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U Boot

La batalla del Atlántico (1940-1941) se centró en los esfuerzos aliados por mantener las rutas marítimas hacia las islas Británicas frente a la amenaza de los U-boot alemanes. Bajo el mando de Karl Dönitz, los U-boot adoptaron nuevas tácticas que llevaron a un aumento significativo en las pérdidas de embarcaciones mercantes británicas, conocido como el 'Momento feliz'. Sin embargo, a partir de 1941, los aliados implementaron contramedidas efectivas que comenzaron a mitigar la amenaza de los submarinos alemanes.

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U Boot

La batalla del Atlántico (1940-1941) se centró en los esfuerzos aliados por mantener las rutas marítimas hacia las islas Británicas frente a la amenaza de los U-boot alemanes. Bajo el mando de Karl Dönitz, los U-boot adoptaron nuevas tácticas que llevaron a un aumento significativo en las pérdidas de embarcaciones mercantes británicas, conocido como el 'Momento feliz'. Sin embargo, a partir de 1941, los aliados implementaron contramedidas efectivas que comenzaron a mitigar la amenaza de los submarinos alemanes.

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U-BOOT – LA BATALLA DEL ATLANTICO (Período 1940-1941 – Momento feliz)

La batalla del Atlántico fue una campaña centrada en torno a los esfuerzos de los aliados por introducir y sacar
recursos de las islas Británicas a través de las rutas marítimas del Atlántico. Para ello, inicialmente, se emplearon unos
3.000 buques mercantes británicos. En septiembre de 1939, los alemanes intentaron evitar este movimiento utilizando
unidades navales de superficie, como el Acorazado Bismarck, la fuerza aérea alemana y su flota de U-boot (Untersee-
Boot, buque submarino) de la Kriegsmarine.
Para combatirlos, los aliados desplegaron fuerzas defensivas para mantener los lazos marítimos británicos con el
mundo exterior. Participaron la Armada británica, la Armada Real canadiense y la Marina estadounidense, además de
grupos aéreos como el mando costero de la RAF. La campaña también se vio afectada por los servicios de inteligencia
situados en Bletchley Park (Inglaterra). En este aspecto de la batalla, los británicos disfrutaron de una ventaja
considerable al descifrar las codificadoras Enigma utilizadas por las comunicaciones militares alemanas y parte esencial
de las operaciones de los submarinos. La información obtenida de estas fuentes se conocía como Ultra.
Al inicio de la de la batalla del Atlántico los U-boot aún eran torpederos sumergibles más que verdaderos submarinos.
Alcanzaban velocidades limitadas y requerían mucho tiempo en la superficie para recargar las baterías y completar los
suministros de aire. Los U-boot se sumergían sólo para evitar su detección, ya que una vez inmersos la velocidad
pasaba de unos 17 nudos a menos de 10 y la capacidad de atacar disminuía considerablemente. Con la aparición de los
convoyes, en 1917, mediante los cuales los aliados comenzaron a agrupar sus buques mercantes y protegerlos con
escoltas navales y aviones, y con el posterior desarrollo de equipos de detección submarina como el sónar, la amenaza
de los U-boot pareció llegar a su fin en los últimos años de la década de 1930. Ésta era la opinión de la Armada
británica, compartida por algunos miembros de la Kriegsmarine. En realidad, a pesar de algunos éxitos después del
estallido de la guerra, en 1939, la amenaza de los U-boot pareció estar bajo control en 1940.
Después de la caída de Francia, en junio, los U-boot empezaron a operar desde puertos atlánticos, de manera que
recortaron considerablemente el tiempo de entrada y salida de los accesos a las Islas británicas. Esto les permitió pasar
mucho más tiempo apostados a la caza de navegación mercante. Las necesidades de los aliados crecieron debido a los
infortunios militares que azotaron a Gran Bretaña en 1940; se produjo escasez de escoltas navales y de equipo aéreo y
técnico, como radares y sonares.
Bajo la dirección de Karl Dönitz, la flota alemana de U-boot adoptó tácticas y métodos operativos totalmente nuevos.
Para evitar la detección por medio de sonar, los U-boot empezaron a atacar en la superficie y por la noche, cuando sus
siluetas bajas resultaban mucho más difíciles de localizar. Además, en un esfuerzo por eludir a las escoltas que
acompañaban a cada convoy, los U-boot atacaban en grupos (conocidos como “wolfpack”). En cuanto un convoy era
localizado por los alemanes (ya fuese por avión, por un U-boot individual o por la información derivada de las
intercepciones y las descodificaciones), Dönitz, desde su base en Europa, dirigía a las flotillas hacia el objetivo. El
resultado habitual eran ataques a convoyes que podían durar varios días.
En el otoño y el invierno de 1940-1941, las pérdidas de embarcaciones mercantes escaparon del control. Gran Bretaña
ya se encontraba al borde del desastre. La época pasó a ser conocida para la flota de U- boot como «Momento feliz». A
pesar de todo, los aliados introdujeron rápidamente una serie de contramedidas para enfrentar el reto. A partir
de abril de 1941 se aumentó progresivamente el número de escoltas y se mejoró el nivel de apoyo del radar para
vigilar los convoyes. Con ello se pudo responder a la táctica de ataques nocturnos y en la superficie de los U- boot. La
cobertura aérea alrededor de Gran Bretaña y en el Atlántico mejoró considerablemente. Además, la inteligencia
proporcionada al Almirantazgo y al mando costero de la RAF fue cada vez más eficaz (Ultra).
Los U-boot empezaron a ser redirigidos hacia el Mediterráneo con el fin de colaborar en la guerra de Italia. A finales
del verano de 1941, aunque las pérdidas de la marina mercante británica seguían siendo elevadas, al menos eran
asumibles.

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