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Adolescencia y Psicoanalisis

El documento aborda la adolescencia como un objeto epistémico de estudio desde diversas teorías psicoanalíticas, enfatizando su complejidad y la necesidad de reconocerla como una fase autónoma del desarrollo humano. Se discuten factores como la educación afectiva, la relación con los padres, y la influencia del contexto social en la psicopatología adolescente. Además, se resalta la importancia de la investigación psicoanalítica en la comprensión de los conflictos y características propias de esta etapa.
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Adolescencia y Psicoanalisis

El documento aborda la adolescencia como un objeto epistémico de estudio desde diversas teorías psicoanalíticas, enfatizando su complejidad y la necesidad de reconocerla como una fase autónoma del desarrollo humano. Se discuten factores como la educación afectiva, la relación con los padres, y la influencia del contexto social en la psicopatología adolescente. Además, se resalta la importancia de la investigación psicoanalítica en la comprensión de los conflictos y características propias de esta etapa.
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LUIS FERNANDO ZAPATA BEDOYA

ADOLESCENCIA Y PSICOANÁLISIS

CONTRIBUTO A LA INVESTIGACIÓN
DE LA ADOLESCENCIA EN CUANTO
OBJETO EPISTÉMICO DE CONOCIMIENTO MEDIANTE
LAS DIVERSAS TEORÍAS PSICOANALÍTICAS

1
2
“En muchas ocasiones el tema principal
en el tratamiento de los conflictos
en la adolescencia consiste en tratar,
en primer lugar, la problemàtica
de los padres.”
El autor

“Si se colma la discontinuidad entre infancia y adultez


mediante una conexiòn directa entre neurosis infantil
y la neurosis de transferencia en el adulto, la
adolescencia es ignorada, dejada fuera del anàlisis
sistemàticamente.”
A. Novelletto

3
Del mismo Autor:
-Epistemologìa de las ciencias humanas. (1996). U. P. B. MedellìnColombia.
-Construcciones en el psicoanàlisis. (2007) Un estudio sobre tècnica y clìnica
psicoanalítica. Ed. Lealon. Medellìn. Colombia.
-Genealogìa de la violencia. (2010) Un estudio psicoanalítico sobre las fuentes de la
agresiòn, el amor y la angustia en nuestra sociedad. Ravenna. Italia.
-Psicoanàlisis y psicoactivos. (2011). Aporte psicoanalítico a la investigaciòn sobre los
procesos psìquicos que intervienen en el consumo de sustancias psicoactivas. Ravenna.
Italia.
-Paterlogìa. (2016) Una disciplina psicoanalìtica que investiga la figura del Padre en sus
mùltiples implicaciones. Ravenna. Italia.
-El duelo en el psicoanàlisis. (2020) Nuevas contribuciones al estudio de la experiencia
sobre el duelo. Ravenna. Italia.
-La funciòn fraterna. (2021) Estudio psicoanalítico sobre la inter-relaciòn entre los
hermanos. Ravenna. Italia.
-Fobias y psicoanàlisis. (2022) Una contribuciòn a la investigaciòn sobre la etiologìa de las
fobias. El sìntoma en cuanto metàfora de lo inconciente. Ravenna. Italia.
-El yo en el psicoanàlisis. (2022) Las diversas teorìas en torno a la constituciòn,
funcionalidad y propiedades del yo en la historiografìa psicoanalìtica. Ravenna Italia.
-Psicoanàlisis y ciencia. (2023) Los criterios necesarios para la fundamentaciòn cientìfica
del psicoanàlisis desde sus bases teminològicas hasta las actualizaciones contemporàneas.
Ravenna. Italia.
-Psicoanàlisis y guerra. (2023) Anàlisis psicoanalìtico de los factores inconcientes que
influyen en la configuraciòn de las confrontaciones bèlicas en nuestra sociedad. Ravenna
Italia.
-Psicoanàlisis y cuentos populares. (2023). Aporte psicoanalìtico a la investigaciòn sobre
la interpretaciòn simbòlica en la narraciòn de los cuentos populares.
-El amor en el psicoanàlisis, (2024) Un contributo a la investigaciòn psicoanalìtica sobre
las teorìas acerca del afecto del amor en el intercambio entre la dinàmica psìquica y el
mundo exterior. Ravenna. Italia
Www. Academia.edu Link a Download todos los textos.

Caràtula:
Keit Haring. Retrospect (Littmann P. 120-121 Prints & Multiples)
UK: Greenford Park. Warehouse. March 19, 6:10 P.M. CET
Scrennprint in colours 1989. Signed in Pencil, dated numered 46/75
Editions. New York. Image: 1035 by 1950mm.

4
ÍNDICE

Pag.
7 INTRODUCCIÓN
9 Estudios preliminares sobre la adolescencia.
17 Acerca del objeto de estudio: La adolescencia.
23 Inexistencia de la educaciòn afectiva.
31 Psicoanàlisis y fracaso escolar.
35 La complejidad del mundo adolescencial (Sinopsis).
37 -Entre historia y genealogìa del yo
43 Educar no es instruir...
-La escuela secundaria tiene que dejar de impulsar los jòvenes al suicidio.
47 Las mùltiples inteligencias
-Existe un nùmero infinito de formas de inteligencia
51 Nuevas hipòtesis de explicaciòn epistèmica.
57 La teorìa del no-sentido adolescencial.
61 Post-adolescencia y psicopatologìa.
-Subjetivaciòn contemporànea
67 La teorìa del campo y la subjetivaciòn.
-La teorìa especìfica del campo
71 Eros en vìa de extinciòn: La angustia del vacìo.
73 -Meta-universo adolescencial
77 Proceso de autonomìa y adolescencia.
81 “Terremotos” emocionales y Setting especìfico.
85 Padres adoptados e hijos adoptivos.
87 La desilusiòn de la conquista y la crisis del adolescente.
88 -El sexo es narcisista, el amor es altruista, abierto a los otros.
91 Revoluciòn psìquica y “metamorfosis” simbolizante
94 -El pragmatismo psicosexual
99 Màs allà de la psicopatologìa adolescencial
-Aportes històricos para una “arqueologìa” de la pulsiòn agresiva
106 -La cultura del lenguaje de los afectos.
109 Criminalizaciòn de la sexualizaciòn del cuerpo.
109 -La teorìa de las “neuronas espejo” y la neurologìa
115 Breakdown y Breakthrough: Contrastes evolutivos
-“Donde estaba el ello el yo debe advenir”. S. Freud.
118 -El falso sì y el “como si”
121 Los otros: Base extructural del adolescente.
123 -El “adultoscente”
127 No se trata de un segundo nacimiento.
-La muerte de las fantasìas infantiles
131 Referencias bibliogràficas.

5
6
INTRODUCCIÓN

La adolescencia en cuanto objeto de investigaciòn epistèmica ha de


reconocer la complejidad de los diferentes enfoques teòricos, clìnicos,
històricos al interior de la producciòn conceptual psicoanalíca. Nos
hemos propuesto, con este suscinto estudio, tratar de abordar las màs
representativas propuestas de anàlisis no sòlo de los rasgos que
caractericen las fases de esta edad sino ademàs los factores que
incluyen explicaciones funcionales acerca de algunos sìntomas
particulares.

Es de aclalar que un sìntoma singular de un sujeto no define a los


demàs sujetos que poseen, a su vez, una diferente historia emotiva.
No es posible generalizar a toda la edad adolescencial un hecho
particular y especìfico que obedece a una etiologìa del todo subjetiva.
Es decir, por ejemplo, el suicidio no es un rasgo adolescencial en
cuanto pertenece ademàs al mundo adulto, igualmente, como lo señala
el ambiente del periodismo, la delincuencia no se ha reducir al mundo
de los jòvenes en cuanto representa un fenòmeno mucho màs
generalizado.

Hemos de resaltar, entre otras, algunas de las coordenadas de anàlisis:


La identificaciòn de la adolescencia en cuanto una fase totalmente
independiente y autònoma con respecto a las demàs fases del
desarrollo, el derecho del adolescente a ser reconocido en toda su
integridad afectiva, cognitiva, relacional y de prospectiva, las
mùltiples inteligencias y la creatividad, la educaciòn y la instrucciòn,
la relaciòn con los otros que ha de constituir un elemento estructural y
fundamental, la relaciòn frustrada o acogedora del concepto e imagen
del proprio cuerpo, la cuestiòn de la adopciòn, las propias ideas acerca
del amor, la justicia y demàs valores humanos, la influencia y la

7
condicionalidad del nùcleo parental y del ambiente externo.

Resaltamos el importante trabajo de muchos psicoanalistas


comprometidos con la causa adolescencial, en la producciòn de una
abundante bibliografìa, en la fundaciòn de asociaciones de
investigaciòn, formaciòn, apoyo tècnico, organizacional y terapèutico
a los agentes de la educaciòn pùblica y privada. Abordamos en
algunos capìtulos la retrospectiva històrica donde se han
implementado las primeras bases conceptuales para la configuraciòn
de la edad adolescencial en cuanto objeto -independiente- de
conocimiento. Planteamos ademàs nuevos criterios relativos a la
problemàtica educativa, al fenòmeno de la angustia, el vacìo, la
subjetivaciòn, los procesos de autonomìa, el terremoto emocional, la
sexualizaciòn del cuerpo, el aporte de la neurologìa, la etologìa y la
biologìa, algunas conceptualizaciones sobre psicopatologìa
adolescencial, y otros elementos crìticos frente a la necesidad de la
participaciòn del adolescente en todos los campos de la organizaciòn
social.

Por nuestro propòsito didàctico hemos incluido en la redacciòn una


serie de esquemas gràficos con el fin de agilizar la comprensiòn en
muchas de las secuencias psìquicas o articulaciones conceptuales de
gran utilidad para maestros y psicòlogos. La dimensiòn especìfica de
las oscilaciones afectivas y de la conflictividad, que en general se han
adjudicado a la edad adolescencial, como lo hemos expuesto, se
aplican ademàs a otras fases de la evoluciòn psìquica -diferencial-, en
cada sujeto y se presentan estructuradas desde vivencias
contextualizadas.

8
ESTUDIOS PRELIMINARES SOBRE LA ADOLESCENCIA

“La sociedad peca por omisiòn de socorso


respecto a los adolescentes.” P. Meucci

La investigaciòn psicoanalìtica toma como objeto de estudio la


dinàmica psìquica de la adolescencia a partir de 1905 con Tres
ensayos para una teorìa sexual en donde la fase preadolescente es
abordada en tèrminos de las transformaciones psicofìsicas hacia el
camino de la definitiva estructuraciòn de la personalidad. El tèrmino
adolescencia ya no se limitaba a la consideraciòn del descubrimiento
de la dinàmica psicosexual (propia y de los otros) sino que ademàs se
trataban temas como el objeto del deseo, las metas psicosexuales
diferenciadas para cada gènero, la organizaciòn simbòlica del mundo
erògeno, el hallazgo de nuevas realidades externas, màs allà del
ambito familiar.

Freud implementò las bases teòrico clìnicas para la fundamentaciòn


epistèmica de la psicosexualidad infantil y sus principales
caracterìsticas diferenciales respecto a la del mundo adulto. Ahora la
adolescencia es definida como una fase de transformaciones
definitivas, una transiciòn y un “puente” entre aquella psicosexualidad
difusa -infantil- y la psicosexualidad adulta no centralizada en los
propòsitos reproductivos sino que va màs allà, entre el principio de
realidad y el principio vital del placer.

Ya en 1922, con el texto Algunos problemas de la adolescencia, E.


Jones realiza una especie de plataforma conceptual que concretiza los
mùltiples modos de interconexiòn entre las fases infantiles y aquellas
comprendidas entre la temporalidad adolescencial. Los seres
humanos recapitulan y “expanden” en el segundo decenio de su
existencia, en cuanto eje significante de primordial importancia, los
9
nùcleos afectivos (evolutivos) que han tenido lugar durante los
primeros cinco años de vida.1

La infancia en cuanto precursora del mundo adulto es reproducida en


su dramaticidad desde las fases adolescenciales. Cada sujeto posee
una propia historia personal diferente de la de los otros, el nivel de
singularidad intrapsìquica es complementado ademàs por la
particularidad del contexto externo. La ley psìquica sobre la
recapitulaciòn del mundo infantil tiene lugar de un modo preciso a
partir del anàlisis subjetivizado en el adolescente por la conexiòn de
factores externos, de ìndole familiar y los referentes a la sociedad:

Niveles de Singularizaciòn Niveles de Mundo


evoluciòn psìquica → Yo + mundo externo → evoluciòn psìquica → adulto
infantil adolescencial

Por su parte, Siegfried Bernfeld,2 en Viena, aborda una gran nùmero


de factores de la conducta individual y de la vida grupal con las
respectivas reacciones a las influencias sociales, la capacidad de
sublimaciòn, la descripciòn del desarrollo especìfìco adolescencial
caracterizado, por ejemplo, en el gènero masculino por su extenso
prolongarse, retardando sus capacidades intelectuales, artìsticas,
literarias, cientìficas, debido a una significativa inclinaciòn hacia los
fines idealistas o hacia los valores trascendentales.

Para brindar acceso a sus hipòtesis este autor publicò en colaboraciòn


con W. Hoffer una gran cantidad de material consistente en la
observaciòn del trabajo con adolescentes, diarios, composiciones
poèticas, entre otros.3

La problemàtica para tratar de establecer la existencia de procesos


psìquicos no patològicos en la adolescencia con el fin de
diferenciarlos de aquellos netamente sintomàticos postula un amplio

1 Jones E. (1922) Algunos problemas de la adolescencia. British Journal of Psychology. Londres.


2 Bernfeld S. ( 1981) Per una biografìa di Freud. Ed. Bollati B. Milan. Combinò su trabajo de analista con el de
profesor universitario.
3 Hoffer W. (1965) Sviluppo del bambino e psicanalisi. Ed Bollati. Milan.

10
campo de caracterizaciones:

Yo-adolescencial Procesos de Exigencias


(entre frustraciones → adaptaciòn (dolorosos, → externas del
internas) prolongados o no) mundo adulto.

Otros autores como August Aichhorn ha trabajado la conflictividad


adolescencial a partir de la angulaciòn del desarrollo antisocial y
delincuencial. Sus anàlisis se refieren a los jòvenes con incapacidad
para adaptarse respondiendo a la presiòn del mundo social con una
insuficiente evoluciòn de las funciones del superyò dirigièndose en
contra de la colectividad.4 Se trataba de un conjunto de
investigaciones psicoanalìticas que por primera vez buscaban explicar
los conflictos juveniles conectados con el malestar social generado por
acciones delincuenciales.

Ana Freud, en especial con sus ensayos El yo y el ello en la pubertad,


y Angustia pulsional en la pubertad manifiesta un gran interès por la
dinàmica psìquica del adolescente con respecto a la orientaciòn de las
tensiones y a las presiones generadas por las variaciones pulsionales,
luchas psicològicas que en muchos casos llevan al fortalecerse del
caràcter y en otros llevan hacia la sintomatizaciòn de factores
neurotizantes.5 Las batallas entre el yo y el ello terminan por ceder a
una breve tragua al inicio de la fase de latencia y explota nuevamente
cuando comienza el interludio de la pubertad cada vez que la
distribuciòn de las energìas al interior del sujeto es transformada por
fuertes cambios cuantitativos y cualitativos al nivel pulsional. Frente
a este escenario, el yo, por su parte, teme perder su estabilidad e
implementa todos los mecanismos defensivos puestos a su disposiciòn
para afrontar la realidad de las tensiones:

1. Fase: Relaciòn yo-ello 2. Fase: yo-ello 3. Fase: yo-ello


-Lucha infantil → -Tregua o → Explosiòn de los conflictos
-Confusiòn edìpica pacificaciòn en en la adolescencia
-Afectos bàsicos la latencia. -Supervivencia del yo.
4 Aichhorn A. (1925) Gioventù traviata. Ed. Bompiani. Roma
5 Freud A. (1936) El yo y los mecanismos de defensa. Ed. Paidòs. Buenos Aires.

11
-Angustia pulsional -Formaciones defensivas
Las nuevas formas de la interrelaciòn entre el yo y el ello tienen como
funciòn organizar y dar acogida a las manifestaciones de la
psicosexualidad. Un yo demasiado rìgido tiende a inhibir o a retardar
la calidad de la madurez psicosexual, en estos casos la impulsividad
del ello logra crear gran confusiòn y caos con respecto a las anteriores
organizaciones del yo, socialmente adaptado durante la fase de
latencia. La investigaciòn de la problemàtica especìfica de la
adolescencia proporciona algunas coordenadas instructivas de acciòn
recìproca:

-Anàlisis de las secuencias de peligros internalizados.


-Intensidad y oscilaciones de la angustia.
-Fortalecerse de las formaciones defensivas y reactivas.
-Formaciones sintomàticas temporales o permanentes.
-Anàlisis del riesgo de colapso psìquico (psicotizaciòn o esquizofrenia, entre otros).

En 1951, Leo A. Spiegel ha descubierto una amplia gama de


contribuciones a la teorìa psicoanalìtica de la adolescencia. Procura
reconstruir un conjunto de hipòtesis a partir de posiciones altamente
divergentes, selecciona, sintetiza y clasifica el material reagrupàndolo
bajo las siguientes titulaciones:

1. Clasificaciòn de la fenomenologìa: Bernfeld, Hartmann, Kriss y


Loewenstein y Wittels.
2. Relaciones objetuales: Bernfeld, Buxbaum, H. Deutsch,
Erikson, Fenichel, A. Freud, Hoffer, Jones, A. Katan y Landauer.
3. Mecanismos de defensa: Bernfeld, H. Deutsch, Fenichel, A.
Freud, Phyllis, Greenacre y Kris.
4. Creatividad: Bernfeld, A. Freud y Winnicott.
5. Psicosexualidad: Balint, Bernfeld, Buxbaum, H. Deutsch,
Federn, Ferenczi, S. Freud y J. Lampl-de Groot.
6. Factores de las funciones del yo: Fenichel, A. Freud, Harnick,
Hoffer, Landauer.
7. Tratamiento: Aichhorn, Eissler, A. Freud, Gitelson, A. Katan,
M. Klein, Landauer y A. Reich.

12
El psicoanálisis de la adolescencia plantea descifrar la composiciòn
afectiva que acompaña las acciones o las reacciones especìficas.
Sucede que en ocasiones el adulto revela una particular amnesia con
respecto a la dinàmica psicosexual o sentimental de la adolescencia,
ciertos recuerdos son retenidos por el actuar de la conciencia para
ocultar contenidos pertenecientes a la realidad latente. Se postula,
entonces, la reconstrucciòn simbòlica de aquellos significados
inherentes a experiencias o a represiones especìficas, por ejemplo:

-La actividad de la angustia.


-La euforìa o la profunda depresiòn.
-Entusiasmos espontàneos (temporales).
-Extremas desesperaciones.
-Apasionadas preocupaciones intelectuales y filosòficas.
-Ansia respecto a la idea de la libertad.
-El rechazo de los ideales paternos.
-El sentido de la soledad.
-El sentido de la opresiòn por parte de los progenitores.
-Las rabias de impotencia.
-El odio preconciente hacia el mundo adulto (o social).
-La dramaticidad psicosexual.
-las seudofantasìas suicidas.

Algunos escritores exponen, de acuerdo a la experiencia clìnica con la


edad adolescencial que las respuestas de volubilidad son diferentes a
las de la infancia y a las del adulto:

Infancia → Adolescencia → Adultez


-Oscilaciones -Explosiòn de -Prevalece la
afectivas las emociones funciòn
primarias. Reforzadas. superyoica.
-Reconstrucciòn Confusiòn.

No se trata de referirse a las asì denominadas “incapacidades” sino


que lo que predomina son las capacidades parciales en construciòn
frente a la comprensiòn de los procesos psìquicos. Explica Spiegel en
1951, respecto a las contribuciones del tratamiento clìnico
13
psicoanalìtico del adolescente que no se justifica un pesimismo
generalizado por parte de algunos autores. Es preciso adaptar el
proceder tècnico a cada situaciòn singular del joven, fortalecer los
instrumentos procesuales con base en un campo teòrico de sust
entaciòn epistemològica.

Hay que resaltar que la investigaciòn acerca de los argumentos de la


tècnica psicoanalìtica en la adolescencia ha evolucionado de forma
paralela a la teorizaciòn de nuevas problemàticas. Las dificultades
iniciales fueron analizadas a partir del “pasaje” de la preadolescencia
a la adolescencia cuando la rebeliòn en contra de la voluntad de los
progenitores es anticipada por la transferencia y tiende a provocar
rupturas contra el tratamiento produciendo heridas narcisistas de
ìndole primordial.

La fortaleza de las resistencias, la desconfianza en el mundo externo,


el conflicto inconciente, la parcial capacidad de afrontar la frustraciòn
(el fracaso escolar o afectivo), procuran que el yo busque reactivar
odios anteriores o tendencias defensivas muy enraìzadas. La relaciòn
con los demàs les indica el camino difìcil indicado por el principio de
la realidad.6

Un error habitual que se refiere a la interpretaciòn clìnica tiene que ver


con aislar palabras, expresiones o gestos para otorgarles un valor
supremo sin relacionarlo con otros elementos que intervienen directa o
indirectamente en la narratividad de las experiencias respecto a las
actitudes obsesivas:

1. Afecto-palabra → Contenido latente → investimento emotivo


2. Afecto ≠ palabra → Separaciòn del ≠ Nuevo investimento emotivo
contenido latente

El anàlisis contribuye a contener la lejanìa narcisista en los casos de


esquizofrenia, a explicitar las fantasìas paranoicas que transforman al
6 Es posible ver ademàs a: Eissler K. R. (1953) El efecto de la estructura del yo sobre la tècnica psicoanalìtica.
New York: International Universities Pres.s y Geleerd E. R. (1958) Psicoanàlisis y psiquiatrìa infantil. Ed.
Imago Publiblishing. Londres.

14
psicòlogo (al adulto, al profesor) en un enemigo perseguidor, a
descifrar desesperaciones autodestructivas sobre la depresiòn. En
ocasiones estos sujetos se declaran incrèdulos por los beneficios del
tratamiento, de modo que hay que “traducir” el contenido latente de
las tendencias al acting-out y la ausencia de introspecciòn del caràcter
delincuencial o prepsicòtico.

Las posiciones afectivas del joven suelen transformarse con facilidad


pasando de un estado a otro o exhibièndose poco a poco cuando se
precipitan hacia la exteioridad. Ante estas circunstancias, es necesario
adaptar el proceso terapèutico a la modalidad singular de las
resistencias actuales, es de este modo que el adolescente puede
encontrar todo el tiempo necesario para reordenar las fuerzas
psìquicas, para hacerse conciente del proprio vacìo, de acuerdo con las
nuevas necesidades cambiantes. Podràn percibirse circuntancias como
las siguientes:

1. Baja tolerancia a las decepciones.


2. Debilidad del yo y de sus funciones.
3. Carencia de la importancia de la verbalizaciòn.
4. Aumento del actuar reactivo (acting-out).
5. Tendencia al silencio.
6. Bùsqueda personal de una reorganizaciòn psìquica.
7. Descubrimiento de las dinàmicas psicosexuales.
8. Reacciòn a la infelicidad o ante la dramaticidad de la existencia.
9. Estados de enajenaciòn de la lìbido en el enamorarse o en la circunstancia del
luto como inversiones afectivas.
10.Regresiones a un nivel agresivo primario (proyecciones).
11.Dolorosa y problemàtica separaciòn de los progenitores.
12.Subrepticios sentimientos de culpa por la percepciòn de los propios deseos, del
placer, del goce, entre otros.7

Raymon Cahn, en su escrito L'adolescente nella psicoanalisi (1998),


postula una novedosa propuesta de tratamiento con los casos
adolescenciales. En especial, la adolescencia se caracteriza por la
capacidad de “disolver” y de retomar relaciones -las mismas, otras del

7 Para ampliar el tema del paso de la infancia a la adolescencia recomiendo el texto de A. Freud (1975) Infancia y
adolescencia. Ed. Bollati. Milàn.

15
mismo tipo o de tipologìa dieferente-, para permitirse ver claro
aquellos factores que pertenecen al campo de lo sintomàtico, en vista
de la posterior organizaciòn psìquica en el adulto.

La valoraciòn del proceso de subjetivaciòn en cuanto aquel proceso


que lleva a la instauraciòn de un yo autònomo -el nùcleo mismo del
sujeto-, procede de la relaciòn y la comunicaciòn con el espacio
materno, con las formas de modalidad representativas frente a la
figura materna y frente a la representaciòn de la figura paterna de la
infancia donde hubo de germinarse una subjetivaciòn en potencia.8 El
adolescente se expone a intensos cambios internos y externos que se
refieren a su propia persona, que le hacen convertirse en un otro en la
medida en la cual permanece siendo èl mismo:9

Bases relacionales

Proceso de subjetivaciòn
↓ ↓
Cambios internos cambios externos

El nuevo vèrtice observacional repercute directamente en la


responsabilidad de los determinismos y de las causalidades, en la
organizaciòn definitiva de la estructura psìquica. Por ejemplo, cuando
ya no existen puntos de referencia es necesario confrontarse con las
exigencias de la sociedad contemporànea para analizar el efecto que
producen estos cambios intrapsìquicos sobre las formas particulares
del malestar social de la juventud.

8 Claudio Neri expone esta temàtica en el XVII Congreso de la S.P.I., Sociedad Psicoanalìtica Italiana el 22 de mayo
del 2014 en Milàn.
9 Cahn R. (1998) L'adolescente nella psicoanalis. L'avventura della soggettivazione. Ed. Borla. Roma

16
ACERCA DEL OBJETO DE ESTUDIO:
LA ADOLESCENCIA

“La cultura corriente considera al adolescente


como el adulto del mañana, negàndole
asì la dignidad del hoy.” S. Gindro

La teorìa psicoanalìtica de la infancia se diferencia de la teorìa


psicoanalìtica de la adolescencia por la historia de los aportes clìnicos
especìficos. En su texto, Adolescense et psychanalyse, Ladame y
Perret-Catipovic recuerdan que ya apartir de 1905, con la publicaciòn
de los Tres ensayos freudianos es factible rastrear las huellas de la
historia de la adolescencia en cuanto objeto epistèmico del
conocimiento psicoanalìtico.10

Por su parte, H. Deutsch y Aichhorn, en 1925, comprobaron que la


metodologìa clìnica podìa definirse en tèrminos de comprensiòn
psicoanalìtica dirigida tanto a los grupos que a los casos individuales.
Con H. Deutsch, los adolescentes eran seguidos mediante la consulta
ambulatoria o por breves series de entrevistas definidas como
psicoterapia. Ya en 1960, Lampl de Grott rescata el valor de los
recuerdos adolescenciales en el anàlisis de los adultos, animò a los
psicoanalistas para que exploraran directamente aquellas fases del
desarrollo psìquico. De acuerdo con Peter Blos (1962), en
L'adolescenza, algunos americanos emprenden con entusiasmo nuevas
investigaciones sobre esta fase de la vida: P. Greenacre, K. R. Eissler,
E. R. Geelerd, M. Harley, entre otros.

Son precisamente los americanos quienes publican por primera vez


anàlisis detallados de casos clìnicos, hay que leer por ejemplo The
Analyst and the Adolescent at work (1974), a cargo de M. Harley en
donde se hace referencia a dos ingleses, Sprince y M. Laufer. En
10. Ladame F. y Perret-Catipovic M. (1997) Adolescense et psychanalyse. Ed. Delachaux et Niestlè. Parìs.

17
1971, tiene lugar el simposio de la asociaciòn psicoanalìtica
Internacional -sintetizado por Slansky en 1972-, acerca de las
indicaciones y contradicciones de la tècnica psicoanalìtica en el
trabajo con los jòvenes.

Al menos mientras que la ùltima fase de la adolescencia no fuese


consolidada el psicoanálisis habìa sido reservado a un nùmero
reducido de sujetos.11 Por esta razòn a ciertas personas se les
recomendò la psicoterapia o el “anàlisis de prueba. El incremento del
interès por el psicoanálisis en Europa tuvo que superar un grado
variable de reluctancia y se preferìa elegir una metodologìa
denominada “gradual”, con psicoterapias de orientaciòn analìtica. Por
su parte, Mâle en 1964 declaraba explìcitamente que el tratamiento
psicoanalìtico es aplicable a esta edad sòlo en muy raras ocasiones.

En aquellos mismos años T. Senise hablaba de “psicoterapia


diagnòstica” (1962) que luego se conviertiò en el “anàlisis del yo”
(1980), con respecto a la estructuraciòn psìquica de la adolescencia.
Posteriormente hubo de referirse a “psicoterapia breve de
individuaciòn” (1980) y en el mismo año A. Novelletto propuso el
trabajo psicoanalìtico fundamentado en la “diagnosis larga”.

Hoy en dìa se considera que los adolescentes han adquirido mayor


capacidad de autonomìa respecto al pasado. Sin embargo, segùn el
àrea geogràfica, existen significativas variaciones tècnicas aplicadas a
la duraciòn y la frecuencia del tratamiento. En una reciente revisiòn
de la analizabilidad del adolescente Kalogerakis (1997) reporta varias
contraindicaciones que tienen en cuenta los paràmetros tècnicos y las
modificaciones del setting.12

En Inglaterra E. Laufer (1974), sostuvo la hipòtesis de la necesidad


del psicoanàlisis, con sus paramètros bàsicos, deberìa ser adoptada
transitoriamente sòlo en aquellos casos difìciles circunscritos a ciertos
factores especìficos de la vida del joven. Contemporàneamente, la
11 Noveletto A. y Maltese A. (2002) Adolescenza e psicoanalisi. Ed. Borla.
12 A.lexander D. Kalogerakis es profesor titular en la Clinical Associate of Psychiatry

18
clìnica de Tavistock ha adoptado el mètodo de “time-limit setting” al

nivel de la clìnica en donde los jòvenes son inducidos, debido a sus


problemàticas diversas, a consultar los servicios asistenciales sin estar
particularmente motivados o estructuralmente organizados como para
acceder a un anàlisis clìnico.

Con Iaccarino (1995)13 es factible que los analistas ya expertos


apliquen algunos criterios de valorizaciòn y la precisiòn de objetivos
rigurosamente anclados a las coordenadas psicoanalìticas. La
observaciòn clìnica se concentra ahora sobre el grado de distinciòn
entre:

Las partes del yo del sujeto y Las funciones de autoconservacciòn que


a partir de una funciòn posibilitan al yo narrante el poder hablar
proyectiva desde una potencial transferencia.

En Suiza, F. Ladame ha emprendido un estudio de anàlisis con


adolescentes desde una posiciòn similar a las reglas de Laufer pero
incluyendo el psicodrama. En Francia, es utilizado el mètodo “tipo-
cura” con una frecuencia màs reducida, se publica la revista
Adolescence como testimonio de la actividad investigativa entre
psicoterapia y psicoanálisis.

Si bien se considera a grandes rasgos como criterio especìfico del


psicoanálisis con la adolescencia no tanto la desapariciòn de los
sìntomas sino el retorno de las lìneas del desarrollo psìquico
progresivo a partir de algunos temas bàsicos que no han de ser
tratados con prisa, a saber, la intensidad de la angustia, la relaciòn con
los objetos, las capacidades cognitivas, la libertad fantasmàtica,
tomadas de manera recìproca y no de un modo aislado, hacia la
reinstauraciòn de las funciones yoicas perdidas.

Algunos elementos actitudinales, es posible que se ubiquen fuera de


13 Carmignani M., Iaccarino C. (2003) Le intelligenze multiple nella classe. Motivazioni, implicazioni e soluzioni
didattiche. Psicologia Scolastica, 2 (3).

19
los diagramas establecidos:

-La exuberancia.
-El interès por conocer.
-La curiosidad.
-La bùsqueda de nuevas experiencias.
-El impulso a confrontarse con las dificultades tìpicas de cada fase.
-La capacidad de separarse.
-La elaboraciòn del luto por la infancia pasada.
-La dinàmica en torno a la idea del amor.

No obstante, no es difìcil encontrar adultos con rasgos narcisìsticos


que necesitan todavìa “crecer” (algunos se niegan rotundamente a
evolucionar), mientras que hay tantos adolescentes con capacidad de
realizar decisiones importantes en aras de la conquista de una adultez
juvenil.14 Es en torno a la posterioridad que se organiza el anàlisis con
la complejidad adolescencial, a un nivel preconciente deseos y
conflictos son despertados de un sueño profundo (habìan permanecido
en el mundo latente), asumiendo ahora la forma de recuerdos
encubridores, fantasìas y, finalmente, representaciones de palabra:

Infancia → Adolescencia → Edad adulta


Neurosis infantil Re-despertar de Neurosis de
conflictos y deseos. transferencia

La adolescencia no puede ser descartada cuando se salta de la infancia


a la adultez, se trata de una serie de fases esenciales para la
construcciòn de la dinàmica psìquica. En este sentido el anàlisis ha de
tener en cuenta la resolucion de las fases adolescenciales en cuanto
“pasaje” imprescindible hacia la conformaciòn de la vida adulta. La
experiencia educativa demuestra que en algunos adolescentes
predomina una personalidad infantil muy marcada mientras que hay
adultos en la misma circunstancia de la infancia o de la pubertad (asì
llamados adultos infantiloides).

14 Para retomar este tema puede consultarse: Del Greco E. (1994) Angosce e difese legate alla percezione della
temporalità nel passaggio all'adolescenza: due esempi clinici. Y Balottari, C. (2014) Un posto per i genitori:
cura de la genitorialità. SPI. Web. (Eventi).

20
El adolescente exige ser escuchado (reconocido), en su individualidad,
si recibe demasiadas interpretaciones es posible que active su sistema
defensivo (neurotizante) causando algunos fracasos terapèuticos en
cuanto posee una significativa deuda con lagunas afectivas
pertenecientes a la infancia. Entre las problemàticas que merecen ser
ampliadas se configuran ademàs:

1. La capacidad de relaciòn con el otro gènero.


2. La re-ediciòn sexualizada de angustias infantiles.
3. El nuevo uso del lenguaje, las ideas y fantasìas.
4. La relaciòn con las transformaciones del proprio cuerpo.
5. La construcciòn de la propia identidad.
6. La bùsqueda del equilibrio entre deseos y conflictos.

Es de esta manera que se profundiza en las dificultades de los


procesos psìquicos, de las consideraciones metodològicas y teòricas:

Factor Infantil Adolescencial adulto


Conflictividad → " → " → "
Mundo del lenjuage → " → " → "
Esfera de las fantasìas → " → " → "
Intensidad de la depresiòn → " → " → "
El deseo de conocer → " → " → "
Nivel de autonomìa → " → " → "
Ambivalencia narcisìstica → " → " → "
La vivencia del amor → " → " → "

Es imprescindible tener en cuenta en cuanto instrumentos de


crecimiento y “desarrollo del yo” las identificaciones proyectivas del
sujeto y del objteto-sì, la percepciòn cognitiva como marco de
referencia hacia el reconocimiento de un vacìo metodològico ignorado
hasta ahora. El adolescente lucha por constituirse como un sujeto de
valor para sì mismo y para los otros, intenta integrar los requisitos
indispensables para alcanzar la unificaciòn de su identidad. La
analizabilidad adolescencial consiste en acercarse a la psicodinàmica
de esta identidad.

21
22
INEXISTENCIA DE LA EDUCACIÓN AFECTIVA

“Sin la presencia de un sueño de vida, el mundo de


los deseos en el adolescente explotarìa
en modo incontrolado, enfrentàndose con
el muro de la realidad.” El autor

Los periòdicos y los noticieros se refieren al mundo escolar sòlo


cuando se presentan algunos hechos caracterìsticos como “paro de
profesores”, exàmenes ICFES”, acciones violentas, o en ocasiones,
eventos de naturaleza sexual en donde la instituciòn cumple una
funciòn “hipòcrita” acerca de la informaciòn de lo verìdico, lo que
sucede objetivamente (pasado-presente).

Estas instituciones educativas olvidan los estados emotivos de cada


estudiante, “le dan la espalda” a su difìcil problemàtica interior -que
exige ser escuchada-, han fomentado en una gran cantidad de casos
terribles desmotivaciones. En las situaciones màs graves debido a
persecusiones acadèmicas sobreviene el suicidio y no falta quien
declare que: “nada hacia suponer que este estudiante pudiera
suicidarse”.

De modo que algunos deciden huir de estos claustros en la bùsqueda


desesperada de otras alternativas, la gran mayorìa cuando termina el
estudio en la secundaria comienza a vivir en la cultura de las grandes
masas de acuerdo a unos niveles de vida determinados por aquel
sistema educativo (precario o no).15

Los conflictos con caràcter teòrico-practico implicados en la realidad


educativa abarcan una gran variedad de aspectos de orden interno con
relaciòn a las exigencias de la sociedad, ideales, frustraciones,
proyecciones, represiones psìquicas, entre otros. Sin embargo, las
directivas ministeriales y las mismas instituciones educativas
15 Galimberti U. (2017) Paesaggi dell'anima. Ed. Feltrinelli. Saggi. Milàn.

23
consideran que los profesores son remunerados por su trabajo de
“instrucciòn” y no tando por el hecho de educar, de donde se
comprende por “instrucciòn” la transmisiòn repetitiva de unos
contenidos (datos) quizà de manera desmotivacional o bajo un tono de
cansancio, aseguràndose que la vida personal (biogràfica) de cada
estudiante no tenga nada que ver o no se sienta partìcipe de la
evoluciòn del conocimiento humano.

La educaciòn de los afectos ha sido expulsada de los ambientes


escolares, el adolescente recibe cantidades exageradas de datos
tratando de engancharse a algo que le ayude a comprender su propia
situaciòn personal, su malestar y los deseos por un futuro posible. Su
voluntad oscila deliberadamente entre pulsiones de protesta
fomentado por la falta de oportunidades, por no poder expresarse y
por las tentaciones de abandonar el proceso educativo en aras de un
mundo menos cruel.

El adulto suele interesarse por la existencia de una problemàtica


interna del adolescente sòlo cuando el iceberg de la experiencia
accede a situaciones extremas como el uso de psicoactivos, el
alcoholismo, el bullyng, anorexia, bulimia, relaciones sexuales no
convenientes, enfermedades mùltiples, agresiones, fracaso escolar,
abandono del hogar, suicidio, etc. Son sòlo algunos ejemplos que
representan la percepciòn volcànica del interès por el mundo externo y
el choque con las dificultades del contexto.

La mayorìa de seres humanos hemos percibido que no existe


posibilidad alguna de aprendizaje si para esto no prevalece un mìnimo
nivel de gratificaciòn o reconocimiento acerca de los logros obtenidos
hasta el momento del anàlisis. La dimensiòn afectiva es un
componente indispensable de cada proceso educativo, sin embargo, en
la frìa relaciòn institucional es comùn encontrar negligencia y
desmotivaciòn frente al pedido de ayuda o frente a situaciones de real
necesidad. Esta desidia relacional tiene como respuesta general
conductas o hàbitos contraproducentes en donde el estudiante no

24
obtiene un resultado gratificante sino que, por el contrario, profundiza
el nivel de sus inquietudes asumiendo riesgos personales, sociales y de
relaciòn.

Los modelos educativos ofrecen contenidos correspondientes a siglos


de evoluciòn cultural. Cuando la experiencia percibida no alcanza a
instaurar la germinaciòn de una pequeña semilla de interès por el
conocimiento planteamos entonces que los afectos de este sujeto
comienzan a vagar sin hallar un horizonte hacia un vacìo de inquietud,
depresiones camufladas o sentido de confusiòn repetitivo.

El descubrimiento de la insistencia de los afectos tiene lugar en medio


de diversas coordenadas de energìa actuando de una manera
desordenada e impulsiva. El adolescente, frente a esta nueva
dimensiòn de su existencia posee pocos elementos teòricos y
psicològicos para poder analizar la naturaleza y el alcance de las
propias decisiones.

El saber transmitido desde las instituciones educativas no tiene como


finalidad comprimir estas fuerzas vitales de la juventud sino que ha de
ponerse a su servicio para perimitirle una mayor expresividad, màs
organizada en tèrminos de elaboraciòn de proyectos, prospectivas,
intereses singulares, escenarios profesionales. Los procesos
educativos nos dejan la experiencia del saber como herencia que
posibilita los tèrminos de una vida diferente, anteriormrnte no
imaginada. Hemos de asumir esta responsabilidad en tanto
instrumento indispensable para el futuro de los jòvenes, podemos
preguntarnos, en este punto, en què momento la didàctica institucional
comienza a presentar sìntomas de fracaso? Al imponer como fin
ùltimo la evaluaciòn cuantitativa de paràmetros pedagògicos,
“midiendo” las capacidades cognitivas del estudiante no se consideran
las condiciones de existencia personales, sino que se mortifica
sàdicamente el potencial expresivo y/o racional de cada joven.

La adolescencia coincide con el despertar de un volcàn de emociones,

25
vivencia la edad de un desplegarse hacia las oportunidades que
ofrecen las relaciones interpersonales. Quizà podemos decir que una
nueva vida plena de afectos provienentes, en parte, de las conexiones
establecidas en el pasado infantil, las relaciones entre adolescentes y
profesores, no han de ser constructivas cuando prevalece la
desconfianza o la hostilidad reprimida (en ocasiones proyectada).

La absoluta incomprensiòn por parte de la instituciòn educativa


fomenta una “ruptura abismal” entre la dinàmica psìquica del joven y
la dinàmica psìquica del profesor. El camino del rechazo insistente
puede conducir a conductas depresivas, agresivas, o en casos crònicos
el acceso a tendencias suicidas como lo es el caso del autolesionismo
compulsivo.

Postula L. Cancrini que la decisiòn acerca de los hechos propios no


depende tanto de aquellas dificultades encontradas sino del conjunto
de temores por ser rechazados o abandonados ( a sì mismos), los
jòvenes luchan por no ver apagada la antorcha, el fuego del
entusiasmo y por permitirse avanzar en el incremento de las
motivaciones personales hacia la conquista de novedosas perspectivas.

La personalidad de los progenitores y la de los profesores presionan la


voluntad del adolescente para que estudie en funciòn de su proprio
bien. Pero el nùmero exagerado de asignaturas, los cambios
traumàticos de metodologìa, la problemàtica especìfica de los afectos,
la exigencia de tener que repetir los contenidos, sin anàlisis ni
continuidad, producen un cansancio estructural en la idea de que los
resultados no corresponden con la voluntad de esfuerzo considerable
que ha realizado el adolescente.

El empeño de la juventud no es valorado adecuadamente por el mundo


adulto, se les ha negado explìcitamente la posibilidad de participar en
la implementaciòn de metodologìas màs justas con las trayectorias
subjetivas.16 Se les ha negado la probabilidad de gestionar sus propios
16 Cancrini L. (1987) Dialogui col figlio. Editori riuniti. Scione. Roma Consultar ademàs La revista Ecologìa della
mente sobre la relaciòn entre psicoterapia y psicoanàlisis acerca de la infancia y la adolescencia.

26
ritmos pedagògicos, y en especial, se les niega la oportunidad de
fortalecer su proprio yo colocando en duda la solidez de su
autoestima.

El adolescente se siente en culpa por tener en mente ideas alternativas,


propuestas creativas, razonamientos diferentes a los de los profesores,
es amenazado por exponer sus propios anàlisis acerca de los hechos,
por realizar observaciones diversas a las de la instituciòn (en
ocasiones instituciones ideologizadas). Descubre, paso a paso, que
aquellos contenidos en realidad no coinciden con lo que puede llegar a
emprender en un futuro, podrà crecer el sentido de la decepciòn frente
a un sistema educativo coercitivo.

El profesor se ha convertido en un “juez” que cree tener la capacidad


de comprenderlo todo, de saberlo todo acerca de la dimensiòn
psicoafectiva de la juventud. Es asì que el adolescente intenta
“pescar” la utilidad de los contenidos institucionales sin encontrar
estos puntos de cohesiòn con la vida pràctica de todos los dìas, en este
sentido la instrucciòn por sì sòla caerìa en el campo de lo inùtil. Las
equivocaciones de la instituciòn, su comprensiòn de las relaciones
interpersonales no reconoce el valor de los procesos afectivos
adolescenciales debido a una visiòn limitada y opaca de la integridad
humana.

La escritora I. Testoni, nos recuerda que los errores de la escuela, la


ausencia de elaboraciòn del conflicto interpersonal, las confusiones
en los mensajes de la comunicaciòn representan componentes de la
vida educativa con la certeza de que allì germinan las sucesivas
desaventuras de la vida del adulto.17

Las dolencias que padece la juventud en medio de un mundo cargado


de exigencias que no reconoce el valor intrìnseco de los logros
termina por hacer pensar que la realidad externa se asimile a una
especie de “infierno” donde los otros protagonizan modos de tortura

17 Testoni I. (1995) Genitori e insegnanti quasi perfetti. Ed. Giuffré. Milàn.

27
bastante ofensivas. Expone D. Starnone, hablando como profesor y
recordando su afasia de estudiante:

“Toda mi vida de estudiante ha sido reducida a lo mìnimo, un -manejarse bien-,


evadirse cuando se necesitaba, rendirse cuando habìa que hacerlo. En el
momento de hablar, hablaba sòlo si era interrrogado.”18

Se trata de un sarcasmo en cuanto modalidad de actitud que alimenta


la pasividad de los procesos acadèmicos y agrede la capacidad de
explorar la inteligencia de nuestra juventud. La serie infinita de
interrogantes que es imposible sacar a la superficie del lenguaje,
debido a mùltiples factores, testimonia la enorme distancia que existe
entre los objetivos del profesorado y las expectativas de los
estudiantes:

Modelo 1 Modelo 2 Modelo 3


Centrado en la Centrado en el Centrado en el modelo educativo
instituciòn. estudiantado. participativo. Construido entre
Cerrado. Abierto a la todos los participantes de la
Unilateral participaciòn parcial comunidad educativa

Una dimensiòn intrìnseca a los procesos educativos tiene que ver


ademàs con la “enseñanza afectiva” de la psicosexualidad en aras de
crear espacios propicios para tratar el anàlisis co-participativo de:

1. El perìmetro interrelacional de la esfera afectiva.


2. La psicosexualidad no se reduce a la contracepciòn ni a la sòla genitalidad.
3. La prospectiva de las identidades.
4. La gestiòn de la pulsionalidad.
5. La orientaciòn informada sobre los deseos.
6. Los criterios de la regularidad y la autonomìa.
7. La relacionalidad con los progenitores, compañeros, amigos.
8. La necesidad de un horizonte ètico al cual hacer referencia.
9. La intoxicaciòn y la desintoxicaciòn digital.

Es importante poder caminar hacia la ampliaciòn de los cìrculos


concèntricos que tienen que ver con lo parental, los grupos, lo social,
18 Starnone D. (2022) La scuola: Ex cattedra-Fuori registro-Sottobanco-Solo se interrogato. Formato Kindle.

28
lo cultural, las bases de las formaciones simbòlicas que a un nivel
personal y social tejen la trama de nuestras conexiones. Es asì que
segùn S. Veggeti, el ser humano està transitando desde unas fases
històricas donde prevalecìa la ètica de los còdigos del
comportamiento, hacia un tiempo presente caracterizado por la ètica
de la autodeterminaciòn19

Frente a la formulaciòn teòrica de nuevos contextos de convivencia


procedemos hacia la instituciòn de la paridad, las relaciones sociales
en pro de la libertad, de la igualdad de los derechos y deberes, para no
fortalecer aùn màs la compulsiòn repetitiva de la asimetrìa o de las
tendencias falocràticas.

19 Vegetti S. F. (1976) Il bambino nella psicanalisi. Ed. Zanichelli Bolonia.

29
30
PSICOANÁLISIS Y FRACASO ESCOLAR

“Las instituciones escolares, en general, no estàn


en capacidad de hacerse cargo de los conflictos
psicosociales de los estudiantes, pues su objetivo
principal es la instrucciòn, los contenidos ministeriales
y no tanto la educaciòn integral.” El autor.

Para A. Freud existe una determinada actitud comprensiva en donde el


yo decide tomar vìas diferentes a las de realizar unas competencias
que generarìan niveles variables de displacer y decepciòn con respecto
al nivel de competitividad del grupo, lo cual representarìa,
esencialmente, un ejemplo de herida narcisista.

La dimensiòn de este temor a las heridas narcisistas representa a un


nivel latente el campo fantasmàtico del ser “comparado” con la
representaciòn de la figura del padre, con los hermanos, con aquellos
del otro sexo enfatizando el abismo relacional entre personas del
mismo grupo acadèmico. Dicho universo fantasmàtico desempeña la
funciòn de sustituir una realidad mucho màs dificil de afrontar. La
pràctica del aprendizaje plantea la realizaciòn de dos deseos:

1. La demostraciòn exitosa de las capacidades frente a rivales coetàneos.


2. La promesa del èxito en la elecciòn de una profesiòn, entre lo cual se
comprende la cuestiòn de la situaciòn econòmica y el prestigio.20

De acuerdo con la consecusiòn de un tìtulo (sìmbolo de virilidad) el


sujeto toma en consideraciòn el alcance y los lìmites de sus propios
deseos, el temor a la muerte simbòlica representada en quedarse atràs
o en ser màs ignorante que los demàs. Ocasionalmente la juventud
descubre la actitud masoquista como un mecanismo conveniente que,
en una segunda fase educativa, traerìa con sigo algunos beneficios
secundarios.
20 Para mayor informaciòn sobre la psicopatologìa del fracaso escolar: Rouart J., Narlian R., y Simon, J. (1960)
L'echec scolaire, étude clinique structurale et dynamiche. En Psych. De l'enfant. Parìs.

31
De manera similar a la pedagogìa del adolescente el psicoanàlisis
postula afrontar la problemàtica de la identificaciòn (la influencia de
la educaciòn de los padres o hermanos), podràn surgir temores
infundados (o heredados), sentido de culpabilidad por la diferencia de
ideas, la interpretaciòn del rendimiento exitoso como el resultado de la
superaciòn de conflictos entre lo interno y lo externo, las tendencias
contraedìpicas de los progenitores (y profesores), la relaciòn con las
figuras paterna y materna, la crisis frente al proprio vacìo o depresiòn.

El proceso educativo diferencia entre intervenciòn pedagògica e


intervenciòn psicoterapèutica. Para P. Male estas dos realidades no
son excluyentes, la re-educaciòn y la pràctica pedagògica permitirìan
la reconstrucciòn de la personalidad y emprender nuevas acciones
destinadas a la resoluciòn de especìficos propòsitos. 21 Pero tambièn,
en especial, para valorar el significado de las perturbaciones y las
circunstancias que han llevado al fracaso escolar en respuesta a la
vivencia de un contexto familiar.

Cuando la problemàtica en cuestiòn remite a estructuras neuròticas o a


la persistencia de conflictos precoces el equipo pedagògico se sitùa en
la perspectiva del restablecimiento de un poder evolutivo, sobre la
adaptabilidad del adolescente, hacia una transformaciòn de la
dinàmica sintomàtica, con base en el planteamiento de la
“transferencia pedagògica” como instrumento restructuracional donde
es posible confirmar nuevas alianzas teòrico-pràcticas (transferencias
de tipo vertical u horizontal).

Pedagogìa y psicoterapia luchan por re-encontrar el sentido de la


libertad individual. S. Decobert conceptualizaba que es preciso
diferenciar entre transferencia en el psicoanálisis y “transferencia” en
cuanto relaciones imagoicas transferidas sobre las personas del
contexto donde prevalece la inadaptaciòn, las fluctuaciones, la
interpretaciòn de las producciones inconcientes de cada profesor
21 Mâle P. (1956) Études psychanalitique de l'adolescense. En Psychanalyse d'aujourd-hui. Parìs. P. U. F.
-Rouart J. (1954) Psychopathologie de la puberte et de l'adolescente. Ed. Paideia. Parìs. P. U. F.

32
(representaciòn metafòrica del poder paterno), cada instituciòn como
instauraciòn de un territorio psicosocial. Desde el punto de vista
pedagògico y afectivo es indispensable que el adolescente pueda
compartir sus propias vivencias, anhela brindar sus propios aportes a
partir de su observaciòn especìfica.22

Es factible esquematizar dos formulaciones representativas en cuanto


marcos de referencia interpersonales:

1. Primer grupo de anàlisis: El infante, el terapeuta y el pedagogo


(instituciòn de observaciòn).
2. Segundo grupo de anàlisis: El infante, el pedagogo (institucional) y los
progenitores y figuras de referencia.

La tendencia general del infante es la de intentar una triangulaciòn, la


de experimentar una vivencia exterior en medio a polos extremos,
tratarà de controlar el movimiento de estas posiciones para evitar su
alianza, para disociarlos a su proprio favor o buscarà “destruirlos” con
el fin de iniciar su reconstrucciòn. Y luego de esto, considerarles
como “partes” o “conjuntos” de objetos de identificaciòn.

La triangulaciòn no instituye sòlo una circunstancia defensiva sino


que ademàs sirve para afrontar las propias dificultades, en contra de la
propia desarticulaciòn. El fenòmeno interno sobre sobre la difusiòn
de la “transferencia” emotiva es una respuesta a la manera espontànea
de relacionarse en tèrminos de un proceso evolutivo de intercambio.
La representaciòn psìquica del grupo amplifica y semplifica este
fenòmeno al interior de los conflictos y tiene en cuenta la
participaciòn de los otros en los retrocesos pedagògico-afectivos.

Cada uno de los participantes ejerce un nivel de responsabilidad


variable en las interacciones dinàmicas y en las resonancias
implicadas de aquello que se comparte con los otros. Es preciso no
dejar acumular la intensidad de un conflicto y atenuar la probabilidad
22 Decobert S. (1967) Problèmes pratiches posés par les raports de la neuro-psychiatrie infantile et de la pedagogie.
Ed. Ajuriaguerra. Parìs.

33
de su “explosiòn” agresiva como escenario de la proyecciòn de
conflictos provenientes del drama intrafamiliar:

Drama intrafamiliar → Proyecciòn → Instituciòn escolar


Conflictividad de la actividad re-producciòn de la
Vincular, interna psìquica conflictividad (externalizaciòn).

El sentido de la cooperaciòn ha de ser recìproco para el “progreso” del


conocimiento acerca de las relaciones interpersonales a partir del
reconocimeinro de las fases cognitivas, las confusiones intelectivas o
diversas dificultades del aprendizaje, confrontaciones psico-afectivas,
entre otros. Cada estudiante ha de tener derecho al estudio singular de
su situaciòn sin prejuicios sociales, ètnicos o familiares, pues en
realidad no se trata de combatir la naturaleza del conflicto sino de
estimular el potencial de probabilidades inherente a la evoluciòn de
los procesos psìquicos y del aprendizaje.

34
LA COMPLEJIDAD DEL MUNDO ADOLESCENCIAL
(SINOPSIS)

“La educaciòn pues debe hallar su


camino entre la Escila del dejar hacer y
la Caribdis de la prohibiciòn.” S. Freud.

Durante esta importante fase de la evoluciòn psicofìsica se otorga un


gran ènfasis al proyecto de pensar un futuro anticipado valorando cada
deseo respecto a un lugar psicològico ubicado en las expectativas
subjetivas, se producen aquellas porciones de futuro que tienen en
cuenta nuevas configuraciones frente a una restructurada organizaciòn
del yo que examine los pro y los contra de las identificaciones
anteriores (que han de ser re-cortadas, modificadas o re-adquiridas),
hacia adquisiciones personales (conocer nuevas playas), hacia la
conquista del conocimiento de nuevos enigmas que habìan
permanecido en suspenso.

Se trata de una reconstrucciòn psìquica que exige ser realizada a pesar


de la “efervescencia” de los afectos, a pesar de la alta complejidad
significativa de los sistemas de pensamiento entre diversos niveles
discursivos. Frente a esta realidad es urgente el uso tempestivo de un
lenguaje especìfico que refleje la singularidad del contexto en
cuestiòn.

Algunas conexiones entre los factores psìquicos obtienen mayor


preponderancia y mayor poder de influencia que otras conexiones (en
el orden de la conectividad entre significantes). El destino de estas
condiciones impuestas por la actividad de dichas conexiones genera
construcciones representativas de aumento de conciencia, volviendo
visibles los cortes semànticos. Cada gesto que implique el objeto de
las crìticas internas, por vìa de la intensidad de estas mismas
conexiones busca reafirmar las cualidades regresivas del universo

35
psìquico.23
El trauma del aprendizaje en los àmbitos afectivo y cognitivo parten
ademàs de un lenguaje familiar asumido inconcientemente. Suele
referirse a los asì llamados ADM (Adolescentes Digitalmente
Modificados), o a la generaciòn SDM (Sujetos Digitalmente
Modificados) en donde las funciones hermenèuticas del lenguaje
extienden su campo de acciòn a partir de fluctuaciones vivenciales
cargadas de gràn vèrtigo y tenacidad. El discurso de la comunicaciòn
ha sido radicalmente transformado en cuanto se ha abierto un mundo
de exploraciòn hacia la vida de los otros. La sed por descubrir el
escenario de nuevas situaciones permite, por ejemplo, crear
asociaciones entre recuerdos, imàgenes, prospectivas, en ocasiones
con caràcter alucinatorio sobre futuras situaciones aùn no vivenciadas.

Las cadenas afectivas que intervienen en las disquisiciones racionales


incrementan el factor multifacètico de la realidad y suelen ser
interpretadas por el yo como el resultado de una confusiòn, de un
malentendido o de un error al caminar. 24 La tenacidad en poder
reconocer el sentido de la ausencia y los elementos que conducen al
descubrimiento de un vacìo interno postulan la comprensiòn del registro
sobre la formaciòn del mundo psìquico. El interès por ampliar el abanico
expresivo del potencial vivencial en las fases del tiempo adolescencial
privilegia el anàlisis del rastreo acerca de los contenidos en torno a:

-Comportamientos repetitivos.
-Actuaciones de-significativas.
-Ataques de angustia (màs o menos controlados).
-Narraciones de situaciones “catastròficas”.
-Extensos perìodos de silencio y preocupaciòn.
-Descripciones aparentemente inafectivas de actos y gestos cotidianos.
-Depresiones primarias donde el sujeto se “autointerpreta” como signo de
amenaza por la escasa racionalizaciòn (temor a la muerte del pensamiento).
-Irrupciòn de recuerdos, ideas “fantasmàticas, asociaciones, estados afectivos
donde hay deseos por distanciarse de los otros, pero ademàs de temor por
perder la relaciòn con estos.
-Fingir aparente “normalidad”.
23 Balsamo M. (2011) Libere associazioni. Ed. Franco Angeli. Milàn.
24 Bion W. R. (2010) Cogitations. Pensieri. Ed. Armando.

36
-No asumir ni negar la necesidad del contacto social.

La adolescencia es la constelaciòn de las alternativas en donde se


convive con una diferencial sensibilidad a las formas del sufrimiento y
de alienaciòn, con especìficas mutaciones simbolizantes o pràcticas
colectivas de significaciòn, con procesos de sentido sobre el proprio
vacìo, con el sentido del valor de los seres humanos ya en la adultez.

El mundo adulto plantea ubicar al adolescente en condiciones de no


producir acciones de violencia pero ademàs, en algunos cotextos
educativos (antipedagògicos), ciertos profesores desean asegurarse de
que su nivel de racionalidad sea reducida al mìnimo y nunca por
encima del adulto (con el aura de aparente sabidurìa), anhelan
impedirle al estudiante la posibilidad de pensar para no tener que
escucharle, para privarle de valor, para castrar su emergencia de
sentido y de propuestas alternativas.25

Entre historia y genealogìa del yo

¿Pero cuàl es la caracterìstica del tiempo actual? Las inquietudes en


torno a las zonas muertas del silencio, la complejidad del futuro, la
naturalidad del mundo de los deseos, las resonancias afectivas
internas, el nivel de responsabilidad preconciente, la percepciòn de las
ideas propias y ajenas, corresponden a fenòmenos de la dinàmica
intrapsìquica que se dirigen hacia la necesidad de significaciòn. El
adolescente vive como atravezando la aridez del desierto en un mundo
que niega la posibilidad de vivir la juventud sin culpabilizarle por su
constante oscilaciòn en las trayectorias ambivalentes del caràcter.

La cultura ha pretendido eliminar y perseguir la sensibilidad


adolescencial mediante el imperativo categòrico del uso “vehiculado”
de la racionalidad. Sus inquietudes en torno a factores ligados a la
idea de la identidad han sido criticadas y atacadas por su constante
anhelo de creatividad, de bùsqueda de adaptaciòn a las exigencias del
25 Rinaldi L. M. y Stanzione M. (2012) Figure del vuoto. I sintoma della contemporaneità. Ed. Borla. Roma.
-Cupa D. (2006) Psychanalyse de la destructivité. Ed. K. Parìs.

37
mundo contemporàneo, por su polivalencia pulsional y relacional, en
torno a nuevos universos narrativos, novedosas escenografìas (como
en Zolà, Proust, Joyce), hacia una evoluciòn antropològica
contextualizada.

Algunos autores defienden el hecho de que al interior del discurso


narrativo de la proyecciòn adolescencial existen ademàs
microdiscursos autònomos o inter-relacionados unos con otros,
mezclados, manifiestos o latentes, de donde se desprenden tambièn un
nùmero indefinido de micro-mundos posibles. En lugar de referirnos
al poder de un yo unìvoco habrìa que aludir a una multiplicidad de
micro-yoes para comprender al sujeto pensante, es decir, a la
multiplicidad de sujetos racionales, con sus propias voces, sus gestos,
sus hàbitos, miradas, para no perderse en el ansia de querer definir
totalmente sus coordenadas conflictivas, sino que buscarìa dar forma
al perfil polifacètico de un sistema de redes significacionales.

La tendencia adulta de observar en la adolescencia cierto nivel de


inmovilidad, de inquietud, se debe al hecho del deslizarse metafòrico,
de la excesiva intenciòn de controlar a los otros, por la necesidad
thanàtica de dividir o aislar la motivaciòn esencial de lo vincular, lo
filial, el sentido del desencuentro. Sin embargo, es pràctico considerar
un espacio necesario para el reconocimiento recìproco para percibir
las nuevas declinaciones del tiempo, para brindar elementos, en la re-
escritura de la realidad, una re-escritura de las caracterìsticas
singulares del yo.

El tejido vulnerable de la identidad del yo de acuerdo con las


condiciones de un contexto parental y sociosultural tienen la funciòn
de abordar el semblante de un registro de contrastaciòn con los ideales
de un sistema colectivo, con la pluralidad de las inscripciones
psìquicas, con los antagonismos històricos (entre ataques y defensas),
los puntos detenidos del discurso moral o ètico, el prevalecer de la
esfera conflictiva. El sujeto, en la edad precoz de la juventud ha de
enriquecerse con todos aquellos instrumentos psìquicos que le

38
permitan sobrevivir a las emergencias psicosociales, a la apertura
ofensiva de un mundo que le acusa en continuaciòn, a la instituciòn
del umbral que impone rigurosamente lìmites de diverso orden
(psicològicos, antropològicos, energèticos...), a la intuiciòn sobre el
significado de los lìmitres del otro, para no caer en el colapso en el
encuentro de la simbolizaciòn relacional con los otros.

A los nuevos seres humanos les espera la sapiente labor de re-escribir


la historia donde se otorgue un valor imprescindible a las diferencias,
a la heterogeneidad, al estudio de las diversas procedencias humanas
(antropogonìas), la descripciòn de la historizaciòn genealògica en
cuanto la inscripciòn de unas cadenas significantes contextualizando
las posiciones de identificaciòn respecto al màs acà que antecede la
biografìa de cada uno de nosotros (en cuanto todos tenemos un origen
especìfico), para superar la dialèctica amo-esclavo perteneciente a
tiempos mìticos, para dar acogida a un nuevo “tiempo psìquico” que
cultive la promesa del futuro (conciente de su memoria).

El ser humano ha negado la importancia de la historia ignorando que


estamos constituidos por una serie de eventos inaugurales sin los
cuales toda re-construcciòn resultarìa impensable. ¿Pero, què es
aquello que una generaciòn hereda de otra generaciòn? ¿Se tratarìa de
puntos detenidos -dogmàticos- de visiones arcaicas? Es posible que
una generaciòn transmita a la otra elementos creativos de movimiento
y alternancia, hemos de analizar aquellos aspectos màs o menos
hereditarios como las actitudes afectivas, el sentido del amor por el
principio vital y la capacidad de prospectiva.

La estructura del funcionar psìquico ha tenido lugar gracias a la


percepciòn de una base de identidad, el acento de base biogràfico no
se ha de reducir a situaciones aisladas sin conexiòn alguna con los
demàs factores de la evoluciòn como el de la proyecciòn cognitiva,
profesional, artìstica, emotiva, entre otros. Corresponde al sujeto, en
aras de su responsabilidad elementos elegir tomar algunas decisiones
y rechazar otras opciones para delimitar la propia construcciòn

39
prospectiva:

Costrucciòn prospectiva
Vèrtice 1 Vèrtice 2
Historia genealogìa
Transformaciòn invariabilidad

El transfondo de la identidad se despliega y se “re-plasma” mediante


formas cambiantes que enriquecen la misma raìz originaria en donde
se asume el dilema fèrtil entre el àrea de la experiencia y el horizonte
de expectativas reproduciendo el nexo indivisible, pero siempre
diferenciado entre aquello que permanece y aquello que pertenece al
cambio. Allì donde el escenario de la identidad no ha sido
suficientemente garantizado resulta intrincado reconocer trayectorias
de transformaciòn relativas al àmbito intrapsubjetivo.26

El lenguaje en cuanto instrumento de comunicaciòn asume la


responsabilidad de su relaciòn originaria tanto desde el enfoque
històrico como en aquel genealògico, cada règimen de verdad es
destinado al abordaje de una diferente mirada con respecto al
conflicto, con respecto a la intervenciòn del yo, a las certezas de
identificaciòn frente al origen psìquico de la subjetividad.

En la relaciòn entre el punto de vista històrico y el punto de vista


genealògico se despliegan trayectos que producen reflexiones sobre el
origen psìquico del sujeto en tèrminos de unicidad inmutable o de un
proceso de transformaciòn que aùn necesitando de sus centros de
“anclaje” se permite, particularmente, gracias a ellos, series de
mutaciones y deslices fecundos.

El proceder de la edad adolescencial propende por des-atar aquellos


“hilos enredados” respecto a las conexiones con las condiciones del
origen, hacia la preparaciòn de un viaje imaginario, hacia la conquista
de nuevas transferencias. Estas circunstancias de origen pueden ser,
sin embargo, recreadas para refundar un contexto sobre aquello que
26 Koselleck R. (2007) Spazio di esperienza. Due categorie storicas. En Futuro pasado. Per una semàntica dei
tempi storici. CLUEB. Bolonia.

40
falta, sobre algo culpabilizante que en realidad nunca ha sucedido. La
capacidad de simbolizar el contexto y de introyectar modelos
psìquicos diferenciales interviene directamente cada vez que sucede,
por ejemplo, una reelaboraciòn de los contenidos agresivos.

El enemigo de toda modificaciòn son las fijaciones. Algo que


permanece fundado sobre el terreno de lo incierto e impide la
formulaciòn de nuevos interrogantes. A este factor es posible
denominarlo rol anti-historizante de las fijaciones de la identidad.
Son fragmentos residuales de las vivencias que no son consideradas
importantes (ni historizantes), pero que constituyen extensiones
derivadas, indiferenciaciones resultantes del uso del lenguaje. El
estudio psìquico del contexto permite considerar el punto de vista de
la “extensiòn” de la psiquè, acerca de la cual, como escribe Freud, ella
“no sabe nada”. Este no saber nada concierne a dos razones
determinantes:

1. El teorema de la represiòn originaria mediante el cual el sistema psìquico


se constituye en su factor unìvoco a partir de un acto de separaciòn que
define un espacio y una temporalidad referidos al sì mismo, y que
requiere entonces de la existencia de la memoria en cuanto aquello que le
construye.27
2. El teorema del narcisismo subjetivo que requiere, para poder sobrevivir,
del ocultarse de la estratificaciòn històrico-relacional desde las propias
acciones, desde la ilusiòn de una raìz unificante y rastreable de estas
actitudes.

La historia se construye por la memoria que implica una retrospectiva


modificante acerca de los orìgenes singularizantes y de los
fundamentos unipersonales. Se toma conciencia de la distancia que
hemos asumido respecto al contexto plurifacètico de la constituciòn
del yo.28 Las condiciones de formaciòn històrica del yo han de ser
asumidas y re-elaboradas hacia la fundaciòn proyectiva de un tiempo
presente sobre las nuevas composiciones yoicas.

27 Didi G. Hubermann (2002) L'image survivante. Ed. Minuit. Parìs.


28 Faimberg H. (2016) Ascoltando tre generazioni. Ed. F. Angeli. Milàn.

41
El conjunto de los recuerdos representa modalidades de ondas (como
señaladas por un sismògrafo), de movimientos en la profundidad
terrestre que representan ser signos “anacrònicos” indicados por el
psicoanálisis como componentes esenciales de la vida psìquica. En la
actualidad, se tratarìa de representaciones “diacrònicas” que
interrogan activamente el alcance de nuestro narcisismo sistematizado
de manera tal que busca el control total del espacio y de las acciones:

Estratos superficiales Teorìa de los Estratos


memoria discursiva preconciente Pasado-presente
movimiento de exploraciòn profundizaciòn Futuro-Presente
historizaciòn metalenguaje y Pasado
no-lenguajes Futuro

Un estrato, mediante su modalidad de lenguaje, remite a otro estrato


aùn desconocido o del cual se sabe poco, representando un reto por
descubrir, acerca de un pasado que no pasa, de un pasado presente en
un futuro que ya està acà y no estamos en capacidad de acogerlo.

42
EDUCAR NO ES INSTRUIR...

La escuela secundaria tiene que dejar de impulsar los jòvenes al suicidio

Algunas de las màs importantes estadìsticas ubican dos significativos


temas de anàlisis en las instituciones educativas. Se refieren al uso (o
abuso) de los psicoactivos y a la vivencia de la sexualidad en
educaciòn secundaria. Frente a estos dos ejes temàticos los programas
del magisterio (a un nivel oficial) presentan instrumentos teòricos
insuficientes, generalmente el factor pedagògico se ha inclinado a
ejercer mecanismos de represiòn (castigo y persecuciòn), donde los asì
denominados procesos disciplinarios no contribuyen a la modificaciòn
real de las causas y de los procesos que intervienen en ellas.

Algunas teorìas con caràcter “medieval” sostienen que los


mecanismos represivos circulan en las instituciones defendiendo las
siguientes tesis:

1. La problemàtica en torno al uso (o abuso) de sustancias psicoactivas


corresponderìa al àmbito de los enfermos de psicosis. Por este motivo, su
tratamiento se circunscribirìa al contexto psiquiàtrico y no al didàctico.
2. En segundo lugar no serìa tarea de la cultura o de la normatividad social
intervenir sobre la gestiòn de la psicosexualidad en cuanto que a las
instituciones se les ha asignado el objetivo de instruir (transmisiòn de
contenidos) y no el de regular las oscilaciones pulsionales.

Con respecto a estas dos modulaciones los establecimientos evaden la


responsabilidad, se sienten ajenas a la soluciòn de variables factibles e
implantan la aplicaciòn ardua y culpabilizante de mecanismos de
persecuciòn. El mètodo especìfico de la persecuciòn corresponde con
aquella tècnica elegida para ejercer la pràctica de la instrucciòn y no
tanto de la educaciòn misma.

43
La educaciòn en cuanto arte va màs allà del hecho de instruir. Educar
implica dar a conocer el camino de la comprensiòn, es imposible
llevar a cabo el objetivo pedagògico si antes no se ha previsto el hecho
de la construcciòn de la identidad, hacia el reconocimiento
amplificado del mundo de los deseos (profesionales, de realizaciòn,
intercambio afectivo), hacia la identificaciòn de los factores que
intervienen en los procesos educativos tales como: la frustraciòn, el
ideal del yo, las ilusiones, las tendencias narcisistas, la pulsiòn
agresiva (Thànatos), las identificaciones infantiles, sìntomas
conectados a la represiòn, que corresponden a la dinàmica psìquica en
cada uno de nosotros.29

La identidad es algo que se construye con el otro, no se reduce a la


utilizaciòn continuada del concepto “yo” como eje central de la
existencia. Consiste en el proceso del reconocer la presencia del otro,
si este componente llega a faltar en la intersubjetividad, màs allà de
las instituciones educativas y familiares (que han ofrecido identidades
distorsionadas), entonces el sujeto tendrìa que ir al encuentro de
nuevas formas de reconocimiento en otros lugares (semànticos).

La crìtica externa efectuada por el periodismo al problema educativo


en tèrminos del uso de psicoactivos y a la pràctica de la sexualidad
entre los jòvenes son sustituidas muchas veces por eventuales hechos
de agresividad y violencia contextualizada:

Prospectivas distorsionadas de reconocimiento



Uso o abuso de alucinògenos
Vivencia de la sexualidad
Tendencias agresivas
El vacìo de sentido existencial
La idea masoquista del suicidio

Respuestas a la auto-exigencia
de ser aceptado por los otros

29 Gardner Howard (2021) Educare al comprendere. Ed. Feltrinelli. Milàn.

44
Las fases adolescenciales representan, por excelencia, el mundo
exuberante de los deseos, se trata del despertar de un volcàn de
emociones que ha de “explotar” expresando algunos de los màs
profundos intereses cognoscitivos y/o afectivos. No existe la
adolescencia sin el factor deseante, es la condiciòn de la manifestaciòn
de aquello que “falta”. Sin embargo, el hecho del “desear” se
encuentra siempre en combate por parte del principio de realidad en
cuanto exalta los lìmites visibles acerca de la imposibilidad de
satisfacer aquello que se desea.

Como respuesta, el sujeto se precipita al menos en dos orientaciones


verosìmiles:

1. Frente a la represiòn de la realidad el yo implementa la creaciòn


de un mundo soñante paralelo y alternativo (como bùsqueda de
soluciòn semi-esquizofrènica).
2. El segundo camino conduce al sentido de la frustraciòn, que, al
presentarse de manera reiterada tiende a cancelar la fortaleza de
todo proceso de identidad.

Sin la presencia de un “sueño” de vida el deseo detonarìa de modo


incontrolado ante el muro silencioso de la realidad. Cada nuevo
proyecto de vital importancia es destinado a la confrontaciòn con lo
real. Las perspectivas distorsionadas de integraciòn al grupo (al otro)
son aceptadas con facilidad allì donde las condiciones planteadas
revelen la insistencia de un reconocimiento ausente.

Ya Freud en Contribuciones a una discusiòn sobre el suicidio (1910),


exponìa su reflexiòn en torno a la realidad de los jòvenes:

“La escuela secundaria tiene que hacer màs que evitar de impulsar los jòvenes
al suicidio. […] Esta no debe nunca olvidar que su trabajo tiene que ver con
individuos en evoluciòn, a los cuales no es lìcito negar el derecho de detenerse
en determinadas fases, a veces, desagradables, del desarrollo. No debe
asumirse la prerrogativa de la inexorabilidad propia de la vida; no debe

45
querer ser màs que un lugar de vida.”30

En estas oscilaciones entre deseo y realidad en las cuales se debate el


rol de la adolescencia, cuando no tiene lugar la represiòn por parte de
las reglas, puede aparecer abruptamente el mecanismo de la
frustraciòn (cuya existencia cumple una funciòn esencial en el
crecimiento), exige ser medido sin ser totalizante ni sadomasoquista.
El exceso de frustraciòn -demasiados exàmenes, resultados discutibles
ausencia de guìa y apoyo, ambiente socio-familiar no favorable, entre
otros), desplaza la bùsqueda del conocimiento, anula el amor por el
saber, tortura la consistencia del deseo por el futuro, y sustituye el
reconocimiento de parte del otro por una visiòn fantasmàtica de la
existencia.

Con la aceptaciòn de los niveles aptos de la realidad el sujeto aprende


a considerar los elementos positivos de sì mismo, asume la identidad
reconocida, supera las frustraciones pasadas y, en especial, la
represiòn es reducida al mìnimo. ¿Pero, còmo procede la instituciòn
escolar para favorecer la comprensiòn efectiva de las mùltiples
problemàticas del joven? Los establecimientos aplican programas
ministeriales en cuanto su objetivo no es el de educar sino el de
instruir en su pensamiento seudo-cognitivo. Algunos profesores
consideran que basta instruir para que el propòsito educativo cumpla
todas sus funciones.

El criterio vital corresponde a lo contrario, una eficaz educaciòn, una


lenta adquisiciòn formativa, integral, mediante el reconocimiento de la
historia propia de los jòvenes y la consideraciòn especìfica del mundo
deseante, implìcito a estos, llevarìa a la mejor calidad de los procesos
de instrucciòn. Es asì que para educar no es suficiente la insìpida
instrucciòn.

30 Freud S. (1910) Contribuciones a una discusiòn sobre el suicidio. Ed. Amorrortu Tomo XI.

46
LAS MÚLTIPLES INTELIGENCIAS
“La voluntad del adolescente oscila deliberadamente
entre pulsiones de protesta fomentadas por la imposibilidad
de poder expresarse y las tentaciones por abandonar
el proceso educativo en aras de un mundo menos cruel.”
El autor

Existe un nùmero infinito de formas de inteligencia

Lo que para el mundo acadèmico de la instituciòn significa


“mediocridad”, para el concepto complejo de inteligencia, a partir de
un àmbito contemporàneo, significarìa la capacidad de afrontar con
flexibilidad la exigencia de unos resultados en la forma de una
temporalidad especificante referida a un sujeto con nombre proprio.

La inclinaciòn neutral de la inteligencia no se aplica en principio a una


asignatura de anàlisis asignada sino que se aleja de todo mètodo de
mediciòn, es imposible medir las capacidades del estudiante en cuanto
las variables de aplicacciòn corresponden a un nùmero infinito. La
comprensiòn del mundo, para cada sujeto, no coincide necesariamente
con la concepciòn del mundo del otro sujeto similar, ambos tienen
aspiraciones muy diversas y no es justo homologarnos con el mismo
instrumento de mediciòn de la inteligencia como lo es el Coeficiente
Intelectual (CI).

Las instituciones operan con base en unas mediciones y en unos


contenidos rìgidos, inexorables, y en especial, generalizadores
mientras que la realidad de la inteligencia es netamente versàtil,
compleja y mùltiple. Nos recuerda H. Gardner que existe un nùmero
tan grande de formas de inteligencia que es imposible unificarlas y
“medirlas” de manera objetiva.

El sentido de la inteligencia busca satisfacer para cada sujeto la


necesidad particular de encontra, en cierta direcciòn, una visiòn del

47
mundo, de la vida, del futuro, de los otros, de la sociedad, de los
afectos. Ya mediante la psicologìa de la evoluciòn cuando el infante
cuenta con tres años de vida, al escuchar una secuencia musical
clàsica podrà percibirla como una melodìa armònica, mientras que
otro infante podrà percibirla como un sonido disonante (inteligencia
musical).

Existe ademàs la inteligencia lingüìstica basada en el tejido de los


significados, en el uso de las palabras, en la habilidad para la
conformaciòn del discurso articulado o escrito mediante la
transposiciòn de tèrminos, movimientos de transcripciòn de un idioma
a otro. Cuando se conoce varios idiomas crece el interès
antropològico por otras culturas, predomina la inteligencia flexible
para superar las diferencias culturales de nuestro mundo. Se despierta
un nivel importante de sensibilidad por los elementos de las
diferencias sociales.

Con respecto a la inteligencia lògico-matemàtica la exterioridad se


percibe con base en analogìas, relaciones codificadas, operaciones
numèricas. El primer hombre, segùn Whitehead intuyò una
homologaciòn al establecer algun modo de conexiòn entre siete peces
y siete dìas de la semana, cumpliendo un gran paso adelante en la
historia del pensamiento matemàtico.31 Cuando las cosas mismas se
convierten en relaciones y nùmeros cada formulaciòn designa una
explicaciòn del mundo en el sentido que la realidad exterior se abre a
nuestros ojos como en un desplegarse, se abre a la legibilidad.
Recordemos que para algunos platònicos la geometrìa constituìa uno
de los màs importantes saberes de aquel periodo històrico.

La inteligencia musical materializa la geometrìa del sonido, el sujeto


escucha los ritmos de una creaciòn que le hace sentir el significado de
algo que va màs allà. Lo musical se escucha, no se dice, trasciende
nuestros movimientos mentales, se perciben las armonìas invisibles
que segùn Heràclito valen màs que aquellas visibles. 32 El uso del
31 Whitehead A. N. (2022) La funzione della ragione. Ed Feltrinelli. Milàn.
32 Heràclito (1954) The Cosmic fragments. Ed. IBS. Cambridge.

48
lenguaje es destinado a conformar un ritmo, una sonoridad, lo
melòdico, es decir, es llamado a fortalecer un sentido novedoso. La
conjugaciòn de la voz con el àmbito musical describe una visiòn de la
vida donde predomina una faz de su significado, revela un valor
oculto del mundo, no se puede decir sino escuchar.

La inteligencia espacial tiene que ver con la comprensiòn de un


mundo que huye de las coordenadas geomètricas para destinar mayor
interès a las acciones que intervienen en aquella espacialidad visual,
sonora, emotiva, que es anterior a la distinciòn entre los sentidos en
cuanto el valor funcional de cada elemento es determinado por la
acciòn del conjunto y cambia de acuerdo a estas condiciones. Para el
navegante, el mar no es un espacio objetivo sino que corresponde a un
campo de fuerzas al interior de lìneas de fuerzas (o corrientes),
organizadas en sectores (rutas), que le exigen implementar la
inteligencia en la solicitud de ciertos movimientos, de ciertas
decisiones. La agudeza de la observaciòn y la didàctica de sus gestos
enriquecen sus acciones allì donde la inteligencia retoma la dialèctica
entre ambiente y capacidad de pensar.

La inteligencia corpòrea no se interroga por el mundo sino que planea


habitarlo. Habitar el mundo no significa conocerlo sino sentirse en
casa como huèsped de un espacio que no nos ignora, entre elementos
que hablan de nuesras vivencias, que permiten el re-encuentro con los
otros, para diferenciar entre ilusiones y realidades concretas, para
identificar en el mundo aquello que nos remite a la ausencia de una
respuesta.

La inteligencia psìquica segùn la cual el mundo representa un espejo


del yo se refiere a ese mundo sobre el cual proyectamos nuestros
afectos, no hay que olvidar que los seres humanos han comenzado a
catalogar las tipologìas psicològicas con base en las mitologìas
existentes, (Eros, Thànatos, Edipo, Electra, Ícaro, Afrodita...). Luego
de esto ha tenido lugar el mundo de las manifestaciones imaginarias

49
de la poesìa y la literatura contextualizada.33

De modo que aquellos “antiguos” seres humanos colocaban su


confianza en los personajes y mitologìas del Olimpo mientras que
actualmente nosotros consultamos la conflictividad de los afectos con
las psicologìas, el psicoanálisis, las psicoterapias y/o la psiquiatrìa.
¿No obstante, por què motivo los seres humanos no viven sus afectos
con base en la inteligencia del conocimiento del mundo de los deseos?
¿Por què la manifestaciòn del deseo no obedece a la respuesta de un
actuar inteligente? Hemos caìdo en una especie de funcionalismo
caòtico en donde el mundo contemporàneo nos obliga a operar
automàticamente sin darnos cuenta que en este mecanismo cotidiano
hemos asesinado el mismo uso de la inteligencia.

33 Galimberti U. (2017) Paesaggi dell'anima. Ed. Feltrinelli. (Saggi). Milàn.

50
NUEVAS HIPÓTESIS DE EXPLICACIÓN EPISTÉMICA
“Los jòvenes hablan de su indiferencia por la vida
o por la muerte, de la insuprimible necesidad de pertenencia
y solidaridad con los otros. De sus relaciones ininterrumpidas,
de sus pèrdidas y de sus dolores psìquicos.”

Es preciso considerar el nivel de contribuciòn que cada teorìa


psicoanalìtica ofrece al estudio de la fenomenologìa intrapsìquica e
intersubjetiva, intra y transgeneracional. Se requiere la continuidad
argumentada de una teorìa dialèctica (contemporànea) sobre las fases
que incluyen la adolescencia.34 No se trata sòlo de centralizar o
ampliar la orientaciòn conflictiva a partir de la diferenciaciòn entre
dos generaciones aislando las demàs direcciones de la multiplicidad,
a saber:

1. El conflicto entre el yo y el mundo exterior.


2. La relaciòn del proprio cuerpo con los demàs.
3. La sexualizaciòn de la existencia (en ocasiones precoz).
4. El nivel de reactividad (reacciones violentas).
5. Diferencias entre el sujeto y el grupo.
6. La distancia entre el mundo adulto y el mundo del joven.
7. El uso del lenguaje proprio contra el lenguaje ajeno.
8. El luto irresoluto con la vida infantil.
9. La bùsqueda del nuevo objeto de identificaciòn
10.La pasiòn por lo novedoso.
11.Las divergencias entre las generaciones.

Construir una relaciòn genuina e imparcial con el adolescente


significa tener en cuenta sus transformaciones constantes y
multiformes, sin remitirse necesariamente a las modalidades
sintomàticas, culpabilizantes o paranoides. Cada sujeto se comunica
de modo diferente, cada quien expresa su sentir, sus ideas
eimaginaciòn con una modalidad particular y subjetiva. En general,
segùn la òptica de la investigaciòn actual no es aceptable considerar la
dilalèctica adolescencial si para esto se ignora la influencia radical de
34 Carbone P., y Cimino S. (2017) Adolescenza. Ed. Magi. Roma

51
los grupos, los lazos parentales, la instituciòn educativa, la “cuadra”,
el barrio y demàs instituciones.

Su yo en estructuraciòn requiere flexibilidad por parte de la realidad


externa (para aprender a caminar en el mundo), en la bùsqueda de
aceptaciòn, para emprender actitudes de inserciòn autònoma. En
ocasiones el adolescente exhibe una imagen inèdita de sì mismo en los
espacios virtuales ha menudo muy diversa del sujeto que es en
realidad. Segùn G. Pellizzari, la atmòsfera “no neuròtica” que instaura
el adolescente en sus acciones puede definir la oscilaciòn de factores
sintomàticos y no sintomàticos de acuerdo a la naturaleza de su
historia personal.35

¿Existe realmente un lenguaje comùn entre dos generaciones


totalmente diferenciadas? El interrogante no sòlo se extiende a la
necesidad de examinar el alcance de cada metodologìa sino ademàs
que hay que preguntarse por el nivel explicativo de las teorìas que
estamos utilizando para observar los procesos psìquicos. Las bases
neurofisiològicas en el proceso de adquisiciòn de la identidad de la
identidad durante la adolescencia intervienen directamente en el rol de
la evoluciòn relacional-afectiva desde los aportes de la psicobiologìa
de las emociones.

El tiempo ha de transcurrir para que se realice el “salto” cualitativo del


predominio de los corpòreo al predominio de lo psìquico, de este
modo el paso del tiempo generarìa mayor grado de confianza. El
joven comienza a familiarizarse con la terminologìa psicològica, no le
serà imposible tratar de explicar algunos fenòmenos muy especìficos
de la juventud. Las neurociencias contemporàneas han brindado un
aporte exclusivo al estudio cientìfico-clìnico de la adolescencia segùn
los siguientes postulados:

1. Mediante el trabajo homologante de las relaciones entre estructuras y funciones


cerebrales ofrece nuevas indicaciones sobre los complejos mecanismos con los
cuales las experiencias influencian los procesos psìquicos.
35 Pellizzari G. (2006) Il concetto psicoanalitico di setting. Rev. AePLAdolescenza y psicanalisi. Ed. Magi. Roma

52
2. Las experiencias transforman las actividades de las conexiones neuronales.
3. Las experiencias modifican la naturaleza de las conexiones neuronales.
4. La entidad de las experiencias determina de manera directa los circuitos en los
cuales se basa.
5. Comprender, aunque sòlo parcialmente, el impacto de las experiencias sobre la
dinàmica psìquica nos ayuda a concebir de què manera el pasado continùa a
intervenir significativamente sobre el presente y sobre las decisiones para el
futuro.

Algunos psicoanalistas ubican el tema de la temporalidad como un


factor crìtico en cuanto el joven generalmente expone una exigencia
en tèrminos muy vagos o ambivalentes frente a la emergencia de la
situaciòn, ante la necesidad de tomar decisiones, segùn la intensidad
del sufrimiento, se trata de una exigencia que merece ser acogida sin
duda alguna.36

De acuerdo con J-L. Donnet, y gracias a la investigaciòn sobre la asì


denominada “psicosis blanca” (en colaboraciòn con A. Green, 1973),
el acercarse a la clìnica de algunos casos sintomàticos debe
concentrarse menos sobre las particularidades de los contenidos de las
pulsiones, como lo querìan en aquella època los analistas franceses y
europeos, y màs sobre los procesos del pensar mediante los cuales los
contenidos deformados de las pulsiones han de ser metabolizados.37

Con respecto a la especializaciòn de las tècnicas adecuadas a la


complejidad del encuentro analìtico, con las diferencias objetivas de
un sujeto a otro, S. Cimino y L. Cerniglia38 han señalado de què
manera algunas realidades sintomàticas han demarcado una
importancia fundamental:

-Los estados depresivos.


-Los estados psicòticos (o psicotizantes).
-Los problemas del comportamiento alimenticio: anorexia, bulimia,
36 Asì como lo propone el psiquiatra francès Jean-Luc Donnet, con P. Pinel (1968) L'identification. P. U. F. Parìs. Y
-Monniello G. (2010) Neuroscienze e mente adolescente. Ed. Magi. Roma.
37 Estos autores participan de la Asociaciòn Romana para la Psicoterapia de la adolescencia (ARPAd), bajo la guìa de
A. Novelletto. Roussillon R. (2012) Andre Green pionere di una psicopatologia moderna. Ed. salute mentale N.
167. (La psicosis blanca es aquella que no incluye un sistema delirante).
38 Cimino S., y Cerniglia L. (2023) A. Psycho-Dinamically Oriented Refletion on Early Sexual Relationships in Pre-
Adolescents. UNIROMA. Ed. IRIS. MDPI.

53
alcoholismo, dietas, etc.
-La realidad post-traumàtica.
-La somatizaciòn del conflicto psìquico.
-Las reacciones etero-agresivas.
-El nivel del padecer no encuadrable en las comunes categorìas psicològicas o
psiquiàtricas como efectos de enfermedades, accidentes o situaciòn econòmica
muy precaria.

Otro de los aspectos contemporàneos que comienza a demarcar


grandes diferencias frente a metodologìas pasadas es el de las nuevas
formas de organizaciòn familiar. D. Marangoni y M. Minenna
sostienen sostienen la idea de que el problema del tratamiento de las
nuevas formas de organizaciòn vincular representan un argumento de
vital importancia para el seguimiento del adolescente no sòlo desde el
àmbito institucional sino ademàs en el contexto privado.

Estas autoras aplican el modelo elaborado por K. Kelly y J. Novick


(2013), que propone el diàlogo analìtico ha de ser abordado no sòlo
con el adolescente sino ademàs con la pareja de progenitores (o
responsables directos), en ambientes separados, y algunas veces todos
reunidos con el propòsito de re-comenzar la construcciòn del proceso
evolutivo y de reinstaurar la relaciòn entre los progenitores e hijos.
De esta manera la experiencia terapèutica significarìa para todos ellos
un instrumento de gran importancia para el futuro.39

1. Relaciòn de los progenitores → 2. Nueva relaciòn de los progenitores con


con el adolescente (sintomàtica el adolescente (màs cualitativa, nuevas
y repetitiva). Transformaciones).

La considerable amplitud de la problemàtica entre progenitores e hijos


contribuye a la apertura de un campo de trabajo novedoso, el anàlisis
de las crisis adolescenciales incluye tanto la situaciòn del ambiente
familiar como la relaciòn con los hermanos (contexto fraternal). Es de
tener en cuenta ademàs:
39 Novick J. (2015) Working with Out-of-Control Children-A Two Systems. Ed. National I. Rockville. Pike. USA.
- (2013) A new model of Techniques for concurrent. Ed. National. N. 1. USA.

54
1. La inversiòn narcisìstica con una mitificaciòn de las actitudes infantiles y/o
neurotizantes.
2. La caìda del principio de “autoridad” con el fin de establecer las diferencias
entre generaciones.

La relaciòn entre progenitores e hijos resulta “simètrica” cuando


comienza a predominar la ausencia del sentido del lìmite para
acrecentar el sentido de la confusiòn que vuelve difìcil el proceso de
subjetivaciòn: “Las dificultades de los hijos por cerrar las puertas del
placer y del dolor coincide con la dificultad de los progenitores por no
sobrepasarla.”40 El adolescente busca interiorizar nuevos modelos de
pensamiento y de convivencia, su plasticidad psìquica, amplia o
escasa, responde a la estructura de la personalidad de los progenitores
en su relacionalidad con los hijos.

Los progenitores idealizan la imagen de sì mismo en los hijos,


reproducen el nivel del narcisismo y experimentan un sentido del luto
cuando sienten que han perdido la centralidad en la vida de los hijos.
Cuando predominan las defensas narcisìsticas que niegan y huyen del
dolor la elaboraciòn del luto, en la sociedad post-moderna, se torna
mucho màs intrincada. La situaciòn analìtica se asimila a la definiciòn
del yo en Freud que representa la “superficie de contacto” del
misterioso ello con el mundo exterior. Es una instancia netamente
diferenciada que continùa a ser parte de una hipòtesis de matriz
psicobiològica.

La edad adolescencial se caracteriza por una singular tendencia


narcisista y un ènfasis en el ideal del yo. Es este el significado
implìcito indicado por Freud en Introducciòn al narcisismo (1914). 41
Este hecho explica de què manera la libido es “trasladada” a un objeto
externo como respuesta a la exigencia ambiental de renuncia al
proprio narcisismo infantil. El Ideal del yo sirve de “enganche” entre
el sujeto, el objeto y el grupo con todas las derivaciones que esta
40 Bonfiglio S., y S. Tomaso (2017) Psicosi en breakdown evolutivo: visione del terapeuta e influenza sull'approccio
al paziente. S. P. I. Milàn.
41 Freud S. (1914) Introducciòn al narcisismo. Tomo XIV. Amorrortu Ed.

55
integraciòn implica.

Los adultos vivencian una alteraciòn del equilibrio narcisìstico-


objetual al faltarles un espacio necesario para elaborar el dolor por la
pèrdida del hijo ya casi adulto y ya no un infante dòcil. Estas
dinàmicas proyectivas entre progenitores e hijos, sin embargo,
bloquean el movimiento evolutivo y el acceso a la identidad subjetiva.

El discurso del “encaje” relacional y de la pèrdida de sustentaciòn nos


coloca en contacto con el problema sobre cuales son aquellas
caracterìsticas individuales -y profesionales- que ha de poseer quien
brinda apoyo terapèutico al adolescente.

56
LA TEORÍA DEL NO-SENTIDO ADOLESCENCIAL
“Todo se prepara en la infancia, pero todo se
juega en la adolescencia.” E. Kestemberg

Podemos comprender la fase temporal del no-sentido adolescencial


como una dimensiòn paradigmàtica del proceso evolutivo. Es preciso
saber escuchar el significado profundo del no-sentido en cuanto
constituye un paso fundamental en la bùsqueda de los valores
personales. El requisito esencial para el anàlisis de esta fase,
contrariamente a otras fases del desarrollo, consiste en la exigencia
radical de estar subordinado a ningùn otro sentido elaborado por los
adultos y de ser acogido, asì como se presenta en concreto cada
adolescente.

Ahora, el adolescente habrà de buscar crear sus propios significados


dejando atràs el sentido de la relaciòn con los progenitores, con grupos
del pasado, para poder afrontar la dificultad de reconocerse y de
“fundar” la propia identidad de las modificaciones. Evidentemente,
como àrea de trànsito prevalece la indeterminaciòn, la confusiòn, la
posibilidad de percibir vacìos incolmables en la percepciòn de un yo
inevitablemente “pobre”, disperso, inseguro, en el sentido de la
experiencia de la vida y del conocimiento de sì mismo.

Simultàneamente, su vida se dirige hacia el establecimiento de una


identidad mediante un caleidoscopio de diversos modos y formas, allì
donde se conquista la audacia de ir al encuentro del mundo, el
enriquecimiento y la aprobaciòn del proprio lenguaje. La capacidad
de sostener el no-sentido se convierte en un lugar de percepciòn de sì
mismo, soportando la pèrdida de significados “arcaicos” para acceder
a la construcciòn de los propios significados. Lo contrario a este
proceso corresponde al dejarse llevar por la fuerza de las olas del mar
de la agresividad, o caer en el laberinto de las formas sintomàticas.

57
Aquello que entra en contradicciòn con el no-sentido consiste en la
observaciòn de su funcionalidad respecto a las necesidades que el
adolescente conserva para afirmar su identidad, un sistema de ideas
propias, se confronte con las teorìas, para diferenciar los raciocinios
no cualitativos, y cuya misiòn indispensable es la de adjudicarse una
posiciòn en el mundo de los otros, en el mundo del lenguaje.

La nueva experiencia de sentirse alguien que “expresa” un


pensamiento remite al ser fortalecido por la tendencia a encontrar lo
singular de lo inconciente, hacia la conformaciòn y la delimitaciòn de
lo que uno es o no es. El poder experimentarse en el proyecto de la
construcciòn de unas ideas originales desde algunas situaciones
especìficas y en un lapso de tiempo impreciso (meses o años), acerca
del mundo externo y de la propia realidad intrapsìquica, propicia la
implementaciòn de un escudo de protecciòn en el adolescente. La
juventud presenta la exigencia urgente de ser escuchada, sin embargo,
reconoce, muy pronto que las respuestas han sido del todo inùtiles o
han servido para resaltar exactamente lo contrario.

El dilema de estar en medio a ideas “inùtiles” e ideas valiosìsimas


subraya el requisito de expresarse, la necesidad de manifestar un
lenguaje acerca de un pensar genuino. La adolescencia en la
indicaciòn de su funcionalidad incluye:

1. unas fases especìficas de modificaciòn y movimiento.


2. La lucha por no dejarse paralizar por nùcleos sintomàticos.
3. Combatir para no dejarse determinar, engañar (capturar) por falsas
identidades masquistas.
4. La perspectiva por alcanzar un “nivel” màs alto de vida.
5. El rechazo a ser tratado como una cosa por parte de las ideologìas.
6. El deseo de ser respetado por lo que se es.
7. La conciencia de caminar por un “bosque” sin carteles o direcciones
indicativas.
8. La capacidad de no perderse en las lagunas de la angustia.
9. El temor a repetir lo que otros ya han dicho y de buscar de no imponerse
sobre los otros en nombre de la omnipotencia sintomàtica, desde la
ausencia de reconocimiento.

58
10. La percepciòn de la falta de decisiòn, de aceptaciòn (o
autoaceptaciòn), segùn contrastaciones afectivas.
11. Fluctuaciones del valor de la autoestima.
12. Las funciones de las fantasìas.

La prospectiva inherente a las motivaciones bàsicas de la adolescencia


consiste en poder encontrar un eco de sentido vàlido para todos los
esfuerzos de inter-relaciòn con los otros, y ya no tanto ecos que
conduzcan a la confusiòn repetitiva.

“Una joven de 17 años acude al psicoanalista porque se encontraba desde


hacìa algunos meses en la cama con graves crisis de llanto que le
imposibilitaban de ir al colegio. Argumentaba que en el colegio no se sentìa
observada por los profesores sino que es tratada como una de tantas.”

No existìa el encuentro, ninguna escucha, no se sentìa acogida. La


necesidad fundamental de “ser vista” caminaba de forma paralela a la
del esfuerzo por obtener resultados positivos y no fracasar
acadèmicamente.

Requiere sentirse protegida porque hasta ese momento no se siente


tolerada por su agudo sentido crìtico que afecta sus propios proyectos
y que amenaza con detener su evoluciòn personal. Necesitaba ser re-
asegurada, reconocida, valorada, para comprender la nauraleza de sus
exigencias.

Al final del anàlisis descubre que es preciso construirse ella misma,


con sus propios medios, sin teorìas adultomorfes, para diferenciar su
propia visiòn de la prospectiva vital de aquella ofrecida por el mundo
de los adultos, para superar los resentimientos con sigo misma y
trabajar con propiedad en aquello que consolida el material de los
propios ideales.

Un esquema secuencial de este anàlisis lo podemos presentar asì:

59
Funciones del yo ← Ideal del yo → Superyò

El mundo de los otros

Busqueda de reconocimiento y aceptaciòn

Cuestionar las ideologìas

Dimensiòn de constrastaciòn afectiva

Tendencias repetitivas

Acceso al campo del lenguaje proprio y de los otros

Reconstrucciòn del sentido mediante modificaciones internas

Superaciòn de las heridas psìquicas y resentimientos

60
POST-ADOLESCENCIA Y PSICOPATOLOGÍA

“El diàlogo no es un mètodo,


es un estilo de vida. “

Subjetivaciòn contemporànea

El tèrmino contemporàneo de “post-adolescencia” incluye la


consideraciòn de elementos biològico-sociales, las capacidades
cognitivas, lo fisiològico, donde la perspectiva de trabajo se
transforma de acuerdo a dimensiòn sincrònica (intercultural,
intercontextual), y a la dimensiòn diacrònica en funciòn del factor
evolutivo acrecentado por la supervivencia de ciertos valores.

La modificaciòn de elementos relacionados con el lugar de la


superaciòn de ciertos lìmites introduce la investigaciòn de nuevos
fenòmenos como: la anorexia, la bulimia, pràcticas de toxicomanìa,
tendencia al suicidio, violencia escolar, delincuencia de menores de
edad. El aumento del nùmero de estos sìntomas psicosociales postula
algunas directrices hipotèticas en torno a la funciòn de la
representaciòn de la figura paterna (o de la funciòn del uso del poder),
a la reducciòn “progresiva” de las diferencias entre una generaciòn y
otra, al cuestionarse de la relaciòn entre valores y antivalores, a las
inseguridades derivadas de la situaciòn econòmica. Se hace
imprescindible elaborar el nuevo estatuto que comprende los cambios
referentes a la relaciòn con la imagen del cuerpo (representaciòn
especular), y con la representaciòn de las exigencias del mundo.

La sensibilidad frente a las dificultades se asume en tèrminos de


“desestabilizaciòn” de un trastorno correlativo que luego,
progresivamente tenderà a convertirse en un factor màs familiar o al
menos màs abordable. Si afrontamos la trayectoria psìquica en
tèrminos de proceso es claro que se puedadn abordar rupturas,
modalidades crìticas a partir de la dialèctica separaciòn-individuaciòn

61
en donde el adolescente ha de separarse de los objetos internalizados
y descubrir otros objetos de amor -externos- con base en:

1. La sustituciòn de la intensidad de la dinàmica fantasmàtica.


2. Un proceso transformacional de la actividad psìquica en evoluciòn.
3. Un sistema psìquico que se construye precisamente a partir del mundo
adolescencial.
4. El afrontar las dificultades sintomàticas que han obstaculizado
modificaciones decisivas.
5. La diferenciaciòn entre un cambio nocivo (alteraciòn), y un cambio
constructivo (subjetivaciòn).

La situaciòn antagònica que experimenta el adolescente coincide con


representar el punto de salida y de organizaciòn, sea de su proprio
sìntoma que de la del joven-adulto (en formaciòn). El adolescente
combate para acceder a la identidad del poder ser adulto, combate
mediante actitudes reactivas frente a un tiempo y un espacio que aùn
no le pertenece, combate relacionàndose “transicionalmente” con el
mundo externo.42

Se pregunta acerca de cuàles son las certezas (o los mitos) que


integran el individuo a la sociedad, se interroga sobre el nuevo
universo de la psicosexualidad en donde es màs importante la ausencia
de representaciòn que la problemàtica neuròtica. Con Erickson (y
otros americanos), la adolescencia observa en la bùsqueda de
identidad la tarea primordial de cada ser humano. La identidad se
puede comprender como el afecto subjetivo de unidad y continuidad
individual (especìfica), reconocida por los otros. Es el conjunto de
representaciones del sujeto que se funden con la unidad-continuidad
respecto al pasado y proyectado hacia el futuro desde la construcciòn
del yo.

La asì llamada unidad entre la madre y el infante ya no existe,


sobreviene la pèrdida del objeto (inaugurando la posiciòn depresiva) y
la percepciòn del principio de realidad, hacia nuevos polos de

42 En el sentido Winnicottiano del tèrmino.

62
inversiòn (energèticos) por parte del yo (neo-yo), como
autorepresentaciones estables de tiempo y espacio, entre aquello
modificable y lo que ha de permanecer, es de este modo que el mundo
adolescente alude al cuestionarse: ¿Quièn soy yo? ¿Quièn es este yo?
¿Què piensa? ¿Què proyecta?.

En la bùsqueda de un reconocimiento determinante de la identidad


psicosexual converge la preocupaciòn por el pasaje a un nuevo cuerpo
del todo adulto (ser mujer, ser hombre, ser ambos). A un nivel
simbolizante se despiertan fantasìas que generan grandes cuotas de
angustia y sentidos variables de culpabilidad. Como mecanismo
defensivo el silencio puede ocultar organizaciones sintomàticas
blindadas, el gobierno de un superyò rìgido, lo cual requiere
evidentemente de un anàlisis psicoterapèutico.43

Entre 1955 y 1975 P. Mâle defendiò la necesidad de hacer referencia


a un formato nosogràfico definido asì:

1. Crisis juveniles simples.


2. Crisis juveniles neuròticas que revelan estructuras màs profundas (anorexia
mental), y circunscribe la neurosis de inhibiciòn como sìntoma conectado a las
dificultadez acadèmicas.
3. Prepsicosis y psicosis.
4. Desequilibrios psìquicos.
5. Las fluctuaciones de la autoestima.

Por su parte M. Laufer propone una diferenciaciòn del conjunto de los


procesos sintomàticos adolescenciales basado entres categorizaciones
desde el criterio del desarrollo:

– El prevalecer del funcionar defensivo que unifica una o màs partes de la


operatividad psìquica.
– Cuando se observa un “camino ciego” en el desarrollo bajo la forma de una
circunstancia sin salida.
– Cuando la organizaciòn sintomàtica permanece fija por un periodo de tiempo
indefinido.
43 El concepto “objeto-sì” representa el trabajo de H. Kohut (1971), que indica apoyo, pero tambièn advertencia, como
lo plantea C. Neri en el 2008.

63
Algunos adolescentes en sus formas de especificaciòn vivencian la
psicosexualidad como si se tratase de una monstruosidad, aunque si su
respuesta en general es de tipologìa infantil. En algunos casos la
psicosexualidad irrumpe repentinamente, casi en forma
“delincuencial”. Mediante la explicitaciòn del uso del lenguaje el rol
de las identificaciones permite reforzar la tarea de la relaciòn entre el
yo y el superyò, otorga la posibilidad al adolescente de acceder,
paradòjicamente, a la libertad de pensamiento, de afectos y de
acciones.

El propòsito determinante del anàlisis consiste en disminuir (o


apaciguar) la intensidad de las dificultades desde un proyecto de
personalidad modificable, entre el sentido y el ser, hacia el
reconocimiento de aquello que se es (sin representar algùn personaje
teatral), para poder llegar a sentirnos “dueños” de nosotros mismos.
Si el sujeto no confìa en los objetos internos no confiarà en aquellos
externos. El esfuerzo por superar las fijaciones primarias es
indispensable para reflexionar sobre tres niveles de comprensiòn
adolescenciales:

1. El campo de los procesos de idealizaciòn.


2. El campo de los procesos de estima de sì.
3. Las cualidades primarias de la relaciòn con los objetos internalizados (en
primer lugar), y luego, aquellos del mundo externo (posteriormente).

La investigaciòn psicoanalìtica ha descubierto que algunos


tratamientos fracasaban o se detenìan en periodos improductivos
debido a la existencia de situaciones traumàticas sufridas durante la
adolescencia que no han sido comunicadas (apariciòn de
enfermedades endocrinas, angustias por la transformaciòn de la
pubertad, violencia domèstica, por ejemplo). El yo comienza a
constituirse en cuanto un yo-adulto allì donde tenga vida un proceso
de subjetivaciòn, desde el anàlisis de las trayectorias defensivas y
desde la integraciòn al mundo conciente de aquellas fantasìas nacidas
en el tiempo adolescencial.

64
Un adulto, por ejemplo, que no haya elaborado la idealizaciòn (a
veces extrema) del padre muerto requiere de un tratamiento donde
pueda llegar a expresar las cargas reprimidas de odio (ambivalencia)
por las motivaciones educativas de la adolescencia. Gracias al efecto
de la psicoterapia estos adultos pueden llegar a implementar un
proceso cualitativo de transformaciòn y subjetivaciòn que no pudieron
llevar a cabo en la adolescencia.44

44 Viderman S. (1970) La construction del'espace analytiche. Ed. Gallimard. Parìs.

65
66
LA TEORÍA DEL CAMPO Y LA SUBJETIVACIÓN
“No es el yo quien controla las emociones
sino que somos gobernados por ellas,
somos manipulados por lo inconciente
ante lo cual el yo tiene poco poder
en ocasiones del todo nulo.” El autor

En 1998, Raymond Cahn define el proceso de subjetivaciòn en cuanto


aquel proyecto que conduce a la instauraciòn de un yo autònomo, es
decir, la conformaciòn del nùcleo mismo del sujeto. El espacio inter-
relacional entre el infante y la madre, por ejemplo, constituye el
primer paso hacia un potencial movimiento psicodinàmico de auto-
reconocimiento. La iniciaciòn de un espacio de diferenciaciòn de
elementos propios y ajenos tienen la funcionalidad de especificar
modalidades diversas de percepciòn respecto a la capacidad (desde el
nacimiento), de motivar la trayectoria subjetivizante:

“[...] El uso del tèrmino subjetivaciòn


[… entonces] evoca el extenso camino
que acompaña al individuo desde
la cuna hasta la tumba.” 45

Las experiencias cotidianas exigen un esfuerzo continuado en el


trabajo de “organizar” y dar sentido a las incesantes modificaciones
internas y externas que tienen que ver con nosotrosy que nos
convierten en el “otro” de los otros en la medida en que
permanecemos fieles a nosotros mismos.46

Esto quiere decir que tenemos la responsabilidad de encontrar un


sentido a los cambios internos y externos con los cuales cruzamos el
camino. Otro factor paralelo tiene que ver con el hecho de confrontar
la calidad de la relaciòn con los otros y la consolidaciòn de nuevas
relaciones en cuanto estructuras complementarias del proprio proceso
de subjetivaciòn. Las relaciones con los demàs se caracterizan por:
45 Mariòn P. (2013) XVIII. Congreso de la SPI (Sociedad Psicoanalìtica Italiana). 22 de mayo del 2014. Milàn.
46 Esta teorìa es ampliamente elaborada por R. Cahn desde 1998.

67
-La entropia (transformar y evolucionar hasta alcanzar un equilibrio)
-La resistencia.
-Lo estàtico (estatismo).

Tratar de confrontar estos tres componentes equivale a “desatar” la


percepciòn afectiva de correr un gran riesgo o de entrar en un
“terreno” benèvolo con las condiciones impuestas por el temor. Una
realidad poco elaborada en la investigaciòn de los procesos de
subjetivaciòn consiste en el estudio de la emancipaciòn del individuo
con respecto a su nivel de complicidad con “campos” familiares o de
otro orden.

La teorìa especìfica del campo

Algunos psicoanalistas italianos han postulado la Teorìa del campo


como resultado de un esfuerzo colectivo en el cual han participado F.
Corrao, A. Ferro, E. Gaburri, entre otros, en 1994. la Sociedad
Psicoanalìtica Italiana ha dedicado el X° Congreso a “Las
transformaciones del campo analìtico”, sin embargo, esta propuesta
teòrica se diferencia de la teorìa propuesta por Madeleine y Willy
Baranger47 por las siguientes puntualizaciones:

1. En la teorìa italiana del Campo se incluye de manera sistemàtica el


concepto de Funciòn-alfa de Bion y la idea de transformaciòn de las
emociones en las narraciones y viceversa: emociones ↔ narraciones.
2. El campo no se considera un producto del intercambio de identificaciones
proyectivas entre sujeto y analista sino que su existencia se ubica en
relaciòn con la presencia y la presiòn de “pensamientos” sin pensador que
son acogidos por el analista y el analizado.
3. Las màs importantes prescripciones para el anàlisis son la conservaciòn
de una actitud psìquica caracterizada por una reacciòn negativa y la
pràctica de la Interpretaciòn insaturada.

La teorìa del campo realizada en Italia es diferente a la teorìa


elaborada en Estados Unidos por H. Stack Sullivan y S. Mitchel por
47 Baranger W., y Baranger M. (1961-62) Problemas del campo psicoanalìtico. Ed. Kargieman. Buenos Aires.

68
los siguientes factores:

-Se incluye la correspondencia de una serie de elementos observables


en la clìnica como la modificaciòn de la atmòsfera, cambios de
posiciòn entre ambos participantes, mutaciones en la calidad de la
comunicaciòn y del funcionamiento de la alianza terapèutica . La
matriz relacional (Relation Matrix) de S. Mitchel se configura, sin
embargo, por la dialèctica entre mundo externo y mundo interno, entre
lo conciente y lo inconciente, entre la primera “pantalla” y el fondo
del escenario.

-El psicoanálisis relacional considera que lo fundamental en la clìnica


es el factor inter-relacional. La teorìa italiana considera, por su parte,
que el tèrmino campo no es ùtil para confirmar que el analizado y el
analista son individuos diferentes.

Se valora ademàs la transmisiòn inter-generacional y trans-


generacional, la atmòsfera de valores y prejuicios familiares, la
sombra de otros campos que el analizado trae con sigo (con sus
objetos-sì), positivos y negativos la trama entre la mente de la madre y
la mente del sujeto, se valora el campo conflictivo del trabajo, el
estudio, lo vincular, lo institucional, lo social, los grupos.

La “narraciòn-campo” propicia el desbloqueo de la rigidez, del


sentimiento que nada se puede hacer, es una presencia màs aceptable
del sufrimiento, màs tolerable. Los lugares comunes (psìquicos) a los
cuales està habituado el individuo son ahora màs abordables y no tan
traumatizantes, se trata de ir al encuentro de estos lugares donde las
vivencias, los afectos y las expectativas se presentan conectadas a las
palabras, a escenas, a una voz que les narra. 48 El sujeto tendrà la
oportunidad de reconocer y diferenciar las caracterìsticas psìquicas del
campo elaborado para poder comenzar a liberarse de la inmovilidad,
de la impotencia hacia el hallazgo de soluciones pràcticas y no sòlo
teòricas acerca de este campo en anàlisis. Algunas tipologìas de

48 Cahn R. (1998) L'adolescente nella psicoanalisi. L'avventura della soggettivazione. Ed. Borla. Roma.

69
campo las podemos definir asi:

1. El “campo-social” caracterizado por un conjunto de reglas, exigencias,


deberes y relaciones interpersonales.
2. El “campo-psicològico” vivenciado por ejemplo en el establecimiento
escolar, en la empresa, en un equipo en donde el yo, con sus estados de
ànimo, se confunde con la atmòsfera de las tensiones presentes (sentirse
solo o perseguido), perdiendo la identidad propia, como emprisionado en
un “laberinto” sin posibilidad de orientarse, buscando una vìa de salida
entre sentimientos y tensiones presentes en el campo.
3. El “campo-narraciòn” es un espacio simbòlico creado por la actividad de
quien està narrando, se trata de una evoluciòn positiva con respecto a la
idea del “laberinto”. Sin embargo, ambos campos pueden coexistir por un
tiempo indefinido: el “campo-escolar” se convierte en un “campo-
narraciòn” con la capacidad de acoger vivencias en ocasiones repetitivas.
No es sòlo un compartir sino ademàs una inmigraciòn de imàgenes,
afectos, expectativas del uno hacia el otro, aquello que era una tierra
desolada (Waste Land) se transforma en algo màs humanizante.49
4. La cuarta tipologìa corresponde al “campo-psicoanalìtico”reglamentado
por el setting y donde prevalece la intimidad, la franqueza, la neutralidad
del analista, la constancia. No es sòlo una estructura o un “encuadre” sino
ademàs un sistema de evidenciaciòn dentro del cual tienen vida otros
campos como aquel generado por la mente de una madre que sufre de
alucinaciones y factores de conflictividad psìquicos.

49 Neri C. (1993) Campo e fantasie transgenerazionali. Rev. Di Psicoanalisi. XXXIX.

70
EROS EN VÍA DE EXTINCIÓN:
LA ANGUSTIA DEL VACÍO
“Pero esta exigencia de eternidad es demasiado
claramente un resultado de nuestro deseo por
poder tomar un valor de realidad: aquello que es
doloroso puede ser verdadero. El valor de la
caducidad es un valor en el tiempo.” S. Freud.

Una teoría contemporánea postula la posición de Eros en vìa de


extinciòn segùn la dimensiòn angustiante del sentido del vacìo interno,
es decir, a partir de la angustia de sentirse como despojado de aquello
que nos pertenece, angustia por perder la propia composiciòn interna,
los propios elementos de contenido, lo que conduce necesariamente a
la metàfora de algo que contiene y de algo que es contenido “dentro”.
Si existe un “dentro” que puede ser perdido (ignorado) quiere decir
que existe algo que lo contiene. Podemos fererirnos a la nociòn de
cuerpo como espejo del mundo, reflejo de la humanidad, o al concepto
del yo-piel trabajado excelentemente por D. Anzieu.50

Durante el crecimiento biològico y psìquico el adolescente va


construyendo un concepto de sì mismo, una imagen de sì mismo, un
conjunto de sensaciones (percepciones), acerca de sì mismo, una serie
de proto-representaciones de sì como si se tratase de algo que lo
“envuelve” o lo contiene.

Existe ademàs la angustia de la fragmentaciòn que al igual de la


angustia del sentirse vacìo implica un nivel de elaboraciòn de alta
complejidad en cuanto presupone la existencia de una relativa
consideraciòn conectada a la idea del objeto. Frente a la angustia de
una posible destrucciòn del “todo” y frente a la angustia de separaciòn
existe un “puente conceptual” e interpretativo que remite a la fase
anal.

Las sensaciones o el temor a perder lo que està en nuestro interior, de


50 Anzieu D. (2017) L'Io pelle. Ed. Cortina. Roma.

71
“vaciarse” como si se sufriera de una hemorragia incontrolable
presuponden la idea de contener algo significativo para la
funcionalidad del yo, para su supervivencia. Existe entonces algo que
contiene y algo que es contenido. En la modalidad de angustia por el
vacìo el proceso defensivo se orienta en la direcciòn por alcanzar un
“objeto de amor” que desempeñe la funciòn de “tapar” la hemorragia
narcisista:

Algo que contiene (representativo) Contenido (Simbolizante)


↓ ↓
El cuerpo en cuanto espejo del mundo -angustia del vacìo
y la humanidad. -angustia de separaciòn
El yo-piel (Didier Anzieu) -angustia por la destrucciòn
del todo (apocalìtico)
↓ ↓
Situaciones de desequilibrio y ambivalencia
Factores narcisìstico-defensivos
Mundo reactivo

¿Frente a este escenario como reacciona el sujeto? El sujeto se


esforzarà por “controlar” cosas y personas, o realizar acciones
repetitivas, por ejemplo, de caràcter obsesivo, ante el temor de perder
el dominio de las heces. Se trata de reacciones que tienden a restaurar
la idea de que pueda existir un vacìo afectivo o cognitivo dentro de sì
miso invirtiendo las energìas en el “control” de las personas, de las
cosas o de las acciones repetitivas, para “tapar” el hueco de
significaciòn que amenaza con “castrarnos” de un significado ya
reconocido.

El elemento de la seducciòn juega un papel determinante en este


proceso psìquico pero no en el sentido de una seducciòn sexual sino
(aunque se pueda asumir el semblante), que se trata de una seducciòn
seudonarcisista con funciones de autocontenciòn donde el sujeto se
reconstruye a sì mismo mediante la mirada del otro que desempeña la
tarea de barrera de protecciòn:51

51 Ferrant A. Galiani R. (2012) Elementi di Psicopatologia psicoanalìtica. Ed. Alpes. Roma.

72
Mirada del otro → Barrera de protecciòn → Auto-seducciòn → Narcisimo
ante la angustia semàntica de contenido reconstructivo

Se tratarìa en ùltima instancia de ayudar al sujeto adolescente a que se


ayude a sì mismo asumiendo un nivel de responsabilidad vàlido sobre
la toma de sus decisiones, sobre sus actos, hacia el fortalecimiento de
algo que le contiene de modo psìquico. Es de este modo que requiere
de un apoyo terapèutico en aras de evitar un desequilibrio mayor o
descompensaciones de energìa significativas (agresivas o
autoagresivas).

Los fragmentos del yo son proyectados hacia otros sujetos segùn un


ambiente propicio para el anàlisis (grupo clìnico o instituciòn), donde
el individuo intentarà calmarse frente a la presencia del otro, se
“llena”, se siente “compacto”, de significados cuando se siente
escuchado y observado.

Meta-universo adolescencial

No hay que olvidar que el sujeto permanece unido a modos de


organizaciòn psìquica diferentes entre sì, de manera simultànea, y no
podemos homologar automàticamente la represiòn a la neurosis o la
escisiòn a la psicosis, por ejemplo, sino buscar de concebir la
naturaleza subjetiva (biogràfica) de cada ser humano. El tema de la
angustia se puede complementar ademàs con otras realidades al
interior de la investigaciòn psicoanalìtica:

-Angustia ante el Ideal del yo. -Angustia ante la represiòn.


-Angustia narcisista. -Angustia ante el luto.
-Angustia frente a la relaciòn con los otros. -Angustia edìpica o anti-edìpica.
-Angustia por la posiciòn depresiva. -Angustia de envidia (de castraciòn)
-Angustia pulsional. -Angustia como reacciòn defensiva

Por su parte, la variante de la “psicoterapia psicoanalìtica” posee


algunos rasgos especìficos que se manifiestan en una formulada praxis
de organizaciòn del asì llamado “contrato terapèutico” que le

73
diferencia de las intervenciones familiares (paralelas) pero que ofrece
un escenario de acogida, una precisa cosmovisiòn metapsicològica de
la inter-relacionalidad tìpica del adolescente.52 Ofrece una profunda
atenciòn al uso de los lenguajes y a su relaciòn con el medio cultural
que le caracteriza (el mundo conectado del mass media electronic),
plantea cierta plasticidad en la alianza terapèutica y factibles
modificaciones al setting analìtico.

Algunas investigaciones han dedicado su atenciòn a tres especìficas


àreas de prospectiva que se relacionan entre sì: la clìnica
psicoanalìtica con la adolescencia, el estudio del ambiente psico-social
y el debate cultural. La complementaciòn integral de estas tres
coordenadas de trabajo proporciona una teorìa mayormente
argumentada respecto a los casos aislados.

El adolescente, en su juventud, es imitado y envidiado por los adultos


en un mundo que tiende a culpabilizar sus iniciativas para criticarlas
como decadentes y fuera de la ley (como el malestar de la
modernidad). Los rasgos de la adolescencia han sido influidos, de
manera decisiva, ademàs por:

1. Cambios al interior de la sociedad.


2. Cambios en la composiciòn “familiar”.
3. Cambios en rol en los progenitores.
4. El uso enriquecido del lenguaje (y de los medios de comunicaciòn).

Segùn S. Gindro, a partir de una descripciòn diversa de aquella


psicoanalìtica hipotetiza que:

“El adolescente es, respecto al funcionamiento psìquico,


a todos los efectos, un adulto, con todos los defectos y
todas las cualidades del funcionamiento adulto, lo que
le diferencia del sujeto infantil es que usa procesos
mentales , lenguajes y lògicas diferentes.”53

52 Rossi N. (2018) Imparare l'arte e lavorare psicoanaliticamente, constanti e varianti del metodo psicoanalitico
della clinica contemporanea. C. P. Bolonia.
53 Gindro S. (1990) La nuova genitorialità e il futuro della famiglia. Psicoanalisi Contro. Roma.

74
Se diferencia ademàs en el hecho de que la sociedad no le reconoce un
“estatuto” de plena autodeterminaciòn. La adolescencia posee, sin
embargo, el derecho a enamorarse aunque si no tenga el conocimiento
psicològico del amor, lleva consigo un cuerpo que se intercala entre
espacios intra y extra-familiares. Es por estos motivos que la cultura
lo considera el adulto del mañana para no reconocerle la dignidad del
presente.

Por su parte, la perspectiva adolescencial aspira a encontrar


sentimientos de seguridad y protecciòn que alguna vez hubiera podido
imaginar como rasgos del adulto, aunque si en realidad no lo es.
Prospecta el hallazgo de su proprio espacio para dar vida al sistema de
ideas especìficas de su personalidad y no de la de los adultos. Desea
sentirse en libertad para ser escuchado, ser reconocido, en especial
para poder expresarse y comunicarse con el mundo que le circunda. 54
Quiere concretizar los factores de su evolucionar intelectual y afectivo
sin ser juzgado, perseguido o amenazado por esto. El siguiente
esquema revela algunos de los puntos clave de influencia
adolescencial:

Vida adolescencial (determinada por)


↓ ↓
-El mundo intrapsìquico (cambios continuos) -Mundo parental (figuras de referencia)
-El mundo social (e instituciones, grupos) -El mundo cultural (hàbitos, costumbres)
-El mundo digital (Loes medios de comunicaciòn) -El proprio cuerpo (no aceptaciòn)
-El mundo del lenguaje (proprio y ajeno) -El mundo del amor (Eros, deseos, placer)
-El mundo del odio (Thànatos, ambivalencia) -El futuro profesional (o trabajo)
-El mundo psicosexual (elecciòn de objeto) -El proceso de subjetivaciòn
-El mundo de valores y antivalores -El mundo conflictivo
(arte, ciencia, filosofìa, poesìa) (desafìos evolutivos, el sentido de la vida)

No sòlo el adolescente sino tambièn el adulto conecta elementos del


presente con vivencias “arcaicas” cuyo contexto de experiencia remite
al pasado del sujeto. Estos aspectos “en bruto” (no analizados por
ahora), han de ser acogidos sin estigmatizar al sujeto con diagnosis
inapropiadas o interpretaciones “bruscas”. Es pertinente valorar cada
54 Ruggiero I. (2019) Rotture del Setting. L'adolescenza. C. P. Bolonia. Giornata d'studio.

75
posibilidad presente con el fin de recoger material que haya quedado
sin nombre, in-nombrado, para reintegrarlo al concepto constructivo
del sì, a la imagen reconstruida del nuevo yo.

1. Factores vivenciales → 2. Elaboraciòn secundaria → 3. Reconstrucciòn


arcaicos Comunicativa. Cambios y re-integraciòn
continuados. Del yo.

La adolescencia no exige la eternidad, màs bien expresa el deseo por


emprender una causa a su favor, asumir algunos valores de realidad en
cuanto existen experiencias dolorosas que generarìan el
reconocimiento de lìneas de valor positivas para el proceder del yo.55

Es comùn escuchar decir “me siento como perdido”, “creo que he


perdido el camino”. Con lo cual se alude a la necesidad de re-
valorizar, de re-postular las actitudes y decisiones tomadas hasta el
momento. La disposiciòn mental, las respuestas afectivas, el trato de
la subjetividad, incluyen constantes -variables- de comunicaciòn con
el mundo externo que provocan una respuesta necesaria frente al
sentimiento de seguridad que se ha de conquistar.

La investigaciòn del mundo intrapsìquico prevee cierto nivel de


sensibilidad con el descubrimiento de nuevas conexiones puesto que
en la vida operativa de la dinàmica psìquica ningùn factor trabaja de
manera aislada.56 Para retomar el enunciado de R. Cahn, decimos que
la adolescencia representa una “intersecciòn” en donde el sujeto ha de
seguir una u otra direcciòn, determinando de este modo los rasgos del
futuro.

55 Guida A. (1993) Gli anni difficili. L'adolescenza liquida. Nuove identità, nuove forme di cura. Ed. Feltrinelli.
Milàn. El estudio de la adolescencia se ha concretizado en tres prospectivas: la clìnica psicoanalìtica, la
investigaciòn psicosocial y el debate cultural. Articular estas tres miradas conducen a una visòn màs sistemàtica.
56 Es de resaltar este planteamiento que es homòlogo al ya famoso indicado por la biologìa en donde no existe la
posibilidad de que una cèlula sobreviva sin las demàs, existe sòlo gracias a su inter-relaciòn con las otras, con el
medio externo.

76
PROCESO DE AUTONOMÍA Y ADOLESCENCIA
“En la psicosis, despuès de la fantasìa
sigue la demencia... Ya no hay diferencia
no hay màs tiempo, no hay màs un dentro
y un afuera: el dentro està afuera.” S. Bonfiglio

Existen al menos dos posiciones explicativas en torno al anàlisis


objetivo de la edad adolescencial:

1. Aquella que considera esta fase de edad como resultado de la vida


psìquica infantil, un re-despertar de los afectos infantiles.
2. Aquella que explica esta fase de edad en cuanto posee una especificidad
propia con caracterìsticas de organizaciòn totalmente originarias.

La edad adolescencial es comprendida como la representaciòn de un


campo de investigaciòn (y de pràctica clìnica), en donde es factible
“incidir” y prevenir de manera determinante las perturbaciones
psìquicas del adulto, es decir, la psicopatologìa en el adulto se
instituye como una “segunda” posibilidad para re-fundar la estructura
del yo. No se trata sòlo de unas fases transitorias sino de un “agente”
organizador de la actividad psìquica que permite el acceso a la edad
adulta y a la re-estructuraciòn de la identidad del yo en sus relaciones
con las demàs instancias.57

Si por una parte se recapitula la complejidad basilar (conflicto-


afectiva) del universo infantil, por otra parte se producen procesos,
contradicciones, desafìos evolutivos y fisiològicos que brindan
informaciòn acerca de la personalidad, hacia la conformaciòn de
nuevos proyectos de vida.

El proceso de subjetivaciòn que en realidad parte desde el momento


del nacimiento hasta la muerte consiste en la apropiaciòn del sentido
autocreativo mediante el cual cada uno reconoce la pertenencia de

57 Ver: Cahn R. (1986)

77
ideas, acciones, conflictos y prospectivas:

Subjetivaciòn → Proceso autocreativo → Ideas, acciones, afectos → Reconocimiento


infancia Responsabilizaciòn conflictos, prospectivas vida adulta

El sujeto se va inventando a sì mismo sin excluir necesariamente el


aporte realizado por los otros. Esto recuerda los gestos afectivos de la
madre al proporcionarle al bebè un objeto para hacerle creer que èl
mismo lo ha inventado, le brinda la ilusiòn de que èl mismo lo ha
creado.58 Crece al interior de relaciones de afecto que èl mismo ha
contribuido a crear.

En la actualidad el adolescente se enfrenta a nuevos retos A lutos


evolutivos que parten desde la individuaciòn/separaciòn con respecto
al pasado, a la imagen del cuerpo, a los objetos infantiles, a la
integraciòn de la agresividad, del cuerpo sexualizado, hasta las
modificaciones del actuar, del pensar y del proyectarse:

Proceso de separaciòn de: hacia Adolescencia


Objetos infantiles → Los nuevos objetos
Un cuerpo infantil → Un cuerpo sexualizado
Acciones infantiles → Un actuar nuevo
Un pensar infantil → Un nuevo pensar
Conflictividad infantil → Una nueva conflictividad
Del lenguaje fantasioso → A un lenguaje màs adulto

El significado de realizaciòn subjetiva puede concretizarse cuando el


modo de pensar, el sistema de ideas logra transformarse en acciones
especìficas relativas a la escenificaciòn de un proyecto verosìmil y re-
constructivo. Desde el punto de vista neurològico asistimos ademàs a
una modificaciòn cerebral en donde gracias a nuevas tècnicas de
neuroimagen se puede comprobar mediante el anàlisis de la
resonancia un proceso singular de neurosubjetivaciòn (en especial de
los once a los venticuatro años). Aquellas estimulaciones que
provienen del mundo externo, del proprio cuerpo y del entorno
58 Corresponde a la hipòtesis defendida por Winnicott en la descripciòn de lo “encontrado” y lo “creado”, impresiòn e
ilusiòn de la creaciòn propia.

78
influencian el crecimiento cerebral y sus rasgos individuales. 59

Los desafìos, los lutos, los conflictos del crecimiento demuestran, con
el potencial perceptivo (expresivo o explosivo), de rasgos
sintomàticos o no (segùn el nivel de sufrimiento adolescencial), que la
dramaticidad se “juega” sobre el proprio cuerpo, sobre el modelo de
relaciòn interpersonal (nuevas y viejas relaciones), y que inciden sobre
la construcciòn de una fase transicional indicada por el inicio de la
pubertad.

59 Moniello G. (2016) Soggetivazione e principio di realtà in adolescenza. Rivista di Psicoanalisi. 62 (4).

79
80
“TERREMOTOS” EMOCIONALES Y SETTING ESPECÍFICO

La investigaciòn psicoanalìtica sobre los procesos psìquicos


-especìficos- de la adolescencia requiere que la situaciòn analìtica se
convierta en una especie de edificio interpersonal, es preciso dotarse
de un modelo “arquitectònico” y de una estructura “antisìsmica” fruto
del anàlisis del proceso personal de subjetivación en cuanto nos
permite de oscilar pero no de caer. Es asì que lo propone G. Pellizari:

“Podemos hablar de una arquitectura del setting,donde


el edificio, la casa en donde hospedar y expresar la
relaciòn terapèutica, representa el fruto de un proyecto
crìtico y abierto, pero no de un protocolo.” 60

El enfoque diacrònico: la importancia de subrayar el enfoque


diacrònico es sustentado por las continuas referencias clìnicas que
paso a paso se fueron confrontando con la teorìa (y la producciòn de
èsta), remitièndonos al origen del psicoanálisis, a los pioneros que han
buscado establecer una “arquitectura” del setting analìtico.

Hay que re-definir un tiempo y un espacio que presenten a su vez


aquellos lìmites donde tienen lugar la alianza terapèutica, allì donde se
instaura una transferencia y una contra-transferencia en cuanto
factores imprescindibles del proceso inter-relacional. Con palabras de
A. Racalbuto, respecto a los estudios sobre el proceder de las
coordenadas teòrico-clìnicas sostiene que el pensamiento:

1. Puede evolucionar en un abanico polisèmico de expresividad.


2. Observa aquello de donde es preciso partir para luego proceder.
3. Coincide con la comprensiòn que es posible desplegar.
4. Corresponde a lo que se entiende comunicar, manifestar.
5. Algunos puntos permanecen “invariables” como referencias especìficas al
objeto inconciente de la subjetivaciòn.61
60 Pellizari G. (2006) Il concetto psicoanalitico di setting. Rev. AeP. Ed. Magi. Roma.
61 Racalbuto, A. (2003) Continuità e trasformazioni. Rev. Di Psicoanalisi. 49.3

81
El analista se presenta al servicio de la escucha sobre la espontaneidad
del adolescente, no representa una tabula rasa sino el resultado de un
training, de unos anàlisis, de una supervisiòn y de la experiencia
clìnica. Un valor imprescindible es el trabajo auto-analìtico del
mismo analista, en especial se trata de un trabajo dirigido a las
turbulencias reprimidas de la propia adolescencia.62

En la atemporalidad de la dimensiòn inconciente subyacen situaciones


que pertenecen al mundo del deseo, en especial con respecto a la
indestructibilidad del deseo que mediante el anàlisis del espacio-
tiempo transferencial es factible rastrear unos significados concretos y
singulares:63

Construcciòn del setting



Para reflexionar sobre sì mismo,
sobre los otros, sobre la propia historia

Alianza terapèutica

Tolerancia de la depresiòn
Capacidad de reconciliaciòn con el pasado
Aprendizaje desde las experiencias

El proyecto del anàlisis adolescencial abre las puertas a la


probabilidad de una experiencia que estè en capacidad de aprender (Y
enseñar), a partir de los conflictos rastreados en la transferencia. El
“pasaje” hacia una actitud màs secundaria de las propias acciones es
muy lento y exige muchos sacrificios, presenta mecanismos
defensivos y plantea resoluciones creativas al interior de la situaciòn
terapèutica.

62 Asì lo indica Moniello G. (2016) Soggetivazione e principio di realtà in adolescenza. Rev. di Psicanalisi. 62.
Roma. Con respecto a la pubertad esta representa, para la dinàmica psìquica, la equivalencia de lo que es la
pubertad para el cuerpo. (Gutton, 1991). Un proceso psìquico -especìfico- de la adolescencia, es el segundo
tiempo de la psicosexualidad humana, pero tambièn el sugerirse del apres-coup (reconstrucciòn-reelaboraciòn) de
los orìgenes del ser. (G. Moniello 2016).
63 Green A. (2006) La diacronia in psicoanalisi. Ed. Borla. Milàn.

82
Es entonces cuando la relaciòn del analista simboliza un “escudo”
protector en contra de las excitaciones, representa un sìmbolo de
aseguraciòn frente a la imposibilidad de poder recordar, re-evocar,
pensar y sentir factores singulares del adolescente. 64 El objetivo del
acuerdo psicoanalìtico consiste en en que el joven recuerde sin temor
alguno sus propios afectos infantiles, que pueda liberarse de las
formaciones defensivas (re-elaborarlas), y ser motivado hacia una
nueva reconciliaciòn con el luto frente a la muerte de la infancia y del
omnipoder de las figuras progenitoriales.

El adolescente teme depender del encuentro psicològico, pero ademàs


quiere verificar sus efectos en la vida real aunque si a un nivel
inconciente o imaginario desearìa “destruir” la integridad del analista,
para liberarse de èl. Recogerà todos aquellos “instrumentos”
necesarios para re-emprender la direcciòn del camino especìfico segùn
las propias expectativas.

64 Mangini E., y La Scala M. (2009) Le fonti dello psichico a partire del pensiero di A. Racalbuto. Temi del centro
di Psicanalisi. Ed. Borla. Veneto.

83
84
PADRES ADOPTADOS E HIJOS ADOPTIVOS

En el estado de relacionalidad de los progenitores, tanto naturales


como adoptivos, puede suceder que sea necesario reconocer
depresivamente y acoger el infante real junto al infante imaginario -o
fantaseado- que habita en el adolescente. El adolescente adoptado
experimenta una crisis de identidad en dos orientaciones. Por una
parte ha de llevar a cabo el proceso de subjetivaciòn, y, por otra, su
identidad se presenta dividida en cuanto el infante-adolescente real
presenta una imagen de sì mismo que es el resultado del intento de
una “recompensa” primaria por parte de los progenitores adoptivos.

Luego, en la fase puberal, sale a la superficie un sentimiento


melancòlico (traumàtico), originario, que no encuentra fàcilmente una
gratificaciòn. Encuentra un aire de haber sido abandonado y requiere
hacer las cuentas, (tramitar) con la ausencia del objeto primario de
amor, de acuerdo con cada caso particular.65

El sentido de la transferencia materna o paterna se modifica


radicalmente con la presencia de hijos adoptivos. La interpretaciòn es
transformada con base en unas funciones correspondientes a los
progenitores cuando es solicitada para tratar de facilitar la integraciòn
al nuevo hogar de referencia, evitando la verbalizaciòn directa o
agresiva. Generalmente, el infante expresa a un nivel no conciente
afectos conectados al àrea primaria de otra familia o a la relaciòn con
figuras de referencia que en el transcurso de la infancia se han
ocupado de ellos.

La comunicaciòn de la transferencia es en algunos casos comunicada a


los “padres” adoptivos en una especie de superposiciòn simbòlica del
terapeuta que genera inevitablemente celos displacenteros y el temor
por la incapacidad para ejercer eficientemente la paternidad y la

65 Gabrielli S. (2021) Emozioni. Ed. IBS. Milàn.

85
maternidad.66

estos contenidos semànticos de ìndole conflictiva pueden ser


“encadenados” a otras problemàticas como el factor econòmico, lo
grupal, lo social, lo religiosos, los valores, las varias violencias, entre
otros. Por estas razones, es de fundamental importancia brindar a las
nuevas figuras de referencia todos los instrumentos necesarios que el
psicoanàlisis pone a disposiciòn, de modo que puedan sentirse los
principales colaboradores en los progresos educativos de sus “nuevos
hijos.”

66 Mosconi A. (2022) Specificità e trasformazioni del setting nel lavoro con gli adolescenti. En Adolescenti Oggi.
Ed. Alpes. Centro Milanese de Psicanalisi.

86
LA DESILUSIÓN DE LA CONQUISTA Y
LA CRISIS DEL ADOLESCENTE

Cada quien posee un particular vivencia de lo que ha significado la


pubertad y la adolescencia, es por este motivo que no es posible
proponer “paradigmas” o “estereotipos” teòricos lùgubres y
anquilosados de las actitudes juveniles. E. Kestemberg resalta el
hecho de que se trata de unas fases (latencia, prepubertad, pubertad,
adolescencia, post-adolescencia, juventud), en donde predomina el
criterio de la “re-organizaciòn psìquica” a partir de unas fases
infantiles que, de algùn modo, la han preparado. Es decir, factores
como la psicosexualidad infantil, las complejas modalidades de
investimento, las rivalidades afectivas, las oscilaciones erothànaticas
han de retomarse durante la nueva fase exponencial.

Para algunos autores el sentido de la pubertad indica un atenuarse de


los conflictos psìquicos precedentes, sin embargo, se trata ademàs de
un tiempo de espera que tiende a diluirse con la emergencia
adolescencial, con sus insatisfacciones o gratificaciones, en medio a la
organizaciòn o a la confusiòn, de modo silencioso o con rasgos
netamente expresivos. En lo especìfico, generalmente se ha
denominado al tiempo adolescencial como una dimensiòn crìtica de la
evoluciòn psicofìsica en donde la vivencia de esta “desorganizaciòn”
se presenta subjetivizada màs allà de las apariencias.

Los hechos eventuales, màs o menos significativos constituyen


elementos que contribuyen directamente a la paulatina re-organizaciòn
de la nueva identidad con base en el “terremoto afectivo” de las
identificaciones precedentes. El significado de la espera se revela
desilusionante con respecto a la confusiòn de las fantasìas
manifestadas, o, en otra perspectiva, podrà ser vivenciada como una
fase plena de sorpresas agradables que incitarìan a explorar el
resultado posible de las propias capacidades.

87
El interrogante por el “ser o no ser” acerca del ¿Quièn soy yo?, tiene
lugar en la pubertad, y el resto de la adolescencia intenta otorgarle una
respuesta vàlida a esta inquietud existencial. Se dice a sì mismo:
“Estoy cambiando, el mundo què puede ofrecerme, què puedo
encontrar yo en este modelo de sociedad? ¿Pero què es lo que
sucede? Sintièndose “otro” sujeto observa, no sin sorpresa, que el
mundo no cambia por el efecto de su voluntad, el sentido de la
“espera”, los proyectos màs o menos concientes y las fantasìas que
habitan en este mismo sujeto se encuentran con una realidad que no
comporta ni la ruptura ni la transformaciòn radical que èl habìa
imaginado:

Sujeto adolescencial → Situaciòn de conflicto → Identificaciones pasadas y nuevas.


Presente (crisis adolescencial) -La imagen y el concepto de sì
respecto al pasado. mismo. Hacia el futuro adulto.

Aquello que realmente interesa al joven no es lo que el mundo le


pueda ofrecer o no ofrecer, ni lo que han sido los progenitores o
hermanos (o hermanastros), sino lo que èl espera desde su mundo
originario, desde su propia realidad inconciente en funciòn de una
nueva vida, como si fuese su màs importante deseo el poder llegar a
ser un nuevo sujeto. Tendrà que enfrentar la absoluta relatividad y el
debilitamiento de los primeros ideales con respecto a lo que el mundo
le pueda ofrecer. Podrà, asimismo, cancelar toda huella de estos
ideales con las consecuencias que ya reconocemos en cuanto lentitud
intelectual, temperamento vulnerable, pobreza de investimentos
energèticos, como si se tratase de una adolescencia doble y
ambivalente.

El sexo es narcisista, el amor es altruista, abierto a los otros.

Las desilusiones experimentadas por el yo despiertan y movilizan


tendencias depresivas latentes que serpentean en la dinàmica psìquica
por todo el resto de la existencia. En ocasiones, las desilusiones no
son reforzadas por los interrogantes sobre la elecciòn de la identidad

88
ni por el sentimiento de pèrdida de la doble identidad sexual
(bisexualidad latente),67 sino que ha de transcurrir un periodo de
tiempo extenso antes que el joven-adulto pueda reorganizar aquella
bisexualidad psìquica en aras de la decisiòn por satisfacer las
necesidades de uno de los dos gèneros o de hacerse conciente de las
fantasìas psicosexuales que son defendidas por el yo.

Es en este sentido que M. Recalcati subraya el hecho acerca de la


disyunciòn freudiana entre: La dimensiòn de la sexualidad
-estructuralmente autoeròtica y narcisista-, y la dimensiòn del amor
-estructuralmente abierta sobre el Dos de la relaciòn.68 La dimensiòn
de la psicosexualidad, en este contexto, no puede despegarse del
esquematismo autoeròtico de la pulsiòn. El amor, sin embargo,
implica la ruptura con este esquema y la construcciòn de una conexiòn
posible entre el Uno y el Otro. El dilema que se esconde en esta
exposiciòn se describe en tèrminos donde predomina una radical
disociaciòn entre amor y narcisismo.

Con el encuentro de la adolescencia se instaura entonces una suerte de


pèrdida de una parte de sì mismo, una pèrdida de las identificaciones
precedentes en la medida en que la psicosexualidad infantil (edìpica)
ya no se ejercita al nivel del cuerpo sino que el nuevo mundo de los
deseos se presenta en cuanto un peligro concreto y permanente. De
este modo, la base configuracional de la vivencia del luto segùn el
punto de vista del conflicto implica:

1. La eliminaciòn del rival edìpico (los otros).


2. La pèrdida del Ideal del yo.
3. La renuncia a las identificaciones arcaicas.
4. La elaboraciòn de la bisexualidad primaria -latente-.

67 Kestemberg E. (2001) Dalla delusione alla conquista. R. F. de Psy. 3-4. Parìs. Recordemos que la teorìa de la
bisexualidad psìquica tiene bases psicobiologicas (cromosòmicas) y fue descubierta por W. Fliess y Freud durante la
correspondencia, y posteriormente explicitada en varias publicaciones.
68 Recalcati M. (2023) Jacques Lacan. Ed. Feltrinelli. Milàn.

89
90
REVOLUCIÓN PSÍQUICA Y
“METAMORFOSIS” SIMBOLIZANTE

La exigencia de una re-organizaciòn psìquica representa en todos los


efectos una verdadera revoluciòn afectiva, cognitiva y relacional. En
este contexto tiene vida una transformaciòn de los valores esenciales
de la vida, las actitudes, los hechos, el lenguaje y el pensamiento no
corresponden no corresponden a realidades sintomàticas por el sòlo
hecho de pertenecer a la adolescencia.

El mundo de las expresiones diferencia aquellas situaciones


catalogables como crìticas respecto a las que no lo son, cada proceso
psicològico proviene de una biografìa personal totalmente singular.

Cuando las crisis son productivas estas desempeñan el papel de


impulsar al yo hacia el hallazgo de soluciones y alternativas posibles,
postula el incremento de la creatividad, para “explotar” el potencial
elàstico de las nuevas capacidades de organizaciòn psìquica.

Las crisis generan cambios, toma de decisiones, verificaciones,


despertar el sentido de alerta: ¿Què es lo que estoy haciendo? ¿Què
significado puede tener? ¿A dònde quiero llegar? ¿Cuàl es mi futuro?.

El sistema de funcionamiento psìquico responde de manera directa a


la situaciòn especìfica que el joven està vivenciando. Podrà elegir
enfrentar la motivaciòn que le precipita hacia una reflexiòn autocrìtica
o decidir eludir el problema aislàndose, separàndose de los demàs
(como noctàmbulos cibernèticos).

La esencia de sus contradicciones reside en el hecho que necesita


tiempo para entrar en confianza con las nuevas ideas y con el nuevo
descubrir del mundo. Observemos el siguiente esquema de anàlisis de
una situaciòn crìtica:

91
Fase 1: Crisis adolescencial (contradicciòn afectiva)
Inseguridad, desorganizaciòn

Fase 2: Situaciòn especìfica presente (reacciones)
Confrontaciones, desilusiòn del mundo y de los otros

Fase 3: Dinàmica psìquica (instrumentos y recursos)
espacio y tiempo para la reflexiòn

Fase 4: Potencial creativo (capacidades subjetivas)
propuestas, y conquistas

Fase 5: Re-organizaciòn de los valores (integraciòn de factores)
Revoluciòn integral, autoconfianza,
autoproyecto de vida.

En la pubertad se despierta cierto nivel de desamparo, necesita de todo


un poco o de casi todo para poder completarse a sì mismo. Sin
embargo, requiere que sus anhelos se satisfagan en el menor tiempo
posible: separaciòn de los padres, autonomìa econòmica y afectiva.
El principio de realidad nos enseña que para llegar a realizar nuestros
proyectos se requiere del tiempo, del esfuerzo y las producciones
propias, y no tanto de la magia del automatismo, del cumplimiento
fantàstico.

Frente al conjunto de las reacciones actitudinales del joven


adolescente hay que rescatar el proyecto temporal de restituir a la
adolescencia la confianza en sì misma. Luego del anàlisis de la
situaciòn crìtica (segùn el esquema que hemos propuesto), es
absolutamente vàlido re-integrar, no tanto una decisiòn de
identificaciòn, sino desde el reconocimiento de sus potencialidades
que permanecen unidas a una decisiòn identificacional del todo
novedosa.

Sòlo entonces alcanzarà a visualizar la necesidad de postergar la


satisfacciòn de sus deseos (contradictorios o irrealizables), y sentir que

92
los impulsos pulsionales pueden “estar ahì” para ser satisfechos o no,
sin que puedan ser por este motivo, apagados o cancelados. Hay que
re-encontrar el valor del tiempo de la “espera” y de la funciòn del
fantasear, adquirir un nivel adaptable de tolerancia acerca de las
excitaciones (sobre el plano psicodinàmico), y adquirir la probabilidad
de orientarlos, proyectarlos (sobre el plano tòpico y dinàmico), sin
necesidad de aniquilarlos.

El adolescente aspira a domesticar la conflictualidad, integrarla, para


crear el “pasaje” de la desilusión a la conquista de ideales autònomos.
Desea medir sus propias fuerzas, ser conciente de los lìmites,
reflexionar sobre sus pasos, sobre la felicidad, el amor y el bienestar.
La investigaciòn sentimental que ha iniciado la adolescencia implica
ademàs poder conquistar al objeto (para conocerse a sì mismo), poder
individuarlo, en su alteridad específica, en cuanto trampolìn
narcisìstico, aparentemente alejado del triàngulo edìpico, y de la
infancia que en apariencia relega y rechaza:

←Realizaciòn objetal adulta Vs. desilusiòn objetal


←Re-organizaciòn (des-identificaciòn)
←Adolescencia, transformaciones psìquico-fìsicas
←Amor edìpico: bases identificatorias
←Infancia: bases narcisìsticas.

La adolescencia en cuanto un mundo de sorpresas plantea la vivencia


de un ser que se siente extraño o “extranjero” en su proprio paìs con
respecto a la identidad que poseìa precedentemente. Dicho sentido de
extrañeza ha sido vivenciado de una manera repentina, fugaz, y
ocasionalmente es reprimida para dar acceso, como un movimiento
ondulado, al umbral sintomàtico de la angustia.

Algunas reacciones analizadas al momento de iniciar la pubertad


indican el rechazo a los nuevos cambios, la denegaciòn, la tendencia a
la ruptura (no aceptaciòn de lo real), al precio costoso que produce una
escisiòn, màs o menos radical, de la integridad del yo. Se observa la
93
no aceptaciòn del cuerpo ( o de sus caracterìsticas), es relativamente
evidente una disyunciòn variable entre la actividad cognitiva y las
fuentes pulsionales, o cierta tendencia a la “anorexia mental” definida
asì por la bùsqueda de un sentido especìfico a la propia existencia y el
posterior desgano por salir adelante debido a desmotivaciones con
modalidad afectiva muy demarcada que remite a estados prepsicòticos
no definidos.

El pragmatismo psicosexual

Pueden presentarse ademàs actitudes relativas a la comprensiòn de la


vida en cuanto un pragmatismo psicosexual sin freno alguno, un afan
por “apagar” toda novedad y sorpresa para colocar en conflicto
“cortos circuitos” emotivos, modalidades depresivas con inhibiciòn
intelectual o creativa, formas de activismo sexual (o virtual) que
configuran la precoz incapacidad del yo para asumir las
modificaciones y para hallar la continuidad del sì mismo (en medio a
un mundo de ruptura), como un desplazarse del erotismo del cuerpo
hacia el activismo.

Las actitudes o expresiones reactivas no han de considerarse


definitivas. En un alto porcentaje dichas manifestaciones son
temporales y tienden a transformarse en otras actitudes o formas
conductuales, o a reforzar algunos rasgos del caràcter pre-adulto. Una
parte de estos fenòmenos adolescenciales procede especìficamente de
la lucha entre el yo y el superyò por sacar a la superficie material de
naturaleza inconciente, o, en otra orientaciòn, para tratar de reprimir
contenidos sensurados por el mundo externo.

El adolescente ha de abandonar -parcialmente- la personalidad del


infante y prepararse para asumir una personalidad adulta todavìa
incompleta. Se halla en la intersecciòn de una metamorfosis hacia la
conquista de la propia identidad, social, profesional, subjetivizante).

La percepciòn del mundo se presenta como un conjunto significativo

94
de conflictos: “Todo es un conflicto.” Gran parte de los factores
novedosos son asumidos con base en la confrontaciòn de dos o màs
posiciones contradictorias, aquello que se desea contra aquello que no
se puede o no se deberìa hacer. Los intentos por salir de un estado de
crisis representan un factor primordial en la defensa de la propia
posiciòn o en la percepciòn de una dialèctica inconciente mediante la
sexualidad, la agresiòn, el arte, la depresiòn, la vida intelectual, el
deporte, la angustia, que constituyen elementos destinados a conservar
o salvaguardar el nivel de equilibrio del yo.

En la investigaciòn objetual hacia el conocimiento de la alteridad se


experimentan situaciones de ruptura emocional con la identidad del
pasado. El nivel de extrañeza que se observa con respecto a sì mismo
y alos otros confluye en una circunstancia confusa frente a la cual el
sujeto procura huir o disociarse (auto-desplazarse), trata de tomar
distancia. Segùn la teorìa de R. Anguelergues:

“Su pensamiento totalmente sexualizado le obliga a


reconstruir el mundo para reconstruirse a sì mismo,
sin llegar a bloquear el desencadenarse de la angustia
que le afecta sin descanso en sus vivencias y en el
cuerpo, o de manera contraria, lo 'congela' cruel-
mente en ambos niveles.”69

Un signo de alerta digno de atenciòn es la actitud de bloqueo donde el


sujeto parece insensible frente a la realidad y no manifiesta su punto
de vista, es posible que las oleadas de angustia deterioren la fortaleza
del yo incrementando el sentido de la inseguridad o de la
“desorganizaciòn” psìquica.

El silencio se constituye como un sìntoma cada vez que el sujeto se


“cierre” al contacto con los demàs, podrà rechazar el ambiente
familiar para dar preferencia al mundo exterior como salida
“terapèutica” a la neurosis familiar:

69 Anguelergues R. y Otro. (1964) Localization of Symptoms in Aphasia. Ed. A. V. S. de Reuk. Maeve O'connor.
B. A.

95
Proceso de transformaciòn radical (metamorfosis)

Mundo adolescencial

Realidades psicosexualizantes

Reconstrucciòn de sì mismo
Reconstrucciòn del mundo
Reconstrucciòn de las relaciones
Reconstrucciòn de la relaciòn con el cuerpo
Reconstrucciòn de las vivencias (y del conflicto)
Reconstrucciòn del uso del lenguaje y la comunicaciòn.

Algunos mèdicos se han especializado en la investigaciòn sobre los


sìntomas de la afasia como la incapacidad de expresarse mediante el
uso de las palabras, de la escritura, o de comprender el significado de
las palabras dichas o escritas por los otros debido a las alteraciones de
los centros y de las vìas nerviosas superiores. En los estados màs
graves se alude a un diagnòstico de afasia motriz o afasia sensorial.
Sin embargo, segùn la perspectiva psicoanalìtica las raìces psìquicas
de las respuestas actitudinales se basan, en un alto porcentaje, en las
condiciones psìquicas del contexto infantil donde ha tenido lugar la
primigenia estructuraciòn de la personalidad.

De acuerdo con la ontogènesis psìquica de la sintomatologìa es


fcatible rastrear casos biogràficos en donde se perciben actitudes pre-
psicòticas o reacciones neuròticas muy marcadas:70

Contexto familiar → Infancia → Definiciòn → Pre-psicosis → Vida social


alterado psìquicamente Pubertad y sintomàtica neurosis alterada
adolescencia

En los casos crìticos las fases de la adolescencia reconoce la pre-


existencia de traumas concretos, incluso independientemente de las
fases infantiles la adolescencia puede instaurarse en cuanto una fase
70 El punto de vista mèdico ofrece descrpciones fisiològicas acerca de la patologìa, por ejemplo la agnosia, en cuanto
pèrdida de la capacidad de reconocer objetos, estas operaciones tendrìan un origen neurològico como el ictus, la
disfagia, problemas de equilibrio, traumas fìsicos, deterioro de la memoria o el declino mental.

96
traumatizante cada vez que marque secuelas psìquicas que perdurarìan
durante el resto de la vida. El yo ha sido como “paralizado”, ha sido
transtornado de tal manera que es incapaz de implementar
formaciones defensivas màs o menos comunes (aquellas precedentes
se actualizan en situaciones presentes), y frente a lo cual optarà por
refugiarse en fantasìas ya reconocidas:

Infancia → Posibilidad contextual de una pubertad → Probable adultez


Crìtica y y una adolescencia crìtica y traumàtica sintomàtica, neurosis
traumàtica o pre-psicosis.

La teorìa del trauma originario ha planteado la posibilidad


metapsicològica de la existencia de estos, esencialmente, durante las
fases infantiles, sin embargo, los nuevos enfoques contemporàneos
han descubierto que se trata de una fase autònoma donde la realidad
traumàtica puede afectar dràsticamente el debil equilibrio del yo como
respuesta a una serie de relaciones significantes con el mundo exterior
y con las exigencias de orden intrapsìquico. Podràn existir nuevos
traumas no conectados con aquellos del pasado, en especial, cuando
no son elaborados por la dinàmica psìquica (en ausencia de
instrumentos teòricos). La respuesta a la intensidad energètica y
contradictoria se mueve en torno a tres direcciones:

1. El trauma adolescencial serà progresivamente integrado a la dinàmica


psìquica de otras experiencias significativas y el tiempo serà asì
recuperado.
2. El trauma adolescencial, en otros casos, permanecerà como algo no
superado y conducirà a re-organizaciones psicotizantes màs o menos
graves donde la visiòn del futuro se presenta como incierta y cuyo
dominio serà altamente arduo y aleatorio.
3. El trauma adolescencial optarìa, en los casos màs crònicos, por la opciòn
suicida donde se experimentarìan sentimientos de abandono, confusiòn y
deseo de solucionar la problemàtica vivencial.

El rigor del trauma adolescencial inmoviliza las acciones del yo,


aquellas conductas especìficas como el permanecer en silencio,
imposibilidad de expresar sus impresiones acerca de la realidad

97
psicosexual, negar la experiencia de los propios afectos, estan
familiarizados con igual o mayor similitud con respecto a las actitudes
adultas -prepsicòticas-, en donde se busca a todo costo ocultar la
presencia de alucinaciones, delirios, fobias al interior de la vida
psìquica.

No sòlo se ocultan estas realidades sino que ademàs son sustituidas,


desplazadas, reprimidas o denegadas mediante reacciones neuròticas
desmedidas. Las obsesiones adultas estàn estrechamente relacionadas
con los problemas no resueltos en el “pasaje” de la segunda infancia a
la adolescencia. La fase del aparente ocaso del conflicto edìpico
(latencia), donde todo tiende a reanudarse, y posteriormente, desde el
àmbito de la pubertad y la adolescencia se realizan significativos
cambios -algunos temporales, otros definitvos-, que implican una
actitud de ruptura respecto a las tendencias infantiles màs o menos
superadas.

El sentido de esta ruptura es necesario y requiere que el rìo


(energètico) encuentre una orientaciòn, mida las fuerzas que contienen
su corriente, integrando las dificultades que pueda percibir. En cada
caso particular se ha de asimilar el propòsito bàsico de la vida sin que
esta energìa se desperdicie en bloqueos o escisiones superyoicas de
caràcter repetitivo.

98
MÁS ALLÁ DE LA PSICOPATOLOGÍA
ADOLESCENCIAL

Aportes històricos para una “arqueologìa” de la pulsiòn agresiva

En la realidad contemporànea del adolescente està màs o menos


instaurada la idea de ser considerado sòlo como un “estudiante”, sin
embargo, està siempre màs convencido de la necesidad de que sea
considerado en cuanto un sujeto, individuos dotados de un propia
personalidad, ocupados en un proceso de evoluciòn no necesariamente
previsible. Suscintamente, presentamos una esquematizaciòn històrica
de la investigaciòn psicoanalìtica de la adolescencia, algunos modelos
teòricos y explicativos en la epistemologìa conceptual:

1. Sigmund Freud: procura la sistematizaciòn conceptual de las oscilaciones


pulsionales infantiles como fundamento para la evoluciòn de la vida
psiquica y de relaciòn con el mundo externo.
2. Anna Freud: Realiza significativas investigaciones acerca de la
centralidad del yo y de las formaciones defensivas en cada fase específica
del desarrollo.
3. Donald W. Winnicott: Realiza importantes estudios en torno a la
constituciòn del verdadero sì y las condiciones para una independencia
madura.
4. Peter Blos: Especifica la consolidaciòn de la identidad del yo.
5. Donald Meltzer: Trabaja la conceptualizaciòn teòrica que se refiere a la
transformaciòn de la confusiòn originaria en producciòn de conocimiento.
6. Moses y M. Eglè Laufer: Profundiza acerca de la importancia de la
organizaciòn psicosexual definitiva y en què consiste el “Brent
Consultation Center.”
7. Tavistock Clinic: Implementa el mètodo de la intervenciòn breve
focalizada sobre el “aquì” y el “ahora”.
8. Tommaso Senise: Elabora la teorìa consistente en la conformaciòn del sì
y de la psicoterapia breve de individuaciòn.
9. Franco Fornari: Explicita la teorìa de los “còdigos afectivos” y de la
genitalidad como relaciòn de intercambio.
10. Gustavo P. Charmet: Elabora la teorìa de las tareas evolutivas y la

99
consulta en situaciones de crisis.
11. Arnado Novelletto: Trabaja la formaciòn del sì otorga un gran
contributo a la investigaciòn sobre los estados lìmites de la adolescencia.
12. Massimo Ammaniti: Explicita la transformaciòn corpòrea y el
apoyo de los progenitores a la crisis de identidad.
13. Silvia Vegetti Finzi: Analiza las diferencias de gènero y las nuevas
formas del malestar o sintomatizaciòn.
14. Françoise Dolto: Estudia la defensa social por los derechos
psicoeducativos de la adolescencia y la infancia.
15. John Bowlby: Realiza investigaciones fundamentales respecto a las
funciones de adaptaciòn en los individuos y en los grupos sociales.

Es preciso diferenciar entre actitudes transgresivas y la expresiòn de la


agresiòn (negativizante) en cuanto las primeras responden a un
esfuerzo interpretativo por parte del adulto respecto a las conductas
del adolescente, mientras que las acciones agresivas contienen una
especìfica intencionalidad a delimitar el espacio proprio, las defensas
y la instauraciòn del derecho proprio a costa de la voluntad del otro.
Esta comprensiòn clàsica de la agresiòn, en el nivel de lo real o en la
fantasìa, ha sido ampliamente contrastada en cuanto su alcance es
limitado y no se integra a las demàs funciones del yo.

Un hecho que accidentalmente cauce daño sin estar acompañado de


emociòn o intenciòn segùn una modalidad destructiva o de una
activaciòn del organismo no habrìa de ser considerado necesariamente
como agresivo. Detràs de una conducta adolescencial,
manifiestamente violenta, sàdica, irracional, puramente “instintual”, se
pueden percibir mecanismos relativos a la bùsqueda de adaptaciòn al
contexto, a las funciones llevadas a cabo al interno del proprio grupo
-social-, a la protecciòn en contra de los peligros y del amor.

Evidentemente, han de existir muchos enfoques de comprensiòn


acerca de la agresiòn, pero es bàsico asociar la intencionalidad de
hacer daño con otras modalidades de agresiòn que plantean
finalidades diferentes.71 El tèrmino agresividad deriva del latìn
aggredior (ad-gradior), desde el punto de vista etimològico su
71 Baldoni F. (2015) Agressività, attaccamento e mentalizzazione. Rev. Contrapunto. Vol. 51-52

100
significado se presenta multipolisèmico y complejo, como lo sostiene
T. Baggatti (2003).72 El verbo gradios significa “ir”, avanzar, màs allà
que atacar. Mientras que la preposiciòn “ad” indica “contra”, pero
tambièn la idea de “hacia”, tener el objetivo de. El significado del
tèrmino entonces no sòlo es el de agredir sino tambièn “ir hacia”,
emprender, buscar obtener.

Por su parte, el tèrmino “violencia” deriva del latìn vis (fuerza), en


cuanto un llamado al uso de la fuerza y està generalmente asociado a
la expresiòn màs negativa de la agresiòn. Es asì que el concepto de
“agresividad” no coincide necesariamente con la manifestaciòn de una
violencia destructiva. Un escalador, por ejemplo, agrede la cima de
una montaña para conquistarla, prosiguiendo con fortaleza y
determinaciòn hasta la cumbre.73

Se han registrado experimentos neuroetològicos en donde la serie de


Sistemas Operativos Emocionales (SOE), revelan circuitos cerebrales
responsables de la activaciòn y la organizaciòn de cada emociòn
especìfica, de cada emociòn primaria de base. Las consecuencias
negativas de la incomprensiòn de los estados mentales del hijo por
parte de los progenitores habìan ya sido enunciadas por Sandor
Ferenczi en 1933, en su texto Confusiòn de lenguajes entre los adultos
y el niño. El lenguaje de la ternura y el lenguaje de la pasiòn, 74 en
donde habìan sido indicados, anticipàndose de 60 años, los estudios
actuales sobre mentalizaciòn, la manera en que esto puede llevar a
graves reacciones por parte de los progenitores, como el abuso de
poder.

Cuando el abuso de poder (emotivo) por parte de los adultos es muy


acentuado durante la infancia es factible rastrear actitudes agresivas y
violentas asì como lo han representado P. Fonagy y M.Target en

72 Tani F., y Bagatti E. (2003) Il bambino aggressivo. Perchè e cosa fare. Ed. Carocci.
73 La agresiòn, sin embargo, desde el punto de vista etològico, no posee rasgos sòlamente destructivos, se presenta
ademàs con una funciòn indispensable para la supervivencia de la especie (tesis del evolucionismo darwiniano) en
cuanto “reglamentarìa” las relaciones entre sus miembros y favorecerìa la adaptaciòn al ambiente.
74 Ferenczi S. (1933) Confusiòn de lenguajes entre los adultos y el niño. O. C. Tomo IV. Madrid Portal ALSE.

101
1995:75

1. El yo del infante resulta debilitado en cuanto el proceso


reflexivo, es decir, la capacidad de racionalizar se presenta
seriamente amenazada.
2. El yo fràgil se percibe en una constante condiciòn de riesgo y
recurre a conductas agresivas para defenderse de la supuesta
hostilidad y hostilidad de los otros.
3. Las expresiones del yo y la agresiòn son asociadas en modo
constante de tal manera que se realiza una fusiòn sintomàtica
entre ambas.
4. La disminuida capacidad de racionalizaciòn impide la
configuraciòn de los estados psìquicos propios y de los otros,
reduce la inhibiciòn de la agresiòn, representando la vìctima
como carente de pensaminetos y sentimientos:

Abuso de poder emotivo



El yo debilitado

proyecciòn de la hostilidad

Defensas reactivas

Estabilidad del yo amenazada

No inhibiciòn agresiva, ineficacia de los procesos
racionales intermediarios

Como fundamento latente de las manifestaciones agresivas se hallan


los desacuerdos reprimidos, las emociones bàsicas, el nivel de
frustraciòn, los temores, la carga energètica acumulada, entre otros.
Se activa el sistema nervioso simpàtico al producir una gama de
transformaciones del organismo como el aumento del ritmo cardìaco,
la frecuencia respiratoria, el flujo sanguìneo en los mùsculos
(sustraèndolo a los otros, como el aparato digerente, en aquellos
momentos). Son activadas respuestas musculares, posturas del cuerpo
75 Fonagy P., y Target M. (1995) Attaccamento, sviluppo del Sè e sua patologia nei disturbi di personalità.
Psychomedia.it Roma.

102
en cuanto disposiciones voluntarias bajo la impulsividad de las
emociones ( o confusiòn de afectos).

El organismo se modifica y la conducta se organiza para alcanzar un


objetivo preciso (evitar, alejar o destruir la fuente de peligro o
frustraciòn, indicar una necesidad, buscar un “partner”, acudir a los
hijos, explorar el nuevo ambiente). Un joven que resulta
particularmente agresivo cuando alguien maltrata su mejor amigo
busca defender la amistad mediante el uso de su propia fuerza fìsica,
propende defender el amor por un afecto filial del amigo y no por el
objetivo de causar daño (agresional), de modo gratuito, a otro sujeto.

En ocasiones, una conducta violenta representa una actitud sadico-


irracional que determina estrategias relativas a la adaptaciòn al
contexto, a las funciones desempeñadas al interno del proprio grupo
social, a hechos destinados a la protecciòn de los peligros y a la
defensa del afecto del amor. Cada manifestaciòn agresiva esconde
juegos de motivaciòn, suposiciones y finalidades diferentes a las de
causar daño.

Para C. Lorenz, (1963), desde la visiòn etològica, el uso de la agresiòn


està al servicio del impulso vital, de la conservaciòn de la especie, y es
necesaria para la supervivencia. Se trata de una funciòn positiva
dirigida a evidenciar los factores biològicos en la lucha por la
supervivencia de las especies. Mientras que para Freud (1929), el ser
humano, para poder adaptarse a los criterios especìficos de la vida
social, el ser humano habrìa de elaborar (represar) o modificar los
modos de expresiòn de la propia pulsionalidad. Evidentemente, hay
mucha distancia entre la psicologìa de los animales y la psicologìa del
sujeto humano, en especial, con el reconocimiento de las tendencias
inconcientes que fundamentan las acciones manifiestas.

Desde el punto de vista de la pulsiòn de muerte la manifestaciòn de la


agresiòn es opuesta a los ideales sociales de la cultura en cuanto
representa el principio contrario a las pulsiones de autoconservaciòn.

103
Para la investigaciòn en el campo de la etologìa, por ejemplo entre los
mamìferos la funciòn de la agresiòn indica la lucha por la
conservaciòn del individuo y de la propia especie. Existen ademàs
otros afectos, otras modalidades pulsionales que integran la pulsiòn
agresiva y subliman su capital energètico, por ejemplo en el arte, la
mùsica, las profesiones, la psicosexualidad, la escultura, la literatura,
el deporte, etc.

Se requieren niveles significativos de “agresividad” en tèrminos de


investimento energètico para llevar a cabo propòsitos de
autorealizaciòn. Es asì que diferenciamos claramente entre agresiòn
instintual, màs cerca a la finalidad de la pulsiòn de muerte, aunque si
se manifiesta de manera integrada a otros factores psìquicos, y el
concepto de agresividad en cuanto reserva positiva de energìa
destinada a ser sublimada por el ser humano en el proceso de su
autorealizaciòn profesional, afectiva, social, cultural, etc. Para
cualificar sus condiciones de existencia.

La presencia de la pulsiòn de muerte es inherente a las condiciones


innatas del ser humano, no puede ser anulada. Es por esta razòn que
el sujeto ha hecho explìcita la necesidad de aplicar mecanismos que
limiten el uso de la destructibidad mediante la ritualizaciòn y la
inhibiciòn. La energìa es re-orientada, desplazada o modificada
mediante las actividades deportivas o la religiosidad que representa
una determinada cultura social.

La intensidad de los afectos intrafamiliares en relaciòn a la


ambigüedad suele ser el nùcleo especìfico de confusiòn y combate por
el poder emotivo. Con respecto a los sujetos desconocidos ya existe el
prejuicio de la distancia, la diferencia, la extrañeza y la ausencia de
vìnculos simbòlicos. C. Lorenz postula una serie de premisas
fundamentales para analizar el argumento de la agresiòn en nuestra
sociedad. En Los ocho pecados capitales de nuestra civilizaciòn
(1973), explica una serie de razones que contribuyen a perjudicar la
integridad de la sociedad humana, su futuro y la calidad de la

104
existencia:

1. La excesiva poblaciòn.
2. La devastaciòn del medio ambiente (natural).
3. La competiciòn desesperada entre los seres humanos.
4. La extinciòn de los sentimientos.
5. La creciente intolerancia hacia todo lo que provoca dolor.
6. El anularse de los mecanismos de selecciòn natural sobre el patrimonio
genètico y sobre la conducta social.
7. Mayor disponibilidad al “endoctrinamiento” mediante los medios de
persuaciòn pùblicos.
8. La carrera al desarrollo de armas nucleares.

El adolescente resalta un fenòmeno particularmente significativo


consistente en el hecho de que ya no se manifiesta interès o motivos
de identificaciòn con los modelos culturales precedentes. En
ocasiones, la tercera edad es considerada anticuada, digna de
desconfianza y rechazo.

Es aquì donde se cuestiona la funciòn ambigua de las identificaciones


o de la falta de estas. Freud, en El por què de la guerra (1932), en
respuesta a A. Einstein, acerca de la naturaleza de la agresiòn humana
propone dos vìas de elaboraciòn:76 La que tiene que ver con el
despliegue de Eros, es decir, el trabajo del amor en las relaciones
sociales -aunque sin genitalidad-. Tambièn la religiòn se refiere a la
misma propuesta, “ama al pròjimo como a ti mismo”, una exigencia
fàcil de imponer pero difìcil de realizar.

La segunda vìa tiene que ver con el contacto emotivo que establece
modalidades de identificaciòn, lo cual engendrarìa afectos de
solidaridad y afectos de comunidad. Sobre estos criterios reposa gran
parte de la psicologìa del ser humano como la transformaciòn de la
estructura familiar, la disminuciòn de la comunicaciòn entre
progenitores y adolescentes, la ausencia total o parcial del padre, de la
madre o figura de referencia, una educaciòn afectiva represiva o no.

76 Freud S. (1932) El por què de la guerra. Ed. Amorrortu. Buenos Aires.

105
La cultura del lenguaje de los afectos

La cultura genera pequeñas “subculturas” de lenguaje que se van


especializando en conceptualizaciones contextuales. De modo
exponencial, la realidad està cambianod en continuaciòn, se modifican
los valores respecto a los modelos de vida, los rasgos de las
condiciones de vida transforman sus estructuras tan velozmente que
los sujetos no alcanzan a llevar el paso con nuevas formas de
adaptaciòn.

Los ideales socioculturales cambian radicalmente respecto a la


realidad econòmica, respecto a lo educativo, lo afectivo, al nivel de
responsabilidad social, las asì llamadas figuras de identificaciòn
representan ahora un motivo de ambiguedad y son reemplazadas por
objetivos temporales y volàtiles.77

Puede ser considerada ademàs como violencia el uso inadecuado del


lenguaje en los medios de comunicaciòn. Es el caso del fenòmeno del
Stalking, las calumnias, la difamaciòn, la falsedad, las Fake News,
entre otros. Durante la infancia la funciòn fundamental de los adultos
ha sido de de protegernos frente a los peligros, a las situaciones
potencialmente dolorosas (enfermedades, traumas fìsicos,
psicològicos, abandono, maltrato y abusos fìsicos).

En la perspectiva de la teorìa del apego de J. Bowlby, como en la


teorìa etològica, la agresiòn humana pierde la propia connotaciòn
negativa y considerada un componente innato que cumple funciones
ùtiles a la adaptaciòn, a la protecciòn del individuo y de su grupo
social.

La conducta agresional es activada por situaciones ambientales


percibidas como un peligro o como amenaza y asume un valor con
significado defensivo. En esta perspectiva, las razones para un actuar

77 Crepet P. (1995) Cuori violenti. Ed. Feltrinelli. Milàn.

106
agresional pueden ser re-conducidas a cuatro àmbitos específicos:

1. Una experiencia infantil de privaciòn materna y de ausencia de cuidados


por parte de los adultos.
2. Una conducta de protesta destinada a evitar situaciones de separaciòn o
de pèrdida.
3. Ausencia de capacidades racionalizadoras y una actitud defensiva
consecuente con traumas, abusos, maltrato, o escasa sensiblidad de los
progenitores.
4. Desarrollo de una relaciòn insegura (distanciada o preocupada).

Segùn esta teorìa el factor interpersonal del racionalizar se configura


se configura como la base de la empatìa, es decir, la cienciencia y el
parcial compartir de los estados psìquicos del otro manifiestan la
posibilidad de orientar los afectos conservando las diferencias entre el
proprio yo y el de los otros.78 Corresponde a la teorìa de la
mentalizaciòn propuesta por Jon Allen en el 2006 (mentalizing)
elaborar una propuesta de realidad autoreflexiva, relativa a las
representaciones del proprio yo, y a una realidad interpersonal
conectada a la dinàmica de los estados psìquicos de los otros sujetos.

El factor autoreflexivo evoca el concepto de mindfulness formulado


por Siegel en el 2007, y que segùn el Budismo Zen corresponde a un
“saber tener viva la propia conciencia en la realidad presente” donde
la actividad psìquica no se presenta tan influenciada por las
preocupaciones, los prejuicios o los afectos de malestar (autolesivos).
Sin esta actitud autoreflexiva las propias actitudes y las de los demàs
pierden todo significado, serìa imposible llevar a cabo los procesos de
la empatìa. Se incrementa asì la capacidad representativa (psìquica) y
la simbolizaciòn del proprio estado interno necesarias para la
organizaciòn, para la integraciòn psicosomàtica del yo.

Se amplìa de esta manera el radio de acciòn (automonitoreo) sobre las


propias ideas, sobre los propios hechos y sobre la experiencia del self-
agency en cuanto se busca el reconocimiento como sujeto responsable

78 Fonagy P. (2002) La mentalizzazione. Ed. Del Mulino. Roma

107
y protagonista de las propias decisiones, de la supervisiòn de las
emociones, de los impulsos (comprendidas tambièn las circunstancias
psicosomàticas), fundamentales para el enfoque subjetivo de la
regulaciòn de una adecuada gestiòn del stress. La secuencialidad de
estos procesos la podemos graficar del siguiente modo:

Realidad del yo infantil


↓ ↓
Tendencia al fracaso El yo psicològico
Afectos no autoreflexivos Regulaciòn afectiva
Un falso sì. Transtornos de la personalidad Capacidad de autoreflexiòn
↓ ↓
79
Actitud de enfermedad. Defensas arcaicas Gestiòn del Stress
Huida o agresiòn. Relaciòn insegura Reaseguraciòn del yo
↓ ↓
Ideas paranoicas o de autopersecusiòn Racionalizar los impulsos

79 Un factor de enfermedad lo encontramos en la Alexitimia que consiste en la incapacidad para identificar, reconocer,
nombrar o describir las emociones o los sentimientos propios con especial dificultad para hallar las palabras. Indica
pobreza en la expresiòn verbal de los sentimientos.

108
CRIMINALIZACIÓN DE LA SEXUALIZACIÓN
DEL CUERPO

Hemos planteado de què manera el concepto y la imagen del cuerpo


comienzan a ser reconocidos por el proprio sujeto y por los otros. El
acontecer primordial de las fases adolescenciales tiene lugar en el
cuerpo. Aquello que permanece de la fase del espejo, los cambios de
la pubertad y el inicio de las transformaciones corporales modifican la
imagen de sì mismo al tener que confrontarse con la idea de la
continuidad.

Se trata de un re-aflorar de la sensibilidad que postula la idea del


cuerpo como el tràmite privilegiado de la relaciòn con los otros (desde
lo intrapersonal hacia lo interpersonal), un puente simbòlico entre el
yo y el mundo exterior donde se emprende un esfuerzo significativo
por el reconocimiento del sentido subjetivo. Durante la primera
infancia el infante aprende a imitar a los otros, busca asimilarse a sì
mismo cada vez que el yo absorbe la atmòsfera afectiva de quienes le
rodean, el ser de su yo simboliza el ser de los otros para lograr el
objetivo de salir del ensimismamiento (como lo indicaba Freud).

La teorìa de las “neuronas espejo” y la neurologìa

La teorìa de las “neuronas espejo” en el intercambio con los otros


explica de què manera las creencias, los deseos, los encuentros
definen las sensaciones corpòreas (a partir de la teorìa del yo-piel),
revela el ritmo psìquico de base para la regulaciòn de la continuidad.
Es asì que el yo posee la “huella” del otro, el conocimiento precoz del
otro mediante la identificaciòn de la propia corporeidad, el cuerpo se
instaura en cuanto un medio sistemàtico para la disonancia o la
concordancia con los otros.

Durante la adolescencia la implicaciòn soma-psiquè es percibida en


tèrminos de transtorno (gran confusiòn) cada vez que las hormonas
109
participan en la re-organizaciòn neurològica de vital importancia en el
aumento de las conexiones cerebrales. Los circuitos que no se utilizan
tienden a morir (neurobiològicamente) y aquellos que se utilizan
sobreviven segùn el sistema lìmbico, la corteza prefrontal, la
amìgdala, la melatonina, las “neuro-hormonas”. La investigaciòn
neurològica sustenta ademàs la existencia de la dopamina que se encarga
de la percepciòn del placer, de la satisfacciòn, de sus niveles elevados y
luego de sus niveles bajos. Segùn esta teorìa el sujeto tendrìa necesidad de
nuevas experiencias para revivir la dopamina con el fin de evitar caer en la
depresiòn adolescencial. El adolescente camina al encuentro de nuevas
relaciones, corre riesgos respecto a la percepciòn de la transformaciòn del
cuerpo frente a la irrupciòn dramàtica de la continuidad (traumàtica o no).

Se exige un nivel variable de destreza para saber elaborar las respuestas del
mundo exterior, de la “extrañeza” de los otros, se desencadenan desequilibrios
psicofìsicos que se refieren al nuevo mundo de las fantasìas acerca del cuerpo,
de la experiencia del yo y los otros, de la asimetrìa psicofìsica en donde se
concentran “refuerzos” narcisìsticos para compensar la distancia con los
progenitores. Sin embargo, el problema de la relaciòn con el cuerpo (o con
partes de èl), continùa a predominar, a menudo la persecusiòn paranoica
proviene de fantasìas inconcientes pertenecientes a los progenitores (fantasìas
de caràcter milenario). La teorìa acerca del cuerpo bosqueja los siguientes
factores de anàlisis:

EL CUERPO
↓ ↓
Fantasmas inconcientes de los Real, narcisista o no, imaginario
Progenitores (milenarios) Superyoico o no, yoico con el
las neuronas-espejo mundo externo
↓ ↓
Frente al significado del vacìo Se forma el autoconcepto prec.
Se percibe la nociòn del ritmo psìquico Contrucciòn de autoimagen
Angustia por la continuidad Bùsqueda o rechazo del placer
Encuentro con nuevos conflictos Nueva relaciòn con el otro
↓ ↓
Nuevos desequilibrios y confusiones Se indaga el sentido de la satisfacciòn
simbolizantes. Reconocer el valor de la Se remite a encontrar nuevos objetos
corporeidad en cuanto medio de comunicaciòn Eros siempre acompaña Thànatos

Como respuesta a las preguntas del mundo el adolescente busca refugio en


110
el proprio narcisismo (egocèntrico o no), en el reflejo especular de sì
mismo màs allà de servir de instrumento para relacionarse con la
dimensiòn social y con su anhelo de ser reconocido como sujeto
autònomo. La adolescencia exige el reconocer social de su cuerpo singular
para tratar de llenar el vacìo existencial y la intensidad del conflicto
interno heredado del pasado.80

Como bien sabemos la explicaciòn biològica es limitada al definir, por


ejemplo, la pubertad como un fenòmeno biològico, se trata de una nueva
realidad con fundamentaciòn social y cultural. P. Charmet, en su texto I
nuovi adolescenti realiza un anàlisis històrico sobre las transformaciones
culturales al interior de la dialèctica padres y madres frente a un desafìo
concreto.

Los recientes cambios sociales han proporcionado el “pasaje” de la


“familia ètica” al modelo paradigmàtico de la “familia afectiva” en donde
el cuerpo adolescencial participa activamente como bisagra de diàlogo
entre las diversas tipologìas de modos parentales.81

Los nuevos adolescentes son menos limitados, poseen gran fuerza


potencial, se presentan màs audaces y libres. Conservan una riqueza
cognitiva extraordinaria que el adulto con su arrogancia logra bloquear.
Caminan buscando el sentido de “la verdad”, su propia verdad, màs
amplia, un significado de sì mismo màs autèntico.

Sin embargo, cuando percibe el nivel variable de la injusticia habla y


reacciona, no logra manifestar todo mediante el uso del lenguaje, de modo
que protesta ademàs con su cuerpo en cuanto instrumento de denuncia y
propuesta social. Es allì donde es factible observar la respuesta a la lucha
entre Eros y Thànatos:

Lenguaje → Reacciones → En parte concientes → Defensas → Liberaciòn de


del cuerpo emotivas en parte inconcientes Reacciòn la agresiòn latente.

Re-elaboraciòn del mundo del lenguaje ← Bùsqueda de la organizaciòn de las funciones del yo

80 Como lo plantea M. Ammaniti en eL Convenio de la Sociedad Psicoanalìtica Italiana. FIAP. 2014. Garda (2-5
octubre).
81 Charmet G. P. (2000) I nuovi adolescenti. Padrri e madri di fronte a una sfida. Ed. Cortina. Milàn.

111
El fenòmeno reactivo procura enviar un mensaje educativo mediante
el cuerpo, comunicar un mensaje de re-configuraciòn social, el yo
aspira a “engancharse” a la idea de un cuerpo socializante, del luto
evolutivo por la superaciòn cronològica de la infancia para buscar
acceder a la sexualidad adulta. Hacia la re-fundamentaciòn de la
propia identidad en un proceso de subjetivaciòn. Es en este contexto
donde el cuerpo parlante revela, por ejemplo, sìntomas relativos a la
conducta, al nivel de la ansiedad, problemàticas específicas de
alimentaciòn, el fenòmeno contemporàneo del Hikikomori respecto al
adolescente que no sale de casa y limita su vida al mundo de Internet.

Podràn observarse sìntomas de interiorizaciòn o de exteriorizaciòn,


dificultades para tratar de implementar raciocinios personalizados,
entre la lucha del sentir en contra del pensar, confusiòn ante la neo-
sexualidad, temor a depender de una relaciòn sentimental, temor a la
libertad, al amor profundo, a pesar de esto, de manera simultànea,
manifiesta tener “hambre” de emociones, de sentimientos, de
novedad, de conocer nuevas personas y probar nuevas experiencias.

La relaciòn con el cuerpo ya no se enfatiza en modelos problemàticos


de conflictividad edìpica sino en tèrminos de conectividad
-adolescencial-, narcisìstica o depresiva. Es indispensable re-pensar e
investigar la adolescencia con una mirada alternativa, el odio por el
cuerpo sexualizado se originarìa en el temor por la amenaza
inconciente del incesto o en las fantasìas del adolescente por poder
llevar a cabo ahora aquello a lo que habìa tenido que renunciar cuando
era un infante.

El adolescente podrà sentirse culpable al desear partir de casa y


separarse de los progenitores, anhela ademàs su autonomìa econòmica
y el progreso profesional. La madurez sexual del cuerpo y la fortaleza
le impulsan a buscar nuevas batallas y nuevas metas. De modo que es
preciso re-elaborar la separaciòn del hogar, la integraciòn al nuevo
cuerpo, la construcciòn de nuevos enlaces afectivos, nuevos contactos
sociales, apartir de una revoluciòn en el mundo del lenguaje.

112
La implementaciòn del cuerpo como elecciòn de un modelo social de
comunicaciòn ha sido motivo de investigaciòn històrica en muchas
èpocas de la humanidad. De modo similar se habìa incrementado la
persecusiòn (a veces criminalizada por las ideologìas dominantes), el
castigo, las amenzas y la muerte en la Edad Media o en microculturas
multiètnicas muy especìficas.82

Deleuze y Guattari postulan desde la especulaciòn filosòfica del


cuerpo esquizofrènico, en cuanto “cuerpo sin òrganos”, que es preciso
que este pueda liberarse del despotismo del significante del Nombre
del Padre. Pero terminan argumentando una retòrica de la liberaciòn
clìnicamente no abordable.83

De hecho, el cuerpo constituye una manifestaciòn de identidad social


que el yo reconoce como reconocimiento parlante del mundo
semàntico y hermenèutico, hacia el hallazgo de nuevos lenguajes
posibles, hacia la revelaciòn de nuevos conocimientos.

82 Para ampliar este tema Michel Foucault ha escrito el texto “Vigilar y castigar” (1975) Ed. S. XXI. Donde revela las
atrocidades perpetradas por las ideologìas a los sujetos en otras èpocas.
83 Deleuze G. y Guattari F. (1975) L'antiedipo. Capitalismo e Schizofrenia. Ed. Einaudi. Turìn.

113
114
BREAKDOWN Y BREAKTHROUGH:
CONTRASTES EVOLUTIVOS84

“Donde estaba el ello el yo debe advenir”. S. Freud.

El psicoanálisis explica que el infante llega al mundo totalmente


indefenso y no està preparado para sobrevivir por sì mismo. Se trata
de una impotencia psìquica y fìsica que no le permite defenderse con
respecto a los peligros externos, no està en capacidad de movilizarse o
de expresarse adecuadamente, se presenta totalmente dependiente de
quienes lo rodean. La estructuraciòn de la dinàmica psìquica va
construyèndose con el transcurso de los años gracias a la inter-relaciòn
con los demàs, es allì donde se enraìza el deseo por el conocimiento
del mundo exterior con base en las necesidades primarias donde el
adulto se instaura como intermediario entre el mundo infantil y la
realidad externa: Representa el inicio del camino hacia el hallazgo de
lo desconocido.

Prevalece entonces, determinada interdependencia entre el infante y la


madre que transmite el nivel del amor por la vida y por la
investigaciòn del ambiente externo, se trata de las primeras
experiencias de intersubjetividad y de aprendizaje. El primer “objeto”
de interès es el cuerpo de la madre (objeto vital que nutre), luego, con
la teorìa de la dinàmica psìquica, tienen lugar los modelos de
identificaciòn. Cada aprendizaje se realiza de una manera dolorosa,
todo lo nuevo despierta un nivel variable de displacer (lo desconocido
sorprende), en estas fases de alta sensibilidad comienza la actitud de
las preguntas, por què, por què, y de acuerdo con las respuestas de la
madre (del padre u otros) podràn engendrarse los primeros tabùes.

Este esquema de aprendizaje es trasladado a la instituciòn escolar


donde la representaciòn de la figura del profesor transmite (en el
mejor de los casos), el deseo por el conocimiento, se comienza a
84 Breakdown: indica ruptura, agotamiento, derrumbarse, colapso. Breakthrough: significa progreso, conquista,
mejorìa y resoluciòn.

115
reconocer aquel universo de las normas, los lìmites, la socialidad, el
compañerismo bajo el punto de vista pedagògico, el aprendizaje
constituye el propòsito fundamental para la evoluciòn psìquica e
intelectual en cada sujeto.85

Los insucesos transitorios provocan fenòmenos de inhibiciòn


intelectual y afectiva, las dificultades en los procesos pedagògicos
dependen en gran medida de las condiciones subjetivas de percepciòn,
de relacionalidad, del modo en el cual se asumen los cambios en el
nuevo pensar hipotètico-deductivo. El proyecto de la separaciòn con
respecto a los progenitores, la influencia hormonal, buscan establecer
el propòsito esencial de la propia identidad. El criterio determinante
de conquistar la autonomìa constituye el mejor ejemplo que puede
testimoniar cada aprendizaje segùn los niveles de conflictividad y de
afectividad contrastantes entre sì.

Los recursos psìquicos imprescindibles para percibir los puntos de


breakdown (ruptura) tienen que ver con la proyecciòn de las
idealizaciones. En torno a èstas el adolescente se ha familiarizado con las
decepciones, con la necesidad expresa o no de ser reconocido, como si los
otros representaran la funciòn de espejo (reasegurante). Algunas de las
decisiones acadèmicas han sido elegidas por los progenitores, o con base
en las aspiraciones de estos y no por decisiòn del adolescente.86

La adolescencia representa la voluntad de ser polis, es decir, un lugar


psìquico de fundaciòn de nuevos elementos, pero plantea ademàs la
voluntad de ser agorà, o sea un lugar de intercambio, de diàlogo
(dialèctica) y elaboraciòn (constructiva).

Adolescencia = Polis + Agorà


Criterios Fundaciòn Diàlogo
existenciales Construcciòn Intercambio
inaugural Proyecciòn

85 Ferruzza E. (2015) Psicoanalisi: Adolescentia, Scuola. I passaggi della crescita. Congreso Nazionale di
Psicologia e Scuola. Padova
86 Nicolò A. M. (2022) Entre Breakdown y Breakthrough. Rupturas evolutivas y exordio psicòtico. S. P. I. Rev. P. y
A. Milùn.

116
De acuerdo con la teorìa de los grupos de L. Ancona la estructura de
la dinàmica psìquica ha de investigarse sea bajo la òrbita sintomàtica o
no, bajo tres niveles de importancia estratègica o matrices de trabajo:

1. Desde el punto de vista del conocimiento.


2. Desde el punto de vista de las transformaciones.
3. Desde el punto de vista de la pertenencia al grupo.

Estos tres niveles de estudio se caracterizan por la complejidad en


cuanto comùn denominador desde modelos diferentes del
conocimiento epistèmico, los procesos dinàmicos preconcientes y los
modelos de investigaciòn que permiten individualizar las acciones del
sujeto en el grupo.87 La observaciòn de las problemàticas sociales del
adolescente frente a la conflictividad de caràcter interno ha de ser
elaborada con base en nuevas prospectivas a la luz de novedosas
hipòtesis, con significados originales para metabolizar cada elemento
percibido en las dimensiones social, personal y grupal.

La paradoja radical frente a la cual se halla circunscrita la experiencia


adolescencial merece una explicación pasado-presente que tenga en
cuenta el alter-ego del anàlisis, aquello que se ha denominado la
“puerta abierta” del breakthrough que permite implementar una serie
de condiciones destinadas a la negociaciòn con los “puntos oscuros”
no reconocidos, con aquellos reconocidos, para delimitar un campo de
acciòn, un Ideal del yo personalizado de libertad epistémica.

A partir de la òptica dinàmica es posible poner en discusiòn algunos


de los axiomas bàsicos de las familias en la sociedad y en las
instituciones. Las bases teòrico-clìnicas desempeñan el trabajo
primordial del anàlisis adolescencial pero cuando comienzan a ser
muy frecuentes los casos excepcionales hay que cuestionarse sobre la
necesidad de implementar nuevas tècnicas y otras metodologìas màs
aptas a la situaciòn crìtica de cada sujeto.

87 Leonardo Ancona es un emèrito psiquiatra de la Universidad Catòlica de Roma. Ver su texto Complessità e gruppi.
(1999). Rivista Gruppi. Roma.

117
La inversiòn energètica en el proprio funcionamiento psìquico, en
cuanto dispositivo terapèutico organizado de acuerdo con un modelo
de trabajo basa sus criterios singulares en :

1. Una “eficaz” identificaciòn con el terapèuta.


2. Mediante la construcciòn de una relaciòn empàtica.
3. Con el anàlisis del proceso de individuaciòn/separaciòn.
4. Las relaciones entre el superyò, el ello, el yo y el mundo exterior.
5. Los mecanismos defensivos y de sobreidentificaciòn.
6. La importancia del contexto familiar.
7. El descubrimeinto de un nuevo lenguaje y de un cuerpo sexualizado.
8. El aprendizaje en el uso del lenguaje, proprio y el de los otros
(significantes y representaciones).

El falso sì y el “como si”

La participaciòn del adolescente en la vida social demuestra su nivel


de intuiciòn, empatìa y conocimiento de sì mismo. Es asì que el
acceso a un nuevo mundo de lenguaje le conduce a la formulaciòn de
ideas y pensamientos originales. Se ha descubierto, por otra parte, que
una gran parte de los jòvenes experimenta fuertes tendencias
autoculpabilizantes de caràcter destructivo que revelan la modalidad
de investimento que los progenitores han realizado sobre la educaciòn
de los hijos.

El efecto de esta tendencia alimenta la dinàmica interna de varios


estados depresivos, dificultades para elaborar el luto por la infancia,
que desplazados del mundo adulto a los hijos alimentan “heridas” y
sentimientos humillantes y de inadecuaciòn.

El nivel de escucha por parte del terapeuta crea una dimensiòn de


confianza y ubica al adolescente en la posiciòn en que la atenciòn del
otro lo confronta con su nivel de responsabilidad hacia sì mismo,
entre aceptaciòn de los lìmites y bùsqueda de posibilidades de cambio.
En el uso del lenguaje, un testudio de gran actualidad confronta dos
conceptualizaciones de anàlisis, a saber, el falso sì de D. Winnicott y

118
el como si de H. Deutsch para la comprensiòn de algunos estados
lìmite en el adolescente. La homologaciòn de estas dos expresiones y
el uso contemporàneo del funcionamiento de un falso sì recapitulan la
necesidad de señalar, tambièn desde el punto de vista evolutivo, al
igual que los estados del como sì, la insistencia de elementos
potencialmente nocivos para el progreso del anàlisis.88

La lucha por la integraciòn de una nueva personalidad màs adulta y


menos infantil permite reconocer motivaciones màs profundas y el
tomar conciencia de las posibles interferencias de estas en la
cosmovisiòn (Weltanschaung) de las relaciones humanas. Representa
una verdadera empresa poder discernir el significado de las reales
motivaciones a partir de:

1. La capacidad de sublimaciòn (investimento).


2. La neutralizaciòn de la carga pulsional.
3. Las recaìdas en la relaciòn transferencial (nivel de confianza o franca
confidencialidad).
4. La visiòn del mundo y de la vida.
5. La evoluciòn del ideal del yo, del yo y del superyò.
6. El interès real por el saber y por la verdad.89

88 Winnicott D. ( 1996) Esplorazioni psicoanalitiche. Ed. R. C. Roma


89 Senise T. L. (2005) Gli esami non finiscono mai. Il ruolo terapèutico. Rev. Di Psy. 2. -Zapparoli G. C. (1996)
Tomas Senise. Rivista di Psicoanalisi. 42. -Sala A. (1998-99) La psicoterapia di individuazione dell'adolescente
nell'opera di Tommaso Senise. Università degli Studi di Torino. Turìn..

119
120
LOS OTROS:
BASE ESTRUCTURAL DEL ADOLESCENTE

“Aquello que ha sido abolido dentro de nosotros,


retorna afuera de nosotros” S. Freud

La teorìa psicoanalìtica contemporànea se caracteriza por el


desempeño fundamental del otro en la estructuraciòn de la propia
identidad, de la propia personalidad y de la visiòn del futuro. En
primer lugar se argumentò la teorìa del sujeto de lo inconciente que
incluye temas cruciales como el deseo, el vacìo del ser, la percepciòn
de la verdad, el sentido de la negatividad y la ambivalencia de la
pulsiòn de muerte, del gran Otro, y del caràcter superindividual del
orden simbòlico.90

El otro constituye parte integrante de nuestro yo como mundo


genealògico de representaciones. Es en este sentido que la segunda
fase de la obra lacaniana se constituye como herencia, ademàs,
legìtima, de una tradiciòn muy discutible que desde Sade pasa al
Freud de la pulsiòn de muerte y del Màs allà del principio del placer
hasta llegar a G. Bataille y J. P. Sartre.

De acuerdo con esta segunda herencia teòrica el valor de lo real es


considerado excèntrico e irreductible frente al orden normativo de lo
simbòlico, frente a la idea del goce como exceso indomable y anti-
dialèctico, traumatizante, inasimilable al significante que implica la
complicidad de la participaciòn del Uno frente a la substancia
placentera del Otro. Habrìa que redimensionar radicalmente la
experiencia acerca de lo verdadero -su simplicaciòn-, “el surgir de la
dimensiòn asemàntica de la letra y del caràcter tempestivo sin
còdigos de 'lalingua'”.

Entre estos factores existen puntos de conjunciones y disyunciones


90 Se trata de temàticas que J. Lacan heredò de la lectura Kojèviana de Hegel en la primera fase de su pensamiento.

121
donde algunos defienden la dimensiòn absoluta del goce Uno en
contra del sujeto comprendido como “ausencia del ser” y deseo. Otros
autores sostienen que la cuestiòn irresuelta entre deseo y goce, entre el
Otro y el Uno, entre necesidad y contingencia es de primordial
importancia.91 En las fases adolescenciales el psicoanálisis busca
“anudar” lo real de la pulsiòn y del goce a la instancia del deseo. Se
tratarìa en ultimo tèrmino de asumir la màxima responsabilidad para
poder lograr diferenciarse de la pulsionalidad arcaica y
autodestructiva: la responsabilidad habrà de consistir en convertir la
pulsiòn en el orden ètico del deseo en modo resuelto.

Lo que està en juego es el descubrimiento del deseo del Otro. El


acercarse al Otro significa un esfuerzo por saber reconocer los propios
lìmites y los propios alcances de significaciòn. El deseo y el deseo del
Otro pueden conjugarse en el esfuerzo por anudar los puntos crìticos
del sentimiento de vacìo -singular-, para comenzar a sublimar los
factores “ciegos” de la propia agresiòn represada, para comenzar a
integrar la necesidad de proyectarse a lo desconocido del mundo
externo, para dar forma y realizaciòn a la autonomìa del uso del
lenguaje en tèrminos de reconocimiento segùn una comunidad
lingüìstica de afecto y hostilidad.92

Es indispensable aclarar que el contacto social no relaciona dos


“sujetos” entre sì, no es una relaciòn intersubjetiva sino que se trata
de un cierto tipo de implicaciones (factores comunicativos y de
integraciòn), entre elementos de un sujeto y algunos elementosdel
Otro sujeto.

Sujeto 1: Adolescente → Implicaciòn de elementos → Sujeto 2: El Otro


Agente del discurso comunicativos, de integraciòn, Producciòn de la relaciòn
bùsqueda de lo verdadero en el intersubjetiva con los otros.
discurso compartido.

El Otro como lugar imaginario determina nuestra constituciòn yoica

91 Lacan J. (1972-73) Seminario XX. Ed. Paidòs. Buenos Aires.


92 Para seguir las teorìas contemporàneas del psicoanálisis: Recalcati M. (2023) Jacques Lacan. Soggetto, Storia,
Godimento, Desiderio, Altro, Legge. Ed. Feltrinelli. Milàn.

122
de acuerdo con la hipòtesis psicoanalìtica el adolescente ha sido
enriquecido con una historia-propia-infantil hacia el hallazgo del
mundo externo incluidos los demàs sujetos. La actividad de la
elaboraciòn entre las instancias psìquicas requiere, en especial, de la
intensidad con la cual tiene lugar el àmbito de las relaciones del sujeto
con el otro y con el Otro.

De hecho, el acento ha sido situado sobre el lugar y sobre las


funciones de aquellos en relaciòn con los cuales se constituye el deseo
del infante: figura de representaciòn materna, figura de representaciòn
paterna o en una direccionalidad horizantal de rivalidad, competencia
como lo es la representaciòn “fraternal” de los hermanos y hermanas.

Mediante procesos que tienen que ver con la imagen del Otro es
preciso percibir la superposiciòn entre los diversos registros, el yo del
infante absorbe una parte del afecto especular de los adultos mediante
la identificaciòn imaginaria, lugar etiològico tanto del odio como del
amor, en donde se observa una dimensiòn del Otro que va
disminuyendo paulatinamente, las diferencias de alteridad, una ley
psìquica expone que en una relaciòn duradera los componentes
tienden a parecerse cada dìa màs.

El “adultoscente”93

Bajo el caràcter ambiguo de la adolescencia frente al adulto existe otra


dimensiòn de la alteridad que generalmente no se asume. Un Otro que
no es alguien “similar” y que se reconoce con la O mayùscula, una
grande “O” para distinguirla del “objeto imaginario”, del pequeño
otro. Màs allà de las identificaciones imaginarias -especulares-, el
sujeto es determinado por un esquema radicalmente anterior y externo
al mismo yo, y de lo cual depende, aunque si cree de governarles. La
problemàtica de la teorìa edìpica cumple la funciòn de introducirnos a
la comprensiòn de lo que pueda significar el Otro. A partir del modelo
de lo imaginario es factible pensar la representaciòn figuracional del

93 Vocablo adecuado por El Webster's American Dictionary.

123
Padre como series de formas derivadas acerca de la imagen de un
“Padre” bondadoso o de un Padre castigador, podrà ser confundido
con el otro de la rivalidad afectiva.94

La posible evocaciòn del Otro en la adolescencia impide la confusiòn


entre las generaciones, impide la prolongaciòn al infinito de la
complicidad afectiva entre el infante y la madre. La importancia del
discurso de la madre y de sus mùltiples derivaciones indica que la
propuesta de la alteridad encarna, en cuanto objeto primordialmente
perdido, el sentido de la alteridad radical. Se ha designado
teòricamente el concepto de cosa como aquello que es siempre
inaprehensible, es en esta direcciòn que la necesidad de los otros ha de
concebirse de acuerdo con la ley que nos separa, es este “goce”
prohibido lo que ha establecido que cada uno represente un lugar
especìfico y no otro:

Sujeto→ Eros y pulsiones de vida → Nos acerca → Otro: Significante del goce prohibido
Leyes y pulsiòn de muerte Nos aleja Otros: Significante de castigo, sensura

El adolescente para poder relacionarse ha de confrontarse primero


con su proprio deseo, con las exigencias del otro, con las perspectivas
-latentes- del deseo del Otro (sus intereses y caraterìsticas). 95 La
substancia misma de este deseo constituye la razòn primordial de la
angustia, es pràcticamente viable afirmar que el afecto de la angustia
constituye una de las problemàticas que brindan acceso directo a la
apertura con el mundo de los otros.

Yo → Sentido de comunicabilidad → El mundo de → Re-construcciòn del yo


Lenguaje, empatìa, deseo, angustia los otros Nuevo sujeto, re-organiza-
afecto, Ley, ambivalencia, realidad ciòn psìquica. recons-
postedìpica, figuras del padre y madre trucciòn yoica.

Aquello que constituye el nuevo sujeto es el diàlogo intermediario


entre el valor del deseo y el valor de la Ley. Mediante el mundo del
lenguaje el adolescente logra adquirir los instrumentos necesarios para
acceder a la alteridad, al mundo de los otros, donde el otro es posible
94 Novelletto, A. (2001) Le figure della violenza. Ed. Borla. Milàn.
95 Para estudiar este argumento: Lacan J. (1962-63) L'angoisse. Semimario XX. Ed. Paidòs. Buenos Aires.

124
que se confunda con el orden del lenguaje. Es en el lenguaje que se
codifican los signos familiares, se diferencian los gèneros, se
explicitan las diferencias generacionales, y es con los otros del
lenguaje que el sujeto tratarà un lugar psìquico adecuado para sì
mismo. Buscarà renovarse en cuanto ningùn significante basta por sì
mismo para definir sus transformaciones.

El adolescente espera que los otros alcancen a comprender con su


proprio esfuerzo comunicativo las expresiones de un razonamiento
“no adulto”, calificado como absurdo o agresivo. A pesar de esto, las
concepciones acerca del otro como orden del lenguaje se
esquematizan con las concepciones acerca de la problemàtica edìpica
liberando esta ùltima de todo elemento imaginario. La relaciòn de la
adolescencia con el Nombre del Padre indica la articulaciòn con el
significante del otro como lugar factible de la Ley.

El psicoanàlisis es llamado a reconocer el mundo del otro, el discurso


de lo inconciente, por ejemplo, segùn R. Chemama no ha de ser
configurado por unos contenidos no conocidos al sujeto mismo del
lenguaje sino como un contenido “transindividual”, es decir, como un
discurso referido al otro. En el doble sentido del caso genitivo, es del
otro que se trata en aquello que dice el sujeto, tal vez sin ser conciente
de ello.96 Pero tambièn es a partir del otro que èl habla y desea, el
deseo del sujeto corresponde asì, en especìfico, al deseo del Otro.

El Otro en el adolescente no corresponde con lo extraño, lo extranjero,


lo desconocido, estructuralmente constituye aquello de lo cual y a
partir de lo cual se re-organiza la dinàmica psìquica, un nuevo lugar
donde un discurso articulado insiste -aunque si no siempre se presenta
articulable-.

96 Chemama R., y Vandermesch B. (1998) Dictionaire de la psychanalyse. Ed. Gremeese. Roma.

125
126
NO SE TRATA DE UN SEGUNDO NACIMIENTO

La muerte de las fantasìas infantiles

En algunos textos de psicologìa en idioma francès, en los años


noventa, se razonaba el argumento adolescencial en cuanto un
segundo nacimiento en tèrminos de nuevos contactos con la sociedad.
Sin embargo, se trata es de una re-construcciòn a partir de una
edificaciòn afectiva en donde las bases y algunas de sus columnas ya
se encuentran en un estado muy avanzado. La idea metafòrica de un
nuevo nacimiento, en cambio, remite a un comenzar desde cero, sin
algùn presupuesto, sin bases psìquicas, y en especial, sin una
estructuraciòn de base para alcanzar a llegar a la pubertad.

Evidentemente, la adolescencia no representa totalmente la “muerte de


la infancia” sino una re-elaboraciòn de los contenidos adquiridos
durante estas fases anteriores. Es asì que luego de la pubertad se
accede a un tiempo de contrastaciòn entre valores pertenecientes al
mundo de la adolescencia, como la singular relaciòn con el cuerpo
(frustrada o no, sexualizada o no), el nivel de la tolerancia con la
propia agresividad (manifiesta o represa), la variabilidad de la
comunicaciòn con sujetos que no pertenecen al àmbito parental, la
interiorizaciòn de los deseos, afectos, profesiòn, prospectivas, entre
otros.97

Una visiòn que se focalice sòlo en el àrea de los sìntomas


adolescenciales perseguirà alcanzar los fenòmenos màs nucleares y
sensibles al tratamiento psicològico, a saber, el problema del suicidio,
el uso y abuso de psicoactivos, el fracaso escolar, el embarazo precoz,
la delincuencia minoril, etc. Hemos de advertir que estos temas no
definen y no delimitan el campo investigativo de la adolescencia
porque pertenecen ademàs al contexto de los adultos, si nos referimos
por ejemplo al suicidio, no es posible reducirlo a un problema del
97 Dolto, F. (1990) La causa de los adolescentes. Ed. Seix Barral. Barcelona

127
adolescente, las estadìsticas demuestran que el nùmero es mucho
mayor en la poblaciòn adulta y dependen del gènero, del contexto, de
la època. El anàlisis psicopatològico involucra una gran cantidad de
variables de acuerdo con un modelo de sociedad, con la calidad de las
relaciones humanas y al principio primordial de la salud mental.

Otro de los factores que se explican a partir de las coordenadas


adolescenciales es la “hostilidad narcisista” que no corresponde sòlo
al objeck seeking sino que se extiende màs allà en cuanto de-construye
el yo hasta ahora conformado por los mismos factores que destruyen
la relaciòn con los objetos. Podemos aludir a la “hostilidad narcisista”
del adolescente como al resultado de una agresividad transformada al
servicio de las energìas de la imagen especular.98

H. Kohut precisa tres vìas de anàlisis en el trabajo con la adolescencia


de acuerdo a la singularidad subjetiva:

1. Necesidad de sentirse reflejado y aceptado: se refiere a la bùsqueda por


encontrar alguien que le refleje en su caràcter con respuestas de empatìa
especular.
2. Necesidad de fusiòn con la grandiosidad, la fuerza y la calma, en donde el
yo pueda hacerse admirar por parte de los otros.
3. La necesidad de encontrar una similitud sustancial de acuerdo con la
posibilidad de hallar apoyo en la presencia de alguien con capacidad para
comprenderle, y de este modo sentirse apreciado.

La conquista de los ideales, el fortalecerse de las capacidades, la


estructuraciòn de las funciones del yo, la identificaciòn especular, la
maduraciòn adecuada de la dinàmica intrapsìquica en relaciòn con el
mundo exterior, el reconocimiento de la alteridad (el valor de los
otros), la percepciòn sublimante del narcisismo primario sobre una
profesiòn y sobre los afectos objetales, buscar el equilibrio en
tèrminos de autorealizaciòn y cohesiòn interna, integrar las
motivaciones hacia unos propòsitos organizados, son algunos de los
puntos centrales en el trayecto hacia la realidad adulta que implicarìa

98 Tema elaborado ademàs por: Kohut H. (1971) Narcisismo e analisi del Sè. Ed. Boringhieri. Milàn.

128
obtener un nivel de responsabilidad con las propias decisiones y
actitudes psicosociales.

Cuando predomina un nùmero excesivo de heridas afectivas


-infantiles-, es posible que los resentimientos inconcientes, los deseos
de venganza no resueltos y/o negatividades transitorias opaquen la
imagen y el concepto acerca de sì mismo. Podràn vivenciar
circunstancias de pèrdida de la subjetivaciòn, sentimientos de
confusiòn o vacìo existencial, es allì donde se hace preciso afrontar la
fuente de la contradiciòn entre la exigencia de atenciòn y la frialdad
del mundo real, es allì donde se requiere buscar una modalidad de
colaboraciòn psicològica para sacar a relucir el potencial energètico y
creativo que esconde cada adolescente.

Hay que buscar la vìa de la “verdad” dentro del proprio deseo, la


adolescencia exige el reconocimiento de su identidad singular, hay que
nombrar el Ministerio del amor destinado a crear oportunidades que
incluyan criterios de libertad e integraciòn social de las nuevas
voluntades, las semillas que seràn cultivadas y cuyos frutos
enriquecen el ajedrez del futuro colectivo. Es asì que nos dirigimos a
las raìces de las problemàticas y no tanto a los efectos, porque tarde o
temprano la humanidad saldrà de su fase infantil, hacia la evoluciòn
de una ètica prioritaria màs humana.

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