una franquicia o beneficio al particular que
acuerda con el Estado, y que ve reforzada su estabilidad a través de una ley, que puede
dictarse antes o después de aquel.
18
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Algunos han llegado a sostener que este tipo de tratados tienen la misma jerarquía que la
Constitución, de modo que su aprobación constituiría una forma extraordinaria de
reforma constitucional.
Por el contrario, otros sostienen que siguen teniendo valor de ley, y si otra ley los deroga,
aunque esto comprometa la responsabilidad internacional del Estado, en el ámbito interno
dejarán de estar vigentes, y ya no se aplicará el Art. 5º CPR.
Según una posición intermedia, los tratados internacionales sobre derechos humanos
tienen un valor superior a la ley, pero inferior a la Constitución.
Por debajo de los decretos supremos están los decretos o resoluciones de los Ministros y
demás autoridades de la Administración del Estado.
La Ley Nº19.880 las conceptualiza diciendo que las resoluciones son los actos de análoga
naturaleza que dictan las autoridades administrativas dotadas de poder de decisión.
19
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
sino para los ciudadanos, a quienes se aplicarán los criterios interpretativos al momento
de la recaudación de los impuestos.
Los actos administrativos de los órganos colegiados o pluripersonales se denominan
acuerdos.
7. La Costumbre
A) Aspectos Generales
Podemos definir la costumbre como la regla jurídica que nace de la repetición constante
de una conducta por la mayoría de los miembros de una comunidad jurídica determinada,
realizada con la convicción de estar cumpliendo con un imperativo jurídico.
Como se desprende de la definición, la costumbre presenta dos elementos fundamentales,
uno objetivo y otro subjetivo.
El elemento objetivo está constituido por la repetición de ciertos actos en la sociedad por
un largo espacio de tiempo, y si se da este elemento, se dice que estamos frente a un uso
social.
Por ejemplo, las personas suelen saludarse cuando se conocen o hacer regalos para el
aniversario del nacimiento.
Pero con el solo uso social no puede decirse que haya una costumbre como fuente del
Derecho, siendo necesario además un elemento subjetivo que la equipare a las demás
fuentes jurídicas, es decir, la idea de que la realización de la conducta es debida en razones
de justicia, siendo exigible e imperativa no sólo por las modas o convencionalismos
sociales, sino por el Derecho.
Este convencimiento de los que obran se denomina opinio iuris.
Cuando concurre la opinio iuris, estamos ante un caso de costumbre, y cuando ella falta,
podemos tener un uso social.
20
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Suele distinguirse entre tres tipos de costumbre, según la validez que le asigna el
ordenamiento jurídico como fuente de derecho:
• Costumbre Secundum Legem (Según la Ley): En estos casos, la costumbre sólo
tiene valor si la ley se remite a ella;
• Costumbre Contra Legem (Contra la Ley): En estos casos, la costumbre tiene
eficacia derogatoria frente a una norma legal;
• Costumbre Praeter Legem (Fuera de la Ley): En estos casos, la costumbre
constituye fuente de Derecho en ausencia de una norma legal expresa.
Entendemos que la costumbre tendrá valor jurídico, en nuestro sistema civil, toda vez que
se llegue a la conclusión de que la ley ha implícitamente consentido o tolerado que, sobre
alguna situación o realidad, sean los propios particulares a través de su comportamiento
los que regulen la materia.
No es necesaria, por tanto, una remisión expresa y directa a la costumbre o a algún tipo
de costumbre.
Ahora bien, a pesar del limitado reconocimiento como fuente de derecho que el Art. 2°
CC le otorga a la costumbre, no ocurre lo mismo en materia contractual, dado que el Art.
1546 CC dispone que los contratos obligan a todas las cosas que por la ley o la costumbre
pertenecen a la obligación.
Esta disposición ha llevado a algunos autores, como Corral, a considerar que, en materia
contractual, rige la costumbre praeter legem, y no sólo la costumbre secundum legem.
21
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
En virtud del Art. 6° CdC, la costumbre también es aceptada como regla interpretativa
de los contratos mercantiles.
D) La Prueba de la Costumbre
La prueba de la costumbre cuenta con profundas diferencias respecto de la prueba de otras
fuentes de Derecho, lo cual se debe a que, respecto de estas últimas, el Estado ha
procurado medios de certificación pública de la existencia y vigencia de las fuentes
legisladas, los que no pueden aplicarse a fuentes como la costumbre, cuyas formas de
constitución son desformalizadas y espontáneas.
Por lo mismo, cuando se trata de la costumbre, lo que debe probarse son los hechos que
la conforman, de los cuales se extraerá la regla que se aplicará como fuente jurídica,
aunque se reconoce que, si se trata de hechos notorios, el juez puede considerarla
aplicable de oficio.
La carga de la prueba recaerá en la parte que quiera invocar la costumbre como fuente de
Derecho en apoyo a su pretensión, sin perjuicio de la facultad del juez de aplicarla de
oficio si consta de hechos notorios.
22
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
No hay criterios fijos, en nuestro sistema, sobre cuántas sentencias y de qué tribunales
producen jurisprudencia.
A veces la regla no es clara, y se dice que la jurisprudencia no está afirmada, o incluso
que es contradictoria, o mayoritaria, pero con excepciones.
En el sistema del Common Law, la jurisprudencia es entendida como una fuente formal
de Derecho.
El precedente, es decir, la forma en que un tribunal falló un caso, es considerada
vinculante para decidir un caso que presenta los mismos hechos jurídicamente relevantes.
Habiendo esa coincidencia de casos, no puede haber una decisión diversa. No obstante,
no se trata de un procedimiento automático, ya que los elementos jurídicamente relevantes
de los casos son siempre interpretables, y de este modo, un juez que desee impartir justicia
de modo diferente a como lo hizo la sentencia anterior, sólo debe justificar que el caso
que él decide es de algún modo distinto de aquel en que se basó el precedente.
Muy relacionada con la equidad está la fuente de Derecho que suele denominarse
principios jurídicos, o también principios generales del Derecho.
23
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Existen principios que están plenamente vigentes, y que han sido recogidos por nuestra
doctrina y jurisprudencia, como el principio de buena fe, el principio de que nadie puede
aprovecharse de su propio dolo, el principio de que nadie puede actuar contra sus propios
actos, o el principio de que no se admite el enriquecimiento sin causa.
La equidad y los principios jurídicos están muy ligados entre sí, ya que muchas veces la
solución equitativa de un caso pasa por la aplicación a él de un principio general, es decir,
la equidad puede fundamentarse, y ordinariamente así sucederá, en uno o más principios
jurídicos.
Debemos consignar que los textos legales no permiten que los principios o la equidad
sean invocados por el juez para dejar sin aplicación una ley o corregir o enmendar la ley,
sino que sólo pueden ayudar para interpretar la ley o para suplirla.
Existe una situación, sin embargo, en que es posible corregir o desechar la ley para aplicar
la equidad y los principios, y se trata del juez árbitro arbitrador.
Cuando las partes han dado este carácter al árbitro, él está obligado a fallar obedeciendo
a lo que su prudencia y la equidad le dictaren (Art. 223 COT), de modo que su fallo
deberá contener las razones de prudencia o equidad que sirven de fundamento a la
sentencia (Art. 640 CPC).
24
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
1. Vigencia de la Ley
A) Promulgación y Publicación de la Ley
La ley debe formarse de acuerdo al procedimiento que para tal efecto establece la
Constitución. Sin embargo, para que la ley sea obligatoria, no basta con la aprobación de
ambas cámaras, los quórums y la sanción del Presidente de la República, sino que además,
es necesario que se proceda a su promulgación y publicación.
Art. 6° CC: “La ley no obliga sino una vez promulgada en conformidad a la Constitución
Política del Estado y publicada de acuerdo con los preceptos que siguen.
El decreto supremo promulgatorio de una ley iniciada en una moción deberá contener,
a continuación del nombre de aquella, el de los diputados o senadores autores de la
referida iniciativa”.
Art. 7° CC: “La publicación de la ley se hará mediante su inserción en el Diario Oficial,
y desde la fecha de éste se entenderá conocida de todos y será obligatoria.
Para todos los efectos legales, la fecha de la ley será la de su publicación en el Diario
Oficial.
Sin embargo, en cualquiera ley podrán establecerse reglas diferentes sobre su
publicación y sobre la fecha o fechas en que haya de entrar en vigencia”.
Art. 8° CC: “Nadie podrá alegar ignorancia de la ley después que ésta haya entrado en
vigencia”.
En los tres artículos citados están contenidas las principales normas en cuanto a la
promulgación y publicación de la ley, y de ellas podemos extraer que las dos condiciones
para que la ley se entienda obligatoria son:
• Que sea promulgada por el Presidente de la República;
• Que se publique en el Diario Oficial o en otra forma dispuesta en la misma ley.
Por otro lado, la publicación es el medio que se emplea para hacer llegar la ley al
conocimiento de los individuos.
Una vez publicada la ley, se entiende conocida por todos y se vuelve obligatoria, siendo
la fecha de la ley la de su publicación, para todos los efectos legales.
25
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
En primer lugar, según la forma en que se produce la derogación, ésta puede ser:
• Derogación Expresa
Aquella que opera como consecuencia de que una nueva ley ordena
explícitamente que otra anterior se entienda derogada.
• Derogación Tácita
Aquella que ocurre cuando una nueva ley regula la misma materia que una
anterior, pero conteniendo preceptos inconciliables con la ley antigua, teniendo
preferencia la nueva ley, en virtud del Art. 53 CC.
• Derogación Orgánica
Aquella que se produce cuando una ley regula toda la materia contenida por una
o varias leyes precedentes, aunque no exista incompatibilidad.
Para que tenga lugar, es necesario que la nueva ley reglamente en forma completa
una materia u organismo.
• Derogación Parcial
Suprime uno o más preceptos de la ley antigua, sustituyéndolos o no por otros,
pero quedando el resto de las disposiciones vigentes.
Cabe mencionar lo que ocurre con la derogación en relación con la ley general y la ley
especial. En virtud del principio de especialidad, si se dicta una ley especial con
posterioridad a una de carácter general y sobre la misma materia, es indudable que la ley
especial prevalece en todo aquello en que sean incompatibles.
Ahora bien, en el caso en que la ley general se dicte con posterioridad a la especial, y
versen sobre la misma materia, es más discutible. La mayoría de la doctrina sostiene que
las disposiciones especiales deben ser derogadas expresamente por la ley posterior,
mientras que algunos autores plantean que es una cuestión de interpretación que debe
resolverse de manera casuística, dado que es posible que la ley general posterior deje en
evidencia la determinación de someter a su imperio los casos que se encontraban regidos
por la ley especial.
26
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Respecto del juez, el Art. 9° CC, como toda norma legal, es obligatorio para el juez. Por
ello, no puede aplicar una ley con efecto retroactivo, salvo que la misma ley así lo
disponga, caso en el cual está obligado a aplicarla con tal efecto. Por ello se dice que el
Art. 9° CC contiene una prohibición para el juez, y no para el legislador.
Ya que el juez no puede eludir la prohibición del Art. 9° CC bajo el pretexto de una
intención tácita del legislador, decimos que no es posible aceptar una retroactividad
implícita, debiendo ser impuesta de forma expresa por el legislador.
27
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
28
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
B) Territorialidad de la Ley
Por regla general, la ley chilena sólo es obligatoria en el territorio chileno, lo cual
consagra el Art. 14 CC: “La ley es obligatoria para todos los habitantes de la República,
inclusos los extranjeros”.
Conforme a ello, y salvas ciertas excepciones, todos los individuos que habitan en el
territorio nacional, sean chilenos o extranjeros, quedan sometidos a la ley chilena desde
el punto de vista de las personas, bienes y actos jurídicos.
Respecto de los bienes, el Art. 16 Inc. 1° CC consagra este principio, al disponer: “Los
bienes situados en Chile están sujetos a las leyes chilenas, aunque sus dueños sean
extranjeros y no residan en Chile”.
El principio territorial aplica de forma absoluta en ciertos ámbitos. Por ejemplo, en lo que
se refiere al matrimonio, el Art. 80 de la Ley de Matrimonio Civil impone como
requisitos de validez en Chile para el matrimonio celebrado en el extranjero el
cumplimiento de las normas relativas a las incapacidades absolutas que establece la
misma ley.
C) Extraterritorialidad de la Ley
Los casos en que la ley produce efectos fuera del territorio del Estado que las dicta son
excepcionales, aunque, en el caso de Chile, existen ciertas disposiciones que permiten
que la ley chilena surta efectos fuera del territorio de la República, casos en los cuales
hablamos de extraterritorialidad de la ley.
A estos efectos, es menester distinguir entre las leyes chilenas en cuanto a las personas,
los bienes y los contratos.
29
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Art. 15 CC: “A las leyes patrias que reglan las obligaciones y derechos civiles,
permanecerán sujetos los chilenos, no obstante su residencia o domicilio en país
extranjero.
1º. En lo relativo al estado de las personas y a su capacidad para ejecutar ciertos actos,
que hayan de tener efecto en Chile;
2º. En las obligaciones y derechos que nacen de las relaciones de familia; pero sólo
respecto de sus cónyuges y parientes chilenos”.
En cuanto al Art. 15 N°1 CC, el acto ejecutado por un chileno en el extranjero se sujeta
a la ley chilena, en cuanto a su estado y capacidad, pero sólo cuando ese acto va a producir
efectos en Chile. Un acto produce efectos en Chile cuando los derechos y obligaciones
que origina se hacen valer o intentar cumplir en Chile.
Respecto del Art. 15 N°2 CC, la disposición tiene por objeto proteger a la familia. Los
chilenos domiciliados o residentes en el extranjero se someten a la ley chilena en lo que
respecta a sus relaciones de familia, y los derechos que emanen de tales relaciones sólo
pueden reclamarse por los parientes y el cónyuge chilenos.
En primer lugar, en virtud del Inc. 2° del mismo Art. 16 CC, el primer inciso se entiende
sin perjuicio de las estipulaciones contenidas en los contratos otorgados válidamente en
el extranjero. Esto implica que, no obstante estar situados los bienes en Chile, las
estipulaciones contractuales que a ellos se refieren, otorgadas válidamente en el
extranjero, tienen pleno valor y efecto en Chile.
En segundo lugar, en virtud del Art. 955 CC, la sucesión se regla por la ley del último
domicilio del causante, por lo que, si tiene su último domicilio en el extranjero, los bienes
del causante que estén en Chile se regirán por las leyes sucesorias extranjeras.
Esto, sin embargo, cuenta con una contraexcepción, contenida en el Art. 998 CC, el cual
dispone que, si en una sucesión abierta en el extranjero, tiene el causante bienes en Chile,
en éstos debe adjudicarse el total de lo que corresponda a los herederos chilenos, quienes
tienen los mismos derechos que las leyes chilenas les otorgan en las sucesiones abiertas
en Chile.
30
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Los actos jurídicos se rigen por la ley del lugar en que han sido ejecutados o celebrados,
según el principio “Lex Locus Regit Actum”, principio universal de Derecho. La Corte
Suprema ha declarado que este principio es de carácter general, y se refiere a todo acto o
contrato, y a todo instrumento, sea público o privado.
Art. 18 CC: “En los casos en que las leyes chilenas exigieren instrumentos públicos para
pruebas que han de rendirse y producir efecto en Chile, no valdrán las escrituras
privadas, cualquiera que sea la fuerza de éstas en el país en que hubieren sido
otorgadas”.
Tratándose de actos solemnes, la ley considera que no hay manifestación de voluntad si
no se cumplen las formalidades por ella exigidas. Por ejemplo, el contrato de compraventa
de bienes raíces es solemne, ya que requiere ser otorgado por escritura pública.
En virtud del Art. 18 CC, todo extranjero que, fuera de Chile, ejecute un acto que haya
de tener efecto en nuestro país y que, según nuestras leyes, deba otorgarse por escritura
pública, debe tener claro que su acto no valdrá en Chile si no se cumple tal requisito, aun
cuando las leyes del país en que el acto se realiza no exijan dicha solemnidad.
Esto puede parecer contradictorio al principio “Lex Locus Regit Actum”, pero no lo es
realmente, ya que de acuerdo al Art. 16 Inc. Final CC, los efectos de un contrato
celebrado en el extranjero, para cumplirse en Chile, deben sujetarse a la ley chilena, y en
tal contexto, uno de los efectos de un contrato es su prueba, de manera que el Art. 18 CC
es una consecuencia del Art. 16 Inc. Final CC.
En cuanto a los requisitos internos del acto o contrato, por regla general se rigen por la
ley del país en que el acto o contrato se ejecuta o celebra, en aplicación del principio
Locus Regit Actum.
Sin embargo, si los efectos del acto se producen en Chile, debemos distinguir entre el
chileno y el extranjero en cuanto al estado y la capacidad (Art. 15 CC), ya que el chileno
deberá sujetarse en lo relativo a ello a las leyes chilenas, mientras que el extranjero deberá
sujetarse a la ley de su país.
3. Interpretación de la Ley
A) Introducción
Una noción preliminar y básica de interpretación jurídica es aquella que la concibe como
la labor de explicar o aclarar el sentido de una norma (ley) para aplicarla a un caso
concreto.
31
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
B) Clases de Interpretación
1) Según la Fuente de la que Emana
Según la fuente de la cual emana la interpretación, podemos distinguir entre interpretación
auténtica, judicial y doctrinal.
32
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
C) Escuelas de Interpretación
Se conocen como escuelas de interpretación, algunas teorías hermenéuticas que han
conseguido agrupar bajo su influencia a un número significativo de juristas.
Las principales escuelas de interpretación del Derecho son las siguientes:
• La Escuela Francesa de la Exégesis
La escuela exegética se caracteriza por sostener la idea de que el juez debe
simplemente ser el aplicador de la decisión soberana del poder político, que se
refleja en la ley.
Por ello, el juez debe aplicar la ley clara, aunque personalmente le parezca injusta,
y si la ley es oscura, debe buscar la intención del legislador en su texto, analizando
las palabras empleadas (método exegético) o indagando en las actas de los órganos
políticos en que se discutió el texto legal.
En el mundo actual puede decirse que ninguna escuela predomina del todo, aunque en
Chile hay una larga tradición exegética. Con todo, la sobrevaloración del poder creador
del juez tiene también serios riesgos, y uno de ellos es el de mermar la fuerza jurídica de
las decisiones normativas adoptadas por los órganos establecidos para el ejercicio
democrático de la soberanía nacional.
33
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Al menos hasta cierto punto, las referidas normas del Código Civil cuentan con cierta
relación respecto de estos elementos, y pasamos a analizar cada una de ellas.
En primer lugar, el Art. 19 Inc. 1° CC nos dice que cuando el sentido de la ley es claro,
no se desatenderá su tenor literal a pretexto de consultar su espíritu.
El legislador plantea de inmediato, si bien implícitamente, la distinción entre el sentido
claro y oscuro de la ley, despejando cualquier discusión acerca de su interpretación
cuando tal sentido es claro, dado que en tal caso no puede desatenderse el tenor literal
para interpretarla de forma distinta.
Pasamos al Art. 19 Inc. 2° CC, que introduce el concepto de ley oscura, al disponer que
bien se puede, para interpretar una expresión oscura de la ley, recurrir a su intención o
espíritu, claramente manifestados en ella misma, o en la historia fidedigna de su
establecimiento.
De esta forma, cuando tenemos una ley oscura, es válido desapegarnos en su
interpretación de la mera literalidad, y el legislador nos otorga criterios a los cuales
recurrir en tales casos, complementando la disposición recién citada con el Art. 22 CC,
en cuya virtud, el contexto de la ley servirá para ilustrar el sentido de cada una de sus
partes, de manera que haya entre todas ellas la debida correspondencia y armonía.
El mismo artículo nos dice en su Inc. 2° que los pasajes oscuros de una ley pueden ser
ilustrados por medio de otras leyes, particularmente si versan sobre el mismo asunto.
34
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
De esta forma, ante una disposición legal oscura, podemos recurrir a su espíritu para
interpretarla, para lo cual podemos basarnos en la misma ley, en la historia fidedigna de
su establecimiento, en el contexto de la ley e incluso en otras leyes, de lo cual se desprende
que Bello integró en la interpretación de la ley los elementos histórico, lógico y
sistemático que planteaba Savigny.
Cabe mencionar también el Art. 23 CC, en cuya virtud, lo favorable u odioso de una
disposición no se tomará en cuenta para ampliar o restringir su interpretación. La
extensión que deba darse a toda ley se determinará por su genuino sentido y según las
reglas de interpretación.
La última regla de interpretación de la ley está dada por el Art. 24 CC, conforme al cual,
en los casos a que no pudieren aplicarse las reglas de interpretación precedentes, se
interpretarán los pasajes oscuros o contradictorios del modo que más conforme parezca
al espíritu general de la legislación y a la equidad natural.
Así, Bello incluyó una regla de ultima ratio para los casos en que la interpretación de una
ley oscura fuere imposible, permitiendo la interpretación de conformidad al espíritu
general de la legislación y a la equidad natural, lo cual se relaciona además con el
principio de inexcusabilidad con que cuentan los jueces de acuerdo al Art. 76 CPR, esto
es, que no pueden excusarse de fallar aun a falta de norma legal que resuelva la contienda.
• A Fortiori
Se trata de un principio de amplitud, es decir, cuando se afirma algo mayor, ello
incluye todo lo menor. Por ejemplo, si todo hombre es libre, todo niño es libre.
35
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
• No Distinción
Donde la ley no distingue, no le cabe al intérprete distinguir. Por ejemplo, la ley
no distingue entre hijos matrimoniales y no matrimoniales, por lo que no podría
hacerlo tampoco el intérprete para reducir los derechos hereditarios de uno de
ellos.
4. Integración de la Ley
La búsqueda de una solución para los casos no previstos en el ordenamiento y que deben
ser fallados por el juez se denomina integración del Derecho.
El Derecho se integra o completa con criterios o recursos que provienen de fuentes que
no son las legislativas, ya que estas se muestran deficitarias.
Lógicamente, la integración es también una forma de interpretación, sólo que tiene por
objeto no una norma legislada, sino el conjunto de la legislación u orden normativo de
una sociedad.
Este proceso comienza con el reconocimiento de que realmente existe una laguna jurídica,
es decir, un caso que no cuenta con una solución en las normas y que debe tener una
respuesta distinta a la mera constatación de la ausencia de regulación legislativa.
El hallazgo de una laguna es de por sí una operación hermenéutica, ya que requiere
observar el ordenamiento, mirar el caso, determinar la ratio del orden legal, considerar si
esta no se contenta con remitir el problema a la libertad general y que debe elaborarse una
respuesta con una regla específica para el caso.
Constatada la presencia de la laguna, el juez debe pasar a la fase siguiente, consistente en
indagar cuál debiera ser la solución del caso no previsto, y por medio de qué elementos o
fuentes no legisladas se puede arribar a una nueva regla, que sea justa para el asunto
concreto y además congruente con la ratio de todo el ordenamiento jurídico.
36
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
1. La Relación Jurídica
A) Conceptos Generales
La relación jurídica es un vínculo surgido de la realización de un supuesto normativo,
describiendo un nexo entre personas, entre personas y cosas o incluso entre cosas.
Esta relación es jurídica por cuanto tiene por contenido un supuesto que el ordenamiento
jurídico hace relevante, dada su necesidad de tutela jurídica.
En principio, la relación jurídica puede describir el nexo entre personas, pero también
entre personas y cosas, e incluso entre cosas.
Así, por ejemplo, en un derecho real de servidumbre puede encontrarse una relación entre
dos bienes inmuebles, que son el predio dominante y el predio sirviente. A su vez, las
cosas inmuebles por destinación se califican justamente por su relación con el inmueble
principal, y el modo de adquirir la propiedad denominada accesión relaciona dos cosas
muebles o inmuebles.
También existen relaciones de una persona con una cosa, siendo la más característica la
propiedad, y la que se produce en todos los derechos reales.
En tercer lugar, tenemos las relaciones entre personas, de la cual la más típica es el
derecho personal u obligación.
La expresión relación jurídica subjetiva se refiere a una relación jurídica entre personas.
Como el Derecho regula los comportamientos y relaciones entre personas o sujetos, se
señala que las únicas relaciones que le interesan son las relaciones jurídicas subjetivas,
pero al concluirse esto, se incluyen en el concepto de relación jurídica subjetiva, también,
las relaciones entre personas y cosas, e incluso las relaciones jurídicas entre cosas.
Las relaciones entre personas y cosas, como el derecho de propiedad y los demás derechos
reales, serían relaciones jurídicas subjetivas, porque, si bien directamente relacionan a
una persona con una cosa, indirectamente relacionan al titular del derecho sobre la cosa
con todas las demás personas que se verán obligadas a respetar y no perturbar el derecho
real.
Las relaciones jurídicas entre cosas son reconducidas a relaciones entre personas. Así la
servidumbre predial termina por relacionar al dueño del predio dominante con el dueño
del predio sirviente, o se señala que interesan al Derecho únicamente en cuanto sirven
para determinar relaciones jurídicas interpersonales, es decir, subjetivas.
Por ejemplo, en la accesión no interesa directamente que dos cosas se junten, sino que la
persona que es propietaria de una pase a ser dueña de la otra.
La principal relación jurídica es el derecho subjetivo, que entendemos como una relación
jurídica por la cual una persona tiene la facultad para obrar de una determinada manera.
Para distinguirlo de otras acepciones de la palabra derecho (derecho como norma, como
ciencia jurídica o como la cosa justa debida), cuando se habla de derecho/facultad se
utiliza el calificativo de subjetivo, que quiere significar que es atribuido a una persona o
sujeto de derechos.
37
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Un paso más hacia la configuración del derecho subjetivo se produce cuando se han dado
todos los elementos para que el derecho sea adquirido, pero se ha determinado que su
adquisición quede en suspenso mientras no ocurra un hecho futuro e incierto, es decir,
una condición.
Supongamos ahora que una persona ha dejado en su testamento un legado a un sobrino,
pero con la condición de que termine la carrera universitaria que está estudiando.
Si el testador muere, el sobrino ya no tendrá una mera expectativa de adquirir el legado,
sino que tiene un derecho potencial sujeto a la condición suspensiva de que culmine con
éxito su estudios universitarios.
Si se gradúa, se cumple el último elemento configurativo, y adquirirá el derecho al legado,
pero si abandona la carrera, la formación del derecho subjetivo se frustra, y nada adquirirá
en la sucesión de su difunto tío.
A diferencia de la mera expectativa, que no suele ser tutelada por el ordenamiento
jurídico, el derecho sujeto a condición suspensiva sí es reconocido y tutelado.
Así, el acreedor condicional tiene derecho a pedir medidas conservativas para evitar que
durante la pendencia se malogre el bien sobre el que recae el derecho sujeto a condición
(Art. 1492 Inc. 3° CC).
38
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
2) Las Potestades
Las potestades son similares al derecho subjetivo, pero con una gran diferencia,
consistente en que son atribuidas y deben ser ejercidas no en beneficio del titular, sino en
favor de la persona que está sujeta a ella.
Es lo característico de la patria potestad que tienen los padres sobre los hijos no
emancipados, así como también son potestades los poderes y facultades que tienen los
tutores y curadores sobre los respectivos pupilos.
En ellas deben incluirse los derechos que conforman la llamada autoridad paterna o
materna, en las que se comprenden el derecho al cuidado personal, la crianza y la
dirección de la educación de los hijos.
Pero existen otros deberes jurídicos que no constituyen obligaciones, y que, por tanto,
configuran formas de relaciones jurídicas subjetivas diversas a la del derecho subjetivo.
Así, pueden mencionarse los llamados deberes jurídicos generales, que son aquellos que
los integrantes de la sociedad deben cumplir para procurar una mejor convivencia entre
todos ellos, como el de no causar daño injustamente a otro, o de comportarse lealmente y
de buena fe.
Otros deberes jurídicos son las cargas. La carga se distingue por una característica
fundamental, y es que su ejecución o cumplimiento va en beneficio del mismo gravado
con el deber.
Así, por ejemplo, en un contrato de seguro, el asegurado tiene el deber de dar aviso a la
compañía de seguros de la ocurrencia del siniestro dentro de cierto tiempo, y si no lo hace,
su derecho a la indemnización caduca o se extingue.
Se trata de un deber, pero en beneficio del mismo asegurado, ya que si quiere cobrar la
indemnización, debe cumplir con la carga.
Algo similar sucede con la carga de la prueba, dado que si la parte que tiene la carga no
presenta prueba, nadie le va a exigir que lo haga, pero perderá el juicio.
4) Instituciones Jurídicas
Las relaciones jurídicas pueden reunirse y a su vez relacionarse o conectarse con ocasión
de una realidad jurídica de trascendencia mayor.
Así, por ejemplo, la persona, el matrimonio, el contrato, la filiación, el patrimonio, la
propiedad o la sucesión por causa de muerte dan origen a un buen número de relaciones
jurídicas que se interconectan.
39
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
La doctrina les da el nombre de instituciones, con lo cual quiere dar a entender que se
trata de realidades fundamentales en la construcción del entramado de relaciones jurídicas
que conforman el Derecho.
2. El Derecho Subjetivo
A) Aspectos Generales
Corral define el derecho subjetivo como la facultad para gozar y exigir un bien
determinado que le corresponde a la persona en justicia.
Los derechos subjetivos aceptan una multiplicidad de clasificaciones, que pasamos a
analizar:
• Derechos Subjetivos Públicos y Privados
Según el ámbito jurídico en el cual deben ejercerse, los derechos subjetivos
pueden clasificarse en públicos y privados, consistiendo los primeros en
facultades que se reconocen a la persona en el ámbito del Derecho Público, como
el derecho de sufragio, y refiriéndose los segundos al ámbito del Derecho Privado,
como sucede con el derecho de propiedad o los derechos personales.
40
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Se ha discutido si es posible que haya derechos subjetivos sin titular. En principio, esto
es inconcebible, ya que no puede haber una facultad o poder de actuación que no
corresponda a una o más personas.
Sin embargo, a veces se dan situaciones en los que el titular no está determinado, pero se
espera que ello suceda, como ocurre con la herencia yacente, que es aquella que no ha
sido aceptada por ninguno de los herederos llamados a hacerlo. Si tampoco existe albacea
con tenencia de bienes, se le nombra un curador que administre los bienes en espera de
que exista un heredero que acepte (Art. 1240 CC).
41
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
En ocasiones, el titular está expuesto a ser sustituido por otro si ocurre algún
acontecimiento futuro, que es lo que sucede con los derechos eventuales del que está por
nacer, que pasan a otras personas si la criatura no nace (Art. 77 CC) y con el propietario
fiduciario que debe restituir el fideicomiso al fideicomisario si se cumple una condición
(Art. 733 CC).
2) El Objeto
El objeto del derecho subjetivo es el bien al cual tiende la facultad reconocida por el
ordenamiento jurídico, pudiendo ser un bien material o inmaterial.
Los derechos de la personalidad no tienen por objeto a la misma persona, sino un aspecto
o ámbito de desarrollo de la personalidad, como la vida, la integridad corporal, la vida
privada, la honra o la imagen.
También puede tratarse de una cosa intelectual, como una obra creativa o inventiva. Así,
los derechos subjetivos relacionados con la llamada propiedad intelectual o industrial
tienen por objeto la obra creada o inventada.
Finalmente, las cosas materiales pueden ser objeto de derechos subjetivos, salvo que estén
fuera del comercio humano o no sean apropiables.
Se discute si un derecho puede ser a su vez objeto de otro derecho. En nuestro Código,
tal posibilidad está expresamente permitida, puesto que se estima que los derechos reales
o personales son cosas incorporales (Art. 576 CC), sobre las cuales existe una especie de
propiedad (Art. 583 CC).
3) Contenido
El contenido de los derechos subjetivos corresponde a los distintos poderes o facultades
que contempla cada derecho.
De aquí se señala que el concepto técnico de facultad no equivale a la de derecho
subjetivo, si no a los poderes de actuación que se contienen en un derecho. Por ello, se
distingue la facultad del derecho en su carencia de independencia o autonomía, puesto
que la facultad no puede existir por sí sola.
42
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Pero frente a esta concepción tradicional o absoluta de los derechos, surge la llamada
Teoría del Abuso del Derecho, que subraya la relatividad de los derechos. En este
sentido, y siguiendo esta teoría, el Código Alemán establece que “El ejercicio de un
derecho es inadmisible si únicamente puede tener la finalidad de causar daño a otra
persona”. A su vez, el Código Suizo dispone “Cada uno está obligado a ejercer sus
derechos y cumplir sus obligaciones según las normas de la buena fe. El abuso manifiesto
de un derecho no está protegido por la ley”.
Por otro lado, también se afirma que existen algunos derechos absolutos que escapan la
noción del abuso, de forma que sus titulares pueden ejercerlos con todas las intenciones
y para cualquier fin, aun doloso, sin riesgo de comprometer su responsabilidad. Por
ejemplo, tenemos:
• El Derecho a oponerse al matrimonio del menor, conferido por el Art. 112 CC;
• El Derecho del testador para disponer como quiera de la cuarta de libre
disposición, o su derecho de dejar la cuarta de mejoras a cualquiera de las personas
que señala el Art. 1195 CC;
• El derecho del comunero para pedir la división de la cosa común en cualquier
momento (salvo que exista pacto de indivisión), conferido por el Art. 1317 CC.
43
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
44
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Para que pueda aplicarse esta doctrina, se requiere el cumplimiento de los siguientes
requisitos:
• La primera conducta debe ser voluntaria, relevante y válida;
• La primera conducta debe generar un estado de hecho que permita abrigar
expectativas legítimas a otra persona;
• La segunda conducta debe ser contradictoria con la primera;
• Por la segunda conducta se pretende ejercer un derecho, facultad o pretensión;
• Identidad entre quien desarrolló la primera conducta y quien ahora pretende
desconocerla.
45
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Parte 2 – La Persona
Contenidos
I. Conceptos Fundamentales
II. Inicio y Extinción de la Persona
III. Los Atributos y Derechos de la Personalidad
IV. Las Personas Jurídicas
46
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
47
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
48
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
49
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
1. Nociones Generales
Desde un punto de vista jurídico, los derechos y obligaciones deben tener como
fundamento o base a una persona, siendo la persona la que justifica la existencia misma
del Derecho.
En Roma se distinguía entre hombre y persona, siendo personas los hombres libres,
mientras que los esclavos eran hombres, pero no personas.
A día de hoy, siguen siendo conceptos distintos, pues la palabra hombre da cuenta de una
realidad biológica, mientras que el concepto de persona da cuenta de una abstracción
jurídica que expresa el centro de convergencia de un conjunto de derechos y obligaciones.
Esto, sin perjuicio de que todo individuo de la especie humana, por el sólo hecho de serlo,
es persona, sin ser necesario que esté dotado de plena voluntad y consciencia.
La persona jurídica, por otra parte, está definida por el Art. 545 Inc. 1° CC como “Una
persona ficticia, capaz de ejercer derechos y contraer obligaciones civiles, y de ser
representada judicial y extrajudicialmente”.
Dedicaremos los siguientes capítulos al estudio de las personas naturales, dejando para el
final de esta parte el estudio de las personas jurídicas.
50
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Cabe destacar, no obstante la distinción, que el Art. 57 CC dispone que la ley no reconoce
diferencias entre el chileno y el extranjero en cuanto a la adquisición y goce de los
derechos civiles que regla el Código.
51
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Respecto de la protección de los derechos del que está por nacer, el Art. 77 CC
establece: “Los derechos que se deferirían a la criatura que está en el vientre materno,
si hubiese nacido y viviese, estarán suspensos hasta que el nacimiento se efectúe. Y si el
nacimiento constituye un principio de existencia, entrará el recién nacido en el goce de
dichos derechos, como si hubiese existido al tiempo en que se defirieron. En el caso del
artículo 74, inciso 2º, pasarán estos derechos a otras personas, como si la criatura no
hubiese jamás existido”.
Siguiendo este artículo, si se verifica el nacimiento, el recién nacido entra en el goce de
los derechos como si hubiere existido al tiempo en que le fueron deferidos, y si el
nacimiento no constituye principio de existencia, esos derechos pasan a otras personas,
como si la criatura nunca hubiera existido.
En cuanto a la naturaleza jurídica de estos derechos, Alessandri y Claro Solar
concuerdan en que se trata de derechos sujetos a un condición suspensiva, consistente en
que la criatura nazca con vida.
Ahora bien, cabe señalar que autores como Corral distinguen en este punto entre los
derechos de la personalidad y los derechos patrimoniales, ya que, si bien los segundos
estarán siempre suspensos hasta que se efectúe y verifique el nacimiento, los primeros
estarán presentes desde la concepción misma, como se desprende de la protección que
hace la ley de la vida del que está por nacer.
52
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
• La Constitución
El Art. 5° CPR establece que el ejercicio de la soberanía reconoce como límite el
respeto a los derechos esenciales que derivan de la naturaleza humana, y uno de
ellos es el derecho a la vida.
Además, el Art. 19 N°1 Inc. 2° dispone que la ley protege la vida del que está por
nacer, haciendo clara referencia a una persona.
B) La Existencia Legal
Art. 74 CC: “La existencia legal de toda persona principia al nacer, esto es, al separarse
completamente de su madre.
La criatura que muere en el vientre materno, o que perece antes de estar completamente
separada de su madre, o que no haya sobrevivido a la separación un momento siquiera,
se reputará no haber existido jamás”.
Desde su nacimiento, la persona natural tiene existencia legal, constituyendo el mismo
nacimiento un principio de existencia, siempre que cumpla con ciertos requisitos:
• Que la Criatura Nazca
El feto debe desprenderse del claustro materno, sea natural o artificialmente, o por
medios quirúrgicos.
53
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Si surge disputa sobre si la criatura murió después o antes del nacimiento, deberá resolver
el juez, con la prueba que se presente.
Quien alegue que la criatura murió antes del nacimiento debe acreditarlo, y para ello, se
utilizarán pericias forenses y pruebas que determinen si la criatura alcanzó a respirar
después de haber sido separada de la madre.
Tradicionalmente se habla de la "docimasia pulmonar hidrostática", que consiste en
extraer los pulmones del niño y sumergirlos en un contenedor con agua. Su capacidad de
flotación revela presencia de oxígeno y que, por tanto, la criatura alcanzó a respirar, lo
que deja de manifiesto que vivió al menos un momento después de su separación de la
madre.
Como todo hecho jurídico, la muerte necesita ser probada para desplegar su eficacia y
producir consecuencias jurídicas, y por lo mismo, debemos distinguir entre el hecho
mismo de la muerte y la forma en que el Derecho permite que se tenga por probada.
Como la muerte es un elemento que influye en el estado civil de las personas y tiene
mucha influencia en las relaciones jurídicas, los sistemas civiles construyen una prueba
de ella que pueda funcionar de manera general en el tráfico jurídico, y sin que haya que
demostrar la defunción respecto de cualquier efecto jurídico en el que pueda tener
impacto.
Esta prueba preconstituida y general se produce mediante la inscripción del hecho en las
partidas de un registro público, esto es, el Registro Civil.
54
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Pero, a su vez, para que pueda ingresar al registro, la ley establece las formas en las que
se entenderá que la muerte ha sido suficientemente probada.
Esta prueba, normalmente, no tiene muchas dificultades, ya que es manifiesta su
ocurrencia por el cese de las funciones cardiorrespiratorias, para lo cual basta un examen
del cuerpo.
Por eso, la prueba ordinaria de la muerte requerirá un certificado de un médico o, a falta
de éste, la declaración de dos testigos, como luego veremos.
La ley establece la necesidad de que dicha muerte acceda al Registro Civil por medio de
la práctica de una inscripción en el Registro de Defunciones, de manera que luego baste
presentar copia o un certificado extraído de la información registral para acreditar la
defunción en el tráfico jurídico o judicialmente.
El Art. 305 Inc. 3° CC dispone que la muerte puede acreditarse o probarse por las
respectivas partidas de muerte.
55
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Entrado el siglo XX, no existía en Chile alguna previsión normativa para este tipo de
casos, por lo que debía recurrirse al procedimiento de presunción de muerte por
desaparecimiento de la persona, que exige el cumplimiento de ciertos lapsos de tiempo,
al sólo basarse en la probabilidad de muerte, y no en su certeza.
Sin embargo, con las desapariciones producidas después del terremoto de 2010 y la caída
de un avión en Juan Fernández en 2011, se aprobó la Ley N°20.577 en 2012, que junto
con abreviar algunos plazos de la regulación de la muerte presunta, introdujo en los Arts.
95-97 CC una institución denominada comprobación judicial de la muerte, llenando
un sensible vació legal respecto de casos de muerte cierta, pero con desaparición o no
identificación del cadáver.
Los requisitos para que proceda la comprobación judicial de la muerte se desprenden del
mismo Art. 95 CC, y pueden sintetizarse de la siguiente forma:
• Desaparición de una persona;
• Imposibilidad de hallar o identificar el cadáver;
• Certeza de la muerte;
• Derivación de la certeza de las circunstancias de la desaparición.
56
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Por otro lado, respecto del último requisito, el Código dispone que para la comprobación
judicial de la muerte es necesario que la desaparición de una persona se hubiere producido
en circunstancias tales que la muerte pueda ser tenida por cierta.
Queda claro, entonces, que la certeza de la defunción debe estar fundada en las
circunstancias en las que se produjo la desaparición de la persona, y no podría, en
consecuencia, declararse la comprobación judicial de la muerte si la certeza de ésta
proviene de otros hechos que no tienen relación directa con la desaparición.
2) Procedimiento
La normativa del Código Civil es bastante escueta en cuanto al procedimiento.
Se determina sólo que es competente el juez del último domicilio que el difunto haya
tenido en Chile (Art. 95 CC), y que un extracto de la resolución, con los antecedentes
indispensables para su identificación y la fecha de la muerte fijada por el juez, debe
publicarse en el Diario Oficial en el plazo de 60 días desde que la sentencia quede firme
o ejecutoriada (art. 96 CC).
También se dispone que sólo tiene legitimación activa para pedir la declaración
cualquiera que tenga interés en ello, y que la resolución que se dicte declarando la muerte
debe ser inscrita en el Registro Civil (Art. 95 CC).
Aunque nada se haya dicho, parece claro que no estamos ante un proceso contencioso, ya
que sólo hay un solicitante y no un demandado, y por ello, habrá que aplicar las reglas
comunes de los actos voluntarios previstas en los Arts. 817-828 CPC.
3) Efectos y Revocación
A diferencia de la institución de la muerte presunta, que como luego veremos, va
desplegando los efectos propios del fallecimiento de manera progresiva en el tiempo, la
comprobación judicial de la muerte produce todos sus efectos desde que queda firme la
sentencia que la declara, y ellos se deben considerar producidos en la fecha de muerte que
fije el juez.
57
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Como este concepto no es de fácil precisión, la ley dispone que la certificación debe
hacerse en forma unánime e inequívoca por un equipo de médicos, uno de los cuales debe
desempeñarse en el campo de la neurología o neurocirugía, y estos médicos no pueden
formar parte del equipo que va a efectuar el trasplante, para evitar un conflicto de
intereses.
Los requisitos que contempla la ley para que se entienda que existe muerte en estos casos
son:
• Ningún movimiento voluntario observado durante una hora;
• Apnea luego de tres minutos de desconexión de ventilador;
• Ausencia de reflejos troncoencefálicos.
Una vez que el equipo médico llegue a la conclusión de que el individuo se encuentra
muerto por destrucción total del encéfalo, debe firmar un acta adjuntando constancia de
los exámenes.
Para que esta prueba de la muerte ingrese al registro, se necesita que otro médico expida
un certificado de defunción, al cual debe agregar constancia de los antecedentes que
permitieron acreditar la muerte (Art. 11).
58
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
B) Legitimación y Competencia
La declaración de muerte presunta puede ser provocada por cualquier persona que tenga
interés en ella, y se entiende que tiene interés en ella cualquier persona que tiene un interés
pecuniario subordinado a la muerte del desaparecido, como sus herederos, por ejemplo.
No pueden pedirla los acreedores, sin embargo, ya que su interés pecuniario no está
subordinado a la muerte del desaparecido.
Es competente para declarar la muerte presunta el juez del último domicilio que el
desaparecido haya tenido en Chile, y si hubiera tenido dos o más domicilios, puede
declararla el juez competente en el territorio de cualquiera de aquellos domicilios.
59
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
60
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Puede tener lugar en varios casos distintos. La regla general es que se conceda
transcurridos diez años desde la fecha de las últimas noticias, antecediendo a este período
los cinco años de mera ausencia y los cinco años de posesión provisoria de los bienes del
desaparecido. Ahora bien, existen ciertos casos en que se omite el período de posesión
provisoria, pasando directamente a la posesión definitiva de los bienes del desaparecido:
• Cuando cumplidos cinco años desde la fecha de las últimas noticias, se prueba
que han transcurrido setenta años o más desde que nació el desaparecido;
• Inmediatamente después de transcurridos cinco años desde la fecha de la batalla
o peligro en que se encontró la persona desaparecida, sin haberse sabido más de
su existencia;
• Después de tres meses contados desde la fecha de las últimas noticias que se
tuvieron de la nave o aeronave reputada perdida y en la cual se encontraba la
persona desaparecida;
• Después de seis meses de ocurrido el sismo o catástrofe en el que desapareció el
ausente.
Entre los efectos del decreto de posesión definitiva de los bienes, tenemos:
• Ejercicio de los derechos subordinados a la muerte del desaparecido;
• Apertura de la sucesión del desaparecido;
• Cancelación o alzamiento de las cauciones y cesación de las restricciones para
vender e hipotecar;
• Disolución del matrimonio, sin perjuicio de que en virtud de la Ley de Matrimonio
Civil, no basta con la declaración de la muerte presunta, debiendo suceder a la
declaración ciertos plazos legales de diez, cinco o un año según cada caso.
Por último, la ley permite la revocación del decreto de posesión definitiva cuando se
tuvieren noticias exactas de la existencia del desaparecido o de su muerte real, o bien si
el presunto muerto reaparece.
La ley habla de rescisión y no de revocación, lo cual es un error, ya que con la rescisión
se alude a la nulidad relativa, lo que supondría un vicio que permitiría la anulación del
decreto.
61
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
2. La Capacidad de Goce
Se define la capacidad como la aptitud de la persona para adquirir derechos y contraer
obligaciones, así como para ejercer derechos y ejecutar obligaciones por sí misma y sin
el ministerio de otra persona.
En la misma definición, acuñada por la doctrina, se distingue la capacidad para adquirir
derechos y la capacidad para ejercerlos de manera independiente, que dará lugar a la
clasificación entre capacidad de goce y capacidad de ejercicio.
La regla general en ambos tipos de capacidades es que toda persona es capaz, de manera
que lo relevante desde el punto de vista jurídico es el estudio de las incapacidades, que
constituyen una excepción a esa regla.
Las incapacidades pueden ser generales o especiales, según si se trate de la generalidad
de las relaciones jurídicas o sólo de una parte específica de ellas.
Ahora bien, la incapacidad de goce general de una persona no es concebible, ya que
implicaría la ausencia de personalidad.
Por ejemplo, una asociación sin personalidad jurídica adolece de incapacidad de goce
para la generalidad de los derechos, pero es incapaz porque no es persona, y no viceversa.
Es la personalidad la que determina la capacidad general de goce, y es por lo mismo que
ésta es un atributo de la personalidad.
62
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
En cambio, existen personas que pueden adolecer de una incapacidad de goce especial,
relativa a ciertos tipos de derechos.
Así, por ejemplo, ciertos extranjeros no pueden adquirir el dominio de inmuebles
fronterizos, así como también hay personas que son incapaces o indignas para suceder
por causa de muerte.
Los incapaces absolutos sólo pueden actuar por medio de su representante legal, y nunca
por sí mismos.
Si actúan por sí mismos, sus actos adolecen de nulidad absoluta, no generan obligaciones
siquiera naturales y no pueden ser caucionados (Art. 1447 Inc. 2° CC).
Los incapaces absolutos, en conformidad con el Art. 1447 Inc. 1° CC, son:
• Los dementes;
• Los impúberes;
• Los sordos o sordomudos que no pueden dar a entenderse claramente.
63
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
3. La Nacionalidad
A) Aspectos Generales
La nacionalidad es el vínculo jurídico que une a una persona con un Estado y que origina
derechos y obligaciones recíprocas.
El Estado tiene diversos deberes para con sus nacionales, como otorgar amparo legal,
garantizar el desarrollo de la personalidad, conferir derechos políticos, etc.
Los nacionales, por su parte, tienen deberes correlativos, como el respeto a la
institucionalidad y legalidad vigentes o el pago de impuestos, por ejemplo.
El Código se remite, en cuanto a lo que la nacionalidad se refiere, a la Constitución
Política de la República, que en su Capítulo II (La Nacionalidad y la Ciudadanía),
regula la obtención y pérdida de la nacionalidad chilena.
Cabe recordar el Art. 57 CC, en virtud del cual la ley no reconoce diferencias entre el
chileno y el extranjero para la adquisición y goce de derechos civiles.
B) Obtención de la Nacionalidad
El Art. 10° CPR contiene las llamadas fuentes de la nacionalidad, que suelen clasificarse
en originarias (N°1-2) y derivadas (N°3-4).
Art. 10° CPR: “Son chilenos:
1º.- Los nacidos en el territorio de Chile, con excepción de los hijos de extranjeros que
se encuentren en Chile en servicio de su Gobierno, y de los hijos de extranjeros
transeúntes, todos los que, sin embargo, podrán optar por la nacionalidad chilena;
2º.- Los hijos de padre o madre chilenos, nacidos en territorio extranjero. Con todo, se
requerirá que alguno de sus ascendientes en línea recta de primer o segundo grado, haya
adquirido la nacionalidad chilena en virtud de lo establecido en los números 1º, 3º o 4º;
3º.- Los extranjeros que obtuvieren carta de nacionalización en conformidad a la ley, y
4º.- Los que obtuvieren especial gracia de nacionalización por ley.
(…)”.
Así, son fuentes de la nacionalidad el ius solis (derecho de suelo), ius sanguinis (derecho
de sangre), la carta de nacionalización y la nacionalización por gracia.
C) Pérdida de la Nacionalidad
La pérdida de la nacionalidad chilena está regulada en el Art. 11 CPR, que contempla
varios supuestos.
Art. 11 CPR: “La nacionalidad chilena se pierde:
1º.- Por renuncia voluntaria manifestada ante autoridad chilena competente. Esta
renuncia sólo producirá efectos si la persona, previamente, se ha nacionalizado en país
extranjero;
2º.- Por decreto supremo, en caso de prestación de servicios durante una guerra exterior
a enemigos de Chile o de sus aliados;
3º.- Por cancelación de la carta de nacionalización, y
4º.- Por ley que revoque la nacionalización concedida por gracia.
(…)”.
En cualquier caso, puede recuperarse la nacionalidad que se perdió por cualquiera de estas
causas en virtud de una ley especial.
4. El Nombre
A) Generalidades
Entendemos por el nombre las palabras que sirven para distinguir legalmente a una
persona de las demás. Es la designación que sirve para individualizar a las personas
gráfica y verbalmente, tanto en la sociedad como en su familia de origen.
64
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
B) El Cambio de Nombre
El nombre no tiene un carácter inmutable, pudiendo modificarse por vía principal o
consecuencial.
Por otra parte, la ley contempla otras situaciones que también habilitan para introducir
cambios en el nombre civil:
• Supresión de nombres propios cuando se cuenta con más de uno, siempre que la
persona haya sido conocida durante más de cinco años sin uno de ellos;
65
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
5. El Estado Civil
A) Aspectos Generales
Art. 304 CC: “El estado civil es la calidad de un individuo, en cuanto le habilita para
ejercer ciertos derechos o contraer ciertas obligaciones civiles”.
La definición cuenta con ciertas críticas, ya que es muy amplia y no expresa en realidad
lo que es el estado civil, limitándose a consignar que de él derivan consecuencias
jurídicas, sin señalar en qué consiste la calidad de que proceden tales consecuencias.
Por ello, es más acertado definir el estado civil como “la calidad o posición permanente
que un individuo ocupa en la sociedad, en orden a sus relaciones de familia, en cuanto
le confiere o impone determinados derechos, deberes y obligaciones civiles”.
Cabe destacar, no obstante esta definición, que el estado civil no es siempre permanente,
ya que, por ejemplo, el hijo de filiación no matrimonial podría adquirir filiación
matrimonial.
66
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
• Da Origen al Parentesco
El parentesco es la relación de familia que existe entre dos personas, y que puede
establecerse por consanguineidad, afinidad o el acuerdo de unión civil.
El parentesco es la vinculación más importante que establece el derecho privado,
y sus efectos son tan amplios que abarcan toda la vida del individuo.
6. El Domicilio
A) Generalidades
El domicilio determina el lugar en que un individuo se considera siempre presente,
aunque no lo esté momentáneamente, para el ejercicio de sus derechos y el cumplimiento
de sus obligaciones.
El Art. 59 CC lo define como “la residencia, acompañada, real o presuntivamente, del
ánimo de permanecer en ella”.
Con esto en mente, tenemos un elemento objetivo, consistente en la residencia real o
presuntiva en el domicilio, y un elemento subjetivo, que consiste en el ánimo de
permanecer en esta residencia.
La doctrina distingue entre distintos niveles de vinculación jurídica de una persona con
un lugar, los cuales son:
• Habitación o Morada: Es el lugar en que accidentalmente está una persona, en
el cual pernocta o tiene alojamiento. Prácticamente no tiene trascendencia para el
Derecho;
• Residencia: Es el lugar en que habitualmente se encuentra una persona, una sede
estable, aunque no necesariamente perpetua o continua. Tiene importantes efectos
jurídicos, como hacer las veces de domicilio civil respecto de las personas que no
lo tienen en otra residencia (Art. 68 CC);
• Domicilio: Es un concepto jurídico y no de hecho, como los dos anteriores, una
abstracción legal, que considera a una persona presente en un lugar determinado,
cuando hay residencia, acompañada real o presuntivamente del ánimo de
permanecer en ella.
67
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
B) Presunciones de Domicilio
Como dice la definición del Código Civil, el ánimo de permanecer en una residencia
puede ser real o presuntivo, y esto porque el Código establece diversas presunciones
acerca del ánimo de una persona de permanecer en un lugar, cambiando efectivamente su
domicilio.
Estas presunciones pueden ser tanto positivas como negativas, siendo las primeras
aquellas que en que el legislador presume el ánimo de constituir un nuevo domicilio, y
las segundas aquellas en que el legislador deduce que no hay intención de cambio de
domicilio.
Todas estas presunciones son simplemente legales, por lo que aceptan prueba en
contrario.
C) Clases de Domicilio
1) Domicilio Civil y Domicilio Político
El Domicilio Civil es aquel relativo a una parte determinada del territorio de la República,
existiendo los elementos de la residencia y el ánimo de permanecer en ella, sea real o
presuntivo.
Los dos elementos, la residencia y el ánimo, son necesarios para constituir el domicilio
civil, y la mera residencia no basta por sí sola, ya que la persona puede conservar el ánimo
de volver a la residencia anterior. Tampoco basta con el ánimo de permanencia si no hay
un cambio de residencia efectivo, aunque sí basta el ánimo para conservar un domicilio,
en el caso en que se abandone una residencia con el ánimo de volver a ella.
El Domicilio Político está definido por el Art. 60 Inc. 1° CC: “El domicilio político es
relativo al territorio del Estado en general. El que lo tiene o adquiere es o se hace
miembro de la sociedad chilena, aunque conserve la calidad de extranjero”.
La palabra “político” se usa en el sentido de “nacional”.
68
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Este domicilio abarca todo el territorio sujeto a la soberanía de un Estado en que una
persona se entiende avecindada. Los chilenos lo tienen por origen y los extranjeros por el
hecho de avecindarse en Chile.
En virtud del Art. 60 Inc. 2° CC, la constitución y efectos del domicilio político
pertenecen al Derecho Internacional, por lo que escapan el alcance de nuestro estudio.
El Domicilio Real o de Hecho es aquel que las personas eligen a su arbitrio, siendo real
porque en él se encuentra efectivamente el asiento jurídico de una persona.
69
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
7. El Patrimonio
Planiol define el patrimonio como el “conjunto de derechos y obligaciones de una
persona, apreciables en dinero”.
En términos más contemporáneos, podemos entenderlo como “la aptitud para llegar a
ser el centro de relaciones jurídicas pecuniarias” (Orrego).
Existen dos doctrinas que han intentado explicar las características y naturaleza jurídica
del patrimonio, que pasamos a analizar:
• Doctrina Clásica o Subjetiva
Según esta doctrina, desarrollada por Aubry y Rau, el patrimonio responde a una
noción esencialmente pecuniaria, comprendiendo todos los bienes, derechos y
obligaciones apreciables en dinero que tiene una persona, siendo los primeros dos
parte de su activo, mientras que sus obligaciones conforman el pasivo.
Es importante que sean apreciables en dinero, ya que de otra forma, no forman
parte del patrimonio.
Entienden, además, al patrimonio como una universalidad de derecho, es decir,
un continente distinto de su contenido, lo cual significa que el patrimonio es
distinto a los bienes, derechos y obligaciones que comprende.
Por último, se considera como un atributo de la personalidad, por lo que es
inherente a toda persona, y una persona podría tener un solo patrimonio.
Ambas teorías tienen sus críticas. La clásica, por un lado, se considera estrecha, ya que
no contempla la existencia de patrimonios separados, independientes del patrimonio
general. La teoría moderna, por otro lado, al desvincular al patrimonio de la personalidad,
es objeto de críticas, puesto que todo patrimonio debe necesariamente tener un titular, ya
que las cosas carecen de voluntad propia.
Desde todo esto, podemos concluir que el patrimonio cuenta con tres características
esenciales:
• Es un atributo de la personalidad, sin perjuicio de la posibilidad de que existan
patrimonios separados o especiales;
• Está comprendido por bienes, derechos y obligaciones apreciables en dinero;
• Es una universalidad de derecho.
70
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Siguiendo el catálogo planteado por el profesor Corral, podemos enumerar los siguientes
derechos de la personalidad:
• Derecho a la vida;
• Derecho a la integridad corporal;
• Derecho a la libertad de pensamiento y expresión;
• Derecho al honor;
• Derecho a la vida privada;
• Derecho al nombre, a la imagen y a la identidad;
• Derecho al control de la información personal y al “olvido digital”;
• Derecho moral de autor sobre la propiedad intelectual.
71
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
• La Responsabilidad Civil
Si la violación a los derechos de la personalidad genera daños, da lugar a una
acción de indemnización de perjuicios fundada en la responsabilidad
extracontractual.
El daño que se invocará será el perjuicio moral derivado de la afectación del
derecho, aunque se ha sostenido que, al menos en ciertos casos, basta la
intromisión o injerencia indebida para que exista daño, aunque no haya
padecimiento o dolor emocional, como por ejemplo, si se vulnera la intimidad o
el honor de una persona que está en estado de inconsciencia.
La responsabilidad civil podría invocarse de manera preventiva, es decir, antes de
que se produzca el daño, conforme con lo dispuesto en el Art. 2333 CC (supuestos
de daño contingente), pero en la práctica, el hecho de tener que recurrir a un juicio
ordinario o sumario hace poco atractiva esta alternativa, y se suele optar por
interponer una acción de protección por amenaza de perturbación en el legítimo
ejercicio del derecho.
72
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
En principio, los datos necesitan de la autorización del titular, a menos que sean
de fuentes accesibles al público en general.
Existe el derecho de acceso, derecho de modificación, de cancelación, de bloqueo
y de copia.
Si el responsable del banco de datos no se pronuncia en los dos días hábiles
siguientes o deniega la solicitud del titular de los datos, este puede ejercer la
acción de amparo (habeas data) ante el juez civil del domicilio del demandado.
La sentencia puede ordenar que se acceda a la petición del titular, imponer una
multa y dar lugar a una indemnización de los perjuicios (Arts. 16 y 23 de la Ley
Nº19.628).
Los límites externos son limitaciones impuestas para que el ejercicio del derecho pueda
conciliarse con una buena organización de la vida en comunidad.
De este modo, la libertad de cultos está limitada por la moral, las buenas costumbres y el
orden público (Art. 19 N°6 CPR).
Una de las limitaciones externas puede provenir del ejercicio de otro derecho que le
corresponde a otra persona.
Por ejemplo, el derecho a que se respete la honra que tiene una persona podría estar
limitado si otra entiende que opinar o informar un hecho que afecta su reputación es parte
del ejercicio de su propio derecho a la libre expresión.
Se producen, así, casos en los que, al menos provisionalmente y hasta que una decisión
judicial se pronuncie sobre el conflicto, existe una colisión de derechos de la personalidad.
Diversos métodos se han propuesto para solucionar estas colisiones de Derechos, como
la ponderación de los intereses protegidos por cada derecho según las circunstancias de
cada caso, la primacía de algunos derechos por sobre otros por su mayor vinculación con
la realización de la persona, o la proporción entre la lesión de un derecho en relación con
la lesión del otro.
En todo caso, debe considerarse que métodos como la ponderación y la proporcionalidad
no pueden autorizar que se termine por vulnerar bienes humanos básicos.
El Art. 19 Nº26 CPR, aunque hablando de las limitaciones que puede imponer el
legislador, reconoce que existe un núcleo esencial en los derechos fundamentales que no
puede ser afectado.
Así, el derecho a la salud de una persona no puede autorizar a que se dé muerte a otra
para extraer un órgano que necesite la primera.
73
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
1. Generalidades
A) Origen y Evolución Histórica
Junto a la existencia de las personas naturales, el Derecho ha debido reconocer la
existencia de otros entes, denominados Personas Jurídicas, que se entienden como
ficticias, al no tener un sustrato en forma de persona.
La formación de las personas jurídicas se entiende naturalmente, puesto que la asociación
de las personas naturales es primordial para la consecución del bien común, y así, puede
ocurrir que un conjunto de personas forme un todo orgánico, que demuestre una
individualidad propia y distinta a la de cada uno de sus integrantes, formando un nuevo
ente capaz de ejercer derechos y contraer obligaciones, que denominamos Persona
Jurídica.
Su origen se remonta incluso a la Ley de las XII Tablas, que contenía ciertas normas
mínimas acerca de las corporaciones. Sin embargo, fue en el Derecho Feudal donde
alcanzaron mayor recepción, en gran parte debido al desarrollo de los gremios y las
corporaciones, siendo imposible ejercer un oficio sino en el marco de una corporación
rígidamente jerarquizada.
Con la Revolución Francesa, se rompe el corporativismo medieval, y con ello, se llega a
la abolición de los gremios y corporaciones, al proclamarse la libertad del trabajo, sin
existir la obligación de pertenecer a un gremio para ejercer una profesión.
No obstante, los gremios y corporaciones se fueron rehabilitando en la consideración
política y jurídica de forma progresiva, aceptándose la existencia de fundaciones y
corporaciones como una manifestación del derecho de asociación, aunque requiriendo la
autorización del Estado para su constitución, previa acreditación de su utilidad pública.
Las Sociedades, personas jurídicas con fines de lucro, tuvieron un importante auge entre
fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, lo cual explica su fuerte reglamentación en
nuestro Código Civil, que además fue uno de los primeros en tratar con mayor extensión
a las personas jurídicas sin fines de lucro.
Orrego define a las personas jurídicas como “Entes colectivos integrados por personas
y bienes adscritos a una personalidad común y a los que se les reconoce una personalidad
jurídica distinta de las personas naturales que las integran”.
De esta definición, el mismo autor distingue dos elementos esenciales a toda persona
jurídica, que son:
• Elemento Material: Un conjunto de personas o bienes con una finalidad común;
• Elemento Ideal: Reconocimiento explícito por parte de la autoridad de su
individualidad, de su capacidad de actuar en el mundo jurídico.
74
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
C) Naturaleza Jurídica
La naturaleza jurídica de las personas jurídicas es un tema sumamente discutido en la
doctrina, existiendo incluso teorías que niegan su existencia.
En segundo lugar, tenemos la Teoría de la Realidad, que plantea que las personas
jurídicas no son entes ficticios, sino poderosas individualidades sociales, siendo una
realidad objetiva. Se vincula con la concepción orgánica de la sociedad, que reconoce la
existencia de grupos intermedios entre el Estado y el individuo.
Por otra parte, tenemos la Teoría del Patrimonio de Afectación, planteada por Brinz y
Bekker, según quienes los derechos y obligaciones no tienen necesariamente por base a
las personas, por lo que existirían patrimonios sin dueño, basados en la afectación a un
fin único de todos los bienes que forman parte de ellos.
75
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
76
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Por otra parte, entendemos a las Fundaciones como una masa o conjunto de bienes
destinados por la voluntad del fundador o fundadores a un fin determinado de interés
general.
La diferencia fundamental entre las corporaciones y las fundaciones está en que las
primeras tienen como elemento básico un conjunto de personas, mientras que las
segundas tienen como elemento básico de existencia un conjunto de bienes destinados a
la obtención de un fin.
Por otra parte, los sujetos beneficiados suelen ser distintos en cada una, ya que las
corporaciones persiguen un interés común a sus asociados, que puede incluso
beneficiarlos, mientras que la fundación tiene destinatarios, que son beneficiarios
señalados por el fundador y que son ajenos, por lo general, a los integrantes de la
fundación. Por ello, mientras que la corporación persigue un interés común de sus
asociados, la fundación persigue un interés general.
77
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Si transcurridos treinta días desde el depósito del acto constitutivo sin que el secretario
municipal lo objete, se entiende por el sólo ministerio de la ley que se aprueba el acto
constitutivo. Lo mismo ocurre si, tras subsanados los vicios, transcurren treinta días sin
que haya una nueva objeción.
En cualquiera de los dos casos, el secretario municipal debe, de oficio y dentro del quinto
día, archivar copia de los antecedentes de la persona jurídica y remitirlos al Registro Civil.
Por otra parte, y en virtud del Art. 558 Inc. 4° CC, la modificación de los estatutos debe
cumplir con las formalidades establecidas en el Art. 548 CC, lo cual significa que,
además de los requisitos propios recién mencionados, se debe cumplir con las mismas
formalidades del acto constitutivo.
78
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
2) Los Directorios
La dirección y administración de una corporación recae en un directorio de al menos
tres miembros, cuyo mandato puede extenderse hasta por cinco años. Los estatutos
pueden establecer un número de directores mayor a tres, pero siempre impar, y pueden
establecer una duración menor a cinco años, pero nunca mayor.
La forma en que se eligen los directores depende de los estatutos, sin perjuicio de que es
la asamblea quien los elige.
El presidente del directorio lo es también de la corporación, y la representa judicial y
extrajudicialmente, teniendo las demás atribuciones que los estatutos señalen.
Los directores ejercen su cargo gratuitamente, pero teniendo derecho a ser reembolsados
por gastos efectuados en el ejercicio de su función y autorizados por el directorio. Con
todo, el directorio puede fijar una retribución adecuada a los directores que presten a la
corporación servicios distintos a su función como directores, salvo que los estatutos lo
prohíban.
En el ejercicio de sus funciones, los directores responden solidariamente hasta de la culpa
leve por los perjuicios que causaren a la corporación.
Por último, los actos del representante de la corporación obligan a ésta, siempre y cuando
se hayan realizado en el marco de las facultades que los estatutos le confieran. Todos los
demás actos son inoponibles a la corporación, y obligan exclusivamente al representante.
79
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Luego, respecto del pasivo, para ambos es el mismo, es decir, está conformado por las
obligaciones contraídas por sus representantes, siempre y cuando hayan actuado dentro
de la esfera de sus atribuciones.
Es importante destacar el Art. 556 Inc. 3° CC, en virtud del cual las rentas, utilidades,
beneficios o excedentes de la asociación no pueden distribuirse entre los asociados ni aun
en caso de disolución.
Ahora bien, conforme al Art. 557-2 CC, las asociaciones y fundaciones pueden realizar
actividades económicas que se relacionen con su fines e invertir sus recursos, pero las
rentas percibidas sólo pueden destinarse a los fines de la asociación o fundación o a
incrementar su patrimonio.
En esta misma línea, el Art. 549 CC dispone que lo que pertenece a una corporación, no
pertenece ni en todo ni en parte a ninguno de los individuos que la componen.
Por último, cabe señalar la restricción contemplada en el Art. 770 CC, en cuanto a que
el usufructo a favor de una corporación o fundación cualquiera no puede exceder de
treinta años.
En el caso de las fundaciones, pueden disolverse por las mismas causas que las
corporaciones, salvo la causal de acuerdo de la asamblea, ya que no hay asambleas en las
fundaciones. Además, pueden disolverse por la destrucción de los bienes destinados a su
manutención.
Una vez disuelta la corporación o fundación, surge el tema de qué ocurre con los bienes
que formaban parte de ella.
En virtud del Art. 561 CC, se dispone de las propiedades de la corporación o fundación
en la forma prevista en los estatutos, y si en ellos no se hubiere previsto, dichas
propiedades pasan a pertenecer al Estado, con la obligación de emplearlas con los mismos
fines que la institución.
Ahora bien, el Art. 548-2 CC dispone que una de las menciones esenciales de los
estatutos es indicar una institución sin fines de lucro a la cual pasen los bienes de la
entidad en caso de disolución, por lo que la hipótesis de que pasen al Estado los bienes es
prácticamente imposible.
80
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
En Chile, la técnica judicial del levantamiento del velo tiene una aplicación excepcional
y muy restringida, siendo la tendencia mayoritaria intentar otras alternativas que ofrece
el Derecho, como la acción pauliana, por ejemplo.
Si su aplicación no fuera excepcional, ello podría menoscabar la protección que se debe
a las sociedades, a su personalidad jurídica y a su patrimonio separado, esenciales para el
ordenamiento social, tanto jurídica como económicamente.
En virtud del derecho comparado y los fallos de los tribunales chilenos en la materia, se
puede sostener que el abuso de la personalidad jurídica y la consiguiente aplicación del
levantamiento del velo requieren la presencia de dos supuestos copulativos:
• Identidad Personal o Patrimonial
Es necesario que exista una unidad de hecho entre dos personas o patrimonios
que, si bien desde el punto de vista de las formalidades legales exteriores podrían
considerarse distintos, en la práctica carecen de autonomía económica y funcional.
81
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Contenidos
I. Teoría General del Acto Jurídico
II. La Voluntad Jurídica
III. El Objeto
IV. La Causa
V. Las Solemnidades y Formalidades
VI. Efectos de los Actos Jurídicos
VII. Ineficacia de los Actos Jurídicos
82
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
83
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
84
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Capítulo IV – La Causa
1. Generalidades
2. Doctrinas Sobre la Causa
A) Doctrina Clásica de la Causa
B) Doctrina del Motivo Determinante
C) Doctrina Anticausalista
3. La Teoría de la Causa en el Código Civil Chileno
4. Causa Real y Lícita
5. Sanción por la Falta y la Ilicitud de la Causa
5. El Acto en Fraude a la Ley
85
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
86
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
87
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
1. Generalidades
A) Introducción
La teoría del acto jurídico nace como resultado del esfuerzo de encontrar un elemento
común vinculante a las distintas instituciones del derecho privado, para así lograr una
sistematización y abstracción que facilite su estudio y comprensión.
Por ejemplo, si comparáramos un testamento con el pago de una obligación, o un
matrimonio con una compraventa, podríamos decir, en principio, que no se relacionan en
absoluto. Sin embargo, si partimos de un elemento común como es la voluntad del
hombre, podemos encontrar otros elementos en común, como un propósito determinado
por el cual se realizan tales actos, o el hecho de que todos producen efectos jurídicos, por
distintos que sean.
Estos actos voluntarios que realiza el hombre con un propósito determinado y
característico, y que producen efectos jurídicos, se denominan actos jurídicos. Sobre esta
base, los juristas han intentado establecer las reglas o principios generales aplicables a
todos los actos jurídicos, surgiendo así la Teoría del Acto Jurídico.
Lógicamente, no es una teoría perfecta, pues si bien en abstracto es posible formular
ciertos principios generales, éstos suelen presentarse en las distintas especies de actos
jurídicos con características diversas. Sin embargo, la Teoría General del Acto Jurídico
representa un notable esfuerzo de sistematización que se ha plasmado en el derecho
positivo y que se mantiene vigente hasta la actualidad.
La Teoría General del Acto Jurídico surgió en el siglo XVIII, como resultado de los
principios filosóficos de la Ilustración, consagrándose la libertad del hombre en todo el
ámbito de su actuar.
En el campo jurídico, esta libertad personal se manifiesta en el principio de la Autonomía
de la Voluntad, en virtud del cual se considera que el hombre se relaciona y obliga con
otros porque tal ha sido su voluntad, entendiéndose que las personas tienen plena libertad
para realizar los actos jurídicos que estimen convenientes, determinando su contenido y
efectos. Este principio constituye el fundamento o piedra angular sobre el cual descansa
la Teoría General del Acto Jurídico.
Nuestro Código Civil no acoge ni regula expresamente una figura general de acto jurídico,
aunque sobre los elementos que las normas del Código facilitan al regular tipos similares
de actos, se puede construir por abstracción una figura unitaria, de lo cual se han
encargado la doctrina y la jurisprudencia.
El Libro IV del Código Civil, titulado “De las Obligaciones en General y de los
Contratos”, contiene numerosas normas que, por su carácter general, pueden aplicarse
no sólo a los contratos, sino que también a los actos jurídicos que no tienen tal calidad.
La doctrina y jurisprudencia concuerdan en que todos los actos jurídicos se rigen por estas
normas, salvo que del tenor de la disposición o de la naturaleza de las cosas se desprenda
que tales normas se limiten solamente a las convenciones o contratos.
88
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
como por ejemplo, con el matrimonio, debido al cual cambia el estado civil de los
contrayentes y ambos adquieren derechos y contraen obligaciones recíprocas.
Así, entendemos por hecho jurídico el acontecimiento de la naturaleza o del hombre que
produce efectos jurídicos.
La producción de efectos jurídicos es lo que caracteriza a los hechos jurídicos, y para la
doctrina tradicional, los efectos jurídicos pueden consistir en la adquisición, modificación
o extinción de derechos subjetivos.
Ahora bien, para que un hecho jurídico produzca consecuencias de derecho, es necesario
que la ley le haya atribuido dicha virtud. En este sentido, la doctrina le da la denominación
de supuesto jurídico a los hechos y circunstancias que la norma legal prevé y a los cuales
atribuye la producción de efectos jurídicos.
• Propósito Determinado
La manifestación de la voluntad debe perseguir un fin o propósito determinado,
el cual debe necesariamente ser jurídico, es decir, las partes o el autor del acto
deben pretender producir efectos jurídicos, sea crear, modificar o extinguir
derechos subjetivos.
89
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
A) Elementos de la Esencia
En conformidad al Art. 1444 CC, los elementos de la esencia de un acto jurídico son
aquellas cosas sin las cuales o no produce efecto alguno o degenera en otro acto diferente.
Los elementos cuya ausencia provoca la ineficacia del acto suelen denominarse requisitos
del acto jurídico, y son:
• La voluntad o consentimiento;
• La capacidad de las partes;
• El objeto lícito;
• La causa lícita;
• Las solemnidades.
Pero si se trata de actos jurídicos tipificados por la ley, más allá de los requisitos
generales, se exigen elementos específicos que caracterizan y distinguen ese tipo de acto
jurídico, de manera que si faltan el acto se transforma o degenera en otro diferente.
Así, por ejemplo, es requisito específico de una compraventa el que haya precio, y que
éste sea en dinero, por lo que si no hay precio, lo que se ha llamado compraventa por las
partes en realidad ha devenido en donación, y si el precio se hace consistir en otra cosa
que se entrega a cambio de aquella que se compra, entonces la compraventa habrá
degenerado en una permuta.
B) Elementos de la Naturaleza
Los elementos de la naturaleza de un acto jurídico son aquellas cosas que, no siendo
esenciales en él, se entienden pertenecerle sin necesidad de una cláusula especial (Art.
1444 CC).
Los elementos de la naturaleza son muy importantes en nuestro sistema jurídico, porque
evitan que nuestros contratos o actos jurídicos tengan que ser excesivamente
reglamentados, como sucede en el Common Law.
Así una compraventa de un inmueble puede otorgarse en un escrito de unas cuantas
páginas, porque en caso de no haberse regulado alguna eventualidad, lo más probable es
que se acudirá a la regulación supletoria del Código Civil con estipulaciones que se
entenderán integradas en el acto jurídico.
90
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Se mencionan como elementos de la naturaleza algunos que son generales a una clase
completa de actos jurídicos, y otros que son específicos y aplicables sólo a un tipo de acto
jurídico.
Entre los primeros, está la resolución por incumplimiento por obra de la llamada
condición resolutoria tácita, que según el Código Civil se entiende envuelta en todo
contrato bilateral (Art. 1489 CC).
En cambio, sería un elemento de la naturaleza específico la responsabilidad por el
saneamiento de la evicción y de los vicios ocultos que compete al vendedor en el contrato
de compraventa (Art. 1837 CC).
Ahora bien, recordemos que estos elementos de la naturaleza no son esenciales, por lo
que las partes pueden excluirlos por una cláusula expresa, sin que el acto pierda su
eficacia ni se transforme en otro distinto.
C) Elementos Accidentales
En tercer lugar, tenemos los elementos que no son esenciales ni tampoco de la naturaleza,
y se les denomina accidentales, porque pueden estar o no en un acto jurídico, y para estar,
deben haber sido expresamente considerados por las partes.
Según el texto del Código Civil, son elementos accidentales de un acto jurídico aquellas
cosas que ni esencial ni naturalmente le pertenecen, y que se le agregan por medio de
cláusulas especiales (Art. 1444 CC).
No hay que confundir los elementos accidentales con otros actos jurídicos que se
convienen en la misma escritura y que están de alguna manera ligados al principal.
Por ejemplo, es corriente que en una escritura pública de compraventa de un inmueble se
agregue la clásica cláusula se faculta al portador, por el que se permite que cualquier
persona que lleve la escritura pública al Conservador de Bienes Raíces pueda solicitar la
inscripción de la propiedad raíz.
Esta cláusula no contiene un mero elemento accidental que se añade a la compraventa,
sino un nuevo acto jurídico que podría ser un mandato a persona por determinar.
91
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Por otro lado, los actos jurídicos unilaterales pueden ser también recepticios o no
recepticios.
Son recepticios aquellos que, si bien se perfeccionan con la voluntad manifestada de una
sola parte, están destinadas a la aceptación de otra para que produzcan la plenitud de sus
efectos, y por tanto deben ser comunicados o notificados al destinatario, como sucede con
la oferta de celebrar un contrato o la revocación de un mandato.
La oferta va dirigida al aceptante, y busca que se otorgue la aceptación para que se
conforme un nuevo acto jurídico, esta vez de carácter bilateral.
No son recepticios aquellos actos jurídicos unilaterales que surten la plenitud de sus
efectos con independencia de la voluntad o conocimiento de otras personas diversas del
autor, como, por ejemplo, la renuncia a un derecho, la interrupción de la prescripción o
la confirmación de un acto relativamente nulo.
92
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
A la parte cuya voluntad se requiere para dar nacimiento al acto jurídico unilateral se le
denomina autor, reservándose el término partes para aquellas personas que, teniendo
intereses antagónicos o contrapuestos, se ponen de acuerdo para dar nacimiento a un acto
jurídico bilateral.
Es importante destacar que no altera el carácter unilateral del acto jurídico la circunstancia
de que éste, para producir la plenitud de sus efectos, pueda requerir, en ciertos casos, la
manifestación de voluntad de otra persona que no sea el autor. Por ejemplo, un testamento
no deja de ser un acto jurídico unilateral por el hecho de que la herencia deba ser aceptada
por alguno de los herederos del causante, ya que aun sin aceptación, el testamento es
válido y nace a la vida del Derecho.
En este caso particular, no hay un acto bilateral, sino dos actos jurídicos unilaterales,
consistente el primero en la disposición testamentaria, y el segundo en la aceptación o
repudio de la herencia.
Volviendo a los actos jurídicos bilaterales, decíamos que la doctrina los llama
convenciones, y es importante mencionar que el Código suele confundir los términos
convención y contrato como si fueran sinónimos, cosa que no es así.
La doctrina los distingue claramente, estableciendo una relación de género a especie, ya
que todo contrato es una convención, pero no toda convención es un contrato.
Los efectos de la convención pueden consistir en la creación, modificación o extinción
de derechos subjetivos, mientras que el contrato se reduce a la creación de derechos y
obligaciones, y es por ello que se habla del contrato como la convención creadora de
derechos y obligaciones.
La crítica es meramente conceptual, sin embargo, ya que en la práctica, los principios y
reglas por los que se rigen ambos son los mismos.
Sin perjuicio de todo lo dicho, la doctrina agrega a esta clasificación clásica otra categoría:
los actos plurilaterales, que son aquellos que, para nacer, requieren la manifestación de
voluntad de más de dos partes.
Un ejemplo de estos actos es la novación por cambio de acreedor, que requiere la
manifestación de voluntad de tres partes (Art. 1631 N°2).
93
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
94
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Por otra parte, son actos jurídicos innominados o atípicos los que, pese a no estar
contemplados por el legislador, pueden adquirir existencia jurídica en aplicación del
principio de la autonomía de la voluntad, y siempre y cuando no atenten contra la ley, el
orden público y las buenas costumbres. Producen los efectos que quieran las partes,
rigiéndose en lo no previsto por ellas a las reglas generales de los actos y declaraciones
de voluntad. Un perfecto ejemplo de estos actos está en la transferencia de un futbolista
de un club a otro.
A estos requisitos (capacidad, voluntad, consentimiento sin vicios, objeto lícito y causa
lícita), se agrega, para aquellos actos jurídicos solemnes, la solemnidad.
La doctrina tradicional clasifica estos requisitos que la ley enumera sin mayor distinción,
en requisitos de existencia y requisitos de validez.
Los requisitos de existencia serían aquellos sin los cuales el acto no llega ni siquiera a
existir en el mundo del derecho, mientras que los requisitos de validez son aquellos que
se necesitan, no para que el acto exista, pero sí para que sea válido y eficaz.
De esta forma, se señala que los requisitos de existencia son la voluntad (o
consentimiento), el objeto, la causa y las solemnidades de existencia.
Requisitos de validez, en cambio, son la capacidad de la o las partes, la voluntad o
consentimiento exento de vicios, el objeto lícito, la causa lícita y las solemnidades de
validez.
El problema que presenta esta clasificación tiene que ver con los efectos que la falta de
ellos puede producir.
En estricta lógica, si falla algún requisito de la existencia, el efecto que debiera producirse
es la inexistencia jurídica del acto, mientras que si se omite algún requisito de validez, lo
que procedería sería la declaración de nulidad del mismo.
Pero no existe consenso en la doctrina, y tampoco en la jurisprudencia, sobre si se admite
la situación jurídica de inexistencia de un acto jurídico, que no sea en verdad una forma
de nulidad.
Estudiaremos más adelante las ineficacias del acto jurídico, poniendo énfasis en la
discusión acerca de la teoría de la inexistencia, pero por ahora, cabe destacar que se han
planteado diversas clasificaciones a los requisitos del acto jurídico, y siguiendo al
profesor Corral, podemos distinguir entre requisitos constitutivos y validatorios.
La ausencia de los primeros devendría en lo que tradicionalmente se denomina como
inexistencia del acto, y que el citado autor replantea como una nulidad de pleno derecho,
mientras que la ausencia de los segundos provocaría la anulabilidad del acto, es decir, que
95
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
puede nacer y producir sus efectos válidamente, pero con un vicio que lo hace susceptible
de ser anulado a petición de parte.
Los otros requisitos constitutivos del acto jurídico son el objeto sobre el que versa el acto
y la causa que es su fin o motivo jurídico.
96
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
1. Aspectos Generales
En conformidad al Art. 1445 N°2 CC, para que una persona resulte vinculada por un acto
o declaración de voluntad, es necesario que consienta en dicho acto o declaración.
Cuando se trata de un acto unilateral, hablamos de voluntad del o los autores, mientras
que si se trata de un acto jurídico bilateral, no basta la voluntad aislada de cada una de las
partes, sino la concordancia entre sus voluntades, que llamamos consentimiento.
Para que la voluntad produzca efectos jurídicos, es necesario que cumpla con ciertos
requisitos:
• Real
Que la voluntad sea real significa que debe corresponder a aquello que la persona
efectivamente quiere realizar.
La voluntad real se opone a la voluntad simulada, que se presenta cuando se
exterioriza una voluntad que no es la que interiormente se ha querido.
Si las partes declaran que celebran una compraventa para evitar que un bien sea
embargado si se encuentra en el patrimonio del supuesto vendedor, faltará la
voluntad real, ya que la exteriorizada no corresponde con lo que efectivamente se
quiso hacer.
• Seria
Que la voluntad sea seria significa que haya intención de generar efectos jurídicos
que afectarán a la persona hacia el futuro.
No hay voluntad seria cuando se manifiesta una voluntad, pero como parte de un
broma o de una escenificación teatral.
• Vinculante
La voluntad debe ser jurídicamente eficaz, es decir, que genere vínculos jurídicos.
Si se promete algo que por el contexto social, la forma en que se expresa u otras
circunstancias no aparece como algo destinado a producir propios efectos
jurídicos, sino que se inspira más bien en los buenos deseos, en la cortesía o reglas
de decoro social, estaremos ante una voluntad no vinculante.
Por ejemplo, si un tío le dice a un sobrino que le hará un muy buen regalo de
matrimonio cuando se case, no está manifestando voluntad de celebrar un contrato
de promesa de donación.
• Manifestada
La voluntad debe ser exteriorizada o comunicada a los demás, ya que, de no ser
así, sólo se quedará en el fuero de la conciencia, y no podrá tener efectos jurídicos.
Este requisito de la voluntad merece un tratamiento aparte, así como los casos en
los que, por excepción, se da valor de manifestación de voluntad a una conducta
pasiva.
2. Manifestación de la Voluntad
A) Voluntad Expresa y Tácita
La manifestación de la voluntad es diversa si se trata de actos solemnes o no solemnes.
Tratándose de actos solemnes, la voluntad debe expresarse a través de la solemnidad,
pero no sucede lo mismo en los consensuales y reales, en los que el consentimiento puede
97
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Estas manifestaciones pueden clasificarse en dos grandes formas, esto es, manifestación
expresa y manifestación tácita.
La manifestación expresa es aquella en la que la voluntad se explicita mediante el
instrumento de comunicación humana, que es el lenguaje.
La manifestación tácita, en cambio, es aquella en que la voluntad se comunica, no por
medio del lenguaje, sino a través de gestos o conductas corporales.
Así, por ejemplo, si alguien no dice nada, pero toma una lechuga de una verdulería y
entrega al dueño el precio exhibido, ha manifestado su voluntad de comprar, pero lo ha
hecho tácitamente.
Se habla también a veces de voluntad presunta, pero o bien se trata de casos de voluntad
tácita o de efectos que la ley da al silencio.
• Silencio Convencional
Las partes pueden estipular en un contrato alguna cláusula en la que se otorga
valor de manifestación de voluntad en un determinado sentido si una de ellas no
dice nada en el plazo que se establezca.
Una cláusula que se suele contemplar en ciertos contratos de tracto sucesivo es la
que establece que el acuerdo se renovará automáticamente por un nuevo período
de tiempo, si ninguna de las partes manifiesta voluntad contraria antes del
vencimiento.
98
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
• Silencio Circunstanciado
En estos casos, son las circunstancias que rodean la situación en que se encuentre
el que mantiene silencio las que hablan por él y confieren un significado a su
propio silencio.
Así, por ejemplo, si por largo tiempo entre dos partes se ha celebrado un
determinado contrato de suministro de una mercadería en una determinada fecha,
el proveedor puede entender que si no se ha dicho nada en contrario antes del día
de la entrega es porque se ha aceptado nuevamente la celebración de dicho
contrato.
Las reglas sobre la formación del consentimiento no están contenidas en el Código Civil,
en lo cual Bello siguió al Código Civil francés.
Por ello, cuando se redactó el Código de Comercio, se contempló regular expresamente
este tema, con la expresa intención de que se aplicara en forma general y no sólo a los
actos mercantiles.
Así queda de manifiesto en el Mensaje del Código de Comercio, aprobado en 1865, que
dice que con estas normas se viene a llenar “un sensible vacío de nuestra legislación
comercial y civil”.
A) La Oferta
Entendemos por oferta el acto jurídico unilateral por el cual una persona propone a otra
celebrar una determinada convención.
Como acto jurídico, la oferta debe consistir en una manifestación de la voluntad seria, y
además, para que se forme el consentimiento, la oferta debe ser completa. Se entiende
que la oferta es completa cuando se formula en términos tales que basta con la mera
aquiescencia del receptor de la oferta para que la convención propuesta se perfeccione.
Si el destinatario responde a la propuesta con otra oferta, ésta toma el nombre de
contraoferta. Si a una oferta incompleta se responde con una contraoferta completa, y el
primer oferente acepta, se forma el consentimiento.
La oferta puede ser expresa o tácita, y a la vez, puede ser hecha a persona determinada o
indeterminada.
La oferta expresa es aquella contenida en una declaración en la cual el proponente, en
términos explícitos y directos, revela su intención de celebrar una determinada
convención. Puede ser verbal o escrita, siendo la primera aquella que se expresa por
palabras o gestos que hagan inequívoca la proposición de celebrar la convención, y la
segunda aquella que se hace a través de la escritura.
La oferta tácita es aquella que se desprende de un comportamiento que revela
inequívocamente la proposición de celebrar una convención.
99
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
B) La Aceptación
La aceptación es un acto jurídico unilateral por medio del cual el destinatario de la oferta
manifiesta su conformidad con ella. Puede ser expresa o tácita, y a la vez, pura y simple
o condicionada.
La aceptación expresa es aquella contenida en una declaración en la cual el destinatario
de la oferta manifiesta en términos explícitos y directos su conformidad con ella. Puede
ser verbal o escrita, siendo la primera aquella que se manifiesta por palabras o gestos que
hagan inequívoca la conformidad con la propuesta, y la segunda aquella que se hace por
la escritura.
La aceptación tácita es aquella que se desprende de un comportamiento que revela
inequívocamente la aquiescencia o asentimiento de la oferta.
La aceptación pura y simple es aquella en que el destinatario de la propuesta manifiesta
su conformidad o asentimiento a ésta en los mismos términos en que se le formuló.
La aceptación condicionada es aquella en que el destinatario de la oferta introduce a ésta
modificaciones, o sólo se pronuncia parcialmente con respecto a la misma. Conforme al
Art. 102 CdC, la aceptación condicionada importa una contraoferta del destinatario al
proponente, y para que se forme el consentimiento, el primer oferente debe adherir a las
condiciones o modificaciones que constituyen la contraoferta.
Puede ocurrir que una oferta comprenda varias cosas, y el destinatario acepte sólo
respecto de una de ellas. En estos casos, para determinar si se ha formado el
consentimiento, es necesario distinguir. Si la intención del proponente era formular una
oferta divisible, el consentimiento se entiende formado respecto de la cosa que se acepta,
pero si se entiende que era indivisible, la aceptación de una sola de las cosas se entiende
como una contraoferta.
Para que se forme el consentimiento, la aceptación debe cumplir con ciertos requisitos,
los cuales son:
• Aceptación Pura y Simple
El destinatario de la oferta debe aceptarla tal como se le formuló para que se
entienda formado el consentimiento, ya que, como decíamos anteriormente, la
aceptación condicionada constituye una contraoferta.
En virtud del Art. 101 CdC, si se acepta de forma pura y simple la propuesta, el
contrato se considera perfeccionado y produce todos sus efectos legales, salvo que
antes de darse la respuesta ocurra la retractación, muerte, o incapacidad legal del
proponente.
100
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
• Aceptación Oportuna
La aceptación se da en tiempo oportuno cuando se manifiesta dentro del plazo que
eventualmente hubiese señalado el proponente para que el destinatario emita su
pronunciamiento, o a falta de dicho plazo, el que la ley determine.
El plazo determinado por ley varía según si la oferta se formuló de forma verbal
o escrita. Si la oferta fue verbal, la aceptación debe producirse en el acto, de forma
inmediatamente posterior a la manifestación de la oferta (Art. 97 CdC). Ahora
bien, si la oferta se formuló por escrito, debemos distinguir nuevamente, en virtud
del Art. 98 CdC. Si el destinatario reside en el mismo lugar que el proponente,
debe aceptar la oferta en un plazo de veinticuatro horas, pero si reside en un lugar
distinto, debe aceptar “a la vuelta de correo”, plazo implícito que constituye una
cuestión de hecho a ser considerada por el juez.
Vencidos estos plazos, la oferta pierde validez, y cualquier aceptación se
considera extemporánea. Sin embargo, el oferente está obligado a comunicar al
aceptante que su aceptación ha sido extemporánea, bajo responsabilidad de daños
y perjuicios.
Por último, cabe destacar que la aceptación no se presume, debiendo probarla la
persona que en ello tenga interés.
101
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Por otro lado, se han formulado en la doctrina distintas teorías acerca del momento en
que se forma el consentimiento, siendo las más importantes:
• Teoría de la Declaración de Voluntad
También llamada teoría de la aprobación, plantea que el consentimiento se forma
una vez que el destinatario acepta la oferta, aun siendo la aceptación ignorada por
el oferente.
• Teoría de la Expedición
Postula que el consentimiento se forma en el momento en que el destinatario de
la oferta envía a su emisor la correspondencia que contiene la aceptación.
• Teoría de la Recepción
Plantea que el consentimiento se forma cuando la aceptación, contenida en una
carta o telegrama, llega al domicilio del oferente, aun cuando éste ignore tal
circunstancia.
El Código de Comercio se inclina por la primera teoría, como se desprende del Art. 99,
en cuya virtud el proponente puede retractarse válidamente en el tiempo que media entre
el envío de la propuesta y la aceptación.
Excepcionalmente, el Código Civil contempla un caso en que se aplica la teoría del
conocimiento o la información, y es el de las donaciones entre vivos, para las cuales el
Art. 1412 CC dispone que el donante puede revocar la donación mientras no se ponga en
su conocimiento la aceptación del donatario.
102
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
La principal excepción tiene que ver con las ofertas a personas indeterminadas, que como
hemos visto, en el régimen general o no son obligatorias o están condicionadas.
En cambio, en el Derecho del Consumo las ofertas a personas indeterminadas son
obligatorias. Así lo dispone el Art. 12 de la Ley Nº19.496, según el cual, todo proveedor
de bienes o servicios está obligado a respetar los términos, condiciones y modalidades
conforme a las cuales se hubiere ofrecido o convenido con el consumidor la entrega del
bien o la prestación del servicio.
No parece, sin embargo, que el incumplimiento de la oferta lleve aparejada la acción para
pedir el cumplimiento del contrato en las condiciones ofrecidas si el proveedor se niega
a tenerlo por celebrado y retracta la oferta, pero su incumplimiento podrá constituir una
infracción que será castigada con pena de multa, y el consumidor afectado podrá deducir
acción civil para que le indemnicen los daños causados por dicha infracción.
Sólo en el caso de promociones u ofertas, en el sentido específico que les da esta ley
(ofrecimiento al público de bienes y servicios en condiciones más favorables, y
ofrecimiento al público de bienes o servicios a precios rebajados en forma transitoria,
respectivamente), se permite al consumidor reclamar el cumplimiento forzado del
contrato.
Otras normas especiales se refieren a actos de consumo que se celebren a través de medios
electrónicos.
Para estos, la Ley Nº19.496 dispone que el consentimiento no se entenderá formado si el
consumidor no ha tenido previamente un acceso claro, comprensible e inequívoco de las
condiciones generales del mismo y la posibilidad de almacenar o imprimir el contrato
celebrado.
En consecuencia, no habrá contrato si el consumidor prueba que no tuvo acceso claro,
comprensible e inequívoco a las condiciones generales del contrato, o que no pudo
almacenar o imprimir el contrato respectivo.
La ley se cuida de advertir que la sola visita de un sitio de internet en el cual se ofrece el
acceso a determinados servicios no impone obligación al consumidor.
Una vez formado el consentimiento del contrato electrónico, el proveedor queda obligado
a enviar confirmación escrita del mismo, la que puede ser hecha por medios electrónicos
y debe contener copia del contrato celebrado.
103
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Los vicios reconocidos y regulados por el Código Civil son tres: el error, la fuerza y el
dolo (Art. 1451 CC), y además, se discute sobre si deben agregarse otros, como la lesión.
5. El Error
A) Aspectos Generales
Para Stolfi, el error es “la falsa representación de la realidad determinada por la
ignorancia, es decir, por no haber tenido la parte conocimiento de todas las
circunstancias que influyen en el acto concertado, o por la equivocación, es decir, por
no haber valorado exactamente la influencia de dichas circunstancias”.
Lo que determina a una persona a manifestar su voluntad para la celebración de un acto
jurídico es el conocimiento que tenga de la realidad. Esto no significa que deba tener un
conocimiento absoluto de la realidad, sino que basta con que la persona posea una opinión
en sí suficiente para explicar, como causa, su propia actuación.
Esta representación de la realidad puede estar deformada por la ignorancia o la
equivocación, al existir en el sujeto un hecho psicológico de carácter positivo que lo
induce a actuar, pero siendo dicha representación falsa por ignorancia o equivocación.
En este caso, la manifestación del sujeto no puede producir válidamente los efectos que
le son propios, ya que se debió la manifestación a una falsa representación de la realidad.
Por ello, la voluntad está viciada.
Se puede errar respecto de hechos presentes y pasados, pero no de hechos futuros, ya que
para hablar de realidad, es necesario referirse a algo que efectivamente exista.
Por ejemplo, una persona compra un predio agrícola con la creencia de que puede hacerlo
rendir el doble de lo que producía el propietario anterior, pero transcurrido cierto tiempo,
se da cuenta de que no podía hacerlo producir más, por lo que cayó en un error. En este
caso, tenemos un error de previsión, que no vicia la voluntad.
Teniendo todo esto en consideración, podemos entender el error como un vicio del
conocimiento, y no del consentimiento. En efecto, la manifestación de voluntad que
supone todo acto jurídico debe motivarse en un conocimiento de la realidad, y si dicho
conocimiento es equívoco o errado, se dice que está viciado, privando de eficacia a la
manifestación de voluntad.
104
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Para que el error opere como vicio del consentimiento, deben concurrir los siguientes
requisitos:
• Reconocimiento Legal
Sólo en los casos en los que la ley ha reconocido que el error puede viciar la
voluntad se producirá ese efecto, y no en otros, por mucha semejanza que pueda
existir entre ellos.
• Excusabilidad
El error sólo viciará la voluntad cuando se trate de una equivocación excusable,
es decir, que cualquier persona en las mismas circunstancias hubiera incurrido en
ella actuando con mediana diligencia.
En muchas ocasiones, se exige a las partes que se informen y que se asesoren para
evitar errores, y en otras, el umbral de la diligencia debe ser más bajo, como
sucede en los actos de consumo, ya que el consumidor puede confiar en que el
proveedor está proporcionando una información exacta y fiel del producto o
servicio que ofrece.
• Determinación
Para que el error vicie la voluntad, es necesario que sea determinante, lo que
quiere significar que, de no haberse producido el error, no habría celebrado el
contrato o ejecutado el acto.
Si el error influye pero no determina la voluntad, no se podrá invalidar el acto,
aunque, por analogía con lo que se establece para el dolo (Art. 1458 Inc. 2° CC),
procederá acción de perjuicios contra la otra parte o un tercero por cuya culpa se
haya causado el error.
No es requisito del error que haya sido conocido o advertido por la otra parte, salvo en el
caso del error accidental, como luego veremos, ni tampoco es necesario que genere
perjuicios al que incurre en él, ya que la ley no lo exige.
105
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
el pago de lo no debido aun cuando hay error de derecho, siendo el único caso en el
Código en el que tiene relevancia el error de derecho.
Excluido el error de derecho en todas sus formas, los errores que vician la voluntad son
todos errores de hecho, pero para tener ese efecto deben cumplir las exigencias que
establece el Código Civil, y que dan lugar a lo que en doctrina se ha denominado error
esencial, error sustancial, error accidental y error en la persona.
C) Error Esencial
En conformidad al Art. 1453 CC, el error de hecho vicia el consentimiento cuando recae
sobre la especie de acto o contrato que se ejecuta o celebra, como si una de las partes
entendiese empréstito y la otra donación; o sobre la identidad de la cosa específica de que
se trata, como si en el contrato de venta el vendedor entendiese vender cierta cosa
determinada, y el comprador entendiese comprar otra.
En el primer caso, hay una falsa representación de las partes del contrato respecto del acto
que se está celebrando, como si una parte entendiera entregar una cosa a título de mutuo
y la otra recibirla a título de donación.
En el segundo caso, hay una falsa representación de la identidad de la cosa específica que
es objeto del contrato, como si una parte creyera comprar a un caballo y la otra entendiera
estar vendiendo otro caballo.
D) Error Sustancial
Según dispone el Art. 1454 Inc. 1° CC, el error de hecho vicia asimismo el
consentimiento cuando la sustancia o calidad esencial del objeto sobre que versa el acto
o contrato, es diversa de lo que se cree; como si por alguna de las partes se supone que el
objeto es una barra de plata, y realmente es una masa de algún otro metal semejante.
106
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
En esta hipótesis de error, la víctima del mismo atribuye a la cosa que es objeto del acto
o contrato una sustancia o calidad esencial que en realidad no tiene.
La disposición citada habla de sustancia y calidad esencial, que son conceptos que cabe
desarrollar.
La sustancia es la materia específica que constituye la cosa, lo cual supone una
apreciación estrictamente objetiva y material, como si alguien comprara vinagre
pensando que es vino.
La calidad esencial, en cambio, es una apreciación eminentemente subjetiva, y guarda
relación con la intención de las partes al contratar. Lo que determina a una persona a
celebrar un acto que tiene por objeto una cosa es la creencia de que esta posee
determinadas cualidades o condiciones, y si supiera que carece de ellas, no celebraría el
acto o contrato.
El ejemplo que da el Código con la barra de plata alude a un error en la sustancia, pero al
hablar del error en la calidad esencial, se amplían los supuestos, y podríamos incluir en
la hipótesis de error del Art. 1454 Inc. 1° CC, por ejemplo, el caso en que una persona
compra un cuadro pensando que fue pintado por Picasso, cuando en realidad así no fue.
La doctrina moderna no habla de error sustancial, sino de error sobre las cualidades
determinantes de una cosa, entendiéndose por tales las que son determinantes y
atrayentes para las partes, que las inducen a contratar y sin las cuales, al menos una de
ellas, no habría contratado.
F) Error en la Persona
En conformidad al Art. 1455 Inc. 1° CC, el error acerca de la persona con quien se tiene
intención de contratar no vicia el consentimiento, salvo que la consideración de esta
persona sea la causa principal del contrato.
107
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
G) El Error Común
La llamada doctrina del error común permite asegurar la validez de un acto que, sin su
influencia, debería ser declarado nulo.
La doctrina tiene un antecedente romano en la historia del esclavo Barbarius Philippus
que, después de haberse fugado, fue nombrado pretor creyéndole ciudadano romano.
Descubierta su inhabilidad para el cargo, las sentencias dictadas por él debían haberse
considerado nulas, pero atendida la legítima apariencia, se llegó a la conclusión de que
debían considerarse válidas.
La doctrina y la jurisprudencia francesas, seguidas por las chilenas, han acuñado los
requisitos que se exigirían al error común para atribuir validez a actos que deberían ser
nulos:
• Debe haber un error común, ya sea porque efectivamente la comunidad en
general incurrió en la equivocación o, de hecho, el error tenía potencialidad para
ser compartido por ella, aunque no se haya dado tiempo para que así sucediera;
• El error debe ser excusable, en el sentido de que cualquier persona de
inteligencia y cultura media hubiera incurrido en el error.
Normalmente, el primer requisito asegura este segundo, ya que si la comunidad
incurrió en el error era porque no podía ser evitado con la diligencia exigida;
• El que pretende la validez del acto debe haber actuado de buena fe. No se
aplicaría la doctrina si, por ejemplo, existe un notario cuyo nombramiento fue
ilegal y ello es desconocido por la población, pero quien alega la validez de la
escritura pública autorizada por dicho funcionario sí sabía la inhabilidad que
afectaba a éste.
Sin perjuicio de que la aplicación del error común proceda cuando se verifican los
requisitos mencionados, existen casos específicos en los que la misma ley parece haberse
inspirado en esta teoría.
Así se mencionan especialmente los casos del guardador de hecho (Art. 426 CC), la
habilidad putativa de un testigo del testamento (Art. 1013 CC), la posibilidad de que el
108
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
heredero aparente tenga justo título si obtiene la posesión efectiva de la herencia (Art.
704 CC), el pago al poseedor del crédito (Art. 1576 CC) y la sociedad de hecho (Art.
2058).
Algunos agregan el matrimonio putativo que hoy se regula en el Art. 51 de la Ley de
Matrimonio Civil.
6. La Fuerza
A) Concepto y Clases
Se denomina fuerza toda coacción, presión o amenaza que se dirige a una persona con el
fin de que consienta en la celebración de un acto o negocio jurídico.
Se suele distinguir entre fuerza absoluta y fuerza relativa, así como entre fuerza física y
fuerza moral.
Es fuerza absoluta aquella que suprime totalmente la voluntad de la persona sobre la que
se ejerce, mientras que es fuerza relativa aquella que no produce dicha supresión, pero
limita o restringe la libertad de dicha persona en cuanto se siente obligada a celebrar el
acto jurídico para evitar el mal o dolor con que se le conmina violentamente.
La fuerza física es aquella que se ejerce sobre el cuerpo de la persona afectada, mediante
golpes que le causan dolor físico. En cambio, se llama fuerza moral aquella que consiste
simplemente en una amenaza de un mal propio o ajeno.
Por cierto, ambos tipos de violencia pueden darse conjuntamente, e incluso es posible
pensar que la fuerza física también es moral, ya que lo que impulsa a la víctima a consentir
es evitar que sigan maltratándola físicamente.
Siguiendo en este punto a Corral, no parece conveniente asimilar la fuerza física con la
fuerza absoluta, ya que no toda fuerza física produce la eliminación completa de la
voluntad.
La importancia de la llamada fuerza absoluta reside en que, de producirse en algún caso,
no habría vicio de la voluntad, sino que simplemente no habría voluntad ni acto humano
voluntario atribuible al afectado.
Si hubiera alguna apariencia de acto jurídico del coaccionado, procedería constatar
judicialmente su inexistencia.
B) Requisitos
Los requisitos para que la fuerza vicie el consentimiento han sido acuñados por la doctrina
sobre la base de los Arts. 1456 y 1457 CC, y se pueden sistematizar diciendo que es
necesario que la fuerza padecida por una de las partes sea grave, injusta y determinante.
La gravedad de la fuerza se mide por el impacto que es capaz de causar en la voluntad del
afectado, lo que también dependerá de la situación personal de éste.
Por ello, el Código Civil señala que la fuerza vicia el consentimiento cuando es capaz de
producir una impresión fuerte en una persona de sano juicio tomando en cuenta su edad,
sexo y condición (Art. 1456 Inc. 1° CC).
Se añaden dos reglas destinadas a aclarar cuándo hay y cuándo no hay una fuerza grave
capaz de viciar la voluntad:
• Según el Código, es una especie de fuerza grave todo acto que infunde a una
persona un justo temor de verse expuesta ella, su consorte o alguno de sus
ascendientes o descendientes a un mal irreparable y grave (Art. 1456 Inc. 1° CC).
109
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Además de grave, la fuerza debe ser injusta, en el sentido de contraria a Derecho, por lo
que se excluyen las amenazas que consisten en el ejercicio de derechos, incluso
judicialmente.
Así, por ejemplo, el deudor de una obligación que pagó una parte de la deuda no puede
alegar vicio del consentimiento por la amenaza que le hizo el acreedor de ejercer la acción
ejecutiva en su contra y embargarle sus bienes.
Sin embargo, si la amenaza de ejercer un derecho se utiliza para obtener un acto jurídico
que nada tiene que ver con dicho derecho, habrá fuerza injusta. De este modo, si un
acreedor amenaza con embargar bienes de su deudor por el no pago de una deuda y le
exige para evitar esa acción que el deudor le venda su casa, el contrato de compraventa
podrá anularse por vicio de fuerza.
Por las mismas razones, no hay problemas en que la fuerza vicie la voluntad en un acto
unilateral, ya que, en estos, siempre será un tercero quien presione al autor del acto, al no
existir una contraparte.
Así se dispone expresamente para el testamento (Art. 1007 CC).
C) Sanción
La sanción de la fuerza es la nulidad relativa que podrá solicitar quien la ha padecido.
Se excluye el caso de fuerza absoluta, para el que procedería la inexistencia (o la nulidad
absoluta), pero en tal evento, no se alegará vicio de la voluntad, sino falta de voluntad o
de consentimiento.
110
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Por cierto, los actos de violencia que constituyen la fuerza podrán ser castigados, además,
por la vía penal conforme al delito que constituyan.
Igualmente, procederá la responsabilidad civil para demandar los perjuicios causados que
no se hayan visto reparados por la privación de efectos del acto cuyo consentimiento fue
viciado.
La violencia implica dolo extracontractual, de modo que la obligación de indemnizar
perjuicios provendrá de un delito civil (Art. 2284 Inc. 3° CC).
7. El Dolo
A) Generalidades
El dolo es un vicio del consentimiento constituido por la maquinación fraudulenta
destinada a que una persona preste su consentimiento para la celebración de un acto o
contrato.
El dolo acepta distintas clasificaciones, que pasamos a analizar:
• Dolo Bueno y Dolo Malo
El dolo bueno consiste en el comportamiento lícito, realizado con astucia,
malicia, halagos o jactancia que se consideran permitidas en las relaciones
jurídicas, siendo un engaño menor, producto de las exageraciones que son
normales en el comercio.
El dolo malo, en cambio, supone un comportamiento ilícito, constituido por el
engaño que una persona hace a otra para inducirla a una manifestación de la
voluntad que sin el dolo no habría efectuado, o habría efectuado en condiciones
menos onerosas.
111
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
A efectos del estudio de esta materia, nos interesa la acepción del dolo como vicio del
consentimiento, que podemos entender como una conducta realizada por una persona para
engañar a otra e inducirla, mediante este engaño, a celebrar o ejecutar un acto o contrato.
El Código regula al dolo como vicio del consentimiento en sus Arts. 1458-1459,
estableciendo el Inc. 1° del Art. 1458 CC que el dolo no vicia el consentimiento sino
cuando es obra de una de las partes, y cuando además aparece claramente que sin él no
habrían contratado. Así, el dolo debe ser obra de una de las partes, y además, ser
determinante.
Esto, sin embargo, no significa que sólo pueda haber dolo en actos jurídicos bilaterales,
ya que puede existir en actos unilaterales, lo cual reconoce el Código al regular, por
ejemplo, el testamento, y en tales casos, el dolo debe necesariamente ser obra de un
tercero, y también, necesariamente, determinante.
Como vicio de la voluntad, el dolo se sanciona con la nulidad relativa o rescisión, siempre
que cumpla con los requisitos mencionados anteriormente. De otra forma, no afecta la
validez del acto jurídico.
Sin embargo, el dolo que no reúne las características requeridas para viciar la voluntad da
derecho a la víctima para exigir la indemnización por los perjuicios sufridos como
consecuencia del dolo.
La víctima del dolo, para obtener reparación de los perjuicios causados, puede demandar
a la persona que fraguó el dolo por el total de los perjuicios, o bien, demandar a la persona
que, sin haber maquinado el dolo, ha obtenido provecho de él, aunque sólo hasta la
concurrencia de dicho provecho (Art. 1458 Inc. 2° CC).
8. La Lesión
A) Concepto y Naturaleza
La lesión es el perjuicio que experimenta una persona cuando ejecuta ciertos actos
jurídicos, y que resulta de la desigualdad existente entre la ventaja obtenida y el sacrificio
hecho para obtenerla.
El campo de aplicación de la lesión se restringe a los contratos onerosos conmutativos,
que son aquellos que tienen por objeto la utilidad de ambos contratantes, obligándose
ambas partes a dar o hacer una cosa que se mira como equivalente a lo que la otra debe
dar o hacer a su vez.
112
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
• Criterio Objetivo
Un sector de la doctrina estima que la lesión debe apreciarse con un criterio
estrictamente objetivo, ya que la lesión no guarda relación alguna con el
consentimiento de la víctima, sino que opera lisa y llanamente cuando el contrato
revela una desigualdad de las prestaciones que supera los márgenes permisibles.
Por ello, el legislador tendría que establecer los límites dentro de los cuales sería
tolerable una desigualdad entre las prestaciones en un contrato oneroso
conmutativo, siendo ilícita la desigualdad que superara tales límites.
Esto no obstaría, sin embargo, a que pueda demandarse la nulidad relativa del
contrato si además existiera error, fuerza o dolo.
Para la compraventa de bienes raíces, el Art. 1888 CC establece que el contrato puede
rescindirse por lesión enorme, precisando el Art. 1889 CC al decir que el vendedor sufre
113
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
lesión enorme cuando el precio que recibe es inferior a la mitad del justo precio de la cosa
que vende, y el comprador, a su vez, sufre lesión enorme cuando el justo precio de la cosa
que compra es inferior a la mitad del precio que paga por ella.
Respecto de la cláusula penal, podemos definirla como una avaluación anticipada que
hacen las partes de los perjuicios que deriven del incumplimiento o el retardo en el
cumplimiento de una obligación. La cláusula penal es perfectamente lícita, y muy usual
en la práctica. Sin embargo, pueden existir casos de cláusula penal enorme, lo cual
consiste en el caso en que es excesiva o desmesurada, perdiendo su carácter
indemnizatorio y convirtiéndose en lucro para el acreedor.
Por último, en el mutuo, el legislador determina el máximo que se puede estipular por
intereses en el contrato de mutuo, el cual toma el nombre de interés máximo
convencional, consistente en el interés corriente aumentado en un 50%.
Si el interés pactado supera el máximo convencional, la estipulación no es nula, pero el
interés se rebaja al interés corriente.
C) Efectos de la Lesión
Si analizamos cada uno de los casos de lesión que contempla el Código, podemos ver que
las sanciones no son uniformes, ya que en algunos casos produce la rescisión o nulidad
relativa, como en la aceptación de una herencia, partición de bienes, compraventa de
bienes raíces o permuta de bienes raíces, y en otros casos, produce la rebaja de la
prestación que supera los límites permitidos por el legislador, como ocurre con la cláusula
penal enorme, el mutuo o la anticresis con intereses excesivos.
9. La Simulación
A) Generalidades
Ferrara define la simulación como “la declaración de un contenido de voluntad no real,
emitida conscientemente y de acuerdo entre las partes, para producir con fines de engaño
la apariencia de un negocio jurídico que no existe o es distinto de aquel que realmente
se ha llevado a cabo”.
De esta definición es posible extraer los requisitos de toda simulación:
• Existencia de una declaración que deliberadamente no se conforma con la
intención de las partes;
• Concertación de común acuerdo entre las partes de la declaración;
• Engaño de terceros como el propósito perseguido por las partes.
Ahora bien, no toda simulación es ilícita, y ello sólo ocurrirá cuando las partes intenten
eludir una norma prohibitiva o cuando la simulación produzca un perjuicio patrimonial a
terceros.
114
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
• Simulación Relativa
La simulación relativa se refiere a la naturaleza del acto, y consiste en que se
esconde o disimula un acto distinto al que se aparenta celebrar.
Tenemos por lo tanto un acto simulado o fingido y un acto disimulado u oculto,
que es aquel que refleja la verdadera intención de las partes y que se encuentra
encubierto por el primero.
Si el acto disimulado no perjudica a terceros ni infringe la ley, estaremos frente a
una simulación lícita, caso en el cual, si el acto disimulado cumple con los
requisitos de existencia y validez, producirá todos los efectos que le sean propios.
Si perjudica a un tercero y se establece la simulación relativa, el acto simulado
queda inexistente, al carecer de causa, o existiendo ésta, es ilícita. El acto
disimulado, en cambio, queda a la vista, y se sanciona según los vicios que en él
se adviertan.
B) Acción de Simulación
La doctrina denomina acción de simulación a aquella ejercida por terceros a quienes la
simulación perjudica, para que el juez declare la voluntad real de las partes.
Para que pueda ejercerse, deben cumplirse ciertas condiciones:
• Sólo puede entablarla el tercero al acto simulado que tiene un interés jurídico;
• El actor debe probar el daño sufrido como consecuencia de la incertidumbre
causada por el acto simulado.
En cuanto a la naturaleza jurídica de esta acción, la doctrina clásica postula que aquellos
perjudicados por el acto simulado deben demandar la nulidad absoluta, mientras que otros
autores distinguen según quién demande, ya que si lo hace una de las partes, tendría que
demandar la nulidad absoluta, pero si lo hiciera un tercero, nacería una acción autónoma
de simulación.
Para Corral, no sería necesaria una acción, puesto que estaríamos ante un caso de
inexistencia jurídica, aunque para efectos de seguridad jurídica, lo mejor sería demandar
la nulidad.
La ley no menciona un plazo de prescripción para esta acción, por lo que se entiende que
aplica el plazo general de las acciones personales, es decir, de cinco años.
115
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
1. Introducción
En conformidad al Art. 1460 CC, toda declaración de voluntad debe tener por objeto una
o más cosas que se trata de dar, hacer o no hacer. El mero uso de la cosa o su tenencia
puede ser objeto de la declaración.
De lo anterior puede concluirse que, para nuestro Código Civil, el objeto del acto jurídico
es la cosa que se trata de dar, hacer o no hacer, aplicando la palabra cosa en un sentido
amplísimo, que no incluye sólo las cosas que pueden ser objeto de transferencia, sino
también hechos y abstenciones.
La doctrina ha cuestionado este concepto de objeto del acto, puesto que confundiría el
objeto del acto jurídico con el objeto de la prestación que a su vez es objeto de la
obligación que es creada, modificada o extinguida por éste.
En palabras más simples, imaginemos que tenemos un acto jurídico, que contiene una
obligación, y ésta, a su vez, contiene una prestación.
El objeto del acto jurídico sería la creación, modificación o extinción de derechos y
obligaciones, mientras que el objeto de la obligación sería la prestación misma (dar, hacer
o no hacer algo) y el objeto de la prestación, a su vez, sería la cosa o el hecho que debe
hacerse o no hacerse.
Según otras opiniones, el objeto del acto estaría constituido por los intereses de las partes
que son regulados, o más bien, por el propósito práctico que intentan conseguir a través
de él.
Cabe señalar, no obstante lo anterior, que el Código no distingue entre el objeto del acto
y el objeto de la obligación, y en efecto, suele confundir ambas cosas.
La regulación que el Código hace del objeto se refiere finalmente a la primera teoría, y
por lo mismo, se consideran legalmente objeto las cosas o hechos que son, a su vez, el
objeto de la prestación a que se obligan las partes.
116
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Una cosa será comerciable cuando sea susceptible de dominio o posesión por los
particulares, o bien, cuando se encuentre en el comercio humano y no excluido de
él por su naturaleza, destinación o la ley.
3. El Objeto Lícito
Para la validez del acto jurídico se requiere que el objeto sea lícito, requisito que dispone
el Art. 1445 CC, pero sobre el cual no profundiza en el sentido de explicar en qué consiste
dicho requisito. La ley se limita a describir ciertas situaciones en las cuales considera que
el objeto es ilícito.
En términos generales, el objeto es ilícito cuando consiste en la ejecución de un hecho
que atenta contra la ley, el orden público, la moral o las buenas costumbres, ya que el
reproche de ilicitud se formula específicamente en consideración al hecho que constituye
117
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
el objeto del acto, como sería matar a otro, lo que contamina con ilicitud al acto que tiene
por objeto tal hecho.
Por otra parte, la ley habla de objeto ilícito en ciertos casos en que trata como ilícito no
el objeto, sino el acto mismo, como ocurre con los contratos que la ley prohíbe o las
enajenaciones prohibidas por el Art. 1464 CC.
Pasamos a analizar los actos en que el Código establece que hay objeto ilícito.
Aplicando también esta norma, debemos agregar que si la ley establece expresamente
otro efecto que el de la nulidad para el caso de que se contravenga la prohibición, el acto
será válido.
Cabe destacar, sin embargo, que se discute acerca de la validez de la sumisión a una
jurisdicción extranjera pactada entre particulares.
Algunos niegan la validez de tal pacto, ya que iría en contra de las normas del Código
Orgánico de Tribunales y por tanto infringiría el Derecho Público Chileno, lo cual ha sido
respaldado por la Corte Suprema.
Sin embargo, hay quienes piensan que lo prohibido es someterse a un jurisdicción no
reconocida por las leyes chilenas, por lo que sería válido someterse a la jurisdicción
extranjera, al estar reconocida por el mismo Código de Procedimiento Civil, que contiene
normas relativas al cumplimiento de resoluciones dictadas por tribunales extranjeros. Así,
tal estipulación sería perfectamente legítima en el contexto del Derecho Internacional
Privado.
118
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
El derecho de suceder a una persona por causa de muerte no puede ser objeto de contrato
alguno, sea gratuito u oneroso. Por ejemplo, una persona no podría vender a un amigo los
derechos sucesorios que tiene respecto de su padre vivo.
Ahora bien, hablamos de sucesión futura, y ello se debe a que es perfectamente posible
la cesión de derechos hereditarios una vez que la sucesión ya se ha abierto, lo cual regula
el Código en sus Arts. 1909 y siguientes.
E) Juegos de Azar
Conforme a la primera parte del Art. 1466 CC, las deudas contraídas en juegos de azar
adolecen de objeto ilícito.
Los juegos no siempre son ilícitos, ya que existen juegos lícitos que la ley regula como
contratos aleatorios, como aquellos en que predomina la destreza física o intelectual. Sin
embargo, la ley reprueba los juegos de azar, que son aquellos en que la contingencia
incierta de ganar o perder depende principalmente de la suerte.
Excepcionalmente, la ley permite ciertos juegos de azar, como son los que se practican
en casinos específicamente determinados, o los de lotería, también específicamente
determinados.
En los tres supuestos se trata de contratos de compraventa que pasan a ser nulos por tener
por objeto ciertas publicaciones y cosas que son consideradas ilícitas por abusar del
derecho a la libre expresión.
Sin embargo, las formas de prohibición han variado desde los tiempos en que entró a regir
el Código y la actualidad. Ya no existe la censura previa y administrativa de libros y la
libertad de prensa se ha ampliado fuertemente.
Sin embargo, la norma puede seguir siendo aplicable, aunque más restringidamente.
119
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
En su núcleo más esencial, enajenar significa transferir el dominio o propiedad sobre una
cosa a otra persona.
La enajenación debe producirse por acto entre vivos, ya que no parece que la haya cuando
la propiedad se transmite a los sucesores por el modo sucesión por causa de muerte.
En estricto rigor, no puede decirse en este último caso que la cosa se haya hecho ajena al
causante, porque éste al morir ha dejado de existir como persona.
120
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
transmitidos por causa de muerte. Sin embargo, por excepción existen ciertos
derechos que son inalienables o intransferibles, como el derecho real de uso (Art.
819 CC), el derecho de habitación (Art. 819 CC) y el derecho a pedir alimentos
(Art. 334 CC).
La regla señala que también tiene objeto ilícito la enajenación de privilegios que
no sean transferibles.
Parece claro que la norma no se refiere a los privilegios como causa de preferencia
de ciertos créditos, ya que estos privilegios son inherentes al crédito y se
transfieren junto con él.
Más bien, se refiere a ciertos derechos que por ser exorbitantes del derecho común
se confieren a ciertas personas por su calidad de tal.
Así por ejemplo, el derecho a que la prescripción se suspenda (Art. 2509 CC), el
derecho a invocar el beneficio de competencia (Art. 1625 CC) o el derecho del
cónyuge sobreviviente a la adjudicación preferente de la vivienda familiar (Art.
1337 N°10 CC).
• Enajenación de Cosas Embargadas por Decreto Judicial (Art. 1464 N°3 CC)
Puede definirse el embargo como la medida judicial, propia de un procedimiento
ejecutivo por la cual se incautan bienes del deudor en cantidad suficiente para
cubrir la deuda con sus intereses y costas.
La doctrina y la jurisprudencia concuerdan en que no sólo tienen la calidad de
embargadas las cosas respecto de las cuales se traba embargo en un juicio
ejecutivo, sino también aquellas cosas que se encuentran afectadas por una medida
precautoria de prohibición de celebrar actos y contratos o de gravar y enajenar.
El embargo o prohibición debe existir al momento de la enajenación para que ésta
adolezca de objeto ilícito.
El Art. 1463 N°3 CC establece dos maneras para enajenar válidamente una cosa
embargada, que son la autorización judicial y el consentimiento del acreedor.
Respecto de la Autorización Judicial, la jurisprudencia ha señalado que la
autorización debe ser concedida por el mismo juez que decretó la prohibición o el
embargo, y si fueron varios jueces, la autorización debe provenir de todos ellos.
En cuanto al Consentimiento del Acreedor, constituye una renuncia tácita a
ejercer los derechos que le corresponden en su calidad de acreedor embargante.
Si el embargo se hubiera trabado en favor de más de un acreedor, todos deben
consentir en la enajenación de la cosa.
En cualquier caso, la autorización judicial o el consentimiento del acreedor deben
prestarse con anterioridad al acto de enajenación. Si se dieran de forma posterior
a la enajenación, constituiría una forma de saneamiento de un vicio de nulidad
absoluta, lo cual la ley no contempla.
121
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
El precepto del Código Civil sólo contempla una excepción en este caso, esto es,
que el juez otorgue permiso para la enajenación.
Lógicamente, se tratará de una resolución judicial que deberá dictarse en un
incidente en el que se oirá la opinión de ambas partes.
Frente al silencio de la ley, parece que no cabe que sea la otra parte la que autorice
la enajenación, aunque si hay consentimiento entre las dos, bien podrían llegar a
una transacción o conciliación que ponga término al pleito, y en ella contemplar
la enajenación de la cosa por parte de alguna de ellas.
3) El Problema de la Compraventa
La interpretación común de la enajenación a la que se refiere el Art. 1464 CC es la que
la identifica con la operatividad de un modo de adquirir el dominio, y concretamente con
la tradición.
En principio, por tanto, el mero contrato de compraventa en cuanto título traslaticio de
dominio, pero no modo de adquirir, no constituye enajenación, y puede referirse a alguna
de las cosas enumeradas por el Art. 1464 CC.
Esta conclusión debe ser contrastada con lo que se dispone en el Art. 1810 CC, según el
cual, pueden venderse todas las cosas corporales o incorporales, cuya enajenación no esté
prohibida por ley.
De esta manera, el Código nos dice que no pueden ser objeto de compraventa las cosas
cuya enajenación esté prohibida por ley.
Si consideramos que el Art. 1464 CC justamente prohíbe la enajenación válida de ciertas
cosas, debemos concluir en consecuencia que también será nulo el contrato de
compraventa que se refiera a esas cosas, no por aplicación directa del Art. 1464 CC, sino
por mandato del Art. 1810 CC, en relación con el Art. 1464 CC.
Sin embargo, para algunos autores, es necesario hacer una distinción sobre la base del
concepto de leyes prohibitivas.
Como ya estudiamos, se suele entender por leyes que prohíben un acto aquellas que lo
vedan absolutamente, sin excepciones.
En cambio, cuando una ley se expresa en términos prohibitivos, pero hace excepciones a
ella, se trataría de una ley imperativa de requisitos, por lo que ordenaría cumplir con esos
requisitos para llevar a efecto el acto que aparentemente prohíbe.
Si consideramos que cuando el Art. 1810 CC habla de cosas cuya enajenación está
prohibida por ley se ha referido a leyes propiamente prohibitivas, entonces sólo podría
aplicarse a los números 1 y 2 del Art. 1464 CC, que son aquellos en los que la enajenación
tiene objeto ilícito de manera absoluta y sin excepciones.
A la inversa, tratándose de los supuestos de los números 3 y 4 (cosas embargadas y
especies litigiosas), al contemplarse expresamente excepciones que permiten bajo ciertas
condiciones la enajenación, no se trataría de cosas cuya enajenación esté realmente
prohibida, sino más bien de cosas cuya enajenación está sujeta al cumplimiento de ciertos
requisitos.
Siendo así, no cabría aplicar el Art. 1810 CC a los números 3 y 4 del Art. 1464 CC, y
por tanto, la compraventa de cosas embargadas o de especies litigiosas sería plenamente
válida.
122
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Ahora bien, Corral rechaza esta interpretación, planteando que una ley no deja de ser
prohibitiva por contar con excepciones, las cuales no constituyen requisitos de validez
para el acto.
Por lo tanto, el referido autor considera que los cuatro números del Art. 1464 CC son
normas que prohíben la enajenación de cosas.
123
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Capítulo IV – La Causa
1. Generalidades
Para la doctrina clásica, todo acto o contrato requiere como elemento esencial para su
existencia jurídica una causa, y para la validez del mismo, a su vez, que tal causa sea
lícita.
Esta doctrina es la llamada causalista, y se contrapone a cierto sector de la doctrina que
considera suficiente para la existencia del acto jurídico la manifestación de voluntad y el
objeto sobre el cual recae, estimando que la exigencia de una causa impone un requisito
artificial y prescindible. Esta última es la llamada doctrina anticausalista.
La principal dificultad que presenta la causa para los intérpretes y tratadistas está
constituida por el hecho de ser un término que admite diversas y variadas acepciones,
dentro de las cuales, las más importantes son:
• Causa Eficiente
La causa eficiente es el elemento generador del efecto, por lo que la causa eficiente
de las obligaciones sería la fuente de las mismas.
Así, la causa de la obligación del vendedor de entregar la cosa sería el mismo
contrato de compraventa.
• Causa Final
La causa final es el fin inmediato o invariable de un acto, es decir, el fin próximo
que determina a la voluntad a obrar, y que siempre es posible encontrar en la
estructura misma del contrato, siendo idéntica para todos los actos pertenecientes
a la misma especie.
En este sentido, la causa o fin del comprador, en todos los contratos de
compraventa, es incorporar a su patrimonio una cosa.
• Causa Ocasional
Está constituida por el fin lejano y variable de un acto, siendo de carácter
completamente subjetivo. Sería el móvil o la razón que empuja al individuo a
celebrar un acto o contrato en determinadas circunstancias.
124
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Ahora bien, no bastaría sólo con esta intención de celebrar un acto o contrato, sino que
dicha intención tendría que ser conforme a Derecho, ya que de otra forma, el acto podría
invalidarse.
La invalidación del contrato que adolece de esta causa ilícita, de acuerdo a la teoría del
motivo determinante, varía según el contrato sea gratuito u oneroso.
En los Contratos Gratuitos, basta que el móvil ilícito exista en el autor de la liberalidad
para que el contrato pueda anularse, sin que se requiera que el motivo ilícito sea conocido
o compartido por el destinatario.
En los Contratos Onerosos, en cambio, el motivo ilícito que determinó a una de las
partes a contratar debe ser al menos conocido por la contraparte, ya que el
desconocimiento por una de las partes del motivo ilícito de la otra impediría anular el
contrato.
C) Doctrina Anticausalista
Para Planiol, la noción de causa planteada por la teoría clásica sería falsa e inútil a la vez.
Según dicho autor, la falsedad de la causa abstracta de la obligación se advierte en cada
una de las especies o categorías que distingue la teoría clásica.
Para los Contratos Bilaterales, bastaría con mencionar que las obligaciones recíprocas
nacen al mismo tiempo, por lo que no podría una ser la causa de la otra si se considera
que la causa debe necesariamente preceder al efecto.
En los Contratos Reales, la entrega de la cosa no sería la causa de la obligación, sino un
requisito esencial para que el contrato se perfeccione.
Por último, para los Contratos Gratuitos, señala que la doctrina clásica confunde la
causa de la obligación con los motivos que han impulsado al disponente, siendo
imposible, en la práctica, separar la intención de efectuar una liberalidad de los motivos
que tuvo el contratante para obligarse.
Por otro lado, el mismo autor señala que la doctrina tradicional en materia de causa es
inútil, distinguiendo nuevamente entre las tres teorías planteadas por dicha doctrina.
Para los Contratos Bilaterales, lo que constituye la causa de la obligación de una de las
partes no es otra cosa que el objeto de la obligación de la otra, de manera que la falta de
causa de una de las obligaciones implicaría necesariamente la falta de objeto de la otra.
Así, por falta de objeto, y no por falta de causa, la obligación sería ineficaz.
En los Contratos Reales, considera que la causa es irrelevante, puesto que si la cosa no
ha sido entregada, el contrato no se ha perfeccionado, y por lo tanto, no produce efecto
alguno.
Finalmente, en los Contratos Gratuitos, la falta de intención liberal vendría a constituir,
en la práctica, falta de consentimiento, por lo que, por esa única circunstancia, el contrato
no produciría efectos.
125
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Quienes postulan que es el acto o contrato el que requiere una causa se apoyan en los
siguientes argumentos:
• Si bien el Art. 1445 N°4 CC, en apariencia, vincula la causa a la obligación, está
exigiendo en realidad una causa lícita para el acto que engendra la obligación;
• El Art. 1467 CC define la causa como “el motivo que induce al acto o contrato”;
• El Art. 2057 CC, respecto del contrato de sociedad, se refiere a las sociedades
nulas por ilicitud de causa, de lo cual se desprende que es el contrato de sociedad
lo que debe tener una causa lícita.
126
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Es difícil que no exista un motivo que induzca a las personas a celebrar un acto jurídico,
pero no imposible. Falta la causa en los actos jurídicos simulados y en los actos que tienen
como único motivo la creencia errada de que existe una obligación, constituyendo una
causa falsa.
A esta sanción, la ley agrega una adicional, consistente en que, aunque se declare la
nulidad, el que haya obrado a sabiendas de la ilicitud de la causa pierde el derecho a
recobrar lo que haya dado o pagado en virtud del acto (Art. 1468 CC).
El fraude a la ley tiene dos elementos, uno material u objetivo, y otro intencional o
subjetivo.
El elemento objetivo consiste en el resultado que la ley no quiere, y está constituido por
la similitud o equivalencia práctica del resultado perseguido por el acto en fraude a la ley
y el resultado prohibido por la norma.
El elemento subjetivo es la intención de defraudar o burlar la ley, lo cual significa que
el sujeto debe tener la intención de eludir la aplicación de la norma, y a ello se le llama
ánimo fraudatorio.
127
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
128
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
1. Introducción
A lo largo de la historia, el Derecho ha oscilado entre dos grandes extremos que
podríamos denominar formalismo y consensualismo.
En épocas en la que ha imperado el formalismo, como sucedió en el Derecho Romano
clásico, los actos jurídicos no podían obligar sólo por la expresión de voluntad de las
personas, sino que se requería que ella se manifestara con ciertas palabras a las que se
añadían gestos o ritos especiales.
Los actos, para ser obligatorios y vinculantes en Derecho, debían sujetarse a una
determinada forma, entendida como un cierto ropaje externo que, junto con garantizar la
libertad de contratación, le daba publicidad y contribuía a la certeza jurídica.
Sin embargo, más adelante, con el aporte del Derecho Canónico primero, y luego por la
Escuela del Iusnaturalismo Racionalista, se fue imponiendo la visión contraria, esto es, el
consensualismo, según el cual para que un acto jurídico tenga el respaldo del Derecho,
no se necesita más que el libre consentimiento de las personas que lo celebran, cuya
voluntad sea manifestada por cualquier medio y de cualquier manera.
Basta el acuerdo de voluntades (consentir) para que el acto jurídico realizado vincule de
manera obligatoria.
Por cierto, los extremos de formalismo y de consensualismo no se dan en su estado puro,
y la cuestión tiene que ver más con cuál es el principio que rige como regla general,
aunque se reconozcan excepciones incluso muy calificadas.
Sin embargo, sólo una clase de formalidades son en realidad requisitos de validez del acto
jurídico, puesto que respecto de otras la ley les otorga otra función, y por lo mismo, otro
efecto que el de nulidad para el caso de que no se cumpla con ellas.
Las formalidades que son requisitos del acto jurídico se denominan solemnidades, por lo
que los actos que están sujetos a ellas se denominan actos jurídicos solemnes.
El Código Civil establece que el contrato (lo que podemos extender a todo acto jurídico),
es solemne cuando está sujeto a la observancia de ciertas formalidades especiales, de
manera que sin ellas no produce ningún efecto civil (Art. 1443 CC).
Por ello, a continuación, estudiaremos las solemnidades, sin perjuicio de reseñar también
brevemente las otras especies de formalidades que se requieren con fines diversos a la
constitución o validez del acto, para así obtener una mejor definición de las solemnidades
al distinguirlas de las simples formalidades.
129
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
2. Las Solemnidades
A) Conceptos Generales
Siguiendo al Código Civil, pueden definirse las solemnidades como ciertas formalidades
especiales a las que está sujeto un acto jurídico, de manera que sin ellas no produce ningún
efecto civil (Art. 1443 CC).
No obstante, Corral reformula esta definición, al considerar que se vincula más bien a
las solemnidades constitutivas, y no a las solemnidades de validez, por lo que plantea una
definición más general: “ciertas formalidades especiales a las que está sujeto un acto
jurídico de manera que sin ellas o no produce ningún efecto civil o puede ser declarado
nulo judicialmente”.
Por otro lado, las solemnidades validatorias suponen un acto ya estructurado en sus
elementos esenciales, pero la ley ordena que, por la naturaleza o especie del acto, que se
agreguen ciertas formalidades externas que complementan esa estructura y cuya omisión
produce la nulidad judicial del acto.
Los ejemplos que se suelen dar en la doctrina son los testigos hábiles que se exigen para
el otorgamiento de un testamento abierto (Art. 1014 CC) o cerrado (Art. 1021 CC), y la
insinuación de las donaciones (Art. 1401 CC).
No obstante lo anterior, debemos considerar que el Código prevé que las partes puedan
acordar el cumplimiento de ciertas solemnidades para actos que, según la ley, no la
necesitan.
Así, se dispone que para la compraventa las partes pueden estipular que el contrato no se
repute perfecto hasta el otorgamiento de una escritura pública o privada (Art. 1802 CC).
De estas disposiciones, la doctrina ha entendido que no hay impedimentos para que las
partes acuerden solemnidades que son meramente convencionales y que son atribuibles
al principio de libertad de contratación o de autonomía privada.
No obstante, así como las partes pueden estipular una solemnidad convencional, también
pueden eximirse de ella si lo hacen de común acuerdo, y esta voluntad puede manifestarse
tácitamente.
Por ello, en los casos de la compraventa y del arrendamiento, la ley dispone que si se
procede a la entrega de la cosa vendida o arrendada, el contrato se perfecciona aunque las
partes hayan estipulado la necesidad de una escritura (Arts. 1802 y 1921 CC).
130
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
En todo caso, como ya dijimos, las partes también pueden renunciar a la exigencia de la
solemnidad convencional incluso tácitamente, lo que se entiende si proceden, de común
acuerdo, a la ejecución de los efectos jurídicos del acto, como por ejemplo, si se procede
a entregar la cosa comprada o la arrendada.
3. Las Formalidades
A) Formalidades Habilitantes
Se denominan formalidades habilitantes aquellas exigencias que establece la ley para la
realización de actos que puedan tener efectos perjudiciales para personas incapaces o para
patrimonios que son sujetos de protección especial.
De esta manera, el hijo sujeto a patria potestad, si es menor adulto, puede actuar por sí
solo, pero siempre que el acto sea autorizado o ratificado por el padre o madre que ejerza
dicha patria potestad (Art. 260 CC), y si se trata de enajenar o gravar bienes raíces o
derechos hereditarios, se necesita además autorización judicial (Art. 254 CC).
Algo similar, e incluso más intenso aún, sucede con las personas incapaces que están bajo
tutela o curaduría, y al respecto pueden verse las exigencias que se disponen en los Arts.
393 y ss. CC.
También es posible observar este tipo de formalidades para la actuación de los encargados
de administrar un patrimonio ajeno sujeto a protección especial, como son los derechos
eventuales del que está por nacer, los bienes del ausente y la herencia yacente.
131
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
ratificación de los actos del hijo sujeto a patria potestad, dado que si éste realiza un acto
sin aquella autorización o ratificación, la sanción no es la nulidad del acto, sino la
limitación de sus efectos, esto es, sólo obliga al hijo en el peculio profesional o industrial
si es que lo tiene (Art. 260 CC).
Tampoco produce nulidad la exigencia de que el tutor o curador declare expresamente y
por escrito que está celebrando un acto o contrato en representación del pupilo, dado que
si no lo hace, la sanción es la inoponibilidad del acto para este último, salvo que le fuere
útil (Art. 411 CC).
B) Formalidades Probatorias
Las formalidades probatorias son aquellas que se imponen para establecer, de forma
previa, medios de prueba que puedan servir para evitar los litigios sobre la celebración o
el contenido del acto jurídico.
Estas pruebas se suelen denominar preconstituidas, porque se constituyen con
anticipación y en previsión del eventual juicio en que deberán rendirse.
C) Formalidades de Publicidad
Una modalidad de formalidad es aquella que busca dar noticia o hacer público un
determinado acto jurídico que puede ser relevante para intereses de terceros.
Estas formalidades reciben el nombre de formalidades de publicidad, y pueden ser de dos
clases: sustanciales o de simple noticia.
Las sustanciales son las que se exigen respecto de ciertas personas que podrían tener un
interés en el acto, al estar relacionadas con alguna de las partes.
Las de simple noticia, en cambio, son aquellas que no tienen un destinatario determinado,
sino que dan información del acto al público en general de modo que cualquiera pueda
tomar noticia de él.
132
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
A veces la ley dispone una sanción diversa, como con las inscripciones en el Registro
Civil, esto es, las sentencias o instrumentos que debiendo inscribirse no lo han sido, no
pueden hacerse valer en juicio (Art. 8º LRC).
Por último, la ley puede disponer que el acto no produzca efectos ni siquiera entre las
partes, como sucede con la exigencia de subinscribir en el Registro Civil el pacto de
separación de bienes o de participación en los gananciales (Art. 1723 CC).
En tal caso, puede decirse que la formalidad de publicidad ha pasado a ser una
solemnidad, cuya omisión provocará la nulidad del acto.
En nuestro país, la Ley Nº19.799 sobre firma electrónica establece el llamado principio
de equivalencia, esto es, que los actos y contratos suscritos por medio de firma
electrónica serán válidos de la misma manera y producirán los mismos efectos que los
celebrados por escrito y en soporte de papel.
De esta manera, dichos actos se reputan como escritos en los casos en que la ley exija la
escrituración.
A su vez, la firma electrónica se mira como firma manuscrita para todos los efectos
legales, pero la ley distingue entre firma electrónica simple (que puede ser cualquier
modo de identificación) y la firma electrónica avanzada, que requiere de prestadores de
servicios de autentificación.
133
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
1. Introducción
Los actos jurídicos tienen por efecto crear, modificar, transferir, transmitir o extinguir
derechos y obligaciones, por lo que decimos que el efecto de un acto es la relación jurídica
que de él nace.
Los efectos de los actos jurídicos constituyen la forma a través de la cual la ley traduce a
términos jurídicos lo que las partes del acto quieren lograr a través de él.
Con respecto a los efectos de los actos jurídicos, es importante determinar a quién o a
quiénes alcanzan dichos efectos.
Conforme al principio del efecto relativo de los actos jurídicos, por regla general, los
actos jurídicos sólo producen efectos entre las partes, y no benefician ni perjudican a
quienes no los han celebrado. Estos últimos se denominan terceros, que son personas
extrañas a la formación del acto y que, siendo ajenas, podrían quedar perjudicialmente
ligadas a sus efectos.
2. Los Terceros
Como ya mencionamos, por regla general, los actos jurídicos sólo producen efectos entre
las partes que los celebran, pero excepcionalmente, el acto puede producir efectos
respecto de terceros, es decir, de personas que no intervienen, ni personalmente ni
representadas, en su celebración.
Existen distintos tipos de terceros, que pasamos a analizar a continuación.
A) Terceros Absolutos
Los terceros absolutos son personas extrañas a la formación del acto jurídico, y que no
están ni estarán en relaciones jurídicas con las partes.
Respecto de los terceros absolutos, el acto jurídico no produce efectos, principio que
constituye la contrapartida a la norma del Art. 1545 CC recién estudiado.
B) Terceros Relativos
Son también llamados terceros interesados, y son aquellos que, si bien no han participado
en la celebración del acto jurídico, están o estarán en relaciones jurídicas con las partes,
sea por su propia voluntad o por disposición de la ley.
134
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Según Giovene, la idea jurídica de terceros relativos presupone, por una parte, un acto
respecto del cual el tercero es extraño, y por otra parte, un nuevo acto jurídico en el que
esta persona es parte con relación a uno de los sujetos del primer acto, y en virtud del cual
llega, necesariamente, a encontrarse en relación con el otro sujeto que intervino en el
primer acto, a consecuencia del contenido de ambas estipulaciones.
135
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Con este objeto, se distingue en la doctrina entre actos jurídicos unilaterales y actos
jurídicos bilaterales.
Algunos autores, no obstante, plantean que estos dos casos no constituyen realmente una
excepción al principio del efecto relativo de los efectos jurídicos, ya que los terceros sólo
adquieren el derecho o la obligación una vez que aceptan o ratifican los actos en cuestión,
y de no mediar tal aceptación o ratificación, no son alcanzados por los efectos del acto
jurídico.
136
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Cabe hacer presente, no obstante todo lo anterior, que existen ciertas instituciones
jurídicas en que la ley contempla ciertas modalidades, sea como elementos de la esencia
o la naturaleza, como sucede por ejemplo con la condición resolutoria tácita, que
estudiaremos más adelante.
Por otra parte, no todo acto jurídico es susceptible de modalidades, y a tal respecto,
debemos distinguir entre los actos patrimoniales y los actos de familia.
Tratándose de actos patrimoniales, por regla general son susceptibles de someterse a
modalidades, como lógica consecuencia de la autonomía de la voluntad, aunque hay
ciertos actos patrimoniales en que la ley prohíbe las modalidades, como sucede con la
aceptación o repudio de una herencia, por ejemplo.
Por otro lado, los actos de familia no admiten modalidades, ya que el derecho de familia
es de orden público, quedando sus actos al margen de la autonomía de la voluntad.
Las principales modalidades son la condición, el plazo y el modo, y con ellas se alteran
los efectos que normalmente produce un acto jurídico, sea porque se posterga la fecha en
que naturalmente el acto empieza a producir efectos, o porque se estipula la extinción
futura de un derecho que naturalmente no está sujeto a extinguirse.
La doctrina agrega también como modalidad a la representación, ya que al quedar
radicados en el representado los efectos que emanan del acto celebrado por el
representante, se alteran los efectos normales del acto jurídico.
Se agrega también como modalidad a la solidaridad, que se pacta para el cumplimiento
de una obligación con pluralidad de deudores o acreedores, consistiendo la alteración de
los efectos normales de las obligaciones con pluralidad de sujetos en que cualquiera de
los acreedores puede exigir a cualquiera de los deudores el pago de la totalidad del crédito,
y no solamente la cuota que en éste le corresponde.
137
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
5. La Condición
A) Aspectos Generales
La condición es un hecho futuro e incierto del cual depende el nacimiento o la extinción
de un derecho.
De la definición se desprenden las dos características esenciales de toda condición, que
son la futureidad y la incertidumbre.
En primer lugar, que el hecho sea futuro significa que debe realizarse o verificarse con
posterioridad a la celebración del acto jurídico en que se estipuló la condición.
Jurídicamente, no constituye condición el hecho presente o pasado, y si se pactara de tal
forma, habría que distinguir según lo dispuesto por el Art. 1071 CC, que contempla
distintos casos:
• Si el hecho pasado o presente existe o ha existido, la condición se mira como no
escrita, por lo que el acto produce sus efectos como si fuera puro y simple;
• Si el hecho pasado o presente no existe o no ha existido, la disposición es inválida,
por lo que el acto es nulo y la obligación no nace.
Luego, que el hecho sea incierto significa que razonablemente no sea posible prever si el
hecho va a suceder o no.
Jurídicamente, no constituye condición el hecho respecto del cual existe la certidumbre
de que necesariamente va o no a suceder.
Por ejemplo, no sería condición sujetar el cumplimiento de una obligación al evento de
la muerte de una persona, pues se sabe que tal día llegará, aunque no se sepa el día exacto.
Sí sería un hecho incierto, en cambio, el matrimonio de una persona, por ejemplo.
138
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
El Art. 1477 CC se encarga de definir cada una de estas condiciones, que pasamos a
analizar:
• Condiciones Potestativas
Definidas por el Art. 1477 CC como aquellas que dependen de la voluntad del
acreedor o del deudor.
La doctrina subdistingue entre las condiciones simplemente potestativas y las
meramente potestativas.
Las condiciones simplemente potestativas son aquellas cuyo cumplimiento
depende de un hecho voluntario del deudor o del acreedor, como si el donante se
obligara a dar la cosa al donatario si alguno de los dos viaja a Buenos Aires.
Las condiciones meramente potestativas, por otra parte, son aquellas cuyo
cumplimiento depende de la pura o mera voluntad de una de las partes, como si el
donante se obligara a entregar la cosa al donatario si es que quiere.
Esta distinción es importante para determinar la eficacia de la obligación
contraída, ya que, mientras que la obligación contraída bajo condición
simplemente potestativa es siempre eficaz, las obligaciones contraídas bajo
condición meramente potestativa sólo son eficaces si dependen de la voluntad del
acreedor (Art. 1478 CC).
La persona que se compromete a efectuar una determinada prestación en el evento
de que en el futuro quiera o decida obligarse unilateralmente no tiene, realmente,
la intención seria de constituirse como deudor, por lo que le bastaría negarse a
cumplir para eludir el cumplimiento de su obligación. Es por lo mismo que el
legislador ha determinado que las obligaciones contraídas bajo condición
meramente potestativa que depende de la sola voluntad del deudor, son nulas.
Ahora bien, esto sólo aplica cuando la condición es suspensiva, y la doctrina
concuerda en que las condiciones meramente potestativas que dependen de la sola
voluntad del deudor son válidas cuando son resolutorias, conceptos que
estudiaremos más adelante.
• Condiciones Casuales
Definidas por el Art. 1477 CC como aquellas que dependen de la voluntad de un
tercero o de un acaso.
Entendemos por acaso cualquier suceso imprevisto, siempre que no consista en
un hecho voluntario o en la mera voluntad de una de las partes, como la condición
de que ocurra un terremoto durante este año.
También es casual la condición que depende de la voluntad de un tercero, como
por ejemplo la obligación que contrae una de las partes en un contrato de efectuar
una determinada prestación si una persona que no es parte en el contrato ejecuta
un hecho o quiere que el deudor contraiga la obligación.
• Condiciones Mixtas
Conforme al Art. 1477 CC, es condición mixta aquella que en parte depende de
la voluntad del acreedor, y en parte de la voluntad de un tercero o de un acaso.
Omite el Código la opción de que en parte dependa de la voluntad del deudor, lo
cual el legislador hace, en opinión de Víctor Vial, en atención a que la condición
que depende de la voluntad del deudor no es aceptada.
Un ejemplo de condición mixta sería una convención en virtud de la cual Juan se
obliga a entregar gratuitamente un auto a Pedro si éste se casa con María, ya que
depende tanto de la voluntad de una de las partes (Pedro) como de un tercero
(María).
139
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
6. Condición Suspensiva
Entendemos por condición suspensiva el hecho futuro e incierto del cual depende el
nacimiento o exigibilidad de un derecho.
Los efectos de la condición suspensiva son distintos según el estado en el cual se
encuentre, pudiendo estar pendiente, cumplida o fallida.
Si bien en estricto rigor el derecho del acreedor y la obligación del deudor sólo nacen una
vez que la condición se cumple, la ley finge que tanto el derecho como la obligación
existen desde el momento en que se constituye la relación de obligación, como si ésta
hubiera sido pura y simple. Es por ello que se dice que la condición suspensiva cumplida
opera con efecto retroactivo.
140
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Sin embargo, motivos prácticos y los mismos argumentos que otorga el pasaje del
mensaje del Código citado hacen parecer excesivo el plazo de diez años, sobre todo en la
sucesión por causa de muerte, ya que cuando un legado se otorga bajo condición
suspensiva, se produce en el hecho un fideicomiso, quedando los herederos como
141
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
7. Condición Resolutoria
La condición resolutoria es el hecho futuro e incierto del cual depende la extinción de un
derecho.
3) El Pacto Comisorio
El pacto comisorio es, básicamente, la condición resolutoria tácita expresada en un
contrato de compraventa.
Mediante el pacto comisorio, se estipula expresamente que, no pagándose el precio en el
tiempo convenido, se resuelve el contrato de compraventa.
Ahora bien, se entiende generalmente que no es exclusivo a la compraventa, pese a su
ubicación en el Código, por lo que puede estipularse en cualquier contrato bilateral, y
respecto del incumplimiento de cualquier tipo de obligación.
Así, en términos más amplios, podemos definir el pacto comisorio como una convención
mediante la cual las partes de un contrato estipulan que el incumplimiento de la obligación
de una de ellas traerá como consecuencia la resolución del contrato.
142
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Ahora bien, la doctrina distingue otro tipo de pacto comisorio, que se desprende del tenor
literal del Art. 1879 CC: “Si se estipula que por no pagarse el precio al tiempo
convenido, se resuelva ipso facto el contrato de venta, el comprador podrá, sin embargo,
hacerlo subsistir, pagando el precio, lo más tarde, en las veinticuatro horas subsiguientes
a la notificación judicial de la demanda”.
Este es el llamado pacto comisorio calificado, mediante el cual se estipula que el
incumplimiento de la obligación de una de las partes produce la resolución del contrato
de pleno derecho, lo cual no ocurre en el pacto comisorio simple, donde la resolución
debe ser demandada por el contratante diligente.
No obstante, puede evitarse esta resolución de pleno derecho si el deudor cumple con su
obligación en las veinticuatro horas posteriores a la notificación judicial de la demanda.
Entre las partes, los efectos son muy similares, ya que la ley les otorga el derecho de ser
retrotraídas al estado en que se encontrarían de no haberse celebrado el acto. Sin embargo,
existe una gran diferencia, y es que no se deben los frutos percibidos mientras la condición
estaba pendiente, salvo que la ley, el testador, el donante o los contratantes hayan
dispuesto lo contrario (Art. 1488 CC).
Ahora bien, respecto de terceros, hay una importante diferencia con la nulidad, ya que
aquí no hay acción reivindicatoria contra terceros poseedores de buena fe. Sin embargo,
143
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
los Arts. 1490-1491 CC hacen una distinción en esta materia para determinar si existe o
no buena fe.
Conforme al Art. 1490 CC, no hay acción reivindicatoria contra terceros poseedores de
buena fe cuando se trata de la restitución de bienes muebles.
Sin embargo, en virtud del Art. 1491 CC, si el bien era inmueble, la condición resolutoria
constaba en el título respectivo, y tal título se otorgó o inscribió por escritura pública, se
presume la mala fe del tercero, por lo que se puede ejercer la acción reivindicatoria en su
contra. Lo mismo aplica si sobre el inmueble se constituyeron hipotecas, censos o
servidumbres.
8. El Plazo
A) Aspectos Generales
En su Art. 1494, el Código Civil define el plazo como “la época que se fija para el
cumplimiento de la obligación”. La doctrina, no obstante, nos otorga una mejor
definición: “Hecho futuro y cierto del cual depende la exigibilidad o extinción de un
derecho”.
Tenemos así las dos principales características del plazo, que son la futureidad y la
certidumbre.
Por otra parte, mientras las condiciones pueden encontrarse pendientes, cumplidas o
fallidas, el plazo sólo puede estar pendiente o cumplido, ya que al existir certidumbre de
que el día prefijado llegará, no es posible suponer un plazo fallido.
Además, mientras las condiciones operan con efecto retroactivo una vez cumplidas, el
plazo sólo produce sus efectos hacia el futuro, y jamás opera con efecto retroactivo.
Una última gran diferencia es que el cumplimiento del plazo opera siempre de pleno
derecho, mientras que la condición, en ciertos casos, requiere de sentencia judicial que
declare su cumplimiento para producir sus efectos.
144
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
1) Plazo Suspensivo
Estando pendiente el plazo suspensivo, nace el derecho del acreedor y la obligación del
deudor, pero el acreedor no puede exigir el cumplimiento de la obligación.
Esto, sin embargo, no obsta a que el deudor cumpla la obligación con anterioridad a la
fecha en que ésta se hace exigible, con lo cual renuncia tácitamente al plazo que se
encuentra establecido en su exclusivo beneficio.
Una vez cumplido el plazo suspensivo, el acreedor puede ejercer su derecho y exigir la
prestación debida.
2) Plazo Extintivo
Pendiente el plazo extintivo, nace el derecho del acreedor y la obligación del deudor,
pudiendo aquél ejercer su derecho y reclamar la prestación debida.
145
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Sin embargo, el derecho del acreedor no se adquiere permanentemente, toda vez que
existe la certeza de que llegado un día preestablecido, dicho derecho se extinguirá, lo cual
no afecta, en todo caso, al ejercicio ni al goce del derecho.
Por su parte, una vez cumplido el plazo extintivo, se extingue el derecho. Si el derecho
autorizaba a su titular para adquirir el dominio, la posesión o la mera tenencia de una
cosa, éste debe restituirla a la parte que tiene derecho a exigir la restitución.
2) Renuncia
El plazo se extingue antes de su vencimiento por la renuncia, que puede formular la
persona en cuyo beneficio el plazo ha sido establecido. La renuncia puede ser expresa o
tácita, y constituye renuncia tácita el pago que hace el deudor de la obligación
encontrándose el plazo pendiente.
Aunque por regla general el deudor puede renunciar al plazo establecido en su exclusivo
beneficio, existen ciertos casos en que no puede renunciar al plazo, casos que contempla
el Art. 1497 CC, y que son:
• Cuando le esté prohibido por el testador o por el contrato;
• Cuando el pago anticipado acarrea al acreedor un perjuicio que se propuso evitar
mediante el plazo.
3) Caducidad
El plazo se extingue por caducidad cuando la mantención del plazo produciría un fuerte
riesgo de que el acreedor no podrá satisfacer su crédito.
La caducidad puede ser legal, si la establece la ley, o convencional, si la acuerdan las
partes de manera anticipada.
Los casos de caducidad legal están previstas en el Art. 1496 CC, y son los siguientes:
• Notoria Insolvencia del Deudor
El Código dispone que el pago de una obligación a plazo puede exigirse antes de
su vencimiento si se trata de un deudor que “se encuentre en notoria insolvencia
y no tenga la calidad de deudor en un procedimiento concursal de
reorganización” (Art. 1496 N°1 CC).
La excepción se refiere a la posibilidad de que, para evitar la liquidación, la
empresa deudora solicite y obtenga una resolución que ordene la reorganización
de sus pasivos según los Arts. 54 y ss. de la Ley Nº20.720.
146
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
9. El Modo
El modo está regulado en los Arts. 1089-1096 CC. Es muy excepcional, y casi exclusivo
en la práctica a las asignaciones testamentarias, aunque puede introducirse en una
convención.
Podemos definir la obligación modal como aquella que se establece en el testamento o en
una convención, en virtud de la cual el asignatario o la parte que adquiere una cosa debe
aplicarla a un fin especial, como el de ejecutar ciertas obras o sujetarse a ciertas cargas.
La obligación del beneficiario no es una contraprestación en cuanto a lo recibido, sino
una restricción a las facultades que respecto de ello se gozan.
147
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Más discutible es el caso en que se estipule una obligación modal en un contrato, ya que
el Código Civil hace plenamente aplicables las normas de las asignaciones testamentarias
modales a tales obligaciones. De ello podría interpretarse que sin una cláusula resolutoria
expresada en el contrato, no podría resolverse el mismo, y que por lo tanto, el contrato no
incluiría la condición resolutoria tácita. Por lo mismo, siguiendo tal interpretación,
debería estipularse un pacto comisorio.
Pero esto es discutible, más aun teniendo en consideración la redacción del Art. 1489
CC, según el cual la condición resolutoria tácita va envuelta en todo contrato bilateral.
El problema, más bien, se presenta en los contratos unilaterales, donde no está presente
la condición resolutoria tácita, aunque la ley permite en ciertos casos su resolución, como
ocurre en la donación, por ejemplo.
10. La Representación
A) Aspectos Generales
Aunque lo más frecuente es que las partes en un contrato concurran o intervengan
personalmente en su celebración, es posible que el autor del acto jurídico unilateral o una
de las partes de la convención se encuentre impedida para concurrir personalmente a su
celebración.
Por lo mismo, la ley hace posible que se encargue a otra persona la gestión de la cual el
interesado no puede hacerse cargo personalmente, y es por ello común que una persona
dé a otra poder para que contrate a nombre y en lugar suyo.
Los efectos del acto que concluye una persona a nombre de otra se radican directamente
en esta última, como si hubiera concurrido personalmente a la celebración de dicho acto.
148
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
C) Clases de Representación
1) Representación Legal
La representación legal, también llamada necesaria, supone que una persona se encuentra
en la imposibilidad jurídica de ejercer por sí sola la autonomía privada, careciendo por lo
mismo de la aptitud para disponer de sus propios intereses.
A través de normas inderogables, la ley sustrae del incapaz la facultad de proveer por sí
mismo a su propios intereses, y al juicio del interesado sustituye el juicio y la decisión de
otro sujeto, al cual se confía, conjuntamente, la competencia para el cuidado de los
intereses del incapaz, las resoluciones en la gestión de sus asuntos y la representación en
los negocios que celebre por cuenta de aquél.
El representado legal no puede decidir libremente sobre la persona que lo representa,
siendo necesariamente su representante el que determina la ley.
149
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
El representante legal debe ser plenamente capaz, y puede ser, por ejemplo, el padre o la
madre del hijo de familia, el adoptante del adoptado o el tutor o curador del pupilo.
2) Representación Voluntaria
A diferencia de la representación legal, la representación voluntaria surge exclusivamente
como consecuencia de un acto voluntario del interesado, que otorga poder a otra persona
para que actúe a su nombre.
Supone la más amplia libertad del interesado para decidir si actúa o no personalmente, y
en caso de optar por actuar representado, para escoger a la persona del representante, que
puede incluso ser una persona incapaz.
D) Requisitos de la Representación
Para que exista representación, la doctrina requiere la concurrencia copulativa de los
siguientes requisitos:
• El Representante debe Declarar su Propia Voluntad
Para dar vida al acto jurídico que celebra en nombre de otro, el representante debe
manifestar su propia voluntad, ya que es él quien contrata.
La doctrina y jurisprudencia concuerdan en que basta con que el representante
tenga capacidad relativa, ya que el acto no compromete su propio patrimonio, sino
el del representado, y la capacidad plena se exige cuando se comprometen los
derechos propios, y es por ello que se permite que los relativamente incapaces
puedan ser mandatarios.
150
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
El acto por el cual una persona otorga a otra el poder de representarla toma el
nombre de apoderamiento.
La autorización para actuar a nombre del representado debe ser anterior a la
celebración del acto en que ejerce dicho poder.
Sin embargo, y aunque no exista poder de representación, es posible que los
efectos del acto ejecutado por una persona se radiquen en otra, como si hubiere
existido este poder, lo cual ocurre en dos casos:
o Cuando el acto jurídico ha sido celebrado por un agente oficioso o gestor
de negocios ajenos, se entiende que si la gestión realizada es útil para el
interesado, éste le ha autorizado en el momento mismo en que se realizó;
o Cuando con posterioridad a la celebración del acto, el interesado lo
ratifica.
E) Efectos de la Representación
Sea la representación legal o voluntaria, sus efectos son los mismos, es decir, que los
derechos y obligaciones del acto se radican en el patrimonio del representado como si
hubiera contratado él mismo, lo cual es el efecto normal.
Ahora bien, cuando un acto o contrato es ejecutado por alguien que carece de poder de
representación, o por quien teniendo un poder de representación se excede de sus
facultades, tal acto o contrato tiene como sanción, en principio, la inoponibilidad de sus
efectos ante la persona que se pretendió obligar.
Sin embargo, el interesado puede ratificar el acto, y entendemos la ratificación como el
acto jurídico unilateral en virtud del cual el representado aprueba lo ejecutado o celebrado
por quien se dijo su representante o lo que ejecutó o celebró su representante
excediéndose de sus facultades.
151
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Los efectos de esta falta de poder relativa son los mismos que los de la absoluta, ya que,
para el acto que se realizó, quien obró a nombre ajeno no tenía facultades, y es lo mismo
que no hubiera sido representante en absoluto.
Según una primera opinión doctrinal, la sanción de este acto es la inexistencia por falta
de voluntad, ya que dicho acto no puede atribuirse a la voluntad del representado al no
operar el mecanismo de la representación.
Contra esta teoría se ha objetado que, de ser así, no se entendería que el acto pueda ser
ratificado por el representado y con ello producir todos sus efectos. Por esta razón, la
opinión más extendida actualmente es que la sanción para los actos realizados a nombre
de otro por un falso representante es la inoponibilidad respecto del supuesto representado,
es decir, leyendo a contrario sensu el Art. 1448 CC, el acto no produce efectos como si
el representado lo hubiera celebrado él mismo, siéndole absolutamente ajeno, inoponible.
El supuesto representado es un tercero en relación con dicho acto, y no puede verse
vinculado por el mismo.
Sin embargo, existen casos excepcionales en los que la ley, en atención a la buena fe del
tercero, impone los efectos de la representación a pesar de la falta de poder del
representante, y sin que el representado haya ratificado el acto.
Así, si el mandato se ha extinguido (por ejemplo, por revocación del mandante) y el
tercero procede de buena fe, resulta obligado el mandante (Art. 2173 CC), y el falso tutor
o curador pueden obligar al pupilo en los actos que realice a su nombre y que le reporten
positiva ventaja (Art. 426 CC).
Distinto es el caso en que una persona obra a nombre de otra, pero sabiendo que no tiene
facultades para representarla y sin aparentar que las posee.
Por ejemplo, si alguien, viendo que un amigo que reside en el extranjero ha tenido un
accidente, asume la administración de un local comercial que tiene este último, para evitar
que se produzca un perjuicio a sus negocios y mientras recupera su salud y pueda él
mismo nombrar un mandatario o representante.
Es un supuesto de gestión de negocios ajenos, llamada también agencia oficiosa, y que
el Código Civil regula como un cuasicontrato.
Los actos que se realizan en esta gestión pueden obligar al titular del negocio gestionado,
siempre que el negocio haya sido bien administrado (Art. 2290 CC).
G) Extinción de la Representación
La doctrina señala como causales de extinción de la representación:
• La revocación del poder, que es un acto jurídico unilateral del representado;
• La muerte del representado;
• La muerte del representante.
Se entiende que la muerte de cualquiera de los dos pone fin a la representación,
ya que un elemento esencial de la convención es la confianza que existe entre los
contratantes, que puede no necesariamente existir con los herederos de cada uno.
152
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
1. Introducción
A) Aspectos Generales
La reacción del ordenamiento jurídico contra el acto jurídico que no cumple con los
requisitos que establece puede ser de las más diversas formas. Puede consistir tanto en
una sanción que afecte a los sujetos que lo celebraron, como también al acto en sí mismo.
Por lo anterior, no es posible dar un principio general de que toda disconformidad del acto
con el ordenamiento jurídico se sanciona con la ineficacia del acto, dado que la sanción
podría consistir, por ejemplo, en una multa contra los sujetos responsables.
Sí podemos decir que el ordenamiento jurídico reacciona de distintas formas ante una
disconformidad, por lo que podemos decir que existen distintos tipos de sanciones.
Cuando la ley reacciona en contra del acto disconforme y no en contra de las personas
que lo celebraron, lo sanciona con la ineficacia, y podemos decir que un acto jurídico es
ineficaz cuando no produce efecto alguno, o cuando sus efectos se producen de modo
efímero o caduco.
B) Ineficacias Originarias
La privación de los efectos propios de un acto pueden deberse a un defecto que concurre
al momento de su celebración o a un acontecimiento que sucede con posterioridad a su
perfeccionamiento.
En el primer caso, hablamos de ineficacias originarias, mientras que, en el segundo, nos
referiremos a ineficacias sobrevinientes.
Por ejemplo, si un acto tiene objeto ilícito y es declarado nulo, su ineficacia es originaria,
aunque la nulidad se declare con posterioridad, porque la razón de la nulidad es un defecto
que estaba presente en el momento en que se originó dicho acto.
En cambio, si el comprador no cumple con su obligación de pagar el precio y se declara
la resolución del contrato, estaremos frente a una ineficacia sobreviniente, porque al
perfeccionarse el acto jurídico este no sufría de ningún defecto, y la razón de la ineficacia
es el incumplimiento de la obligación de pagar el precio, que se produce después de
haberse perfeccionado el contrato.
Las ineficacias originarias más importantes son la inexistencia y las nulidades, en sus
diversos tipos, esto es, absoluta o relativa.
También existen algunas ineficacias originarias que no son ocasionadas por un vicio o
defecto que entraña la nulidad, como sucede con la rescisión por lesión enorme, o también
con la revocación de actos realizados en perjuicio de terceros (Art. 2468 CC).
153
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
C) Ineficacias Sobrevinientes
1) Ineficacias Sobrevinientes Voluntarias
Las ineficacias sobrevinientes voluntarias son aquellas que se producen respecto de un
acto que no tiene un defecto coetáneo al momento de su perfeccionamiento, pero respecto
del cual las partes, de común acuerdo, o excepcionalmente, una de ellas de modo
unilateral, deciden ponerle término, como sucede en los siguientes casos:
• Resciliación o Mutuo Disenso
Se denomina resciliación o mutuo disenso la extinción de un acto jurídico bilateral
por acuerdo de las partes.
El Art. 1567 CC la contempla como un modo de extinguir las obligaciones,
porque lo más frecuente es que el objeto de la resciliación sea un contrato.
Por ello, el mismo Código señala que todo contrato es ley para las partes, y no
puede ser invalidado sino por su consentimiento mutuo o por causales legales
(Art. 1545 CC).
El acuerdo por el que se rescilia un contrato es una convención que extingue
efectos jurídicos. En general, todos los contratos pueden ser resciliados, salvo
aquellos en los que la autonomía privada está limitada, como sucede, por ejemplo,
con el matrimonio.
Aunque se hable de divorcio de común acuerdo, nuestra ley no lo contempla como
tal, puesto que se requiere una sentencia judicial dictada conforme a una causa
legal, entre las cuales está un plazo de cese de la convivencia, que puede ser de
uno o tres años, según si haya acuerdo o no en el divorcio (Art. 53 LMC).
• Revocación
La revocación es el acto por el cual una de las partes, de manera unilateral y sin
necesidad de causa legal, pone fin a un acto o contrato.
La revocación procede, como regla general, en los actos jurídicos unilaterales,
como el testamento (Art. 1212 CC) o la oferta (Art. 99 CdC), aunque la
revocación unilateral no procederá cuando por ella se constituya una situación
jurídica favorable y definitiva para un tercero, como ocurre con el reconocimiento
de hijo no matrimonial (Art. 189 Inc. 2° CC) o con la remisión de una deuda
(Arts. 1653 y 1386 CC).
En cambio, respecto de los actos jurídicos bilaterales, la regla es que sólo pueden
dejarse sin efecto por mutuo acuerdo de las partes, aunque por excepción, y dada
la naturaleza de la relación jurídica nacida del acto, la ley puede atribuir a una
parte la facultad para dejar sin efecto por su propia voluntad dicho acto jurídico.
Un caso típico es el contrato de mandato, en el que, al tratarse de un contrato
intuito personae y de confianza, se admite que el mandante pueda ponerle término
por su sola voluntad, esto es, por revocación (Art. 2163 N°3 CC).
La revocación puede adoptar denominaciones diversas en ciertos contratos, como
por ejemplo, en la sociedad, en que la revocación unilateral toma el nombre de
renuncia (Art. 2108 CC).
En el contrato de arrendamiento, ya sea que la voluntad de ponerle término
provenga del arrendador o del arrendatario, el acto por el cual se pone término al
contrato, en los casos en que ello es posible, se denomina desahucio (Art. 1951
CC).
• Retracto o Desistimiento
Una forma singular de revocación es la que se produce en un tiempo próximo a la
celebración del acto jurídico en razón de que se admite, por diversas razones, que
154
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
una de las partes tiene derecho, en un plazo breve, a arrepentirse del acto
celebrado, y que se suele denominar retracto, retractación o desistimiento.
Por ejemplo, es lo que sucede cuando se vende una cosa y se entregan arras en
garantía, caso en el cual, se entiende que en un plazo de dos meses cada
contratante puede dejar sin efecto el contrato perdiendo las arras o restituyéndolas
dobladas (Arts. 1803 y 1804 CC).
• Terminación
Se suele denominar terminación a la resolución que opera respecto de contratos
de tracto sucesivo, es decir, de aquellos cuyos efectos se van desplegando
progresivamente en el tiempo.
Por ello, se habla de terminación de un contrato de arrendamiento de cosa o de un
contrato de trabajo.
La Ley de Matrimonio Civil emplea también esta palabra para hablar de la
extinción del matrimonio (Art. 42 LMC).
• Rescisión
El término rescisión alude a la nulidad relativa, pero el Código suele emplearlo en
diversos sentidos, designándolo para ineficacias que no son propiamente una
nulidad relativa, como podemos ver a propósito de las donaciones (Art. 1426
CC), en que se refiere más bien a una resolución por incumplimiento.
• Disolución
Se usa este término para designar la pérdida de eficacia del contrato de sociedad
(Arts. 2098 y ss. CC), probablemente porque ella conlleva la extinción no sólo
de un acto, sino de una persona jurídica.
Por su analogía con este contrato, también se habla de disolución respecto de la
sociedad conyugal (Art. 1764 CC).
• Caducidad
La caducidad es una forma de extinción de un derecho o relación jurídica que
intrínsecamente contiene un elemento que hace depender la mantención de su
155
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Podemos mencionar varias diferencias entre la inoponibilidad y la nulidad, como son, por
ejemplo:
• La nulidad ataca la validez del acto mismo, privándolo de eficacia tanto respecto
de las partes como de los terceros, mientras que la inoponibilidad sólo se dirige a
privar de efectos al acto respecto de terceros de buena fe;
• La nulidad es una sanción de orden público, por lo que no puede renunciarse
anticipadamente, mientras que la inoponibilidad sí puede renunciarse, siendo una
sanción de orden privado, establecida a favor de los terceros de buena fe;
• Si la nulidad absoluta aparece de manifiesto en el acto o contrato, puede y debe
ser declarada de oficio por el juez, mientras que la inoponibilidad nunca puede ser
declarada de oficio.
Algunos autores consideran que los únicos terceros que pueden beneficiarse de la
inoponibilidad son los terceros relativos, aunque esto no siempre es así, ya que,
excepcionalmente, los terceros absolutos a un acto jurídico pueden alegar la
inoponibilidad, como ocurre en los casos de inoponibilidad por falta de concurrencia o
consentimiento, que estudiaremos a continuación.
Por otro lado, lo normal es que se haga valer la inoponibilidad como excepción, pero es
posible que se deduzca como acción en ciertos casos, como sucede con la acción pauliana.
La doctrina agrupa los distintos casos de inoponibilidad según sean de forma o fondo,
como pasamos a analizar.
B) Inoponibilidades de Forma
Las inoponibilidades de forma son aquellas que se basan en la omisión de ciertas
formalidades exigidas para que los efectos del acto jurídico puedan hacerse valer frente a
terceros.
156
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
C) Inoponibilidades de Fondo
Las inoponibilidades de fondo son aquellas que se basan en los efectos de un acto que
afecta injustamente los derechos de terceros.
Tales inoponibilidades son:
• Inoponibilidades por Falta de Concurrencia o Consentimiento
Hablamos aquí de casos en que el acto o contrato no puede hacerse valer en contra
de las personas que no han concurrido como partes a su celebración, como ocurre,
por ejemplo, en los siguientes casos:
o Conforme al Art. 1815 CC, la venta de cosa ajena vale, sin perjuicio de
los derechos del dueño de la cosa vendida, mientras no se extingan por el
lapso del tiempo;
o Según dispone el Art. 1490 CC, si el que debe una cosa mueble a plazo o
bajo condición suspensiva o resolutoria, la enajena, no habrá derecho de
reivindicarla contra terceros poseedores de buena fe.
Como decíamos anteriormente, no sólo los terceros relativos pueden oponer este
tipo de inoponibilidad, sino también los terceros absolutos.
157
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
158
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Todas estas disposiciones dan a entender que la omisión de ciertos requisitos prescritos
por la ley tiene una sanción de alcance más amplio que la nulidad, lo que se desprende
claramente de expresiones como “no produce efecto alguno” o “se mirará como no
ejecutado o celebrado”.
Esto no ocurre con el acto que adolece de un vicio de nulidad, que se tiene por ejecutado
o celebrado y produce, por lo mismo, todos los efectos que le son propios hasta que se
declare judicialmente la nulidad.
159
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Los principales argumentos con los que Alessandri refuerza esta postura son:
• El Código Civil no contempla la inexistencia como sanción, ni reglamenta sus
consecuencias, como sí hace con la nulidad, por ejemplo;
• El Art. 1682 CC sanciona con la nulidad absoluta la omisión de los requisitos o
formalidades que las leyes prescriben para el valor de ciertos actos o contratos en
consideración a su naturaleza, refiriéndose tanto a los requisitos de existencia
como de validez, ya que los primeros también se exigen para el valor de un acto
en consideración a su naturaleza;
• El mismo Art. 1682 CC sanciona con nulidad absoluta los actos de los
absolutamente incapaces, y si el Código hubiera seguido la teoría de la
inexistencia, hubiera declarado tales actos inexistentes, ya que la demencia del
autor o de una de las partes implica la falta de voluntad.
Según dispone el Art. 1681 Inc. 2° CC, la nulidad puede ser absoluta o relativa, y las
principales diferencias entre una y otra dicen relación con las causales para invocarlas,
las personas que pueden impetrarlas, y en el saneamiento de cada una.
Existen varios principios comunes para ambas clases de nulidad, los cuales son:
• La nulidad es una sanción de derecho estricto, por lo que no puede aplicarse por
analogía, y no hay otros casos de nulidad que los expresamente establecidos por
la ley;
160
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
5. La Nulidad Absoluta
A) Aspectos Generales
La nulidad absoluta es la ineficacia originaria, declarable judicialmente, que tiene lugar
cuando en el acto o contrato se ha omitido algún requisito que la ley prescribe para su
valor, en consideración a su naturaleza o especie.
El Art. 1682 CC establece de forma taxativa las causales de nulidad absoluta, las cuales
son:
• El objeto ilícito;
• La causa ilícita;
• La omisión de algún requisito o formalidad que las leyes prescriben para el valor
de ciertos actos o contratos en consideración a la naturaleza de los mismos
(solemnidades de validez);
• La incapacidad absoluta de alguna de las partes.
Además, para quienes no aceptan la teoría de la inexistencia, hay que agregar las
siguientes causales:
• Falta de voluntad (incluyendo según ciertos autores las hipótesis de fuerza
absoluta y error esencial);
• Falta de objeto;
• Falta de causa;
• Falta de solemnidades requeridas para la existencia de los actos jurídicos.
161
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Sin perjuicio de esto, cabe destacar una excepción contenida en el Art. 1683 CC,
consistente en que carece de esta facultad la persona que ejecutó el acto o celebró el
contrato sabiendo o debiendo saber del vicio que lo invalidaba. Esta norma debe
interpretarse restrictivamente, al ser excepcional, y por lo tanto, sólo aplica para el autor
del acto jurídico unilateral o a las partes del acto jurídico bilateral.
La jurisprudencia ha interpretado el significado de las expresiones “sabiendo” y
“debiendo saber”, en el sentido de que con la primera, la ley se refiere al conocimiento
directo, personal y efectivo del vicio de nulidad absoluta, y con la segunda, quiere decir
que el autor del acto o la parte en el contrato no puede alegar ignorancia del vicio, por
cuanto las circunstancias obligan a presumir lo contrario. Hablamos por tanto de un error
de hecho inexcusable.
Esta norma es de toda lógica, ya que nadie puede aprovecharse de su propio dolo, y por
lo tanto, se niega la legitimidad para solicitar la declaración de nulidad.
Es necesario aclarar que la aplicación de esta norma es escasa, dado que fue suprimido el
ministerio público judicial en los juzgados de primera instancia (D.F.L. Nº426 de 1927),
y permanece sólo en las Cortes de Apelaciones y Suprema, compuesto por el funcionario
denominado fiscal judicial.
Existe un fiscal judicial por cada Corte de Apelaciones y un fiscal de la Corte Suprema
(Art. 350 COT).
Aunque en teoría estos fiscales podrían pedir la nulidad absoluta incluso en tribunales de
primera instancia (Art. 361 COT) o en las cortes cuando se les pida su dictamen (Arts.
357 y 359 COT), para lo cual no será necesario que aparezca de manifiesto en el acto el
vicio de nulidad, en la práctica esto no sucede.
162
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
6. La Nulidad Relativa
A) Aspectos Generales
La nulidad relativa o rescisión es la ineficacia originaria, declarable judicialmente, que
tiene lugar cuando en el acto o contrato se ha omitido algún requisito que la ley prescribe
para su valor, en consideración a la calidad o estado de las personas que los ejecutan o
celebran.
Según se desprende de lo dispuesto en el Art. 1682 CC, cualquier especie de vicio que
no constituya una causal de nulidad absoluta se sanciona con la nulidad relativa, por lo
que podemos decir que la nulidad relativa constituye la regla general en esta materia.
Respecto de los actos realizados por personas relativamente incapaces (menores adultos
e interdictos por disipación), es necesario precisar que si el incapaz actúa mediante la
representación o autorización de su representante legal (padre o madre que ejerce la patria
potestad, tutor o curador) y se cumple con las exigencias específicas que se hacen para
ciertos actos más importantes, el acto es plenamente válido, sin que se pueda alegar que
aun así el incapaz resultó lesionado o perjudicado en sus intereses.
Otra acotación cabe hacer en relación con los actos de los relativamente incapaces, y es
que no siempre la falta de las formalidades requeridas da lugar a la nulidad relativa, ya
que en ocasiones la ley declara procedente una sanción diversa.
Así, tratándose de un menor adulto sujeto a patria potestad, los actos que ejecute sin la
autorización del padre o madre son válidos, pero sólo le obligan si cuenta con un peculio
profesional o industrial, y si se trata de contraer préstamos de dinero a interés o comprar
al fiado y no hay autorización escrita de su padre o madre, le obligan en sus bienes, aunque
no sean del peculio profesional o industrial, pero sólo hasta concurrencia del beneficio
que haya reportado del acto (Art. 260 CC). En ambos casos, la sanción no es la nulidad,
sino la inoponibilidad total o parcial del acto en favor del menor.
163
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
La persona en cuyo beneficio la ley establece la nulidad relativa es aquella que sufrió el
vicio que hace anulable el acto, como sería la víctima del error, la fuerza o el dolo, o el
incapaz relativo que celebró el acto sin la autorización de su representante legal, por
ejemplo.
Además, pueden alegar la rescisión los herederos de la persona que, teniendo derecho a
pedirla, falleció sin haberlo hecho. Esto es lógico, pues los herederos representan al
causante en todos sus derechos y obligaciones transmisibles, y uno de sus derechos
transmisibles es pedir la rescisión del acto o contrato celebrado por el causante en cuyo
beneficio la ley establece la nulidad relativa.
Finalmente, pueden también alegar la rescisión los cesionarios de la persona que tenía
derecho a demandarla, y entendemos por cesionarios aquellos a quienes la persona en
cuyo beneficio la ley establece la nulidad relativa, o sus herederos, transfieren por acto
entre vivos los derechos que emanan del acto o contrato anulable por el vicio de nulidad
relativa, entendiéndose incluido en la cesión el derecho a demandar la rescisión.
Es necesario mencionar en esta materia el Art. 1685 CC, que dispone: “Si de parte del
incapaz ha habido dolo para inducir al acto o contrato, ni él ni sus herederos o
cesionarios podrán alegar nulidad. Sin embargo, la aserción de mayor edad, o de no
existir la interdicción u otra causa de incapacidad, no inhabilitará al incapaz para
obtener el pronunciamiento de nulidad”.
Esta norma supone que la parte que contrató con el relativamente incapaz lo haya hecho
creyendo que éste era capaz, incurriendo así en un error que fue provocado por las
maniobras dolosas del incapaz con el propósito de engañarlo.
La ley sanciona así el dolo del incapaz, privándolo del derecho a alegar la rescisión por
su propia incapacidad, dando aplicación al principio de que nadie puede aprovecharse de
su propio dolo.
Ahora bien, la ley no considera constitutivo de dolo el engaño consistente en la simple
aserción de ser mayor de edad, o de no existir la interdicción u otra causa de incapacidad,
sancionando así implícitamente la falta de diligencia de la persona que no hizo nada por
comprobar si afectaba o no a la contraparte alguna causal de incapacidad legal.
Por ejemplo, si el menor adulto se limita a afirmar que es mayor de edad, la ley entiende
que el engaño no es sancionable, pero si además exhibiera una cédula de identidad falsa
para consumar el engaño, queda claro que existen maniobras dolosas que impiden que el
menor pueda después solicitar la declaración de nulidad relativa.
164
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Sin perjuicio de lo anterior, puede ocurrir que la persona legitimada para demandar la
nulidad relativa fallezca antes del vencimiento del plazo, caso del cual se ocupa el Art.
1692 CC.
Esta disposición distingue según si los herederos son o no mayores de edad, disponiendo
que, si lo son, gozan del plazo completo de cuatro años si este no hubiere comenzado a
correr, y en caso contrario, del remanente del plazo.
Por otra parte, si fueran menores de edad, el plazo o su remanente comienzan a correr
desde que alcancen la mayoría de edad. Sin embargo, no puede nunca solicitarse la
declaración de nulidad transcurridos diez años desde la celebración del acto o contrato.
2) Clasificación de la Confirmación
La confirmación puede ser de dos clases:
• Confirmación Expresa
Se produce cuando la parte que tiene derecho a pedir la rescisión de un acto
jurídico, o sus herederos o cesionarios, declaran su voluntad de validar dicho acto
en términos explícitos y directos, haciendo desaparecer el vicio.
• Confirmación Tácita
Conforme al Art. 1695 CC, consiste en la ejecución voluntaria de la obligación
contraída. Así, aun sin haber una declaración de voluntad expresa de validar el
165
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
3) Características de la Confirmación
La confirmación presenta las siguientes características:
• Es un acto jurídico unilateral, ya que para nacer a la vida del Derecho requiere
la manifestación de voluntad de una sola parte, el confirmante;
• Es un acto jurídico accesorio, ya que no puede subsistir sin el acto o contrato que
se convalida;
• Es irrevocable, pues quien confirma un acto rescindible no puede posteriormente
desconocer la confirmación y solicitar la rescisión del acto convalidado;
• Opera con efecto retroactivo, lo que significa que, confirmado el acto, se entiende
que ha sido siempre válido y que nunca tuvo un vicio de nulidad relativa.
4) Requisitos de la Confirmación
Para que se produzcan los efectos de la confirmación, es necesario que cumpla con los
siguientes requisitos:
• La confirmación sólo opera tratándose de un vicio que la ley sanciona con la
nulidad relativa, ya que el vicio que la ley sanciona con nulidad absoluta no puede
ser saneado sino por el transcurso del tiempo;
• La confirmación debe necesariamente provenir de la persona que tiene derecho a
alegar la nulidad relativa, tal y como dispone el Art. 1696 CC;
• El confirmante debe ser capaz de contratar, según dispone el Art. 1697 CC;
• La confirmación debe hacerse en tiempo oportuno, entendiéndose por tal el que
media entre la celebración del acto jurídico y la declaración judicial de nulidad.
Una vez declarada la nulidad relativa, se entiende que el acto nunca existió, por
lo que no produce efecto alguno su confirmación;
• La confirmación debe efectuarse después de haber cesado la causa de invalidez,
ya que, de otra forma, si subsiste el mismo vicio, se daría vida a un acto también
anulable;
• La confirmación, cuando es expresa, debe cumplir con las mismas solemnidades
a que por ley está sujeto el acto o contrato que se confirma, según lo dispuesto en
el Art. 1694 CC;
• La ratificación debe efectuarse con conocimiento del vicio que afecta el acto, y
teniendo conciencia del derecho que asiste al confirmante de solicitar la rescisión
del acto.
166
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
7. Efectos de la Nulidad
A) Aspectos Generales
Como hemos mencionado anteriormente, para que se produzcan los efectos propios de la
nulidad, sea absoluta o relativa, es necesario que exista una sentencia judicial firme o
ejecutoriada que declare la nulidad del acto o contrato.
Con anterioridad a la declaración judicial, el acto o contrato anulable o rescindible
produce de igual manera todos sus efectos como si fuera válido, sin perjuicio de que
dichos efectos serán efímeros, y teniendo en consideración que una vez declarada
judicialmente la nulidad, el acto no sólo dejará de producir efectos, sino que se entenderá
que tampoco produjo efectos en el pasado.
Así, los efectos de la nulidad son exactamente los mismos cuando es absoluta o relativa,
por lo que no hay distinciones entre ambas respecto a sus efectos.
Donde sí debemos distinguir, no obstante, es respecto de las personas ante quienes la
nulidad produce sus efectos, por lo que pasamos a estudiar los efectos de la nulidad entre
las partes y respecto de terceros.
Así, el efecto propio de la declaración de nulidad es el derecho que se concede a las partes
de ser restituidas al estado en que se hallarían si no hubiese existido el acto o contrato
nulo, de modo que si éste engendraba obligaciones que no se encontraban cumplidas, tal
derecho se satisface con la extinción de dichas obligaciones.
Ahora bien, si la extinción de obligaciones, por sí sola, no permite que se produzca este
efecto, debe una de las partes, o ambas, efectuar las prestaciones determinadas por la ley,
que reciben el nombre de restituciones mutuas.
167
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Junto con la cosa, deben restituirse los frutos naturales y civiles, pero aplicando las reglas
generales a que alude el Art. 1687 CC, que son las contenidas en el Título XII del Libro
II del Código Civil, que se refiere a la reivindicación.
En particular, el Art. 907 CC, aplicable en esta materia, distingue para estos efectos entre
el poseedor de buena y de mala fe:
• Poseedor de Mala Fe
Se entiende de mala fe a la parte del acto nulo que recibió la cosa en conocimiento
del vicio que hacía anulable el acto.
El poseedor de mala fe es obligado a restituir los frutos naturales y civiles de la
cosa, y no solamente los percibidos, sino los que el dueño hubiera podido percibir
con mediana inteligencia y actividad, teniendo la cosa en su poder.
Si no existen los frutos, debe el valor que tenían o que hubieran tenido al tiempo
de la percepción, y se consideran como no existentes los frutos que se hubieran
deteriorado en su poder.
• Poseedor de Buena Fe
Se entiende de buena fe a la parte del acto nulo que recibió la cosa con la
convicción de haberla adquirido por medios legítimos, exentos de cualquier vicio
de nulidad.
El poseedor de buena fe no es obligado a la restitución de los frutos percibidos
antes de la contestación de la demanda, y en cuanto a los frutos percibidos
después, se sujeta a las reglas del poseedor de mala fe.
Ahora bien, la regla general que da derecho a las partes para ser restituidas al estado en
que se hallarían si no hubiese existido el acto o contrato nulo presenta las siguientes
excepciones:
• Declaración de Nulidad por Objeto o Causa Ilícita a Sabiendas
El mismo Art. 1687 CC, al establecer la regla general, señala que ésta debe
entenderse sin perjuicio de lo prevenido sobre el objeto o causa ilícita.
Esta referencia se hace al Art. 1468 CC, conforme al cual no puede repetirse lo
que se haya dado o pagado por un objeto o causa ilícita a sabiendas.
Por consiguiente, declarada la nulidad absoluta por objeto o causa ilícita, quien lo
celebró a sabiendas de que adolecía de tales vicios no puede exigir la restitución
de lo que dio o pagó en virtud del acto o contrato, sin perjuicio de que puede estar
obligado a restituir lo que, a su vez, recibió.
168
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Para estos casos, nos dice el Art. 1689 CC que la nulidad judicialmente pronunciada da
acción reivindicatoria contra terceros poseedores, lo cual significa que, declarada nula la
venta, cae también la transferencia del dominio por tradición, de modo que se entiende
que el propietario siempre ha sido el mismo.
Nótese que el tercero queda sujeto a las consecuencias de la nulidad, aunque por su parte
haya habido buena fe e incluso no haya tenido ninguna noticia de la posible nulidad del
contrato por el cual Pedro habría adquirido el inmueble.
Como veremos, es una solución mucho más dura que la que el mismo Código da para el
caso en que el contrato termine por resolución, en el que se protegen los terceros de buena
fe (Arts. 1490 y 1491 CC).
El Art. 1689 CC, en su parte final, aclara que esta regla admite excepciones, y se suelen
mencionar como excepciones los supuestos de la rescisión del decreto de posesión
definitiva del desaparecido (Art. 94 N°4 CC), de la indignidad sucesoria (Art. 976 CC),
de la rescisión de donaciones (Art. 1432 CC) y de la rescisión de la compraventa por
lesión enorme (Art. 1895 CC).
Sin embargo, estas excepciones son más aparentes que reales, porque no se refieren a
casos en los que la ineficacia del acto sea propiamente una nulidad.
Por tanto, la única excepción auténtica a la regla consiste en que el tercer poseedor pueda
alegar que ha adquirido el dominio por la prescripción ordinaria o extraordinaria, según
los casos.
Si el tercero ha adquirido el dominio, lo habrá perdido el demandante, y no podrá
reivindicar.
En principio, la parte que desea alegar la nulidad, y que sabe que la cosa cuya restitución
pretende se encuentra en manos de un tercer poseedor, debería primero demandar a la
contraparte de nulidad, y luego, con la sentencia ejecutoriada que pronuncia la nulidad,
hacer un nuevo juicio, ahora de reivindicación en contra del tercero poseedor.
Pero esto, aparte de engorroso, encierra el riesgo de que el tercero alegue que la sentencia
que declaró la nulidad no le es oponible, dado que él no fue parte del juicio en el que se
dictó.
Por ello, se recomienda que en estos supuestos el demandante ejerza las dos acciones, es
decir, de nulidad contra la otra parte y de reivindicación contra el tercero, en un mismo
proceso judicial, lo que resulta admisible conforme con el Art. 18 CPC, ya que se trata
de acciones compatibles que emanan de un mismo hecho.
169
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
El Art. 1689 CC sólo se refiere al derecho real de dominio, pero parece lógico que la
regla se aplique también a otras formas de enajenación, como la constitución de derechos
reales en favor de terceros, ya sea de goce (usufructo, uso, habitación, servidumbre) o de
garantía (prenda o hipoteca).
En estos casos, pronunciada la nulidad, se restaura el derecho de dominio en la persona
que la tenía antes de que se celebrara el acto o contrato nulo, por lo que lo que haya obrado
la parte que tenía la cosa en virtud de dicho acto o contrato debe ser tratado como un acto
sobre cosa ajena, que no perjudica los derechos del dueño, nuevamente sin perjuicio de
que el tercero pueda alegar la prescripción adquisitiva del respectivo derecho cuando ello
sea procedente.
Debemos resaltar que este efecto de la nulidad en contra de terceros es lo que ha generado
en nuestro sistema lo que usualmente se denomina estudio de títulos.
Cuando alguien desea adquirir una propiedad, no sólo debe cerciorarse de que quien le
está vendiendo la cosa la ha adquirido de su antecesor mediante un acto o contrato válido,
sino también de que éste, a su vez, la adquirió legalmente y sin vicio, y así sucesivamente
hacia atrás.
La prescripción adquisitiva, cuyo mayor plazo es de diez años, permite limitar el estudio
a las transferencias que se hayan realizado en los diez años anteriores a la que ahora se
pretende.
Esto incrementa los costos de las transferencias y las garantías, y podría evitarse si la
nulidad no afectara a terceros que procedan de buena fe, pero para ello se necesitaría una
reforma legal.
En estos casos, puede suceder también que la parte que recibió la cosa en virtud del
contrato que se declara nulo la haya a su vez enajenado a un tercer adquirente, y en tal
evento, quien debería ejercer la acción reivindicatoria debería ser la parte que recupera el
dominio en virtud de la declaración de nulidad, como por ejemplo, el deudor en el caso
de la cosa embargada o el marido en el caso de enajenación de bienes de la sociedad
conyugal.
Sin embargo, ninguno de ellos estará muy interesado en ejercer la acción reivindicatoria
contra el tercero poseedor, ya que, por ejemplo, el deudor considerará que no le resulta
útil dicha reivindicación en la medida en que, si recupera la posesión del bien, le será
embargado para satisfacer sus deudas.
Atendido lo anterior, podría suceder que el tercero legitimado para pedir la nulidad viera
frustrado el objetivo práctico por el cual puede pedir la nulidad, y por ello, se ha propuesto
que, como el Art. 1689 CC dice en forma genérica que la nulidad “da acción
reivindicatoria contra terceros poseedores”, debe entenderse que no es necesario que
170
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
ejerza dicha acción la parte que recupera el dominio, sino también el tercero que ha pedido
la nulidad obrando en subrogación de la primera.
Se trataría de un caso de subrogación legal cuyo sustento normativo está dado por el Art.
1689 CC.
B) Acción Reivindicatoria
Es una acción real destinada a recuperar una cosa que se encuentra en poder de una
persona distinta de quien celebró el acto o contrato nulo, el actual poseedor.
Cabe tener presente que, conforme al principio general del efecto relativo de las
sentencias, no puede desposeerse a terceros poseedores que no han sido parte en el juicio,
por lo que es conveniente interponer ambas acciones conjuntamente, lo cual permite el
Código de Procedimiento Civil.
171
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
El mismo autor plantea, por lo tanto, que no cabe sino concluir que la posibilidad de
conversión se encuentra restringida exclusivamente a los casos particulares en que la ley
la permite, y nombra algunos ejemplos de estos casos:
• La escritura pública defectuosa por incompetencia del funcionario o por otra falta
en la forma, vale como instrumento privado si estuviera firmada por las partes
(Art. 1701 CC);
• La donación entre cónyuges, que es ineficaz como donación irrevocable, vale
como donación revocable, produciendo los efectos de esta última (Art. 1138 CC).
172
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Contenidos
I. Conceptos Fundamentales Sobre la Prueba
II. Los Medios Probatorios
173
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
174
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
2. El Objeto de la Prueba
La prueba recae en los hechos, y no en el derecho. Son cuestiones de derecho, por
ejemplo, la existencia de una norma legal, su contenido, determinación, sentido y alcance,
y de acuerdo a lo dispuesto en el Art. 8° CC, el derecho no necesita probarse.
Esto último, sin embargo, cuenta con dos excepciones:
• Cuando la norma de derecho emana de la costumbre, debe probarse por cualquier
medio de prueba en el ámbito civil, y a través de los medios de prueba que
establece el Código de Comercio en el ámbito mercantil;
• Cuando la norma de derecho está contenida en la ley extranjera, conforme al Art.
411 CPC, puede oírse informe de peritos sobre puntos de derecho relativos a tal
legislación.
Ahora bien, existen hechos respecto de los cuales no hay necesidad de prueba, como son:
• Hechos No Controvertidos, es decir, aquellos que las partes aceptan sin
contradicción, y que el juez, por tanto, tiene por acreditados;
• Hechos Públicos o Notorios, que son aquellos de público conocimiento o de
notoria relevancia que se asumen conocidos por todos;
• Hechos Normales o Evidentes, que son aquellos que, al ser claros, no necesitan
ser acreditados.
Algunos autores agregan los hechos negativos, ya que una negación no puede probarse,
y por lo tanto concluyen que la afirmación de un hecho negativo implica invertir el peso
de la prueba.
Sin embargo, esto no nos parece correcto, dado que toda proposición negativa implica
una proposición positiva como antítesis, por lo que, por ejemplo, si una parte afirma que
en un día determinado no se encontraba en el país, puede probarlo demostrando haber
estado en otro país ese día.
Conforme al Art. 318 CPC, los hechos que se prueban deben ser:
• Controvertidos, es decir, aquellos sobre los cuales las partes discrepan;
• Sustanciales, que son aquellos relevantes para la solución de la disputa;
• Pertinentes, que son aquellos que tienen conexión con el asunto discutido.
175
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
La norma básica en materia de carga de la prueba está en el Art. 1698 Inc. 1° CC,
conforme al cual “Incumbe probar las obligaciones o su extinción al que alega aquellas
o ésta”.
Ahora bien, la doctrina ha complementado esta norma estableciendo una clasificación de
los hechos jurídicos para efectos probatorios, distinguiéndose entre:
• Hechos Constitutivos
Aquellos que producen el nacimiento de un derecho o de una situación jurídica
que antes era inexistente, como sería un contrato o un testamento. Pueden ser de
dos tipos.
Los hechos constitutivos genéricos son los comunes a toda relación jurídica,
como la capacidad, el objeto o la causa. La ley presume su existencia, por lo que
no deben probarse.
Los hechos constitutivos específicos, por otra parte, son los particulares a una
relación jurídica determinada, como por ejemplo el precio acordado en un contrato
de compraventa, y sí deben probarse.
• Hechos Impeditivos
Aquellos que impiden la generación válida de una relación jurídica, como los
vicios del consentimiento.
Deben ser probados por quien los invoca.
• Hechos Modificativos
Aquellos que alteran en su contenido o efectos la relación jurídica, como las
modalidades.
Deben probarse por quien los alega.
• Hechos Extintivos
Aquellos que hacen desaparecer la relación jurídica o sus efectos, como son los
modos de extinguir las obligaciones.
Deben probarse por quien los hace valer.
176
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
En Chile, son las partes las llamadas a probar y acreditar los hechos que alegan como
fundamento de sus pretensiones o excepciones, aunque el sistema no es absoluto, ya que
el Código de Procedimiento Civil establece las Medidas para Mejor Resolver, que son
aquellas diligencias probatorias establecidas por la ley y que pueden decretarse de oficio
por el tribunal con el fin de acreditar o establecer alguno de los hechos que configuran el
conflicto para la adecuada decisión del tribunal.
177
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
3) Según su Licitud
Esta clasificación dice relación con la forma en que se obtienen los medios probatorios.
Es prueba lícita aquella que se obtiene sin vulneración de derechos fundamentales,
mientras que la prueba ilícita, por el contrario, es aquella que se obtiene con
inobservancia de derechos fundamentales, y no puede incorporarse al proceso o ser
considerada como elemento probatorio.
178
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
2. Los Instrumentos
A) Concepto y Clasificación
Como consecuencia del sistema taxativo de los medios de prueba, no existe una definición
clara del concepto de instrumento, ya que pueden ser de diversa índole.
En términos amplios, podemos definir el instrumento como toda representación material
idónea para dejar constancia de un hecho.
De la definición se desprende que los instrumentos no sólo están referidos a los
documentos escritos, sino que también comprenden aquellos que consten en medios no
escritos, como fotografías, documentos electrónicos, dibujos, videos, etc.
179
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
B) El Instrumento Público
1) Aspectos Generales
El instrumento público, conforme al Art. 1699 Inc. 1° CC, es aquel autorizado con las
solemnidades legales por el competente funcionario.
De tal definición se desprenden los requisitos que tiene todo instrumento público:
• Debe ser autorizado por un funcionario público actuando dentro de sus funciones;
• El funcionario debe ser competente, tanto funcional como territorialmente;
• El instrumento debe otorgarse con las solemnidades que señala la ley.
2) Valor Probatorio
El Art. 1700 CC distingue, por un lado, entre las partes y los terceros, y por otro lado, en
cuanto al otorgamiento del instrumento, a su fecha y a la verdad de las declaraciones que
contiene. Pasamos a analizar cada uno de estos aspectos.
En primer lugar, respecto del otorgamiento del Instrumento Público, el Art. 1700 CC
dispone que “el instrumento público hace plena fe en cuanto al hecho de haberse
otorgado”. Esto se entiende tanto respecto de las partes como de terceros, y comprende
dos aspectos:
• El hecho de haber sido realmente otorgado el instrumento público por las personas
que aparecen compareciendo en él;
• El hecho de haber sido realmente autorizado por la persona que actúa de ministro
de fe, y de la manera que se expresa en el instrumento.
En segundo lugar, respecto de la fecha del instrumento público, se desprende del Art.
1700 CC que el instrumento público hace plena fe en cuanto a su fecha.
180
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Luego, respecto de las declaraciones de las partes, debemos distinguir entre el valor que
tienen tales declaraciones entre las partes y respecto de terceros.
Además, debemos distinguir entre los distintos tipos de declaraciones, que pueden ser
dispositivas, enunciativas o enunciativas directamente relacionadas con las dispositivas.
Respecto del valor probatorio entre las partes de las declaraciones efectuadas por ellas,
el instrumento hace plena fe en cuanto al hecho de haberse formulado, así como también
produce plena prueba de la verdad de una declaración, pero sólo en contra de la parte que
efectuó tal declaración.
Por otra parte, es necesario distinguir según el tipo de declaración de que se trate.
Las declaraciones dispositivas son aquellas que expresan el consentimiento y
especifican el objeto sobre el que éste recae. Configuran el acto jurídico y se refieren a
los elementos del mismo, tanto esenciales como de la naturaleza o accidentales.
Las declaraciones enunciativas son aquellas que no constituyen el objeto del acto
jurídico, sino en el cual las partes relatan de forma enunciativa hechos o actos jurídicos
complementarios.
Todo lo que hemos dicho respecto del valor probatorio de las declaraciones efectuadas
por las partes se refiere a las declaraciones dispositivas, que son las únicas que se
presumen verdaderas y hacen plena fe entre las partes y respecto de terceros.
No se presume la veracidad de las declaraciones enunciativas, sino que sólo hacen plena
fe respecto del hecho de haberse formulado.
Sin embargo, tienen algún mérito probatorio ya que pueden ser tenidas como una
confesión extrajudicial en contra de la parte que las emite, lo cual sirve, a su vez, como
base para una presunción judicial.
En contra de terceros, la declaración enunciativa no constituye sino un testimonio
irregular, prestado fuera de juicio y que carece, por tanto, de mérito probatorio, aunque
podría aceptarse como antecedente de una presunción.
Ahora bien, existen ciertas declaraciones enunciativas que la ley asimila a las dispositivas,
al tener relación directa con éstas. Conforme al Art. 1706 CC, el instrumento público o
privado hace fe entre las partes, aun en lo meramente enunciativo, con tal que tenga
relación directa con lo dispositivo del acto o contrato. Hablamos por lo tanto de
declaraciones enunciativas directamente relacionadas con las dispositivas.
181
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Por último, cabe destacar que el valor probatorio de los instrumentos públicos es el
mismo, tratándose del original como de una copia legalmente autorizada por un
funcionario competente, y son competentes para dar copias los funcionarios que
autorizaron el original, así como también otros facultados por la ley, como los archiveros
judiciales.
182
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
que constituya plena prueba, sin que rijan para ellos las limitaciones de la prueba
testimonial.
Ahora bien, respecto de la posibilidad de que las partes puedan impugnar las
declaraciones que ellas mismas hicieron en el instrumento público, se discute
mucho. Algunos autores consideran que no es posible, dado que el Art. 1700 CC
dispone que el instrumento público hace plena fe contra los declarantes en cuanto
a la verdad de las declaraciones que en él hayan hecho. Además, citan como
complemento el Art. 1876 CC, conforme al cual los contratantes no pueden
alegar, respecto de terceros, que la declaración de haberse pagado el precio de la
compraventa no se ajusta a la verdad.
Sin embargo, otros autores, como Somarriva, piensan lo contrario, ya que, si bien
el instrumento público produce plena prueba, nada impide que se rinda otra plena
prueba en contrario, correspondiéndole al juez apreciar la prueba rendida.
Además, plantea Somarriva que la regla del Art. 1876 CC sería excepcional,
argumentando que si tal fuera la regla general, no habría sido necesario incluir
expresamente tal norma.
En cualquier caso, no podría probarse por testigos en contra de lo declarado en el
instrumento público, conforme al Art. 1709 Inc. 2° CC, salvo en los casos
contemplados en el Art. 1711 CC.
C) El Instrumento Privado
1) Concepto
En términos amplios, entendemos por instrumento privado cualquiera que haya sido
otorgado por particulares sin la intervención de un funcionario público en su calidad de
tal.
La doctrina exige que el instrumento privado esté firmado por sus otorgantes, ya que la
firma es el signo que demuestra que se aprueba y hace propio lo escrito.
En general, no se exigen solemnidades para su otorgamiento, pero excepcionalmente se
exige en ciertos casos, como ocurre en las letras de cambio.
2) Valor Probatorio
En principio, el instrumento privado carece de valor probatorio tanto entre las partes como
respecto de terceros, pero conforme al Art. 1702 CC, adquieren valor probatorio respecto
de las partes que lo han suscrito cuando han sido reconocidos o cuando se han mandado
tener por reconocidos.
183
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Sin embargo, otros autores, como Ducci, sostienen que el instrumento privado no tiene
jamás valor contra terceros, ya que las partes podrían ponerse de acuerdo para
perjudicarlos.
En cualquier caso, para que el instrumento privado adquiera valor probatorio, es necesario
su reconocimiento, el cual puede ser expreso o tácito.
El Reconocimiento Expreso, a su vez, puede ser de dos tipos. En primer lugar, puede ser
judicial, es decir cuando se produce dentro de un proceso judicial, lo cual puede
producirse de forma voluntaria o involuntaria, esto último cuando se declara la
autenticidad del instrumento privado por resolución judicial ante la oposición de una de
las partes. En segundo lugar, puede ser extrajudicial, lo cual ocurre cuando la misma
declaración se hace en un instrumento público o en un juicio distinto.
El Reconocimiento Tácito ocurre cuando, puesto en conocimiento de la parte contraria,
ésta no alega la falsedad o falta de integridad del instrumento dentro de los seis días
siguientes a su presentación.
Una vez reconocido, o mandado tener por reconocido, el instrumento privado tiene el
valor de escritura pública, y hace plena fe respecto de:
• El hecho de haberse otorgado;
• Su fecha, que será la del otorgamiento;
• La verdad de sus declaraciones.
3. Los Testigos
A) Concepto
Los testigos son aquellos terceros que, sin ser partes en un proceso, declaran sobre hechos
de que tienen conocimiento.
Son terceros ajenos al acto o hecho jurídico debatido, y atestiguan sobre hechos en los
cuales no tienen interés alguno, pudiendo hacerlo porque estuvieron presentes en el acto
de su realización (Testigos Presenciales), o porque tuvieron conocimiento del mismo
(Testigos de Oídas).
184
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Además, conforme al Art. 1709 CC, deben constar siempre por escrito los actos o
contratos que contienen la entrega o promesa de una cosa que valga más de dos unidades
tributarias.
En la suma del valor de las cosas o de los hechos prometidos, no se incluyen los frutos,
intereses u otros accesorios de la especie o cantidad debida.
Estos actos pueden probarse por cualquier otro medio de prueba.
Cabe destacar que la ley habla de “actos y contratos”, por lo que se refiere a obligaciones
emanadas de un acto jurídico, y no de hechos jurídicos que no tengan tal carácter, por lo
que tratándose de delitos y cuasidelitos cabe la prueba de testigos, aunque se reclame una
suma superior a dos unidades tributarias mensuales.
Además, el hecho mismo de la entrega también puede probarse por testigos, ya que la ley
se refiere a los actos o contratos que contienen la entrega, pero no a la entrega misma.
Tampoco opera esta limitación cuando se trata de probar fraude o dolo, ya que en tales
casos, la prueba recae en simples hechos.
Con el objeto de impedir que se eluda la limitación probatoria, la ley regula expresamente
dos situaciones:
• Al que demanda una cosa o hecho de un valor superior al indicado, no se le admite
rendir prueba de testigos, aunque limite a ese valor la demanda (Art. 1710 Inc. 1°
CC);
• Tampoco es admisible la prueba de testigos en las demandas de menos de 2 UTM,
cuando se declara que lo que se demanda es parte o resto de un crédito que debió
ser consignado por escrito y no lo fue (Art. 1710 Inc. 2° CC).
185
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
1) Testigos de Oídas
Los testigos de oídas son aquellos que relatan hechos que no han percibido por sus propios
sentidos, y que sólo conocen por el dicho de otras personas.
Su testimonio sólo puede estimarse como base de una presunción judicial, aunque en todo
caso, y conforme al Art. 383 CPC, el tribunal debe considerar especialmente al testigo
de oídas cuando el testigo se refiera a lo que oyó decir a una de las partes, en cuanto de
este modo se explica o esclarece el hecho de que se trata.
2) Testigos Presenciales
Conforme al Art. 384 CPC, los testimonios de los testigos presenciales se rigen por las
siguientes reglas:
• Lo que declara un testigo imparcial y verídico constituye una presunción judicial,
cuyo mérito se aprecia conforme al Art. 426 CPC;
• Lo que declaran dos o más testigos contestes en el hecho y en sus circunstancias
esenciales, sin tacha, legalmente examinados y que den razón de sus dichos, puede
constituir plena prueba cuando no haya sido desvirtuado por otra prueba en
contrario;
• Cuando las declaraciones de los testigos de una parte sean contradictorias con las
de los testigos de la otra, se tiene por cierto lo que declaren aquellos que, aun
siendo en menor número, parezca que dicen la verdad por estar mejor instruidos
de los hechos, o por ser de mejor fama, más imparciales y verídicos, o por hallarse
más conformes en sus declaraciones con otras pruebas del proceso;
• Cuando los testigos de una y otra parte reúnen iguales condiciones de ciencia,
imparcialidad y veracidad, se tiene por cierto lo que declare el mayor número;
• Cuando los testigos de una y otra parte sean iguales en circunstancias y en número,
de tal modo que la sana razón no puede inclinarse a dar más crédito a los unos que
a los otros, se tiene por no probado el hecho;
• Cuando sean contradictorias las declaraciones de los testigos de una misma parte,
las que favorezcan a la parte contraria se considerarán presentadas por ésta,
apreciándose el mérito probatorio de todas ellas en conformidad a las reglas
anteriores.
4. Las Presunciones
La presunción es el resultado de una operación lógica, mediante la cual, partiendo de un
hecho conocido, se llega a aceptar como existente otro hecho desconocido o incierto.
Las presunciones pueden ser legales o judiciales.
Las presunciones legales son aquellas establecidas por la ley, y a su vez pueden ser
simplemente legales o de derecho, siendo la diferencia esencial entre ambas que la
presunción de derecho no acepta prueba en contrario.
Las presunciones judiciales, por otro lado, son aquellas que establece el juez.
A) Presunciones Judiciales
Las presunciones judiciales son las que establece el juez, fundado en las circunstancias o
antecedentes concomitantes o subsiguientes al hecho principal que se examina. Son
aquellas en que el juez, de ciertos antecedentes o circunstancias conocidas, infiere o
deduce un hecho desconocido en el proceso.
186
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Según se desprende del Art. 1712 CC, las presunciones judiciales deben reunir tres
requisitos:
• Deben ser Graves, es decir, que el hecho desconocido surja como consecuencia
necesaria u obligada del hecho conocido en que se apoya la presunción;
• Deben ser Precisas, es decir, la presunción no debe ser vaga ni capaz de aplicarse
a muchas circunstancias;
• Deben ser Concordantes, lo cual significa que, cuando hay más de una
presunción, no deben destruirse unas a otras, ni existir contradicción entre ellas.
En cuanto a su valor probatorio, el Art. 426 CPC dispone que una sola presunción puede
constituir plena prueba cuando, a juicio del tribunal, tenga caracteres de gravedad y
precisión suficientes para formar su convencimiento.
Los jueces del fondo son soberanos para establecer las presunciones, pero en sus
sentencias deben puntualizar o precisar la operación lógica que los llevó al respectivo
convencimiento.
B) Presunciones Legales
Las presunciones legales son aquellas en que la ley deduce o infiere de ciertas
circunstancias conocidas, un hecho nuevo o desconocido.
Las presunciones legales se clasifican en simplemente legales o de derecho, según acepten
o no prueba en contrario.
Las presunciones simplemente legales tienen pleno valor probatorio, pero admiten
prueba en contrario, por lo que su efecto es el de invertir el Onus Probandi, debiendo ser
la parte que pretenda destruir la presunción la que deba probar los hechos que la
desvirtúen.
Algunos ejemplos de presunciones simplemente legales son:
• Presunción de paternidad (Art. 184 CC);
• Presunción de que el poseedor es también dueño (Art. 700 Inc. 2° CC);
• Presunción general de buena fe (Art. 707 CC).
Las presunciones de derecho, por otra parte, además de ostentar pleno valor probatorio,
no admiten prueba en contrario.
Algunos ejemplos de presunciones de derecho son:
• Mala fe del poseedor que invoca un error de derecho (Art. 706 CC);
• Mala fe del tercero que posee un inmueble cuando la condición resolutoria
constaba en el título de su antecesor en la posesión (Art. 1491 CC).
En cualquier caso, las presunciones legales son de derecho estricto, por lo que su
interpretación debe ser restrictiva.
187
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
5. La Confesión de Parte
A) Concepto y Características
La confesión de parte es el acto por el cual una de las partes del litigio reconoce hechos
que perjudican sus pretensiones a la vez que favorecen las de su contraparte.
B) Clasificación de la Confesión
1) Confesión Extrajudicial
La confesión extrajudicial puede ser expresa o tácita, siendo expresa aquella efectuada
en términos explícitos y formales, sea verbal o escrita, y siendo tácita aquella que se
desprende de los dichos o actitudes del confesante.
En cualquier caso, el Art. 398 CPC dispone las siguientes reglas para la confesión
extrajudicial:
• Sólo constituye una base para una presunción judicial;
• Si es puramente verbal, sólo se toma en cuenta en los casos en que fuere admisible
la prueba de testigos;
• Si se prestó a presencia de la parte que lo invoca o ante un juez incompetente, pero
que ejerza jurisdicción, se estima siempre como presunción grave;
• Si se prestó en un juicio distinto, se estima siempre como presunción grave;
• Si se prestó en un juicio distinto, pero seguido entre las mismas partes que
actualmente litigan, puede dársele el mérito de prueba completa cuando existan
motivos poderosos para estimarlo así.
2) Confesión Judicial
La confesión judicial es aquella prestada en juicio, y puede clasificarse según distintos
criterios:
• Atendiendo a su Forma
Puede ser espontánea o provocada. La confesión espontánea es aquella que se
efectúa sin el requerimiento de la contraparte, y puede darse tanto de forma verbal
como escrita, mientras que la confesión provocada es la que se produce dentro
del contexto de una absolución de posiciones.
A su vez, la confesión provocada puede ser expresa o tácita, habiendo confesión
tácita cuando el citado a absolver posiciones no comparece al segundo llamado, o
si compareciendo se niega a declarar o da respuestas evasivas, dándosele por
confeso, a petición de parte, en todos aquellos hechos que estén categóricamente
afirmados en el escrito en que se pidió la declaración.
188
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
• Atendiendo a su Naturaleza
En primer lugar, atendiendo a su naturaleza, la confesión puede ser pura y simple,
que es aquella en la que el confesante reconoce lisa y llanamente el hecho en toda
su integridad y en la misma forma que lo invoca la contraparte.
En segundo lugar, la confesión puede ser calificada, lo cual ocurre cuando el
confesante reconoce el hecho invocado por la parte contraria, pero agregando
otros hechos coetáneos al hecho que es objeto de la confesión.
Por último, la confesión puede ser compleja, lo cual sucede cuando el confesante
reconoce lo alegado por la contraparte, pero agrega que, por otro hecho posterior,
los efectos del hecho confesado se extinguieron.
7. Informe de Peritos
El perito es una persona con conocimientos técnicos especiales acerca de los hechos que
se discuten, designado por el juez o las partes para que informe al tribunal sobre tales
hechos. Su informe toma el nombre de peritaje.
El informe de peritos o peritaje es un medio de prueba consistente en un dictamen u
opinión sobre hechos discutidos en el pleito, para cuya apreciación se requieren
conocimientos especiales de alguna ciencia o arte.
El informe de peritos es obligatorio en los casos en que la ley ordena informes de peritos,
y en tal sentido, el Art. 409 CPC dispone: “Se oirá informe de peritos en todos aquellos
casos en que la ley así lo disponga, ya sea que se valga de estas expresiones o de otras
que indiquen la necesidad de consultar opiniones periciales”.
Luego, conforme al Art. 411 CPC, puede también oírse el informe de peritos:
• Sobre puntos de hecho para cuya apreciación se necesiten conocimientos
especiales de alguna ciencia o arte;
189
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Por último, en cuanto a su valor probatorio, el Art. 425 CPC dispone: “Los tribunales
apreciarán la fuerza probatoria del dictamen de peritos en conformidad a las reglas de
la sana crítica”.
Se entiende por reglas de la sana crítica aquellas que conducen al conocimiento de la
verdad por los medios que aconseja la recta razón, lo cual implica que los tribunales no
están obligados a aceptar los informes de peritos.
190
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
Definiciones
1. Derecho Civil: Rama del Derecho Privado conformada por el conjunto de principios
y preceptos jurídicos sobre la personalidad y las relaciones patrimoniales y de familia,
aplicable a las relaciones de los particulares entre sí.
2. Ley:
• Art. 1° CC: Declaración de la voluntad soberana que, manifestada en la forma
prescrita por la Constitución, manda, prohíbe o permite;
• Tomás de Aquino: Cierta prescripción de la razón en orden al bien común, dada
y promulgada por quien tiene a su cargo el cuidado de la comunidad.
5. La Buena Fe:
• Sentido Objetivo: El correcto comportamiento en las relaciones con otros sujetos;
• Sentido Subjetivo: La creencia sincera o firme persuasión de conocer una
situación jurídica, estando basada dicha creencia o persuasión en un error de
hecho.
Parte 2 – La Persona
1. Persona Natural (Art. 55 CC): Todo individuo de la especie humana, cualquiera sea
su sexo, estirpe o condición.
2. Persona Jurídica (Art. 545 CC): Persona ficticia, capaz de ejercer derechos y contraer
obligaciones civiles, y de ser representada judicial y extrajudicialmente.
3. Existencia Legal: Aquella que le permite a toda persona ser titular de derechos y
obligaciones.
191
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
4. Muerte Real o Natural (Art. 11 Ley N°19.451): Abolición total e irreversible de todas
las funciones encefálicas.
5. Muerte Presunta: Aquella que declara el juez, en conformidad con las reglas legales,
respecto de un individuo que ha desaparecido y de quien se ignora si vive o no.
7. Capacidad:
• De Goce: La aptitud de una persona para adquirir derechos y contraer
obligaciones;
• De ejercicio: La aptitud de una persona para ejercer sus derechos y cumplir sus
obligaciones por sí misma, sin el ministerio o autorización de otra persona.
8. Nacionalidad: Vínculo jurídico que une a una persona con un Estado, y que origina
derechos y obligaciones recíprocos.
9. Estado Civil:
• Art. 304 CC: La calidad de un individuo, en cuanto le habilita para ejercer ciertos
derechos o contraer ciertas obligaciones civiles;
• Doctrinaria: La calidad o posición permanente que un individuo ocupa en la
sociedad, en orden a sus relaciones de familia, en cuanto le confiere o impone
determinados derechos, deberes y obligaciones civiles.
13. Corporación: Unión estable de un conjunto de personas que pretenden fines ideales
y no lucrativos.
14. Fundación: Masa o conjunto de bienes destinados por la voluntad del fundador o
fundadores a un fin determinado de interés general.
192
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
6. Oferta: Acto jurídico unilateral por el cual una persona propone a otra la celebración
de una determinada convención.
7. Aceptación: Acto jurídico unilateral por medio del cual el destinatario de la oferta
manifiesta su conformidad con ella.
8. Error:
• En General: Falsa representación de la realidad determinada por la ignorancia;
• Error de Derecho: Falsa o inexacta representación de la realidad jurídica por la
ignorancia de una norma, o bien, por la equivocada interpretación o inexacta
aplicación de la misma a un caso concreto;
• Error de Hecho: Falsa representación que se tiene de una cosa, de un hecho o de
una persona, como consecuencia de la ignorancia o equivocación;
• Error Esencial u Obstáculo: Aquel que recae sobre la especie del acto o contrato
que se ejecuta o celebra, o sobre la identidad de la cosa específica de que se trata;
• Error Sustancial: Aquel que recae sobre la sustancia o calidad esencial del objeto
sobre que versa el acto o contrato;
• Error sobre las Calidades Accidentales: Error sobre cualquiera otra calidad de
la cosa;
• Error en la Persona: Aquel que recae sobre la persona con quien se tiene la
intención de contratar;
• Error Común: Aquel que es compartido por la totalidad o la inmensa mayoría de
los habitantes de una determinada comunidad.
9. Fuerza: Apremio físico o moral que se ejerce sobre una persona, destinado a que preste
su consentimiento para la celebración o ejecución de un acto jurídico.
10. Dolo:
• Art. 44 CC: Intención positiva de inferir injuria a la persona o propiedad de otro;
• Vicio del Consentimiento: Maquinación fraudulenta destinada a que una persona
preste su consentimiento para la celebración de un acto o contrato;
• Agravante de Responsabilidad Contractual: Factor de imputabilidad en el
incumplimiento de una obligación contractual, que agrava la responsabilidad de
la parte que incumple;
• Elemento del Delito Civil: Elemento que integra el supuesto de hecho de un
delito civil, y que consiste en la intención de causar daño.
193
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
11. Lesión: Perjuicio que experimenta una persona en la ejecución de ciertos acto
jurídicos, y que resulta de la desigualdad existente entre la ventaja obtenida y el sacrificio
hecho para obtenerla.
13. Objeto: Elemento esencial del acto jurídico que consiste en la prestación debida, esto
es, la cosa que debe darse o el hecho que debe ejecutarse o no ejecutarse.
14. Causa: Elemento esencial del acto jurídico que consiste en el motivo que induce al
acto o contrato.
15. Formalidades:
• En General: Ciertos requisitos que la ley exige para la forma o aspecto externo
de ciertos actos jurídicos;
• Solemnidades de Existencia o Constitutivas: Requisitos externos que exige la
ley para la celebración de ciertos actos jurídicos, sin los cuales el acto no se
perfecciona ni produce efecto alguno;
• Solemnidades de Validez o Validatorias: Requisitos externos que exige la ley
para la validez de ciertos actos jurídicos, y cuya omisión genera un vicio en el acto
que lo hace susceptible de ser declarado nulo;
• Formalidades Habilitantes: Requisitos exigidos por la ley para completar la
voluntad de un incapaz, o para protegerlo;
• Formalidades por Vía de Prueba o Ad Probationem: Requisitos exigidos por la
ley y cuya omisión impide que el acto pueda ser probado por testigos;
• Formalidades de Publicidad: Requisitos exigidos por la ley para la protección
de terceros que pueden verse alcanzados por los efectos de un acto jurídico, y cuya
omisión produce la inoponibilidad de estos actos frente a dichos terceros, o los
habilita para demandar la indemnización de los perjuicios causados por la
omisión.
17. Terceros:
• En General: Toda persona que no ha participado ni ha sido válidamente
representada en la celebración del acto;
• Tercero Absoluto: Persona extraña a la formación del acto jurídico, y que no está
ni estará en relaciones jurídicas con las partes;
• Tercero Relativo: Persona que, si bien no ha participado en la celebración del
acto jurídico, está o estará en relaciones jurídicas con las partes, sea por su propia
voluntad o por disposición de la ley.
18. Ineficacia Jurídica: Reacción del ordenamiento jurídico en cuya virtud se priva de
efectos a aquel acto que no cumple con los requisitos de existencia o validez del acto
jurídico, o bien, porque por un hecho o causa posterior, eliminan, reducen o perturban los
efectos propios de un acto válido.
194
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
19. Inexistencia: Sanción impuesta a los actos jurídicos celebrados con omisión de uno
de los requisitos necesarios para su existencia en el mundo del Derecho.
20. Nulidad (Art. 1681 CC): Sanción para todo acto o contrato a que falta uno de los
requisitos que la ley prescribe para el valor de los mismos, según su especie y la calidad
y estado de las partes.
21. Nulidad Absoluta (Corral): Ineficacia originaria, declarable judicialmente, que tiene
lugar cuando en el acto o contrato se ha omitido algún requisito que la ley prescribe para
su valor, en consideración a su naturaleza o especie.
22. Nulidad Relativa (Corral): Ineficacia originaria, declarable judicialmente, que tiene
lugar cuando en el acto o contrato se ha omitido algún requisito que la ley prescribe para
su valor, en consideración a la calidad o estado de las personas que las ejecutan o celebran.
26. Representación: Institución jurídica en virtud de la cual los efectos de un acto que
celebra una persona que actúa a nombre o en lugar de otra, se radican de forma inmediata
y directa en esta última, como si ella personalmente lo hubiera celebrado.
27. Poder de Representación: Autorización que tiene una persona para concertar
negocios por cuenta de otra, obligando exclusiva y directamente al representado.
28. Apoderamiento: Acto por el cual una persona otorga a otra el poder de representarla.
29. Condición:
• En General: Hecho futuro e incierto del cual depende el nacimiento o la extinción
de un derecho;
• Condición Resolutoria: Hecho futuro e incierto del cual depende la extinción de
un derecho;
• Condición Resolutoria Ordinaria: Cualquier condición resolutoria pactada
expresamente por las partes en un contrato, siempre que no consista en la
condición resolutoria tácita;
• Condición Resolutoria Tácita: Condición resolutoria que se encuentra envuelta
en todo contrato bilateral, consistente en no cumplirse por uno de los contratantes
lo pactado, y cuyo cumplimiento otorga al contratante diligente el derecho de
pedir a su arbitrio o la resolución o el cumplimiento del contrato, con
indemnización de perjuicios;
195
Licenciatura Derecho Civil – Tomo I
30. Plazo:
• Art. 1494 CC: La época que se fija para el cumplimiento de la obligación;
• Doctrina: Hecho futuro y cierto del cual depende la exigibilidad (plazo
suspensivo) o extinción (plazo extintivo) de un derecho.
31. Modo: Carga establecida en los actos jurídicos a título gratuito con el propósito de
limitar el derecho del adquirente.
1. Instrumento:
• En General: Toda representación material idónea para dejar constancia de un
hecho;
• Instrumento Público (Art. 1699 CC): Aquel autorizado con las solemnidades
legales por el competente funcionario;
• Escritura Pública (Art. 1699 CC): Instrumento público otorgado ante escribano
e incorporado en un protocolo o registro público;
• Instrumento Privado: Cualquiera que haya sido otorgado por particulares sin la
intervención de un funcionario público en su calidad de tal.
2. Testigos: Aquellos terceros que, sin ser partes en un proceso, declaran sobre hechos de
que tienen conocimiento.
3. Presunción:
• En General: El resultado de una operación lógica, mediante la cual, partiendo de
un hecho conocido, se llega a aceptar como existente otro hecho desconocido o
incierto;
• Presunción Simplemente Legal: Aquella establecida por la ley y que acepta
prueba en contrario;
• Presunción de Derecho: Aquella establecida por la ley y que no acepta prueba
en contrario;
• Presunción Judicial: Aquella que establece el juez, fundado en las circunstancias
o antecedentes concomitantes o subsiguientes al hecho principal que se examina.
196