¿Qué fueron?
Se llama “invasiones inglesas” a dos expediciones militares que llevaron a
cabo fuerzas del Imperio británico en los años 1806 y 1807, a principios
del siglo XIX. El objetivo de esas expediciones era ocupar la ciudad de
Buenos Aires, en ese momento capital del Virreinato del Río de la Plata.
En el contexto de las guerras napoleónicas, después de vencer a las
fuerzas franco españolas en la batalla de Trafalgar, Gran Bretaña consiguió
el dominio del espacio atlántico. Sin embargo, el bloqueo continental
impuesto por el emperador francés Napoleón Bonaparte le impedía
comerciar con los países europeos.
En consecuencia, los británicos iniciaron una política agresiva en busca de
nuevos mercados donde proveerse de materias primas y vender su
creciente producción industrial. En 1806, ocuparon Cabo de Buena
Esperanza, una colonia holandesa ubicada en el sur de África. El éxito de
esta acción los alentó a intentar la conquista del Río de la Plata, aunque
fracasarían en este intento.
Antecedentes
En 1804 el general francés Napoleón Bonaparte, derrocó la república
instaurada durante la Revolución francesa y se hizo proclamar emperador
de Francia. A partir de entonces conquistó varios Estados vecinos y
estableció su dominación sobre casi toda Europa. Pero no pudo derrotar a
Gran Bretaña, que en 1805 hundió gran parte de las flotas francesa y
española y consiguió así el dominio los mares.
Imposibilitado de cruzar el Canal de la Mancha, Napoleón desarrolló una
nueva estrategia: para debilitar a la economía industrial británica, decretó
el bloqueo continental, que prohibía a los países europeos comprar
productos ingleses.
Esta prohibición obligó a los británicos a lanzarse a la búsqueda de nuevos
mercados donde vender su producción industrial. Las colonias españolas
en América eran una posibilidad muy tentadora. Pero a través del
monopolio, España prohibía que sus colonias comerciaran con potencias
extranjeras.
Fue entonces que un grupo de oficiales británicos, que acaba de
conquistar la colonia holandesa de El Cabo, decidió atacar Buenos Aires,
para abrir el mercado rioplatense a los productos de su país. Al momento
de tomar esta decisión tomaron en cuenta que Buenos Aires tenía un
puerto por el que pasaban la gran mayoría de los productos que
ingresaban al Virreinato del Río de la Plata.
Primera invasión
El 25 de junio de 1806, 1600 hombres al mando del brigadier general
William Carr Beresford y el comodoro Home Popham desembarcaron en
Quilmes y marcharon hacia Buenos Aires. Ante el fracaso de una tentativa
de detener a los invasores antes de que llegaran a la ciudad, Rafael de
Sobremonte huyó hacia Córdoba con el tesoro real. El plan del virrey
consistía en concentrar fuerzas provenientes de todo el virreinato para
concretar un fuerte contraataque. La defensa de la ciudad quedó en
manos de la Audiencia y la guarnición local, mal armada y entrenada, que
se rindió inmediatamente a las fuerzas invasoras. Así se concretó la
conquista británica de Buenos Aires.
Los invasores se instalaron en el fuerte donde arriaron la bandera
española y la reemplazaron para el estandarte británico. Una de las
primeras medidas tomadas por los invasores fue la eliminación del
monopolio impuesto por la corona española y el establecimiento del libre
comercio. Esta medida fue resistida por los comerciantes españoles que se
beneficiaban con las restricciones comerciales.
En Buenos Aires, el criollo Juan Martín de Pueyrredón y el español Martín
de Álzaga comenzaron la organización de la resistencia. Mientras tanto, en
la Banda Oriental (actual Uruguay) el militar francés Santiago de Liniers
reclutaba y adiestraba tropas para recuperar la ciudad.
El 4 de agosto, 1.000 hombres al mando de Liniers cruzaron el Río de la
Plata y desembarcaron en Las Conchas (el actual Tigre) y desde allí
avanzaron hacia Buenos Aires. A estas tropas se fueron uniendo milicianos
y las fuerzas que había reunido Pueyrredón hasta llegar al número de
4.000.
El 12 de agosto, estas tropas ingresaron en la capital y rodearon a los
británicos que, acorralados en el fuerte, terminaron por rendirse. Así se
concretó la Reconquista de Buenos Aires. Varios oficiales quedaron
prisioneros y alojados en la villa del Luján mientras el resto de los
británicos evacuaron el Río de la Plata.
Luego de la partida de los invasores, un Cabildo abierto decidió quitarle el
poder militar al virrey y entregarlo a Liniers. Éste inició la organización y
entrenamiento de milicias urbanas que estuvieran en condiciones
defender la ciudad ante la posibilidad de nuevos ataques.
Segunda invasión
Una nueva invasión tuvo lugar al año siguiente. En febrero de 1807, una
fuerza expedicionaria integrada por unos 13.000 hombres concretó la
toma de Colonia y Montevideo, para evitar que desde allí se enviaran
refuerzos a Buenos Aires.
El junio los británicos decidieron avanzar sobre Buenos Aires. Las fuerzas
británicas, a las que se habían sumado otras procedentes de Ciudad del
Cabo, estaban al mando del general John Whitelocke. Desde Ensenada,
donde desembarcaron, iniciaron el avance hacia la ciudad. Casi al mismo
tiempo, Sobremonte cruzó el Río de la Plata en busca de los invasores pero
no logró hacer contacto con sus fuerzas de avanzada.
En Buenos Aires, el alcalde de primer voto Martín de Álzaga convocó a los
vecinos a resistir la invasión mientras las milicias, al mando de Liniers se
preparaban para la defensa de la ciudad. Se abrieron trincheras y se
improvisaron barricadas en los cruces de calles y se reunió todo el
armamento disponible. Mujeres y esclavos se concentraron en las azoteas
dispuestas a arrojar agua hirviendo sobre los invasores.
Gracias a la acción de los vecinos y de los milicianos, las fuerzas británicas
no pudieron llegar hasta la Plaza de la Victoria (actual Plaza de Mayo) que
era su objetivo. Ante el importante número de bajas, el 7 de julio el
general Whitelocke solicitó un armisticio. El acuerdo de rendición incluía la
liberación de las ciudades de Colonia y Montevideo, que se realizó en
septiembre de ese año.
Causas
Entre las principales causas de las invasiones inglesas al Río de la Plata se
encuentran las siguientes:
La Revolución industrial inglesa, que ponía a Gran Bretaña en la obligación
de buscar nuevos mercados donde vender sus excedentes de producción.
El bloqueo comercial impuesto por Napoleón Bonaparte, que había
cerrado para Gran Bretaña los mercados del continente europeo.
El monopolio comercial que había impuesto la corona española sobre sus
colonias. Esta situación no permitía que los virreinatos americanos
comerciaran con potencias extranjeras.
La debilidad del imperio español a causa de la derrota de la Armada
española en la batalla de Trafalgar que le impedía mantener el control y la
defensa de sus colonias.
El poderío naval británico, que se había traducido en el domino absoluto
de las aguas del Atlántico.
Consecuencias
Las principales consecuencias de las invasiones inglesas fueron las
siguientes:
Quedó en evidencia la debilidad del imperio español. Esto produjo un
cambio sensible en el equilibrio de relaciones entre la metrópoli y sus
colonias americanas.
Los criollos del Río de la Plata tomaron conciencia de su capacidad para
tomar decisiones sobre su destino y gestionar su propia defensa.
Tuvo lugar la creación de nuevas milicias y se mejoró el entrenamiento de
las que existían. Esas milicias tuvieron un rol protagónico en el proceso de
la Independencia de Argentina.
Indignados con las actitudes de Sobremonte, a quien acusaron de
cobardía, los criollos de Buenos Aires presionaron al Cabildo para que
concretara la destitución del máximo funcionario y lo reemplazara por
Liniers, quien asumió como virrey provisional del Río de la Plata.
Gran Bretaña desistió de nuevos intentos de concretar otras invasiones en
la zona del Río de la Plata.