Enfermedad Cerebrovascular Isquémica: Epidemiología
Enfermedad Cerebrovascular Isquémica: Epidemiología
El ataque cerebrovascular (ACV) es un déficit neu- o Herencia: CADASIL*, gen PDE4D, factor V
rológico súbito, casi siempre focal, causado por alte- de Leiden y otras trombofilias genéticas, an-
raciones de la circulación sanguínea cerebral. La de- tecedentes de enfermedad vascular en fami-
nominación “ataque cerebral” indica la gravedad de la liares jóvenes.
enfermedad y enfatiza la necesidad del rápido diag- • Modificables:
nóstico y tratamiento. • HTA: el riesgo aumenta cinco veces. Reducciones
moderadas de la presión sistólica o diastólica dan
Existen dos tipos de ACV: por resultado una disminución pronunciada de la
• Isquémico o infarto cerebral. incidencia de ACV, incluso en los ancianos.
• Hemorrágico: incluye los hematomas intraparen- • Tabaquismo: el riesgo aumenta cuatro veces.
quimatosos y la hemorragia subaracnoidea. • Diabetes (DBT): el riesgo aumenta dos a tres ve-
ces.
Epidemiología • Dislipidemia: el impacto de este factor en la en-
fermedad CV probablemente es menor del que se
Las enfermedades cerebrovasculares (CV) son la observa en la enfermedad coronaria.
segunda causa de muerte a nivel mundial (OMS), la • Alcoholismo: el consumo excesivo de alcohol se
causa más común de muerte por enfermedad neuroló- asocia con HTA y aumenta el riesgo de enferme-
gica, la primera causa de discapacidad severa en los dad CV hemorrágica. El consumo moderado pare-
adultos y está dentro de los principales diagnósticos ce disminuir la frecuencia de enfermedad CV is-
de egreso en los pacientes trasladados de los hospita- quémica.
les a los centros de rehabilitación. La mortalidad pro- • Enfermedad cardíaca potencialmente embolígena:
vocada por la enfermedad se aproxima al 30% en el cardiopatía isquémica, enfermedad valvular, fibri-
primer año y al 12% por año en los siguientes. En las lación auricular e insuficiencia cardíaca, entre otros
últimas tres décadas, se observó una constante decli- trastornos.
nación en el número de muertes por ACV en países • Enfermedad vascular (coronaria, aorta o vasculopa-
con ingresos medios y altos, en los cuales es la tercera tía periférica) previa: aumenta el riesgo de ACV.
o cuarta causa de muerte. Esto se debe, sin duda, al • Hormonoterapia: estrógenos y progestágenos.
mejor control de los factores de riesgo, en especial la • Consumo de estimulantes: cocaína, anfetamina,
hipertensión arterial (HTA). marihuana.
• Síndrome metabólico (ADENDA 2.1).
El ACV ocasiona, además, un elevado “costo hu-
• Síndrome de apneas obstructivas del sueño.
mano”. Una tercera parte de los sobrevivientes requie-
• Otros factores: hemorreológicos (hematocrito y
ren asistencia para las actividades de la vida diaria o
fibrinógeno elevados), estados protrombóticos, fo-
para su cuidado personal. El 16% de los pacientes
ramen oval permeable, hiperhomocisteinemia, in-
permanecen hospitalizados por un período prolonga-
fecciones (C. pneumoniae, H. pylori, etc.), enfer-
do, el 20% necesitan asistencia para caminar y el 70%
medad de Fabry, etcétera.
no pueden regresar a su trabajo anterior.
Para calcular en forma relativamente sencilla el
Factores de riesgo riesgo de ACV según algunos factores de riesgo, se
En forma similar a lo que ocurre en la cardiopatía puede utilizar el SRAT (ADENDA 2.2).
isquémica, algunos factores preexistentes aumentan el * Cerebral Autosomal-Dominant Arteriopathy with
riesgo de sufrir un ACV. Estas condiciones se deno- Subcortical Infarcts and Leukoencephalopathy.
minan factores de riesgo vascular.
Fisiopatología
• No modificables:
o Edad avanzada: se duplica cada 10 años des- Los mecanismos básicos de la isquemia cerebral
pués de los 55 años. son los siguientes:
o Sexo: son algo más frecuentes en los varo-
nes. • La trombosis vascular in situ, que da por resultado
o Raza/etnia: más frecuente en los afroameri- la reducción de la luz del vaso y la limitación del
canos y los habitantes del este europeo. flujo.
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• La fragmentación y el desprendimiento de un representa la oportunidad para el tratamiento específi-
trombo en el corazón o en un vaso que lleva a la co de la isquemia cerebral y se denomina “ventana
oclusión distal de un vaso cerebral (embolia). terapéutica” (Figura 2.1).
Mediante uno de estos mecanismos se produce la Autorregulación cerebrovascular
reducción del flujo sanguíneo cerebral (FSC), que al
alcanzar niveles críticos provoca un infarto cerebral Es un mecanismo fisiológico que permite mantener
en el territorio afectado. constante el FSC durante los cambios en la tensión
arterial (TA). El rango aproximado de regulación
Penumbra isquémica normal es de 50 mm Hg -150 mm Hg de tensión arte-
rial media (TAM). Por debajo o por encima de estos
Es el área cerebral amenazada con un flujo sanguí- rangos, la autorregulación se pierde y el FSC acom-
neo menor del 50% del normal, que rodea el área cen- paña a los cambios de TAM. La HTA crónica está
tral del infarto donde el tejido cerebral ya ha sufrido la asociada con una desviación hacia la derecha de la
muerte. La posibilidad de preservar esta zona de tejido curva de autorregulación. La autorregulación es defi-
viable, que puede progresar al daño irreversible, cons- ciente inmediatamente después del ACV y el tejido
tituye la esencia del tratamiento temprano de los ACV cerebral isquémico depende en forma directa del flujo
isquémicos agudos. El período desde el daño inicial colateral circundante.
hasta la evolución a la muerte del área de penumbra
Figura 2.1 Esquema sobre la penumbra isquémica y el núcleo (core) del infarto —mismatch—.
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Figura 2.2 Mecanismos más frecuentes de los ataques cerebrovasculares isquémicos.
Enfermedad de los pequeños vasos e infartos lacu- de pequeño calibre, consistente en la lipohialinosis y
nares la degeneración fibrinoide. Estos cambios provocan la
oclusión de las arterias, lo cual determina isquemias
Los infartos lacunares son lesiones de 1 mm a 20 lacunares, o su rotura, que causa las hemorragias in-
mm de diámetro localizadas en los ganglios basales, tracerebrales. También pueden producirse oclusiones
la cápsula interna, la corona radiada, la protuberancia a partir de lesiones de los vasos grandes y medianos,
y el cerebelo (Figura 2.3). Se asocian con HTA y como los ateromas en la ACM, por vasculitis, y en un
DBT. El mecanismo fisiopatológico subyacente es la porcentaje bajo por embolias.
desorganización estructural segmentaria de las arterias
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Cardioembolias a-b), el infarto de miocardio —tanto en su etapa aguda
como en los casos de secuelas discinéticas—, la insu-
Son más frecuentes en las personas menores de 40 ficiencia cardíaca congestiva y la enfermedad valvular
años y en las mayores de 70 años. Suelen causar is- mitral y aórtica. Las malformaciones congénitas (co-
quemias corticales, aunque el 16%-22% de las isque- municaciones de derecha a izquierda, malformaciones
mias son subcorticales, y el 8% lacunares. Se produ- valvulares, etc.) son la causa más frecuente en edad
cen en pacientes con alteraciones cardíacas con poten- pediátrica. En el adulto joven, se describen como
cial para inducir el desprendimiento de fragmentos fuente de embolias el prolapso de la válvula mitral, el
embólicos. Las causas más frecuentes son la fibrila- foramen oval permeable y el aneurisma del septo in-
ción auricular en los mayores de 65 años (Figura 2.4 teratrial.
Figura 2.4 a RM (axial/difusión, DWI). Se observa una lesión con señal hiperintensa (restricción de la difu-
sión) correspondiente a un infarto en etapa aguda-subaguda en parte del territorio superficial de la arteria cere-
bral media derecha. b RM (axial T2 eco del gradiente; GRE: gradient-echo) que evidencia una imagen redon-
deada con señal hipointensa en proyección del segmento M1 de la arteria cerebral media derecha (efecto “flore-
cimiento”), compatible con un émbolo de origen cardíaco impactado en el vaso (flecha). Paciente con fibrila-
ción auricular.
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lopatía y aumento de las proteínas en el líquido ce- Disección arterial
falorraquídeo. Característicamente no hay compro-
miso sistémico. La disección arterial implica un desgarro del en-
dotelio con irrupción de la sangre en la pared arte-
rial y formación de un hematoma intramural. El
compromiso de las arterias del cuello es una causa
frecuente de ACV en adultos jóvenes, con una pre-
valencia de hasta el 20% en esta población. Puede
ser secundaria a traumatismos, rotación o hiperex-
tensión del cuello, o espontánea en relación con
placas ateroscleróticas, redundancias de las arterias,
bucle (coiling, loop), acodamiento (kinking), enfer-
medades del tejido conectivo, síndrome de Marfan,
homocistinuria, consumo de anticonceptivos orales,
displasia fibromuscular, etc.
Se localiza más frecuentemente en la ACI al ni-
vel del cuello, 1 cm a 2,5 cm por encima de la bi-
furcación hasta la base del cráneo (Figura 2.6). La
disección de la ACI intracraneal es mucho menos
común y suele producirse por un traumatismo. La
arteria vertebral extracraneal está en el segundo
lugar en frecuencia, en particular en la entrada en la
duramadre. La disección puede embolizar distal-
mente, generar una estenosis total o parcial del vaso
o provocar dilataciones aneurismáticas. El proceso
puede resolverse por completo con la recanalización
total del vaso (ADENDA 2.4).
Figura 2.5 Angiografía digital (carótida derecha,
perfil). Las flechas marcan múltiples estenosis seg-
mentarias y en tándem en arterias frontopolares y
calloso-marginales, entre otras en un paciente con
vasculitis del sistema nervioso central (Gentileza
Dra. Cristina Zurrú).
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Trombosis venosa cerebral cerebral difuso y un realce intenso del tentorio con
el contraste (por estasis y colaterales venosas). Los
Suele presentarse con síntomas y signos de hi- infartos venosos son corticosubcorticales, poco de-
pertensión intracraneal, como cefalea, vómitos y finidos (no se corresponden con un territorio arte-
deterioro del sensorio, además de crisis epilépticas rial) y, en ocasiones, son multifocales.
y déficit neurológico focal, que aparecen en forma
progresiva en días a semanas. En la trombosis del
seno cavernoso, se observa quemosis, ptosis, prop-
tosis y diplopía (nervios craneales comprometidos:
II, III, IV, VI y V 1 [Figura 2.7]). En ocasiones, las
manifestaciones pueden ser bilaterales.
Los factores predisponentes más frecuentes son
embarazo y puerperio, anticonceptivos orales, tu-
mores malignos (sobre todo linfomas y leucemias),
enfermedades del tejido conectivo, trastornos hema-
tológicos y de la coagulación, deshidratación inten-
sa e infecciones sistémicas.
En la tomografía computarizada (TC) se puede
identificar un trombo fresco en la luz venosa, y en
las trombosis del seno sagital superior es típico el
signo “delta vacío” (zona triangular de realce —por Figura 2.7 Paciente que presenta proptosis, quemo-
el contraste— que rodea una zona hipodensa: trom- sis y exoftalmía. Dx: infiltración tumoral y trombo-
bo que no toma el contraste). En la resonancia mag- sis secundaria del seno cavernoso izquierdo.
nética (RM) se pueden observar los trombos dentro
de los senos venosos (Figura 2.8). Son típicos los
infartos hemorrágicos y no hemorrágicos, el edema
Figura 2.8 RM (sagital T1). Hiperintensidad espontánea correspondiente a trombosis venosa del tercio poste-
rior del seno longitudinal superior (flecha).
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De causa desconocida local de la placa con embolia arterio-arterial u oclu-
sión). Los síntomas neurológicos suelen ser el resul-
En estos casos, pese a realizar los estudios com- tado del desprendimiento de émbolos. La emboliza-
plementarios, no se logra establecer la causa del ción de la arteria central de la retina o uno de sus
ACV isquémico. ramos principales puede causar ceguera monocular
transitoria (amaurosis fugaz) o infartos retinianos.
Cuadro clínico
Los síntomas hemisféricos cerebrales son difíci-
Los ACV isquémicos pueden, además, clasifi-
les de distinguir de los originados en la ACM. Típi-
carse según la evolución temporal de los síntomas:
camente, los pacientes tienen hemiparesia y déficit
• Ataque isquémico transitorio (AIT): déficit neu- sensitivo contralateral. Los trastornos del lenguaje
rológico focal que se resuelve por completo en se encuentran en las lesiones del hemisferio domi-
menos de 1 h, relacionado con isquemia encefá- nante y la anosognosia en las lesiones del hemisfe-
lica o retiniana, y sin evidencia de infarto agudo rio no dominante. También puede observarse dete-
en la RM con secuencia de difusión. Habitual- rioro del sensorio (infartos extensos), desviación de
mente dura menos de 15 min. En los pacientes, la mirada y de la cabeza hacia el lado de la lesión
con déficits neurológicos que duran más de una cerebral, defectos del campo visual y trastornos
hora, hay una mayor probabilidad de observar un autonómicos. En los infartos hemisféricos extensos,
infarto en las neuroimágenes. es habitual el desarrollo de edema cerebral e hiper-
• Déficit neurológico isquémico reversible (ACV tensión intracraneal con agravamiento del déficit
“menor”): déficit neurológico focal que dura más neurológico y del estado de consciencia.
de 24 h y que se resuelve con secuelas mínimas.
• ACV en evolución: el déficit neurológico se
agrava luego del inicio. Esto sucede casi siempre
en las primeras horas y se debería a la progresión
del proceso trombótico subyacente.
• ACV completo: déficit neurológico establecido
sin cambios tempranos después de la evaluación
inicial.
Territorios
La presentación clínica permite, en la mayoría de
los casos, establecer el territorio vascular afectado.
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La oclusión de los ramos perforantes profundos ferior provoca trastornos menos pronunciados, so-
puede originarse por compromiso selectivo de las bre todo si el hemisferio no dominante es el afecta-
arterias lenticuloestriadas externas o como conse- do. Es característica la cuadrantopsia superior, que
cuencia de la oclusión de la ACM en su origen o en puede acompañarse de trastornos visuoespaciales en
algún sector de la porción M1. El déficit neurológi- los infartos del hemisferio no dominante, y afasia de
co es predominantemente motor. Wernicke en las lesiones del hemisferio dominante
por compromiso de la circunvolución temporal su-
La oclusión del tronco superior de la ACM causa perior.
infarto de los lóbulos frontal y parietal, con preser-
vación del lóbulo temporal. El déficit motor y sensi- Las oclusiones de las ramas corticales suelen ser
tivo suele ser menos severo en el miembro inferior. embólicas, si bien también pueden observarse en la
Si el hemisferio dominante es el afectado, se produ- vasculitis y en el vasoespasmo por hemorragia sub-
ce una afasia no fluente. La oclusión del tronco in- aracnoidea.
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distal a la emergencia de las arterias oftálmica y
comunicante posterior. También puede nacer, aun-
que raramente, de la arteria cerebral media. La tría-
da clínica con la que cursa la obstrucción de este
vaso es: hemiparesia, hemihipoestesia y hemianop-
sia homónima contralaterales. Sin embargo, el cua-
dro completo es raro; lo más frecuente corresponde
a un síndrome lacunar con disartria y foco motor
contralateral. Debe descartarse cardioembolia o
patología carotídea, para atribuir la lesión lacunar a
enfermedad de pequeño vaso.
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ocasiona hemiparesia y hemihipoestesia —
sensibilidad propioceptiva profunda consciente—
contralaterales y parálisis de la hemilengua ipsilate-
ral a la lesión (por compromiso de las fibras del XII
nervio). Su combinación con el síndrome de
Wallenberg se denomina síndrome de Babinski-
Nageotte.
El infarto cerebeloso suele ser consecuencia de
la oclusión intracraneal de la arteria vertebral (a
veces, acompañado de infarto dorsolateral del bul-
bo) (Figura 2.13 a-b). Se manifiesta con cefalea,
vértigo y síndrome cerebeloso ipsilateral, acompa-
ñados de déficit de los nervios craneales ipsilatera-
les si se produce compresión del tronco cerebral. La
compresión del cuarto ventrículo por el edema ce-
rebeloso ocasiona hidrocefalia obstructiva (“no co-
municante”).
Arteria basilar
La oclusión de la arteria basilar da por resultado
una variedad de síndromes que dependen de las
ramas y la región del tronco cerebral afectadas. Las
placas de ateroma suelen afectar el tercio proximal
del vaso, mientras que las embolias tienden a alojar-
se en el segmento más distal de la arteria. La oclu-
sión completa de la arteria basilar tiene consecuen-
cias devastadoras debido al compromiso de estruc-
Figura 2.13 a RM (axial T2). Lesión hiperintensa turas críticas del tronco cerebral, en especial, de la
cerebelosa basal derecha, territorio de la arteria ce- protuberancia (Figura 2.14).
rebelosa posteroinferior, rama de la arteria vertebral Los pacientes presentan deterioro del sensorio,
izquierda (flecha). b AngioRM que evidencia trom- déficit motor y sensitivo en los cuatro miembros,
bosis de la arteria vertebral derecha en su nacimien- síndrome cerebeloso y afectación variable de los
to en la arteria subclavia derecha (círculo inferior); nervios craneales. La oclusión del tercio superior de
obsérvese el reflujo en la arteria vertebral derecha la arteria basilar o sus ramas (arterias cerebelosa
en su unión para formar la arteria basilar (círculo superior, cerebral posterior, comunicante posterior,
superior) mesencefálica y ramas paramedianas) da lugar a
isquemia del mesencéfalo, tálamo y región de los
lóbulos temporales y occipitales.
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ción y síndrome de Horner ipsilateral. La oclusión
de la arteria cerebelosa anteroinferior se caracteriza
por vértigos, náuseas, vómitos, nistagmo, acúfe-
nos/sordera, ataxia cerebelosa, síndrome de Horner
y paresia de la mirada conjugada ipsilaterales, e
hipoestesia/anestesia termoalgésica contralateral.
Síndromes lacunares
Los síndromes lacunares se caracterizan por la
falta de compromiso de las funciones cerebrales
superiores como el lenguaje, las praxias y las gno-
Figura 2.14 RM (axial FLAIR). Lesión con señal sias (excepción por infartos lacunares “estratégicos”
hiperintensa (infarto) en calota protuberancial, ver- en el talámo, la cabeza del caudado, etc.). Los sín-
mis cerebeloso y lóbulos occipitales, territorios de- dromes clínicos más frecuentes son hemiparesia
pendiente de las arterias basilar y cerebrales poste- motora pura (sin déficit sensitivo) o hemihipoeste-
riores. Por colapso del IV ventrículo, se observa sia pura, hemiparesia-hemihipoestesia, hemiparesia
hidrocefalia no comunicante con edema periepen- atáxica, hemicorea-hemibalismo y disartria-mano
dimario en las prolongaciones temporales de los torpe. La RM es más sensible que la TC para mos-
ventrículos laterales. Dx: trombosis de la arteria trar estas lesiones, en particular cuando afectan el
basilar. tronco cerebral.
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Figura 2.15 TC sin contraste, que muestra hiper-
densidad en la porción M1 de la arteria cerebral
media izquierda (trombosis) conocida como “signo
de la cerebral media hirperdensa” (flecha).
Figura 2.16 a TC sin contraste en el período agudo que muestra signos tempranos de edema con asimetría de
los surcos corticales (menos pronunciados a la izquierda). b RM (axial/difusión) que evidencia hiperintensidad
en los núcleos caudado y putamen izquierdos (isquemia). Obsérvese la asimetría de los valles silvianos. c RM
(axial/perfusión). Hipoperfusión en el territorio silviano izquierdo. d Angiorresonancia de vasos intracraneales.
Ausencia de señal de flujo en la arteria silviana izquierda (flecha).
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Luego de la evaluación inicial y de la instalación El Holter cardí#xED;aco de 24 h o más pro-
de pautas de tratamiento del ACV agudo, se debe con- longados puede ser utilidad para descartar la presencia
tinuar con la evaluación diagnóstica del paciente pa- de FA paroxística. el ecocardiograma transtorácico
ra establecer el mecanismo fisiopatológico a fin de permite ver el tamaño de las cavidades incluida el
adecuar el tratamiento y determinar las estrategias de atrio izquierdo (área, díámetro y volumen), la función
prevención secundaria. Los grandes vasos cerebrales sistólica del ventrículo izquierdo, la presencia de
extracraneales e intracraneales se estudian inicialmen- aneurisma del septo interatrial, zonas de hipo/acinesia
te con métodos no invasivos, como el eco-Doppler y trastornos valvulares. El ecocardiograma transeso-
carotídeo (Figura 2.17) y vertebral, el Doppler trans- fágico muestra mejor las alteraciones de los tabiques
craneal, la angiorresonancia (v. Figuras 2.12 b y 2.15 interatrial e interventricular, foramen oval permeable
d) y la angiotomografía computarizada (v. Capítulo 1, con pasaje de burbujas (solución fisiológica agitada),
"Enfermedades de los nervios craneales", Figura 1.4 autocontraste (“humo” en el atrio izquierdo), trombo
a-b). La angiografía cerebral por cateterismo arterial en el atrio izquierdo (la mayoría en la aurícula) (Figu-
se reserva para casos seleccionados en los que existen ra 2.19), tumores o vegetaciones valvulares y el caya-
dudas diagnósticas (discrepancias entre los estudios do aórtico (Figura 2.20).
no invasivos), y especialmente en los casos en los
cuales sus resultados afectarán las decisiones terapéu- En los pacientes en quienes no existan causas cla-
ticas (estenosis carotídeas severas [Figura 2.18], vas- ras del ACV, se deben investigar factores protrombó-
culitis, displasia fibromuscular, etc.). La detección de ticos y hemorreológicos.
fuentes embolígenas cardíacas se efectúa con un exa- El examen de líquido cefalorraquídeo se reserva
men cardiológico completo. para casos de etiología dudosa, sobre todo en sujetos
jóvenes, y cuando se sospecha la presencia de proce-
sos infecciosos o inflamatorios del sistema nervioso
central.
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es más importante, reduce las secuelas causadas por la
enfermedad. El uso de técnicas intravasculares de
apertura del vaso ocluido (trombectomía mecánica)
suma aun mayor beneficio.
En pacientes con signos de ACV isquémico de me-
nos de 4,5 h de evolución y que no presentan una obs-
trucción proximal del polígono de Willis o de la caró-
tida interna intracraneal, siguiendo los criterios de los
trabajos NIDSS o ECASS III, el tratamiento de elec-
ción es el uso de rt-PA en dosis de 0,9 mg/kg con una
dosis máxima de 90 mg. El 10% se pasa en bolo y lo
restante en una hora (ADENDA 2.5). El paciente no
Figura 2.20 Ecocardiograma transesofágico que debe recibir durante las primeras 24 h posteriores al
muestra placas (flechas) en el cayado aórtico (CA). tratamiento, antiagregantes o anticoagulantes, y hasta
obtener una tomografía de control. Los pacientes que
Evolución presentan una obstrucción proximal (carótida interna
Alrededor de un tercio de los pacientes con ACV intracraneal, arteria cerebral media [M1] y arteria ba-
isquémicos presentan deterioro clínico luego del silar) tienen una respuesta inferior al tratamiento
inicio. Es importante reconocer estos casos, pues en trombolítico. Para el tratamiento intravascular con
ocasiones señalan la necesidad de cambios en el es- trombectomía mecánica existen dos ventanas; la pri-
quema diagnóstico y terapéutico. El empeoramiento mera es hasta las 6 h, en la cual los pacientes pueden
progresivo del déficit dentro de las primeras 24 h sue- haber recibido rt-PA hasta las 4,5 h, y la segunda es
le asociarse con progresión de procesos trombóticos de 6 h a 24 h, y puede depender de que exista una
con mayor obstrucción vascular (ACV “en evolu- extensa área de penumbra medida o una gran severi-
ción”). El agravamiento neurológico que se produce dad clínica (mayor de 10 de puntos de NIHSS), pero
entre el segundo y el quinto día del ACV en los pa- con un volumen de infarto pequeño.
cientes con infartos extensos se debe al desarrollo de
El rápido reconocimiento de los síntomas por parte
edema (citotóxico) cerebral y su tratamiento es extre-
del paciente y el médico, y la evaluación en centros
madamente dificultoso. Los pacientes con ACV car-
con capacidad para brindar tratamiento de urgencia al
dioembólico tienen un alto riesgo de sufrir nuevos
paciente con ACV posibilitan un cambio sustancial en
episodios embólicos. La anticoagulación temprana
el pronóstico de la enfermedad (v. Capítulo 21,
disminuye este riesgo y su eficacia debe sopesarse con
“Emergencias en Neurología”).
el riesgo de favorecer la transformación hemorrágica
de infartos cerebrales extensos. Es frecuente el dete- Tratamiento de sostén
rioro neurológico asociado con complicaciones clíni-
cas, como infecciones, broncoaspiración, trastornos en Manejo del volumen intravascular. Administrar
el equilibrio hidroelectrolítico y alteraciones hemodi- solución salina normal. En los pacientes en quienes se
námicas. sospeche o se demuestren infartos cerebrales extensos,
se debe ser cauto con la hidratación parenteral para
reducir la posibilidad de aparición de edema cerebral.
Tratamientos
Temperatura. Se debe tratar la hipertermia; la hi-
Tratamiento agudo potermia no ha demostrado beneficio en el tratamiento
agudo del ACV isquémico.
El ACV es una emergencia médica con tratamien-
tos potencialmente eficaces, pero cuya eficacia se Hipertensión arterial. En su tratamiento, debe
pierde con el paso de las horas. Numerosos trabajos evitarse la hipotensión arterial. La TA tiende a dismi-
científicos demostraron que la mayor parte del daño nuir espontáneamente luego del período inicial del
se produce durante las primeras horas que siguen al ACV. La reducción rápida de la TA a niveles norma-
ACV. La posibilidad de implementar en forma urgen- les puede comprometer la circulación colateral y pre-
te tratamientos eficaces ha llevado a denominar este cipitar el deterioro neurológico, con resultados clíni-
lapso “ventana terapéutica”. cos desastrosos. El tratamiento de la presión arterial
depende de si el paciente recibió o no una terapia de
El restablecimiento de la circulación que se obtiene recanalización. Los pacientes que reciben tratamiento
con los denominados tratamientos trombolíticos (me- trombolítico, con o sin trombectomía mecánica, deben
dicamentos que disuelven los coágulos) puede lograr mantener valores de tensión arterial menores de
una reducción importante del área afectada y, lo que
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185/110 mm Hg las primeras 24 h postratamiento. sobre todo del hemisferio no dominante (Figura 2.21
Los pacientes que no recibieron terapia de recanaliza- a-b), se propone la craniectomía descompresiva (pro-
ción, solo deben recibir tratamiento ante valores sos- cedimiento “de rescate”) (Figura 2.22).
tenidos de presión arterial mayor o igual a 220/120
mm Hg en dos determinaciones. Se aconseja no des- Trombosis venosa profunda. Se presenta en un
cender más de un 15% en las primeras 24 h. El fárma- 25% de los casos. Los sujetos que presentan mayor
co de elección es el labetalol y, en caso de no poder riesgo son aquellos con obesidad, insuficiencia car-
utilizarlo por bradicardia, se puede utilizar nitropru- díaca congestiva, venas varicosas, historia de trom-
siato de Na. Los ACV, en asociación con disección boembolia y estados protrombóticos. Las medidas
aórtica, insuficiencia cardíaca congestiva, infarto de profilácticas para reducir el riesgo incluyen botas
miocardio, encefalopatía hipertensiva o falla renal neumáticas, heparina subcutánea o heparinas de bajo
aguda representan excepciones que requieren un tra- peso molecular.
tamiento más rápido de la TA. Cuidado de la piel y la vejiga. La prevención de
Hiperglucemia. Su presencia en la admisión em- úlceras por presión puede lograrse con la movilización
peora el pronóstico de los pacientes con ACV agudo. frecuente del paciente y el uso de colchones preventi-
Los pacientes diabéticos y no diabéticos con hiperglu- vos de aire (con sistemas de flotación seca o con pre-
cemia se deben tratar inicialmente con una escala de siones intermitentes). Las sondas vesicales deben li-
corrección con insulina corriente. mitarse a los casos con indicación formal y por perío-
dos reducidos para disminuir el riesgo de infección
Hipertensión intracraneal. El pico del edema ce- urinaria.
rebral se produce 48 h a 72 h después del ACV. Los
signos tempranos de progresión del edema incluyen Complicaciones cardíacas. El ACV isquémico
deterioro del sensorio y cambios pupilares. La hiper- agudo puede inducir complicaciones cardiovasculares.
ventilación y los corticosteroides no son eficaces. Se Evidencias electrocardiográficas de isquemia y arrit-
puede usar manitol en dosis de 0,25-0,50 g/kg cada 4- mias pueden aparecer en sujetos con ACV agudos,
6 h, con furosemida en los casos graves. Los pacientes aun en ausencia de enfermedad cardíaca ya documen-
con infarto cerebeloso y signos de compresión del tada.
tronco cerebral pueden beneficiarse con la cirugía A fin de valorar las consecuencias y secuelas del ACV
descompresiva de la fosa posterior y la colocación de se utiliza la escala de Rankin modificada (ADENDA
una derivación ventricular. En los infartos extensos, 2.6).
Figura 2.21 a Extensa área hipodensa que abarca los territorios superficial y profundo de la arteria cerebral
media derecha, con efecto de masa: hernia subfalcial. b Mismo caso que revela el compromiso del lóbulo tem-
poral y se asocia con una hernia transtentorial del uncus que comprime y desvía el tronco cerebral.
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Figura 2.22 TC sin contraste. Poscirugía descompre-
siva de un extenso infarto hemisférico por trombosis
carotídea derecha.
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Expresado de otra forma, la prevención secundaria Anticoagulantes
del ACV podría resumirse como sigue:
La anticoagulación oral con acenocumarol o warfa-
• Farmacológico: rina es altamente eficaz en la prevención primaria y
o Antiagregantes plaquetarios (aspirina, clopido- secundaria del ACV en sujetos con FA, sobre todo en
grel). aquellos con enfermedad cardíaca subyacente. Se uti-
o Anticoagulantes orales. liza un valor de RIN de entre 2 y 3 (ADENDA 2.14).
o Antihipertensivos. Como se mencionó, los DOAC son fármacos que pre-
o Estatinas. sentan un perfil riesgo/beneficio superior a los anti-
coagulantes clásicos, pero solo estarían indicados en
• Quirúrgico: EC y, en casos seleccionados, angio- pacientes con FA crónica o paroxística no valvular.
plastia con colocación de stent (stenting). Estos últimos fármacos son de uso más sencillo, no
requiriendo monitoreo de RIN, y tienen menos inter-
• Cambios en los hábitos de vida. acciones. Los pacientes con contraindicaciones para la
Farmacológico anticoagulación deben recibir AAS o la combinación
AAS-clopidogrel. La anticoagulación también es efi-
Antiagregantes plaquetarios caz en otras enfermedades cardioembólicas: válvulas
protésicas mecánicas, enfermedad valvular reumática,
La activación plaquetaria es el paso fundamental infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca, miocar-
en la formación de un trombo rico en plaquetas. La diopatías y, tal vez, en el ACV originado por placas
activación de las plaquetas se puede inhibir por blo- complicadas del cayado aórtico.
queo de la ciclooxigenasa-1 con ácido acetilsalicílico
(AAS) o aspirina, y por interferencia en el receptor de Si la RM muestra la presencia de microsangrados o
ADP con antagonistas del receptor de ADP, como el hiperintensidades en la sustancia blanca (moderado a
clopidogrel. severo) antes del inicio de la anticoagulación por
AIT/ACV cardioembólico, individualmente y en con-
Aspirina (AAS) junto, incrementan el riesgo de hemorragia intracra-
neal durante el tratamiento.
Es el prototipo de los antiagregantes y continúa
siendo la opción más económica y más utilizada. El No hay evidencias científicas para indicar el trata-
mejor efecto clínico se obtendría con dosis de entre 50 miento anticoagulante en los pacientes con ACV no
mg/día y 325 mg/día (ADENDA 2.12). cardioembólico (ADENDA 2.15).
Clopidogrel Hipertensión arterial
La dosis recomendada es de 75 mg/día y es algo La HTA sistólica y diastólica es de importancia a
más eficaz que la AAS, con menor incidencia de cualquier edad. Los pacientes añosos con HTA sistó-
complicaciones gastrointestinales severas (ADENDA lica se benefician del tratamiento antihipertensivo.
2.13). Diversos tipos de antihipertensivos son eficaces y hay
Combinación de antiagregantes datos favorables para el uso de la combinación perin-
dopril-indapamida.
En los pacientes con ACV menor (menor de 4 pun-
tos de NIHSS) o AIT de causa aterotrombótica, el uso Estatinas
de doble antiagregación (aspirina y clopidogrel) por A pesar de la falta de evidencia epidemiológica en
21 días redujo en forma significativa la recurrencia de la detección de una relación entre el nivel de coleste-
eventos. rol total y el riesgo de ACV, los estudios muestran
Recomendaciones que las estatinas disminuyen la incidencia de ACV,
sobre todo en los individuos con enfermedad vascular,
• Se puede indicar AAS en dosis de 50 mg/día a 325 aun con niveles no elevados de colesterol. La reduc-
mg/día o clopidogrel en dosis de 75 mg/día como ción de los niveles de colesterol-LDL se acompañó de
primer tratamiento en la prevención de la enferme- una reducción significativa en la incidencia de enfer-
dad CV. medad coronaria y de ACV (ADENDA 2.16). El uso
de atorvastatina en dosis altas es eficaz en la preven-
• El clopidogrel tiene una eficacia ligeramente supe-
ción secundaria del ACV isquémico.
rior a la aspirina, se tolera bien, en una toma diaria,
pero su costo es mayor.
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Quirúrgico temprana, características anatómicas específicas tal
como la estenosis carotídea ubicada muy distal a la
Endarterectomía carotídea bifurcación, la falta de tortuosidad arterial que con-
duzca a la estenosis, la ausencia o solo una mínima
Estenosis carotídea sintomática
calcificación en la placa. Los pacientes que reciben
En los pacientes con síntomas recientes correspon- anticoagulación —p. ej., para indicaciones como la
dientes a ese territorio, la EC es altamente efi- fibrilación auricular— también podrían ser más ade-
caz (Figura 2.23). La estenosis debe ser moderada a cuados para la colocación de stent. Su uso empírico
severa (mayor o igual al 50%) y la cirugía deben lle- está difundido en la displasia fibromuscular, la reeste-
varla a cabo cirujanos con baja morbimortalidad do- nosis carotídea pos-EC, la estenosis carotídea postra-
cumentada (menor o igual al 6%). Los predictores de tamiento radiante, la arteritis de Takayasu y las este-
mayor riesgo quirúrgico son las placas ulceradas, la nosis intracraneales sintomáticas que no responden al
oclusión carotídea contralateral y la presencia de tratamiento médico.
eventos hemisféricos (los eventos retinianos tienen
mejor pronóstico). No se ha demostrado que la cirugía
sea beneficiosa en los pacientes con estenosis menor
del 50% (ADENDA 2.17).
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Algoritmo 2.1 Diagnóstico y terapéutica en el ataque cerebrovascular isquémico
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