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21 Dias para Alcanzar El Exito Y....... Interior - Wayne W. Dyer

El libro '21 días para alcanzar el éxito y la paz interior' de Wayne W. Dyer presenta principios para lograr tranquilidad y éxito personal a través de la apertura mental y la gratitud. A lo largo de 21 días, se invita a los lectores a reflexionar sobre su vida, renunciar a creencias limitantes y adoptar una mentalidad que permita el crecimiento y la manifestación de milagros. Dyer enfatiza la importancia de vivir con propósito y amor, y sugiere que la paz interior es fundamental para el éxito verdadero.

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21 Dias para Alcanzar El Exito Y....... Interior - Wayne W. Dyer

El libro '21 días para alcanzar el éxito y la paz interior' de Wayne W. Dyer presenta principios para lograr tranquilidad y éxito personal a través de la apertura mental y la gratitud. A lo largo de 21 días, se invita a los lectores a reflexionar sobre su vida, renunciar a creencias limitantes y adoptar una mentalidad que permita el crecimiento y la manifestación de milagros. Dyer enfatiza la importancia de vivir con propósito y amor, y sugiere que la paz interior es fundamental para el éxito verdadero.

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tor de Tus zonas erróneas

Wayne W.

Dyer 21 días

para alcanzar
el éxito y.
la paz interior

VIVE CON GRATITUD Y ENCUENTRA

TU PROPÓSITO Y ALEGRÍA

Urano
21 DÍAS PARA ALCANZAR EL ÉXITO
Y LA PAZ INTERIOR
Wayne W. Dyer
21 días
para alcanzar
el éxito y
la paz interior
VIVE CON GRATITUD Y ENCUENTRA
TU PROPÓSITO Y ALEGRÍA
Título original: 21 Days to Find Success and Inner Peace
Editor original: Hay House UK Ltd.
Traducción: Luz Ventura
1.ª edición Septiembre 2023

Reservados todos los derechos. Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización escrita de los
titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción parcial o
total de esta obra por cualquier medio o procedimiento, incluidos la reprografía y el tratamiento
informático, así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamo público.

Copyright © 2022 by the Estate of Wayne W. Dyer


Originally published in 2022 by Hay House Inc.
All Rights Reserved
© 2023 de la traducción by Luz Ventura
© 2023 by Urano World Spain, S.A.U.
Plaza de los Reyes Magos, 8, piso 1.º C y D – 28007 Madrid
www.edicionesurano.com

ISBN: 978-84-19699-45-9
Fotocomposición: Ediciones Urano, S.A.U.
Índice

Introducción
Día 1: Estar abierto a todo
Día 2: No te apegues a nada
Día 3: No mueras si la música aún sigue en ti
Día 4: Ser apasionado significa asumir riesgos
Día 5: No se puede regalar lo que no se tiene
Día 6: Tu propósito es servir
Día 7: Abraza el silencio
Día 8: Establecer un contacto consciente con Dios
Día 9: Renuncia a tu historia personal
Día 10: Todo lo que tienes es ahora
Día 11: No se puede resolver un problema con la mentalidad que lo
creó
Día 12: Los tres niveles de conciencia
Día 13: No hay justificación para el resentimiento
Día 14: Deja de buscar ocasiones para ofenderte
Día 15: Actúa como si ya fueras lo que te gustaría ser
Día 16: Sincronicidad e inspiración
Día 17: Inspira a los demás
Día 18: Atesora tu divinidad
Día 19: Confía en la fuente espiritual
Día 20: La sabiduría es evitar todos los pensamientos que te
debilitan
Día 21: Pensamientos que te fortalecen

Epílogo
Sobre el autor
Introducción
No hay día en el que no piense en Dios. Más que pensar,
experimento la presencia de Dios en la mayoría de mis momentos de
vigilia. Es un sentimiento de alegría y satisfacción que va más allá de
lo que podría transmitir en un libro. He llegado a conocer la paz del
espíritu en mi vida y, debido a este conocimiento, todas mis
preocupaciones, problemas, logros y posesiones disminuyen en
importancia. En este breve libro, elaboraré los principios para el éxito
y la paz interior que, si se dominan y se practican a diario, también
te guiarán hacia esta misma sensación de tranquilidad.
Estos principios son valiosos para cualquier persona que haya
decidido de forma consciente tomar el camino de su vida. Cada uno
de nosotros hace esa elección dependiendo de su propio reloj
interior. Para algunos, es al principio de la edad adulta joven; y, para
otros, ocurre en la edad media o madura. Los principios se aplican
tanto si acabas de empezar el camino de tu vida como si te acercas
al final del mismo o si de algún modo estás en el camino.
La mayoría de los libros de este tipo hacen hincapié en la
importancia del trabajo duro, la dedicación, la planificación
financiera, las estrategias de relación, la elección de la carrera
adecuada, escuchar a los mayores, ser respetuoso con las normas,
establecer objetivos realistas, llevar un estilo de vida saludable y
estar en estado de gratitud. Estos son buenos consejos y sin duda
benefician a quienes deciden escuchar y aplicar esta sabiduría. Sin
embargo, mi experiencia, como profesor de toda la vida y padre de
ocho hijos, es que este tipo de consejos por sí solos lo llevan a uno a
preguntarse: ¿eso es todo lo que hay?
Así pues, no tengo ningún consejo sobre la fijación de objetivos, la
dedicación a la tarea, la planificación del futuro financiero, escuchar
a los mayores, el respeto a la cultura, etc. De hecho, casi siempre he
hecho caso a mis propios impulsos, pagando el precio de tomar el
camino «menos transitado» y resistirme a la inculturación, por lo
que sería algo hipócrita por mi parte decirte ahora que hagas lo que
yo digo y sigas mis reglas. En cambio, lo que te ofrezco son
principios que permiten que sea tu espíritu el que te guíe.
Según mi experiencia trabajando con una gran variedad de
personas a lo largo de varias décadas, son demasiados los individuos
que eligen ser miembros anónimos del rebaño, sufriendo por tanto
el remordimiento interior que les hace sentirse fracasados, llenos de
conflictos y resentimientos y preguntándose cuál es el sentido de la
vida.
Así que he escrito este libro con la esperanza de que te ayude a
evitar esos sentimientos de insuficiencia y te ayude a sentir la paz de
Dios que realmente define el éxito. Lee estos principios con el
corazón abierto. Aplica los que conecten contigo y descarta los que
no.
Cuando uno se siente en paz y triunfador, quiere extender y
exportar esa paz y ese amor. La violencia, el odio, los prejuicios y los
juicios en nuestro mundo sugieren que nos queda mucho camino
por recorrer para alcanzar un mundo de paz interior y exterior.
Te envío amor y todas las luces en verde.
Día 1
Estar abierto a todo
Una de las claves fundamentales para el éxito y la paz interior es
permitirte estar abierto a la infinita gama de posibilidades que hay
en tu vida. Este es nuestro tema de hoy.
Tener una mente abierta a todo suena fácil hasta que piensas en
cuántos condicionamientos han tenido lugar en tu vida, y cuántos de
tus pensamientos actuales fueron influenciados por la geografía, las
creencias religiosas de tus ancestros, el color de tu piel, la
orientación política de tus padres, tu tamaño, tu género, las escuelas
que escogieron tus padres y la vocación de tus bisabuelos, por
enumerar sólo algunas posibilidades.
Apareciste aquí como un pequeño bebé capaz de un número
infinito de potencialidades. Muchas de tus opciones permanecen
inexploradas debido a un programa de condicionamiento, esperemos
que bien intencionado, diseñado para que te adaptes a la cultura de
tus cuidadores. Probablemente no tuviste casi ninguna oportunidad
de estar en desacuerdo con los arreglos culturales y sociales hechos
para tu vida.
Puede que haya habido algunos adultos que te hayan animado a
tener una mente abierta, pero, si eres sincero contigo mismo, sabes
que tu filosofía de vida, tus creencias religiosas, tu forma de vestir y
tu lenguaje están en función de lo que tu sociedad (y su herencia)
determinó que era lo correcto para ti. Si hiciste algún berrinche con
la intención de ir en contra de este condicionamiento preordenado,
probablemente oíste voces aún más fuertes que insistían en que
volvieras a comportarte como es debido y a hacer las cosas como
«siempre se han hecho». Encajar en el sistema sustituyó la
posibilidad de tener una mente abierta a nuevas ideas.
Sean cuales sean las razones que tuvieron nuestros antepasados
para no ser más abiertos de mente, es cierto que habitaban un
mundo mucho menos poblado que el nuestro. En el mundo
superpoblado de hoy, simplemente no podemos seguir viviendo con
esos viejos estilos de mente cerrada.
«A todo» significa exactamente eso. Sin excepciones. Cuando
alguien te sugiera algo que entre en conflicto con tu
condicionamiento, en lugar de responder con un «Eso es ridículo;
todos sabemos que es imposible», di: «Nunca lo había considerado.
Lo pensaré». Ábrete a las ideas espirituales de toda la gente, y
escucha con la mente abierta esquemas e ideas locas que al
principio parecen escandalosas. Si alguien sugiere que los cristales
pueden curar las hemorroides, que las hierbas naturales pueden
reducir el colesterol, que la gente podrá respirar bajo el agua o que
la levitación es posible, escucha y siente curiosidad al respecto.
Te insto a que abras tu mente a todas las posibilidades, a que te
resistas a cualquier esfuerzo a ser encasillado y a que te niegues a
permitir que el pesimismo entre en tu conciencia. Tener una mente
abierta a todo me parece que es uno de los principios más básicos
que puedes adoptar para contribuir a la paz individual y mundial.

Nadie sabe lo suficiente para ser pesimista


Encuentra la oportunidad de observar un pequeño brote verde que
emerge de una semilla. Cuando lo hagas, permítete sentir el
asombro de lo que estás viendo. El poeta sufí Rumi observó: «Vende
tu inteligencia y compra el desconcierto». La escena de un brote
emergente representa el comienzo de la vida. Nadie en este planeta
tiene ni la más mínima idea de cómo funciona todo esto. ¿Qué es
esa chispa creativa que hace brotar la vida? ¿Qué ha creado el
observador: la conciencia, la observación y la propia percepción? Las
preguntas son interminables.
Hoy en día, los científicos del programa espacial pueden mover un
diminuto vehículo en Marte por control remoto. Las señales invisibles
tardan diez minutos en viajar por el espacio y llegan hasta Marte
para realizar giros a la derecha y dar instrucciones a una pala para
que recoja algún tipo de carga marciana para examinarla. Todos nos
maravillamos ante tales hazañas tecnológicas. Pero piensa por un
momento. En un universo infinito, Marte, nuestro vecino más
cercano, equivale a moverse una milmillonésima de pulgada en la
página que estás leyendo. Movemos un pequeño vehículo delante de
la puerta del vecino de al lado y nos sentimos extremadamente
impresionados con nosotros mismos.
Sólo en nuestra galaxia hay miles de millones de planetas, objetos
y estrellas, y ahí fuera hay incontables miles de millones de galaxias.
Este planeta es una mota en un universo incomprensiblemente vasto
que no tiene fin. Piensa en esto: si encontráramos el final, ¿habría
un muro en el borde del universo? Si es así, ¿quién lo construyó? Y
lo que es más desconcertante, ¿qué hay al otro lado del muro y qué
grosor tiene?
¿Cómo puede alguien ser pesimista en un mundo del que sabemos
tan poco? Un corazón empieza a latir dentro del vientre materno
unas semanas después de la concepción, y es un misterio total para
todos los habitantes de nuestro planeta. En comparación con lo que
hay que saber, sólo somos embriones. Tenlo en cuenta cada vez que
te encuentres con quienes están absolutamente seguros de que sólo
hay una manera de hacer algo.
Resístete a ser pesimista. Resiste con todas tus fuerzas, porque
apenas sabemos nada en comparación con lo que hay que saber. ¿Te
imaginas lo que pensaría un pesimista que viviera hace sólo
doscientos años sobre el mundo en el que vivimos? Los aviones, la
electricidad, los automóviles, la televisión, los mandos a distancia,
Internet, los faxes, los teléfonos, los móviles, etc., y todo ello a
nuestro alcance gracias a esa chispa de apertura mental que
permitió que florecieran el progreso, el crecimiento y la creatividad.
¿Y qué hay del futuro y de todos sus mañanas? ¿Te imaginas
enviando un fax al siglo xiv, volando sin máquinas, comunicándote
telepáticamente, «desmolecularizándote» y reorganizándote en otra
galaxia, o clonando una oveja a partir de una fotografía de una
oveja? Una mente abierta te permite explorar, crear y crecer. Una
mente cerrada sella cualquier explicación creativa de este tipo.
Recuerda que el progreso sería imposible si siempre hiciéramos las
cosas como siempre las hemos hecho. La capacidad de participar en
milagros —verdaderos milagros en tu vida— se produce cuando
abres tu mente a tu potencial ilimitado.

La mentalidad del milagro


No te permitas tener bajas expectativas sobre lo que eres capaz de
crear. Como sugirió Michelangelo, el mayor peligro no es que tus
esperanzas sean demasiado altas y no las alcances, sino que sean
demasiado bajas y lo hagas. Ten en tu interior una vela ardiente
imaginaria que queme con fuerza independientemente de lo que se
te presente. Deja que esta llama interior represente para ti la idea
de que eres capaz de manifestar milagros en tu vida.
En todos los casos en los que una persona experimentó una
curación espontánea o superó algo que se consideraba imposible, el
individuo pasó por una completa inversión de la personalidad. De
hecho, reescribieron su propio acuerdo con la realidad. Para
experimentar milagros espontáneos como los divinos, debes tener
un sentido divino de ti mismo. Las Escrituras dicen: «Con Dios todo
es posible». Ahora dime: ¿acaso hay algo que eso excluya? Una
mente abierta a todo significa ser pacífico, irradiar amor, practicar el
perdón, ser generoso, respetar toda la vida y, lo más importante,
visualizarse como capaz de hacer cualquier cosa que puedas
concebir en tu mente y corazón. Cualquier ley universal que haya
sido utilizada para manifestar un milagro en cualquier lugar, en
cualquier momento y en cualquier persona sigue vigente. Nunca ha
sido derogada y nunca lo será. Tú posees la misma energía, la
misma conciencia de Dios, para ser un hacedor de milagros, pero
sólo si realmente lo crees y lo sabes dentro de ti.
Entiende que lo que piensas se expande («Como un hombre
piensa, así es él»). Si tus pensamientos están llenos de dudas y
tienes una mente cerrada, necesariamente actuarás de acuerdo con
esas dudas de mente cerrada, y verás la evidencia de tu
pensamiento virtualmente en todos los lugares donde estés. Por otro
lado, si decides (no te equivoques, es una elección) tener una mente
abierta a todo, entonces actuarás basándote en esa energía interior,
y serás tanto el creador como el receptor de los milagros allí donde
estés. Experimentarás lo que Walt Whitman quiso decir cuando
escribió: «Para mí, cada centímetro cúbico de espacio es un
milagro».
Día 2
No te apegues a nada
Una vez que decidas abrir tu mente a todo, el siguiente paso es
cortar todas tus ataduras. Hoy vamos a analizar este tema.
Un buen punto de partida es cortar tus ataduras respecto a lo que
te han enseñado a creer. Abre tu mente a todas las posibilidades,
porque, tanto si crees que algo es posible como que es imposible, en
cualquier caso tendrás razón. ¿Cómo puede ser eso cierto? Tu
acuerdo con la realidad y todo lo que es posible determina en qué te
convertirás. Si estás convencido de que no puedes llegar a ser rico,
famoso, artista, un atleta profesional, un gran cantante, o lo que
sea, actuarás según esa convicción interior que te impide manifestar
lo que realmente te gustaría. Lo único que conseguirás con tu
esfuerzo es tener razón. Cuando necesitas tener razón, estás atado a
tu reflejo condicionado de cómo son y siempre han sido las cosas; y
asumes que siempre serán así.

Liberación de las ataduras


Tus ataduras son la fuente de todos tus problemas. La necesidad de
tener la razón, de poseer a alguien o algo, de ganar a toda costa, de
que los demás te consideren superior son todas ataduras. La mente
abierta se resiste a estas ataduras y, en consecuencia, experimenta
la paz interior y el éxito.
Si tienes pensamientos pacíficos, sentirás emociones pacíficas, y
eso es lo que llevarás a cada situación de la vida. Si estás atado a
tener la razón o necesitas forzosamente algo para estar en paz o
tener éxito, vivirás una vida de nadar constantemente para nunca
llegar a la orilla.
Para liberar las ataduras, tienes que cambiar tu visión de ti mismo.
Si tu identificación principal es con tu cuerpo y tus posesiones, tu
ego es la fuerza dominante en tu vida. Si puedes domar tu ego lo
suficiente, llamarás a tu espíritu para que sea la fuerza que te guíe
en tu vida. Como ser espiritual, puedes observar tu cuerpo y ser un
testigo compasivo de tu existencia. Tu aspecto espiritual comprende
el sinsentido de las ataduras porque tu ser espiritual es un alma
infinita. Nada puede hacerte feliz o triunfador. Estas son
construcciones internas que tú traes a tu mundo, más que lo que
recibes de él.
Sin embargo, liberarse de las ataduras, especialmente de las
posesiones, no es fácil en este mundo orientado al consumo en el
que la publicidad constantemente te bombardea exhortándote a
comprar más, mejor, más grande. El primer paso para trascender
esos mensajes es tomar conciencia de lo que ocurre y darse cuenta
de que realmente no necesitas nada más para ser feliz. Es posible
que tengas que repetírtelo una y otra vez hasta que lo asimiles:
«Nada puede hacerme feliz. La felicidad es lo que yo aporto a la
vida, no lo que adquiero». Esta conciencia hace todos estos
mensajes comerciales menos molestos y al mismo tiempo te permite
disfrutar de su creatividad, porque te has desprendido de los
mensajes del ego y te has conectado con el espíritu.
Lo que estoy sugiriendo es que puedes liberarte de la presión de
convencerte de que necesitas más, mientras sigues siendo capaz de
disfrutar de los aspectos materiales del mundo. En otras palabras,
sabes que no necesitas más y, al mismo tiempo, eres libre para vivir
feliz y disfrutar del mundo tal y como es. Quiero que esta distinción
quede clara porque es divertido disfrutar de un automóvil nuevo, de
ropa bien hecha, de una cena en un buen restaurante, de una joya
cara o de cualquier otra cosa (incluido este libro). Lo que quieres
evitar es la creencia interna de que, de alguna manera, tu verdadera
esencia está incompleta si no consigues más posesiones. También
debes evitar que estas «cosas» definan tu valía, que es lo que a
menudo intentan transmitir los publicistas.
Cuando permití que mi conciencia comprara sólo lo que deseaba,
me encontré cada vez menos atado a las cosas. Verás, cuanto más
tengo, más se vuelve casi una carga guardarlo, asegurarlo, quitarle
el polvo, decidir si es deducible de impuestos, y al final me deshago
de ello. Hoy en día casi me divierte la publicidad a la que estoy
sometido y, cuando aparece, pulso mi «botón de silencio espiritual»
y me siento aún más feliz de ser inmune al mensaje de que ciertas
marcas pueden conferir estatus a mi vida.

Confía en tu visión interior


Es posible desear algo intensamente y a la vez no estar atado a ello.
Puedes tener una visión interna de lo que pretendes manifestar y
aún así desligarte del resultado. ¿Cómo? Considera esta observación
en Un curso de milagros: «La paciencia infinita produce resultados
inmediatos». Parece una paradoja, ¿verdad? La paciencia infinita
implica una certeza absoluta de que lo que te gustaría manifestar
aparecerá, en perfecto orden y exactamente a tiempo. El resultado
inmediato que recibes de este conocimiento interno es una
sensación de paz. Cuando te separas del resultado, estás en paz, y
finalmente verás los frutos de tus convicciones.
Supón que puedes elegir entre dos varitas mágicas. Con la varita A,
puedes tener cualquier cosa física que desees con sólo agitarla. Con
la varita B, puedes tener una sensación de paz para el resto de tu
vida, independientemente de las circunstancias que se presenten.
¿Qué elegirías? ¿Posesiones garantizadas, o la paz interior para el
resto de tu vida? Si optas por la paz, entonces ya tienes la varita B.
Simplemente ten una mente abierta a todo, pero sin atarte a nada.
Deja que todo venga y se vaya como quiera. Disfruta de todo, pero
nunca hagas que tu felicidad o tu éxito dependan de una atadura a
cualquier cosa, a cualquier lugar y, particularmente, a cualquier
persona.
En todas tus relaciones, si puedes amar a alguien lo suficiente
como para permitirle ser exactamente lo que elige ser —sin ninguna
expectativa o atadura por tu parte—, conocerás la verdadera paz en
tu vida. El amor verdadero significa que amas a una persona por lo
que es, no por lo que crees que debería ser. Esto es una mente
abierta y una ausencia de ataduras.
Día 3
No mueras si la música aún sigue en
ti
Kahlil Gibran dijo: «Cuando naces, tu trabajo se coloca en tu
corazón». Entonces, ¿cuál es tu obra? ¿Estás viviendo tu vida de la
forma en que te impulsa tu corazón? Ese es nuestro tema de hoy.
El mundo en el que vives es un sistema inteligente en el que cada
parte móvil está coordinada por otra parte móvil. Hay una fuerza
vital universal que apoya y orquesta todo. Todo funciona en perfecta
armonía. Tú eres una de esas partes móviles. Apareciste aquí en el
cuerpo que habitas, precisamente a tiempo. Tu cuerpo se irá de aquí
con la misma precisión. Eres una pieza esencial de este complejo
sistema. Aquí estás en este sistema inteligente que no tiene principio
ni fin, en el que todas las galaxias se mueven en armonía unas con
otras. ¡Estarás aquí por alguna razón!

Escuchar a tu corazón
Tómate un momento ahora mismo y señálate a ti mismo. Es muy
probable que tu dedo apunte justo a tu corazón. No a tu cerebro,
sino a tu corazón. Esto es lo que eres. El latido constante de tu
corazón que bombea y bombea, es un símbolo de tu conexión
infinita con el latido siempre presente de Dios, o de la Inteligencia
Universal. Tu cerebro izquierdo calcula, imagina cosas, analiza, y
llega a las opciones más lógicas para ti. Piensa, piensa y piensa. Tu
cerebro derecho representa tu lado intuitivo. Es la parte de ti que va
más allá de la razón y el análisis. Es la parte de ti que siente las
cosas, que es sensible al amor, que se emociona con lo que es
importante para ti. Tu cerebro derecho te permite llorar cuando
abrazas a tus bebés o disfrutar de la belleza de un día glorioso. Tu
cerebro izquierdo puede analizarlo, mientras que el derecho te
permite sentirlo.
Elige una situación y pregúntate si es más importante para ti lo que
sabes o lo que sientes. Por lo general, lo que te importa primero
depende de la situación y las circunstancias en las que te
encuentres. Tu intelecto puede estar averiguando exactamente cómo
debes actuar en una relación cuando las cosas se están
derrumbando (o cuando son apasionantes), y luego hay momentos
en los que lo que sientes sustituirá a lo que sabes. Si te sientes
temeroso, asustado, solitario, o, por el contrario, emocionado,
enamorado y extasiado, estas serán las fuerzas dominantes sobre las
que actuarás. Estos son los momentos en los que tu cerebro derecho
tiene razón. Tu cerebro derecho siempre te guiará con pasión hacia
tu propósito.

Escuchar al cerebro derecho


Hay una presencia intuitiva e invisible que siempre te acompaña. Me
imagino esta presencia como una pequeña criatura molesta que se
sienta en tu hombro derecho y te recuerda cuándo has perdido el
sentido de tu propósito. Este pequeño compañero es tu propia
muerte, que te insta a seguir adelante con aquello para lo que te
presentaste aquí, porque sólo tienes unos días para hacerlo, y
entonces tu cuerpo partirá de esta visita. Tu compañero invisible te
aguijoneará cuando pases otro día haciendo lo que otro ha dictado si
no es parte de tu pasión en la vida.
Lo más probable es que siempre sepas cuándo estás fuera de tu
propósito debido a tus pensamientos de frustración. Sin embargo, es
posible que no siempre actúes de acuerdo con este conocimiento,
porque tu cerebro izquierdo no se ha armado de valor para hacer lo
que tu cerebro derecho sabe que es tu destino. Tu voz interior
intuitiva sigue instándote a tocar la música que escuchas para no
morir con ella dentro. Pero tu cerebro izquierdo dice: «Espera un
momento. Ten cuidado, no te arriesgues, podrías fracasar, podrías
decepcionar a todos los que tienen una visión diferente de lo que
deberías hacer». Entonces tu compañero invisible del cerebro
derecho (tu muerte) habla aún más fuerte. El volumen sube y sube,
intentando que sigas tu sueño.
Escuchar exclusivamente a tu cerebro izquierdo te convertirá, en
última instancia, en un farsante o, peor aún, en un trabajador que se
levanta cada mañana siguiendo a la multitud, haciendo ese trabajo
que da dinero y paga las facturas; y se levanta a la mañana
siguiente y vuelve a hacerlo, como dice una conocida canción.
Mientras tanto, la música dentro de ti se desvanece casi hasta el
punto de ser inaudible. Pero tu constante compañero invisible
siempre oye la música y sigue dándote golpecitos en el hombro.
Los intentos de llamar tu atención pueden tomar la forma de una
úlcera, o de un fuego que consuma tu resistencia, o de ser
despedido de un trabajo asfixiante, o de acabar siendo sometido a
causa de un accidente. Por lo general, estos accidentes,
enfermedades y formas de mala suerte acaban llamando tu
atención. Pero no siempre. Algunas personas acaban como el
personaje de León Tolstoi, Iván Ilich, que se angustiaba en su lecho
de muerte: «¿Y si toda mi vida ha sido un error?». Una escena
temible, debo decir.
No tienes que elegir ese destino. Sigue a tu cerebro derecho,
escuchando lo que sientes, y toca tu estilo de música único y
singular. No tendrás que temer a nada ni a nadie, y nunca
experimentarás ese terror de yacer en tu lecho de muerte algún día,
preguntándote si toda tu vida ha sido un error. Tu compañero
invisible te pinchará en tu hombro derecho cada vez que te alejes de
tu propósito. Toma conciencia de tu música. Escucha a tu
compañero invisible, expresa la música que oyes, e ignora lo que
todos los demás a tu alrededor creen que deberías estar haciendo.
Como dijo Henry David Thoreau: «Si un hombre no sigue el ritmo de
sus compañeros, quizá sea porque oye un tambor diferente. Que
siga el ritmo de la música que oye, sin importar en qué tempo o lo
lejana que esté».
Debes estar dispuesto a aceptar que los demás incluso crean que
les has traicionado, pero tú no has traicionado tu música, tu
propósito. Haz lo que sabes que tienes que hacer para sentirte
entero, para sentirte completo y para sentir que estás cumpliendo tu
destino. Nunca estarás en paz si no sacas esa música y la dejas
sonar. No mueras con esa música aún dentro de ti.
Día 4
Ser apasionado significa asumir
riesgos
Como vimos ayer, para cumplir tu verdadero destino, debes seguir
tus instintos. Por supuesto, si no lo haces, puede que te encuentres
viviendo una vida cómoda: pagas tus facturas, rellenas los
formularios apropiados y vives una vida en la que encajas y lo haces
según las normas. Pero ese es un libro que fue escrito por otra
persona. Eres consciente de que ese compañero insistente te dice:
«Esto puede parecer correcto, pero ¿te sientes bien? ¿Te apasiona el
camino que has elegido en la vida?». Para muchas personas, la
respuesta es: «¿Cómo descubro mi pasión?». Hoy voy a ayudarte a
responder a esa pregunta.
Encontrarás tu pasión en lo que más te inspira. ¿Y qué significa la
palabra inspirar? Deriva de las palabras en espíritu. Cuando estás
inspirado, nunca tienes que preguntarte por tu propósito. Lo estás
viviendo. Para uno de mis hijos, se trata de montar a caballo y estar
en los establos. Se siente en el cielo cuando monta a caballo o
incluso cuando limpia un establo lleno de estiércol de caballo. Otra
de mis hijas sólo se siente inspirada cuando canta, escribe música o
actúa. Se siente así desde los dos años. Para otra, son sus obras de
arte y sus diseños los que la hacen sentir útil. Para otra, es el diseño
de páginas web y la creación de programas informáticos para otros.
Para mí, es escribir y hablar y crear productos para ayudar a la
gente a ser autosuficiente. Esta ha sido siempre mi pasión, incluso
cuando era joven.
¿Cuál es tu pasión? ¿Qué agita tu alma y te hace sentir que estás
totalmente en armonía con la razón por la que apareciste aquí en
primer lugar? Tenlo claro: sea lo que sea, puedes ganarte la vida
haciéndolo y, al mismo tiempo, prestar un servicio a los demás. Te lo
garantizo.
El entusiasmo por la vida es infeccioso: se contagia a los demás.
Me acuerdo de un viaje de observación de ballenas que hice, en el
que observé a una joven conocida llamada Beth mientras hablaba a
un grupo de personas sobre las ballenas jorobadas. Su entusiasmo
era palpable para todo el grupo a bordo del barco y, cuanta más
pasión mostraba, más parecía inspirar a su audiencia. He estado a
bordo de otros barcos y he visto el impacto de los guías que se
limitan a cumplir con su cometido: en este ambiente de poca
energía, la gente no sale de la experiencia sintiéndose inspirada.
Beth, en cambio, siente una pasión que transmite a los demás
todos los días durante la temporada de apareamiento de las
ballenas. Todos los días. Estudió biología marina en la universidad y
siempre le han fascinado las ballenas jorobadas y su asombrosa
capacidad de viajar entre Alaska y Hawái, de pasar seis meses sin
comer, de dar a luz en aguas cálidas y de navegar de vuelta hasta
las aguas frías. Para Beth, estas ballenas forman parte de la
misteriosa y milagrosa creación de Dios. Ella vive su pasión, e inspira
a otros con su entusiasmo y su manera de ser. De hecho, todo el
mundo en esta zona sabe que las expediciones con Beth son casi
una garantía de que no sólo se verán las ballenas, sino que bailarán,
saltarán e incluso nadarán bajo el barco para ti. Es como si las
propias ballenas respondieran al entusiasmo de Beth.
Cuando vives con entusiasmo tu pasión, sea cual sea, transmites
señales espirituales a los que te rodean de que amas lo que eres, lo
que has venido a ser, y a quienquiera que entre en tu campo de
visión.
Lo único que te aleja de tu pasión es el miedo. Según Un curso de
milagros, sólo hay dos emociones básicas: una es el miedo, la otra
es el amor.
Es posible que temas la desaprobación de los demás. Arriésgate y
descubrirás que recibes más aprobación cuando no la buscas que
cuando lo haces. Puede que tengas miedo a lo desconocido. Asume
también ese riesgo. Adéntrate en él preguntándote: «¿Qué es lo
peor que puede pasar si esto no funciona?». La verdad es que
simplemente lo superarás. No te vas a morir de hambre ni te vas a
torturar si no funciona. Puede que tengas miedo de tener éxito.
Puede que te hayan condicionado a creer que eres inadecuado o
limitado. La única forma de desafiar estos absurdos es ir hacia
aquello para lo que sabes que estás aquí y dejar que el éxito te
persiga, como seguramente hará. O bien, puedes tener el mayor
miedo de todos: puedes temer el fracaso.

El mito del fracaso


Puede que esto te sorprenda, pero el fracaso es una ilusión. Nadie
fracasa nunca en nada. Todo lo que haces produce un resultado. Si
estás intentando aprender a coger una pelota y alguien te la lanza y
se te cae, no has fracasado. Simplemente has obtenido un resultado.
La verdadera cuestión es qué haces con los resultados que
produces. ¿Te vas y te quejas de que has fracasado, o te dices:
«Lánzala otra vez», hasta que finalmente atrapes pelotas? El fracaso
es un juicio. Es una opinión. Viene de tus miedos, que pueden ser
eliminados por el amor. Amor hacia ti mismo. Amor por lo que haces.
Amor por los demás. Amor a tu planeta. Cuando tienes amor dentro
de ti, el miedo no puede sobrevivir. Piensa en el mensaje de esta
antigua sabiduría: «El miedo llamó a la puerta. El amor abrió y
afuera no había nadie».
Esa música que escuchas en tu interior instándote a arriesgarte y a
seguir tus sueños es tu conexión intuitiva con el propósito que hay
en tu corazón desde que naciste. Sé entusiasta con todo lo que
haces. Ten esa pasión con la conciencia de que la palabra
entusiasmo significa literalmente «el Dios (enthos) dentro (iasm)».
La pasión que sientes es Dios dentro de ti haciéndote señas para
que te arriesgues y seas tú mismo.
He descubierto que los riesgos percibidos no son en absoluto
arriesgados una vez que trasciendes tus miedos y dejas entrar el
amor y el respeto hacia ti mismo. Cuando produces un resultado del
que se ríen los demás, tú también te ríes. Cuando te respetas a ti
mismo, los tropiezos te permiten reírte de ti mismo como un torpe
ocasional. Cuando te quieres y te respetas a ti mismo, la
desaprobación de alguien no es algo que temes y evitas. El poeta
Rudyard Kipling declaró: «Si puedes encontrarte con el triunfo y el
desastre, y tratar a esos dos impostores igual… tuya es la Tierra y
todo lo que hay en ella». La palabra clave aquí es impostores. No
son reales. Sólo existen en la mente de la gente.
Haz que el mundo sepa por qué estás aquí, y hazlo con pasión.
Día 5
No se puede regalar lo que no se
tiene
Por supuesto, no se puede regalar lo que no se tiene. Esto parece
tan obvio que te preguntarás por qué lo menciono. Es porque he
descubierto que la mayoría de las personas que no disfrutan de la
paz interior y el éxito en sus vidas no han logrado dominar esta
simple verdad. Así que hoy vamos a examinar nuestros propios
recursos internos.
Piensa en las personas que conoces que dan amor en respuesta a
la energía negativa que se dirige hacia ellos. No hay muchas
personas que respondan con amor en esa situación. Los que lo
hacen son capaces de hacerlo porque tienen amor para regalar.
Saben que es imposible regalar lo que no tienen, y han ido un poco
más allá para adquirir lo que quieren atraer y regalar. Si el amor y la
alegría es lo que quieres dar y recibir, entonces recuerda que no
puedes regalar lo que no tienes, pero puedes cambiar tu vida
cambiando lo que hay en tu interior si estás dispuesto a hacer ese
esfuerzo adicional.

Cambiar lo que hay dentro


Considera el siguiente concepto de tu realidad interior. Tus
pensamientos crean tu realidad porque tus pensamientos
determinan cómo respondes a las situaciones de tu vida diaria. Esas
respuestas son la energía que tienes dentro de ti para regalar. Si
sientes ira, es porque tienes energía de ira en tu cuerpo. Como todo
en nuestro universo, tus pensamientos son una forma de energía.
Todo lo que sientes y experimentas es el resultado de lo que yo
llamo «energías atrayentes». Esto significa que recibes de vuelta lo
que pones en el mundo. Así, lo que has atraído hacia ti es lo que
tienes para regalar a los demás.
La baja energía atrae a la baja energía. Algunos de los
pensamientos de baja energía son la ira, el odio, la vergüenza, la
culpa y el miedo. No sólo te debilitan, sino que atraen más de lo
mismo. Al cambiar tus pensamientos internos a las frecuencias más
altas del amor, la armonía, la bondad, la paz y la alegría, atraerás
más de lo mismo y tendrás esas energías más altas para regalar.
Estas frecuencias más altas y rápidas que te potencian anularán y
disiparán automáticamente las energías más bajas de la misma
manera que la presencia de la luz hace desaparecer la oscuridad.

Amarte y respetarte a ti mismo


Si empiezas a quererte a ti mismo, atraerás energías más altas y
más rápidas y empezarás a cambiar lo que hay dentro de ti. En tus
pensamientos, cultiva una voz interior y una actitud que esté el cien
por cien del tiempo para ti. Imagina un aspecto de ti mismo que sólo
te apoya y te ama. Podrías programar un determinado momento del
día en el que ese sea el único pensamiento al que te permites
prestar atención. Poco a poco esta actitud se extenderá hacia otras
personas, aunque sólo puedas hacerlo durante uno o dos minutos.
Empezarás a recibir esta energía de vuelta y finalmente podrás
enviar pensamientos de amor y alegría a todos y a todo en tu
mundo. Observa cuándo tus pensamientos se desvían hacia la
energía baja del ridículo, el odio o la culpa, y cambia el pensamiento
en ese mismo momento, si es posible. Si no puedes cambiar tu
pensamiento, al menos ámate por lo que has hecho, es decir, por
darte cuenta.
Haz un pacto para recordarte a menudo este secreto de no poder
regalar nada que no tengas. Luego, trabaja en tu programa personal
de amor propio, respeto hacia ti mismo y empoderamiento, y crea
un gran inventario de lo que deseas regalar.
Una de las lecciones que sigo aprendiendo y practicando es que el
universo responde con la misma energía que enviamos. Si atraes a
muchas personas que desean aprovecharse de ti, debes considerar
lo que estás haciendo para atraer victimarios a tu vida. Si te
encuentras a menudo con la ira, explora los pensamientos de ira que
tienes en tu interior. Si tu conciencia es un «¡Dame! ¡Dame! ¡Dame!»
constante atraerás todo tipo de energías exigentes a tu vida. Sabrás
si esto es así por el número de plazos que no se cumplen, los jefes o
clientes exigentes con los que te encuentras y la sensación de ser
una víctima. Envía «¡Dame! ¡Dame! ¡Dame!» al universo, y este hará
lo mismo a cambio.
Si lo que das es autorrespeto y autoamor, el universo, a través de
la energía atrayente, te devolverá el amor y el respeto que has
estado irradiando. Es realmente muy sencillo. No puedes dar lo que
no tienes.

La ironía de dar
Si quisieras regalar una docena de naranjas a tu vecino como
expresión de amor, obviamente necesitarías estar en posesión de
doce naranjas. Si quisieras comprar un automóvil nuevo a tus padres
para mostrarles tu gratitud por haberte hecho estudiar medicina,
naturalmente necesitarías tener los fondos para hacerlo. Del mismo
modo, no puedes dar amor a los demás si no lo tienes por ti mismo.
No puedes mostrar respeto por los demás si no te respetas a ti
mismo. No puedes regalar felicidad si te sientes infeliz. Y viceversa,
por supuesto.
Sólo puedes regalar lo que tienes, y todo lo que estás regalando
cada día son elementos de tu propio inventario personal. Si regalas
odio, es porque has almacenado odio dentro de ti para regalar. Si
regalas miseria, es porque tienes un suministro listo para seleccionar
y distribuir.
Este concepto se simplifica con la descripción de exprimir una
naranja. Cuando se exprime una naranja, siempre saldrá zumo de
naranja. Esto es cierto independientemente de quién lo exprima, de
la hora del día en que lo haga, del instrumento que utilice para
exprimirlo o de las circunstancias que rodeen el exprimido de la
naranja. Lo que sale es lo que hay dentro. La misma lógica se aplica
a ti.
Cuando alguien te insiste, te presiona de alguna manera o te dice
algo poco halagador o te critica y de ti sale la ira, el odio, la
amargura, la tensión, la depresión o la ansiedad, es porque eso es lo
que hay dentro. La ironía es que no puedes dar lo que no tienes
porque siempre estás dando lo que tienes. Si quieres entrar en el
reino de la determinación de dar y servir a los demás, pregúntate:
«¿Qué tengo dentro?» y «¿Por qué he elegido almacenar este tipo
de energías en mí para darlas a los demás?».
Día 6
Tu propósito es servir
Si eres como la mayoría de las personas que conozco, lo más
probable es que anheles conocer tu propósito en la vida. «¿Cómo
puedo encontrar mi propósito?» es la pregunta que me hacen con
más frecuencia. La persona que pregunta suele explicar su dilema
diciendo: «Sería más feliz si pudiera vivir mi propósito, pero no sé
cuál es mi propósito en la vida». Mi respuesta es que vienes a este
mundo sin nada en absoluto. Dejarás este mundo físico con
exactamente lo mismo. Todas tus adquisiciones y logros no pueden
ir contigo. Por lo tanto, lo único que puedes hacer con tu vida es
regalarla. Hoy, vamos a discutir cómo sentirse con propósito
descubriendo una manera de estar siempre al servicio de los demás.
El propósito consiste en servir. Se trata de dejar de centrarte en ti y
en tu propio interés, y servir a los demás de alguna manera.
Construyes porque te gusta construir. Pero construyes para hacer
felices a los demás. Diseñas porque tu corazón te lo pide. Pero esos
diseños están al servicio de los demás. Escribes porque te gusta
expresarte con palabras. Pero esas palabras ayudarán e inspirarán a
los lectores. Si aún no conoces tu propósito, seguirás buscándolo a
lo largo de las distintas etapas de tu vida.
Hay muchos modelos diferentes que describen las etapas de la
vida. Aquí, estoy utilizando las cuatro etapas arquetípicas del atleta,
el guerrero, el sacerdote y el espíritu para mostrar brevemente cuál
es tu propósito en cada etapa.
En el arquetipo del atleta, la atención se centra exclusivamente en
el cuerpo físico y en su aspecto y rendimiento. El arquetipo del
guerrero quiere competir, vencer y recoger las recompensas. El
arquetipo del sacerdote hace hincapié en satisfacer los deseos de los
demás preguntando «¿Cómo puedo servir?». En la última etapa (y la
más elevada que conocemos) está el arquetipo del espíritu. En esta
etapa, te das cuenta de lo que significa estar en este mundo, pero
no ser de este mundo. La parte espiritual de ti sabe que ni el cuerpo
ni este mundo son su domicilio exclusivo. Este arquetipo de espíritu
te invita a minimizar tus preocupaciones del mundo material y a
poner más de tu energía en la esencia de la vida, que es el amor y el
servicio.
A medida que avances en estos cuatro arquetipos, te encontrarás
pensando cada vez menos en tu propio interés y cada vez más en
cómo puedes hacer del mundo un lugar mejor para todos. De este
modo, descubres una gran verdad. Cuanto más persigas tus propios
objetivos y persigas tu propio interés, más se te escaparán estos
objetivos. Pero, cuando orientas tus pensamientos y luego tus
actividades, sean las que sean, al servicio de los demás, esas cosas
que antes perseguías te seguirán allá donde vayas. Cuando tú dejas
de ser lo importante, las fuerzas del universo parecen conspirar para
proporcionarte todo lo que antes buscabas para ti. Y entonces, como
ya no estás atado a ello, fluirá dentro y fuera de tu vida con libertad.
En esencia, te pido que dejes de tomarte la vida como algo
personal. Puedes acabar con todo el sufrimiento recordándote que
nada en el universo es personal. Por supuesto que te han enseñado
a tomarte la vida de forma muy personal, pero esto es una ilusión.
Doma tu ego y libérate totalmente de tomarte nada como algo
personal.
Una buena forma de servir es practicar la generosidad tan a
menudo como puedas. Prométete a ti mismo que ofrecerás algún
tipo de generosidad inesperada a alguien, preferiblemente a un
extraño, todos los días durante dos semanas. Esto no sólo te
ayudará a desarrollar el hábito de dar, sino que también descubrirás
lo maravillosamente inspiradora que es tu naturaleza generosa.
Cuanto más practiques la caridad, más impactarás a los demás y les
animarás a ayudar y servir a los demás a su vez. Al hacer saber a los
demás que estás dispuesto a dar tu tiempo, además de tus
posesiones, servirás como un gran modelo. ¿Quién no se siente
inspirado por aquellos que están dispuestos a compartir su tiempo,
su dinero y sus posesiones? Nombramos ciudades (San Francisco)
para esas personas y las santificamos (madre Teresa)… Tú también
puedes marcar la diferencia siendo un alma benévola.
También puedes practicar el diezmo (dar el diez por ciento de lo
que ganas en un periodo determinado para apoyar la enseñanza que
te proporcionará elevación espiritual) y ver si no te vuelve diez veces
más. Esto me ha funcionado toda la vida, y continúa mientras pongo
en práctica mi instinto natural de ser generoso.
En un libro excepcional titulado Season of Life (Temporada de
vida), Jeffrey Marx, un escritor ganador del premio Pulitzer, relata la
historia de un equipo de fútbol de un instituto en el que un antiguo
jugador de los Baltimore Colts llamado Joe Ehrmann forma parte del
cuerpo técnico. Su filosofía como entrenador consiste en «ayudar a
los niños a convertirse en hombres en el contexto del deporte», es
decir, sin amenazas, gritos ni violencia.
«Espero que seáis grandes», dice el entrenador del equipo a sus
jugadores, «y la forma de medir la grandeza es el impacto que
tenéis en la vida de otras personas». Mientras los diez entrenadores
y ayudantes se apiñan con el equipo el día del partido, uno de ellos
pregunta: «¿Cuál es nuestro trabajo?». «¡Querernos a nosotros
mismos!», grita el equipo al unísono. «¿Y cuál es vuestro trabajo?»,
pregunta el entrenador. «Querernos los unos a los otros», responde
el equipo. Esta es la filosofía a la que se exponen estos chicos cada
día —en los entrenamientos, en el campo y durante y después de los
partidos— y lo mismo ocurre con todos los que deseamos servir a
los demás. Debemos amar a todos los demás y enseñarles a amarse
entre ellos.
Ten en cuenta estos pensamientos, sobre todo cuando te sientas
perdido o no estés seguro de tu propósito: «Mi propósito consiste en
dar. Dirigiré mis pensamientos fuera de mí y pasaré las próximas
horas buscando una forma de ser útil a cualquier persona o criatura
de nuestro amenazado planeta». Esto te hará comprender que no
importa lo que hagas, siempre que seas capaz de dar. Para dar
plenamente y ser útil y, en última instancia, sentirte con propósito,
debes ser capaz de decir «Sí» cuando te preguntes: «¿Poseo
realmente lo que deseo dar?».
Día 7
Abraza el silencio
El tema de hoy es ese bien escaso en la vida del siglo xxi: el silencio.
Vives en un mundo ruidoso, constantemente bombardeado con
música alta, sirenas, equipos de construcción, aviones a reacción,
camiones estruendosos, sopladores de hojas, cortacéspedes y
sierras mecánicas. Estos sonidos antinaturales, producidos por el
hombre, invaden tus sentidos y alejan el silencio. De hecho, te has
criado en una cultura que no sólo evita el silencio, sino que le tiene
pavor.
La radio del coche debe estar siempre encendida, y cualquier
pausa en la conversación es un momento incómodo que la mayoría
de la gente llena rápidamente de charla. Para muchos, estar solo es
una pesadilla, y estar solo en silencio es pura tortura. El famoso
científico Blaise Pascal observó: «Todas las miserias del hombre
derivan de no poder sentarse tranquilamente en una habitación a
solas».

El valor del silencio


Hay un silencio momentáneo en el espacio entre tus pensamientos
del que puedes ser consciente con la práctica. En este espacio de
silencio, encontrarás la paz que anhelas en tu vida diaria. Nunca
conocerás esa paz si no tienes espacios entre tus pensamientos. Se
dice que una persona media tiene sesenta mil pensamientos
distintos cada día. Con tantos pensamientos, casi no hay espacios. Si
pudieras reducir ese número a la mitad, abrirías todo un mundo de
posibilidades para ti.
Es realmente el espacio entre las notas lo que hace que la música
se disfrute tanto. Sin los espacios, todo lo que tendrías sería una
nota ruidosa continua. Todo lo que se crea sale del silencio. Tus
pensamientos surgen de la nada del silencio. Tus palabras surgen de
este vacío. Tu propia esencia surgió del vacío. Los que vendrán
después de nosotros están esperando en el vasto vacío. Toda
creatividad requiere cierta quietud. El silencio reduce la fatiga y
permite experimentar el propio jugo creativo.

Acceder a más silencio en tu vida


Te insto a que exijas cada vez más tiempo para el silencio en tu vida.
Una de las formas más eficaces de conseguirlo es hacer de la
meditación una práctica diaria. Y recuerda que no existe una mala
meditación. Dedica tiempo a sentarte a solas en silencio. Al principio,
tus pensamientos intentarán convencerte de que es una pérdida de
tiempo, de que deberías ser productivo y de que tienes muchas
otras cosas que hacer. Cientos de pensamientos no relacionados con
el objetivo entrarán y saldrán de tu mente.
Pero puedes capear esta tormenta de protestas mentales
sentándote en silencio y convirtiéndote en el observador de todo
este parloteo interior. Con el tiempo, serás capaz de trasladarte a los
huecos entre tus pensamientos y notar lo tranquilo que te has
sentido en ese hueco silencioso cuando sales de él. Pruébalo ahora
mismo. Utiliza el Padre Nuestro. Primero, concéntrate en la palabra
«Nuestro» y luego en «Padre». Intenta entrar en el hueco entre las
dos palabras, «Nuestro» y «Padre». Luego hazlo de nuevo con «que
estás» y «en el cielo». Escúrrete momentáneamente en el hueco, y
nota lo tranquilo y exquisito que te sientes ahí.
Hay muchas oportunidades para acceder al silencio. Intento
meditar cada vez que me detengo en un semáforo en rojo. Con el
coche parado y mi cuerpo inactivo, a menudo lo único que se mueve
son los pensamientos de mi mente. Aprovecho esos dos minutos
aproximadamente en el semáforo para poner mi mente en armonía
con mi coche y mi cuerpo inertes. Obtengo un maravilloso bono de
silencio. Probablemente me detengo en un semáforo en rojo veinte o
treinta veces al día, lo que crea entre cuarenta minutos y una hora
de silencio. Y siempre hay alguien detrás de mí que me avisa de que
se ha acabado mi tiempo rompiendo el silencio con un bocinazo.

La naturaleza es terapia
En cualquier momento de tu vida en el que te sientas mal, ve a la
naturaleza y encuentra silencio y paz. Enviar a los adolescentes con
problemas a la naturaleza para que cuiden animales y entren en
comunión con la naturaleza casi siempre les aporta paz y serenidad.
Las adicciones a las drogas desaparecen cuando los jóvenes se
enfrentan a escalar una montaña o cruzar un lago en canoa. Las
personas a las que se les han diagnosticado enfermedades
terminales descubren a menudo que pasar meses en una cabaña en
la naturaleza aislada es la terapia exacta que necesitan, y a veces la
fuente de remisiones espontáneas milagrosas.
Si alguna vez sufres de insomnio, camina descalzo por la hierba
durante diez minutos antes de meterte en la cama. La naturaleza
tiene una forma maravillosa de curar muchos males. Prueba a pasar
un día en un lugar aislado, escuchando sólo el silencio puntuado por
los sonidos de la naturaleza: los pájaros, los insectos, el susurro de
las hojas, el viento. Estos son los sonidos curativos que pueden
contrarrestar los sonidos dolorosos de los camiones, las
hormigoneras, los equipos de sonido y demás.
Date la oportunidad de estar en la naturaleza como parte habitual
de tu rutina de vida. Tómate un día al mes, o a la semana, o dos,
para estar solo en silencio, en comunión con la naturaleza. Esta es la
mejor terapia, y es mucho menos costoso que pagar a alguien para
que te escuche.

La meditación no sólo te afecta a ti, sino a todos los que te rodean


Cuando estás en paz, irradias un tipo de energía diferente que
cuando estás estresado o deprimido. Cuanto más en paz estés, más
fácilmente podrás desviar las energías negativas de aquellos con los
que te encuentres. Esto es como tener un escudo invisible a tu
alrededor que nada puede penetrar a menos que se encuentre en
una energía espiritual más elevada que tu propio escudo. Una
corriente hostil es recibida con una sonrisa y un conocimiento
interno de que esto no es lo tuyo. Una persona que intenta llevarte a
su miseria no puede tener éxito si no la dejas. Tu práctica de
meditación te hace inmune a ello.
No sólo puedes desviar la negatividad de los que te rodean, sino
que tu sensación de paz hará que los demás estén en armonía
contigo. Se han realizado estudios para medir los niveles de
serotonina (un neurotransmisor del cerebro que indica el grado de
paz y armonía que se siente) de las personas que se encuentran
cerca de un gran grupo de meditadores. Sorprendentemente, el
mero hecho de estar en el campo energético de los que meditan
eleva los niveles de serotonina de los observadores. Estas
implicaciones son sorprendentes. Cuanto más se logra la paz a
través de la meditación, más repercute su estado de paz en los que
te rodean.
Me parece que meditar no sólo me calma a mí, sino que tiene un
efecto tranquilizador en mi familia y en quienes me rodean. Pero el
beneficio principal es que, después de una meditación, me resulta
casi imposible sentirme molesto o afectado negativamente por algo,
porque me aporta paz interior.
Día 8
Establecer un contacto consciente
con Dios
La mayoría de las religiones organizadas se han encargado de
explicar a Dios a sus feligreses, incluyendo todas las reglas que
supuestamente Dios ha establecido para la humanidad. Sin
embargo, no puedes llegar a conocer a Dios a través de las
experiencias o el testimonio de otros. Sólo tú puedes hacerlo. Hoy, a
través de una mayor exploración de la meditación y el silencio,
vamos a descubrir cómo establecer un contacto consciente con Dios.
Enseño una meditación, que describo en detalle y te guío con mi
voz, en un programa de audio llamado Meditaciones para Manifestar.
Esta meditación utiliza el sonido de «ahhhh» como mantra para
evitar que tus pensamientos divaguen durante la meditación
matutina. Este sonido mantra está en prácticamente todos los
nombres de la Divinidad. Escúchalo, por ejemplo, en Dios, Yahvé,
Alá, Krishna, Jehová, Ra y Ptah. Al repetir este sonido del mantra,
estableces un contacto consciente con Dios. La meditación de la
noche utiliza el sonido de «om», el sonido de la gratitud por todo lo
que se ha manifestado en tu vida. Repetir el sonido de «ahhhh» por
la mañana y «om» por la noche durante aproximadamente veinte
minutos crea una oportunidad para que experimentes la paz interior
y el éxito, de una manera que puede que nunca hayas conocido
antes. Te animo a meditar porque te aportará más paz, eliminará el
estrés, mejorará tu entorno y desviará la negatividad. Todo esto y
más aparecerá definitivamente cuando medites de forma regular.
Cuando te fundes en el silencio y te haces uno con él, también
reconectas con tu fuente y conoces la tranquilidad que algunos
llaman Dios. «Estad quietos y conoced que yo soy Dios», dice tan
bellamente en los Salmos del Antiguo Testamento. Las palabras
clave aquí son «quietos» y «conoced».
Estar quieto significa en realidad silencio. La madre Teresa
describió el silencio y su relación con Dios diciendo: «Dios es el
amigo del silencio. Mira cómo la naturaleza —árboles, hierba— crece
en silencio; mira las estrellas, la luna y el sol, cómo se mueven en
silencio… Necesitamos el silencio para poder tocar las almas». Esto
incluye la tuya.
La segunda palabra clave en la observación del Antiguo
Testamento, «conocer», se refiere a establecer un contacto personal
y consciente con Dios. Conocer a Dios es desterrar la duda e
independizarse de la definición y descripción que otros hacen de
Dios. En su lugar, tienes tu propio conocimiento personal. Y como
Herman Melville nos recordó de forma tan conmovedora, «la única
voz de Dios es el silencio».
Tu sensación de paz interior depende de que gastes parte de tu
energía vital en el silencio para recargar pilas, eliminar la tensión y la
ansiedad, reencontrarte con la alegría de conocer a Dios y sentirte
más cerca de toda la humanidad.

La unidad divina
Dios es indivisible. Sólo hay una presencia omnipresente llamada
Dios. Esta presencia está en todas partes y es una fuerza que crea y
sostiene la vida. Nunca puede ser dividida o cortada en pedazos.
Sólo hay un poder en el universo, no dos. Sin embargo, todo en tu
experiencia como ser humano parece estar en dualidad. El arriba
existe por su opuesto, el abajo. La luz existe por la oscuridad; lo
correcto existe por lo incorrecto. Nunca has visto una persona con
una frente que no tenga una espalda; un exterior sin un interior; un
polo norte de un imán sin un polo sur. Nuestro mundo físico es un
mundo de dicotomías y combinaciones de opuestos, siempre
divisibles.
Sin embargo, el silencio es la única experiencia indivisible que
puedes tener. Si cortas el silencio por la mitad, lo único que
consigues es más silencio. Sólo hay un silencio. Por lo tanto, el
silencio es la única manera de experimentar la unidad y la
indivisibilidad de Dios. Así es como se «conoce a Dios» en lugar de
tener que conformarse con «saber sobre Dios». Por eso debes
meditar. La meditación parece ponerme en contacto con una fuente
de energía tranquilizadora que me hace sentir profundamente
conectado con Dios.
Encontrarás tus respuestas en el silencio. Recuerda: es del vacío,
de la vacuidad, de donde se crea todo. Cuando escribes una nota
musical, el silencio del que proviene es tan parte de la nota como el
sonido. Lo mismo ocurre con la curación de cualquier cosa o con una
relación. Entrar en el silencio y escuchar te inspirará. No puedo
imaginarme hablando o escribiendo sin acudir primero a Dios en
silencio. Busco el tiempo y el espacio a solas para permitir que surja
mi inspiración.

Guarda tu comunión silenciosa con Dios para ti mismo


Todo lo que deseas manifestar emerge del espíritu, del silencio. No
utilizas tu ego para manifestar. De hecho, el ego puede inhibir el
proceso creativo. Por esta razón, te pido que no divulgues tus ideas
privadas, lo que pretendes crear. Como dijo san Pablo: «Lo que se
ve no proviene de lo que aparece». Cuando hablas de tus ideas
manifiestas emergentes y relatas tus percepciones a los demás, a
menudo sientes la necesidad de explicarlas y defenderlas. Lo que
ocurre es que el ego ha entrado en juego. Una vez que el ego está
presente, la manifestación se detiene.
El silencio es el lugar donde se produce la manifestación, así que
guarda tus milagros potenciales en el preciado silencio que abrazas
tan a menudo como sea posible. Puedes confiar en él y disfrutar de
la serenidad y la paz interior que el silencio y la meditación siempre
aportan.
Día 9
Renuncia a tu historia personal
Para muchos de nosotros, nuestro pasado define quiénes somos en
el momento presente. Hoy quiero mostrarte cómo dejar el pasado
atrás puede ayudarte a seguir adelante para vivir tu vida más
plenamente en el presente.
Cuando una lancha rápida surca la superficie del agua, hay una
espuma blanca detrás de ella que se llama estela de la embarcación.
La estela no es más que el rastro que deja tras de sí. La respuesta a
la pregunta «¿Qué es lo que impulsa a la embarcación?» es que la
embarcación se mueve gracias a la energía del momento presente
generada por el motor. Esto es lo que hace que la embarcación
avance por el agua. ¿Crees que es posible que la estela impulse el
barco? ¿Puede el rastro que se deja atrás hacer que el barco
avance? Son preguntas retóricas con respuestas obvias. Estoy
seguro de que estás de acuerdo en que la estela es sólo el rastro
que se deja atrás, y que no es lo que hace avanzar la embarcación.
Te propongo que apliques esta idea a tu vida. La estela de tu vida
no es más que un rastro que se deja tras de ti. Pensado así, es
absolutamente imposible que esa estela te impulse hacia delante. La
estela no es, de ninguna manera lógica, responsable de lo que vives
o dejas de vivir hoy. La estela es lo que es, y nada más, un rastro
que has dejado atrás. ¿Pero lo has hecho?

Ser víctima de tu historia personal


Desde hace más de un cuarto de siglo, he trabajado con personas
para ayudarlas a acceder a niveles superiores de conciencia. Según
mi experiencia, la mayoría de la gente vive su vida en la estela
aferrándose a historias personales para justificar sus
comportamientos autodestructivos y la escasez en sus vidas. Se
aferran a dolores pasados, abusos y defectos como tarjetas de visita
para anunciar un «pobre de mí» a todos los que conocen, a los
pocos minutos de su presentación. «Me abandonaron de niño»,
«Soy alcohólico», «Soy un superviviente de incesto», «Mis padres se
divorciaron y nunca lo he superado». La lista podría continuar
durante cientos de páginas.
Tu pasado se acabó. Al vincularte a tu pasado, no sólo te aseguras
de estar inmovilizado hoy, sino que te impides sanar. Al referirte a
las luchas del pasado y utilizarlas como razones para no seguir
adelante con tu vida hoy, estás haciendo el equivalente a atribuir a
la estela la capacidad de conducir el barco. Esto también funciona a
la inversa. Muchas personas se refieren a los buenos tiempos que se
han ido para siempre como la razón por la que no pueden ser felices
y sentirse realizados hoy. «Todo ha cambiado», «Ya no se respeta
como antes», «Un dólar solía valer un dólar, ahora todo está tan
sobrevalorado», «La gente no parece querer ayudar como lo hacía
en el pasado», «Cuando éramos niños, respetábamos la autoridad;
los niños de hoy pasan por encima de sus padres». Esto también es
vivir en la estela y asignar al pasado la responsabilidad de por qué
no puedes tener éxito o ser feliz hoy.

Salir de la estela
Imagina un lápiz con la capacidad de escribir sólo tu historia pasada.
De lo contrario, no tiene ninguna utilidad. Todo tu pasado está en
ese lápiz. ¿Vas a guardarlo? ¿Para qué? ¿Vas a renunciar a él?
Quizás Omar Khayyam te inspire con su poema:
El dedo en movimiento escribe, y habiendo escrito sigue adelante
y ni toda tu piedad o ingenio logrará que vuelva para borrar ni
media línea; ni todas tus lágrimas disolverán ni una sola palabra.
Puedes llorar toda la noche a causa de la historia en ese lápiz, todo
lo que contiene, y todo lo que desearías poder borrar —o recuperar­‐
—, pero todas tus lágrimas no pueden lavar una palabra del pasado,
como te recuerda el poeta-filósofo.
Quieres desprenderte de tu historia personal simbolizada por ese
lápiz, pero, cuando te alejas de él, por mucho que camines, miras
hacia atrás y ahí está. Estás dispuesto a deshacerte de tu historia
personal y a vivir más plenamente el momento presente. Pero el
lápiz siempre está ahí cuando miras hacia atrás. Te sugiero que cojas
el lápiz y, con compasión, permitas que las palabras, las heridas y el
dolor del pasado se escriban, se abracen, se examinen, se
comprendan, se acepten y se amen por todo lo que has aprendido y
experimentado. El acto de recogerlo y abrazarlo te dará la fuerza
para transformar el pasado en canción, poema, pintura o ritual si te
sientes llamado a hacer esas cosas, o para desecharlo a tu manera.

Abrazar tu historia personal


En un universo que es un sistema inteligente con una fuerza creativa
divina apoyándolo, simplemente no puede haber accidentes. Aunque
sea duro reconocerlo, tuviste que pasar por lo que pasaste para
llegar donde estás hoy, y la evidencia es que lo hiciste. Todos los
avances espirituales que hagas en tu vida estarán precedidos muy
probablemente por algún tipo de caída o desastre aparente. Esos
tiempos oscuros, accidentes, episodios duros, períodos de
empobrecimiento, enfermedades, abusos y sueños rotos estaban
programados. Sucedieron, así que puedes asumir que tenían que
suceder y no puedes deshacerlos.
Acéptalos desde esa perspectiva, con ayuda si la necesitas, y luego
compréndelos, acéptalos, hónralos, y finalmente retíralos y/o
transfórmalos a tu manera. (Conozco a alguien que les da un nuevo
significado y los pone a trabajar). Libérate para sumergirte en este
momento —el ahora que se llama presente— porque es simplemente
eso: un presente para abrir, saborear, nutrir, jugar y disfrutar y
explorar.
Dejar de confiar en el pasado
Esfuérzate por eliminar todas las etiquetas que te has puesto a ti
mismo. Las etiquetas sirven para negarte. Pues, al final, debes vivir
de acuerdo con la etiqueta en lugar de ser el espíritu ilimitado que
es tu verdadera esencia. No eres americano, ni italiano, ni africano.
Eres miembro de una raza, la humana. No eres un hombre o una
mujer, un demócrata o un republicano. Eres uno con la verdadera
unidad, Dios. No eres atlético o mágico, matemático o literario, o
cualquier otra etiqueta.
Trascender las etiquetas, especialmente las que te han colocado
otros en tu pasado, te abre la oportunidad de planear en el ahora de
la forma en que desees.
Tu historia pasada y todas tus heridas ya no están aquí en tu
realidad física. No permitas que estén aquí en tu mente, enturbiando
tus momentos presentes. Tu vida es como una obra de teatro con
varios actos. Algunos de los personajes que entran tienen papeles
cortos que interpretar, otros, mucho más complejos. Algunos son
villanos y otros son héroes. Pero todos son necesarios, si no, no
estarían en la obra. Acéptalos a todos y pasa al siguiente acto.
Día 10
Todo lo que tienes es ahora
El pasado se ha ido, el futuro está por venir, así que el presente —el
aquí y ahora— es todo lo que tenemos. Este es nuestro tema de hoy.
La voluntad y la capacidad de vivir plenamente en el ahora eluden
a muchas personas. Mientras comes el aperitivo, no te preocupes
por el postre. Mientras lees un libro, fíjate en dónde están tus
pensamientos. Mientras estás de vacaciones, estate ahí en lugar de
pensar en lo que deberías haber hecho y en lo que tienes que hacer
al volver a casa. No dejes que el escurridizo momento presente sea
consumido por pensamientos que no están en el aquí y ahora.
Hay una ironía en este hábito de tener la mente a la deriva en
otros tiempos y otros lugares. Sólo puedes desviarte en el ahora,
porque el ahora es todo lo que tienes. Por lo tanto, divagar es una
forma de agotar los momentos presentes. En efecto, tienes un
pasado, pero no ahora. Y sí, tienes un futuro, ¡pero no ahora! Y
puedes consumir tu ahora con pensamientos de «entonces» y «tal
vez», pero eso te alejará de la paz interior y del éxito que podrías
experimentar.
Dudo que otras criaturas desperdicien el presente en pensamientos
sobre el pasado y el futuro. Un castor sólo hace de castor, y lo hace
justo en el momento presente. No se pasa los días deseando volver
a ser un castor joven, ni rumiando el hecho de que sus hermanos
castores recibieron más atención, o que su padre castor se escapó
con un castor más joven cuando él crecía. Siempre está en el ahora.
Podemos aprender mucho de las criaturas de Dios sobre cómo
disfrutar del momento presente en lugar de consumirlo con la culpa
por el pasado o la preocupación por el futuro. Practica la vida en el
momento presente, y niégate a permitir que cualquier pensamiento
basado en tu pasado te defina.
Detente y observa todo lo que hay en tu espacio inmediato: la
gente, las criaturas, la vegetación, las formaciones de nubes, los
diseños de los edificios, todo. Permanece en el presente meditando y
acercándote al último ahora… Dios.

Dios sólo está aquí ahora


Piensa en esto. Dios no estará haciendo nada diferente dentro de
una hora de lo que Dios está haciendo ahora. Y Dios no está
haciendo nada diferente ahora de lo que Dios estaba haciendo hace
mil años. La verdad es que sólo puedes llegar a conocer a Dios si
estás dispuesto a estar en paz en el momento presente.
Anteriormente, en el día 8, hablé de cómo la meditación es una
forma de establecer un contacto consciente con Dios. Aquí me
gustaría contarte un secreto sublime que aprendí de uno de mis
maestros más influyentes:
«Sólo llegarás a conocer verdaderamente a Dios cuando
abandones el pasado y el futuro en tu mente y te fundas
totalmente en el ahora, porque Dios está siempre aquí,
ahora».
Muy pocas personas comprenden y viven este principio, en gran
parte, debido al condicionamiento y a la falta de voluntad para
entrenar sus mentes en la vida del momento presente. Esa es una
de las razones por las que a veces digo que «nunca hay cola para
andar la milla extra». Esa milla extra, elegir la paz interior y atraer el
éxito a tu vida mientras vives en el momento presente se convierte
en una forma de ser.
Así que comprométete a vivir con alegría el momento. Deja de
soñar con el futuro y vuelve a lo único que tenemos: el ahora.
Decide vivir plenamente en el presente, retirando la atención del
pasado y del futuro. Tu deseo de inspiración activa el mundo del
espíritu del que procedes. Tu futuro imaginado, la materia de las
metas, es una forma innecesaria de desperdiciar el momento
presente. Estar Aquí ahora es más que el título de un gran libro de
Ram Dass: es la esencia de la inspiración. Estar en el ahora es la
forma de eliminar la ansiedad, el estrés e incluso algunas
enfermedades.
Mientras estoy aquí sentado escribiendo, puedo soñar despierto
todo lo que quiera sobre la finalización de este libro, pero, en
realidad, todo lo que puedo hacer (que es precisamente lo que estoy
haciendo) es escuchar mi voz interior, ofrecer una vibración acorde
con esas súplicas internas y sentir la alegría de permitir que los
pensamientos pasen a través de mí a las páginas. El objetivo se ha
suspendido en favor de estar aquí y ahora, viviendo lo que mi «Gran
jefe» me indica que haga. El resultado final se cuida por sí mismo,
sobre todo porque veo el resultado final en mi mente, y utilizo mis
momentos presentes en armonía con esa visión.
Te recomiendo que encuentres una manera de transformar tu
pasado, y que te recuerdes a ti mismo que estás transformando
todas y cada una de las creencias que has utilizado como etiquetas o
indicadores de tus limitaciones. Para empoderarte en el presente,
reemplaza todo eso con el conocimiento de que no eres lo que has
hecho, lo que has sido, lo que otros te han enseñado, o lo que te
han hecho; en cambio, eres una parte del amado, conectado ahora y
siempre a tu fuente, y, por lo tanto, conectado al poder ilimitado del
amado. Puedes ser todas las cosas en cualquier momento presente
de tu vida.
Día 11
No se puede resolver un problema
con la mentalidad que lo creó
Hoy examinamos el tema de los problemas y cómo cambiar nuestra
forma de pensar puede resolverlos.
Cualquier problema puede resolverse con una solución espiritual.
Uno de los pasajes más intrigantes de Un curso de milagros sugiere
que tú no tienes un problema; sólo crees que lo tienes. Las primeras
líneas de la Torá, así como del Génesis en la Biblia, dicen: «Dios creó
el Cielo y la Tierra», y más tarde: «Y todo lo que Dios creó era
bueno». Si interpretas esas palabras literalmente, está bastante
claro que los problemas son imposibles. Si Dios creó todo y todo lo
que Dios creó era bueno, el mal no existe. «Pero», dices, «la
enfermedad, la desarmonía, la desesperación, etc., parecen existir y
campar a sus anchas en nuestro mundo».
Cuando nos sentimos separados de nuestro centro sagrado, es fácil
creer tan firmemente en la separación que explicamos cualquier
malestar como un problema. En el mundo del espíritu, o de Dios, los
problemas simplemente no existen y no son reales. Cuando tu
conexión espiritual es débil, te alejas del mundo del espíritu, y los
problemas provienen de tu creencia en la separación. Tu mente crea
la ilusión de la separación, y tu cuerpo, influenciado por tus
pensamientos del ego, cae enfermo. Nuestras sociedades son la
creación de nuestros pensamientos colectivos. Adoptan la misma
separación-enfermedad, y entonces tenemos lo que llamamos
problemas sociales. Todos los llamados problemas, sin embargo,
representan un déficit espiritual que puede ser remediado con
soluciones espirituales. Piénsalo así: si cambias de opinión,
resolverás tu problema. (He escrito un libro entero sobre este tema,
titulado Hay una solución espiritual para cada problema).

Cómo cambiar de opinión


¿Puedes aceptar la idea de que es tu creencia en tu separación de
Dios la que crea la actitud que calificas de problema? ¿Puedes
explorar esta idea de que lo que llamas problemas son simplemente
ilusiones, o errores de tu intelecto? Si Dios está en todas partes, no
hay lugar en el que Dios no esté; por lo tanto, tienes a Dios contigo
en todo momento. Puedes creer lo contrario. Es este sistema de
creencias el que crea tus supuestos problemas. Si puedes traer la
verdad a la presencia de estas ilusiones, se disolverán —así como
sabes que tres más tres es igual a seis es cierto, y que tres más tres
es igual a diez es falso—. Al traer la verdad a la presencia de este
error aritmético, simplemente se disuelve.
Así también se disolverán todas tus creencias que crean problemas
en tu mente cuando les aportes la energía superior de la verdad.
San Francisco de Asís, en su famosa oración, nos suplica que
cambiemos nuestra mente por este pensamiento: «Donde haya odio,
déjame sembrar amor». La luz siempre disuelve la oscuridad. El
amor siempre anula el odio. El espíritu siempre anula los problemas.
Los problemas existen como creencias de tu mente del ego, que es
incapaz de conceptualizar una conciencia de tu mente espiritual, al
igual que la oscuridad no tiene concepto de la luz.
Al reescribir tu acuerdo con la realidad, puedes cambiar tu mente y
alejar cualquier problema percibido. Cambia tu actitud hacia ti
mismo y proponte creer en tu conexión con la energía superior de
Dios, incluso en las peores circunstancias. Entrega cualquier cosa
que parezca problemática a tu ser superior, confiando en que el
problema no es lo que parece ser. Reescribe tu acuerdo sobre quién
eres y lo que eres capaz de lograr.
Tu nuevo acuerdo con la realidad
Tus pensamientos son la fuente de prácticamente todo en tu vida.
Cada relación en la que te encuentras es algo que llevas contigo. Si
tu relación es pésima, es porque piensas en ella de esa manera. La
persona con la que tienes una relación no está contigo en este
momento, ni cuando estás en el trabajo, ni cuando estás en el baño,
pero tus pensamientos sobre esa persona están siempre contigo. La
única forma de experimentar a otra persona es en tus pensamientos.
No puedes ponerte detrás de los ojos de esta persona y convertirte
en ella. Sólo puedes procesarla con tus pensamientos. Si buscas lo
que está mal en ella y almacenas esa imagen negativa en tu mente,
entonces ahí es donde existe tu relación. Si cambias tus
pensamientos hacia lo que amas en lugar de lo que calificas como
malo, acabas de cambiar toda tu relación. Ha pasado de ser pésima
a ser estupenda gracias a tu cambio de mentalidad.
Intenta recordar siempre que llevas todas las relaciones contigo en
tu cabeza. Robert Frost nos recordaba: «Amas las cosas que amas
por lo que son». Cuando olvidas esto y procesas a otras personas
basándote en lo que crees que deberían ser, o en lo que solían ser, o
en cómo se comparan con lo que tú eres, entonces has alejado el
amor, y en tu mente, la relación se ha agriado. Experimentas cada
cosa y a cada uno en tus pensamientos. Cambia tus pensamientos, y
cambias lo que llevas en tu cabeza como problemas.
El mundo es tal y como es. La economía es tal y como debe ser.
Las personas que se comportan mal en el mundo están haciendo lo
que deben hacer. Puedes procesarlo de la manera que quieras. Si te
llenas de ira por todos esos problemas, eres una persona más que
contribuye a la contaminación de la ira.
Tu deseo de hacer algo con respecto a las energías más bajas te
motivará a ser más amoroso, más sensible y más pacífico. Y al
hacerlo, podrás influir en aquellos que están más alejados de Dios
para que vuelvan a su fuente. Este nuevo acuerdo contigo mismo de
permanecer siempre conectado al espíritu, incluso cuando parezca lo
más difícil de hacer, permitirá que prolifere cualquier grado de
armonía perfecta para el que tu cuerpo fue diseñado. Entrega las
enfermedades a Dios, y trata a tu cuerpo con ejercicio regular,
comida saludable, grandes cantidades de agua pura y mucho
descanso para permitirle funcionar como un contenedor para que el
espíritu fluya a través de él.
Tu nuevo acuerdo con la realidad en el que has mezclado tu ser
físico y tu personalidad con tu ser espiritual conectado con Dios
comenzará a irradiar una energía superior de amor y luz.
Dondequiera que vayas, los demás experimentarán el resplandor de
tu conciencia de Dios, y la desarmonía y el desorden y todo tipo de
problemas simplemente no florecerán en tu presencia. Conviértete
en «un instrumento de Tu paz», como desea san Francisco en la
primera línea de su famosa oración. Asciende en la escala de la
conciencia humana desde lo más bajo hasta lo más alto. Conviértete
en un ser místico simplemente cambiando tu mente de una que creó
y experimentó problemas, a una que los resuelve.
Día 12
Los tres niveles de conciencia
Ayer vimos cómo el cambio de mentalidad y el aumento de nuestra
conciencia humana pueden ayudarnos a resolver problemas. Hoy me
gustaría presentarte los tres niveles de conciencia, que te ayudarán
a calibrar en qué punto de la escalera de la conciencia te
encuentras.
A lo largo de tu vida, puedes medirte en los siguientes tres niveles
de conciencia. Pocos, si es que alguno de nosotros lo hace,
permanecen en un nivel todo el tiempo. Estos niveles de conciencia
se presentan de menor a mayor.

1. El primer nivel es la conciencia del ego. En la


conciencia del ego, tu énfasis principal está en tu
personalidad y tu cuerpo. Hay una creencia
excepcionalmente fuerte en tu separación respecto a todos
los demás, a todo lo que te gustaría atraer a tu vida y de
Dios. Esta actitud te pone en un estado de competencia por
tu parte como si tu trabajo fuera llegar el primero. Ganar y
ser el número uno parecen ser las cosas más importantes
que puedes hacer cuando vives en el nivel de conciencia del
ego. Pasas mucho de tu tiempo midiendo tu éxito
dependiendo de cómo te comparas con los demás.

Si tienes más que los demás, te sientes mejor contigo mismo.


Tener más dinero te hace sentir mejor. Acumular más premios y
prestigio y ascender en la escala empresarial te anima a sentirte
bien contigo mismo. La conciencia del ego te impulsa a competir, a
comparar y a concluir que eres el mejor, por lo que te concentras
en correr más rápido y tener mejor aspecto que los demás. Es en
este nivel de conciencia donde existen los problemas. Aquí es
donde la paz interior es prácticamente imposible y el éxito se te
escapa, porque siempre debes estar esforzándote por estar en
otro lugar.
Para caminar cómodamente por la milla extra, debes domar este
ego siempre exigente e imposible de satisfacer. Los sentimientos
de desesperación, ira, odio, amargura, estrés y depresión
provienen de la ansiedad del ego y de su insistencia en vivir de
acuerdo con una norma externa. El resultado es la angustia de no
estar a la altura o no encajar correctamente. El ego rara vez te
permite descansar, y exige cada vez más porque le aterra que te
llamen fracasado. Cuando vayas más allá del ego y hagas de tu yo
superior la fuerza dominante en tu vida, empezarás a sentir esa
satisfacción y ese brillo interior de paz y éxito que caracterizan la
milla extra.

1. El segundo nivel es la conciencia de grupo. La


conciencia de grupo es muy similar a la conciencia del ego,
con la excepción de que dejas de ser tú mismo el foco
central de tu vida, y ahora incluyes a otros que son
miembros de tu grupo o tu clan. Suprimes tu conciencia
individual, tu ego, te unes a una organización más grande,
el ego del grupo. Tu pertenencia se basa en tu familia, tu
herencia, tu origen racial, tu religión, tu idioma, tu afiliación
política, etc. Se te exige que pienses y actúes como el grupo
al que has sido asignado.

En el nivel de conciencia de grupo, a menudo te dedicas a


continuar con problemas sociales como la guerra, la brutalidad y la
persecución religiosa, que se originan en enemistades ancestrales
que han existido durante miles de años. Pero también se trata de
la vida cotidiana. Las familias insisten en que adoptes su punto de
vista, odies a quien odian y ames a quien aman.
Tienes una lealtad ciega hacia una empresa que puede estar
fabricando armas de destrucción, un concepto al que
normalmente te opones, pero lo haces de todos modos porque
«es mi trabajo». Algunos policías y soldados victimizan a sus
semejantes comportándose peor que los delincuentes o los
supuestos enemigos que tanto aborrecen. Nuestra inhumanidad
hacia nuestros semejantes se justifica a menudo en los
fundamentos de una mentalidad de grupo. Los miembros de
pandillas o sociedades se comportarán de forma horrible,
espoleados por una mentalidad de grupo o clan. En resumen, lo
que el grupo dicta se convierte en tu tarjeta de identificación
como ser humano.
Recuerda que, como hablamos ayer, no puedes resolver ningún
problema con la misma mentalidad que lo creó. Para resolver una
lucha que resulta de la conciencia de grupo, tienes que cambiar tu
mente o seguirás teniendo el problema que te persigue. Resolver
los problemas relacionados con la conciencia de grupo implica
pasar al nivel más alto.

1. El tercer nivel es la conciencia mística. Este nivel de


conciencia libre de problemas se distingue por el
sentimiento de conexión en lugar de separación. En el nivel
de conciencia mística, te sientes conectado a cada
individuo, a cada criatura, al planeta entero y a Dios.

Sentirse conectado significa que realmente sientes que todos


somos uno, y que el daño dirigido a los demás es realmente un
daño dirigido hacia nosotros mismos. Aquí, la cooperación
suplanta a la competencia; el odio se disuelve con el amor; y la
tristeza se reduce a la nada con alegría. En este nivel, eres un
miembro de la raza humana, no de un subgrupo. Aquí, eres una
nación del mundo con una conciencia global, en lugar de un
patriota de un solo país. En la conciencia mística, no te sentirás
separado de nadie, de ninguna cosa, ni de Dios. No serás lo que
tienes, lo que logras, o lo que otros piensan de ti. Serás el amado,
¡y habrás cambiado de opinión! Los problemas serán ahora sólo
ilusiones de la mente que ya no llevarás contigo.
Como dijo el gran humanitario Mahatma Gandhi, «El hombre se
vuelve grande exactamente en la medida en que trabaja por el
bienestar de sus semejantes». Este es el nivel de la conciencia
mística o de Dios. Es un lugar en el que puedes vivir una
existencia libre de problemas cambiando tus pensamientos de la
conciencia del ego y del grupo por el nivel superior de la mística.
Aquí se entiende de verdad lo que quería decir Thoreau cuando
decía: «Sólo hay un remedio para el amor: amar más».
Día 13
No hay justificación para
el resentimiento
Constantemente se escucha a la gente decir esto: «Tengo derecho a
estar molesto por la forma en que me han tratado. Tengo derecho a
estar enfadado, herido, deprimido, triste y resentido». Aprender a
evitar este tipo de pensamiento es una de mis principales
recomendaciones para vivir una vida de paz interior, éxito y felicidad.
Cada vez que te llenas de resentimiento, estás entregando los
controles de tu vida emocional a otros para que los manipulen. El
tema de hoy es asumir la responsabilidad de todo (y me refiero a
todo) en tu vida.
Me di cuenta de lo poderosa que era esta lección hace muchos
años cuando asistí a una reunión de doce personas que estaban en
un grupo de desintoxicación de alcoholismo y drogadicción. Las doce
personas estaban acostumbradas a culpar a los demás de sus
debilidades, utilizando casi cualquier excusa como justificación para
volver a sus costumbres autodestructivas. En un cartel que colgaba
en la sala se leían estas palabras: «En este grupo no hay
resentimientos justificados».
Independientemente de lo que alguien dijera a otro miembro del
grupo, sin importar lo polémicas o feas que fueran las acusaciones,
se recordó a cada persona que no hay resentimientos justificados. Es
posible que tengas que considerar con quién estás resentido antes
de tomar tu propia decisión sobre si esto es útil para ti. Los
resentimientos te dan una excusa para volver a tus viejas
costumbres. Esto es lo que te ha llevado a la situación inicial.

Por qué existen los resentimientos


Quizá conozcas el popular programa de televisión ¿Quién quiere ser
millonario? Si el concursante responde correctamente a quince
preguntas de opción múltiple, gana un millón de dólares.
Comenzando con una pregunta de cien dólares, la persona en la
«silla caliente» responde a cinco preguntas antes de llegar al nivel
de los mil dólares. En este punto, la persona tiene garantizado salir
con algo. A continuación, las preguntas aumentan su dificultad. Si el
concursante llega a los treinta y dos mil dólares, de nuevo, hay
garantía de salir con esa cantidad. Por lo tanto, hay dos niveles
cruciales: el nivel de los mil dólares, que se consigue respondiendo a
cinco preguntas relativamente sencillas; y el nivel de los treinta y
dos mil dólares, que implica cinco preguntas cada vez más difíciles.
Acabo de relatar los detalles de este programa de televisión para
presentar la idea de los dos niveles que debes alcanzar para tener
una oportunidad en el nivel más alto de conciencia del «millón de
dólares». El nivel de los mil dólares es aquel en el que aprendes a
dejar atrás la culpa en tu vida. Si no lo haces, te vas a casa sin
nada.
Eliminar la culpa significa no asignar nunca la responsabilidad a
nadie por lo que estás viviendo. Significa que estás dispuesto a
decir: «Puede que no entienda por qué me siento así, por qué tengo
esta enfermedad, por qué he sido víctima o por qué he tenido este
accidente, pero estoy dispuesto a decir sin ninguna culpa ni
resentimiento que me pertenece. Vivo con ello y soy responsable de
tenerlo en mi vida». ¿Por qué hacer esto? Si asumes la
responsabilidad de tenerlo, al menos tienes la oportunidad de asumir
también la responsabilidad de eliminarlo o de aprender de él.
Si aunque sea ligeramente (o de forma desconocida) eres de algún
modo el responsable de esa migraña o de esa sensación de
depresión, entonces puedes ponerte a trabajar para eliminarla o
descubrir cuál es su mensaje para ti. Si, por el contrario, en tu
mente, alguien o algo más es responsable, entonces, por supuesto,
tendrás que esperar a que este cambie para que tú mejores. Y eso
es poco probable que ocurra. Así que, en el nivel de los mil dólares,
la culpa tiene que desaparecer. De lo contrario, te vas a casa sin
nada y no puedes participar en los niveles superiores.
Debes estar dispuesto a pasar una nueva prueba en el segundo
nivel crítico, la pregunta de los treinta y dos mil dólares, que es el
último obstáculo que debes afrontar para pasar al reino más elevado
de la autorrealización y la conciencia superior, el nivel espiritual del
millón de dólares. En este nivel, debes estar dispuesto a enviar las
energías más elevadas y rápidas del amor, la paz, la alegría, el
perdón y la bondad como tu respuesta a todo lo que se te presente.
Este es el comienzo de «la milla extra para la que no hay nadie
haciendo cola» en el que sólo tienes amor para regalar.
Alguien te dice algo que te resulta desagradable y, en lugar de
optar por el resentimiento, eres capaz de despersonalizar lo que
acabas de escuchar y responder con amabilidad. Prefieres ser
amable que tener razón. No tienes necesidad de hacer que los
demás se equivoquen o de tomar represalias cuando te han
perjudicado. Lo haces por ti mismo. Hay un proverbio chino que
dice: «Si vas a perseguir la venganza, será mejor que caves dos
tumbas». Tus resentimientos te destruirán. Son energías bajas. Y a
lo largo de la milla extra, sólo conocerás a otros que hayan captado
plenamente este concepto. Los que no han llegado a este nivel están
de vuelta con la gente que salió del juego hace mucho tiempo en
una pregunta más fácil, y la mayoría sigue allí preguntándose por
qué siguen volviendo a casa sin nada. Pero te puedo asegurar que
siguen culpando a los demás de su vacío.
Primero, hay que superar la culpa. Luego tienes que aprender a
enviar amor a todo el mundo, en lugar de ira y resentimiento. Se
cuenta una historia del maestro iluminado que siempre respondía a
los estallidos de crítica, juicio y ridículo con amor, amabilidad y paz.
Uno de sus devotos le preguntó cómo era posible que fuera tan
amable y pacífico ante vituperios tan despectivos. Su respuesta al
devoto fue esta pregunta: «Si alguien te ofrece un regalo y tú no lo
aceptas, ¿a quién pertenece el regalo?». Pregúntate: «¿Por qué voy
a permitir que algo que pertenece a otra persona sea fuente de mi
resentimiento?». Como dice el título de un popular libro: «Lo que
pienses de mí no es asunto mío». En efecto, no hay resentimientos
justificados si quieres recorrer la milla extra y disfrutar de paz
interior y éxito a lo largo del camino.
Día 14
Deja de buscar ocasiones para
ofenderte
Cuando vives en o por debajo de los niveles ordinarios de
conciencia, gastas una gran cantidad de tiempo y energía
encontrando oportunidades para ofenderte. Hoy vamos a examinar
cómo puedes negarte a dejar que los demás te ofendan y, en
cambio, responder positivamente con amor y perdón.
Una noticia, una crisis económica, un desconocido maleducado,
una prenda defectuosa, alguien maldiciendo, un estornudo, una
nube negra, cualquier nube, una ausencia de nubes… casi cualquier
cosa sirve si buscas una ocasión para ofenderte. A lo largo de la
milla extra, nunca encontrarás a nadie que preste atención a tales
absurdidades.
Conviértete en una persona que se niega a ofenderse por cualquier
otra persona, cosa o conjunto de circunstancias. Si algo ocurre y lo
desapruebas, por supuesto, expresa lo que sientes desde tu
corazón; y, si es posible, trabaja para eliminarlo y luego déjalo ir. La
mayoría de las personas operan desde el ego y realmente necesitan
tener la razón. Por lo tanto, cuando te encuentres con alguien que
diga cosas que te parezcan inapropiadas, o cuando sepas que se
equivoca, se equivoca, se equivoca, olvida tu necesidad de tener la
razón y, en su lugar, di: «¡Tienes razón en eso!». Esas palabras
pondrán fin a un posible conflicto y te liberarán de ofenderte. Tu
deseo es ser pacífico —no tener razón, estar herido, enfadado o
resentido—. Si tienes suficiente fe en tus propias creencias,
descubrirás que es imposible ofenderte por las creencias y la
conducta de los demás.
No ofenderse es una forma de decir: «Tengo control sobre cómo
me voy a sentir, y elijo sentirme en paz independientemente de lo
que veo que ocurre». Cuando te ofendes, estás siendo sentencioso.
Juzgas a otra persona por ser estúpida, insensible, grosera,
arrogante, desconsiderada o tonta, y luego te sientes molesto y te
ofendes por su conducta. Lo que quizá no sepas es que, cuando
juzgas a otra persona, no la defines. Te defines a ti mismo como
alguien que necesita juzgar a los demás.
Así como nadie puede definirte con sus juicios, tampoco tú tienes
el privilegio de definir a los demás. Cuando dejes de juzgar y te
conviertas simplemente en un observador, conocerás la paz interior
sobre la que estoy escribiendo aquí. Con esa sensación de paz
interior, te encontrarás libre de la energía negativa del resentimiento,
y podrás vivir una vida de satisfacción. Una ventaja es que
descubrirás que los demás se sienten mucho más atraídos por ti.
Una persona pacífica atrae energía pacífica. No conocerás a Dios a
menos que estés en paz, porque Dios es paz.
Tus resentimientos literalmente envían a Dios fuera de tu vida
mientras estás ocupado ofendiéndote. No ofenderte significará
eliminar todas las variaciones de la siguiente frase de tu repertorio
de pensamientos disponibles: «Si fueras un poquito más como yo,
no estaría enfadado ahora mismo». Tú eres como eres, y los que te
rodean también. Lo más probable es que nunca sean como tú. Así
que deja de esperar que los que son diferentes sean lo que tú crees
que deberían ser. Eso nunca va a ocurrir.
Es tu ego el que exige que el mundo y todas las personas en él
sean como tú crees que deberían ser. Tu ser sagrado superior se
niega a ser nada más que pacífico, y ve el mundo tal y como es, no
como a tu ego le gustaría que fuera. Cuando respondes con odio al
odio dirigido a ti, te has convertido en parte del problema, que es el
odio, en lugar de ser parte de la solución, que es el amor. El amor no
tiene resentimiento y ofrece fácilmente el perdón. El amor y el
perdón te inspirarán a trabajar con lo que estás a favor y no con lo
que estás en contra. Si estás en contra de la violencia y el odio, lo
combatirás con tu propia marca de violencia y odio. Si estás a favor
del amor y la paz, llevarás esas energías a la presencia de la
violencia, y finalmente disolverás el odio. Cuando le pidieron a la
madre Teresa que marchara contra la guerra de Vietnam, respondió:
«No, no lo haré, pero cuando haya una marcha por la paz, allí
estaré».

Una última palabra sobre el perdón y el


resentimiento
En la raíz de prácticamente todas las prácticas espirituales está la
noción del perdón. Esto fue lo que salió de Jesús de Nazaret
mientras era torturado en una cruz por un soldado romano que le
clavaba una lanza en el costado. Es quizás lo más curativo que
puedes hacer para eliminar por completo las bajas energías del
resentimiento y la venganza de tu vida.
Piensa en todas las personas que te han hecho daño, te han
engañado, te han defraudado o han dicho cosas desagradables
sobre ti. Tu experiencia con ellos no es más que un pensamiento que
llevas contigo. Estos pensamientos de resentimiento, ira y odio
representan energías lentas y debilitantes que te restan poder. Si
pudieras abandonarlos, conocerías más la paz.
Practicas el perdón por dos razones. Una es para hacer saber a los
demás que ya no deseas estar en un estado de hostilidad con esa
persona; y dos, para liberarte de la energía autodestructiva del
resentimiento.
El resentimiento es como el veneno que sigue corriendo por tu
sistema, infectándote y haciéndote daño mucho después de haber
sido mordido por la serpiente. No es la mordedura lo que te mata;
es el veneno. Puedes eliminar el veneno tomando la decisión de
dejar de lado los resentimientos. Envía amor de alguna forma a los
que crees que te han hecho daño y nota cómo te sientes mucho
mejor, cómo te sientes más en paz. Fue un acto de profundo perdón
hacia mi propio padre, al que nunca vi ni hablé, lo que hizo que mi
vida pasara de ser una conciencia ordinaria a una conciencia
superior, un logro y un éxito más allá de lo que jamás me había
atrevido a imaginar.
Día 15
Actúa como si ya fueras lo que te
gustaría ser
Sea lo que sea lo que imaginas para ti, por muy lejano o imposible
que te parezca ahora mismo, te animo a que empieces a actuar
como si lo que te gustaría llegar a ser ya fuera tu realidad. Este es
nuestro tema de hoy, y es una forma maravillosa de poner en
marcha las fuerzas que colaborarán contigo para que tus sueños se
hagan realidad.
Para activar las fuerzas creativas que yacen dormidas en tu vida,
debes ir al mundo invisible, al mundo más allá de tu forma. Aquí es
donde se creará lo que no existe para ti en tu mundo de la forma.
Puedes pensar en ello de esta manera: en la forma, recibes «in-
formación». Cuando pasas al espíritu, recibes «in-spiración». Es este
mundo de inspiración el que te guiará para acceder a cualquier cosa
que te gustaría tener en tu vida.

Lo que inspirarse significa


Algunos de los consejos más significativos que he leído fueron
escritos hace más de dos mil años por un antiguo maestro llamado
Patanjali. Él inspiró a sus devotos. Quizá recuerdes que la palabra
inspirar tiene su origen en las palabras en y espíritu. Patanjali sugirió
que la inspiración implica una mente que trasciende todas las
limitaciones, pensamientos que rompen todas sus ataduras y una
conciencia que se expande en todas las direcciones. A continuación,
te explico cómo puedes inspirarte.
Piensa en lo que te gustaría ser: un artista, un músico, un
programador informático, un dentista o lo que sea. En tus
pensamientos, empieza a imaginarte a ti mismo teniendo las
habilidades para hacer estas cosas. No hay dudas. Sólo un saber.
Entonces empieza a actuar como si esas cosas fueran ya tu realidad.
Como artista, tu visión te permite dibujar, visitar museos, hablar con
artistas famosos y sumergirte en el mundo del arte. En otras
palabras, empiezas a actuar como un artista en todos los aspectos
de tu vida. De este modo, adquieres el control sobre ti mismo y
tomas las riendas de tu propio destino al mismo tiempo que cultivas
la inspiración.
Cuanto más te veas a ti mismo como lo que te gustaría llegar a ser,
más inspirado estarás. Las fuerzas latentes que Patanjali describió
cobran vida y descubres que eres una persona más poderosa de lo
que jamás habías soñado. Imagínate eso: fuerzas latentes que
estaban muertas o que no existían, que surgen y colaboran contigo
como resultado de que te inspiras y actúas como si lo que quieres ya
estuviera aquí.
Al tener el valor de declarar que ya estás donde quieres estar, casi
te obligarás a actuar de una manera nueva, emocionante y
espiritual. También puedes aplicar este principio a las áreas que no
sean tu vocación elegida. Si estás viviendo una vida de escasez, y
todas las cosas bonitas que mucha gente tiene no llegan a ti, quizás
sea el momento de cambiar tu forma de pensar y actuar como si lo
que te gustaría tener ya estuviera aquí.
Visualiza el hermoso coche de tus sueños y pégalo en la puerta de
tu habitación, así como en la nevera. De paso, pégalo en el
salpicadero del coche que ahora conduces. Visita una sala de
exposición, siéntate en el coche y siente el precioso aroma a coche
nuevo. Pasa las manos por los asientos y agarra el volante. Camina
alrededor de tu coche, apreciando sus líneas. Haz una prueba de
conducción de tu coche y visualiza que tienes derecho a conducir
este coche, que te inspira su belleza y que va a encontrar un hueco
en tu vida. De alguna manera, este es tu coche. Habla con otros de
tu amor por este coche. Lee sobre él. Pon una foto en tu
salvapantallas y déjala ahí para que la veas cada vez que estés cerca
de tu ordenador.
Todo esto puede parecerte una tontería, pero cuando te inspiras y
actúas como si lo que quieres ya estuviera aquí, activarás esas
fuerzas dormidas que colaborarán para que esto sea tu realidad.

Extender la inspiración a todas partes


Tratarte a ti mismo de la manera descrita anteriormente puede
convertirse en una forma de vida habitual. Esto no implica el
engaño, la arrogancia o el daño a los demás. Este es un acuerdo
silencioso entre tú y Dios en el que trabajas discretamente en
armonía con las fuerzas del universo para que tus sueños se hagan
realidad. Esto implica un conocimiento por tu parte de que el éxito y
la paz interior son tu derecho de nacimiento; que eres un hijo de
Dios; y como tal, tienes derecho a una vida de alegría, amor y
felicidad.
En tus relaciones con tus amantes, compañeros de trabajo y
familia, actúa como si lo que te gustaría materializar en estas
relaciones ya estuviera aquí. Si quieres una sensación de armonía en
el trabajo, mantén una visión y una expectativa claras de esta
armonía. Entonces, te enfrentas a tu día, viendo que las cinco de la
tarde llegan pacíficamente para todos cuando todavía son las siete y
media de la mañana. Cada vez que tienes un encuentro con alguien,
tu visión de las cinco de la tarde aparece en tu cabeza, y actúas de
forma pacífica y armoniosa para no anular lo que sabes que viene.
Además, actúas con todos los demás como si ellos también fueran
todo lo que son capaces de llegar a ser.
Este tipo de expectativas te llevan a decir: «Estoy seguro de que lo
tendrás todo listo para esta tarde», en lugar de: «Siempre llegas
tarde a todo y me gustaría que te pusieras las pilas». Cuando tratas
a los demás de esta manera, ellos también cumplen con el destino
que les has recordado que está ahí para ellos.
En tu familia, especialmente con tus hijos, es importante tener
siempre presente este pequeño pensamiento: «Píllalos haciendo las
cosas bien». Recuérdales a menudo su brillantez inherente, su
capacidad de ser responsables, sus talentos innatos y sus fantásticas
habilidades. Trátalos como si ya fueran responsables, brillantes,
atractivos y honorables. «Eres increíble. Estoy seguro de que te irá
genial en tu entrevista». «Eres muy inteligente, sé que estudiarás y
lo harás bien en ese examen». «Siempre estás conectado con Dios,
y Dios no crea enfermedades. Te vas a sentir mucho mejor mañana
a esta hora».
Cuando actúas con tus hijos, padres, hermanos e incluso parientes
más lejanos como si la relación fuera estupenda y fuera a seguir
siéndolo, y destacas su grandeza en lugar de sus tonterías, es su
grandeza lo que verás. En tu relación con tu pareja, sea quien sea,
asegúrate de aplicar este principio tan frecuentemente como
puedas. Si las cosas no van bien, pregúntate: «¿Estoy tratando esta
relación como es, o como me gustaría que fuera?». ¿Cómo quieres
que sea? ¿Pacífica? ¿Armoniosa? ¿Satisfactoria para ambas partes?
¿Respetuosa? ¿Amorosa? Por supuesto que sí. Por lo tanto, antes de
tu próximo encuentro, visualízalo de esa manera. Ten expectativas
que se centren en las cualidades de la paz interior y el éxito.
Te encontrarás señalando lo que te gusta de esa persona en lugar
de lo que hace mal. También verás que la otra persona te responde
con amor y armonía en lugar de hacerlo con amargura. Tu capacidad
de tomar el control y ver el resultado antes de que se produzca hará
que actúes de forma que se produzcan estos resultados.
Esta estrategia de vida funciona prácticamente para todo. Antes de
hablar ante un público, siempre lo visualizo cariñoso, alentador y
pasando un rato estupendo. Antes de escribir, me veo sin el bloqueo
de escritor, inspirado y con una guía espiritual disponible en todo
momento. Como nos recuerda Un curso de milagros, «Si supieras
quién camina a tu lado en todo momento, nunca más tendrías
miedo». Esta es la esencia de la inspiración, así como de ver el
futuro en términos de cómo quieres que sea y luego actuar
exactamente de esa manera.
Día 16
Sincronicidad e inspiración
No existen las coincidencias. Se dice que todo lo que coincide encaja
poderosamente. Te mueves en el espíritu y te sientes inspirado
cuando activas las fuerzas del universo para que trabajen contigo.
Hoy veremos la sincronicidad y la inspiración.
Ya que todo está guiado por el espíritu, hay menos distancia entre
tus pensamientos y visualizar el resultado de esos pensamientos
materializarse para ti. A medida que colocas más y más de tu
energía en lo que pretendes manifestar, empiezas a ver que esas
intenciones se materializan.
Pensarás en una persona en particular, y ese individuo aparecerá
«misteriosamente». Necesitarás un libro para tus estudios que no
encuentras, y aparecerá a través de una entrega «misteriosa».
Tendrás en mente que quieres información sobre un lugar de
vacaciones, y llegará en el correo «misteriosamente». Pronto verás
todos estos supuestos misterios como parte de la sincronicidad del
universo trabajando contigo y tus pensamientos de energías altas.
Debes aferrarte a la idea de que puedes negociar la presencia de
estas cosas manteniendo tu campo energético siempre enfocado con
amor en lo que pretendes crear apasionadamente. La ley de
atracción se pone en juego, y tus pensamientos se convierten
literalmente en energías atrayentes. Al principio, parecerá
sorprendente y casi increíble. A medida que te mantengas en el
espíritu y actúes como si lo que deseas ya estuviera aquí, lo
encontrarás cada vez menos desconcertante.
Conectado con Dios como siempre lo estás, eres la fuerza divina
que pone esta sincronización en tu vida cotidiana. Te darás cuenta
muy pronto de que lo que piensas es lo que se expande; por lo
tanto, vas a ser más consciente y cuidadoso con lo que piensas. Este
proceso de tratarte a ti mismo «como si» comienza con tus
pensamientos, impacta en tu estado emocional y, finalmente, te
impulsa a actuar.
Trata a todos los que encuentres con buenas intenciones. Celebra
en los demás sus mejores cualidades. Trátalos a todos de esta
manera «como si», y te garantizo que responderán en consecuencia
a tus expectativas más altas. Todo depende de ti. Tanto si crees que
esto es posible como si es imposible, en cualquier caso, tendrás
razón. Y verás cómo la exactitud de tus pensamientos se manifiesta
en todos los lugares a los que vayas.
Desde los pensamientos hasta los sentimientos y las acciones,
todos reaccionarán afirmativamente cuando te mantengas inspirado
y te muestres ahí fuera de forma coherente con lo que quieres llegar
a ser. Declara que eres un genio, que eres un experto, que estás en
una atmósfera de abundancia, y mantén esa visión con tanta pasión
que no puedas hacer otra cosa que actuar sobre ella. Al hacerlo,
enviarás la energía atrayente que trabajará contigo para materializar
tus acciones basadas en esas declaraciones.
Los pequeños pasos activarán las vibraciones que corresponden a
lo que deseas. Así que, si quieres vivir cerca de la naturaleza, planea
una visita al lugar de tus sueños y da los pequeños pasos para
experimentar lo que se siente. Si no puedes o no quieres hacerlo, o
si aún no estás preparado para ir, puedes leer libros o alquilar
películas para tener la experiencia indirectamente. Pero estate
atento a la energía vibratoria del pensamiento y la acción que
ofreces al espíritu.
Cuando mi hija Skye quiso producir un álbum con sus propias
composiciones, le pareció una tarea desalentadora escribir,
interpretar, grabar y organizar todo el tiempo de estudio y los
músicos. Seguía rehuyendo lo que la inspiraba, así que la animé a
dar un pequeño paso y escribir una sola canción. Le sugerí un título
y un plazo, y luego vi con alegría y orgullo cómo se sentaba al piano,
absorta en su inspiración, creando. Un pequeño paso la puso en el
camino de la inspiración, como sugirió Napoleón Hill cuando dijo: «Si
no puedes hacer grandes cosas, haz pequeñas cosas de una manera
grande. No esperes a tener grandes oportunidades. Aprovecha las
comunes y cotidianas y conviértelas en grandes».

Tus deseos no llegan acorde con tu horario


Recuerda que todo lo que deseas llegará a tu vida cuando y sólo
cuando tus vibraciones estén alineadas con la energía de tu fuente.
Tu ego no será consultado ni llegará a determinar el calendario —
Dios revela sus secretos cuando está listo y preparado—. Tu trabajo
es quitar el foco del cuándo y ponerlo en estar conectado con tu
espíritu originario. Tu trabajo es dejar de desafiar y exigir respuestas
de Dios, y en su lugar ser más como Él. Tu trabajo es entender y
aceptar que todas las cosas que aparecen en tu vida, que a menudo
encuentras contradictorias o problemáticas, están ahí porque tú las
has atraído… y necesitas tener estos obstáculos para poder despejar
una apertura y que tu verdadero propósito del espíritu finalmente
emerja.
Así que, en lugar de exigirle a Dios que siga tu horario, puedes
dejarte llevar, rendirte y recordarte a ti mismo que todo está en el
orden divino. Tienes mucho más éxito cuando permites que la
inspiración fluya en los términos de Dios que cuando eres impaciente
y exigente. Como siempre, tu trabajo en la realización de Dios es
parecerte más a Dios, lo que significa rendirte al calendario que
siempre es perfecto, incluso cuando te parece que está lleno de
errores.
Día 17
Inspira a los demás
Al igual que todos somos estudiantes a lo largo de la vida, todos
somos profesores. De hecho, aprendemos más si ofrecemos lo que
deseamos para nosotros a tantos individuos como podamos, tan
frecuentemente como nos sea posible. Por lo tanto, es imperativo
que hagamos un esfuerzo deliberado para aumentar nuestra energía
inspiradora, ya que esto nos llevará a ser un aprendiz y un maestro
espiritual simultáneamente. Hoy exploraremos las formas de inspirar
a los demás.
Los maestros espirituales han elevado la frecuencia vibratoria de su
vida diaria hasta un punto en el que son capaces de inspirar a los
demás con su mera presencia, y este es el nivel al que debes aspirar.
No es necesariamente una tarea académica. No hay plan de estudios
ni boletines de notas para el tipo de enseñanza sobre el que escribo
en estas páginas. Más bien hablo de las cosas que puedes hacer
cada día para inspirar a tus semejantes.

Actúa con amabilidad


Puedes estar atento a las oportunidades de ser una fuente de
inspiración. Por ejemplo, cuando subo a un avión, tiendo a buscar la
oportunidad de prestar algún tipo de servicio a «extraños». (Pongo
la palabra entre comillas para subrayar que en realidad no hay
extraños en ningún lugar del universo). Ayudar a los pasajeros de
corta estatura a colocar su equipaje de mano en el compartimento
superior es perfecto porque los demás, al notar este acto de
amabilidad, pueden sentirse inspirados, mientras que, al mismo
tiempo, yo estoy atendiendo mi propia vocación de ser inspirado e
inspirador.
Sé que alguien que necesita mi ayuda es en realidad un emisario
divino que está justo ahí, frente a mí, ofreciéndome una oportunidad
para estar con el espíritu. Por ejemplo, volé de Maui a Los Ángeles y
luego embarqué en un vuelo de toda la noche a Nueva York. De
camino a Los Ángeles, había visto la fabulosa película Chicago; una
vez en el avión hacia Nueva York, me fijé en que una de las estrellas
de esa película, Renée Zellweger, subía. De corta estatura y con un
equipaje muy pesado, cumplía todos mis requisitos para ser una
fuente de inspiración y a la vez inspirarse. La ayudé con su equipaje
y luego le regalé un ejemplar de uno de mis libros.
Muchas personas en el avión se acercaron a ella, incluidas las
azafatas, y yo observé y me sentí inspirado por la amabilidad, la
paciencia y el interés que Renée mostraba hacia todas las personas
con las que hablaba. Al salir del avión, me entregó una nota en la
que me agradecía tanto el libro como mi ayuda. Cada vez que veo a
Renée en una película o una entrevista, recuerdo la extraordinaria y
gentil amabilidad que mostraba hacia todos los que se acercaban a
ella, y eso me inspira. El momento en que le presté mi servicio fue
un regalo para mí, no porque sea una persona famosa, sino por esa
doble recompensa de estar con el espíritu.

El poder de la gratitud
Sin excepción, comienzo cada día de mi vida con una expresión de
gratitud. Cuando me miro al espejo para comenzar mi ritual de
afeitado diario, digo: «Gracias, Dios, por la vida, por mi cuerpo, por
mi familia y mis seres queridos, por este día y por la oportunidad de
ser útil. Gracias, gracias, gracias».
Si practicas la gratitud en lugar de creerte privilegiado por derecho,
extenderás automáticamente la inspiración allá donde vayas. Ser
agradecido ayuda a eliminar la influencia de tu ego, que está seguro
de que eres mejor que los demás. Una actitud de gratitud te permite
adoptar lo que se llama humildad radical, un rasgo muy persuasivo
para ayudar a los demás a sentirse inspirados.
La mayoría de las personas que he conocido u observado que se
encuentran en lo más alto de los campos a los que han elegido
dedicarse tienen estas actitudes de gratitud y humildad radical. Al fin
y al cabo, cuando muchos triunfadores cogen su estatuilla o su
trofeo de campeón, dicen: «Primero me gustaría dar las gracias a
Dios». Es casi como si no pudieran evitar estar muy agradecidos por
su reconocimiento, pero aún más, saben que hay una fuerza en el
universo mucho más grande que ellos que les permite actuar, cantar,
escribir, competir o diseñar. Y si adoptas este tipo de actitud,
inspirarás a otros. Es así de sencillo.
La pomposidad, en cambio, nunca inspirará a nadie. Cuando
encuentres a alguien que se jacta y usa el pronombre «yo» en
exceso, verás como querrás alejarte de él lo antes posible. La
vanidad, la presunción y el alarde son signos de que una persona ha
dejado de lado a Dios.
La gratitud y la humildad envían señales a todos los que te
conocen y celebran que estás conectado a algo más grande que la
propia vida. Esto me recuerda la sabiduría que descubrí hace
muchos años leyendo el Kena Upanishad: «¿A petición de quién
piensa la mente? ¿Quién hace vivir al cuerpo? ¿Quién hace hablar a
la lengua? ¿Quién es el Ser efusivo que dirige el ojo a la forma y al
color, y el oído al sonido?». Cuando conozcáis la respuesta a estas
preguntas, no sólo os convertiréis en seres inspiradores para los
demás, sino que también obtendréis la inmortalidad.

Estar en paz inspira a los demás


Sermonear o exigir a los demás que vivan en paz es una de las
formas menos eficaces de inspirarlos; sin embargo, cuando
simplemente demuestras que estás viviendo en paz, ofreces a los
demás una gran dosis de inspiración con tu mera presencia.
Durante mi primer encuentro con Swami Satchidananda, por
ejemplo, emitía tal aura de paz que me sentía inspirado por el mero
hecho de estar a su lado. Habría sido imposible para mí sentir otra
cosa que no fuera paz en su presencia. Aquel día compré su
maravilloso libro Más allá de las palabras, y en la página veintiuno
me dio una idea de por qué me sentía tan inspirado por el mero
hecho de estar en su compañía: «Si alguien me pregunta: ‘¿Cuál es
tu filosofía de Dios?’, digo: ‘La paz es mi Dios’. Si me preguntan:
‘¿Dónde está Él?', respondo: ‘Está en mí y está en todas partes. Él es
todo paz; Él es todo serenidad. Hay que sentirlo y experimentarlo
dentro de uno mismo».
Estar en paz contigo mismo es una forma de ir por la vida evitando
el conflicto y la confrontación. Cuando estás en un estado de
tranquilidad, en realidad envías una vibración de energía que afecta
a todos los seres vivos, incluidas las plantas, los animales y todas las
personas (incluso los bebés). Y, por supuesto, también se aplica lo
contrario: los individuos beligerantes que viven en la agitación y se
deleitan en los encuentros hostiles envían energía no verbal que
impacta negativamente en quienes los rodean. El impulso inmediato
es alejarse de estas personas llenas de bajas energías y no pacíficas,
porque permanecer cerca significa tensión y una disminución de tu
energía. Además, te conviertes en una fuerza contraria a lo que
estás experimentando, lo que significa que te enfadas con su ira y te
vuelves arrogante con su arrogancia.
Practicar un enfoque pacífico de tu vida en la tierra es una forma
de volver al lugar de donde vienes. Al mismo tiempo, es una
poderosa fuente de inspiración para todos los seres vivos.
Día 18
Atesora tu divinidad
Eres una creación divina de Dios. Hoy es el momento de explorar y
valorar tu propia divinidad.
Nunca puedes estar separado de aquello que te creó. Si puedes
pensar en Dios como el océano y en ti mismo como un recipiente,
puede resultarte útil en los momentos de duda, o cuando te sientas
perdido o solo, recordar que eres un recipiente de Dios. Cuando
sumerges tu vaso en el océano, lo que tienes es un vaso de Dios. No
es tan grande ni tan fuerte, pero sigue siendo Dios. Mientras te
niegues a creer lo contrario, no te sentirás separado de Dios.
Piensa en una gota de agua del océano de la abundancia que se
separa de su fuente. Separada de su fuente, esa gota de agua
acabará por evaporarse y volver a su fuente. La cuestión es que
mientras está en forma líquida, desconectada de su fuente, pierde el
poder de su fuente. Esta es la esencia del secreto de atesorar
siempre tu divinidad.
Mientras estés separado en tu mente de tu fuente, pierdes tu
poder divino, el poder de tu fuente. Al igual que la gota de agua, tú
también cambiarás de forma y finalmente volverás a tu fuente.
Mientras te sientas desconectado de Dios, pierdes el poder de tu
fuente, que es el poder ilimitado de crear, de ser milagroso y de
experimentar la alegría de estar vivo. La gota de agua, desconectada
de su fuente divina, simboliza tu ego.

¿Qué es tu ego?
Tu ego no es más que una idea que llevas contigo a todas partes.
Esta idea te dice que eres la suma total de lo que tienes, lo que
haces y lo que eres. El ego insiste que eres un ser separado, que tu
personalidad y tu cuerpo son tu esencia, y que estás en competencia
con todos los demás egos para conseguir tu parte del pastel, que es
limitado y finito. Por lo tanto, afirma el ego, debes desconfiar de los
demás que también quieren todo lo que creen que les corresponde.
En consecuencia, el ego te hace creer que hay enemigos de los que
hay que desconfiar en todo momento. Como estás separado de
ellos, debes desdeñar la cooperación con ellos por miedo a ser
engañado. El resultado es que tienes que desconfiar de todo el
mundo.
Tu ego también te dice que estás separado de todo lo que falta en
tu vida, y por eso debes gastar una gran cantidad de energía
persiguiéndolo. Además, como lo que eres según el ego es tu cuerpo
y tu personalidad, estás separado de Dios. Dios está fuera de ti, es
una fuerza a la que hay que temer al igual que todas esas fuerzas
externas que intentan controlarte. Así que suplicas a esta fuerza
externa que te proporcione poderes especiales para vencer a todos
esos otros egos que se esfuerzan por arrebatar lo que es tuyo por
derecho.
Tu ego te mantiene en un estado constante de miedo,
preocupación, ansiedad y estrés. Te implora que seas mejor que
todos los que te rodean. Te suplica que te esfuerces más y que
pongas a Dios de tu parte. En resumen, mantiene tu estatus
separado de Dios y te permite tener miedo de tu propia divinidad.

Abrazar tu divinidad
No hay lugar en el que Dios no esté. Recuérdalo cada día. Se ha
dicho que Dios duerme en los minerales, descansa en los vegetales,
camina en los animales y piensa en nosotros. Piensa en Dios como
una presencia, más que como una persona: una presencia que
permite que brote una semilla, que mueve las estrellas por el cielo y,
al mismo tiempo, mueve un pensamiento por tu mente. Una
presencia que hace crecer la hierba y hace crecer tus uñas al mismo
tiempo. Esta presencia está en todas partes; por lo tanto, ¡también
debe estar en ti! Y si está en todas partes, debe estar en todo lo que
percibes que falta en tu vida. De alguna manera inexplicable, ya
estás conectado a todo lo que te gustaría atraer a tu vida por la
presencia de este espíritu universal y todopoderoso llamado Dios.
Es posible que hayas leído sobre algunos de los grandes santos de
la India. Parecen poseer los poderes mágicos de la manifestación
instantánea, su presencia parece curar a los enfermos y comunican
una sensación de felicidad y paz divina a todos con los que se
encuentran. Un periodista occidental preguntó a un santo: «¿Es
usted Dios?». El santo respondió sin vacilar: «Sí, lo soy», a lo que
todos los presentes parecieron sorprendidos. Luego, tras una breve
pausa, continuó: «Y tú también lo eres. La única diferencia entre tú
y yo», dijo, «es que yo lo sé y tú lo dudas».
Eres un pedazo de Dios. Eres una creación divina, un ser de luz
que se presentó aquí como un ser humano en el momento exacto en
que debías hacerlo. Tu cuerpo partirá también en el momento
exacto. Pero tú no eres ese cuerpo que contemplas, ni su
personalidad ni ninguna de sus posesiones y logros. Eres el amado.
Un milagro. Una parte de la perfección eterna. Una pieza de la
inteligencia divina que sostiene todo y a todos en este planeta. En
un mundo en el que esta inteligencia divina lo crea todo, no puede
haber accidentes. Cada vez que experimentas miedo, rechazo hacia
ti mismo, ansiedad, culpa u odio, estás negando tu divinidad y
sucumbiendo a las influencias de esa insidiosa mente del ego que te
ha convencido de tu desconexión con Dios.
El autor U. S. Andersen escribió hace muchos años un libro
inspirador titulado Tres palabras mágicas. Andersen escribe sobre la
capacidad de convertirte en un hacedor de milagros y de estar a la
altura del ideal de la promesa hecha por Jesucristo: «Incluso el más
pequeño de vosotros puede hacer todo lo que yo he hecho, e incluso
cosas mayores». El autor no revela cuáles son las tres palabras
mágicas hasta el final del libro, cuando el lector descubre que las
palabras son «Tú eres Dios». No Dios en el sentido de «por encima
de todos los demás y ser mejor que todos los demás», sino en el
sentido de estar eternamente conectado con tu fuente, el poder
siempre presente del amor que nunca te abandona y nunca se seca.
Puedes confiar en esta fuente si te recuerdas a ti mismo que te
incluye en todo momento.
Día 19
Confía en la fuente espiritual
Necesitamos confiar continuamente en que la inteligencia
organizadora de nuestra fuente, que opera sin cesar en el universo,
se mantiene siempre consciente y nos bendice con abundancia.
¿Pero cómo podemos confiar en una fuente que no podemos ver ni
tocar? Este es nuestro tema de hoy.
Imagínate una cámara que puede realizar hazañas fotográficas que
ninguna cámara ha realizado antes. Por ejemplo, puede hacer fotos
a través de muros de hormigón o en la oscuridad sin necesidad de
flash. Pero lo más ingenioso es que puede grabar los pensamientos
de una persona, produciendo una semejanza pictórica exacta de lo
que cualquier sujeto está imaginando en el momento de disparar el
obturador. Y dentro del paquete de la cámara hay una invitación
para hablar con el creador de este extraordinario dispositivo. El
material impreso dice que estará encantado de hablar de cómo y por
qué funciona su invento, además de los sorprendentes resultados
que puede producir.
La conversación que tendrías con el creador de tu nuevo artilugio
milagroso probablemente no empezaría con las cosas que crees que
ha olvidado o que debería o no debería haber hecho. Y es poco
probable que te quejes del precio o de cómo se comercializa, o que
intentes convencerle de que tú tienes más experiencia. En cambio,
probablemente aprovecharías la oportunidad para maximizar tu
capacidad de trabajar con tu nueva cámara y obtener el mayor
placer posible mientras realiza las tareas para las que fue diseñada.
Es seguro que te acercarías al creador de algo que puedes ver,
tocar y usar —pero que no tienes ni idea de cómo surgió— con
deferencia, respeto y asombro porque estarías muy ansioso por
absorber todo lo que tiene que ofrecer. Si esta analogía no está
clara, tal vez deberías dejar de leer en este punto y buscar un
experto para que ¡te quite la venda de los ojos!
Cuando finalmente entiendas que tu fuente es omnisciente, podrás
abordar el acto de la comunicación espiritual desde una perspectiva
totalmente libre de ego. Tu discurso debe comenzar con el
reconocimiento de que es imposible que te ignoren. Te puedes
conectar a esta omnisciencia pensando como Dios, es decir,
encajando la energía de tus pensamientos y acciones, siendo
agradecido y pensando en los demás y ofreciéndoles lo que deseas.
Como sabes que, cuando pides, se te da, debes a continuación
pedir a Dios lo que quieres. No quiero decir que debas suplicar, ni
que pienses que se te ha pasado por alto, sino que pidas de una
manera que tome la forma de un cambio vibracional de energía. Así
que pedirías ser un instrumento de la abundancia de Dios, por
ejemplo, en lugar de suplicar por dinero. Simplemente harías
coincidir lo que quieres con la abundancia que todo lo abarca que es
tu fuente espiritual.
Ten en cuenta que cualquier cosa que te impida apreciar tu fuente
espiritual es un impedimento. Esto incluye particularmente el confiar
en alguien más o en alguna organización sin examinar las verdades
en las que ellos insisten que creas. Aunque esto pueda resultar
sorprendente, Jesús no era cristiano, Buda no era budista y Mahoma
no era musulmán. Estos fueron seres espirituales divinos que
vinieron como emisarios de la verdad… Sin embargo, cuando sus
verdades fueron organizadas, aparecieron los horrores de
inquisiciones, asesinatos en masa, cruzadas y guerras santas, todo
en nombre de «Dios».
Los que pretenden representar a estos seres divinos de la verdad
lo hacen con frecuencia desde una perspectiva decididamente no
espiritual. Cuando una organización incluye a algunos, pero excluye
a otros, está anunciando que no está predicando ni enseñando la
verdad. Como Dios no excluye a nadie, cualquier organización
religiosa que lo haga no está afiliada a Él. Dios es omnisciente.
Nadie más lo es, a menos que experimente la pura realización de
Dios… y esos seres que han vivido entre nosotros pertenecen a un
club muy pequeño.
Nadie más puede intervenir por ti en tus esfuerzos por entrar en
comunión con tu fuente del ser: no debes confiar en organizaciones,
gurús, rituales, templos o cualquier otra fuente externa como medio
para establecer un contacto consciente con Dios. En cambio, debes
acercarte a la fuente omnisciente en comunión silenciosa, y estar
dispuesto a escuchar y recibir orientación. Debes hablar con
palabras de tu propia elección con declaraciones que le digan a Dios:
«Sé que Tú eres omnisciente y que nunca podrías olvidarme. Deseo
alinearme con Tu omnisciencia, para tener la fe de que puedo atraer
a mi vida toda la bondad, paz y abundancia que Tú eres. Me
quedaré en este lugar de confianza, porque estoy aquí para servir.
Estoy agradecido por todo lo que Tú eres, y por todo lo que Tú me
permites ser».

Cocrear con el Espíritu


Ten en cuenta que no puedes cocrear con nadie, incluyendo tu
fuente espiritual, a menos que te encuentres en un lugar de
confianza y armonía. Para ello, debes suspender tu falso yo (ego) y
detener todos los pensamientos de resistencia antes de poder
participar en la creación de la vida inspirada que deseas, en perfecta
simetría con el espíritu. Todo lo que pidas a tu fuente en tu
comunión devota ya no será un deseo o una esperanza, sino que se
convertirá en una realidad en tu mente, al igual que en la mente de
Dios. El cómo y el cuándo de su llegada, que siempre han
preocupado al ego, ya no son un problema.
Mantienes tu optimismo con pensamientos como «Lo deseo, está
en armonía con mi Fuente», o «Está en camino, no hay nada de qué
preocuparse». Y entonces puedes relajarte y rendirte ante tu
conocimiento. Como nos recuerda Ernest Holmes, «La cosa ante la
que nos rendimos se convierte en nuestro poder». Sé que el término
rendirse se asocia generalmente con la derrota, pero no hay
vencedor ni víctima cuando te rindes ante Dios: no se trata de ganar
o perder.
Verás, lo que estás haciendo aquí es renunciar a tu falso yo en
favor de volver a tu auténtico yo. Y, cuando lo hagas, te encontrarás
con tu creador espiritual y serás capaz de vivir en la misma vibración
que él. Os convertiréis en cocreadores al entregaros y uniros a la
fuerza omnisciente y creadora que permite que todo llegue a existir.
Entonces tu conocimiento reemplaza tus dudas, y «la voluntad divina
prevalece en todo momento». Sólo que ahora, estás en armonía con
esa voluntad divina.
Día 20
La sabiduría es evitar todos los
pensamientos que te debilitan
Cada pensamiento que tenemos puede ser evaluado en términos de
si nos fortalece o debilita. Hoy nos centramos en cómo evitar los
pensamientos que nos debilitan.
De hecho, hay una sencilla prueba muscular que puedes hacer
para probar cualquier pensamiento que tengas en el momento
presente. Funciona así: mantén el brazo extendido hacia un lado y
haz que otra persona intente empujar tu brazo hacia abajo mientras
tú te resistes.
Piensa en decir una mentira, y fíjate en que eres más débil que si
piensas en una verdad. Esto puede hacerse con cualquier
pensamiento que provoque una reacción emocional.
En su libro titulado Power vs. Force, el doctor David R. Hawkins
desarrolla este método y proporciona un mapa de la conciencia para
mostrarte cómo cada pensamiento compite para debilitarte o
fortalecerte. La auténtica sabiduría es la capacidad de controlarte a
ti mismo en todo momento para determinar tu estado relativo de
debilidad o fuerza, y de abandonar los pensamientos que te
debilitan. De este modo, te mantienes en un estado de conciencia
elevado y optimista, y evitas que tus pensamientos debiliten todos
los órganos de tu cuerpo. Cuando utilizas tu mente para fortalecerte,
estás apelando a aquello que te eleva y levanta el ánimo.
La potencia te impulsa a vivir y a rendir a tu máximo nivel, y es
compasiva. La fuerza, en cambio, implica movimiento. A diferencia
de la potencia, que es un campo fijo que nunca se mueve en contra
de nada. Como la fuerza está en movimiento, siempre crea una
contrafuerza. Esa contrafuerza consume constantemente energía y
debe ser alimentada. En lugar de ser compasiva, la fuerza se asocia
con el juicio, la competencia y el control de los demás. Por ejemplo,
en un evento atlético, tus pensamientos están en dominar a tu
oponente, ser mejor que otro, y jugar y ganar a cualquier precio. En
realidad, toda la estructura muscular de tu cuerpo se debilita,
porque los pensamientos de fuerza te debilitan.
Por otro lado, si en medio de una prueba deportiva puedes
mantener tus pensamientos en rendir al máximo de tu capacidad, en
utilizar tu fortaleza interior para reunir la energía necesaria para ser
tan eficiente como te sea posible, y en tener un gran respeto por las
habilidades que Dios te ha dado, en realidad te estarás dando
potencia a ti mismo. Un pensamiento de fuerza requiere una
contrafuerza, y una batalla que debilita; mientras que un
pensamiento de potencia te fortalece, ya que no se pone en juego
ninguna contrafuerza que consuma tu energía. Los pensamientos de
potencia te dan energía, ya que no te exigen nada.

Pensamientos que te debilitan


Si un simple pensamiento hace que los músculos de tu brazo se
debiliten o se fortalezcan, ¡imagina lo que debe estar haciendo a
todos los demás músculos y órganos de tu cuerpo! Tu corazón es un
músculo que se debilita por los pensamientos que te restan poder.
Tus riñones, hígado, pulmones e intestinos están rodeados de
músculos que se ven afectados por tus pensamientos.
El pensamiento que más debilita a la gente es la vergüenza, que
produce humillación. La importancia de perdonarte a ti mismo no
puede ser ignorada de ninguna de las maneras. Si llevas a cuestas
pensamientos de vergüenza sobre lo que has hecho en el pasado, te
estás debilitando tanto física como emocionalmente. Del mismo
modo, si utilizas una técnica de vergüenza y humillación sobre
cualquier persona para conseguir que se reforme, vas a crear a una
persona debilitada que nunca se empoderará hasta que esos
pensamientos vergonzosos y humillantes sean eliminados. Eliminar
tus propios pensamientos de vergüenza implica una voluntad de
dejar ir, de ver tus comportamientos pasados como lecciones que
tuviste que aprender, y de reconectar con tu fuente a través de la
oración y la meditación.
Después de la vergüenza, la culpa y la apatía son los pensamientos
que más te debilitan. Producen las emociones de reproche y
desesperación. Vivir en la culpa es agotar tus momentos presentes
estando inmovilizado por lo que ya ha ocurrido. Ninguna cantidad de
culpa podrá deshacer lo que se ha hecho. Si tu comportamiento
pasado te moviliza para aprender de tus errores, esto no es culpa;
es aprender del pasado. Pero regodearse en el momento presente
sobre tus supuestos errores es culpa, y sólo puede tener lugar
ahora.
Liberar la culpa es como quitarse un enorme peso de encima. La
culpa se libera a través del pensamiento empoderador del amor y el
respeto hacia ti mismo. Te empoderas a ti mismo con amor y
respeto, dejando de lado los estándares de perfección y negándote a
utilizar la preciosa moneda de tu vida, el ahora, con pensamientos
que sólo siguen frustrándote y debilitándote. En su lugar, puedes
jurar ser mejor de lo que solías ser, que es la verdadera prueba de
nobleza.
Los pensamientos de apatía crean desesperación. Son los
pensamientos que te impiden comprometerte con la vida. La apatía
surge de la autocompasión y de la necesidad de entretenerte
continuamente para evitar el aburrimiento. Nunca se puede ser
apático o estar solo si se ama a la persona con la que se está. Cada
momento de cada día presenta un número ilimitado de opciones
para vivir plenamente y estar conectado a la vida. No necesitas una
televisión o una radio a todo volumen para evitar la apatía. Tienes tu
propia mente, que es un reino de potencial ilimitado.
Cada día tienes la opción de levantarte y decir: «Buenos días,
Dios» o «¡Buenos días, Dios!». Siempre es una elección. Cualquier
momento que llenes con pensamientos de aburrimiento y apatía
realmente te debilitará física, emocional y espiritualmente. Para mí,
es un insulto a este maravilloso universo lleno de cien millones de
milagros permitirme tener pensamientos de aburrimiento o apatía.
Los otros pensamientos destacados que compiten para debilitarte
son el miedo y la ira. Ambas categorías de pensamiento emplean la
fuerza, lo que produce una contrafuerza y una atmósfera interior de
tensión y debilidad. Cuando tienes miedo, te has alejado del amor.
Recuerda: «El amor perfecto expulsa todo el miedo». Lo que temes
lo resientes y, en última instancia, empiezas a odiarlo. Así, la
dicotomía del odio y el miedo actúa en tu interior, debilitándote
siempre.
Cada pensamiento que tienes mientras estás en un estado de
miedo te aleja de tu propósito, y al mismo tiempo te está
debilitando. Tus pensamientos de miedo te están invitando a
quedarte inmovilizado. Cuando te encuentres en un estado de temor,
detente ahí mismo e invita a Dios a entrar en escena. Entrega el
miedo a tu Gran jefe con estas palabras: «No sé cómo lidiar con
esto, pero sé que estoy conectado a Ti, la milagrosa fuerza creativa
de este universo. Apartaré mi ego del camino y lo entregaré a Ti».
Pruébalo. Te sorprenderá lo rápido que esa energía superior del
amor anulará y disolverá tus pensamientos de miedo y te dará
potencia al mismo tiempo.
La ira, asimismo, es una reacción emocional a los pensamientos
que dicen: «Quiero que el mundo sea como yo quiero, no como es;
por lo tanto, estoy enfadado». La ira suele justificarse como algo
normal, pero siempre te debilitará; y, como te recuerda este
principio, la sabiduría consiste en evitar todos los pensamientos que
te debilitan. No tienes que enfadarte para corregir un error o para
trabajar por un mundo mejor. Cuando te vuelvas más pacífico, sólo
tendrás paz para regalar. Los momentos de frustración no
desencadenarán la ira; te ayudarán a ser más consciente, y
entonces te impulsarán a encontrar una solución.
Cada pensamiento de ira te aleja del amor y te lleva a la violencia y
la venganza, que son fuerzas que estimulan las contrafuerzas,
debilitando a todos los involucrados. Todos estos pensamientos de
vergüenza, culpa, apatía, miedo e ira son energías, ya que todo en
nuestro universo es una frecuencia vibratoria. Las que te debilitan
son frecuencias bajas/lentas, y sólo pueden ser disueltas trayendo
las energías más altas/rápidas del espíritu a su presencia.
Día 21
Pensamientos que te fortalecen
Tus pensamientos vienen con una energía que los acompaña, así
que es mejor que cambies a aquellos que te potencian. Cuando
pasas de un pensamiento que es una vibración de muy baja energía
a uno de una frecuencia más alta, pasas de débil a fuerte. Cuando
tus pensamientos se centran en culpar a los demás, te debilitas.
Pero cuando cambias a amar y confiar en los demás, te vuelves
fuerte. Hoy vamos a investigar los pensamientos que nos hacen más
fuertes.
Cuando te des cuenta de que lo que piensas es la fuente de tu
experiencia de la realidad, entonces empezarás a prestar más
atención a lo que piensas en cada momento.
Hace muchos años, en un programa de audio tremendamente
popular llamado El secreto más extraño, Earl Nightingale nos enseñó
a muchos de nosotros que nos convertimos en lo que pensamos
durante todo el día. Tus pensamientos determinan si te sientes
fortalecido o debilitado, si eres feliz o triste, si tienes éxito o no.
Todo es un pensamiento que llevas contigo. Los pensamientos
felices crean moléculas felices. Tu salud está determinada en gran
medida por los pensamientos que tienes. Piensa apasionadamente
que no te vas a resfriar, y tu cuerpo reaccionará a tus pensamientos.
Niégate a tener pensamientos de fatiga, desfase horario o dolores de
cabeza, y tu cuerpo responderá a tus pensamientos.
Tu mente le dice a tu cuerpo que produzca las sustancias químicas
que necesita para mantenerte sano. Dale a alguien una píldora de
azúcar y convéncelo de que es un medicamento antiartrítico, y el
cuerpo de esa persona reaccionará al placebo con una mayor
producción de energías antiartríticas. La mente es una herramienta
poderosa para crear salud. También crea relaciones divinas,
abundancia, armonía en negocios, ¡e incluso plazas de
aparcamiento! Si tus pensamientos están enfocados en lo que
quieres atraer a tu vida, y mantienes ese pensamiento con la pasión
de una intención absoluta, eventualmente actuarás sobre esa
intención, porque el ancestro de cada acción es un pensamiento.
Cuanto mayor sea tu deseo, más potencia de pensamiento
aplicarás para su realización. Cuanto más intensos sean tus
pensamientos de deseo, mayor será la medida de amor que se
introduzca en tu petición y tu trabajo, y entrar en contacto con el
amor es la esencia misma del espíritu y la inspiración. Los
pensamientos débiles atraerán la duda y la debilidad, lo que hará
que experimentes monotonía y aburrimiento en tus esfuerzos. Con la
monotonía, te rendirás, pero, con el amor, estarás listo para la
esperanza en abundancia.
Por ejemplo, me resulta imposible pensar en términos de
aburrimiento cuando se trata de mi escritura. Mis pensamientos son
tan intensos que siento amor por lo que hago y alegría incluso
cuando paso por delante de mi espacio de escritura. Tengo una
sensación de calor en todo el cuerpo porque mi deseo de transmitir
estas ideas y expresar lo que estoy aprendiendo cada día es tan
intenso que coincide con la energía espiritual de la fuente de toda la
creación. Obviamente, cuando pido orientación, mis pensamientos o
preguntas se dirigen a mi espíritu, que luego coincide con la fuente
divina.
Sé que mis pensamientos son energía y que aquellos que
armonizan con el espíritu se alinearán para activar el proceso de
creación. Me encanta ver cómo todo esto fluye tan perfectamente y
estoy en armonía con la fuerza que es responsable de toda la
creación. Sé en mi interior que puedo participar en la activación de
esta fuerza para hacer realidad la manifestación de mis deseos
alineados espiritualmente.
Si conviertes esto en un mantra interior: «tengo la intención de
sentirme bien», puedes pensar e imaginarte a ti mismo
experimentando alegría independientemente de lo que ocurra a tu
alrededor. Puedes recordarte a ti mismo que cualquier cosa que
desees está en camino, en cantidades mayores de las que nunca
imaginaste. Si mantienes este pensamiento en lo más alto de tu
mente, entonces antes de que pase mucho tiempo, la fuente
creadora conspirará para traer tu pensamiento a tu vida física. Lo
más importante, comenzarás a actuar sobre tu pensamiento y
recibirás dirección divina.
Los pensamientos más poderosos que puedes tener son los de paz,
alegría, amor, aceptación y voluntad. Estos pensamientos no crean
una contrafuerza. Los pensamientos poderosos, alegres y amorosos
surgen de tu voluntad de permitir que el mundo sea como es.
Entonces te encuentras en un estado de felicidad interior en el que
la serenidad sustituye a la lucha, la reverencia por toda la vida
sustituye al anhelo y la ansiedad, y la comprensión suplanta al
desprecio. Te conviertes en un optimista. En lugar de ver el vaso
medio vacío, siempre está medio lleno.
Todo esto no es más que una decisión consciente por tu parte de
hacerte cargo de tu pensamiento. Sé consciente en cualquier
momento de tu vida de que siempre tienes la posibilidad de elegir
los pensamientos que tú permites en tu mente. Nadie más puede
poner un pensamiento allí. Independientemente de las
circunstancias en las que te encuentres, es tu elección. Escoge
reemplazar los pensamientos que te debilitan y que te quitan poder
por pensamientos de una frecuencia espiritual más alta.
No te autoconvenzas de que no se puede hacer o de que es más
fácil decirlo que hacerlo. Tu mente es tuya para controlarla. Eres el
creador y seleccionador de tus pensamientos. Puedes cambiarlos a
voluntad. Es tu herencia dada por Dios, tu rincón de libertad que
nadie puede quitarte. Nadie puede tener el control de tus
pensamientos sin tu consentimiento. Así que elige evitar los
pensamientos que te debilitan, y conocerás la verdadera sabiduría.
Es tu elección.
Epílogo
La experiencia me ha enseñado que las leyes del mundo material
realmente no se aplican en presencia de la realización de Dios. Y sé
que tengo la opción de vivir en este nivel de conciencia y tener éxito
y encontrar la paz interior. Cuando lo hago, parece que el mundo
cambia: los animales se comportan de forma diferente a lo que su
genética biológica parece permitir, la gente lejana parece
escucharme telepáticamente y responder a mis pensamientos más
elevados, los objetos parecen materializarse desafiando lo que los
científicos dicen que es posible, y la curación tiene lugar a pesar de
que la medicina moderna diga lo contrario. En otras palabras, los
milagros parecen ser ordinarios.
El mundo parece un lugar donde todo es posible, donde las
restricciones y limitaciones son inexistentes, y donde el poder de
nuestro creador parece rodar hasta aterrizar a mis pies, rogándome
que me suba a bordo y sea testigo de las infinitas posibilidades que
ofrece. Así es como me siento cuando me alineo con el espíritu:
complacido conmigo mismo porque conozco algo que muy pocos
llegan a comprender, pero humilde y asombrado por fuera ante lo
milagroso de todo ello.
He llegado a comprender que, cuando una cosa parece ir mal,
puedo ver claramente diez otras cosas que van bien. Por ejemplo, si
mi teléfono móvil no funciona, puedo sentir que estoy bien de salud,
que mi familia está a salvo, que el océano está en calma para nadar,
que mi cuenta bancaria está en superávit, que la electricidad de mi
casa funciona perfectamente, y así sucesivamente. Automáticamente
desvío mi atención de lo que va mal a lo que va bien, y esto se
convierte en mi punto de atracción y atraigo más de aquello en lo
que me estoy centrando, mientras que, en un momento anterior de
mi vida, atraería más de lo que iba mal porque ese era mi punto de
atracción.
¡Qué bello y sublime me parece ahora el mundo desde este
magnífico lugar! Ya no me centro en lo que va mal, pues he
aprendido a poner mi atención en lo que está bien, lo que funciona y
lo que está alineado con el espíritu creador.
En lugar de esperar, desear e incluso rezar por un resultado, mi
mundo interior se alinea con la idea de que lo que deseo es factible
y está en camino. Este tipo de conocimiento iluminado me libera de
la ansiedad y la preocupación. Afirmo: «Está en camino; no hay
absolutamente nada de qué preocuparse». Y dejo el momento de su
llegada a mi vida en manos de la fuente espiritual omnisciente y
siempre creativa. Me doy cuenta de que ya no cuestiono al creador
del universo porque estoy en paz con la cadencia de todo lo que me
rodea. Ahora sé lo suficiente como para no empujar el río, para no
exigir que el horario de mi ego sea el mismo que el de Dios.
Lo que sinceramente quiero compartir aquí es que la sensación de
estar completamente en armonía con nuestra fuente genera no sólo
éxito y paz interior, sino milagros por doquier. Tengo una sensación
deliciosa de felicidad cuando observo e interactúo en este mundo
desde la inspiración. Estas palabras de Un curso de milagros me
suenan a verdad: «Lo único que hay que reconocer, sin embargo, es
que el nacimiento no fue el principio, y la muerte no es el final».
Este es el conocimiento que tengo desde esta perspectiva espiritual
infinita.
Mi intención es seguir viviendo lo que mi mente sabe, en lugar de
sólo lo que mis ojos ven. Y mi mente sabe que todos estamos en un
universo que tiene una inteligencia creativa y organizadora que lo
sostiene. Sé que fluye a través de mí y, si Dios quiere, te ayudaré a
vivir la vida que has venido a vivir ¡No puede haber mayor
bendición!
Te envío amor, te rodeo de luz y te invito a disfrutar del éxito y la
paz interior mientras vives tu vida alineado con el espíritu.
Sobre el autor
El Dr. Wayne W. Dyer, llamado cariñosamente por sus seguidores
el «padre de la motivación», fue un autor de renombre internacional,
orador y pionero en el campo del autodesarrollo. A lo largo de las
cuatro décadas que duró su carrera escribió más de cuarenta libros,
entre los que destacan Tus zonas erróneas, El poder de la intención,
El cielo es el límite o Vive la sabiduría del Tao.
También ha creado numerosos programas de audio y vídeos, y ha
aparecido en miles de programas de radio y televisión, como The
Today Show, The Tonight Show y Oprah.
Wayne tenía un doctorado en Educación por la Universidad Estatal
de Wayne, era profesor asociado en la Universidad de St. John en
Nueva York, y hacía honor a un compromiso de por vida con la
educación y la búsqueda del ser superior. En 2015 dejó su cuerpo,
regresando a la fuente infinita para embarcarse en su próxima
aventura.
www.drwaynedyer.com

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