1.
Describe el carisma de la Renovación Carismática
Católica (RCC)
La Renovación es una corriente de gracia que, suscitada por el Espíritu Santo, ha surgido dentro de
la Iglesia, y renueva las gracias de los sacramentos de la iniciación cristiana, actualiza las
experiencias y gracias de Pentecostés y tiende a transformar toda la vida cristiana.
Por medio del Bautismo en el Espíritu, el mismo Espíritu de Dios nos conduce a un encuentro
personal con Cristo resucitado, que es lo que realmente transforma la vida, nos hace auténticos
cristianos y nos lleva a vivir de manera vivencial la realidad del Cuerpo de Cristo.
La Renovación Carismática Católica (RCC) es una conversión y entrega constante a Dios, una
docilidad creciente al Espíritu Santo. De allí que para la Iglesia, la Renovación es un Pentecostés
actual para renovar la Iglesia de hoy. La RCC, más que ser un movimiento en la Iglesia, es la Iglesia
en movimiento.
En ese sentido se expresó el cardenal J. Suenens cuando escribió en su Carta Pastoral para
Pentecostés de 1973 lo siguiente: “Digamos de una vez que no se trata de un Movimiento nuevo en
el sentido usual del término, sino de una corriente de gracias que el Espíritu Santo hace surgir por
todas partes. La Renovación Carismática no es un movimiento, sino el moverse del Espíritu Santo”.
Personas de todas las clases sociales y todas las pobrezas descubren a Cristo no cómo un Dios
lejano que se encarnó un día en la Historia, sino como alguien vivo y resucitado que es centro de su
vida.
Sin fundador, sin especiales compromisos, la Renovación nos ha permitido descubrir de nuevo esa
profundidad del corazón donde Dios vive. Y, con ella, el asombro de las conversiones personales, el
resurgir de la oración, la lectura enriquecedora de la Biblia y la liberación alegre de la alabanza.
Por eso es posible anunciar hoy a los que tienen sed, a los que buscan, a los que presienten algo
más … que hay un lugar ilusionante y vivo en la Iglesia: LA RENOVACIÓN CARISMÁTICA
CATÓLICA.
La forman grupos de todas las edades y condiciones -casados, solteros, religiosos, jóvenes y
mayores- que desean vivir la buena noticia del Evangelio dando al mundo un testimonio de luz y
esperanza.
Juan Pablo II definió así la Renovación Carismática:
“ES UNA MANIFESTACIÓN ELOCUENTE DE LA VITALIDAD SIEMPRE JOVEN DE LA
IGLESIA, UNA EXPRESIÓN VIGOROSA DE LO QUE EL ESPÍRITU ESTÁ DICIENDO A LAS
IGLESIAS AL FINAL DEL SEGUNDO MILENO”.
Para comprender la Renovación en el Espíritu, hay que asomarse a la experiencia de los Apóstoles
en Pentecostés. El Cenáculo es el lugar donde los cristianos se dejan transformar por la oración, en
torno a María, para acoger al Espíritu. Y es también el lugar de donde salen para llevar “hasta los
confines de la tierra” el fuego de Pentecostés. La misión de la Renovación Carismática es hacer
presente hoy en el mundo la experiencia de Pentecostés. Confirma así su vocación de servicio a la
Iglesia, que fue enriquecida con los carismas del Espíritu desde su nacimiento en el Cenáculo.
El Papa Francisco confirmó el Carisma de la Renovación Carismática en las palabras que pronunció
con motivo de la celebración del 50 aniversario: “Compartir con todos en la Iglesia el bautismo en el
Espíritu Santo, alabar al Señor sin cesar, caminar juntos con cristianos de diferentes iglesias y
comunidades cristianas en la oración y en la acción por los más necesitados; servir a los más
necesitados y enfermos, esto espera la Iglesia y el Papa de vosotros, Renovación Carismática
Católica, de todos vosotros, de todos vosotros que habéis entrado en esta corriente de gracia”.
2. ¿CÓMO SURGE? ¿CUÁL ES SU HISTORIA? ¿QUIÉN O QUIENES LO
FUNDARON?
La historia de la Renovación Carismática Católica está unida al concilio Vaticano II y al papel que en
él se asigna a los laicos dentro de la Iglesia. En 1961, Juan XXIII lo convocaba orando así al Espíritu
Santo: “Renovad en nuestra época, como en un nuevo Pentecostés, vuestras maravillas…”
El 18 de febrero de 1967, treinta estudiantes y profesores de la universidad de Duquesne en
Pensylvania, hacían un retiro espiritual para profundizar en la fuerza del Espíritu, dentro de la Iglesia
primitiva, ausente en el cristianismo que ellos veían languidecer. La llamada tuvo una respuesta
sorprendente: “Lo que empezó allí, gracias a Él – explicó David Mangan- fue una capacidad nueva
para estar a su escucha… “Dios tomó de su mano el formarme para lo que Él quería de mi”.
La experiencia de la efusión del Espíritu se repitió en las universidades de Notre-Dame, en South
Bend, Indiana, y en Michigan.
Grupos que nadie planeaba, ni convocaba, se multiplicaron como pequeñas luces en un estadio. Era
la libertad del Espíritu que estallaba por todas partes: “la libertad de los hijos de Dios”.
Con vitalidad sorprendente, la Renovación Carismática se ha difundido por todo el mundo y en todas
las confesiones cristianas, alcanzando en la Iglesia Católica la cifra de 72 millones.
3. ¿QUÉ APORTA TU MOVIMIENTO A LA ACCIÓN MISIONERA DE LA IGLESIA?
La RCC trata de profundizar en un mejor conocimiento de la Persona y de la Obra del Espíritu Santo.
Una experiencia profunda de su presencia en nosotros y de acción en nuestras vidas.
Una entrega sin limitaciones a la conducción del Espíritu Santo y una constante docilidad para seguir
sus inspiraciones (Mons. Alfonso Uribe Jaramillo)
Es el redescubrimiento experimental del poder del Espíritu Santo en cada uno y en la Iglesia, y la
apertura a su acción, para vivir el Evangelio en plenitud (hasta sus últimas consecuencias), para
evangelizar con poder, ser testigos de Cristo resucitado y renovar todas las formas de presencia –y
servicio– de Cristo en la Iglesia y en el mundo (Benigno Juanes)
Animados por el Espíritu Santo y atendiendo a la petición del Papa Francisco, la RCCE ofrecemos a
toda la Iglesia y como instrumento para la Evangelización, el Seminario de Vida en el Espíritu, que es
un itinerario espiritual, apoyado en la proclamación del Kerigma, que busca el único encuentro que
transforma, el encuentro con Cristo Resucitado, por medio del Bautismo en el Espíritu.
El 6 de junio de 2019, se inauguró oficialmente el servicio CHARIS
Servicio Internacional para la Renovación Carismática Católica
En Venezuela somos la RCC Red Nacional Venezuela
IDENTIDAD DE LA RENOVACIÓN CARISMÁTICA EN LA VIDA DE LA IGLESIA
Madre Adela Galindo, SCTJM
Fundadora
Solo para uso privado -©
(Enseñanza impartida a llíderes de la Renovación Carismática)
La importancia de la clara identidad
“Mediante un retorno a la memoria, se llega a una conciencia mas viva de la propia
identidad” (JPII-libro memoria e identidad).. Es tan necesario que la RC, haga
memoria de lo que Dios ha hecho con ella en medio de Su Iglesia... o sea, hacer
memoria es descubrir y definir la historia que Dios ha escrito con su intervención y
con la respuesta de los hombres. La renovación debe encontrar su historia, hacer
memoria para descubrir su identidad. La identidad es el ser: que es la RC, como
surge o cual es su origen, para que, que sucedió en su comino, como llegar a
cumplir esa razón de ser.......hasta cuando?
Solo quien está claro en su identidad, puede cumplir la razón por la que Dios le dio existencia. He aquí la esclava del
Señor, hagase en mi según tu palabra”. La Virgen primero reconoce su identidad, quien es.... cual es la esencia de su
ser: y luego desde quien es, se dispone con totalidad a cumplir el designio de Dios. Hay que entender la identidad de la
renovación para que con visión clara de su esencia, cumpla con claridad su misión en la Iglesia.
Hacer Memoria:
La Renovación en el Espíritu Santo surge en un momento en que se comenzaba a buscar caminos para poner en
practica la “renovación de la Iglesia” querida, ordenada e inaugurada por el Concilio Vaticano II. El 25 de enero de 1959,
Su Santidad Juan XXIII anunciaba su propósito de convocar un concilio Ecuménico; y lo convocaba solemnemente el 25
de diciembre de 1961, con esta oración:
"Espíritu Divino, renueva tus maravillas en esta nuestra era como si fuera un nuevo Pentecostés, y concede que tu
Iglesia, orando perseverantemente e insistentemente con un solo corazón y mente junto con María, la Madre de Jesús, y
guiados por Pedro, promueva el reinado del Divino Salvador, el reino de justicia, de amor y de paz".
En esta oración el Papa quiso manifestar las 3 dimensiones de la Iglesia del Cenáculo, la que recibe la gracia de
Pentecostés:
• dimensión orante: en oración en unidad de mente y corazón
• dimensión mariana: con María y recibiendo los efectos de su maternidad
• dimensión eclesial: en comunión con Pedro, en el corazón de la Iglesia
Tres condiciones para una plena experiencia de Pentecostés: orante, mariana y eclesial.
• fruto: proclamar a Cristo como Salvador y promover su reinado: o sea, la entrega del corazón y de toda la persona para
experimentar los efectos de su salvación y para vivir según el espíritu de amor, en relaciones fraternas y maduras que
establecen una nueva civilización.
¿Como surge?
La renovación Carismática no tuvo un fundador o fundadora, se inicia con una intervención directa del Espíritu Santo en
grupo de personas. No ha sido un hecho humanamente planificado, sino que ha acontecido de manera inesperada y
sobre todo espontánea. Surge en un clima de expectación en la Iglesia: un concilio acababa de terminar: el concilio que
pedía la renovación espiritual de toda la Iglesia.
• Otoño de 1966. Varios profesores católicos de la Facultad de la Universidad de Duquesne del Espíritu Santo, se
reunían frecuentemente en oración fervorosa y en conversaciones acerca de la vitalidad de su vida de fe. Cada uno
reconocía que había un cierto vacío, una falta de dinamismo, una debilidad espiritual en sus oraciones y actividades.
Conscientes de que la fuerza de la comunidad cristiana primitiva estuvo en la venida del Espíritu Santo en Pentecostés,
empezaron a orar para que ese divino Espíritu manifestara en ellos su poder. Comenzaron a pedir que el Espíritu Santo
les concediera una renovación y que sus vidas fuesen llenadas de su poder. Rezaban los unos por los otros:¡Ven,
Espíritu Santo!
• Unas semanas mas tarde, cuando oraban reciben la unción o bautismo en el Espíritu. En Feb. 30 personas participan
de un retiro en la universidad y claman al el poder del ES, del cual todos quedan llenos.
• de ahí se esparce a Notre Dame, luego a Michigan.... La Renovación Carismática había nacido!. Todo comenzó con
una chispa en Pittsburgh. Gracias a la fuerza incontenible del Espíritu, esa chispa se ha propagado como incendio sobre
paja y ha invadido los cinco continentes de la tierra. Este fuego prende con ardor incontrolable y en pocos años, la
Renovación que empezó en un pequeño cuarto, como un cenáculo, se esparce por el mundo entero.......... Todo lo de
Dios nace pequeño, porque es la fuerza del ES lo que hace que se esparza... lo único que hay que hacer es estar en el
cenáculo y luego salir de ahí con el poder del ES a ser testigos vivientes del fuego recibido.
Que es la RC?
Voy a darles definiciones dadas por los Sumos Pontífices recientes en diferentes ocasiones.
1. Un don del ES
La RC por su esencia, experiencia y características ha sido definida por la Iglesia como un don del Espíritu para nuestro
momento histórico. Un carisma de actualización de la gracia de Pentecostés. ¿Que es un carisma del ES? un don
gratuito, sobrenatural, en un momento histórico y concedido para el bien común, para la edificación del Cuerpo de Cristo.
En el caso de la RC, un caso particular, un don del Espíritu Santo que no se inicia con una persona, sino en grupo... y
que actualiza (hace actual) la experiencia de Pentecostés. «Gracias al movimiento carismático, muchos cristianos,
hombres y mujeres, jóvenes y adultos, han redescubierto Pentecostés como realidad viva y presente en su existencia
cotidiana» (JPII-2004)
2. Un acontecimiento religioso
Ahora bien, si es un don que se manifiesta en un hecho histórico, es un acontecimiento: Que ha sido definido como “Un
acontecimiento espiritual”: un fruto del ES que acontece en un momento histórico. Acontecimiento que es fruto de las
súplicas de Juan XXIII, de los Padres Conciliares y de las frecuentes alocuciones de Pablo VI, invocando el don del ES
para la Iglesia. Estas han sido intercesiones, y cooperaciones ardientes, súplicas de Pastores que han pedido que se
repitiera con una “nueva fuerza” la gracia y el acontecimiento de Pentecostés en la Iglesia hoy.
3. Una de las gracias del Concilio Vaticano II (Card. Ratzinger)
Muchos teólogos después del Concilio solían hablar de que la Iglesia había entrado en su «invierno». Incluso se dijo que
parecía que después de la gran floración del Concilio, hubiese penetrado hielo en lugar de primavera, fatiga en lugar de
nuevo dinamismo. Parecía que el dinamismo estaba en cualquier otra parte excepto en ella. Por otro lado, muchos,
incluso naciones enteras, sistemas... querían ver al mundo sin Dios. Y otros se preguntaban: ¿Dios dónde estaba? ¿Y la
Iglesia, después de desear tanto una renovación, no se sentía inmersa en una tempestad? Pero he aquí, de pronto, algo
que nadie había planeado. He aquí que el Espíritu Santo, por así decirlo, había pedido de nuevo la palabra. Y en
hombres y en mujeres jóvenes renacía la fe, la experiencia de un Dios vivo.
El Espíritu Santo había inspirado a la Iglesia con este Concilio a implorar y desear una renovación.... y El mismo enviaría
las gracias para que se llevara a cabo. La RC ha sido entendida por los Papas mas recientes, como una de las gracias
que el ES tan invocado en el Concilio concediera a la Iglesia en un momento de gran dificultad. Y en esta definición debe
siempre entenderse: “una de las gracias”junto a otras muchas, de la perenne acción del ES en la Iglesia..
La RC no ha inventado nada nuevo... no añade nada nuevo a lo que ya existía en el corazón y en la historia de la Iglesia.
La historia de la Iglesia es la historia de 2000 años de acción del ES. Toda esto está enraizado en el perpetuo
pentecostés en el que vive la Iglesia. Todos los dones que el hace que surjan en la Iglesia deben ser acogidos con
gratitud (LG 12) y en realidad nuestra oración debe ser siempre que el ES infunda su poder en la Iglesia aumentando sus
carismas (santidad, ante todo) para hacerla mas fecunda.
• La RC: revitaliza lo que ya existe, por ello es un don de profunda renovación espiritual que cabe dentro de todos los
estados de vida y en todos los ámbitos...es un fuego que esta disponible a quemar a todos e incendiar el campo de la
Iglesia
• La experiencia de la Renovación es fruto de lo que ya existe en la Iglesia. Pues la experiencia no antecede a la
existencia...mas bien, la experiencia vivida es un aspecto de lo que ya la Iglesia nos enseña y es parte de su vida, del
tesoro que posee en su seno materno.
• El cristianismo es ser, y de ese ser se experimenta. Por ej. El ES es el alma de la Iglesia, su fuerza, su luz, su sabiduría
y fecundidad.... Que ha experimentado la RC? Nada mas que eso.
• La experiencia es la actualización vivida de la verdad ya contenida en el seno de la Iglesia. La RC abarca ambos: la
existencia y la experiencia- toma de lo ya existente en la vida de la Iglesia y lo experimenta en su propia vida. Una
identidad particular: que las verdades de la fe han sido comprendidas ante todo por una experiencia vivida.
4. Actualiza los efectos interiores y los signos exteriores de Pentecostés
El derramamiento particular del ES en la Iglesia después del Concilio, dirigió nuestra mirada al Cenáculo.
Para comprender con profundidad esta Renovación en el ES, suscitada por Dios mismo en nuestros días, es necesario
asomarse una vez mas a la experiencia que tuvieron los Apóstoles el domingo de Pentecostés y valorar cada uno de los
elementos o signos que constituyen la riqueza inagotable de aquella efusión del ES.
La extraordinaria efusión del ES en los congregados en el cenáculo se manifiesta con ciertos signos externos que
orientan la atención y descubren, en lo posible, la experiencia interna del Espíritu en los Apóstoles. Los signos son
reales, aunque su propósito es dirigir a la acción interior.
Signos de Pentecostés: Conversión personal, apertura a carismas, formación de comunidad y poder evangelizador.
-viento: pues el ES no se ve pero su acción es real, sopla cuando quiere como quiere y lo único que necesita para
hacerlo es nuestra docilidad. El viento se percibe por efectos que produce.
-ruido: pues el ES mueve evoca la alabanza, el clamor, la exclamación, las lenguas, los cantos...
-fuego: pues el ES es el fuego santificador, que consume al hombre viejo y lo purifica; lo hacer arder de caridad y lo
enciende para ser testigos de su poder en el mundo entero. Fuego....santidad y misión.
-temblor: pues el ES zarandea, conmueve hasta lo mas íntimo del corazón del hombre- removiendo las raíces del pecado
y arrancando el miedo que paraliza y acomoda.
-forma comunidad: hace que los que le reciben se congreguen en comunidades de amor, de oraición y de servicio.
En Pentecostés vemos la dimensión expresiva de la fe: los gestos que revelan lo que vive el corazón. La fe con rostro y
gestos....(JPII, primer reunión: "Gracias" por la expresión de su fe. Por los cantos, las palabras y los gestos. Es una
revolución de la expresión viva de la fe que es además de materia de la inteligencia, es materia del corazón. Muchas
veces, esta dimensión ha estado ausente.”
Pero con principios indispensables:
Y para que esto se diera habían dos principios indispensables e irrenunciables: Estar con la Virgen María y con Pedro. O
sea, el principio mariano y el petrino.......dos pilares fundamentales de la vida de la Iglesia y de la acción del ES. Con la
apertura mariana para recibir el Espíritu, con la humildad de estar en oración con la madre de la Iglesia, y con la
obediencia al Cabeza de la Iglesia, o sea, vivir este carisma en el corazón de la Iglesia y para servirle.
Que Características han sido propias de la RC?
Siendo una gracia de actualización de Pentecostés, debe presenta las mismas características de aquella primera
donación del ES:
1. Transformación interior, cambio de vida, conversión profunda
• encuentro personal con Cristo Vivo, como Salvador y Señor y deseo de entregarse a el.
• gusto por la oración personal y comunitaria. Por la intercesión: confianza en el poder de la oración
• retorno a la contemplación y a la alabanza
• la meditación asidua de la Palabra y de los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía
• disponibilidad a las acciones del ES y al discernimiento, luces interiores
• conciencia mayor de la necesidad de la sanación interior, de llegar a las heridas de nuestros pecados y raíces de
nuestra conducta o rasgos de comportamiento.
• liberación de los obstáculos y ataduras del corazón, remueve las trabas, derriba muros y dispone para que el ES pueda
actuar con libertad.
• despertar de la acción poderosa de Dios en los eventos de la vida humana
2. Dinamismo evangelizador para edificar a la Iglesia: Veo a la renovación como lo sucedido en Pentecostés: en el
cenáculo, reciben la efusión del Es, pierden el temor, reciben carismas y salen.......a todos el mundo a ser testigos de la
gracia recibida.
• sentido de comunidad y fraternidad: grupos de oración, comunidades de mayor compromiso... apostolados en todos los
campos...
• deseo de proclamar a todo el mundo el kerigma fundamental, el anuncio del Evangelio.. A todas las naciones, en todos
los ámbitos, hambre por dar a conocer al Señor
• apertura a los carismas del ES, a la alabanza, lenguas, profecía, visión, intuición, etc.. sanación, milagros para el bien
común...
• Muy típico: Congregarse para glorificar a Dios y para meditar en su palabra. (Conferencias...)
• espiritualidad que toca a todas las espiritualidades: renueva y vitaliza todas las corrientes espirituales que el ES hacho
surgir a lo largo de la historia de la Iglesia. No arranca de las raíces propias, sino que le inyecta una particular fuerza. Es
un don para todos.
JPII: “Estoy convencido que este movimiento es signo de la acción del ES”. "Una gracia dirigida a santificar a la Iglesia, a
renovarla en su gusto por la oración, para redescubrir con el ES el sentido de la gratuidad de su don, de gozosa
alabanza, de confianza en la intercesión... y ser convertidos en una fuente de evangelización” (Enero 1987]
«Deseo que la espiritualidad de Pentecostés se difunda en la Iglesia, como empuje renovado de oración, de santidad, de
comunión y de anuncio» JPII en 2004
Para responder a los desafíos de la Iglesia y del mundo contemporáneo
Pablo VI dijo: “Debe darse una renovación, un rejuvenecimiento del mundo. Debe darse de nuevo una espiritualidad, un
alma, un pensamiento religioso al mundo, deben abrirse de nuevo los labios cerrados a la oración, abrirse el canto, a la
alegría, al himno, al testimonio. Porque hoy, o se vive con devoción, con profundidad, con energía y con gozo la propia fe
o se le pierde” O sea, debía vivirse la fe con un nueva fuerza y debía evangelizarse con un nuevo ardor, un nuevo
método y una nueva expresión... Una que apelara y llegara al corazón del hombre moderno.
JPII, 30 de mayo 1998 (vigilia de Pentecostés en el año del ES): “ los movimientos eclesiales son una respuesta,
suscitada por el ES, a este dramático desafío del fin del milenio”
En una hora oscura...... El Espíritu Santo mandó su rayo de luz.... en una hora peligrosa envió su consuelo y su fuerza,
en una hora oscura mandó su luz. En una hora fría mandó su fuego. Y por ello, “Esta generación, dijo Pablo VI, a los
lideres de la renovación, puede proclamar en voz alta, al mundo, la gloria y grandeza del Dios de Pentecostés. Esta
gracia debe ser explotada en plenitud. “Vivimos en la Iglesia un momento privilegiado del ES”. (PVI)
La Iglesia y el mundo necesitan mas que nunca que el prodigio de Pentecostés se prolongue en la historia”.(1974) “Estoy
convencido que es un signo de la acción del ES, “una manifestación elocuente de lo que el Espíritu está diciendo a las
iglesias”. (JPII) -El mundo necesita mucho de esta acción del ES y de muchos instrumentos para esta acción por que la
situación del mundo es muy peligrosa. El materialismo se opone al espíritu...y hay muchas clases de materialismo. Es la
negación de lo espiritual y por ello, se requiere la acción del Espíritu.
Para hacer memoria, dijo el Siervo de Dios, JPII en la carta apostólica al inicio del Tercer Milenio: es necesario descubrir
las luces de lo hechos pero también sus sombras.
Algunas sombras
“debemos reflexionar, hacer memoria de las vicisitudes del pasado, para descubrir las grandes luces del presente”
(Memoria e identidad, JPII)
Dificultades del comienzo: toda obra de Dios mientras se reconoce y se entiende a si misma, o sea encuentra su
identidad, tiene tropiezos en su caminar.
JPII: Ciertamente no faltaron riesgos, porque la acción del ES se desarrolla en vasos de barro (2 Cor 4, 7), que pueden
reprimir su libre acción o desvirtuarla. Vosotros conocéis cuales son:
• una excesiva importancia dada a la experiencia emocional de lo divino
• la búsqueda desmedida de lo espectacular y de lo extraordinario
• el ceder a interpretaciones apresuradas y a veces desviadas de la Escritura
• un replegarse que rehuye el compromiso apostólico
• la independencia y complacencia que aisla del corazón de la Iglesia y de sus pastores
Permaneced en constante y agradecida actividad hacia todo don que el ES desea difundir en vuestros corazones, pero
no olvidando, sin embargo, que no hay carisma que no sea dado “para utilidad común”.
(1 Cor 12,7). La RC como cualquier otro don es siempre para la Iglesia y encuentra su identidad en ser “iglesia” y “estar
en comunión con la Iglesia”- sus pastores, magisterio y pastoral.
• en sus comienzos, mientras este don se abría camino y maduraba, algunos en la RC no entendían como encajar este
don -este carisma- en el corazón de la Iglesia, y algunos incluso pensaron que era una gracia paralela. Casi como una
gracia indispensable para la sobrevivencia de la Iglesia: cuando la indispensable para la vida y garantía de todo carisma
es la Iglesia, en cuyo seno crecen las obras de Dios, y para cuyo bien, existen.
• Ningún don del ES es para ser vivido o ejercitado sino es dentro del seno materno... por eso, pentecostés fue en el
cenáculo (lugar de la Eucaristía, del sacerdocio y los pastores) o sea en el seno eclesial: con la Madre de la Iglesia: con
el corazón materno, y con el Cabeza visible de la Iglesia: el corazón petrino. Y con ello, el ES nos indicaba que la Iglesia
es una familia: Madre - Cabeza, y Cuerpo- en a que el ES da vida a través de poder en la historia- engendrando con sus
soplos diferentes carismas. En Pentecostés estaba el principio Mariano y Petrino.
En el documento sobre los movimientos eclesiales, escrito en 1998 por el C. Ratzinger: Describe con exactitud las
dificultades del comienzo:
“ Aquellos movimientos, efectivamente, padecieron -por así decirlo- enfermedades de la primera edad. Se les había
concedido acoger la fuerza del Espíritu, el cual, sin embargo, actúa a través de hombres y no los libra por encanto de sus
debilidades:
• propensión al exclusivismo, a no verse como parte del conjunto, de donde provino la dificultad para integrarse en las
iglesias locales.
• tenían la convicción de que la iglesia local debería elevarse, por así decir, a su modelo y nivel, y no viceversa. Dea aquí
surgieron fricciones y fueron responsables ambas partes.
Se hizo necesario reflexionar sobre cómo las dos realidades -la nueva floración eclesial originada por situaciones nuevas
y las estructuras preexistentes de la vida eclesial, es decir, la parroquia y la diócesis- podían relacionarse de forma
adecuada. Pues existe una permanente forma fundamental de la vida eclesial en la que se expresa la continuidad de los
ordenamientos históricos de la Iglesia. Y se tienen siempre nuevas irrupciones del Espíritu Santo, que vuelven siempre
viva y nueva la estructura de la Iglesia. Pero casi nunca esta renovación se encuentra del todo inmune de sufrimientos y
fricciones. Por lo tanto, no se nos puede eximir de la obligación de dilucidar cómo se deba encajar con continuidad lo
establecido y lo nuevo que surge.
Pero las sombras de los comienzos son siempre fruto de la inmadurez y a la vez, del asombro ante lo nuevo que se da.
Son sombras, podríamos decir, mayormente superadas. Y nunca las sombras son ms fuertes que los rayos de luz que
trasmiten esas mismas obras de Dios.
Pablo VI quien veía la necesidad de que se prolongara en este momento histórico el prodigio de Pentecostés dijo en esa
misma alocución: “Entonces esta renovación espiritual ¿como no va a ser un don para la Iglesia y para el mundo? Y en
este caso, ¿como no adoptar todos los medios para que siga siéndolo? Esta renovación espiritual debe partir de una
sólida base de comunión eclesial, o sea, comunión de espíritus y de propósitos con la Iglesia y de una fidelidad absoluta
a la doctrina de la fe. (Estos son los medios)
Madurez Eclesial
Estos dos medios, comunión con la Iglesia y fidelidad a la doctrina, presentados tan claramente a la RC por Papa Pablo
VI, son el camino claro para que la RC viva y avance con madurez eclesial
El Siervo de Dios JPII dijo el 5 de Junio, 1998: ¡Cuánta necesidad existe hoy de personalidades cristianas maduras,
conscientes de su identidad bautismal, de su vocación y misión en la Iglesia y en el mundo! ¡Cuánta necesidad de
comunidades cristianas vivas! Y aquí entran los movimientos y las nuevas comunidades eclesiales: son la respuesta,
suscitada por el Espíritu Santo, a este dramático desafío del fin del milenio"
“Se abre una etapa nueva ante los movimientos, "la de la madurez eclesial" (ib., n. 6). También las comunidades
carismáticas están llamadas hoy a dar este paso, y estoy seguro de que el International Catholic Charismatic Renewal
Services podrá desempeñar un papel importante con vistas a la maduración de la conciencia eclesial en las diversas
comunidades carismáticas católicas esparcidas por el mundo. Lo que dije en aquel momento en la plaza de San Pedro
os lo repito a todos vosotros reunidos en Rímini: "La Iglesia espera de vosotros frutos "maduros" de comunión y de
compromiso" (ib.).
¿Que es la madurez eclesial? Según nos explica Mons. Stanislaw Rylko (presidente del consejo pontificio para los laicos
• una clara conciencia de la vocación en la Iglesia en cuanto a movimiento eclesial: tener claridad de la identidad y de la
misión.
• quiere decir también amor por la Iglesia, por el Papa, por los obispos. Sentir con la Iglesia.
• quiere decir fidelidad al magisterio de la Iglesia.
• pasión misionera y evangelizadora. Urgencia la necesidad de un anuncio fuerte pero para ello, una sólida y profunda
formación cristiana
• fidelidad a sus propios carismas, que los vivan a fondo y no superficialmente y tengan valentía y autenticidad para
comunicarlo a los demás.
• un profundo sentido de comunión eclesial, también en referencia a los otros movimientos y comunidades. San Bernardo
de Claraval sobre este tema: "yo los admiro a todos, pertenezco a uno de ellos por la observancia, pero a todos en la
caridad. Tenemos necesidad todos los unos de los otros, el bien espiritual que yo no tengo ni poseo lo recibo de los
otros". Este es un componente esencial de la madurez eclesial, aprecio todos lo dones y movimientos, porque en cada
uno veo el mismo principio activo y este principio activo es el Espíritu Santo.
• Ser escuelas de comunión: JPII alentó a la RC a ser «signo viviente de esperanza, faro de la Buena Noticia de Cristo
para los hombres y las mujeres de nuestro tiempo». Lo que significa, añade, ser «auténticos testigos» en «cordial unión
con los sucesores de los apóstoles», los obispos, y de esa verdad que tanto necesita hoy el mundo. Las comunidades
carismáticas, concluye el Papa, tienen también el gran desafío que el nuevo milenio plantea a la Iglesia: ser «la casa y la
escuela de la comunión».
En un gesto elocuente, JPII, eligió Pentecostés 1998, en el año dedicado al ES, para congregar a todos los movimientos
eclesiales que ponen de manifiesto de manera vital la acción del ES, y al hacerlo quiso en un gran cenáculo, alrededor
de la Eucaristía, fortalecer la comunión con Pedro, quien tiene como sucesor del Apóstol que custodiar y promover.
Quiso con esto que los movimientos dieran un “testimonio común” ante la Iglesia y el mundo. Dicho congreso fue
promovido oficialmente por el Pontificio Consejo para los Laicos quien formalmente invitó a un representante de la RC a
presentar al Santo Padre en nombre de todos los movimientos, los votos de fidelidad a Su Santidad y a la Iglesia.
La RC como todos los movimientos ha sido llamada a la madurez eclesial......... descubrirse como un componente de
toda la obra de renovación que el ES está haciendo en la Iglesia.
Hacia donde va la RC?
No lo se, solo puedo dar mi humilde parecer. ¿Como veo a la RC según mi propia aunque limitada experiencia? Lo
pensé en la Vigilia Pascual: la hoguera que ardía con grandes llamas, donde todos venimos a orar y de allí entramos en
la Iglesia.....y de el cirio que se prendió con el fuego de la hoguera, se prendieron cada una de nuestras velas..... la
Iglesia que estaba oscurecida por la falta de luz, se iluminó con el fuego de cada vela........Así veo a la RC como una
hoguera en el corazón de la Iglesia... y de ella muchos cogen el fuego que prende sus propias velas, grupos,
movimientos, apostolados.... y con ese fuego encienden la Iglesia. La RC, según mi pobre entender, será una hoguera en
donde muchos se prenden y luego se van a servir a la Iglesia donde ella las necesite. Porque el Señor nos dice: “Yo he
venido a traer fuego sobre la tierra y ¡como desearía que ya estuviera ardiendo” (Luc 12, 19) La misión de la RC, creo yo,
es encender el fuego...expandirlo.. entregarlo y que cada vela se prenda en el rincón que la Iglesia necesita.