(La protagonista está sentada en la cama.
Las luces están apagadas, entra algo de
luz por la ventana cerrada. Tiene una manta encima. Todo está desordenado, como si
nadie limpiara hace días.)
Protagonista (mirando al suelo):
No sé ni por qué sigo aquí. Me despierto cada día en este cuarto, igual que ayer,
igual que todos los días. Y todo está como siempre: la misma cama deshecha, la
misma ventana cerrada, las mismas paredes que conocen cada rincón de mis días.
(Símbolo: La habitación desordenada. Representa su rutina, su desorden emocional,
el abandono propio y del entorno.)
A veces paso horas sin decir una palabra. Como si hablar no sirviera. Como si todo
lo que tengo adentro no encontrara salida. Y aunque tenga mil palabras guardadas,
ninguna sabe cómo salir.
(Símbolo: El silencio. Muestra un bloqueo que le impide liberar sus emociones y el
vacío que queda al no expresar lo que se siente.)
(Hace una pausa. Juega con su pelo.)
Me acuerdo del ayer… el antes, cuando todavía tenía ganas de decir cosas. De reír.
De pelear si hacía falta.
Ahora tengo la garganta llena de palabras que no digo. Que están ahí, atascadas,
como cuando quieres gritar en un sueño y no te sale la voz.
(Símbolo: La voz que no sale. Representa la represión emocional, el sentirse
silenciada, apagada.)
(Se envuelve los brazos. Frotándolos)
A veces siento que mi cuerpo también está cansado de esto. Como si llevar todo lo
que no digo pesara en la espalda, en el cuello, en mis [Link] duelen partes que
ni siquiera sabía que podían doler… Pero no por hacer algo… sino por aguantar
tanto.
(Símbolo: El dolor físico. Representa el peso emocional acumulado)
(Hace una pausa. Mira al vacío, sin moverse.)
Hubo un momento… uno extraño. Muy corto. Alguien me miró diferente, como si todavía
quedara algo en mí que importara. No sé si fue real o solo un sueño, pero por un
rato me sentí viva.
Después, todo volvió a ser igual. El cuarto, el silencio, yo.
(Símbolo: El recuerdo. Representa el deseo de ser vista, querida, nuevamente. De
volver a sentirse una persona.)
(Mira hacia la ventana sin levantarse.)
Afuera hay tanto ruido, hay vida. Hay gente que no soy yo.
Y esta ventana lleva tanto tiempo cerrada que ya ni sé si se puede abrir. Pero a
veces quiero romperla. Saltar, aunque me lastime. Porque esto, esto que estoy
viviendo, no es vida. Es simplemente ver como pasan los días.
(Símbolo: La ventana cerrada. Representa la falta de libertad.)
(Baja la voz. Mira sus manos.)
Si un día no estoy más, si desaparezco… no busquen explicaciones. Busquen una
puerta que por fin se abrió. Esa fui yo. Que aunque me haya ido, al menos fui
libre.
(Finaliza el monólogo cerrando los ojos. La luz se apaga lentamente.) <Se editó
este mensaje.>