Johan Acevedo
Santo Rosario
Cantado
Escrito por: Johan Acevedo
Firemusic Studio
Calle 23 sur # 27-80
Bogotá D.C. Colombia
3196679162
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1 Edición
Introducción
El Rosario es más que una oración: es un
camino. Un sendero antiguo y siempre nuevo
que nos introduce en el corazón mismo del
Evangelio, guiados por la mano amorosa de
María. Cada cuenta es una chispa de luz, cada
misterio una escena viva que contemplamos
desde la mirada de la Madre. Así, al rezar el
Rosario, no repetimos palabras, repetimos
amor.
Este libro nace como una ofrenda pequeña,
sencilla, pero profunda. Ha sido pensado como
un recurso completo para vivir el Rosario con
los sentidos y el alma: todo puede leerse,
escucharse y cantarse. Cada misterio está
acompañado por un canto original que busca
tocar el corazón, abrir la meditación e inspirar
la oración. El Ave María, presentado en su forma
latina —lengua sagrada de la Iglesia—, nos
conecta con la tradición y la universalidad de la
fe. Y el ritmo de la oración nos envuelve como
un susurro de cielo.
Aquí no solo encontrarás una guía para rezar,
sino un instrumento para cantar con María los
misterios de Cristo. Porque ella, que guardaba
todo en su corazón, sigue enseñándonos a
meditar con profundidad y amor. Y lo hace
como madre, como maestra, como compañera
de camino.
Este Rosario puede rezarse en la intimidad del
hogar, en la quietud de un templo, en la
adoración ante el Santísimo o en comunidad.
Puedes seguirlo en silencio o dejarte llevar por
los cantos. Lo importante no es cómo lo reces,
sino que lo hagas con el corazón abierto y
disponible.
Rezar el Rosario es como entrar en la escuela de
María. Ella no nos habla de sí misma, sino que
nos lleva a Jesús. Nos enseña a contemplar su
rostro en la alegría, en la luz, en el dolor y en la
gloria. Cuatro caminos, un solo destino: el Amor
encarnado, crucificado y resucitado.
Que este pequeño libro se convierta en tu
compañero de oración, en tu manual de batalla
espiritual, en tu puente diario hacia el cielo. Que,
como dijo San Juan Pablo II, “el Rosario sea tu
oración predilecta”, y que a través de cada
palabra, cada melodía y cada silencio, puedas
descubrir la dulzura del Reino.
María, Reina del Rosario, enséñanos a orar.
Misterios Gozosos (lunes y sábado)
El gozo verdadero no es una emoción pasajera,
sino una certeza profunda: Dios está con
nosotros. Los Misterios Gozosos nos invitan a
contemplar el inicio de la historia de nuestra
salvación, cuando el Verbo se hizo carne y
comenzó a habitar entre nosotros en la
sencillez de la vida cotidiana.
En estos cinco momentos luminosos, vemos
desplegarse el plan de Dios con delicadeza y
valentía: una Virgen que dice “sí” al anuncio del
ángel; una madre que canta la grandeza del
Señor junto a otra mujer embarazada; un niño
nacido en la pobreza de un pesebre; unos padres
que ofrecen al Hijo en el templo; y un joven que,
con solo doce años, revela la profundidad de su
misión.
Cada misterio es una escena llena de
humanidad y presencia divina, donde la alegría
no nace de lo fácil, sino del amor obediente y
confiado. María y José nos muestran que el gozo
auténtico florece en medio del asombro, la
espera, el sacrificio y la fidelidad.
Al cantar y meditar estos misterios, abramos el
corazón a esa alegría que no depende de las
circunstancias, sino de saber que Dios camina
con nosotros. Que este recorrido por los
Misterios Gozosos no sea solo una
contemplación de lo que ocurrió hace dos mil
años, sino una experiencia viva del Dios que
sigue naciendo en cada corazón dispuesto.
Anunciación
El ángel entró donde ella estaba
Y al verla le dijo “Alégrate llena de gracia
El señor es contigo”
María sintió temor
Luego el ángel le dijo:
“Hallaste gracia ante Dios”
Este niño será el hijo de Dios
Reinara, sobre todo
Y su reino nunca tendrá fin.
Oramos
Padre Nuestro…
Ave María, gratia plena, Dominus tecum.
Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris
tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis
peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae.
Amen. (x10) Gloria
Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos
Del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas
Especialmente a las más necesitadas de tu infinita
misericordia, amén
Visitación (Magníficat)
Unos días después, María subió a la montaña
A visitar a su prima, va hacia Judá
Al llegar y entrar Isabel sintió al escucharla
Dicha sin par e inspirada quiso exclamar…
“Bendita tu entre las mujeres
Bendito el fruto que en ti está
¿Quién soy yo que vienes a verme?
Tu voz hizo a mi niño saltar
Dichosa eres tú por qué crees
Que en ti el señor cumplirá
Las cosas que ha dicho y que tienes
Bendito el fruto que en ti está…
Oramos
Padre Nuestro…
Ave María, gratia plena, Dominus tecum.
Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris
tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis
peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae.
Amen. (x10) Gloria
Oh Jesús mío…
Natividad
Ya no hay lugares en belén, está lleno de
forasteros, En un pesebre ha de nacer el hijo de
Dios, el eterno. Brillan las estrellas
Todo tiembla ante su presencia
El cielo canta para el lleno de complacencia
Hoy ha nacido el príncipe de paz
Dulce estrella que alumbra en belén
La gloria del edén. Viene a Salvar, sus ovejas
guiar, liberar nuestras almas y así
La voluntad del padre cumplir…
Oramos
Padre Nuestro…
Ave María, gratia plena, Dominus tecum.
Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris
tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis
peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae.
Amen. (x10) Gloria
Oh Jesús mío…
Presentación
Cuando se cumplieron los días según la ley de
moisés viajaron a Jerusalén para ofrecerlo al
Señor. Había entonces en el templo un tal
llamado Simeón, al ver al niño ante el corrió
Y de rodillas exclamó
Ahora señor puedes dejar a tu siervo irse en
paz, porque vio tu salvación la luz de esta
nación y a ti una espada te atravesará el
corazón.
Oramos
Padre Nuestro…
Ave María, gratia plena, Dominus tecum.
Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris
tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis
peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae.
Amen. (x10) Gloria
Oh Jesús mío…
Perdido y Hallado
Cuando tuvo 12 años fueron a la pascua
Pero al regresar no estaba el niño ¿Qué pasaba?
No estaba en la caravana ni con sus parientes el
andaba y al no encontrarlo
Volvieron a la ciudad antes del alba. Tres días
después lo encontraron, en el templo estaba
Entre los doctores que escuchaba y preguntaba
Todos lo escuchaban admirados de su
inteligencia Santa, sus padres maravillados
Jesús los ve y dice con gran calma
¿Por qué me buscaban? ¿No saben que debo
ocuparme de las cosas de mi padre?
Jesús fue con ellos a su casa, obediente como
nadie
Oramos
Padre Nuestro…
Ave María, gratia plena, Dominus tecum.
Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris
tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis
peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae.
Amen. (x10) Gloria, Oh Jesús mío...
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida,
dulzura y esperanza nuestra: Dios te salve. A ti llamamos
los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y
llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora
abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos
misericordiosos y, después de este destierro, muéstranos
a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente! ¡oh
piadosa! ¡oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros
santa Madre de Dios Para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras
necesidades,
antes bien, líbranos de todo peligro,
¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!
Dulce Madre, no te alejes, tu vista de nosotros no apartes.
Ven con nosotros a todas partes y solos nunca nos dejes.
Ya que nos amas tanto como verdadera Madre,
Haz que nos bendiga el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Misterios Luminosos (jueves)
“La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no
la vencieron” (Jn 1,5). En los Misterios
Luminosos contemplamos a Cristo revelando
su gloria en medio de la vida pública,
iluminando con su palabra y sus obras el rostro
misericordioso del Padre. Estos misterios son
una invitación a caminar con Jesús, a escuchar
su voz, a dejarnos transformar por su luz.
El Bautismo en el Jordán abre este camino de
claridad: el Hijo amado se sumerge en las aguas
para santificarlas, y el cielo se abre para todos.
En Caná, el agua se vuelve vino y la obediencia
de María abre paso al primer signo del Reino.
Jesús anuncia el Evangelio, llama a la
conversión y sana con autoridad divina. En el
Tabor, su rostro resplandece como el sol, y la
voz del Padre vuelve a resonar: “Escúchenlo”.
Finalmente, en la Eucaristía, se queda para
siempre: Pan partido, Luz entregada. Estos
misterios nos recuerdan que la fe no es una
costumbre, sino una experiencia viva de
encuentro con Cristo. Cada escena es un
resplandor de verdad y amor, un paso más hacia
la cruz y la gloria. Y María, aunque no aparezca
en todos los relatos, está siempre presente en
silencio, guiándonos con su luz hacia la Luz.
Al cantar y meditar los Misterios Luminosos,
abramos los ojos del alma. Dejemos que Cristo,
Luz del mundo, nos transforme desde dentro.
Que su luz nos guíe, nos purifique, y nos lleve a
reflejar su rostro en nuestras palabras, nuestras
decisiones y nuestras obras.
Jordán
Una roca soportaba a un hombre
Mal vestido y pobre llamado Juan
Una voz que en el desierto grita
Y prepara el camino a quien va a llegar
El vio que Cristo ante él venía y a él le decía
Que es quien lo bautizaría
Juan no lo creía
Oh… No soy digno señor, el buen juan repetía
Oh…Cristo dijo es mejor cumplir toda justicia
Oramos
Padre Nuestro…
Ave María, gratia plena, Dominus tecum.
Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris
tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis
peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae.
Amen. (x10) Gloria, Oh Jesús mío...
Agua en Vino
Tres días después hubo una boda en Caná
Allí estaba Cristo, Andrés, María, Pedro y Juan
De repente el vino se acabó Y María dijo al
señor
“Ya no tienen vino” El respondió: “Aun no es
mi hora, no”
Convertirás mi agua en vino
Mi miedo en paz, mi tristeza y mi soledad
En el gozo de no estar solo
Convertirás mis dudas en seguridad
Mis demonios en libertad
Nueva toda mi vida harás….
Oramos
Padre Nuestro…
Ave María, gratia plena, Dominus tecum.
Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris
tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis
peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae.
Amen. (x10) Gloria, Oh Jesús mío...
Buena nueva
Felices los que sufren consolados serán
Felices si los persiguen y por mi causa sus vidas
dan. Son la sal de la tierra, la luz de la humanidad,
nadie oculta una vela, sino que la hace brillar. Amen
a sus enemigos y a quien los perseguirá, si solo
aman quien los ama ¿Qué recompensa tendrán?
Entren por la puerta estrecha, pues la ancha los
perderá, muchos entran por ella pues es fácil de
encontrar. Construyan sobre la roca y nada los
derrumbará, miren las aves del cielo que Dios
siempre alimentará, cuando le oren al Padre solo él
debe escuchar, busca el Secreto al hablarle y el té
recompensará. Mucho más dijo el maestro, pero si
se escribiera no alcanzarían los libros, ni canciones
en verdad, Escúchalo…
Oramos
Padre Nuestro…
Ave María, gratia plena, Dominus tecum.
Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris
tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis
peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae.
Amen. (x10) Gloria, Oh Jesús mío...
Transfiguración
Subieron a caminar, a una gran montaña a orar
Bruma sobrenatural, una cita ancestral
Todo en el cambió, era un blanco perfecto
Transfigurado en un santo destello
Vieron junto al el conversar, a moisés y Elías
bajar, que bien se sentía estar, contemplar tal
majestad. Una voz se oyó que exclamaba en el
cielo “Este es mi hijo, es mi predilecto”
Condenado, Sentenciado
Hablaron del plan pactado de morir
La voluntad aceptó
Para hacernos vivir.
Oramos
Padre Nuestro…
Ave María, gratia plena, Dominus tecum.
Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris
tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis
peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae.
Amen. (x10) Gloria, Oh Jesús mío...
Vino y pan
La noche antes de su vida dar
Partió el pan para así poderse quedar
En nuestro ser
Dijo Dios: Mi cuerpo es este pan
Mi sangre es este vino que beberán
Recuérdenme
Que es verdad que ahí esta
El señor que se entrega en su cuerpo
Vino y pan, santidad y dolor
Por nuestra rebelión sangra el pobre cordero
Despierta ya pues Él es la misma verdad
Oramos
Padre Nuestro…
Ave María, gratia plena, Dominus tecum.
Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris
tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis
peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae.
Amen. (x10) Gloria, Oh Jesús mío...
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida,
dulzura y esperanza nuestra: Dios te salve. A ti llamamos
los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y
llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora
abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos
misericordiosos y, después de este destierro, muéstranos
a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente! ¡oh
piadosa! ¡oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros
santa Madre de Dios Para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras
necesidades,
antes bien, líbranos de todo peligro,
¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!
Dulce Madre, no te alejes, tu vista de nosotros no apartes.
Ven con nosotros a todas partes y solos nunca nos dejes.
Ya que nos amas tanto como verdadera Madre,
Haz que nos bendiga el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Misterios Dolorosos (martes y viernes)
En los Misterios Dolorosos descendemos con
Cristo al corazón del sufrimiento redentor. No
se trata solo de recordar un dolor pasado, sino
de entrar con reverencia en el misterio del Amor
que se entrega hasta el extremo. Cada escena es
una herida abierta, pero también una promesa:
“Nadie tiene mayor amor que el que da la vida
por sus amigos” (Jn 15,13).
Jesús sufre, pero no como víctima de la
violencia humana, sino como Cordero que se
ofrece libremente. En Getsemaní, su alma se
estremece hasta sudar sangre, y allí comienza
su entrega. En la Flagelación y la Coronación de
espinas, su cuerpo es humillado, pero su
dignidad resplandece con más fuerza. Al ser
condenado y cargar la cruz, el peso del mundo
cae sobre sus hombros. Y en el Calvario,
suspendido entre el cielo y la tierra, su muerte
se convierte en victoria.
Estos misterios nos confrontan con el dolor del
pecado, pero también con la ternura de un Dios
que no huye del sufrimiento humano. María, la
Madre Dolorosa, camina junto a su Hijo y nos
enseña a permanecer de pie junto a la cruz. Su
silencio es oración, su llanto es compasión, su
presencia es fidelidad.
Al cantar y meditar estos misterios, no tengas
miedo de llorar con Cristo. Déjate tocar por sus
llagas, y permite que su dolor sane tu dolor. No
hay sombra que no pueda ser atravesada por
esta cruz gloriosa. El sufrimiento, unido al de
Jesús, ya no es absurdo: es camino de redención.
En Getsemaní
Consternado, con el rostro al suelo
En su llanto quebrado por ti y por mi
No pensaba huir pues a pesar del miedo
Quería cumplir
Sudor/Sangre mojaron su pelo
Y del cielo un ángel bajó hasta allí
Dio consuelo al fin, con los ojos al cielo oraba
así: “Padre que se haga tu voluntad” Lo que
está escrito será. Si no es posible el cáliz pasar
Tu voluntad se hará
Oramos
Padre Nuestro…
Ave María, gratia plena, Dominus tecum.
Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris
tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis
peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae.
Amen. (x10) Gloria, Oh Jesús mío...
Flagelación
Con todo eran nuestros sufrimientos
Los que llevaba nuestro dolor cargaba
Mientras creíamos que era azotado
Por Dios herido y así humillado
Ha sido traspasado por nuestros pecados
Triturado por nuestra maldad
Es el castigo el precio de nuestra paz
Y por sus llagas hemos sido curados…
El Señor por mi pecado recibió golpes y
escarnios. Ese cruel “caricia del Diablo”
Por mi el Señor soportó
Oramos
Padre Nuestro…
Ave María, gratia plena, Dominus tecum.
Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris
tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis
peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae.
Amen. (x10) Gloria, Oh Jesús mío...
Corona de espinas
Espinas que maldicen la creación
Cardos que representan nuestra ambición
Largas espinas y una idea enferma llena de
Horror, Dolor. El fruto de la tierra se corrompió
Nuestra desobediencia lo provocó y sobre un
gran charco de sangre un hombre grita de
dolor, amor. Un Casco cruel y degradante en su
cabeza se clavó
Para salvar, con su sangre la tierra bañar
Su corona de espinas sangrando
Lava al mundo de su maldad del pecado de Eva
y adán, las espinas que habían de Punzarnos
El señor la sufrirá.
Oramos
Padre Nuestro…
Ave María, gratia plena, Dominus tecum.
Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris
tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis
peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae.
Amen. (x10) Gloria, Oh Jesús mío...
Cruz a cuestas
Así empezó el camino del Dolor, la senda del
cruento sufrir. Todo el dolor que él podía sentir
En esa mañana tan gris. Se le ató a un patíbulo
ruin, su sangre caía sin fin, se dirigió sin
quejido emitir en medio del cortejo vil
¡Tropezó! Nadie viene en su auxilio
¡Por adán! Hoy se entrega Dios mismo
Y Así la cruenta luz del sol alumbraba
No había belleza en la faz del señor
Y aunque la fuerza de Dios le acompañaba
Sintió su dolor sin pedir compasión
Oramos
Padre Nuestro…
Ave María, gratia plena, Dominus tecum.
Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris
tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis
peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae.
Amen. (x10) Gloria, Oh Jesús mío...
Crucifixión
El día ya se nublaba, tres hombres, una
ejecución, las Stipes esperaban
Una nueva crucifixión. El señor está en el suelo
desnudo entre tanto terror, Mira a su madre de
lejos la cual transida es de Dolor
Lo clavan al madero, en la cruz lo levantan
Para aquellos que en la cruz vean su cuerpo
Sus almas puedan salvar.
Oramos
Padre Nuestro…
Ave María, gratia plena, Dominus tecum.
Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris
tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis
peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae.
Amen. (x10) Gloria, Oh Jesús mío...
“No olvides orar en este misterio por el eterno
descanso de los fieles difuntos”
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida,
dulzura y esperanza nuestra: Dios te salve. A ti llamamos
los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y
llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora
abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos
misericordiosos y, después de este destierro, muéstranos
a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente! ¡oh
piadosa! ¡oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros
santa Madre de Dios Para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras
necesidades,
antes bien, líbranos de todo peligro,
¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!
Dulce Madre, no te alejes, tu vista de nosotros no apartes.
Ven con nosotros a todas partes y solos nunca nos dejes.
Ya que nos amas tanto como verdadera Madre,
Haz que nos bendiga el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Misterios Gloriosos (miércoles y Domingo)
El Rosario culmina en la victoria. Después del
dolor, la luz. Después del silencio del sepulcro,
el canto de los ángeles. En los Misterios
Gloriosos, contemplamos el triunfo de Cristo
sobre la muerte y la plenitud de su promesa: el
amor lo ha vencido todo.
La Resurrección es el amanecer de una nueva
creación: Jesús ha vencido al pecado, al miedo y
a la tumba. La Ascensión, lejos de ser despedida,
es envío: el Señor sube al cielo para permanecer
con nosotros de otro modo. En Pentecostés, el
Espíritu desciende como fuego, y la Iglesia nace
para anunciar que Cristo vive. María, la humilde
esclava, es llevada en cuerpo y alma a la gloria,
anticipo de lo que esperamos. Y como Reina,
coronada en el cielo, intercede por nosotros, sus
hijos, con ternura poderosa.
Estos misterios nos enseñan que la última
palabra no la tiene el dolor, sino la gloria. Que no
estamos solos. Que el cielo no es una ilusión,
sino nuestro destino. Y que mientras
peregrinamos en este mundo, tenemos una
Madre que ya ha llegado, y nos espera.
Al cantar y meditar los Misterios Gloriosos, deja
que la esperanza florezca en ti. Que se encienda
la certeza de que todo sufrimiento ofrecido será
transformado, que la cruz
no es el final del camino, y
que cada lágrima será
enjugada por el amor eterno
de Dios.
Cristo vive. María reina. El
Espíritu actúa. Esta es la
buena noticia que canta el
Rosario.
Santo y Fuerte
Era una noche más un sepulcro se selló
Eran dos soldados y una orden por temor
El crucificado habló de resurrección
Temían que al robarlo dijeran “Resucitó”
Un trueno vino a despertarles
La tumba se abrió y ¡Era él!
¡Resucitó!
Vida y muerte, batalla singular
Santo y fuerte, Dime muerte
¿Dónde estás?
Oramos
Padre Nuestro…
Ave María, gratia plena, Dominus tecum.
Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris
tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis
peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae.
Amen. (x10) Gloria, Oh Jesús mío...
Mirando al Cielo
Luego de instruirlos y hacerlos testigos de su
gloria y majestad. se elevó a los cielos, a su
padre eterno para junto a él reinar
Ellos se quedaron mirando al cielo
Felices, pero con algo de miedo
Un ángel les habló: Galileos ¿Qué hacen
mirando al cielo? tienen una misión
Vayan y anuncien el reino de Dios
Como Jesús les mando
Anunciemos el Reino de Dios
Como Jesús nos mando
Oramos
Padre Nuestro…
Ave María, gratia plena, Dominus tecum.
Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris
tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis
peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae.
Amen. (x10) Gloria, Oh Jesús mío...
Envía tu luz
Ven, espíritu santo, ven padre del pobre, ven
Envía tu luz y hazme ver. Don de los dones, ven
Luz que penetra, ven, mayor consuelo en mi
ser
Ven dulce huésped del alma, descanso en
nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo
Brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las
lágrimas y reconforta en los duelos
Entra hasta el fondo del alma
Divina luz ¡Y enriquécenos!
Oramos
Padre Nuestro…
Ave María, gratia plena, Dominus tecum.
Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris
tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis
peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae.
Amen. (x10) Gloria, Oh Jesús mío...
Asunción (Bendita sea tu pureza)
Bendita sea tu pureza
Eternamente lo sea
Pues todo un Dios se recrea
En tan gloriosa belleza
A ti celestial princesa
Virgen santa maría
Te ofrezco en este día
Alma vida y corazón
Mírame con compasión
No me dejes madre mía
Y en mi última agonía
Se mi amparo y protección.
Oramos
Padre Nuestro…
Ave María, gratia plena, Dominus tecum.
Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris
tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis
peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae.
Amen. (x10) Gloria, Oh Jesús mío...
La Mujer y el Dragón
Una señal apareció en el cielo, una mujer que
como el sol la luna tiene bajo sus pies
La coronan 12 estrellas. Está encinta y grita de
dolores, los dolores de dar a luz y otro signo allí
pude ver: Un dragón terrible y cruel
El Dragón quiere devorar al bebé tan pronto lo
viera nacer, pero ese niño nació y la tierra
gobernó
Esa mujer es maría, la Santa madre Dios
Quien concibió al mesías, quien el demonio
venció. Cordero que a Satán Venció, con su
sangre el mundo redimió
Oramos
Padre Nuestro…
Ave María, gratia plena, Dominus tecum.
Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris
tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis
peccatoribus, nunc et in hora mortis nostrae.
Amen. (x10) Gloria, Oh Jesús mío...
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida,
dulzura y esperanza nuestra: Dios te salve. A ti llamamos
los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y
llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora
abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos
misericordiosos y, después de este destierro, muéstranos
a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente! ¡oh
piadosa! ¡oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros
santa Madre de Dios Para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras
necesidades,
antes bien, líbranos de todo peligro,
¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!
Dulce Madre, no te alejes, tu vista de nosotros no apartes.
Ven con nosotros a todas partes y solos nunca nos dejes.
Ya que nos amas tanto como verdadera Madre,
Haz que nos bendiga el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Conclusión
Has recorrido con María el camino de Cristo.
Misterio a misterio, cuenta a cuenta, tu corazón
ha tocado el corazón del Evangelio. Has
contemplado la Encarnación, la vida pública, la
Pasión y la gloria. Has orado con los labios,
cantado con el alma y caminado con la fe. Este
Rosario no termina al cerrar el libro, apenas
comienza en tu vida.
Porque el Rosario no es solo devoción: es
escuela de amor, fuente de fortaleza, luz para el
camino. Es arma de paz, refugio en la batalla y
consuelo en el cansancio. María no se separa de
ti al terminar esta oración: sigue a tu lado,
silenciosa pero activa, intercediendo, guiando,
cuidando.
Lleva este Rosario en el bolsillo, en la mochila,
en el corazón. Reza cuando puedas, canta
cuando lo necesites, calla cuando lo contemples.
Y si alguna vez no sabes qué decirle a Dios, toma
las cuentas entre los dedos y deja que María rece
contigo.
El mundo necesita corazones que oren, familias
que canten, jóvenes que confíen, ancianos que
esperen. El Rosario es para todos. El Rosario es
ahora.
Que el Señor te bendiga, que María te abrace, y
que tu vida sea, como la de ella, un canto
humilde y valiente al amor de Dios.
"Rezad el Rosario cada día." — Nuestra Señora
de Fátima.
Llamado a la Acción
La música es una de las formas más poderosas
de conectar con Dios, de meditar en su amor y
de experimentar la fe de manera profunda. Por
eso, te invito a descubrir Scarlet Bullet, mi
banda de heavy metal católico, donde a través
de la música llevamos el mensaje de Cristo con
fuerza y pasión.
En todas las plataformas digitales puedes
escuchar nuestro álbum “Mysteria” y muchos
más discos inspirados en la fe católica.
Canciones que hablan de la cruz, del amor
redentor de Cristo y de la lucha espiritual que
vivimos día a día.
Además, en nuestro canal de YouTube, subimos
contenido católico todas las semanas:
reflexiones, charlas y material que te ayudarán
a fortalecer tu camino de fe. Te animo a
suscribirte, compartirlo y ser parte de esta
comunidad donde la música y la fe se unen.
Quiero agradecer de todo corazón a Dios, quien
me ha dado la inspiración y la misión de crear
este libro. Y también a ti, que tienes este libro en
tus manos. Que cada palabra aquí escrita sea
una semilla en tu vida, que te acerque más a
Cristo y a su amor infinito.
¡Que Dios te bendiga y que la música nos siga
uniendo en su nombre! — Johan Acevedo.