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La investigación analiza el impacto de la ansiedad en el desempeño académico de estudiantes de Ciencias Exactas de la UNLP, revelando que la mayoría presenta altos niveles de ansiedad, especialmente las mujeres. Se encontró que los estudiantes con menor ansiedad tienen un mayor promedio de materias aprobadas y un avance más rápido en sus carreras. Se concluye que la ansiedad afecta negativamente el rendimiento académico, sugiriendo la necesidad de intervenciones pedagógicas para mejorar la experiencia evaluativa.

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La investigación analiza el impacto de la ansiedad en el desempeño académico de estudiantes de Ciencias Exactas de la UNLP, revelando que la mayoría presenta altos niveles de ansiedad, especialmente las mujeres. Se encontró que los estudiantes con menor ansiedad tienen un mayor promedio de materias aprobadas y un avance más rápido en sus carreras. Se concluye que la ansiedad afecta negativamente el rendimiento académico, sugiriendo la necesidad de intervenciones pedagógicas para mejorar la experiencia evaluativa.

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El impacto de la ansiedad sobre el desempeño

académico. Una mirada desde la percepción de


estudiantes de Ciencias Exactas de la UNLP
EJE Nº 4. Evaluación

Reseña de Investigación

Soledad Banega1, Eliana Ocolotobiche2 y Alba Güerci2.


1- Facultad de Ciencias de la Salud - UNER; 2- Facultad de Ciencias Exactas - UNLP
[email protected], [email protected], [email protected]

RESUMEN
La ansiedad frente a los exámenes constituye una reacción emocional frecuente entre
los estudiantes. Esto motivó a medir el impacto de esta respuesta, sobre el
desempeño académico de estudiantes universitarios de Ciencias Exactas de la UNLP.
Así, se encuestaron de manera virtual a 20 estudiantes para determinar el nivel de
ansiedad. Se pudo observar que la mayoría de los individuos refieren padecer este
estado emocional en niveles altos, con una leve diferencia significativa en favor de las
mujeres. Con respecto al rendimiento curricular, los estudiantes con un nivel de
ansiedad bajo, tienen un promedio mayor de materias aprobadas (85%), que los que
padecen niveles altos (67%). En adición, los participantes menos ansiosos
demostraron una mayor celeridad en la realización de la carrera, en comparación con
aquellos que describen niveles intermedios y altos. En última instancia, la mayoría de
los encuestados prefiere rendir exámenes escritos en lugar de orales, y de manera
casi equitativa tanto a desarrollar como en el formato de opción múltiple. En
conclusión, se corroboró el impacto negativo de la ansiedad sobre el ejercicio
académico en el ámbito de esta facultad de la UNLP. Esta situación invita a promover
intervenciones pedagógicas dirigidas a mejorar las vivencias individuales en el proceso
de evaluación.

PALABRAS CLAVE: ansiedad; examen; desempeño académico.


1
INTRODUCCIÓN
Si bien los estudios sobre la ansiedad ante exámenes (AE) se vienen desarrollando
desde hace varias décadas, recién hacia mitad del siglo pasado pudieron establecerse
sus bases conceptuales, mediante investigaciones empíricas y sistemáticas. Este
estado refiriere la disposición individual para exhibir ansiedad de forma más intensa y
frecuente de lo habitual, frente a contextos de evaluación, como dar una prueba o
realizar una exposición. Ante esta situación, el estudiante abriga preocupación o
pensamientos irrelevantes que interfieren con la atención, concentración y realización
de la prueba. Este escenario no sólo puede afectar el rendimiento académico, sino
también la salud de los individuos. Diversos trastornos como insomnio, dolores de
cabeza, náuseas y vómitos, pueden surgir de manera previa a la fecha de examen, e ir
exacerbándose conforme se acerca la misma.

Estas reacciones emocionales pueden fundarse en el miedo a perder el futuro


profesional deseado, o en la frustración por el mal desempeño. Cuando superan
niveles controlables puede interferir con la vida del individuo y constituir un serio
problema. Un número significativo de alumnos que fracasan académicamente, no
presentan problemas de aprendizaje sino niveles extremos de AE.

Los efectos de la ansiedad sobre el rendimiento son claros y se producen ante


determinadas condiciones: a) cuando el examen influye en el futuro o la pérdida del
curso; b) cuando el tiempo para su realización es corto; c) cuando la resolución es
compleja y exige mucha concentración. Ante estas condiciones, probablemente un
estudiante ansioso disminuirá su rendimiento de manera considerable (Bausela
Herreras, 2005). También algunas veces la AE puede atribuirse a la escasa
preparación, pobres habilidades, experiencias negativas, poca confianza en sí mismo,
o a una combinación de todas estas razones. En la mayoría de los casos, hay un
agente real o percibido que activa la ansiedad. Puede ser sencillamente una
experiencia previa de bloqueo en un examen o haber sido incapaz de recordar
respuestas que se conocían. La AE puede asentarse en el recuerdo de la percepción
de un trato hostil del evaluador, un criterio de calificación arbitrario o haber
experimentado una crisis de angustia situacional o intensa vergüenza por un pobre
desempeño académico. El temor a que estos escenarios se repitan se generaliza a

2
nuevas situaciones de examen y consecuentemente el intento de evitarlos se expresa
en episodios de ansiedad manifiesta.

Es importante mencionar que la AE depende de diversas variables, como el rasgo de


ansiedad del sujeto, la significancia de la prueba (parcialito, parcial, final) y sus
posibilidades de recuperación y finalmente factores ambientales (aula desconocida,
aspecto de los examinadores, tipo de instrucciones, ruido calor y tiempo disponible).

El impacto de este tópico es de tal significancia pedagógica, que el consenso respecto


a los efectos negativos de la AE de alto nivel, motivó en las últimas décadas el
desarrollo de alternativas para su abordaje. Por ejemplo el desarrollo de espacios
donde se promueva robustecer habilidades para estudiar y rendir, como así también
optimizar el desempeño durante la evaluación mediante técnicas de manejo del
tiempo, jerarquización de los ítems según su dificultad, comprensión de consignas y
aprovechamiento de fuentes de ayuda u orientación. Se entiende que el entrenamiento
de estas capacidades debe orientarse según el tipo de evaluación: pruebas de opción
múltiple, de ensayo o exámenes orales. Si bien estos programas resultan eficaces
para mejorar el rendimiento de alumnos de baja o moderada AE, para los de elevada
AE solo son útiles si se ajustan con intervenciones dirigidas al control de la activación
emocional. En relación, la Facultad de Ciencias Exactas cuenta con talleres de
asistencia pedagógica/psicológica donde se indaga sobre el retraso en las metas y la
performance en la carrera dentro del contexto personal del estudiante.

En el ámbito cognitivo, la AE surge con la activación de esquemas personales


subyacentes, pensamientos automáticos negativos y distorsiones cognitivas. Las auto-
exigencias desproporcionadas y las creencias asociadas al éxito y al fracaso, el
significado atribuido a los errores, la hipersensibilidad a la crítica, entre otros factores,
propician el incremento de la ansiedad en situaciones de exposición social y ante un
examen. Así, la AE emerge durante una transacción estresante a partir de la
percepción de un desequilibrio entre el desafío que se debe enfrentar y los recursos
con que cuenta el individuo para hacerlo.

A pesar de lo expuesto, se observa escasez de intervenciones para disminuir la AE en


estudiantes universitarios y cuyo efecto haya sido evaluado sistemáticamente (2,3).
Para tal fin, se creyó oportuno realizar una evaluación diagnóstica de este estamento
3
en el contexto de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, para a posteriori
encauzar algunas intervenciones de acción, dirigidas a optimizar el rendimiento
académico de estudiantes universitarios que transitan este campo del saber.

METODOLOGÍA UTILIZADA

A través de la herramienta google form se realizó una encuesta semi-estructurada a


estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, quienes participaron
voluntariamente en esta propuesta. La actividad se realizó durante el momento de
exámenes de cierre de cuatrimestre (ciclo lectivo 2022). Se recolectó información de
20 individuos que cursan el último año de las carreras de Biotecnología y Física
Médica. La encuesta fue enviada a través de correo electrónico por docentes
conocidos y accesibles, de esa casa de altos estudios. Este instrumento se conformó
de tres campos a completar. El primero de ellos aludía a información sobre datos
académicos y generales: nombre (opcional), sexo, edad, año de ingreso, cantidad de
materias aprobadas y cantidad de materias cursadas. La segunda sesión refería a una
serie de preguntas en relación a las evaluaciones y preferencias de la modalidad con
la cual se sienten más cómodos (oral o escrita, a desarrollar o multiple choice),
conformidad con los resultados académicos logrados, sensación de sobre exigencia.
También se indagó sobre la asistencia a clase consulta y la utilización de apuntes del
profesor o bibliografía complementaria para la comprensión del marco disciplinar de
cada asignatura. Finalmente la tercera sesión, consistió en la aplicación de una
encuesta que valora el estado emocional mediante una escala (Hospital Anxiety and
Depression Scale-HADS, Zigmond y Snaith, 1983) y que ha sido un instrumento de
evaluación muy utilizado para detectar malestar como ansiedad y depresión, en
poblaciones definidas. Es un instrumento corto (14 ítems) que ha mostrado fiabilidad y
validez, y se utiliza tanto para evaluar el diagnóstico como severidad del trastorno. Las
ventajas de esta encuesta incluyen a) sencillez y brevedad, que aumentan la
probabilidad de adherencia, b) la exclusión de incisos de carácter somático que
pudieran referir a trastornos fisiológicos y c) sus ítems aluden a contenidos relevantes
en contextos de salud, incluyendo respuestas cognitivas, emocionales y de
comportamiento que aluden a la ansiedad y la depresión. Asimismo, se ha

4
implementado en adolescentes, estudiantes universitarios, adultos y personas de
tercera edad (Terol-Cantero y col, 2015). En términos de la valoración métrica de la
ansiedad frente a situaciones de evaluación, sobre un máximo de 15 puntos, los
puntajes entre 0 y 7 fueron considerados como niveles de ansiedad bajos, entre 8 y 10
niveles intermedios y entre 11 y 15 puntos niveles altos de ansiedad.

RESULTADOS

Atento al objetivo de diagnosticar el estatus emocional ante exámenes de esta


población, en primera instancia se caracterizó al grupo de estudiantes abordados. Se
pudo observar que la mayoría de los individuos refieren padecer un nivel alto de
ansiedad frente a situaciones de exámenes. Más de la mitad de la muestra puntúa en
valores mayores a 10. Sólo cinco individuos obtuvieron calificación entre 8 y 10
puntos, considerado como un nivel de ansiedad intermedio. Finalmente, cuatro
participantes con puntuación menor a 8, fueron categorizados con un nivel de
ansiedad bajo (Gráfica 1).

Gráfica 1. Porcentaje de estudiantes con diferentes niveles de AE

En segunda instancia se creyó oportuno evaluar la influencia del género de los


participantes, sobre el estado emocional al momento de rendir un examen. Se
encontraron niveles significativamente altos de ansiedad en las mujeres.

5
Gráfica 2. Influencia del género en relación a los diferentes niveles de AE

También se tuvo en cuenta que el promedio de materias aprobadas, podría guardar


alguna relación con el grado de ansiedad padecido por el individuo, como así también
el tiempo de permanencia en la facultad. Con respecto a los cursos aprobados, los
estudiantes con un nivel de ansiedad bajo, tienen un promedio mayor de materias
aprobadas (85% materias), que los que refieren padecer niveles altos de AE (67 %
materias). En tanto, los participantes con nivel intermedio de ansiedad ostentaron el
menor promedio de materias aprobadas (56 % materias).

Gráfica 3. Porcentaje de materias aprobadas según nivel de AE

En relación a este resultado particular, se puede coincidir en que hay un subtipo de


estudiantes con elevada AE, propensos a crear situaciones desventajosas para sí
mismos. En tal sentido, se ha asociado a la procrastinación como una manifestación

6
conductual de la AE o un correlato de la misma. No alude necesariamente a la falta de
finalización de la tarea, sino más bien a su postergación que tiene como consecuencia,
en algunos casos, no terminarla. Por otro lado, los estudiantes perfeccionistas,
sobreestiman la preparación requerida para aprobar una evaluación, atienden en
exceso contenidos poco relevantes, prolongan innecesariamente el estudio y dudan
del nivel de conocimiento alcanzado, lo cual suele conducirlos a evitar los exámenes.

Por otra parte, el abordaje del período de permanencia en la facultad llevó a evaluar el
impacto de la ansiedad sobre el grado de avance en la carrera. Los resultados
mostrados en la gráfica 4, demuestran una relación entre ambas variables.

Gráfica 4. Porcentaje de alumnos que se demoran en la carrera en relación al nivel de AE

Se observó que el promedio de años de carrera fue menor en los participantes con
bajo nivel de AE (5 años), seguido por aquellos que presentaban nivel intermedio (5,2
años) y la mayor permanencia en la carrera (6,2 años), se muestra deliberadamente
en los en los estudiantes con el nivel más alto de AE. Atento a este resultado, se ha
sugerido que la AE afecta las valoraciones del estudiante y puede disminuir su
autoestima y generar sentimientos de incompetencia que incrementen su malestar y
contribuyen al abandono o la demora indefinida de su carrera. Ciertos trabajos
mencionan que algunos estudiantes no rinden exámenes aun habiéndose preparado
adecuadamente y profundizan sus dificultades para avanzar en la carrera, pudiendo
presentar síntomas depresivos y desmotivación para estudiar.

Desde otra perspectiva, se indagó si existía alguna preferencia en la modalidad de


evaluación por parte de los alumnos. La mayoría de los alumnos optan por exámenes
escritos, y de manera casi equitativa tanto a desarrollar como en el formato de opción
7
múltiple (Gráfica 5). Con respecto a esta tendencia, los varones escogen
preferencialmente rendir evaluaciones de opción múltiple u orales, mientras que las
mujeres mayoritariamente prefieren demostrar sus conocimientos a través de pruebas
a desarrollar. En tal sentido, podríamos pensar en aquellos autores (Bausela Herreras,
2005) que mencionan que la ansiedad promueve la realización de tareas sencillas y
dificulta la ejecución de trabajos complejos. Los sujetos más ansiosos alcanzan mayor
rendimiento frente a tareas simples (por ejemplo exámenes de opción múltiple).
Mientras que ante tareas complejas (pruebas de respuestas alternativas o
elaboradas), los sujetos más ansiosos obtienen peores resultados.

Gráfica 5. Preferencia de modalidad de examen.

Cuanto mayor sean las exigencias de la tarea para procesar y recuperar información,
más se notará la influencia negativa de las interferencias ocasionadas por la ansiedad.
El examen se define como una prueba en la que tenemos que demostrar nuestra
aptitud en determinadas materias. Las personas que experimentan una alta ansiedad
a ser evaluados pueden verse perjudicados en estas situaciones en comparación con
aquellos que no padecen dicho estado emocional (Bausela Herreras, 2005).

CONCLUSIONES

Como corolario podemos decir que los estudiantes universitarios de la Facultad de


Ciencias Exactas de la UNLP, mostraron significativamente ansiedad frente a las
evaluaciones, por lo que se propone como estrategia para mejorar el rendimiento
8
académico, incluir intervenciones didácticas (simulacros de evaluación, clases de
consulta, mayor interacción áulica, mejora del proceso auto-regulatorio de
aprendizaje). Al respecto se rescatan antecedentes positivos (Álvarez Hernández,
2013; Escalona A y Miguel, 1996; Furlan, 2009), que posibilitaron que los estudiantes
enfrentaran de manera más saludable y exitosa las situaciones evaluativas. No
obstante, se presume y proponen nuevos estudios para avanzar con esta propuesta y
continuar analizando las estrategias pedagógicas que ayuden al buen desempeño de
estudiantes universitarios que transitan estas áreas del saber.

BIBLIOGRAFÍA

1. Bausela Herreras E. 2005. Ansiedad ante los exámenes: evaluación e


intervención psicopedagógica. Educere vol. 9 (31): 553-558 Universidad de los
Andes Mérida, Venezuela.

2. Piemontesi S, Heredia D, Furlan, L, Sánchez J y Martínez M. 2012. Ansiedad ante


los exámenes y estilos de afrontamiento ante el estrés académico en
estudiantes universitarios. Anales de Psicología, 28 (1), 89-96.

3. Furlan L, Sánchez J, Heredia D, Piemontesi, S. y Illbele, A. 2009. Estrategias de


aprendizaje y ansiedad ante los exámenes en estudiantes universitarios.
Pensamiento Psicológico, 5 (12), 117-124.

4. Terol-Cantero MC, Cabrera-Perona V, Martín Aragón M. 2015. Revisión de


estudios de la Escala de Ansiedad y Depresión Hospitalaria (HAD) en muestras
españolas. Anales de psicología. Vol 31 (2): 494-503
http://dx.doi.org/10.6018/analesps.31.2.17270.

5. Álvarez Hernández J, Aguilar Parra JM, Fernández Campoy JM, Salguero


García D, Pérez-Gallardo ER. 2013. El estrés ante los exámenes en los
estudiantes universitarios. Propuesta de intervención. International Journal of
Developmental and Educational Psychology. Vol. 2 (1): 179-187.

6. Escalona A y Miguel JJ. 1996. La ansiedad ante los exámenes: evolución


histórica y aportaciones prácticas para su tratamiento. Ansiedad y Estrés, 2 (2-3),
195-209.

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