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SOCIODRAMA

El relato describe la vida de un grupo de estudiantes que lidian con sus luchas internas y la presión social en un aula caótica. A través de diálogos tensos y conflictos emocionales, se revela cómo cada personaje oculta su dolor detrás de máscaras, mientras intentan sobrevivir en un ambiente donde nadie escucha realmente. La historia culmina en un desbordamiento emocional, donde la falta de comunicación y comprensión se convierte en un grito colectivo de desesperación.
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SOCIODRAMA

El relato describe la vida de un grupo de estudiantes que lidian con sus luchas internas y la presión social en un aula caótica. A través de diálogos tensos y conflictos emocionales, se revela cómo cada personaje oculta su dolor detrás de máscaras, mientras intentan sobrevivir en un ambiente donde nadie escucha realmente. La historia culmina en un desbordamiento emocional, donde la falta de comunicación y comprensión se convierte en un grito colectivo de desesperación.
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JHAMIL (Narrador):

Cada curso tiene su estilo. El Tercero C... tenía silencio. Un silencio pesado, lleno de
gritos ahogados. Los profes decían: “Son inteligentes, pero distraídos”. Los papás: “No
valoran lo que tienen”. Y nosotros... sobrevivíamos. Con tareas, con sonrisas rotas, con
mochilas más pesadas por dentro que por fuera. Pero... ¿quién escucha ese ruido
interno? ¿Quién escucha cuando el grito es solo un susurro?

(Se escucha una campana. Todos se mueven lentamente, como si entraran a clase.
Se activa la acción.)

II. ESCENA 1 – LAS MÁSCARAS

JHAMIL (Narrador):
Javier lidera, pero tiembla por dentro.
María ríe, pero le duele el pecho.
Gabriel ayuda, pero se está apagando.
Anabel calla, pero grita por dentro.
Kimberly rompe el silencio, pero le teme al vacío.
Katrin observa, porque nadie la escucha.
Moisés se esconde, pero es el que más ve.
David hiere, pero solo quiere ser visto.
Asbel da consejos, pero no sabe escuchar.
Heredia sueña, pero se queda solo.
Y yo... yo narro porque si dejo de hablar, desaparezco.

(Escena: Todos están en el aula, de pie alrededor de una mesa. Javier toma la
iniciativa de organizar el trabajo grupal.)

JAVIER (exigiendo, con firmeza):


—Vamos a organizarnos. Gabriel, las gráficas. Kimberly, no interrumpas esta vez, por
favor. David, eres el que sabe de exposiciones, tú lideras la parte oral. ¿Está claro?

(Kimberly se ríe nerviosamente, pero con tono de burla.)

KIMBERLY (sarcasmo hiriente):


—¡Oh, claro! ¡Gracias, Javier, por darme la oportunidad de existir en este proyecto! No
sabía que eras el gran líder aquí. ¿A qué hora va a comenzar la “gran exposición”?

JAVIER (sin mirar a Kimberly, tratando de mantener el control):


—Kimberly, por favor. Este no es el momento para bromas. Tienes que enfocarte, si
no… —(respira hondo, casi colapsando)—. No podemos seguir así.

KIMBERLY (desafiante, levantando la voz, pisando fuerte):


—¡El problema es que siempre piensas que todo depende de ti! ¡No todo gira en torno a
tu “plan perfecto”, Javier! ¿Crees que eres el único que carga con algo aquí?

(David lanza una mirada rápida a Kimberly, su tono es frío, pero su voz es
mordaz.)
DAVID (frío, cortante):
—Ya basta, Kimberly. Si vas a hacer ruido, al menos haz algo productivo. No sé si
alguna vez has escuchado lo que significa ser responsable.

KIMBERLY (con rabia contenida, sus palabras salen como cuchillos):


—¿Productivo? ¿Como tú, que sólo te dedicas a dar órdenes y no a hacer nada por ti
mismo? A ver si entiendes que no soy tu sirvienta, ni tu sombra, Javier.

(Javier se ve estresado, suda ligeramente mientras toma notas frenéticamente. Él


no quiere que el grupo se derrumbe, pero la presión lo está afectando.)

JAVIER (gritando, su voz quebrada por la angustia):


—¡Cállate, Kimberly! ¡No tienes ni idea de lo que es tener que cargar con todo esto!
¡No soy tu enemigo, pero no me hagas responsable de todo lo que no te sale bien! (tira
un par de papeles al suelo con fuerza)

(María, como siempre, intenta mediar, pero está claramente preocupada. Se


acerca al grupo con una risa nerviosa, intentando calmar.)

MARÍA (sonríe forzada, pero su voz tiembla):


—¡Vamos, chicos, calmémonos! No es para tanto, ¿eh? Mejor nos reímos un poco, ¡que
el trabajo nos va a matar! (pero sus ojos revelan la verdad, ella misma no lo cree)

(Katrin se cruza de brazos, observa en silencio, pero no dice nada. Moisés sigue
escribiendo en su cuaderno, sin levantar la mirada.)

KATRIN (baja la mirada, hablando en voz baja, pero intensa):


—Nadie escucha... Todos hablan sobre lo que no entienden. (se ríe amargamente) ¿Qué
más da? Las palabras vacías, todos pretenden que importan.

(Heredia mira a Katrin, intenta intervenir, pero se nota que está aislado, y su tono
de voz es urgente.)

HEREDIA (con desesperación):


—Chicos, ¿por qué no tratamos de hacer algo diferente? Esto está mal. Nadie está
prestando atención a lo que realmente importa. ¿Por qué no… no buscamos una forma
de ser más felices en el aula? Más humanos... más reales.

(Todos lo miran con indiferencia. La tensión crece. Asbel, tratando de ser el sabio,
interviene con un tono condescendiente.)

ASBEL (con tono condescendiente, como si ya lo supiera todo):


—No te preocupes, Heredia. Yo sé lo que necesitamos. Solo sigamos el plan y todo
saldrá bien. Yo te diré lo que hacer. (se cruza de brazos, ignorando la frustración de los
demás)
(Gabriel mira a todos, visiblemente agotado, pero aún intenta mantener la calma.
Se le nota el peso de todo.)

GABRIEL (en un susurro, mirando al grupo con tristeza, casi derrotado):


—¿No ven lo que está pasando? Todos estamos al borde. Nadie está bien, pero nadie lo
dice. Nos estamos ahogando en nuestras mentiras, y nadie se atreve a mirar la verdad.

(Anabel se levanta, va hacia la puerta y se queda allí, mirando al vacío. Nadie la


sigue.)

ANABEL (con voz quebrada, casi inaudible):


—Si alguien me viera, tal vez me sentiría diferente. Pero no lo harán, ¿verdad? Solo soy
otro rostro más... un eco vacío.

(Javier se queda en silencio, con la cabeza agachada. María se aparta, se dirige al


fondo del aula, incapaz de esconder la tristeza en sus ojos. El caos interno se refleja
en el desorden de la mesa.)

JHAMIL (Narrador):
Y entonces, en ese momento, las máscaras empiezan a caer. Pero ya es tarde. El daño
está hecho. Ya no hay marcha atrás.

III. ESCENA 2 – LA CRISIS

(Escena: La clase está completamente desordenada. Los alumnos están agotados.


Javier se encuentra en el centro, mirando sus papeles, casi hiperventilando. La
situación escala rápidamente.)

JAVIER (gritando, totalmente desbordado, su voz rasgada por el dolor):


—¡No puedo más! ¡Todo depende de mí! ¿Qué esperan de mí, huh? ¡¿QUIÉNES SON
USTEDES PARA JUZGAR?! (se agacha, cubriéndose la cara con las manos,
temblando)

GABRIEL (se acerca rápidamente, tratando de calmarlo, pero la ira se acumula


en su voz):
—¡No eres el único que está lidiando con algo, Javier! ¡Nadie te ha pedido que lo hagas
todo! ¡Nosotros también tenemos problemas! Pero no puedes seguir cargando con esto
solo, ¡no puedes!
Kimberly toma su celular y lo muestra a todos, con una sonrisa burlona,
retorcida.)

KIMBERLY (desafiante, con una sonrisa maliciosa):


—Miren esto, chicos. David, tu libreta de notas es el chiste de la semana. ¿Te molesta?
¡Qué bien! Me alegra que finalmente te des cuenta de lo que eres. Un fracaso... (se
burla, disfrutando la reacción)

DAVID (enfurecido, se levanta bruscamente, su rostro retorcido por el odio):


—¡Cállate, Kimberly! ¡Eres una imbécil! ¡Haz algo de provecho, por una vez! ¿O solo
vas a seguir mostrando lo miserable que eres?

(Las luces parpadean. La tensión es palpable. Anabel se acerca lentamente a la


mesa, comienza a escribir algo en su cuaderno. Nadie la ve.)

ANABEL (en voz baja, mirando al público con los ojos llenos de desesperanza):
—¿De qué sirve ser buena si nadie te escucha? ¿De qué sirve luchar si ni tú sabes qué
estás haciendo? ¿Si nunca te eligen?

(La discusión se intensifica. Todos comienzan a hablar al mismo tiempo, gritando.


La situación es caótica.)

KIMBERLY (gritando, su voz cargada de odio):


—¡Todos son iguales! ¡Tienen miedo de decir lo que piensan! ¡No les importa nadie
más que ellos mismos! Son unos egoístas.

JAVIER (frenético, desbordado, su mente al borde de colapsar):


—¡¿Y QUÉ QUIEREN DE MÍ?! ¡QUIERO QUE TODO ESTO TERMINE! ¡NO
PUEDO MÁS! ¡NO SÉ QUÉ HACER!

(Heredia se levanta, toma a Javier del brazo, pero Javier lo empuja.)

HEREDIA (tratando de calmarlo, pero roto por dentro):


—Javier, respira, por favor... Respira, todo está bien. No estás solo.

JAVIER (aún gritando, empujando a Heredia con fuerza):


—¡NO ESTÁ BIEN! ¡NADA ESTÁ BIEN! ¡NINGUNO DE NOSOTROS ESTÁ
BIEN!

(La escena se vuelve frenética. Todos hablan al mismo tiempo, algunos lloran,
otros gritan. La tensión llega a su punto más alto, los gritos se mezclan con la
música dramática, mientras los personajes se desmoronan emocionalmente.)
IV. ESCENA 3 – EL DESBORDE

(Luces intensas, música dramática. La discusión se torna en un caos absoluto.


Nadie escucha a nadie. Todos gritan, pero sus voces se pierden entre sí.)

JHAMIL (Narrador, mientras la cámara va acercándose a cada personaje):


El silencio que nos unía ahora nos ahoga. Las máscaras caen, pero el daño ya está
hecho. Cuando nadie habla, el estruendo de las palabras no dichas retumba en el
corazón.

(Se escuchan los sollozos de varios personajes. La escena se congela. Jhamil se


acerca al centro.)

JHAMIL (Narrador, en voz baja, pero poderosa):


¿Quién nos escucha cuando callamos? ¿Quién nos ve cuando nadie se atreve a mirar?
Todos nos hablamos, pero nadie se entiende. ¿Quién romperá el ciclo?

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