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El Desplome de Roma Heather

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El desplome de Roma

Peter Heather.

A diferencia de Gibbon, Heather no cree que haya una continuidad del estado romano mas allá del siglo VII , ya que el
Islam produjo una fractura a la parte oriental del Imperio, le quito recursos , y esto puso en marcha una enorme
reestructuración , según concluye después de la caída de Roma en 476 , en Constantinopla (Bizancio) existió un estado
puramente romano durante casi un siglo y medio después.

Durante muchos años posteriores al siglo VII, había un nuevo estado , más que una continuidad del viejo imperio de
Roma.

La aniquilación del romanismo central

Lo que en el año 476 había llegado a su fin era el empeño de mantener al imperio romano como estructura global de
carácter político y subregional.

El estado romano había consistido en un centro de toma de decisiones –un emperador, una corte y una burocracia- , unos
mecanismos para la recaudación de impuestos y un ejército profesional cuyo poder militar definía y protegía las zonas
sujetas a su dominio. De igual importancia eran las estructuras legales generadas por el centro, que habían definido y
protegido a los terratenientes romanos de las provincias. La mayoría de las normas culturales que convertían a la
civilización romana en un fenómeno característico operaban en el interior del circulo social formado por estos
terratenientes, y su participación en los peldaños mas elevados, del sistema burocrático, y en la corte hasta vierto punto
en el ejercito, hacia que el centro imperial formase una unidad con numerosas comunidades. Después del año 476, todo
esto llego a su fin

Pese a que en occidente seguía subsistiendo un importante número de miembros de la antigua clase terrateniente
romana , y a que mantenían mas o menos intacta su peculiar cultura. Las estructuras centralizadoras clave del imperio
habían desaparecido. Ya no se reconocía a una única autoridad legisladora, las estructuras fiscales controladas por el
centro habían dejado de habilitar a un ejército profesional igualmente dirigido por el centro y la participación política en
las distintas burocracias, ejercititos y cortes eran ahora completamente fragmentarias. Los terra romanos que habían
sobrevivido se afanaban en hacer progresar sus intereses en las cortes de los reinos sucesores y no ponían sus miras en
las estructuras centrales de un imperio. Después del 476 , la civilización romana de las provincias sobrevivió en algunas
zonas de occidente, pero el romanismo central era cosa del pasado.

La desaparición de las estructuras centrales del imperio no se percibió en todas partes al mismo tiempo.

Es importante reconocer la extraordinaria avalancha de acontecimientos que hizo que el imperio pasara de tener un peso
en el mundo a no presentar nada en menos de una década. Hubo un proceso de significación histórica que culmino en el
derrocamiento del último emperador romano de occidente en 476.

Mas aun, la tesis fundamental del libro sostiene que la secuencia del proceso de desintegración del imperio romano de
occidente obedece a una ilación, que vincula este hundimiento final con las anteriores perdidas del territorio. Dicha
ilación surge de la intersección de tres líneas argumentales.

1-las invasiones de 3746,405,408 no fueron acontecimientos aleatorios, sino dos momentos de crisis generados por una
misma revolución estratégica: el surgimiento del poderío huno en la Europa central y del este.

No resulta controvertido sostener que los hunos fueron la causa de la llegada de los trevingios y los greutungos a las
orillas del Danubio en el verano del 376. Se a afirmado que los hunos fueron responsables de una segunda invasión-del
ataque de adagaiso contra Italia 405406, de la penetración de los vándalos, los alanos y los suevos a través del rin 406 el
avance hacia el oeste por los burgados.

Durante la segunda década, fueron los godos- no los hunos- quienes continuaron constituyendo la principal oposición a
los romanos en este escenario.

De este modo, el crecimiento del poderío huno nos proporciona una explicación unificadora para los 35 años de
invasiones periódicas que sucedieron en las fronteras europeas de roma.

En segundo lugar, y a pesar de que entre el derrocamiento de Rómulo augustulo y la última de estas invasiones medien
unos 70 años,, ambos fueron fenómenos unidos por un vinculo causal. Las distintas crisis a las que debió enfrentarse el
imperio de occidente en esos años no son otra cosa que la lenta generación de las consecuencias políticas de las
invasiones precias .el daño infligido a las provincias romanas de occidente por las prolongadas guerras con los invasores,
unido a la permanente perdida de territorios, genero una formidable disminución de los ingresos al estado central. . entre
408-410 por ej, los visigodos causaron tales estratos en torno a roma que casi una década después esas provincias
seguían sin aportar a las arcas del estado mas que una séptima parte del montante normal de sus impuestos. De forma
similar, después de 406, los vándalos, los alanos y los suevos avanzaron durante cinco años por la Galia, dejándola
arrasada, antes de sustraer el control del imperio central la mayor parte de Hispania durante casi dos décadas. Lo peor de
todo fue que entonces los vándalos y los alanos trasladaron sus operaciones al norte de África. , apoderándose de las
provincias más ricas del occidente romano en 439. Toda perdida de territorios, temporal o permanente, traía consigo un
descenso de los ingresos del imperio, el sustento vital del estado y reducía la capacidad del imperio occidental para
mantener sus fuerzas armadas.

Conforme el estado romano fue perdiendo poder y a medida que fue percibiéndose dicha perdida, las elites
terratenientes romanas de las provincias tuvieron que enfrentarse a una nueva e incómoda realidad. El agotamiento de la
vitalidad del estado veían su amenaza sobre todo cuando les hacia ser lo que eran. Definidos por la tierra a la que
pertenencias al final ni los más obtusos o leales terratenientes pudieron evitar comprender que el mejor pomo de
satisfacer sus interesas pasaba por llegar a un arreglo con la nueva fuerza dominante en su localidad.

Los que llegaron rápidamente a un acuerdo con los godos o los burgundios por considerarlos elementos autónomos
dentro de un estado central romano que seguía disfrutando de un poderío militar y de influencia política.

La tercera línea argumental esta relacionada con el papel que jugaron los hunos en estos acontecimientos. En 440 , la era
de Atila, los ejércitos hunos cruzaron Europa como un torbellino y llegaron, desde las puestas de hierro del Danubio hasta
Constantinopla, y la propia roma. Estas proezas concedieron a atila la fama, pero su década de gloria no fue mas que una
atracción secundaria en el drama del derrumbamiento del imperio romano de occidente. Muy superior habías sido el
impacto indirecto que hacia encajado el imperio romano por la acción de los hunos en las generaciones anteriores, en la
época en que la inseguridad que provocaban estos en la Europa central y del este obligara a varios pueblos a cruzar la
frontera romana. Y a pesar de que Atila infligió enromes derrotas, nunca constituyo una amenaza que pudiera enajenar
de modo permanente una porción significaría del numero de contribuyentes del imperio romano de occidente. Por otra
parte, eso fue lo que hicieron los grupos fugitivos que cruzaron y provocaron la crisis de los años376.378.405.408

En la generación anterior a la de Atila los hunos habían llegado a sostener el imperio de occidente, dando que después de
410 habían limitado la materialización de nuevas inmigraciones a territorio romano y que había ayudado a Aecio ,
principalmente, a frenar los peores excesos expansionistas de los grupos germánicos que ya cruzaban la frontera por la
fuerza. De hecho, la segunda gran contribución de los hunos al hundimiento fue su súbita desaparición tras la muerte de
atila453. Estad ye ka gota que como la capacidad de aguante del imperio de occidente. Privado de ayuda militar huna, no
tuco ms remedio que organizar regímenes que incluyeran al menos a algunas de las potencias inmigrantes. Esto inicio una
guerra de ofertas en la que se gasto hasta el último de los bienes que disponía occidente en un esfuerzo inútil de reunir
más partidarios.

Sin embargo, a finales d e460, las más ambiciosos cabecillas de los grupos extranjeros y de modo particular Eurico, rey de
los visigodos, se dieron cuanta de que ahora lo que pretendía ser la autoridad central de occidente tenia unico control
demasiado exigió de la situación como para poder impedirles que establecieses un reino independiente. Fue la
comprensión de hecho lo que condujo a la rápida desmembración de las ultimas partes del imperio entre 468476.

En todo este proceso, el papel estelar corresponde a los extranjeros armados que guerreaban en territorio romano. En
fase sucesivas ,los distintos grupos cruzaban primero la frontera por la FUERZXA y después arrancaban tratados al
estado. Al final, enajenaron el control del imperio una cantidad de territorio tan grande que los ingresos de este último se
agotaron. Un acuerdo con el emperador Valente permitió que algunos de klos primeros godos del año 376 cruzaran el
Danubio , pero esto se debió únicamente a que su ejército se aprestaba ya al combate en el gente persa. Por lo demás,
todas las fases del proceso se vieron acompañadas de violencia, aunque la violencia le siguen algún tipo de acuerdo
diplomático. Sin embargo, estos acuerdos no eran más que el reconocimiento de las últimas anexiones obtenidas con la
guerra, no un tipo de diplomacia capaz de hacer avanzar los acontecimientos. En relación con los sucesos del s v, mi
punto de vista es por tanto enteramente diferente del que muestra este autor:

“lo que llamaos la caída del imperio fue un experimento imaginativo que termino desmandándose un tanto”.

A Heather le parece que solo se puede argumentar eso si uno no está dispuesto a mancharse las manos con la narrativa
histórica
Todos los intentos de reconstruir el s v llevan a un proceso violento. En su opinión, es imposible rehuir el hecho de que el
imperio de occidente se disolvió porque se establecieron demasiados grupos de extranjeros en sus territorios y porque
estos expandieron sus posesiones mediante la guerra.

El proceso que derribo al imperio occidental fue muy distinto, por ej, del que hizo caer al siguiente gran imperio europeo,
el carolingio a fin del s ix. E este caso, el centro imperial, incluso después de las grandes conquistas de carló magno
768.813, controlaba un flujo de recursos insuficiente con el que no había podido mantenerse durante mas de dos o tres
generaciones. En particular, nunca consiguió desarrollar la capacidad de redistribución fiscal que había mantenido a flote
al estado romano duran cinco siglos.. de este modo, la necesidad de pagar por el apoyo político local, algo que
compartían con su predecesor romano, desorganizo rápidamente el estado carolingio., aprox un siglo después de su
creación, las elites locales de dicho estado tendieron rápidamente hacia la autonomía, en ocasiones in tener siquiera que
afirmase con ningún tipo de vehemencia.

En conjunto, sin embargo, el proceso fue muy importante; no tuvo invasiones en masa de extranjeros. Además, los
nuevos gobernantes de los estados que sucedieron al imperio carolingio salieron en su mayoría de su propia aristocracia:
no eran los cabecillas de unas potencias militares invasoras. En esencia, el estado carolingio quedo desmantelado por una
bancarrota debida en primer lugar a que controlaba una escasa cantidad de activos, no a lo que unos grupos de
extranjeros le hubiese despojado de la base fiscal que lo había sustentado durante siglos, como sucedió con el imperio
romano de occidente

EL ROMANO LOCAL

Mientras el romanismo central era aniquilado, el romanismo de las provincias conoció distintos destinos. Como hemos
visto, la peor situación –desde el punto de vista romano-se produjo en el norte, en las islas británicas. En este caso,
resulta imposible ofrecer ningún genero de relato coherente, pero al volver a aflorar el hilo histórico, hacia el 600 dc, la
clase terrateniente cristiana y romanizada, que hablaban latín y que en el 400, aprox, aun conservaban una posición
dominante en el centro y sur de Britania, había desaparecido. Con ella se habían desvanecido las villas que caracterizaban
su estilo de vida y al mismo tiempo había disminuido e involucionado hacia pautas mas simples el enlace de la producción
económica. La población había descendido notablemente, se había dejado de utilizar monedas en los intercambios, las
ciudades no actuaban ya como asentamientos de orden superior, y la mayor parte de las mercancías se producían in situ,
en lugar de obtenerse a través del comercio.

Las antiguas provincias imperiales de Britania quedaron divididas en pequeños reinos. En un principio su número era
quizá de unos veinte o mas, y en la mayoría de los casos sus límites no guardaban relaciona alguna con la geografía
política de la Britania romana. El modo en que todo se produjo es objeto de debate. Los victorianos imaginaron que los
inversores anglosajones empujaron hacia el oeste, a gales, a cornuales y al otro lado del mar, a Bretaña, a toda la
población celta no totalmente asimilada a la cultura romana británica. Los relatos más recientes han postulado que un
gran número de británicos indígenas se habría vuelto anglosajón del mismo modo que antes se había convertido y el
estilo de vida característicamente romanos desaparecieron rápidamente del sur de Britania después de que sus lazos con
el resteo del mundo romano hubieran quedado cortados,

Sin embargo, el cataclismo británico no constituye la norma.

Las formas establecidas de la vida de provincias no desaparecieron con tanta rapidez ni de forma tan completa. Al sur del
loira, en la galia, y a pesar de sus recelos iníciales, los terratenientes locales romanos llegaron a distintos tipos de arreglos
con sus nuevos gobernantes. En función de una diversidad de factores, entre los que destaca la disponibilidad de activos
existente en el interior de los nuevos reinos a los que pertenecían, los terratenientes tuvieron que desprenderse de una
cantidad mayor o menor de tierra. El reino burgundio, de tamaño mas bien pequeño, parece haber impuesto una
confiscación de mayor envergadura que la producía en los reinos visigodos, de mayor tamaño, aunque tal vez endulzara
la píldora mediante la reducción de impuestos. Sin embargo, los terratenientes romanos tenían mucho que ofrecer a los
nuevos gob garbarons, y en consecuencia, sus regímenes se mostraron por lo general dispuestos a mantener la desigual
distribución de la propiedad que habían hecho surgir en si momento la clase terrateniente. Por ello, el número de casos
de agitación social que vemos al sur del loira es notablemente bajo.

También en Hispania e Italia la clase terrateniente romana logro sobreviviera en general a la primera conmovicion que
provoco el fin del imperio

En muchos lugares, por tanto, el romanismo local sobrevivió bastante bien. El cristianismo católico, el laicismo de lectro
escritura latina, las villas, las ciudades y las formas complejas de producción e intercambio económico lograron perdurar
hasta cierto punto-salvo en Britania- sostenidos por la clase terrateniente. Por consiguiente, la destrucción de las formas
y de las estructuras del estado coexistió con la supervivencia de la vida romana de provincia en la mayor parte del antiguo
occidente romano.

No obstante, no puede deberse que la vida local del occidente posterior al imperio seguía siendo romana, ni siquiera en
las condicione reinantes en el modelo de evolución que se vivió en la Galia meridional.

¡Fue el final del estado romano un acontecimiento capital en al historia de la Eurasia occidental o una mera perturbación
superficial de menor importancia como el surgimiento del cristianismo, que logro abrirse paso sin que en esencia, se
vieran afectados por los procesos del hundimiento del imperio? La historiografía tradicional no tienen duda alguna de que
el año 476 representa, al menos en Europa occidental, la línea divisoria entre historia antigua y medieval. En época
reciente, la certeza, cargada de juicios de valor, de que el final del imperio romano señalo el comienzo de una
pronunciada decadencia ha dado paso a puntos de vista mas marizados.

Para el autor no hubo ningún cambio súbito y total, y este hecho ha dado un nuevo impulso a la noción de continuidad,
una noción basada en la idea de que el mejor modo de entender el desarrollo histórico de las épocas tardo romano y pos
romana pasa mas por comprenderlas en termino de evolución orgánica que de cataclismo.

Para el autor no ay duda de que se trataba de un edificio desvencijado. Difícilmente podía haber sido de otro modo, dado
que debía gobernar una extensión sumamente basta con el apto de una comunicaciones y una burocracia primitivas. La
corrupción era general, la ley solo se cumplía esporádicamente y las entidades locales poseían muchos poderes. No
obstante, como era un estado de partido único que llevaba y mucho tiempo establecido, se las arreglo para modificar de
forma muy profunda las reglas por las que se regía la vida locales. Estos queda manifestado en los distintos procesos a los
que se ha adjudicado la etiqueta de romanización.

Para poder participar de los beneficios del imperio, las elites provinciales debían obtener la ciudadanía romana.

El modo más sencillo de lograrlo era que uno instalarse en su ciudad los derechos del lacio y ocupara un alto cargo en
ella. Por consiguiente, tras el establecimiento del dominio romano las elites se apresuraban a organizar este tipo de
urbanización. De forma igual, ra preciso ser capaz de hablar un latín correcto y dar muestras de que uno secundaba los
calores de la civilización clásica. Los edificios públicos en los que debía desarrollarse esa vida en compañía de los iguales,
así como el estilo de arquitectura domestica de las cillas era las manifestaciones concretas de esa cosmovisión romana. La
mismo tiempo, la pax romana venia acompañada de formidable beneficios, ya que creaba entre las regiones nos vínculos
que generaban un gran número de oportunidades económicas nuevas.

En su mayor parte, lo que se ha llamado romanización no era una actividad impulsada desde arriba por el estado. Era
mas bien el resultado de las respuestas individuales que daban las elites conquistadas al hecho nruto del imperio, ya que
esas elites urbana adaptan su sociedad a las nuevas condiciones impuestas por la dominación romana. Una parte esencial
del trato estribaba en que, a cambio de transformar su estilo de vidas para participar en lo que el estado ofrecia, los
ejércitos del imperio debían proporcionarles protección. De este modo, el romanismo local era inseparable de la
existencia del imperio.

Se hace claramente patente la naturaleza simbiótica de esta relación.

Como hemos visto, gran parte de la carga que supuso la situación de necesidad en que se vio/el estado del siglo 111,
obligado a elevar el nivel de impuestos exigido a/sus provincias, recayó en buena medida en los viejos consejos
ciudadanos. Fundamentalmente, los lugares en los que se desarrollaban las antiguas formas de vida política local romana
eran esos consejos, Se recurría al dinero para obtener cargos, hacer amigos e influir en las personas cuyo apoyo habría de
garantizar en su momento el encumbramiento a una posición dominante desde la que acceder al control de los fondos
locales. De un solo golpe, la confiscación de aquellos ingresos quitó/todo sentido al empeño y las élites de las provincias
no tardaron en percibirlo: de ahí que a mediados del siglo III desaparecieran casi inmediatamente las inscripciones que
dejaban constancia de los costosos actos de generosidad con los que hasta entonces había logrado medrar la gente. Hacia

La vida de las provincias dependía demasiado del orden político y cultural inducido por el estado como para que dicho
orden pudiese pasar desapercibido. La educación, por ej.. la educación literaria característica de las elites del periodo
romano tardío- tenían un alto coste

Sin embargo, en el occidente posromano, las pautas por las que se regían las carreras de los miembros de la élite
empezaron a cambiar, La nueva situación determinaba que la principal vía de promoción para la mayoría de las élites
laicas fuera más el servicio militar prestado al rey que el ascenso de los peldaños del escalafón burocrático, incluso en
aquellas zonas en que los terratenientes romanos habían logrado sobrevivir al año 476 y en las que prevalecía el modelo
vigente en el sur de la Galia. En consecuencia, la costosa educación literaria dejó de constituir una necesidad.
En consecuencia, hacia el ano 600, la escritura en latin se había convertido en algo reservado a los clérigos, mientras que
las élites laicas tendían a contentarse simplemente con ser capaces de leer, en especial sus Biblias: habían dejado de
considerar que la escritura en latín constituyese una parte esencial de su identidad.

Elemento esenciales para el acceso a una posición de privilegio fuera la amplia difusión de literaria haica, y ahora, al
desaparecer ese estado, surgían nuevos criterios de cultura literaria.

Los factores del desmoronamiento


Al exponer el punto de vista del autor sobre cuáles fueron las razones del desplome del imperio romano de occidente se
coloca en una posición que se enfrenta a una de las más antiguas tradiciones históricas.

Con argumentos que son celebres, Edward gibbo subrayo la importancia de los factores internos:

La decadencia de roma fue la consecuencia natural e inevitable de su inmoderada grandeza. La prosperidad propicio el
comenzó del deterioro. Las causas de la destrucción se multiplicaron con la extensión de las conquistas. Y tan pronto
como el tiempo o la casualidad hubo eliminado los puntos de apoyo artificiales, el formidable edificio cedió bajo la
presión de su propio peso.

El análisis de gibbon retoma la labor en el ponto en que la había dejado el autor griego polibio. Este, al igual que la
mayoría de los historiadores antiguos consideraba que la virtud o el vicio moral de los individuales era la principal fuerza
impulsora subyacente a la causalidad histórica. Según sostenían su tesis, la república romano había alcanzado su
grandeza gracias a la disciplina personal de sus dirigentes, y había iniciado si caída en desgracia cuando los excesos
inducidos por l éxito empezaron a invadirlo todo y a corromper a sus descendientes. Polibio escribía en el s ii ac mucho
antes de que el imperio hubiese alcanzado su máxima extensión e igualmente mucho antes de que hubiese comenzado a
perder territorios. Al retomar los rasgos generales de su línea argumental, gibbon, que aborda el estudio del cristianismo,
considero que este religión había contribuido de manera formidable a la triste historia de la decadencia romana. Para el,
la nueva religión había sembrado a través de sus disputas doctrinales la división interna en el seno del imperio, había
animado a los lideres sociales a abandonar la participación política, ya que les había incitado a tomar los hábitos y había
sembrado a través de sus disputas doctrinales la división interna en el seno del imperio, habían animado a los líderes
sociales a abandonar la participación política , uya que les había incitado a tomar los hábitos, y había cooperado el
debilitamiento de la monarquía bélica romana al abogar en favor de una política basada en el ofrecimiento de la otra
mejilla.

Tal vez habría que decir algo acerca de este modo de pensar, pero hay un argumento contrario que relega cuanto
pudiera decirse, sobre este asunto a la posición de una mera nota al pie de pagina en el debate. Todo relato humano del
hundimiento sufrido por el imperio romano de occidente en el s v ha de tener plena conciencia del hecho de que el
imperio de oriente no solo sobrevivio, sino que en realidad prospero a lo largo del s vi. Todos los males que se advierten
en el sistema occidental se aplican de igual modo, sino mas, al oriental- mas un, el oriente romano era mas cristiano y
mas proclive a las polémicas doctrinales. Por si fuera poco, utilizaba el mismo tipo de sistema gubernamental en el mismo
ipo de economía. Y sin embargo, el imperio de oriente sobrevivió, mientras que el de occidente se derrumbo. Por si solo,
esto hace que resulte difícil argumentar que hubiera algo tan intrínsecamente corrupto en el sistema imperial tardío que
lo avocaba a desmoronarse bajo su propio peso.- y si uno empieza a buscar las diferencias que puedan explicar los
distintos destinos del este y el oeste, lo primero que cruza la mente son los accidentes geográficos. Las provincias más
ricas del oriente, las situadas en la faja de tierra que se extiende desde el Asia menor a Egipto, se hallaban bien
resguardadas or Constantinopla de los invasores del norte y el este, mientras s que el imperio de occidente tenía que
proteger la mayor parte de los tramos fronterizos del rin y el Danubio.

Estos dos extremos han sido señalados por dos estudiosos anteriores, baynes y jones se ha vuelto aun mas necesario que
todo examen de la caída de occidente romano centre el foco de su analisis en la cuestión de los barbaron inmigrantes.
Esto obedece a dos razones.

. En primer lugar, según la apreciación de Jones, el único factor que desempeñó un papel real en la divergencia de los
sinos del este y el oeste fue su prosperidad relativa. Desde su punto de vista, el exceso de gravámenes fiscales paralizó la
economía tardorromana. No se permitía que los campesinos retuvieran una porción de su producción anual lo
suficientemente amplia como para alimentar a sus familias, así que tanto la población como el rendimiento conocieron
un declive sostenido, aunque poco espectacular. Jones creía que esto había sido particularmente cierto en Occidente.”
No obstante, el parecer de Jones sobre la economía de la Roma tardía se basaba por entero en las fuentes escritas,
principalmente de tipo legal. Por la misma época en que él redactaba su obra, el arqueólogo francés Georges Tchalenko
publicó el informe de su revolucionario hallazgo de unos pueblos tardorromanos prósperos en las colinas calcáreas
situadas detrás de Antioquía (véanse las páginas 152 y 153). Y desde la época en la que escribió Jones, las mediciones
topográficas rurales, como vimos en el capítulo 3, han reorganizado por completo nuestro concepto de la economía de la
Roma tardía. Sabemos con certeza que en el siglo 1V, los impuestos no eran lo suficientemente elevados como para
impedir la subsistencia de los campesinos. Tanto en el este como en el oeste, el imperio tardío fue una época de bonanza
agrícola, sin ningún signo de un descenso demográfico generalizado. Desde luego, es posible que el este haya sido aún
más rico, pero el orbe romano no se encontró sometido al influjo de ninguna crisis económica interna digna de mención
antes del siglo v.

Una vez que se ha entendido que los dos períodos de crisis fronteriza, los comprendidos entre los años 376 y 380, por un
lado, y 405 y 408, por otro, obedecían a una misma causa de origen no romano, y una vez que se ha reconstruido el relato
detallado del posterior derrumbamiento del imperio, entre los años 405 y 476, resulta igualmente importante subrayar el
papel capital que desempeñaron los inmigrantes extranjeros en los pormenores del hundimiento de Occidente.

Dicho todo esto, no hay ningún historiador serio que piense que el imperio de occidente se derrumba únicamente por
problemas internos, o solo a consecuencia de una conmoción exógena. Este libro ha hecho hincapié fundamentalmente
en este ultimo favor, porque a en juicio no se ha entendido bien el crecimiento del poderío huno en Europa y en
consecuencia, tampoco se ha comprendido adecuadamente el vínculo intimo que existe entre la llegada de los hunos y el
derrocamiento de Rómulo augustulo.

El número de invasores que penetro en el imperio a finales del s iv y principios del v fue bastante elevado.

Las fuentes son poco convincentes. Esta es una posición justificable, pero algunas de las mejores fuentes nos ofrecen
unas cifras qe presentan un aspecto plausible.

Los grupos de los tervingios y los greutungos que aparecieron en la orilla norte del Danubio en el año 376.

Cuando cruzaron el mar para adentrarse en el norte de África, la capacidad militar de los vándalos y los alanos juntos se
encontraba al parecer en una franja sitiada entre los once y los veinte mil hombres, pero eso fue después de ha de haber
librado duros combates y no incluyen a los suevos.

El numero de burgundios que se congregaron en el rin en el año 410 son mas difícil de estimar. Comparados con los
visigodos , de mediados de 450 no constituían mas que una potencia de segundo orden. Aunque hay que tener en cuenta
e ¿Qué esto fue de su traumática derrota a manos de los hunos en la década de 430. Al margen de esto, simplemente no
sabemos cuántos escritos, rugos y hérulos se pasaron junto con Odoacro al ejército romano de Italia cuando el imperio
huno se vino abajo en la década de 460.

Pese a que después dl año 476 los francos se hicieron lo suficientemente poderosos como para rivalizar con los visigodos
por la obtención de la primacía en la Galia, es probable que en los acotamientos que llevaron al derrocamiento de
Rómulo augustulo n fueran más de diez mil o quince mil los francos que desempeñaron un papel actico, en total, todo
esto sugiere que fueron entre 110 mil y 10 mil de extranjeros armados que participaron de algún modo en el reino del
imperio de occidente.

Por un lado, la reconstrucción narrativa no permite dudar que las fuerzas centrifuga generadas por los invasores
procedentes del exterior fragmentaron el imperio romano de occidente en los nuevos reinos de finales del siglo v. por
otro , cada uno de esos grupos contaba con el respaldo de unas cuantas decenas de miles de hombres de guerra, no de
respaldo de unas cuantas decenas de miles de hombres de guerra, nod e cientos de miles.

El imperio de occidente n fue aniquilado por un acto de conquista, como por ejemplo lo será mas tarde el imperio chino a
manos de los Mongoles. Al principio, los inmigrantes tenían simplemente el poderío militar suficiente para establecer
algunas enclaves, pero la expansión posterior que dio lugar a los reinos independientes fue un proceso prolongado que
tardo de dos o tres generaciones en socavar el poder del estado romano.

Si lograron provocar la desapasiona del imperio de occidente, que se encontraba en una situación de relativo vifos, se
debió únicamente a que su acción incidió de modos muy concretos en las delimitaciones militares, económicas y políticas
intrínsecas que presentaba el sistema romano tras quinientos años de evolución.

Ante todo, si tenemos en cuanta la capacidad militar del imperio, es preciso contemplar las invasiones provocadas por los
hunos en relación con el ascenso de la Persia sasánida a la condición de superpotencia en el s iii dx. Como en el cap 2, al
final se había conseguido contener a Persia. Sin embargo, esa contención no elimino el poder del imperio persa. No pudo
relajarse el esfuerzo militar en esa zona ni siquiera después de que quedara restaurada la estabilidad de la frontera
oriental, hacia el año 300, y fue precisamente consagrar a los persas mas de un 40 por 100 de los efectivos de los ejércitos
orientales del imperio. De ese modo, la crisis surgida en el s iv en las fronteras europeas del imperio ejerció una milesta
presión sobre una estructura militar que ya se hallaba sometida a una gran tensión.

Además, el resto del ejercito romano estaba compuesto en gran medida por tropas de guarnición cuyo cometido
constituía esencialmente en hacer frente a las amenazas inmediatas y de baja intensidad que pudieran gravitar sobre la
seguridad de las fronteras. Todas ellas tenían que atender también otras tareas t es posible que algunas de ellas hayan
carecido de la preparación los medios necesarios para resultar de suficiente utilidad frente a la congregación de fuerzas
que empezaban a generar por entonces los hunos. En términos generales, por tanto, la capacidad militar de los invasores
no ha de colocarse en función de la cantidad total de fuerzas armadas de que disponía el conjunto del imperio, ya que
muchas de sus unidades debían dedicarse al conjunto del imperio, ya que muchas de sus unidades debían edificarse por
entero a otras misiones, sino en función del número de ejércitos de campaña de occidente. Estos se encontraba en buena
medida agrupada en la Galia, Italia y el ilirico occidental, y en el año 420 estaban integrador por 180 unidades. Sobre el
papel, más de noventa mil hombres.

Comparado con este contingente, el numero de barbaron intrusos comienza a cobrar una importancia mucho mayor, y
resulta mas fácil apreciar porque al final lograron imponerse. Lejos de verse aventajados en número, es probable que
disfrutan de una superioridad numérica nada despreciable frente a las fuerzas del imperio. Al principio, esto quedo oculto
por la falta de unidad de los invasores, pero poco a poco la diferencia numérica fue haciéndose palpable a medida que
avanzaba el s v.

Si los barbaron que habían penetrado el imperio eran lo suficientemente numerosos como para vencer en ultimo termino
a la porcior del ejercito romano que podían enfrentarse a ellos ¡porque el impero recluto simplemente mas tropas? La
respuesta a esta pregunta reside en las limitaciones de su economía.

En muchas provincias, la economía operaba en sus niveles de productividad máximo. Por consiguiente, es improbable
que el imperio depusiera en el año 400 de una gran capacidad productiva extra con la que costear un ejército aun mayor
después de los importantes incrementos de impuestos exigidos un siglo antes para sufragar los nuevos ejércitos que
requería el frente persa. La presión fiscal ejercida por el imperio se veía también ligeramente limitada por su capacidad
burocrática y por el hecho de que las elites locales estuvieron en mejor o peor dispuestas a pagar.

Por otro lado, las limitaciones políticas tuvieron una relevancia directa, aunque de otro tipo. El pacto político que
circulaba al centro romano y a las comunidades locales era relativamente simple. A cambio del pago de impuestos, la
maquinaria del estado, tanto militar como jurídico, protegía de los enemigos externos e internos a una clase
terrateniente relativamente pequeña. Dado que su predominio estaba basado en la posesión de tierras, este grupo de
personas era vulnerable. No podan recoger sus bartulos si el centro imperial devana de poder garantizar su seguridad, au
que no resulta sorprendente que tendiera a congraciarse con las potencias barbarás en ascenso. Estas limitaciones
internas del sistema jugo un papel importante, ya que determino la naturaleza del hundimiento del imperio en los
antiguos deudos romanos de Hispania y del sur y el centro de la Galia.

Otra de las limitaciones publicas guarda relación con la alta política. Debido a las formidables dimensiones del imperio y al
precio éxito de la romanización de las elites provinciales, los regímenes gobernantes del periodo tardio tuvieron que
hacer frente a las constantes presiones de los grupos de interés locales, orientados todos ellos en direcciones distintas.
Por consiguiente, en el s iv fue preciso que dos o más empedradores compartieran el poder, pero no había ninguna receta
contrastada y fiable para que lo hiciera con éxito; en este sentido, todos los regímenes fueron improvisaciones. En el
centro, el poder podía repartirse de diferentes formas: entre dos o más emperadores, mediante emperadores títeres
controlados por hombres poderosos como estilicon. De aquí podían derivarse periodos de estabilidad política, de una o
dos décadas de duración incluso, pero estos tendían a veces intermitidos por épocas de brutales luchas intestinas que con
frecuencia terminaban en guerras civiles. Y la inestabilidad del centro daba a los inmigrantes unas preciosas
oportunidades de hacer progresar sus propios intereses.

Por consiguiente, es necesario valorar adecuadamente el peso de las limitaciones internas, pero todo aquel que
argumente que estas desempeñaron un papel primordial en el derrumbamiento del imperio, y que los barbaros no
fueron mas que un aguante irritante que acelero la evolución del proceso, debe explicar con exactitud como es posible
que el oficio imperial pudiera venirse abajo sin que se produjera ningún acometida militar generalizada procedente del
exterior.

Y esto, en mi opinión, es muy difícil saber. No es que el imperio tardío tuviese un sistema político perfecto. Se hallaba
atravesado por un gran numero de tendencias centrifugas, incluso antes de la llegada de los barbaros, y algunas zonas
alejadas del centro estaba mucho menos integradas en sus estructuras que su núcleo mediterráneo.
Pro consiguiente para que el imperio se hubiera desmembrado por si solo tendría que haberse rebelado
simultáneamente una masa critica de localidades y hasta haber tenido ocupada cada una de ellas a una porción lo
suficientemente grande del ejercito romano como para hacer que al centro le resaltaba imposible reconquistar poco a
poco las regiones rebeldes.

Es imposibilite imaginar que en el s iv se pudiera producir una secuencia de acontecimientos de este tipo, análoga a la
que se declaro en la mitad occidental del mundo carolingio en el siglo ix, precisamente porque el imperio romano difería
del carolingio en aspectos fundamentales. En el imperio carolingio, el ejército estaba compuesto por terratenientes
locales que capitaneaban contingentes armados de partidarios propios, mientras que el imperio romano operaba con un
ejército profesional. Cuando las comunidades locales se separaron del imperio carolingia, hacia tempo que contaban con
ejércitos propios y enterante organizados. Los terratenientes romanos, por contrario, eran civiles, y tenían que esforzarse
para poder reunir en su localidad una fuerza que tenían que esforzarse para poder reunir en su localidad una fuerza que
fuese lo suficientemente solida para defenderles de la rapiña del centro. Por tanto, para que resulte concebible un
despoblé debido a causas internas no solo tendría que haberse producido el desgajamiento de Britania, sino también, y al
mismo tiempo, el del norte de la Galia, Hispania, y el norte de África, y no hay signo alguno de que existieron en el
imperio tardeo tensiones centrifugas de una magnitud semejante.

UNA CONMOCION EXOGENA

AL CONCLIER ESTE estudio de la aniquilación del occidente romano, hay una ultima vía de análisis que explotar. La
conmoción exógena a la que se refirió antes tenía dos componentes: los hunos y los grupos integrados mayoritariamente
por germanos que fueron ganando fuerza y cuya invasiones abrieron un banquete fatal en la nace del estado romano.

No conocemos las razones que llevaron a los hunos a desplazarse al oeste al fines del s iv, que las que impulsaron a los
sármatas a hacer lo mismo en torno a la fecha en que nació Cristo.

No obstante, los propios hunos no constituyen más que una parte del problema. El elemento más inmediato y nocivo de
la crisis provocada por los hunos fue el de los grupos de fuerte componente germánico que irrumpieron en la frontera del
imperio en las dos grandes oleadas de los años 379 a 380 y 405 a 408. Y aunque no podamos avanzar mas en el
conocimiento de los hunos, la interacción entre los nómadas de la estepa y los agricultores germánicos merece mayor
atención porque sus efectos tuvieron un carácter único. En el s i dc los nómadas sármatas atacaron de forma similar a
algunas sociedades agrícolas dominadas por los germanos y situadas en el extremo oriental de los carpatos, y al final
algunos de esos sármatas se trasladaron, como habrían de hacer lo hunos, a la gran llanura húngara. No obstante, a pesar
de estas semejanzas, la repercusión de la llegada de los sármatas no guarda un siquiera un tentó parecido con el éxodo
que habría de llevar, unos cuatrocientos años mas tarde, a los godos, os vándalos a los alanos y a otros grupos a suelo
romano ¡Porque no hubo consecuencias comparables¡?

La explicación mas probable de esta diferencia reside en la transformación del mundo germánico que tuco lugar entre los
s i y iv. Como se vio en el cap 2, la Germania del s i estaba dividida en muchas unidades políticas pequeñas y rivales cuya
pobreza global alcanzaba tales proporciones que los romanos no consideraron que valiese la pena conquistarlas. En esa
época, Germania podía reunir partidas de hombres para realizar incursiones y establecer alianzas defensivas de mayor
envergadura que bien podrían haber tenido emboscadas con éxito a un destacamento romano que atravesara el bosque,
como hizo arminio con las legiones de varo en el año 9dc. Sin embargo, no poseía ninguna estructura política capaz de
resistir el poderío romano y a su manipulación diplomática en un conflicto abierto y prolongado. En la época en que
llegaron los hunos era muchas las cosas que habían cambiado. La rev económica, sobre todo en la producción agrícola,
había generado a un tiempo una población mucho mayor y una riqueza nueva. La estatificación social había aumentado, y
ahora había una clase dominante de hombres libres, principados hereditarios y sequitos armados. En las capas superiores
de la sociedad este cambio se manifiesta en forma de unas estructuras políticas mas solidas. En el s iv, algunos subgrupos
de alamanes y de foros, entre otros, actuaban como estados clientes en los límites del mundo romano. Aunque se
mostraban complacientes en la mayoría de los casos, podían no obstante pasar a la acción, si consideraban que era
necesario para reducir las exigencias que les imponía el imperio.

A medida que los grupos germánicos se iban desplazando a territorio romano para respaldar de la agresión huna, este
antiguo proceso de amagamiento sociopolítico adquirió nuevos bríos. Unos de los fenómenos más importantes el el
definido por el hecho e que todos los grandes estados sucesores del imperio romano de occidente fueron creados en
torno al poderío militar de los nuevos grandes grupos barbaros, organizados sobre la marcha. Los visigodos que se
instalaron en Aquitania en la década del 410 no era una antigua subdivisión del mundo godo, sino una entidad nueva.
Antes de la llegada de los hunos a los confines de Europa, los visigodos no existían. Los visigodos fueron el resultado de la
unión de los tervingios y los greutungos, que había llegado al Danubio en el 376., con los supervivientes del contingente
de redagaiso que ataco Italia en los años 405406. La ambición de Alarico unió a los supervivientes de los tres grupos y dio
lugar a un conglomerado cuyo tamaño superaba todo lo visto anteriormente en el mundo gótico. De manera similar, los
vándalos que conquistaron Cartago en el año 439, constituían una realidad política nueva.

En una fecha posterior , solo la materialización de un reagrupamiento similar en las filas de los francos hizo posible que
surgiera un reino franco en la Galia. Los francos no han aparecido en el telado, debido a que son más un efecto que una
causa del proceso. No empezaron a constituir una fuerza significativa en suelo romano sino a partir de mediados de la
década de 460, fecha en la que el poder de roma había iniciado ya su declive en el norte de la Galia. No es posible
demostrar que s u unificación estuviese íntimamente ligada con el desplome de roma, pero es altamente probable que
así fuera. En el s iv, la política que los romanos aplicaron a los alamanes estuvo en parte orientada a servir la formación de
confederaciones políticas que pudieron resultar mentalmente peligrosas.

Del mismo modo, los ostrogodos, que derrocaron a Odoacro en 492 para alumbrar el último de los estados
sucesores ,eran también un grupo de recién formación. Fue este contingente unificado el que conquisto Italia.

Vale la pena examinar mas de cerca el proceso de reorganización en unidades mayores y mejor cohesionadas del que
surgen los reinos que sucedieron al imperio. En todos los casos, la unificación se produjo entre reiteradas rivalidades
dinásticas. Por un lado, el proceso fue desencadenado por los caudillos de las hordas guerreras, bien dispuestas a
mantenerse unos a otros.

Por otro lado, y a pesar de haber suido siempre muy popular entre los cabecillas de las hordas guerreras germánicas, el
deporte de mantenerse unos a otros nunca había producido antes esas grandes reorganizaciones de la sociedad,.. por
consiguiente, tan importante como las ambiciones personales de los caudillos eran las actitudes de los hombres de armas
que contemplaban el espectáculo. El relato de Gregorio de toirs sobre la unificación de los francos materializada por
Clodoveo subraya que, practicante tras cada asesino, los seguidores del cabecilla muerto se declaraban dispuestos a
aliarse con Clodoveo. Y desde luego tenían verdaderamente posibilidad de elegir. Esto se aplica igualmente a todas las
demás unificaciones. Los visigoso no surgieron solamente como consecuencia de las ambiciones de Alarico, sino también
por la disposición que llevo a la mayoría de los tervingos y de los greutungos, además de a los seguidores derrotados de
radagaiso, a seguir por su propia voluntas su estandarte. La coalición vandala nació cuando los vándalos silinfos y los
alanos decidieron compartir la suerte de los hasdingos y los astrogodos como consecuencia de las respuestas positivas
suscitadas por los éxitos individuales obtenidos, a lo largo de dos generaciones, por valamiro y Teodorico. En algunos de
estos casos tenemos noticia de que hubo unos cuantos individuos que decidieron no adherirse a las nuevas alianzas. Por
consiguiente, una vez de centrarnos únicamente en las luchas por la obtención del liderazgo, hemos de pensar en las
decisiones que estaban tomando los hombres libre germanos, y a que esas decisiones convirtieron las habituales
rivalidades por la primacía en un proceso de unificación política.

Sabemos por la información disponible que el imperio romano desempeño un papel importante en este procesos dos
nivel. uno, tt como máxima potencia miliar de la época, el imperio había desarrollado, probado y demostrado a lo largo
de los siglos la fiabilidad de una serie de métodos destinados a socavar la independice de los inmigrantes a los que
daba la bienvenida. al enfrentarse a un poderío semejante, al que unía la imagen que tenía el imperio de si mismo
muchos de los inmigrantes recién llegados a las tierras del imperio adquirían inmediatamente conciencia de que tenían
muy buenas razones para a unir sus fuerzas. Los trifinios y los greutungos cooperaban ya en el verano de 376 , cuando
Valente había tratado de dividirlos y dominarlos al no permitir que penetraran en el imperio más que los trevingios.
Quienes siguieron a radagaiso y fueron vendidos como esclavos inmediatamente después de su derrota o vieron como se
hacía una matanza con sus mujeres e hijos en las ciudades italianas tras el asesinato de Estilicon, comprendieron
rápidamente la lógica de adherirse al grupo de seguidores de Alarico. y fue después de varias derrotas cuando los
vándalos silingos y los alanos se unieron a los vándalos hasdingos, precisamente para resistir con mayor eficacia las
campañas que Constancio estaba organizando contra ellos.

En segundo lugar, el imperio romano controlaba una potente maquinaria de redistribución de impuesto. Este hecho era
explotado por los godos y otros grupos que inducían al imperio a reconocerlos como aliados, o que le arrancaban trozos
de pastel fiscal al privarle de territorios urbanos que generan ingresaos a fin de garantizarse la obtención de un nivel de
ingresos que no era posible conseguir fuera del imperio. Pese a todos sus progresos económicos, el mundo germánico del
siglo iv seguía siendo relativamente improductivo si se lo comparaba con el imperio.

Para los aventurares ¿los, el estado romane, pese a constituir una amenaza para su existencia, , representaba también
una oportunidad para prosperar hasta entonces desconocida. Cuando se trataba de arrancarle riquezas por la fuerza, los
grupos extranjeros capaces de movilizar grandes contingentes armados volvían a tener mejores oportunidades de
alcanzar su objetivo.

No es nada irreal la afirmación de que para esos grupos, una vez que los hunos les hubieron obligado a cruzar la frontera
en grandes masas, el estado romano se convirtió en su peor enemigo. Tanto su poderío miliar como la complejidad de su
sistema económico aceleraron el proceso por el que las riadas de recién llegaos terminaron convirtiéndose en fuerzas
cohesionadoras capaces de constituir reinos propios en su mismo estado.

Partiendo de este argumento, creo yo, puede darse también un paso mas. Si los hunos hubieran llegado en el s i dc, en
lugar del s iv, y si hubieran obligado a cruzar la frontera romana al rio de grupos germánicos que existía en aquella época,
el resultado habría sido muy distinto

Las teres o cuatro, o quizá la media docena de unidades políticas que integraban cada uno de los grandes grupos del siglo
v aportaban unos efectivos capaces de poner en pie una fuerza militar de unos veinte mil o treinta mil combatientes. Para
conseguir que ese número de soldados germánicos tuviere un mismo objetivo en el s i hubiera sido necesario ir quizá
haya una docena de grupos rivales, y el consiguiente problema político habría sido enorme.

Según me propongo argumentar, esta es la razón de que los movimientos de los sármatas del s i supusieran un impacto
muy inferir al provocado por los hunos trescientos años después.

Las fuentes no nos proporcionan más que una pista para conocer la dinámica interna que actuaba en el seno de la
sociedad germánica de estos siglos. Tanto tacito en el siglo i como Marcelino en el s iv mencionan que los dif grupos
germánicos se enfrentan en violentas luchas sin intervención romana necesaria y erelo no era excepción. Fuera como
fuese, en mi opinión la clave reside en las relaciones que existían entre Germania y el imperio romano, relaciones que se
escalonaban en muchos planos.

Puede decirse que el mundo germánico era una sociedad relativamente simple situada e n los limites de una mas
compleja. La gran proximidad geográfica de unas entidades tan dispare estaba abocada a promover precisamente el tipo
de cambios que hechos observado en el mundo germánico

La relación mas obvio, una relación económica y las pruebas de la existencia de un importante intercambio económico
entre las dos sociedades es impresionante. En un estudio muy temprano de este periodo, los objetos de fabricación
romana de gran calidad se convirtieron en un elemento característicos de los enterramientos germánicos. Dentro de la
región próxima a la frontera, de unos dos cientos m de anchura, otros productos romanos mas corrientes eran parte
esencial de la vida cotidiana.

En tiempos de Cristo, el mundo germánico funcionaba practicante como una economía de subsistencia. En líneas
generales, fueron dos los efectos de los cuatrocientos años de comercio posteriores. En primer lugar, y proveniente de la
frontera romana, la riqueza penetro en Germania en forma nuevas y en cantidades sin precedentes. Los vínculos
económicos con roma redundaron en beneficios para todos, de los mercaderes de esclavos a los agricultores que vendían
comida a las tropas de guarnición romana. Por ello, y por primera vez, hubo en circulación el dinero suficiente como para
producir autenticas diferencias de riqueza. Ne segundo lugar, los nuevos intercambios económicos desembocaron en
cambios sociopolíticos, ya que habían grupos concretos que pugnaban por el control de las nuevas riquezas que circulaba
por la frontera.

La organización y el control del los intercambios comerciales condujo con toda naturalidad a una mayor diferenciación
social, a medida que determinados grupos de la sociedad germánica fueron intentando hacerse con los beneficios.

Las relaciones militares y diplomáticas empujaron a la sociedad germana en la misma dirección. Durante los primeros
veinte años del siglo i dc, las legiones de roma trataron de conquistar a sus nuevos vecinos del este y del norte. La acritud
del imperio en esa época fue abiertamente predadora, y los germanos respondieron como era de esperar. La primera
coalición política significativa de la que tenemos noticias en la región del rin fue puesta en pie por arminio y su objetico
fue luchar contra la intrusión romana.

Esa coalición obtuvo una gran victoria sobre las legiones de varo, pero después fue incapaz de mantenerse unidas.

En otras palabras, cuatro veces por siglos las legiones romanas invadían estas franjas de tierra, aniquilándolo todo y a
todos cuantos no se sometieron a ellos. Por consiguiente, no resulta sorprendente que encontremos aquí un corriente de
resistencia. Para empezar, los godos tervingios no querían abrazar la religión cristiana del emperador Constancio ii y
durante tres años, guiados por atanarico, desarrollaron con éxito una operación de contención a fin de evitar verse
obligados a proporcionar contingentes militares para la guerra que roma libraba con Persia.

El prestigio y la riqueza obtenidos con este tipo de actividades constituirían una parte esencial de las tareas que debían
realizar para conservar su posición. Por tanto, ya fuese con vistas a lauchas contra la agresión romana, o con intención de
sacar provecho de las riquezas de roma, la coalición era la ruta mas que posibilidades tenia de conducir al éxito. Los
ajustes internas puestos en marcha tanto por los aspectos positivos como los negativos de la relación entre romanos y
germanos empujo la sociedad germánica a formar grupos de mayor tamaño y cohesión. La motivación que hizo nacer las
nuevas coaliciones que aparecieron en la Germania occidental a principios del iii quizá estuvieran basada en el miedo o
en la previsión de beneficios, pero en ambos casos es evidente que el poderío y la riqueza del imperio romano centraban
todas las ambiciones.

Una vez constituidas estas poderosas coaliciones, las prácticas diplomáticas romanas tendieron a favorecer el proceso.
Una de las tácticas contrastadas y fiables contistia en abordar a un dirigente que estuviera dispuesto a ayudar al
mantenimiento de la paz y tratar después de aumentar el control que este ejercía sobre sus vasallos proporcionándole
ayuda exterior dirigida a objeticos concretos,. A lo que con mucha frecuencia se añadía la concesión de privilegios
comerciales. Los obsequias anuales fueron una característica de la política exterior romana desde los primeros siglos de
Cristo. Sin embargo, simpe había una cierta ambigüedad en estas relaciones: los reyes favorecidos debían responder a las
exigencias de sus propios seguidores, así como a las de sus nuevos patrocinadores imperiales.

El armamiento romano también desempeño su papel. No está claro como se llevaba a cabo el comercio de armas pro en
los yacimientos arqueológicos de las turberas danesas se han encontrado más armas romanas que en ningún otro lugar
de Europa.

La legitimación y otras formas de apoyo, y tras haber adquirido un armamento romano de buena calidad, las dinastías
germanizas en alza se encontraban ahora en posición de ampliar su poder pr medios más o menos pacíficos que los
utilizados hasta entonces. Sus energías se orientaron en parte a roma, pero la feroz rivalidad existente entre las tribus
germánicas también derivo de haber desempeñado un papel en la constitución de los grupos de mayor tamaño que se
observan en el mundo germánico.

Cuando la amalgama de grupos y subgrupos que había venido gestándose durante tanto tiempo al otro lado de las
fronteras romanas empezó a interactuar con la conmoción exógena que constituyo la llegada d los hunos, los enormes
grupos que habrían de despedazar al imperio de occidente hicieron su aparición

HEATHER sospecha que el en el tipo de dominación que ejercen los imperios hay una tendencia intrínseca a generar una
reacción puesta por la que los dominados, al final, consiguen zafarse de sus cadenas. Por consiguiente, el hecho de que el
imperio romano hubiera sembrado las semillas de su propia destrucción no fue el resultado de unas debilidades internas
que se hubieren ido desarrollando a lo largo de los siglos, ni un producto de la acentuación de otras debilidades nuevas,
sino la consecuencia de sus relaciones con el mundo germánico. Del mismo modo que los sasánidas habían sido capaces
de reorganizar la sociedad de oriente próximo para sacudirse la dominación romana, la sociedad germánica consigue lo
mismo en occidente cuando su choque con el poderío huno hizo que el proceso se precipita y adquiriera una velocidad
mucho mayor de la que había tenido en otro caso. El estado occidental romano no cedió bajo el peso de su formidable
edificio, sino abrumado por el hecho de que sus vecinos francos hubieron respondido a si poder de un modo que nunca
había podido prever. Hay en todo esto un desenlace reconfortante, debido a sus ilimitadas agresiones, el imperialismo
romano fue en último término responsable de su propia destrucción.

Documentos del 510 y 520 Ostrogodos, Francos y Burgundios seguían aludiendo a los romanos como un grupo especifico,
que tenían menos privilegios que los partidarios de los nuevos reinos.

Se ha señalado la importante distinción entre “romano” en tanto que adjetivo aplicado al estado central, y romano en el
sentido de denotar el patrón característico de la vida de provincias que regia en cada lugar. El estado romano había
consistido,

De forma mas simple, en un centro de toma de decisiones; un emperador, una corte y una burocracia, unos mecanismos
para la recaudación de impuestos y un ejército profesional cuyo poderío militar definía y protegía las zonas sujetas a su
dominio.

De igual forma existían estructuras que protegían a los terratenientes de las provincias, para conservar sus bienes y
privilegios. La mayoría de las normas culturales que convertían a la civilización romana en un fenómeno característico
funcionaba en el interior del círculo social formado por estos terratenientes, y su participación en los asuntos del sistema
burocrático, en la corte y hasta cierto punto en el ejército, hacia que el centro imperial formase una unidad con sus
numerosas ciudades y aldeas.

Luego de la caída del imperio, esas influencias se diluyeron.

Posterior mente estos trataron de mantener sus privilegios en los nuevos reinos sucesores de Roma, y ya no en las
estructuras centrales del desaparecido poder imperial. En algunos lugares como por ejemplo Britania, se mantuvo el
romanismo provincial, pero este no duro mucho, lo mismo que en otras provincias, como Numidia que cayo bajo el
poder de los Vándalos en 439.

Algunas zonas permanecían atentas a las ordenes de Roma, Antemio tuvo grandes pérdidas, aunque ya habían perdido
grandes contribuciones de sus ex provincias mas ricas. Las invasiones de 375, 405 y 408 tienen que ver con el movimiento
de los Hunos, por culpa de estos se produjeron los movimientos de tribus godas al este del Danubio. Una generación mas
tarde entre 405-406 se produce el ataque de los Godos contra Italia Radaigaso), del paso de la frontera por Vándalos,
Alanos y Suevos.

Contra lo que se suponía habitualmente, en el 376 no hubo grandes contingentes de Hunos, sino estos pueblos
mencionados anteriormente en la frontera del Danubio; el pueblo Huno se encontraba más bien es esa época cercas del
Cáucaso.

Hacia el 420 estos se habían establecido en la llanura húngara; el hecho de su desplazamiento entre los años 395 y
desplazarse luego 1500 km hacia el año 408 , hace probable que su traslado actué como disparador del movimiento de
otros pueblos. El daño provocado por las distintas invasiones, unida a la perdida de provincias de forma provisoria ó
definitiva, genero una notable disminución de los ingresos públicos el sustento vital del estado, y con esto reducía la
capacidad de mantener sus fuerzas armadas.

En el 420 , Flavio Constancio a la Notitia Dignitatum tuvo que compensar las perdida de ejércitos de campaña, mediante
la promoción de tropas de guarniciones en función y no a través de reclutamiento.

El agotamiento del estado era una amenaza sobre todo cuanto les hacia ser lo que eran. Definidos por la tierra en la que
permanecían, al final ni los más obtusos ni los más leales terratenientes pudieron evitar comprender que el mejor modo
de satisfacer sus intereses pasaba por llegar a un arreglo con la nueva fuerza dominante.

Tiempo después muchos llegaron a acuerdos con los bárbaros como los galos de Ataulfo, por considerarlos elementos
autónomos dentro del estado central romano , que disfrutaban de influencia, sin embargo solo tres generaciones
posteriores debieron aceptar que esta situación intermedia, era solo un paso previo a que Godos y Burgundios formaran
reinos independientes,

En la década del 440, Atila y sus ejércitos cruzan Europa , como un torbellino dieron a este una fama imperecedera, pero
en el contexto del derrumbamiento, no juega ,mas que un papel secundario

A pesar de las perdidas infringidas a los ejércitos imperiales, nunca amenazo a una porción significativa del número
contribuyentes. Fue esos precisamente lo que hicieron los otros grupos germánicos, que ya habían cruzado la frontera.

Luego de la muerte de Atila, Roma se vio privado de la ayuda de los hunos y debió pactar con los pueblos establecidos ya
dentro de los límites imperiales.

Los más ambiciosos , como Eurico rey de los visigodos, se dieron cuenta que el estado del imperio era ten débil, que no
podía evitar el surgimiento de un estado independiente.

El proceso que derribo al imperio occidental fue muy distinto, del que hizo caer su sucesor imperio europeo, el
carolingio; a finales del siglo IX. En este caso, el centro imperial, incluso después de las grandes conquistas de
Carlomagno (768-813), controlaba unos recursos fiscales insuficientes con el que no habría podido mantenerse durante
mas de dos o tres generaciones.

No logro como en el caso de su predecesor, la redistribución, que había mantenido durante casi cinco siglos.

El imperio carolingio no se desmorono, por la incursionas de otros pueblos en su territorio

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