REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD BICENTENARIA DE ARAGUA
VICERRECTORADO ACADÉMICO
FACULTAD DE CIENCIAS ADMINISTRATIVAS Y SOCIALES
ESCUELA DE PSICOLOGÍA
SAN JOAQUIN DE TURMERO- EDO. ARAGUA
Modelos psicológicos sobre la senectud para la comprensión de la
realidad del adulto
AUTORA
Victoria Alvarez
CI: 27.996.774
San Joaquín de Turmero, octubre 2023.
Introducción
La psicogerontología se preocupa por el estudio de los procesos que
ocurren a lo largo del ciclo vital y la estabilidad y los cambios (crecimiento y
declive) que ocurren en las variables motoras, cognitivas y emocionales.
Además, se centra esencialmente en las diferencias psicológicas
interindividuales que se deben a la edad. El objetivo de este trabajo es
abordar la atención de las personas mayores que necesitan asistencia (tanto
psicológica como de otro tipo), contribuyendo así a su bienestar y salud. Sin
embargo, para tener plenamente en cuenta cualquiera de estos objetos de
conocimiento, se requiere especial atención a las interacciones que tienen
lugar entre el individuo que envejece en sus diferentes contextos, teniendo
en cuenta que el ser humano es un individuo activo (y no sólo un
respondedor) Por tanto, las relaciones entre la persona y su entorno (en los
niveles de complejidad requeridos: macro, meso o micro) son también un
importante objeto de estudio para el psicólogo que trata con personas
mayores.
Además, abordaremos la importancia de adoptar un enfoque
multidimensional e integrar al estudiar la senectud, reconociendo que los
adultos mayores son individuos complejos con necesidades físicas,
psicológicas y sociales interrelacionadas.
Al comprender la realidad del adulto mayor desde un punto de vista
científico, podremos desarrollar intervenciones y políticas más efectivas que
promuevan el bienestar y la calidad de vida en esta etapa de la vida. A través
de la aplicación de modelos psicológicos basados en la evidencia, podremos
abordar de manera holística las necesidades y desafíos que enfrentan los
adultos mayores, fomentando un envejecimiento activo, saludable y
satisfactorio.
Desarrollo histórico del adulto mayor
El interés por la vejez y los procesos de envejecimiento se ha producido a
lo largo de toda la historia de la humanidad, aunque no siempre con un
carácter científico. Los seres humanos de todas las épocas se han
preocupado por prolongar su vida con la intención de luchar contra la muerte
y alcanzar la eterna juventud.
En la literatura bíblica del Antiguo Testamento, la vejez esto se considera
de manera positiva y sublimaría. Destaca constantemente la dignidad y
sabiduría de los padres junto con características especiales de la vejez para
altos cargos. De esta manera, los padres se convierten en ejemplos o
modelo a seguir, así como en la orientación y la enseñanza. La cultura griega
ofrece muchas actitudes y cambios. sobre roles, atributos y expectativas
sobre las personas padres a través de esos diferentes modelos culturales
priorizan la edad y la capacidad individual cada edad. Básicamente, destaca
la concepción platónica y una concepción aristotélica diferente en ese sentido
dado a personas mayores.
Aristóteles presenta una imagen más negativa de la persona mayor. En su
Retórica, destaca el afán de disputa en la edad avanzada e interpreta la
compasión como una debilidad. La “senectud”, que es la cuarta y última
etapa en la vida del hombre, equivale a deterioro y ruina. Es una etapa de
debilidades, digna de compasión social e inútil socialmente. Además, las
personas mayores son caracterizadas como desconfiadas, inconstantes,
egoístas y cínicas. En su escrito De generatione animalium asocia la vejez
con la enfermedad.
En su escrito De Generatione Animalium, Aristóteles asocia la vejez con la
enfermedad, lo cual refuerza su visión negativa de los ancianos. Estas ideas
presentadas por Aristóteles en relación con la vejez contrastan con la
valoración positiva que se le daba en algunas otras culturas y épocas
históricas. Es importante destacar que esta visión negativa de Aristóteles
hacia las personas mayores refleja una época y una perspectiva específica
en la historia.
Fueron muchos los grandes poetas y pensadores de tiempos pasados
que se ocuparon muy a fondo del proceso de envejecimiento. Así, por
ejemplo, pueden destacarse autores como Shakespeare, Schopenhauer,
Hölderlin y Humboldt que consideran la vejez no sólo como una “época difícil”
sino también como una etapa de la vida que ofrece aspectos agradables.
Estas aportaciones filosóficas y otras manifestaciones humanas relevantes
acerca de la vejez son los antecedentes, principalmente, de la Geriatría y
constituyen la fase de arranque en la investigación sobre el envejecimiento.
En la posterioridad diversos autores comenzaron a desarrollar teorías
sobre por qué ocurre el envejecimiento; August Weissman, un embriólogo
alemán, propuso que la esperanza de vida estaba relacionada con una
ventaja selectiva evolutiva, y que las especies con diferentes tamaños
corporales, inteligencia y ecología tenía diferentes vidas útiles. Cabe
mencionar que el termino gerontología fue acuñado en 1903 por Élie
Metchnikoff, un zoólogo ruso que realizó investigaciones en inmunología y
ganó el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por su trabajo. A mediados
del siglo XX, cuando la estructura del ADN fue descubierta, otro cambio de
paradigma se produjo en la investigación del adulto mayor. Los científicos
ahora podrían estudiarla genética relacionada con el envejecimiento; por
ejemplo, observaron mutaciones únicas en moscas de la fruta de vida
anormalmente larga o corta.
Desde las teorías evolutivas de Weissman hasta el descubrimiento de la
genética relacionada con el envejecimiento, estos hitos han contribuido a una
mejor comprensión de los procesos biológicos y los factores que influyen en
la longevidad. Estos avances han sentado las bases para la investigación
actual en el campo de la gerontología y la búsqueda de estrategias para
promover un envejecimiento saludable.
El hito realmente importante en esta fase de desarrollo en la investigación
sobre el envejecimiento fue la introducción por Rybnikov (1929) del término
gerontología. El objeto y la finalidad de esta nueva disciplina fueron definidos
del siguiente modo:
“Gerontología: la investigación del comportamiento en la edad provecta ha
de convertirse en una rama de especialización dentro de las ciencias del
comportamiento. La finalidad de esta ciencia es la investigación de las
causas y condiciones del envejecimiento, así como el estudio y descripción
cuidadosa de los cambios del comportamiento regularmente progresivos y
que se hallan relacionados con la edad”.
Desarrollo biomédico del adulto mayor
Según Papalia (2012), psicóloga especialista en desarrollo humano, la
etapa de la vejez, tercera edad o edad adulta tardía es una de los momentos
de la vida más sensibles que vive el ser humano, ya que está determinado
por una serie de características evolutivas que muestran el declive natural de
la biología humana cuando pasa los 65 años de edad.
El desarrollo biomédico del adulto mayor se refiere a los avances y
conocimientos en el ámbito de la medicina y la biología que se han producido
en relación con el envejecimiento y las condiciones de salud específicas de
esta etapa de la vida. Si la biología es la ciencia que se ocupa del estudio de
los seres vivos en relación a su origen y evolución, la biología del
envejecimiento trata de evaluarlas modificaciones sobre los seres vivos y su
paso en el tiempo (biogerontología), así como trata de explicar las causas
que condicionan este envejecer. Hoy en día y
desde el punto de vista cotidiano todo se preguntan ¿Por qué envejecemos?,
Millán (2006) manifestó que la citogerontología es quien estudia el
envejecimiento celular, observándose que con el paso del tiempo el número
de células decrece, al igual que su capacidad metabólica y funcional. Desde
la perspectiva del investigador, la genética viene siendo el estilo de vida que
influyen en los signos de envejecimiento que presenta el cuerpo humano. La
piel se vuelve más seca y menos elástica, lo que genera líneas y arrugas. El
cabello se adelgaza y las canas aumentan. Los sonidos agudos se vuelven
más difíciles de escuchar y la visión disminuye; la mayoría de las personas
necesitan anteojos para leer cuando tienen 40 años.
La comprensión de los procesos biológicos asociados con el
envejecimiento ha sido objeto de numerosas investigaciones. Los científicos
han estudiado los cambios moleculares, celulares y fisiológicos que ocurren
en el organismo a medida que se envejece, con el objetivo de identificar
posibles intervenciones y estrategias para promover un envejecimiento
saludable. Las enfermedades crónicas, como las enfermedades
cardiovasculares, el cáncer, la diabetes y las enfermedades
neurodegenerativas, tienen una mayor incidencia en la población adulta
mayor. El desarrollo biomédico ha permitido mejorar la prevención, el
diagnóstico y el tratamiento de estas enfermedades, lo que ha contribuido a
prolongar la esperanza de vida y mejorar la calidad de vida en esta etapa.
Amarya, Singh y Sabharwal (2018) consideran que el envejecimiento está
asociado con muchos trastornos neurológicos, ya que se reduce la capacidad
del cerebro para transmitir señales y comunicarse. Es evidente entonces,
porque la pérdida de la función cerebral es el mayor temor entre los adultos
mayores, que incluye la ausencia de la propia persona a causa de la
demencia (generalmente la enfermedad de Alzheimer). Varias enfermedades
neurodegenerativas como la enfermedad de Parkinson o la devastación
repentina de un accidente cerebrovascular también son cada vez más
comunes con la edad.
Los cambios biológicos que ocurren con la edad en el cuerpo humano
afectan el estado de ánimo, la actitud hacia el medio ambiente, condición
física y actividad social, y designar el lugar de las personas mayores en la
familia y la sociedad. La atención geriátrica también ha experimentado
avances significativos en el desarrollo biomédico del adulto mayor. Se han
desarrollado modelos de atención centrados en el paciente, que toman en
cuenta las necesidades y preferencias individuales de los adultos mayores.
Estos modelos enfatizan la prevención, el manejo integral de las
enfermedades crónicas, la promoción de la independencia y la calidad de
vida en esta etapa de la vida. Además, se han mejorado los servicios de
atención domiciliaria, los cuidados paliativos y los programas de
rehabilitación para satisfacer las necesidades específicas de los adultos
mayores. Otro aspecto importante del desarrollo biomédico del adulto mayor
ha sido el enfoque en la salud mental y el bienestar emocional. La depresión,
la ansiedad y las enfermedades neurocognitivas, como el Alzheimer, son
comunes en los adultos mayores. Se han realizado investigaciones para
comprender mejor estos trastornos y desarrollar intervenciones terapéuticas
efectivas.
Desarrollo psicológico del adulto mayor
A medida que la población envejece, es importante comprender los
procesos psicológicos y emocionales que ocurren en esta etapa de la vida,
así como los factores que contribuyen a un envejecimiento saludable y una
buena calidad de vida. Uno de los aspectos clave del desarrollo psicológico
del adulto mayor es la adaptación y ajuste a los cambios físicos y sociales
asociados con el envejecimiento. A medida que las capacidades físicas
disminuyen y se producen cambios en los roles y las relaciones sociales, los
adultos mayores pueden enfrentar desafíos emocionales y psicológicos. Sin
embargo, muchos adultos mayores desarrollan estrategias de afrontamiento
eficaces y una mayor resiliencia para adaptarse a estos cambios y mantener
una buena salud mental.
El desarrollo de la identidad y la autoestima también es un aspecto
importante en esta etapa de la vida. Los adultos mayores pueden reflexionar
sobre sus logros, experiencias y relaciones pasadas, y reevaluar su sentido
de sí mismos y su propósito en la vida. El desarrollo de una identidad positiva
y una autoestima saludable puede contribuir a una mayor satisfacción y
bienestar psicológico en el adulto mayor.
La salud mental y el bienestar emocional son componentes esenciales del
desarrollo psicológico del adulto mayor. Si bien muchas personas en esta
etapa de la vida gozan de una buena salud mental, también hay una mayor
incidencia de trastornos del estado de ánimo, como la depresión y la
ansiedad, así como de enfermedades neurocognitivas, como el
Alzheimer. Es fundamental brindar atención y apoyo adecuado para prevenir,
diagnosticar y tratar estos trastornos, y promover el bienestar emocional en
los adultos mayores.
Desarrollo social del adulto mayor
Más allá de las pérdidas biológicas, la vejez con frecuencia conlleva otros
cambios psicosociales importantes: la modificación de roles y posiciones
sociales, la pérdida de relaciones estrechas, la práctica y el uso de nuevas
tecnologías y una manera diferente de realizar las tareas que puede
compensar la pérdida de algunas habilidades.
Otros cambios que se viven a nivel social son la falta de convivencia
intergeneracional, la apertura sexual, la libertad de creencias, la crisis y
madurez filial, la pérdida de seres queridos o el síndrome del nido vacío.
Estos eventos pueden tener reacciones negativas tales como depresión,
soledad, aislamiento y sufrimiento, entre otros.
Sin embargo, durante la vejez, la persona experimenta situaciones
desconocidas y en ocasiones, difíciles. Por este motivo, es primordial adaptar
su entorno y propiciar un ambiente cómodo y agradable.
Esto da paso a la teoría de la selectividad socioemocional (Carstensen,
2003), en la que los adultos mayores eligen priorizar e invertir su tiempo en
relaciones significativas. A medida que los individuos refinan selectivamente
sus relaciones y eligen recordar lo bueno sobre lo malo, pueden verse
afectados por el efecto positivo. Cada una de estas opciones permite a las
personas afrontar con paz las situaciones de su vida actual.
En el campo de la psicología social, Alex González-Celis y sus colegas
han propuesto el modelo de envejecimiento activo y participación social. Este
modelo destaca la importancia de la participación social y la actividad en el
mantenimiento de la salud y el bienestar en la vejez. Según este enfoque,
participar en actividades sociales y comunitarias proporciona oportunidades
para establecer nuevas relaciones, mantener la cognición activa y desarrollar
un sentido de propósito y contribución a la sociedad. Este modelo enfatiza la
necesidad de promover la participación social y crear entornos favorables
que fomenten la inclusión y la participación activa de los adultos mayores.
Por tal motivo, la perdida natural de capacidad física, el deterioro biológico
y el declive de las habilidades intelectuales, cognitivas y psicoemocionales,
pueden ser contrarrestados con el apoyo de un entorno social garante de
condiciones objetivas de bienestar que vayan desde la adecuación del
espacio físico donde habita el adulto mayor, hasta el ambiente emocional y
psicológico que redunde en apoyo, seguridad emocional y que le permita
redescubrir la nueva dimensión de potencial que puede ser canalizado
después de los 65 años.
Desarrollo interdisciplinario del adulto mayor
El desarrollo interdisciplinario en la vejez es un enfoque que busca
comprender y abordar los diversos aspectos del envejecimiento desde
múltiples disciplinas y perspectivas. Reconoce que el proceso de
envejecimiento es complejo y está influenciado por factores biológicos,
psicológicos, sociales y culturales interrelacionados. En este análisis,
exploraremos la importancia y los beneficios del desarrollo interdisciplinario
en el estudio de la vejez, así como algunos autores relevantes en este
campo.
El enfoque del equipo interdisciplinario juega un papel cada vez más
importante en el manejo y cuidado de los pacientes en edad tardía,
brindando apoyo a los mismos y sus familias ayudándolos a adaptarse a la
enfermedad o situación problemática desarrollando planes de tratamiento;
ofrece asesoramiento psicosocial, educación para el paciente y la familia, las
estrategias de evaluación e intervención del equipo interdisciplinario también
son esenciales para prevenir lesiones como caídas y delirio, así como en la
atención al final de la vida. Mediante el desarrollo interdisciplinarios se
obtiene una forma particularmente apropiada de organizar la atención médica
para geriátricos. Pacientes, que suelen tener problemas crónicos complejos.
El equipo interdisciplinario brinda una atención en la que varias disciplinas
coordinan la evaluación y el tratamiento, para que los problemas se puedan
abordar de manera consistente y completa. Los equipos interdisciplinarios se
caracterizan por una organización no jerárquica, en la que la responsabilidad
del funcionamiento eficaz del equipo es compartida por todos los miembros
del equipo.
Uno de los autores que ha abogado por el desarrollo interdisciplinario en
el estudio de la vejez es Vern L. Bengtson. Bengtson ha destacado la
importancia de integrar conocimientos y perspectivas de diversas disciplinas
para comprender la complejidad del envejecimiento y desarrollar
intervenciones y políticas efectivas. Su trabajo ha fomentado el diálogo entre
la gerontología, la psicología del desarrollo y la sociología para obtener una
comprensión más completa de los procesos de envejecimiento y sus
implicaciones para las personas mayores y la sociedad en su conjunto.
El enfoque interdisciplinario en el estudio de la vejez reconoce que
ninguna disciplina por sí sola puede proporcionar una comprensión completa
y holística del envejecimiento. Requiere la colaboración y el diálogo entre
diferentes campos de estudio, como la medicina, la psicología, la sociología,
la antropología, la gerontología y otras disciplinas relacionadas. Esto permite
un abordaje más completo de los aspectos físicos, cognitivos, emocionales,
sociales y culturales del envejecimiento.
Conclusión
a vejez es el destino
de todos; una fase
natural del ciclo vital
humano que
tiene sus
peculiaridades, sus
posibilidades de
desarrollo y
crecimiento humano,
y,
por tanto, no es una
etapa de involución.
Los mitos,
sentimientos y
expectativas
negativas que pesan
sobre ella forman
parte de una
representación social
que
define negativamente
lo que es ser viejo y
cómo debe serlo,
interfiriendo en el
“buen envejecer de
las personas”
La vejez es el futuro de todos, una fase natural del ciclo vital humano que
tiene sus particularidades para cada quien, así como sus posibilidades de
desarrollo y crecimiento humano, y por tanto no es una etapa de involución.
Los mitos, sentimientos y expectativas negativas que pesan sobre ella no es
más que el resultado de una construcción social que define negativamente lo
que es ser viejo y como se debe serlo, interfiriendo así con el buen
envejecer.
La nueva concepción de vejez conlleva entenderla como un proceso de
cambio, en el que el ámbito biológico-fisiológico es uno de los aspectos junto
con el conocimiento psicogerontológico y la faceta social o sociogerontología.
Desde este momento, el estudio del envejecimiento es interdisciplinar y en él
están implicados médicos, psicólogos, sociólogos y asistentes sociales,
juristas, ecologistas y arquitectos, con el objetivo de esclarecer las
interacciones entre los factores que forman el proceso de envejecimiento, es
decir, los factores bio-psico-sociales.
En un mundo que está experimentando un envejecimiento demográfico
acelerado, es fundamental seguir fomentando la investigación
interdisciplinaria y la colaboración entre disciplinas para abordar los desafíos
y aprovechar las oportunidades que esta etapa de la vida presenta. Solo a
través de la integración de conocimientos y la colaboración entre diferentes
campos de estudio podremos desarrollar una comprensión más completa del
envejecimiento y trabajar hacia una sociedad que valore y respete
plenamente a las personas mayores.
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