T.
P: FILOSOFIA
“EL ESCEPTICISMO”
Integrantes: Antonela Svabas, Angela Methol, Abigail
Olivares, Esperanza Chavez, Maria Luz Lucero, Juan Cruz
Noriega
Escuela Nº29 Remedios Escalada de San Martin
Curso 6º1
Definición:
El escepticismo es una corriente filosófica que
plantea dudas sobre la posibilidad de alcanzar un
conocimiento completamente verdadero, absoluto
o incuestionable. Su esencia no es simplemente
“negar todo”, sino someter cualquier afirmación a
un examen crítico. Un escéptico no dice que nada es
verdad, sino que debemos ser cautos y no dar por
cierto aquello que no esté debidamente
fundamentado.
En su forma más radical, el escepticismo afirma que
no podemos tener certeza de nada, ni siquiera de
nuestras percepciones, porque estas pueden
engañarnos. Sin embargo, existen posturas
moderadas que no buscan destruir la idea de
conocimiento, sino usar la duda como un método
para llegar a verdades más sólidas.
Origen histórico:
El escepticismo nace en la Antigua Grecia con Pirron
de Elis (360-270 a.C.), quien sostenía que, dado que
la verdad es difícil de alcanzar y las personas suelen
vivir engañadas por sus creencias o percepciones, lo
mejor es suspender el juicio (epoché) y evitar
afirmar algo como completamente verdadero o
falso. Esto llevaba a una vida más tranquila, porque
no se sufría por defender dogmas o verdades
absolutas.
En la época helenística, filósofos como Sexto
Empírico sistematizaron el pensamiento escéptico,
dejando escritos que mostraban cómo a cada
argumento se le puede oponer otro igualmente
válido, lo que conduce a la suspensión del juicio.
En la Edad Moderna, el escepticismo renace con
fuerza debido a las grandes transformaciones
culturales y científicas. Aparecen figuras como
Montaigne y René Descartes, que usan la duda no
como un fin, sino como un medio para encontrar
certezas.
Tipos de Escepticismo
Hay varios tipos de escepticismo en filosofía,
incluyendo:
Escepticismo epistemológico: Se centra en la
duda sobre la posibilidad de alcanzar un
conocimiento cierto y absoluto.
Escepticismo metafísico: Este centra en la duda
sobre la naturaleza de la realidad y la existencia
de ciertas entidades o propiedades.
Escepticismo moral: Se centra en la duda sobre
la objetividad de los juicios morales y la
posibilidad de justificarlos racionalmente.
Argumentos Escépticos
Los escépticos utilizan varios argumentos para
justificar su posición, incluyendo:
La falibilidad de los sentidos: Los sentidos
pueden engañarnos, y nuestra percepción del
mundo puede ser distorsionada o incompleta.
La limitación del lenguaje: El lenguaje puede
ser insuficiente para describir la realidad de
manera precisa y objetiva.
La influencia de la cultura y la historia: Nuestra
comprensión del mundo está influenciada por
nuestra cultura y contexto histórico, lo que
puede limitar nuestra capacidad para alcanzar
un conocimiento objetivo.
Características del Escepticismo:
Duda sistemática o metódica:
El escéptico no acepta ninguna afirmación sin antes
analizarla con profundidad. Todo debe ser sometido
a revisión crítica.
Suspensión del juicio (epoché):
Cuando no hay evidencia concluyente, se evita
declarar una proposición como verdadera o falsa.
Esto evita el error de aceptar algo por pura
costumbre o tradición.
Crítica a los sentidos:
Se reconoce que nuestros sentidos pueden
engañarnos: ilusiones ópticas, percepciones
equivocadas, sueños que parecen reales, etc.
Rechazo del dogmatismo:
No se aceptan verdades impuestas sin pruebas. No
basta con que una mayoría lo crea o que esté
escrito en un libro sagrado o científico: debe
demostrarse con argumentos y evidencias.
Búsqueda de fundamentos sólidos:
El escepticismo no se queda en “no creer nada”. Su
objetivo es encontrar una base de conocimiento
que resista la duda y que pueda considerarse
verdaderamente confiable.
Carácter racional y argumentativo:
Usa la razón y el pensamiento crítico como
herramientas principales, más allá de la fe, la
tradición o la autoridad de una persona.
Autores Escépticos Relevantes
Pirron de Elis (360 - 270 a.C.)
Considerado el fundador del escepticismo
antiguo.
Defendía la idea de que, como no hay criterios
seguros para distinguir lo verdadero de lo falso,
lo mejor es suspender el juicio.
Sexto Empírico (siglo II d.C.)
Filósofo y médico.
Escribió obras donde mostraba que, para cada
argumento, puede hallarse uno de fuerza
similar en sentido contrario, llevando a la
suspensión del juicio.
David Hume (1711 - 1776)
Escéptico sobre la causalidad y el conocimiento
absoluto.
Sostenía que nuestra idea de “causa y efecto”
no se basa en una conexión real demostrable,
sino en la costumbre de ver ciertos eventos
juntos.
René Descartes (1596 - 1650)
Importancia: No fue un escéptico absoluto,
pero utilizó la duda como herramienta.
Duda metódica: Propuso dudar de todo lo
que pudiera ser puesto en cuestión:
Los sentidos pueden engañar.
Podría estar soñando.
Incluso un genio maligno podría estar
manipulando su mente.
Resultado de la duda: Encuentra una certeza
indudable: “Pienso, luego existo” (Cogito,
ergo sum).
A partir de esa certeza intenta reconstruir
todo el conocimiento sobre bases firmes.
Consecuencias del Escepticismo
El escepticismo tiene varias consecuencias
importantes en la filosofía, incluyendo:
La crítica a la dogmática: El escepticismo nos
invita a cuestionar nuestras creencias y
suposiciones, y a ser más críticos y reflexivos en
nuestra búsqueda del conocimiento.
La importancia de la duda: El escepticismo
destaca la importancia de la duda y la
incertidumbre en la búsqueda del
conocimiento, y nos recuerda que nuestra
comprensión del mundo está siempre sujeta a
revisión y mejora.
La limitación del conocimiento: El
escepticismo nos recuerda que nuestro
conocimiento es siempre limitado y provisional,
y que debemos ser humildes y cautelosos en
nuestras afirmaciones y conclusiones.
El horóscopo, desde un punto de vista escéptico
Los horóscopos son predicciones o descripciones de
la personalidad basadas en la posición de los
planetas y las estrellas en el momento del
nacimiento. Forman parte de la astrología, que
divide a las personas en doce signos zodiacales.
Desde un punto de vista escéptico, los horóscopos
carecen de validez científica. Numerosos estudios
han demostrado que no existe una relación
comprobable entre el signo zodiacal y los rasgos de
personalidad o los acontecimientos de la vida. La
influencia física de los astros sobre una persona al
nacer es insignificante comparada con la de objetos
cercanos, por lo que no puede explicar cambios en
el carácter o el destino.
Además, los horóscopos utilizan descripciones vagas
y generales que pueden aplicarse a casi cualquier
persona.
Este fenómeno se conoce como efecto Forer: las
personas tienden a aceptar afirmaciones imprecisas
como si fueran precisas y personales. También actúa
el sesgo de confirmación, que lleva a recordar las
predicciones que coinciden con la experiencia
personal y a olvidar las que no se cumplen.
En conclusión, los horóscopos no pueden
considerarse verdaderos porque no tienen sustento
científico, se basan en afirmaciones ambiguas y
aprovechan sesgos psicológicos. Su función es
principalmente de entretenimiento y no deben
usarse como guía real para tomar decisiones.