LA ÉTICA Y LA MORAL
Moral y Ética:
La ética y la moral no son la misma cosa. La moral es las ideas de lo que es “bueno” y lo
que es “malo”, y cómo uno debe comportarse según estas ideas, que fueron formadas y
llegaron a ser una tradición en una cierta sociedad en un cierto período de tiempo. Las
reglas morales pueden ser muy diferentes en países diferentes o incluso en el mismo
país en épocas diferentes. La moral es un fenómeno subjetivo, pues la mayoría de sus
reglas no es un resultado de la necesidad objetiva y la racionalidad. Las reglas morales
son acerca de cómo vestirse, dónde y hasta cuánto uno puede desnudar el cuerpo, qué
giros de lenguaje son decentes y los que no lo son, de qué uno debe sentirse
avergonzado, lo que es “costumbre” hacer y lo que no lo es, etc. Los principios éticos
son objetivos. Ellos son el resultado de la necesidad real y la racionalidad y están
basados en el entendimiento del Camino de la persona hacia la Perfección, hacia Dios.
Esto es lo que Dios intenta explicar a las personas. La ética es la ciencia acerca de la
actitud correcta del hombre hacia: a) Dios (en todos Sus aspectos y manifestaciones), b)
otras personas y todos los seres encarnados y no encarnados, c) el propio camino de
vida.
LA MORAL Se entiende por ‘acción moral’ cualquier acto que haya sido ejecutado
obedeciendo a los mandatos de las leyes morales. Por tanto, no todas las acciones
humanas son susceptibles de recibir una cualificación moral (por ejemplo, desde el punto
de vista ético el estornudar no puede merecer ninguna valoración moral propiamente
dicha, salvo que lo hagamos encima de una persona para fastidiarla, con lo cual lo
valorable moralmente sería nuestra intención de dañar a esa persona, no el acto de
estornudar en sí).
Sólo podemos hablar de acciones morales o inmorales cuando cumplan al menos un
conjunto de condiciones: - Ser una acción que afecte a normas, principios o valores
morales. - Haber sido realizada con libertad, es decir, haber tenido la oportunidad de
elegir entre varias opciones antes de realizar la acción. En el caso de que no exista esa
libertad (por ejemplo, si alguien me obliga a realizar un acto apuntándome con un
revólver), el individuo no puede ser considerado responsable moral de esa acción. - Que
haya sido realizada voluntariamente y siendo consciente de los efectos que iba a producir
esa acción. Por ejemplo, si yo realizo un acto y, sin que yo lo sepa, ese acto causa
trastornos graves a otra persona, no puedo ser considerado responsable moral del daño
causado involuntariamente. - Las intenciones o fines con los que yo he llevado a cabo
esa acción, puesto que puede darse el caso de realizar un acto bueno en sí mismo,
aunque las intenciones que motivaron ese acto fueran inmorales (por ejemplo, alguien
que ayuda económicamente a una familia pobre, aunque lo hace con la secreta intención
de obtener favores sexuales).
O a la inversa: provocar un daño, aunque mis intenciones sean buenas. El filósofo Kant
afirmó al respecto que sólo podían ser consideradas como buenas moralmente aquellas
acciones que hubieran sido ejecutadas exclusivamente por puro respeto al deber moral,
es decir, sin que nos moviera ningún interés particular en realizarlas. Según él, existen
las ‘acciones conformes al deber’, las cuales no son estrictamente acciones morales,
porque el fin que las motivó fue el interés personal y no el respeto al deber. Él mismo
pone un ejemplo de ‘acciones conformes al deber’: un comerciante que no practica la
usura puesto que mantiene bajos sus precios, pero lo hace para tener más clientes y
enriquecerse, no porque considere que ésa es su obligación moral.
LO AMORAL Su significación estricta es "aquello que carece de moral". Utilizando una
expresión del filósofo Nietzsche, podríamos decir: "aquello que está más allá del bien y
del mal". Es importante señalar que ‘amoral’ no significa lo mismo que ‘inmoral’, puesto
que lo inmoral es algo contrario a lo moral, y es catalogado así por comparación con las
normas morales. Sin embargo, lo amoral se encontraría tan alejado de lo inmoral como
de lo propiamente moral. En filosofía, ‘amoral’ también se suele utilizar como calificativo
que acompaña a todas aquellas disciplinas que tratan los hechos sin valorarlos desde
una perspectiva ética o social. Por ejemplo, con la expresión "el conocimiento científico
es amoral" queremos significar que estudia los hechos prescindiendo de cualquier
valoración moral. Se ha discutido si existen o no individuos ‘amorales’, esto es, que
carezcan de cualquier norma moral. En general, se acepta que no pueden existir, puesto
que toda persona se guía por uno u otro código de conducta que lleva implícito ciertos
valores morales. Ni siquiera los psicópatas con graves alteraciones emotivas y
conductuales carecerían de normas y valores propios. Únicamente en el caso de
personas con gravísimas deficiencias mentales, y por tanto carentes de una mínima
racionalidad, podríamos hablar de individuos amorales.
LA DOBLE MORAL Expresión que se aplica para reflejar casos donde un individuo
mantiene una conducta contradictoria en el ámbito moral, de tal manera que actúa de
una u otra forma en situaciones similares dependiendo de su propio beneficio. Por
ejemplo, alguien se declara contrario al aborto por motivos morales; sin embargo, cuando
una hija suya, menor de edad, queda embarazada de manera causal y no deseada,
autoriza y financia el aborto. La expresión se utiliza especialmente para expresar
contradicciones entre lo que un individuo defiende públicamente (ética pública) y lo que
hace en privado (ética privada). Así, es frecuente que numerosas personas actúen
moralmente en su vida privada de manera diferente a lo que proclaman en público.
En tal caso, hablamos de doble moral o moral hipócrita. También cuando un individuo
defiende la existencia de ciertas normas morales para todos los demás o para los que
no son como él, y sin embargo no se aplica las mismas normas a él mismo.
TIPOS DE MORAL
Moral fundamental: Teología moral fundamental es la reflexión teológica del
comportamiento humano responsable, en cuanto catalogable como bueno o malo. Juicio
que tiene en cuenta no sólo la reflexión racional, sino que tiene como base los contenidos
de la revelación y de la fe. Aspecto que la diferencia de la ética filosófica la constituye en
una disciplina de la teología. Desde el magisterio de Juan Pablo II presenta la definición
eclesial de la teología moral fundamental: “La reflexión moral de la Iglesia, hecha siempre
a la luz de Cristo, el “Maestro bueno”, se ha desarrollado también en la forma especial
de las ciencias teológicas llamada teología moral; ciencia que interpela la divino
Revelación y responde a la vez a las exigencias de la razón humana. La teología moral
es una reflexión que concierne a la “moralidad”, o sea, al bien y al mal de los actos
humanos y de la persona que los realiza, y en este sentido está abierta a todos los
hombres; pero es también teología, en cuanto reconoce el principio y el fin del
comportamiento moral en Aquel que “solo es bueno” y que, dándose al hombre en Cristo,
le ofrece la bienaventuranza de la vida divina”
.2 Moral social. La dimensión de la persona no responde a una diferencia de la
estructura, sino de su falta de vocación existencial. Muchas personas pierden el sentido
de la vida, y la suceder esto, pierden del todo su nivel de exigencia, porque llegan a
parecer islas en medio de un mundo que por momentos parece no ser de ellos. Muchos
viven creyendo que el mundo se lo convierte a base de sueños, otros a base de armas,
y existen los que piensan que la vida es solo el recorrer de lapsos de tiempo.
Pero la vida va más allá, va por la vía de la autorrealización. La moral social es el
encuentro entre las personas y exige la convivencia organizada porque la convivencia
garantiza el encuentro. La elaboración de la moral social del momento es un reto o un
desafío frente al grito de varias víctimas de la violencia, ante las personas que con la
pérdida de un ser querido pierden tanto la perspectiva de vida personal como la de vida
comunitaria. La pobreza como lo dice puebla es un obstáculo para la convivencia
pacífica, porque la necesidad de alimento es la base de la disputa de la muchedumbre
que piensa en calmar sus necesidades con las sobras de los poderosos.3 La sociedad
desea comprender cual es el rumbo de su existencia, por eso el hombre de nuestro
tiempo especialmente el pensador, debe guiar a la humanidad a la vivencia de su propia
existencia, que se convenza que no es el único que existe y que su comportamiento
afecta tanto el entorno como las relaciones.
Es competencia del hombre de nuestro tiempo vivencia su corporeidad, su ser en el
mundo, hacerse uno con los otros, alteridad, ser sociable, pero en comunidad, desde el
aspecto cristiano ser ágape. La moral atraviesa en determinadas épocas por momentos
de mayor aceptación o de crisis. Pero desde mediados del siglo XX se ha puesto en
cuestión a la vez los comportamientos morales y su legitimación. Han surgido nuevos
problemas comunes a la humanidad que requieren de nuevos instrumentos teóricos para
solucionarlos: igualdad de todos los hombres, supervivencia de la humanidad, desnivel
en el desarrollo de los países, el destino del desarrollo tecnológico. Todo esto no ha
acabado con la moral; más bien unos comportamientos han desaparecido y han surgido
otros, como el capitalismo avanzado e intervencionista y la difusión de los medios de
comunicación de masas.
Todo ello obliga a elaborar una teología moral social. Para construir la moral social es
necesario comprender el fenómeno moral actual y sus raíces. En el fundamento de dicha
moral se encontrará, a su vez, el fundamento de toda la moral y de la moral de la persona
que mira a la sociedad. En el proceso fenomenológico de la experiencia moral en su
vertiente social ha de considerarse los siguientes estadios En la experiencia moral del
hecho social se dan unas implicaciones: sociales, personales, familiares, institucionales,
etc. Se debe considerar seriamente la reconstrucción de las bases de la convivencia civil
y del desarrollo económico. En toda experiencia moral el sujeto quiere ser reconocido
como tal. En la experiencia moral el propio sujeto se esfuerza por actualizar su propio
conocimiento íntimo en el reconocimiento de los demás sujetos. En la experiencia moral
debe aparecer el compromiso individual y colectivo y su consecuente responsabilidad.
En la experiencia moral debe tenerse en cuenta su historicidad, su proceso. El hombre
es un ser social, necesita de la convivencia con sus semejantes para realizar su propia
vocación personal, encuentra su propia identidad en el diálogo.
El carácter social del hombre se afirma de un modo radicalmente superior al que puede
reconocerse en algunas especies animales. Fenómenos que consideramos tan comunes
como la comunicación, que se realiza a través del lenguaje, o la misma necesidad que
cada persona experimenta respecto de los otros (tanto en el plano corporal como en el
espiritual), son algunos hechos que hablan del carácter esencialmente comunitario de la
persona. De ahí que cuando el hombre se ve privado de la sociedad, no se le despoja
sólo de un complemento importante, sino que se le impide alcanzar su propia condición
de hombre. La moral social trata de analizar, desde la luz de la revelación y con la ayuda
de las ciencias sociales, las exigencias de esa vida en sociedad. De ellas se ha ocupado
desde su origen la reflexión cristiana. Posteriormente, en particular a raíz de los cambios
decisivos que dan lugar al nacimiento de las sociedades modernas, los pontífices se
ocuparon, sobre todo desde fines del siglo XIX, de iluminar con la luz del evangelio las
circunstancias cambiantes de ese vivir social. De este modo, fue configurándose un
cuerpo de doctrina, de principios morales y de aplicaciones a casos particulares, que
alcanzó la denominación de "doctrina social de la Iglesia" (DSI). Moral de las
comunicaciones. Muchos pueden ubicar la moral de las comunicaciones dentro de la
moral social, u otros dentro de la moral de la persona, yo quiero darle su propio apartado,
porque creo que en el mundo en el que estamos viviendo a este tipo de moral se le debe
poner mucha atención.
3 Moral socioeconómica. La moral socioeconómica es una parte de la teología moral
que busca hacer la lectura ética de la realidad socioeconómica, que expresa a la realidad
del hombre con vienes de la tierra. La moral socioeconómica va ligada a la moral de la
persona y la moral fundamental ya que el discurso moral afecta a la persona entendida
como ser social.
El hombre siempre está en la constante búsqueda de una seguridad económica, más
aún en los tiempos actuales donde el hombre es regido por unos parámetros que la
misma sociedad crea, estos parámetros hacen que se dé la lucha de clases, los unos
por mantenerse en la sima, y otros por escalar, la ética vela ara que esta lucha se dé
bajo unos principios, y no bajo la destrucción de la persona.
4 Moral positiva, moral de clases La moral del capitalismo es la moral de la explotación
del trabajo mediada por los vínculos mercantiles y monetarios. Aquí se impone responder
a esta pregunta:
¿Qué tiene que ver la moral con la política? Pero antes, es necesario distinguir, con
Gramsci, entre pequeña y gran política. La pequeña política es la política de andar por
casa, el pulso permanente entre las distintas fracciones de una misma clase dominante,
a través del cual se dirime el poder hegemónico de una de ellas o de una coalición de
ellas, dentro de las instituciones del Estado representativo de los intereses del conjunto,
de las formaciones políticas particulares. Y en el juego entre esos intereses políticos de
clase comunes, rige como ley social suprema el tipo de moral basada en la explotación
del trabajo ajeno, donde este fin crea los medios adecuados a él en cada momento. Y
para esto, basta el botón de muestra en torno a los acontecimientos bélicos que dieron
cuenta hace muy poco del régimen Irakí. Todo, naturalmente, a expensas de las clases
explotadas mientras no se decidan a entrar en escena como sujeto político
autoconsciente. La pequeña política, pues, es la que, entre las expresiones políticas
representativas de los distintos intereses particulares al interior de una misma clase -en
este caso, la burguesía- se dirime cuál de ellas resulta hegemónica a los fines de
capitalizar una parte alícuota mayor del plusvalor creado por los asalariados en
determinada parte del mundo, ratificando una vez la naturaleza de la moral burguesa que
Marx y Engels definieron de modo insuperable en el Manifiesto, como "la sociedad del
engaño y el pillaje mutuo. La gran política en cambio es la que dirime el poder entre los
intereses históricos de distintas clases, de clases que hasta un determinado momento
habían convivido contradictoriamente, siempre a la greña, pero dentro de un mismo
modo de producción y de un Estado bajo la dirección política de la clase económica y
políticamente dominante, las clases oprimidas y explotadas comienzan a rebelarse. Marx
define semejante momento histórico como la incompatibilidad entre el modo de
producción dominante y las fuerzas sociales productivas que encarnan políticamente las
clases subalternas nacidas del vientre de la sociedad cuestionada, continuando el
párrafo del ya citado prólogo a su "Contribución a la crítica de la economía política" en
los siguientes términos.
4Moral de la persona “La moral de la persona no es una moral individual, frente a otras,
es la aglutinación de vanos problemas ético en torno a una realidad de la persona, los
cuales deben ser solucionados en clases sociales.
Es descubrir el flanco ético en a la elaboración ética de lo que nos interesa considerar,
pero para hacer dicho estudio se debe tener en cuenta a la sociedad, porque de ella sale
el individuo particular. La persona debe ser tomada como un todo, pero individual,
guiados por otras disciplinas que nos iluminen el querer personal de un quehacer
particular en cuanto a la moral”.6 La Teología Moral es la parte de la Teología que estudia
los actos humanos, a la luz de la razón iluminada por la fe, en orden a conocer la manera
en que deben ser realizados, a fin de que sirvan para la gloria de Dios y realización del
hombre. Es la reflexión científica, desde los datos que ofrece la Revelación, sobre la
actividad moral humana en cuanto respuesta a la vocación cristiana. Centra su atención,
por tanto, en las conductas humanas realizadas libre y responsablemente, en cuanto son
capaces de ordenar a Dios como fin sobrenatural.
La vida moral, constituida por múltiples y variados actos singulares, es, sin embargo,
una. También los es la Teología como ciencia que trata de esa actividad moral humana.
Pero esa actividad, objeto de la Teología Moral, puede ser considerada desde ámbitos o
perspectivas diversas y, como consecuencia, dar lugar a partes o tratados diversos
dentro de la unidad de la Teología Moral (Teología Moral Fundamental; Teología Moral
Especial, dividida a su vez en Moral Teologal, Moral de la Persona y Moral Social). Moral
de la Persona es la parte de la Teología Moral que estudia la actividad moral humana
desde la consideración de la persona que responde a la vocación cristiana. No se puede
olvidar que la dimensión ética es una característica propia del obrar moral; es decir, que
la persona está implicada siempre, en la totalidad de sus dimensiones, en cada una de
las acciones que realiza. Y en este sentido hay que decir que toda la actividad moral es
de la persona. Por otro lado, se debe tener también presente que, como creada "a
imagen de Dios" que "es Amor", la persona humana es un ser constitutivamente abierto
a la relación y comunión con Dios y con los demás, de tal manera que sólo se realiza
como tal (y, en consecuencia, llega a la perfección a la que está llamada) en la medida
que ama, es decir, desarrolla su existencia como donación. A la vez, sin embargo, en los
actos que el hombre realiza es posible distinguir (sólo a nivel de discurso y de acuerdo
con el ámbito más directo de relación) los que se refieren a Dios, a los demás y a uno
mismo. De este último ámbito se encarga la Moral de la Persona. Se puede definir, por
tanto, como la parte de la Teología Moral que trata sobre el obrar moral directamente
relacionado con la persona como sujeto singular y en cuanto que, gracias a ese obrar,
puede hacer de su existencia cristiana (o llamada a serlo) una respuesta adecuada a la
vocación de hijo de Dios. Ocupándose de los actos humanos desde la perspectiva de la
persona (considerada como sujeto de la acción moral y también como regla o referente
normativo de la moralidad) trata de aquellos actos que, referidos más directamente a la
persona como sujeto singular, sirven para su realización personal en conformidad con el
designio salvador de Dios.
5 Moral sexual. a sexualidad en el contexto actual se convierte para muchos en un mito
que se cierra al solo hecho del contacto sexual, las familias omiten de sus diálogos el
tema, como lo oculto, es como el sótano al que nadie quiere entrar por temor o en la
mayoría de los casos por ignorancia. Pese a que las naciones han implementado en su
educación temas, talleres de sexualidad, es un mito hablar del tema en a la actualidad.
La sexualidad abraza todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su
cuerpo y de su alma. Concierne particularmente a la afectividad, a la capacidad de amar
y de procrear y, de manera más general, a la aptitud para establecer vínculos de
comunión con otro. La sexualidad va muy ligada a la dignidad de la persona, es respetar,
tanto mi personalidad, como mi corporeidad, como un todo. La moral sexual es en este
sentido es abrazar el ser en su totalidad, sexo como definición perfecta y sexualidad
como relación personal y social. Al crear al ser humano hombre y mujer, Dios confiere la
dignidad personal de manera idéntica a uno y a otra. A cada uno, hombre y mujer,
corresponde reconocer y aceptar su identidad sexual. Con respecto a lo que hemos dicho
podemos definir el sexo como el modo en que uno es humano = varón o mujer Y la
manifestación externa de la sexualidad = aparato genital y rasgos sexuales secundarios.
La mala vivencia de la sexualidad juvenil pone en grave peligro la duración permanente
y la felicidad de la futura propia familia; la mala vivencia de la sexualidad lleva a ver a la
mujer como un juguete con el que pasar un lindo rato. La futura esposa puede terminar
siendo un juguete más de la lista, no menos desechable que los demás. Se degrada la
dignidad humana de cada mujer y ya no se la ve desde el amor sino desde el egoísmo.
Y lo que se dice de la mujer puede decirse igual del varón. Es pues que la Teología Moral
es la parte de la Teología que estudia los actos humanos, a la luz de la razón iluminada
por la fe, en orden a conocer la manera en que deben ser realizados, a fin de que sirvan
para la gloria de Dios y realización del hombre. Es la reflexión científica, desde los datos
que ofrece la Revelación, sobre la actividad moral humana en cuanto respuesta a la
vocación cristiana. Centra su atención, por tanto, en las conductas humanas realizadas
libre y responsablemente, en cuanto son capaces de ordenar a Dios como fin
sobrenatural.
LA ETICA Término que procede del griego ethos, cuyo significado originario hacía
referencia a las costumbres. Sin embargo, pronto adquirió una nueva significación
filosófica, designando el ‘carácter’ y el ‘modo de ser’ de un individuo, en cuanto ellos
habían sido adquiridos por la educación, las costumbres y los hábitos de la sociedad en
la que vivía. Con la aparición de los primeros filósofos que reflexionaron sobre las normas
morales (los sofistas y Sócrates), el término pasó a designar la disciplina del saber que
versaba sobre la virtud y la justicia. En nuestros días, el concepto ‘ética’ hace referencia
a la reflexión sobre el deber y a la justificación de por qué deben ser consideradas buenas
o malas (justas o injustas) ciertas acciones. Por tanto, se considera un comportamiento
ético a aquel que está conforme con las normas morales. Desde un punto de vista
científico, la ética es la disciplina de la filosofía que reflexiona sobre cuáles son los
principios teóricos que fundamentan los valores y las normas morales. También se
designa con el término ‘ética’ al estudio de los distintos sistemas morales que han sido
elaborados a lo largo de la historia del pensamiento. En el lenguaje coloquial es frecuente
utilizar como sinónimos los conceptos de ‘ética’ y de ‘moral’. Sin embargo, desde el punto
de vista filosófico, muchos autores establecen una distinción importante entre ellos dos:
mientras la ética sería una reflexión teórica sobre los fundamentos o principios en los
que se inspiran las normas morales concretas, la moral, en cambio, designaría al
conjunto de normas y valores que una determinada colectividad considera -en un
momento histórico concreto- como justos o correctos, es decir, como pautas del
comportamiento virtuoso.
En el siglo V a.C. se inició un debate teórico acerca del alcance de las normas éticas,
debate que no ha sido resuelto satisfactoriamente todavía. Mientras los sofistas
defendían que todas las normas morales eran relativas y, por lo tanto, únicamente válidas
para una sociedad histórica concreta, otros filósofos como Sócrates o Platón creyeron
en el carácter universal de las normas éticas, apelando a la existencia de una
racionalidad humana que nos permitía conocer los fundamentos de las leyes naturales.