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Argumetariomani

El documento presenta una serie de reivindicaciones urgentes relacionadas con el acceso a la vivienda, destacando la necesidad de bajar los precios de los alquileres, la expropiación de viviendas vacías y la prohibición de desahucios y cortes de suministros. Se critica la complicidad del Estado con los intereses de los rentistas y se exige el desmantelamiento de empresas de desokupación que perpetúan la violencia contra quienes luchan por sus derechos. Además, se aboga por una lucha organizada y la eliminación de la represión hacia el movimiento de vivienda.
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Argumetariomani

El documento presenta una serie de reivindicaciones urgentes relacionadas con el acceso a la vivienda, destacando la necesidad de bajar los precios de los alquileres, la expropiación de viviendas vacías y la prohibición de desahucios y cortes de suministros. Se critica la complicidad del Estado con los intereses de los rentistas y se exige el desmantelamiento de empresas de desokupación que perpetúan la violencia contra quienes luchan por sus derechos. Además, se aboga por una lucha organizada y la eliminación de la represión hacia el movimiento de vivienda.
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TODAS INCLUIR LAS REINVIDICACIONES QUE SE DESCARTARON Y QUE ENCAJEN

EN NUESTRO PUNTO PARA QUE NO SE QUEDEN FUERA, AMPLIAR EJES


INCLUYENDO ESAS TAMBIÉN:
[Link]

1- La bajada inmediata de los precios de los alquileres


La bajada inmediata del precio de los alquileres no es una demanda abstracta ni una
propuesta técnica: es una necesidad urgente para la mayoría de la población. En Madrid,
los alquileres han subido un 70% en la última década, mientras los salarios se han
mantenido estancados o han crecido muy por debajo de ese ritmo. A día de hoy, las que
vivimos de alquiler destinamos una media del un 62% de nuestros ingresos a pagar un
techo. Los caseros nos roban más de la mitad de nuestra nómina todos los meses.

Los grandes propietarios, fondos buitre y rentistas de todo tipo han convertido la vivienda en
un pozo sin fondo para la extracción de rentas desde las más pobres hacia los más ricos,
con el apoyo y beneplácito de gobiernos de todos los colores. Madrid es la ciudad con los
alquileres más caros del Estado y, en algunos barrios, la subida ha sido de más del 20% en
solo un año. Este encarecimiento no responde a mejoras en las condiciones de nuestras
viviendas ni a un mayor esfuerzo de los caseros, sino a una pura lógica especulativa que
solo podemos revertir organizadas. No debemos resignarnos a un modelo en el que vivir
sea un lujo y en el que tener casa dependa de las reglas de quienes ven la vivienda como
una mercancía. Si no bajan los alquileres, los bajaremos nosotras.

Por eso, llamamos a desobedecer sus leyes injustas: a quedarnos en nuestras casas, a
organizar el impago, a implementar autorreducciones en nuestros precios y a activar
huelgas de alquiler. No vamos a seguir aceptando este robo. No es solo una cuestión de
precios: es el primer paso para pararle los pies al rentismo y acabar con el negocio de la
vivienda. Hasta lograr que nadie tenga que pagar por tener acceso a algo tan básico como
una vivienda.

notas:
- quitar frase sobre "precariedad, vida sacrificada, etc"
- meter pisos turísticos, habitaciones, temporalidad de contratos
- meter cuestiones de hipotecas -- o más en desahucios???
- vínculo con salarios y trabajo, pero teniendo claro que no es solo eso, el mercado de
alquiler provoca pobreza (relación bidireccional)
- rentistas de todo tipo (???) --> no sólo fondos y bancos sino cualquier tipo de rentista
- quitar frase sobre mejorar la vivienda o esfuerzo del casero
- bajada de precios no va por financiar desde el estado al rentismo - bajada de precios
solo a costa los beneficios de los rentistas
- contratos indefinidos
- por ejemplo, en madrid (para que no sea solo de Madrid)

2- La expropiación y recuperación de vivienda


La expropiación y recuperación de vivienda es una medida imprescindible para garantizar el
derecho a una vivienda digna frente a la especulación y el negocio inmobiliario. En un
contexto donde miles de viviendas públicas han sido malvendidas a fondos de inversión y el
parque de vivienda social es prácticamente inexistente. En las últimas décadas, se han
privatizado alrededor de 368.000 viviendas protegidas. En Madrid, por ejemplo, se
vendieron más de 4.800 viviendas sociales a Blackstone y otros fondos buitre.
La recuperación de estos inmuebles no es una opción, sino una necesidad urgente. Un
claro ejemplo de esta situación es la SAREB, creada con dinero público para absorber
viviendas provenientes de la crisis inmobiliaria y que ahora está liquidando al mejor postor,
incluso con familias dentro. Actualmente, la SAREB posee más de 33.500 viviendas, de las
cuales el 43% están vacías.
Es inadmisible que el rescate bancario de 2012, que costó más de 101.500 millones de
euros de dinero público, no haya supuesto la recuperación de las viviendas en manos de
entidades financieras. Un caso paradigmático es el de CAIXABANK, entidad en la que el
Estado aún posee un 18% de participación a través del FROB. Hoy, CAIXABANKIA es uno
de los mayores rentistas de España, con aproximadamente 22.000 viviendas alquiladas a
precios inaccesibles. Exigimos la expropiación de estas viviendas. No podemos permitir que
entidades rescatadas con dinero público nos sigan expulsando de nuestras casas mientras
continúan obteniendo beneficios millonarios gracias a la especulación.
La expropiación debe extenderse también a las viviendas vacías, más de 188.000 en
Madrid que no cumplen ninguna función social. Este fenómeno no es accidental: los
grandes tenedores y fondos de inversión mantienen viviendas desocupadas para especular
con su valor futuro. No es tolerable que miles de pisos permanezcan cerrados mientras
nosotras no tenemos un techo o nos enfrentamos a la precariedad habitacional. Por ello,
exigimos medidas efectivas que penalicen la acumulación de viviendas con fines
especulativos y permitan su recuperación inmediata para que sean habitadas.
Además, todas estas viviendas deben blindarse para evitar futuras privatizaciones o nuevos
procesos de mercantilización. No más venta de vivienda pública a fondos buitre. No más
alquileres temporales que nos expulsan de nuestros hogares. Exigimos contratos de
carácter permanente, con precios ajustados a los ingresos y la situación familiar de cada
hogar, sin mecanismos de control social que fiscalicen nuestras vidas, nos humillen y nos
maltraten. Queremos viviendas dignas y de calidad donde poder vivir. Cuando hablamos de
vivienda pública no nos referimos al modelo actual de vivienda gestionada por las
instituciones que es inaccesible, nos maltrata y nos desahucia. Exigimos una vivienda
pública PERMANENTE, DIGNA y PARA TODAS, sin condiciones de exclusión. Un parque
de vivienda que garantice la estabilidad y que no esté sujeto a la especulación.
El acceso a una vivienda digna no puede depender de los intereses del mercado ni de la
voluntad de instituciones que han demostrado ser cómplices del negocio inmobiliario.
Actualmente se estima que faltan al menos 600.000 viviendas, pero antes de construir más
vivienda es necesario recuperar todas las que ya existen, construyendo solo la necesaría y
que no fomenten planes de colaboración público-privada que benefician a las grandes
promotoras ni proyectos urbanísticos expulsivos.

Notas:
- acortar
- construcción: no ponerla como solución (a lo mejor más de "no construir hasta que
estemos usando todas las viviendas ya construidas")
- hablar de quién tendría el control de las viviendas expropiadas
- Cambiar la palabra "digna" por "de calidad".
- Si no nos la dan lo vamos a hacer nosotras, añadir reivindicaciones que vamos a hacer
nosotras. (sugerencias: okupación, cooperativización de viviendas en cesión de uso,
quedarnos en nuestras casas y no irnos de los contratos temporales, etc)
- No sea una gingacana burocratica.

3- El desmantelamiento de las empresas de desokupación


En un contexto de empobrecimiento generalizado, donde el acceso a la vivienda está
condicionado por un mercado que prioriza la ganancia, la criminalización de quienes no
aceptamos sus condiciones abusivas es una estrategia clave para proteger los privilegios de
los especuladores. Así, las personas que no podemos seguir regalando a nuestro casero un
salario que cada vez da menos de sí, aparecemos en medios de comunicación como
criminales, como una amenaza para el "orden" que sostiene su negocio. Este relato de
criminalización, construido desde los intereses de rentistas, promotores y bancos, se
refuerza con campañas mediáticas que buscan sembrar el pánico social y justificar la
violencia contra quienes ponemos por delante nuestra supervivencia al beneficio de los
rentistas.

Este relato de criminalización es el caldo de cultivo perfecto para la aparición de empresas


de matones que hacen negocio con la miseria de las personas. Las empresas de
desokupación, conformadas por extorsionadores profesionales de ideología fascista, se
enriquecen a cambio de echarnos de nuestras casas a través de amenazas, coacciones y
violencia. No hace falta un impago, una orden de desahucio o un conflicto judicial: basta con
que el casero decida subir el alquiler, transformar la vivienda en un piso turístico o
deshacerse de una inquilina que exige sus derechos para que aparezcan. Su función es
clara: ser el brazo armado del rentismo, la extensión violenta del mercado inmobiliario, con
la complicidad del Estado y sus fuerzas de seguridad.

Pero las empresas de desokupación no actúan solas. Son parte de un entramado donde
también operan los medios de comunicación, las empresas de seguridad privada, las
compañías de alarmas y todos aquellos que fomentan el miedo como herramienta de
control. Crean el problema y venden la solución. Nos presentan como delincuentes para
luego justificar la represión. Así convierten el derecho a la vivienda en un negocio donde
solo unos pocos ganan y la mayoría pierde.

Frente a esto, la okupación es resistencia. Es la respuesta ante un modelo que expulsa


sistemáticamente a quienes no pueden asumir alquileres abusivos. Los caseros nos
exprimen hasta el último euro y, cuando ya no pueden sacarnos más, recurren a matones a
sueldo para echarnos y sustituirnos por otra persona a quien seguir exprimiendo Las
empresas de desokupación son el instrumento de los rentistas para blindar su propiedad
privada a través de la violencia explícita contra la clase trabajadora, obstaculizar la
organización y criminalizar el acceso a la vivienda por parte de quienes peor lo tenemos.
Exigimos el desmantelamiento inmediato de las empresas de desokupación, la absolución
de todas las personas encausadas por okupar y el fin de las campañas de criminalización
que solo sirven para extender el miedo y perpetuar su negocio.

notas:
- absolución de todos los procesos abiertos por okupación
- cuidado con libertad de expresión --> Prohibición de las campañas de criminalización a la
okupación, rol de los medios de comunicación + todo entramado que sostiene desokupa
(empresas de seguridad, alarmas, pánico social, etc etc)
- diversificar lenguaje y no decir solo clase trabajadora (se sugiere: personas que
necesitamos vivienda vs las que hacen negocio con ellas, pero con corte de clase)
- alusiones a desahucios? para que no quede tan separado
- vínculo con policía (aunque ya está dentro, detallarlo un poco más)
- hablar también sobre que son el brazo armado del rentismo, que no va solo de que
ejecutan desahucios sino que nos hacen la vida imposible simplemente cuando quiere el
casero (no hace falta caer en impago o tener un desahucio a la vista para que te manden a
desokupa, si quiere montar un piso turístico o subir el alquiler)

4- La prohibición real de los desahucios y de los cortes de suministros


En un contexto donde las desigualdades económicas se han acentuado, permitir que
personas y familias sean expulsadas de sus hogares o privadas de servicios esenciales
profundiza la vulnerabilidad social y atenta contra su bienestar y dignidad. La “exitosa” ley
de vivienda no ha sido capaz de frenar ni el número de ejecuciones ni el precio de la
vivienda, produciéndose una media de 82 desahucios al día en 2024.
Además no se ha renovado el escudo social del gobierno que garantiza luz, agua y gas a
todos los hogares vulnerables y la Cañada Real vive su 4 año sin luz. Contar con una
vivienda digna significa también tener acceso a los servicios básicos de luz, agua y gas. No
se puede permitir que las grandes empresas se lucren de nuestros derechos, pudiendo
cortar suministros si su beneficio disminuye, condenando a familias a condiciones
infrahumanas. El derecho a la habitabilidad digna no es un negocio.

Otro de los elementos del “escudo social” puesto en marcha por el gobierno supuestamente
progresista tras vernos abocadas a la crisis provocada por la pandemia del Covid-19 fue la
famosa moratoria de desahucios. Mientras que el gobierno no se cansa de decir que han
prohibido los desahucios, las militantes organizadas en asambleas, sindicatos y
organizaciones de vivienda sabemos que es mentira. Y es que desde la aprobación de la
moratoria, sólo se han conseguido parar el 25% de los desahucios. Se trata de una
moratoria engañosa, que los jueces ignoran, y cuyos mecanismos burocráticos dejan fuera
a miles de personas que han sido echadas violentamente de sus casas desde su
aprobación.
Además, se demuestra que el estado capitalista estará siempre del lado de la propiedad
privada al contemplar compensaciones a los arrendadores por suspensión de sus
desahucios en base a la vulnerabilidad, no hay más que mirar al propio Congreso, plagado
de propietaries: fincas, acciones en inmobiliarias y constructoras, pisos y trasteros y rentas.
¿Cómo pedirles, entonces, que ataquen contundentemente el problema de la vivienda, que
intervengan un mercado del que ellos se lucran? Lo hemos visto con la no prórroga del
Decreto 11/2020 y cómo se aprovechó las escasas horas hasta su prórroga para el
desahucio de familias enteras, con la lluvia de dinero a los propietarios en concepto de
“bonos de alquiler”; en las insípidas intervenciones de Risabel, ministra de vivienda, también
tenedora. El Estado no sólo no interviene a nuestro favor, sino que, además, lo hace en
nuestra contra movilizando su aparato legal (Reforma de la LECrim para agilizar
desahucios) y represivo (policías y bomberos colaborando con Desokupas). Ante un Estado
cómplice, debemos organizarnos nosotres.

notas:
- Renovación del escudo social (no consenso): critica a las medidas temporales, de
excepcionalidad. Medidas permanentes ni condicionales a un contexto concreto
- Justificar el por qué de la reivindicación. No dar espacio a la ley de vivienda (no
centrarse en eso). foco apoyo mutuo, estar organizadas y ser quienes paramos los
desahucios. Hablaría de pobreza energética no en esos términos.
- Las alternativas no pueden ser albergues ni temporales, hay que mencionar y concretar
las alternativas (no consenso).
- Otra terminología. Prohibir todos los desahucios. (no enfoque víctima de desahucio, sino
culpa (??) del que desahucia)

5- El fin de la represión al movimiento de vivienda


Desde los movimientos por la vivienda, tenemos claro que hay dos elementos comunes al
problema de la vivienda de la clase trabajadora;
En primer lugar, la negación sistemática del derecho a una vivienda digna, y en segundo
lugar, la represión a todos aquellos que, decididos a hacer lo que haga falta para acabar con
su negocio a costa de nuestro derecho, llevemos a cabo una lucha organizada y decidida.
Lejos de trabajar para transformar esta realidad, gobiernos de todos los colores ponen todos
los medios a su alcance para perpetuarla. Por eso la única salida que nos queda es el
negarnos a aceptarla, luchando de forma organizada e independiente contra nuestros
enemigos. El Estado sabe que nuestra lucha decidida por conquistar este derecho es lo
único que puede amenazar el negocio de la vivienda del que forman parte, y por eso,
cuando la llevamos a cabo, pone en marcha el último resorte que les queda para evitar que
su chiringuito se venga abajo: nuestra represión.
Tenemos que exigir el fin de la persecución y castigo a todos aquellos que nos enfrentamos
a los culpables de dicha negación, porque es nuestro pan de cada día, y, además, es la
prueba más evidente de la complicidad y colaboración activa del Estado y sus instituciones
con bancos, fondos buitre, inmobiliarias y rentistas. Leyes como la Ley Mordaza no son más
que el arsenal legislativo que los distintos gobiernos utilizan contra la lucha por nuestros
derechos; mientras nuestra combatividad aumenta, su utilización para castigarnos también.
Por eso, el gobierno “más progresista de la historia” lejos de derogar la Ley Mordaza, como
prometió, ha sido el que más la ha usado para reprimirnos.
Con esto buscan un único objetivo: frenar nuestra lucha; generarnos tal nivel de desgaste
que consigan que los trabajadores dejemos de plantarles cara. Nos muelen a palos, tratan
de arruinarnos económicamente con multas impagables porque saben que vivimos con el
agua al cuello, y hasta nos privan de nuestra libertad, inventándose los delitos y
orquestando los montajes policiales que hagan falta para encarcelarnos. Todo ello para
infundirnos miedo y socavar nuestra moral, para evitar la organización de la clase obrera
con castigos ejemplificantes.
El Estado, a través de jueces, policía y demás medios pagados por nosotros nos lanzan un
claro mensaje político: todo movimiento popular que se salga de su legalidad, concebida
para garantizar su negocio con nuestra falta de derechos, será perseguido y duramente
castigado. Tienen medios de sobra, pero estos sólo son utilizados para negar nuestro
derecho a vivienda, no para garantizarlo.
Por eso, cuando atacan nuestra lucha, nuestra única respuesta posible es la solidaridad,
rompiendo con su estrategia para desmovilizarnos. La desobediencia civil y unidad de
respuesta es nuestro arma más fuerte contra su represión. Es nuestra única salida, y
nuestro deber hacia los compañeros que han arriesgado sus vidas para luchar por nuestros
derechos, dar una respuesta unitaria de apoyo a los represaliados y de denuncia de esta
estrategia del Estado. Sólo estaremos perdidos si dejamos de luchar; si no respondemos a
su represión con más organización y solidaridad.
Por todo, nos organizamos de nuevo para conquistar:
La Amnistía total.
Derogación de la ley Mordaza y demás leyes represivas.
Sobreseimiento y devolución de todas la multas.
Absolución de todos los procesos abiertos.

Notas:
- Resumir. (borrar los primeros dos párrafos, y seguir con el cuarto de "el Estado")
- Añadir ejemplos de los casos de represión activos (desahucios en Madrid, multas
Carabanchel, Vallekas, SI) Vinculación con la Ley Mordaza (profundizar más en ella).
- Hablar de las infiltraciones.
- Integrar la exigencias dentro del texto.
-Reprimiendonos demuestran que tienen miedo a nuestra organización porque saben que
es la única manera que tenemos de conseguir nuestros derechos/acabar con su negocio.

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