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Resumen Traducido

La radiación ionizante se utiliza para tratar el cáncer dañando el ADN de las células cancerosas, impidiendo su crecimiento y división, aunque también puede afectar a las células normales causando efectos secundarios. Existen diferentes tipos de radiación, como fotones y partículas, que se utilizan según el tipo y ubicación del cáncer, y la planificación del tratamiento implica un enfoque colaborativo entre varios profesionales de la salud. La radioterapia puede ser externa o interna, y se administra en dosis fraccionadas para maximizar la efectividad mientras se minimiza el daño a los tejidos sanos.

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Resumen Traducido

La radiación ionizante se utiliza para tratar el cáncer dañando el ADN de las células cancerosas, impidiendo su crecimiento y división, aunque también puede afectar a las células normales causando efectos secundarios. Existen diferentes tipos de radiación, como fotones y partículas, que se utilizan según el tipo y ubicación del cáncer, y la planificación del tratamiento implica un enfoque colaborativo entre varios profesionales de la salud. La radioterapia puede ser externa o interna, y se administra en dosis fraccionadas para maximizar la efectividad mientras se minimiza el daño a los tejidos sanos.

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RESUMEN TRADUCIDO

La radiación utilizada para tratar el cáncer, llamada radiación ionizante, funciona dañando los
genes (ADN) de las células cancerosas, lo que impide su capacidad de crecer y dividirse. Este
proceso se basa en el ciclo celular, que consta de varias fases (G0, G1, S, G2 y M), donde las
células se preparan y dividen. La radiación afecta principalmente a las células que se están
dividiendo activamente, mientras que las células en reposo son menos susceptibles. Las células
cancerosas, que se dividen rápidamente, son particularmente sensibles a la radiación. Sin
embargo, la radioterapia también afecta a las células normales, lo que puede causar efectos
secundarios no deseados. Los tipos de radiación ionizante pueden matar células o cambiar sus
genes para detener su crecimiento. Es un proceso gradual que puede llevar semanas o meses
después del tratamiento para que las células mueran, y los efectos secundarios pueden
manifestarse mucho después de finalizar la terapia. Es esencial equilibrar la destrucción de las
células cancerosas con la minimización del daño a las células normales durante el tratamiento
con radiación.

Las radiaciones ionizantes se dividen en dos tipos principales: radiación de fotones (rayos X y
rayos gamma) y radiación de partículas (como electrones, protones, neutrones, iones de
carbono, partículas alfa y partículas beta). La elección del tipo de radiación depende del tipo y la
ubicación del cáncer. La radiación de fotones es común y se usa en máquinas de rayos X y
aceleradores lineales, mientras que la radiación de partículas incluye electrones, protones,
neutrones, iones de carbono, partículas alfa y beta.

Los electrones se usan para tratar la piel y tumores cerca de la superficie del cuerpo, mientras
que los protones se utilizan para tratar ciertos tipos de cánceres con menos daño a los tejidos
circundantes. La radioterapia con protones es efectiva en algunos tipos de cáncer pero requiere
equipo especializado. Los neutrones, aunque menos comunes, se utilizan para cánceres
específicos, pero pueden ser difíciles de dirigir y causar daños graves en el tejido normal. La
radiación de iones de carbono puede ser útil en cánceres resistentes a la radiación, aunque
también puede dañar el tejido normal.

La radioterapia se usa para curar o reducir el cáncer en etapas tempranas, como terapia
preoperatoria o adyuvante, y también puede usarse con quimioterapia para mejorar la
efectividad. Además, se utiliza para evitar que el cáncer regrese en áreas específicas del cuerpo,
incluso cuando no se pueden detectar tumores con imágenes. La planificación del tratamiento
implica la colaboración entre cirujanos, oncólogos médicos y oncólogos radioterapeutas.

La radiación paliativa se utiliza para tratar síntomas causados por cáncer avanzado, como dolor,
dificultad para tragar o respirar, u obstrucciones intestinales. Un equipo de profesionales
médicos realiza los tratamientos de radiación, incluyendo oncólogos radioterapeutas,
radiofísicos, dosimetristas, radioterapeutas o tecnólogos en radioterapia, y enfermeras de
radioterapia. Además, otros profesionales de la salud, como dietistas, fisioterapeutas,
trabajadores sociales, dentistas u oncólogos dentales, pueden ser necesarios.

La radiación se administra de varias formas, siendo la más común la radiación de haz externo,
que utiliza haces de fotones dirigidos desde una máquina fuera del cuerpo hacia el cáncer. Esta
radiación puede tratar grandes áreas del cuerpo y se administra diariamente durante varias
semanas. La radioterapia conformada tridimensional (3D-CRT) y la radioterapia de intensidad
modulada (IMRT) son formas especiales de administrar la radiación externa que permiten una
mayor precisión al dirigir los haces de radiación hacia el tumor y reducir la exposición de los
tejidos normales circundantes.

La radioterapia guiada por imágenes (IGRT) permite al médico tomar imágenes del tumor justo
antes de administrar la radiación, lo que puede ayudar a mejorar la precisión del tratamiento. La
terapia de protones de intensidad modulada (IMRT) utiliza haces de protones en lugar de
fotones, teóricamente causando menos daño a los tejidos normales, aunque se necesita más
investigación para comparar sus resultados con la radiación de fotones. La radiocirugía
estereotáctica (SRS) y la radioterapia estereotáctica fraccionada se utilizan para administrar
dosis precisas de radiación a tumores pequeños y bien definidos en la cabeza y el cuello. La
radioterapia intraoperatoria (RIO) administra radiación durante la cirugía y es útil para cánceres
profundos que no se pueden extirpar completamente. La radioterapia guiada
electromagnéticamente utiliza implantes para dirigir la radiación y compensar el movimiento del
cuerpo, aunque su efectividad aún no está clara.

La planificación del tratamiento para la radiación de haz externo es un proceso detallado que
puede llevar varios días. Comienza con una sesión de simulación donde se determina la posición
óptima de tratamiento y se marcan los campos de radiación en el cuerpo del paciente. Luego, se
utilizan pruebas de imágenes para verificar el tamaño del tumor y delinear los tejidos normales
en el área de tratamiento. A través de la dosimetría, se calcula la cantidad de radiación que
recibirá el paciente y se planifica el tratamiento para administrar la dosis más efectiva al cáncer
mientras se protege el tejido normal.

La cantidad total de radiación se mide en Gray (Gy) y se divide en dosis más pequeñas llamadas
fracciones, que generalmente se administran durante varias semanas, de 5 a 8. Algunos
cánceres pueden tratarse más de una vez al día con diferentes técnicas de fraccionamiento,
como la radiación hiperfraccionada, acelerada o hipofraccionada. Durante cada sesión de
tratamiento, el paciente debe permanecer inmóvil y en la misma posición durante unos 30
minutos. Se pueden utilizar moldes o yesos especiales para ayudar al paciente a mantenerse en
la posición correcta y se pueden fabricar bloques o escudos especiales para proteger ciertas
partes del cuerpo de la radiación durante el tratamiento.

La radioterapia interna, también conocida como braquiterapia, implica colocar fuentes de


radiación dentro o cerca del área que necesita tratamiento. Esto permite que la radiación viaje
una distancia corta, reduciendo el riesgo de dañar los tejidos normales cercanos. Se puede
utilizar para administrar una dosis alta de radiación en un área pequeña en un período de
tiempo corto, siendo útil para tumores que requieren una alta dosis de radiación o están cerca
de tejidos sensibles.

Los principales tipos de radioterapia interna son la radiación intersticial y la intracavitaria. Se


utilizan ultrasonidos, rayos X o tomografías computarizadas para ayudar al médico a colocar la
fuente radiactiva en el lugar correcto. La colocación puede ser permanente o temporal.

La braquiterapia permanente implica la colocación de pequeñas semillas radiactivas


directamente en el tumor, mientras que la braquiterapia temporal puede ser de dosis alta o
baja. En la braquiterapia de dosis alta, la fuente de radiación se coloca y retira varias veces
durante un período de días o semanas, mientras que en la de dosis baja, la fuente de radiación
permanece colocada durante varios días.

Durante el tratamiento con radioterapia interna, es posible que experimente somnolencia,


debilidad o náuseas debido a la anestesia utilizada para colocar los implantes o dispositivos. Los
efectos secundarios suelen ser mínimos y temporales. Una vez retirados los implantes, no queda
radioactividad en el cuerpo, y la mayoría de los pacientes pueden reanudar sus actividades
normales pronto.

La radioembolización es un tipo especial de radioterapia interna utilizado para tratar el cáncer


de hígado que no puede ser extirpado quirúrgicamente. Consiste en inyectar microesferas
radiactivas en la arteria que alimenta el tumor hepático.

Los radiofármacos son medicamentos que contienen materiales radiactivos y se pueden


administrar por vía oral, intravenosa o colocarse en una cavidad del cuerpo para tratar el cáncer
o aliviar sus síntomas. Emiten radiación dirigida a las áreas afectadas y se utilizan tanto para
pruebas de imágenes como para administrar radiación en dosis mayores.

El tratamiento del cáncer de tiroides incluye el uso de yodo radiactivo, que se absorbe
principalmente por la glándula tiroides y tiene poco efecto en el resto del cuerpo. Este
tratamiento se emplea después de la cirugía para destruir células tiroideas restantes y tratar
cánceres que se han diseminado. Los anticuerpos radiomarcados, combinados con átomos
radiactivos, se utilizan para tratar linfomas no Hodgkin. La radioterapia ha sido vinculada con
segundos cánceres, pero los avances en la precisión y dosificación de la radiación están
reduciendo este riesgo. Las nuevas investigaciones exploran métodos como la hipertermia,
terapia con oxígeno hiperbárico y radiosensibilizadores para mejorar la efectividad y seguridad
de la radioterapia en el tratamiento del cáncer.

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