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Graham Hancock - Pseudohistoria y Sus Peligros

El trabajo analiza la creciente popularidad de la pseudohistoria, centrado en las obras de Graham Hancock, quien ha difundido desinformación sobre el pasado prehistórico a través de un documental en Netflix. Se examinan las ideas y discursos que utilizan, su evolución histórica y los peligros que representan, incluyendo su conexión con teorías de conspiración y la radicalización de la extrema derecha. El estudio busca entender cómo estas teorías acientíficas han ganado seguidores a pesar de su falta de rigor académico y sus implicaciones racistas.

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Graham Hancock - Pseudohistoria y Sus Peligros

El trabajo analiza la creciente popularidad de la pseudohistoria, centrado en las obras de Graham Hancock, quien ha difundido desinformación sobre el pasado prehistórico a través de un documental en Netflix. Se examinan las ideas y discursos que utilizan, su evolución histórica y los peligros que representan, incluyendo su conexión con teorías de conspiración y la radicalización de la extrema derecha. El estudio busca entender cómo estas teorías acientíficas han ganado seguidores a pesar de su falta de rigor académico y sus implicaciones racistas.

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Pseudohistoria y sus peligros:

Análisis a través de la obra de Graham Hancock

Trabajo realizado por: Carlos Vales Palenzuela

Dirigido por: Domingo Gari-Montllor Hayek

Grado en Historia

Curso 2022 - 2023


Carlos Vales Palenzuela

Resumen:

Las obras de pseudohistoria ganan cada vez más popularidad entre el público no
especializado. Uno de los casos más llamativos es el de el británico Graham Hancock que
recientemente ha estrenado un documental divulgando desinformación sobre el pasado
prehistórico en la famosa plataforma de streaming Netflix. Este trabajo tiene como objetivo
analizar cuales son las ideas que plantean, el tipo de discurso que utilizan para atraer a las
masas, la evolución histórica de estas ideas y sus peligros como forma de entrada al
submundo de las teorías de la conspiración y la derecha alternativa.

Palabras clave: Pseudohistoria, Graham Hancock, Conocimiento Estigmatizado, Teoría de la


conspiración.

Abstract:

Pseudohistory works are gaining more and more popularity among the non-specialist public.
One of the most striking cases is that of the British Graham Hancock who recently released a
documentary spreading misinformation about the prehistoric past on the famous Netflix
streaming platform. This work aims to analyze what are the ideas they raise, the type of
discourse they use to attract the masses, the historical evolution of these ideas and their
dangers as a way of entering the underworld of conspiracy theories and the alt right.

Keywords: Pseudohistory, Graham Hancock, Stigmatized Knowledge, Conspiracy Theory.

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Carlos Vales Palenzuela

Índice

1. Introducción 3
1.1 Hipótesis y objetivos 4
1.2 Marco teórico 5
2. Definir pseudohistoria y pseudoarqueología 7
2.1 Temas comunes en Pseudohistoria 8
3. Pseudohistoria y Pseudoarqueología: un discurso de teoría de la conspiración 9
3.1 Stigmatized Knowledge 10
3.2 Counterknowledge 14
4. ¿La gente realmente se cree la pseudohistoria? 15
4.1 Pseudohistoria como mito y culto moderno 17
5. Desarrollo histórico de la pseudohistoria sobre civilizaciones ancestrales 20
5.1 Ignatius Donnelly 21
5.2 Teosofía, Ariosofía y Arqueología Nazi 25
5.3 Masificación mainstream a partir de 1960 31
6. Peligros de la Pseudohistoria 34
Conclusiones 36
Bibliografía 39

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Carlos Vales Palenzuela

1. Introducción

Vivimos en la era de la sobreinformación y las fake news. Cada vez son más las personas que
rechazan las fuentes legítimas de conocimiento en búsqueda de una respuesta alternativa.
Encontramos claros y peligrosos ejemplos en la pandemia de COVID-19, con el alto
movimiento antivacunas y anti mascarillas, que llegaban a proclamar que el virus era un
complot por parte de poderes fácticos para mantenernos bajo control. También encontramos
otros casos más irrisorios, pero que definen a la perfección los síntomas de la sociedad actual,
como la creencia de que la nieve, resultado de la tormenta Filomena en el año 2021, en la
Comunidad de Madrid era falsa y se trataba de plástico (García, 2021).

En el caso de la disciplina de la historia, esta no se libra de tener a estos conspiradores que


proclaman pensamientos alternativos a la evidencia histórica, ni este es un fenómeno tan
reciente. Es común que la introducción de muchas personas del público general al interés del
estudio de la historia sea a través de medios no académicos, como programas de televisión,
películas o libros, y en muchos casos estas obras de divulgación tan populares exponen
imágenes muy alejadas de la realidad histórica, o promueven teorías especulativas
acientíficas, como los antiguos astronautas o la Atlántida, ya que generan un gran sentimiento
de curiosidad y descubrimiento. Estas ideas son casi en su totalidad dejadas en el ostracismo,
o como mucho son víctima de mofa por parte de los historiadores.

Pero pese a las disparatadas propuestas que estas teorías proponen, muchas han ganado
popularidad en los últimos años gracias a una difusión masiva a través de medios de
comunicación, tanto tradicionales como alternativos, y redes sociales. A pesar de su falta de
rigor académico, y la facilidad con la que se pueden desacreditar sus afirmaciones por parte
de una persona formada en la materia, estas ideas llegan a obtener un gran séquito que cree a
estos gurús históricos por encima de lo que exponen posturas oficiales.

La popularidad de la pseudohistoria no se queda en un caso anecdótico pero inofensivo,


muchas de estas teorías a menudo están basadas en prejuicios o estereotipos culturales sobre
las civilizaciones antiguas, o llevan a cabo un directo borrado de las sociedades indígenas del
discurso histórico, atribuyéndole sus méritos a entidades ficticias. Además, es importante
destacar que la difusión de teorías acientíficas puede fomentar la creencia en teorías
conspirativas, alejando a las personas del pensamiento crítico y la razón.

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Carlos Vales Palenzuela

Uno de los mayores exponentes actuales de estas corrientes pseudohistóricas es el sociólogo


y periodista Graham Hancock. Las obras de Hancock poseen una altísima popularidad, con su
libro Las Huellas de los Dioses (1995) siendo traducido a más de 27 idiomas y vendiendo 5
millones de copias. En el libro sostiene que existió una civilización avanzada primigenia,
común a todas las civilizaciones históricas, situada en la prehistoria, siendo alrededor del
final de la última Edad de Hielo destruida por un cataclismo, pero transmitió a sus herederos,
las civilizaciones antiguas de las que sí tenemos información de su existencia, un
conocimiento profundo de cosas como la astronomía, la arquitectura y las matemáticas. Estos
planteamientos a su vez no son nuevos, ya que los encontramos en el siglo XIX y XX teorías
hiperdifusionistas desfasadas con estos mismos pensamientos que vuelven a ganar
popularidad entre el público no especializado.

Esta hipótesis es la que ha servido como base para todas las producciones de Hancock, y más
destacadamente el reciente documental, producido por la popular plataforma de streaming
Netflix, Ancient Apocalypse (2022), el cual ha estado dentro del top 10 de series más vistas
del mes en países como Inglaterra o Estados Unidos, entre otros (Heritage, 2022). Este
documental llevó a la redacción de una carta abierta por parte de la Society for American
Archaeology (2022), en donde solicitan a Netflix que elimine la serie de la sección de
documental, y señalan unas preocupaciones con respecto de la divulgación a tan gran escala
de este producto audiovisual. Por un lado que el presentador de la serie menosprecia de forma
repetida y con una retórica agresiva la labor de los arqueólogos, con una búsqueda deliberada
de causar daño a la imagen de la profesión a la vista del público. Y, por otro lado, que la
teoría que presenta tiene una larga historia de asociación con movimientos e ideas racistas y
de supremacismo blanco, eliminando de la ecuación la labor de los pueblos indígenas.

Esta carta ha sido la inspiración para elaborar este trabajo, tratando de analizar este fenómeno
de la pseudohistoria, su evolución histórica, popularidad y su peligroso subtexto del discurso.

1.1 Hipótesis y objetivos

El presente Trabajo de Fin de Grado se basa en la hipótesis de que las obras pseudohistóricas
poseen discursos dañinos y un pasado conflictivo debido a la influencia de teorías
arqueológicas de finales del siglo XIX y principios del XX, como la obra de Ignatius
Donnelly o la arqueología esotérica nazi. Estas corrientes promueven la idea de una raza
superior aria que habría sido responsable de las grandes civilizaciones de la antigüedad, estas

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Carlos Vales Palenzuela

teorías llevan al borrado de poblaciones indígenas y sus logros, así como a la justificación del
exterminio de otras razas consideradas inferiores.

Además, este tipo de obras pseudohistóricas pueden servir como un milieu cultico que puede
ser la vía de entrada de un individuo a creer en otras ideas de contraconocimiento como los
antivacunas o movimientos y teorías de la conspiración de extrema derecha como QAnon.
Esto se debe a que estas obras a menudo promueven y beben del discurso conspiranoico
contra las instituciones de validación del conocimiento, y presentan una visión distorsionada
de la realidad que puede llevar a las personas a creer en multitud de ideas sin base científica.

Los objetivos de este Trabajo de Fin de Grado son el estudio de las teorías acientíficas de
Graham Hancock con respecto a las supuestas civilizaciones ancestrales perdidas, tratando
los orígenes históricos arraigados en el pensamiento decimonónico de estas ideas
hiperdifusionistas, y como se han adaptado a los nuevos tiempos y gozan de una mayor
popularidad que nunca. Además de como unos argumentos que se han probado tan
rotundamente falsos pueden tener un séquito de seguidores tan amplio y fiel.

También analizar sus consecuencias tanto directas de las propias teorías y su borrado de las
poblaciones indígenas que construyeron las sociedades que se le atribuyen a “seres
ancestrales”, como indirectas, puesto que los medios de esparcimiento de estas ideas pueden
ser vías de radicalización de la denominada “alt right” a través de internet.

Este trabajo quiere servir a su vez como estado de la cuestión en un tema que tiene una casi
nula repercusión en el ámbito hispanohablante, ya que como veremos toda la producción
historiográfica al respecto es de origen anglosajón. Se analizará el concepto de
pseudohistoria, se identificarán las características que definen a este fenómeno social y su
discurso, y se reflexionará sobre las consecuencias de su difusión a tan gran escala.

1.2 Marco teórico

Lo primero que destaca la bibliografía sobre pseudohistoria y pseudoarqueología es la


preeminencia académica anglosajona, en especial norteamericana, que se debe a la tradición
cultural de divulgación en refutar ideas marginales, existente desde hace décadas en relación
a la enseñanza del creacionismo bíblico, siendo un factor que favorece la predisposición a
responder con relativa fuerza a las afirmaciones pseudocientíficas (Moshenska, 2017). Al
contrario que en nuestro territorio que se tiende a simplemente dejar estas ideas en el

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Carlos Vales Palenzuela

ostracismo. No obstante, con la cada vez mayor globalización y capacidad de esparcir el


conocimiento vía internet este se está volviendo un fenómeno que afecta a todos los
territorios por igual.

Algunos de los principales autores que han realizado trabajos y críticas sobre las teorías
pseudohistóricas son John R. Cole (1980), Kenneth L. Feder (1990), Garrett G. Fagan (2003;
2006), Jason Colavito (2004; 2005; 2011), Ronald H. Fritze (2011), Jeb Card (2016; 2019),
John Hoopes (2019, 2023) y Stephanie Halmhofer (2021; 2022) han argumentado que estas
interpretaciones del pasado se basaron en sensacionalismo, autocontradicción, lógica falaz,
evidencias fabricadas, e información incorrecta, además de los peligros de su propagación.
También destaca la labor en redes sociales que realizan varios de estos autores, en especial
Hoopes, Colavito y Halmhofer, que buscan acercar la perspectiva académica de la
arqueología al público general y luchar contra la desinformación.

Fagan y Feder son las figuras que más destacan, el libro de Feder Frauds, Myths, and
Mysteries: Science and Pseudoscience in Archaeology (1990) lleva 10 ediciones desde su
publicación hasta el año 2019 y es usado como libro de texto en cursos académicos. Estos
autores caracterizaron tales interpretaciones del pasado como "antirazón y anticiencia" y
algunas como "hipernacionalistas, racistas y llenas de odio". Fagan es particularmente crítico
con los programas de televisión que presentaban estas teorías al público en general, creyendo
que lo hacían debido a las dificultades para hacer que las ideas arqueológicas académicas
fueran comprensibles e interesantes para el espectador promedio (2003).

Pero dentro del mundo académico también encontramos posturas minoritarias más abiertas
con respecto a estos pseudohistoriadores, el arqueólogo Cornelius Holtorf creía que los
críticos de las arqueologías alternativas como Fagan eran obstinados y condescendientes, y
que expresar sus puntos de vista de esa manera dañaba la percepción pública de los
arqueólogos (Holtorf, 2005). Holtorf destacó que había similitudes entre las interpretaciones
arqueológicas académicas y alternativas, y que unas podían influenciar a las otras. Como
ejemplo de esto, usó la arqueoastronomía, que durante mucho tiempo fue contemplada sólo
como un componente de las interpretaciones arqueológicas marginales, pero posteriormente
fue adoptada por los arqueólogos académicos. Holtorf concluyó que se debe abrir un diálogo
constructivo entre académicos y arqueólogos alternativos. Esta postura ha sido fuertemente
criticada, Fagan y Feder (2005) no creían posible que los arqueólogos académicos se
relacionaran con éxito con los pseudohistoriadores y señalaron que no se puede razonar sin

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Carlos Vales Palenzuela

razón. Hablando desde sus propias experiencias, señalaron que los intentos de diálogo
simplemente se convirtieron en combates de calumnias.

Dentro de las principales producciones académicas abordando la pseudohistoria destaca la


reunión de 1986 de la Society for American Archaeology, organizada por Kenneth Feder,
Luanne Hudson y Francis Harrold, donde examinar las creencias pseudohistóricas desde una
variedad de puntos de vista académicos, incluida la arqueología, la antropología física, la
sociología, la historia y la psicología, a partir de este simposio, se produjo una antología,
titulada Cult Archaeology & Creationism: Understanding Pseudoarchaeological Beliefs
about the Past (1987). En la reunión anual de 2002 del Instituto Arqueológico de América, se
llevó a cabo un taller sobre el tema de la pseudoarqueología, posteriormente condujo a la
publicación de la antología académica, Archaeological Fantasies: How Pseudoarchaeology
Misinterprets the Past and Misleads the Public (2006), editado por Garrett G. Fagan. Editado
por Jeb Card y David Anderson se publicó una antología titulada Lost City, Found Pyramid
Understanding Alternative Archaeologies and Pseudoscientific Practices (2016). En
respuesta a la publicación del libro de Graham Hancock America Before (2019) promovido
por John Hoopes (2019) la Society for American Archaeology le dedicó un volumen al tema
en ese mismo año. Las revistas Skeptical Inquirer y Skeptic Magazine también han dedicado
multitud de artículos a las falacias pseudohistóricas.

2. Definir pseudohistoria y pseudoarqueología

Historia alternativa, historia marginal, historia dudosa, etc. Este fenómeno de narrativas
históricas acientíficas ha recibido multitud de nombres por varios autores, dependiendo de la
importancia o severidad de crítica y análisis que se le haga a este fenómeno. Aunque los
autores de estas obras prefieren denominarse como “historia prohibida” (Fritze, 2011),
nosotros haremos uso de los términos pseudohistoria y pseudoarqueología, que pueden ser
usados de forma prácticamente indistinta, debido a la falta de rigor científico y el uso que
hacen de cualquier tipo de fuente de forma indiscriminada para legitimar sus argumentos.

Al igual que pasa con la denominación existe un problema con la definición, no hay
parámetros claramente definidos. A grandes rasgos se puede definir como una forma de
descubrimiento, generalmente relacionado con elementos paranormales, que propone
afirmaciones especulativas o alternativas sobre hechos de la historia humana. Se caracteriza
por una falta de metodología rigurosa y científica, que busca justificar ideas preconcebidas

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Carlos Vales Palenzuela

por el autor. Estos descubrimientos dependen de la creencia del espectador en su veracidad


más que en la propia evidencia proporcionada.

2.1 Temas comunes en Pseudohistoria

La complejidad a la hora de definir la pseudohistoria es precisamente debido a su gran


número y diversidad, por lo que podríamos decir que son múltiples corrientes
pseudohistóricas. Pero, pese a ello podemos encontrar y agrupar una serie de líneas temáticas
principales (Schadla-Hall, 2004; Moshenska, 2017), que son las que mayor popularidad y
repercusión tienen.

De orígenes e hiperdifusionista: Se argumenta que existe un único punto de origen de todas


las civilizaciones que va extendiendo su conocimiento a los pueblos salvajes. Puede ser por
ejemplo por navegantes egipcios, como proclamaba Thor Heyerdahl. También es común
enlazarlo con civilizaciones imaginarias, que han sufrido algún tipo de catástrofe que
ocasionó la desaparición de muchos de los registros de su existencia, comúnmente se suele
tratar de la Atlántida, pero pueden haber más casos, como la menos conocida Lemuria, como
vemos en la obra de Graham Hancock (2019). Estas teorías están muy relacionadas con el
imperialismo y la supremacía racial.

Conocimiento y poder antiguo: Se dota a los pueblos antiguos de una mayor capacidad de
conocimiento y poder que las civilizaciones contemporáneas. Similar a la anterior
temática,pero,en este caso, lo que se hace es exaltar a las civilizaciones antiguas, haciendo
ver que sus hitos son a causa de una sobredimensión de sus capacidades. En muchos casos
dichas habilidades son sobrehumanas o apelan a una tecnología que desdibuja la línea con la
espiritualidad. Los monumentos antiguos, como las pirámides y los megalitos, se ven como
lugares en donde se concentran campos de fuerza particulares y se aprecian como centros de
un poder zodiacal o similar. Se suele relacionar mucho con las creencias “New Age” por las
capacidades sobrehumanas que se atribuyen a estas civilizaciones, el propio Hancock ha
explorado el apartado sobrenatural del chamanismo y ha reportado la consumición de
Ayahuasca como inspiración, y en su libro America Before (2019) argumenta que una
civilización equiparable en capacidad al imperio británico preindustrial existía en el
Pleistoceno en Norteamérica gracias a sus capacidades/conocimiento psíquico y espiritual en
vez de a la tecnología, siendo recordados tras su desaparición como magos y dioses.

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Carlos Vales Palenzuela

Antiguos astronautas: En una de las principales, y más populares, corrientes de la


pseudohistoria. Se postula que seres provenientes del espacio exterior llegaron a la Tierra en
tiempos antiguos y ejercieron dominio durante un período, o manipularon genéticamente a
los seres humanos modernos. Esto ilustra a la perfección la obra de von Däniken (1968). Esto
también puede estar relacionado con la aceptación de otros fenómenos paranormales, como
los avistamientos de objetos voladores no identificados y las supuestas abducciones por parte
de seres extraterrestres.

Como forma de validación de religiones y mitologías: Los sitios arqueológicos a menudo se


asocian con prácticas religiosas antiguas, como los druidas, cultos de fertilidad, deidades
maternas y similares, como vemos en el famoso caso de Stonehenge. El material
arqueológico se interpreta en un argumento circular para demostrar la existencia de estas
religiones. De manera similar, la arqueología puede ser utilizada para respaldar la veracidad
de mitologías, como es el caso del Rey Arturo, o para apoyar las posturas creacionistas que
defienden la interpretación literal de la Biblia, como el diluvio y el Arca de Noé. Una de las
principales dificultades radica en la naturaleza interconectada de muchas creencias que
influyen en la evidencia arqueológica, y cómo estas también están relacionadas con una red
más amplia de preocupaciones no arqueológicas, como el paganismo moderno y otros
fenómenos de las religiones “New Age”. Existe una amplia superposición en las creencias de
las personas individuales, incluso entre aquellos que están interesados en la arqueología
convencional.

3. Pseudohistoria y Pseudoarqueología: un discurso de teoría de la conspiración

Un punto clave para comenzar el análisis de la pseudohistoria es comprender las formas en


las que se suele expresar. Las formas del discurso, en muchos casos, son incluso más
importantes que el propio contenido, ya que es el cómo se dice, no el qué se dice, lo que lo
hace llamar la atención y destacar frente a la historia convencional.

Dentro del discurso pseudohistórico debemos plantearnos cuál es el elemento que diferencia
este tipo de pensamiento frente a una teoría válida académicamente. Y como lo señalan
diversos autores (Hoopes, 2019; 2023; Halmhofer, 2022; Pates, 2023), y como se puede intuir
con la definición dada previamente, las teorías pseudohistóricas y las teorías de la
conspiración tienen muchos elementos en común. Ambas presentan narrativas alternativas
sobre eventos o hechos que no están respaldadas por la evidencia aceptada, ambas se

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Carlos Vales Palenzuela

promueven a través de medios alternativos, y poseen seguidores apasionados y


comprometidos que creen los hechos que se les plantean de forma acrítica. Además es
importante destacar que dada la naturaleza de estas teorías, la narrativa pseudohistórica y la
conspiración pueden volverse indistinguibles en los espacios de difusión en línea (Pates,
2023).

Las teorías de la conspiración se tratan habitualmente como fenómenos ideológicos


irracionales con consecuencias nocivas para la sociedad donde se propaga. Es vista
comúnmente como un fenómeno patológico, pero esta presunción de irracionalidad
condiciona el análisis sociológico e histórico de las mismas y limita su potencial explicativo
(Romero Reche y Salim Nefes, 2022). Es por ello que se realizará un análisis mediante el uso
de conceptos sociológicos y estrategias de propagación del conocimiento para comprender
mejor a estos grupos con ideas conspiratorias y marginales.

3.1 Stigmatized Knowledge

Michael Barkun (2003; 2015), acuñó el término "conocimiento estigmatizado" (Stigmatized


Knowledge) para explicar la creencia en teorías conspirativas, experiencias sobrenaturales,
fenómenos paranormales o pseudociencia. Dicho concepto surge de la unión de dos
conceptos previos:

El “conocimiento rechazado”, utilizado por el historiador James Webb a la hora de hablar del
esoterismo y el conocimiento marginal del siglo XIX, que fue ridiculizado y condenado
explícitamente por la sociedad educada. Esta categoría se refiere a la relación entre ciertas
afirmaciones con el pensamiento hegemónico más que a la posible falsedad de las
afirmaciones de conocimiento. La religión cristiana, en su búsqueda de la hegemonía cultural,
suprimió o ignoró los cuerpos de creencias que se consideraban erróneos o irrelevantes.

Como resultado, aquellos cuyas creencias parecen estar en conflicto con los valores
dominantes a veces optan por retirarse a subculturas clandestinas. Estas subculturas dan lugar
a la creación de cosmovisiones que existen en oposición a las predominantes y se manifiestan
en formas como el espiritualismo, la teosofía, cultos orientales, variedades de sectarismo
cristiano y la búsqueda esotérica de la magia, la alquimia y la astrología, así como las
pseudociencias.

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El segundo concepto es el de “Cultic Milieu”, también utilizado por otros autores a la hora de
hablar del fenómeno de la pseudoarqueología (Fritze, 2011; Hoopes, 2019; 2023). El
concepto de “cultic milieu” fue desarrollado por el sociólogo de religión Colin Campbell en
su ensayo The Cult, the Cultic Milieu and Secularization (1972). Se refiere a un ambiente
social e ideológico de las religiones New Age, con organizaciones efímeras, vagamente
estructuradas y más bien individualistas, en el que diversas formas de creencias, espirituales y
ocultas, y prácticas religiosas coexisten y se influyen mutuamente, pero que no están
necesariamente vinculadas a tradiciones religiosas establecidas. Estas poseen ideas concretas
que se generan y desaparecen a rápida velocidad, pero el concepto siempre se va
transformando. Dichas corrientes se encuentran en un espacio cultural donde toda idea vale lo
mismo, y ninguna está sometida a las reglas tradicionales de la evidencia.

Campbell sostiene que el “cultic milieu” es un espacio social que se encuentra en el límite
entre la religión y la secularización, y que se caracteriza por la diversidad, la innovación y la
experimentación religiosa. Esta cultura subalterna incluye el concepto de “conocimiento
rechazado” de Webb, pero lo expande en dos aspectos:

En primer lugar, abarca todos los sistemas de creencias, no solo aquellos que se adentran en
el ocultismo, aunque este último sigue siendo un componente importante del ambiente de
culto. El “cultic milieu” incluye áreas como la medicina alternativa y la curación, que
normalmente no se consideran parte del ámbito oculto. En segundo lugar, el ambiente de
culto no solo engloba creencias e ideas, sino también las prácticas vinculadas a éstas, como
las colectividades, instituciones, individuos y medios de comunicación asociados con estas
creencias; es decir, la conformación de todo un mundo de personas, organizaciones,
interacciones sociales y canales de comunicación que hacen del “cultic milieu” una
subcultura de pensamiento alternativo en constante transformación, cuya única constante es la
marginalidad con respecto a las corrientes generales, en lugar de un mero fenómeno
intelectual o religioso.

Esta subcultura del “todo vale” en el mercado de las ideas es lo que facilita que, a través de la
introducción a una idea concreta en estos espacios, se acaba dudando y creyendo otros
pensamientos que casan con un discurso similar. Es por ello que es casi imposible encontrar a
un individuo que dude en un solo aspecto del conocimiento oficial, ya que si te pueden
engañar u ocultar información sobre un tema, pueden hacerlo sobre más. Debido a esto la

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Carlos Vales Palenzuela

pseudohistoria puede ser un foco de radicalización que lleve a pensamientos más nocivos que
comparten una narrativa similar, como el fenómeno antivacunas.

Ronald H. Fritze (2011) señala que las ideas pseudohistóricas casan a la perfección dentro del
“cultic milieu”, alcanzan un nivel de aceptación popular y desvanecen. Pero surgen nuevas
corrientes tan rápido como declinan las antiguas, creando nuevas variaciones de ideas
pseudohistóricas a medida que las más antiguas pierden su popularidad. Por ejemplo, dentro
de Atlantis un foco u otro se pueden desarrollar en mayor o menor medida a lo largo del
tiempo, entonces la narrativa puede cambiar del catastrofismo a los antiguos astronautas.

Por lo tanto, el conocimiento estigmatizado son afirmaciones vistas por sus creyentes como
verdaderas que son desestimadas, ignoradas o desacreditadas por las instituciones que
consideramos como fuentes legítimas de conocimiento y proporcionan de forma directa o
indirecta autenticación de ideas y afirmaciones fácticas, como las universidades, instituciones
gubernamentales, la comunidad médica y científica, etc. El conocimiento estigmatizado es un
fenómeno social y político, y puede ser utilizado como una forma de resistencia o crítica
contra las estructuras de poder establecidas. También puede ser utilizado para justificar
ideologías extremistas o para promover agendas políticas y sociales que no están basadas en
evidencias empíricas.

Barkun (2003) señala 5 tipos de conocimientos estigmatizados:

· Conocimiento olvidado: conocimiento que una vez supuestamente se conoció pero


se perdió a través de una memoria defectuosa, un cataclismo o algún otro factor de
interrupción (por ejemplo, creencias sobre la sabiduría antigua que una vez poseyeron
los habitantes de la Atlántida).

· Conocimiento superado: afirmaciones que alguna vez fueron reconocidas


autorizadamente como conocimiento, pero que perdieron ese estatus porque llegaron a
ser consideradas falsas o menos válidas que otras afirmaciones (por ejemplo,
astrología y alquimia).

· Conocimiento ignorado: afirmaciones de conocimiento que persisten en grupos


sociales de bajo prestigio, pero que otros no toman en serio (p. ej., medicina
alternativa).

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· Conocimiento rechazado: afirmaciones de conocimiento que se rechazan


explícitamente como falso desde el principio (por ejemplo, abducciones de ovnis).

· Conocimiento suprimido: afirmaciones que supuestamente se sabe que son válidas


por instituciones autorizadas, pero son suprimidas porque las instituciones temen las
consecuencias del conocimiento público o tienen algún motivo malvado o egoísta
para ocultar la verdad (por ejemplo, los orígenes extraterrestres de los ovnis y curas
suprimidas del cáncer) (p. 27).

Vemos que mucha de la retórica pseudohistórica encaja dentro de estos tipos de


conocimientos. Es obvia en el caso del conocimiento olvidado, como el propio Barkun señala
ejemplificando con el caso de la Atlántida.

Sin embargo, otros ejemplos que podemos encontrar son de conocimiento ignorado y
rechazado, una clara muestra de esto aparece en la respuesta de Hancock (2022) en su propio
blog a la carta realizada por la Society for American Archaeology tras la emisión de su
documental de Netflix Ancient Apocalypse, donde realiza afirmaciones como las siguientes:

I do not claim that archaeology wilfully ignores credible evidence, only that it
appoints itself the sole authority on what is or is not “credible” and therefore rules out
certain evidence that I and others regard as both credible and significant (...)

(...) my critique is focussed on the profession in general, on its paradigm of the origins
of civilization – which by definition excludes a lost civilization of the Ice Age – and
on its potent, near monopolistic influence, through the education system and through
the media, on public perceptions of the past.

My critique of archaeology as an institution is no different from any critique of any


large, powerful and influential bureaucracy – such as the United Nations, or a major
police force, or a multinational company – and when I see failings I have the right as a
human being with free speech to call those failings out (...) (Hancock, 2023)

En su respuesta, Hancock critica abiertamente a la arqueología académica, alegando que ésta


se autodenomina la única autoridad en lo que es considerado "creíble" o "no creíble", y que
excluye pruebas que él y otros autores consideran creíbles y significativas. Además, Hancock
señala la influencia casi monopolística de la arqueología a través del sistema educativo y los
medios de comunicación en la percepción pública del pasado.

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El conocimiento superado también es común en las obras


pseudohistóricas, puesto que en muchas ocasiones usan
como argumentos afirmaciones que la comunidad
científica ha desacreditado por décadas, o incluso un
siglo. Como, por ejemplo, la obra de Ignatius Donnelly
que publicó en 1882 Atlantis the antediluvian world, una
pieza clave sobre la que se cimenta gran parte del trabajo
de los pseudohistoradores que buscan civilizaciones
ancestrales perdidas. Muchas de estas afirmaciones
continúan a día de hoy siendo divulgadas, y es que a
pesar de que los historiadores y arqueólogos formados
son capaces de analizar estas obras con un ojo crítico,
siendo conscientes de que las interpretaciones e ideas se
redefinen y descartan con el tiempo y con nueva
información o enfoques. Pero, esto no está tan claro para el público no especializado que se
encuentran libros desactualizados en librerías, bibliotecas públicas o lo ven citado como
argumento de autoridad en trabajos pseudohistóricos (Schadla-Hall, 2004).

También vemos alegaciones de conocimiento suprimido en una entrevista a Graham Hancock


en donde habla del yacimiento de Göbkli Tepe, muy utilizado por los pseudohistoradores y
sus seguidores (Fig. 1)1 como argumento para sus teorías ancestrales, Hancock afirma que los
arqueólogos “kept very quiet about [Göbekli Tepe’s] implications” y que su existencia
“upsets all established models of the time-line of history” (Anderson, 2019).

3.2 Counterknowledge

Daniel Thompson (2008) en su libro Counterknowledge: How We Surrendered to Conspiracy


Theories, Quack Medicine, Bogus Science and Fake History postula que la base constitutiva
de cualquier teorías conspirativa es el contraconocimiento, ideas e información falsa o
errónea elaborada para aparentar ser un hecho veraz. Estas ideas originalmente solo existían
en sectores marginales de la sociedad, pero que con el tiempo son tomadas en serio, incluso
por personas con un alto nivel educativo. Todo el contraconocimiento se apoya en la idea de

1
Meme extraído del subreddit r/alternativehistory con 1359 votos positivos atacando a la comunidad académica
a través del conocimiento suprimido. Extraído de u/[deleted]. (2020). Am I wrong? Reddit.
https://www.reddit.com/r/AlternativeHistory/comments/i6d310/am_i_wrong/?utm_source=share&utm_medium
=web2x&context=3

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Carlos Vales Palenzuela

que como la ciencia no puede demostrar al 100% ningún fenómeno, ya que el método
científico siempre deja lugar para la duda y el progreso, toda teoría tiene la misma validez.

Uno de los principales motivos de la proliferación de estos hechos fácilmente demostrables


falsos es que permiten mantener una sensación de seguridad frente a un mundo complejo y
contradictorio, especialmente cuando los eventos que intentan explicar nos involucran y las
explicaciones dadas por instituciones oficiales de validación del conocimiento nos resultan
insatisfactorias o poco claras.

Un ejemplo de contraconocimiento expuesto como conocimiento científico auténtico lo


encontramos en el capítulo Lessons Learned from Lost Civilizations en Lost City, Found
Pyramid (2016) escrito por Kenneth L. Feder, Terry Barnhart, Deborah A. Bolnick, y Bradley
T. Lepper. En el mismo relatan como se les contactó para ser entrevistados para el
documental The Lost Civilizations of North America y no fueron informados de los objetivos
del mismo. Los realizadores del documental intercalaban sus entrevistas, cortadas y editadas,
con la muestra de artefactos fraudulentos para respaldar la teoría pseudohistórica difusionista,
y racista, de que la población de la cultura de Mound Builders precolombina en América del
Norte eran migrantes hebreos que provenían de Oriente Medio hace aproximadamente 2,000
años.

4. ¿La gente realmente se cree la pseudohistoria?

A la hora de analizar estas obras que rozan más la ficción que el trabajo histórico, uno se
termina preguntando si realmente las personas que producen y consumen esta información lo
consideran auténtico. O si no es más que un pasatiempo, simple ficción especulativa que se
hace pasar por auténtica para resultar más interesante y entretenida al espectador.

Con respecto a los autores de estas afirmaciones, no podemos negar la más que evidente
posibilidad de que se trate de una vía de obtener beneficio económico, e incluso social viendo
los niveles de popularidad que pueden alcanzar estas figuras, como los casos de Giorgio
Tsoukalos o Graham Hancock con más de 200 y 400 mil seguidores respectivamente en la
red social Twitter.

No obstante, lo que sí podemos analizar es un cambio y radicalización en el discurso de estas


figuras a la hora de afirmar o negar la legitimidad de sus teorías. Durante los años 60, el
principal exponente que popularizó estas teorías relacionadas con civilizaciones ancestrales y

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Carlos Vales Palenzuela

contactos alienígenas, Erich von Däniken, hacía uso de una retórica distante. El título de su
obra más popular Chariots of the Gods? (1968), que para el año 2016 había vendido 70
millones de copias (Yahoo News UK, 2016), se encontraba entre interrogantes, aludiendo a
una posibilidad, una propuesta más que una afirmación, y que se podía tomar más o menos en
serio. Como dijo el propio von Däniken en una entrevista “We have a wonderful term in
German: jein. It’s a combination of ja and nein, yes and no. In some part, absolutely not; I
mean what I say seriously. In other ways, I mean to make people laugh” (Anderson, 2019).

Esta misma dirección de señalar posibilidad en lugar de veracidad la podemos ver en el


primer libro de Hancock (1995) Las huellas de los dioses, y en el post de su blog Online
Introduction to Underworld From Fingerprints of the Gods to Underworld (2002) introduce
dejando claro que “The central claim of my 1995 book Fingerprints of the Gods is not that
there was but that there could have been a lost civilization (...)”.

Sin embargo, esta relatividad discursiva ha ido cambiando en estas últimas dos décadas.
Ahora el propio Hancock afirma que no se puede confiar en las figuras de autoridad del
mundo académico, y que frente a las acusaciones de que sus teorías son pseudociencia
considera que son los arqueólogos e historiadores los que son pseudocientíficos, mostrándose
él como una figura de autoridad en la materia. Otro aclamado pseudohistoriador y ufólogo
Giorgio Tsoukalos al ser preguntado si cree en la teoría de los antiguos astronautas, que tanto
promulga, citó al psicoanalista Carl Jung con su frase cuando le preguntaron si creía en Dios,
“No lo creo, lo sé” (Anderson, 2019).

Este cambio de enfoque por parte de los autores es debido en gran medida al cambio de
paradigma en los medios de comunicación, con la llegada y normalización de internet. Las
posibilidades que permite de llegar a grandes audiencias sin necesidad de depender de medios
tradicionales, que pueden limitar sus discursos para evitar polémicas, posibilita una mayor
libertad a estos autores para abrazar con total normalidad estas afirmaciones.

Un claro ejemplo lo encontramos por parte del famoso podcaster Joe Rogan, y su programa
Joe Rogan Experience, en donde Hancock ha aparecido en 10 ocasiones, uno de los podcast
más escuchados del mundo con 190 millones de descargas mensuales en el año 2019, y
habiendo firmado un acuerdo de licencia exclusivo con Spotify por más de $100 millones en
el año 2020. Su entrevista con Hancock del año 2019 tiene 23 millones de reproducciones
únicamente en la plataforma de Youtube (PowerfulJRE, 2019 Joe Rogan Experience Podcast
Stats, 2023).

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Carlos Vales Palenzuela

Teniendo en cuenta el cambio de paradigma mediático y el discurso cada vez más arrollador
por parte de los pseudohistoriadores debemos tener ahora en consideración al público de
estos productos.

Según un estudio realizado por la Universidad de Chapman (2018) en 2018 el 57 % de los


estadounidenses respondieron que estaban "de acuerdo" o "muy de acuerdo" con la
afirmación de que "antiguas civilizaciones avanzadas, como la Atlántida, alguna vez
existieron", mientras que el 41 % de los encuestados se mostró de acuerdo o muy de acuerdo
con el contacto de extraterrestres con antiguas civilizaciones.

Como podemos ver en la Tabla 1, hay un claro incremento de la creencia de estas ideas, muy
coincidente con la proliferación de las fake news y el cambio de retórica y medios de
dispersión de estas ideas.

Creencias 2016 2017 2018 Cambio


Paranormales 2016-2018
(2016-2018)2

Civilizaciones 39,6% 55,0% 56,9% + 17,3%


ancestrales y
avanzadas,
como la
Atlántida,
alguna vez
existieron

Los 27.0% 35.0% 41,4% + 14,4%


extraterrestres
han visitado la
Tierra en
nuestro pasado
antiguo

4.1 Pseudohistoria como mito y culto moderno

La relación entre la pseudohistoria y la religión resulta evidente, como han resaltado multitud
de autores (Carroll, 1977; Fritze, 2011; Sommer, 2012; Laycock, 2019). Debido a que, como

2
Adaptado de “Paranormal America 2018 Chapman University Survey of American Fears”, de Chapman
University, 2018 (https://blogs.chapman.edu/wilkinson/2018/10/16/paranormal-america-2018/)

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Carlos Vales Palenzuela

ya hemos visto, la base del discurso pseudohistórico es la creencia subjetiva, más similar al
culto que al pensamiento científico.

La pseudohistoria es un movimiento que se enfoca desde una óptica espiritual frente a lo


racional en su discurso. Debemos ver dos puntos clave al respecto, como ilustra Joseph
Laycock (2019), primeramente el "cómo" de la creación de estas afirmaciones, ya que la
pseudohistoria emplea su propia epistemología para explicar sus argumentos, en muchos
casos apelan a formas de revelación como modo de legitimar sus teorías. La epistemología
pseudohistórica fomenta los pensamientos subjetivos individuales y promueve la sospecha
sobre las teorías y métodos de la investigación científicos.

El segundo punto es el "por qué" de la pseudohistoria, cuál es el factor motivante de la


existencia de estos relatos. Ya que, aunque se presentan a menudo como una alternativa al
discurso histórico convencional, estos dos están comprometidos en proyectos completamente
diferentes y satisfacen objetivos totalmente distintos. La finalidad de la pseudoarqueología no
es realmente proporcionar mejores interpretaciones de la historia, sino que estas
explicaciones alternativas del pasado representan una forma de legitimar determinadas
cosmovisiones. Además, es importante ver como es frecuente que el discurso pseudohistórico
satisface a su público precisamente al no generar ningún tipo de certeza, sino porque crea
incertidumbre en el consumidor; es decir, su función es a menudo socavar los hallazgos de la
investigación profesional para dejar espacio al misterio.

Por ello, podemos ver que el público postindustrial encuentra satisfacción en la duda sobre el
pasado, y en otras ramas del conocimiento como la Ufología, frente a la certeza científica.
Como ilustra el sociólogo Max Weber al respecto del pensamiento racional científico “que
principalmente no hay fuerzas misteriosas e incalculables que entren en juego, sino que uno
puede, en principio, dominar todas las cosas mediante el cálculo. Esto significa que el mundo
está desencantado” (Weber, 1958, p.139). Vemos que la relación entre racionalidad y mística,
y la preponderancia de lo primero frente a lo segundo en el mundo moderno científico, puede
generar la necesidad en cierta parte de la población de retomar ciertos aspectos de lo que era
la mitología y creencia irracional.

Y ante dicha necesidad mitológica, Michael Carroll (1977) parte de las teorías estructuralistas
de Levi-Strauss para explicar la conformación del mito moderno de Atlantis y los antiguos
astronautas. Levi-Strauss argumenta que el pensamiento mitológico se crea reorganizando

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Carlos Vales Palenzuela

viejos conceptos en nuevas estructuras, y existen 3 oposiciones universales: Naturaleza frente


a cultura, muerte frente a vida y lo alto frente a lo bajo.

La oposición Naturaleza/Cultura es la que se responde de forma más evidente, en todo el


mundo se produjo una transmisión de cultura por parte de una civilización súper avanzada
(Atlantes, Antiguos Astronautas, etc.) que permitió a las sociedades salvajes o bárbaras
alcanzar un estado de civilización. La popularidad de estas teorías se debería gracias a que
solventa de forma sencilla esta dicotomía, como la cuestión de cómo avanzamos de forma tan
rápida desde el Neolítico hasta la tecnología de nuestros días frente al presunto inmovilismo
tecnológico del pasado Paleolítico.

A su vez la oposición Alto/Bajo se resuelve por la condición de deidad que se le otorga a


estas civilizaciones, ya sea a través de la mitificación una vez desaparecida por un cataclismo
como señala Hancock (1995). O de forma más directa con la combinación del tema de la
ciencia ficción moderna de la visita extraterrestre con el tema mitológico del mestizaje entre
humanos y "dioses del cielo", con la reproducción por parte de estos Antiguos Astronautas,
generalmente representados como masculinos, con la población salvaje, generalmente
representada como femenina, de Von Däniken (1968).

Para concluir, en el caso de la oposición Vida/Muerte podemos apreciar la relación entre una
civilización avanzada que permite impulsar la vida de los pueblos salvajes y muerte trágica,
por lo general, causada por el cataclismo. Asimismo, resulta interesante destacar a la relación
entre el agua, como fuente de fertilidad, frente a los territorios continentales que son los que
reciben la cultura.

Por ello podemos considerar las teorías pseudohistóricas como un sistema de creencias con
características de culto (Sommer, 2012), como ya se han encargado de señalar autores que lo
han denominado "Cult archaeology" (Cole, 1980). Debemos entender el concepto de culto de
forma semejante a un grupo de individuos unidos por la creencia en la misma cosa, persona,
ideal, etc, sin la connotación negativa del término. Los cultos en sí mismos no son
necesariamente religiosos, y generalmente ocurren en los márgenes de la sociedad, fuera de
los sistemas de creencias aceptados y convencionales.

Existen tres modelos separados de formación de cultos que incluyen: el modelo de


psicopatología, el modelo emprendedor y el modelo de subcultura-evolución (Bainbridge y
Stark, 1979). Dado que la clave es el concepto “compensadores”, recompensas que obtienen

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Carlos Vales Palenzuela

aquellos que siguen cierta doctrina, dos ejemplos serían una cura mágica para los dolores de
cabeza, un compensador específico, o el concepto de más allá, el compensador más general
posible.

El modelo emprendedor señala que los “fundadores” de estos cultos pueden desarrollar
conscientemente nuevos sistemas compensadores para obtener beneficios, como puede ser
dinero o popularidad. Se identifican tres niveles distintos de cultos que progresan desde los
compensadores más débiles hasta los más fuertes: cultos de audiencia, cultos de clientes, y
fenómeno de culto, en donde ya se desarrolla una religión completa como podría ser el caso
de la cienciología.

De estos tres modelos, las teorías de Antiguos Astronautas y Civilizaciones Ancestrales se


ajustan más estrechamente a los parámetros del modelo emprendedor en su forma más leve,
el culto de audiencia. Este tipo de culto ofrece compensadores muy específicos y débiles, a
menudo limitándose a generar emoción por lo desconocido o entretenimiento, y carece de
clientes a largo plazo, su principal contribución radica en proporcionar una nueva mitología
que puede ser utilizada para construir otras cosmovisiones (Sommer, 2012).

5. Desarrollo histórico de la pseudohistoria sobre civilizaciones ancestrales

La teoría de Graham Hancock especula, a través de todos sus libros (1995; 2015; 2019) y
documentales (2022), que un cometa destruyó una civilización sumamente avanzada, ya sea
la denominada por los griegos como la Atlántida u cualquier otro nombre para una
civilización perdida similar. Esto ocurrió hace 13.000 años, coincidiendo con el periodo que
conocemos como Younger Dryas. Este evento es recordado por multitud de civilizaciones a
lo largo del planeta, todas herederas de esta civilización primigenia bajo los mitos y relatos de
las grandes inundaciones/diluvios que encontramos mencionadas a lo largo de todas las
culturas del mundo. Por ello, la sabiduría y los monumentos antiguos se verían como el
legado de los supervivientes de esta civilización, no de los diversos pueblos y culturas de la
Tierra.

Pero estos argumentos no son creación de Hancock, como mucho le podemos atribuir el
refinamiento y actualización de sus argumentos a causa de los avances tecnológicos, y su
capacidad de repopularizarlas en el siglo XXI. Por ello, a continuación se procederá a ver la
génesis de estas ideas y su evolución histórica.

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Carlos Vales Palenzuela

Para realizar una análisis en retrospectiva debemos tener claro que se trata de un fenómeno
que comienza a partir del último cuarto del siglo XIX, a pesar de que apelen a tiempos y
fuentes antiguas, e incluso “primordiales” (Fritze, 2011). Y que su evolución, hasta nuestros
días, es una constante adaptación a la realidad del momento histórico en el que se produce, en
especial en las influencias políticas y teorías raciales del momento.

En el caso de los continentes y civilizaciones, estos siempre han servido como una forma de
ejemplificar una sociedad ideal y su caída al abismo. El más importante y difundido, que ha
servido como base hegemónica de las obras pseudohistóricas, es el mito de la Atlántida de
Platón. Este texto ha permitido la inspiración para una gran cantidad de obras de ficción y
filosofía, como el inglés Francis Bacon y La Nueva Atlántida (1626). Este mundo perdido ha
prevalecido en la mitología occidental por miles de años por la fascinación que genera por
sus temas de poder y muerte, codicia y castigo, desastre natural y misterio (Ellis, 2001).

Sin embargo, con las condiciones de la sociedad industrial, la humanidad experimentó un


profundo cambio de mentalidad gracias al advenimiento de un período de gran desarrollo
científico. Los avances científicos generaron un cambio de paradigma en la visión del mundo,
como el caso de la revolución darwinista o la conformación de la arqueología como disciplina
académica, respaldada por nuevos métodos y técnicas empíricas y científicas, esto impulsaba
constantemente el conocimiento del pasado humano hacia épocas cada vez más remotas en el
tiempo (Fritze, 2011). Asimismo, al nuevo desarrollo científico se le sumó la conformación
de los estados nación y la identidad nacional, que usaba mitos y pasados remotos para
justificar sus fronteras y supremacías imperialistas.

De la misma manera, la industrialización de la imprenta y el aumento de alfabetización a


partir de finales del siglo XIX, que permitió la disponibilidad de libros y revistas baratos, así
como el acceso a bibliotecas públicas, hicieron posible que una mayor cantidad de personas,
sin una amplia formación sobre la materia, pudieran publicar sus ideas. Toda esta actividad
creó el acervo de teorías científicas e históricas que se conformaban a gran velocidad y con la
misma rapidez eran desechadas y desacreditadas (Grant, 2006). Mezclado con la influencia
del pensamiento esotérico, se conformó el entorno cultural de la pseudohistoria y la
pseudociencia.

Y es en este punto histórico, de interés por el origen de los pueblos, en el nuevo conocimiento
sobre el desarrollo evolutivo del ser humano y las distinciones raciales de superioridad, y la

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Carlos Vales Palenzuela

gran explosión de teorías y alternativas, es donde encontramos que el mítico continente


perdido de la Atlántida pasa a ser visto por multitud de autores a ser una realidad a estudiar.

5.1 Ignatius Donnelly

La principal figura de la cual se basarán los siguientes pseudohistoriadores fue el político


estadounidense Ignatius Donnelly que con sus obras Atlantis, the Antediluvian World (1882)
y Ragnarok: The Age of Fire and Gravel (1883). Fue uno de los encargados de llevar el mito
de la Atlántida, en un momento de gran interés gracias a la novela de Julio Verne 20.000
leguas de viaje submarino (1869), a nuevas cotas más allá de la mitología y el primero en
teorizar que se trataba de una civilización ancestral cuna del resto de civilizaciones.

Nacido el 3 de Noviembre de 1831 era hijo de inmigrantes irlandeses. Recibió una educación
completa tanto en literatura inglesa como en derecho en la Central High School. Donnelly
escribió poseía en su juventud hasta que acabó su formación bajo el tutelaje del destacado
abogado Benjamin Harris Brewster. Tras esto entró en el mundo de la política y pasó de
redactar poesía a discursos políticos, siendo un ferviente abolicionista y defensor de la
caridad hacia los pobres, especialmente los inmigrantes europeos (Ridge, 1962).

Tras casarse en 1855 se mudó a St. Paul, Minnesota, una vez allí, formó, en asociación con
John Nininger, la planificación de su propia ciudad, Nininger City. Dicha ciudad pretendía ser
una utopía intelectual a las orillas del río Mississippi. Durante su corto periodo de existencia
de dos años fue un puerto bullicioso de hasta 1,000 habitantes, con aserraderos, fábricas,
hoteles, tabernas, una sala de baile, un equipo de béisbol y organizaciones fraternales activas.
Y se tenían planes para construir una biblioteca pública, una sala de debates y un ateneo
(Sturdevant, 2014).

Donnelly se encargó de los aspectos promocionales de la ciudad y fundó el periódico The


Emigrant Aid Journal, publicado tanto en inglés como alemán para atraer habitantes con ese
propósito. Pero con la gran crisis económica que asoló los Estados Unidos conocida como el
Pánico de 1857 la ciudad fue abandonada (Dudek, 2006). Podemos ver que el concepto de
una ciudad utópica, y su consecuente fracaso, es una idea presente desde muy pronto en la
vida de Donnelly.

Tras dicho fracaso Donnelly retomó su carrera política En 1857 fue elegido secretario de la
Convención Territorial Republicana y posteriormente fue el candidato republicano para el

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Carlos Vales Palenzuela

Senado territorial en el condado de Dakota. Aunque perdió en su candidatura por el Senado,


continuó activo en la política y empezó a trabajar como editor y redactor editorial del
periódico republicano The Minnesotan. Dicho puesto lo aprovechó en futuras campañas para
promover sus candidaturas y plataformas. En 1858, se postuló y fue elegido para el cargo de
vicegobernador (Ridge, 1962; Dudek, 2006).

Durante dos mandatos consecutivos como vicegobernador, se ganó una buena reputación
como orador. Aunque su destacable vivacidad muchas veces era punto de críticas, ya que
solía recurrir a mentiras para generar pasión en el público, cosa que criticaron fuertemente
sus rivales republicanos. Algunas de estas mentiras fueron afirmar que un número
significativo de esclavos en el sur eran blancos o que la cantidad de esclavos blancos
aumentaba rápidamente (Ridge, 1962; Dudek, 2006). Estas características de realizar
discursos incendiarios con argumentos falsos y su preocupación por la situación de los
inmigrantes de raza blanca serán claves en los temas que tratará en Atlantis, the Antediluvian
World.

Cuando los indios sioux se rebelaron en 1862, Donnelly se unió personalmente a las tropas
enviadas para sofocar la rebelión, lo que fortaleció su reputación como un hombre del pueblo
y le granjeó un fuerte apoyo militar. Habiendo ganado una reputación positiva a través de sus
discursos y acciones como vicegobernador, Donnelly ganó las elecciones al Congreso de
1862 por un amplio margen. Finalmente Donnelly abandonó el partido republicano en 1870
por sus conflictos dentro del propio partido (Dudek, 2006).

Tras esto Donnelly estuvo vagando por varios partidos minoritarios, siendo finalmente parte
del Partido del Pueblo (People's Party), o Partido Populista. Donde promulgaba los intereses
de las zonas agrarias, editó un semanario liberal, el Anti-Monopolist, en el que atacaba a los
banqueros y financieros, a quienes consideraba enemigos públicos (Britannica, 2023).

Fue durante este contexto en el que Donnelly escribió su obra más aclamada, Atlantis, the
Antediluvian World (1882). La cual ha servido de base, como indica la carta de la Society for
American Archaeology (2022), de las futuras obras pseudohistóricas sobre el tema. Al
comienzo del libro postula los 13 argumentos principales de la obra que nos son muy
similares a las propuestas por Graham Hancock:

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Carlos Vales Palenzuela

1. That there once existed in the Atlantic Ocean, opposite the mouth of the
Mediterranean Sea, a large island, which was the remnant of an Atlantic continent,
and known to the ancient world as Atlantis.

2. That the description of this island given by Plato is not, as has been long supposed,
fable, but veritable history.

3. That Atlantis was the region where man first rose from a state of barbarism to
civilization.

4. That it became, in the course of ages, a populous and mighty nation, from whose
overflowings the shores of the Gulf of Mexico, the Mississippi River, the Amazon,
the Pacific coast of South America, the Mediterranean, the west coast of Europe and
Africa, the Baltic, the Black Sea, and the Caspian were populated by civilized nations.

5. That it was the true Antediluvian world; the Garden of Eden; the Gardens of the
Hesperides; the Elysian Fields; the Gardens of Alcinous; the Mesomphalos; the
Olympos; the Asgard of the traditions of the ancient nations; representing a universal
memory of a great land, where early mankind dwelt for ages in peace and happiness.

6. That the gods and goddesses of the ancient Greeks, the Phœnicians, the Hindoos,
and the Scandinavians were simply the kings, queens, and heroes of Atlantis; and the
acts attributed to them in mythology are a confused recollection of real historical
events.

7. That the mythology of Egypt and Peru represented the original religion of Atlantis,
which was sunworship.

8. That the oldest colony formed by the Atlanteans was probably in Egypt, whose
civilization was a reproduction of that of the Atlantic island.

9. That the implements of the "Bronze Age" of Europe were derived from Atlantis.
The Atlanteans were also the first manufacturers of iron.

10. That the Phœnician alphabet, parent of all the European alphabets, was derived
from an Atlantis alphabet, which was also conveyed from Atlantis to the Mayas of
Central America.

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Carlos Vales Palenzuela

11. That Atlantis was the original seat of the Aryan or Indo-European family of
nations, as well as of the Semitic peoples, and possibly also of the Turanian races.

12. That Atlantis perished in a terrible convulsion of nature, in which the whole island
sunk into the ocean, with nearly all its inhabitants.

13. That a few persons escaped in ships and on rafts, and, carried to the nations east
and west the tidings of the appalling catastrophe, which has survived to our own time
in the Flood and Deluge legends of the different nations of the old and new worlds.
(Donelly, 1882; pp. 1-3)

En su segunda obra Ragnarok The Age of Fire and Gravel (1883) Donnelly explora los
motivos de dicha destrucción, el cometa que golpeó la Tierra hace 12.000 años, destruyendo
la civilización y obligando a su población a buscar refugio en cuevas. Como habitantes de las
cavernas perdieron todo el conocimiento del arte, la literatura, la música, la filosofía y la
ingeniería. Se trata de la misma tesis que Hancock, y también hay similitud en la respuesta
dada por Donnelly ante el rechazo académico de su segundo libro "that an outsider with an
idea could not gain a fair hearing in American scientific circles." (Rudge, 1962. p. 209).

Donnelly considera la Atlántida el origen de la raza aria o indoeuropea, cuyos descendientes


pelirrojos y de ojos azules se podían encontrar en Irlanda. Justificando así la llegada de
inmigrantes irlandeses, como su padre, al ser los pobladores originarios de América. A su vez
no es casualidad que nombre en el cuarto punto al río Mississippi, donde fundó Nininger
City. Trata de legitimar sus raíces como parte del grupo que originalmente pobló su Estados
Unidos natal.

Donnelly no fue el primero en darle un origen ario a los primeros pobladores de américa, ya
habían teorías que asociaban las construcciones realizadas por los nativos americanos con las
diez tribus perdidas de Israel (Colavito, 2020), pero Donnelly le dió el añadido mitológico de
un continente perdido.

Como señala el historiador Carl Abbott (2017), Donnelly relata una supuesta edad de oro de
un continente perdido y la primera civilización mundial, pero se señala la fragilidad de dicha
edad de oro. La caída de esta sociedad poderosa y casi perfecta es para Donnelly un espejo de
los Estados Unidos, donde la urbanización, la industrialización y la acumulación de vastas

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Carlos Vales Palenzuela

riquezas fueron un diluvio social que destruyó la era dorada de la frontera agraria de la
nación, como su proyecto personal de la ciudad de Nininger.

Esta crítica catastrofista a la sociedad americana que se está conformando en los tiempos de
Donnelly se puede ver con mayor claridad en su novela de 1890 Caesar’s Column: A Story of
the Twentieth Century, en donde el protagonista llega desde su medio rural al seno de una
brutal oligarquía capitalista, donde ve la corrupción de la misma y es testigo de su
destrucción. Vemos una clara influencia de las ideas populistas en las obras de Donnelly,
tanto las de ficción como las de no ficción, siendo que la Atlántida estaba condenada cuando
se convirtió en una metrópoli, porque la división del trabajo ya no era simple, con cada
hombre trabajando por cuenta propia, sino con oligopolios. Para Donnelly una etapa
avanzada de urbanización es un punto en que pivota el ciclo de la historia, presagiando el
nuevo cataclismo por culpa del estilo de vida de las élites (Axelrad, 1971).

5.2 Teosofía, Ariosofía y Arqueología Nazi

La teosofía es un movimiento esotérico post ilustración fundado por la autora rusa Helena
Blavatsky, que transformó el paisaje esotérico fragmentado en un discurso más o menos
coherente gracias al éxito de la Sociedad Teosófica a partir de la década de 1880 (Hammer,
2004). Blavatsky propone que todas las religiones provienen de un tronco común de
conocimiento, el cual se encuentra oculto por culpa de la diseminación del conocimiento, que
ha generado las doctrinas que se fueron creando con el paso del tiempo. Por ello tiene como
objetivo el estudio comparativo de religión, ciencia y filosofía para descubrir la enseñanza
fundamental en cada una de ellas.

La teosofía como pensamiento esotérico post ilustración trata de adaptar la ciencia como una
forma de creencia más, y absorbe de la misma lo que le pueda ser útil para explicar su visión
del mundo (Hammer, 2004). Es por ello que pese a que Blavatsky atribuya sus ideas
expuestas en el libro La Doctrina Secreta (1888) como una revelación dada por maestros
orientales con conocimientos ancestrales, la realidad es que se realizó una selección de obras
con mayor o menor peso científico para dotar de una explicación al origen del universo
(Sprague de Camp, 1979; Hammer, 2004).

Para Blavatsky la vida se desarrolla en siete ciclos, durante los cuales la humanidad ha
evolucionado a través de siete razas raíz, teniendo cada una siete subrazas. La primera raza
raíz, era prácticamente incorpórea y habitaba una tierra sagrada imperecedera. La segunda

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Carlos Vales Palenzuela

raza, habitaba en el antiguo continente ártico de Hiperbórea. Los terceros eran los lemurianos,
seres hermafroditas de aspecto simiesco, cuya ruina fue causada por su descubrimiento del
sexo. La Cuarta Raza Raíz eran los Atlantes, prácticamente humanos. Nosotros seríamos la
quinta raza, y pronto aparecería la sexta (Sprague de Camp, 1979).

El concepto del continente de Lemuria también es usado por pseudohistoriadores, pero en


menor medida que la Atlántida, siendo su contraparte en el Pacífico. Blavatsky adaptó esta
idea nacida en la década de 1860, para explicar las semejanzas entre los fósiles y los estratos
sedimentarios de la era Pérmica encontrados en India y Sudáfrica, y puesto que estas especies
no podrían haber cruzado el mar abierto, y todavía se pensaba que los continentes eran
inmóviles, los geólogos lo explicaron con la existencia de puentes terrestres de conexión que
se hundieron hace mucho tiempo bajo los océanos (Hammer, 2004). Mientras que para la
Atlántida, Madame Blavatsky combinó las ideas de la teoría de Jean Sylvain Bailly y William
F. Warren de que el origen de la humanidad se encuentra cerca del Polo Norte en el libro de
1885 Paradise Found y el Atlantis, the Antediluvian World de Donnelly.

Las doctrinas teosóficas de Helena Blavatsky fueron traducidas y extendidas a través de


grupos ocultistas austriacos y alemanes de principios del siglo XX, ganando una gran
popularidad en dicho territorio. Guido von List y Lanz von Liebenfels tomaron las ideas
teosóficas y se enfocaron en reivindicar las tradiciones y raza germánica, siendo una
reinterpretación nacional socialista alemana de las doctrinas teosóficas.

La Ariosofía surgió en Viena antes de la Primera Guerra Mundial. Tenía sus raíces políticas
en la ideología volkisch de finales del siglo XIX y en el movimiento pan alemán en Austria
(Goodrick-Clarke, 2004). Fue una respuesta reaccionaria al problema de la creación de los
estados nacionales y la modernidad, que condujo a una visión de un imperio pan alemán en el
que se negarían todas las demandas de emancipación o representación de las nacionalidades
no alemanas. Tomando los conceptos raciales y ocultistas de la teosofía, con el fin de
profetizar y justificar una próxima era de dominio mundial alemán.

En los escritos ariosóficos describen una era dorada de la prehistórica raza germánica y
alegaban la existencia de una conspiración maligna de intereses antialemanes, siendo las
razas no arias, los judíos o incluso la Iglesia, que habian intentado arruinar este ideal mundo
germánico, emancipando a los no alemanes inferiores en nombre de una igualdad falsa
(Goodrick-Clarke, 2004). La consecuente confusión racial se decía que había traído consigo

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Carlos Vales Palenzuela

el mundo histórico con sus guerras, dificultades económicas, incertidumbre política y la


frustración del poder mundial alemán.

Las teorías de la excelencia racial aria-germana, el antiliberalismo y la ansiedad ante los


cambios sociales y económicos del mundo moderno son preocupaciones características
volkisch, pero fue el factor del ocultismo la contribución original de la ariosofía. Se recurrió
al ocultismo para respaldar su vigencia, se usaron ideas y símbolos de las teocracias antiguas,
las sociedades secretas y la gnosis mística del rosacrucianismo, la cábala y la masonería y
entrelazaron con la ideología volkisch para demostrar que el mundo moderno se basaba en
principios falsos y malignos, y describir los valores e instituciones del mundo ideal. Con el
fin de contrarrestar este mundo moderno, los ariosofistas establecieron órdenes religiosas
secretas dedicadas al resurgimiento del conocimiento esotérico y la virtud racial pérdida de
los antiguos alemanes, así como a la creación correspondiente de un nuevo imperio pan
alemán (Goodrick-Clarke, 2004).

Dentro de estas ideas de superioridad racial surge la imperiosa necesidad de encontrar los
orígenes de la misma. La idea de la teosofía de una civilización aria perdida, pero recuperable
con raíces en la prehistoria indoeuropea jugó un papel importante. Lanz y Liebenfels vieron a
la Atlántida como la civilización insular de Thule en el Atlántico Norte, capital de una
civilización protoaria llamada Hiperbórea, sus restos nórdicos podrían encontrarse en la
actual Helgoland o Islandia. Después de la destrucción de esta antigua civilización a través de
una inundación global, creían que los pocos sobrevivientes aparentemente emigraron a las
tierras altas del Himalaya, donde fundaron la sociedad secreta de Agarti (Kurlander, 2017).
Thule era visto como un paraíso perdido al norte del océano Atlántico donde existían
superhombres dotados con poderes increíbles, por ello era vital para la nación alemana
redescubrir y recuperar esa grandeza.

La sociedad Thule, fundada en 1918 fue sociedad völkisch cuyo nacionalismo antisemita y
pangermánico estaba entrelazado con las ideas teosóficas sobre la prehistoria y raza humana,
que asignaban papeles prominentes a los proto-arios, y por una ideología neopagana
fascinada por los antiguos dioses nórdicos (Luhrssen, 2012). Fue la organización que
patrocinó al partido Deutsche Arbeiter Partei (DAP), renombrado posteriormente como
Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán de Adolf Hitler (Pringle, 2006).

La Sociedad Thule que nació como un grupo de estudio con vocación intelectual acabó por
integrarse como parte activa del partido nazi, ciertos miembros de esta sociedad llegan a

28
Carlos Vales Palenzuela

influir de manera decisiva en el pensamiento de muchos de los grandes líderes del nazismo
(Kurlander, 2017). Figuras de la talla de Himmler o Rudolph Hess que llegaron a atribuirse el
papel de constructores de una nueva civilización en la medida en que son depositarios de los
secretos de la antigua sabiduría de los superhombres arios del perdido continente de la
Atlántida.

Asimismo, una idea clave dentro del pensamiento pseudocientífico/esotérico del nazismo es
la Teoría de la Cosmogonía Glacial (Welteislehre). Fue descubierta por el ingeniero austriaco
Hanns Hörbiger en 1894 a través de una visión epifánica. Proponía que el hielo era la
sustancia básica de todos los procesos cósmicos, encontrándose principalmente en la luna, la
Vía Láctea y el éter. Según esta teoría, el universo consistía en anillos de hielo que se
desprendían continuamente hacia las estrellas y los planetas, incluyendo el sol y la Tierra. Se
sostenía que esta caída constante de hielo cósmico era lo que permitía nuestra existencia
biológica, ya que, de no ser por este fenómeno, la Tierra habría quedado convertida en un
desierto hace mucho tiempo (Kurlander, 2017). Además de pretender explicar todos los
fenómenos astronómicos, geológicos y meteorológicos, la Welteislehre también se decía que
era la base de una nueva "historia cultural cósmica", que formaba una "cosmovisión
cosmotécnica" científica, filosófica, poética y artística que Hörbiger llamaba una "astronomía
de lo invisible" (Cosmic Ice Theory—Science, Fiction and the Public, 1894–1945, 2006).

Esta teoría durante sus primeros años no recibió ningún crédito, hasta una segunda etapa a
partir de 1919 hasta 1931 donde se difundió en medios de comunicación no científicos,
llamando la atención de las clases populares, habiendo programas de radio, novelas, revistas
relacionadas con la Welteislehre, buscando generar suficiente presión por parte de las masas
para que se estableciera dentro del discurso científico (Cosmic Ice Theory—Science, Fiction
and the Public, 1894–1945, 2006). Y finalmente, a pesar de la muerte de Hörbiger en 1931, el
partido nazi se apropió de esta teoría, que consideraban una respuesta germana a las teorías
judías como la teorías de la relatividad. Fue clave dentro de los estudios de la Ahnenerbe,
postulando que los eventos en la Biblia y la supuesta destrucción de la Atlántida/Thule fueron
causados ​por lunas de hielo que chocaron contra la Tierra (Sprague de Camp, 1979;
Kurlander, 2015).

A través de la ariosofía, promovida por la sociedad Thule, y la Teoría de la Cosmogonía


Glacial, la arqueología esotérica nazi buscó la idea de una Atlántida/Thule Ur-aria sin

29
Carlos Vales Palenzuela

ninguna base científica sino ideológica, del enfrentamiento de la sociedad germana frente a
las teorías judías inferiores (Kurlander, 2017).

La Ahnenerbe fue una sociedad para el estudio de la historia de las ideas primitivas fundada
por Heinrich Himmler, figura clave del pensamiento esotérico nazi, en 1935. Ahnenerbe es
un término poco conocido que significa “herencia ancestral‟ y el objetivo del mismo era la de
obtener información de los logros y hazañas de los ancestros de Alemania desde tiempos de
la prehistoria más lejana. En sus primeros años, se enfocó principalmente en trabajos
folklóricos y filológicos, pero a medida que la década de 1930 llegaba a su fin, la Ahnenerbe
comenzó a expandirse y absorbió a instituciones rivales como el Departamento de
Excavaciones de las SS. De este modo, la Ahnenerbe se involucró cada vez más en
expediciones e investigaciones arqueológicas, tanto de la antigüedad clásica como de la
prehistoria. Con el estallido de la guerra, las expediciones tuvieron que cesar, y la Ahnenerbe
redirigió sus esfuerzos hacia otras áreas del conocimiento humano, como la biología y la
medicina. Algunos de sus miembros llegaron a participar en experimentos con seres humanos
en campos de concentración (Pringle, 2006).

La Ahnenerbe destaca en el imaginario colectivo por las expediciones que realizaban en


búsqueda del Santo Grial, el Arca de Noé, incluyendo la propia Atlántida. Aunque su
supuesto objetivo era el descubrimiento y transmisión del legado cultural del pueblo alemán,
en la práctica se ocupaba de la creación de mitos artificiales de superioridad racial que
respaldan las ideas frenológicas del régimen.

Una figura destacada en la Ahnenerbe fue Herman Wirth. Prehistoriador que llegó a asumir el
cargo de presidente de la Ahnenerbe. Wirth aseguró que la raza nórdica había evolucionado
en un territorio ártico hace unos dos millones de años, fundando una civilización en un
continente hoy perdido del Atlántico norte. Wirth pensaba que el relato de Platón contenía
una descripción precisa de la ubicación y destino de su pretendido imperio ur-ario en el
Atlántico Norte. Tras examinar varios estudios geológicos sobre el fondo marino del
Atlántico norte concluyó que la Atlántida había ocupado una región que se extendía
ininterrumpidamente desde Islandia hasta las Azores antes de hundirse. Sólo algunos
fragmentos pudieron permanecer en la superficie, siendo para Wirth las Islas Canarias y Cabo
Verde (Pringle, 2006). Su teoría levantó gran interés en la sociedad alemana. Este respaldo
reforzó su tesis y le proveyó de un aura académica hasta entonces inexistente.

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Carlos Vales Palenzuela

Al estallar la Segunda Guerra Mundial muchas expediciones de la Ahnenerbe fueron


paralizadas, quedando los proyectos en papel. Entre ellas la de Edmund Kiss, escritor de
novelas fantásticas ambientadas en la Atlántida, en Bolivia. Kiss era seguidor de la
Cosmogonía Glacial de Hörbiger, y quería demostrar que Tiwanaku había sido construido un
millón de años atrás por representantes de una civilización superior, evidentemente nórdica.
Pese a que la guerra pausara este proyecto, algunas de estas ideas de Kiss se abrieron paso,
según Heather Pringle (2006; 310), y dieron lugar a algunos de los extravagantes
planteamientos que Graham Hancock utilizó en su best seller La Huella de los Dioses (1995).

Como podemos ver, nuevamente, aunque en una dimensión e intenciones muy distintas a las
planteadas por el congresista estadounidense Ignatius Donnelly, vemos una nueva utilización
de una explicación pseudocientífica con intenciones políticas. En este caso mucho más
marcado por las teorías raciales, e influenciado por el esoterismo y ocultismo de las teorías
teosóficas de Blavatsky que hubo en Alemania a finales del siglo XIX y principios del XX. El
nazismo recurre a una pseudohistoria, una cosmovisión y leyes del mundo que pretenden
buscar una alternativa ideológica a la ciencia del momento y realzar unas ideas de
superioridad racial. Estas ideas forman una esfera que conecta con gran facilidad con las
masas y contribuye a su radicalización, ya que retrata el mundo de una manera simple y
vívida frente a las ciencias académicas convencionales.

El objetivo era seducir al pueblo alemán, atrayéndolo hacia peligrosos sueños de superioridad
racial y grandeza nacional. Las acciones políticas se encontraban justificadas por un lejano y
oculto continente glorioso de una mágica sabiduría que confirmaba la superioridad racial aria.

5.3 Masificación mainstream a partir de 1960

Tras la segunda guerra mundial hubo una transformación en la arqueología. Con una mayor
profesionalización, cada vez más científica, el surgimiento de la “Nueva Arqueología” y la
subsiguiente diversidad teórica. En un momento nuevas tecnologías, como el radiocarbono
fueron verdaderamente revolucionarias, hizo que la actitud hacia las afirmaciones
sensacionalistas cambiara. Los académicos tuvieron poco tiempo para prestar atención a los
viejos mitos y excentricidades de una era de exploradores y colonialistas, siendo blanqueados
o borrados de la historia de la disciplina. Este fue un período de intenso avance teórico y
agitación que pasó desapercibido para el público (Card y Anderson, 2016).

31
Carlos Vales Palenzuela

La segunda mitad del siglo XX fue a la par que una época de avance, un periodo de
separación entre el mundo científico y el público general. Casos como las bombas atómicas
Hiroshima y Nagasaki o la preocupación por el precio medioambiental que estamos pagando
por nuestro desarrollo generó una época de pesimismo “posmoderno” que asestó un golpe
mortal al sueño ilustrado del progreso. El público no especializado tiende a aceptar la ciencia
como una verdad útil, pero no a comprenderla. Hay una desconexión entre el mundo
científico y las creencias o hábitos de la vida cotidiana. Se trata de una ciencia desde arriba,
que no habría modificado en el fondo las antiguas creencias sobre la naturaleza y la moral, y
que nos habría llevado a la coexistencia de dos tipos de conocimiento, las creencias y la
ciencia (Nieto-Galán, 2011). Y esto incluye la labor histórica.

Es por ello que a partir de esta época hasta la actualidad, el interés por parte de los
pseudohistoriadores no es político, aunque repitan discursos racistas de autores previos, sino
económico. Aprovechan que la cultura popular, aislada de la divulgación de estos avances
científicos, se encuentra estancada en la visión decimonónica de los historiadores y
arqueólogos, el público no especializado muestra un alto interés en estas nuevas teorías que
dan explicaciones sencillas a la par que entretenidas (Card, 2016; Card, 2019).

Pero, como hemos visto en páginas anteriores, la pseudohistoria habla más del presente que
lo que se inventa del pasado. La carrera espacial fue un punto de inflexión en la cultura
popular, la llegada del hombre a la luna fue la culminación de un periodo de más de una
década donde el interés pasó a ser las estrellas (Sommer, 2012). La combinación de avances
tecnológicos, éxito en los viajes espaciales y el auge de la ciencia ficción crearon un entorno
en el que ideas alternativas sobre los extraterrestres y su posible interacción con los humanos,
tanto en tiempos modernos como históricos, pudieron formarse y prosperar.

La pseudohistoria reestructuró sus ideas de sociedades ancestrales y pasó de fijarse en


continentes perdidos a viajeros espaciales, “antiguos astronautas” que cometen la misma
función que los atlantes o hiperbóreos pero ya no venían de nuestra propia ascendencia, sino
de las estrellas. Autores como Immanuel Velikovsky, Robert Charroux, Eric von Däniken,
Peter Kolosimo, y multitud más se volverán autores bestseller desde finales de los años 60
hasta la actualidad, y ahondarán en la cultura popular, mientras que a su vez apelan a los
lectores a cuestionar al mundo académico, ya de por sí distanciado del público. Y es que el
éxito en parte también se debe, como señala Jeb Card en una entrevista al podcast
ArchyFantasies (2015), a que la redacción compleja de los historiadores y arqueólogos a

32
Carlos Vales Palenzuela

partir de los años 60 genera complicaciones para que llegue al público mainstream, mientras
que estas obras pseudohistóricas tienen un tono más ligero, y apelan a la idea de
aventurero/explorador de finales del siglo XIX que resulta muy llamativa tanto en ficción
como en la realidad (Card, 2019).

La ficción tendrá un peso importante en esta imagen pseudohistórica, tanto para influir al
público como a los autores, hay muchas influencias del autor estadounidense H.P. Lovecraft
en las obras de Von Däniken entre otros (Colavito, 2005). Series y películas como Expediente
X, Star Trek, Stargate, Battlestar Galactica, Prometheus y videojuegos como Assassin's Creed
o Halo, e innumerables libros y cómics, en especial durante las décadas de los años 60 y 70,
juegan con esta idea de una civilización mucho más avanzada, o extraterrestre, que se ha
extinguido y de la cual solo nos quedan pocos vestigios.

También hubo una transformación en la tecnología de estas antiguas civilizaciones, o


astronautas, mientras que Donnelly le atribuía a la Atlántida una capacidad tecnológica
similar a la capacidad tecnológica de época, esta nueva generación de autores las señalan con
capacidades tecnológicas iguales o superiores a las que encontramos en la actualidad. Y
relacionan su desaparición con posibles guerras nucleares (Colavito, 2011), y es que el propio
Von Däniken lo resalta “since the dropping of two atomic bombs on Japan, we know the kind
of damage such bombs cause. Let us imagine for a moment that Sodom and Gomorrah were
destroyed according to plan, i.e. deliberately, by a nuclear explosion” (von Däniken, 1968;
Colavito, 2011), nuevamente como ocurría con Donnelly, las ansiedades contemporáneas se
proyectan hacia el pasado imaginario, capaz de
albergarlo todo.

Cabe destacar que más recientemente, como podemos


ver con Hancock, se aprovecha nuevamente esta
preocupación contemporánea, pero en este caso con
respecto al cambio climático. Se apela a la
concienciación sobre los problemas climáticos
insinuando que la caída de esta civilización ultra
avanzada fue por un cambio climático hace 12.000
años, y se busca un carácter aleccionador al respecto,
ya que podemos sufrir un destino similar
(Fernandez-Beanato, 2023).

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Carlos Vales Palenzuela

Un ejemplo de plasmar las preocupaciones contemporáneas lo vemos en la imagen (Fig. 2)3


ha sido publicada en múltiples foros de reddit relacionados con pseudohistoria,
r/alternativehistory o r/ancientaliens, bajo el título “A species with amnesia”, en donde se da
a entender, con un carácter muy pesimista, que no hemos aprendido del pasado y estamos
destinados a repetir los errores de estas civilizaciones ancestrales. Esto también le puede dar
un carácter legitimador a los trabajos de autores como Hancock, ya que sería importante
desvelar este pasado oculto para tratar de evitar cometer nuevamente los mismos errores.

Finalmente, la llegada de las nuevas tecnologías, en especial internet y las redes sociales, ha
sido clave para la expansión de este milieu cultico de pseudohistoriadores. Estas figuras
fueron rápidas en innovar y adaptarse a la nueva corriente de información, la web
Grahamhancock.com lleva en servicio por casi 2 décadas, y con esto la figura del espectador
pasa de ser pasivo a un sujeto activo que puede opinar y postular sus propias ideas.
Nuevamente la web oficial de Hancock es un claro ejemplo, ya que aparte de tener
información y noticias sobre este autor, también hay secciones de artículos, donde se divulga
a otros pseudohistoriadores, y un foro donde cualquier persona puede publicar y debatir sus
ideas libremente.

6. Peligros de la Pseudohistoria

Una vez entendido el origen y desarrollo histórico de estas ideas, debemos ver cuales son los
principales peligros que alberga la proliferación de las mismas en la actualidad.

Lo principal, y más claro a simple vista, es la falsedad de sus propuestas y como para
legitimar este conocimiento estigmatizado utilizan discursos que atacan a la instituciones de
validación del conocimiento, fomentando entre su público el rechazo a investigadores y
académicos oficiales. Dicho rechazo se difunde cada vez más como hemos podido comprobar
previamente.

También la invisibilización de las poblaciones aborígenes, atribuyéndole sus logros a seres


ficticios, y en la gran mayoría de los casos se tratan de poblaciones orientalizadas y
racializadas. Este hiperdifusionismo infantiliza a los pueblos originarios y los tacha de
bárbaros incapaces de tener los conocimientos y habilidades para realizar maravillas como las

3
Imagen con 2.800 votos positivos en el subreddit r/alternativehistory. Extraido de u/larry_the_loving.
(2019). A species with amnesia. Reddit.
https://www.reddit.com/r/AlternativeHistory/comments/ed5gd1/a_species_with_amnesia/

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Carlos Vales Palenzuela

Pirámides egipcias o mayas, frente a una sociedad racional y superior, tanto cognitiva como
técnicamente, que a su vez se relaciona con características raciales, como hemos visto se ha
utilizado para fomentar teorías de superioridad racial.
Nunca se ponen en duda las maravillas realizadas por
parte de sociedades occidentales.

A su vez, un punto clave relacionado con el anterior, es


que los círculos pseudohistóricos se encuentran en un
milieu cultico que puede ser una vía de radicalización de
la extrema derecha. Los círculos de redes sociales y
medios de comunicación donde se promueve la
pseudohistoria también promueven otras ideas
conspirativas. Un ejemplo sería el ya nombrado programa de Joe Rogan, que es una vía de
radicalización a la conocida como derecha alternativa, siendo una vía de alt lit a alt right
(Mann, 2020) siendo una la alt lit una rama menos extremista de la alt right y que sirve como
introducción a ideas de extrema derecha de manera más leve. Y es que este polémico
influencer aparte de autores como Graham Hancock también ha entrevistado a figuras como
Randall Carson, incluso en un programa es entrevistado junto a Hancock, que niega la
existencia del cambio climático (Krebelj, 2022), e incluso en su programa ha recomendado
no vacunarse del Covid 19 (Geddes, 2022).

El algoritmo que usan redes como YouTube para la recomendación de videos permite a los
usuarios acceder rápidamente a contenido similar al previamente visto, lo que ayuda a
explorar una idea una vez el usuario ha expresado interés. Esto permite que un nuevo
espectador esté expuesto de forma progresiva a contenido cada vez más extremo que
promueve información errónea y teorías de la conspiración (Munn, 2019; Roose, 2019), y una
vía de introducción es la pseudohistoria con sus discursos de conocimiento estigmatizado.

Uno de los conceptos que hemos visto relacionados, y que ha influido en la narrativa
pseudohistórica actual, es el del territorio perdido de Hiperbórea/Thule, dicho concepto es
usado por grupos de extrema derecha en internet como forma de propaganda. El contenido se
realiza a través de videos y memes (Fig. 4)4 en tendencia que son digeribles para el público,
en ellos se recrea deliberadamente imágenes de una raza aria idealizada que vive en una

4
Meme de la red social tiktok. Extraído de Pates, H. (2023, 15 febrero). The Dangers of Pseudohistorical
Conspiracy Theories. GNET.
https://gnet-research.org/2023/02/15/the-dangers-of-pseudohistorical-conspiracy-theories/

35
Carlos Vales Palenzuela

civilización oculta inmune a la "corrupción" de la sociedad moderna, se hace uso de


referencias subculturales como el anime para atraer a jóvenes usuarios de Internet,
atrayendolos hacia el contenido y las creencias hiperbóreas cuando aparece en estas
comunidades en línea (Pates, 2023).

Dentro del movimiento conspiranoico Qanon, movimiento surgido en el año 2017 en la red
4chan a través de un usuario anónimo llamado “Patriota Q” que publicaba mensajes en clave,
supuestamente desvelaban secretos sobre el gobierno de Estados Unidos, dichos secretos era
la existencia de un “Estado profundo” liderado por los demócratas y otras celebridades de una
“secta satánica” que trafican con niños, los violan y los asesinan para beber su sangre y vivir
durante más tiempo (Roose, 2021). A día de hoy Qanon se ha extendido más allá de esta
teoría, abarcando en su haber la mayoría de teorías de la conspiración relacionadas con la
extrema derecha, y también se ha extendido más allá de las redes, siendo uno de los
principales movimientos promotores del asalto al capitolio de los Estados Unidos en el año
2021. Como Jake Angeli (Euronews, 2021), el conocido como chamán Qanon, que se volvió
viral por su vestimenta de tocado de piel de coyote con cuernos de búfalo y pintura de guerra
en rojo, blanco y azul. En multitud de sus videos y publicaciones se puede ver muchas
referencias a conspiraciones pseudohistóricas (Halmhofer, 2021).

Otra figura importante del movimiento Qanon es Dylan Louis Monroe, encargado del
proyecto The Q Web or Deep State Mapping Project, donde realizó un mapa (Fig. 5)5 que
representa la geopolítica global y los actores históricos del “Estado Profundo” (Hannah,
2021). El comienzo de dicho mapa es la Atlántida.

5
Fragmento de Deep State Mapping Project. Extraído de Hannah, M. N. (2021). A conspiracy of data: QAnon,
social media, and information visualization. Social Media + Society, 7(3), 205630512110360.
https://doi.org/10.1177/20563051211036064

36
Carlos Vales Palenzuela

Las propias obras de estos autores pueden servir como vía de radicalización o herramienta
política por parte de la extrema derecha. Un autor de pseudohistoria relacionada con
civilizaciones ancestrales es Frank Joseph, pseudónimo de Frank Colin, coordinador en el
Medio Oeste del Partido Nazi Estadounidense, más tarde conocido como Partido

Nacionalsocialista del Pueblo Blanco. Colin lideró la marcha neonazi en Skokie, Illinois en
1977 (Halmhofer, 2022). Pero aunque los autores no estén de acuerdo con estas ideas, como
el caso de Hancock que ha mostrado en multitud de ocasiones su rechazo a la tergiversación
racista de sus trabajos, esto no impide que sean usadas con este propósito. En la sección de
ventas del Barnes Review for Economic Liberty, revista nombrada tras el negacionista del
holocausto Harry Elmer Barnes, siendo nombrada como una de las organizaciones más
antisemita de los EEUU (Halmhofer, 2022), encontramos que se encuentran a la venta los
libros de Hancock, haciendo ver que son útiles para estos individuos y sus peligrosas ideas.

Conclusiones

Como hemos podido ver a lo largo de este trabajo de fin de grado, este fenómeno
pseudohistórico va más allá de una simple representación ficcionada de la realidad con
motivos puramente de entretenimiento.

A lo largo de más de un siglo diferentes posiciones han tomado las raíces de la caída de la
Atlántida y el destino de sus habitantes en términos diferentes, y elaboran estas ideas políticas
y críticas sociales de muy diverso calado. Desde la preocupación por la situación de los
inmigrantes irlandeses y la pérdida del modo de vida agrario de Ignatius Donnelly, pasando

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Carlos Vales Palenzuela

por el aprovechamiento esotérico de la Teosofía y posteriormente Ariosofía para darle un


sentido histórico a las teorías de superioridad racial aria, hasta la actualidad y las
preocupaciones medioambientales y de conflicto nuclear.

Cada autor ha sabido cuál era el interés de su público, el no especializado en historia, dando
explicaciones sencillas y satisfactorias a fenómenos complejos, con una mirada más en el
presente que en el pasado que abordan. Y el éxito de este formato lo podemos ver en cómo se
combinan y desaparecen las líneas que diferencian la ficción de la no ficción, ya sea con Julio
Verne, las novelas sobre la Welteislehre, la obra de H.P. Lovecraft o Indiana Jones.

Y es que el principal reto al que se enfrenta la comunidad científica es entender por qué cada
día más y más personas rechazan a las fuentes oficiales del conocimiento en búsqueda de una
visión alternativa. Y centrándonos en el caso de la historia, debemos tratar de comprender, sin
llegar al extremo de Holtorf (2005), por qué este fenómeno existe e interesa tanto.
Comenzando por los objetivos que pretenden obtener los pseudohistoriadores y analizar la
forma en la que se expresan y difunden dichas ideas.

Además hay que hacer autocrítica, el interés por el pasado nunca se ha perdido por parte del
público general. El pasado es una parte integral de nuestra vida, pero la historia, como
disciplina que analiza e interpreta los hechos del pasado, se ha ido distanciando del público.
Enterrando sus ideas en revistas académicas con paywalls inalcanzables para las personas de
a pie y una prosa compleja e inaccesible en muchos casos para el público no especializado
(Steinhauer, 2017). El mundo académico se ha vuelto muy especializado investigando temas
de interés público limitado y la investigación histórica ha desaparecido de la esfera pública.

Aunque se publica de forma prolífica, cada vez tiene menor impacto. La media de lectura en
su totalidad de un artículo en una revista académica son 10 personas, y muchos son ignorados
incluso dentro de las comunidades científicas, el 82 por ciento de los artículos publicados en
humanidades ni siquiera se citan una vez (Biwas & Kirchherr, 2015).

Comparar estos datos con la capacidad de divulgación que tienen autores como Graham
Hancock tiene que abrir una vía de reflexión sobre nuestra labor como investigadores. El
público no especializado no tiene las herramientas para distinguir entre buena y mala
producción histórica. En un mundo en el que recibimos la mayor parte de nuestra
información de medios visuales como la web, la televisión y los teléfonos móviles, y la
sobreinformación y desinformación están a la orden del día, debemos fomentar nuestros

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Carlos Vales Palenzuela

trabajos y el pensamiento crítico fuera de los círculos académicos. Debemos recuperar la


labor social del historiador como divulgador de una historia profesional, fomentando más
vías de comunicación entre expertos y no expertos, como el blog de Stephanie Halmhofer
bonesstonesandbooks.com, e involucrando más a la gente sin conocimiento sobre la materia,
haciendo más accesible nuestro trabajo.

39
Carlos Vales Palenzuela

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