0 calificaciones 0% encontró este documento útil (0 votos) 149 vistas 148 páginas Ajedrez de Entrenamiento
El documento presenta un grupo de entusiastas del ajedrez que están desarrollando material educativo y proyectos relacionados con el juego. Alexander Koblenz, un experimentado entrenador de ajedrez, ofrece un volumen con dieciséis lecciones y prácticas diseñadas para fomentar la comprensión y la acción independiente en el ajedrez. El libro busca transmitir la experiencia adquirida en años de práctica, enfocándose en los principios teóricos y estrategias del juego.
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COLECCION ESCAQUES martinez rocaHello everybody! Hola a tode:
“We ave a gtoup of chess Tans who are producing chess material, We Hawe serena projets and
ideas, We have members from all sround the svorid, belonging to different cures and speaking
diferent Ienguages all of'vs joined by owe eormman Jove for chess|," 8s hope you. wal enjoy
our work!
"Somes un grupo de farviticos del ajedcee, que estamos tratando de protucir maerial de njedrez.
tlesarollando diferentes proyectos ¢ ideas, Teremos miembros de difeceates partes del mundo
proverientes de diferentes cutteras, hablando diferectes lengua, unides por nuestra pas. poe el
ajecrez!." Eeperamos que disttuten de esta mmestra de nuestro tubgio!
Bestregards!! Saludos!ALEXANDER KOBLENZ
AJEDREZ DE
ENTRENAMIENTO
Alexander Koblenz, dedicado durante afios
al entrenamiento de ajedrez en la Unién
Soviética —ha sido entrenador de! equi-
po olimpico de su pais y asesor perso-
nal del ex campeén del mundo Mijall
Tal—, ofrece en el presente volumen die-
ciséis lecclones magistrales en las que
aborda todos los problemas que pueden
Presentarse en la partida de ajedrez, in-
sistiendo muy particularmente en los més
Importantes principios tedricos que tie-
nen como misién fomentar la accién y el
‘entendimiento independientes.
Con el fin de completar su método de
entrenamieto, e| autor ha elaborado unas
Précticas, distribuidas en doce partes, que
se subordinan a las lecclones del libro.
Al contrario que en otros tratados de
ajedrez esas précticas se presentan sin
explicaciones Indicando solamente a quien
le toca jugar. Al lector le corresponderé
‘saber —como en una partida de campeo-
nato— si puede lograr le victoria o des-
cubrir una tables. Algunas posiciones son
complicadas y su solucién presentaré di-
ficultades. Quizés el lector calga en {a ten-
tacién de buscar precipitadamente las
respuestas que se dan al final de! libro.
«No s@ desespere por ello —dice el au-
tor—. MI trabajo de muchos afios como en-
trenador me ha convencido de que la con
sulta con la solucién, después de intentos
fallidos, también deja una profunda Im
presi6n y desarrolla la capacidad creadora.»
Cublerta de Jood TurdA. KOBLENZ
AJEDREZ DE ENTRENAMIENTOSi usted desea estar informado de nuestras pu-
blicaciones, sirvase remitirnos su nombre y di-
recci6n, 0 simplemente su tarjeta de visita, in-
dicandonos los temas que sean de su interés.
Ediciones Martinez Roca, S. A.
Dep. Informacién Bibliografica
Gran Via, 774 08013 BarcelonaALEXANDER KOBLENZ
AJEDREZ DE
ENTRENAMIENTO
ESCAQUES
EDICIONES MARTINEZ ROCA
BARCELONAAJEDREZ DE ENTRENAMIENTO
Alexander Koblenz
Traduccion
de MARIANO ORTA MANZANO
© 1970 por EDICIONES MARTINEZ ROCA, S. A.
Gran Via, 774, 7 - 08013 Barcelona
RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS
Este libro no puede ser publicado en todo, ni en parte, sin permiso
IMPRESO EN ESPANA - PRINTED IN SPAIN
ISBN 84-270-0047-2
Depésito Legal: B. 44586 - 1987
Diagrafic, S. A. - Constitucid, 19 - 08014 BarcelonaINTRODUCCION ... 2.20 0..ce cee cee cee cee tee cee tee tee eee
LECCION
LECCION
LECCION
LECCION
LECCION
LEcCION
LECCION
LECCION
LEcCION
LECCION
LECCION
LECCION
LECCION
LECCION
LECCION
1
2
9
INDICE
Pradcticas (1-6) 2.00 0.. ..k cee ee cee cee cee cee tee eee
Prdcticas (7-12) 2.00... ce. cee cee kee eee cee cee eee
Pradcticas (13-18) ...
Prdcticas (19-24) 2.00 00.0... cee cee cee cae cee bee eee
Prdcticas (25-30) ... 0.0.0... eek cee cee bee cee tee ee
Prdcticas (31-36) 2.0 20.0... cee cee cee cee cee cee eee
10 ...
11
13
14
15
Practicas (37-42) 20.0... cc cee cee cee nee tee bee eee
Prdcticas (43-48) 2.00... 0... cee cee cee cee cee tee eee
Prdcticas (49-54) 2.00... cc. cee cee cee cee cee cee cee
Practicas (55-60) ... 20.0... fee cee cee cee cee tee tee
Pradcticas (61-66) ...0 00.0... cee cee cee cee tee ee nee
LECCION 16 02. 00. cee cee cee cee bee cee nee bee tee bee bee bee tee tee
Prdcticas (67-72) 2... 0.0... cee kee cee cee cee tee tee
COMPAREN USTEDES SUS SOLUCIONES ... 20.0.0. cee eee cee eee
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139INTRODUCCION
iCémo nacié este libro? En el afio 1960 estuve en Leipzig durante el
campeonato del mundo por equipos (la XIV Olimpiada Mundial de Ajedrez)
como entrenador del equipo olimpico soviético y asesor personal del entonces
campeén del mundo Mijail Tal. Algunos jévenes jugadores de varios paises
expresaban su admiracién por la escuela soviética y me preguntaban insis-
tentemente por los «secretos» de mi método ajedrecfstico,
Estas manifestaciones Ilegaron a halagarme, pero la palabra «secreto»
me molestaba, porque nada mas lejos de nosotros, los entrenadores sovié-
ticos, que cualquier regateo de secretos. Consideramos que nuestro primer
deber consiste en transmitir sin reservas de ninguna clase a nuestros disct-
pulos toda la experiencia adquirida en Jargos afios de prdctica.
Asi fue madurando poco a poco Ja idea de recoger las lecciones de ajedrez
que yo daba en Riga y presentarlas al publico.
Como el lector comprobardé, me he esforzado en subrayar los més im-
portantes principios tedricos que deben fomentar la accién y el entendimien-
to independientes. En Jas lecciones que siguen, trato de abordar todas las
cuestiones (prescindiendo de problemas concretos de aperturas) que existen
en el camino hacia la cumbre que significa la maestria ajedrecistica.
También se ha pensado en la preparacién inmediata para el juego serio.
En las Précticas, el lector deberd procurar resolver por sf mismo los proble-
mas que se le presentan, a ser posible sometiéndose al control de tiempo.
Estos ejercicios se componen de doce partes que se subordinan a las leccio-
nes y son los que mejor se acomodan a los temas tratados.
Con las prdacticas, el estudiante no sdélo puede ejercitarse, sino que se
familiarizara con los problemas de la estrategia y de la técnica de la combi-
nacién y de los finales.
Hasta qué punto he logrado prestar ayuda en la andadura por el escabroso
camino del ajedrez, deberdn juzgarlo mis lectores, que a partir de ahora
sera4n mis futuros discfpulos.
A. KOBLENZLeccién 1
LA FORMULA SECRETA...
Antes de que haya empezado la
partida de ajedrez, los ejércitos es-
tan pesados y aburridos uno frente
a otro. La falange de los peones im-
pide el despliegue de las piezas. Com-
pletamente cabizbaja, la dama tiene
que permanecer ociosa tras la espal-
da de los peones. Desde luego no es
una ocupacién muy adecuada para
una pieza tan fuerte. Sdélo los caba-
los sonrfen quiz4 descaradamente:
pueden saltar sobre los peones con
la mayor desenvoltura. Pero, por mu-
cho que salten, la partida se encuen-
tra lejos auin de estar empezada.
jAtencién! Ya han hecho los ad-
versarios los primeros movimientos,
y pronto somos testigos de un cho-
que de los ejércitos, de una lucha a
muerte de ideas estratégicas y tdc-
ticas, de celadas ocultas e ingeniosas.
Pero zgqué férmula secreta pone
en curso este choque bélico? :Dénde
se encuentra la varita mdgica que
permite al maestro ajedrecista, igual
que a un brujo, desarrollar hermo-
sas partidas sobre el tablero? Si mi-
ramos més de cerca, el secreto se
revela: é1 sabe cémo «infundir vida»
a sus piezas.
Sus piezas y peones despliegan una
sorprendente actividad, se apoyan
unas a otras, trabajan armoénica-
mente.
Ese es el principio fundamental de
todas nuestras acciones bélicas, al
que se subordinan todas y cada una
de las celadas de la estrategia de la
tdctica.
Pero esto significa para nosotros
aprender a ver y conocer los aconte-
cimientos conforme a leyes que se
producen en el tablero, saberlos a
conciencia y hasta en lo mds profun-
do del corazén.
Este estudio vale la pena. ;No es
excitante poder mirar al interior de
una caja magica llena de secretos y
poder observar cémo las muertas fi-
gurillas de madera empiezan de pron-
to a vivir, se empefian en una dura
lucha por derrotar a las fuerzas ene-
migas y llevar al rey de estas a un
buen cautiverio final 0, como se dice
en el ajedrez, darle mate?
Asf pues, arrojemos primeramente
una mirada al interior del laborato-
rio creador del maestro de ajedrez.
Sobre estrategia y tdctica
El objetivo final de cualquier par-
tida de ajedrez: dar mate al rey ene-
migo. La estrategia general de nues-
tros antepasados era claramente ine-
quivoca: con abiertas intenciones,
sin muchos cumplidos, salir a la caza
del rey. Mucho valor y agudeza se
ponian de manifiesto y a menudo lo-
graban la gran jugada. Sobresalien-
tes triunfos consiguié el maestro
alema4n Adolf Anderssen (1818-
1879); sin embargo, en el afio 1859
fue derrotado impecablemente en Pa-
rfs por el norteamericano Paul Mor-
phy (1837-1884).
También la divisa de Morphy era
«E] cuero cabelludo del rey». Pero
9sabia crear para eso las condiciones
Previas posicionales para sus inten-
cionados ataques combinacionales.
Investiguemos la regularidad légi-
ca de su forma de juego y extraiga-
mos de ella también algunas formula-
ciones tedricas importantes.
Morphy-Duque de Braunschweig
y conde Isouard, Parfs, 1858. 1. P4R,
P4R; 2. C3AR, P3D; 3. P4D, ASC.
Esta clavada resulta ser ilusoria.
4. PxP, AXC. Sélo ahora se dan
cuenta las negras de que después de
4. ..., PXP, la dama blanca podria
haber escapado del alcance de la
clavada con 5. DX D+, tras lo cual
el caballo come tranquilamente el
pedn 5R.
La teorfa recomienda la pasiva ju-
gada 4. ..., C2D o el contraataque
con 4. |, C3AR.
5. DXA, PXP; 6. A4AD, C3AR.
Las negras pasan por alto la ame-
naza tdctica del adversario. Debie-
ron haber jugado 6. ..., D2D.
7. D3CD. Una doble amenaza con-
tra dos puntos no protegidos: 2C y
2A. Usualmente sélo se consigue pa-
Tar una amenaza. Naturalmente se
prefiere suprimir la amenaza mas pe-
ligrosa. Como existe la amenaza 8.
AXP+, seguida de 9. D6R mate,
las negras defienden el punto 2A.
7. ...) D2R; 8. C3A.
A menudo hay jugadas que sélo
se explican desde el punto de vista
del estilo individual del maestro. Las
blancas podian comer tranquilamen-
te el peén de 2C, pero después de
8. Dx P, D5C+; 9. DXD, AXD+,
las blancas no querfan dejarse arras-
trar a una aburrida explotacién de
la superioridad de peones. Una so-
lucién tan racional no se pensaba en
los tiempos de Morphy; el objetivo
principal consistfa en pasar rdpida-
mente al ataque contra el rey.
Las blancas prefieren desplegar sus
restantes fuerzas para luego explo-
tar su ventaja en el despliegue. Para
las negras serd mucho mas dificil
imitar la estrategia enemiga: la da-
ma negra bloquea el camino al alfil
e impide con ello el enroque corto.
10
8. ..., P3A; 9. ASCR. La idea de
esta clavada: paralizar una importan-
te pieza defensiva del adversario.
9. .... P4C. Para hacer posible 10.
» CD2D. 10. CXP! Las blancas
habfan realizado un avance en el des-
pliegue. En tanto que cuatro piezas
blancas estaban desplegadas y ocu-
paban posiciones favorables, sélo es-
taban desplegados un caballo y la
reina negra, y para eso desfavora-
blemente. Pero estas ventajas de des-
pligue tienen la peculiaridad de
desvanecerse r4pidamente en caso de
que no se actue con bastante energfa
en el curso posterior. Asf, por ejem-
plo, después de 10. A3D, CD2D qui-
z4 las negras habrfan superado lo
peor.
Con el movimiento del texto em-
piezan las blancas una combinacién
de mate exactamente calculada. En
tales celadas se produce una comple-
ta transformacién de los valores ma-
teriales. Los factores dindmicos tie-
nen la supremacia.
10. .... PXC; 11. AXP+, CD2D;
12. 0-0-0, TID; 13. TXCl. De nuevo
es destruida una importante pieza
defensiva.
13. ..., TXT; 14. TID.
Diagrama nim. 1
Esta posicién era la que tenfan
‘pensada ya las blancas cuando ini-
ciaron su combinacién. Todavia lasfuerzas negras continian mal colo-
cadas: el ala del rey esta sin desple-
gar, la torre en 2D y el caballo en 3A
estan clavados, y, lo que es peor, el
rey, que no se ha movido de sitio,
se bambolea en peligro de muerte.
No es dififcil comprobar que las
piezas blancas tienen mayor eficacia
y, lo que es mds importante aun, las
blancas tienen en el sector critico de
la lucha un predominio material. Un
teorema general estratégico que
constituye el supuesto previo para
cualquier ataque victorioso.
No es de extrafiar que la siguiente
hermosa combinacién de mate Ileve
a una decisién rdpida.
14. .... D3R; 15. AXT+, CxT;
16. D8C+1!, CXD; 17. T8D mate.
Con esto la combinacién iniciada en-
cuentra su fin.
tCual es el rasgo caracteristico de
la combinacién de ajedrez?
Como acabamos de ver, una va-
riante forzosa que usualmente va li-
gada con sacrificios materiales cuyo
objetivo final significa la consecu-
cién de ciertas ventajas para la parte
activa.
Antes de que ejecutemos una
combinacién, debemos tener en
cuenta los siguientes factores :
Ante todo debemos saber los ras-
gos posicionales que hacen aparecer
justificado el empuje de nuestra com-
binacién y que se fundan en el moti-
vo. En el caso de Morphy: Avance
en la apertura, el rey negro en el me-
dio, desgraciado despliegue de las
fuerzas combatientes negras, todo es-
to son circunstancias favorables para
que la combinacién estuviese ya pen-
diente en el aire.
Después que se ha visto el motivo,
empieza la busqueda de la idea con-
creta combinatoria.
Morphy vio la combinacién de ma-
te. En tales combinaciones, la valo-
racién de la posicién al final de la
combinacién es innecesaria; con el
mate, la partida est4é acabada repen-
tinamente. Pero en otras clases de
combinaciones la valoracién de la po-
sicién es importante. De la valoracién
de la posicién depende si es aconse-
jable en general para el bando activo
dar vida a la combinaci6n.
También acabamos de ver que son
necesarias favorables condiciones
previas posicionales que hagan po-
sible las combinaciones. El primer
campeén mundial, Wilhelm Steinitz
(1836-1900), formulé este conoci-
miento de la manera siguiente: «No
se debe atacar y es imposible atacar
con éxito si la posicié6n no esta ma-
dura para la accién. Primero hay que
reunir ventajas posicionales y sdlo
entonces pasar enérgicamente al ata-
que combinatorio.»
En posiciones abiertas (en las que
las fuerzas combatientes de los ad-
versarios entran con rapidez en con-
tacto unas con otras), la forma de
juego de Morphy sigue siendo actual
hoy dia. Es el alfa y omega de la
moderna estrategia general:
1° Promover lo mds répidamen-
te posible el despligue de las piezas.
2.° Tener bajo control el centro,
disputdndole al adversario cualquier
casilla del centro. (Se trata principal-
mente de las casillas P4R, P4D, P5R,
P5D}).
3.° Abrir columnas y diagonales
para con ello aumentar hasta el ma-
ximo la capacidad de accién de las
piezas.
En nuestros dias no es tan facil
irrumpir contra el adversario como
lo conseguia Morphy. Examinemos
cémo los maestros modernos crean
los supuestos previos para sus com-
binaciones.
Keres-Béok
1. C3AR, P4D; 2. P4AD, P3R; 3.
C3A, C3AR; 4. P4D, A2R; 5. P3CR,
0-0; 6. A2C, P3A; 7. 0-0, CD2D.
Ha surgido una posicién de la
apertura cerrada en la que las fuer-
zas combatientes aun no han entra-
do en contacto (prescindiendo del
contacto que se ha producido entre
los peones P4A y P4D). Tras la co-
bertura de la falange de los peones,
los adversarios tratan de desplegar
sus fuerzas combatientes,
11Muchos creen que en tales posi-
ciones de apertura el maestro de aje-
drez puede ya calcular diversas va-
riantes. Esto no corresponde a los
hechos. Como a disposicién del ad-
versario hay un gran numero de res-
puestas, no tiene objeto calcular va-
riantes automaticas. Ya en sus tiem-
pos demostré Richard Réti esto: si
se quisiera en una posicién tranqui-
Ja, en la que no existe ninguna ame-
naza grave, calcular con una antici-
pacién de tres jugadas todas las po-
sibilidades de las blancas y de las
negras, se obtendrfa un numero de
variantes de ,729!
En tales posiciones se deja uno
guiar por principios estratégicos ge-
nerales y sélo de vez en cuando se
intenta prever concretas celadas ele-
mentales o amenazas del adversario.
El jugador experimentado de aje-
drez las conoce con toda precisién
en su mayor parte. Después de las
jugadas 1. P4D, P4D; 2. P4AD,
P3R; 3. C3AD, C3AR; 4. ASC serfa
un error desplegarse automaticamen-
te sin caer en la cuenta de la ame-
naza posicional 5. PxP, PxP; 6.
AX.C, PXA, que lleva a un empeo-
ramiento en la posicién de los peones
(el peén doblado en P3A y P2A). Por
esto juegan las negras 4. ..., A2R.
Pero en caso de que las negras, en
lugar de hacer la jugada 4. .... A2R
hagan 4. ..., CD2D, tampoco las blan-
cas deben proceder automdticamente
a la ganancia de] peén: 5. PxP,
PXP; 6. CxP?, CxC!; 7. AXxD,
A5C+1!1; 8. D2D. Las blancas tie-
nen que devolver la dama y después
de 8... AXD+; 9. RXA, RXA
esta claro que las blancas han cafdo
en una celada tdctica.
Por tanto, lo repetimos, ningtin fa-
tigoso cdlculo de variantes en la eta-
pa inicial, pero tener los ojos y los
oidos muy abiertos. 8. P3C, P3CD;
9. A2C.
(Ver diagrama nim. 2)
9. ..., P4TD. Las negras empiezan
a actuar. Piensan iniciar un ataque
estratégico contra el ala de la dama.
12
Diagrama num. 2
Te a
x aie: |
a a nN ‘al
7%
oe VA, Wi,
22 ae
yoo
Es instructivo seguir cébmo Keres
piensa reaccionar contra este plan.
Era mejor 9. ..., A2C seguido de
P3-P4A,
10. C2D! A3T; 11. P4R!, PX PA;
12. PSR, C4D; 13. PxP, CxcC; 14.
AXC, TIA; 15. TIR.
Ahora esta claro que las blancas
han concentrado todas sus fuerzas
contra el centro. La pradctica ha fija-
do una estratagema general: la me-
jor reaccién contra un prematuro
ataque por el ala es un contraataque
en el centro. En lo sucesivo podre-
Mos convencernos de que nuestra po-
sicién en el centro debe estar asegu-
rada antes de que saquemos a escena
un ataque por el ala.
B6ok le ha permitido al adversa-
rio demasiado espacio de juego en
el centro.
La formacién estdtica de los peo-
nes en el centro hace surgir el plan
estratégico de las blancas: como el
caballo 3A (una importante pieza de-
fensiva) se ve obligado a abandonar
el ala del rey a causa del peén avan-
zado 5R, las blancas atacan por allf.
Para eso han de tener la seguridad
de que en el momento decisivo po-
drdn tener dispuestas mds fuerzas.
Pero, antes de lanzarse al ataque,
las blancas aseguran precavidamen-
te su centro, al cual las negras ame-
nazaban debilitar con P4AD.15. ..., P4CD. Las negras pasan al
contraataque y no tienen reparo en
ir a un sacrificio de calidad. Mas in-
teligente habrfa sido sanear profildc-
ticamente el] ala del rey con L5. ...,
TIR y CIA.
16. P5A, P3A. Amenazaba la ma-
niobra C4R-6D. Pero la jugada lleva
al debilitamiento del ala del rey. 17.
PxP, AXP; 18. C4R. Naturalmente
habria sido malo 18. TXP a causa
de CxP!
18. .... PSC; 19. A2C, P4R; 20.
C6D, PXP; 21. CxT, CxP.
La lucha ha alcanzado su punto
culminante. Parece como si la estra-
tegia de B6ék fuera a proporcionar-
le el triunfo: desbaratada el ala de
la dama blanca, y el caballo cercado
en 1A. Después de la conquista de
éste, las negras tendrdn dos peones
a cambio de la sacrificada calidad.
Pero precisamente en este momento
crftico Keres pasa al ataque decisivo.
22. DST!, C5T; 23. A4R, P3C; 24.
AXPC! Semejantes sacrificios des-
tructivos tienen por objeto el des-
mantelamiento del ala del rey ene-
migo. Constituyen a menudo el pre-
ludio para la estocada decisiva de las
piezas atacantes.
24. .... PX A; 25. DX P+, RIT.
(Ver diagrama num. 3)
26. C7R! saca literalmente el alfil
de la casilla critica 2R, para, después
de 26. .... AX.C; 27. TXAI, triunfar
inmediatamente con un sacrificio de
diversién. B6Gk abandonéd.
Se ha puesto de manifiesto que la
dama no podfa defender simultanea-
mente al alfil en 2R y la casilla crf-
tica 5D. La dama estaba sobrecar-
gada. Por lo deméds, es importante
tener en cuenta en la defensa que
una pieza a la cual le encomendamos
una funcién importante de defensa
no-debe ser sobrecargada «inhuma-
namente».
Diagrama num. 3
Con esto hemos podido aprender
de los dos ejemplos extrafdos de la
prdctica qué principios pueden ser-
vir como brujula segura al jugador
de ajedrez en la fase de la apertura,
Hemos podido convencernos de la
estrecha relacién que existe entre la
estrategia (plan general) y la tactica
(ejecucié6n concreta del plan conce-
bido).
La moderna teorfa considera la
apertura no como un territorio de-
limitado y solitario, sino como una
fase de transicién para pasar al me-
dio juego, estrechamente ligado con
aquella. Por esto ya en la apertura
hay que tener en cuenta los rasgos
posicionales del medio juego: la im-
portancia de las columnas abiertas,
del alfil activo o parejas de alfiles, de
los peones libres, del ataque al rey
y de otros elementos de la estrategia
ajedrecfstica.
Para darse cuenta de los rasgos ca--
racterfsticos de una posicién, valo-
rarla correctamente y, a base de esta
valoracién, bosquejar el plan corres-
pondiente, debemos haber estudiado
atenta y cuidadosamente las leyes es-
tratégicas y tdcticas.
13EL ENTRENAMIENTO DIARIO
Una introduccién a nuestras prdcticas
Se sabe que la prdctica es el me-
jor maestro. Pero se puede procurar,
en el curso del entrenamiento casero
diario, acostumbrar al cerebro a que
piense independientemente, en cier-
to sentido, explicando la prdctica
misma.
Este método de entrenamiento
consiste en que nosotros calculamos
mentalmente de modo amplio y pre-
ciso todas las variantes sin para ello
hacer las jugadas sobre el tablero.
Se puede también limitar el tiempo
de reflexi6n poniendo en marcha el
reloj de ajedrez (imitacién de la prdc-
tica de los torneos).
En este entrenamiento es impor-
tante pensar de una manera muy con-
centrada (también la concentracién
férrea se robustece con un entrena-
miento constante). No dejar deslizar-
se una floja y aburrida mirada sobre
el tablero y pensar: «Si no encuen-
tro la jugada inmediatamente, mira-
ré la solucién.» No, figurese usted
que esta, digamos, jugando la par-
tida decisiva para el campeonato
mundial.
Para desarrollar la capacidad de
juzgar con la rapidez del rayo una
posicién (aunque al principio sdlo sea
a grandes rasgos), procure usted va-
lorar la posicién antes de buscar la
soluci6n. Para una apreciacién seme-
jante hay que plantearse las siguien-
tes preguntas y tratar de contestarlas:
1. Es igual la relacién de fuer-
zas? En caso de que no lo sea,
Ziqué compensacién hay por el
material que falta?
2. wCémo es la posicién de los
peones? 2 Muestra la posicién
puntos débiles?
3. zEstdn las piezas colocadas ac-
tivamente?
4. Es segura la posicién de los
reyes?
5. ~Quién tiene ventaja de es-
pacio?
6. ~Cdémo esta la cuestién de los
tiempos? (Esto tiene especial
importancia en la fase de aper-
tura y en los casos de ataques
violentos.)
Si usted encuentra las respuestas
a estas preguntas, ya ha conseguido
obtener una valoracién estdtica de la
posicién. Esto, a su vez, le permite
encontrar la norma para sus acciones.
En este caso, su cerebro trabaja
mds y empieza concretamente a des-
cubrir las posibilidades dindmicas de
la posicién. Usted empieza a calcu-
lar mentalmente las variantes y a va-
lorar la posicién que se produciria
(también de cabeza). Sdlo entonces
decide usted si vale Ja pena elegir tal
o cual variante.
Quizds esto pueda parecer compli-
cado, pero no es tan malo como pa-
rece, porque el curso del pensamien-
to se produce con la velocidad del
rayo y a menudo hay rasgos que se
destacan tanto, que es innecesario
hacerse ya mas preguntas. En la apre-
ciacién choca, por ejemplo, a menu-
do la expuesta posicién del rey, e in-
mediatamente retroceden a un se-
gundo plano las demas peculiaridades
estdticas. O bien, observa usted en la
situacién del adversario un pedn dé-
bil. Como usted verd, se debe ata-
car el punto débil del campamento
adversario; para eso concentra usted
su atencién en el pedén débil, y los
restantes rasgos posicionales retro-
ceden algo a un segundo término.
Ni que decir tiene que usted en
el cdlculo concreto de variantes de-
be encontrar la respuesta a las si-
guientes preguntas; «{Qué me ame-
naza? ~De qué amenazas y ataques
dispongo yo a mi vez?» En este tra-
bajo nuestro cerebro debe estar en-trenado para reconocer las posibili-
dades concretas, para representarse
mentalmente la posicién (a menudo
hay varias variantes) y analizarla ac-
to seguido. En nuestras prdcticas nos
proponemos como misién fomentar
la capacidad de la tdctica y del ana-
lisis. Usted anota sus soluciones y
luego las compara con las soluciones
que se dan al final del libro.
No se desespere si la solucién pre-
senta dificultades: algunas posicio-
nes son complicadas. Muchas las pre-
sento sin explicaciones diddcticas.
Pero lo mismo que algunos palurdos
ensefian a nadar al principiante arro-
jandolo sencillamente al agua, asf
quisiera yo ensefiar esta clase de «na-
tacién» en el terreno de Ja tdctica
y del andlisis ajedrecisticos. Mi tra-
bajo durante afios como entrenador
me ha convencido de que la con-
sulta con la solucién, también des-
pués de intentos fallidos, deja una
profunda impresién y desarrolla la
capacidad creadora. As{ pues, jmu-
cha suerte y a pasarlo bien!
Usualmente se indica a quien le
toca jugar. Si hay que descubrir unas
tablas o una victoria, hagan el favor
de descubrirlas ustedes mismos. Du-
rante la partida no tendrdn ustedes
al lado a ningun duendecillo susu-
rrante que les prediga: «De aquf se
puede sacar sélo unas tablas, aqui
puede lograrse la victoria.»
15PRACTICAS
Juegan Jas blancas
Juegan las negras
Juegan las negras
Juegan las blancas
Juegan las blancas
Juegan las negrasLeccién 9
;ATENCION! ;TORRES!
En Ja leccién anterior hemos apren-
dido las reglas generales que hay
que seguir para lograr la actividad
arménica de las piezas. Ahora se tra-
ta de darles a ustedes algunas expli-
caciones complementarias de cémo
puede reforzarse la eficacia de cada
una de las piezas.
Empecemos nuestra charla con las
torres. Como columna abierta se de-
signa una vertical que estd libre de
peones; como semuabierta, cuando
aun queda un peén.
La palestra de las torres es la co-
lumna abierta. La misién general es-
tratégica del atacante es: 1.°, conse-
guir tener firmemente en la mano el
control sobre la columna. Luego: 2.°,
con una o ambas torres penetrar en
la horizontal (fila) séptima (para las
negras la segunda) u octava (para las
negras Ja primera) del campamento
enemigo.
En estas filas, las torres atacan no
sélo a la falange de peones enemigos
y conquistan a menudo material, si-
no que también, frecuentemente,
montan peligrosos ataques para mate.
(Ver diagrama num. 4)
La torre ejerce presién sobre la
columna semiabierta AD. La intro-
duccién consiste en la maniobra ca-
racterfstica del doblamiento de las
torres:
27. T3A, P3AD. Pero al caballo que
esta4 en 1T hay que hacerlo salir a to-
mar el aire. 28. T1-1A, P3A. Las ne-
Diagrama num. 4
ae ea. wy
at
a
ata
y
Gy
=
a
Botvinnik-Vidmar
gras han creado un baluarte muy fir-
me que no es facil destruir. Las ne-
gras ofrecerian incluso tablas...
29. C1C!, A2D; 30. C3T.
Ahora la cosa esta clara: Las blan-
cas quieren abrir completamente la
columna con PSC, para penetrar con
la torre en la séptima fila.
30. ..., C2A. En caso de 30.
P4CD, se crea un punto débil en 5A.
Al llegar aqui quisiéramos formular
inmediatamente lo que entendemos
por «punto débil». Se trata de un
punto (casilla) que puede ser ocupa-
do por una pieza enemiga sin que la
estorbe ningtin peén. A esa pieza
resulta dificil expulsarla. Cuando una
pieza enemiga de este tipo se ha in-
17troducido en nuestro campamento,
resulta especialmente enojosa.
Después de 30. ..., P4CD, proyec-
taba Botvinnik jugar: 31. C1C, C2A;
32. T3T, seguido de C1C-2D-3C-5A,
con una terrible presién posicional.
En caso de 30. ..., TLAD (para im-
pedir P5C), las blancas penetran en
el campamento enemigo con C4A-
C6D (el punto 6D se revela como
débil)!
31. P5C! Como verdn ustedes mas
adelante, los peones desempefian un
papel importante en la destruccién
de los baluartes de peones. Son ex-
celentes para despejarles el camino
a las torres.
31. ..., CXPC; 32. AXC, PXA;
33. T7A.
Diagrama num. 5
ana o)
as
jEso es! La segunda tarea esta
cumplida: la torre ha penetrado en
la fila séptima. 33. .... TIAD.
En caso de 33. ..., P5C, se sigue
muy bellamente: 34. T7C+, RIT;
35. T1-7A, y ahora no conviene 35.
..., PX Ca causa de 36. TX P+, RIC;
37. T7A-7C+, R1A; 38. T8T, mate.
Por favor, no olviden ustedes que
dos torres en Ja séptima fila, una de
las cuales esté apoyada por un peén
o una pieza de la sexta fila, dan ma-
te. Pero en caso de 35. ..., AlA (en
lugar de P x C), entonces 36. TX P+,
18
RIC; 37. C5C, y no existe ninguna
defensa contra el aniquilador 38.
T7A-7C+.
En la posicién después de 37. C5C
me permitirfa llamar la atencién de
ustedes sobre una regla general:
iPor qué es tan devastador el ata-
que de las blancas? Porque contra el
rey negro operan conjuntados dos
torres, un caballo y la eficacia nada
ean de) peoncito que estd en
Est4 claro que las negras no deben
permitir la penetracién de ambas
torres.
Pero la jugada del texto permite
al adversario una sorprendente com-
binacién de sacrificio. 34. T7C+,
RIT; 35, TXA!!, TXT; 36. CXP,
T1T-1AD. Ambas torres se ven obli-
gadas a guardar la columna alfil. Ha-
bfa la amenaza 37. TX P+, RIC; 38.
T7C+, RIT; 39. C7A+. En caso
de 38. ..., RIA, entonces 39. C7T+
y T8C+.
37. TX PC. Hagan ustedes el fa-
vor de observar cémo la torre que
ha irrumpido en la fila séptima va
haciendo estragos.
37. .... P3T; 38. TX P+, RIC; 39.
T7C+, RIT; 40. T7T+.
Estas repeticiones de jugadas se
hacen para ganar tiempo ante el con-
trol del reloj.
40. ..., RIC; 41. T7C+, RIT; 42.
P4C.
Con la intencién de crear peligro-
sos peones libres después de P4T-
PST.
Con su respuesta, las negras quie-
ren expulsar a toda costa al caballo
y hacer saltar la red del mate. Pero
de este modo las blancas consiguen
un fuerte peén libre.
42. ..., P4R; 43. PSD, T8-4A; Ha
T7T+, ‘RIC; 45. T7C+, RIT; 46.
TXP, TICD; 47. TXT+, R+T.
Con esto se ha agotado el tema a
tratar.
La «estrategia de las terres» ha
triunfado. Ha surgido ahora un final
de juego de torre contra caballo en
el cual el peén libre proporciona a
las blancas un triunfo técnicamente
muy facil.48. P7T+, R2C! Después de 48.
...» RIT, gana la intervencién del rey
blanco: 49. P6D, T1A; 50. R3D!,
R2C; 51. C7A, RXP; 52. R4A. Con
su movimiento del texto, las negras
preparan al adversario una pequefia
trampa: 49, P6D?, T1A; 50. R3D,
T8A; 51. C3A, T8TDI, etc.
49. C6D+, RXP; 50. C8R, R3C;
51. CX P, T6A+; 52. R2A, T2A; 53.
P4TR, T2A; 54. C5T, R2A; 55. P5Cl,
PXP; 56. PXP, T2T; 57. C6A,
T7T +3 58. R3C, TST; 59. R2C, TIT;
60. P6C. Las negras abandonaron.
Después de 60. ..., T3T; 61. P7C,
T3C+; 62. R2A, TXP gana el te-
mido jaque doble del caballo.
Atn mds peligrosa se hace la po-
sicién del rey si las torres consiguen
irrumpir en la octava fila. Este obje-
tivo lo alcanzan las blancas en la
partida siguiente después de un fino
juego posicional.
Taimanov-Lissizin
1. P4D, P4D; 2. P4AD, P3R; 3.
C3AR, P3AD; 4. D2A, C2D. Mejor
era acabar el despliegue con C3AR,
A2R y 0-0.
5. P3CR, A3D; 6. A2C, P4AR.
Resulta ser una idea desgraciada.
Nuevamente era més correcto des-
pués de 6. ..., CR3A y 7. ..., 0-0 im-
pulsar el avance P4R y crear posibi-
lidad de movimientos para el alfil
dama.
7. 0-0, CR3A; 8. PXP!, PAXP.
Las blancas han alcanzado en la
apertura una ventaja posicional: la
columna alfil abierta. En lo sucesivo
van a explotar esto muy instructiva-
mente.
9. C3A, P3TD; 10. A4A!
El alfil negro desde 3D protegia
muy bien en la columna alfil dama
las casillas de irrupcién 2A y P4A.
Por eso procuran las blancas destruir
al defensor de las casillas negras, una
estratagema que se produce muchas
veces: el aniquilamiento de la pieza
protectora mediante e] cambio.
10. .... AXA. 10. ..., A2R no con-
viene a causa del repentino golpe
tactico 11. C5CD!
11. PX A, 0-0; 12. C4TD!
Otra vez excelentemente jugado.
Abre la columna alfil y ademds pre-
para al caballo para saltar a 5A, don-
de ocupard una importante «avan-
zadilla», que limitard la libertad de
movimientos del bando enemigo.
12. ..., C3C. Al parecer la tinica
posibilidad de completar el des-
pliegue.
13. CSA, D3D; 14. C5R. Otra avan-
zadilla mds. 14. ..., T1C.
Sin embargo era mejor intentar,
con 14, ..., CD2D, cambiar el caballo
en 5A. En general es aconsejable,
cuando ello no significa un gran de-
bilitamiento de la posicién, cambiar
lo antes posible las piezas enemigas
fuertemente coolcadas o ponerlas en
fuga.
15. P4TD!, C1T. Una vez més de-
bieron probar CD2D. Pero las negras
han concebido el desgraciado plan
de construir una posicién de defen-
sa pasiva pero sélida. No es una es-
trategia recomendable.
16. P5T! Afianza la posicién del
caballo en 5A. Ahora no se lo puede
echar fdcilmente, porque el peén de
3T se quedarfa muy debilitado. 16.
...y A2D; 17. TRIA,
Ahora, finalmente, bajo la protec-
cién de los puestos avanzados, em-
piezan Jas blancas a robustecer la pre-
si6n sobre la columna alfil. 17. ...,
A4C; 18. P3R, TRIA; 19. T3T!, T2A;
20. T3A. Maximo fortalecimiento de
la presién con piezas pesadas. 20. ...,
D2R.
(Ver diagrama num. 6)
A menudo estan enmascaradas las
debilidades de la posicién enemiga.
Hay que aprender a descubrirlas y
entonces atacar con toda furia. Co-
mo en Ja estrategia de la guerra, asi
en el ajedrez: se debe atacar al ene-
migo donde esta débil, donde tiene
un punto flaco vulnerable. Y Taima-
nov, por extrafio que ello pueda pa-
recer, ha descubierto una debilidad
en el aparentemente bien protegido
punto 2CD. Para comprometerlo, con
19Diagrama num. 6
oie a
oo
ae
A
la jugada siguiente destruira al alfil
que sirve de cobertura.
21. AIA! AXA;
TDIAD; 23. D3C!, CIR.
Aparentemente, la presién sobre la
columna alfil ha quedado del todo
neutralizada. Las negras colocan el
caballo en 1R para que después de
24. Cx PC, TXC, la torre en 1A no
pueda ser comida con jaque. Pero,
como veremos, la situacién esta ma-
durada para una combinaci6n.
24. CxXPC!, TXC; 25. DxTH,
DxD; 26. TXT, RIA.
22. RXA,
Diagrama nim. 7
a Bi V/,
ates Zi,
27. T8C!! Con tiempo penetra en
la octava fila la segunda torre: ese
es el principio del fin.
27. .... D2R. No juegan 27. ...,
DxT a causa de 28. C7D+, y des-
pués de 27. ..., D2T la posicién es
tan fuerte, que las blancas pueden
ganar de dos maneras: 28. Tx C+,
RXT; 29. T8A+, R2R; 30. C6A+,
o 28. T1-8A, CIT-2A; 29. C6A. {Di-
vertida impotencia de la orgullosa
dama!
28. TXCIT, P3C; 29. T1-8A. Ha
llegado el momento del trabajo con-
junto de las torres en la octava fila;
lo demds se comprende fdcilmente.
29. ..., R2C; 30. TXC, D2AD; 31.
T8R-8AD, D2C; 32. T8T-8C, D2T;
33. T8TRI, D2R; 34. T8C-8CR+,
R3T; 35. TXPC+, R4T; 36. T3C,
R5T; 37. C3A+, R4T; 38. T8-8CR.
Las negras abandonan.
Esta olaro que no se debe ceder
sin lucha al adversario el control so-
bre Ja columna abierta. En tales ca-
sos, el defensor procura concentrar
sus propias piezas pesadas en la co-
lumna amenazada. Se esfuerza en
conseguir cambios.
Con mucha frecuencia las piezas
menores dificultan la penetracién de
las torres. En tales casos, hay que
buscar nuevas posibilidades de irrup-
cién. Una estrategia de este tipo la
ilustra excelentemente el ejemplo gue
va a continuacidén.
Las blancas tienen alguna ventaja
en cuanto al espacio. Ademds la to-
rre domina la tnica columna abierta.
(Ver diagrama num. 8)
Pero si las blancas doblan automati-
camente las torres, este camino re-
sulta ser como un golpe en el agua:
18. T2R, TIR; 19. TD1R, ALA!; 20.
TxT, CXxT, y, como se ve facilmen-
te, las blancas no pueden fortalecer
su posicién. La toma esquematica de
una columna abierta no es todo. Hay
que poderse afirmar en ella y obte-
ner casillas para la irrupcién.
Por eso en nuestro ejemplo las
blancas procuran primeramente crear