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ESTRUCTURALISMO

El estructuralismo es un movimiento que busca comprender al ser humano como objeto de estudio a través de teorías objetivas y científicas, oponiéndose al causalismo y al historicismo. Este enfoque ha influido en diversas ciencias y ha dado lugar al postestructuralismo, que cuestiona las estructuras subyacentes y promueve la pluralidad de significados. La posmodernidad, surgida como respuesta a las limitaciones del modernismo, se caracteriza por el desencanto hacia las utopías y un enfoque en el progreso individual, desafiando las nociones de verdad y autoridad en el conocimiento.
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ESTRUCTURALISMO

El estructuralismo es un movimiento que busca comprender al ser humano como objeto de estudio a través de teorías objetivas y científicas, oponiéndose al causalismo y al historicismo. Este enfoque ha influido en diversas ciencias y ha dado lugar al postestructuralismo, que cuestiona las estructuras subyacentes y promueve la pluralidad de significados. La posmodernidad, surgida como respuesta a las limitaciones del modernismo, se caracteriza por el desencanto hacia las utopías y un enfoque en el progreso individual, desafiando las nociones de verdad y autoridad en el conocimiento.
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ESTRUCTURALISMO

Definición

Es un movimiento heterogéneo que inicialmente aparece como una metodología científica, convirtiéndose
luego en una ideología filosófica que pretende elaborar teorías objetivas y verificables, a través del control
científico a las ciencias del espíritu. En el estructuralismo el hombre pasa de ser sujeto de la historia y de la
cultura, a ser objeto que se conoce por la objetividad y la neutralidad científica.

Quienes asumieron el estructuralismo "buscaron la permanencia y estabilidad de las estructuras que duran y
derivan su significado solamente de sí mismas y de sus raíces en una naturaleza humana, en cuanto realidad
plenamente determinada como los demás objetos del mundo."

Los estructuralistas comenzaron por combinar el marxismo y el psicoanálisis, pero sobre todo es el
positivismo quien más marca a esta corriente. El estructuralismo plantea la manera de comprender al hombre
para pasar a mirarlo como objeto de observación y análisis, como cualquier otro objeto de la ciencia, porque el
inconsciente precede a lo consciente.

Se opone al causalismo y al historicismo sobre todo en su visión del hombre, que de sujeto pasa a ser objeto
del conocimiento y eso implica que los hombres estén sometidos a las estructuras. El gran desarrollo de este
movimiento se dio a partir de 1960 encontrando en Lévi Strauss su mayor exponente, hoy es criticado y
acusado por su desprecio a la historia y por la devaluación de la autonomía individual.

Actualidad del pensamiento

Con el estructuralismo se dio el florecimiento de todas las ciencias, la historia adquirió un nuevo sentido, en
cuento que el hombre transformó de manera radical y sistemática los antiguos esquemas que se traían desde
tiempos atrás, donde cada cultura manejaba a su manera conceptos y formas de comportarse en cuanto se le
exigía étnicamente.

Actualmente el estructuralismo sigue planteando al hombre como un ser potencial, y a la vez objeto de
conocimiento, a partir del cual se sigue dando el despliegue de las ciencias, puesto que es el único que
cuestiona y modifica las estructuras.

Así mismo, con el estructuralismo se abrió campo a lo que son hoy las investigaciones sociológicas en las
cuales el punto de reflexión es todavía la vida social y la manera como los individuos aportan progresivamente
al desarrollo de ésta.

En el campo de la ciencia es relevante presentar una organización, puesto que el estructuralismo aportó
nuevos tipos de análisis que permiten una aplicabilidad y confrontación entre lo que es ciencia y mundo.
Dentro de esta organización sistemática de las ciencias cabe también aclarar que éstas adquirieron un avance
en cuanto que las estructuras gramaticales y lo géneros literarios también de manera positiva fueron
replanteados, puesto que se permitió mediante ésta darle una interpretación más estricta en cuanto el sujeto
como autor y la realidad como medio de trascender, y a la vez de establecer una relación, donde el significado
original se presente ante los otros sujetos como significante.

Del estructuralismo al postestructuralismo

El estructuralismo tenía la idea que el lenguaje es parte de la producción del conocimiento y podía establecer
límites sobre este. Ferdinand de Saussure (1857-1913) afirmó que el significado no se encuentra en las
palabras individuales, sino en la estructura del lenguaje mismo. El movimiento estructuralista se inició en
Francia y utilizó ideas expuestas por Marx y Freud, así como por Saussure. Un tema central del
estructuralismo fue que las personas están determinadas por las estructuras sociológicas, psicológicas y
lingüísticas sobre las que no tienen ningún tipo de control. Michel Foucault y Jacques Derrida se iniciaron con
las ideas de los estructuralistas, pero estuvieron en desacuerdo con algunos conceptos principales, y este fue
el inicio del movimiento postestructuralista, que comenzó a finales de 1960.

Post estructuralismo, Foucault y Derrida

Michel Foucault fue filósofo e historiador, estuvo de acuerdo en que las personas y la sociedad se rigen por un
conjunto determinado de sistemas, pero él no creyó que hubiera estructuras subyacentes definidas que
explicaran todo sobre la humanidad. Foucault tampoco creyó que era posible para los seres humanos alejarse
de la estructura o de la sociedad en que estaban e intentaba definir esto objetivamente. Jacques Derrida
comenzó a usar la deconstrucción como un método para comprender los textos. Esta perspectiva lo llevó a
romper con la idea estructuralista de mirar toda la estructura para determinar el significado. Derrida creyó que
de un texto deconstruido podías obtener múltiples significados y, por lo tanto, este carecía de un solo
significado final o concluyente. Estas ideas de pluralismo, de deconstrucción y de fragmentación del
significado son la base de la teoría postestructuralista.

El término posestructuralismo describe una variedad de investigaciones, realizadas principalmente en Francia,


que emergieron de mediados a finales de los años 1960 para poner en tela de juicio la primacía del
estructuralismo en las ciencias humanas: antropología, historia, crítica literaria y filosofía, además del
psicoanálisis. El término no es originario de las investigaciones mismas, sino de los angloparlantes que las
estudiaron posteriormente.

El término es problemático porque las relaciones entre los trabajos de los académicos generalmente
catalogados como postestructuralistas (quienes casi por regla general no se identifican de esa manera) son
debatidas, y no existe un grupo de trabajos al que todos se refieran como doctrina común (a diferencia del
estructuralismo, en el que el trabajo de Claude Lévi-Strauss era una referencia común). El posestructuralismo
quizá encuentre sustancia en el hecho de que muchos de sus trabajos prominentes fueron desarrollados por
autores cercanos al estructuralismo, y más sustancia aún en el hecho de que muchos de estos trabajos son
intentos de recrear posiciones estructuralistas cuyas limitaciones transformaron a tantos estructuralistas en
críticos del estructuralismo.Tres de los más prominentes posestructuralistas eran también de la "pandilla de
los tres" estructuralistas por excelencia: Jacques Lacan, Roland Barthes y Claude Lévi-Strauss. Jacques
Derrida, Gilles Deleuze, y Julia Kristeva son también considerados como postestructuralistas prominentes.

MODERNIDAD – POST MODERNIDAD

El término posmodernidad o postmodernidad fue utilizado para designar generalmente a un amplio número de
movimientos artísticos, culturales, literarios y filosóficos del siglo XX, que se extienden hasta hoy, definidos en
diverso grado y manera por su oposición o superación de las tendencias de la Edad Moderna. En sociología
en cambio, los términos postmoderno y postmodernización se refieren al proceso cultural observado en
muchos países en las últimas dos décadas, identificado a principios de los 70. Esta otra acepción de la
palabra se explica bajo el término posmaterialismo.

Las diferentes corrientes del movimiento postmoderno aparecieron durante la segunda mitad del siglo XX.
Aunque se aplica a corrientes muy diversas, todas ellas comparten la idea de que el proyecto modernista
fracasó en su intento de renovación radical de las formas tradicionales del arte y la cultura, el pensamiento y
la vida social.

Uno de los mayores problemas a la hora de tratar este tema resulta justamente en llegar a un concepto o
definición precisa de lo que es la postmodernidad. La dificultad en esta tarea resulta de diversos factores,
entre los cuales los principales inconvenientes son la actualidad, y por lo tanto la escasez e imprecisión de los
datos a analizar y la falta de un marco teórico válido para poder hacerlo extensivo a todos los hechos que se
van dando a lo largo de este complejo proceso que se llama posmodernismo. Pero el principal obstáculo
proviene justamente del mismo proceso que se quiere definir, porque es eso precisamente lo que falta en esta
era: un sistema, una totalidad, un orden, una unidad, en definitiva coherencia.

Se suele dividir a la postmodernidad en tres sectores, dependiendo de su área de influencia. Como un periodo
histórico, como una actitud filosófica, o como un movimiento artístico. Histórica, ideológica y
metodológicamente diversos, comparten sin embargo un parecido de familia centrado en la idea de que la
renovación radical de las formas tradicionales en el arte, la cultura, el pensamiento y la vida social impulsada
por el proyecto modernista, fracasó en su intento de lograr la emancipación de la humanidad, y de que un
proyecto semejante es imposible o inalcanzable en las condiciones actuales. Frente al compromiso riguroso
con la innovación, el progreso y la crítica de las vanguardias artísticas, intelectuales y sociales, al que
considera una forma refinada de teología autoritaria, el posmodernismo defiende la hibridación, la cultura
popular, el descentramiento de la autoridad intelectual y científica y la desconfianza ante los grandes relatos.

Las principales características del pensamiento posmoderno son:

Antidualista: Los posmodernos aseveran que la filosofía occidental creó dualismos y así excluyó del
pensamiento ciertas perspectivas. Por otro lado, el postmodernismo valora y promueve el pluralismo y la
diversidad (más que negro contra blanco, occidente contra oriente, hombre contra mujer). Asegura buscar los
intereses de "los otros" (los marginados y oprimidos por las ideologías modernas y las estructuras políticas y
sociales que las apoyaban).

Cuestiona los textos: Los post modernos también afirman que los textos -históricos, literarios o de otro tipo- no
tienen autoridad u objetividad inherente para revelar la intención del autor, ni pueden decirnos"que sucedió en
realidad". Más bien, estos textos reflejan los prejuicios, cultura y era particulares del escritor.

El giro lingüístico: El posmodernismo argumenta que el lenguaje moldea nuestro pensamiento y que no puede
haber ningún pensamiento sin lenguaje. Así que el lenguaje crea literalmente la verdad.

La verdad como perspectiva: Además, la verdad es cuestión de perspectiva o contexto más que algo
universal. No tenemos acceso a la realidad, a la forma en que son las cosas, sino solamente a lo que nos
parece a nosotros.

Dónde y cuándo surgió el posmodernismo

Si bien la acepción más frecuente de postmodernidad se popularizó a partir de la publicación de La condición


postmoderna de Jean-François Lyotard en 1979, varios autores habían empleado el término con anterioridad.
Es muy importante destacar que no deben confundirse los términos modernidad y posmodernidad con
modernismo y posmodernismo, respectivamente. Modernidad se refiere a un periodo histórico muy amplio que
supone referirse a sus características políticas, sociales, económicas, etc. Así podríamos, por ejemplo, hablar
de la civilización o cultura moderna en un sentido muy amplio y ese es el sentido que generalmente se le da
en el ámbito de la filosofía política, la teoría sociológica y la teoría crítica. Siguiendo el mismo ejemplo, puede
hablarse de la cultura posmoderna. Por otra parte, el par modernismo y posmodernismo se usa para referirse
a una corriente estética que emergió primeramente en la literatura, en las artes plásticas y luego en la
arquitectura. Así, en este segundo caso, podemos hablar de la literatura modernista o posmodernista, al igual
que en el arte. Por ejemplo, suele decirse que la Ciudad de las Vegas en EE. UU. es un caso paradigmático
de arquitectura posmodernista. La confusión entre ambos planos ha generado muchas dificultades de
comprensión y debe tenerse siempre en cuenta.

El rasgo fundamental de la ruptura no estuvo en la corrección de la frialdad y las deficiencias arquitectónicas


de los edificios modernistas, sino en el rechazo absoluto de la posibilidad de producir una innovación
verdaderamente radical. El eje del pensamiento moderno —tanto en las artes como en las ciencias— había
estado centrado en la idea de evolución o progreso, entendido como la reconstrucción de todos los ámbitos de
la vida a partir de la sustitución de la tradición o convención por el examen radical no sólo del saber
transmitido —como por ejemplo la forma sinfónica en música, el retrato de corte en pintura o la doctrina
clásica del alma en antropología filosófica— sino también de las formas aceptadas de organizar y producir ese
saber —como la tonalidad, la perspectiva o la primacía de la conciencia; la noción de discontinuidad había
adquirido dignidad filosófica a través de la interpretación marxista y nietzscheana de la dialéctica de Hegel.

En el sentido cultural o de civilización podemos señalar que las tendencias posmodernas se han caracterizado
por la dificultad de sus planteamientos, ya que no forman una corriente de pensamiento unificada. Sólo
podemos indicar unas características comunes que son en realidad fuente de oposición frente a la cultura
moderna o indican ciertas crisis de ésta. Por ejemplo la cultura moderna se caracterizaba por su pretensión de
progreso, es decir, se suponía que los diferentes progresos en las diversas áreas de la técnica y la cultura
garantizaban un desarrollo lineal marcado siempre por la esperanza de que el futuro sería mejor. Frente a ello,
la posmodernidad plantea la ruptura de esa linealidad temporal marcada por la esperanza y el predominio de
un tono emocional nostálgico o melancólico. Igualmente, la modernidad planteaba la firmeza del proyecto de
la Ilustración de la que se alimentaron -en grado variable- todas las corrientes políticas modernas, desde el
liberalismo hasta el marxismo, nuestra definición actual de la democracia y los derechos humanos. La
Posmodernidad plantea posiciones que señalan que ese núcleo ilustrado ya no es funcional en un contexto
multicultural; que la Ilustración, a pesar de sus aportaciones, tuvo un carácter etnocéntrico y autoritario-
patriarcal basado en la primacía de la cultura europea y que, por ello, o bien no hay nada que rescatar de la
Ilustración, o bien, aunque ello fuera posible, ya no sería deseable. Por ello, la filosofía posmoderna ha tenido
como uno de sus principales aportes el desarrollo del multiculturalismo y los feminismos de la diferencia.

Los principales opositores a los planteamientos de la posmodernidad han sido los miembros de la teoría
crítica y los marxistas más contemporáneos que, si bien reconocen los fallos de la modernidad y su centro
ilustrado, reconocen como valiosos e irrenunciables ciertos valores democráticos de igualdad y ciudadanía.
Dichos valores, plantean estos autores, -como por ejemplo Jürgen Habermas- son la única salvaguarda frente
a la fragmentación social y la precarización del estado nacional. Por ello plantean que, más que buscar una
posmodernidad, hay que llevar a cabo -como proyecto filosófico y político- una nueva Ilustración de la
modernidad.

Luego de los atentados del 11 de septiembre y los profundos cambios geopolíticos que éstos conllevaron,
además del debilitamiento de la fuerza jurídica vinculante de los derechos humanos, la discusión de la
posmodernidad perdió empuje, ya que, como hemos dicho antes, ésta se caracteriza -por lo menos hasta el
momento- por sus definiciones por negación. El término Posmodernidad ha dado paso a otros como
modernidad tardía, modernidad líquida, sociedad del riesgo, globalización, capitalismo tardío o cognitivo, que
se han vuelto categorías más eficientes de análisis que la de Posmodernidad. En cambio, el Posmodernismo
sigue siendo una categoría que en los ámbitos estéticos se ha manifestado muy productiva y no
necesariamente contradictoria respecto a las recién indicadas.

Como periodo histórico

Tras el fin de la Guerra Fría como consecuencia de las Revoluciones de 1989, teniendo como máximo
símbolo la caída del muro de Berlín (1989), se hace evidente el fin de la era polar. Esto produce como
consecuencia la cristalización de un nuevo paradigma global, cuyo máximo exponente social, político y
económico es la Globalización. El mundo posmoderno se puede diferenciar y dividir en dos grandes
realidades: La realidad histórico-social, y la realidad socio-psicológica. A continuación daremos sus
carcterísticas.

Características historicosociales
En contraposición con la Modernidad, la posmodernidad es la época del desencanto. Se renuncia a las
utopías y a la idea de progreso de conjunto. Se apuesta a la carrera por el progreso individual.Se predican
supuestos límites de las ciencias modernas en cuanto a la generación de conocimiento verdadero,
acumulativo y de validez universal.

Se produce un cambio en el orden económico capitalista, pasando de una economía de producción hacia una
economía del consumo.

Desaparecen las grandes figuras carismáticas y surgen infinidad de pequeños ídolos que duran hasta que
surge algo más novedoso y atractivo.

La revalorización de la naturaleza y la defensa del medio ambiente se mezclan con la compulsión al consumo.

Los medios masivos y la industria del consumo masivo se convierten en centros de poder.

Deja de importar el contenido del mensaje, para revalorizar la forma en que es transmitido y el grado de
convicción que pueda producir.

Desaparece la ideología como forma de elección de los líderes siendo reemplazada por la imagen.

Hay una excesiva emisión de información (frecuentemente contradictoria), a través de todos los medios de
comunicación.

Los medios masivos se convierten en transmisores de la verdad, lo que se expresa en el hecho de que lo que
no aparece por un medio de comunicación masiva simplemente no existe para la sociedad.

El receptor se aleja de la información recibida quitándole realidad y pertinencia, convirtiéndola en mero


entretenimiento.

Se pierde la intimidad y la vida de los demás se convierte en un show, especialmente en el contexto de las
redes sociales.

Desacralización de la política.

Desmitificación de los líderes.

Cuestionamiento de las grandes religiones.

Características sociopsicológicas

Los individuos sólo quieren vivir el presente; el futuro y el pasado pierden importancia.

Hay una búsqueda de lo inmediato.

Proceso de pérdida de la personalidad individual [cita requerida].

La única revolución que el individuo está dispuesto a llevar a cabo es la interior.

Se rinde culto al cuerpo y la liberación personal.

Atracción por lo alternativo: arte plástico, música, cine, etc., en la búsqueda de diferenciarse de los demás.

Se vuelve a lo místico como justificación de sucesos.

Hay una constante preocupación respecto a los grandes desastres y al fin del mundo.
Pérdida de fe en la razón y la ciencia, pero en contrapartida se rinde culto a la tecnología.

El hombre basa su existencia en el relativismo y la pluralidad de opciones, al igual que el subjetivismo


impregna la mirada de la realidad.

Pérdida de fe en el poder público.

Despreocupación ante la injusticia.

Desaparición de idealismos.

Pérdida de la ambición personal de autosuperación.

Desaparición de la valoración del esfuerzo.

Existen divulgaciones diversas sobre la Iglesia y la creencia en deidades.

Aparecen grandes cambios en torno a las diversas religiones.

Las personas aprenden a compartir la diversión vía internet.

Se crean teorías de la conspiración permanentemente para explicar los grandes problemas económicos,
políticos, sociales, religiosos y medioambientales.

Crítica posmoderna

La crítica posmoderna, cuyos orígenes se encuentran en el trabajo de los posestructuralistas franceses


(Derrida, Foucault y Barthes, principalmente) se basa en cuatro principios metodológicos:

El método genealógico creado por Nietzsche.

La concentración en las operaciones metafóricas del lenguaje.

La perspectiva antipositivista.

El particularismo antitotalizador.

En lo que respecta a las premisas definitorias, esta crítica puede resumirse en cuatro puntos fundamentales:

Textualismo: Todo conocimiento inserto dentro de un discurso no puede escapar a la condición de su propia
textualidad.

Constructivismo: Todos los fenómenos sociales son de naturaleza artificial.

Poder/conocimiento: La legitimidad de un cuerpo de saber no depende de su contenido de verdad, sino de las


fuerzas institucionales y las matrices disciplinarias que regulan la producción y autorización del saber.

Particularismo: La crítica debe contestar a las peticiones universalizantes o totalizadoras de los discursos
hegemónicos mediante conceptos que particularicen las situaciones planteadas.

Posmodernidad e historiografía

Los historiadores también se han visto influidos por las teorías posmodernas, llegando incluso a plantearse su
profesión [cita requerida]. La posmodernidad afecta a la historiografía de dos modos:

Niega la posibilidad de construir grandes relatos, es decir, niega el empirismo histórico como base de sus
paradigmas.
Niega la posibilidad de reconstruir el pasado ya que los documentos no son pruebas reales de lo sucedido
sino discurso y representaciones.

Estas teorías han provocado dos grandes cambios:

El interés por estudiar la historia cultural de las minorías y los sujetos subalternos, la cultura material.

*Jean-François Lyotard: Este autor criticó la sociedad moderna por el realismo del dinero, que se acomoda a
todas las tendencias y necesidades, siempre y cuando tengan poder de compra. Criticó los metadiscursos:
idealistas, iluministas, el cristiano, el marxista y el liberal, incapaces de conducir a la liberación. La cultura
posmoderna se caracteriza por la incredulidad con respecto a los metarrelatos, invalidados por sus efectos
prácticos y actualmente no se trata de proponer un sistema alternativo al vigente, sino de actuar en espacios
muy diversos para producir cambios concretos. El criterio actual de operatividad es tecnológico y no el juicio
sobre lo verdadero y lo justo. Defendía la pluralidad cultural y la riqueza de la diversidad

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