amor post mortem: amor más allá de la muerte .
Enfatiza el carácter eterno del amor
puesto que perdura después de la muerte física. El amor traspasa todas las fronteras, incluida la
muerte. Se trata de uno de los tópicos más antiguos de la literatura.
Hemos visto un ejemplo en las Metamorfosis de Ovidio: Dafne y Apolo -que sigue amándola
también como laurel.
Lo veremos en el sublime soneto Amor constante más allá de la muerte de Quevedo.
aurea mediocritas: alabanza a la mediocridad. El hombre debe huir de los excesos y
buscar el término medio, porque en la mediocridad está la felicidad. Lo mediocre se entiende como
sencillez y abandono de ostentaciones.
beatus Ille: dichoso aquel. Elogio de la vida campesina, rural, frente al ajetreo urbano y
cortesano.
carpe diem: goza de este día. Exhorta a gozar de la juventud y de los placeres que nos
ofrece antes de que el paso del tiempo nos conduzca rápida e inevitablemente a la vejez y a la
muerte. (Relacionado con tempus fugit)
Lo hemos visto en “En tanto que de rosa y azucena” de Garcilaso, cuando insta a la joven a
“coger el fruto de la primavera” antes de que el tiempo “cubra de nieve la hermosa cumbre y el frío
viento del invierno marchite la rosa” (aquí tendríamos el tempus fugit).
contemptus mundi: menosprecio del mundo y de la vida terrena que no son más que un
valle de lágrimas que debe ser atravesado.
descriptio puellae: descripción de la doncella. La descripción sigue un orden
descendiente: cabeza, cuello, manos… Es una alabanza de la belleza femenina siguiendo los
cánones típicos de la época.
Lo hemos visto en “En tanto que de rosa y azucena” de Garcilaso: la azucena alude a la blanca piel,
símbolo de pureza; la rosa a los labios carmesí símbolo de pasión; por último, la cabellera dorada
(que “en la vena del oro se escogió” dice Garcilaso) que el viento “mueve, esparce y desordena”.
donna angelicata: la mujer angelical. La mujer como símbolo de perfección física y
espiritual que sólo puede ser alcanzado via amor. Las corrientes neoplatónicas conducirán durante el
Renacimiento a un triple proceso de idealización: de la Naturaleza, de la Mujer y de Dios.
homo viator: el hombre viajero. Enfatiza el carácter itinerante del vivir humano,
considerada la existencia como camino, viaje o peregrinación. Muy relacionado con
peregrinatio vitae: La vida es un viaje en el que se debe seguir un camino y afrontar los
peligros que por él van a ir apareciendo, luchando constantemente contra las tentaciones. Resulta
paradigmática la copla V de Jorge Manrique:
Este mundo es el camino Partimos cuando nacemos,
para el otro, que es morada andamos mientras vivimos,
sin pesar; y llegamos
mas cumple tener buen tino al tiempo que fenecemos;
para andar esta jornada así que, cuando morimos,
sin errar. descansamos.
locus amoenus: lugar agradable. Presentación de un paisaje ideal -e idealizado- donde se
puede encontrar la paz rodeado de la naturaleza: prados verdes, ríos límpidos y sonoros, perfumadas
flores silvestres...
memento mori: recuerda que has de morir. Enfatiza la certeza de la muerte como fin de
la vida, advirtiendo contra la soberbia. En la antigua Roma, cuando un general victorioso desfilaba
por sus calles, había tras él un siervo encargado de recordarle sus limitaciones como ser humano.
omnia mors aequat: la muerte todo lo iguala. Enfatiza el carácter igualitario de la
muerte que, en su poder, no discrimina a sus víctimas ni respeta jerarquías. Resulta paradigmática la
copla III de Jorge Manrique:
Nuestras vidas son los ríos allí los ríos caudales,
que van a dar en la mar, allí los otros medianos
que es el morir: y más chicos;
allí van los señoríos, y llegados, son iguales
derechos a se acabar los que viven por sus manos
y consumir; y los ricos.
quotidie morimur: morimos cada día. Cifra el carácter determinante del tiempo en la
vida humana, considerada como camino que debe recorrerse hacia su meta: la muerte. Ergo, cada
momento de nuestra existencia es un paso hacia la muerte.
somnium, imago mortis: el sueño es imagen de la muerte. El sueño es una muerte
aparente por la actitud corporal de reposo y la ausencia de la conciencia.
tempus fugit: el tiempo se escapa. Reflexión sobre la fugacidad de la vida y el carácter
irrecuperable de cada momento vivido.
theatrum mundi: el teatro del mundo. Carácter representativo del mundo y de la vida,
entendidos como escenarios dramáticos en que diversos actores -los hombres- representan los
papeles de una obra ya escrita.
ubi sunt: dónde están. Carácter desconocido del más allá, de la otra orilla de la muerte,
materializado en interrogaciones retóricas acerca del destino o paradero de grandes hombres que
han muerto.
vanitas vanitatis (et omnia vanitas): todo es vanidad. Carácter engañoso de
las apariencias, que exige el rechazo o renuncia de toda ambición humana, por considerarla vana.
Las apariencias nos ciegan. Proviene literalmente del Eclesiastés -libro de sabiduría cristiano, que
incluye también referencias a memento mori, carpe diem, tempus fugit y omnia mors æquat.
venatus amoris: caza de amor. La relación amorosa es presentada como cacería del ser
amado. Convoquemos un romance del Romancero Viejo, el del cazador cazado:
Pensando al amor cazar, y a mí cazóme el amor.
yo me hice cazador, Desque herido le vi
y a mí cazóme el amor. empecé a correr tras él,
Entré muy descuidado y corriendo me perdí
en el monte de Cupido, por una sierra cruel;
por ver si había venado pero al fin vi un vergel,
y hallé un ciervo escondido: que sois vos, lleno de flor,
muy a paso sin ruido y allí cazóme el amor.
arrojéle un pasador,
vita flumens: la vida es un río. La existencia humana es equiparada a un río que brota,
circula, discurre y avanza, sin detenerse, hasta fundirse en el mar, su muerte. De nuevo la copla III
de Manrique (ver omnia mors aequat) resulta paradigmática.