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La Ilusión, Prologo

El protagonista odia la escuela y se siente aislado en su nuevo pueblo. Un día, nota la ausencia de un compañero y experimenta una serie de eventos extraños, incluyendo la desaparición de sus compañeros y un ambiente inquietante. Al final, se encuentra con una chica herida en el segundo piso y pierde el conocimiento tras un misterioso golpe en el cuello.

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La Ilusión, Prologo

El protagonista odia la escuela y se siente aislado en su nuevo pueblo. Un día, nota la ausencia de un compañero y experimenta una serie de eventos extraños, incluyendo la desaparición de sus compañeros y un ambiente inquietante. Al final, se encuentra con una chica herida en el segundo piso y pierde el conocimiento tras un misterioso golpe en el cuello.

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La Ilusión: Prólogo

Siempre odié los días de escuela. Pensaba que todos eran iguales, sin ninguna diferencia...
hasta lo que pasó esta semana.

"Ahhh… ¿por qué siempre tengo que volver? Solo me gustaría no estar más aquí, con todos
ellos", decía mientras iba hacia mi salón.

Todo pasaba normalmente, hasta que noté que algo no estaba bien. Uno de mis
compañeros había faltado. “Bueno”, pensé, tal vez se había resfriado… Pasó la siguiente
hora y me fui a almorzar a un rincón solitario del patio. Nadie iba a ese lugar, así me
aseguraba de que no me molestaran.

"Desearía no haberme mudado a este pueblo... Aún no conozco a nadie. Peeero bueno, tal
vez sea mejor así", decía mientras comía un sándwich y tomaba un poco de jugo.

Pasé la hora del almuerzo ahí. Mientras iba a mi salón, vi a “ese” compañero en la azotea
de la escuela. Pero tan pronto como parpadeé… desapareció.

"¿¡Qué demonios!?"
Grité mientras entraba al edificio de la escuela, pero parecía que nadie me había
escuchado.

De pronto sonó la campana y me di cuenta qué iba tarde, pero no pensé más en lo que
había visto en ese momento…

Mientras caminaba por el pasillo hacia mi siguiente clase, noté que todo estaba...
demasiado silencioso. Cuando entré al edificio, había visto a varias personas, pero ahora...
ya no había nadie.

Había llegado a mi salón. No había nadie… Se sentía extraña esa sensación.


"Tal vez se fueron al gimnasio para un discurso o algo...", dije mientras cerraba la puerta del
salón y me dirigía hacia el gimnasio.

"He llegado", dije en voz alta mientras entraba al gimnasio de la escuela. El lugar estaba
totalmente silencioso, sin ninguna vida; sentía como si ya no estuviera en un lugar normal,
como si fuera parte de una película de terror psicológico… Esperé ahí, parado en la puerta
del gimnasio, esperando que algo más pasará.

Nada… no pasó nada. Salí corriendo, lleno de pánico, hacia la entrada de la escuela.
Estaba cerrada, como de costumbre. Puse mis manos sobre la valla de metal de la puerta,
intentando abrirla; en esos momentos, lo único que quería era irme.

En ese momento, repasaba todo lo que estaba pasando. Entonces recordé a ese
compañero en la azotea.
"¿Tendría algo que ver?", dije en voz baja, mientras soltaba lentamente la valla de metal y
me dirigía hacia la azotea.
Salí corriendo hacia la azotea, pasando por el primer y segundo piso, solo escuchando el
eco de mis propios pasos mientras subía.
"Esto no es normal", pensaba, agitado.
Cuando llegué a la azotea, solo había una pequeña brisa...
"¿Un papel?"
Había una hoja en el piso. Me acerqué lentamente, jadeando por haber subido tan deprisa
las escaleras.

Levanté el papel con miedo, sin saber exactamente por qué. Cuando lo tuve en mis manos,
estaba en blanco por ambos lados.
Ya me estaba volviendo loco.
Me di vuelta y regresé a mi salón, esperando que todo esto fuera solo una simple
pesadilla…

Bajé despacio al segundo piso y me dirigí a mi salón. No quería hablar, me sentía


corrompido por el ambiente.
Cuando llegué, entré y me senté en mi asiento...
Y entonces me puse a escribir todo lo que estaba pasando, como si eso fuera lo único que
podía evitar que perdiera la cabeza.

En un momento, mientras escribía, escuché un ruido fuerte afuera del salón, como si
alguien hubiera roto una ventana.
Escuché cómo el vidrio se estrellaba contra el piso.
Me sentía feliz… y aterrado.
Tomé mi mochila “por si acaso” y salí del salón.

Estaba en el pasillo, deambulando hacia el lugar de donde había venido el ruido.


Noté que también se escuchaban otros pasos, más allá del pasillo.
No me había dado cuenta, pero el cielo se había nublado con un gris fuerte, tiñendo el
fondo del pasillo de oscuridad… aunque aún podía ver el camino.
Estaba a punto de doblar la esquina, justo donde había escuchado el ruido.

Entonces la vi. Estaba en el piso: una chica, rodeada por pedazos de cristal.
Grité, con una mezcla de alivio y horror.
Tenía heridas en el cuerpo, pero… no todas parecían provocadas por el vidrio.
"¿Pero estamos en el segundo piso? ¿¡Cómo se pudo estrellar y caer aquí, al segundo
piso!?”

"¿Pero por qué escuché…?"


Eso fue lo último que dije antes de caer inconsciente.
Sentí como si algo hubiera golpeado mi cuello con fuerza.
Caí sobre la chica...
Eso fue lo último que vi y pensé.

Fin del prólogo

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