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Erikson

Erik Erikson propuso una teoría del desarrollo humano que abarca ocho etapas, cada una marcada por un conflicto psicosocial que debe resolverse para un crecimiento saludable. Desde la confianza en la infancia hasta la integridad en la vejez, cada etapa influye en el bienestar emocional y las relaciones interpersonales. La teoría enfatiza que el desarrollo es un proceso continuo y no lineal, con desafíos que se presentan a lo largo de la vida.

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Erikson

Erik Erikson propuso una teoría del desarrollo humano que abarca ocho etapas, cada una marcada por un conflicto psicosocial que debe resolverse para un crecimiento saludable. Desde la confianza en la infancia hasta la integridad en la vejez, cada etapa influye en el bienestar emocional y las relaciones interpersonales. La teoría enfatiza que el desarrollo es un proceso continuo y no lineal, con desafíos que se presentan a lo largo de la vida.

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Grisell Estefania Calvillo Cruz

Tarea #10
Fecha: 15 de noviembre del 2024
Erikson, E. H. (1950). Childhood and society. W. W. Norton & Company.

Erik Erikson fue un psicólogo que propuso una teoría sobre cómo las personas se desarrollan a lo
largo de toda la vida. Según él, el desarrollo humano no termina en la adolescencia, sino que sigue a
lo largo de toda la vida, y cada etapa está marcada por un conflicto o reto que debemos enfrentar para
seguir creciendo de manera saludable.

Erikson divide la vida en ocho etapas y, en cada una de ellas, las personas deben resolver un conflicto
psicosocial. Según cómo se resuelva este conflicto, el individuo avanzará de manera positiva o tendrá
dificultades para seguir desarrollándose.

1. Confianza vs. Desconfianza (0-1 año)


En los primeros meses de vida, los bebés dependen completamente de sus cuidadores (generalmente,
los padres) para satisfacer sus necesidades básicas, como la comida, el confort y el cuidado
emocional. Si los cuidadores son atentos y responden de manera constante a estas necesidades, el bebé
desarrolla una sensación de confianza en el mundo y en las personas que lo rodean. Esto les da una
base segura para explorar el entorno cuando crecen.
Si, por el contrario, los cuidadores no satisfacen adecuadamente las necesidades del bebé o no son
consistentes, el niño puede desarrollar desconfianza. Esto puede hacer que el niño se vuelva más
ansioso y receloso sobre el mundo y las personas en su vida.

2. Autonomía vs. Vergüenza y Duda (1-3 años)


Durante esta etapa, los niños empiezan a desarrollar habilidades motoras y cognitivas importantes,
como caminar, hablar y controlar su cuerpo. Aquí es cuando los niños empiezan a explorar más por sí
mismos y a intentar hacer cosas de manera independiente, como vestirse o alimentarse.
Si los padres y cuidadores apoyan y permiten que el niño sea autónomo en sus acciones, el niño
desarrollará un sentido de autonomía, sintiendo que puede hacer las cosas por sí mismo y tener control
sobre su cuerpo y decisiones.
Sin embargo, si los padres son demasiado controladores, críticos o no les permiten intentar hacer
cosas por sí solos, los niños pueden sentirse avergonzados o dudar de su capacidad para hacer las
cosas. Esto genera vergüenza y duda sobre sus habilidades.

3. Iniciativa vs. Culpa (3-6 años)


En esta etapa, los niños comienzan a asumir un rol más activo y a ser más creativos en sus juegos.
Experimentan con diferentes actividades, roles y situaciones, como jugar a ser médicos, maestros, etc.
Esto les ayuda a desarrollar la iniciativa, que es la capacidad de actuar y comenzar proyectos por sí
mismos.
Si los padres y cuidadores fomentan la creatividad y las iniciativas del niño, sin reprimendas excesivas
o críticas, el niño se sentirá capaz y motivado para seguir actuando de manera independiente. Pero si
los padres reprenden al niño o lo hacen sentir culpable por sus intentos de actuar por sí mismo, el niño
desarrollará culpa y puede evitar tomar la iniciativa en el futuro.
4. Laboriosidad vs. Inferioridad (6-12 años)
Durante la niñez media, los niños comienzan a enfrentarse a nuevas demandas en la escuela y en su
entorno social. Aprenden habilidades académicas y sociales importantes, como leer, escribir y trabajar
en equipo. En esta etapa, también empiezan a compararse con otros y a valorar su propia competencia.
Si los niños se sienten exitosos en sus logros, aprenderán que son capaces y competentes. Esto les
dará un sentido de laboriosidad o productividad, y los motivará a seguir aprendiendo y
desarrollándose.
Por otro lado, si los niños tienen dificultades en la escuela o no se sienten buenos en lo que hacen,
pueden comenzar a sentirse inferiores a sus compañeros, lo que puede afectar su autoestima y deseo
de seguir esforzándose.

5. Identidad vs. Confusión de Roles (12-18 años)


La adolescencia es una etapa crítica para la búsqueda de identidad. Los adolescentes empiezan a
preguntarse quiénes son y qué quieren ser en la vida. Experimentan con diferentes roles, estilos de
vida, creencias y metas, ya sea en su carrera, sus amistades o sus creencias personales.
Si los adolescentes logran encontrar respuestas claras a estas preguntas y desarrollan un sentido de
identidad, se sentirán seguros en quiénes son y en su lugar en el mundo. Sin embargo, si no logran
encontrar una identidad clara y siguen cambiando de rol o de intereses sin sentido, pueden
experimentar confusión de roles. Esto puede generar inseguridad y problemas con la toma de
decisiones en la vida adulta.

6. Intimidad vs. Aislamiento (18-40 años)


En la juventud temprana, el enfoque está en formar relaciones íntimas y profundas, ya sea en amistad,
amor o en otros tipos de conexiones emocionales. Aquí, los adultos jóvenes buscan formar una pareja
estable, amigos cercanos y relaciones significativas que les permitan compartir sus pensamientos y
emociones.
Si una persona puede formar una relación de intimidad, sentirá una conexión profunda con los demás
y no temerá a la vulnerabilidad. Si, por el contrario, la persona no puede formar relaciones cercanas o
se siente emocionalmente distante, puede experimentar aislamiento o soledad.

7. Generatividad vs. Estancamiento (40-65 años)


En la adultez media, las personas tienden a preocuparse por dejar un legado o contribuir al bienestar
de la sociedad. Esto puede manifestarse en el trabajo, la crianza de los hijos, o incluso en proyectos
comunitarios. La generatividad se refiere al deseo de ayudar a las generaciones más jóvenes y a crear
algo que perdure, como una familia o un proyecto de vida significativo.
Si una persona no logra sentirse productiva o no siente que su vida tiene un propósito, puede caer en
el estancamiento, una sensación de que no está avanzando ni logrando nada importante.

8. Integridad vs. Desesperación (65+ años)


En la vejez, las personas reflexionan sobre su vida y evalúan si han logrado lo que se propusieron. Si
se sienten satisfechas con lo que han logrado, sienten un sentido de integridad, es decir, que su vida
fue significativa y valiosa.
Si, por el contrario, sienten arrepentimiento por lo que no lograron o sienten que su vida fue
desperdiciada, pueden experimentar desesperación, lo que puede generar un sentimiento de tristeza o
desesperanza.
Erikson propone que el desarrollo humano no es un proceso lineal y único, sino que está lleno de
desafíos a los que las personas deben enfrentarse a lo largo de su vida. Cada etapa del desarrollo está
marcada por un conflicto psicosocial que, si se resuelve de manera positiva, lleva al individuo a un
mayor bienestar y madurez emocional. Sin embargo, si el conflicto no se resuelve de manera
satisfactoria, puede causar dificultades que afectan el desarrollo personal y las relaciones con los
demás.
El enfoque de Erikson destaca la importancia de las experiencias sociales y emocionales en cada etapa
de la vida, y sugiere que el crecimiento personal no termina nunca, ya que siempre estamos
enfrentando nuevos retos a medida que avanzamos en la vida.

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