Expediente No.
1267-2000
INCONSTITUCIONALIDAD EN CASO CONCRETO
CRTE DE CONSTITUCIONALIDAD: Guatemala, seis de abril de dos mil
uno.
En apelación y con sus antecedentes se examina la resolución de doce
de noviembre de dos mil dictada por el Tribunal Primero de Sentencia
Penal, Narcoactividad Regional de Quetzaltenango, en carácter de
Tribunal Constitucional, en la acción de inconstitucionalidad de ley en
caso concreto promovida por Alfonso Israel Samayoa contra los
Acuerdos 8-2000, 28-2000 y 33-2000 de la Corte Suprema de Justicia.
El solicitante actuó con el auxilio del abogado Carlos Abraham Calderón
Paz.
ANTECEDENTES
I. LA INCONSTITUCIONALIDAD
A) Caso concreto en que se plantea: proceso penal número treinta–
dos mil del Tribunal Primero de Sentencia Penal, Narcoactividad y
Delitos contra el Ambiente del departamento de Quetzaltenango seguido
contra el accionante por el delito de Tráfico, Comercio y
Almacenamiento Ilícito. B) Ley que se impugna de inconstitucional:
Acuerdos 8-2000, 28-2000 y 33-2000 de la Corte Suprema de Justicia.
C) Normas constitucionales que se estiman violadas: artículos 4,
12, y 171, inciso a), de la Constitución Política de la República. D)
Fundamento jurídico que se invoca como base de la
inconstitucionalidad: lo expuesto por el solicitante se resume: a) el
Acuerdo 8-2000 de la Corte Suprema de Justicia, que establece la
creación de diversos juzgados, riñe con el artículo 4º. de la Constitución
Política de la República, porque selecciona de manera arbitraria, sin
ninguna razón, tipos penales contenidos en el Código Penal para ser
juzgados por los nuevos juzgados de Primera Instancia que se crean en
Quetzaltenango y Chiquimula, no existiendo para ello una justificación
razonable; se viola asimismo el derecho de igualdad, por discriminar
trece departamentos de la República de la competencia de estos
tribunales regionales creados; b) también existe violación del artículo
12 de la Constitución Política de la República que estipula que ninguna
persona puede ser juzgada por Tribunales Especiales, y aunque los
tribunales creados no tienen esa denominación son Tribunales
Especiales, ya que se seleccionaron tipos penales para su especial
conocimiento, dividiéndose así la jurisdicción penal ordinaria establecida.
Los Acuerdos impugnados violan el principio del "juez preestablecido",
conocido en la doctrina penal como juez natural, que se refiere a la
prohibición de sustraer determinados casos del conocimiento del juez
que ordinariamente tiene la competencia para conocerlo, pues los
tribunales empezaron a funcionar el veinticinco de septiembre de dos
mil y, en el presente caso, el juicio que se ha promovido en su contra se
inició el veintitrés de febrero de ese año; c) los acuerdos impugnados
vienen a reformar o a derogar prácticamente el artículo 45 del Código
Procesal Penal, violando así el principio de jerarquía normativa y el
principio de supremacía constitucional reconocido en el artículo 9 de la
Ley del Organismo Judicial, y si bien es cierto que el artículo 52 del
mismo cuerpo legal le da facultad a la Corte Suprema de Justicia para
distribuir la competencia, ésta se refiere a la territorial; además, el
inciso b) del citado artículo, que establece que los jueces deben de ser
designados mediante sorteo, resulta parcialmente derogado ya que el
Acuerdo en mención crea tribunales permanentes para conocer de
Narcoactividad y otros delitos, los cuales fueron designados por la Corte
Suprema de Justicia; por lo que los acuerdos en mención contravienen
el principio que establece que el Congreso de la República es el órgano
del Estado al que corresponde decretar, reformar y derogar leyes.
Solicitó que se declare con lugar la acción de inconstitucionalidad
planteada. E) Resolución de primer grado: el tribunal consideró:
"...Al hacer un análisis exhaustivo de tipo jurídico en relación a la acción
de inconstitucionalidad como única pretensión planteada, el tribunal
toma en cuenta su actividad jurisdiccional desplegada en los casos que
son sometidos a su conocimiento en la que es respetada la ley suprema
de la República que contiene un catálogo de derechos fundamentales de
las personas, entre los que se encuentran las garantías procesales, cuya
función es asegurar una justicia expedita, humana, practicada en plazos
razonables, con jueces independientes e imparciales y con absoluto
respeto de la dignidad humana, fin que se persigue para la consolidación
de un estado de derecho y atendiendo al carácter garantista del
procedimiento penal, la Constitución Política de la República de
Guatemala y los tratados internacionales de carácter procesal, deben ser
observados rigurosamente en la persecución, juzgamiento y sanción de
delincuentes. El sistema de justicia opera, en consecuencia del marco de
otro sistema: el de garantías, que establece principios básicos, creados
por la sociedad para regular el poder punitivo del Estado. La fuerza
obligatoria de los derechos fundamentales es controlada por la Corte de
Constitucionalidad, pero también, en primer lugar y directamente, por
los jueces en los casos concretos. El tribunal, teniendo como plataforma
jurídica la constitución política de la República, como expresión suprema
del ordenamiento jurídico nacional guatemalteco, toma en consideración
lo contextualizado en su artículo 203 respecto a: Independencia del
Organismo Judicial y potestad de juzgar. La justicia se imparte de
conformidad con la Constitución y las leyes de la República. Corresponde
a los tribunales de justicia la potestad de juzgar y promover la ejecución
de lo juzgado. En función de lo anterior el tribunal no comparte la tesis
del acusado Alfonso Israel Samayoa, quien sostiene que la creación de
este tribunal y su juzgamiento viola el artículo 4 Constitucional referente
a que en Guatemala todos los seres humanos son libres e iguales en
dignidad y derechos; pues mediante la emisión de los acuerdos 8-2000,
28-2000 y 33-2000 de la Corte Suprema de Justicia, en ningún
momento se ha fomentado desigualdad por parte de la Corte Suprema
de Justicia, ya que tal ente actuó con fundamento en lo preceptuado por
el artículo 52 del Código Procesal Penal, que legitima a este poder del
Estado a distribuir la competencia territorial y reglamentación del
funcionamiento, organización, administración y distribución de los
jueces de paz, de Narcoactividad y Delitos Contra el Ambiente, de
primera instancia, tribunales de sentencia, salas de la Corte de
Apelaciones... Debe entenderse que los acuerdos cuya
inconstitucionalidad se denuncia, en ningún momento atentan contra el
régimen jurídico del estado; pues no es cierto que a través de los
mismos se haya creado los órganos jurisdiccionales que denuncia el
acusado; por ende, deben entenderse que estos tribunales no tienen el
carácter de especiales como erróneamente se consigna, pues todas las
personas sometidas a procedimientos penales en estos órganos
jurisdiccionales que tienen su razón de ser en el acuerdo número 8-
2000, son juzgadas conforme al procedimiento legalmente establecido,
actualmente vigente y en estricto apego al respeto de las garantías
constitucionales y legales, sin discriminación alguna. Como colorario
didáctico, este tribunal advierte al acusado que al promulgarse el
Decreto Número 51-92 del Congreso de la República de Guatemala, el
que cobró vigencia el uno de julio de mil novecientos noventa y cuatro,
fueron instituidos los tribunales competentes; y para avalar y sustentar
este criterio judicial se debe de tomar en cuenta que en el artículo 43 de
dicho precepto legal, se establece que tienen competencia en materia
penal, en los numerales dos, cuatro y cinco: los Jueces de
narcoactividad, los jueces de primera instancia y los tribunales de
sentencia, cuyas funciones son las preceptuadas en los artículos 45, 47
y 48, consecuentemente debe entenderse que éstos ya estaban creados
y los mismos quedaron establecidos desde el uno de julio de mil
novecientos noventa y cuatro. La actividad desplegada por la Corte
Suprema de Justicia al organizar el funcionamiento del Juzgado y
Tribunal Primeros, de la región occidental los que tienen competencia
territorial en los departamentos de Quetzaltenango, San Marcos,
Huehuetenango, Sololá y Retalhuleu; y, los de la región oriental, que
tendrán competencia en los departamentos de Chiquimula, Zacapa e
Izabal, que actualmente conocen de los procesos que se instruyen por
los delitos de asesinato, secuestro, robo agravado comprendido en el
inciso 6), referido al robo de automóviles, tiene fundamento en sus
facultades de reglamentar la distribución territorial, el funcionamiento,
organización, administración y distribución de los órganos
jurisdiccionales que allí se especifican; habida cuenta que la Corte no
está creando tribunales con distintas denominaciones que las
especificadas por los artículos 43 numerales: dos, cuatro y cinco, pues
estos ya estaban legalmente preestablecidos por el Congreso de la
República desde que cobró vigencia el decreto número: 51-92 del
Congreso de la República, entendiéndose con ello que no se ha violado
el artículo 171 literal a) de la Constitución Política de la República de
Guatemala, pues no se ha creado ningún Juzgado o tribunal ajeno a los
preestablecidos en el Código Procesal Penal. Las disposiciones
contenidas en los acuerdos que se denuncian de inconstitucionales en
ningún momento quebrantan ninguna otra norma, pues para ello se
toma en cuenta la circunstancia de la facultad que tiene el poder judicial
de emitir acuerdos. Lo anterior sirve de fundamentación tanto de hecho
como de derecho para emitir una resolución de esta naturaleza, pues no
obstante que en el memorial en el que se interpone la acción de
inconstitucionalidad como única pretensión se incurre en error, al
afirmar que los tribunales a los que se alude empezaron a funcionar el
veinticinco de septiembre del año dos mil, circunstancia que es falsa,
pues éstos iniciaron sus actividades jurisdiccionales a partir del seis de
octubre del año en curso, conforme lo establece el acuerdo número 38-
2000 de la Corte Suprema de Justicia; también el interponente se
refiere a un Código Procesal Penal que cobró vigencia el uno de junio de
mil novecientos noventa y cuatro; consideraciones y razones anteriores
por las cuales para el tribunal resulta imposible acoger dicha pretensión,
toda vez que ninguna norma adjetiva penal de Guatemala, ha cobrado
vigencia en nuestro medio en la fecha indicada; aunado a que es
inverosímil lo que pretende el interponente de la acción de
inconstitucionalidad como única pretensión, en el numeral romano
cuatro del anverso de la hoja número cuatro: al argumentar que debido
a que los acuerdos 8-2000, 28-2000 y 33-2000 de la Corte Suprema de
Justicia, no le son aplicables por ser inconstitucionales y por tal motivo
su caso no debe ser trasladado a dichos tribunales y debe ser conocido
por el Juez natural que lo estaba conociendo, o sea, este Tribunal; esta
circunstancia hace concluir que la pretensión final del presentado es que
sea juzgado por este tribunal, pues así lo pide en la parte final de su
exposición. Lo anterior se toma en cuenta para decidir la acción
planteada, pues para ello se debe de tomar en cuenta que las de
acciones de inconstitucionalidad se deben plantear con argumentos
fidedignos y pretensiones sólidas, pues casos como el que se resuelve
deben ser analizado cada argumento que motiva su planteamiento con
el fin de hacer una comparación con los datos consignados con la
realidad de esas afirmaciones. Por todo lo anterior, este tribunal arriba a
la conclusión que la acción de inconstitucionalidad como única
pretensión intentada no debe prosperar, pues los acuerdos referidos no
son inconstitucionales, habida cuenta que los Tribunales cuya
competencia se delega en los mismos, quedaron plenamente
constituidos desde el uno de julio de mil novecientos noventa y cuatro.
De las sanciones que deberá imponerse: De conformidad con lo
estatuido en el artículo 148 de la Ley de Amparo, Exhibición Personal y
de Constitucionalidad, cuando acciones como la que se resuelve son
declaradas sin lugar, el órgano jurisdiccional correspondiente, debe
imponer a cada uno de los abogados auxiliantes una multa de cien a un
mil quetzales, sin perjuicio de emitir condena en costas en contra del
interponente; por lo que en el presente caso, deberá sancionarse al
abogado Carlos Abraham Calderón Paz, como auxiliante del
interponente, con el pago de una multa de quinientos quetzales, que
deberá hacer efectiva en la Corte de Constitucionalidad a favor de la
misma; y condenarse al interponente al pago de las costas irrogadas en
la presente acción...". Y resolvió: "...I) Sin lugar la acción de
inconstitucionalidad como única pretensión, interpuesta por Alfonso
Israel Samayoa, en contra de los acuerdos 8-2000, 28-2000 y 33-2000
de la Corte Suprema de Justicia, pues los mismos no son
inconstitucionales, en consecuencia se mantiene su aplicabilidad en el
caso concreto; II) Impone al abogado Carlos Abraham Calderón Paz,
como auxiliante del interponente de la acción de inconstitucionalidad
como única pretensión, el pago de la multa de quinientos quetzales
exactos, que deberá hacer efectiva en la Corte de Constitucionalidad y a
favor de la misma dentro de tercero día de encontrarse firme la
presente resolución, bajo advertencia de que si no lo hiciere, el ente
interesado le seguirá el procedimiento ejecutivo correspondiente...".
II. APELACION
El solicitante apeló.
III. ALEGATOS EL DIA DE LA VISTA
A) El solicitante alegó que la resolución emitida por el Tribunal Primero
de Sentencia de Quetzaltenango, que resolvió la inconstitucionalidad en
caso concreto planteada, no cumple con una clara y precisa
fundamentación, pues se establece que no se confrontó adecuadamente
los Acuerdos 8-2000, 28-2000 y 33-2000 de la Corte Suprema de
Justicia con los artículos 4, 12 y 171 inciso a) de la Constitución Política
de la República, ignorando así los principios de juez natural, de reserva
de ley y de jerarquía normativa. Solicitó que se revoque la resolución
apelada y que se declare con lugar la acción de inconstitucionalidad de
ley en caso concreto planteada.
CONSIDERANDO
-I-
La Ley de Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad autoriza,
dentro del trámite de procesos, el planteamiento de la acción, excepción
o incidente de inconstitucionalidad total o parcial de una ley, para el solo
efecto de que, previo a la resolución del caso, se pueda declarar su
inaplicabilidad, siempre que la tésis propuesta lo conduzca a advertir
que, de aplicarse, resultaría contrariada la norma constitucional
invocada.
-II-
Alfonso Israel Samayoa promueve acción de inconstitucionalidad de ley
en caso concreto, impugnando de inconstitucionalidad los Acuerdos 8-
2000, 28-2000 y 33-2000 de la Corte Suprema de Justicia, a los que
atribuye infracción a los artículos 4, 12 y 171, inciso a), de la
Constitución Política de la República.
En diversos fallos esta Corte ha expresado que la acción que autoriza el
artículo 116 de la Ley de la materia requiere: a) que la ley que se
impugne, total o parcialmente, sea aplicable al caso que el tribunal deba
decidir; b) que el fallo a dictarse dependa de la validez o falta de validez
de la ley o norma suya vigente cuestionada; y c) el razonamiento
suficiente de relación entre la ley o norma atacada y el eventual fallo,
que evidencie que su aplicación puede transgredir la disposición o
disposiciones constitucionales que el interesado señale, debiendo por
ello declararse inaplicables al caso concreto; esto, con el objeto de
evitar que el tribunal de conocimiento en su decisión –generalmente a
futuro-, aplique la normativa atacada, siempre que para el juzgador sea
aceptable la tesis del impugnante acerca de que su aplicación a su caso
pueda contrariar preceptos constitucionales en la situación particular o
propia que el solicitante señale.
Del planteamiento de la acción se aprecia: a) que la pretensión del
postulante –confrontar los acuerdos impugnados con los artículos 4°, 12
y 171, en su letra a) constitucionales- para declarar su
inconstitucionalidad y, consecuentemente, su inaplicabilidad al caso
concreto, persigue en el fondo, sin expresarlo de esa manera, que el
proceso en el que es acusado sea conocido por un tribunal distinto
(solicita que en sentencia se resuelva "..se envíe el presente proceso al
Tribunal de Sentencia de esta ciudad de Quetzaltenango, para que siga
con el conocimiento del mismo"), efecto que puede obtenerse
planteando la cuestión de competencia apropiada, porque la inaplicación
que permite la ley de esta Corte, de ser acogida, le impide al tribunal de
conocimiento no aplicarla por la situación particular que pueda
apreciarse en el caso de su proponente, pero no para inhibirse del
conocimiento de tal caso concreto; y b) que la argumentación del
accionante puede ser apropiada para el examen de constitucionalidad
general, pretensión de la que puede hacer uso utilizando el medio
jurisdiccional que la ley citada autoriza.
Las razones anteriores conducen a declarar sin lugar la acción deducida
y, habiendo resuelto en ese sentido el tribunal de primer grado, resulta
pertinente confirmar la parte resolutiva del auto apelado..
LEYES APLICABLES
Artículos 266, 268 y 272 inciso d) de la Constitución Política de la
República; 1o., 2o., 3o., 5o., 7o., 116, 120, 123, 124, 127, 130, 131,
144, 148, 149, 163 inciso d) 185 y 186 de la Ley de Amparo, Exhibición
Personal y de Constitucionalidad y 23, 24, 25 y 27 del Acuerdo 4-89 de
la Corte de Constitucionalidad.
POR TANTO
La Corte de Constitucionalidad con base en lo considerado y leyes
citadas resuelve: I) Confirma la parte resolutiva del auto apelado. II)
Notifíquese y con certificación de lo resuelto, devuélvase los
antecedentes.
LUIS FELIPE SAENZ JUÁREZ
PRESIDENTE
ALEJANDRO MALDONADO AGUIRRE RUBEN HOMERO LOPEZ MIJANGOS
MAGISTRADO MAGISTRADO
JOSE ARTURO SIERRA GONZALEZ FERNANDO JOSE QUEZADA TORUÑO
MAGISTRADO MAGISTRADO
MARTÍN RAMON GUZMÁN HERNÁNEDEZ
SECRETARIO GENERAL
»Número de expediente: 1267-2000
»Solicitante: Alfonso Israel Samayoa
»Norma impugnada: Acuerdos 8-2000 de la Corte Suprema de Justicia;
Acuerdo 28-2000 de la Corte Suprema de Justicia; Acuerdo 33-2000 de
la Corte Suprema de Justicia
»Clase de Documento: Inconstitucionalidades en Caso Concreto
»Tipo de Documento: 2001
»número de expediente: 1267-2000
»solicitante: Alfonso Israel Samayoa
»norma impugnada: Acuerdos 8-2000 de la Corte Suprema de