CENTRO DE ESTUDIOS UNIVERSITARIOS
DIVISION MEDICINA VETERINARIA
FACULTAD DE MEDICINA VETERINARIA Y ZOOTECNIA
TITULO: NEUTRÓFILOS Y MACRÓFAGOS
ASIGNATURA: INMUNOLOGIA
NOMBRE DEL ALUMNO (A): GERARDO DE JESUS GARAY
JUAREZ
MATRÍCULA:90723
DOCENTE: MVZ ALDO ADRIAN DE LA GARZA RODRIGUEZ
FECHA DE ENTREGA: 30 DE MAYO 2024
Macrófagos
Los macrófagos no solo detectan y destruyen los microorganismos invasores, sino que también
producen una mezcla de citoquinas que estimulan la respuesta inmunitaria tanto innatas como
adaptivas; pueden controlar la inflamación y contribuyen directamente a la reparación de los tejidos
dañados al eliminar las células muertas, moribundas y dañadas, así como ayudar al proceso de
curación.
Los macrófagos derivan de la médula ósea, están distribuidos en todo el cuerpo y poseen diferentes
formas y características, que muchas veces dependen del tejido donde se encuentren, de su grado
de diferenciación y de la edad o del momento de la vida del organismo donde se estudien.
Son de las células más plásticas del sistema hematopoyético, ya que se encuentran en todos los
tejidos del cuerpo y poseen diferentes funciones: participan en los procesos de desarrollo, en el
mantenimiento de la homeostasis corporal, en la reparación de tejidos y en el sistema inmune.
Estructura
En suspensión los monocitos son células redondeadas con un diámetro aproximado de 15-20 μm.
Poseen un citoplasma abúndate en cuyo centro se encuentra un núcleo redondo.
El citoplasma central contiene mitocondrias, un gran numero de lisosomas, una pequeña proporción
de retículo endoplasmático rugosos y un aparato de Golgi, lo que indica que pueden sintetizar y
secretar proteínas. En las células vivas, la proporción periférica del citoplasma está en continuo
movimiento formando constantemente pliegues que dan aspecto de velo. Muchos macrófagos
muestran diferencias respecto a esta estructura básica. Por ejemplo, los monocitos de la sangre
periférica tienen un núcleo redondeado que se alarga al madurar la célula.
Descubrimiento de los macrófagos
Las primeras células fagocíticas fueron descritas a partir de un estudio realizado con ranas en 1883
por el zoólogo ruso Elie Metchnikoff, quien no solo describió su función en la defensa contra agentes
extraños, sino también su capacidad para eliminar células moribundas o senescentes en el
hospedador e identificar lo propio de lo extraño.
Metchnikoff fue un destacado investigador, catalogado como el padre de la inmunología moderna,
que realizó importantes contribuciones al desarrollo de la inmunología como una nueva disciplina.
Sus hallazgos establecieron también una relación de homología entre el sistema inmune de
los invertebrados y el de los mamíferos.
Histología de los macrófagos
Los macrófagos poseen una morfología sumamente variable debida, en gran parte, a su condición
móvil, puesto que son capaces de desplazarse entre y a través de diferentes tejidos. Tienen formas
irregulares, son aplanados y a menudo muestran procesos tipo pseudopodios para desplazarse.
El cuerpo celular de los macrófagos puede medir hasta 30 μm de diámetro, y en su citoplasma se
observa un solo núcleo de forma irregular, con una o dos hendiduras prominentes que le dan forma
de riñón y una región densa formada por heterocromatina.
CICLO VITAL
Los macrófagos se originan de múltiples fuentes, así los monocitos y los macrófagos intestinales se
desarrollan a partir de las células madre mieloides en la medula ósea.
Por otra parte, los macrófagos tisulares, como las células de Kupffer y la microglía, se originan de
células madre del saco vitelino o del hígado fetal.
Los macrófagos tisulares se originan a partir de los monocitos o bien surgen por división de las
células madre precursoras en los tejidos suelen ser células de vida larga y se renuevan a un ritmo de
alrededor de un 1% al día a menos que sean activados por la inflamación l lesión tisular.
Al menos lagunas poblaciones de células dendríticas parecen ser macrófagos especializado-
optimizados para el procesamiento y la presentación de antígenos.
Células de Kupffer
Son un tipo de célula hepática que se clasifica dentro del grupo de macrófagos residentes, que se
relacionan con las células del revestimiento sinusoidal, que no es más que una capa de células que
recubre las sinusoides, espacios vasculares de gran tamaño ubicados entre las placas de hepatocitos
que conforman los lobulillos hepáticos.
Si se observa una micrografía electrónica de estas células, podrán apreciarse múltiples proyecciones
citoplasmáticas, muchas mitocondrias, un retículo endoplásmico reducido, un pequeño complejo
de Golgi y muchos lisosomas y endosomas.
Se considera que son células “basureras migratorias”, dado que no poseen conexiones intercelulares
con sus células vecinas.
Células mesangiales
Son células residentes en los glomérulos del riñón, que son los sitios de este órgano donde se filtra
la sangre y se sintetiza la orina. Entre sus funciones principales destacan la regulación del flujo
sanguíneo y la fagocitosis, y están implicadas en diferentes patologías renales.
Poseen características de células de músculo liso modificadas, ya que tienen una contractilidad
inherente, y son capaces de producir citocinas y endocitar macromoléculas como los complejos
inmunológicos.
Células microgliales
Representan el 20% de las células en el sistema nervioso central y están relacionadas morfológica,
inmunofenotípica y funcionalmente con las células del linaje monocito/macrófago.
Se activan en respuesta a una amplia variedad de afecciones o heridas en el cerebro y se encargan
de la defensa contra microorganismos invasores.
Osteoclastos
Los osteoclastos son células del tejido óseo encargadas del proceso conocido como “resorción
ósea”, fundamental para la homeostasis de este tejido conectivo, durante y después de la
osteogénesis.
Sus funciones se relacionan con su capacidad de “hidrolizar” células apoptóticas o senescentes que
componen el tejido óseo mediante la secreción de enzimas lisosomales y de otros iones que
participan en el proceso.
Tipos de macrófagos
En el cuerpo humano, los macrófagos se distinguen de acuerdo con su localización y su función. De
esta manera, se conocen los macrófagos intestinales, los alveolares (en los pulmones), los histiocitos
(en los tejidos conectivos), las células de Kupffer (en el hígado), las células mesangiales (en el riñón),
las células microgliales (en el cerebro) y los osteoclastos (en el hueso).
Macrófagos intestinales
Representan una de las poblaciones de macrófagos más abundantes en el cuerpo y la primera línea
de defensa (sistema inmune innato). Se encuentran en la lámina propia subepitelial.
Se encargan de regular las respuestas inflamatorias contra bacterias y contra los diferentes
antígenos que puedan sobrepasar la barrera epitelial. Además, protegen la mucosa contra
patógenos peligrosos y “depuran” el sistema de células muertas y otros desechos foráneos.
Los macrófagos intestinales poseen mecanismos especiales que los hacen capaces de distinguir
entre microorganismos comensales no-patogénicos e invasores peligrosos.
Macrófagos alveolares
Macrófagos especializados que residen en los alvéolos pulmonares, unos compartimentos con
grandes fluctuaciones medioambientales, relacionadas principalmente con la presión parcial de
oxígeno. Son una de las pocas poblaciones celulares que se encuentran en estos espacios, además
de algunos linfocitos.
Así como otros macrófagos, tienen importantes funciones en la “limpieza” de las células apoptóticas
y otros restos celulares. También están implicados en la depuración de partículas contaminantes
que entran por el tracto respiratorio, y participan, además, en diferentes procesos inmunológicos.
Características de los macrófagos
• Fagocitosis. Son conocidos por su capacidad de fagocitar (ingerir y degradar) partículas
extrañas, como bacterias, virus, células muertas y otros desechos celulares. Esta función es
esencial para eliminar agentes infecciosos y mantener la salud del tejido.
• Presentación de antígeno. Desempeñan un papel fundamental en la presentación de
antígenos a las células del sistema inmunológico adaptativo, como los linfocitos T. Al
presentar fragmentos de los patógenos fagocitados en su superficie, ayudan a activar una
respuesta inmunitaria específica.
• Secreción de citocinas. Producen y liberan diversas citocinas, proteínas señalizadoras que
regulan la respuesta inmunológica y la inflamación. Algunas citocinas tienen efectos
proinflamatorios para combatir infecciones, mientras que otras tienen efectos
antiinflamatorios para limitar la respuesta inmunitaria.
• Diferenciación en tejidos. Pueden diferenciarse en diferentes tipos de tejidos, lo que les
permite adaptarse a las necesidades específicas de cada uno. Por ejemplo, en el tejido
pulmonar, se les llama “macrófagos alveolares”, y en el hígado, “células de Kupffer”.
• Eliminación de células muertas. Además de eliminar patógenos, los macrófagos también
eliminan células dañadas o muertas del cuerpo. Esto es vital para el mantenimiento de la
homeostasis y la reparación de tejidos.
• Reconocimiento de patrones moleculares. Pueden reconocer patrones moleculares
conservados en los patógenos, como los patrones del ácido ribonucleico (ARN) y del ácido
desoxirribonucleico (ADN) bacteriano. Esto les permite identificar la presencia de agentes
infecciosos.
• Longevidad y persistencia. Pueden residir en los tejidos durante largos períodos de tiempo
y mantener una vigilancia constante contra posibles amenazas.
• Movilidad de las células. Puesto que son células móviles, algunos macrófagos presentan
repliegues en su membrana plasmática. Cuando se disponen a fagocitar partículas de gran
tamaño, pueden fusionarse con otras células para formar lo que algunos autores
denominan “célula gigante de cuerpo extraño”, un macrófago gigante multinucleado.
Funciones de los macrófagos
• Fagocitosis: cuando se produce la invasión
microbiana y se desarrolla la inflamación, los monocitos
sanguíneos responde a los PAMP y DAMP, uniéndose a las
células endoteliales vasulares de un modo similar a los
neutrófilos. Los macrófagos son atraídos no solamente por
los productos bacterianos y los componentes del
complemento, como C5a, si no también por DAMP liberadas
en las células de los tejidos dañados
• Se especializan en la fagocitosis, que implica la
captura y degradación de partículas extrañas, como
bacterias, virus, hongos y células muertas. Al fagocitar
patógenos, los macrófagos ayudan a eliminar las infecciones
y prevenir su propagación.
• Presentación de antígenos. Desempeñan un papel fundamental en la presentación de
antígenos a las células del sistema inmunológico adaptativo, como los linfocitos T. Con ello,
inician y regulan respuestas inmunitarias específicas.
• Regulación de la inflamación. Cumplen un papel en la resolución de la inflamación. Después
de que se elimina la amenaza inicial, los macrófagos antiinflamatorios (M2) contribuyen a
reducir la respuesta inflamatoria y promover la curación del tejido.
• Los macrófagos reconocen la lesión tisular, promueven el reclutamiento de neutrófilos a los
monocitos, en su papel de células centinela, los macrófagos desencadena la emigración de
los neutrófilos desde los vasos sanguíneos.
• Limpieza de desechos. Además de eliminar patógenos, los macrófagos también fagocitan
células muertas, detritos celulares y componentes celulares dañados. Esto ayuda a
mantener el equilibrio en el entorno tisular y prevenir la acumulación de materiales no
deseados.
• Promoción de la reparación tisular. También participan en la remodelación del tejido y la
promoción de la cicatrización de heridas. Liberan factores de crecimiento y otras señales
que estimulan la regeneración celular y la formación de nuevos vasos sanguíneos.
• Vigilancia constante. Residen en los tejidos y realizan una vigilancia constante en busca de
signos de infección o daño. Su presencia continua ayuda a detectar y responder
rápidamente a cualquier amenaza.
• Interacción con otros tipos celulares. Interactúan con una variedad de células
inmunológicas y no inmunológicas en el cuerpo, incluidos otros tipos de leucocitos, células
dendríticas y células epiteliales, para coordinar respuestas inmunológicas y mantener la
homeostasis.
Neutrófilos
Para empezar, debemos tener claro que los neutrófilos son uno de los distintos tipos
de leucocitos (glóbulos blancos) que se encuentran en la sangre. Existen varios tipos de leucocitos,
y se pueden dividir de la siguiente forma:
• Granulocitos: tienen un citoplasma granular y un núcleo multilobulado. También se
denominan leucocitos polimorfonucleares. Dentro de ellos se encuentran:
• Neutrófilos: células que se encargan de fagocitar y que aumentan rápidamente como
“cayados” o “en banda” en infecciones agudas.
• Eosinófilos: intervienen en la reacción inflamatoria a la lesión tisular y en las alergias.
• Basófilos: Sus gránulos producen histamina y heparina, haciendo que lleguen más
mediadores de inflamación a la zona afectada.
• Agranulocitos: tienen un citoplasma transparente.
• Linfocitos: tienen un núcleo redondo que casi llena las células. Sostienen el sistema
inmunitario y se clasifican en linfocitos B y T.
• Monocitos: son los más grandes de todos los leucocitos, y su función es fagocitar. Tienen un
núcleo en forma de herradura, con gran capacidad de movimiento. Migran hacia el interior
de los tejidos conjuntivos donde se denominan histiocitos o macrófagos. Se suelen observar
en trastornos crónicos.
Función
Los neutrófilos constituyen la mayor fracción de células sanguíneas producidas por la médula
ósea. Son nuestros «primeros respondedores» que desempeñan el papel de la primera línea de
defensa contra los organismos infecciosos que entran en nuestros cuerpos.
Se dirigen a los invasores externos al «comerlos», un proceso conocido como fagocitosis, o al
llevarlos a la célula en un proceso llamado endocitosis.
Una vez que el organismo extraño está dentro del neutrófilo, se «trata» con enzimas que
resultan en la destrucción del organismo. Los neutrófilos también ayudan a regular la respuesta
inmune en general.
Estas células tienen una vida útil muy corta, que en promedio es de solo 8 horas, pero nuestros
cuerpos producen aproximadamente 100 mil millones de estas células cada día
función es identificar y fagocitar microorganismos invasores. Es decir, tienen una función
importante ante la respuesta inflamatoria local y sistémica, así como una acción microbicida.
La vida media de los neutrófilos en la sangre periférica es corta, teniendo una media de unas 10
horas. En perros y gatos el rango de recuento de neutrófilos es de:
• Perro 2,95 – 11,64 K/μL
• Gato 2,30 – 10,29 K/μL
Los neutrófilos se crean en la médula ósea (por un proceso llamado hematopoyesis) y se liberan al
torrente sanguíneo según la demanda de los mismos. Algunos de ellos también se marginan en las
paredes de los vasos sanguíneos y se liberan hacia el torrente cuando hay demanda de ellos (por
ejemplo, en situaciones de inflamación). Por regla general, tanto en perros como en gatos, existe
un neutrófilo en sangre circulante por cada neutrófilo en las paredes de los vasos sanguíneos.
Los precursores de este tipo de células son los mismos que los de los macrocitos, que se
denominan: unidad formadora de colonias granulocítico-macrofágicas CFU-GM. Por un proceso de
mitosis se genera la CFU-G (formadora de neutrófilos) y la CFU – M (formadora de monocitos).
Anatomía y estructura
Los neutrófilos se pueden ver claramente bajo el microscopio como células, con una característica
de 2 a 5 lóbulos en el núcleo, y que se tiñen de rosa o morado con tintes neutros. El término «PMN»
o leucocito polimorfonuclear se refiere a este hallazgo
Recuento de neutrófilos
Un recuento ANC normal o absoluto de neutrófilos suele estar entre 2500 y 7500 neutrófilos por
microlitro.
Los niveles de neutrófilos inferiores a 2500 se conocen como neutropenia, aunque el grado de
disminución es importante. Un conteo menor de 1000 es lo más grave y puede predisponer
seriamente a alguien a las infecciones.
Condiciones con un número anormal de neutrófilos
Cuando los médicos controlan un recuento sanguíneo completo (CBC, por sus siglas en ingles) o un
recuento de glóbulos blancos (WBC, por sus siglas en ingles), la anomalía más común es un aumento
o una disminución en el número esperado de neutrófilos.
La prueba de neutrófilos es, por lo tanto, una parte muy importante de la evaluación de la
enfermedad en el laboratorio.
Causas de la neutrofilia
Pensar en la función de los neutrófilos hace que un aumento en el número sea más fácil de
entender. Los mecanismos que pueden aumentar el número de estos glóbulos blancos incluyen:
▪ Reactivo: con la neutrofilia reactiva hay un aumento en el número de estos
glóblulos en respuesta a infecciones o estrés. Las hormonas del estrés en nuestro
cuerpo provocan que se libere una cantidad mayor a la esperada de estas células de
la médula ósea.
▪ Proliferativo (aumento de la producción en la médula ósea): este tipo se refiere a
un aumento en el número de neutrófilos causado por un crecimiento de su
producción en la médula ósea. Esto se ve más comúnmente con cánceres, como la
leucemia mielocítica aguda.
▪ Demarginación: los neutrófilos a menudo «viven» unidos al revestimiento de los
vasos sanguíneos. Estos neutrófilos pueden quedar «demarcados» y circular en el
torrente sanguíneo debido al estrés, las infecciones y, a veces, el ejercicio.
Condiciones que pueden causar neutropenia
A través de los mecanismos anteriores, un recuento reducido de neutrófilos podría deberse a:
▪ Quimioterapia.
▪ Anemia aplásica.
▪ Exposicion a la radiación.
▪ Mielodisplasia.
▪ Cánceres relacionados con la sangre que se infiltran en la médula ósea, como la
leucemia.
▪ Infecciones virales.
▪ Infecciones abrumadoras (sepsis).
▪ Infecciones por Rickettsias.
▪ Fiebre tifoidea.
▪ Hiperesplenismo.
▪ Reacciones medicamentosas, por ejemplo, a penicilina, ibuprofeno y fenitoína.
▪ Hiperglucemia.
▪ Deficiencia de vitamina B12 (anemia megaloblástica) y deficiencia de ácido fólico.
▪ Neutropenia de Kostmann (una condición genética que afecta a niños pequeños).
▪ Idiosincrásico (lo que significa que nadie sabe con certeza por qué el recuento de
neutrófilos es bajo).
BIBLIOGRAFÍA:
Inmunología veterinaria
IAN TIZARD
Tizard, I. R. (2018). Inmunología Veterinaria (10.a ed.). Elsevier España, S.L.U.
CAPITULO 6
Cline, M. Histiocytes and Histiocytosis. Blood.
Dudek, R. W. High-Yield Histology (2nd ed.). Philadelphia: Lippincott Williams &
Wilkins.
Gartner, L., & Hiatt, J. Texto Atlas de Histología (2nd ed.). McGraw-Hill
Interamericana Editores.
Gordon, S. The macrophage: Past, present and future. European Journal of
Immunology.
Hume, D. A. The mononuclear phagocyte system. Current Opinion in Immunology.
Interpretación del hemograma canino y felino – Alan H. Rebar