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Ya Lo Posees

La epístola a los Efesios enfatiza que los creyentes ya han recibido todas las bendiciones espirituales a través de Cristo, y que no necesitan seguir pidiendo lo que ya les ha sido otorgado. Se destaca la importancia de reconocer y creer en el poder y la autoridad que poseen en su interior, así como la necesidad de una revelación divina para entender lo que ya tienen en el mundo espiritual. La oración y la fe son fundamentales para manifestar estas bendiciones en la vida diaria.

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Ya Lo Posees

La epístola a los Efesios enfatiza que los creyentes ya han recibido todas las bendiciones espirituales a través de Cristo, y que no necesitan seguir pidiendo lo que ya les ha sido otorgado. Se destaca la importancia de reconocer y creer en el poder y la autoridad que poseen en su interior, así como la necesidad de una revelación divina para entender lo que ya tienen en el mundo espiritual. La oración y la fe son fundamentales para manifestar estas bendiciones en la vida diaria.

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¡YA LO TIENES!

Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en


Cristo Jesús que están en Éfeso: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro
Padre y del Señor Jesucristo. Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor
Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares
celestiales en Cristo.
(Efesio 1:1-3)

Diga: ¡Deja de Tratar de Obtenerlo!

La epístola a los Efesios fue escrita desde la perspectiva de lo que ya ocurrió.


La mayoría de los Cristianos se pasan la vida buscando algo que ya tienen.
Siempre están pidiéndole al Señor que haga algo, que los bendiga, que los sane,
que los libere. Creen que Dios puede hacer cualquier cosa, pero no creen que Él ya
les dio.
Diga: ¡Todo ha sido cumplido por Cristo y dado a los creyentes nacidos de nuevo!
Diga: ¡Dios ya me ha dado todo!

Necesitamos que Dios alumbre los ojos de nuestro entendimiento para saber lo que
Jesús ha hecho por nosotros.

(Efes. 1:3) ...Bendito sea Dios que nos bendijo... (tiempo pasado)
4. Según nos escogió (tiempo pasado) en Él antes de la fundación del mundo,
Para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él,
5. en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por
medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la
gloria de su gracia, con la cual nos hizo (tiempo Pasado) aceptos en el Amado.
Diga: ¡Él ya me hizo acepto en el Amado!

No hay absolutamente nada que puedas hacer para que Dios te ame más o menos.

7. En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las


riquezas de su gracia.

19. y cuál la supereminente grandeza de Su poder para con nosotros los que
creemos, según la operación del poder de su fuerza,
DHH y cuán grande y sin límites es su poder, el cual actúa en nosotros los
creyentes. Este poder es el mismo que Dios mostró con tanta fuerza y
potencia.

20. la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su


diestra en los lugares celestiales.

Pregunta: ¿Alguna vez hemos orado y le hemos suplicado al Señor pidiéndole más poder?

Diga: ¡Ya tengo en mi interior el mismo poder que resucitó a Jesucristo de la muerte!
Diga: ¡No necesito más poder!

Sólo necesitamos creer que ya lo tenemos y empezar a descubrir cómo funciona.


(Efes. 1:3) Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho
más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder
que actúa en nosotros.
Ejemplo:

(Hech. 3:6) Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy;
en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.

Pedro dijo: “De lo que tengo”.

(Efes. 2:1) Y Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos (tiempo


pasado) en vuestros delitos y pecados.

4. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,
5. aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con
Cristo (por gracia sois salvos)
Diga: ¡Ya he sido vivificado!

6. Y juntamente con Él nos resucitó (tiempo pasado), y asimismo nos hizo


sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.
Diga: ¡Yo, fui resucitado y sentado en los lugares celestiales con Cristo!

(Fil. 1:6) Para que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de


todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús.

Todo lo que Jesús ha hecho por mí ya fue depositado en mi espíritu.


Poder, unción, victoria, autoridad, gozo, paz, sabiduría, conocimiento revelado, etc. ya
ha sido provisto. Pero todo está en el mundo espiritual.
Diga: ¡Ya fue hecho!

Pregunta:

¿Si Dios ya me bendijo, entonces por qué le sigo pidiendo a Dios que me bendiga?
R/= Porque no creemos que realmente ya hemos sido bendecido.

Esta es la razón por la que seguimos orando, pidiendo y buscando la bendición de Dios.

Nosotros oramos:

o ¡Oh Dios, por favor sana mi cuerpo!


o Dios, te pedimos que vengas y estés con nosotros hoy en nuestro servicio de la
iglesia. ¡Oh Señor, reúnete con nosotros!
o Oh Señor, ven y quédate con nosotros” “Señor, acompáñanos después de que
salgamos de este lugar”.

(1Ped. 2:24) por sus llagas fuiste (tiempo pasado) sanado?

(Isaías 53:4) Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros


dolores
Diga: ¡Todo lo que Jesús hizo por mí ya fue depositado en mi espíritu!
Diga: ¡Todo lo que necesitamos ya ha sido provisto!

Aunque ya está ahí, necesitamos extraerlo de nuestro espíritu y traerlo al mundo


físico.
Tienes que ver quién eres y lo que posees en el mundo espiritual por medio de La
Palabra de Dios y luego creer con fe.

La Palabra es el espejo de Dios.


(Sant. 1:22) Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores,
engañándoos a vosotros mismos.
23. Porque si alguno es oidor de la palabra, pero no hacedor de ella, este es
semejante al hombre que considera (mira, observa, contempla) en un espejo su
rostro natural.
24. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.

Tres beneficios que podemos obtener del espejo.

o El espejo nos permite vernos a nosotros mismos .


o Nos muestra cómo somos.
o Nos permiten examinarnos a nosotros mismos.

El espejo de Dios que es la Palabra, te dice quién eres y lo que tienes en Cristo.

(Os. 4:6) Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento.


Diga: ¡Lo que yo no sé es lo que me está matando!

Necesitamos orar a Dios para que nos dé una revelación de lo que ya poseemos.

Oraciones:

Padre. Soy una nueva criatura, y mi espíritu vuelto a nacer tiene el mismo poder que
resucitó a Jesucristo de la muerte. Dices en Tu Palabra que a cualquiera que yo
imponga mis manos sanará—¡y yo lo creo!” Luego te levantarás, tomarás tu autoridad
y empezarás a ordenar y a manifestar el poder de Dios.

Haz tuya la oración de Pablo, diciendo:

“Padre, ¡tengo una visión fugaz de esto, y necesito tu revelación! Abre los ojos de mi
entendimiento y ayúdame a ver la esperanza para la cual fui llamado. Alúmbrame para
poder entender las riquezas de tu gloria y la supereminente grandeza de Tu poder que
te resucitó de entre los muertos, poder que Tú has depositado en mi espíritu vuelto a
nacer. ¡Padre, por favor dame una revelación de lo que ya poseo!”
Sólo la verdad que sabes la que te liberará (Juan 8:32). Tu ignorancia de la Palabra de
Dios es lo que Satanás usa para tenerte amarrado.

Ora de acuerdo a La Palabra de Dios, entendiendo quién eres y lo que tienes en


Cristo.

“Padre, te agradezco porque tengo la vida de resurrección dentro de mí. El doctor


dice que estoy muriendo. La muerte está obrando en mi cuerpo, así que voy a sacar Tu
vida que está dentro de mí. Te agradezco porque está hecho. Ahora, tomo mi
autoridad y hablo. Le ordeno a la enfermedad que se vaya y a la sanidad que se
manifieste, en el nombre de Jesús.” Ésta es la actitud apropiada.

En lugar de eso, modifica tu pensamiento y empieza a decir: “Padre, te doy las gracias
porque Tú ya me sanaste. Por tus llagas, fui sanado. El mismo poder que resucitó a
Jesús de entre los muertos ya está en mí. Por la fe, ¡recibo lo que Tú ya me
entregaste!”

La pregunta de hoy es, “¿estás listo para creer y recibir?”

25. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y


persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este
será bienaventurado en lo que hace.

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