CASO
Este corresponde al caso de un niño llamado Miguel, el cuál siempre ha
mostrado ser un niño activo, alegre y participativo. Éste ingresó a la escuela al
grado primero, en la que contaba con dos docentes para orientar todas las
áreas del conocimiento. La primera docente, llamada Aurora, le recibió con un
fuerte abrazo y saludo amigable, mientras que la docente encargada del área
de inglés, al saludarle le dijo que esperaba que ya fuese un niño mejor
comportado que cuando estaba en jardín. Miguel inicialmente no le prestó
mucha atención al recibimiento de ambas profes, aunque a la salida le
manifestó a sus padres que su profe Aurora era un poco cariñosa, amigable y
menos regañona que la profesora Renata.
Al pasar la primera semana Miguel no quería ir a estudiar y con
frecuencia se quedaba atrasado y perdía las actividades evaluativas de inglés,
sumado a esto en los horarios de salida los compañeros de Miguel siempre
ponían quejas, lo señalaban y manifestaban que la profesora Renata les decía
que él era muy cansón y nunca entendía nada, debido a esto los padres
decidieron ir a hablar con ambas docentes para revisar la desmotivación que
estaba presentando el niño para asistir a clases.
La profe Aurora, les dijo a los padres que ella se tomaría unos días más
apara establecer su punto de vista respecto al comportamiento de Miguel, pues
es un proceso y de primera mano como docentes no se pueden emitir juicios
de valor, se debe considerar que todo esto es un cambio para ellos, además la
mayoría de estudiantes son niños y como tal siempre van a querer jugar y estar
activos, por lo cual recomendó a los padres no castigar severamente, sino
emplear mecanismos donde se trabajase el autocontrol, la norma en los
diferentes espacios que estuviera y la confianza en sí mismo, para que
entendiera que podía hacerlo bien, ya que a pesar las dificultades disciplinarias
se mostraba un niño inteligente y participativo, aunque en los últimos días al
sentirse apartado y señalado por sus compañeros se observaba más tímido y
aburrido.
De otro lado, al reunirse con la docente Renata, el panorama fue distinto,
pues ésta indicó que era necesario sacar una cita con el psicólogo y que
necesitaba la autorización para remitir el caso a la trabajadora social, pues en
sus años de experiencia podría afirmar que Miguel presentaba dificultades
atencionales, porque no atendía a las instrucciones de manera correcta,
cuando se le preguntaba algo nunca sabía y era un niño desobediente, por lo
cual algunos compañeros no querían juntarse con él. Frente a este panorama,
los padres de manera muy flexible se vincularon al proceso que indico la
docente, manifestándole a su vez que era necesario que este seguimiento
fuera para todos, porque era necesario que antes de emitir estos diagnósticos y
excluirlo de los compañeros por la desatención que presentaba, se requería
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CASO
conocer las razones y mientras ello pasaba rodearlo y conocer que podía estar
desmotivándole e incidiendo en el comportamiento presentado.
En síntesis, en este caso se observa las dos caras de la moneda, por un lado,
una docente que, sin juzgar y señalar, acompaña, propone, dialoga y escucha.
De otro lado se encuentra una docente que dificulta el proceso de aprendizaje
porque lástima y desmotiva al niño con una metodología educativa que
cuestiona, señala, excluye y diagnostica a los 6 primeros días de conocer a un
estudiante, lo cual en vez de mejorar el comportamiento y motivación de Miguel
lo que hizo fue empeorar su proceso.
INTEGRANTES:
Moreno Mateo
Valencia Ávila Tatiana
Procesos Psicologicos Básicos