LA ÉPOCA DEL TERRORISMO EN EL PERÚ O EL CONFLICTO ARMADO
INTERNO PERUANO
fue un conflicto armado[c] ocurrido en ese país entre los años 1980 y 2000 durante el cual
las organizaciones Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso (PCP-SL)[d]
y Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) desplegaron diversas acciones
terroristas con el objetivo de derrocar al Estado existente y reemplazarlo por un Estado
socialista, siendo repelidas en distintas operaciones antisubversivas y acciones realizadas
por parte del Estado y la sociedad.[e] El periodo incluye múltiples atentados terroristas,
golpes de Estado,[f] acciones armadas y violaciones generalizadas y sistemáticas de
los derechos humanos por todas las partes del conflicto, hasta el punto de que se han
calificado de crímenes de lesa humanidad.[35] También es el conflicto más sangriento de
la historia del Perú.[36]
Este conflicto armado comenzó con el atentado de Chuschi del 17 de mayo de 1980, que
marca el inicio de la insurgencia armada de Sendero Luminoso.[37] Se extendió a lo largo
de la década de 1980 y por lo menos hasta la operación Victoria del 12 de setiembre de
1992, que logró la captura de Abimael Guzmán, líder máximo de Sendero Luminoso;
la operación Chavín de Huántar del 22 de abril de 1997, que logró la liberación del último
secuestro del MRTA; y la operación Cerco 99 del 16 de julio de 1999, que logró la captura
de Óscar Ramírez Durand. Participaron como actores armados en la época del terrorismo
las mencionadas organizaciones terroristas, las fuerzas armadas y policiales del Estado, y
los comités de autodefensa.[38]Pese a haberse iniciado durante el gobierno de Francisco
Morales Bermúdez, abarca principalmente el segundo gobierno de Fernando Belaúnde,
el primer gobierno de Alan García, y el gobierno de Alberto Fujimori. Dejó por lo menos
33 000 víctimas mortales confirmadas,[39] aunque el estimado de la Comisión de la
Verdad fue de un total de 69 280 fallecidos o desaparecidos. [g][41]
Sendero Luminoso fue liderado mesiánicamente[47][48][49] por Guzmán (conocido como
«presidente Gonzalo»). Se trataba de un partido político de extrema izquierda de
inspiración maoísta, caracterizado por una
interpretación antirrevisionista del marxismo conocida como «pensamiento Gonzalo»,
que le declaró la guerra al Estado peruano con el objetivo de instaurar la «República
Popular de Nueva Democracia»[50]e iniciar una ola revolucionaria mundial.[51][52] Fue el
desencadenador del conflicto, siendo el principal responsable directo de crímenes y de
fallecimientos, y ha sido caracterizado como teniendo una intención genocida.[53] Por su
parte, el MRTA, una guerrilla de inspiración guevarista y mirista fundada en 1982 y
liderada por Víctor Polay Campos, empezó sus acciones armadas encubiertas el 31 de
mayo de 1982 (con el asalto a un banco en La Victoria) y el 22 de enero de 1984, de forma
pública, con el ataque a la comisaría del distrito de Villa El Salvador.[54] Las acciones
terroristas de ambos grupos incluyeron múltiples masacres, desapariciones forzadas,
asesinatos selectivos, secuestros, «paros armados», campañas de limpieza social,[h]
emboscadas, atentados con explosivos, reclutamientos forzosos, sabotajes (como el
dinamitaje de torres de alta tensión), agitprop, actos de intimidación y extorsión, robos,
entre otros crímenes y tácticas que utilizaban el terror como medio para el logro de sus
objetivos.[55][56][57] Además, ambos grupos contaron con una red internacional de
apoyo para la realización de sus acciones y una red local organizada a través de
«organismos generados», en el caso de Sendero Luminoso, o las FEDIP, por parte del
MRTA.[58][59][60]
La respuesta por parte de la sociedad y del Estado incluyó distintas medidas legislativas,
judiciales, armadas y políticas. Entre las fuerzas del orden, participaron oficialmente tanto
la Guardia Civil, la Guardia Republicana, la Policía de Investigaciones, unificadas las tres
en la Policía Nacional a partir de 1988, como, a partir del 29 de diciembre de 1982,
el Ejército y la Marina de Guerra.[61] La lucha antisubversiva incluyó tanto operativos
legítimos como distintos crímenes, violaciones del debido proceso, y graves violaciones
contra los derechos humanos. En este segundo grupo se hallan casos de detenciones
arbitrarias, torturas, reclutamientos forzosos, violaciones sexuales, ejecuciones
extrajudiciales, desapariciones forzadas y masacres, ocurridos sobre todo en los primeros
años de la época del terrorismo.[62] Existió al menos un escuadrón de la
muerte antiterrorista del Ejército.[i] Las operaciones exitosas que marcaron la derrota de
las organizaciones insurgentes, por el contrario, respondieron a un cambio de estrategia,
el énfasis en acciones de inteligencia y la cooperación con las poblaciones locales.[65][66]
[67] Paralelamente, a lo largo del periodo se delimitó y adaptó la tipificación del delito de
terrorismo,[68] se declararon distintas zonas en estado de emergencia, se delegó el
gobierno de algunas zonas en emergencia a efectivos militares (mediante «comandos
político-militares»),[69] se determinó el enjuiciamiento de acusados por terrorismo por
la justicia militar y/o con magistrados sin rostro, se aprobaron leyes de amnistía a favor
de los agentes de las fuerzas del orden, y se otorgaron indultos presidenciales a favor de
múltiples inocentes en prisión.[j][70]
Diversas acciones y políticas públicas han caracterizado el manejo del conflicto en los
años posteriores. Mientras el MRTA se desactivó oficialmente, [71] Sendero Luminoso se
escindió tras el intento de Guzmán de lograr un "acuerdo de paz" con el Estado.[72] Los
llamados «acuerdistas» han intentado participar en política y lograr una amnistía,
mientras que otros grupos, comúnmente llamados «remanentes de Sendero Luminoso»,
han mantenido acciones terroristas armadas en la selva central en alianza con el
narcotráfico. Por parte del Estado, se han llevado a cabo distintas políticas públicas de
persecución de delitos y de memoria histórica. Entre las primeras se incluyen la
derogación de las leyes de amnistía de 1995,[k] el nuevo juzgamiento bajo estándares de
debido proceso a los reos por terrorismo, y diversos operativos contraterroristas; y, entre
las segundas, la creación de una comisión de la verdad, reconocimientos públicos a
militares y policías, el establecimiento de museos y monumentos públicos, entre otros.
La interpretación y memoria sobre los hechos de la época del terrorismo siguen siendo
fuertemente polémicos y marcados por los debates políticos contemporáneos. [73]
Son también usuales varios otros términos para denominarlo, como «periodo de violencia
1980-2000» (ver sección al respecto).
Antecedentes
Grupos guerrilleros
Artículos principales: Movimiento de Izquierda Revolucionaria (Perú), Ejército de
Liberación Nacional (Perú) y Frente de Izquierda Revolucionaria (Perú).
Los primeros brotes guerrilleros surgieron en el Perú en la primera mitad de los años
1960,[146] durante el Reformismo Civil Moderado, cuando el Movimiento de Izquierda
Revolucionaria (MIR), grupo guerrillero fundado y liderado por Luis de la Puente Uceda,
inició sus primeros ataques en contra del Estado peruano. Sin embargo, a pesar de su
entrenamiento en la Cuba de Fidel Castro,[147] los miembros del MIR se encontraban en
pésimo estado en medio de la selva peruana. Como resultado, sus integrantes fueron
aniquilados con facilidad por la policía y las fuerzas armadas. Durante estos
contraataques, muere en el acto su líder y fundador y el grupo desaparece por completo.
El MIR estuvo activo desde el 9 de mayo de 1962 hasta el 31 de diciembre de 1965.
Algunos de sus integrantes que sobrevivieron se unieron a Sendero Luminoso y otros
al MRTA.
Otro grupo guerrillero que también surgió en paralelo fue el Ejército de Liberación
Nacional (ELN) liderado por Juan Pablo Chang Navarro y entrenado por Cuba.[148]
Estaba conformado por algunos exmiembros del MIR y otras personas que fueron
reclutadas. Sin embargo, esta organización corrió la misma suerte que el MIR ya que
muchos de sus integrantes se contagiaron de leishmaniosis lo cual significó un gran
obstáculo. De esta manera, el Ejército tuvo mayor facilidades de acabar con la gran
mayoría de sus miembros. El ELN operó de 1962 a 1965. Luego de su desarticulación,
sus principales líderes huyeron a Bolivia donde lucharían al lado del Che Guevara en
la Guerrilla de Ñancahuazú, en donde serían asesinados al intentar establecer un foco
guerrillero en los Andes.
Un tercer grupo guerrillero que también surgió —aunque con menor fuerza que los dos
anteriores— fue el Frente de Izquierda Revolucionaria (FIR) de tendencia trotskista
liderado por Hugo Blanco que se dedicó a robar bancos y formar milicias campesinas.
Sin embargo, el asalto al Banco de Crédito de Miraflores y el viaje de los «firistas» al
Cuzco acabó con la muerte de dos de ellos y con la detención del resto del grupo. Luego
de la detención de Blanco y de los dirigentes campesinos el movimiento fue básicamente
controlado.[149]
Desarrollo
[editar]
Comienzo de atentados de Sendero Luminoso
En 1980, el gobierno militar peruano convocó a elecciones por primera vez luego de un
periodo de once años. En este contexto, Sendero Luminoso era uno de los pocos grupos
políticos de izquierda que declinaron tomar parte de este proceso electoral y, en su lugar,
optaron por iniciar una guerra de guerrillas maoísta en las zonas altas que
rodean Ayacucho. El 17 de mayo de 1980, en la víspera de los comicios, cometieron
su primera acción armada al quemar ánforas electorales en el pueblo de Chuschi, en la
provincia de Cangallo. Los perpetradores fueron rápidamente capturados y se llevaron
papeletas de votación adicionales para reemplazar las quemadas, por lo que las elecciones
procedieron sin mayores incidentes y el acto recibió poca atención en la prensa
peruana.[159] Sin embargo, para los terroristas, este hecho fue el «Inicio de la Lucha
Armada» (ILA) para la toma del poder y la instauración de la «República Popular de
Nueva Democracia».[160] Unos días después, el 13 de junio, un grupo de jóvenes
pertenecientes al «organismo generado» Movimiento de Obreros y Trabajadores
Clasistas (MOTC) realizaron un atentado a la Municipalidad de San Martín de
Porres en Lima con cócteles molotov conmemorando el ILA.[161]
Sendero Luminoso optó por librar su guerra al estilo enseñado por Mao Zedong. Abrirían
«zonas de guerrilla» en las cuales sus huestes podían operar, echar fuera de estas zonas a
las fuerzas estatales para crear «zonas liberadas» donde se establecerían «comités
populares» como autoridades, luego usar estas zonas como apoyo a las nuevas «zonas de
guerrilla» logrando que el país entero se convirtiera en una gran «zona liberada». Sendero
Luminoso se adhirió a la directiva de Mao según la cual la guerra de guerrilla debía ser
peleada fundamentalmente en el campo y gradualmente asfixiar a las ciudades (guerra
popular prolongada). Para lograr sus objetivos, Abimael Guzmán desarrolló la idea de la
«cuota de sangre» donde el militante senderista ofrendaría su vida por la «guerra popular»
e incitaría al Estado a cometer abusos contra la población para hacer nacer el sentimiento
de venganza entre las masas y canalizarlo contra el Estado. Se definió, también, las
llamadas «4 formas de lucha y los 11 procedimientos»[162] y se usó la frase «Mil ojos y
mil oídos del Partido».[163] Además, los integrantes de Sendero Luminoso firmaban una
«carta de sujeción» donde juraban lealtad a Abimael Guzmán. El 3 de diciembre de 1982,
Sendero Luminoso formó oficialmente el «Ejército Guerrillero Popular», su brazo
armado.
Las guerrillas peruanas se caracterizaban por tener una alta proporción de mujeres. En
Sendero Luminoso, el 50% de los combatientes y el 40% de los comandantes eran
mujeres.[164]
Respuesta estatal
[editar]
Gradualmente, Sendero Luminoso realizó ataques más y más violentos a la Policía
Nacional del Perú y el gobierno en Lima, lo cual marcó una creciente crisis en los Andes.
En 1982, Fernando Belaúnde Terry declaró el estado de emergencia y ordenó que
las Fuerzas Armadas lucharan contra Sendero Luminoso. Los derechos constitucionales
fueron suspendidos por 60 días en las provincias de Huamanga, Huanta, Cangallo, La
Mar y Víctor Fajardo. Más tarde, las Fuerzas Armadas crearían la zona de emergencia de
Ayacucho, en la cual el poder militar era superior al civil y muchos derechos
constitucionales fueron suspendidos.
Los militares cometieron varias violaciones a los derechos humanos en el área donde
tuvieron control político, incluida la famosa masacre de Accomarca, durante el primer
gobierno de Alan García cuando fueron asesinados agricultores indígenas por las Fuerzas
Armadas.[165] Un batallón de la policía contraterrorista entrenado en los Estados Unidos,
conocido como los «Sinchis», fue particularmente conocido por sus violaciones a los
derechos humanos. No obstante, las mayores violaciones y asesinatos fueron causados
por los terroristas (57% por Sendero Luminoso y el MRTA).[166]
Según la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), el 30% del número total de
muertos y desaparecidos causados en la época de terrorismo fueron provocadas por
agentes del Estado.[167]
Escalamiento de las acciones terroristas y antiterroristas
Cartel de Sendero Luminoso celebrando cinco años de guerra popular, se puede apreciar
la imagen de Abimael Guzmán sosteniendo la bandera de dicho grupo terrorista.
La reacción de Sendero Luminoso, contra la intervención de la policía y de los militares
enviados por el gobierno peruano aumentó a su máxima expresión, por lo que el nivel de
violencia creció exponencialmente y ya no sólo se limitó a la zona sur andina del país,
sino que empezó a aumentar los atentados terroristas en Lima, la ciudad capital.
Sendero Luminoso puso en práctica las tácticas aprendidas en sus propios manuales de
guerra y atacó por el método chino de la sorpresa y la emboscada contra unidades de la
policía, militares y civiles a los que consideraba «enemigos de clase», para lo cual utilizó
a menudo métodos particularmente sangrientos y en extremo brutales para asesinar a sus
víctimas. Estas horripilantes matanzas, junto con la sistemática falta de respeto de
Sendero Luminoso por la cultura andina tradicional propia de los campesinos, a los que
reclamaba representar, hizo que muchas personas de las zonas agrícolas de las zonas
donde operaba, se alejaran de ellos, pese a que en sus inicios algunos los apoyaron. Frente
a una población que fue organizada para trabajar en la autodefensa de sus propiedades,
territorios y vidas, la táctica de guerra de guerrillas de Sendero Luminoso comenzó a
tambalearse, pero no disminuyó su insania, ni sus apocalípticos métodos de ataque.
La masacre de Uchuraccay el 26 de enero de 1983 causó el efecto de que todo el país
tomara conciencia de la situación que se vivía en la sierra sur y sur central
(Ayacucho, Junín, Huancavelica, Apurimac, Cusco y Puno). En dicha localidad los
comuneros asesinaron a ocho periodistas, algunos procedentes de la capital del país y
otros originarios de Ayacucho, presuntamente ante un mal dato dado por los militares, al
confundir a los periodistas con elementos terroristas. Estos los golpearon con hachas,
piedras y otros objetos, por lo que ninguno de ellos sobrevivió y fueron luego encontrados
enterrados en cuatro fosas anónimas. Sin embargo, entre las pruebas de la fiscalía se
encontraba los rollos fotográficos de Willy Retto, que dejaron grandes incógnitas en lo
que realmente sucedió en Uchuraccay. El descubrimiento de estos acontecimientos
propiciaron la creación de una comisión investigadora dirigida por Mario Vargas Llosa.
En la misma localidad de Uchuraccay, Sendero Luminoso asesinó a 135 comuneros de
los 470 registrados en el censo de 1981, siendo esta localidad un ejemplo de lo que estaba
sucediendo en las regiones del centro y sur andino.
También hubo 1384 víctimas entre muertos y desaparecidos en el distrito llamado
Chungui en Ayacucho que tenía 40 centros poblados,[168]y el primer ataque fue el 8 de
diciembre de 1982, donde ingresó un grupo de personas armadas con uniformes de
militares en la comunidad de Santa Carmen de Rumichaca. [169]
En algunas áreas, los campesinos formaron patrullas anti-Sendero Luminoso,
llamadas rondas campesinas. Generalmente, estaban pobremente equipadas, a pesar de
las donaciones de armas por parte de las Fuerzas Armadas; sin embargo, las fuerzas de
Sendero Luminoso eran atacadas militarmente por las rondas campesinas. El primer
ataque reportado de ese tipo ocurrió en enero de 1983 cerca de la ciudad de Huanta,
cuando unas rondas mataron a 13 senderistas; en febrero del mismo año
en Sacsamarca las rondas mataron a los líderes de Sendero Luminoso de esa área. En
marzo de 1983 las rondas capturaron y asesinaron a Olegario Curitumay, uno de los
comandantes senderistas en el pueblo de Lucanamarca. Lo llevaron a la plaza del pueblo,
lo apedrearon, lo acuchillaron, le echaron fuego y finalmente le dispararon. [170]
Como respuesta, el 3 de abril de 1983 Sendero Luminoso perpetró la masacre de
Lucanamarca en la que asesinó a 69 personas, mucho de los cuales eran niñas y niños,
incluyendo uno que tenía solo seis meses de edad.[170] También asesinaron a varias
mujeres, algunas de las cuales estaban embarazadas. [170] Muchos murieron por tajos de
machete y a algunos les dispararon a corto alcance en la cabeza.[170] Esta fue la primera
masacre realizada por Sendero Luminoso a una comunidad campesina. Siguieron otros
incidentes, como la ocurrida en Soras en 1984, la realizada en Marcas el 29 de agosto de
1985[171][172] o la de Hauyllo, en el distrito de Tambo, provincia La Mar, departamento
de Ayacucho. En esa comunidad, Sendero Luminoso mató en 1992 a 47 campesinos,
incluyendo 14 niñas y niños en edades de entre cuatro y quince años. [173]
En Lima, la ciudad capital, la ciudadanía también empezó a experimentar el terror, pues
Sendero perpetró diversos atentados terroristas como el derribamiento de torres de alta
tensión con explosivos ocurrido en octubre de 1983 (con el propósito de dejar a la ciudad
sin suministro eléctrico),[174] el intento de asesinato al Presidente del Jurado Nacional de
Elecciones Domingo García Rada en abril de 1985, la explosión de un coche bomba en
la Prefectura de Lima en agosto de 1985,[175] y el atentado contra el dirigente aprista Luis
Alberto Kitasono en 1986,[176] entre otros.
Así como el gobierno peruano cubría los rangos de las fuerzas armadas que combatían a
Sendero Luminoso por medio de la conscripción forzada en muchas ocasiones, lo mismo
hacía Sendero Luminoso, que en numerosas ocasiones secuestraba niños y los obligaba a
trabajar para ellos como niños soldados en su guerra, se dieron varios casos en los que
Sendero Luminoso realizó sangrientos ataques usando a niños, a los que llamaba
«Pioneritos» a quienes entrenaba en el uso de armas de fuego y fabricación de artefactos
explosivos.
Movimiento Revolucionario Túpac Amaru
Artículo principal: Movimiento Revolucionario Túpac Amaru
Véanse también: Frente Nororiental del MRTA y Atentados terroristas del MRTA.
En 1984, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) empezó su propia guerra
de guerrillas contra el Estado peruano impulsado por el asalto a la cárcel de Ayacucho que
realizó Sendero Luminoso.[177] El grupo se había formado por remanentes
del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) en el Perú y la facción del Partido
Socialista Revolucionario marxista-leninista (PSR-ML) liderado por Luis Varese
Scotto[178] y se identificaba con los movimientos guerrilleros de izquierda
latinoamericanos, asimilando las experiencias del Frente Sandinista de Liberación
Nacional (FSLN) de Nicaragua, el Frente Farabundo Martí para la Liberación
Nacional (FMLN) de El Salvador, la Unidad Revolucionaria Nacional
Guatemalteca (URNG) de Guatemala y el Movimiento 19 de abril (M-19)
de Colombia.[179][180]
Su acción era denominada por los emerretistas como "guerra revolucionaria del
pueblo".[179] El MRTA usaba técnicas que eran más tradicionales entre las organizaciones
de izquierda de Latinoamérica que aquellas de Sendero Luminoso. Por ejemplo, el MRTA
usaba uniformes, reivindicaban la lucha social y se quejaban de abusos contra los
derechos humanos por parte del Estado, mientras que Sendero Luminoso no usaba
uniformes, aborrecía la democracia y rechazaba la idea de los derechos humanos. A pesar
de esto, el MRTA incurrió en diversas acciones criminales como el asesinato, atentados
terroristas, campañas de «limpieza social» (como las «cruzadas contra el vicio») y la
práctica sistemática del secuestro (recluyendo a los secuestrados en las «cárceles del
pueblo» mientras pedían dinero para su liberación),[181] que iba en contra de lo que decían
respetar.[182]
Durante la época de terrorismo, el MRTA y Sendero Luminoso entablaron combate entre
ellos. El MRTA representó una parte menor en la época de terrorismo en el Perú, siendo
declarado por la Comisión de la Verdad y de la Reconciliación como responsable del
1,5% de las muertes acumuladas a lo largo de toda la guerra. En su mayor apogeo, se cree
que el MRTA se compuso de solo unos pocos cientos de miembros. [183]
Gobierno de Alberto Fujimori
[editar]
Alberto Fujimori en 1992.
Bajo el gobierno de Alberto Fujimori, el enfrentamiento se libró principalmente mediante
ataques con bombas y asesinatos selectivos por parte de Sendero Luminoso, y una facción
el Servicio de Inteligencia del Ejército, el Grupo Colina (grupo que reunió a los grupos
para militares del Primer gobierno de Alan García Pérez) le respondió con el mismo
método de eliminación selectiva; fue en este contexto que se produjeron la masacre de La
Cantuta, la masacre de Barrios Altos y la masacre de Santa.
En esta etapa ocurrieron también hechos como el «holocausto Asháninka» perpetrado por
Sendero Luminoso.[184] De este hecho la CVR calculó 6000 asháninkas muertos, 5000
desaparecidos y 10 000 desplazados.[185]
La Comisión de la Verdad y Reconciliación decidió prestar especial atención a la situación
de la población perteneciente a la etnia Asháninka, ubicada en la Selva Central de la
amazonía peruana, toda vez que recibió información consistente sobre los graves abusos
que sufrió como pueblo indígena por parte del PCP-SL.
La población indígena asháninka fue víctima de desarraigo de sus comunidades de origen
(desplazamiento forzado), asesinatos, sometida a condiciones de vida infrahumanas,
secuestro, esclavitud y formas análogas de esclavitud (servidumbre y trabajo forzoso),
etc..
Estos actos ilícitos afectaron gravemente derechos fundamentales de los asháninkas, tales
como: la vida, libertad, integridad, identidad cultural, a desarrollarse dentro de la propia
familia, comunidad y cultura. Las acciones cometidas transgreden normas y principios
del Derecho Internacional Humanitario, y, según se reseñan luego, podrían constituir
modalidades de genocidio.[186]
Algunos juristas sostienen que este ataque contra la etnia Asháninka debiera ser
catalogado crimen internacional de genocidio.[187]
El 5 de abril de 1992, Alberto Fujimori ordenó disolver el Congreso del Perú, con lo cual
se inició la crisis constitucional de 1992. Durante el gobierno de Fujimori se aprobó una
amnistía de hecho (Ley de Arrepentimiento) que perdonó a unos 8000 terroristas que
aceptaron rendirse y colaborar en la lucha contra la subversión, pero debilitó a la policía
antiterrorista (Dircote) desviando sus recursos hacia el Servicio de Inteligencia Nacional,
dirigido en los hechos por su asesor presidencial Vladimiro Montesinos, para la
corrupción. Debido al amedrentamiento del terrorismo hacia los jueces, se establecieron
tribunales civiles y militares especiales (los llamados jueces sin rostro) para procesar a
presuntos miembros de Sendero Luminoso y del MRTA en juicios sumarios, con lo cual
terminaron sentenciando a muchos ciudadanos inocentes a quienes debieron liberar años
más tarde. Además, Fujimori anunció que Perú no aceptaría más la jurisdicción de
la Corte Interamericana de Derechos Humanos en materia de terrorismo y lucha
antidrogas debido a que ese tribunal falló a favor de un grupo de terroristas chilenos que
conformaron un comando de secuestros y asesinatos del MRTA.
En 1991, el presidente Alberto Fujimori promulgó el Decreto Legislativo N.º 741 que dio
a las rondas campesinas un estatus legal y las llamó Comités de Autodefensa,[188] hecho
fundamental para derrotar a Sendero Luminoso. Los Comités, junto con la nueva
estrategia de las [Link]., neutralizaron el accionar subversivo. La nueva estrategia
focalizó la atención de la DIRCOTE y de las [Link]. en los cabecillas de las
organizaciones subversivas, y el combate armado y patrullaje quedó en manos de las
DECAS (Comités de Defensa Civil Antisubversiva) bajo la ayuda del Ejército Peruano.
Esta estrategia permitió el descenso del terrorismo a nivel nacional y su posterior declive.
Declive de Sendero Luminoso y desaparición del MRTA
Dado que Sendero Luminoso empezó a perder terreno en los Andes a favor del Estado
peruano y las rondas campesinas, decidió acelerar su plan estratégico global. Sendero
Luminoso declaró que, en jerga maoísta, había alcanzado su "equilibrio estratégico" y
estaba listo para empezar su asalto final en las ciudades del Perú. En 1992, Sendero
Luminoso colocó una potente bomba en el distrito de Miraflores de Lima en lo que se
conoció como el atentado de Tarata. Este fue parte de una larga campaña de atentados en
la ciudad de Lima. El 14 de febrero, Sendero comenzó un «paro armado» en el
distrito Villa el Salvador. Durante el denominado paro armado, María Elena Moyano, una
líder comunal que criticó abiertamente las atrocidades de Sendero Luminoso, salió a la
calle en compañía de varias mujeres cabeza de hogar a desafiar el paro y a protestar contra
la violencia senderista. En respuesta el 15 de febrero de 1992, María Elena Moyano fue
asesinada frente a sus hijos, y luego su cadáver fue colocado en la calle y posteriormente
dinamitado para descuartizar su cuerpo a manera de advertir a quien se opusiera a
Sendero. Su muerte tuvo una gran repercusión en el país y en el mundo por la brutalidad
ejercida y reavivó la causa del gobierno contra los grupos terroristas.
La casa de Maritza Garrido-Lecca ubicada en la Calle Varsovia 459 en el distrito de
Surquillo, donde había sido capturado Abimael Guzmán por las fuerzas del GEIN el 12
de septiembre de 1992 durante la Operación Victoria
El 12 de septiembre de 1992, en la llamada Operación Victoria, el GEIN (conformado por
89 agentes), dirigido por el mayor Benedicto Jiménez y el general Marco Miyashiro,
capturó a Abimael Guzmán y a varios cabecillas senderistas en un departamento ubicado
sobre una escuela de danza en el distrito de Surquillo en Lima. La Dircote había estado
vigilando el departamento debido a que varios presuntos militantes senderistas lo habían
visitado. Al inspeccionar la basura (que producía el departamento la cual era demasiada
para ser solo una casa ocupada por una pareja), se encontraron recipientes vacíos de crema
para la piel usada para tratar la psoriasis, una condición que se conocía Guzmán padecía
además de movimientos sospechosos en la casa que alertaron al grupo de vigilancia que
supuestamente ocupaban solo dos personas. Poco después de la redada que capturó a
Guzmán, cayó también la mayoría de la cúpula senderista restante. [189] Al mismo tiempo,
Sendero Luminoso sufrió derrotas militares constantes por parte de las organizaciones
campesinas de autodefensa —supuestamente su base social—; y la organización se
escindió en facciones. El rol de Guzmán como líder de Sendero Luminoso fue asumido
por Óscar Ramírez Durand (alias «Camarada Feliciano»), quien a su vez fue capturado
por las autoridades peruanas en 1999. Después de la captura de Ramírez, el grupo se
fraccionó, la actividad senderista desapareció en las grandes ciudades y se replegó a las
áreas donde Sendero Luminoso había estado activo en la selva. [190]
En cuanto al MRTA, sus fuerzas quedaron diezmadas tanto por la Ley de Arrepentimiento
como por el encarcelamiento de sus principales cabecillas; entre ellos, su líder
principal Víctor Polay Campos, quien había escapado de prisión en 1990 y recapturado
en 1992. En 1996, un comando armado de 14 miembros del MRTA, al mando de Néstor
Cerpa Cartolini, tomó por asalto la residencia del embajador de Japón en Perú,
empezando la crisis de 72 rehenes que duró 126 días. El MRTA demandaba la liberación
de 462 integrantes del grupo insurgente, encarcelados por el gobierno para liberar los
rehenes, demanda rechazada de manera tajante por el gobierno. La crisis terminó cuando
las fuerzas armadas peruanas recuperaron la embajada en una acción militar
denominada Operación Chavín de Huántar, que permitió la liberación de los rehenes con
excepción de Carlos Giusti Acuña, vocal de la Corte Suprema, quien falleció en el
intercambio de disparos con el grupo subversivo. El resultado final fue la muerte de los
14 miembros subversivos incluyendo su líder y dos oficiales (Teniente Coronel Juan Valer
Sandoval y Teniente Raúl Jiménez Chávez) que cayeron en combate; con este golpe, el
MRTA desaparece como actor armado del conflicto.
En 1995, el Presidente Alberto Fujimori promulgó la Ley de Amnistía, suscitando
controversia. Esta medida otorgaba inmunidad a militares imputados y sentenciados por
violaciones a los derechos humanos. El ala oficialista del parlamento sustentó su apoyo
alegando que era parte de una estrategia de reconciliación nacional. [191] No obstante, la
promulgación de la ley, que potencialmente beneficiaría a más de mil personas, se vio
influenciada por el interés del gobierno en impedir el enjuiciamiento por parte de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos.[192]
Reacciones y participación internacional
[editar]
En 1992 el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos aprobó la
Resolución 587 (911/92) del 24/7/92 mediante la cual calificó a Sendero Luminoso y al
MRTA como grupos terroristas.[193] El gobierno de los Estados Unidos, incluyó a Sendero
Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru en su lista de organizaciones
terroristas extranjeras.[194] La Unión Europea también incluyó a ambos grupos
subversivos como organizaciones terroristas.[195] Posteriormente el MRTA ha sido
retirado de ambas listas al considerársele como un grupo terrorista extinto. Por su
parte, Cuba y China, países de sistemas comunistas darían también su respaldo al
gobierno peruano condenando todo acto terrorista ante civiles sin importar la ideología.