Ptiriasis Merged
Ptiriasis Merged
VI Enfermedades
eritemato-pápulo-escamosas
Contenido
Capítulo 45. Pitiriasis rosada Capítulo 48. Psoriasis
Capítulo 46. Pitiriasis rubra pilar Capítulo 49. Liquen plano
Capítulo 47. Poroqueratosis
CAPÍTULO
Pitiriasis rosada 45
Sinonimia Etiopatogenia
Pitiriasis rosada de Gibert, pitiriasis circinata, roséola annu- Se desconoce la causa; se ha sugerido un proceso infeccioso
lata, herpes tonsurans maculosus. exantemático viral por la forma de presentación, los pródro-
mos y la ausencia de recurrencias; se han demostrado en la
piel y saliva el herpesvirus 7 y menos a menudo el virus del
Definición herpes simple-6 (HSV-6), así como linfocitos CD4+, que
Dermatosis inflamatoria, autolimitada, de evolución breve, orientan hacia una infección sistémica activa; sin embargo, no
caracterizada por la aparición inicial de una lesión única, y se ha precisado si se trata de una reinfección o reactivación; en
erupción exantemática secundaria de abundantes placas de algunos casos se ha relacionado con HSV-8. También muestra
menor tamaño, eritematoescamosas y ovales, distribuidas vínculo con infecciones de las vías respiratorias y alteraciones
en cuello, tronco y raíz de las extremidades. Son asintomá- inmunitarias como las propias del embarazo y trasplante de
ticas y rara vez recidivantes; se relacionan con herpesvirus órganos; aunque es menos viable, se ha postulado una causa
7 y 6. psicógena. Ciertos fármacos (captopril, metronidazol, isotre-
tinoína, D-penicilamina, levamizol, barbitúricos, bismuto,
ketotifeno, clonidina, omeprazol, terbinafina, sales de oro,
Datos epidemiológicos interferón pegilado, biológicos) e incluso el BCG, pueden
La incidencia es de 85 a 172 por 100 000 habitantes; consti- desencadenar una erupción parecida; recientemente se ha
tuye 0.68 a 2% de la consulta dermatológica. Afecta a cual- relacionado con el virus de la gripe H1N1 o con vacunación
quier raza; se ha indicado que en afroamericanos es más contra el mismo. La lesión inicial ha mostrado vínculo con
grave. En niños afecta la cara y la piel cabelluda, hay pápu- traumatismos, como picaduras de insecto, que podrían ser la
las de evolución más corta y con más cambios pigmentarios vía de entrada de un agente infeccioso; al igual que en la mo-
residuales. Predomina en mujeres de 10 a 35 años de edad nonucleosis, se ha observado mayor diseminación cuando se
(60%), con frecuencia de 14% en menores de 10 años; es administra ampicilina.
excepcional antes de los dos años y después de los 65 años. La participación del sistema inmunitario no es muy clara.
Las lesiones duran semanas y no existe ritmo estacional, Se presenta aumento de células T CD4+ en la dermis super-
pero en Nigeria se ha observado en época de lluvias. Suele ficial, e incremento de células de Langerhans de la epidermis.
haber infecciones concurrentes. Si se presenta en embara- Por otra parte, se ha postulado que las lesiones diseminadas
zo se asocia con abortos espontáneos. dependen de anticuerpos IgM contra queratinocitos.
ERRNVPHGLFRVRUJ
236 Sección VI Enfermedades eritemato-pápulo-escamosas
Cuadro clínico
La lesión inicial, llamada placa primitiva (esquema 45-1) o
medallón heráldico, se presenta en 50 a 90% (límites, 12 a
94%) de los enfermos. Suele afectar el cuello o tronco, pero
puede aparecer en cualquier sitio. Consiste en una placa
oval (múltiple en 5%), asintomática, de color rosado, con
descamación fina, que crece hacia la periferia; puede medir
desde unos milímetros hasta 4 o incluso 10 cm, y persiste
4 a 5 días (figs. 45-1 y 45-2); a veces tiene aspecto eccema-
toso. Luego de 5 a 15 días sobreviene una erupción secun-
daria repentina, que suele afectar el tronco, el cuello y la
parte proximal de las extremidades (78%). Se observan mu-
chas placas ovales pequeñas que miden de 0.5 a 1.5 cm, son
eritematosas y están cubiertas de escamas finas; en perso-
nas de piel morena son más oscuras (fig. 45-3). En 1 a 2 se- Figura 45-1. Pitiriasis rosada: “medallón heráldico”.
manas se extienden en dirección centrífuga, y adoptan una
distribución característica en árbol de navidad siguiendo
las líneas de Langer. Esta etapa también es asintomática,
o se acompaña de prurito moderado (25 a 50%); hay resolu-
ción espontánea en 2 a 6 semanas, aunque a veces dura 3 a
5 meses; la recidiva es excepcional (1-3%); cuando se pre-
senta ocurre en jóvenes, en el primer año no hay medallón
inicial, las lesiones son más pequeñas y la duración es más
corta. Puede quedar hipopigmentación o hiperpigmenta-
ción residual.
Rara vez se observa fiebre, cefalea, malestar general,
artralgias, síntomas respiratorios o gastrointestinales, linfa-
denopatía o afección ungueal. La afección oral (16%), que
ocurre sobre todo en la afección extensa, en niños y en
pacientes de raza negra, suele pasar inadvertida; se han in- A
formado manchas eritematosas, vesículas, ampollas, ulcera-
ciones y hemorragias.
ERRNVPHGLFRVRUJ
Capítulo 45 Pitiriasis rosada 237
puede ser pustular, urticariana, hemorrágica o purpúrica, tipo perficial. Se observan acantosis; espongiosis leve; exocitosis;
eritema multiforme y papular o vesicular; la penúltima afecta paraqueratosis focal; extravasación de eritrocitos; infiltrado
la cara, deja una pigmentación residual y se presenta sobre inflamatorio superficial y perivascular formado por linfocitos,
todo en la cara en jóvenes de piel oscura, y la última en meno- histiocitos y neutrófilos, con pocos eosinófilos (fig. 45- 4);
res de tres años. En pacientes con sida el cuadro clínico de la papilomatosis; homogeneización del colágeno y edema papi-
pitiriasis rosada no se modifica (cuadro 45-1). lar, y extravasación de eritrocitos. En la placa primaria el
infiltrado puede ser más profundo. Se han observado tam-
bién células disqueratósicas, y células gigantes multinuclea-
Datos histopatológicos das. A veces la imagen es psoriasiforme o liquenoide
No existen alteraciones patognomónicas; la imagen es seme-
jante a la de una dermatitis espongiforme perivascular su-
Datos de laboratorio
Puede haber leucocitosis con neutrofilia y aumento de la
Cuadro 45-1. Clasificación clínica de pitiriasis rosada (modifica- sedimentación globular.
da de Urbina, Das, Sudy, et al.)
ERRNVPHGLFRVRUJ
238 Sección VI Enfermedades eritemato-pápulo-escamosas
aplicarse polvos inertes o coloides, y recomendar jabones troversia en cuanto al uso de glucocorticoides sistémicos
suaves o sustitutos de jabón; glicerolado neutro de almi- (véase cap. 169); en algunas ocasiones se ha utilizado
dón; lociones con mentol y fenol u óxido de cinc, o cual- dapsona o diaminodifenilsulfona (DDS) (véase cap. 169).
quier emoliente. El tratamiento se recomienda en casos Se ha observado disminución del prurito y de la dermato-
extensos y pruriginosos. sis con la aplicación de fototerapia con luz ultravioleta B
Si se administra aciclovir, se pueden usar dosis bajas (UVB), con exposiciones diarias en dosis que producen
(400 mg) o altas (800 mg), cinco veces al día durante una eritema, durante 5 a 10 días consecutivos; también hay
semana, o bien, eritromicina. No han mostrado efectivi- mejoría con dosis bajas de UVA-1, iniciando con 10 a 20
dad la claritromicina ni la azitromicina. Ante síntomas J/cm y aumentando a 30 J/cm, 2 o 3 veces por semana; ni
muy intensos se puede aplicar ganciclovir, un glucocorti- la UVB ni la UVA modifica la evolución final de la enfer-
coide tópico o un antihistamínico por vía oral; hay con- medad.
Bibliografía
Ahmed N, Iftikhar N, Bashir U, et al. Efficacy of clarithromycin parison between the efficacy of high dose acyclovir and
in pityriasis rosea. J Coll Physicians Surg Pak 2014;24(11): erythromycin on the period and signs of pityriasis rosea. Indian
802-5. J Dermatol 2010; 55(3):246-8.
Allen RA, Janniger CK, Schwartz RA. Pityriasis Rosea. Cutis Kay MH, Rapini RP, Fritz KA. Oral lesions in pityriasis rosea Cutis
1995; 56:188-202. 1985; 50:276-80.
Amer A, Fischer H, Li X. The natural history of pityriasis rosea in Lim SH, Kim SM, Oh BH, et al. Low-dose Ultraviolet A1 Photothe-
black American children: how correct is the “classic” des- cription? rapy for Treating Pityriasis Rosea. Ann Dermatol 2009;
Arch Pediatr Adolesc Med 2007; 161(5):503-6. 21(3):230-6.
Ayanlowo O, Akinkugbe A, Olumide Y. The pityriasis rosea ca- Mubki TF, Bin Dayel SA, Kadry R. A case of Pityriasis rosea con-
lendar: a 7-year review of seasonal variation, age and sex distribu- current with the novel influenza A (H1N1) infection. Pediatr
tion. Nig Q J Hosp Med 2010;20(1):29-31. Dermatol 2011; 28(3):341-2.
Casavantes L, Bueno D, Arenas R. Pitiriasis rosada de Gibert. Prantsidis A, Rigopoulos D, Papatheodorou G, et al. Detection
Estudio clínico-patológico de 30 pacientes. Dermatología Rev of human herpesvirus 8 in the skin of patients with pityriasis ro-
Mex 1985; 29(3):71-87. sea. Acta Derm Venereol 2009; 89(6):604-6.
Chen JF, Chiang CP, Chen YF, Wang WM. Pityriasis rosea fo- Rassai S, Feily A, Sina N, Abtahian S. Low dose of acyclovir may
llowing influenza (H1N1) vaccination. J Chin Med Assoc 2011; be an effective treatment against pityriasis rosea: a random inves-
74(6):280-2. tigator-blind clinical trial on 64 patients. J Eur Acad Dermatol
Chuh A, Dofitas BL, Comisel GG, et al. Interventions for pityria- Venereol 2011; 25(1):24-6.
sis rosea. Cochrane Database Syst Rev 2007 Apr 18 ;(2). Rebora A, Drago F, Broccolo F. Pityriasis rosea and herpesvi-
Chuh A, Lee A, Zawar V, et al. Pityriasis rosea an update. Indian ruses: facts and controversies. Clin Dermatol 2010; 28(5):
J Dermatol Venereol Leprol 2005; 71(5):311-5. 497-501.
Drago F, Ciccarese G, Rebora A, Parodi A. Relapsing pityriasis Sankararaman S, Velayuthan S. Multiple recurrences in pityria-
rosea. Dermatology 2014;229(4):316-8. sis rosea a case report with review of the literature. Indian J Der-
Drago F, Ciccarese G, Broccolo F, et al. Pityriasis Rosea in Chil- matol 2014; 59(3):316.
dren: Clinical Features and Laboratory Investigations. Dermato- Urbina F, Das A, Sudy E. Clinical variants of pityriasis rosea.
logy 2015;231(1):9-14. World J Clin Cases. 2017;5(6):203-211.
Drago F, Broccolo F, Rebora A. Pityriasis rosea: an update with a Villalon-Gomez JM. Pityriasis Rosea: Diagnosis and Treatment.
critical appraisal of its possible herpes viral etiology. J Am Acad Am Fam Physician 2018;97(1):38-44.
Dermatol 2009; 61(2):303-18. Zawar V. Pityriasis amiantacea-like eruptions in scalp: a novel ma-
Drago F, Rebora A. Treatments for pityriasis rosea. Skin Therapy nifestation of pityriasis rosea in a child. Int J Trichology 2010;
Lett 2009; 14(3):6-7. 2(2):113-5.
Ehsani A, Esmaily N, Noormohammadpour P, et al. The com-
ERRNVPHGLFRVRUJ
CAPÍTULO
Pitiriasis rubra pilar 46
B. Juvenil.
Sinonimia III. Clásica.
Lichen ruber acuminatus, pityriasis pilaris, enfermedad de IV. Circunscrita.
Devergie. V. Atípica.
C. Relacionada con el virus de la inmunodeficiencia hu-
mana (VIH).
Definición
Enfermedad de causa desconocida, hereditaria o adquirida, Cuadro clínico
caracterizada por pápulas foliculares hiperqueratósicas y
placas eritematoescamosas, que predomina en las salientes Dermatosis diseminada que predomina en el dorso de ma-
óseas, y puede acompañarse de queratodermia palmoplan- nos, dedos, cara externa de antebrazos, muñecas, codos y
tar y evolucionar a eritrodermia. La evolución es variable: a rodillas, constituida por abundantes pápulas foliculares de
veces crónica y recidivante, en general benigna, y rara vez 2 a 3 mm, del color de la piel, rojas, blanquecinas o amari-
mortal. llentas, acuminadas, y con un tapón córneo (figs. 46-1 y
46-2). A veces forma placas psoriasiformes; en las superfi-
cies articulares los pliegues están claramente marcados
Datos epidemiológicos
Dermatosis rara; ocurre un caso en 5 000 a 50 000 enfermos
de la piel, y constituye sólo 0.025 a 1.3% de las consultas der-
matológicas. Se presenta en ambos sexos y en cualquier raza,
desde el nacimiento hasta los 70 años de edad; predomina
durante el primer o quinto decenio de la vida. Las formas
clásica juvenil y del adulto son las más frecuentes (86%).
Etiopatogenia
Se desconoce; es un trastorno de la queratinización que
involucra el retinol y el metabolismo y transporte de la
A
vitamina A. El tipo familiar tiene herencia autosómica do-
minante, expresividad variable y poca penetrancia, recien-
temente se ha involucrado una mutación en el gen CARD14
que codifica para caspasa; por lo general empieza durante
la niñez. La forma adquirida se relaciona con infecciones,
cuadros febriles, medicamentos (imiquimod), tumores ma-
lignos, enfermedades autoinmunes y traumatismos. Se cree
que cuando sobreviene después de cuadros infecciosos seu-
dogripales depende de liberación masiva de citocinas y una
respuesta inflamatoria que altera el epitelio folicular y cu-
táneo.
Clasificación
(Modificada de Griffiths y González-López.)
A. Del adulto.
B
I. Clásica.
II. Atípica. Figura 46-1. A y B. Pitiriasis rubra pilar.
ERRNVPHGLFRVRUJ
240 Sección VI Enfermedades eritemato-pápulo-escamosas
A B
Figura 46-3. A. Queratodermia en pitiriasis rubra pilar. B. Forma eritrodérmica.
ERRNVPHGLFRVRUJ
Capítulo 46 Pitiriasis rubra pilar 241
Datos histopatológicos
Hiperqueratosis difusa, en especial folicular; el tapón cór-
neo está atravesado por un pelo atrófico o trozado; se ob-
serva hiperqueratosis que alterna ortoqueratosis con para-
queratosis vertical y horizontal (modelo en tablero de
ajedrez), acantosis, procesos interpapilares ensanchados o
alargados, infiltrado linfocítico leve e inespecífico, y vasodi-
latación. Es posible que haya atrofia de glándulas sebáceas
o falta de éstas, e hipertrofia del músculo erector del pelo
(fig. 46-6). Rara vez se observan eosinófilos, acantólisis y
disqueratosis acantolítica.
Figura 46-6. Paraqueratosis en tablero de ajedrez (HE, 40×).
Pronóstico
Es bueno para la vida, aunque la enfermedad es crónica y en menos de tres años (80%); en la forma atípica no existe
resistente al tratamiento. Las clásicas casi siempre remiten probabilidad de regresión, y en la juvenil circunscrita la
evolución es incierta. La relacionada con VIH es grave,
y puede ser mortal.
Diagnóstico diferencial
Queratosis pilar, eccemátides foliculares (fig. 10-1), frino-
derma y psoriasis (figs. 48-13 y 48-20).
Tratamiento
Puede curar sola. No hay medicamentos específicos. En las
formas circunscritas se recomienda tratamiento por vía tó-
pica, y en las generalizadas el mismo tratamiento aunado al
A sistémico. Se utilizan: lubricación, antihistamínicos, com-
presas húmedas, pomadas saliciladas, urea, calcipotriol
(véase cap. 169), tacalcitol, nicotinamida, tazaroteno o al-
quitranes. Cuando fracasan los anteriores, se administra
vitamina A en dosis altas, 150 000 a 300 000 UI/día durante
dos meses, con reducción de la dosis e interrupción para
evitar la toxicidad. Los retinoides se consideran de primera
línea, aunque hay recurrencia en 17% (véase cap. 169). Se
utiliza isotretinoína o acitretina, 0.5 a 1 mg/kg/día por vía
oral hasta la remisión de los síntomas, y se continúa con
dosis de sostén de 5 a 10 mg (cap. 2); también se usa alitre-
tinoína. Ha llegado a utilizarse el metotrexato (véase cap.
169), 10 a 25 mg por semana en dosis única dividida en tres
partes, que se administran cada 12 h; debe valorarse la pro-
porción riesgo: beneficio. Muestra respuesta a psoralenos
B
más luz ultravioleta A (PUVA), UVA1 y UVB de banda an-
Figura 46-5. A y B Pitiriasis rubra pilar: atípica juvenil. gosta, pero empeora con imiquimod. No está bien valorado
ERRNVPHGLFRVRUJ
242 Sección VI Enfermedades eritemato-pápulo-escamosas
el tratamiento con el método de Goeckerman (cap. 48), fo- necrosis factor-α [TNF-α]) han mostrado respuesta a los
toféresis, ciclosporina A (véase cap. 169), metotrexato (véa- 5 meses en las formas de adultos (véase cap. 169), como in-
se cap. 169), azatioprina (véase cap. 169), estanozolol, ni fliximab, adalimumab, etanercept, y ustekinumab; en los
con vitamina D3 (véase cap. 169). Los medicamentos bioló- pacientes con infección por VIH la pitiriasis muestra res-
gicos inhibidores del factor de necrosis tumoral-α (tumor puesta a los antirretrovirales.
Bibliografía
Abbott RA, Griffiths WA. Pityriasis rubra pilaris type 1 sponta- Griffiths WAD. Pityriasis rubra pilaris: the problem of its classifica-
neously resolving after 20 years. Clin Exp Dermatol 2009; tion (Letter). J Am Acad Dermatol 1992; 26:140-1.
34(3):378-9. Iredale HE, Meggitt SJ. Photosensitive pityriasis rubra pilaris.
Allison DS, el-Azhary RA, Calobrisi SD, et al. Pityriasis rubra Clin Exp Dermatol 2006; 31(1):36-8.
pilar in children. J Am Acad Dermatol 2002; 47:386-9. Klein A, Landthaler M, Karrer S. Pityriasis rubra pilaris: a review
Amann PM, Susic M, Glüder F, et al. Alitretinoin (9-cis retinoic of diagnosis and treatment. Am J Clin Dermatol 2010; 11(3):
acid) is effective against pityriasis rubra pilaris: a retrospective 157-70.
clinical study. Acta Derm Venereol 2015;95(3):329-31. Marrouche N, Kurban M, Kibbi AG, Abbas O. Pityriasis rubra
Bravo EA, Carrion L, Paucar SM, et al. Successful treatment of pilaris: clinicopathological study of 32 cases from Lebanon. Int J
pityriasis rubra pilaris with adalimumab-case report. Dermatol Dermatol 2014; 53(4):434-9.
Online J 2014; 20(4):223-74. Pérez-Hernández J, Frías-Ancona G, Hierro-Orozco S. Opcio-
De D, Dogra S, Narang T, Radotra BD, Kanwar AJ. Pityriasis nes terapéuticas de la pitiriasis rubra pilaris; revisión. Dermatol
rubra pilaris in a HIV-positive patient (Type 6 PRP). Skin- med CMQ 2008; 6(3):180-6.
2008; 7(1):47-50. Petrof G, Almaani N, Archer CB, et al. A systematic review of the
Dicken CH. Treatment of classic pityriasis rubra pilaris. J Am Acad literature on the treatment of pityriasis rubra pilaris type 1 with
Dermatol 1994; 31:997-9. TNF-antagonists. J Eur Acad Dermatol Venereol 2013;27(1):
Eytan O, Sarig O, Sprecher E, van Steensel MA. Clinical res- e131-5.
ponse to ustekinumab in familial pityriasis rubra pilaris caused by Rodríguez O. Pitiriasis rubra pilaris. Dermatología Rev Mex
a novel CARD14 mutation. Br J Dermatol 2014; 171(2):420-2. 1981; 25(3):339-423.
Garcovich S, Di Giampetruzzi AR, Antonelli G, et al. Treatment Vergilis-Kalner IJ, Mann DJ, Wasserman J, et al. Pityriasis ru-
of refractory adultonset pityriasis rubra pilaris with TNF-alpha bra pilaris sensitive to narrow band-ultraviolet B light therapy. J
antagonists: a case series. J Eur Dermatol Venereol 2010; Drugs Dermatol 2009;8(3):270-3.
24(8):881-4. Vila-Mas AT, García-Muret MP, Alomar A. Pitiriasis rubra pilar.
Gómez-Moyano E, Crespo-Erchiga A, Vera-Casaño A, et al. Piel 2003; 18(8):409-15.
Pitiriasis rubra pilaris acantolítica durante tratamiento con imiqui- Yang CC, Shih IH, Lin WL, et al. Juvenile pityriasis rubra pilaris:
mod 5% crema. Actas Dermosifiliogr 2010; 101(10):898-900. report of 28 cases in Taiwan. J Am Acad Dermatol 2008;
González-López A, Velasco E, Pozo T, Del Villar A. HIV asso- 59(6):943-8.
ciated pityriasis rubra pilaris responsive to triple antiretroviral Zhang YH, Zhou Y, Ball N, et al. Type I pityriasis rubra pilaris:
therapy. Br J Dermatol 1999; 140(5):931-4. upregulation of tumor necrosis factor alpha and response to adali-
mumab therapy. J Cutan Med Surg 2010; 14(4): 185-8.
ERRNVPHGLFRVRUJ
CAPÍTULO
Pitiriasis versicolor 95
ERRNVPHGLFRVRUJ
520 Sección XII Micosis superficiales
B
B
Figura 95-2. A. Pitiriasis versicolor interciliar en un lactante.
B. Pitiriasis versicolor facial del adulto.
ERRNVPHGLFRVRUJ
Capítulo 95 Pitiriasis versicolor 521
ERRNVPHGLFRVRUJ
522 Sección XII Micosis superficiales
Figura 95-5. Pitiriasis versicolor punteada: observación Figura 95-7. Pitiriasis versicolor: observación con luz de
con el dermatoscopio. Wood.
Datos de laboratorio
Si se raspa con una cucharilla o con la uña, queda una mar-
ca en la piel por desprendimiento de las escamas (signo de
Besnier o del uñazo). Con luz de Wood se observan mejor
las lesiones clínicas (de color amarillo-dorado), sobre todo
aquellas poco notorias (fig. 95-7). Con la implementación
de la dermatoscopia se ha facilitado el diagnóstico (fig. 95-5).
En el examen directo con potasa al 20 a 40%, o con la prue-
ba de la cinta adhesiva transparente (Scotch tape test) se
aprecian las esporas de 3 a 6 µm en racimos de uvas, y los
filamentos cortos. Esta observación es más evidente con el
uso de tinta Parker azul, o negro de clorazol (fig. 95-8). Una
técnica sencilla y fidedigna es la biopsia de superficie con
cianoacrilato y tinción de PAS (ácido peryódico de Schiff).
En foliculitis es más práctica, sensible y específica la tinción
de Gram. El cultivo debe realizarse en medios enriquecidos
con lípidos, como aceite de oliva al 10% o Dixon modificado
(fig. 95-9). Todas las especies son lipofílicas, con excepción
A
B
Figura 95-8. Malassezia spp.: examen directo con tinta
Figura 95-6. A y B. Foliculitis por Malassezia spp. Parker azul.
ERRNVPHGLFRVRUJ
Capítulo 95 Pitiriasis versicolor 523
Bibliografía
Arenas R. Micología Médica Ilustrada. 5ta ed. México. McGraw- Crespo-Erchiga V, Ojeda-Martos A, Vera-Casaño A, et al.
Hill Interamericana, 2013:99-112. Malassezia globosa as the causative agent of pityriasis versicolor.
Bouassida S, Boudaya S, Ghorbel R, et al. Pityriasis versicolor Br J Dermatol 2000; 143:799-803.
de l’enfant: étude rétrospective de 164 cas. Ann Dermatol Vene- Cuce LC, Belda JW, Ribiero EB. Itraconazole in the treatment of
reol 1998; 125:581-4. pityriasis versicolor: comparison between 5 and 7 days of
Cantrell WC, Elewksi BE. Can pityriasis versicolor be treated with treatment. Rev Inst Med Trop Sao Paulo 1990; 32:181-184.
2% ketoconazole foam? J Drugs Dermatol 2014; 13(7):855-9. Difonzo EM, Faggi E. Skin diseases associated with Malassezia
Chanussot C, Arenas R. Foliculitis por Malassezia sp. Dermatol species in humans. Clinical features and diagnostic criteria. Para-
Rev Mex 2006; 50(1):20-25. sitologia 2008; 50(1-2):69-71.
ERRNVPHGLFRVRUJ
130 Lecciones de dermatología
Pitiriasis versicolor
La pitiriasis versicolor (mal llamada “tiña versicolor”) es la
micosis más superficial conocida, es causada por Malas-
sezia globosa y Malassezia furfur, son una serie de levadu-
ras que forman parte de un complejo lipof ílico constituido
por diferentes especies de Malassezia. Figura 8-23 Pitiriasis versicolor hipocromiante.
Cuando se encuentran estos hongos como flora nor-
mal de la piel grasosa (piel cabelluda, cara anterior y pos-
terior del tronco) sin formas filamentosas, se habla de la
fase infectante de: M. globlosa o M. furfur, cuando se ob-
servan formas levaduriformes pequeñas se considera que
sólo es parte de la flora habitual, o bien que está asociada a
la pitiriasis de la cabeza (caspa) y la dermatitis seborreica.
M. globosa y M. furfur serían entonces las formas patóge-
nas de este gran complejo, cuando las condiciones de calor
epi y humedad del medio ambiente son propicias. Así que esta
micosis se presenta en zonas húmedas y calientes, en donde
llega a ser endémica: los trópicos y las costas.
topo La topografía que presenta es en el tronco por ambas
caras, puede subir al cuello, la cara y hasta la piel cabelluda y
bajar a nalgas y raíces de las extremidades en casos muy ex- Figura 8-24 Pitiriasis versicolor hipocromiante.
morfo tensos. La morfología es característica, inicia como discretas
manchas eritematosas cubiertas con una escama muy delga-
da (como salvado) que pronto toman dos aspectos: hipocro- La enfermedad persiste mientras las condiciones de
miante o hipercromiante (figuras 8-22 a 8-24). En México humedad y calor se prolonguen. Cuando el paciente cam-
predomina la primera. En este caso se trata de manchas un bia de localidad a sitios más fríos, la enfermedad tiende
poco más claras de la piel, raras veces acrómicas (formas vi- a desaparecer de manera espontánea y vuelve a activarse
tiligoides), lenticulares, confluentes, bien limitadas, de bor- cuando el paciente regresa a sitios calientes.
des no activos como deshilachados, con esa fina escama ya El diagnóstico es fácil, pues basta raspar las lesiones
indicada y prácticamente sin prurito, algunas personas dicen o pegar una tira adhesiva transparente sobre las lesiones y
sentir cierta sensación mínima en las lesiones. Cuando son después pegarla a un portaobjetos para ver directamente al
hipercrómicas, toman un color café claro; de ahí el nombre microscopio los blastoconidios con filamentos cortos, lo
de pitiriasis, “fina escama” y versicolor “varios colores”. que da la conocida imagen de “espagueti con albóndigas”.
Capítulo 8 Micosis 131
10 Eccemátides*
Clasificación
I. Eccemátides o paraqueratosis figuradas.
II. Eccemátides o paraqueratosis eruptivas.
a) Psoriasiformes.
b) Pitiriasiformes.
c) Foliculares.
III. Paraqueratosis infecciosa.
Estas variedades son esquemáticas, ya que pueden en-
contrarse estados transitorios.
ERRNVPHGLFRVRUJ
78 Sección II Dermatosis reaccionales
ERRNVPHGLFRVRUJ
Capítulo 10 Eccemátides 79
las eccemátides pitiriasiformes. Recientemente se ha pro- están tan pegadas a la superficie y puede haber ligera es-
puesto una variedad con acentuación folicular que podría pongiosis.
corresponder a esta forma clínica.
Paraqueratosis infecciosa. Se describió en heridos de
guerra; se caracteriza por un foco primario eccematoso con Diagnóstico diferencial
un componente infeccioso, y lesiones similares disemina- Pitiriasis versicolor (fig. 95-1), pitiriasis rosada de Gibert
das a distancia. Esta forma parece corresponder mejor a un (fig. 45-1), tiñas de la piel lampiña (fig. 94-9), sifílides (fig.
eccema numular (fig. 10-3). También se ha llegado a consi- 51-7), psoriasis (fig. 48-2), parapsoriasis (fig. 157-1), eritema
derar eccemátide a la dermatitis vesiculosa de las manos anular centrífugo (fig. 162-1), dermatitis solar hipocromian-
consecutiva a dermatitis por contacto en los pies. Para algu- te (fig. 24-2), pitiriasis alba (figs. 24-1 a 24-3), pitiriasis rubra
nos investigadores las eccemátides acromiantes o dartos pilar (fig. 46-1), queratosis pilar tubercúlide micronodular
corresponden a la pitiriasis alba que afecta la cara, de etio- (fig. 83-12).
logía desconocida y no infecciosa (cap. 24).
Tratamiento
Datos histopatológicos El tratamiento es sencillo: evitar jabones, agua calcárea, ex-
En la epidermis hay espongiosis sin grandes vesículas, posición al sol; se usan medidas generales con sustitutos de
exocitosis de linfocitos, paraqueratosis y formación de esca- jabón, emolientes y pastas inertes con glicerolado neutro
mocostras. En dermis, vasodilatación, edema e infiltrados de almidón, a veces con un queratolítico como ácido salicí-
inflamatorios leves de linfocitos con disposición perivascu- lico, o un reductor como alquitrán de hulla al 1 o 3%, en
lar. Cuando el proceso es crónico, la imagen es psoriasifor- ocasiones y en forma transitoria un glucocorticoide local
me con espongiosis y se cataloga como eccema subagudo. (véase cap. 169). Si se localiza un foco infeccioso se admi-
A veces el patrón es psoriasiforme, pero las papilas no nistra el antibiótico específico.
ERRNVPHGLFRVRUJ